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Cámara de Apelaciones de Gualeguaychú

Sala II Laboral
AUTOS: "MAGLIONI, OMAR CLAUDIO C/ LA SEGUNDA ART S.A. S/ ACCIDENTE DE
TRABAJO".
Expte. Nº 423/SL
Juzgado de Primera Instancia del Trabajo Nº 3 -Gualeguaychú-

/ / / -C U E R D O:-
En la ciudad de Gualeguaychú, Provincia de Entre Ríos, a los
cinco días del mes de mayo del año dos mil dieciseis, se reúnen los
Señores Miembros de la Sala II Laboral de la Excma. Cámara de
Apelaciones de Gualeguaychú, su Presidente Dr. Vicente Martín Romero y
los Sres. Vocales Dres. Alberto Adrián Welp y Fabián Arturo Ronconi,
conforme la nueva integración (fs. 288), para conocer los recursos de
apelación interpuestos en los autos caratulados "MAGLIONI, OMAR
CLAUDIO C/ LA SEGUNDA ART S.A. S/ ACCIDENTE DE TRABAJO"
Expte. N° 423/SL, respecto de la sentencia de fs. 223/232 y vta. De
conformidad al sorteo oportunamente realizado la votación tendrá lugar
en el siguiente orden: Dres. Ronconi, Welp y Romero.
Estudiados los autos la Excma. Cámara propuso la siguiente
cuestión a resolver:

¿Es justa la sentencia apelada? en su caso, ¿qué


corresponde resolver?

A la cuestión planteada el Sr. vocal Fabián Arturo Ronconi, dijo:


I.- Vienen los presentes autos a este tribunal a fin de tratar los
recursos interpuestos por las partes contra la sentencia dictada por el Dr.
Efraín Martínez a cargo del Juzgado del Trabajo Nº 3 de ésta ciudad,
fechada 5 de agosto de 2015 y glosada a fs. 223/232, mediante la cual
declaró la inconstitucionalidad del art. 17.5 de la Ley 26.773 e hizo lugar
a la demanda condenando a La Segunda ART S.A. a pagar al Sr. Omar
Claudio Maglioni DNI 11.830.395 la suma de $ 99.838,80 en concepto
de indemnización del art. 14 apartado 2º, inc. a) de la ley 24.557, le
impuso las costas a la ART vencida y reguló los honorarios profesionales
correspondientes.
II.- Contra dicho fallo interpusieron apelación: la actora a fs.
242 y la demandada a fs. 247. Esta última previo satisfacer las
exigencias del art. 125 del CPL presentó su memorial de agravios a fs.
262/267, mientras que la actora hizo lo propio a fs. 268/269. Concedidos
tales recursos y ordenado los pertinentes traslados por el a quo (a fs. 271
y vta.) replicaron agravios: la demandada a fs. 273/276 y vta. y el actor
a fs. 273/276 y vta.
III.- Los fundamentos de los recursos interpuestos, en prieta
síntesis, son los siguientes:
El actor, Sr. Maglioni, se agravia porqué el sentenciante de
grado no aplicó la Resolución 6/2015 de la S.S.S. a los fines de calcular la
indemnización que la ART accionada debe abonarle conforme el grado de
incapacidad que lo afecta. Frente a ello la accionada nada dijo,
limitándose en su escrito de fs. 273/276 a reproducir los términos de los
agravios que por su parte alegó contra la sentencia atacada. Siendo así, y
de compartirse mi voto por los colegas Vocales de esta Sala, la labor
profesional de los representantes de La Segunda ART S.A. se considerará
inoficiosa al momento de regular honorarios.
La accionada se agravia (a) porque el a quo omitió en su
sentencia tratar la excepción de prescripción opuesta al responder la
demanda de autos; y (b) además por lo que considera una aplicación
retroactiva de la Ley 26.773 a un accidente ocurrido con anterioridad a su
entrada en vigencia. El actor replicó estas protestas de la ART y pidió la
confirmación del fallo objeto de embate recursivo.
IV.- Por una cuestión metodológica obvia corresponde que en
primer lugar de respuesta a los agravios de la demandada en razón de
que, de entender procedente la excepción de prescripción opuesta, las
demás cuestiones planteadas en ambos recursos devendrían abstractas.
a) A partir de lo expuesto cabe comenzar esta motivación
otorgando razón a la demandada en cuanto a la falta de tratamiento de la
excepción de prescripción interpuesta. Dado ello, en virtud de las
atribuciones conferidas por el art. 270 del CPCC, por remisión del art.
133 del CPL, paso a expedirme sobre el punto.
Es cierto que la fecha del accidente es el 4-2-2011 y la fecha de
interposición de la demanda 21-3-2013, de la simple aplicación de un
cálculo matemático deberíamos concluir que la misma se encuentra
prescripta, y así lo indica la accionada solicitando la aplicación del art
4.037 del Código Civil y el arts. 256 de la LCT. Pero el yerro de hacer solo
esta operación radica en que no es tenida en cuenta la ley aplicable al
momento de computar los plazos correspondientes a la prescripción de la
acción. Es que no cabe duda alguna que estamos ante una acción
entablada en el marco del sistema legal establecido por el legislador para
atender los accidentes de trabajo (Ley 24557) y siendo así debe estarse a
lo que indica este ordenamiento en el art. 44: "Prescripción. 1. Las
acciones derivadas de esta ley prescriben a los dos años a contar de la
fecha de que la prestación debió ser abonada o prestada y, en todo caso,
desde el cese de la relación laboral".
Esta transcripción me autoriza a descartar desde ya el
temperamento que para determinar el dies a quo prescriptivo aplica
criterios que tuvieron vigencia a partir de normativa hoy derogada (vgr.
Leyes ley 9688, 26.343 y 24.028) o proveniente del Código Civil, ya que
como explica Grisolía, "...el sistema de la LRT dispone una alteración
sustancial del régimen de prescripción, porque los derechos de la víctima
nacen con su reclamo o el de sus derechohabientes... Resulta indiferente
la fecha del accidente de trabajo o el de la consolidación de la
enfermedad, que eran fecha de interés para las leyes anteriores..." (cfr.
"Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social..." Lexis Nexis, 2004, T. II,
pág. 1874). Y también me permite desechar, como aplicable al sub
judice, el segundo de los supuestos contemplados por la norma y ello
porqué según las constancias de autos (fs. 14 del legajo documental del
actor) el contrato que unía al actor con su empleadora José Eleuterio
Pitón S.A. feneció el 30-4-12.
Fijado ello se advierte de las constancias de autos que acaecido
el accidente in itinere narrado por el actor en fecha 4-2-11 La Segunda
ART S.A. le brindó prestaciones médicas por intermedio del Centro
Médico San Lucas de esta ciudad donde el Dr. Luis De Zan, no obstante
haberle manifestado Maglioni (en la segunda consulta de fecha 14-2-11)
que sufría dolor a nivel de cadera, le otorgó el alta sin incapacidad (fs.
209).
De estar, entonces, a la postura de la demandada ningún plazo
de prescripción habría comenzado a correr desde este hito temporal en
razón de que, según la prestadora médica de la ART, Maglioni no habría
experimentado minusvalía alguna derivada del siniestro.
Ahora bien, se desprende de la documental presentada por el
actor que en los meses de mayo, junio y julio de 2012 fue atendido por
los Dres. Romero y Ojeda quienes le extendieron los certificados que
lucen a fs. 1 a 3 de su legajo documental. Estos certificados, que la ART
demandada no negó en la forma que exigida por el art. 64 del ritual
(razón por la cual el a quo los tuvo por auténticos a fs. 92 vta.) dan
cuenta de que Maglioni presenta traumatismo en columna lumbosacra y
cadera, afirmando el accionante que en virtud de los mismos y recién el
12-7-12 tomó conocimiento de su incapacidad.
Siendo así y no habiendo alegado la demandada que la
enfermedad del actor fuera preexistente (art. 6 ap.3.b LRT) o que
obedeciera a algún hecho ocurrido con posterioridad al mes de febrero de
2011, cabe estar a lo alegado por Maglioni en razón de que el perito
médico que intervino en autos, Dr. Bourlot, además de coincidir con los
médicos particulares del actor en cuanto observó que el nombrado sufrió
traumatismo lumbar, fue claro y contundente al indicar que “El accidente
de autos, según se lo relata, reúne las condiciones necesarias como para
haber ocasionado las lesiones descriptas” (fs. 199).
Por ello, en razón de lo prescripto por la primera parte del
artículo aplicable, debe interpretarse que recién a partir del 12-7-2012 el
actor estuvo en condiciones de reclamar, o -lo que es la contracara de la
moneda- la ART accionada debió abonar la prestación correspondiente;
resultando aquel el punto de partida o diez a quo para computar el plazo
de prescripción, concordando con la defensa articulada contra la
excepción interpuesta.
Fortalece este barrunto el hecho de que la hermeneútica que se
adecua a los caracteres propios de la prescripción, reconocidos por la
doctrina civilista, destaca entre otros principios que la interpretación de
los hechos debe ser estricta, o mejor dicho restrictiva, lo cual significa
que en la duda debe estarse por la subsistencia plena del derecho y por
el plazo de prescripción más dilatado ( cfr. Llambías, Jorge. Tratado de
Derecho Civil, Obligaciones, T. III, pag. 311; Borda, Guillermo. Tratado de
Derecho Civil, Obligaciones, T. II, pag. 11” ); habiendo indicado la Corte

Suprema de Justicia de la Nación que “...al tratarse la prescripción de un


instituto de interpretación restrictiva, debe preferirse la solución que
mantenga vivo el derecho” (CSJN, Fallos, 213:71, 295:420, 308:1339,
318:879, 323:192, entre otros). Y si esto es así en lo civil cuando más
corresponde lo sea en nuestro fuero (cfr. Ackerman, Mario "Los principios en
el derecho del trabajo", en Tratado de Derecho del Trabajo, Rubinzal-Culzoni,
2005, t. I, p. 376). Por lo demás y con carácter de doctrina de obligatorio

seguimiento el STJER tiene dicho que “El acaecimiento de la prescripción


debe interpretarse restrictivamente, y las causales de suspensión e
interrupción en forma amplia” (cfr. “Cardoso c. Estado Provincial”, 15-8-
07).
Por todo ello propicio el rechazo de éste agravio, no haciendo
lugar a la excepción de prescripción intentada.
b) En cuanto a la queja por la aplicación “retroactiva” de la Ley
26.773 entiendo debe desestimarse la misma por cuanto los aspectos del
debate vinculados a la interpretación del art. 17 incisos 5 y 6 de la ley
26.773 ya han tenido respuesta definitiva por el STJER en los fallos
"Medina Bello” y “Schaffer”, ambos dictados por la Sala del Trabajo el 22-
12-2014. En consecuencia, no hay otra solución posible que el
seguimiento de la doctrina obligatoria dictada por el STJER en ejercicio de
su función nomofiláctica. La misma, por imperio del art. 285 del C.P.C.C.
(al que reenvía el art. 140 del C.P.L.) y conforme al diseño que en
materia procedimental ha establecido el legislador local, debe ser
aplicada obligatoriamente por las cámaras y jueces inferiores (cfr. Sala del
Trabajo del STJER en “Mercado, Joao Antonio c/ Asociart A.R.T. S.A. y otro
-Accidente de trabajo –Recurso de Queja” del 07/09/2015).
Ante esta normativa expresa de la ley procesal provincial,
aparece completamente desprovista de valor la mera exposición de una
opinión diferente por parte del apelante y esto dicho no obstante la cita
de autorizada jurisprudencia en que apoya su planteo. Es que la apelante
trae a colación doctrina sentada por fallos de otros altos tribunales de
nuestro país empero, sin dudar de la solvencia y prestigio de los citados
organismos, sus opiniones no pueden tener acogida en nuestra provincia
por tener la obligación los jueces, de aplicar la doctrina vinculante dictada
por nuestro máximo Tribunal (art. 285 del CPCC) sobre la cuestión
jurídica traída a debate. Sobre el punto esta Sala tiene dicho (en autos
"Baez c. La Segunda" Expte. N° 324/SL ), que resulta incorrecto darle pie de

igualdad a los criterios de otros tribunales del país para confrontar la


doctrina casatoria, pues la jurisprudencia que emana de otros Tribunales,
por prestigiosos que éstos sean, no es la que refiere el art. 285 del CPCC
(cfr. el propio STJER en "Fiorabanti c. Paez”. Expte. Nº 2151, del 17/03/2000 ).
Por último, y dado que la ART apelante cuestiona -al pasar- la
no aplicación del art. 17 del Decreto 472/2014 debo decir al respecto que
el a quo no ha hecho más que aplicar la doctrina de obligatorio
seguimiento en la materia dictada por el STJER en "Medina Bello". Surge
patente que los arts. 8 y 17.6 de la Ley 26.773 no hacen ninguna
distinción ni excluyen ningún supuesto sobre la aplicación del RIPTE sino
que lo destinan a todos los "importes" del sistema, y por tanto la
reglamentación de dicho artículo excede la facultad reglamentaria del
PEN y viola la Constitución Nacional, empeorando en perjuicio del sujeto
de preferente tutela constitucional, los beneficios que le fueron otorgados
por la referida ley, todo lo que me lleva a expedirme en el sentido de
descartar el agravio, proponiendo confirmar la liquidación efectuada bajo
tales postulados. Además, esta Sala ya se ha pronunciado por el alcance
de la actualización mediante el RIPTE a todas las prestaciones
contempladas en la ley, pues no puede admitirse que vía reglamentaria
-el art. 17 Dec. 472/14- se modifique una cuestión esencial de la ley. Ello
porque quien reglamenta (Poder Ejecutivo) no puede alterar conceptos
esenciales de la norma decididos por el legislador (cfr. autos "Gomez
Claudia c. Federación Patronal Seguros S.A.”Expte. Nº 11/SL del 28/11/2014;
"Rivas c. La Caja”, Expte. Nº 135/SL del 07/07/2015; "Marín c. Asociart ART
S.A.” Expte. Nº 119/SL, del 07/05/2015; y "Mercado c. Asociart ART S.A.",
Expte. Nº 122 /SL, del 07/05/2015, entre otros). Esta postura fue ratificada

por el STJER en el ya citado caso “Schafer”.


Por todo lo expuesto, la apelación deducida por La Segunda ART
S.A. debe ser rechazada, confirmándose la sentencia de grado en lo que
fue materia de embate.
V. Sigue considerar los agravios vertidos por el actor respecto
de la sentencia de primera instancia los cuales se reducen, tal como
puntualizamos supra, a cuestionar que el sentenciante de grado no haya
echado mano a la Resolución 6/2015 de la S.S.S. a los fines de calcular la
indemnización que correspondía al actor según el art. 14 ap.2 inc. a de la
LRT.
Al respecto cabe indicar que la Resolución de la Secretaría de
Seguridad Social del Ministerio de Trabajo de la Nación que invoca el
actor fue dictada, al igual que sus precedentes Resol 34/2013 y 3/2014
por el citado organismo en cumplimiento de lo dispuesto por los arts. 8 y
17.6 de la Ley 26.773 vigente desde el 25-10-2012. Siendo así, y
tratándose en autos de un accidente ocurrido con anterioridad a esa
fecha, corresponde aplicar los lineamientos fijados fijados por el Excmo.
Superior Tribuna de Justicia de Entre Ríos en las causas "Medina Bello” y
“Shcaffer” ya citadas.
Dado ello, no habiéndose cuestionado válidamente la doctrina
obligatoria a seguir, ni habiéndose atacado la constitucionalidad del art.
285 del CPCC que ordena su aplicación por parte de los tribunales
inferiores de la provincia (brevitatis causae me remito a las
consideraciones vertidas supra sobre el tema) propondré la
desestimación del agravio tratado.
VI.- Atento las consideraciones vertidas entiendo justo votar
por la afirmativa al interrogante planteado y por ende proponer se
rechacen los recursos de apelación interpuestos tanto por la parte actora
como por la demandada, debiendo confirmarse íntegramente la sentencia
de primera instancia, imponiendo las costas de esta Alzada según los
respectivos vencimientos, sin perjuicio de la inoficiocidad de la tarea de la
asistencia letrada de La Segunda ART S.A. al contestar agravios (art. 9
Ley 7046) y sin mengua, tampoco, del beneficio de gratuidad concedido
al trabajador por los arts. 20 de la LCT y 17 del CPL.
Así voto.

A la misma cuestión el Sr. vocal Dr. Alberto Adrián Welp, dijo:


Que por compartir sus fundamentos, adhiere a la solución
propuesta en el voto precedente.
Así voto.

A la misma cuestión el Sr. vocal Dr. Vicente Martín Romero, dijo:


Que existiendo mayoría, hace uso de la facultad de abstención
autorizada por el ar. 47 L.O.P.J. (texto según Ley 9234).
Con lo que se dio por terminado el acto, quedando acordada la
Sentencia siguiente:

FABIAN ARTURO RONCONI

ALBERTO ADRIAN WELP VICENTE MARTIN ROMERO


(abstención)
An///
///te mí:-

JOAQUIN MARIA VENTURINO

Secretario Interino
S E N T E N C I A:-
Gualeguaychú, 5 de mayo de 2016.
Y V I S T O:-
Por los fundamentos del Acuerdo que antecede; por mayoría,
S E R E S U E L V E:-
I.- RECHAZAR el recurso de apelación interpuesto por la
demandada, confirmando en todas sus partes la sentencia de primera
instancia.
II.- IMPONER las costas por lo resuelto en el punto anterior a
la ART vencida.
III.- REGULAR los honorarios por la actuación ante esta Alzada
por lo resuelto en el punto I.- a los Dres. Roberto Martín CESPEDES en la
suma de Pesos NUEVE MIL DOSCIENTOS CUARENTA ($ 9.240) y Pedro
Ernesto VAN DEN DOOREN y Pablo UNAMUNZAGA en la suma de Pesos
DOS MIL OCHOCIENTOS SESENTA ($ 2.860), a cada uno de ellos,
equivalentes a 42 y 13 juristas respectivamente (valor jurista $ 220), con
más el I.V.A. si correspondiere (cfr. arts. 2, 3, 5, 12, 14, 31, 64 y concs.
Ley 7046 y Ley 10377).
IV.- RECHAZAR el recurso de apelación interpuesto por la
actora, confirmando en su totalidad la sentencia de primera instancia.
V.- IMPONER las costas por lo resuelto en el punto anterior a
la accionante vencida, sin perjuicio del beneficio de gratuidad que le
reconocen los arts. 20 de la LCT y 17 del CPL.
VI.- DECLARAR inoficiosa la labor de los letrados de la ART
respecto a éste recurso, y REGULAR los honorarios por la actuación ante
esta Alzada a los Dres. Roberto Martín CESPEDES y María Alejandra
PEREYRO en la suma de Pesos UN MIL DOSCIENTOS DIEZ ($ 1.210), a
cada uno de ellos, equivalentes a 5,5 juristas respectivamente (valor
jurista $ 220), con más el I.V.A. si correspondiere (cfr. arts. 2, 3, 5, 9,
12, 31, 64 y concs. Ley 7046 y Ley 10377).
REGISTRESE, notifíquese y oportunamente, bajen.
VICENTE MARTIN ROMERO

FABIAN ARTURO RONCONI ALBERTO ADRIAN WELP

Ante mí:-

JOAQUIN MARIA VENTURINO


Secretario Interino

En .../.../2016 se registró en soporte informático (Acuerdo S.T.J Nº


20/09 del 23/06/09 Punto 7). Conste.

JOAQUIN MARIA VENTURINO

Secretario Interino