LA RESISTENCIA A LA NUEVA GENERACIÓN DE PLURICULTURAL

Por Stephanie Fernández Magaña Como todos los sábados a partir de las 10:00 de la mañana, los puestos del Tianguis Cultural del Chopo comienzan a mostrar sus extravagantes productos para ser vendidos a una comunidad pluricultural. Con formas de vestir y pensar diferente, se dan cita punketos, darketos, eskatos, cholos, rastas, roqueros y últimamente los chicos denominados fresas, con el único motivo de enriquecer sus ideas, intercambiar productos, escuchar grupos de música no muy conocidos en el mercado u observar artistas que dan a conocer sus obras literarias y plásticas. Desde que se inauguró el Tianguis Cultural del Chopo hace más de 25 años, específicamente el cuatro de octubre de 1980. El cual estaba programado sólo para cuatro semanas, extendidas hasta dos años, dentro del museo del Chopo. En este tiempo hubo un audiorama, donde todos probaban sus discos, uno a uno. Luego el tianguis “salió” a la calle, dice el cerebro creador del Chopo, Jorge Pantoja, la “autonomía de la UNAM dentro de la UNAM, y un bastión de lo que ahora llamamos contracultura, cultura alternativa, pero para muchos todo eso eran sólo puras mariguanadas”.(en el articulo, Reporte Funk, por Raúl Torttoledo) Actualmente, se puede encontrar desde un disco de acetato de The Doors hasta el último sencillo de Panda en disco compacto y personas como Juan “El mono”, caminan con una caja de discos para mostrar títulos antaños y contemporáneos. Comenta, “hace tiempo que estoy en este lugar, he visto pasar a mucha banda y pues creo que se ha perdido parte de la esencia que formó el tianguis, el trueque y la contracultura se está dejando a un lado para darle paso a mercancías más comerciales”- en eso muestra un disco de Allison, grupo que últimamente se escucha en las estaciones de radio.

En ese mismo momento que “El mono” cuenta lo que piensa del tianguis, se acerca un señor de edad madura, vestido de negro, tatuajes cubriéndole los dos brazos, sin dejar ningún espacio en blanco, con chaleco de cuero y lleno de estoperoles, dice: “Monito me trajiste lo que te pedí, yo te traje lo que habíamos quedado, me urge…lo he estado buscando como loco”, en eso “El mono” saca de su morral un disco en acetato, con la caja totalmente negra y comenta “Y es original he“ el señor, sonríe y le pone su mano en el hombro y le dice “que bueno, estos también son originales. Ten. Así con esa actitud si dan ganas de hacer negocios contigo” el señor le da tres CD’s, se despiden chocando las palmas de sus manos y haciendo gesticulaciones raras. Cuando se retira el señor, “El mono” comenta “por eso digo, se está perdiendo un poco la esencia, porque aún hay personas que vienen e intercambian discos por otros, pero hay conciertos como el de ahora que no son muy agradables porque vienen Las Ultrasónicas y esas están bien locas”, hace un gesto de desagrado y se va caminando, con la caja de discos y ofreciéndolos a todos los que pasan a su lado. Más adelante se pueden observar puestos de ropa, faldas con olanes negros y rosas, blusas con seguros muy grandes, que unen las mangas con la otra parte de la blusa, cinturones de estoperoles, vestidos negros desgarrados y de diferentes telas, camisas camuflajeadas de todos colores, azul, rosa, morado y el típico verde militar. Claro, pero tampoco pueden faltar los puestos de perforaciones y tatuajes permanentes o de henna, con vendedores muy peculiares, llenos de tatuajes y perforaciones hasta en las mejillas, hablando de una forma muy tranquila. “amiga aquí hay higiene y son muy baratos, te veras muy linda con una de estas en la ceja “señalando un pircing de una flor rosa, “…y puedes preguntar sin compromiso“

Los que también hacen sugerencias para que cambies de look o agregues un aditamento a tu imagen son los chicos de las rastas, ofreciendo una gran variedad de trencitas o rastas de diferentes tamaños, tal y como lo menciona Hugo “mira amiga les sugerimos que se hagan trencitas porque se ven chidas, pero al menos yo prefiero hacer trencitas que hacer rastas…no es que sean más fáciles sino que muchas personas se hacen rastas sin saber realmente el por qué de éstas“ señalando su gran cabellera llena de rastas gruesas y delgadas y mostrando una actitud de interés por contar su significado real de dicha expresión de este grupo denominado los rastas. “Mira el motivo del por qué nos ponemos rastas es porque así lo marca nuestra religión, es una forma de expresión, de estar en contra de lo convencional, pero también soy de las personas que piensan que no hace falta ser vegetariano, ni fumar marihuana, ni escuchar reggae, ni ser rastafari para hacerse unos dreads, sólo basta con tener ganas, por eso hacemos en este puestesito rastas, pero no dejo a un lado cierta inconformidad, y entonces amiga…te hago unas-“ riendo y llamando a otras personas a acercarse a su puesto. Hay un puesto que llama sumamente la atención del que pasa por ahí, se muestran máscaras con picos y una variedad de estoperoles, conrsets y látigos, gorras, cinturones y pulseras. El maniquí que se observa a lo lejos, está vestido con una red, pulseras de cuero, corset lleno de cadenas y una gorra de cuero. “le decimos la pelona, menciona la dueña del puesto“haciendo referencia al maniquí, “todo lo que ves, lo hacemos mi esposo y yo a mano, es uno de los pocos puestos que hacen su propia mercancía” de pronto sale gente de muchas partes e interrumpen la conversación, pero no sin antes de que me diga la señora “vuelve pronto y aquí estamos para servirte” Adentrándonos más al tianguis se puede percibir un olor a marihuana, combinado con el olor que despiden las quesadillas que venden a un costado del escenario. Éste último invadido de una gran euforia que hacía retumbar el suelo a causa de todas las emociones expresadas ahí, tanto por el público como por las intérpretes.

¡Ultrasónicas…huuuu!, ¡Canten la de Grosero! ¡No avienten, dejen disfrutar banda!, gritaba el público y chiflaban sin cesar, para poder disfrutar la presentación del grupo. Hasta que habló Jenny, una integrante del grupo, “no sean ojestes, dejen de aventar a la banda que llego temprano, porque ya están casi encima de nosotros y no podemos tocar chido…y ahora por groseros les va ésta rola“las personas citadas en ese lugar comenzaron a saltar y a corear la canción, se escuchaba muy bien a tal grado que me puso la piel chinita. Cantando “que grosero, que bruto y que grosero, te perdono por que se que eres un pobre pordiosero, que grosero, que bruto y que grosero, eso tengo por llevarme con bandidos como tú…” de pronto a lo lejos se observa que lanzan al aire a un chico, después a una joven, invadidos por la emoción que producían aquellos gritos, chiflidos, cantos y la música que se escuchaba a todo lo que daba en ese lugar. Cantando escasas cinco canciones, las Ultrasónicas se despidieron y los ahí presentes fueron retirándose poco a poco, dejando a tras las emociones experimentadas, y una grata experiencia, como lo comenta Lily Márquez “estuvo bien chido, corto pero chido, cada vez que vienen al Chopo soy la primera en ponerme frente al escenario“. Dejando a atrás las diferentes formas de pensar, los chicos caminan hacia el metro Buenavista, abandonando una parte de ellos en ese lugar, satisfechos de haber escuchado al grupo que les agrada, comprar productos que les interesa o simplemente observar la cantidad de cosas que puedes encontrar en el Tianguis Cultural del Chopo. Se puede observar la gran variedad de personas que han pasado por esta calle a lo largo de 25 años, la aceptación por parte de algunos de los comerciantes por el constante cambio en las ideologías y que no todo va hacer como antes. Las distintas formas de expresión por una identificación ideológica, han hecho de éste lugar un de los espacios a visitar por turistas extranjeros o nacionales, convirtiéndose así, en una zona importante para ciertos grupos no muy aceptados por la sociedad.

DESDE LA VOZ INDEPENDIENTE DE LA MÚSICA: ENCUENTRO CON EL METAL MEXICANO Por Yazmin Bustamante Rodríguez El deseo de la juventud por tener espacios en los que la libre expresión sea comunicada, nos invita a seguir creando propuestas alternas que nos recuerden que no sólo los “grandes” pueden hacer cosas, y que en nosotros está que más puertas se abran y se garantice la entrada de nuevas e inteligentes propuestas culturales. Alejandro Hernández es el vocalista, guitarrista, productor y director musical de Capricornus. Una banda independiente de metal mexicano que se presenta en el concierto de Radio Chopo, tan emblemática institución como lo es el Tianguis Cultural en sí. De un metro setenta y algo de estatura, tez y ojos claros, cabello largo, chino, castaño claro y con una amplia sonrisa es como se le ve a este músico. Entre tanto, la perspectiva de la música independiente comienza su defensa. Un músico debe tener un corazón enorme, un amor inmenso a esto, luchar, luchar, luchar... Actualmente tengo alrededor de 20 años tocando y es difícil sobrevivir. Hemos tenido que tocar en bandas de otro tipo de música para tratar de conseguir algo de dinero y adquirir los instrumentos musicales, pero lo importante es no perder la fe. Debes creer ciegamente en lo que haces, defenderlo a capa y espada, que te guste, que lo disfrutes, que no tengas pretensiones muy grandes porque he conocido personas que quieren comerse al mundo, pasan cuatro o cinco años y ya no están. En ocasiones he puesto en tela de juicio la cuestión de ser músico y tratar de dedicarme a otra cosa, pero se me rompe el corazón; ¡caray, me he dedicado toda la

vida a la música, por qué quiero dejarlo, por qué! Entonces no te queda otro camino más que seguir luchando; tratar de conseguir el apoyo de la gente que te rodea. Si alguien quiere seguir la ruta de ser músico, debe tener un corazón enorme, un amor inmenso a esto, luchar, luchar, luchar y yo sí pienso seguir luchando hasta el final del final. El valor de la música en el Chopo Ahora Alejandro Hernández se ubica frente a más de cien jóvenes con un pedestal frente a él y con el resto del grupo dan sentido a Capricornus. Entre guitarras distorsionadas y la fusión del progresivo con el metal industrial dan paso a nuevos sonidos que provocan emoción entre el público, más de cinco ya bailan, otros más vuelan. El metal se ha presentado. -Las veces que vengo al Chopo, una o dos veces al mes a paso a saludar a mis amigos, comprar discos, DVD´s y todo eso, soy cliente, soy fan todavía-. Tras el eufórico ejercicio, la mesa de ventas de discos es cubierta por varios jóvenes. Sólo hay cuatro discos de Capricornus en la superficie y en menos de dos minutos han desaparecido uno a uno a cambio de cincuenta pesos por mano. – ¿Traes más de Capricornus? –Sí– contesta el baterista de la banda al encargado de las ventas. -¿Ya se acabaron?- pregunta interesado un joven que decide esperar que un disco más sea puesto en la mesa... -Yo entré al mundo de la música a la edad de 14 años, un jovencito cargando aparatos y afinando guitarras. Entonces venía al chopo y adquiría partituras, cassettes y toda esa información la absorbí y aprendí a tocar con los videos, soy autodidacta 100%, no tuve ninguna formación, ninguna clase de educación musical. Que la verdad no tenemos dinero, no tenemos el apoyo de nada ni de nadie. Hacemos lo que podemos, pero siempre estamos viendo hacia el futuro. Hay que ser muy centrado, muy serio, tomártelo con calma, divertirte y con los pies en la tierra. Soy una persona. Nada más soy eso, un músico de rock que le gusta tocar.

A causa de las modas impuestas de la radio y la televisión, no hay una cultura de rock, al menos no en la Ciudad de México. He hecho viajes al interior de la República Mexicana y he encontrado bandas de black metal, punk hard y radicales. Una vez fuimos a tocar a Chihuahua y vi un canal de videos de heavy metal y dije: ¡en México no existe! No hay canales de metal, no hay nada. Me voy a Chihuahua y en un canal de TV abierta, un montón de bandas favoritas y yo disfrutando como loco mientras todos dormían y yo encantado –¡ay, este video y este y este otro!– como niño chiquito porque así soy yo, soy un niño todavía. Lo que queremos es tocar Al hacer Capricornus decía: caray, voy a seguir grabando la música aunque nadie me pele. Le demostré a mi hermano que la música tenía algo que decir, sin tantas pretensiones. No es mi deseo primordial ser famosos o tener mucho dinero, no. Solamente deseamos tocar, sobre todo buscar los espacios. La escena de los foros de música independiente es un pobre, pero estamos abiertos a ir a tocar donde nos llamen: sur, norte, poniente, oriente y espero que eso suceda porque es lo que queremos hacer. Capricornus es: Alejandro Hernández, Guitarra y voz; Chema, Batería e Ivan, Bajo. Contamos con una gran cantidad de material. De hecho estamos promocionando una producción llamada The cosmic inner circle, es un álbum doble. Al mismo tiempo estamos trabajando en nuevos temas para editar un álbum, independiente, por supuesto, con los recursos posibles. Es así como Capricornus representa la escena alternativa, libre y autónoma. Y como decía Piotr Ilich Tchaikovski: “En verdad, si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco”. La música es el lenguaje más sublime del ser humano. Y replanteando a Nietzsche; sin música independiente la vida sería un error.

El Chopo y la resistencia cultural Por Martha Jimena Villa López Son las once de la mañana y alrededor es como un sueño. El Tianguis Cultural del Chopo es un espacio de la ciudad en el que convergen muchas expresiones culturales y formas de vida de una manera libre y sin prejuicios. Y es que al Chopo viene todo tipo de gente, desde los niños que son conducidos de la mano por sus padres o hermanos; hasta los “veteranos”, esos hombres robustos de cabelleras largas y semblante serio que se jactan de que “sin nuestro trabajo, ustedes no estarían aquí”. Hoy es un sábado común. Aquí están los visitantes asiduos y también los que comienzan a involucrarse en este mundo alterno. A lo lejos se ven los vendedores con sus prendas, discos o libros en las manos dialogando con los compradores y con cualquiera que desee hablar. Así es aquí, la gente desea platicar y lo hace. Desea bailar y puede hacerlo, incluso puede bajar del escenario al músico que no haya satisfecho sus pulsiones melódicas. En el Chopo hay libertad pero también exigencia, la razón es que se debe celar el espacio conseguido con tanto esfuerzo. Sin embargo, todo aquél que llega aquí a buscar respuestas puede encontrarlas pues las tendencias buscan difusión y ese medio resulta eficaz en el objetivo. Hoy la pregunta es el rastafarismo y su concepción actual en la sociedad. Los seguidores de esta corriente del pensamiento expresan como uno de sus principios fundamentales aquél que reza que “No todo dread es rasta y no todo rasta es dread”; es decir que, el hecho de usar dreadlocks (nombre correcto de las llamadas “rastas”) no identifica a un rastafari y viceversa. Y es que se ha generalizado la idea de que todo el que use dreadlocks es rastafari. Sin embargo, la razón de usarlos tiene, en la actualidad, fundamentos que van más allá de las primicias básicas del rastafarismo como doctrina religiosa. De aspecto muy “natural”, de acuerdo con algunos de los principios de su filosofía, Mauricio usa dreadlocks en el cabello y confiesa que su motivo “es más bien político, como una forma de resistencia cultural”. Entre una ola de gente que ha decidido terminar su jornada de tianguis sabatina, Mauricio responde y sus palabras denotan el pleno conocimiento y

justificación de su estilo. “Soy estudiante de Ciencias Sociales: Antropología y Sociología, además tengo raíces afroamericanas”. Caminando con rumbo al metro y justo antes de enfrentar a los perseverantes vendedores de jugo o inciensos se encuentra Miguel, él se dedica a vender golos-ese pasatiempo de tres palos largos que se mueven con equilibrio para no dejar caer ninguno—y, diestramente, se entretiene jugando para captar clientes. Para él, “el cabello y el peinado son un medio de expresión de ti mismo, si usas dreads expresas una cosa, tal y como si usaras una cola de caballo”. Sin embargo, y aquí hay un punto que identifican ambos, la apariencia es “más bien un acto de rebeldía”--en palabras de Miguel--, es decir, es una “resistencia frente a la cultura dominante y el sistema”--de acuerdo con Mauricio— Y es que hoy, esta forma de vida ya no obedece de manera ortodoxa los principios que le dieron vida. “Todos tenemos el mismo camino pero con diferente visión” platea convencido Miguel, quien ve en su atuendo el camino para expresarse. En el entorno, un mosaico de personalidad camina en la calle que hoy sirve de escenario para el diálogo. Las entrevistas son algo común en el Chopo así que no sorprende encontrar a alguien con una cámara o una grabadora; todo se sucede como un día cualquiera: hay propaganda, ropa, comida, música en vivo y grabada; la gente con sed de identificación se pasea buscándolo todo y nada a la vez. La mayoría de las tendencias ideológico-culturales modernas tienen afinidad con otras expresiones tales como el arte o la música. De acuerdo con esto, mucho se dice respecto al rastafarismo y su relación con el reggae. Ritmo surgido en la Jamaica de los años 60 como una combinación entre ritmos afro-antillanos y el Rhythm & Blues norteamericano, el reggae fue, por mucho tiempo, el único medio por el cual se expresaba el rastafarismo. Sin embargo, hoy ya no caminan de la mano pues el ritmo ha sufrido diversas modificaciones que obedecen a su internacionalización y, en ocasiones, comercialización. No obstante, muchos de los seguidores de la doctrina continúan consumiendo este género: consideran que “el reggae es una manifestación política pues expresa cultura y raíz”. Hoy en día, la realidad del rastafarismo (o acaso sus seguidores) es que se han ido modificando sus preceptos iniciales para dar pie a otras manifestaciones que se acercan, en este caso, más a las tendencias políticas que a las religiosas.

En la hora de partir, otras expresiones culturales aparecen en el camino y la sensación de que cada una tiene su historia y filosofía propia, es enriquecedor pues se entiende la protesta y comunicación que cada persona intenta transmitir con su atuendo. EL ROCK EN NUESTROS TIEMPOS Por Susana De la Cruz González Alejandro Gómez Fierro es estudiante de posgrado de la Facultad de Economía en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y forma parte de una banda de rock: Mictlán, grupo que busca transgredir las fronteras entre los públicos que gustan de este género, creando un estilo diferente al emplear en sus composiciones instrumentos prehispánicos. Desde los 18 años Alejandro Gómez Fierro forma parte del movimiento rockero, tribu suburbana que ha adquirido un papel muy importante en nuestra sociedad. “Siempre me gusto el rock, pues mis influencias desde niño fueron grupos como los Beatles y los Doors, lo que dirigió mi camino para llegar a formar un grupo de rock” dice. “Tlamacazqui es un término azteca que significa ofrendador, algo así como un sacerdote” comenta Alejandro Gómez Fierro quien utiliza ese sobrenombre para identificarse como integrante de su banda. Mictlán lleva casi ocho años de existir, “varias ocasiones la banda ha asistido al Tianguis Cultural del Chopo a dar sus conciertos”. El rock como movimiento contracultural Desde 1950 existe el rock y es en Estados Unidos donde tiene su comienzo, aunque los ingleses tienen en su haber los mayores exponentes. “El origen más antiguo del rock es el blues que fue un movimiento de los esclavos negros en Norteamérica, y las canciones hablaban de la opresión que ellos vivían”. Ésta contracultura fue una resistencia a la opresión y con ella surge el movimiento rockero que poco a poco se fue transformando, “pasando por el Blues, Rythm and blues, Soul, etc. hasta llegar al Rock & Roll” menciona Alejandro. En México, el rock empieza a importarse desde los años cincuenta, pero sólo eran covers que se traducían al español y es “en la década de los sesenta cuando

surgen grupos nacionales que hacen sus propias canciones como Dugs Dugs, Peace and Love, y por supuesto el Tri”. La esencia o propósito con el que surgió el movimiento rockero fue el rechazo al sistema capitalista, sin embargo, en la actualidad el rock ha caducado en lo que respecta a su ideología, pues “el sistema lo ha logrado incorporar y le ha quitado esa punta revolucionaria con la que nació” dice Alejandro. El fin de esta tribu suburbana en el mundo contemporáneo se ha determinado por el sistema que nos rige “la mayoría de los grupos ya no tienen esa característica inicial porque se han vuelto comerciales, y se dedican a buscar beneficios económicos” Los jóvenes y el rock El movimiento del rock en la cultura de la sociedad mexicana ha representado principalmente a la población juvenil y en menor medida a los contestatarios, “como decía el Che Guevara: `Los jóvenes son rebeldes por naturaleza`, y en teoría el rock debe representar ese instinto básico de la juventud” menciona Alejandro. Además de conformarse por jóvenes de 18 hasta 32 años de edad lo que define a las tribus de rockeros, es su ideología y su atuendo. Las características principales de un rockero son: “el espíritu de rebeldía, la contestación a lo que no le parece mediante la música y el no conformismo con el sistema capitalista” dice. “El atuendo es mas bien la identificación con la tribu suburbana a la que se pertenece”. Los rockeros usan un tupé y botas afiladas, tejanos con hebillas de metal, en cuanto a las mujeres su vestimenta se caracteriza por faldas ajustadas a la cintura y con vuelo, además de usar zapatos de tacón fino. “La vestimenta, el cabello largo, el color negro, los estoperoles, etc. son solo características que la tribu exige, porque la sociedad ha determinado ciertos comportamientos similares dentro de los círculos sociales dados”, comenta éste rockero. El rock en la sociedad mexicana La sociedad mexicana ha tenido una forma peculiar de percibir este movimiento, según Alejandro las bandas de rock como tribus suburbanas son consideradas por la sociedad como un movimiento no contestatario que tiene características negativas y positivas.

“De manera negativa, la población de México ha asociado el rock con drogas, delincuencia, robo, violencia, etc. y de manera positiva el rock ha sido una manera en que muchas personas hemos podido expresar nuestro rechazo a muchas cosas que tienen que ver con el sistema del mundo actual”. Aunque, lo cierto es que el movimiento rockero está en gran medida formando parte del sistema capitalista, las bandas de rock se han convertido en grupos comerciales manejados por las principales empresas, “ahora hasta Belinda se dice rockera, y Televisa maneja a las principales bandas nacionales como el Tri, Caifanes, Maná, etc.” Mitos y realidades del rock Alrededor del rock se han suscitado diversos mitos que se han quedado sólo en eso y otros que terminan siendo realidad. Alejandro comenta algunos de ellos que tienen que ver con la religión, la violencia, el sexo y las motos. “Para los rockeros la religión es el `Opio de la sociedad ` -como decía Lenin-, es lo que nos mantiene dopados”, es así como la visión de este movimiento hacia la religión es de rechazo total. La violencia y agresividad han sido elementos generalmente relacionados con este movimiento, sin embargo, “algunos rockeros rechazan todo tipo de violencia y para otros es el tema principal de sus canciones”. Elvis Presley fue el principal ídolo de todos los rockeros y desde ese entonces el sexo se ha venido ligando con el rock, lo cierto es que “el auge del sexo con el rock se dio en el metal“. Se dice que las motos de gran cilindrada y estilo clásico han sido elemento característico de un rockero, “a mi me fascinan, pero es mas bien solo un objeto fetiche” resalta Alejandro. El futuro del movimiento rockero El rock se ha venido estructurando de acuerdo al sistema capitalista, lo que provoca una pérdida en su propósito inicial; pues al surgir como un movimiento contracultural tenia como fin rechazar el sistema y ahora se encuentra adherido al capitalismo que busca promover el rock con fines comerciales para obtener réditos económicos.

“En la actualidad el género rock aglomera un sin fin de gustos, es decir, rock es desde Café Tacuba hasta Belinda pasando por los Rolling Stones”. Existen muchos estilos, pues se ha experimentado con diversos sonidos y tendencias, incluso –como dice Alejandro- “se utilizan instrumentos muy propios de México, en mi banda tocamos con instrumentos prehispánicos”. A pesar de estas circunstancias por las que atraviesa el rock, algunas bandas han logrado mantenerse, generar composiciones propias, y sobretodo han intentado permanecer en el gusto de gran parte de la sociedad, sobretodo juvenil. “Tanto el rock, como las otras tribus suburbanas, ska, heavi, dark, punk etc. son importantísimas, pues es lo que sostiene a los movimientos contraculturales de la música y considero que es necesario enfatizar en el objetivo de cada una de ellas buscando la manera de reavivar su esencia”, comenta Alejandro. El Tianguis Cultural del Chopo como espacio del rockero El Tianguis Cultural del Chopo se ha definido por ser un espacio cultural en donde convergen distintas tribus desde hace 28 años, sin embargo el propósito de este lugar ha cambiado y se ha visto afectado. Alejandro comenta que “en un principio el Chopo era un espacio cultural muy importante, pero ahora sólo es vender y punto”. Además, “el ambiente en el Tianguis del Chopo ya no es como antes, ahora asisten chicas gueritas y chicos de secundaria, antes iban verdaderos punks, metaleros y demás banda urbana” dice. Para Alejandro es necesario “reestructurar por completo, quitar a los puestos fijos y bodegas, aunque sería difícil, pues hay demasiados intereses económicos por parte de los comerciantes” Sin embargo, el Tianguis Cultural del Chopo aún sigue fomentado los conciertos de diferentes bandas, incluso hasta presenta exposiciones fotográficas. Alejandro y su banda Mictlán se presentará el próximo 19 de mayo en el Tianguis Cultural del Chopo, para dar uno más de sus conciertos de rock que se caracterizan por utilizar instrumentos prehispánicos.