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LA INOCENCIA DE UN ÁNGEL

QUEBRADA EN MIL PEDAZOS.

La mañana del primero de octubre del 2010 Maria de Jimenez de 32 años y Raul
Jimenez de 41 años realizaron una llamada a la la policía, debido a que su hija
Barbara Jimenez de 10 años sufrió un ataque por parte de un desconocido en la
madrugada, la madre alegó que fue a despertar a la niña como siempre lo hacia a
la misma hora para que se arreglara y así llevarla a la escuela, al abrir la puerta
de su cuarto vio que la niña estaba sentada en el suelo llorando, la madre corrió a
donde ella estaba y le pregunto que le sucedía y la niña no respondía, solo se
agarraba la pijama y la madre notó un sangrando en sus partes íntimas.

María decidió llevarla al hospital mas cercano para que la atendieran y así
pudieran darle alguna respuesta, después de ser atendidas y tras mucho
exámenes descubrieron que la niña había sido abusada

Los padres acudieron a la policía para que los mismos empezaran a realizar una
investigación y después de escuchar el caso, decidieron abrir un expediente. La
policía llegó una hora después a la residencia y procedieron hacer los pasos
necesarios para empezar a buscar pruebas que llevaran a encontrar el culpable
del atroz hecho

El jefe de los policía alegó que le pareció extraño que sus padres no escucharon
nada durante tal hecho, ni pasos ni movimientos, también que el cuarto de la niña
estaba en buen estado, ni las ventanas ni la puerta estaban forzadas y que a su
vez, la niña no presentaba golpes de ningún tipo, tomando como únicos y
sospechosos a los padres, los cuales eran los que estaban en la casa.

Durante el interrogatorio que se le realizó a la madre, alegó que la niña empezó a


sufrir problemas para dormir, por ende la llevaron al médico y el mismo le rectó
pastillas para su problema nocturno, dichas pastillas hacían que la niña cayera en
un sueño profundo, que ni el mayor ruido la despertaba. El padre por otra parte
solo confirmaba la información que su esposa decía y respondía con un “si” y “no”.

Pasaron los días y en la mañana del 10 de octubre del mismo año, la policía
recibió otra llamada de María, debido a que encontró otra vez a su hija en la
misma posición llorando y esta vez tenia moretones en los brazos y piernas.
La policía entro otra vez a la habitación de la niña y solo encontraron la ventada
un poco abierta pero no confirmaba que alguien pudiera entrar o salir, debido
también a que la distancia de la ventada al piso era más o menos grande.
Decidieron proceder a revisar la habitación otra vez, interrogaron a los vecinos
para averiguar si ellos habían visto o escuchado algo durante la madrugada, pero
ninguno daba alguna pista.

El 23 de octubre, la madre decidió llevar otra vez al médico a la niña puesto que la
misma empezó a sufrir problemas en sus partes, a lo que el padre decidió tomar la
responsabilidad de llevarla y hacerles sus respectivos exámenes, el mismo alegó
que los resultados de la niña aseguraban que se encontraba bien a pesar de todo
y que se le recetaría medicamentos más fuertes para el dolor, que hacía a la niña
entrar en un estado donde ella no supiera que estaba pasando a su alrededor,
también le recomendaron llevar a la niña para un psicólogo.

Pasaron los días y aun continuaban los hechos y todavía no encontraban al


culpable, la niña empezó a generar cierto rechazo a las personas, no le gustaba
que la tocaran o la le hablaran desconocidos, puesto que no entendía porque se
sentía mal o porqué su casa y su habitación estaba llena todos los días de
policías. La madre empezó a dormir con ella para evitar que nada ocurriera y por
otra parte el padre se le presentó un viaje dejando a la madre y a la niña en
cuidado del policía que se le fue asignado como vigilante.

Hasta la noche del 31 de octubre donde la madre acostó a su hija después de


llegar del psicólogo, el policía que les asignaron para vigilar la casa tuvo que salir
a una emergencia y pidió que enviaran un remplazo a lo que así fue, mientras
llegaba dicho remplazo, la madre una vez que la niña se durmiera, se iba a dar un
baño rápido para luego entrar a su habitación y dormir con ella. Alegó que una vez
que ella entro al baño se acordó que no le dio la medicina a la niña, se termino de
bañar, se puso la ropa y cuando salió del baño notó que la puerta de la habitación
de la niña estaba un poco abierta, llamo a la policía y mientras se acercaba a la
puerta, la abrió con cuidado y vio su esposo encima de la niña con los pantalones
abajo, casi a punto de abusarla.

María tomo una lámpara que tenia cerca y se la pegó en la cabeza, dejando al
esposo inconsciente, fue corriendo a la cocina, tomó el cuchillo y sin piedad lo
apuñaló 23 veces al esposo repitiendo la frase “es tu hija maldito”.

Ella alegó que no se explica como pudo llegar hacer eso si eran una familia unida,
donde consideraba a su esposo el mejor del mundo y que el en muchas ocasiones
le decía que sentía mucha rabia al no saber quien estaba lastimando a su hija.
La madre se encuentra en proceso para ir a la corte y que le den la sentencia,
debido a que cometió homicidio. La niña fue entregada a su tía materna la cual
decidió tomarla y criarla hasta que fuera adulta, en la actualidad se encuentra
también en proceso de pedir la adopción.

Por otra parte María alega que el ir a la cárcel era lo menos que ella pedía recibir
puesto que lo tomaba como castigo al nunca darse cuenta que siempre tuvo al tipo
que abuso de su hija a su lado y nunca lo noto, dice que va feliz a la cárcel a
saber que mato a una persona que jamás volverá a quebrar un alma inocente.

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