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La

en el sol

(1957-2007)

Selección, prólogo y notas

Edwín Yllescas Salinas

Selección, prólogo y notas Edwín Yllescas Salinas UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO

La herida en el sol

Poesía contemporánea centroamericana

(1957-2007)

Poemas y Ensayos

Colección dirigida por

Marco Antonio Campos

COORDINACIÓN DE HUMANIDADES Programa Editorial

La herida en el sol

Poesía contemporánea centroamericana

(1957-2007)

Selección, prólogo y notas

Edwin Yllescas Salinas

(1957-2007) Selección, prólogo y notas Edwin Yllescas Salinas UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE MÉXICO MÉXICO, 2007

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE MÉXICO MÉXICO, 2007

Primera edición: 2007 DR © 2007, UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO Ciudad Universitaria, 04510 México,

Primera edición: 2007

DR © 2007, UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO Ciudad Universitaria, 04510 México, D.E

COORDINACIÓN DE HUMANIDADES

Programa Editorial

Impreso y hecho en México

ISBN 978-970-32-4933-6

PRÓLOGO

A principios de febrero de 2007, durante una conversa-

ción entre Marco Antonio Campos, Francisco de Asís Fernández y el suscrito, salió, providencialmente, la idea de hacer una antología de poesía contemporánea centro- americana. Quizás, llevado por la euforia del III Festival

Internacional de Poesía de Nicaragua, insensato, acep-

la propuesta. Después de algunos meses de trabajo

y

cooperación' amiga, llegué al final

de estas páginas.

La recopilación pretende (quizás vanamente), pre- sentar al lector hispanoamericano una breve muestra de la poesía surgida a partir de lo que en Centroamé- rica se denomina "vanguardia y posvanguardia"; aun- que difícilmente tales conceptos tengan una validez ro- tunda, o se puedan vincular a una fecha similar para los cinco países de Centroamérica. En algunos casos (Ni- caragua, por ejemplo) el surgimiento de la "vanguardia

y posvanguardia" es relativamente precoz; en Hondu-

ras y El Salvador es moroso. En Costa Rica, expresa Car- los Cortés: "la evolución de nuestra poesía fue muy tardía, lenta e irregular";Guatemala y Honduras tampo- co son la excepción. A tal modo que el fenómeno poé- tico en Centroamérica, aun cuando exprese la misma intención de ruptura y búsqueda, no coincide en fechas de inicio, o primeras publicaciones; ni esto parece tener una influencia decisiva en la calidad actual de cada una de esas poesías. Marcadas por el signo de lo presente,

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cada una avanza hacia su propio y cambiante encuentro que, por lo demás, se da en cada uno de sus poetas. Un esfuerzo para fijar la coincidencia, o discrepancia de tales fenómenos, debe estar reservado al minucioso estudio comparado de la literatura centroamericana, cosa enteramente alejada de las intenciones de este mí- nimo prólogo, ya no se diga del recopilador. Además, habría que preguntarse: cuánto agrega a la poesía en sí misma, el establecimiento de una "periodización" que de improbable exactitud, siempre resulta antojadiza. Claro, además están las diversas historias políticas cul- turales y sociales de cada uno de esos países como po- sible explicación del fenómeno poético. Pero esto no pasa de ser una explicación mecánica. Meramente me- canicista. Con diversos nombres, todos ellos han vivido el reino del autoritarismo y sus secuelas. Todos han vi- vido el imperio del mestizaje, y aunque Costa Rica pue- de alegar una menor dosis del sustrato común a Meso- américa, obviamente, no está exenta de la amalgama racial. La vinculación del proceso poético a las clases dominantes/dominadas es otra forma de explicar (muy en boga en estos días) el surgimiento y desarrollo de las poéticas en cada país. Al igual que la anterior "explica- ción" sólo tiene un pequeño problema: no explica el poema ni la poesía ni los procesos mentales para llegar al poema. La dispersión de Centroamérica a partir de 1821 (con todo el cambio que representó y aún repre- senta) no debe ni debería ser la explicación para la for- mación de cinco poéticas que en realidad son una so~ la. A lo sumo, debería revelar la incomunicación entre ellas, o la restringida circulación de las obras poéticas.

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Sin embargo, por encima de la sociología literaria,

algunas fechas mojoneras se pueden aventurar. Al ha- cerlo, mi condición de ciudadano nicaragüense debería imponerme un estricto orden alfabético. No lo haré. Tengo una excusa objetiva, si así lo hiciera, perdería un significativo punto de referencia para avizorar en el tiempo el surgimiento de la poesía contemporánea en Centroamérica. La poesía de vanguardia en Nicara- gua, data de los primeros años treinta. La vanguardia hondureña, data de los años sesenta. "La generación del

] es propiamente el inicio de nuestra tradición

contemporánea", expresa Carlos Cortés refiriéndose a la poesía costarricense. Y lo mismo o cosa similar se pue- de decir de la poesía guatemalteca y salvadoreña. Y desde luego, el surgimiento precoz, o moroso de la poesía

de vanguardia en cada país centroamericano (por las razones que fuere) explica en alguna forma, una lenta, o tardía irrupción de aquello que los críricos llaman posvanguardia y poesía contemporánea. Latamente, la relativa al "tiempo o época actual". La que se escribe hoy en día. Pero aquí comienzan, otra vez, las compli-

caciones de cualquier fecha. Algunos poetas centro- americanos fallecidos, una o dos o varias décadas atrás, también escribieron poesía contemporánea. La calidad de contemporánea de la poesía, no parece estar en el

en los matices socio políticos,

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tiempo de su escritura ni

sino en la búsqueda y realización de ciertas cualidades.

Para su finalidad (abrir una claraboya al mundo exte- rior) esta recopilación arranca con los poetas nacidos a partir de 1930 (aunque algunos ya han fallecido, su obra tiene plena vigencia) que actualmente se encuen-

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tran en actividad. Desde luego, no los abarca a todos como tampoco incluye nada anterior a esa fecha. Igual- mente, los novísimos poetas conocidos como Genera- ción de los 90 pueden considerarse víctimas del com- pilador. La razón o razones para ello, son muchas. Baste citar una sola. Su número, cantidad y calidad requería de varios tomos similares al presente. Además, que este libro recopile las "generaciones 50, 60, 70 y SO" bajo ningún punto de vista significa que ésta sea la única poesía contemporánea en Centroarnérica. Sólo es un supuesto, una herramienta de trabajo que permite ade- cuar el material a los espacios editoriales disponibles. Hablar de los criterios de esta compilación resulta ocioso, si no resultara ridículo. Simplemente, se ha par- tido de aquello que escrito actualmente, ilumina, es- tablece o retoma el sentido de lo contemporáneo sin entrar en los retorcimientos de la modernidad y la "posmodernidad". Otro criterio podría ser (si tal vez no fuera su mayor pegón) la anulación del antólogo y su imposición arbitraria de pregustos y prejuicios. En buena parte la selección de los poemas aquí incluidos fue hecha por los mismos autores. Fueron ellos quie- nes determinaron lo que en ellos les parecía mejor y contemporáneo. A lo largo de estas escasas páginas he usado los conceptos de recopilación y recopilador. Se- ría deshonesto transmitir la imagen de un pobre hom- bre armado de lupa y plumón sentado a la orilla de 400 libros haciendo lo que, tradicionalmente, se entien- de por antologar. Sólo cuando el mecanismo anterior falló, el recopilador se transformó en antólogo, ya de por sí una palabra horrorosa. Lo cual, no fue obstáculo

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para que el poema, especialmente el buen poema, se allegara a esta recopilación. Podría decirse (y no es una hipérbole) que esta reco- pilación por primera vez establece un punto de parti- da o de vista común para el conglomerado de la poesía centroamericana. Además del asunto de las fechas de nacimiento (1930-1979), hay en todos ellos una visión compartida de la poesía y del oficio de poeta. Claro,

hay sus diferencias. La poesía (todo el arte) es el reino

de lo diferente. La diferencia deviene del lenguaje y su

manejo; de los recursos y la habilidad en su manejo, tanto como por la cantidad de recursos utilizados; del enfoque sujeto-objeto del poema; del aprendizaje, lu- gares y lenguas de aprendizaje. Evidente, no se apren-

de a escribir el poema, pero se aprende el "manejo" de

la escritura que lo escribe. No es menos cierto que la

diferencia, o si se quiere las diferencias, igual surgen, de las máscaras que velan, o revelan, o rebelan <::1 poema.

Sin embargo, la muestra aquí presentada deja al descu- bierto la profunda obsesión por el poema y la poesía, hoy enteramente notoria en la poesía contemporánea de Centroamérica. Saint-just decía: "no se puede go- bernar con inocencia". Hoy la frase se puede aplicar a

la poesía contemporánea centroamericana, y quizás en

un sentido más profundo. En Centroamérica, ya nadie

escribe con inocencia, pero sólo así la poesía adquiere su verdadera inocencia. Sólo de este modo la convocan los plenos poderes del misterio. Vistos en su conjunto

y hasta separadamente los poemas aquí reunidos, se

llega a la conclusión que el mismo concepto de "poesía

centroamericana" más que una revelación es una vela-

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ción. La velación de un hecho. Octavio Paz hablaba de la poesía hispanoamericana escrita en México. Es 10 mismo. En realidad, la poesía centroamericana es poe- sía hispanoamericana escrita en Centroarnérica, La na- turaleza de "centroamericana" no la minimiza al tama- ño de un pequeño territorio prensado entre dos grandes masas geográficas. Lo increíble es que los poetas de ese pequeño puente escriban hoy en día una de las mejo- res poesías de Hispanoamérica, o sean unos de los me- jores exponentes de la poesía hispanoamericana. Por lo menos, una sin nada que envidiarle a los grandes y tra- dicionales centros generadores de poesía. El famoso tránsito de la poesía viajando de norte y sur hacia el centro de América, no existe más. Los poetas y los poe- mas centroamericanos de la época actual, le dan a la poesía hispanoamericana el prestigio y la importancia que Darío le diera en su época. En su conjunto los poe- tas centroamericanos, los incluidos y los no incluidos en esta recopilación, repiten el fenómeno dariano. Incom- prensible para el librero impresionado por el auge de la narrativa frente a la poesía. Pura ilusión. Dolarización de la literatura. En fin, ya no se puede, como tampo- co se podía desde hace algunas décadas, hablar de poe- sía hispanoamericana sin tener en los primeros lugares a la poesía centroamericana. La comparación y hasta la confrontación de nombre y aportes salta a la vista. Sin embargo, no entraré en el terreno de la odiosa compa- ración. Ellas y sus respuestas quedan para el lector ave- zado en poesía. Y de subsistir, sólo subsiste el problema de la difusión de la poesía centroamericana. Nadie lo discute, es un problema en la óptica de los libreros, muy

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propio de la segmentación del mercado editorial. Que los poetas de habla hispana radicados al sur del Río Bra- vo deban publicarse en México, y los radicados en Sud- américa sólo deban publicarse en Argentina, o Chile y

los de Centroamérica en ninguna parte, es una simple falacia mercantilista. Algunos de los poetas centroame- ricanos incluidos en esta recopilación (Chaves, Be1li, Istarú, Cortés, etcétera) demuestran que la obra poética centroamericana, si se caen los prejuicios, es ejemplar y merece publicarse en cualquier mercado librero. Inclu- so, un premio en España no dice más que un premio en Centroamérica, o Hispanoamérica. Dice lo mismo. y muchos de los mejores poetas españoles modernis- tas y contemporáneos escribieron y escriben sus mejores cosas teniendo a la vista el dolce stil nuovo de la poesía hispanoamericana, y por qué no, de la centroamerica- na. Otra vez vuelven a la cabeza las comparaciones y confrontaciones de nombres de más acá y más¿a1lá. De nuevo, me niego a la cita. Quizás sea mejor señalar que México, el hermano mayor de Centroamérica, está en la capacidad y en la obligación de contribuir al de- rrumbe de los muros mercantilistas como hoy lo hace la UNAM, publicando esta recopilación. José Coronel Urtecho decía que "la poesía era el único producto de exportación de Nicaragua". Pablo Antonio Cuadra se interrogaba: "¿No agregamos [los poetas] una útil, utilí-

] a los

graneros de nuestra cultura nacional?" Hoy en día am- bas definiciones cubren a toda la poesía de Centroamé- rica. Y México puede darle cabal realidad a las afirma-

sima y casi inconmensurable suma de riqueza [

ciones de Cuadra y Coronel.

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Son muchos los baches señalados y aún más los sin señalar para que esta recopilación entregue al lector una mesa servida. O, un instructivo de cómo acercarse a la poesía contemporánea de cada uno de los países centro- americanos. No le quedará más camino (el único que siempre le debería quedar frente a la poesía) que leer los poemas aquí recopilados para sacar en cuenta clara qué une, qué diferencia y qué vuelve única a la poesía contemporánea centroamericana en su conjunto y en sus partes. Supongo que es mejor tomarse ese trabajo que caer en la compra fácil de unos marbetes literarios tan disímiles como las mentalidades y sesgos mentales de quienes los diseñan. Finalmente (siempre se escribe: finalmente) el reco- pilador (anverso del antólogo) hace constar su agra- decimiento a Carlos Cortés y Norberto Salinas por sus valiosos aportes al capítulo Costa Rica. A Donaldo Alta- mirano, hábil conocedor de la poesía de Honduras; sin su participación ni siquiera se hubiese podido abrir el insólito mundo de la poesía hondureña. A todos los ami- gos que me guiaron en mi propio mundo nicaragüense.

A Marco Antonio Campos por confiar en este súper star

del anonimato. A Marcela Villegas,jefa del Departamen-

to Editorial de la Coordinación de Humanidades, quien

me tuvo una paciencia mailera digna de mejor causa.

EOWIN YLLESCAS SALINAS

Managua, 16 de mayo de 2001

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COSTA RICA

JORGE DEBRAVO

(1938-1967)

Figura emblemática de la poesía contestataria latino- americana a pesar de su prematura muerte, que truncó su

obra a los 29 años. Fundador y eje del Grupo de Poetas de Turrialba. Su poesía política, erótica y social revolu- cionó completamente el panorama de la literatura costa- rricense y centroamericana durante los años sesenta y su

re-

cientes. Dueño de un nuevo lirismo, quiebra del todo los viejos moldes de la vanguardia tardía para insertarse de lleno en la poesía contemporánea, sin caer, sin embargo, en la retórica del exteriorismo o de la antipoesía. El tra- tamiento explícito del amor sexual, la humaniMción del mundo cotidiano, la conciencia crítica frente al mundo, el tono airado de denuncia y la reivindicación de la utopía como posibilidad humana, ya sea política o existencial, pero siempre concretay real, son algunas de las novedades que aportó a la tradición. La fuerza movilizadora de su obra y su energía telúrica y uiuencialforjaron una tradi- ción: la de la poesía en la calle, de pie o en voz alta. Con

una completa conciencia del oficio poético y de la fun- ción política del escritoren la sociedad, contribuyó a anu- lar la distancia ideológicay estética entre la literatura y la historia, plantdndose en el aquí y en el ahora para cons-

vez universal y cercana, enteramente

contemporánea, que revelalas contradiccionesde la moder-

influencia aún esperceptible entre las generaciones mds

truir una obra a la

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nidad y los limites del humanismo clásico. Obra poéti-

ca: Milagro abierto (1959 y 1969), Bestiecillas plás- ticas (1960), Consejos para Cristo al comenzar el año

y otras especies de poemas (1960), Devocionario del amor sexual (1963), Poemas terrenales (1964), Digo (1965), Nosotros los hombres (1966), Canciones coti- dianas (1961); póstumamente sepublicaron: Los despier- tos (1912), Vórtices (1911), Otras cosas recogidas de

la tierra (1981), Guerrilleros (1981) y El grito más hu-

mano (1990).

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DIGO

El hombre no ha nacido para tener las manos amarradas al poste de los rezos. Dios no quiere rodillas humilladas en los templos, sino piernas de fuego galopando, manos acariciando las entrañas del hierro, mentes pariendo brasas, labios haciendo besos. Digo que yo trabajo, vivo, pienso,

y que esto que yo hago es un buen rezo, que a Dios le gusta mucho

y respondo por ello.

y digo que el amor es el mejor sacramento, que os amo, que amo

y que no tengo sitio en el infierno.

(Milagro abierto, J959)

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NOSOTROS LOS HOMBRES

Vengo a buscarte, hermano, porque traigo el poema, que es traer el mundo a las espaldas. Soy como un perro que ruge a solas, ladra

a las fieras del odio y de la angustia,

echa a rodar la vida en mitad de la noche.

Traigo sueños, tristezas, alegrías, mansedumbres, democracias quebradas como cántaros, religiones mohosas hasta el alma, rebeliones en germen echando lenguas de humo, árboles que no tienen suficientes resinas amorosas.

Estamos sin amor, hermano mío,

y esto es como estar ciegos en mitad de la tierra.

Traigo muertes para asustar a todos los que juegan con muertes. Vidas para alegrar a los mansos y tiernos, esperanzas y uvas para los dolorosos.

Pero traigo ante todo un deseo violento de abrazar, atronador y grande como tormenta oceánica.

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Quiero hacer con los brazos un solo brazo dulce que rodee la tierra.

Yo deseo que todo, que la vida sea nuestra

como el agua y el viento. Que nadie tenga nunca más patria que el vecino.

Que nadie

sino la finca nuestra, de Nosotros los Hombres.

diga más la finca mía, el barco

(Nosotros los hombres, 1966)

HOMBRE

Soy hombre, he nacido, tengo piel y esperanza. Yo exijo, por lo tanto, que me dejen usarlas. No soy dios: soy un hombre (como decir un alga). Pero exijo calor en mis raíces, almuerzo en mis entrañas. No pido eternidades llenas de estrellas blancas. Pido ternura, cena, silencio, pan y casa

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Soy hombre, es decir, animal con palabras. y exijo, por lo tanto, que me dejen usarlas.

(Nosotros los hombres, 1966)

CANCIÓN EN TIEMPO DE ESPERANZA

Te estoy poniendo, América, la mano en esos pechos de muchacha entregada. Te estoy acariciando con mano de ternura, con pequeña caricia de niño cincoañero. Te estoy soñando ahora olorosa a jaguar y a cedro milenario. Te estoy besando ahora como si nunca hubieras sido desnudada, como si nunca hubieras aceptado monedas por el pan de tus amores.

Sé que no eres pura, intocada, silvestre. Sé que manos oscuras se han posado en tus muslos y en tus hombros. Sé que has vendido el cuerpo por la luna del dólar. Sé que de tu inocencia sólo quedan los mapas como viejas fotografías donde ya no te reconoces.

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Pero te quiero, América,

y puedo perdonarte.

Sé que bajo tu miel ronca la savia limpia y fuerte. Que bajo tu carne aúllan los pumas indomables. Sé que has nacido para ser madre,

esposa,

abuela de todos los humanos.

Sé que un día cualquiera sacudirás los hombros

y todas las manos sucias

rodarán en el barro. Que marcarás con sangre las monedas para que nunca más nadie las toque.

Te tomaré del brazo y te hallaré de pronto un rubor virginal en tus mejillas.

CREDO

(Nosotros los hombres, 1966)

No acostumbro decir amo, te amo,

sino cuando el amor me inunda todo desde los ojos hasta los zapatos.

Mi cuerpo es una sola verdad y cada músculo

resume una experiencia de entusiasmo.

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Una vez dije: ¡sufro! Y era que el sufrimiento agitaba a mi lado sus cascos de caballo.

y siempre digo: espero. Porque a mí me podrían arrancar el recuerdo como un brazo, pero no la esperanza que es de hueso

y cuando me la arranquen dejaré de ser esto que re estrecha las manos.

Creo en todos los frutos que tienen jugo dulce,

y creo que no hay frutos que tengan jugo amargo. No es culpa de los frutos si tenemos

el paladar angosto y limitado.

Creo en el corazón del hombre, creo

que es de pura caricia a pesar de las manos que a veces asesinan, sin saberlo,

y manejan fusiles sanguinarios.

Creo en la libertad a pesar de los cepos,

a pesar de los campos alambrados.

Creo en la paz, amada, a pesar de las bombas

y a pesar de los cascos.

Creo que los países serán un solo sitio de amor para los hombres, a pesar de los pactos, a pesar de los límites, los cónsules, a pesar de los libres que se den por esclavos.

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y creo en el amor, en este amor de acero

que va fortaleciendo las piernas y los brazos, que trabaja en secreto,

a escondidas del odio y del escarnio,

que debajo del traje se hace músculo, órgano, experiencia, nervio, ganglio,

a pesar del rencor que nos inunda

el corazón de funerales pájaros.

Yo creo en el amor más que en mis ojos

y más que en el poder y el enrusiasmo.

FRATERNIDAD

(Canciones cotidianas, 1967)

Cada uno de vosotros extiende

su mano,

y me siente el corazón.

sin saberlo

Yo no podría vivir sin esas manos vagas, invisibles, que arden tiernamente entre mis músculos como si sanos, densos, vivos pueblos me habitaran.

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(Los hombres somos aguas que vagamos de un ser a otro, hambrientos de crecer y de crecer, de humedecemos de un eterno estreno de otras manos.)

Cada día soy otro.

Algo menos yo mismo

y algo más ese hueso

que madura en el cuerpo del vecino.

PRODIGIO

(Canciones cotidianas, 1967)

¡Hoy he encontrado a un hombre caminando! Sin apoyarse en nadie, caminando. Sin que hubiese camino, caminando, como si no quisiese llegar tarde, caminando. Su mirada tenía forma de corazón

y adentro de sus ojos se veía un mundo caminando.

Aunque parezca absurdo e increíble hoy he encontrado a un hombre caminando.

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e increíble hoy he encontrado a un hombre caminando. 26 Sin mirar la distancia, caminando. Sin

Sin mirar la distancia, caminando. Sin pedir compañero, caminando. Sin apoyarse en nadie, caminando. Sin que hubiese camino, caminando.

(Canciones cotidianas, 1967)

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LAUREANO ALBÁN

(1942)

Escritor y diplomdtico. Es elpoeta costarricense mejor co- nocido fuera del país. Formó parte del Grupo de Poetas de Turrialba, fundó el Círculo de Poetas Costarricenses y

fue el principal gestor del Manifiesto trascendentalista

(1977). Casi todasu obra, a partir de Herencia de oto- ño (1980), con la que obtuvo el Premio Adonais, estd pu- blicada en España. En este país ha obtenido algunos de los mdsprestigiosos galardones literarios. Su obra ha re- cibido en dos ocasiones el Premio Nacional de Poesía de Costa Rica. La traducción al inglés de El viaje intermi- nable recibió elpremio del Columbia University Trans- lation Center. En 1991 reunió su "obra americana" bajo

el título Infinita memoria de América. Obra poética:

Poemas en cruz (1961), Este hombre (1967), Las vo- ces (1970), Solamérica (1972 y 1977), Chile de pie en la sangre (1975), Sonetos laborales (1977), Sonetos cotidianos (1978), La voz amenazada (1980), Heren- cia de otoño (1980), Geografía invisible de América (1982), Autorretrato y transfiguraciones (1983), El via- je interminable (1983), Aunque es de noche (1983), Biografías del terror (1987), Todas las piedras del mu- ro (1988), Suma de claridades (1991), Infinita memoria de América (1991), Los nocturnos de Julieta (1993) y Enciclopedia de maravillas (1995).

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LA DIÁSPORA INVISIBLE

Nacieron de la sed. Eran arcilla ardiendo en las casas del tiempo. Subieron a los montes a conjuntar la luna con el ansia. Tenían dioses pequeños:

como abalorios, como guedejas, como casualidades. Plantaron el silencio, y alrededor edificaron viajes y campanas. Conjugaron la tierra con sus nombres que surgían girando entre el óxido leal de la palabra.

Fueron muriendo a tiempo para resucitar en la memoria. Testificaron las estrellas, el símbolo afilado de los pájaros.

innumerables y fugaces,

O[!ocJjV(~S a las ebrias

rnaravrllas del sol.

desleales

el pasado,

solitarios ante el presente. y dieron al futuro

un perfil de navío o de desdicha. Poblaron mares interiores, húmedas sombras apresadas

a las que dieron nombres

de mujer o de dios. Durmieron en los rumbos

de la oscuridad nacida de la sed,

y acogieron el tiempo entre sus casas como un habitante o un naufragio. Cubrieron de memorias la orfandad de la noche:

ascendieron al norte:

y a su boreal insomnio, se marcharon al sur

a destinar la arena,

al oeste por niebla,

y al este por el gozo

brillante de las latitudes.

Sus ojos cambiaron con el olvido o con la luz, con la muerte pluvial, la siembra o la codicia.

Aprendieron las reglas del prodigio, las medidas del medio,

la exactitud del cuerpo y sus llamas.

Cayeron en un gesto de semillas fugaces:

fueron quemados, aventados, multiplicados

32

fugaces: fueron quemados, aventados, multiplicados 32 por olvidos interminables. Inventaron senderos donde no

por olvidos interminables. Inventaron senderos donde no había destinos,

y para ello

tuvieron que apoyar en lo invisible las manos.

Edificaron

en la certeza transparente

de la fugacidad. Solos, como habitando en el primer espejo

o en la primer memoria.

Señalaron con cantos y con navegaciones los sitios desoídos de la muerte. Se hicieron invisibles como años huyendo a incomprensibles transparencias. y escribieron su nombre en las estatuas

con el desdén de la mortalidad. En los bordes azules de lo incierto plantaron su puñal y su espejismo. Cabalgaron hacia la luna persiguiendo las presas de la muerte.

y poblaron los círculos conocidos del sol, los resquicios quemados de las huellas del viento, el pan duro y sus casas de sangre despoblada, torres del deseo, azul falacidad:

lagos, montañas,

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vacíos luminarias. y como si cruzaran

hacia un presenrimienro de naves augurales, se acercaron al mar, dinrel del tiempo,

y el mar, espejo último, esperaba en la playa.

(El viaje interminable, 1983)

LLEVABAN LA PALABRA

la playa. (El viaje interminable, 1983) LLEVABAN LA PALABRA ahí, en esa zona de lo diáfano

ahí, en esa zona de lo diáfano y diario, entre esa mansedumbre de tactos apagados que es la mano en el tiempo.

Las ciudades crecían, ya en su piel, ya en sus ojos, una aquí y otra allá:

cada una en su alba. Los bosques olorosos de cedros estatuarios, se extendían por cubierta como un credo de savias invisibles.

Llevaban el metal

Llevaban el metal

y

su denso relámpago,

para otorgar la muerte.

la

vid, en donde crea

sus rubíes el tiempo, utensilios de arcilla cristalina con forma de distancia, vitrales y poleas, mecánicas de invierno.

Sabían administrar la esperanza o el miedo, con la espada precisa o la rosa deseada. La pólvora dormía

En cada cosa suya,

con sus lobos cegados, las semillas también en su mínima noche.

por pequeña o por llama,

y a su lado

los ríos

iba un dios, un dios mínimo, una razón o un mundo.

Que todo lo llevaban enrre olvido y palabra;

augurales dejaban leve sedimento futuro pasando.

Las lianas en los mástiles tejían otro velamen, todo de savia única, todo de umbrías sonoras, donde el viento marino golpeaba confundiéndose.

El oro cercenado sobre el cuello y la noche, saltaba reflejando sobre ellos la sangre que cumpliría mañana.

Llevaban las heridas listas bajo el milagro, agonías rodeándose de flores agotadas,

y

cielos incendiarios,

y

arrasadas comarcas,

y

la ciega tortura

enfilada en las manos.

Hombres, dioses equívocos, aventureros, ángeles:

un poco de ceniza humana en su mirada navegaba, cegándoles.

Pero llevaban algo más solar que sus cuerpos, con más ríos que su historia,

36

solar que sus cuerpos, con más ríos que su historia, 36 con más llamas que el

con más llamas que el tiempo. Algo delgado, algo del todo transparente.

Una fórmula leve para llevar el hecho hasta su maravilla. Una convocatoria diaria, móvil, desleal o leal, según el hombre,

la

oscuridad, la muerte,

o

el día o el deseo,

donde quede temblando.

Una gacela, un mármol donde salta labrada sobre su propia muerte. Una ahogada manera de aspirar la memoria, lapsos unitarios, momentáneos ríos, vaticinarla.

llevaban la tenue soledad decir "hoy", "mañana', , "destino", "fuego". llevar un mundo en la palabra. Llé:va[)an la palabra.

(El viaje interminable, 1983)

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QUE SURGIERON DEL JADE

Que llegaron del norte como la escarcha rápida,

o surgieron del jade donde el día es una brasa. Ojos para la niebla que en la piedra grabaron esa zona de silencio pluvial que no es del hombre.

Tenían pactos de fuego con las cosas, por ello adoraban las cosas en su inmediata llama.

No creyeron en dioses hechos de lejanías, sino en los utensilios de! dolor o el prodigio.

Ebrios de luna, crearon

en su noche otras lunas,

y grabaron los astros en estelas de piedra hasta que e! tacto diese restimonio del cielo.

A través de comarcas

que como espejos vuelan, de bosques que la niebla decide o estremece,

espejos vuelan, de bosques que la niebla decide o estremece, se hicieron como ríos sus cuerpos

se hicieron como ríos sus cuerpos y sus manos, sus dones y sus ansias.

y adquirieron deseos sobrehumanos, deseos que hasta entonces sólo la noche tuvo, ambiciones que sólo conocían la piedra, e! puma o el relámpago, la ceniza o el ángel.

Siempre su piel fue e! árbol. Su identidad de mundo fue el mundo mismo. No podían distinguir entre e! brazo y el pájaro, entre e! fuego y la estrella, entre e! caimán y el río, entre Dios y sus nombres.

Todo era un ojo único. Todo era un viento unísono. sola y creada transparencia que ardía o se apagaba e! infortunio lo breve del canto.

llegaron de un mar perdido en el principio, emergieron del fondo

de

cuevas anegadas

de

luminosa sangre.

La

memoria es baldía.

Es

un reino el silencio,

y desde él ascendieron

para construir la llama

de sus cuerpos sonoros,

y los cuerpos del tigre,

del caimán y del águila,

de la serpiente urdida,

del quetzal y su instante

de esmeralda volada,

y el cuerpo diminuto

de la rana en el oro.

Que llegaron de la luz anhelante que sobre el limo crece.

O que fueron construidos

con el maíz amargo, claro y dulce, que los dioses tuvieron que masticar al crearlos.

O ellos eran los dioses mismos

que intentaron ser dioses aún después del milagro.

(Geografta invisible de América, 1982)

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del milagro. (Geografta invisible de América, 1982) 40 JULIETA DOBLES (1943) Es profesora en ciencias

JULIETA DOBLES

(1943)

Es profesora en ciencias biológicaspor la Universidad de Costa Rica, donde ademds realizó estudios de filología y Lingüística. En la Universidad del Estado de Nueva Yórk, en Stony Brook, obtuvo los títulos de Master of Arts y doc- tora en Literatura Hispanoamericana. Actualmente da clases de comunicación y lenguaje en La Escuela de Estudios (JeJ1enltes de la Universidad de Costa Rica. Ha obtenido el Premio NacionaL de Poesía en tres ocasiones. Recibió el Editorial Costa Rica por Los pasos terrestres, en 1976, y un accésit del Premio Adonais de España, en

por Hora de lejanías. Coautora del ~anifiesto tra!¡Celldé:nt<tlis:ta (1977). Obra poética: Reloj de siem- pre (1965), El peso vivo (1968), Los pasos terrestres (1976), Hora de lejanías (1982), Los delitos de Parido- (1987), Una viajera demasiado azul (1990) y Amar Jerusalem (1992).

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CANTO EN VANO PARAUNA RESURRECCIÓN Alguien se nos está muriendo siempre, con esa muerte lenta

CANTO EN VANO PARAUNA RESURRECCIÓN

Alguien se nos está muriendo

siempre,

con esa muerte lenta de los pulsos vacíos,

mientras tú y yo besamos, reímos de las cosas y del viento,

comemos,

nos amamos,

y sabemos

que toda nuestra luz nos pertenece,

sin ser nuestra siquiera. Alguien se muere siempre, hasta cuando un péndulo dibuja cuartos de hora hacia la vida,

o cuando fingen niños en la plaza su muerte de juguete.

Alguien se está muriendo remedio, los pies hacia el mar, no detiene nunca rítmico latido azulsalado.

instante termina para alguien la eternidad, rñrentras cantan los coros en la iglesia,

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y cada niño nace,

y el pan crece en las rojas mandíbulas del fuego.

Alguien se muere con cada movimiento

de tu mano y mi mano,

y nosotros seguimos,

sin saberlo, engendramos más hijos, sin saberlo,

y pensamos vivir eternamente, ¡sin saberlo!

UN HIJO

(El peso vivo, 1%8)

Sólo he querido un hijo; pequeño, como un vaso, redondo, como una de tus manos, un hijo que se quede cuando todo se vaya,

un hijo que pronuncie tu nombre,

y que me enseñe a hacerlo

cuando te haya olvidado:

así, calladamente, alargando sus sílabas hacia la gran dulzura de la ausencia.

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sus sílabas hacia la gran dulzura de la ausencia. 44 Sólo he querido un hijo, y

Sólo he querido un hijo,

y antes que tu partida me alcance y me deshaga, lo habrás de colocar sobre mi angustia; perfilarás su carne con rus agujas finas,

y calarás en él

todo el silencio, donde van las palabras que no existen

o las que nunca pronunciamos juntos.

Sólo he querido un hijo para ahuecar tu nombre en mi renuncia.

(El peso vivo, 1%8)

TESTAMENTOS Y OTRAS VANIDADES

moriré enfrentada a la luz retadora algún domingo claro que no me necesite. ,",-,LldLlUU los soñolientos abandonen dulce marco doble de la almohada, en él sin pesar, sabiendo que me voy, que me despido la terrible lucidez quien cree conocer su laberinto, rrrarasmo de sorpresas, alegrías o terror, en él se ha extasiado, o reído

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o sentido el temor de estar solo

noches enteras, mientras daba voces silenciosas de auxilio entre la sombra.

He entrado alguna vez, por qué no, con pavor,

la sombra. He entrado alguna vez, por qué no, con pavor, recibiendo al destino con altivo

recibiendo al destino con altivo respeto. Otros girarán entre rosas, absortos de abandonos letales. Yo sé que somos hombres, o sea velas que se encienden y apagan mutuamente. y sé de las debilidades del amor,

a

rozar las aristas del corazón ajeno,

y

de la servidumbre de la palabra sabia.

queriendo hallar en ellas otra naturaleza

Pero también sospecho,

y

he encontrado el mismo intrincado albedrío

¡oh Dios!, lo sé con certidumbre,

la

misma lucha subterránea y sorda

que el mundo nos devuelve lo ofrecido

que creía un privilegio de mi altivez más íntima.

¡Oh alma que comparto con tantos!

¡Corazón en común capaz de abrir los mundos,

o cumplir viejas muertes,

espejos innombrables en la nada! Servidumbre en el polvo y en la cima del gozo, desamor en el miedo, pasión entre la muerte, orgullo en la modestia, beatitud en el odio.

Cuando muera no puedo, no podré refugiarme en la dulce farmacopea de la inconsciencia,

ni en la alegre y terrible locura del recuerdo.

Quiero mirar la muerte con los ojos abiertos yel corazón en calma, como esos marineros que se hunden en la proa del naufragio con la gorra en la mano,

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y que la vida es ese gran puchero

en que vaciamos horas, entusiasmos,

afectos y lealtades, iras, gozos, envidias y palabras,

y obtenemos una sopa agridulce,

más o menos sabrosa, según los ingredientes y la ración de amor

con que se espeCIe.

Ese puchero mágico que transmuta la esencia de las cosas, se nos vuelve, por arte de lo desconocido, del alquimista, pasión del ávido, tormento del violento, lago del apacible.

que me sueño alquímica, transmutante de acentos y de voces, me descubro ávida de placeres y estrellas, me temo violenta de celos e injusticias, me quiero apacible de piedad y de músicas, cuando muera,

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mi caldero perfecto, mi potaje aromático

a quien quiera beberlo.

Íntegro quedará para el hambriento

en el fondo de todos esos poemas náufragos.

(Una viajera demasiado azul, 1990)

PELIGRO DE MUERTE

Se nos muere de frío, esposo,

y de todas las hambres de la ausencia.

Yo lo oigo llorar en las noches vacías,

desconsoladamente solo, transparente y dolido como un niño en su muerte.

Tú y yo, reos de abandonos letales,

cuánto lo postergamos por el pan o la sal,

o la diaria tarea de construir espejismos

y reflejos ilustres, como si en él no se nos fuera el absoluto corazón

del mundo que construimos,

hermanados en beatitud y pasión.

Él,

que fue la semilla

del

árbol más hermoso

que la vida nos dio, se nos fue consumiendo en el olvido,

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como cualquier matojo que el viento ignora y mata entre los resplandores de la escarcha invernal. Él, que conoció días de embriaguez y de gloria, coronas donde el fuego de las caricias plenas lo hacía arder sin cenizas, zarza votiva, prado de plenitudes en el deseo sin sombras, sábana blanca al sol, sin un solo repliegue. Él, que enfrentó al destino y a los cuchillos que otros esgrimieron feroces contra su risa altiva y campanera. Él, que nos hizo plenos, nos dio espacio y poema, hijos, trueno y ventana. Él, que nos hizo bellos, generosos y eternos, hoy se nos muere, esposo,

de:shclCI<~n(io~;eagónico,

oleajes de ira y aletazos de sombra, ahogado en el rencor inexplicable tus ojos de ámbar, ese hielo amargo que yo siento en los míos, y oscurísimos.

lo hagamos morir. no podría mirarte despojado del brillo y la belleza él te dio ante mis ojos.

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Ni yo podría mostrarme

como soy ante ti, si él no suaviza

mi

gesto acongojado,

mi

ceño, mis silencios

y mi torpeza innata.

¿Dónde el aliento que se escapa, dónde? Él no debe morir, quedaríamos tan solos,

tan huérfanos,

tan suicidas, tan nadas.

Nuestro amor no merece morirse de pobreza, él, que fue tan voraz e ilimitado,

como el mar es voraz en sus gaviotas

y el desierto, infinito

en sus atardeceres

de dunas despertadas en la luz.

Déjame rescatarlo de éstas,

ALFONSO CHASE

(1945)

Poeta, narrador, ensayista, crítico, investigador literario

y animador cultural. Realizó sus estudios superiores en la

Universidad de Costa Rica y se especializó en literatura y en ciencias sociales en México y Estados Unidos. En dos

ocasiones ha obtenido el Premio Nacional de Poesía y en 1987 lefue concedido el prestigioso Premio Nacional

Joaquín García Monge a la divulgación cultural. Es uno de los principales poetas centroamericanos de su gene-

ración.

ducida a diversas lenguas. Entre 1991 y 1992 fue nom-

brado Scholar in residence

en Fayetteville, Estados Unidos. Ademds de sú"'vasta poe- sía, es autor de dos novelas, tres colecciones de cuentos y tres volúmenes de literatura infantiL Su tarea como in-

en la Universidad de Arkansas

Su obra poética y narrativa estdparcialmente tra-

nuestras manos ingratas y sombrías

vestigador literario es indispensable para el rescatey

valo-

y

volverlo a la vida,

ración de cldsicos costarricenses como García Monge,

Max

que me voy yo con él,

si él se me acaba.

(Amar en ]erusalem, 1992)

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[imenez, Lisímaco Chavarría, Carmen Lyra y Yolanda Oreamuno. En 1975 editó y prologó los dos tomos de una fundamental Narrativa contemporánea de Costa Rica. Su poesía describe una rigurosa elipseque va desde la sub- jetividad absoluta hasta la exploración de las mds diver- sasfirmas del exteriorismo, la poesía política y civiL Este "viaje hacia los demás" lo llevard de la autocontempla- ción a la necesidad de fundar y ordenar el mundo en la palabra poética y mds tarde al compromiso político, ale-

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jdndose de la soledady asumiendo plenamente la solida- ridad. A partir de Los pies sobre la tierra, título ya de por sí clarificador, su obra asume la ironía, la sdtira y hasta la diatriba para intentar demoler algunos de los mitos ideológicos e históricos de la literatura nacional. Obra poética: Los reinos de mi mundo (1966), Árbol del tiempo (1967), Cuerpos (1972), El libro de la pa- tria (1976), Los pies sobre la tierra (1978), El tigre lu- minoso (1983), Obra en marcha: 1965-1980 (1982), Entre el ojo y la noche (1990) y Jardines de asfalto

(1995).

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PEQUEÑA AGONÍA DE MI PADRE

Mi padre amasaba las sombras

y creaba sílabas y rostros que transmitía confiado

y yo soy su hijo con mi disfraz de sombras

y obsesionado de palabras. Fue artista, relojero, oficinista

y a veces marinero

y recorrió cuando joven el mundo ~ocandola guitarra y bailando el swing y el charleston. Era alegre pero suspiraba triste por los tejos, la nieve y las colinas

de West Virginia o Massachusetts. Hace años que vivía secuestrado por sí mismo. Escribiendo textos que olvidaron las sombras

y asistido pOt la mirada de mi madre. Caminaba mi padre siempre como por sí mismo, buscando la razón de sus manos ysus ojos y las huellas de nuestros viejos abuelos Hálevy

~/

que venden delicatessen en Manhattan. y escribía nombres extraños en el libro de Zohar

y

criaba las plantas y cortaba las rosas

y

copiaba mis poemas en la oficina.

53

De memoria en memoria,

húmedo de recuerdos se enfermó de pronto

FIN DE FIESTA

y

escuchando la música a oscuras

Toda la noche hicimos el amor

creía ver el perfil de algún viejo amigo donde sólo eran sombras,

 

bajo los tamarindos y junto a las piedras. Toda la noche batallamos contra los mosquitos,

y

nunca aceptó completamente la muerte del Ché

la arena, los prejuicios sociales

o

que en Vietnam del Norte

y

amanecimos, exhaustos y soñolientos,

los niños sigan yendo a la escuela bajo el suelo. Se murió de círculo en círculo, irrecuperable para sí mismo en la orfandad de nuestras miradas

y

desde el principio en la música

y

desde siempre enÍa tierra.

y unos niños cantaron el Salmo catorce

y un pequeño fragmento de la Misa criolla.

Tal es su historia. Como toda biografía:

el uno en brazos del otro. Toda la noche batallamos, labio a labio, sexo a sexo, por encontrar una migaja de nosotros

entre la lengua erguida. Todo esto hicimos, tú y yo, ese fin de semana en que decidiste no trabajar horas extra en la oficina, no hacer la tarea para el profesor de ciencias, mentirle a tu madre y a tu padre,

un parpadeo, un pequeño acaso de algo

y

mirar a la mañana del domingo sin mieds,

entrevisto por diminutas rendijas.

sabiendo que el sol se levanta con los peces

Un rostro sin escape. Un cuerpo para siempre

y

las golondrinas

debajo del aire, único con la tierra,

y

que mi pecho es tan amplio como el mundo

en un monólogo mudo y una pequeña placa:

y

mi sexo tan dulce como un beso.

Our belovedfather

1903-1968

(El librode la patria, 1976)

54

(Lospies sobre la tierra, 1978)

LOS MILAGROS POSIBLES

Nunca tuvimos al otoño como pretexto para escribir un poema. larnpoco teníamos puentes o gárgolas

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o inmensas catedrales donde esconder la tristeza

y abofetear a la melancolía. Desde niños conocimos la extensión exacta de la patria, la dimensión de sus bosques,

la altura de sus cordilleras y el rumor

de los ríos temblando adentro de los oídos.

Nunca tuvimos a la primavera con sus brotes,

o la nieve cayendo, necia y obsesiva, sobre calles y parques.

Nunca tuvimos eso que ustedes cantan en sus poesías

y que nosotros entreveíamos desde un tren,

alguna noche de profundo sueño. Nunca tuvimos eso que amamos y sin embargo vivíamos en el corazón mismo de la nieve, en el músculo perfecto del huracán,

al lado del brote creciendo después del invierno.

Nada teníamos, pero todo estaba extendido en la grandeza

del sonido de las chicharras, en la admirable pequeñez de un monte, coronado de ternura y sol,

la mañana en que íbamos hacia la escuela. Teníamos

una ración de fruta fresca en la mesa y no la veíamos.

Un pedazo de catarata en el sonido de los grillos

y una marmita de fuego en el centro de la rosa.

Todo lo amábamos nosotros que no teníamos nada:

la

pluma del gorrión, el árbol con sus flores,

la

pampa y el caballo, la tortilla crujiendo

entre las brasas, la mano que nos amó por vez primera,

el

beso dado detrás de alguna puerta. Todo eso era

el

otoño que apenas descubrimos, la catedral del amor

de nuestra madre, la populosa muchedumbre en las palabras,

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la vida aposentada en el quicio de la puerta, el gato

saltando de la tapia a nuestros brazos. y todo eso sin convertir el agua en vino, caminar sobre las aguas o deslizarnos descalzos entre el

fuego, sólo con mirar los ojos de un muchacho, una tarde de lluvia, salpicada de barro, de sueños y de música.

(Los pies sobre la tierra, 1978)

INSTRUCCIONES PARA ELEVAR UN PAPALOTE

Tómese el hilo dorado del cabello de una niña en cuyos ojos resida un gran secreto. Vístase una armadura al través de la cual pueda verse

el corazón. Pídase a un joven -de preferencia mecánico-, que enhebre el largo hilo en su muñeca. El armazón ha de ser como un pájaro

y la cola las alas de alguna mariposa.

Elévese. Elévese el hilo y el pájaro déjese a la mariposa en libertad de tomar el rumbo que quiera. Contémplese desde una ventana cómo aire lo lleva por las nubes. Llámese alguien, para mirar acompañado, cómo pájaro se transforma en serpentina

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y la mariposa en e! dorado seno de la luna. Mírese cómo e! papalote escribe sobre e! cielo en su lenguaje alado alguna cosa. Bien puede ser amor o luz o alguna palabra inventada por su cola. Déjese ir e! papalote. Con e! hilo, e! pájaro y la mariposa ye! terrible milagro de! muchacho convertido en Pegaso sobre e! cielo.

(Entre el ojo y la noche, 1990)

PALABRAS PARA ERNESTO CARDENAL

Hincarse no significa

sIempre aspirar e! perdón. Usted hincado, ha dado una nueva dimensión a la fe que resplandece

-intacta-

por sobre e! hosco dedo acusador. Canonizar e! silencio es ser piedra de escándalo allí donde la Gracia

vrve

en las manos abiertas de su pueblo. Usted hincado,

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ha dado una nueva dimensión al dolor

y ha destrozado e! mito como e! que de la invulnerable

muerte resucita,

De todos modos, mi amigo, Usted sabe:

la cruz es un peso sobre nuestros hombros que no una alhaja de rubíes sobre e! pecho de! mundo.

(Entre el ojo y la noche, 1990)

APRENDIENDO A ORAR

Padre nuestro que estás en la sangre. Ayúdanos a salvarte de! silencio, haznos chispa o relámpago, corona para la pobreza, pico de cuervo

y rosa despilfarrada en los jardines.

Santificado sea e! cuerpo, la ramazón de las venas, las lágrimas hablando con la hiedra, e! dedo poniendo límite al horizonte. nuestro que estás en las cosas. Ayúdanos adespojarnos de todo, regocíjanos en e! amor al insecto la admiración silente por la sombra. oannttcado sea e! nombre de! prójimo, dolor de sus párpados, e! filo inacabable

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del labio, el arco maravilloso de la nuca sosteniendo todos sus pensamientos. Permítenos compartir la espiga del hambre, el Porvenir del alba y la sonrisa. No nos niegues la tentación. Empújanos al encuentro del dolor engendrado en el pánico de saberte solo, mas líbranos de nuestra voluntad

y déjanos en el instante largo de la duda.

Olvídanos en tu reino. No recompenses nuestras obras, así como nosotros te perdonamos la soledad perpetua de tu llanto. Sálvanos de la vida perdurable

y del pan nuestro de cada día,

juzga nuestras deudas y haz que podamos pagarlas en el doble. Padre nuestro que estás en la sangre, permítenos arder en la chispa y desaparecer en el fuego, ahora y en la hora de nuestra vida. Amén.

ELEGíA

(Entre el ojoy la noche, 1990)

Cuando dos que se han amado se separan -para Slempre- algo se quiebra en el orden interno de la noche.

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Una mano llama al guante ya perdido

y un hálito se posa tibiamente en la heredad del árbol. Cuando dos se dicen adiós ante el espejo -sin tocarse- apoyando los dedos en las sombras la forma detiene el tiempo, yen el agua

la luz adquiere imagen de ventana.

Puede ser que esa luz en forma deslumbrante se haga ancha como el mundo

y un pájaro multicolor caiga desplomado, herido por la sed que media en el instante de esos dos que alguna vez se amaron para siempre. Cuando dos que se aman todavía -se separan-

algo los cubre suavemente

y un lenguaje tácito se nace

en el sitio en que esos dos dejaron la recíproca tortura de olvidarse. Algo envejece para siempre sobre el aire. Posiblemente se suicide un ángel de tristeza

al mirar cuando esos dos desaparecen -separados por pasos y por besos- inventando historias y cantando, mojados y oscuros de una lluvia que refleja el rumor de sus palabras.

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Cuando dos que se amaron se separan, el verano sube sobre las alas de la noche y una hoja, sobre el azul del cielo, abre los ojos y oculta su estupor con un conjuro. Cuando dos que se aman se separan -sin rencores o espadas- un fantasma encantado cobra vida y se inclina a recoger a esos dos labios, desnudos para siempre de lenguajes.

(Entre el ojo y la noche, 1990)

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OSVALDO SAUMA

(1949)

Autor de Las huellas del desencanto (1982), Retrato en

familia (Premio Latinoamericano EDUCA, 1985), Asabis

(1993), Madre nuestra fértil tierra (1997), Bitácora del iluso (2000). El libro del adiós (2006). También ha rea-

lizado las siguientes antologías: Poesía infantil del Con-

servatorio Castella (1986), Antología del Conservato- rio Castella (1990), Los signos vigilantes (Antología

depoesía ecológica, 1992), Tierra de nadie (Antología de nueve poetas latinoamericanos, 1994), La sangre ilumi- nada (Antología de seispoetas latinoamericanos, 1998),

Martes de poesía en el cuartel de la Boca del Monte

(1998). Algunos de sus poemas han sido tfáducidos al inglés,francés, árabe y portugués.

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EQUIDAD

que nadie se vaya impune de esta fiesta ni escape nadie por la puerta trasera como si no fuese artífice de su negligencia que no olvide la cuota de horror que se merece ni diga no sabía/ yo pensaba/ tengo el alma noble

que nadie huya de esta fiesta de los taladros con licencia de ángel obeso que prohíban la venta de bulas papales

que nadie abandone el barco como las ratas ni cabe túneles como los topos

que no se salve nadie si no nos salvamos todos

ARREPENTIMIENTO EN FALSO

perdón a todas las mujeres que estuvieron conmigo

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sobre todo

a las que con otra mujer traicioné

será que amo más a la mujer que a una mujer

será que hago acopio de los placeres vividos como si e! amor fuera memoria

y no lo que es o debería ser o uno se inventa

yo qué sé yo sólo sé que todo sucedió por mandato divino o del azar

o por insensatez pasión desidia qué sé yo

pero así fue

y cada una de ellas

entre mis brazos brilló

única aunque fuera tan sólo una sola vez

UNA MUJER BAILA

una mujer baila amparada a la noche despliega sus brazos como decir sus alas desde el centro de! aire hacia las afueras de! aire en diagonal a los espacios de la luz entre los costados de la sombra

una mujer gira como un astro

y sobre sí misma

esboza la ruta de! azar y sus conjugaciones

gua

baila

alza un tiempo magnético como quien alza un pájaro desde la tierra que lo atrapa

y traza con un carbón encendido

e! lenguaje bermejo de las cavernas

baila

y con ello sacude los miedos de la infancia que aterrados todavía nos llaman desde su adentro

una mujer baila e! corazón de la madera para enardecer latido ciego de la vida baila sobre mis heridas recrudecerme camino del remordimiento

mujer baila contra la adversidad sobre e! planeta errante un contratiempo de la memoria

y

se fuga en esa fuga de la música

que amé tu altivez entre los altivos

y

vuelve sobre sí misma

tu humildad entre los humildes

para revelarnos un deseo desterrado del Paraíso terrenal

VIEJO NIÑO PADRE Mío

1

te miré tan asustado tan niño

Padre

cuando la muerte anunció en tus ojos su llegada irrevocable

hubiera querido decirte

gracIas

despedirme de vos con un abrazo recordarte que Dios te había desde siempre perdonado Dios perdona a todos los que apuestan la vida por la vida los que improvisan con el coraje del corazón la ruta de la existencia y sus azares

yo sólo hubiera querido decirte que te amo

y ese terco orgullo

forjado en la noble arena de los desiertos

II

hubiera querido llevarte

Padre

frente a la tumba de tu Padre hubiera querido que perdonaras en vida el abandono que en vida te hizo el que yace ahora abandonado en Puerto Padre

hubiera querido que te fueras sin ese peso en el costado que en la otra orilla fuera más ligera tu carga que dejaras las heridas de este lado

III

ya podés irte en paz viejo niño padre mío

ya los nietos hablan de vos

como si no te hubieras ido como si fueras una presencia que sabemos perpetua en nuestras vidas

no temás no bien traspasés el túnel de la luz

las huríes te devolverán tu corazón de niño jugarás de nuevo entre el sol de los muertos

y le daré a mi Padre

el abrazo que en su muerte no pude darle

a mi Padre que yace ahora

abandonado en Puerto Padre

para despertar la embriaguez seráfica

y alzar vuelo en medio de la nada

II

salud

hermano

salud

de más está decir que cada uno lee en el otro el cúmulo de sus miserias de más está decir que envejecemos

 

y

que de nada nos sirven

TRÍPTICO DE LA BUHARDILLA

las estatuas de sal

1

que dejamos perdidas en el camino (el viento a nuestras espaldas

derramo

sopla una tramontana inútil)

los primeros tragos de aguardiente para que los ángeles beban conmigo en soledad con amigos así

es fácil perder la cordura nada mejor que beber amparado a su pulcritud

extraña costumbre ésta

a la que a diario me acostumbro

para exorcizar los fantasmas de la tierra

salud

hermano

salud por esta soledad que compartimos frente a frente/espejo contra espejo

III

RECUENTO

hoy no llamaré a nadie

hoy quiero emborracharme

a solas con mis ángeles

aquí adentro no hace falta el mundo tenemos amigos que desde las sombras celebran con nosotros en silencio hermanos que releemos

a la manera

en que se lame un animal herido

aquí

ni sIquIera hace falta la música

nos bastan

la palabra y el aguardiente el humo sagrado

y otras comunes pertenencias

aquí no hace falta nada aquí hacen nido los pájaros nocturnos

y Homero y Ulises vuelven a quemar las naves

72

a este corazón ya no le caben más heridas ya en el lado izquierdo del pecho han hecho nido todas las derrotas

ya me acostumbré a sus cuchillos

en la soledad hay un perro que lame en silencio la costra de sus batallas

INTIFADA

éste es un poema que nace de mi rabia por donde quiera que pasa arroja las piedras de su cólera la hiel del insomnio la resaca de un dolor encerrado en el pecho solar

nada detiene su feroz cabalgata como un quinto jinete el polvo estelar las mezquindades de la historia fuego por el hocico de los tiempos

73

deja cenizas de pólvora entre la ilusión de los verdugos

corre desbocado espanta las palomas de la discordia

y alfanje en mano

vierte su odio sobre las cabezas de losdirigidores

éste es un poema arrastrado por ángeles furiosos las palabras salen de sus bocas secas

como de un manantial de aguas sangrientas

o como lava de volcán si así lo quieren

o bien como un derroche de piedras sobre las ruinas de una ciudad hecha de piedras sobre piedras

74

RODOLFO DADA

(1952)

Nació en San José de Costa Rica. Esfundador del Grupo Oruga y del Taller del Lunes; en los últimos años ha in- cursionado en la poesía infantil. En el año 2004 recibió el Premio Nacional de Poesía Aquileo J Echeverría. Obras

publicadas: CuajiniquiL poesía (1975), El abecedario del yaqui, literatura infantil (I983), Kotuma, la rana y la luna, literatura infantil (I985), La voz del caracol, li- teratura infantil (1989), De azul el mar, poesía infantil (2004), Cardumen, antología personal (2004). Además

del Nacional ha recibido los siguientes premios:

Lyra, 1981 y UNA-PALABRA,

1984.

75

Carmen

SÓLO LA LLUVIA

¿Quién podría recordar la lluvia?

En medio de un cielo gris sólo se escucha algún retumbo débil, ¡tanto azul, tanta inmensidad!

La lluvia es ahora miserable.

No tengo ventanas y todo es una ventana. Las gotas caen desde el techo de palma yen las hojas arden sus bordes de fuego. /

La lluvia es la limosna de un avaro.

2

Sólo la lluvia recuerda al mar en esta ciudad.

Infancia anclada entre fósiles, piedras, en las vitrinas.

Presiento un mar ahogado la soledad de las almejas.

77

Saco mis manos

busco la sal y no la encuentro

en esta lluvia pertinaz.

Los pequeños caracoles se han ido, el pulpo, los peces de arrecife, pasos de niño detrás de los jureles.

Me adhiero a la roca como un alga, abro las branquias y me ahogo.

Intento asir el esqueleto del mar.

Es una cárcel inmensa esta ventana.

Donde un pulpo desliza sus tentáculos y un pez otea desde el vidrio

mi diminuto espacio.

(Cardumen, 2004)

¿Cómo se saca un cuchillo el poeta,

 

la

faja de rostros del pecho?

A

los cincuentaitres le aprieta hace tiempo

BARCA AZUL

el

mundo, el mundito

Camino una calle que no existe.

Lo único que tengo se desliza,

gota a gota entre los dedos.

lleno de esos rostros, idos unos otros una multitud de pobreza, rostros enfangados en la juventud el fusil de los setentas. Arrue-os suyos maridos para siempre

La

gloria de otros años no es la sal

en

estos brazos como el mar.

que ahora me conmueve.

se levanta con el cuchillo clavado, la faja de rostros

Vi

una ciudad, lo juro,

una edad que no ha querido vivir así,

un

café perdido entre sitios difusos

poeta,

poblado de" amigos y muchachas. Vastedad donde una barca azul

 

tragUlto, tan de mariposas.

sólo es visible en la tormenta.

78

79

EL BOTE DEALmANDRO

Sobre la mesa una cuchara triste, una ma1anga hervida, la infancia nadando en un diluvio, una esposa sentada en la fotografía de un tiempo quebrado como un vaso.

El viejo se levanta, se calza la camisa, abre el plástico negro que separa el cuarto de una sala repleta de árboles y ríos.

Una leve llovizna sacude los plumones y canta desde un árbol.

II

El bote de Alejandro es un enredo de niños y tucanes, en su madera crecen una bromelia azul, un tabacón de hojas anchísimas, orquídeas con las flores volcadas, mochilas de musgos y cuadernos.

Navega con una herida abierta en un costado cicatrizada por el canto y la brea. En su estela una danta acaricia a su cría, chasquean los saínos sus colmillos afilados

80

y diez niños viajan a una escuela perdida entre la selva,

las

palabras son puntos azules en las lianas,

las

sumas y las restas tienen exactitud de fruta.

Un

bote rojo que navega con el olor rancio de la copra

pegado de la infancia, la pobreza sentada en un pupitre. Libro perdido en la voltea y la esperanza graznando como un pájaro.

FOTOGRAFÍA EN BLANCO Y NEGRO

Cuando al mirarme en el espejo

Veo en mi cara la de mi

José Coronel Urtecho

Mi padre es mar, infancia,

plato frente a una costa incandescente,

ostión golpeado con un hacha, cuerda girando en el aire matinal.

Un pochote repleto de iguanas y garrobos,

hamaca extendida entre almendros,

papaturro, rama de matapalo.

Mi padre es sueño, sombrero de paja,

la pijama azul, las pantuflas de cuero.

81

Cualquier referencia a su muerte la niega el espejo. Su misma edad. Manchas de sol.

Mar azul, plantado, infinito. Aleta entre las olas, mantarrayas inmensas, pargos rojos en una esquina de playa.

Ola perdida, arrecife sin corales,

la muerte es un mar vaciado.

El espejo es una canción, "soy un pobre venadito

la boca, el movimiento de la boca, el magnetismo en sus dedos ondulantes.

",

Una caña doblada:

ajarán con su esperanza rota,

pez vela con el pico partido.

Es agua, silla, cuchillo, ostión abierto, almeja, chinchorro, lisa, tiburón.

Mar desviscerado.

Mi padre es aroma,

una jaula con bastirma bajo un sol enmohecido.

Hijos saliendo de un sueño.

Una almohada en el espejo es mar.

Foto en blanco y negro:

un niño arrastra diez jureles y una cuerda.

82

Casa amarilla, paredes de pochote del 59. Un niño mira el mar.

FOTOGRAFÍA EN SEPIA

El niño flaco tiene una cuerda, un anzuelo en la mano

y mira la cabeza de ballena en la roca.

Sin camisa, el pelo quemado por un sol incandescente.

Nada sabe de la escuela

o de una cancha mojada en plena tarde.

Ignora que escribirá un poema, este poema, solamente ve una cabeza de ballena.

Su tristeza será un tigre derrumbado en <:1 barranco:

una generación con la palabra rota, un niño dislocado en plena tarde, amor al borde de un acantilado, la muerte tragándose a su padre.

trabajo, un camión cargado de tomates, una langosta enganchada en el cirial del Respingue, trasmallo repleto de medusas azules, sentado bajo un diluvio de ranas un edificio blanco.

alegría será un mar encrespado la mitad de un abrazo,

83

un 19 de julio con la barba crecida en el mercado Oriental de Managua, una hija con la palabra sostenida en los labios.

Pero el niño solamente ve la cabeza de ballena en la roca esperando un cardumen.

KARINADICE SUS PRIMERAS PALABRAS

1

Karina dice pan, y la palabra se amasa, entra por la puerta del horno, sale dorada y pinta una sonrisa en la boca de todos los niños del mundo.

Dice pan como decir amigo.

2

Karina dice paz,

y es como decir la casa, el cuarto,

84

como decir la música, el futuro.

Dice paz

y la palabra vuela blanca, sobre mil niños jugando, sobre una mesa servida, sobre una escuela repleta, sobre un hospital desierto.

Dice paz y la palabra vuela.

3

dice no,

la tristeza inunda la cocina:

Dice no

el arroz sin el plato, la galleta sin caja.

y queda un beso solo, un vestido en la cama, un paseo perdido, un perrito sentado

85

DIANAÁVILA

(1952)

Nació en San jasé. Estudió filología y teatro en la Uni- versidad de Costa Rica. Fundó y participó en varios gru- pos de teatro, como Tierranegra y Oruga. Fue traductora en Holanda y Portugal para la agencia de noticias Inter-

Press Service. El ciclo "Patria insuficiente': parte de Ma- riposa entre los dientes (1991), fue finalista del Premio Casa de las Américas. Obra poética: El sueño ha termi- nado (1976), Contracanto (1981), Mariposa entre los (1991) y Cruce de vientos (2005). Algunos de poemas se han traducido a diversos idiomas y se han

inclutdo en revistas literarias y

antologías". #

87

demasiado pan deJmaSlada ternura mí que no sueño ni oigo

que huyo

2

resbalás por mi vida una gota de sangre el tiempo petrifica

(Contracanto,

1981)

VOLADOR NO IDENTIFICADO

Ninguna luz existe y no me importa demasiado sol tiene la luna noche brillante y sus rugidos de dinosaurio apresuran mi corazón

esta calle ecuestre no me puedo quedar quieta piernas suben y bajan corriendo como si fuera

89

la última vez cada vez más intensamente firmes sobre esta tierra intensamente callada y triste

4

Vengo a esta ventana luminosa para que se siente mi espalda a conversar con la luna para que caiga la espuma de la noche sobre mi boca con un ácido poema quiero que las plumas de mis hermanos muertos vengan a jugar en mi lengua de lluvia en mi cabeza remolino y empollen una bella mariposa entre mis dientes

ME GUSTA OLER LA NOCHE

Me gusta oler la noche pasar la mano por su piel abrir boca a boca su transparencia tensar su cuello con anónimas salivas desdibujarle la espina dorsal hasta que se quiebre

retener sólo para mí su sal oscura

(Mariposa entre los dientes, 1991)

90

ADIÓS

cuando salí estaba la luna esperándome quería ver mis rodillas quebradas y la neblina que salía de mis ojos empezó a llover caminé arrecostada al viento

los pies me ladraban

,",~"nj,~r"'".npcon tu lengua de salitre ablríg:lrn,e en nuestra madre

cómo se dice luna?

91

LAS PALABRAS

Debo decir. Sólo para que yo no muera. Para que no pierda las palabras. Sólo para ser. Para no morir. Sólo para que yo pueda nombrarme. Para que no me olvide. Para que el silencio no me envuelva.

Tengo que decir, para creer. Para estar en mí. Tengo que despedazar el sonido de la piedra.

Oigo el agua que cae, el río que se desliza en mi cabeza y se sale por las orejas. Es de noche. De noche vienen todos los fantasmas. De noche yo me acuesto con el silencio que me cubre como una sábana. Y mis ojos entran en un diálogo perpetuo con los ojos de mi piel.

No. Esto no es mío, ésta no soy yo. Yo hablo, yo le tengo miedo a la oscuridad, yo no soy un caballo desbocado que corre sin parar hasta que el muro lo parte. Yo me detengo ante el silencio. Yo me detengo en medio de la noche. A pensar. A pensar en mí. A hablar con la araña que duerme encima de mi cama. Yo me detengo a pensar en mañana, en hoy, en ayer, en muy ayer. En oleajes, lágrimas, abrazos, en el desierto de mis manos.

92

Yo me detengo y beso. Me trago el silencio de un bocado. Lo escupo. No es para mí. Para mí los geranios, el viento que ruge, la luna que aniquila. La tormenta. Ese silencio.

Vuelvo a dormir. Me enrollo en mí misma como Nina, naufrago en mis sueños. He vuelto a dormir. Hay paz en ese lado. En este lado de mi vida.

Cierro los ojos y entro a mi silencio. Abro las ventanas de mi silencio. Entra la luz. Entran los colores en mi silencio.

PATRIA INSUFICIENTE

de vos húmeda de tu boca yo pudiera inventar tu signo casi miedo que te cerca . pudiera tocar tu noche y tu aventura ponerle alas a tu alcohol indiferente acompañarte cada vez que cruzaras las esquinas

pudiera deletrearte y encontrarte cuál es tu amor cuál es tu falta cuánto

93

pero ya ves

la palabrería me muerde

me remuerde por la espalda

tengo una boca desagradable esta madrugada el sudor de la conciencia me cansa

y nada me retiene del lado de la almohada ahora es cuando maldita sea la vida

y todos sus accesorios

incluida la patria

y sus dulces catecismos

(Mariposa entre los dientes, 1991)

94

MíA GALLEGOS

(1953)

Nació en San José, Costa Rica. En 1977publicó Golpe de albas, con el que obtuvo el Premio Joven Creación. En 1978 recibió el Premio Alfonsina Storni en Buenos

Aires, Argentina, por

vo elpremio de los ex becariosde la Fundación Fullbright por el poemario quelleua el título de Makyo y el Rubén Darío del "Verso Ilustrado por elpoema en prosa "La mujer

que conduce el coche". En 1984 se le otorgó el Premio de Periodismo CulturalJoaquín García Monge por su tra- bajo en el programa de televisión Galería. En 1985 pu- blicó Los reductos del sol y recibió el Premio Aquiles J Echeverría. Ha publicado ademds: El claiistro elegido

(1989), Los días y los sueños (1995) y El umbral de las horas (2006).

el poema "Asterión'~En 1983 obtu-

95

Gallegos. de nadie. Mía de mí. una biografía. Casi ácida. un destino trazado

Gallegos. Mía de nadie. nadie, nadie, nadie, nadie. Aterrada a la ternura único pan que no consuela.

de nadie. Mía de mí. aire. Umbría. que el tiempo pase. que la vida pase. que el amor pase. que la muerte pase.

sin biografía y sin abuelo. un sitio. siquiera santa. siqUiera puta. de mí.

LA MADRE

Yo soy la anciana primera de la tierra. Vine de un tiempo derramado, de una sílaba irrepetible y perfecta que aún persiste.

El tiempo es una mujer

que fundó la primera arcilla,

la gran balada para ser habitada,

la tierra de los eternos anillos

de los golpes de espada, de la luna infinita.

Fundé un cosmos en mi peregrinar

y de mis lágrimas brotaron

animales callados, perfectos, altos tigres, luminosos jaguares

y águilas que desafiaron la luz.

Mas, conservo de mí una lágrima oculta del mismo color de la brisa, con la sonora trepidación de los mares, un alto vuelo como el vuelo del águila.

Es la gota para habitar una vida después de la tierra, después de la nube, después del espacio.

98

Me iré con mi lágrima

a depositar el misterio en un río de ríos, en todos los ríos.

Un día como todas las madres fundaré de nuevo la gota de la vida.

LACASA AZUL

México es humo

y yo me pierdo por Malinrzin, más allá de la calle 17.

Paso por el mercadito devoro las fresas, ando despojándome de mí, me cansa conmigo tan largo exilio.

L/<OVL'lV las fresas, las piedras de Coyoacán me gustan. piso fuerte, muy fuerte, y afirmo el pie. I~rlrn,'r" uno y después el otro.

gusta el mercado. me pierdo. Me gustaría ser otra. eso muerdo las fresas y sonrío.

99

y doblo hasta llegar

a la casa azul de Frida,

y soy todas esas mujeres y esa mujer que ella pintó, leo las cartas esparcidas por los muros, las letras menuditas desfilan,

y miro ese sobresalto, esa vida que fue creciendo desde su desnudez, desde la pequeña niña accidentada.

Entonces lloro porque qUlero VIVir,

y pienso como alguien que me antecedió en exilios, que México es mío.

Ahora, las mujeres de ojos redondos, tan mexicanos y dulces empiezan a mirarme

y a preguntarme tantas cosas.

Pero yo me pierdo entre los cuadros,

y me dan ganas de acariciar las sillas, las plantas.

E imagino una trenza larga y negra de seda. y empiezo a sollozar pensando en la niña que pintaba, porque aquí yo no existo.

100

Soy el cuadro, la mesa y la cama y la niña y la pared azul, en donde alguna vez se reflejó el beso de Frida y de Diego.

Salgo, salgo de ese laberinto azul, y de nuevo piso fuerte las piedras de Coyoacán, para volver y volver y evocar un círculo que me trastroca.

REINO

enseñaron el arte del silencio.

me indicó

con gestos era menester responder nobleza frente a la adversidad. '-'U.HLIJL~con la promesa de callar.

me habló de la templanza, ese duro ejercicio de

sostenga la cabeza, mantenga el cuello inalterable y calle.

101

Harto he aprendido

y me volví frugal.

Mas de! amor sé poco, bien poco.

Conozco e! alfabeto de los gestos, e! de las manos, pero guardo silencio.

Yo sé que manda quien conquista,

y yo soy una mUjer y no una guerrera. Callo. Me callo. Resisto.

Amé y perdí mi reino. ¡Bendita Tempestad!

El silencio. Ése es mi reino. y nada más;

A5TERIÓN

Hay algo que más allá de tu fuerza me fascina.

Camino por sobre tus pechos de piedra. Eres color de pulpo y lagartija. Me envuelvo en tu lengua de misterio. Tal es tu forma de estar

102

cercano al sol. Acuden hacia ti, extrañas mareas matinales, donde todo se oscurece y se bifurca, Asterión mío, único. ¿Quién eres? ¿Un toro o un hombre? El ausente y derramado entre infinitas cerraduras.

Eras e! aire, e! aire mismo de la primera mañana en que los hombres labraron tu cuerpo de ausencias. tan lejos de tu piel. ¿qué recodo hay en ti donde pueda dormitar ser tu párpado la forma más honda de! silencio? hombre o bestia? un hombre, ruiseñor, tal vez un niño dormido sábanas de azúcar.

A~'LClJlUll mío, único, de mil ojos de agujas. manos son múltiples del sol. cacé una mariposa era catorce veces arpa y movimiento. y uno no son dos, el universo y la nada,

103

las puertas de todo fin

y del infinito.

Me adentro en ti. A través de tu cuerpo aún permanecen los reductos del sol. Eres oscuro y caliente. Me enredo en el pasadizo de tu lengua de vidrio.

Asciendo hasta tus manos. Eres un espejo de otro que antes fuiste. y yo tengo miedo de perderme en ti, en el hilo que son todas las puertas

y la oscuridad.

Asterión mío, tan alto y pagano. Me adentro en tu cuerpo empedrado, altivo. -No tengo escapatoria- Apenas soporto tu clima de asfixia. Pero eres una almohada dulcísima, Asterión mío, Asterión.

(Los reductos del sol, 1985)

104

para mi amigo Carlos Cortés

fin no he vivido nada. sé qué cosa es una guerra tengo como prisión al cuerpo al alma como campo de batalla.

I\A.;riph~rn entre la duda

reflexionar o fluir; es situarme en el palco de los espectadores, estar cada íntimo instante del milagro.

de pedacitos, aspiro a la totalidad, a Mozart y al poema que me redima revele los espacios absolutos nada.

VPI"etr,o de mí

sitios más secretos:

culpa, tercera conciencia de las cosas, dualidad del pensamiento, pequeña lo que ya ocurrió.

105

Pero he vivido poco. Treinta años. Dos amores de piel

y un querer abandonar

esta espera que me señala la vida.

No puedo narrar una batalla; ni hablar del hambre y de la peste, ni escribir la canción de algún soldado herido, hablar de una mujer violada, decir cómo es un cementerio después de una llovizna.

Anhelo la anarquía, el más tierno desorden del amor, la cábala, los relojes de arena y una habitación sencilla.

Quiero tener un destino trazado de antemano, encontrarme con Dios

anhelo decir en el poema la vida me conmueve, respiro mejor cuando me entrego, necesito amar de la manera más simple y primitiva. gusta la paz y la defiendo

y

los abismos

guerra cuando es justa, el sabor de las mandarinas cuando llega el verano,

y

no tener conciencia de la llama.

me gusta ser una y arraigarme con el cosmos,

Ser la llama misma y la aventura.

que mi vida palpita al mismo tiempo que la vida,

Pero vengo de soledades últimas, de conversaciones que nunca concluyeron, de espejos que me miraron desde la infancia hasta ahora, de abandonados armarios de caoba que fueron de tías o de abuelas remotísimas.

aUflaUle no haya vivido, aunoue mi hambre sea de infinito, aunque no sepa expresar por alguna razón precisa estoy aquí, punto de vencer, punto de morir,

Cuán poco he vivido. No conozco la guerra. Y tampoco la paz. Me duele la orfandad, el desarraigo, el sentirme extranjera en cualquier sitio, el no pertenecer a una familia o a una patria.

106

VIVIr.

(Los reductos del sol, 1985)

107

NORBERTO SALINAS

(1957)

Norberto Salinas Ollénació en SanJosé, Costa Rica. Estu- ttLoto/<ita en la Universidad de Costa Rica. Miembro Taller de los Lunesy de la Editorial Lunes. Pre'Sidi.mte de laAsociación Casa de Poesía, la cualorgani- el Festival Internacionalde Poesía de Costa Rica. Di- el tallerde poesía de Hatillo, al sur de San José. Ha

/Jubtu:ado: Luna en Bebedero (1990), Mascarón de proa

Selección de poemas, antología (2005). Aparece algunas antologías de lapoesíacostarricense y centro- ameru:ana. Algunosde suspoemashan sido traducidos a idiomas.

109

FERGUSSON

a Liliana Valle

Claro que Pati y Carmen cuando al fin me aprueban el giro del mambo no saben que aún miro la barraca de infantería a George Fergusson sujeto por los oficiales

Después de la última parada entre el humo y los tambores bailó

ellos se sentaron rabiando

Es tan fácil me dijo si te sale del corazón

el paseo del mambo cuando en el rostro cabizbajo de Fergusson una línea lágrima bajo la espuma siento el pasadizo pasos temblando de cólera

111

Entre trompetas me agarro a Celia Cruz hasta romper las vallas de la Academia que golpean mis catorce años con uniforme de cadete

Más allá de la barraca bajo la nieve George es arrastrado a empujones y patadas hasta la caballería

en el predio desangrándose ante el coronel Harris imaginario

levdntate por la mierda de tu madre Ahora vas a saber cómo marchan en Valley Porge los negros hijos de puta

Sólo me salva el coraje de la rumba:

Desde la ventana veo a Fergusson desplomado

La nieve acaricia su espalda muerta como si quisiera borrar la injuria perra del mundo

112

Invoco entonces gigantes tambores y entre clarinetes

grito mientras me lanzo a puñetazos la guaracha:

;V'Ull

,ll1'JO

por George Fergusson!

(Luna en Bebedero, 1990)

Mi corazón estd brotando

flores en mitad de la noche

Canto del Atamalcualoyan

se puede inventar la magia no hay una mujer esta noche que congenie con mi sombra

el balcón llueve como un tambor antiguo concierto de ternura y no escampa en mis dedos

113

Podrían brillar de nuevo esta noche unos ojos No quiero otro sitio sino mi ciudad que me castiga

Nunca como ahora percibo los techos oxidados Reclamo este valle los ríos y los seres humanos

Llego a cualquier parte Pongo mi corazón sobre la mesa del bar Saco un pedazo del alma náhuatl:

en mitad de la noche está brotando flores

Uno a uno arrancaron los robles

y hasta las flores amarillas

sobre las que chorrearon la acera

donde me niego a caminar

Entre este ron barato

y la mujer que no está

hay un asesinato de tranvías

Una ocarina sublevándose algo como Ejército Expedicionario Defensor de la Soberanía

114

Llevo la frente llena de mis hermanos más queridos

Aprendí el rito como los antiguos hombres hadan el amor con las manos colmadas de cordilleras

Qué me importa si no entienden los que no son capaces de abrirse el pecho

Desde la hoguera del Sukia que oficia a Sibú Surán unos ojos escampan mi desamparo

Qué no daría por esas pupilas meciéndose en la niebla un hijo irreverente de mi ciudad en este momento saco la vida a bailar

tu vieja pianola ya salí a encontrarte

existen los esquemas '--'~ld.lllVObufones mandaron a derrumbarnos sus nombres no valen un poema mira la noche inmensa:

hay otra luna más bella la tuya

115

¿y cómo va a ser que no haya una mujer a mi lado esta noche?

Puedo sostener la esperanza en la misma boca del infierno.

(Luna en Bebedero, 1990)

AGUA DE OTOÑO

Cuando lleguéis a viejos respetaréis la piedra, si esque llegáis a viejos,

si esque entonces quedó

Joaquín Pasos

El día que todo sea una molécula de ADN

si acaso sobrevive molécula alguna

te cederé mi ventana

y esta ración de alcohol

Cuando complete su giro el ciclo de las especies

y otros seres anden retozando sobre la tierra un día quizás intenten resucitamos en delfines pero los ojos del dolor jamás podrán contarles nada

Cuando reviente esta fibra que somos

y nadie vuelva a preguntar por Beethoven o Shakespeare

116

Cuando sople Lo Implacable

aunque te ceda mi noche

y este instante en que viajo a Cartago

ya no

ni polvo de sus piedras que enturbien la brisa

h

1

aora cartagos

,

Como si no importara que hubo malos y buenos porque tampoco quedará rezago de la pobreza y la opulencia

Nadie descargando un saco con repollos enamorados

reos

silbará nadie

Entonces quizás seamos fantasmas

y nuestros hermanos buenos nuestros ángeles malos los mamuts y dinosaurios

el juego del entablillado esta misma luna y noche de Orión

cien escenas por correr cautelosa tristeza del grillo nos mira sólo nuestro turno de caretas

quieres te cedo mi noche quieres me arranco esta sangre de hombre

117

Cuando todo sea una molécula de ADN no podrán descifrar tus labios

la ola contra el acantilado

Aunque muerda cada instante lo que digo

y te ceda mi asiento

Aunque rasgue mi voz y grite hacia atrás y adelante

Porque tantas veces nos hemos tomado en serio.

MÓNICA

(Luna en Bebedero, 1990)

Alguien te trajo flor de la selva con esos ojos más grandes que la tarde para enseñarme aun sin palabras los colores que inventas

Regreso y me abrazas como si fueras mi parte buena Te deslizas tras mis pasos

a mostrarme tu osito blanco

Corres -todo lo descubres- El pez que escapó de tu hermano se esconde tras el dibujo y nos mira

118

Cuando debía partir rus ojos me lanzan serpentinas y mi hombro recibe tus manitas

levantas silenciosa en lo oscuro al café y entre rizos dorados para ser más importante todas mis derrotas.

a la danta del Río Pizote

cayeran los campanarios un gran escándalo

la carrera irreverente de la danta abr'¡erldo la noche a las bromelias

sus OJos ;s<lbr'enlm dónde están los nuestros?

119

II

1

En el saco del cazador los pequeños tucanes

El

abogado concluye

los rostros pelones y ciegos sus nidos al pie del surá

saldrás pronto

Como niños que duermen en aceras

tras él se marcha

y

sueñan que el mundo tiene corazón

mi

harapiento ángel de la guarda.

son unos temblores solísimos.

III

Escucho resoplar

al habitante más antiguo

al último oso-caballo

Qué importa lo que intenta decirnos ahora que tumban el caoba las heliconias bajo los astros desenfocados los parajes donde tienden estelas las damas

La noche lanza su aguacero sobre la cabellera de palos

Se apagan sus gritos como el vaho de un sueño.

(Mascarón de proa, 2004)

120

el Sótano el eco de tus pasos tu rostro se disipa en la niebla

el corazón que late bajo el concreto su vientre barrotes bellos un día.

121

III

Exijo un trago de ron para escribirle

y sólo alcanzo a ver la luna atrapada por los reflectores del patio.

(Mascarón de proa, 2004)

122

ANA ISTARÚ

(1%0)

poetisay dramaturga, ademds es actriz. Estudió artes dra- mdticas en la Universidad de Costa Rica y representó a su país en elfestival de Avignon en 1981. En 1982 un jura- dtJ internacional le concedió el premio latinoamericano de poesía EDUCA a su obra La estación de fiebre, que se con- virtió inmediatamente en un bestsellery se reeditó cuatro veces en Centroamérica y dos veces en España; íntegramen- te traducido al inglésy alfrancés se ha incluido en nume- rosas antologías de poesía hispanoamericana. En 1990 obtuvo la beca de la Fundación [ohn Simon Guggenheim, lo que le permitió residir en París. En 1991", con motivo del Quinto Centenario de América, la prestigiosa editorial española Visor incluyó su obra en su colección de autores latinoamericanos bajo el título La estación de fiebre y btros amaneceres. Su lírica representa una depurada, consciente y transgresora renovación de la poesía amorosa y erótica latinoamericana al convertir a la mujer-lenguaje, ¡verbo-madre, en sujeto de su cuerpo, de su sexualidad, de maternidad, de su placer y, finalmente, de su historia su palabra. Obra poética: Palabra nueva (1975),

para un día cualquiera (1977), Poemas abier- y otros amaneceres (1980), La estación de fiebre La muerte y otros efímeros agravios (1989) y madre (1995).

123

LA MUERTE ES UN REPLIEGUE

Todos seremos despeñados en álgido preludio hacia el adiós, oscuridad, la nube indescifrable. no ni nada de la nada. quién tender el viaje umbilical de la nostalgia, decirle sollozantes, nos vamos, que voy, me voy. tst:arrlOS en la muerte chapoteando,

a ser

ser

el filo de este beso a la testuz Dot)lacla de la fresa, al polvo calcinado por el brillo, punto sacro sobre este territorio por vez primera vi y así lo supe:

es mí amado,

rozando, tangencial, el infinito. El sol, mármoles celestes, que viajan aún: los argonautas elevan la nave azul del mundo. este beso y ponlo un dardo de amor encarnizado todo lo que existe. muerte es un repliegue, estrategia genial

de la semilla.

no es nada nunca y es todo cuanto tengo

Partículas de mí rodando por e! cosmos,

si

no de dónde vengo

hilando e! trance ileso de los astros.

si

no es de este asterisco

El pulso de la nada es la tibieza,

y

este país no existe

el átomo dormido que retorna,

estoy por tanto un tanto consternada

no la amargura. Agua que fui y carbono dulce que e! orbe recupera, engendran otra faz, otra costilla flamante, locomotoras, la fe de los salmones, la naranja, la rabia irreverente de los hombres,

los que elevan

la nave azul del mundo y dan su trozo de luz a cada cosa, su migaja de paz sobre la tierra.

(La muerte y otros eflmeros agravios, 1989)

ESTE PAÍS ESTÁ EN EL SUEÑO

que digan yo lo admito que no existe pondré no importe mi pie! por territorio este país no es nada no hubo nunca este país no ocurre está en el sueño

mi boca se desangra

126

yo no inventé la lluvia sin embargo que nadie me la arranque es e! agua quien define esta frontera este glóbulo de luz este barquito misérrimo y amado e! cielo deviene catarata me importa un pito yo nada tengo contra octubre al contrario

yo sé que no hubo historia acaso fuimos un rumor maledicencias trillo nebuloso la huérfana de! mundo tuvimos virrey que combatir qué pretensiones ruvimos eso sí reconforta Juan don Juan y don Juanito (:::ía,nt:am.aría por supuesto y Mora y Mora)

somos pocos en saberlo e alegra tanto decir que nuestro héroe único por cierto moreno descalzo pobre campesino colmo era un chiquillo qué novedad contra los yankis

127

podría besarlo con tanto hollín se atoran las palabras quiero llorar zurcirle las heridas esto está hecho y consumado tenemos héroe para rato

y qué caraja a ver quién me lo quita

este país no es

y qué me importa

puedo tomar mis venas tejerle un barrilete

ya sé que no es ni un barrio de París que la gente pobrecita casi casi se hace la europea

y mira con desprecio a los vecinos

SI supieran

en fin perdono los perdono pido perdón a mis hermanos salvadoreños nicas panameños la gente es inocente en todas partes son otros más arriba la clase perniciosa estamos claros

que digan yo lo admito que no existe yo no inventé la lluvia sin embargo yo sé que no hubo historia estamos entre tanto por hacerla estoy un poco triste puedo donar mi traje hacer las velas

128

amar con un amor inenarrable este terrón del aire adonde vine pondré no importa mi piel por territorio es lógico no soy en balde comunista eso se aprende a fuerza de amar hasta romperse este país está en e! sueño que nos toca sobre la faz de! mundo que nadie me lo arranque es todo cuanto tengo más este corazón para simiente y qué caraja a ver con tanto amor quién me lo quita

(La muerte y otros eftmeros agravios, 1989)

"/

NOCHE DE GRAFITO

mUjer presiente e! eco de la tierra en sus entrañas. su pandero, su cúpula de carne. están nombrando a voces. sirenas barrocas que rondan por su cuarto, nudillo invisible, ariete que empuja y quiere tocar el aire, para mirarla, morder el verbo madre,

129

asaltarle los pechos, ser colibrí.

Una mujer se abalanza a la noche, viaja en un riel de plata, no le importa la lluvia ni el fragor del silencio. El corazón le escuece como un verbo indomable. Rememora el fermento de esposo que bebiera, las nueve lunas lánguidas.

Una mujer ha atravesado el aura de una ciudad que duerme, la noche de grafito. Desanuda su claustro, se adentra en sus entrañas. No espera más. No vuelve más. Emite el canto azul de las ballenas. Está jurando amor por un desconocido.

Una mujer celebra un himeneo de fuego con la vida.

(Verbo madre, 1995)

130

DE LAS DORADAS UBRES

No llores, bestia dulce, trino del hambre. Mira esta luna atorada entre mis pechos. Te daré teta, como la madre gata, con barriga de ensueño, con mamas de franela.

No llores más, cachorro, por tu rosal de leche yel goterón de nube de mis ubres doradas.

No llores más, ternero de belfos de penumbra. Te daré teta, como la madre vaca, con reguerete lácteo, tazón de mansedumbre, que todo cuanto nutre nunca es vano.

No llores más, oh hambre de la tierra.

TESTIMONIO

(Verbo madi;' 1995)

la que yació su lomo arqueada en buena lid, que bebió entre ahogos cálices del semen, pues visto está, soy las fauces de la luz;

131

la que tornó en sarmiento y crecimiento constante ese licor profano venido de varón;

la que forjó en umbrosos yacimientos carnales un cordero de sueño, un pájaro aturdido, un extracto del ángel donde brillan mis genes;

la que ha mirado abrirse en abanico su entrepierna, la que arrancándose del vientre rayos, peleando con el león de su dolor, girando como un viaje de centauros por su cuerpo, he dado a luz;

yo, quiero testificar:

estoy aquí frente a este ser que tiembla, del que emana una esencia de gardenias calientes.

Beso sus pies calizos. Reverencio el desgarrón del oro en su pañal. En su saliva toco la leche del vacío, lo que mueve a mis pechos a abrir sus surtidores. Estoy bajo el embate de la dicha, doblada por el talle. Soy otro ser que tiembla, transparente.

132

Yo,

la del pelambre de loba, la del anca cobriza y garra restallante, soy su rehén.

Nadie pretenda quebrantar mi cautiverio.

(Verbo madre, 1995)

133

CARLOS CORTÉS

(1962)

Poeta, narrador y ensayista nacido en San José. Su obra poética mds importante estdpublicada en su país, en Gua- temala, España, Suiza y Francia. Su narrativa estd par- cialmente traducida al inglés,francés y alemdn y ha sido incluida en varias antologías de literatura centroamerica- na. Escribe regularmente en variosperiódicosy revístascul- latinoamericanos. En 1999 la editorial Alfaguara en México su novela Cruz de olvido, con la que el Premio Nacional de Literatura de Costa Rica, medalla de oro del Círculo de Escritores de Venezuela escogida como uno de los libros del año. En 2002 al mercado su novela Tanda de 4 eón Laura. Entre

obras se encuentran: Encendiendo un cigarrillo con punta del otro, Mujeres divinas, Diálogos entre Ma- y Charlie Brown, Erratas advertidas, Los pasos cantados, Salomé descalza, La carne contigua, ¡El amor esa bestia platónica!, Los cantos sumergidos, Can- del prodigioso citarista del río y El que duda no

En el 2004 recibió el Premio Mesoamericano Luis

-UfULI;GU \

y Aragón por Autorretrato y cruci/ficciones

También esautor del ensayo-ficción La gran nove-

perdida. Historia personal de la narrativa costarrisible

de la antología bilingüe Poésie Costaricienne XX siecle, 1906-1996 (Francia, 1997) y del ensayo

invención de Costa Rica (2003).

135

PROTOPOEMA

un poema era fuego

y ahora es la última recapitulación

de este siglo de eternidad mutante lobotomía del instante boca portátil navío parásito ola víctima

o memorias de rata acorralada en el trabalenguas movedizo de la palabra

un poema era implacable

y ahora es nuestra capitulación cuando nos quitan el último puñal de la piedad

un poema silencio de otro silencio mayor

(Los pasos cantados, 1987)

CANTIGA

hoy me he sentado como se sentaría el último niño que quedara en la tierra, para pensarte como se piensa algo por última vez, como se ama algo que ya no se ama, me he sentado como una estrella en la mañana a escribirte el último, oígase bien, el último poema que te escribo en la vida, que es como dictarte gotas de películas mudas al oído, gotearte flor de luna o ponzoña de mariposa

a la luz de un futuro mediodía, parado en seco

en mitad de la mar, hoy he rememorado todo lo que viví en vos, aunque las malas lenguas digan que fue sobre vos o vos sobre mí o haciendo el 69 o debatiendo la posición

árabe, hoy he resuelto que eso ya es historia

y no precisamente de la general sino una muy muy

particular, una que ya está tan lejos de los dos que parece que no vale la pena recordarla hoy, sin embargo la fui desenredando toda como una memona de papel, recordando los besos de doble sentido, la pasión avanzando en un solo sentido, las caricias invirtiendo los cinco sentidos, y resuelvo y hago público que no tengo nada más que decirte, que si te encontrara en el cielo o en la tierra, si de nuevo coincidiéramos el mismo lado de la luz que da a la calle no azregaría una sola letra al tango, no te traicionaría, de todos

modos

138

vos no ibas a alcanzarme con los ojos o con los gritos de tanto memorizar que en otro tiempo lloraste por algo que valiera la pena~ que tantas veces ronroneaste de amor, porque vos lo hacías así, ronroneando, lastimándote, negando

y me hiciste discursos exaltados cuando vos no, no estás hecha para eso, ni me sorprenderías in fraganti como lo hiciste la pnmera vez

y como quisiste y acostumbraste a hacer más o menos durante el año & medio en que fuimos toda-una-vida, cuando estuvimos juntos en la misma sombra, pero hoy creo que no tengo ni una cola de nada más que darte y tampoco es porque no tenga nada o te lo haya dado todo,#

no es eso, porque tal vez pierdo el tiempo en furias más cercanas, como bien acostumbramos los hombres,

no es eso, porque no tuvimos un hijo ni vos abortaste, no porque no te haya raptado de los brazos de tu madre, no porque no nos casáramos varias veces en una pequeña ermita colonial de nicaragua

o vos volvieras con tu parentela y tu padre me echara a los perros, fue por eso que hoy he remontado río arriba los memoriosos rápidos, ventilado las íntimas mazmorras y puesto las manos al fuego,

139

sino por amor, mientras dura este pedazo de papel para volver a amarte.

(¡El amor es esa bestia platónica 1, 1991)

PEQUEÑA ALEGORÍA DE LA FELICIDAD

Sólo quien ha llevado

e! suicidio

en la punta de la vida e! silencio como una plomada cada hora de subsistencia multiplicando e! fondo de la muerte

y después

ama

Ama

no importa si con nostalgia o ahogo no importa si con miedo podrá salvarse podrá salvarnos de nosotros mismos sólo quien ha visto la vida arrepentirse en sus manos putrefactas sólo quien ha enterrado a los muertos de su corazón quemado las naves bebido la sagrada bilis de! descontento lanzado sus sueños en una botella al mar de todas las incertidumbres podrá decir que está vivo

mucho después

140

sólo quien ha tragado entre sorbo y sorbo poco a poco su propia manera de morirse ha visto al diablo quitándose la máscara en el espejo mezquino de cada mañana sólo quien se ha cortado pedazos de sí mismo y los ha visto revenar en un cuerpo bienamado sólo quien sepa morir lo sabrá sabrá vivir

(El que duda no ama, 1998)

CANTO DE AMOR PARAMI RESURRECCIÓN

Estoy aquí encontrándole algún sentido a esto al borde o al principio e! conquistador fracasado regresa a casa

cantando las rancheras con las que Javier Salís

~rr'I1I1"h~ cada mañana

a mi madre

uno y otro Instante la ida y la venida dicho e! borroso nombre del día

141

y pasa la vida en un caballo blanco

Doy vueltas en el ojo de un dios ciego En su oscuridad me hundo y me elevo Guardo una colección de zapatos para que camine la muerte

Se fue abril y no me dejó más que el aire de lo vivido La vida borra con la izquierda lo que escribe con la mano derecha

Pasa la vida en un caballo blanco

(El que duda no ama, 1998)

LA VANIDAD

jakub ben al mansour hijo de yusuf príncipe del mogreb consrructor del acueducto de la ciudad roja en 1192 destrozaste fez para hacer de rabat la capital del imperio los libros de historia y filosofía ardieron en fogatas más altas que el ánima de fátima la hija del profeta para conservar la pureza del quóram

142

arrasaste mil veces españa y mil veces la rehiciste

y después creaste la mezquita de sevilla

y soñaste con unir el mar rojo con el mediterráneo

redujiste a polvo y piedra más grandes palacios de tu época amontonar otros mayores humillaste el orgullo de las antiguas ciudades saciar tu vanidad de conquistador

y ahora

jakub ben al mansour tus jardines imperiales no quedan más que tallos

quebrados y resecos de tus propios palacios tan sólo subsisten ruinas de los sueños de los reyes quisieron igualarte

pero nadie detiene la historia del desierto meknés puerta más hermosa del islam recuerda tu hazaña marrakech hacen aún más viejos los muros no pudiste derrotar y la arena bajo el sol de tus insondables fatigas

(Autorretrato y crucílficcíones, 2005 y 2006)

143

HISTORIAS DE POETAS, 4

(walking around revised)

sucede que me canso de ser pablo sucede que entro en las historias de la literatura marchito oxidado sudoroso como un juguete lanzado al incinerador de deseos

el labio de los hombres me hace ensombrecer hasta la furia no quiero un armisticio ecológico ni alegatos histriónicos ni banderas blancas en el kremlin del cielo

sucede que me canso de ser pablo

sería delicioso martirizarme con un cisne de hule o darme muerte con una espada de seda sería bello saltar la hoguera de las vanidades sobre un caballo distraído dando gritos hasta morir de líquida graforrea

no quiero extender mi sombra sobre la mesa de los presagios como la capa raída de la muerte comba obeso horizontal épico

144

varado en mi inmortal mortalidad en mi moral inmoralidad

sucede que me canso de ser pablo

por eso la filosa sátira de la vida me hiere

la hiriente ironía lame mis arrugas

indefensamente surrealistas

y sangro la tinta verde de la bilis negra

y cago dura y roja la culpa que me tiene estreñida el alma

y en sueños en blanco y negro

visito de nuevo los grises hospitales que por mí se pintan de gris los muertos vivientes cantan amargos himnos

al capitán stalin

a quien ochum proteja

odas al chinche de mayakovski

a la cucaracha de kafka lobo de mandelstam al perro de babel diablo de bulgakov las blanquísimas mofetas de reynaldo vampiro de quién sabe qué fiel comunista en siberia

que me canso de ser pablo cansancio más cansado

corazones de azufre y horribles gargantas icolga.ndo de las puertas de las casas

145

que más amaba y amo gotas de agua encerradas en un escritorio hay astillas y por todos lados venenos hay demasiados contravenenos recetas

catecismos

y horribles mudos cancioneros

sucede que me canso de ser pablo

(Autorretrato y crucilficciones, 2005 y 2006)

HISTORIAS DE POETAS, 9

(carlitos martínez rivas)

toda una noche intentamos matarte borrachos nos emborrachamos una vez más de soberbia decidimos cumplir con la responsabilidad histórica del parricidio nosotros que ni siquiera supimos nunca lo que fue la historia y mucho menos la responsabilidad copiamos y fotocopiamos tus poemas y los plagiamos mil veces en versos nplOSOS cada una de tus imágenes en mil palabras

146

de las que sobraban 999 arremedamos tu manera de leer hipnotizando el aire tu voz de temblor de cielo

y trompeta desenvainada

desandamos tus vericuetos hasta la ciudad eterna

fatigamos tus manuscritos mecanografiados sobre bilis y alcohol intentamos con el ron

el whisky y el guaro

y no logramos sacarles el diablo al alma desesperada de las botellas

pasamos una noche de insomnio dentro de tu hígado y finalmente hartos de la impotencia

resignados

seguimos el zigzag de tus pasos

hasta el pabellón del silencio aullando enloquecidos

gritándote

queremos matarte padre fraterno maestro y demás estupideces

te acorralamos estacamos dispuestos a todo

a coronarte con una corona de espinas como buenos blasfemos

a rociarte con la sangre de un dragón prenderle fuego al fuego

147

te amarramos al palo más alto de la noche y te seguimos martirizando por días y días con la lectura de nuestras obras completas aunque aún no estaban escritas pero nada logramos después de una semana de tortura nos resignamos a declararte inmortal

(Autorretrato y crucilficciones, 2005 y 2006)

HISTORIAS DE POETAS, 10

nuestras hijas se avergonzarán de nosotros cuando hayamos muerto malgastamos la vida en versitos de mierda volando pico rechinando café entre los dientes amarillos mordiéndonos los nudillos mal alimentados arremangándonos los puños sucios de las camisas llenos de mocos secos e ilusiones muertas no guardamos para el futuro esperando a que llegara la eternidad se nos fue la vida

(Autorretrato y crucilficciones, 2005 y 2006)

148

LUIS CHAVES

(1969)

Ha publicado El anónimo (J996), Los animales que imaginamos (México, 1998), Historias Polaroid (2000), Cumbia (Argentina, 2003) y Chan Marshall (España, 2005). Publicó también la Antología de la nueva poesía costarricense (Ecuador, 2001) y Asfalto (2007). Colabo- ra en la revista de poesía latinoamericana Los Amigos de lo Ajeno.

149

ANOTACIONES PARA UNA CUMBIA

Afuera, las nubes con forma de nubes. Adentro, preguntas aleatorias:

¿cómo le llama una madre al hijo que, ya adulto, cambia de nombre?

Abrir el tubo y que dos segundos de agua tibia sean la única noticia del día de sol que no disfrutamos.

Treinta y dos años con el mismo nombre será un exceso? lJe:m~lS12ldo tiempo para esta sola certeza:

ninguna nube mejor que aquel globo figura de ratón.

nuevo Jugo anuncia la llegada del verano. pies, el agua tibia, sal de Inglaterra, embargo, nada anuncian. fue otro bisiesto mayor novedad.

151

De lo bueno, ma, nos quedó lo malo.

TRADUCCIÓN LIBRE DE UN TEMA INÉDITO DE CHAN MAR5HALL

Arrancaron la hiedra. De raíz. No les fue fácil, sin embargo. Emplearon podadoras, palas y guantes para no lastimarse. Esa hiedra que tardó años en cubrir la pared al fondo de! patio. Aferrada al concreto, parecía resistirse. Era su territorio. Si hubiera podido hablar no lo hubiera hecho, habría gritado, no hubiera perdido e! tiempo en hacerlos entrar en razón porque e! objetivo de esta mañana era cortarla, ver la pared lisa, perpendicular. La hiedra dejó marcas como huellas de ave pequeña, similares a las que dejan en la arena los pájaros marinos.

152

Tenías dieciséis en esa foto, atrás la hiedra crecía como un cáncer. Sin simetría, con determinación. Dieciséis y ya sabías lo que las manos no alcanzaban, lo que era tu nombre escrito en tinta china, lo que era una canción repetida hasta dormir, despertar con ella. Sabías de esta ciudad de tullidos, obesos y descompensados, condenada a la pequeñez. La hiedra nada sabía de eso pero crecía detrás tuyo en la misma foto donde aún tenés dieciséis ya la pared está totalmente verde,

~ I~'Arr~ por la hiedra que no sabe que nosotros sí. eso pueden cortarla de raíz, con esfuerzo pero con éxito. salle da lo mismo, cae directo sobre la pared no está tu sombra. la hiedra.

J

sobre tu nombre con tinta china, ¿recordás? Empezó a correr sobre e! papel,

153

sin simetría, con voluntad propia. Como lo haría una hiedra en la pared donde alguien hubiera podido tomar una foto

a la niña de dieciséis,

que ya no era niña, obsesionada con la palabra deformidad, dormida escuchando la misma canción que ya es difícil precisar de dónde proviene si de adentro o de afuera yellow hair / you are such a funny bear y las cosas que crecían sin saber nada de esto. Durmiera o no la niña, crecían, como el cáncer.

La hiedra también. Entonces el nombre se convertía en otra cosa:

una mancha negra sobre papel, como una enfermedad

o la idea que tenemos de la enfermedad.

La hiedra en cambio no tiene ideas. Si se enferma, muere. La niña tiene ideas, se enferma, muere. Pero la hiedra estaba sana, seguía creciendo, empezaba a invadir la casa del vecino. El vecino tullido que vive con su madre, la madre obesa, la familia descompensada que tenemos de vecinos. De todas formas, la cortaron de raíz

154

aunque estaba sana, de un verde temperamental. No porque tuviera ideas la planta sino por cosas que explicaría mejor un biólogo o un botánico o tal vez la gorda de al lado que vive hablando de su jardín, del jardín y de la voluntad de un dios que le envió un hijo tullido como castigo tal vez, por obesa, por gorda, por solterona, vecma,

no hay razón para nada, día algo está sano, mañana siguiente 10 arrancan de raíz. día se tiene dieciséis la vida es una extensa playa en la tarde, arena tatuada con huellas de pájaros marinos. ese momento dura 10 que dura canción que se repite entrar en el sueño irnlerltr:as lo demás sigue creciendo, y fuera, silencio, de la simetría, determinación.

155

TITULAR

La pregunta es:

¿seré tan estúpido como la música que me gusta?

O la pregunta es:

¿qué se leerá en los titulares?

Un linaje que abandona los bosques

y desarrolla el cromosoma

de la inseguridad.

En el futuro está la mañana

en que te pasearás por el parque

y en la sombra del monumento ecuestre,

para mayor precisión,

en la sombra de la mano

sobre el adoquinado, colocarás el tetrabrick vacío como si el benemérito brindara por vos, por ella, por la patria, por la tribu de reductores de cabezas.

Pero todavía falta el paso del tiempo, cubrir esa curva descendente que el calendario traza en números enteros,

y la música que escucho

aún no supera la inutilidad

de escribir en verso

lo que a todas luces es prosa.

156

Alguien tiene que decirlo:

más que literatura, esto es deforestación.

acelera el corazón medios artificiales los vientos alisios vehículo de polen y epidemias. la belleza de la fealdad hablan mejor.

quién dormirás ahora? una interrogante los años que vienen. Lo de hoyes la brisa en la espalda todo lo que dura que el plástico.

157

REGRESO

y un buen ocho de abril

o catorce de noviembre,

en un hotel de provincia,

la que hubiera podido

ser la madre de tus hijos

pasa la ropa sucia de una maleta a otra.

(Chan Marshall, 2005)

158

EL SALVADOR

JOSÉ ROBERTO CEA

(1939)

Nació en [zaleo. Estudió periodismo y letras en la Uni- versidad de El Salvador. Ha sido director de la Editorial Universitaria de la UES, codirector de la revista La Pájara Pinta, y miembro del Consejo Superior Universitario. Ha publicado los siguientes libros de poesía: Los días enemi-

gos (1965), Casi el encuentro (1965), Códice de amor (1968), Náufrago genuino (1968), Códice liberado (1969), El potrero (1910), Lecturas italianas (1913), Pocas i buenas (1986), Los herederos de farabundo (1981), Corral no, coral de los desplazados (1986), La guerra nacional (1992), Cantar de los cantares y otros boleros (993), Misa mitin (998) y'todo el códice

(1998). Ha sido merecedorde lossiguientesgalardones:Pre- Internacional del Círculo de Poetasy EscritoresIbero- americanos deNueva York;Premio 15 de septiembre, 1965 1966; Premio Latinoamericano Pablo Neruda, Perú, 1914; Premio Internacional Rubén Darío, 1981; Premio losJuegos Florales Agostinos de San Salvador, 1998. Cea también escribe novela, teatro y ensayo.

161

EN EL NACIMIENTO DE UNA NIÑA

Hoy nacerá una niña. Dancemos entre hierbas y conjuros divinos.

Hoy llegará una flor para la magia. Cantemos entre flautas perdidas que aún sienten nostalgia por la tierra.

Hoy vivirá un amor eternamente. Hoy adquiere lugar otro cariño. Descabellemos nubes y envolvamos la dicha en plumas mist~riosas

Que el jugo de la vida no se escape de angustia. Encendamos las plantas del presagio. Va a iniciarse la huella de una niña

(Todo el códice, 1998)

y ~'~.n'~l'--"n DE LA CIUDAD PERDIDA

ha llovido cielo. desliza entre hierbas poeta y los lirios saben la ceremonia.

163

Vedlos crecer en su hermosura. Vedlos nombrar el canto. Hurgar el sueño.

Para danzas, el aire. Mariposas para la música. Aquí la mezcla rara. El recipiente. Allá, los dioses. Aquí la luz del tiempo se enajena. Allá los viajes. y para cuando regresen los perdidos, los árboles habrán dejado el bosque

He leído el libro de los días: -Piedras de adivinar. Hallo la invocación. Vaya purificarme con humo de rocío antes que el sol se anuncie.

(Todo el códice, 1998)

INSTRUCCIONES PARA INTERPRETAR UNA ESTELA

Para decir maíz, pensamos mariposas. Para pensar la selva, decimos dando verdes follajes las plumas abatidas por la edad de los ojos. Para decir la danza, pensamos en doncellas invisibles y ágiles. Para pensar arcilla, modelamos palomas y tinajas. Modelamos espacios y flotan los plumajes.

164

Hacemos flotar vuelos, y es un país de niños que nos piensa perdidos. Pensamos en un Códice, y decimos las piedras relucientes, . pulidas, deslumbrantes y bellas. Decimos carapachos de viejos caracoles, y decimos venados, jaguares y tortugas Decimos obsidiana y pensamos la sangre derramada. Para pensar la sangre derramada, hay que vivir los ritos, decirlos mientras corren las altas oraciones. Para decir la sangre derramada, fuera de cauce, hay que llorar, porque en alguna parte del combate,

el hombre

cae.

ALGO DE AMANECER

/

(Todo el códice, 1998)

Ha caído el último silencio.

El precio de mi soledad es una angustia de no saber si el tiempo ha seguido corriendo allá, afuera -como fue mi deseo-,

o si está esperando que le llegue de nuevo para seguir el viaje.

165

Ha caído el último silencio. Levanté de las ruinas lo que pude. Dispensad. Ved la ciudad desierta. Vedme caído. Solo. Camino hacia la nada viviendo de la nada. Voy de vida, y con muchas palabras por decir.

Ha caído el último silencio. El dolor se desnuda. A lo lejos, un lechero despierta las paredes, trae niebla en los ojos y un poco de olor a ternerito

(Todo el códice, 1998)

166

ALFONSO KIJADURfAS

(1940)

Nació en San Salvador. Su obra poética consta bdsica-

mente de dos libros: Estados sobrenaturales y Esta cara misma, y la antología personal: Toda razón dispersa

(1998), la cual reúnesusprimeros poemarios publicados en los setenta, hasta sus trabajos escritos a lo largo de su exilio de diez años en Canadá, lugardonde reside actual- mente. Ha sido traducido al holandés, francés, italiano e inglés. Entre otros galardones por su obrapoética, obtu- vo dos menciones honoríficas en el certamen Casa de las Américas.

167

EXAMEN

Grandes y sencillas fueron las palabras

de mi maestro;

pero nada entendí, o todo lo entendí para ignorarlo después. Otros seres entraron a mi ser como entrar a su cuarto y lo poblaron.

No tuve voluntad para espantarlos, rechazar sus mentiras

que repetía yo mismo, mutilado, luchando por ser otro que nunca llegué a ser. los años han pasado, como las nubes sobre los tejados, la abeja del viejo paraíso, y te digo que nadie, más que afirme amarme tanto,

conmigo compartir la podrida manzana

. de mi culpa.

(Toda razón dispersa, 1998)

169

INVISIBLE

Me ven pasar y no me ven Sombra soy catarata

nube en los ojos

de aquellos que me vieron

Ojos gastados hoy nublados por los años y las penas ¿Sos vos o no sos vos?

preguntan intrigantes dudosos más bien de sus ojos que miran sólo sombras

Mi sombra Nada más

RE-VERSO

Apareces. Cierro los ojos.

(Toda razón dispersa, 1998)

(Te encierro)

No cabes en mi cuerpo ni en mi mente. Por eso como el mar brama la

y se convierte en semen espuma que se da contra la roca. Desapareces en el desierto

de lo que fue el deseo.

170

Te vas.

Ya vendrás, imagen de la imago de la muerte.

MORIR

Morir ¿Será subir o

 

descender?

¿Cesar de ser o

 

puro azar

(Toda razón dispersa, 1998)

de ser la nada o ser el todo?

Despiértate mujer. El tiempo se ha enredado en tus cabellos

y en tu cuerpo.

En el pico del gallo la estrella caída desde la altura de esta (hora.

La fruta reventada. aquí y allá. Estar donde no estás. centro en todas partes.

y repartido.

(Toda razón dispersa, 1998)

171

DAVID ESCOBAR GALINDO

(1943)

Nació en SantaAna. Espoeta, novelistay dramaturgo. Se graduó de abogado y es miembro de la Academia Salvado- reña de la Lengua. Ha ganado diversos premios nacionales e internacionales. Entresus obras destacan los poemarios:

El libro de Lilian (1915), El corazón en cuatro espejos (1916), Sonetos de la sal y la ceniza (1919), Sonetos pe- nitenciales (1980), Canciones para el álbum de Persé- fone (1982), Pasión del tiempo (1987), Ejercicios mati- nales (1993), El venado y el colibrí (1996) y Esquirlas y vilanos (1991).

173

LAROSAACRIBILLADA

Dirán -¿Cómo es que aún habla de la rosa? De Huidobro hasta aquí, ¿quién habla de ella? ¿Quién se atreve a rimarla con centella? ¡Qué reincidencia ingenua y fantasiosa!

-Pero perdón -les digo-: no hay tal cosa Yo hablo, sí, de una rosa; mas de aquella que el tiempo agrede, y que su esencia sella para escapar del tiempo que la acosa.

Esa que tiembla mientras cae un niño, trizado por la bala o por la esquirla, en tanto el humo tumba cada puerta '"

De la rosa que añora algún corpiño, sólo halla la furia que, al herirla, convierte en rosa audaz la sien abierta.

(Pasión del tiempo, 1987)

175

ORACIÓN POR LA SUPERVIVENCIA DE LA ROSA

Me salpica la sangre, pero imploro

que la rosa

¡Tanto importa el aroma que repone 10 que ahoga la angustia con su coro!

jamás nos abandone

Voy andando entre ruinas, pero ignoro

un instante ese horror, porque se impone

que la rosa no muera

que sitiemos su ley con nuestro lloro

y nos perdone

Siento a veces el eco de la ira -dentro de mí también, pues soy humano,

y el enemigo azar también me impacta-o

Pero me digo: -¡No, la luz respira, no ha de latir el corazón en vano,

y ha de sobrevivir la rosa intacta!

EJERCICIO ESPIRITUAL

iPasián del tiempo, 1987)

De repente la vida se detiene en el centro de una plaza,

y allí espera que el sol queme su frente tal como lo hace con la intacta rosa.

176

¿Habéis visto una rosa quemada por el sol, quebrada por el aire?

Es imposible imaginar un pétalo mordido por la luz o torturado por un golpe de lluvia.

y es que en el denso drama inmemorial sólo el odio tritura a la rosa o al hombre.

LA NOCHE DIURNA

(Pasi6n del tiempo, 1987)

Sobre la noche vengo caminando. -"¿El sol ha muerto?", me pregunto. ''Acaso'', dice un golpe de hielo en mi costado, este misterio es absoluto" hay algo intangible que me empuja, me hace caminar entre cuerpos tullidos, caras que son como nudos de bruma. vuelvo a preguntarme: -"¿Estoy dormido sueño a pleno sol, y no quiero entenderlo?" el aire finge su antigua alegoría. el corazón se estrecha como un eco, otro eco de hondos pasos se adivina Algulen pasa a mi lado, pero no 10 distingo.

177

Es ese huelgo anónimo que nos hace visibles. -"¡Es la fuerza habitada de la muerte!", me digo; aunque también la vida tiene ese pulso virgen. No, nunca estamos solos, y menos cuando caen almas rotas en torno a nuestra alma indefensa. El infortunio histórico es un lazo de sangre, la cólera del tiempo nos convierte en colmena. Aunque es difícil dar con el sentido de esta excursión nocturna entre fuegos cruzados. -"¿El sol ha muerto?", me pregunto. Y sigo sobre la noche diurna caminando

(Pasión del tiempo, 1987)

178

MARIO NOEL RODRÍGUEZ

(1955)

Nació en San Salvador. Poeta, escritor, gestor cultural, pu- blicista. Con su libro Estado Vallejo obtuvo en 1997 el Premio Hispanoamericano de Poesía, en Quetzaltenango,

Guatemala. Ha publicado: Este andar sobre aguas, Por aquí pasaba un río, Epitalamio, Agítese antes de leer, Breve, breve que la vida es breve, Senectud, Foto movi- da, Rumor del rocío (2007). Su libro Yo quiero ser fri-

jol mágico ha sido publicado en formato de CD, con sello

Radio UPA, y Brasil. Poemas para cantar un país ha sido

traducido al portugués.

179

GARcfA LORCA

Sé de un hermano más alto que la alegría, que la melancolía.

(Rumor del rocío, 2007)

LUCERO DEL AMANECER

Testigo mudo de los amantes idos. Hoy te desnudo.

(Rumor del rocío, 2007)

DARfo

Azul la hoja, verde agradecido. ¡Oh, Emperador!

DULCE

Soy jardinero diestro en manipular tu talle, abeja.

(Rumor del rocío, 2007)

¡AH, EL5UR!

Aires queridos, poesía que jamás morirá. Mis Buenos Aires.

(Rumor del rocío, 2007)

BELLA

Calla relámpago cuando pasa la bella. Su canción basta.

(Rumor del rocío, 2007)

182

ROBERTO LAíNEZ DÍAZ

(1957)

Roberto Laínez Díaz nació en San Salvador. Ha publi- cado únicamente dos plaquetas: Here(tici)dades (2002)

y El ingenioso hidalgo de la Mancha y otros sonetos

andantes (2005). Ademásdelsoneto trabaja conotrasfor- mas c!dsicas e incursiona también en el verso libre.

183

SI ME UFANO EN LA LENGUA DE CERVANTES

Ycon el Siglo de Oro me entrometo:

¡Vaya en la lid mi péndola al soneto,

y en prenda mis afanes galopantes!

Escasa es la mesura en los andantes caballeros del sueño y lo inconcreto que atesoran la flor de su secreto:

estrofa que se pare en cuatro instantes.

Trunca la flor, y sin embargo: vive. Menos peso para alcanzar la altura donde el amor eterno se percibe.

Dura la flor lo que el soneto dura:

lo que en catorce versos se concibe

y que fenece al punto en que madura.

(El ingenioso hidalgo de la Mancha

)

AL CAMPO DE MONTIEL SALE RADIANTE,

a correr el mundo en aventuras, socorrer agravios y amarguras,

a vencer al endriago y al gigante.

185

El alba le sorprende rozagante,

cabalga en el solaz de sus holguras; mudo crisol de engaños y locuras que luengos siglos le verán triunfante.

Deambula regodeándose en la pluma que despertara al rubicundo Apelo, alzado al mediodía que le abruma.

Lejos de la razón, sin ningún dolo, dejando que la tarde se consuma; vaga sin rumbo el caballero, solo.

(El ingenioso hidalgo de la Mancha

)

CLAVILEÑO, EL ALÍGERO

A entrambos os porté con tal portento

que huélgome al decir en un soneto, que habiendo sido parte del secreto también mi corazón buscaba el viento.

Madera, una clavija, un tosco invento;

mudo a fuerza de palo,

y en la locura se perfila un reto

¿por qué no aventurar en el intento

fiel, discreto

186

de vencer al gigante Malambruno? Así, entre sueños la visión acuno del prodigio burlesco y pasajero

de haber acomodado de consuno:

en los lomos hidalgo caballero; yen ancas lloriqueando el escudero.

(El ingenioso hidalgo de la Mancha

)

COFRADÍA DEL POLVO ENAMORADO,

hermandad del camino consonante; en coloquio, Babieca y Rocinante os brinden su cuadrúpedo dictado,

su crinada razón os vaya al lado. Que Góngora y Quevedo en su constante, digna, contienda de cualquier andante que a lo indigno responde con enfado:

Os lleven de la mano en el discreto discurrir, en procura del secreto que la medida ciñe y delimita:

del alambique cuya espita destilará la esencia que, exquisita, brindará el aroma del soneto.

(Sonetos andantes)

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VOLCADA EN SU PASIÓN PREMONITORIA,

la pluma andanteril, patidifusa,

enrumba por Montiel buscando musa. -Hazaña por demás muy meritoria-o

Aquí la veis tejiendo, en esta historia, por milésima vez su escaramuza; pues le mueve en su afán la idea obtusa de luchar desde el verso por la gloria.

y ya que la locura es consejera de parir, en desvelos, la quimera de innorninarte plena en el soneto

ha de enrostraros pronto el suave espanto con el ensalmo fértil de su canto que culmina, creciente, este terceto.

(Sonetos andantes)

EL SONETO QUE ASOMA EN TU SONRISA,

más que soneto es una mariposa

o un sueño de colores que se posa

en la palabra que aguardó, sumisa.

Es la gracia que en sorbos cristaliza en mis versos, con Ínfulas de rosa. Caléndula sutil que me alboroza

y me arrastra a escribir a toda prisa,

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puesto que el tiempo es vida y todo pasa yel tiempo acumulado ya me pesa:

te doy mi vocación, la más ilusa.

La que siembra un granito de mostaza, la que sale maltrecha y nunca ilesa de un largo cabalgar buscando musa.

(Sonetos andantes)

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CARMEN GONZÁLEZ HUGUET

(1958)

Nació en la ciudad de San Salvador. Es licenciada en Li- teratura (1992) por la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas. Ha recibido numerosos premios: Mención de Honor en el Certamen Nacional UCA Editores, 1989, con su poe-

En 1999 ganó el Certamen

Hispanoamericano de Literatura, en Quetzaltenango, Gua- temala, consupoemario Locuramor. Ha publicado Mu- jeres (cuentos, volumen de lasganadoras del 11 Certamen Centroamericano de Literatura Femenina, 1997); Ofi-

cio de mujer (2003); monólogo teatralJimmy Hendrix

toca mientras cae la lluvia (2004) yi>alabra de diosa

(poemario, Premio InternacionalRogelio Sinán, Univer- sidad Tecnológica de Panamá, 2005). Novelas: En busca del paraíso, Premio de los Juegos Florales de San Salva-

dor, 2005; El rostro en el espejo (2005); Flores de pa-

pel ganó los Juegos Florales de Zacatecoluca, 2006 Ha participado en las antologías: IXOK AMAR-GO, Central

American Women's Poetry for Peace (edición bilingüe

maria Testimonio (1994).

lenguas autóctonas, Maine, EUA, 1987).

edi-

ción bilingüefrancés-español, Ginebra, Suiza, 2002); El

Poesía Salvadoreña del Siglo XX (Francia, 2002,

de las delicias. Poesía erótica femenina en espa-

(Barcelona, 2004).

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MEMORIAL DE AGRAVIOS

para Yadira Calvo

Porque el blanco odia al negro Porque el amo teme al esclavo Porque el ladino necesita al indio Porque somos distintas Porque no débiles Porque lúcidas Porque el deseo Porque somos malas y bellas como Satán Porque irracionales Porque corruptoras Porque objeto de deseo Porque quebrantamos todas y cada una de las leyes humanas y divinas Sólo con existir Porque somos el otro, es decir, la otra Porque el diablo nos tiene por aliadas Porque Judith se atrevió a cortarles la cabeza y a castrarlos simbólica y físicamente Porque Dalila ídem Pandora y Eva les salieron del huacal la Medusa las Sirenas las Parcas

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Porque las Furias Porque Circe y su piara Porque la Papisa Juana Porque las brujas Porque las putas Porque somos las madres

y tenemos el amenazante y terrible poder de dar la vida entre las piernas por todo eso cuánto, en realidad, nos odian y nos temen.

(Palabra de diosa, 2005)

JUEGOS FURTIVOS

Quiero escribir, pero me saleespuma

1

César Vallejo

Préstame un rato, amor, el dulce le- Con el que a diario, fiel, siempre reto-

y sus pendientes joyas tan hermo- Que con placer puntual chupo y orde-

No te acomplejes, no, no es tan peque-, No ocultes con prudencias vergonzo-

A mi tacto sus ganas arnoro-,

Ni a mi constante afán frunzas el ce-

. Que sea realidad mi

fantasí-

Protagonista de una eterna juer- No se cansa, se dobla, ni se enfn-

Ya toda hora su fervor se yer- Enarbolada y lista noche y dí- La tortura exquisita de tu ver-

LILITH

(En trdnsito, inédito)

Madre temible fui, nocturna herida," hija de los reproches yel rechazo, tiré la barda, abandoné tu lazo

y en la distancia consumí la huida.

Si robo la semilla estremecida

que alivie la orfandad de mi regazo, no cambio la caricia de tu abrazo

por esta libertad encarecida.

Sobre tus miedos largos anochezca, indócil y cambiante cual la luna, menguo contigo y solitaria crezco,

no habrá de atarme el sol de tu fortuna,

y

el rompehuelgas alquilando sus infamias,

lucho, decido, soy, desobedezco:

y

el demagogo usufructuando a su mamá.

no me podrá vencer cárcel alguna.

MEMENTO MORI

(Fragmento)

VI

(En transito, inédito)

La paz, esa dolida farsa, esa dulce mentira, ese puñal clavado con banderas y con himnos de fondo.

Esa utopía mil veces postergada. Esa hipoteca que pesa sobre todos nosotros, engordando los réditos de la próxima guerra.

VII

Pasó el guardia vendiendo su picana, yel policía ofreciendo su garrote, y el guerrillero regateando su fusil,

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Pero en la caja, cerrada firmemente, sólo quedó una pluma ensangrentada.

(FrdgiL, inédito)

COMO UNA ESTRELLA DENTRO DE SU ARMADURA

(Fragmento)

hazme un sitio en tu ataúd junto a la dulce herida de las lilas que hunden sus raíces hasta la amable calavera hasta la apacible mirada de tus cuencas

y esa lengua que se afana inútilmente por pronunciar la voz de las hormigas la lluvia se filtra interminable con el perfume sordo de la desolación la esclavitud del acorde cárdeno detenido en los dedos cautivo de su propia adorable mentira

y ese tambor que el eco multiplica incontenible prefigurando el estruendo final de la caída escolar y didáctica su monserga no cesa nadie la advierte empero

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ni se detiene a acariciar el ala que se abre interminablemente indiferente hacia la indiferencia ajena labios soterrados en el filo del mundo derrumbándose infinitos lloviendo como los bienvenidos golpes sobre el cuerpo del boxeador homenaje e insulto a la memoria herramienta mellada por el uso y abuso moneda de comprar pan o caricias pregunta al eco insomne prolongación de cuanto cae completamente erosionado por el beso del polvo laberinto de metal hirviente engranajes gemidos arena que se fuga por la grieta de la clepsidra a duras penas restañada con saliva y curitas que me hable también tu vino que no lo calle la tiranía persistente de la voz incisiva que fluya lágrima sangre odre profundo ardido pozo renuncia a la falsa seguridad de esa rama traza la ruta exacta del abandono de la hoja ábrete las venas busca la otra orilla del mar el puerto oculto la vereda que lleva de regreso a la primera casa interroga a cada una de las ancianas

198

están ahí con su tensa vigilia afilando sin pausa su piadosa navaja te entregan cada una sus dones atesorados en profunda noche no desaires la dádiva recoge el fruto de una sed más antigua repetida tal vez por eso estás aquí para arrancar un trozo de la nada de su plácido sueño escribe con el humo pero escribe

(FrágiL, inédito)

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MA.1ÚA CRISTINA ORANTES

(1955)

Nació en la ciudadde México. Es cofundadora delgrupo literario de mujeres Poesía y Mds, en El Salvador. Durante elperiodo 2003-2005fue vicepresidenta de la Fundación Poetas de El Salvador, que lleva a cabo el Festival Internacionalde Poesía de El Salvador. Es directora de la Sala Nacional de Exposiciones del Consejo Nacional parala Cultura y elArte, CONCULTURA, institución encargada delquehacer cultural en El Salvador. Su obra ha sido publicada en antologías como Pala-

bras de la siempre mujer (1977); Colección de Juegos Florales de CONCULTURA (1997); Mujeres en la litera- tura salvadoreña (1997); Trilogía poética de las muje- res en Hispanoamérica, pícaras, místicas y rebeldes

(México, 2004). Ha publicado los siguientes libros: Elli-

bro de los conjuros; Llama y espina (2001),' Paso leve que en el polvo avanza (2005).

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EPISODIO

Yo comencé una historia que fue mía. La tejí en el umbral de la mañana, perfumé con su aroma mi ventana y bebí de su luz al mediodía.

Así brotó en capullo la alegría y se enredó en la vida cotidiana, un año luz pasó y en la ventana seguía yo tejiendo día a día.

Me convertí en silencio y otros brazos tejieron luz y aroma entre mis pasos,

deshilvanando el tiempo detenido

/

Volvieron nuevas siembras, nuevas podas, otra historia inconclusa como todas Episodio en minutos resumido.

LLAMA Y ESPINA

Llama y espina, fluido misterioso que forja la ventana de la vida, brasa clavada, carne estremecida, simiente cristalina, llaga, gozo.

203

Un abismo profundo y silencioso va envolviendo la forma, contenida en la espuma que besa redimida

la orilla del estuario milagroso.

Verdad en ciernes, íntimo reposo que acaricia la tierra prometida emergiendo del barro misterioso.

y entre sus aguas lleva confundida

la espiga y el tatuaje prodigioso

que dejará en las venas escondida.

LA CLAVE

Más allá de la línea del destino, buscó en su mano la preciada huella

que indicara la ruta hacia la estrella

o encendiera la luz en el camino.

Siguió avanzando en paso peregrino, en busca siempre de la clave, aquella que traspasara el paredón que sella

la puerta entre lo humano y lo divino.

Pesó y pasó la vida en cada paso, buscando desde el alba hasta el ocaso, sin descubrir el germen de su esencia.

204

Tal vez un día lo hallará, dormido,

en el hilo en que se halla suspendido

el secreto

de toda su existencia.

LAS GUITARRAS

Enmudecieron todas las guitarras

y se escapó la paz de las arenas.

En la orilla, bajo el peso del alma

quedaron sepultados nuestros nombres de sal

y las voces del alba;

rotos, pálidos, vestidos de ceniza nuestros recuerdos castos, nuestras miserias,

el primer arco iris y los sueños dispersos, pero nuestros, nuestros, hasta ese día nuestros.

~ /

Ellos llegaron con su filo y su lengua y quemaron el polvo, plantaron en este suelo también nuestro su pintura de guerra, sus voces de sangre y sus gritos de batalla, nos clavaron por la espalda sus cuchillos de plata, dejaron la semilla de unos hijos sin memoria

y se volvieron niebla

El tiempo se durmió en su lecho de musgo junto a nuestros fantasmas

205

yesos hijos extraños que también son nuestros no repitieron nunca las leyendas de la elocuente tierra pero no saborearon la sombra del cuchillo.

Hoy que el tiempo ha despertado tenemos cicatrices bajo nuestros escombros

y se desliza un canto diferente

que recuerda la voz de las guitarras.

Cuando sus garras vuelvan (porque siempre regresan) con sus cabellos claros y sus ojos de bestia,

a querer arrasar una vez más la historia

que en medio de la nada volvimos a inventar

y que hoyes nuestra, nuestra,

a pesar de su látigo, de sus dientes de acero,

de la fuerza del mazo y del brillo de su espada,

a pesar de sus gritos de victoria

sabremos derrotarlos porque ya somos piedra.

QUIJOTE

s. S. Abril 12/04

Pincelada que baja desde el cielo

a repartir un bien incomprensible, larga y triste figura

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que quiere llevar miel entre las manos; rayo de sol que besa los labios de la amada, una amada que a los ojos del mundo está desvanecida. Hebra ambulante intentando derribar la muralla. Insomne velador de armas durmientes, con una lanza al hombro yen la mirada un sueño, poeta sin destino y sin fronteras, filo que corta el aire, seguidor implacable de molinos, corazón palpitante en la vigilia, vencedor de batallas incompletas, sombra de una grandeza imaginaria. Lanza y caballero, caballero y lanza imagen que confunde fuego y yelmo, quemándose por dentro y latiendo al galope del caballo. Armadura que encierra un puñado de huesos, una herida que le sangra la historia y un ánima desnuda de todo privilegio. Fragor, bravura hidalga pendiente de un suspiro. Magia y locura atadas en un sueño.

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207

A ELLOS NO LES TEMO

No les temo a los muertos, no, a ellos no les temo porque no me acribillan con sus dudas, no hablan a mis espaldas ni me adulan. Ellos no hacen distingos entre el resto del mundo y mi alma en pena

ni saben de artificios o de hipócritas poses. Son como son:

callados, indiferentes, francos, no se asustan de nada, no me exigen lo que no puedo darles ni utilizan su sombra para infligirme miedo, no amenazan, no conocen reproches ni zahieren, no saben de venganzas

y ajenos a las falsas etiquetas

saben oír las penas como nadie

y guardar los secretos para siempre.

Agosto 16/2005

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JORGE GALÁN

(1973)

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