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La Ley de Parkinson

o la pirámide creciente

C. Northcote Parkinson
1957

El trabajo crece hasta llenar el tiempo de que bajo no se relacionan entre sí en absoluto. El
se dispone para su realización. Hay un prover- aumento del total de funcionarios se rige por la
bio inglés que muestra el reconocimiento gene- Ley de Parkinson y sería más o menos el mismo
ral de tal hecho: «El hombre más ocupado es si el volumen de trabajo aumentase, disminuye-
el que tiene tiempo de sobra»1 . Así, una ancia- se, o incluso desapareciese. La importancia de
na ociosa puede perder todo el día en la tarea la Ley de Parkinson se deriva del hecho de que
de redactar y echar al correo una tarjeta postal es una ley de crecimiento basada en un análisis
para su sobrina. Se pasará una hora buscando de los factores que rigen tal crecimiento.
la postal, otra buscando sus gafas, media hora La validez de esta ley, descubierta reciente-
buscando la dirección, hora y cuarto en la re- mente, ha de basarse sobre todo en pruebas es-
dacción del texto y veinte minutos en decidir si tadísticas, que enumeraré más adelante. Para
llevar o no el paraguas para ir hasta el buzón el lector general quizá resulte más intereante
de la calle de al lado. El esfuerzo total que a un la explicación de los factores que subyacen a
hombre ocupado le llevaría tres minutos, pue- la tendencia general que esta ley viene a defi-
de así dejar a otra persona postrada tras una nir. Prescindiendo de detalles técnicos (que son
jornada de dudas, angustias y esfuerzo numerosos) podemos diferenciar, en principio,
Admitiendo que el trabajo (y sobre todo el dos fuerzas motrices. Podemos representarlas,
trabajo burocrático) posee esta elasticidad en a estos efectos, por dos afirmaciones casi axio-
sus demandas de tiempo, es evidente que exis- máticas, a saber
te poca o ninguna relación entre el trabajo que
(1) «Todo funcionario necesita multiplicar el
hay que hacer y el tamaño del personal encar-
número de subordinados, no el de rivales»
gado al que pueda asignársele. La falta de una
(2) «Los funcionarios se crean trabajo unos a
actividad real no entraña necesariamente ocio.
otros»
La falta de ocupación no se manifiesta necesa-
riamente por una holganza patente. La tarea a Para entender el Factor 1, imaginémonos a
realizar crece en importancia y en complejidad un funcionario llamado A que se encuentra
en razón directa con el tiempo que se emplee en abrumado de trabajo. Da igual que tal exce-
ella. Este hecho es algo generalmente admitido, so de trabajo sea real o imaginario, aunque me
pero se ha prestado escasa atención a sus impli- gustaría comentar, de pasada, que esa sensa-
caciones más amplias, sobre todo en el caso de ción (o ilusión) de A muy bien puede deberse a
la administración pública. Políticos y contribu- una dismunución de su propia energía: síntoma
yentes han dado por supuesto (con esporádicas normal de la mediana edad. Hablando en térmi-
etapas de duda) que si el número total de fun- nos generales, hay tres posibles remedios a este
cionarios del Estado aumenta, se debe a que exceso de trabajo real o imaginario. El funcio-
hay un volumen creciente de trabajo a reali- nario puede dimitir; puede compartir el trabajo
zar. Los sarcásticos, al poner en entredicho tal con un colega, al que llamaremos B; puede pe-
creencia, han supuesto que la multiplicación de dir que le ayuden dos subordinados a quienes
funcionarios ha debido dejar ociosos a algunos llamaremos C y D. No hay probablemente nin-
o permitir que todos trabajen menos. Pero este guna instancia en toda la historia en la que A
es un asunto en el que la fe y la duda parecen se haya decidido por opción otra que la tercera.
igualmente fuera de lugar. El hecho es que el Si dimitiera perdería sus derechos de jubilación.
número de funcionarios y la cantidad de tra- Con la colaboración de B, que tiene su misma
categoría laboral, no haría más que introducir
1 It is the busiest man who has time to spare en su territorio un rival para el ascenso para

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ocupar la vacante de W, cuando W (al fin) se Luego está el asunto del sueldo extraordinario
jubile. Así que A preferirá siempre tener a C de F durante el periodo de la conferencia, y
y D, más jovenes, a sus órdenes. Aumentaran la solicitud de E, que quiere pasar al Institu-
su importancia y, dividiendo el trabajo en dos to de Previsión Social. A se ha enterado que D
categorías entre C y D, tendrá el mérito de ser se ha enamorado de una mecanógrafa casada
el único que entiende y controla a ambos. Es y que G y F no se hablan. . . al parecer nadie
primordial entender a este respecto que C y D sabe por qué. Así que A podría sentirse tenta-
son, por así decirlo, inseparables. Nombrar sólo do de firmar el borrador de C y dar el asunto
a C habría sido imposible. ¿Por qué? Porque C, por zanjado. Pero A es un hombre concienzu-
si incorporado solo, se dividiría el trabajo con do. Aunque esté asediado por los problemas que
A, con lo cual casi alcanzaría el mismo estatus sus colegas han creado para sí mismos y para él
que ya se había negado a B; status aún más re- —creados por el mero hecho de la existencia de
forzado si C es el único sucesor posible de A. En estos funcionarios— no es un hombre que elu-
consecuencia, los subordinados deben ser dos o da el cumplimiento de su deber. Lee minuciosa-
más, para poder controlarlos mediante el temor mente el borrador, tacha los párrafos confusos
que cada uno de ellos tenga al ascenso del otro. que añadieron C y H y devuelve el documen-
Si a su vez C se queja de exceso de trabajo to a la forma primitiva que le había dado F,
(como sin duda hará), A recomendará, con la joven muy capaz, aunque de mal carácter. Co-
contribución de C, que se asigne a este dos ayu- rrige la redacción —ninguno de estos jovenes
dantes. Pero el único modo de eludir cualquier sabe escribir correctamente— y produce final-
fricción interna es aconsejar que se asignen dos mente el mismo documento que hubiera escrito
ayudantes más a D, cuya situación es más o me- si los otros funcinarios, de C a H, no existieran.
nos la misma. Con la contratación de E, F, G y Muchas más personas han dedicado mucho más
H el ascenso de A es ya prácticamente seguro. tiempo a producir el mismo resultado. Nadie ha
Así pues, ya tenemos a siete funcionarios ha- estado ocioso. Todos han trabajado al máximo
ciendo el trabajo que antes hacía uno. Aquí es de sus habilidades. Y A no puede irse de la ofi-
donde entra en juego el Factor 2. Estos siete cina y volver a casa hasta última hora de la
funcionarios se crean tantos trabajos y tareas tarde. Y se apagan las últimas luces de la ofi-
entre sí que están todos absolutamente ocupa- cina cuando la oscuridad señala el final de otra
dos y en realidad A trabaja más que nunca. agotadora jornada de trabajo administrativo.
Un documento que llegue de otro departamen- A, uno de los últimos en salir, con los hombros
to muy bien puede pasar por todos ellos suce- decaídos y una tensa sonrisa, reflexiona que el
sivamente. El funcionario E decide que el do- trabajar hasta tan tarde, al igual que las canas,
cumento es competencia de F, que redacta una es una las cargas del éxito.
respuesta provisional y se la presenta a C, que Partiendo de esta descripción de los facto-
introduce numerosas correcciones antes de con- res en juego, el estudioso de la ciencia política
sultar a D, que le pide a G que resuelva el asun- admitirá que los funcionarios tienden de modo
to. Pero, en este momento, G se va de permiso más o menos inevitable a multiplicarse. Pero
y le pasa el expediente a H, que redacta un in- nada se ha dicho aún de cuál es el periodo de
forme que firma D y vuelve a remitirse a C, que tiempo estimado que puede transcurrir entre la
revisa el borrador y le presenta la nueva versión fechas del nombramiento de A y la fecha a par-
a A. tir de la cual podemos calcular el tiempo de ser-
¿Y qué hace A? Tendría sobrados motivos vicio activo de H. Se han reunido gran número
para firmar el documento sin leerlo, pues tiene de pruebas estadísticas y la Ley de Parkinson
muchas otras cosas en la cabeza. Como ahora se deriva precisamente de estos datos. La falta
ya sabe que va a suceder a W el año que viene, de espacio no permite hacer un análisis deta-
tiene que decidir si será C o D quien le suceda llado, pero al lector sin duda le interesará sa-
a él en su propio puesto. Tiene que conceder- ber que la investigación se inició con los datos
le permiso a C para irse de vacaciones aunque, obtenidos sobre la Marina. Se eligieron estos
realmente, no tiene pleno derecho a ello. Es- porque resulta más fácil cuantificar las respon-
tá preocupado y piensa que quizá fuese mejor sabilidades del Almirantazgo que, por ejemplo,
que tomase las vacaciones H por motivos de sa- las del Ministerio de Comercio. Es sólo cuestión
lud; está muy pálido últimamente. En parte es de números y de tonelaje. He aquí algunas ci-
por sus problemas domésticos pero no sólo. . . fras indicativas. En 1914 las cifras de la Marina

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eran más o menos 146.000 oficiales y marine- inventarios mucho más complicados. No debe-
ros, 3249 funcionarios y empleados de astilleros ría asombrarnos que hubiera más delineantes en
y 57.000 obreros de astilleros. En 1928, había la nómina, más proyectistas, más tecnicos, más
sólo 100.000 oficiales y marineros y sólo 62.439 científicos. Pero el número de estos, los funcio-
obreros, pero los funcionarios y empleados de narios de astilleros, sólo aumentó en un 40 %,
astilleros eran por entonces 4558. En cuanto a mientras que el de los funcionarios del Almiran-
navíos de guerra, en 1928 quedaba una simple tazgo aumentó en total casi un 80 %. Por cada
fracción de los que habían sido en 1914: ha- nuevo capataz o ingeniero eléctrico de los as-
bía menos de 20 barcos importantes en servicio tilleros tenía que haber dos oficinistas más en
frente a los 62 de 1914. Durante el mismo pe- el Almirantazgo. Teniendo esto en cuenta po-
riodo, los funcionarios del Almirantazgo habían dríamos sentirnos tentados a deducir, provisio-
pasado de 2000 a 3569, constituyendo, según se nalmente, que el índice de aumento del personal
comentó, «una magnífica Marina de tierra». Es- administrativo tiende a duplicar al del personal
tas cifras resultan más claras en forma tabular técnico en una época en que la fuerza realmente
cómo se muestra en la Tabla 1. útil (en este caso los marinos) se reduce en un
Las críticas que se hicieron en la época se 31,5 %. Pero se ha demostrado estadísticamen-
centraban en la proporción entre el número de te que este último porcentaje es irrelevante. El
los individuos disponibles para el combate y los número de funcionarios se habría multiplicado
que sólo hacían tareas administrativas. Pero es- en la misma proporción aunque ya no hubiese
ta comparación no nos sirve para el propósito marino alguno.
que aquí se persigue. Lo que queremos resaltar Sería muy interesante seguir la evolución pos-
es que los 2000 funcionarios de 1914 se habían terior por la cual los 8118 funcionarios del Al-
convertido en 3569 en 1928; y que este creci- mirantazgo de 1935 llegaron al total de 33.788
miento no guardaba relación posible con un au- en 1954. Pero el personal del Departamento Co-
mento de trabajo. Durante tal periodo la Ma- lonial nos proporciona mejor campo de estu-
rina había disminuido, en realidad en un tercio dio durante un periodo de decadencia imperial.
en cuanto a hombres y en dos tercios en cuanto Las estadísticas del Almirantazgo se complican
a barcos. Por otra parte, a partir de 1922, no se a causa de factores (como la sección aérea de
tenía previsto en modo alguno un aumento de la Marina) que dificultan la comparación entre
su fuerza; el acuerdo naval de Washington de un año y el siguiente. El crecimiento del De-
aquel año limitaba el número total de barcos partamento Colonial es más interesante porque
(aunque no el número total de funcionarios). es puramente administrativo. En este caso las
Tenemos, pues, un aumento de un 78 % en un cifras son las siguientes:
periodo de 14 años. Una media del 5,6 % de
Estadísticas del Departamento Colonial
aumento anual sobre el total anterior. En reali-
Año 1935 1939 1943 1947 1954
dad, como veremos, la tasa de crecimiento no
Personal 372 450 817 1139 1661
fue tan regular. Lo único que hay que consi-
derar en esta etapa es el aumento porcentual Antes de indicar la tasa de crecimiento, he-
durante un periodo determinado. mos de decir que durante esos veinte años las
¿Puede explicarse este aumento del número responsabilidades de este departamento no han
total de funcionarios por otro supuesto que no sido constantes, ni mucho menos. Los territo-
sea el de que ese total debe crecer siempre en rios coloniales no variaron mucho ni en exten-
virtud de la ley que rige su crecimiento? Po- sión ni en población entre 1935 y 1939. Dismi-
dría alegarse a este respecto que el periodo que nuyeron considerablemtne en 1943, pues ciertas
analizamos fue un periodo de rápido desarro- zonas estaban en poder del enemigo. Volvieron
llo de la técnica naval. El uso de las máqui- a aumentar en 1947, pero desde entonces han
nas volantes ya no quedaba limitado al uso de ido disminuyendo año tras año, a medida que
cuatro excéntricos. Se multiplicaban y perfec- las diversas colonias conseguían independizar-
cionaban las aparatos eléctricos. Se toleraban, se. Sería razonable suponer que esos cambios en
aunque no se aprobasen, los submarinos. Los la extensión del imperio se reflejasen en el de
oficiales ingenieros empezaban a tener la con- su administración central. Pero basta echar un
sideración de ser casi humanos. En un perio- vistazo a las cifras para convencerse de que los
do tan revolucionario podría esperarse que los totales de personal sólo representan las diver-
pañoleros (almaceneros) tuvieran que controlar sas etapas de un crecimiento inevitable. Y este

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Cuadro 1: Estadísticas del Almirantazgo

Año % de aumento
Clasificación 1914 1928 o disminución
Grandes buques en servicio 62 20 −67, 74
Oficiales y marineros 146.000 100.000 −31, 50
Obreros de astilleros 57.000 62.439 + 9, 54
Funcionarios y empleados de astilleros 3249 4558 +40, 28
Funcionarios del Almirantazgo 2000 3569 +78, 45

crecimiento, aunque se relacione con el detecta- n es el número de unidades reales que se admi-
do en otros departamentos, no tienen nada que nistran; x es el número de personal nuevo que
ver con el tamaño (ni siquiera con la existen- se precisa al año. Los matemáticos advertirán
cia) del Imperio. ¿Cuáles son los porcentajes de que para hallar el aumento porcentual, han de
aumento? Debemos ignorar, a estos efectos, el multiplicar x por 100 y dividir el total del año
rápido aumento de personal que acompañó a anterior(y), así:
la disminución de responsabilidades durante la
Segunda Guerra Mundial. Debemos centrarnos 100(2k m + l)
más bien en las tasas de aumento del perio- yn
do de paz: un 5,24 % entre 1935 y 1939, y un
6,55 % entre 1947 y 1954. Esto nos da una tasa y esta cifra oscilará invariablemente entre el
media de aumento del 5,89 % anual, porcentaje 5,17 % y el 6,56 %, independientemente de las
notablemente similar al que ya descubrimos en oscilaciones del volumen de trabajo a realizar,
el aumento del personal de Almirantazgo entre si es que lo hay.
1914 y 1928. Por supuesto, el descubrimiento de esta fór-
No corresponde a una obra como esta un aná- mula y de los principios generales en que se
lisis estadístico más profundo y detallado del basa carece de valor político. No se ha hecho
funcionariado estatal. Esperamos, sin embargo, tentativa alguna de investigar si los organismos
llegar a una conclusión provisional respecto al oficiales deben ampliar sus plantillas. Quienes
tiempo probable que pueda transcurrir entre el sostienen que tal ampliación es imprescindible
primer nombramiento de un funcionario deter- para alcanzar el pleno empleo, tienen perfecto
minado y el posterior nombramiento de sus dos derecho a sostener tal opinión. Quienes dudan
o más ayudantes. de la estabilidad de una economía basada en
En cuanto al problema de la pura acumula- que unos funcionarios lean los informes y me-
ción de personal todas nuestras investigaciones morándums de otros, están también en su dere-
hasta el presente indican un aumento medio cho. Quizá sea prematuro intentar en esta etapa
del 5,75 % anual. Una vez definido este dato, cualquier investigación de la proporción cuanti-
ya podemos expresar la Ley de Parkinson en tativa que debería existir entre administradores
forma matemática: el aumento de personal de y administrados. Admitiendo, no obstante, que
todo departamento administrativo del Estado, una proporción máxima existe, sería posible en
en época de paz, corresponderá a la siguiente poco tiempo determinar mediante alguna fór-
fórmula: mula cuantos años transcurrirán antes de que
2k m + l se alcance esa proporción en una comunidad de-
x=
n terminada. La previsión de este resultado, otra
en la que k es el número de funcionarios que vez, no tendría valor político alguno. Hemos de
pretenden ascender mediante el nombramiento insistir en que la Ley de Parkinson es un des-
de subordinados; l es el tiempo transcurrido en- cubrimiento puramente científico, inaplicable,
tre la fechas del nombramiento y la jubilación; salvo en teoría, a la política actual. No es tarea
m es el número de horas-hombre dedicadas a del botánico eliminar las malas hierbas. Ya bas-
contestar informes dentro del departamento; y ta si nos puede decir con qué velocidad crecen.