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Título: Potencias que resisten, devenires revolucionarios.

Nombre del autor: Lic. Gilda Mussano
Adscripción Institucional: USAL (FyL)
Eje 6: Subjetividades políticas – Poder y potencia en la trama neoliberal

Introducción

¿Cómo resistir? ¿Cómo encontrar un nuevo marco estratégico que nos permita
situarnos en esa línea de borde -adentro en los poderes- pero encontrando en su interior
puertas, fisuras que abran a nuevos modos de activar potencias de nuestras experiencias
más vitales individuales como colectivas? Partiendo de ciertos indicios que plantea
Foucault en su lectura que realiza del AntiEdipo, explorar esos “enemigos” que se
infiltran en nuestras mínimas conductas cotidianas “el fascismo que reside en cada uno
de nosotros y nos hace amar el poder, desear a quienes nos dominan y explotan” 1
Nuevas figuraciones subjetivas surgen desde nuestro territorio golpeado, aplastado por
los poderes neoliberales/tardiocapitalistas ¿Cómo responder a lo abominable de estos
poderes de turno? Con la contundencia de lo agresivo que supone una crítica radical,
pero a su vez en la construcción de nuevos modos de existencia, que habiliten otros
modos de sentir, afectar, pensar que destronen esas dos plagas que albergamos como
enfermedades: el odio y el resentimiento. Intentaremos responder siguiendo la línea que
Deleuze traza en su exploración por Spinoza y Nietzsche mostrando la efectividad que
pueda alcanzarnos hoy aquí.

Explorando los “enemigos”…

En ese breve prefacio que M Foucault escribe para la edición norteamericana
del AntiEdipo, de G Deleuze y F Guattari, señala la novedad y fuerza de este libro,
indicando los tres principales enemigos/adversarios a los que se dirige: 1) los ascetas
políticos, terroristas de la teoría, burócratas de la revolución, funcionarios de la Verdad;
2) los técnicos del deseo (psicoanalistas y semiólogos) que buscan reducir el campo del
deseo y de los signos- campo siempre múltiple- a una organización binaria:
1
Foucault, M, Dits et écrits, Vol III, p. 135
estructura/falta; y finalmente 3) el mayor enemigo: el fascismo, pero no solo el histórico
aquel de Hitler y Mussolini (y desde aquí agregaríamos nuestras dictaduras y otras
allende) sino también aquel microfascismo que reside en cada uno de nosotros, que
invade nuestros cuerpos/almas, nuestras conductas más cotidianas y hace reconducir el
deseo hacia aquel que nos domina, nos explota. ¿Qué nos hace amar el Poder? Este
tercer enemigo, el más difícil de combatir porque se infiltra en los tejidos más hondos
de la trama individual y social, y nos instala en el territorio del sentido común donde los
modelos de pensamiento dominantes actúan dogmáticamente aplastando toda
diferencia, sometiendo cuerpos/almas a la idiotez, a la arrogancia y al dominio más
aberrante.
Estos enemigos perviven e insisten incluso en nuestros medios universitarios y
políticos, ya que burócratas y funcionarios de la Verdad se erigen desde los gabinetes
de investigación y laboratorios de pensamiento, para ofrecer recetas que ya nos sacaran
de la pobreza y de la supuesta ignorancia, guardando la riqueza para ellos, o siendo
funcionales a los poderes de turno. Y ni que hablar de la depotenciación del deseo que
operan estos especialistas, ese poder sacerdotal que eleva el dedo del juicio para señalar
lo que es correcto o incorrecto. Siempre desde el tribunal de la razón o de la moral es
que imponen formas de pensar, de actuar, de afectar. De este modo, se infiltra el más
peligroso de todos los males constituyendo individuos cerrados sobre sí mismos, que
modelan su “personalidad” siguiendo moldes/clichés impuestos por los mercados
globales, y donde todo aquello que no se les parece es descartado y abolido. La
constitución de la mayoría, esa a la que apelan los poderes que buscan representación.

¿Cómo resistir?
La pregunta inicial ¿cómo resistir? se hace imperativa ante este escenario que se
expande cada día y crece como desierto que solo reproduce más pobreza e indigencia.
Algunas líneas de vida nos indican Deleuze y Guattari cuando exploran ese concepto de
devenir minoritario que ligan también a lo que podríamos denominar con ellos pueblo.
La potencia del devenir minoritario no depende de una cifra comparativa cuanto
de un fondo de heterogeneidad sin subsunción. Una minoría acaba por ser mayoría no
cuando crece en cantidad (número de adeptos, simpatizantes, etc) sino cuando quiere
asumir un modelo para ella, una matriz determinada. El rasgo fundamental de una
minoría es su capacidad creativa, su aptitud de ruptura con lo anterior, la aparición de lo
novedoso. Las dos características que Deleuze otorga a lo que denomina “pueblo” son:
siempre una minoría, siempre creadora. Cuando esta minoría pierde estos dos atributos
entonces se instituye en mayoría.
Nos interesa ver esas relaciones que Deleuze establece cuando nos acerca el pueblo,
las minorías y el arte como instancias afines. Hay una frase que éste retoma de P.Klee,
misteriosa en su inicio pero que buscaremos ligarla a este desarrollo. “El pueblo
falta…”2 y cuando la enuncia también dice “falta y no falta”. ¿Qué nos quiere decir esta
misteriosa enunciación? Algo del orden de la “representación” no se deja atrapar en eso
que denominamos pueblo, el pueblo encarna “el acontecimiento: el sufrimiento
eternamente renovado de los hombres, su protesta recreada, su lucha siempre
retomada”3 su capacidad de resistencia, resistencia al presente, a los poderes mortíferos
que pretender igualar desde el deber ser. Algo de la sabiduría popular aquí emerge. Y
nuestros pueblos lo saben, más allá de todo slogan destructivo y comunicacional. Y el
arte aquí anuda en tanto el artista, el escritor inventan “un pueblo que falta”, hacen
presentir el advenimiento de un pueblo, en tanto “tienen en común la resistencia:
resistencia a la muerte, a la servidumbre, a lo intolerable, a la vergüenza, al presente” 4 .
La literatura y el arte como enunciación colectiva de un pueblo menor, de todos los
pueblos menores. Y es en este sentido que la literatura deviene delirio, y el delirio –
salirse del surco- es siempre delirio de tribus, pueblos, razas…”El delirio deviene
enfermedad cada vez que erige una raza supuestamente pura y dominante. Pero es
modelo de salud cuando invoca esa raza bastarda oprimida, que se agita sin cesar bajo
las denominaciones, que resiste a todo lo que la aplasta, la aprisiona…” 5 Es aquí que
Deleuze nombra a la literatura como proceso, como devenir. Justamente el estado
enfermizo es detener ese proceso. Y así el objetivo de la literatura/arte es poner de
manifiesto, en el delirio esa creación de salud, esa invención de una posibilidad de vida,
de un pueblo, y escribir por ese pueblo que falta.

Testimonian por la vida: la línea Spinoza-Nietzsche
Spinoza se presenta cuestionando al principio tradicional de toda Moral: las
pasiones sometidas por la razón/conciencia; esto se traduce así: cuando el cuerpo actúa
el alma padece y cuando el alma actúa el cuerpo a su vez también padece (Cfr
Descartes, Tratado de la Pasiones, 1 y 2)- Justamente la Ética opera lo contrario: lo
2
Deleuze, G, Que es el acto de creación, Conferencia FEMIS, París, 1987 y también se menciona en G
Deleuze, Crítica y Clínica, “La literatura y la vida”, p. 15
3
Deleuze, G- Guattari, F, Que es la filosofía, p.178
4
Op.cit, p.111
5
Deleuze, G, Crítica y Clínica, “La literatura y la vida” p. 16
que es pasión en el cuerpo es también necesariamente pasión en el alma, y lo que es
acción en el alma es también acción en el cuerpo. Spinoza entonces se esfuerza por
mostrar que el cuerpo supera al conocimiento que tenemos de él y que el pensamiento
supera en la misma medida la conciencia que se tiene de él. Como lo muestra Deleuze
cuando estudia a Spinoza “Cuando un cuerpo se encuentra con otro cuerpo distinto, o
una idea con otra idea distinta, sucede o bien que las dos relaciones se componen para
formar un todo más poderoso, o bien que una de ella descompone a la otra y destruye la
cohesión entre sus partes”6 Y justamente lo prodigioso tanto del cuerpo como del alma
es que se comprenden como conjuntos de partes vivientes que se componen o
descomponen según leyes complejas. Por tanto nada sabemos de un cuerpo mientras no
sepamos cuáles son sus afectos, como pueden ellos componerse con otros afectos, con
afectos de otros cuerpos, ya sea para destruirlo o ser destruido por él, o para
intercambiar acciones y pasiones y así componer un cuerpo más potente.
Con Spinoza se abre una ventana que permite que un poco de aire circule en la
asfixia de la razón cartesiana, en esa sumisión del cuerpo aprisionado por una
razón/sujeto pensante que no hace más que sujetar los cuerpos y abandonarlos a una
categoría menor, casi a un estatuto cadavérico que habilita toda posible manipulación,
cortes, autopsias reales e imaginarias, sumisiones, vejaciones. Spinoza trastoca el
modelo de pensar representativo moral para instaurar una ética, abre a nuevas
conexiones para pensar lo político en términos no representativos. Al dualismo cuerpo-
pensamiento cartesiano se responde con el paralelismo de un cuerpo no sustancial sino
relacional, que siempre necesita para conservarse de la acción y afección de otros
cuerpos/almas.
Los cuerpos se desplazan por la fuerza del conatus/deseo/impulso, con velocidades,
lentitudes, trayectorias, reposos, siempre variables. El despliegue de la potencia de un
cuerpo es imprevisible, no sujeto a cálculo especulativo, es quizás por esto que Spinoza
dice que el cuerpo tiene un fondo de ocultamiento.
Este planteo no es para dar vuelta la rueda y jerarquizar ahora el cuerpo por sobre el
alma. Se trata de quebrar los dualismos en beneficio de un monismo que permitirá
comprendernos en términos relacionales sin sometimiento a una jerarquía trascendente
que nos inmoviliza. Entonces comprendernos a partir de los afectos como intensidades
de la que un ser es capaz, una física de variaciones continuas, jamás susceptible de ser
estabilizada. La estabilidad y la constancia son propiedades de la sustancia/sujeto que
6
Deleuze, G, Spinoza. Filosofía Práctica, Bs As:Tusquets, 2006, p. 29
no somos, ya que somos relaciones, composiciones, encuentros que pueden tener un
devenir activo/alegre, o generadores de padecimientos/servidumbres/ tristezas.
La gran tarea ética en Spinoza es como transformar las pasiones en acciones, es
decir como devenir en algún sentido más libres de los padecimientos y servidumbres a
los que estamos sometidos. Recorrido que Spinoza lo traza mostrando los diferentes
géneros de conocimiento por los que transitamos, prestando muy especial atención a las
pasiones: ellas constituyen modos de concebir el mundo, modos de estar en él, maneras
de relacionarse con los otros, en una palabra: son la clave de la obediencia en lo político
tanto en sus formas legítimas como serviles.

Nietzsche reconoció en uno de sus escritos a Spinoza como su gran precursor
(carta a Overbeck, 1881), y en cierto modo hay entre los dos una línea de conexión que
habla de una sensibilidad común con respecto a dos temas centrales: el problema del
cuerpo y la noción de deseo que ambos la perciben como la “esencia propia del
hombre” a partir del carácter productivo, afirmativo, inmanente a aquello que somos.
“El cuerpo como una gran Razón.. una pluralidad dotada de un único sentido, una
guerra y una paz…” enuncia Nietzsche en el Zarathustra 7destituyendo la primacía del
alma; comprendiendo al cuerpo como un complejo de fuerzas actuantes jerarquizadas,
complejo múltiple que se organiza alrededor de un concepto novedoso: el Selbst o “si
mismo” que poco tiene que ver con la clásica noción de Yo o persona que la tradición
occidental enunció para nombrar lo que somos. Lo más difícil, nos dice Nietzsche, es
comprender aquello que somos ya que todo intento de definirnos solo reduce, limita,
aprisiona las múltiples almas que nos habitan. Esta alma colectiva que también
apasionadamente expresó DH Lawrence como vivida a partir de las conexiones-
disyunciones que son la física de las relaciones, del cosmos. Es a partir del cuerpo-
como expresión de fuerzas que estallan y se esparcen-, cuerpo nombrado por Nietzsche
como “una gran Razón”. Ya no dualismos, sino conexiones-disyunciones. Sin embargo
el problema aparece porque nosotros como máximo vivimos en una “lógica” de las
relaciones. A la disyunción la convertimos en “o…o”, a la conexión en una relación
causa-efecto; y entonces del mundo físico de los flujos solo extraemos un algo
mortífero: sujetos, objetos, predicados, relaciones lógicas, en una palabra el “sistema del
juicio” Y cada vez que esto ocurra diremos entonces que el mundo ha muerto, que el
alma colectiva se ha encerrado en un yo (sea este un pueblo o un déspota).
7
F Nietzsche, Así hablo Zarathustra, De los despreciadores del cuerpo, Madrid: Alianza, p. 60
Y el sistema del juicio es el mundo de la moral, que se expande desde Sócrates-
Platón modelando al hombre virtuoso/hombre teórico, aquel que privilegia el saber, la
razón como órgano del conocimiento, destituyendo lo sensible como fuente de error,
horror a todo lo que deviene, espanto de la diferencia que es necesario subyugar,
aprisionarla en los cuerpos. Esta lógica del juicio que pretende establecer desde un
orden trascendente criterios para ordenar las acciones: desde allí no se puede
aprehender lo nuevo en un existente, tampoco presentir la creación de un modo de
existencia. El juicio impide lo nuevo, obtura que la hierba crezca en medio de los
adoquines porque encierra todo crecer en moldes, porque extiende el manto de la muerte
en la vida. El secreto estalla: hacer que exista, no juzgar. No tenemos que juzgar a los
existentes, sino sentir si nos convienen o no, si podemos combinar, si nos aportan
fuerzas que nos componen (alegría) o nos remiten miserias: “las miserias de guerra, las
pobrezas de sueños, …” 8: la tristeza, la melancolía, la opresión de alma. Volvemos a
Spinoza- Nietzsche: es un problema de amor o de odio, y esto no remite a un
subjetivismo sino que el problema se plantea en términos de fuerzas, multiplicidades.

Pensamos que estos filósofos que nombramos: Spinoza–Nietzsche-
Deleuze/Guattari coinciden en concebir a la filosofía como acto afirmativo y como tal
con la fuerza crítica contra todas las mistificaciones, supersticiones y dogmas. Como
todo pensamiento afirmativo y crítico encarna en toda lucha política para liberar el
pensamiento para una acción concreta, que atienda a nuestra realidad hoy en este
territorio golpeado. Porque lo que se está haciendo no es lo que acaba, la
experimentación es siempre lo que se está haciendo: lo nuevo, lo destacable. Por debajo
de los Estados, de los griegos, de los capitalismos iniciales y tardíos, lanza un pueblo,
una tierra, como una flecha lanzada más allá, como el rayo: y entonces…
“Cae un rayo,
Los de siempre se cubren, se atajan, se esconden,
se protegen, está bien.
Este rayo no distingue,
Hacen bien,
Parte al medio con su furia todo,
Sin distinción.
El rayo trava está empezando a ser así,
8
Deleuze, Crítica y Clínica, Barcelona: Corregidor, 1996, p. 184
No hay clase social, ni ADN que salvaguarde a nadie,
No hay curriculum vitae, ni apellido que proteja,
No hay raza, ni credo, ni profesión, ni CBU, ni género siquiera
Este rayo borra todo y nada vuelve atrás,
(….)
Este es un rayo nuevo, pagano,
La calle y yo lo conocemos… “9
Estas palabras resuenan hoy aquí para mostrar que las resistencias insisten, a pesar de
las muertes diarias, a pesar de “toda esta pseudo revolución idiota de la alegría machi-
crista macrista”

Bibliografía:
Deleuze, G, (1971) Nietzsche y la Filosofía, Barcelona: Anagrama
Deleuze, G (1987) Que es el acto de creación, Conferencia FEMIS, Paris
Deleuze, G- Guattari, F (1994), ¿Qué es la filosofía?, Barcelona: Anagrama
Deleuze, G, (1996), Crítica y Clínica, Barcelona: Anagrama
Deleuze, G (2006), Spinoza. Filosofía práctica, Bs As: Tusquets
Foucault, M, (1994) Dits et écrits, Vol III, Paris: Gallimard
Nietzsche, F (1985) Así hablo Zarathustra, Madrid: Alianza
Spinoza, B. (1985) Ética demostrada según el orden geométrico, México: FCE
Shock, Susy (2017) Hojarascas, Bs As: Cooperativa Editorial Muchas Nueces

9
Susy Shock, Hojarascas, Coop Ed.Muchas Nueces, Bs As, 2017