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El romanticismo peruano y Carlos Augusto Salaverry

En 1830, fue el año del nacimiento de muchos de nuestros poetas románticos. Carlos Augusto
Salaverry nació en Piura, aquel caudillo que fue fusilado en Arequipa. Luego se mudó a la
capital, para luego vivir por 3 años en Chile junto con su madre adoptiva y su hermano Felipe.
A la edad de 15 años, Carlos Augusto ingresó al cuartel, para ser más específicos, en el batallón
“Yungay”. Salaverry tenía conocimiento de la realidad, debido a sus primeros años de vida en
Piura, como eran las calles, la vida, las chacras. Solo sabemos un poco de él en ese aspecto.
Pero que bien que conocemos sus amores. Tuvo un amor turbulento y desgraciado matrimonio
breve con Mercedes Felices; y su contrariado amor por Ismena Torres en esos años de pasión
por el teatro.

Criado en el cuartel, y resulta poeta, es curioso ya que su padre es militar. Mezcla el ámbito
militar y el dulce lamentar de su poesía amorosa. Él comenzó su labor literaria solo,
componiendo, entre sus turnos, tras los muros del cuartel, una poesía suya en El Heraldo de
Lima. Carlos Augusto Salaverry en su juventud era arrogante, romántico, también poseía la
pasión heredada de su padre, todo eso se refleja en aquella anécdota en la que en una de las
obras Carlos Augusto, el actor que desempeñaba el papel de protagonista no disparó
oportunamente, y ese disparo era decisivo en la obra, es por ello que Salaverry realiza el disparo.
Salaverry comentó que lo realizaba para salvar su drama. García Calderón agrega que padre e
hijo se parecieron en el ímpetu, en el arranque. Lo militar, del patriota arrebatado va quedándose
en el poeta de una propia línea lírica, con aquella discreción que tanto han alabado sus críticos
por su expresividad y el temperamento que refleja en sus versos. Luego de muchos sinsabores
en Francia regresa al Perú sólo en 1878. Y los últimos años, lo ataca la parálisis. Escribe, ya
enfermo, su composición a la muerte de Víctor Hugo y muere en París en abril de 1891.

Salaverry es, sin lugar a dudas, la más alta nota lirica de nuestro romanticismo. Recogió la
intimidad de Bécquer y a pesar de su temperamento fue discreto, en medio de la arrogancia de
sus frases y de su enamorado ideal de la libertad. Carlos Augusto Salaverry poseía sentimiento
y espontaneidad según Alberto Ureta en su tesis sobre Salaverry, uno de los más completos
sobre esta figura lirica de nuestro país. Él también mostraba una estrechez entre la realidad y la
esperanza de superarla mediante el arte, tratando de preservar una actitud típica por encima de
toda la tristeza que se fue acumulando durante todos esos años, los desengaños, refugiarse en
sus propias imágenes infantiles. Salaverry se encuentra con los más auténticos exponentes de
la lírica, en esa desolación infortunada que se sobrecoge en una sensibilidad excesivamente
dulce y tierna. Su desolación frente a un mundo que solo puede superar con su poesía explicita,
con su sufrimiento convertido en expresiva nota lirica acerca a Vallejo hacia Salaverry.

Salaverry se siente desde joven al pie de la muerte, en trance de morir y constantemente cree
que cada una de sus poesías está constituida por componentes que la muerte le arrebatará de sus
manos. La muerte es así, un tema favorito de Salaverry, y claro, que de los románticos en
general. Pero en él aparece como obsesiva idea. Siempre ansió morir joven, como los
predestinados a la gloria, o como lo que ahora se le conoce como el club de los 27’s, que se
comenta que poseen gran fama al morir jóvenes y en plena juventud. Fue muriéndose a través
de una vida que duró 60 años. Títulos de poemas suyos son: "La Tumba de mis Sueños"; "En
el Panteón", etc. En este último declara que ama "el misterio, la sombra del ciprés y el
cementerio entre dos muros de enfilados nichos y observar la bóveda florida del palacio de los
muertos"; algo interesante a analizar. En pocas palabras él estaba al pendiente de este tema para
sus poesías. El mismo se hace llamar "cantor de los sepulcros y las ruinas”.

Vallejo y Salaverry, cabe resaltar, que ambos murieron en París, en abril, rotas todas las
posibilidades de la vida y envueltos en un capítulo de sufrimiento y de predestinación. Si
quisiéramos estudiar el vocabulario de Salaverry, encontraríamos repetidas palabras, de vida y
muerte, así como también niño, ángel, flor, celaje recuerdos, etc. Es interesante señalar la
persistencia con que Salaverry emplea el recurso poético de una estrofa final que sintetiza los
pensamientos desarrollados en estrofas anteriores que van girando alrededor de un tema.
Similar a lo que ahora se utiliza en los textos, para reafirmar la tesis o la idea principal.

Por otro lado la poesía patriótica de sus primeros años estaba vinculada directamente a la
generación romántica con Castilla. Salaverry compara su juventud y su sencillez a la figura de
Castilla, si realizamos un análisis a la frase “por todas partes tu poder me abruma”. Salaverry
inicia su acción poética, que se vincula directamente al Libertador en los años del liberalismo
del 54 al 58. La liberación de los indios, abolición de la esclavitud de los negros, restructuración
política y financiera del país, son temas que ser utilizan en las explicitas estrofas de Salaverry
y en algunas ocasiones con prosaicas exposiciones de doctrina política. Salaverry compondría
ante la muerte del Gran Mariscal, su conocido poema "28 de Julio" en que exhibe en encendido
elogio, los valores patrióticos y políticos que había encarnado Castilla.

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