L'OSSERV ATORE ROMANO

REDACCIÓN, ADMINISTRACIÓN CIUDAD DEL VATICANO AÑO XXXIX

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N. 32 (2.015) - 10 de agosto de 2007
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ÁNGELUS u Meditación mariana del Santo Padre en el palacio pontificio de Castelgandolfo, domingo 5 de agosto

La Transfiguración del Señor nos invita a dirigir la mirada «a las alturas», al cielo
Queridos hermanos y hermanas: En este XVIII domingo del tiempo ordinario, la palabra de Dios nos estimula a reflexionar sobre cómo debe ser nuestra relación con los bienes materiales. La riqueza, aun siendo en sí un bien, no se debe considerar un bien absoluto. Sobre todo, no garantiza la salvación; más aún, podría incluso ponerla seriamente en peligro. En la página evangélica de hoy, Jesús pone en guardia a sus discípulos precisamente contra este riesgo. Es sabiduría y virtud no apegar el corazón a los bienes de este mundo, porque todo pasa, todo puede terminar bruscamente. Para los cristianos, el verdadero tesoro que debemos buscar sin cesar se halla en las «cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios». Nos lo recuerda hoy san Pablo en la carta a los Colosenses, añadiendo que nuestra vida «está oculta con Cristo en Dios» (Col 3, 1-3). La solemnidad de la Transfiguración del Señor, que celebraremos mañana, nos invita a dirigir la mirada «a las alturas», al cielo. En la narración evangélica de la Transfiguración en el monte, se nos da un signo premonitorio, que nos permite vislumbrar de modo fugaz el reino de los santos, donde también nosotros, al final de nuestra existencia terrena, podremos ser partícipes de la gloria de Cristo, que será completa, total y definitiva. Entonces todo el universo quedará transfigurado y se cumplirá finalmente el designio divino de la salvación. El día de la solemnidad de la Transfiguración está unido al recuerdo de mi venerado predecesor el siervo de Dios Pablo VI, que precisamente aquí, en Castelgandolfo, en 1978, completó su misión y fue llamado a entrar en la casa del Padre celestial. Que su recuerdo sea una invitación a mirar hacia lo alto y a servir fielmente al Señor y a la Iglesia, como hizo él en años difíciles del siglo pasado. Que nos obtenga esta gracia la Virgen María, a quien hoy recordamos particularmente celebrando la memoria litúrgica de la Dedicación de la basílica de Santa María la Mayor. Como es sabido, esta es la primera basílica de Occidente construida en honor de María y reedificada en el año 432 por el Papa Sixto III para celebrar la maternidad divina de la Virgen, dogma que había sido proclamado solemnemente por el concilio ecuménico de Éfeso el año precedente. La Virgen, que participó en el misterio de Cristo más que ninguna otra criatura, nos sostenga en nuestro camino de fe para que, como la liturgia nos invita a orar hoy, «al trabajar con nuestras fuerzas para subyugar la tierra, no nos dejemos dominar por la avaricia y el egoísmo, sino que busquemos siempre lo que vale delante de Dios» (cf. Oración colecta). Después de la plegaria mariana, el Santo Padre recordó con estima la ilustre figura del Patriarca Teoctist, de la Iglesia ortodoxa rumana, que falleció hace pocos días. Publicamos sus palabras en la página 2. Seguidamente, saludó a los fieles y peregrinos presentes en francés, inglés, alemán, español, polaco e italiano. En castellano dijo: Saludo cordialmente a los visitantes de lengua espaSIGUE EN LA PÁGINA 6

El Evangelio atrae profundamente a los jóvenes
Palabras del Santo Padre a los participantes en la «Misión joven» de Madrid, Castelgandolfo 9 de agosto
Miles de jóvenes peregrinos madrileños de las tres diócesis de la provincia eclesiástica —Madrid, Alcalá de Henares y Getafe—, encabezados por el cardenal Antonio María Rouco Varela y los obispos Jesús E. Catalá, Joaquín María López de Andújar, con los tres obispos auxiliares, sus catequistas y sus sacerdotes, vinieron a Roma para presentar al Papa la «Misión joven». A lo largo del último año han llevado el Evangelio a sus coetáneos por las calles y plazas de Madrid, los lugares de ocio y diversión, los polideportivos y el «Metro», los colegios y la Universidad. El encuentro tuvo lugar ayer, jueves 9 de agosto, en el patio del palacio pontificio de Castelgandolfo. Al inicio, el cardenal Rouco Varela dirigió a Su Santidad unas palabras de saludo y agradecimiento. Seguidamente, después de los cuatro testimonios que presentaron los jóvenes, Benedicto XVI pronunció un discurso, en el que, entre otras cosas, les manifestó su aprecio por la hermosa experiencia misionera que han vivido; les recordó que, contrariamente a lo que muchos piensan, el Evangelio atrae profundamente a los jóvenes; y añadió: «Visitando los lugares donde Pedro y Pablo anunciaron el Evangelio, donde dieron su vida por el Señor y donde muchos otros fueron también perseguidos y martirizados en los albores de la Iglesia, habréis podido entender mejor por qué la fe en Jesucristo, al abrir horizontes de una vida nueva, de auténtica libertad y de una esperanza sin límites, necesita la misión, el empuje que nace de un corazón entregado generosamente a Dios y del testimonio valiente de Aquel que es el Camino, la Verdad y la Vida». En nuestro próximo número publicaremos la crónica del encuentro, los testimonios de los jóvenes y las palabras del cardenal Rouco y del Papa.

Ha fallecido el cardenal francés Jean-Marie Lustiger
El cardenal Jean-Marie Lustiger, arzobispo emérito de París, falleció el domingo 5 de agosto, a los 80 años de edad. Había nacido en París, el 17 de septiembre de 1926, proveniente de una familia polaca de religión judía, que emigró a Francia. Se convirtió al cristianismo y fue bautizado el 25 de agosto de 1940. Juan Pablo II lo nombró obispo de Orleans el 10 de noviembre de 1979; arzobispo metropolitano de París el 31 de enero de 1981; y lo creó cardenal en el consistorio del 2 de febrero de 1983. PÁGINA 3

Catequesis del Papa sobre san Gregorio Nacianceno
Durante la audiencia general del miércoles 8 de agosto, que tuvo lugar en la sala Pablo VI del Vaticano, el Papa Benedicto XVI dedicó su catequesis a hablar de san Gregorio Nacianceno, uno de los más importantes Padres de la Iglesia en el siglo IV. San Gregorio Nacianceno, íntimo amigo de san Basilio, destacó como ilustre teólogo, orador de brillante elocuencia y valiente defensor de la fe cristiana. Es muy venerado en la Iglesia ortodoxa, con el apelativo: «el teólogo». PÁGINA 8