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El Perú es un país netamente minero.

La minería representa en nuestro país el 10% del PBI y


casi el 62% del valor total de las exportaciones; además de eso estas inversiones mineras
generan miles de puestos de trabajo para los comuneros así como también un desarrollo
sostenible en los pueblos cercanos a las concesiones.

Especialmente la región Cajamarca es una de las más importantes e interesantes del Perú desde
el punto de visto geoeconómico; principalmente por los diferentes tipos de depósitos que se han
emplazado en dicha región. Lo que hace pensar que debería estar Cajamarca en una buena
ubicación a nivel socio-económico; sin embargo, en los últimos reportes del INEI la pobreza en
esta región representa el 45% del total; es decir, de cada 10 cajamarquinos 5 son pobres, algo
que es inamisible.

Por lo anterior es importante analizar los proyectos mineros viables con esperanza de cambiar
la situación de esta Región. Y entre ellos tenemos los que conforman la franja de pórfidos de
Cu–Au–Mb en la zona Norte de Cajamarca, tales como los proyectos Michiquillay, Minas Conga,
El Galeno, Cerro Corona, La granja. Todos ellos son depósitos de tipo pórfido, de baja ley pero
de gran tonelaje. Estos proyectos representan una gran inversión para el país y en especial para
esta región.

Tomando en consideración esto, se vio la necesidad a través de diversos métodos de intentar


cambiar ese sentimiento antiminero de la población Cajamarquina por el bienestar de sus futuras
generaciones. Prueba de ello es el haber llegado a buen puerto entre la minera Southern Perú
para el Proyecto Michiquillay, el cual ya inició la construcción del complejo minero e iniciará sus
operaciones en el 2022.

Es por ello que en el siguiente informe se tratará de brindar la información necesaria y


correspondiente de estos yacimientos, además de los puntos a favor y en contra de ellos vistos
desde el punto económico y ecológico para poder discernir entre la viabilidad o inviabilidad de su
explotación.

Metodología

El canon minero es el 50% del Impuesto a la Renta que el Estado recibe por la explotación
económica de los recursos. Dinero que anualmente es transferido a los gobiernos regionales y
locales donde se encuentran estos recursos. Es decir, de las utilidades de las empresas mineras
el 30% va a para a la SUNAT como Impuesto a la Renta y luego ese dinero se distribuye en las
regiones y localidades,

Resultados

ambos departamentos tienen iguales oportunidades de desarrollo minero, pero con realidades
distintas.

Apurímac, que hace algunos años era el departamento más pobre del Perú, lideró el
crecimiento a nivel regional, con una tasa del 223%.

El motivo de este crecimiento es la puesta en marcha y el inicio de extracción de cobre del


proyecto minero Las Bambas, que generó no solo empleos directos, sino también un
encadenamiento productivo con mayor empleo indirecto en sectores como transporte,
almacenes, comunicaciones y servicios en general.

la actividad agrícola en Apurímac se ha mantenido boyante, pese a lo que muchos detractores


de la inversión minera pretenden asegurar.

Según el Ministerio de Agricultura y Riego (Minagri), hacia 2015, el valor de la producción


agrícola en este departamento se incrementó más de un 40% respecto a su valor en 2010.
https://elcomercio.pe/economia/peru/ingreso-promedio-trabajadores-ubica-s-1-377-ccl-
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