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S.

Freud
"La interpretación de los sueños"

"Ante todo reuniremos los resultados principales que hasta ahora nos ha proporcionado nuestra
investigación. El sueño es un acto psíquico importante y completo. Su fuerza impulsora es siempre un
deseo por realizar. Su aspecto, en el que nos es imposible reconocer tal deseo, y sus muchas
singularidades y absurdidades proceden de la influencia de la censura psíquica que ha actuado sobre él
durante su formación. A más de la necesidad de escapar a esta censura, han colaborado en su formación
una necesidad de condensar el material psíquico, un cuidado de que fuera posible su representación por
medio de imágenes sensoriales, y, además -aunque no regularmente- el cuidado de que el producto
onírico total presentase un aspecto racional e inteligente. De cada uno de estos cuatro principios, parte un
camino que conduce a postulados e hipótesis de orden psicológico. Deberemos investigar la relación
recíproca existente entre el motivo optativo y las cuatro condiciones indicadas, así como las de estas
últimas entre sí. Por último, habremos de incluir al sueño en la totalidad de la vida anímica" (p. 243).

"Si recordamos cuál es el papel que en las ideas latentes corresponde a los sucesos infantiles o a
la fantasía en ellos basada, con cuánta frecuencia emergen de nuevo fragmentos de los mismos en el
contenido latente, y cómo los mismos deseos del sueño aparecen muchas veces derivados de ellos, no
rechazaremos la probabilidad de que la transformación de las ideas en imágenes visuales sea también en
el sueño consecuencia de la atracción que el recuerdo reprimido, representado visualmente, y que tiende a
resucitar, ejerce sobre las ideas privadas de conciencia, que aspiran a hallar una expresión. Según esta
hipótesis, podría también describirse el sueño como la sustitución de la escena infantil, modificada por su
trasferencia a lo reciente. La escena infantil no puede conseguir su renovación real, y tiene que
contentarse con retornar a título de sueño" (p. 251-252).

"Cuando decimos que una idea inconsciente aspira a una traducción a lo preconsciente, para
después emerger en la conciencia, no queremos decir que deba ser formada una segunda idea en un nuevo
lugar. Asimismo queremos también separar cuidadosamente de la emergencia de la conciencia toda idea
de un cambio de localidad. Cuando decimos que una idea preconsciente queda reprimida y acogida
después por el inconsciente, podían incitarnos estas imágenes a creer que realmente queda disuelta en una
de las dos localidades psíquicas una ordenación y sustituida por otra nueva en otra localidad. En lugar de
esto, diremos ahora en forma que corresponde mejor al verdadero estado de cosas, que una carga de
energía es transferida o retirada de una ordenación determinada, de manera que el producto psíquico
queda situado bajo el dominio de una instancia o sustraído al mismo. Sustituimos aquí nuevamente, una
representación tópica por una representación dinámica; lo que nos aparece dotado de movimiento no es
un producto psíquico, sino su inervación" (p. 254).

FREUD, S. (1900), La interpretación de los sueños. En J. Mª. Gondra, La Psicología moderna.


Bilbao, DDB, 1982.