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AMOR EN SAN LORENZO

YA NO OÍMOS EL CANTITO DEL JILGÜERO
NI EL GRITO DE LA URRACA, QUE ALEGRABA.
CAMINAMOS POR EL SOLITARIO SENDERO.
EL SILENCIO SE DILATÓ POR TODA LA QUEBRADA.

EN LA ENTRAÑA DE LA YUNGA ESTAMOS
Y ES COMO SI LA ASTUTA INMENSIDAD,
LENTAMENTE, A MEDIDA QUE NOS ADENTRAMOS
BRINDASE A NUESTROS SENTIMIENTOS CLARIDAD.

UN ESTREMECIMIENTO NACIÓ EN TU CARA
Y SE DESLIZÓ BAJO DE TU REMERA.
ASÍ TU CUERPO EL AMOR MANIFESTABA
CUAL NUBE SALIENDO DETRÁS DE LA CORDILLERA.

ME ENVIÓ ALADA MENSAJERA TU MIRADA:
UNA BLANCA PALOMA CON CARTAS DE AMORES,
Y ENTRE ESOS PAPELES DE TIERNA ENAMORADA
ROJAS Y DE CEIBO, HALLÁBANSE UNA FLORES.

VOLÓ, TAMBIÉN, UNA LECHUZA DESDE TU PECHO/
O QUIZÁS FUÉ EL BUHO DE MINERVA,/
Y, EN UN MOMENTO, CANTARÁ (LO SOSPECHO)/
NUESTRO AMOR POR TODO EL VALLE DE LERMA.

Y COMO LAS LLAMAS DE UN INCIPIENTE FUEGO/
LE DIERON A MI ALMA PRECIOSO ARDOR,/
CUAL NIÑO PROPONIENDO INOCENTE JUEGO/
TOMÉ TU MANO CON DULZURA Y AMOR.

ENCONTRAMOS EXITANTE GUARIDA/
BAJO UN MANTO DE CHISPAS MULTICOLORES./
Y ALLÍ, A MANERA DE DESPEDIDA,/
TE VOLVISTE AMALGAMA DE BESOS Y FLORES.