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FUNdACION ICSE

Instituto de Ciencias Sanitarias y de la Educación

EL DESARROLLO PSICOMOTOR EN ALUMNOS


CON DISCAPACIDAD VISUAL

Marina Calvo Gómez


Lcda. Ciencias de la Educación
Psicomotricista

Fundación ICSE

Fundación ICSE. CIF G-60267481 Inscrita en el Registro de Fundaciones del Mº Trabajo y Asuntos Sociales (Nº 08-035)
La Psicomotricidad.
Objetivos. Contenidos psicomotores.
Campos de intervención.
El término Psicomotricidad etimológicamente significa relación mutua
entre: la actividad psíquica y la función motriz, centrando la etapa propia-mente
psicomotriz en la edad de 0-7/8 años.
El objetivo primordial es: desarrollar la capacidad sensitiva, perceptiva y
representativa favoreciendo las relaciones con uno mismo, espacio, tiempo,
objetos y con los demás, a través de las técnicas psicomotrices, propias de los
contenidos de Psicomotricidad (esquema corporal, espacial y temporal).
Los objetivos de la Educación Psicomotriz están orientados a la
potenciación de los contenidos educativos, según Le Boulch “muchos de los
problemas de reeducación no se plantearían si junto a las tareas instrumentales
(escritura, lectura, cálculo) una parte del horario escolar fuera dedicado a la
Educación Psicomotriz”.
La psicomotricidad es una técnica cuya principal vía de intervención es
corporal (a través del cuerpo). Para programar la psicomotricidad en la educación
preescolar nos basaremos en:
• Contenidos psicomotores:
Componentes del esquema corporal.
Componentes del esquema espacial.
Componentes del esquema temporal.
• Conductas motrices de base:
Equilibrio.
Coordinación visomotora.
Coordinación dinámica general.
• Los contenidos de las diferentes áreas de aprendizaje.
• La experiencia a través de la acción, para llegar después al
concepto (o al pensamiento), al ser globalizadora.
Todo dentro de un encuadre que supervisa:
• Población.
• Funciones.
• Modo de intervención del psicomotricista.
• Tiempo.
• Frecuencia.
• Espacio.
• Contenido de las sesiones.
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PSICOMOTRICIDAD

¿QUÉ HACER?

INTERVENCIÓN PSICOMOTRIZ

¿DÓNDE?aMM

AÁMBITO EDUCATIVOA ÁÁMBITO TERAPÉUTICOA

¿CÓMO?

¿CUÁNDO?

EDUCACIÓN
3 – 6 AÑOS
INFANTIL
2
La psicomotricidad en los primeros años de vida.
Intervención.

El período de 0 a 12 meses (primer año de vida) es esencial en el desarrollo


humano: es el año que más despegan. Pasan de la dependencia absoluta del adulto
al movimiento autónomo; de ser pasivos a ser activos en todo; de una relación
social de indiferencia a otra de interacción, con gestos, sonrisas y primeras
palabras; de un movimiento de las manos reflejo a otro intencional.

El niño progresa a la velocidad de la luz, ante la admiración y el embeleso


de los que están a su alrededor. En este primer año, el bebé aprende a llamar la
atención, a mejorar sonidos y vocalizaciones (al primer parecido con “mamá” o
“papá” se organiza fiesta nacional); muestra cada día más su gusto y disgusto, sus
sentimientos, mediante llantos, risas, pataletas...; alza primero la cabeza como un
periscopio y luego se voltea, gatea, se incorpora y anda con el consiguiente pavor
de los de alrededor, que ven cómo aumenta la posibilidad de accidentes.

Cuando consigue erguir su cuerpo, al niño se le amplía el horizonte. Se


divierte enormemente y no conoce peligros “a un pequeño que está explorando su
mundo no deben ponérsele cortapisas. Lo mejor es limitar riesgos”. Más
exploración, mejor desarrollo.

“Decía Montessori, que el desarrollo de la mano es el mejor índice de


actividad intelectual”. La pinza (la unión del dedo índice y el pulgar para
sostener un objeto) se considera un importantísimo movimiento fino y preciso que
nos separa de los primates. Pasamos de alimentarnos con lecha materna a
probarlo todo “es el descubrimiento del gusto y del olfato”. La boca es el
explorador del mundo. En sólo un año dejamos de mirarnos el ombligo y
observamos e imitamos a propios y extraños. Nacemos con dependencia absoluta
de la madre y terminamos con conciencia dolorosa de la separación.

Empezamos siendo pasivos y acabamos siguiendo algunas instrucciones y


buscando la aprobación del adulto... El bebé de un año ya sabe cómo buscar a los
demás y distinguirse a sí mismo. Este es el gran avance: tener un mundo propio,
nunca volveremos a aprender tantas cosas, a tomar tantas decisiones ni a
organizar tanta información útil... Un tiempo duro que, aunque la memoria nos
traicione nunca se olvida. Se sabe que cuanto más pequeño es un niño más
tiende a expresar el malestar o la tensión psíquica mediante su cuerpo.

En toda esta vorágine aparece la escuela, que entre otras muchas funciones
favorece el proceso de autonomía, hay veces que se tiende a una protección
excesiva por parte de las figuras parentales, y hay que tener en cuenta y
concienciar a esos padres, que los educadores a pesar de ser una figura de apego
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muy importante, no son el sustituto de las figuras parentales, sino el complemento
que les acompañarán a lo largo de su proceso educativo y evolutivo.

Por tanto, es primordial conocer ese desarrollo evolutivo del niño, para
saber si existe una armonía entre su desarrollo motriz y cognitivo en función de la
edad en que se encuentra. A continuación se expone, a modo de resumen, lo que
significa este Desarrollo Motor y Evolutivo correspondiente a las edades entre
3-6 años, propias de la educación infantil, en las diferentes áreas.

El desarrollo motor
Etapa de 3 a 6 años.

3 años...
Motricidad gruesa: Los movimientos de su cuerpo, sobre todo los de sus
miembros inferiores, han adquirido una notable soltura. Corre más velozmente,
sus zancadas son más largas, se detiene, inicia la carrera, realiza piruetas, salta,
sube las escaleras poniendo alternativamente un pie tras otro en los peldaños,
anda erguido de una manera que casi roza la perfección. Elude los obstáculos que
encuentra en su camino, siempre que éstos no sean demasiado altos; con los dos
pies juntos, es capaz de saltar desde bastante altura (25 a 30 cms.). Maneja con
habilidad los pedales del triciclo. Sencillamente, el niño de tres años ha
perfeccionado notablemente su equilibrio.
Manipulación fina: Se ha vuelto más “tranquilo”. Cuando la consecución
de un objeto le cuesta más de lo normal, le interesa mucho más el problema que
debe resolver para darle alcance, que el objeto en sí mismo, puesto que, a veces,
cuando ya lo tiene en su poder, lo abandona de inmediato. Se da una
manipulación más fina del material de juego. Controla con mayor seguridad los
elementos constructivos: puede colocar, una sobre otra, varias piezas geométricas
–cubos o cilindros– sin que se tambaleen. Sigue prevaleciendo en él una mayor
habilidad en las construcciones de sentido vertical. Cuando dibuja, es capaz de
prestar mayor atención a lo que está haciendo y, elimina movimientos inútiles;
sus formas son más seguras y originales. Aún no representa el cuerpo humano de
modo bien diferenciado.

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Conducta adaptativa: Fase de asociación e inicio de integración de
conceptos. Si se le da un conjunto de objetos de distinta forma, sabe emparejarlos.
Encaja figuras geométricas que se complementan. Es capaz de ordenar varias
formas simples, como por ejemplo varias piezas en fila, en forma de tren. No
consigue todavía señalar todos los colores. Puede hacer trazos controlados.
Realiza copia de modelos: líneas verticales, horizontales y círculos. Puede
reconocer dos partes de una figura y unirlas.
Lenguaje: Realiza importante acopio de palabras (aumento de vocabulario).
Sobrerrestricción. Sobreextensión. A través de su capacidad de imitación y
siguiendo con sus dotes de actos, el niño incorpora a su vocabulario las palabras
que oye, con una mayor riqueza de inflexiones. Simbolización. Convierte sus
palabras en pensamiento. Sus esfuerzos van encaminados a simultanear la acción
con la palabra, y viceversa, para lo cual necesita conocer el exacto sentido de las
palabras. No logra emitir el sonido exacto de las palabras (dislalias). Comprende
que la palabra pude constituir un arma para controlar el entorno.
Autonomía personal: A través del proceso de imitación inicia autonomía
en comida y vestido. Inicial control de esfínteres. En sueño, si se ha establecido
adecuada rutina “necesita descansar”.
Conducta personal-social: Fase de oposición. Es inestable y lábil
emocionalmente. Descubre que hay una realidad exterior independiente a él.
Reconoce su “identidad” y tiene sentido del yo. Aparece sentimiento de
vergüenza. Necesidad de afirmarse. Aparecen temores irracionales. Aparece
ansiedad y celos. Comunica sus estados emocionales y capta el estado de ánimo
de los demás. Persiste instinto de conservación. Le gustan los juegos solitarios y
paralelos, nace el concepto de la espera, guardar turno. Está plenamente
incorporado al entorno familiar.

4 años...
Motricidad gruesa: Equilibrio y coordinación. Se detiene bruscamente.
Alterna los ritmos regulares de su paso. Realiza un salto en largo a la carrera o
parado. Puede saltar con rebote sobre uno y otro pie. Le cuesta saltar en un pie,
pero sí mantiene el equilibrio sobre un pie. Realiza serpenteos en su carrera.
Puede trepar, balancearse, saltar a los lados. Exhibición y la competición: Corre
más que los demás, más de prisa. Salta más lejos, sostiene el equilibrio más
tiempo. Se produce disociación general.
Manipulación fina: Mejora en la coordinación visomanual. Le producen
placer las pruebas de coordinación visomanual. Dominio de destrezas motoras.
Dibujos minuciosos. No domina la línea oblicua. Traza cruces. Traza cuadrado,
traza elipse. Realiza un círculo en sentido de las agujas del reloj. No puede copiar
un rombo de un modelo. Pueden recortar figuras grandes y simples. Se esfuerza
por cortar recto. Inicia la definición de su lateralidad.

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Conducta adaptativa: Fase de integración de conceptos básicos. Y
empiezan a estar interiorizados. Dibujos son esquemáticos, sobre todo los que
representan seres humanos. Construcciones avanzan en sentido horizontal y
vertical, indistintamente, e improvisa. Interés extremado por todas las cosas.
Formula muchas y variadas preguntas. Conciencia de su personalidad
individualizada. Empieza a sentirse como uno entre varios. Su comprensión
conceptos temporales aún es mínima. Mentalidad más activa. Da nombre a lo que
hace. Capacidad de representación.
Lenguaje: Formular preguntas ¿por qué? ¿cómo?: mero pretexto para poder
hablar. Podría decirse que “juega con las palabras”. Combina hechos, ideas y
frases para reforzar un dominio de palabras y oraciones. Comprueba si las
respuestas se ajustan a sus criterios. Entrenamiento verbal. Puede quedar anclado
en algunas representaciones concretas. Sus monólogos son interminables,
agotadores. Mezcla la realidad con la ficción. A veces, su lógica es aplastante. No
le gusta repetir las cosas. Tienen dificultades con los tiempos de verbos. Hacen
oraciones más largas. Es conversador. Usa mucho el pronombre “YO”.
Autonomía personal: Es mucho más independiente. En la comida mejora
autonomía utilizando cubiertos de forma básica en la mesa aunque necesita una
pequeña ayuda. Interrumpe la comida para ir al baño. Controla esfínteres y va al
baño solo. Se viste y desviste casi solo. A la hora de meterse en la cama suele
hacerse el remolón.
Conducta personal-social: Combinación de independencia e inseguridad.
La competición se hace más objetiva. Confunde sus pensamientos con el exterior.
Mezcla la fantasía con la realidad. Tiene más contactos sociales. Sugiere turnos
para jugar. En el juego disfruta de la compañía de los demás. Provoca conflictos y
sabe encontrar pretextos. Juegos más competitivos. Reconoce sus culpas. Enorme
energía. Siguen los miedos por los ruidos, los animales, etc. Tendencia a la
mentira. No siempre deforma la verdad. Muchas veces se limita a variar
ligeramente lo que le desagrada de ella. Más que engaño es disculpa. Incursiones
por el terreno de la fabulación.

5 años...
Motricidad gruesa: Tiene mayor control y dominio sobre sus movimientos.
Tiene un mayor equilibrio. Salta sin problemas y brinca. Se para en un pie, salta y
puede mantenerse varios segundos en puntas de pie. Puede subir y bajar una
escalera, alternando los pies. Logra marcha óptima. Pedalea. Utiliza los patines.
Trepa con facilidad. En general, movimientos controlados. Ha aprendido a
canalizar sus movimientos, en dirección a alguna acción concreta, evitando
algunos esfuerzos inútiles.
Motricidad fina: Adecuada coordinación visomotriz. Adquiridas destrezas
básicas. Maneja el lápiz con seguridad y precisión. Tiene más interés por los
lápices y por las tijeras. Su sentido de la observación ha experimentado un gran
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desarrollo. Sus dibujos son siluetas lineales, con muy pocos detalles, de una
manera muy esquemática. Hay que vencer los deseos de preguntarle por la
identidad de los detalles, ya que se considera ofendido. Suele considerar
“gracioso” el resultado de sus esfuerzos en el terreno del dibujo. Ha establecido
perfectamente su lateralidad. Elige antes lo que va a dibujar.
Conducta adaptativa: Dibuja la figura humana diferenciando todas las
partes, desde la cabeza a los pies. En sus juegos, le gusta terminar lo que empieza.
Puede contar inteligentemente hasta diez objetos. El sentido del tiempo y la
dirección se hayan más desarrollados. Toleran mejor las actividades tranquilas.
Tiene más apreciación del concepto de tiempo. Se torna menos inclinado a las
fantasías. Memoria prodigiosa.
Lenguaje: Tiene que hablar bien. Sus respuestas son ajustadas a lo que se le
pregunta. Pregunta para informarse porque realmente quiere saber. Es capaz de
preguntar el significado de una palabra. El lenguaje está completo de forma y
estructura. Llama a todos por su nombre. Acompaña sus juegos con diálogos o
comentarios relacionados. Sigue la trama de un cuento.
Autonomía personal: Come solo. Utiliza de una manera elemental el
cuchillo. Control de esfínteres conseguido. Participa activamente en ella y no
ofrece ninguna resistencia al lavado, maneja el cepillo de dientes y el peine, y va
al baño solo. Es capaz de vestirse solo, pero no quieren hacerlo. Más fácil le
resulta todavía desvestirse. Concede a este acto una gran importancia y la utiliza
para sorprender agradablemente. A veces, se resiste a dormir. Duerme de un tirón.
Conducta personal-social: Es independiente, más reflexivo. Proceso de
autoafirmación (seguridad en sí mismo, impone su voluntad, desarrolla sus ideas).
Es dogmático. Monta en cólera con facilidad. Pueden temer a los elementos de la
naturaleza, oscuridad, etc., y, sobre todo, no contar con la presencia de su
madre/padre. Posee un sentido elemental de vergüenza y la deshonra. No le gusta
mostrar su cuerpo a los demás. Ha adquirido conciencia de sus órganos sexuales.
Se puede confiar en él. Le agrada colaborar en las cosas de la casa. Se le puede
encomendar una tarea y él la va a realizar. Cuida a los más pequeños, es
protector. Sabe su nombre completo. Le gusta jugar, lo hace verdaderamente bien.
Es capaz de jugar sin la ayuda de nadie. Las piezas de construcción siguen siendo
uno de los juegos preferidos: Construye casas o chozas para ocultarse en el
interior. Reproduce los acontecimientos domésticos cotidianos. Le gusta que se
les lea cuentos o historietas, incluso, a veces, finge que lee. Va en aumento su
afición por las letras y por la aritmética. Disfruta copiando letras y números. Se
inclina por las canciones pegadizas y facilonas. Tiene cierta capacidad para la
amistad. Juega en grupos y ya no tanto sólo. Los deseos de los compañeros
comienzan a ser tenidos en consideración. Prefiere el juego asociativo. Le gusta
disfrazarse y luego mostrarse a los otros. Comienza a descubrir el hacer trampas
en los juegos. Se diferencian los juegos de niños y niñas.

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6 años...
Motricidad gruesa: Siempre en movimiento y actividad constante: Busca
equilibrio en el columpio. Le agrada lucha, patinar, saltar y hacer acrobacias.
Quiere superar sus posibilidades.
Motricidad fina: Aumenta su destreza. Sobrevalora su capacidad y quiere
hacerlo todo. Es mayor su actividad que los resultados. Le divierte mucho pintar y
colorear. Sus dibujos son más complejos y abundantes. Experimentan una mayor
inclinación por los dibujos, que representan seres humanos y casas. Le gusta
mostrar sus trabajos.
Autonomía personal: En la comida después de la novedad del uso de los
cubiertos, tiende a utilizar, de nuevo, los dedos para coger los alimentos. En
vestido y control de esfínteres continúa el ritmo impuesto por los cinco años. En
el aseo su actitud es variable aunque es capaz de bañarse solo. Y empieza a
descubrir la suciedad en los demás. A la hora de dormir él mismo lo solicita.
Conducta personal-social: Constantes tensiones emocionales. Incapaz de
ejercer un auténtico dominio sobre su comportamiento. Estados de ánimo suelen
ser irregulares, expansivos, muy emotivos, agresivos, querellantes.
Quiere actuar según sus deseos. El número se ha de convertir en precepto.
Le gusta ser centro de la atención general, ejecutando todo su “repertorio”. Suele
negarse ante cualquier solicitud que se le haga. “¡Ya voy!”. Tiene aversión por las
actitudes autoritarias de los adultos.
Mantiene miedo irracional que va más allá de lo físico: duendes, fantasmas,
brujas, oscuridad. Lo supera pronto el miedo porque identifica la procedencia de
un ruido. Tiene miedo a la muerte, dolor físico y teme todo lo que no entiende.
Se interesa por todo este tema: Embarazo, nacimiento, matrimonio, otro
sexo. Investiga sobre diferencias sexuales. Exhibicionismo. Ha logrado la total
tipificación sexual.
Ha experimentado una notable evolución en sus juegos. Posee juegos
preferidos. Muchos juegos de grupo. Tiene un amigo preferido. Juegos de
ejercicio sociales (de carta, parchís, oca, etc.). Ante la alternativa de perder,
prefiere hacer trampas.
Sentido de la propiedad, colecciona, le gusta mucho juntar algunos objetos y
mostrar a los demás. Comparte sus cosas con sus compañeros. Los castigos no
influyen demasiado en su conducta. Reacciona cuando se le aísla. Retroceso en su
capacidad de adaptación.
Se propone “ser bueno”. Sabe perfectamente en qué consiste lo bueno y lo
malo. Si algo sale mal intentará excusarse: “fue sin querer”, “yo no quería hacer
eso”, “nunca me había ocurrido antes de ahora”. Achaca los fallos a otra persona
u objeto inanimado: “yo no sabía que esta mesa estaba aquí” o “el parquet estaba
recién encerado” y cuando los resultados son graves no duda en declararse
culpable.
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Visto a grandes rasgos, pero de manera significativa, este desarrollo global
de la vida del niño, nos pone en la pista de que la intervención, no sólo irá
destinada a favorecer el desarrollo, sino también, a “detectar” y “prevenir”
posibles trastornos tanto a nivel psicomotor, como afectivo.

En la formación del psicomotricista se precisa conocer


la psicología del desarrollo, los contenidos psicomotores y
las distintas patologías; así como conseguir un sólido “yo”,
tomar conciencia de sí mismo y adquirir una estabilidad tanto
corporal como psíquica.

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Intervención psicomotriz
en Educación Infantil

Se trabajan diferentes objetivos, sin olvidarnos del principal, el desarrollo


global del niño.
Los objetivos generales de la psicomotricidad se basarán en los objetivos
generales que el D.C.B. de Educación Infantil (según LOGSE) plantea: conoci-
miento del cuerpo, posibilidades y limitaciones, adquisición progresiva de la
autonomía, autoconfianza, seguridad, madurez... y, según la LOCE (Ley
Orgánica 10/2002, de 23 de diciembre, de Calidad de la Educación), la Educación
Preescolar (0-3 años) atenderá al “desarrollo del movimiento, al control corporal,
a las primeras manifestaciones de la comunicación y lenguaje, a las pautas
elementales de convivencia y relación social y al descubrimiento del entorno
inmediato”.
Respecto a la Educación Infantil (3-6 años) “contribuirá a desarrollar en los
niños, entre otras, las siguientes capacidades: conocer su propio cuerpo y sus
posibilidades de acción. Relacionarse con los demás y aprender las pautas
elementales de convivencia”.
Según la normativa vigente (LOCE), “los contenidos educativos se
organizarán en áreas correspondientes a ámbitos propios de la experiencia del
desarrollo infantil y se transmitirán por medio de actividades globa-lizadas que
tengan interés y significado para el niño”.

La metodología se basará en las experiencias, las actividades y el juego, y se


aplicará en un ambiente de afecto y de confianza.
Este concepto de educación tiene pues,
como base: la persona
como fin: su desarrollo integral
como procedimiento: el desarrollo de todas sus capacidades.

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Objetivos Generales de la Psicomotricidad

Desde Primer Ciclo de Educación Infantil hasta final de la Etapa Primaria.

• Sentir y experimentar su propio cuerpo como realidad diferenciada de los


objetos y de los otros, como fuente de relación con uno mismo y con el
medio social y como vehículo de expresión y comunicación.
• Percibir su cuerpo a través de la estimulación de los procesos senso-
perceptivo-motores para acceder paulatinamente a un conocimiento de sí
mismo, utilizando todas las posibilidades del movimiento en relación con el
medio.
• Descubrir el placer sensomotriz y emocional a través de la ejercitación en las
estimulaciones básicas (táctil, propioceptiva y vestibular), sintiendo que su
cuerpo es fuente de salud y de goce.
• Ser capaces de adoptar actitudes posturales adecuadas en las diversas
actividades de la vida cotidiana, ejerciendo un progresivo control del tono.
• Adquirir habilidades senso-perceptivo-motoras que le permitan un progre-
sivo acceso a las conductas motrices de base, es decir, a la coordinación
dinámica general, equilibración general y coordinación viso-motriz.
• Orientarse de forma paulatina en su propio cuerpo, para luego poder orientar
los objetos en los espacios cotidianos y organizar, luego, el espacio
proyectivo y euclidiano.
• Ir tomando conciencia de la organización y estructuración del tiempo a
través de la sincronización sensoriomotriz, el acceso a su tiempo propio y la
captación de estructuras rítmicas.
• Participar en juegos y actividades lúdicas adecuadas a su nivel de desarrollo
(ejercicio, símbolo y regla), con especial atención al juego simbólico como
medio de construir el conocimiento.
• Controlar progresivamente su propio comportamiento a través de la regula-
ción de sus propias acciones en relación con los objetos y con los otros.
• Progresar en la adopción de conductas socialmente favorables al otro
(conductas prosociales) aprendiendo a controlar y/o derivar la agresividad
por medio de objetos mediadores o situaciones de juego.

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Objetivos Generales de la Intervención
en Educación Infantil

• Valorar y conocer su cuerpo como medio de exploración y disfrute


utilizando los recursos del mismo y movimientos para comunicar
sensaciones, ideas y estado del mismo.
• Posibilitar la adquisición de una serie de habilidades motrices no auto-
máticas en las que el movimiento se adapte al objetivo que se pretende.
• Resolver problemas que exijan el dominio de patrones motrices
básicos, adecuándose a los estímulos perceptivos, seleccionando los
movimientos y valorando sus posibilidades para ayudarle a conseguir
seguridad, confianza en sí mismo y autonomía personal, favoreciendo
así el sentimiento de autoestima (o su autoestima).

Objetivos Específicos de la Intervención


en Educación Infantil

Esquema corporal, global y segmentado.


Estructuración del esquema corporal, utilización, representación y organización.

Experimentación y exploración de:

• Conductas motrices de base:


Coordinación dinámica, estática y visomotora.
Interiorización de la actitud postural, control del cuerpo en
relación con la tensión, relajación y respiración.
Equilibrio estático, dinámico, postdinámico y con los objetos.

• Conductas neuromotrices:
Afirmación de la lateralidad corporal.
Utilización del gesto y del movimiento para la expresión y
comunicación: tono expresivo, tono postural y manual.
Disociación de los segmentos corporales.

• Capacidades perceptivo-motrices:
Percepción y estructuración del espacio: Orientación en el
espacio, consigo mismo y con los objetos.
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Objetivos y Contenidos por Ciclos

Primer ciclo: de 0 a 3 años

La acción educativa durante el primer ciclo, se dirige a que el niño empiece


a conocer y controlar su cuerpo (elementos y necesidades básicas, sentimientos y
emociones), a descubrir y utilizar sus posibilidades de distinto tipo, en situaciones
lúdicas y de la vida cotidiana. Las interacciones entre el yo y los otros próximos,
entre el yo y el mundo cercano, desempeñan un papel fundamental en el acceso
del niño a la identidad y autonomía personal, lo que de nuevo evidencia la
estrecha relación que tienen los contenidos de las tres áreas y la necesidad de que
se trabajen globalmente, para alcanzar el desarrollo de las capacidades que se
pretende.
La intervención educativa posibilitará que el niño descubra y conozca
su cuerpo a partir de la exploración de distintas posturas y movimientos. La
utilización de los sentidos en esta exploración de si mismo y de la realidad
exterior es un procedimiento fundamental que el maestro ha de programar
continuamente en este ciclo, la intervención ha de ir encaminada a que el niño
vaya asociando sus necesidades cotidianas con las sensaciones correspondientes,
fundamentalmente en situaciones habituales, para que poco a poco pueda
identificarlas, las manifieste de forma diferenciada, las nombre y vaya generando
una aptitud positiva hacia sus posibilidades y limitaciones.
Durante sus tres primeros años, el niño experimenta gran variedad de
sensaciones, sentimientos y emociones; el pequeño con ayuda del educador, irá
identificando las más habituales (placer, displacer, alegría, enfado, tristeza, etc.).
Asimismo, sus adquisiciones en los diferentes ámbitos de su desarrollo y su
relación con los demás, contribuyen a controlar su propio comportamiento,
especialmente en sus manifestaciones más llamativas (rabietas, agresiones, etc.).
Corresponde al educador o educadora cuidar que se establezcan relaciones
con los otros, el niño se identificará asimismo como perteneciente al grupo de los
niños o niñas.
En este ciclo, empezará a construir una imagen positiva de sí mismo a
partir del conocimiento y aceptación del propio cuerpo, de sus necesidades,
estados y emociones, de sus características y posibilidades (tanto de acción
como de expresión) y de la aceptación y valoración de tal identidad, todo ésto
con el acompañamiento del adulto.

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Segundo ciclo: de 3 a 6 años.

Las capacidades en este ciclo se han de trabajar a través de contenidos


presentes con anterioridad en la intervención educativa, en estas edades se
pretende que el niño sea capaz de identificar características y cualidades
personales cada vez más complejas y detalladas. Así, se trabajan todos los
elementos externos del cuerpo, e incluso también algunos órganos internos, así
como algunos cambios físicos propios que ocurren en relación con el tiempo. De
esta forma, a lo largo del ciclo el niño va construyendo una representación de su
propio cuerpo, sus sensaciones y sentimientos cada vez más completa, compleja y
ajustada.
En este ciclo, se continúa trabajando la observación y exploración del propio
cuerpo y de la realidad exterior; la identificación de sensaciones y las
percepciones obtenidas a partir de ello; también son contenidos a profundizar la
interacción y el contacto corporal con los otros y los objetos, puesto que todos
ellos contribuyen a una construcción cada vez más ajustada y compleja de la
propia identidad.
En este proceso, la intervención educativa se dirige a que el niño se interese
cada vez más por el cuerpo de los demás, por la exploración mas pormenorizada y
la identificación de las características y cualidades de los otros (aspecto físico,
sexo, carácter), igualmente ha de aprender de una forma paulatina que las
personas tienen distintos atributos y denominaciones sociales diferenciales.
Aunque en el ciclo anterior los compañeros se encontraban ya presentes, en
el segundo ciclo se tornan especialmente importantes. El maestro puede trabajar
con los niños la regulación del propio comportamiento, la aceptación de las reglas
que rigen los juegos, el ajuste a ciertas normas básicas, la influencia en la
conducta de los demás (pidiendo, dando, preguntando, explicando...), así como
las aptitudes y ámbitos de ayuda, colaboración y cooperación, contenidos todos
que se derivan de la vida en grupo en estas edades. La intervención educativa va
a favorecer interacciones de calidad entre iguales; en este sentido, se deben
desarrollar unos procesos de enseñanza y aprendizaje que capaciten al niño
para relacionarse con los otros, y no solo para estar y convivir con ellos.
Fomentar el aprendizaje de sus posibilidades perceptivo-motrices,
cognitivas, afectivas y relacionales, implicadas en la resolución de las
actividades que se plantean en la vida cotidiana y en otras menos habituales,
además de permitir que el niño sea capaz de abordarlas con un grado
creciente de autonomía.

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Conducta Motriz de Base: El Equilibrio

Entendemos por Equilibrio el mantenimiento estable del centro de gravedad


del cuerpo en situaciones estáticas o desplazándose en el espacio, resistiendo o
ayudándose de la gravedad.

Tipos de Equilibrio:
1. Equilibrio estático: Capacidad de mantener una posición estática en
un movimiento o gesto.
2. Equilibrio dinámico: Capacidad para desplazar el cuerpo de forma
estable por el espacio, resistiendo o ayudándose de la gravedad.
3. Equilibrio post-movimiento: Capacidad de mantener una actitud
estática después de una dinámica.

El Equilibrio está relacionado con el tono al oponerse a la acción de la


gravedad; el equilibrio facilita los movimientos voluntarios y automáticos.
Conseguirlo es concienciar los actos reflejos del mismo.

El Equilibrio es la base, condición y consecuencia de un


adecuado Esquema Corporal y una correcta orientación
espacio-temporal.

La posición de la cabeza: Vista, sistema vestibular y analizadores


sensoriales, posibilitan la correcta localización y orientación espacial.
Los niños tienen que ser capaces de interiorizar su eje corporal, dominar su
cuerpo y ser rápidos en los reflejos para mantener una postura determinada. Ésto
se trabaja en la escuela, en donde la variada propuesta de juegos y actividades
motrices, a través de distintos materiales: aros, picas, tacos, etc., nos proporciona
una observación, exploración y valoración del equilibrio en el niño.
A continuación, e ilustradamente, se presentan diferentes actividades para
trabajar ese Equilibrio corporal y conseguir los objetivos propuestos. No sólo
trabajaremos éste, sino también, otros conceptos como: esquema corporal,
lateralidad, cualidades de los objetos, control y dominio corporal, saltos y giros,
posturas adecuadas, etc.

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EQUILIBRIO CORPORAL

2 pies / con 1 pie

- Derecha / izquierda.
saltos al suelo - 2 pies juntos
- 2 pies separados
- pata coja
- en silencio
- con ruido
- hacia delante
- hacia atrás

giro y saltos

* Desplazamiento lateral.

* Con acompañamiento sonoro


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subir / bajar escalera

R R
Izq. en paralelo andar

(colores)
Dcho. cruce pies
A
A
A

a) Agacharse / enderezarse c) Ojos cerrados.

b) Lo mismo, pero d) Balanceo.


recogiendo algún objeto.

Atravesar sala con diferentes bloques y distintas alturas.

a) Cruzando los pies b) Mirando al frente

c) Con algo en la cabeza “saco”.

Mantener equilibrio y dejar caer a las manos /

Lo mismo, de pie...

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Detección y Prevención de la
“Conducta Problema”

La especificidad del trastorno psicomotor se debe a la particular implicación


del cuerpo en las dificultades que presenta el niño; el cuerpo es el lugar en qué
–o a partir del qué– se manifiesta un síntoma (“conducta problema”).
Se diría pues, que el síntoma es una traducción en la esfera corporal del
malestar que el individuo experimenta para vivir, realizarse, comunicarse...
Las dificultades de relación del niño con su propio cuerpo que se agrupan
bajo la etiqueta de “trastorno esquema corporal” nos remite casi siempre a una
dificultad más global para reconocerse, aceptarse, identificarse, en resumen de
“formar ese YO”.
Si hemos tratado el desarrollo psicomotor del niño, como las múltiples
transformaciones que en lo biológico, psíquico y social va a experimentar
desde el momento de la concepción hasta la complejidad de ser adulto,
cualquier signo de alerta será la expresión de un trastorno del desarrollo o de
una función alterada que no presupone necesariamente una afectación
consolidada, es decir, la existencia de ésta.
Obtenemos datos que se aprecian a través de la calidad de la actividad
motora, posibilidad de coordinación y de independencia de los movimientos,
desaparición de sincinesias imitativas y, en cierta medida, el establecimiento de la
dominancia lateral.
Mas allá de estos datos, el problema a veces se plantea en términos de
investimento afectivo y motivación, inseguridad, situaciones conflicto, frustra-
ciones, que se han revelado capaces de entorpecer en gran medida el proceso de
maduración.
El retraso madurativo no tiene, en efecto, ni la misma gravedad ni el mismo
sentido cuando se ve acompañado de otras perturbaciones que cuando no lo está;
y esto no solo en el terreno psicomotor sino en el de la personalidad entera. Tener
en cuenta la importancia del propio cuerpo y de la propia actividad motriz; la
importancia de la valorización de las experiencias y del lenguaje gestual; la
posición del niño frente al mundo y a lo real.

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Hay que mantenerse en una actitud permanente de escucha, decía el Dr. J.
Berges en relación a la marcha: “ Si un niño de dos años no camina todavía, es un
retardo motor, si no camina todavía porque tiene una hipertonía de los miembros
inferiores o una enfermedad, son perturbaciones motrices. Si no camina todavía,
y por otra parte su motricidad se encuentra en perfectas condiciones en todos los
niveles de desarrollo, puede ser una perturbación: psicomotriz, ligada sobre
todo a la falta de cuidados maternos (... está a la espera de atención materna).”
Como verdaderas afecciones de la dinámica madurativa, las dificultades
más sobresalientes en este campo parecen estar a menudo estrechamente ligadas
con los trastornos afectivos, insuficiencia de estimulación (o la estimulación
inadecuada) del medio, con las perturbaciones de las primeras relaciones.
La calidad del contacto, la participación, la significación que el niño da a la
situación en su conjunto o en sus aspectos particulares nos aportan elementos de
máxima relevancia para poder detectar una posible “conducta problema”.
Una motricidad mal organizada va a impedir al sujeto, a lo largo de
toda su vida, disfrutar a pleno rendimiento de lo que el mundo le ofrece.
En la escuela observar este tipo de conductas “anómalas” corresponde al
maestro o educador, en este espacio son muchas las situaciones, interacciones que
se producen en el niño en relación con el mismo, con los demás y con los objetos.
Lo que a simple vista pudiera parecer de poca relevancia, la mayoría de las veces
oculta una lectura de gran valor, y son datos cargados de extraordinaria
información a la hora de valorar, evaluar y establecer un diagnóstico.
El niño real, el niño total, sólo podía entrar en la Escuela si ésta les ofrecía
una estructura espacio-temporal pensada también para escucharle y no sólo para
que ejecute tareas... (Marcelino Vaca, 1986)
He aquí algunos ejemplos que los educadores suelen constatar: “es
insoportable, perturba a la clase. En la escritura, frecuentes inversiones (letras y
cifras); parece torpe”. “está agitado, permanece aislado, manteniendo poco
contacto con sus compañeros, demanda la figura del adulto”. “ presenta total
bloqueo en la lectura, desorganizado, provoca y ataca a los más pequeños”. “está
mal integrado en su grupo, hace muy pocas cosas, escritura en espejo”. “en clase
adopta una actitud muy pasiva, mostrándose completamente desorientado en el
espacio, y nunca escribe nada por sí mismo”...
Así podíamos seguir describiendo innumerables conductas significativas a
todos los niveles que se producen en el ámbito de la escuela.
Ahora bien, una vez detectado el problema y comunicado a los padres, la
derivación a un profesional o grupo de profesionales (psicomotricista, logopeda,
psicoterapeuta...) es el siguiente paso para poder abordar de una manera eficaz,
con rigor y profesionalidad la “conducta problema”. Cada profesional debe
conocer en dónde se encuentran sus límites y cuál es su campo de intervención;
no hay éxito, sin rigor y objetividad profesional.

19
No sólo la figura del educador nos aporta la información sobre el niño,
aunque bien es cierto que a partir de una edad –3 años– es con quién más tiempo
pasan, los padres a su vez, son una fuente de conocimiento sobre el niño (o
debería ser) tremendamente valiosa.
El triángulo formado por padres – educador – terapeuta tiene que confluir
y trabajar conjuntamente para lograr el equilibrio global en el niño.

Padres

N
I
Ñ
O
Educador Terapeuta

Desde la escuela, se pueden establecer pautas, ritmos y actividades dirigi-


das, para que la intervención del educador ayude a prevenir, contener y paliar la
llamada “conducta problema”, que en cada caso será diferente dependiendo de las
necesidades a cubrir.

20
La Estimulación Integral del niño
El niño pasa por distintas etapas de estimulación, correspondiendo con su
edad evolutiva, así se habla de Estimulación/Atención Temprana desde el
momento de su nacimiento, esto se hace más patente en el niño con problemas, en
donde el momento de inicio es más urgente. La estimulación perceptivo-cognitiva
se define como el conjunto de procedimientos y técnicas que tienen por objetivo
alcanzar los máximos rendimientos intelectuales, la mejor adaptación familiar
educativo y social en aquellos niños que presentan alteración en su desarrollo.
Su fundamento neurobiológico es la plasticidad cerebral (sináptica) bien
demostrado en el ser humano. Se utilizan estrategias de restauración, compen-
sación y sustitución, de las funciones cognitivas, ya sea en base a modificaciones
ambientales, entrenamiento directo de las áreas comprometidas o entrenamiento
de las habilidades compensatorias.
Las actividades de aprendizaje mediado (interacción terapeuta con el niño)
se consideran fundamentales para el desarrollo de la motivación y la capacidad de
pensar. La experiencia de aprendizaje mediado contribuye a que el niño adquiera
las funciones cognitivas fundamentales que le permitan aprender de una forma
eficaz en distintos entornos.

ESTIMULACIÓN TEMPRANA PSICOMOTRICIDAD


Edades 0-2 años Edades 2-7 años
Periodo sensorio-motor Periodo pre-operacional
Sensación y movimiento Motriz, cognitivo, relacional

El proceso de desarrollo en las distintas áreas, no es armónico; puede haber


un buen desarrollo motriz y cognitivamente no haber superado los primeros
estadios de la comunicación (trastornos graves del desarrollo), o niños con un
buen nivel de comunicación (gestos, mirada, oral) y un bajo nivel de desarrollo
motriz.
Según Vigotsky, el niño desarrolla individualmente unas determinadas
capacidades, pero si es ayudado bien por el adulto o bien por sus iguales, ese
proceso puede aumentar o mejorar. Es lo que se llama “zona de desarrollo
potencial”. No se puede determinar un solo punto de desarrollo, sino una amplia
franja en función de la ayuda que reciba del exterior. Lo que el niño realiza con
ayuda, luego puede hacerlo solo.
Este autor concede mucha importancia al lenguaje, considerando primordial
estimularlo mediante la continua verbalización durante la actividad y
reflexionando a posteriori sobre dichas acciones.

21
El cuerpo es el principal vehículo de aprendizaje y comunicación y
como tal se está utilizando desde que nacemos. El movimiento tiene variadas
funciones, la persona se relaciona entre otras formas, a partir de las actividades
físicas y es a través de ellas como puede demostrar su destreza, competir y
superar dificultades como medio de afianzar su autoconcepto.
El cuerpo se mueve (lo motor), el cuerpo conoce (lo cognitivo), el cuerpo
se relaciona (lo relacional), el cuerpo siente (lo emocional).

LO LO LO LO
MOTOR COGNITIVO RELACIONAL EMOCIONAL
Control Control Diálogo Expresión
Tónico-postural Corporal Tónico Emocional

Equilibrio Imagen Corporal Comunicación Simbolización

Coordinaciones Esquema Corporal Lenguaje Placer

Orientación espacial Identidad Empatía Seguridad

Lateralidad Grafomotricidad Agresividad Temores

Respiración Creatividad Liderazgo Frustración

Relajación Conflicto Aceptación

Una estimulación integral que conducirá a que el niño desarrolle


todas sus potencialidades en el proceso de construcción de su propio
“YO”, desde su nacimiento hasta la vejez, pasando por las diferentes
etapas evolutivas.

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Juegos para estimular
la comunicación y el desarrollo global
del niño

Aunque el juego en el niño está presente desde los primeros momentos de la


vida, el período de 0 a 2 años está más ligado a todo su mundo senso-perceptivo
(sensaciones propioceptivas, exteroceptivas e interoceptivas).
Los juegos ayudan al desarrollo de todas las capacidades generales del
niño, estimulan el crecimiento intelectual y emocional, y potencian el
desarrollo de los recursos internos innatos. Lo que más cuenta es la calidad del
contacto, no la cantidad. Partimos del conocimiento de cuál es el desarrollo
evolutivo esperado durante el primer año, dividido en cuatro áreas: área motora
gruesa (0-3 meses), área motora fina (3-6 meses), área cognitiva (6-9 meses) y
área socio-comunicativa (9-12 meses), y así ofrecer más oportunidades para
facilitar ese desarrollo.
Es necesario organizar nuestra rutina diaria y tratar de situar en ella el
programa de juegos, formando parte de la vida cotidiana tanto en casa como en la
escuela. Se trata de que a partir de ellos surjan nuevos y personales juegos.
Entre los juegos de 0 a 2 años, encontramos: juegos de motricidad (gateo,
rulo), juegos de coordinación oculo-manual (coger objetos, dar y tomar), juegos
de movimiento libre, juegos relacionados con la comida, juegos de separación
(túnel), ...
El período de los 2 a los 6-7 años, arranca con la consecución del logro que
marca el final del periodo anterior: la función simbólica. Se trata de una
adquisición de enorme relevancia de cara al funcionamiento cognitivo infantil,
pues posibilita que la inteligencia de los niños pase de ser eminentemente práctica
(es decir, basada en el ejercicio y la ejecución de la acción) a poder funcionar de
forma representativa (los esquemas ya pueden ser interiorizados). Así, los niños
pueden “manipular” la realidad, además de mediante acciones reales, a través de
signos, símbolos, imágenes, etc. Estas nuevas posibilidades que abre la función
simbólica se manifiesta en numerosos ámbitos, como por ejemplo el lenguaje o el
juego.
“Juego simbólico”, “juego de ficción”, ... son términos que se utilizan en la
descripción del desarrollo del niño en sus diferentes etapas. A los 8 meses el niño
establece un juego de intercambio de objetos con adultos “dar y tomar”, juegos
“de esconderse”, hace acciones socialmente apropiadas sobre los objetos (uso
funcional del objeto), relacionando adecuadamente dos o más.

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A los 12 meses inicia los juegos con más frecuencia, en los juegos de turnos
adopta tanto el papel de emisor como de receptor, el contacto visual al adulto se
incrementa en el juego con juguetes, hay actos simbólicos frecuentes (simular
beber, hablar a un juguete por teléfono, etc.), juegos relacionados con las rutinas
diarias del niño. Rol activo en el juego de pretensión.
En los 24 meses los episodios de juego con iguales son breves, giran
normalmente en torno a actividades de motricidad gruesa más que compartir
objetos. Aplicación frecuente de las rutinas de juego simbólico a muñecas,
animales, adultos. Desarrollo de secuencias de acciones simbólicas.
En el siguiente período 36 meses aparece el aprendizaje de juego “de
turnos” y de compartir con iguales, hay un juego simbólico preplanificado
(anuncia la intención y búsqueda de objetos necesarios ), sustituye un objeto por
otro, los objetos son tratados como agentes capaces de actividad independiente.
Pasamos a los 48 meses en donde hace su aparición el juego dramático,
negocia roles con otros niños, tienen algunos niños preferidos y apartan del juego
a aquellos “desconocidos”, de una forma verbal o físicamente. El “juego de
ficción” o “juego sociodramático” (con más niños) llega a su culminación durante
esta etapa y posteriores, aparece la mímica y los temas de la vida real y de la
fantasía sustentan este período durante bastante tiempo. El lenguaje se convertirá
en un instrumento de negociación de temas, roles, juegos, etc., con gran habilidad
para su uso dentro del grupo.
A partir de aquí, el niño irá elaborando todas sus destrezas de aprendizaje,
así como las nuevas adquisiciones que forman parte de su desarrollo global.
A través del juego el niño se relaciona, exterioriza emociones, adquiere
aprendizajes, y es una rica fuente de información para los profesionales la
observación en este campo para estimular, prevenir o canalizar su formación en
todas las áreas.

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Cuadro de Intervención Psicomotriz
en el Ámbito Educativo

Potenciar el diálogo del niño consigo


mismo.

Normalizar el “comportamiento” a
OBJETIVOS
través de la actividad corporal.

Conseguir aprendizajes-escolares
didácticos.

Programación realizada por los


componentes del Esquema Corporal.
Cada componente-conducta se trabaja
CONTENIDOS
aisladamente: Conductas motoras,
neuro-motoras y neuro-perceptivo
motoras.

Concretas y específicas en torno a una


ACTIVIDADES conducta corporal: Lateralidad,
equilibrio, tiempo, etc.

ACTITUD DEL ADULTO Directiva.

TIEMPO DE LA ACCIÓN Como relleno de actividades del


PSICOMOTRIZ EN EL SISTEMA programa escolar.
ESCOLAR. Como complemento a otras actividades.

Balance psicomotor inicial y final*.


EVALUACIÓN
* (Examen psicomotor primera infancia).

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Bibliografía

• Berger, K.S. y Thompson, R.A. Psicología del desarrollo: Infancia y


Adolescencia. Madrid. Editorial Médica Panamericana.
• Condemarín, M., Chadwick, M. y Milicic, N. Madurez Escolar.
Editorial Andrés Bello (cuarta edición).
• Laboyer Frédéric. Shantala. Editorial Edical.
• Le Boulch, J. El desarrollo psicomotor desde el nacimiento a los 6
años. Editorial Doñate.
• Schaefer, C. y O’Connor, K. Manual de Terapia de juego. Editorial
Manual Moderno.
• Spitz, R. El primer año de vida del niño. Editorial Aguilar.
• Vaca Escribano, M. El Cuerpo entra en la Escuela. Universidad de
Salamanca.
• Varios autores. Seminario de psicomotricidad. Unidades didácticas
Primer Ciclo Primaria. Editorial Crea.
• Vayer, P. El diálogo corporal. Barcelona. Editorial Científico Médica.
• Winnicott, D.W. Juego y realidad. Editorial Gedissa.
• Winnicott, D.W. Conozca a su hijo. Editorial Paidós.

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