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Martes, 3 de mayo de 2016

Universidad Autónoma de Entre Ríos


Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales
Materia: Taller de expresión oral y escrita.
Profesores: Iván Stiefel, Carla Benisz.
Trabajo I | Autor: Mariano E. Rodríguez | Carrera: Prof. en Lengua y Literatura.
Título: Por favor, no hable con extraños.

Consigna: Texto libre en base a material gráfico proporcionado por los docentes a cargo de la
materia.

Hoy es muy difícil hablar de pintura porque cuesta mucho verla. No quiere ya exactamente
que se la mire, quiere más bien que se la absorba virtualmente para así circular sin dejar
huellas. El discurso que mejor daría cuenta de este arte sería un discurso en el que no hay
nada que decir, equivalente a una pintura en la que no hay nada que ver, a un objeto que
ya no es un objeto. (y me parece que es el caso de la mayoría de las obras que hoy
llamamos “obras de arte”) El problema está en materializar, en los confines de esa nada,
esa misma nada, y, en los confines de la indiferencia general, regirse por las reglas
misteriosas de la indiferencia. Nos encontramos en un mundo educado a través de la
imagen. Sin embargo, la rápida y constante producción, alentada por los mass media1,
excluye al observador de lo que podríamos llamar: limitaciones. La época actual provee
una infinidad de medios para transmitir mensajes de diferentes tipos, vorágine que
produce un goce fugaz que pronto se olvida. La tecnología convierte la percepción del
mundo en algo puramente estético, quedando como única opción aceptar; como decía
Baudelaire2, el juego de la modernidad.

La idea misma de la obra de arte es la que traza una frontera entre el artista y el
observador. Cuando bastaban principios idealistas para entender la creación, comenzó el
análisis de la voluntad creadora. Pero de esta manera, el juicio de valor resulta imposible. Y
se critica esta tendencia: El valor estético de una obra debe ser intrínseco de sí misma. El
arte se trata de una necesidad acentuada por la urgencia de restablecer la desgarrada
centralidad del individuo, mortificada por el desarrollo de la industrialización y por el
anormal crecimiento de las ciudades. Frente a esta situación, el artista se siente menor en
el plano de la cantidad social, y acepta íntegramente el grado negativo de la existencia,
aunque esté herido y disociado a causa de un paradójico exceso de conciencia y
sensibilidad. Para hacer esto, adopta una estrategia particular, la del énfasis expresivo,
capaz de dilatar al máximo la presencia del sujeto: el grito muchiano3 contra el silencio
absoluto de la sociedad.

El artista moderno es víctima de una desesperada pulsión por maravillar. Sobre esta
actitud escribió el gran Dalí4: “Todo éxito se genera luego de un gran escándalo y toda
fortuna luego de un gran crimen” Aunque para llevar a cabo esta empresa se requiere
conocer métodos. El público entrega su percepción al “artista”, y éste, mediante artimañas
inicuas, se regodea con su título. Esto también lo podemos denominar kitsch. Palabra de
origen alemán de mediados del siglo XIX. Creada como objeto de rechazo para luego
convertirse, en la corriente posmoderna, en objeto de reflexión.

Mediante la actitud kitsch, el arte se abre paso hasta el entorno del hombre medio,
inmerso bajo el ejercicio de lo cotidiano y mediocre. Donde la creación tiene como fin la
representación estética, basada en el juicio actual del gusto, y se detiene al encontrar
sensaciones placenteras, desprovistas de cualquier compromiso. Aquel deseo de que a
todos agrade y que por todos se comparta, sin separar lo puro de lo efectista, pisoteando
la jerarquía de valores. Desde aquí proviene el carácter poético del kitsch. En un párrafo
del libro La insoportable levedad del Ser, el escritor Checo Milan Kundera expone el
fenómeno como un acuerdo categórico con el ser, desenmascarando un ideal absurdo que
oculta la realidad de la condición humana.

“Si hasta hace poco la palabra mierda se reemplazaba en los libros por puntos
suspensivos, no era por motivos morales. ¡No pretenderá usted afirmar que la mierda es
inmoral! El desacuerdo con la mierda es metafísico. El momento de la defecación es una
demostración cotidiana de lo inaceptable de la Creación. Una de dos: o la mierda es
aceptable (¡y entonces no cerremos la puerta del W.C!), o hemos sido creados de un modo
inaceptable. De eso se desprende que el ideal estético del acuerdo categórico con el ser es
un mundo en el que la mierda es negada y todos se comportan como si no existiese. Este
ideal estético se llama kitsch.”5

Kundera ve al kitsch como "la negación absoluta de la mierda” Cualquier sentimiento, al


ser de apreciación colectiva, es considerado aceptable.

“El kitsch provoca dos lágrimas de emoción, una inmediatamente después de la otra. La
primera lágrima dice: ¡Qué hermoso, los niños corren por el césped! La segunda lágrima
dice: ¡Qué hermoso es estar emocionado junto con toda la humanidad al ver a los niños
corriendo por el césped! Es la segunda lágrima la que convierte el kitsch en kitsch.” 6

El mal gusto del público y su necesidad de apasionarse con "verdades" baratas, ha


generado una desvalorización. En el pasado, descubrir una obra, era producto de magnas
sensaciones, hoy en día se ha vuelto vulgar, desvalorizándose. Nos encontramos que
cualquier mancha de café derramada accidentalmente sobre una superficie blanca, se
convierte en una obra de arte y el causante en un artista, un Pollock 7. Sin considerar
ningún tipo concepto o vanguardia. La vocación a las revistas de moda y la televisión,
cuales elaboran mensajes sin contenido que se esparcen y mal educan sociedades, logran
que la expresión del artista sea ignorada. Hablo de aquella que es tentada por el Alma,
para opacar el vacío superfluo que a manera de letargo contagia y se multiplica. Hay temas
que son gravemente importantes, artísticos y fundamentales y temas que no lo son. La
defensa del derecho de elegir a León Ferrari 8 antes que Velázquez9, no quiere decir que el
primero es mejor que el Barroco. Y es una lástima que alguien se pierda uno de los
máximos exponentes de la pintura española por preferir al ingeniero convertido en pintor.

Para finalizar, Esteban Arriaga10 escribió: "Ninguna obra de arte es un resultado definitivo,
sino una aproximación hacia ese misterio inefable al que se dirigen los creadores." El
hombre debe emprender su camino hacia ese lugar interior, donde el artista, es un
desencantador.
1
El término mass-media (medios de comunicación de masa) indica los instrumentos que permiten una difusión colectiva de contenidos
del mismo tenor a los individuos y a los diversos grupos que componen la sociedad.

2
Charles Pierre Baudelaire fue un poeta, crítico de arte y traductor francés. Paul Verlaine lo incluyó entre los poetas malditos de Francia
del siglo XIX, debido a su vida bohemia y de excesos, y a la visión del mal que impregna su obra.

3
El grito (en noruego Skrik), es el título de cuatro cuadros del noruego Edvard Munch (1863-1944). El grito está considerado como una
de las más importantes obras del artista y del movimiento expresionista, constituyendo una imagen de icono cultural, semejante al de la
Gioconda de Leonardo da Vinci.

4
Salvador Felipe Jacinto Dalí i Domènech,1 marqués de Dalí de Púbol (Figueras, 11 de mayo de 1904-ibídem, 23 de enero de 1989), fue
pintor, escultor, grabador, escenógrafo y escritor español del siglo XX. Se le considera uno de los máximos representantes del
surrealismo.

5
Milan Kundera, "La insoportable levedad del ser”, 1984. Pag.254

6
Idem

7
Paul Jackson Pollock, más conocido como Jackson Pollock, fue un influyente pintor estadounidense y una importante figura en el
movimiento del expresionismo abstracto. Era reconocido por su estilo único de salpicar pintura

8
León Ferrari (Buenos Aires, 3 de septiembre de 1920 - 25 de julio de 2013) fue un artista plástico argentino.

9
Diego Rodríguez de Silva y Velázquez (Sevilla, bautizado el 6 de junio de 15991 -Madrid, 6 de agosto de 1660), conocido como Diego
Velázquez, fue un pintor barroco, considerado uno de los máximos exponentes de la pintura española y maestro de la pintura universal.

10
Esteban Arriaga es el pintor español contemporáneo de temas marinos que ha alcanzado mayor prestigio y cotización en todo el
mundo. Nacido en Tenerife en el año 1922. Desde los catorce años de edad, estudia Bellas Artes en la Escuela de Artes y Oficios de Santa
Cruz de Tenerife.