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ÉTICA Y TECNOLOGÍA

Desde la antigüedad, el hombre descubrió que puede aplicar su conocimiento. En unos casos, basado
en las experiencias de la vida cotidiana, como cuando el hombre prehistórico enseñaba a los niños que
para matar animales era bueno usar piedras, lanzas, trampas, y más tarde seguramente el arco y la
flecha; o pidiéndole consejo a los sabios o ancianos, quienes eran las personas con mayor experiencia.

Este tipo de conocimiento de experiencia es llamado coloquialmente “la universidad de la vida”.


Un experto, entonces, es aquella persona que tiene mucha experiencia en algún quehacer concreto.
Por ejemplo, cuando un mecánico repara muy bien un coche sin tener mayores estudios, “es un
experto en mecánica”, si una cocinera prepara una comida apetitosa, aunque no haya asistido a los
cursos especiales para hacerlo, podemos decir que es “una experta cocinera”.

El saber práctico exige, además de la facilidad natural para realizar una cosa o una actividad, las
habilidades precisas y las competencias adecuadas para conseguir el resultado esperado pronto y con
excelencia. Así nació la técnica, como fruto de la necesidad de hacer las cosas bien para sobrevivir y
construir “cosas” de tipo práctico, como tiendas, o chozas para protegerse de las inclemencias del
tiempo. También, podemos hablar de otros instrumentos técnicos que empleaban los antiguos
pobladores para resolver problemas de su entorno inmediato y medio ambiente, como herramientas
para cultivar la tierra o pescar, además del cuchillo, el hacha, la lanza, la flecha, y más tarde, la rueda y
el reloj de arena. Y no solamente los antiguos. Todos los seres humanos desarrollamos, en algún
sentido, ciertas habilidades técnicas par algo (a lo mejor tú eres muy bueno para las matemáticas o
para reparar cosas que se descomponen en tu casa) y somos capaces de construir herramientas de
algún estilo. Con esto te queremos decir que no es lo mismo técnica que tecnología, aunque estén
emparentadas a un nivel filológico: ambas provienen de la voz griega “téchne”, pero tienen un sentido
distinto.

Este es el valor del conocimiento técnico: se fundamenta en la experiencia humana y en la


búsqueda de la eficacia sin complicaciones epistemológicas por parte del técnico o el experto, es decir,
en esto se aplica la frase: “lo que importa es que las cosas funcionen”. Se trata, entonces, de un típico
conocimiento de tipo práctico, connatural a la persona, que le permitió sobrevivir desde que apareció
sobre la Tierra y le ha impulsado a desarrollar otros saberes como la tecnología.

De la técnica a la tecnología en el mundo moderno.

El desarrollo de la tecnología representa un salto cualitativo en el trabajo técnico, porque añade a la


eficacia buscada por la técnica el ingrediente de la cientificidad; es decir, en la tecnología se suman la
eficacia del saber técnico y el avance de la ciencia moderna de tipo experimental.
El antecedente primitivo de la tecnología parece encontrarse en la Grecia antigua, con Platón y
Aristóteles quienes se referían a la téchne como un conocimiento que buscaba la eficacia, pero
conociendo sus causas, es decir, el “porqué” de aquello. Pero no fueron más allá, debido, entre otras
razones, a que todavía no se descubría el proceder experimental de la ciencia moderna, que incluye la
observación experimental. ¿Qué queremos decir con esto? que en la antigüedad, y después de la
época medieval, el ser cuando observa su objeto para estudiarlo, pero con una observación natural,
como puede observarse a la gente de la ciudad dirigirse cada mañana a sus trabajo, Esta observación
es empírica, no trasciende, no va más allá, excepto si dicha observación, por ejemplo, la realiza una
psicóloga o un sociólogo que busca tomar nota del comportamiento de las personas para luego tratar
de explicárselo e inferir conductas. Esta última es una observación de campo de tipo etnográfica, que
posteriormente, con el apoyo de la estadística, puede ayudar a interpretar esos datos y sacar ciertas
conclusiones.

Pero para el ámbito tecnológico, la simple observación empírica no basta, hay que hacer uso de
otros instrumentos para –en concordancia con el espíritu de la ciencia moderna- poder incursionar en
el terreno de la tecnología. Para aclarar un poco más estos conceptos de ciencia, técnica y tecnología,
es interesante señalar que la ciencia avanza con el descubrimiento de hechos o leyes que explican los
fenómenos, mientras que la tecnología lo hace mediante la invención o la innovación en el campo de
los objetos, productos o procesos.

 Descubrimiento. Hallazgo de algo que era desconocido, pero que existía. Por ejemplo: Newton
descubrió la gravitación universal y Copérnico que la Tierra gira alrededor del Sol. La ciencia
progresa con base en los descubrimientos.
 Invención. Todo nuevo dispositivo, mecanismo o procedimiento concebido por el espíritu
humano; la acción y el efecto de encontrar un nuevo producto o procedimiento. Edison inventó
la lámpara incandescente y Watt la máquina de vapor.
 Innovación. Incorporación de una invención al proceso productivo. No todas las invenciones
llevan a innovaciones y no todas las innovaciones tienen éxito. En realidad, la mayor parte de
las ideas y de las invenciones no se aplican o quedan sin desarrollar por largo tiempo asta que
surgen las condiciones apropiadas para que se produzca la innovación.

Esto significa que, para comprobar lo que intuyo, lo que “veo” de modo natural, lo debo recrear
de modo artificial e el laboratorio con una intencionalidad específica: “¿por qué esto es así?”. Para ello,
requiero de instrumentos, es decir, e tecnología, muy rudimentaria como en la época de Copérnico,
Galileo o Newton, o avanzada como la actual. ¿No te asombran esos minúsculos chips llamados
microprocesadores que so la base del funcionamiento de las computadoras? O, ¿no te has preguntado
cómo funciona un celular, el Ipod, las Ipad o los instrumentos de alta precisión usados en las
microcirugías? Pues todo eso es obra de la tecnología, es decir, de la inventiva humana aplicada a la
ciencia y a los instrumentos ligados a ella. De esta manera, con toda certeza, puede afirmarse que el
acta de nacimiento de la tecnología se encuentra en la época moderna, en nuestro tiempo, con el
desarrollo de la ciencia experimental (física, química, biología) y las matemáticas, que constituyen un
poderoso instrumento de medición aplicable a todo lo que es material.
Gracias a la articulación de la tecnología con la ciencia y su afán de conocer cada vez más y
mejor, hemos llegado a la Luna, tenemos satélites y radares alrededor de la Tierra, construimos
edificios “inteligentes”, puentes que resisten el paso de miles de automóviles diariamente, Internet,
televisión, diversas comodidades tecnológicas domésticas como los refrigeradores, la luz eléctrica, las
licuadoras, los ventiladores, y muchos otros adelantos que han hecho que llamemos a este tiempo la
“época del confort”, “del desarrollo tecnológico”, “de la sociedad del conocimiento” del
“ciberespacio”, “de la globalización computarizada”, “de la tecnología de la información”, entre otros.

La responsabilidad ética en el desarrollo tecnológico.

Mucho se ha escrito y discutido sobre los efectos perversos de la tecnología. Un ejemplo de esto son
las novelas “Un mundo feliz” de Alous Huxley o “1984” de George Orwell. Otro ejemplo es la película
“Matrix” donde se expone la subordinación del hombre a la máquina (es decir, a la tecnología).

Entonces, en caso de que lo que sucede en Matrix fuera cierto, ¿hay que ponerle límites al
conocimiento científico y tecnológico?, o ¿el desarrollo de la ciencia es neutral a calificativos éticos?
Aquí, tenemos que ser muy cuidadosos: la ciencia no brota por generación espontánea, la cultivan los
científicos que son quienes pueden imaginar o darse cuenta del potencial de beneficio o daño en la
aplicación de sus descubrimientos, invenciones e innovaciones.

Nos topamos, entonces, con el problema de la responsabilidad ética de los científicos, quienes
ante la visualización de las posibles consecuencias en el uso o mal uso de los instrumentos tecnológicos
o científicos tendrían que dar un viraje a su tarea o, si en nefasta, suspenderla.

Por su puesto, se requiere de una gran honradez y humildad intelectual para reconocer que
aquello en lo que quizá han trabajado por años “no lleva a ninguna parte” o conduce a “sendas
perdidas en la ciencia” porque sus resultados pueden ser muy peligrosos si llegan a manos de personas
sin escrúpulos; si trabajan para alguien, su deber es informarlo, y sino les hacen caso, renunciar a su
contrato. Sin embargo, son muchos los problemas e intereses involucrados cuando hablamos de este
tipo de proyectos que se encuentran vinculados con el poderío de las naciones o compañías
trasnacionales, pero que, indudablemente, tienen –en su aplicación- una fuerte repercusión ética.

Podríamos hacer otra pregunta: ¿la conducta ética del ser humano es sólo para cuando no hay
problemas o la vida es color de rosa? Naturalmente que no; más bien, la ética como ciencia o la ética
vivida en nuestra conciencia, nos da luz sobre cómo tenemos que proceder en una determinada
situación problemática para poder decidir libremente y hacernos responsables de nuestras acciones.
Impacto de la ciencia y la tecnología.

En la economía.

El factor económico permite la reflexión de que sólo las economías fuertes, si hablamos de países o de
grupos de naciones, así como las familias con recursos económicos solventes, son quienes de manera
prioritaria aprovechan mejor los avances de la ciencia y la tecnología de nuestros días porque pueden
producirlos, usarlos, generarlos y adquirirlos. Esto es injusto porque incluso el acceso a la educación y
al conocimiento de las TIC se vuelve selectivo.

Es por esto que diversos críticos sociales han afirmado que los avances científico-tecnológicos
no son para todos, sino para aquellos que los pueden pagar, con lo cual la brecha entre ricos y pobres
parece incrementarse. ¿Qué piensas ú de eso? ¿No será un poco exagerada esa opinión? ¿Qué puede
hacerse para que la sociedad de la comunicación y el conocimiento sea más equitativa?

En las grandes ciudades.

El impacto de la ciencia y la tecnología parece apreciarse casi sin dificultad en las grandes urbes del
mundo. Allí encuentras rascacielos que despiertan la admiración de propios y extranjeros. Los edificios
más modernos incluso son llamados “edificios inteligentes”. ¿Sabes por qué? Por la alta tecnología que
encierran sus servicios. Por ejemplo, para entrar pueden identificarte por tu huella digital, el iris de los
ojos, una barra escaneadora que contiene la información requerida para que sepan que eres tú.

En el campo.

En la mayoría de los países, los campesinos continúan usado los instrumentos tradicionales del cultivo;
el arado, la yunta de beyes, el morral con la semilla, etc., debido a la desigualdad política, económica y
social asociados con los países del primer mundo como Canadá, Estados Unidos, China y Japón, que
emplean tractores y alta maquinaria para producir frutas y verduras libres de contaminantes y
pesticidas dañinos para la salud y el medio ambiente, y que alimentan a su ganado con pastos y
alimento de buena calidad.

Se trata de un problema grave, origen, entre muchos otros, de la migración de los campesinos a
las grandes ciudades otros países con la esperanza de obtener un mejor trabajo y progresar. ¿Qué
podría hacerse para remediar esa situación? Como se trata de un problema multifactorial, no es fácil
señalar una solución. Lo que cabe decir es que se trata de un problema que atañe a políticas públicas
favorables y a la acción concentrada entre el gobierno, las instituciones involucradas y el sector
productivo para invertir en ciencia y tecnología en “la recuperación del campo”, sin afectar a los
dueños de las tierras que son los campesinos.
En los negocios.

En estos campos de la civilización y la cultura, ¿es posible encontrar avances tecnológico-científicos?


¡Claro que sí! Piensa como se hacen los pequeños y grandes negocios, y los medios tecnológicos y de
comunicación que requieren, empezando, por ejemplo, los grandes movimientos bursátiles y
mercantiles de las Bolsas del mundo, que suponen el intercambio a nivel de banca electrónica usando
Internet o la comunicación telefónica o satelital (videoconferencias), además de calculadoras y
maquinaria diversa, acciones antecedidas, en muchos casos, por el encuentro personal entre los
comerciantes y empresarios, entre el pequeño, mediano o gran capital y la producción de bienes y
servicios y el intercambio que requieren, como acontece en el mercado, la industria y el consumo
cotidiano de las personas en relación con la compra de alimentos, vestido , bienes de consumo y otros
menesteres necesarios para la sobrevivencia o la búsqueda de una mejor calidad de vida. Y todos estos
movimientos requieren de dinero… el cual también se fabrica o se acuña usando la tecnología.

En las guerras

Es triste decirlo, pero la declaración de guerra en nuestros días casis siempre tiene como origen el afán
expansionista de quienes alas provocan por motivos económicos, políticos, estratégicos e incluso
raciales, como aconteció en la Segunda Guerra Mundial, la Guerra del Golfo y la Guerra de Bosnia-
Herzegovina en territorios de la antigua Yugoslavia. En los dos primeros conflictos, el uso de armas de
alto poder fruto de la ciencia y le tecnología, fueron determinantes para ganar. Así, en el primer caso,
el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, trajo el fin a la guerra; en el
segundo, el uso de aviones-espía-fantasma, los misiles guiados por vía informática y las armas
expansivas lanza-fuego en tierra no sólo causaron miles de muertos en territorio iraquí, sino que
provocaron l retirada del entonces líder musulmán Saddam Hussein y el fin de la también llamada
“Tormenta del Desierto” o “Madre de todas las batallas”.

Los avances de la cultura, entre ellos la ciencia y la tecnología, siempre deberían está al servicio
del ser humano, pero en caso de conflicto armado su uso perverso trae consigo millones de muertos, lo
que vuelve a ese tipo de acción humana reprobable en la mayoría de los casos y totalmente absurda.
Es por esto que, más que a favor de la guerra para resolver conflictos, debemos estar siempre a favor
de la paz y el diálogo constructivo entre las partes involucradas a fin de no llegar a las armas ni todos
los destrozos que su uso trae consigo.

En el hogar y la sociedad general.

¿Te has puesto a pensar qué ocurriría en una mañana de frío invierno si, al levantarte, en lugar de
encender el boiler tuvieras que calentar aguan en una estufa de carbón? Los ciudadanos del siglo XXI
poseemos unas comodidades que los ciudadanos de antes no podían imaginar, por ejemplo, las estufas
de gas y eléctrica, las licuadoras, las lavadoras, secadoras, la TV, el horno de microondas, etc. E este
nuestro mundo, gracias a los avances científico-tecnológicos que, en este terreno, han vuelto la vida
más confortable y las labores domésticas más amables, permitiendo que muchas mujeres se
incorporen a la vida laboral fuera del hogar. Y no porque las tareas del hogar no tengan importancia,
sino porque esos electrodomésticos las han facilitado y han cambiado la vida no sólo de las mujeres,
sino de todos los miembros de la familia.

En tu comunidad.

¿Y qué beneficios traen la ciencia y la tecnología a la vida comunitaria a la sociedad en general? Basta
con que quieras comunicarte con alguien por teléfono fijo, el celular o a través de las redes sociales. No
tardas más que en pensarlo, encender la computadora, marcar el teléfono, cuando al otro lado de la
línea escuchas a tu mejor amigo, novia o papás.

Si puedes hacer todo lo anterior, significa que tu comunidad está dotada de luz eléctrica, de
cables telefónicos y también de redes satelitales que permiten esa comunicación, además de otra
infraestructura propia de la civilización como es el agua potable, las calles pavimentadas, el drenaje,
etcétera.

En lo referente a los medios de comunicación, si quieres trasladarte al otro lado de la ciudad y


ésta es una ciudad grande, te vas en coche o algún transporte público; y todavía más: si se trata de un
lugar lejano tomas un autobús, el tren o un avión, todo medios de transporte fruto del avance de la
ciencia y la tecnología.

Actividad de Tarea

Después de leer el texto, en tu cuaderno:


1. Elabora un mapa cognitivo con las ideas principales de la primera parte de la lectura, hasta
antes del apartado de “impacto de la ciencia y la tecnología”.
2. Del apartado de “impacto de la ciencia y la tecnología”, termina el siguiente cuadro:
Tres ejemplos de impacto Tres ejemplos de impacto científico-
científico-tecnológico descritos en tecnológico aparte de los descritos
el texto. en el texto.
En la economía
En las grandes ciudades
En el campo
En los negocios
En las guerras
En el hogar y sociedad
En tu comunidad.