Delton Santamaría

tarotds@gmail.com

CON CONCIENCIA SE PIENSA MEJOR

Por Delton Santamaría1

«Si la miseria de nuestros pobres no se debe
a la naturaleza sino a nuestras instituciones, grande es nuestra culpa». Charles Darwin

Conciencia es sobre todo respeto y consideración por todo lo que la vida ofrece, conservación de todo lo que nos rodea, cuidado de toda especie e insumos, interés a todo nuestro medio, consideración de los demás seres. Es poner más atención de nuestra vida y atender el entorno, protección del ambiente, darse cuenta de los pros y contras de nuestra comunidad familiar, de barrio, de nación y planetaria. Conciencia es estimar con justicia a los demás por sus cualidades y debilidades, tomar en cuenta lo que necesitan o desean, capacidad de valorar nuestra vida y la de los demás, demostrar respeto hacia todo ser biológico y material, apreciar las virtudes de nuestros compañeros o vecinos, tener capacidad de interacción para entender, enseñar, conocer y proteger a la vez nuestra salud, así como ayudar a conseguirla a los demás, pero en especial, cuidar y saber apreciar lo que se tiene (sean seres biológicos o cosas). Si nos enseñáramos a tener Conciencia pensaríamos con mejor eficiencia nuestras decisiones antes de actuar inconscientemente. Realmente, ¿cuántos de nuestros actos cotidianos son realizados con Conciencia? La biodiversidad la formamos todas las especies. La biología tiene una inteligencia genética que capacitó a todos los seres para funciones específicas y las cumplen con disciplina, respeto, apegadas a normas precisas y maravillosas. Un ejemplo, las abejas y las hormigas. Nuestra especie humana tiende a evolucionar en forma diferente cuando toma conciencia de la unidad que formamos como seres vivos. ¿Qué será de nuestra genética futura si nuestros actos siguen el rumbo inconsciente del egoísmo?

1 Periodista

y comunicólogo independiente.

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Antes de hablar de la conservación de las especies, habrá que demostrar con hechos el amor a las especies, qué tanto las respetamos y cuidamos. Con Conciencia se piensa eficientemente, se siente mejor y se percata uno por anticipado de la naturaleza y sus necesidades, ya que todo ser vivo es como un amigo o un hijo, pues necesita todo nuestro cuidado, protección, atención, afecto y compañerismo. Así también la Conciencia nos percata de que debemos actuar como el todo que nos rodea. La hegemonía individualista, autista2, egoísta y particularista debe madurar hacia una atención hacia los demás, ver más allá de nuestras bardas espaciales, más allá de nuestro patio unidimensional. El espacio, la vida, las especies, los genes, la biología y todo lo que nos contiene es un solo organismo. En la evolución del conocimiento, la ciencia dividió el saber con el fin de diseccionarlo para catalogar su taxonomía3, para identificar su complejidad, para tratar de entender su diversidad de funciones y formas de ser. Desde entonces, la división, la taxonomía y la separación de especies se hicieron una forma de percibir, de entender y creer que a través de clases de seres biodiversos, de diferencias particulares, de divisiones de criaturas o cosas, entonces se tendría más control sobre el mundo. Ingenua verdad. La vida es un solo organismo que formamos todos los seres o cosas que vibran al unísono con nosotros. Nada está separado e independiente. La vida es un solo ser. Somos una sola entidad, no fragmentos de seres aislados y autónomos. Esa sería la soberbia egoísta. Somos humanos porque somos humanidad,4 es decir, hijos de la tierra. Entre los siglos III y I a. C., sumerios y griegos, bajo un espíritu analítico, contemplativo y racional, se visualizaban como un todo integral, así como desde cada una de sus partes de manera multidimensional.5 Los griegos concebían la vida como un cosmos, que desde el mundo orgánico al inorgánico, desde la
Autismo: Trastorno complejo de una habitual atención de una persona en su propia intimidad, con desinterés respecto al mundo. Persona que no se comunica bien con el entorno, porque no responde cuando se le habla, o no sonríe como los demás. 3 Tan sólo la clasificación completa de un humano es Dominio: Eukarya; Reino: Animal; Phylum: Cordata; Subphilum: Vertebrado; Clase: Mamífero; Orden: Primates; Familia: Hominidae; Género: Homo; Especie: Sapiens. 4 El significado etimológico de Humano quiere decir tierra o lodo, del griego hummus, por el mito de que el primer humano fue hecho con arcilla, tierra con agua, lodo o barro. De ahí que cuando “entierran a alguien se dice que fue “Inhumado”. 5 Véase el concepto de alma, espíritu y soma de los griegos.
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dimensión mental hasta la social, tiene una unidad esencial. Desde éste perspectiva global e integral es cómo ellos percibían que la vida sólo puede entenderse como un Todo holístico afectándose mutuamente en todos los sentidos. Ello da cuenta de la complejidad de seres como división interna, meramente analítica para su estudio, y que luego se conceptualizaría por Aristóteles en género, actualmente taxonomía de especies para su estudio hereditario, genético y evolutivo. Así, para ambas civilizaciones el hombre (como especie humana sin distinción de género) se percibían ellos mismos como uno más de los elementos de manera directa e indirecta sobre los complejos ecosistemas de nuestra casa primordial: la Tierra. Desde que Herbert Spencer (1820-1903), influenciado por el lamarkismo, concibió la evolución de las especies como la capacidad de cambiar y adaptarse a las necesidades del medio social para sobrevivir y dominar, la historia cambió en varios sentidos. Fue él quien introdujo la “supervivencia del más fuerte”. Tesis que la economía liberal y actual utiliza para apoyar sus intereses al gran costo del deterioro ambiental. Entonces, el lema “divide y vencerás” se ha hecho una constante, como lo han hecho los actuales mercados de monopolio y oligopolios. Durante los años 60’s, 70’s y principios de los 80’s, el eminente científico y neurofisiólogo mexicano Jacobo Grinberg-Zylberbaun, quien tras haber estudiado a fondo la interacción de partículas elementales y el campo electromagnético y la forma de cómo afecta, altera, cambia, se conecta y se experimenta con el resto de la existencia como unidad, dijo en su libro El espacio y la Conciencia6: “…no existen eventos aislados o independientes y una sabiduría sublime permea todo lo que somos y nos rodea”. Y luego aclara: “Resulta extraordinario el momento en el que una conciencia se percata de que todo lo que se le sucede tiene una razón de ser y así penetra en lo que podría denominarse diálogo directo con el mundo. En ese momento la inexistencia del azar se ofrece como única alternativa para explicar este diálogo con la naturaleza y en un paso más adelantado desemboca en la inescapable conclusión de la unidad”. En rigor, si experimentáramos la Conciencia, entenderíamos nuestros actos y decisiones como consecuencias que
6 El espacio y la conciencia, Psicofisiología de la conciencia 3, p. 222

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afectan a los demás o alteran el entorno. Entonces pensaríamos antes de actuar, pensaríamos antes de realizar cualquier eventualidad y el tema ecológico dejaría de ser una cultura del despilfarro, el congestionamiento vehicular, la expropiación de predios, los bloqueos viales de manifestantes en protesta a varias peticiones e inconformidades, la tala brutal de árboles, la sobrepoblación y la explotación caótica de todo combustible (gas, leña, gasolina, etc.) o consumibles (alimentos). El actual auge, casi instantáneo de la contaminación ambiental es idéntico a la profilaxis médica. En vez de prevenir enfermedades en seres sanos, atendemos enfermos y males endémicos cuando se tiene el “agua hasta el cuello”, cuando todo es urgencia, reflexión, cuidados y la grave necesidad de ver que dependemos de los propios recursos naturales que destruimos (agua, flora, fauna, microorganismos, aves, reptiles y sobre todo, mamíferos, los seres con mayor riesgo de extinción de todas las especies). Sin embargo, todos estamos en riesgo si no tomamos Conciencia de los poderosos y frágiles recursos biológicos que habitan el planeta Tierra. El consumo inconsciente y devastador de nuestra modernidad ahora quiere justificar políticas de gestión o conservación, programas emergentes, medidas de seguridad, urgentes estudios y protocolos para calmar el peligro y darle una visión ligth a un problema serio e irreversible que tiene más de 40 años en las agendas pendientes de los gobiernos “modernizados”. En los 70’s se enseñaba a los niños que los recursos naturales eran renovables y no renovables, ahora sabemos que muchos recursos biológicos han desaparecido y otros tantos están por desaparecer en forma inminente, no es nota roja, es la realidad que se ha ocultado. La lista de “desaparecidos” recursos naturales es grandísima, va desde madereros (árboles) hasta aves, reptiles, invertebrados y mamíferos (como el jaguar y el puma en nuestras selvas del sur del país). ¿Dónde está la Conciencia de los países “desarrollados” o de “primer mundo”? Luego, no nos extrañe encontrar un ecologista poniendo carteles que digan: “Se busca. Si lo has visto da aviso al teléfono tal. Se le vio la última vez en el bosque de Tlalpan. Es un árbol de tal tamaño, de la familia conífera, de gran densidad foliar, con tales características, etc.” Y así con todas las especies de flora, insectos, reptiles, fauna terrestre y marítima. Como los Lepidópteros (mariposas).

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Enfermedad en estricto sentido quiere decir desequilibrio. El actual desequilibrio del ecosistema global no sólo se debe al inconsciente despilfarro de los recursos naturales, como energía de combustibles y la consecuencia del archiconocido calentamiento global del clima. También se debe al ruido de los coches y todo aquello que trastorne los decibeles estandarizados como tolerables en materia de sonido. Además, si realmente pusiéramos en práctica la Conciencia, veríamos que en la causa plus del desequilibrio contribuyen los pensamientos negativos, las envidias, rencores, odios, ultrajes, desempleo, robos y demás neurosis perpetrados por el inconsciente egoísmo en sus actos y despilfarros, pero sobre todo, en su acelerada marcha por llegar a los Pits7 de la modernidad. Si ya sabemos que los problemas de los recursos naturales se han debido por su derroche incontrolado y gran desperdicio por falta de Conciencia en su utilización; si ya sabemos que el estado actual del medio ambiente es deteriorable en grado alarmante; si el problema ecológico, como muchos teóricos pedagogos han cuestionado, es un efecto de la educación; si sabemos que la lluvia ácida, el agujero de ozono, el calentamiento global, las especies en extinción aumentan y los países altamente industrializados dan apoyos logísticos y financieros a partidos y ONG’S para resolver el complejísimo problema del ecosistema planetario, y se crean políticas emergentes, etc., ¿por qué todavía no se ha solucionado un problema que tiene más de cuarenta años de antigüedad? La solución no sólo es leyendo o reportando indicadores del medio ambiente, su respuesta es una cuestión de poner en práctica la Conciencia de cómo nuestras decisiones (incluso pensamientos y emociones) y nuestros actos, afectan en forma global a todo el planeta. ¿Ya nos cayó el “veinte” de la Conciencia o actuamos en consecuencia?

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Pistas de carrera profesional para coches que compiten en alta velocidad hasta llegar a una meta.