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«El niño robado»: W.B. Yeats; poema y análisis.

El niño robado (The Stolen Child) es un poema de hadas del escritor irlandés William
Butler Yeats (1865-1939), publicado originalmente en la edición de diciembre de 1886
de la revista Irish Monthly, y luego reeditado en tres antologías: El crepúsculo celta
(The Celtic Twilight), Cuentos de hadas y folklóricos del campesino irlandés (Fairy and
Folk Tales of the Irish Peasantry) y Los vagabundeos de Oisín y otros poemas (The
Wanderings of Oisin and Other Poems).

El niño robado, uno de los poemas de W.B. Yeats más importantes, está inspirado en
una de las leyendas celtas que describe el seductor canto de las hadas, quienes
intentan capturar a los niños humanos para llevarlos a su reino mágico, dejando como
sustituto a los temibles Changelings: hijos de las hadas criados por mujeres humanas.

Este notable poema de W.B. Yeats le da una voz única a las hadas, quienes ocupan la
totalidad del poema tratando de persuadir a un niño de que abandone para siempre el
mundo de los mortales, representado en el crepitar del fuego en el hogar, el caldero
que hierve, el mugido de los terneros, para internarse con ellas en ese universo
poblado de seres fantásticos conocido como Reino de las Hadas.

Sin las habilidades de Odiseo, que poseía el don de la astucia y, gracias a ella, pudo oír
el canto de las sirenas sin entregarse a la locura, el anónimo muchacho de El niño
robado se enfrenta a una fuerza primordial, oscura: el conjuro de las hadas que se
repite, casi como un mantra o una siniestra oración hipnótica, invitándolo a unirse a
ellas en aquel reino donde todo es posible.

El niño robado.
The Stolen Child, W.B. Yeats (1865-1939)

Donde se zambullen las montañas rocosas


Del bosque de Sleuth en el lago,
Hay una boscosa isla
Donde las garzas al aletear despiertan
A las soñolientas ratas de agua:
Allí hemos ocultado nuestras tinajas encantadas,
Llenas de bayas
Y de las cerezas robadas más rojas.
¡Márchate, oh niño humano!
A las aguas y a lo silvestre
con un hada, de la mano,
pues hay en el mundo más llanto del que puedes entender.
Donde las olas del claro de luna alumbran
Las oscuras arenas grises con su brillo,
Lejos, en el lejano Rosses
Nosotros caminamos por ellas toda la noche,
Tejiendo viejas danzas,
Juntando las manos y juntando las miradas
Hasta que la luna emprende el vuelo;
Saltamos de un lado a otro
Y cazamos las burbujas de la espuma,
Mientras el mundo está lleno de problemas
Y duerme con ansiedad.
¡Márchate, oh niño humano!
A las aguas y a lo silvestre
con un hada, de la mano,
pues hay en el mundo más llanto del que puedes entender.

Donde el agua errante cae


Desde los cerros a Glen-Car,
En lagunas entre los rápidos
Que casi podrían bañar una estrella,
Buscamos las truchas que dormitan
Y susurrando en sus oídos
Les damos sueños inquietos;
Inclinándonos con suavidad desde
Los helechos que lloran
Sobre los jóvenes arroyos.
¡Márchate, oh niño humano!
A las aguas y lo silvestre
con un hada, de la mano,
pues hay en el mundo más llanto del que puedes entender.

Con nosotros se marcha


El de mirada solemne:
Ya no oirá el mugido
De los terneros en la cálida colina
O a la tetera en la cocina
Cantar paz para su pecho,
Ni verá el cuello pardo de los ratones
Alrededor del cajón de la harina de avena.
Pues se viene, el niño humano,
A las aguas y a lo silvestre
Con un hada, de la mano,
Desde un mundo con más llanto del que puede entender.

Where dips the rocky highland


Of Sleuth Wood in the lake,
There lies a leafy island
Where flapping herons wake
The drowsy water rats;
There we've hid our faery vats,
Full of berries
And of reddest stolen cherries.
Come away, O human child!
To the waters and the wild
With a faery, hand in hand.
For the world's more full of weeping than you can understand.

Where the wave of moonlight glosses


The dim gray sands with light,
Far off by furthest Rosses
We foot it all the night,
Weaving olden dances
Mingling hands and mingling glances
Till the moon has taken flight;
To and fro we leap
And chase the frothy bubbles,
While the world is full of troubles
And is anxious in its sleep.
Come away, O human child!
To the waters and the wild
With a faery, hand in hand,
For the world's more full of weeping than you can understand.

Where the wandering water gushes


From the hills above Glen-Car,
In pools among the rushes
That scarce could bathe a star,
We seek for slumbering trout
And whispering in their ears
Give them unquiet dreams;
Leaning softly out
From ferns that drop their tears
Over the young streams.
Come away, O human child!
To the waters and the wild
With a faery, hand in hand,
For the world's more full of weeping than you can understand.

Away with us he's going,


The solemn-eyed:
He'll hear no more the lowing
Of the calves on the warm hillside
Or the kettle on the hob
Sing peace into his breast,
Or see the brown mice bob
Round and round the oatmeal chest
For he comes, the human child
To the waters and the wild
With a faery, hand in hand
From a world more full of weeping than he can understand

W.B. Yeats (1865-1939)

Poemas góticos. I Poemas de W.B. Yeats.