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Declaración de Artista

“Soy una construcción de otros, los otros me afectan,

ellos me modelan y yo solo soy el lienzo de la memoria”

Discurro que la práctica artística tiene la capacidad de reflejar situaciones problemáticas socio-
culturales del contexto, asociadas al género; reflexiono sobre el arte como una herramienta que
me permite activar pensamientos entorno a situaciones hegemónicas en diferentes ambientes
sociales. El cuerpo/carne, el dolor, el ámbito, los objetos usados y el trauma en su asocio al
enfrentamiento físico y emocional, sobre los discursos actuales, vinculado a lo autorreferencial,
son elementos y conceptos fundamentales en el desarrollo de mis propuestas formales.

Existen dos ejes dentro de mi proceso: La performance y la creación objetual para instalación;
dentro de mi propuesta de performance existen dos lineamientos: Uno, la exploración del Re-
trato, donde el espectador es constructor activo en el desarrollo de la obra; y dos, los ensambles
con diferentes materiales u objetos, donde el cuerpo experimenta no solo una resistencia física,
sino también emocional. Dentro de estos planteamientos repienso los espacios en una narrativa
desde lo íntimo.

Me interesa la creación de imágenes y objetos visualmente poéticos que permitan re-significar


situaciones domésticas relacionadas a lo corporal como soporte . Des-contextualizo acciones que
llevo al espacio público, para provocar algún tipo de reacción, donde el espectador sea participe
activo, y re-significar objetos cotidianos que permitan una infinidad de lecturas. La performance es
un acto realizado frente al otro, que irrumpe lo lógico del cotidiano, allí es donde reflexiono sobre
el arte como un pensamiento que se une a la vida misma, donde la memoria es la encargada de
comunicar un tiempo irrepetible.

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2009

Como artista he estado investigando las formas en que el Arte puede aplicarse a la
vida política cotidiana, no sólo como dispositivo de autorreflexión, sino como una
manera de generar e instalar modelos de interacciones sociales capaces de brindar
nuevas formas de relacionarse con la utopía. El concepto de lo efímero es uno de
los que se presentan en la forma de lo político y de su eficacia. Lo político se
elabora en mi obra en lugares, comportamientos y procesos de negociación
específicos, todo con una conciencia de su temporalidad y campo de acción. Por ello
considero que mi obra es arte contextual, un arte que supedita cualquier concepto
preconcebido de estrategias estéticas o artísticas a las necesidades del "aquí y
ahora", de la difusión, peso y repercusión de los sucesos en relación con momentos
específicos de la historia y de los diversos públicos. Lo efímero se ubica también
en la problemática de la autoría, que tiende a distribuirse y difundirse entre los
participantes-intérpretes de mi obra.

En mi obra, presento varias modalidades de delegación de autoría. No sólo se negocia


con el público la responsabilidad de la obra en función de su documentación o
terminación, sino que en ocasiones se le pide al público que cree la obra él mismo.
Mi intervención en la Décima Bienal de La Habana ejemplifica la forma en que el
público toma el control: un escenario, un podio, micrófonos vivos, dos personas en
uniforme militar, una paloma blanca y la posibilidad de acceso al podio para tener
un minuto sin censura se transformaron en un espacio viral de libertad de palabra.
(http://www.youtube.com/watch?v=XVV1Q6qT8Kk). Lo que se delega es el privilegio
adquirido por el artista, el privilegio concedido al artista por la sociedad y por
la historia del papel desempeñado por el arte y los artistas, un papel de libertad
y tolerancia previsto y negociado con mayor facilidad.

El objetivo de la obra es no s mp;amp; oacute;lo provocar procesos mentales de


pensamiento, suscitar la reflexión o crear un foro público para debatir ideas que
se han mostrado en su estado de contradicción, sino comprender la posibilidad de
trabajar con unarte útil. El arte se acepta principalmente en su función
contemplativa; incluso cuando la obra en sí se presenta en una forma "activa", lo
que en última instancia se pide del público es sobre todo una activación de la
mente. Lo que se persigue con el arte útil no se limita a sucesos en que la reacción
resultante del encuentro con la obra genere acción por parte del público. Es más
bien crear una aplicación para la doble condición de la metáfora: literalmente, un
"cambio de nombre" o un reencuadre de una situación, sea en un museo de arte o en
la calle o en una institución de enseñanza. Ésta es una estrategia que funciona en
su aplicación práctica y en la esfera simbólica. Por ejemplo, mi creación de un
proyecto a largo plazo en forma de una escuela de arte político ("Cátedra Arte de
Conducta") atendía a las implicaciones de la distribución del conocimiento,
simultáneamente como forma concreta de acceso a la realidad y en su dimensión
simbólica. Mientras las tradiciones recientes de las intervenciones artísticas en
la vida práctica cotidiana tienden a despojarlas de su funcionalidad (sea social o
mecánica) a fin de poder reubicarse en el afecto y en la percepción estética, hay
otros modelos más antiguos (más cercanos a mi interés) en que en las razones para
la creación de arte tienen aplicaciones más inmediatamente prácticas. La relación
entre ética y deseo se presenta en la obra como una encrucijada para estos temas.

Aunque creo que el arte es una de las formas posibles de poner en movimiento la
maquinaria social, abogo con energía por su autosabotaje. Por autosabotaje no es
me refiero simplemente a la creación de una paradoja, proceso que se asume siempre
en una obra de arte, sino como proceso de autodelimitación del "aura" del proyecto
y del artista.

Trabajo con arte de conducta. No trabajo creando revelaciones icónicas del cuerpo,
sino construcciones comprometidas socialmente del colectivo. El uso de arte de
conducta supone la ubicación de lo artístico en la conducta social como un lenguaje
artístico y en su capacidad de generador de significados. Me interesa crear un
entorno que permita transformar al "público" en "un ciudadano". En la obra "Murmullo
de Tatlin # 5", el público se ve obligado a remontarse en un imaginario político
creado por los medios de difusión, con los que guardan una relación anestesiada.
Se presentan las imágenes, no vinculadas con anterioridad a la experiencia personal,
a fin de transferir lo que era exclusivamente el conocimiento de otro tiempo y
lugar políticos a un recuerdo personal. En este caso, dos miembros de la policía
montada entraron en el museo con la instrucción de usar su entrenamiento en control
de multitudes con el público del espectáculo.

Otro aspecto de mi investigación es la presentación de modelos de negociación para


la visibilidad de la obra como Arte. Me interesa explorar las formas en que las
cosas se hacen artísticas, lo que convierte un momento en arte. Privilegio el
momento de duda sobre la condición de lo artístico dilatando su momento de conciencia
como tal por el público. La función denominativa (nombrar a algo "arte") se
transfigura en participativa (encontrar dentro de sí una obra de arte). Mi obra se
divide, por tanto, en proyectos a corto y largo plazo que fluctúan entre un solo
día y varios años. Lo que determina la duración es el uso práctico del tiempo para
lograr un objetivo específico, el lapso entre la presencia de la obra como suceso
y su delimitación o reconocimiento como obra de arte, su visibilidad como tal, su
potencial para generar significado controlado. Las obras no siempre se revelan de
inmediato como negociaciones entre lo real y lo representado, sino precisamente
como el montaje de esta tensión. Estas decisiones se toman en relación con la forma
en que la obra se lanza a la esfera social y sus expectativas dentro del estado de
lo político. Esto será parte de la investigación que comenzaré en septiembre de
2009 con la instauración de un nuevo proyecto a largo plazo en Europa: el Partido
del Pueblo Migrante (PMP). Esta pieza atiende el concepto de representación política
y su relación con el acceso directo a las estructuras establecidas de poder. Me
interesa apropiarme de los recursos del poder para crear poder, para crear
situaciones políticas a través del arte.

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2009 (versión corta)

Como artista he estado investigando las formas en el Arte puede aplicarse a la vida
política cotidiana, no sólo como dispositivo de autorreflexión, sino como una manera
de generar e instalar modelos de interacciones sociales capaces de brindar nuevas
formas de relacionarse con la utopía. El concepto de lo efímero es uno de los que
se presentan en la forma de lo político y de su eficacia. Lo político se elabora
en mi obra en lugares, comportamientos y procesos de negociación específicos, todo
con una conciencia de su temporalidad y campo de acción. Por ello considero que mi
obra es arte contextual, un arte que supedita cualquier concepto preconcebido de
estrategias estéticas o artísticas a las necesidades del "aquí y ahora", de la
difusión, peso y repercusión de los sucesos en relación con momentos específicos
de la historia y de los diversos públicos. Lo efímero se ubica también en la
problemática de la autoría, que tiende a distribuirse y difundirse entre los
participantes-intérpretes de mi obra.

/
1992

"Quería volver a poner el arte al servicio


de la mente"
Marcel Duchamp

El arte para mí es, "el espacio y la forma" a través de los cuales pienso. Cada
una de mis conclusiones artísticas es la consecuencia de posiciones vivenciales,
modelando el arte, a su vez, nuevas actitudes de mi propia vida. Lo que muestro
ahora es una respuesta a la pregunta de la funcionalidad del arte, que no es
"bajarlo o "subirlo" para su consumo, sino hacerlo un medio de reflexión y sentido.

Exhibir la obra de Ana, lo suficientemente válida e importante para el también se


busca en la vida mediante el arte, su legado real es efímero arte en Cuba, es darle
el lugar que le corresponde entre nosotros. Ana, al convertirse en parte de la
naturaleza. Coincido con ella en dar al proceso de creación "igual relevancia que
a la obra terminada en la actitud hacia la obra, muy cercana a la devoción, la
responsabilidad, la acción simbólica, traspasar el objeto, concebir el arte como
investigación y como "la forma en que reestablezco los lazos que me unen al
universo".
Juan Fco. Elso es para mí el paradigma de esta visión, pues para él "la obra" era
un proceso mucho mayor, intenso y complejo que el producto final que podría ser
exhibido. Con "Esta obra no existe" -a partir de un fragmento de su pieza "La
Noche, El Día"- propongo una arqueología visual más allá del objeto presentado. La
reflexión en torno al sentido de esta obra da la clave de lo que propongo: que la
exposición como "obra" e "idea" trascienda el sólo hecho de muestra museográfica,
histórica o documental, para convertirse en la exposición de un punto de vista.