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CIUDADANO (A)

PRESIDENTE Y DEMÁS MIEMBROS DE LA CORTE DE APELACIONES DEL


CIRCUITO JUDICIAL PENALDEL ÁREA METROPOLITANA DE CARACAS
SU DESPACHO.-

Nosotros, WALDEMAR NUÑEZ LÓPEZ y RODOLFO LUIS QUIJADA , abogados en


ejercicio, inscritos en el Instituto de Previsión Social del Abogado bajo los Nº 68.874 y
82.529, ante su competente autoridad comparecemos, muy respetuosamente en nuestras
condición de Defensores Privados del ciudadano EDUARDO JOSÉ CASTILLO
BARRIOS, titular de la Cédula de Identidad Nº V 6.849.425, ampliamente identificado en
autos a los fines de dar contestación dentro del tiempo hábil al recurso de apelación
interpuesto por la Abogada RUBÍ SCARLET PADRÓN GONZALEZ, Fiscal Quinta
Auxiliar del Ministerio Público de la Circunscripción Judicial de Área Metropolitana de
Caracas de Caracas, los cuales pasamos a hacer en los siguientes términos:

INADMISIBILIDAD DE LA ACUSACIÓN
POR INCUMPLIMIENTO DE LAS CARGAS PROCESALES

Conforme a la propia Doctrina Vinculante del Ministerio Público y la


Jurisprudencia del Tribunal Supremo de Justicia (que de seguidas referiremos) esta
representación Fiscal debió explicar como parte de los presupuestos contenidos en el
artículo 308 del texto adjetivo penal, cuál era el sustento probatorio y el basamento lógico
formal donde reposan sus afirmaciones de los hecho acreditados en el libelo acusatorio
que pudieran atribuírsele bajo silogismo jurídico la responsabilidad penal a nuestro
defendido EDUARDO JOSÉ CASTILLO BARRIO , lo cual sólo pudiere hacerse
concatenando o relacionando los elementos de convicción que adjunta a título de
fundamentos de la acusación, con la imputación, esto, por una parte, EN ARAS DE
PERMITIR EL INEXCUSABLE CONTROL MATERIAL DEL ACTO
CONCLUSIVO POR PARTE DE ESTE ÓRGANO JUDICIAL Y POR OTRA
PARTE, PARA RESPETAR EL DERECHO DE LA DEFENSA TÉCNICA A
EJERCER LA CONTRADICCIÓN DEL ESCRITO ACUSATORIO.

De lo anteriormente expuesto debió la Abogada RUBÍ SCARLET PADRÓN


GONZALEZ; hacer una formulación de su libelo acusatorio con atención irrestricta al
principio de la “verdad como norte en el proceso penal”, contenido en el artículo 13 del
texto adjetivo penal; preponderándoles a los Honorables Jueces Superiores que habrá de
conocer el presente asunto que los señalamientos de los hechos referidos en el actos
conclusivo por la referida Fiscal Auxiliar son adversos y contradictorios; desvelándose
ante la Juez Undécima en Funciones de Control ; la manera discordante que exhibe el
exiguo desempeño técnico-legal de la Fiscal Auxiliar RUBÍ SCARLET PADRÓN
GONZALEZ; quien palmariamente contraviene el acto procesal sometido a su
conocimiento investigativo como Titular de la Acción Penal en la presente causa;
ejecutando así ilegítimamente una series de actos lesivos que atentan contra el Orden
Público Constitucional; La Tutela Judicial Efectiva y Debido Proceso; extendiéndose en la
asignada averiguación (N° MP456035-2015); bajo una actividad procesal, artera,
caprichosa, vaga e infundada desde cualquier perspectiva jurídica, que afirman una vez
más la ARBITRARIEDAD de esta Funcionaria Adjunta al MINISTERIO PÚBLICO,
que se convierte en presente asunto en UNA MAQUINA DE ACUSACIÓN;
REVELANDO QUE SU TRAMA ES CULPAR DE FORMA ABUSIVA A EL
ENCAUSADO Y SU NORTE NO ES LA JUSTICIA SINO EL PERSEGUIR EL
DELITO A TODA COSTA SIN FUNDAMENTOS Y CON DÉBILES ELEMENTOS
DE CONVICCIÓN O DE JUICIO.
De los anteriormente expuesto insistimos que la Abogada RUBÍ SCARLET
PADRÓN GONZALEZ; contraviene palpablemente la propia doctrina vinculante del
Ministerio Público Cito, con la venia del Tribunal de Alzada , Doctrina Vinculante del
Ministerio Público, contenida en el Informe Anual del Fiscal General de la República
2004, Tomo I, Págs., 827-829, Oficio DRD-25-27-013-2004, DEL 16 DE ENERO DE
1
2004, que tomamos de otra excelente publicación del Dr. Bustillos, ( ) extracto
pertinente:

“…el legislador exige una debida fundamentación basada en los


elementos de convicción. Una imputación fundada no es solamente
atribuir la comisión de un hecho punible a determinada persona, sino
que implica explicar, razonar, en fin, dar cuenta de los soportes de la
misma.” (Resaltado nuestro).

Por ello, en cumplimiento de sus cargas procesales la aludida Fiscala Auxiliar Quinta del
Área Metropolitana de Caracas debió indicar en su acusación las diligencias, en concreto,
que a su juicio le condujeron a tener por demostrados los hechos que en su conjunto
conforman el delito por el cual acusa, máxime cuando – comete el “craso error” en
contraposición al irrestricto deber de una Magnánima Institución como lo es el Ministerio
Publico; de alterar de manera deliberada, excesiva y descomedida el Orden Público;
expresándole con gran desconcierto a los Honorable Jueces de Alzada que habrá de
conocer el presente escrito de oposición ; que tal situación es equiparable a DEVASTAR
no solo el procedimiento establecido previamente por el legislador (PRINCIPIO DE
LEGALIDAD PROCESAL), sino en ese derecho fundamental que encierra todo este
contexto que no es otra forma que la garantía al DEBIDO PROCESO.

1BUSTILLOS Lorenzo. Doctrina Penal y Procesal Penal del Ministerio


Público. 1987 al 2006. Vadell Hermanos. Caracas. 2008. Pág., 355.
Para la demostración de los vicios antes denunciado cito el contenido de los folios 6 al 10
de las actas procesales que conforman el presente expediente, del escrito de apelación, en el
desarrollo del acápite que la Vindicta Pública distingue “CAPÍTULO IV DE
FUNDAMENTOS, MOTIVOS”, en la que asevera partiendo en el primer aparte de
referido capítulo IV lo siguiente:

“….Denuncio la infracción del articulo 300 numeral 4 del Código


Orgánico Procesal Penal por errónea interpretación e inobservancia
del articulo 312 en su Ultimo Aparte de Código Orgánico Procesal
Penal; por cuanto el Órgano Jurisdiccional al exponer las razones
que llevaron a decretar el SOBRESEIMIENTO; conforme a lo
requerido por la defensa circunstancia que son propia del desarrollo
del Juicio oral y público el Ultimo aparte del articulo 312
ejudeem….

De lo arriba expuesto se logra concluirque esta Fiscal Auxiliar Interina discurre “más allá
de lo permisible” cuando dispone en el ejercicio de la función pública encomendada;
ACTÚANDO FUERA DE SU “COMPETENCIA PROCESAL” trata encubrir
subrepticiamente en el presente asunto; su difusa capacidad investigadora, sumado
conjuntamente con una escasa pericia técnica que la dejar ver como una deficiente
Operadora de Justicia, cualidades estas impropias de una Fiscal del Ministerio Público,
que dispuso en el ibelo acusatorio, en el desarrollo del acápite que la Vindicta Pública
distingue “CAPÍTULO II DELOS HECHOS”, en la que asevera partiendo en el primer
aparte de referido capítulo II lo siguiente.

“(…) motivado a que en fecha 28 de Septiembre aproximadamente a las


10:15 horas de la mañana aproximadamente, momento en cual la victima
ARNALDO ALBERTO MILLÁN CARPIO , se encontraba en la
inmediaciones de la Universidad Experimental Politécnica de la Fuerzas
Armadas (UNEFA), conversando con el profesor Delgado
específicamente en el piso 10, este al voltear observo que venía el
imputado Eduardo Castillo, quien se acercaba haciendo muecas y
burlas en contra de su persona (…)”(Subrayado y en negrillas nuestro)

Esta premisa es falsa y artera e insistimos a los Honorable Jueces Superiores que
conocerán de presente escrito de Contestación, que éste ciudadano ARNALDO JOSÉ
MILLÁN CARPIO, en absoluto estuvo conversando con el testigo presencial de los
hechos profesor ARMANDO DELGADO, exhortándole a este digno Tribunal de
Alzada que nada más incierto que esta aseveración de parte de la Vindicta pública; ya
que referido Testigo presente el día de los hechos; develo palmariamente la verdad de los
acontecido en el Acta de Entrevista depuesta por ante el propio Ministerio Publico, en
fecha 21 de Octubre del año 2015, Folio (6 y 7) del Expediente MP 456035 2015, en la
cual asevera textualmente lo siguiente:

“(…) yo soy profesor en la UNEFA, doy clase los días lunes y


jueves, los hechos ocurrieron un día lunes28 de Septiembre del año 2015,
aproximadamente 10 am, específicamente piso 10, yo estaba en la puerta
del aula 10-05, hablando con el Profesor Castillo; llego en ese momento
el profesor Millan, me saludo y se dirigió diciéndole al profesor
Castillo, diciéndole ʺtu eres gay , tu eres gay ʺ(…)” (Subrayado y en
negrillas nuestro)

El Ministerio Público basa el Libelo Acusatorio en suposiciones falsas y


discordantes, en las cuales incide el hecho de atribuirle menciones sobre circunstancias
que no contienen ni se desprenden de la ya referida diligencia de investigación, al punto
comprometido que esta narrativa se APARTA INDUDABLEMENTE DE A ESA
RELACIÓN CLARA PRECISA Y CIRCUNSTANCIADA que requiere
ineludiblemente todo acto conclusivo de Acusación Fiscal; acentuándole que los hechos
aquí acreditados por la Vindicta Publica son inexistentes, distorsionados y
contradictorios enfatizándole exasperadamente que este Acto Conclusivo no cumplen
adecuadamente con lo descrito en 308 ordinal 2 del Código Orgánico Procesal Penal
vigente.

Para la argumentación de los repetidos vicios ejecutados por la Vindicta Pública


cito el contenido de los folio (59) de las actas procesales que conforman el presente
expediente, del libelo acusatorio, en el desarrollo del mismo acápite que la vindicta pública
distingue “CAPÍTULO II. RELACIÓN HECHOS; en la cual afirma textualmente lo
siguiente:

“(…) donde se generó una discusión de palabras es cuando el ciudadano


Eduardo castillo; se le encimo y le propino un golpe en la cara a la
altura de la ceja derecha, forcejeando por unos minutos; donde cayeron
sobre el Cristal de la sala de profesores donde logro lesionar a la
víctima ALNARDO MILLÁN, CON UNA HERIDA EN LA PIERNA,
CUYA LESIÓN AMERITO SEIS (6) PUNTOS DE SUTURA (…)”
(mayúscula subrayado y en negrillas nuestro)

La Representante del Ministerio Público desnaturaliza la Acusación Fiscal al


afirmar que la víctima recibió una herida cortante en la pierna derecha , cuya lesión
ameritaba seis (6) puntos de sutura; De lo anteriormente señalado se desprende que el
Vindicta Publica no revela con claridad y suficiente especificidad sobre los elementos que
se desprenden del informe pericial emanado de la DIVISIÓN MÉDICO FORENSE DEL
MINISTERIO PUBLICO, de fecha 29 de Septiembre del año 2015, donde se
evidencia en las conclusiones del Profesional Forense II, Dr Antonio Vaianella; en
ítem que la aludida experticia forense describe como “CICATRICES NOTABLES: NO
QUEDARON”; lo cual devela CLARAMENTE LA EXTRALIMITACIÓN
ESPECULATIVA DE LA VINDICTA PUBLICA, al exponer como fundamentos de la
acusación afirmaciones de hechos que “NO”se compaginan o reflejan con el contenido
de la aludida diligencias de investigación criminal (Informe Forense), DE FORMA
QUE RESULTA IMPOSIBLE CONOCER SI SE TRATA DE HECHOS
REALMENTE DEMOSTRADOS O SON SIMPLES CONJETURAS O
ELUCUBRACIONES DEL TITULAR DE LA ACCIÓN PENAL.

De lo anteriormente expuesto resaltamos que todas y cada una de la premisas


descritas en los hechos insertos en el sublevo Acto Conclusivo; carecen indubitablemente
de una Congruencia lógica, emplazando que la aludida Acusación Fiscal no se adecuá
proporcionalmente a un orden cronológico, sistemático y nomológico a LA
CIRCUNSTANCIA DE MODO, TIEMPO Y LUGAR DE LOS HECHOS
AFIRMADOS POR EL MINISTERIO PÚBLICO, ya que solo estaría relatando
generalizadamente y a su modo de ver unos acontecimiento que presumen la comisión de
un presunto delito contra las personas; pero no describe los eventos y los elementos de
convicción señalados como fundamentos de la imputación que pudieran atribuírsela a
nuestro patrocinado en la realización de alguna actividad “intencional”previa
desplegada CON ACTOS ANTERIORES O SIMULTÁNEOS que describan su autoría
en tipo penal atribuidos por la vindicta pública, de ningún modo el Ministerio Público
establece cuales son los elementos de convicción que resultan del análisis de las actas
procesales que describen cómo nuestro patrocinado ciudadano EDUARDO CASTILLO,
tuvo la intencionalidad de hacerle un daño a la presunta Víctima, solo se limita esta
fiscalía en forma grotesca a enuncian solo el ilícito penal precalificado y acogidos por
este Órganos Jurisdiccional, sin fundamento alguno de un forma in coherente,
desordenada y asistemática; acentuando que este relato debió estar dotado de un
comienzo, de un desarrollo y de un final, que además de hallarse causal y secuencialmente
dispuestos, deben adecuarse a los que efectivamente sucedió sin alteraciones, vulnerado
indudablemente también, lo que es exigido en el único aparte del artículo 308 del
Código Orgánico Procesal Penal que ha sido descrito en el numeral segundo.
Asimismo tampoco pudieron los Fiscales encargados de la investigación verificar la
preexistencia de algún hecho que generara algún tipo de problema o situación que
hubiese suscitado la aversión entre mi patrocinado con la presunta víctima
ALNARDO MILLÁN y nunca se estableció la convicción verídica de tal enemistad
manifiesta; lo que conlleva manifiestamente a la EXTRALIMITACIÓN
ESPECULATIVA DE MINISTERIO PÚBLICO SOBRE UNOS HECHOS QUE EN
NINGÚN TIEMPO SUCEDIERON inclusive la aludida representante de la Vindicta
Pública asentó en su pedimentos basándose subrepticiamente en unos conjeturales
elementos de convicción que INCLUSIVE NO FUERON INCORPORADOS A LOS
AUTO;
En este mismo orden de idea surgen innumerables dudas bajo una vaga y trascendida
narrativa no ajustada a la verdad de la Fiscal SOLY CALA ROSALES, quien
sesgadamente y haciendo gala de un relato tardo, claramente niegan lo cierto
queriendo afirmar lo falso y así alterar la verdad de los hechos acontecido de fecha
28/09/2015, esto con el ánimo de persuadir y convencer a este Digno Juzgador de la
culpabilidad del ciudadano.

Tales conjetura de la Fiscalía Quinta de Área Metropolitana de Caracas son


incongruente y contrapuesta con lo que ha indicado respecto de esta exigencia el
Máximo Tribunal de Tribunal de la República. Sala de Casación Penal; de Fecha 12-
07-2000 Exp C 00-0605. Sentencia 962.

“Al crearse la institución del Ministerio Público, como órgano de


buena fe, lo que se quiere la existencia de dos órganos de control en
relación a la legalidad de la prueba y a la realización del Debido
Proceso. El o la “fiscal” que busca de cualquier manera una sentencia
condenatoria NO ES EL o la fiscal que describe el Código Orgánico
Procesal Penal, pues está en la obligación, al igual que el juez, de
hacer que se respeten las garantías procesales, evitando de esta manera
cualquier acción que las violente…”

En este sentido, el Fiscal General de la República en la Circular Nº DFGR-DFGR-DGAJ-


DRD-3-2001-004, de fecha 28 de noviembre de 2002, que fuera dirigida a los diferentes
fiscalías, girándoles instrucciones sobre el contenido estructural del escrito de acusación y
los Requisitos del mismo, expreso lo siguiente:

”…Es necesario señalar que el cumplimiento de este requisito permitirá


conocer de una manera adecuada, el hecho y sus circunstancias. Es por
ello que esa relación requiere de una exposición clara, precisa y
circunstanciada, que comprenda lugar, tiempo, modo y demás
elementos que caracterizan la comisión del delito, es decir, la narración
de cada hecho en forma cronológica, detallada correlacionada y sin
discriminación. Por consiguiente, es importante tener presente que son
los hechos contenidos en la acusación, los que van a ser considerados
por el órgano jurisdiccional para fijar el objeto del juicio. En este
sentido se reitera que no basta una narración indiferenciada de sucesos,
se requiere que éstos sean narrados, precisando claramente su relación
con él o cada uno de los imputados, según fuere el caso, lo que permitirá
verificar cuál fue el hecho que cometió o cometieron, así como también
cuándo y cómo fue realizado, elementos éstos relevantes a los efectos de
establecer la calificación jurídica, los grados de participación…”
Por los motivos, antes indicados, solicito los Honorable Jueces Superiores Control
no admitir la Apelación Ejercida por Abogada RUBÍ SCARLET PADRÓN
GONZALEZ, Fiscal Quinta Auxiliar del Ministerio Público de la Circunscripción Judicial
de Área Metropolitana por no cumplir la acusación presentada por Ministerio Público
con los requisitos a que se refiere el artículo 308 ordinal 2º del Código Orgánico
Procesal Penal, y proceda en consecuencia ratificar SOBRESEIMIENTO de la
causa a favor nuestro defendido EDUARDO CASTILLO.

Incluso DEVELAMOS que referida titular de la acción penal, además de haberse


apartado de la Doctrina Vinculante del Ministerio Público, trasgredió la doctrina de la
Sala Penal del Tribunal Supremo de Justicia plasmada entre otras

El Fiscal General de la República ilustró la importancia de este aspecto de la acusación


afirmando en el Oficio DRD-25-27-013-2004, DEL 16 DE ENERO DE 2004:

“…la labor investigativa del Fiscal, así como su correcta indicación en el


escrito de acusación, es de suma importancia, ya que de ello dependerá
la convicción que obtendrá el juez respecto a si efectivamente se cometió
un delito, así como si el imputado fue autor o partícipe del mismo; pero
además implica la garantía de los derechos del imputado y la efectiva
correlación de los hechos y el delito imputado…” (Resaltado nuestro)

La Doctrina de la Fiscalía General de la República es Vinculante:

Oficio S/N, que se menciona en el Informe Anual del 2004, Tomo I, Pág., 110-113:

“…es la propia Ley Orgánica del Ministerio Público la que autoriza al


Fiscal General de la República a dictar tales circulares, que tienen
carácter obligatorio en el ámbito interno de la Institución, razón por la
cual su incumplimiento generaría consecuencia de orden disciplinario.” (
2
)

El Ministerio Público, en su condición de titular de la acción penal pública, es quien


tiene la carga de PROBAR los hechos que IMPUTA y por su parte, el Tribunal de
Control, debe entonces examinar, sobre la base de los elementos de convicción traídos
al proceso y señalados por el Fiscal en su libelo acusatorio, si los hechos Imputados
poseen el debido soporte o respaldo desde el punto de vista probatorio.

Como puede apreciarse de la trascripción parcial de la Doctrina Vinculante del


Ministerio Público, se impone a los Fiscales que al exponer los elementos de convicción en

2
BUSTILLOS Lorenzo. Doctrina Penal y Procesal Penal del Ministerio
Público. 1987 al 2006. Vadell Hermanos. Caracas. 2008. Pág., 230.
que se apoya la acusación deben indicar el fundamento que extrae de la información
indicada respecto del cuerpo del delito y de la culpabilidad:

“…no señala cuál es el fundamento que extrae de la información


indicada respecto a la efectiva materialidad del hecho o la
responsabilidad de los imputados en el mismo.” (Resaltado nuestro)

Como se desprende de esta Doctrina de la Institución, parte de la explicación o


razonamiento que debe hacer el Ministerio Público, debe estar orientada a dar a conocer
cuáles elementos de convicción considera que son demostrativos del hecho punible en su
corporeidad y cuáles en su criterio podrían demostrar la responsabilidad penal o
culpabilidad, puesto que pudiera suceder que esté satisfecho alguno de estos extremos,
verbigracia la comisión del hecho y no así la autoría o la participación de alguna persona en
su ejecución.
De allí que el examen sobre la existencia del fundamento serio debe extenderse a la
verificación de que ambos extremos (que para fines didácticos se han distinguido como
cuerpo del delito y culpabilidad) estén debidamente acreditados, sustentados a través de
prueba suficiente para vulnerar la presunción de inocencia.

Lo anteriormente expuesto, partiendo de la interpretación que la propia Institución del


Ministerio Público ha hecho respecto de la obligación del Fiscal al libelar su acusación y
que forma parte de los argumentos o alegatos sobre los cuales el Tribunal de Control debe
adentrarse y examinar a profundidad y resolver de manera motivada, condición sine qua
non para poder acoger y hacer suyas las razones por las cuales se encuentran demostrados
los hechos que, de manera efectiva y precisa encuadran en un tipo o en varios tipos penales
en particular.

Si la acusación puede ser admitida y así lo pronuncia este Tribunal de Control, se


impone entonces que los elementos de convicción que incorpora a su libelo acusatorio
como “fundamentos de la imputación” constituyan en efecto los soportes de los “Hechos
Imputados”, lo cual, tomando la citada Doctrina Vinculante del Ministerio Público debió
previamente “…explicar, razonar, en fin, dar cuenta…”

Debe existir un adecuación entre los Hechos Imputados, con los Elementos de
Convicción, puesto que el auto de apertura a juicio, en la fijación judicial de los hechos y
sus circunstancias que serán objeto del debate en la audiencia de juicio oral y público, se
deberá atener a ellos y sucedáneamente también la Sentencia del Tribunal de Juicio,
atendiendo al principio de Congruencia.
En apoyo a lo anterior, me permito traer al presente escrito extracto de una sentencia
de la Sala Constitucional, que considero pertinente:

Sentencia 1303 de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia con carácter
vinculante del 20 de junio de 2005:

“…existe un control formal y un control material de la acusación…”

El control material:

“…implica el examen de los requisitos de fondo en los cuales se fundamenta el


Ministerio Público para presentar la acusación, en otras palabras, si dicho
pedimento fiscal tiene basamentos serios que permitan vislumbrar un pronóstico de
condena respecto del imputado (…) y en el caso de no evidenciarse este pronóstico
de condena, el Juez de Control no deberá dictar el auto de apertura a juicio,
evitando de este modo lo que en doctrina se denomina la “pena del banquillo”
(Resaltado nuestro)

En este mismo fallo, se expresó con relación a la audiencia preliminar, lo siguiente:

“…es en ésta donde se puede apreciar con mayor claridad la materialización del
control de la acusación, ya que en la misma, es donde se lleva a cabo el análisis de
si existen motivos para admitir la acusación…” (Resaltado nuestro)

Y como parte del llamado control material de la acusación el Juez de Control deberá
adentrarse en los fundamentos “…que tomó en cuenta el Fiscal del Ministerio Público para
estimar que existen motivos para que se inicie un juicio oral y público contra el acusado,
realizando el Juez el mencionado estudio…” (Resaltado nuestro)

Sentencia del 3 de agosto de 2007, en el expediente 07-8000, en la cual se reitera el


contenido del pronunciamiento emanado bajo el Nº 1.500/2006, de 3 de agosto, dictada
también por la Sala Constitucional:

“…se determina que, contrariamente a lo que suele afirmarse algunos


tribunales penales, el Código Orgánico Procesal Penal no establece una
prohibición absoluta, al juez de control, de que falle sobre cuestiones que
son propias del fondo de la controversia. Lo que prohíbe la referida ley
es que el juez de las fases preparatoria e intermedia juzgue sobre
cuestiones de fondo que son propias y exclusivas del juicio oral. De allí
que materias como la pertinencia, legalidad y necesidad de la prueba, las
excepciones relativas a la extinción de la acción penal (prescripción de
la acción, cosa juzgada), el sobreseimiento (atipicidad de los hechos que
se investigan, concurrencia de una causa de justificación, de
inculpabilidad o de no punibilidad, la inexistencia del hecho objeto del
proceso o la no atribuibilidad del mismo al imputado), son, indiscutible
e inequívocamente, materias sustanciales o de fondo sobre las cuales el
juez de control tiene plena competencia para la valoración y decisión.”
(Resaltado nuestro)

En el caso que nos ocupa, lo que la defensa peticiona (y también decimos que lo
hacemos de manera expresa) es que el Tribunal de Control, sobre la base de los elementos
de convicción ofrecidos como fundamentos de la acusación, realice una revisión en detalle
del libelo acusatorio y de esta forma constate si la representación del Ministerio Público ha
sido consecuente con los requisitos establecidos en el artículo 308 en sus numerales 2 y 3
del texto adjetivo penal; o si por el contrario, al exponer el resultado de su investigación,
presentando los elementos de convicción sobre los cuales, a su entender, se apoyan los
hechos imputados, hace afirmaciones sobre hechos que no están demostrados con los
elementos que cita.

Haciendo nuestras también las palabras de la Sala Constitucional al enseñar en qué


consiste el denominado “Control Material”, lo que impetramos al honorable Tribunal de
Control, es que, en la ponderación y posterior resolución sobre si el pedimento Fiscal tiene
basamentos serios que permitan vislumbrar un pronóstico de condena respecto del
imputado, al proceder al examen de los requisitos de fondo aducidos como fundamentosde
la acusación, verifique si –como afirma el Ministerio Público- tales diligencias de
investigación se corresponden en su contenido con los hechos que la vindicta pública da por
demostrados.

En contraposición a lo anterior, pudiera concluirse que, o bien los hechos afirmados


por el Ministerio Público, en los cuales se sustenta su imputación, no poseen un debido
respaldo o soporte probatorio o que éstos no han sido adecuadamente expuestos o
presentados en la acusación (en cumplimiento de los numerales 2 y 3 del artículo
308ibid),se impone que esta autoridad judicial se ABSTENGA de dictar el auto de
apertura a juicio.

Esto constituye parte esencial de la función de depuración del proceso a la cual se


alude entre otras en la sentencia comentada del 3 de agosto de 2007 que antes citamos, en la
cual la Sala dejó establecido lo siguiente:

“Al respecto, debe esta Sala reiterar que la fase intermedia del
procedimiento penal ordinario tiene por finalidades esenciales lograr la
depuración del procedimiento, comunicar al imputado sobre la
acusación interpuesta en su contra, y permitir que el Juez ejerza el
control de la acusación. Esta última finalidad implica la realización de
un análisis de los fundamentos fácticos y jurídicos que sustentan el
escrito acusatorio, fungiendo esta fase procesal entonces como un filtro,
a los fines de evitar la interposición de acusaciones infundadas y
arbitrarias (sentencia n° 1.303/2005, de 20 de junio).” (Resaltado
nuestro)

En el supuesto que el Tribunal de Control prescinda del examen y ponderación de las


diligencias de investigación criminal que indica el Fiscal como elementos de convicción
para acreditar los hechos imputados y resuelva admitir la acusación aun cuando en esta no
se hayan señalado cuál o cuáles son los fundamentos que extrae de los elementos de
convicción incorporados al libelo acusatorio, estará quebrantando en forma directa y
manifiesta el CARÁCTER CONTRADICTORIO del proceso y se favorecerá al
Ministerio Público al relevarlo del cumplimiento de una carga procesal.

Prescindir de la verificación a la cual he aludido en el presente acápite y admitir la


acusación, independientemente de que el Ministerio Público de por demostrado hechos con
actas de diligencias de investigación que no señalan los hechos que el Ministerio Público
afirma o que se admita la acusación aun cuando el Fiscal no haya explicado de manera
razonada y clara en cuál o cuáles elementos de convicción apoya los hechos que imputa,
constituirá una intolerable violación a los derechos de alegación y de defensa que
amparan a mis defendidos, imponiéndole un deplorable sesgo a nuestra capacidad de
intervenir en el presente proceso penal.

Citamos, con la venia del Tribunal de Alzada, extracto pertinente de un pronunciamiento


emanado de la Sala Constitucional, en la cual a su vez se reflejó el criterio de la Sala de
Casación Penal:

“La Sala de Casación Penal de este máximo Tribunal ha señalado al


respecto que:

“… el debido proceso es el conjunto de garantías que protegen al


ciudadano sometido a cualquier proceso, que le aseguran a lo largo del
mismo una recta y cumplida administración de justicia; que le aseguren
la libertad y la seguridad jurídica, la racionalidad y la fundamentación
de las resoluciones judiciales conforme a Derecho. Desde este punto de
vista, entonces, el debido proceso es el principio madre o generatriz del
cual dimanan todos y cada uno de los principios del Derecho Procesal
Penal… ” (Sentencia N° 106, del 19 de marzo de 2003. Tribunal
Supremo de Justicia. Sala de Casación Penal. Magistrado ponente
Beltrán Haddad. Expediente N° 02-0369).

Ahora bien, la defensa material, como manifestación del debido proceso,


implica en líneas generales la facultad del imputado de intervenir en el
proceso penal que contra él se ha incoado, así como también de llevar a
cabo todas las actividades procesales necesarias para evidenciar la falta
de fundamento de la potestad penal que contra él ejerce el Estado, o
cualquier circunstancia que la excluya o la atenúe. Tales actividades
se concretan básicamente en las siguientes facultades: a) ser oído, b)
controlar la prueba de cargo que podrá utilizarse válidamente en la
sentencia, c) probar los hechos que invoca a los fines de neutralizar o
atenuar la reacción penal del Estado, d) valorar la prueba producida en
el juicio, y e) exponer los argumentos de hecho y de derecho que
considere pertinentes a los fines de obtener una decisión favorable
según su posición, en el sentido de excluir o atenuar la aplicación del
poder penal estatal (vid. Maier, Julio. Derecho Procesal Penal. Tomo I.
Segunda edición. Editores del Puerto. Buenos Aires, 2004, p. 546).

Sentencia de la Sala Constitucional del 30 de octubre de 2009, expediente 08-0439:

“Artículo 49. El debido proceso se aplicará a todas las actuaciones judiciales y


administrativas; en consecuencia (…)

El contenido de este derecho, se traduce en la facultad de toda persona de intervenir


en el proceso penal que contra ella se haya incoado, así como también de llevar a
cabo las actividades procesales necesarias para evidenciar la falta de fundamento
de la potestad penal que contra él ejerce el Estado, o cualquier circunstancia que la
excluya o la atenúe.” (Resaltado nuestro)

Para que esta Defensa técnica pueda evidenciar la falta de fundamento de la


acusación, resulta imprescindible que el Tribunal de Control verifique, a través del examen
de los elementos de convicción señalados por el Ministerio Público como el fundamento de
la acusación y si estos poseen la aptitud o capacidad demostrativa suficiente como para
tener por efectivamente probados los hechos imputados.

Y en contraposición a esto, si por alguna razón el órgano judicial omite el cumplimiento de


su obligación (vale decir, la de ejercer el Control Material de la Acusación), creemos que
tal proceder implicaría el quebrantamiento de Garantías y Derechos de rango constitucional
a un juicio justo con el respeto al debido al proceso, derecho a una justicia accesible,
imparcial, idónea, transparente, autónoma, independiente, responsable, equitativa y
expedita, sin dilaciones indebidas, sin formalismos o reposiciones inútiles, todos estos
consagrados en los artículos 2, 22, 23, 25, 26, 49, 51 y 257 de la Carta Magna.

En síntesis, estima esta Defensa técnica, que en cumplimiento efectivo de las funciones
atribuidas por la Constitución y el texto adjetivo penal, para resolver acerca de la admisión
o no de la acusación, este Tribunal de Control debe examinar si el Ministerio Público
cumplió con las siguientes cargas procesales:

- Señalar en forma motivada (clara, precisa y circunstanciada)los hechos


imputados;
- Indicarcuál es el soporte o sustento probatorio de los hechos imputados;

- Exponer, de manera clara y precisa, cuál o cuáles hechos considera que se


desprenden de cada uno de los elementos de convicción;

- Motivar la relación que existe entre los hechos Imputados y las diligencias de
investigación que indica como elementos de convicción;

Lo anteriormente expuesto se encuentra amparado en el artículo 308 del Código


Orgánico Procesal Penal, en la Doctrina Vinculante del Ministerio Público antes citada y en
la sentencia (también vinculante) de la Sala Constitucional, Nro., 1303, del 20-06-
05.Asimismo, en el sistema interamericano de derechos y garantías (los cuales forman parte
del bloque de constitucionalidad), en complemento a lo antes afirmado, quedaron obligados
los países suscriptores en los siguientes términos:

CONVENCIÓN AMERICANA SOBRE DERECHOS


HUMANOS. Artículo 8: -2.literal b) comunicación previa y
detallada al inculpado de la acusación formulada; c) concesión al
inculpado del tiempo y de los medios adecuados para la
preparación de su defensa; (Resaltado nuestro)

PACTO INTERNACIONAL DE LOS DERECHOS CIVILES


Y POLÍTICOS DEL HOMBRE. Artículo 14. Del derecho al
debido proceso: derecho de defensa, proceso justo, juez natural e
imparcial, estado de inocencia, derecho al recurso, derecho a la
indemnización, cosa juzgada en bis in idem. 2. toda persona
acusada de un delito tiene derecho a que se presuma su inocencia
mientras no se pruebe su culpabilidad conforme a la ley. 3. Durante
el proceso, toda persona acusada de un delito tendrá derecho, en
plena igualdad, a las siguientes garantías mínimas: a) a ser
informada sin demora, en un idioma que comprenda y en forma
detallada, de la naturaleza y causa de la acusación formulada en
su contra; b) a disponer del tiempo y los medios adecuados para la
preparación de su defensa…” (Resaltado nuestro)

La observancia de los requisitos de la acusación antes señalados, permite el ejercicio


efectivo del derecho que asiste al imputado y a su defensor de controvertir los “hechos
imputados”, en tanto a sus fundamentos, como en la aptitud de los supuestos elementos de
convicción en que se sustenta para comprobar la comisión del delito y para comprometer la
presunta responsabilidad del imputado.

Por lo tanto, más que una mero o simple formalismo por el cual no debería ser
sacrificada la justicia (artículo 257 de la Constitución), estas exigencias atañen de manera
directa al ejercicio del derecho de acción (ius ut procedeaturo derecho a proceso) deducida
de la interposición de la acusación por parte del titular de la acción penal pública, que en
los términos -entre otras- de la sentencia vinculante de la Sala Constitucional antes
mencionada, comprometen a este honorable Tribunal de Control a un pronunciamiento
expreso, positivo y preciso con arreglo a la pretensión deducida y a las excepciones o
defensas opuestas.

El examen de la acusación por parte de esta Defensa técnica, conduce a aseverar que
el Ministerio Público no expresó adecuadamente la fuente u origen de su convicción.

En lugar de cumplir con lo exigido en el artículo 308 del Código Orgánico Procesal
Penal (numerales 2,3 y 5) e indicar de forma motivada el resultado del examen uno por
uno de los elementos de convicción en que se apoya la acusación contra mi defendido y de
esta forma indicar cuál es la información que extrajo de cada uno de éstos, procedió a dar
por demostrados hechos que no se corresponden con el contenido de dichas diligencias
promovidas como fundamentos de la imputación.

Incluso, al efectuar el examen de cada una de las diligencias indicadas como


fundamentos de la imputación, la representante Fiscal correlaciona algunas de la diligencias
de investigación en cuestión con información que aparentementehabría obtenido a partir de
otras diligencias, generando confusión al no poder diferenciarse entre lo que el Ministerio
Público da por demostrado y lo que efectivamente se acredita con la diligencia que en ese
momento señala.

CAPITULO VI
DE LA OMISIONES FISCALES QUE CONTRAVIENEN LA FINALIDAD Y
ALCANCE DEL PROCESO PENAL

Honorable s Juzgadores Superiores


El Ministerio Público debe velar por el respeto a los Derechos y Garantías
constitucionales de los procesados, y por esta razón es que se exige la actuación objetiva
e imparcial de dicho órgano de investigación penal, en aras de poder materializar una
pesquisa integral y responsable; instituyéndose ineludiblemente que el ya aludido
organismo “NO” fue concebido para solo cumplir una función UNILATERAL de
persecución, sino para ser del mismo modo el "protector de la ley. Ello significa su tarea
ineludible de velar igualmente, a favor del imputado para así obtener todo el material de
descargo que aclaren la verdad de los hechos y garanticen indefectiblemente sus derechos
procesales.
En el mismo orden de idea nos permitimos citar lo descrito en el artículo263 del
Código Orgánico Procesal Penal:

“Artículo 263. El Ministerio Público en el curso de la investigación


hará constar no solo los hechos y circunstancias útiles para fundar
la inculpación del imputado o imputada, sino también aquellos que
sirvan para “exculparlo”. En este último caso, está obligado a
facilitar al imputado o imputada los datos que lo o la
favorezcan”.(Resaltado fuera del texto).

PETITORIO
Por todo lo precedentemente expuesto solicitamos muy respetuosamente a los Honorables
Magistrados de Corte de Apelaciones que habrán de conocer de la presente Contestación
al Recurso de Apelación interpuesto en fecha 02 de Octubre del 2018; por la Abogada
RUBÍ SCARLET PADRÓN GONZALEZ, Fiscal Quinta Auxiliar del Ministerio Público
de la Circunscripción Judicial de Área Metropolitana ; en contra de la decisión dictada en
fecha 01 de Octubre de 2018; por el Juzgado Undécimo de Primera Instancia Municipal en
Funciones de Control del Área Metropolitana de Caracas …………………………………..
PRIMERO Declare CON LUGAR PRESENTE ESCRITO e invalide el referido
RECURSO DE APELACION; interpuesto en fecha 02 de Octubre del 2018;
Preponderado que la tutela constitucional invocada, a este respecto, sí es susceptible de ser
tramitada…………………………………………………........................................................
SEGUNDO: SE RESTITUYAN los Derechos, Garantías Constitucionales, vulnerados
por este Despacho Fiscal y se le restablezca la situación jurídica infringida a nuestro
patrocinado Ciudadano EDUARDO CASTILLO, de considerarlo procedente,
respetándose el Debido Proceso, lo cual es necesario en este caso en particular…………..
TERCERO: ORDENEN la remisión del expediente original para que se verifiquen los
derechos y garantías transgredidos en caso que los Honorables Magistrados consideren que
existe una denegación de justicia, y un estado de indefensión, así mismo se ordene de
considerarlo procedente la aplicación de las sanciones, correctivos y responsabilidades
civiles o penales que resulten atribuibles a los Fiscales del Ministerio Publico asignados a
esta causa ante las DIRECCIONES DE ACTUACIÓN PROCESAL, DELITOS
COMUNES E INSPECCIÓN Y DISCIPLINA DEL AFISCALIA GENERAL DE LA
REPÚBLICA . Es Justicia en Caracas a los veintiséis (26) días del mes de Octubre del
Dos mil dieciocho (2018).
DEFENSORES TECNICOS

WALDEMAR NUÑEZ RODOLFO QUIJADA