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Lexikon für Theologie und Kirche, 3~ edición

Fundado por
Michael Buchberger

Directores de la edición
Walter Kasper
Konrad Baumgartner
Horst Bürkle
Klaus Ganzer
Karl Kertelge
Wilhelm Korff
Peter Walter
Walter Kasper

DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO
DE EXÉGESIS
Y TEOLOGÍA BÍBLICA

Marciano Villanueva Salas


(edición, presentación y traducción)

TOMOI
A-H

Herder
Diseño de cubierta: Claudio Bado

© 2011, Herder Editorial, S.L., Barcelona

ISBN de la obra completa: 978-84-254-2556-l


ISBN del tomo I- 978-84-254-2725-l

La reproducción total o parcial de esta obra sin el consentimiento expreso


de los titulares del copyright está prohibida al amparo de la legislación vigente.

Imprenta: Liberdúplex
Depósito legal: B-16.908-2011
Printed in Spain, Impreso en España

Herder
www.herdereditorial.com
SUMARIO

Presentación, VII

Colaboradores, IX

Índice de abreviaturas /

Abreviaturas generales, XIII


Siglas de las fuentes, XIII
Obras y autores antiguos, XVII
Manuales, obras de referencia, diccionarios,
enciclopedias, series y revistas, XX
Lugar de las editoriales, XXIX

Diccionario enciclopédico de exégesis y teología bíblica, I


PRESENTACIÓN

Los dos volúmenes de que consta el presente Diccionario enciclopédico de


exégesis y teología bíblica reproducen esencialmente el contenido de los cono-
cimientos bíblicos aportados por la fundamental obra alemana Lexikon far
Theologie und Kircbe, en su tercera edición, revisada entre los años 1993 y
2001, en los que se sintetiza el nivel de la investigación exegética sobre cues-
tiones bíblicas en el momento actual, ampliados, para esta versión castellana,
con noticias específicas referidas al espacio cultural hispanohablante.

Dentro del vasto paisaje de información remansada en los 11 densos vo-


lúmenes de la obra original, el Diccionario localiza su interés en dos as-
pectos en particular. Se otorga, en primer lugar, una especial atención a la
exposición de los grandes temas que configuran, por así decirlo, la trama
básica del mensaje bíblico (creación, pecado, muerte, redención, alianza,
promesa, liberación, sacrificio, amor, salvación, santificación, sexualidad,
misericordia, oración ... ), tratados a modo de monografías, a través de cuyo
análisis se intenta llegar hasta el sentido más profundo del mensaje de Dios
a la humanidad. Son, con frecuencia, problemas que, más allá del marco
estrictamente bíblico, atañen a la experiencia y al pensamiento humano
global y que en el Lexikon son expuestos desde sus múltiples perspectivas
(sociológica, filosófica, teológica, jurídica, en la historia de las religiones,
en la literatura, en el arte, etcétera). También, por consiguiente, en esta
versión española se ha desbordado, cuando así se ha juzgado conveniente
para una cabal comprensión, el marco estrictamente bíblico para dar ca-
bida a otras reflexiones complementarias.

El segundo punto de focalización del Diccionario se concentra en el proceso


de génesis y evolución de los textos revelados. Se sitúa en el tiempo y en el
espacio el germen primero de los escritos, a menudo aclimatado, sobre todo
en el Antiguo Testamento, en las tradiciones orales tribales o en el entorno
de los santuarios locales preestatales, y se describen sus primeras etapas de
consignación escrita, sus fases de re-relectura y de reinterpretación a la luz
de las nuevas experiencias históricas o de las reflexiones de los círculos sa-
cerdotales, de los discípulos de los profetas, de las escuelas deuteronomistas
e históricas o del contacto con las culturas filosóficas y religiosas de otros
pueblos. Un proceso, pues, prolongado a lo largo de múltiples generaciones,
una re-escritura que descubre la verdadera naturaleza de los escritos inspira-
dos, que no surgen de pronto en el paisaje religioso humano y se mantienen
inmutables a modo de bloques erráticos inertes e impermeables, sino que son
Presentación VIII

palabra viva, que crece, se enriquece y acompaña al pueblo de la revelación


a modo de columna de nube y fuego que ilumina y marca su camino en las
noches y los días de su peregrinación por la historia.

Merced a este doble esfuerzo de profundización exegética y teológica de los


grandes temas bíblicos por un lado y de análisis de la génesis y la evolución
del mensaje bíblico y de su paulatino enriquecimiento por otro lado, este
Diccionario intenta dar cumplimiento a uno de los cometidos básicos de la
hermenéutica contemporánea tal como la define la Constitución dogmáti-
ca sobre la revelación divina del Concilio Vaticano 11: «El intérprete de la
Sagrada Escritura debe investigar con atención qué pretendieron expresar
realmente los hagiógrafos y plugo a Dios manifestar con las palabras de
ellos» (Dei Verbum, 12).

A este precepto de comprensión del sentido originario de los escritos sa-


grados responde asimismo la preocupación por el análisis filológico de los
vocablos, remontándolos a sus antecedentes más remotos (sumerios, aca-
dios, egipcios ...), o comparándolos con los de las lenguas contemporáneas
(iranias, ugaríticas, griegas), y por las derivaciones de sus significados. Se
transcriben, en grafía hebrea o griega, los términos más señalados, tras-
ladando de este modo al lector de nuestros días su sabor bíblico directo
y proporcionando a la vez un anclaje firme a los conceptos, a salvo de las
fluctuaciones de las traducciones. Para la transliteración latina, la versión
española se atiene al criterio de la edición alemana, garantizando de este
modo la unidad y la uniformidad con el conjunto de la obra.

En la actualización de la bibliografía se ha procurado dar cabida especial a


las obras más al alcance del lector español.

MARCIANO VILLANUEVA s.
COLABORADORES
DEL DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO
DE EXÉGESIS Y TEOLOGÍA BÍBLICA

AHN, Gregor DAUER,Anton


ALBERIG0, Giuseppe DAUTZENBERG, Gerhard
ANGERST0RFER, Andreas DEINES, Roland
AuFFARTH, Christoph DEMMER, Klaus
DENINGER-POLZER, Gertrude
BACKHAUS, Knut DESELAERS, Paul
BAUER, Johannes B. DEXINGER, Ferdinand
BAUMGART, Norbert Clemens DIEDRICH, Friedrich
BAUMGARTNER, Alois DrnsCHERL, Erwin
BECHMANN, Ulrike DoHMEN, Christoph
BECKER, Hans-Jürgen DóRING, Alois
BECKER, Joachim DüRMEYER, Detlev
BEESTERMÓLLER, Gerhard DóRR, Bernhard
BEINERT, Wolfgang DRIJVERS, Han J. W.
BERGER, Klaus DscHULNIGG, Peter
BERGER, Rupert
BEUTLER, Johannes EBNER, Martín
BEYERLE, Stefan EcKERT, J ost
BLECKMANN, Bruno EGO, Beate
EHAM, Markus
BóCHER, Otto
EIBACH, Ulrich
BoDENDORFER-LANGER, Gerhard
EINSTEIN, Georg M.
BoHLEN, Reinhold
ELLIGER, Winfried
BoNS, Eberhard
ENDERS, Markus
BóRNER-KLEIN, Dagmar
ENGEL, Helmut
BoRSE, Udo
ERNST, Josef
BósEN, Willibald
EvANG, Martin
BRANDENBURGER, Stefan
BRANDSCHEIDT, Renate
FABER, Eva-Maria
BRAULIK, Georg
FABRY, Heinz-Josef
BREUNING, Wilhelm FAIVRE, Alexandre
BROER, Ingo FANDER, Monika
BRUNERT, Gunil FIEDLER, Peter
BRUNNER, Hellmut FrNDEIS, Hans-Jürgen
BüRKLE, Horst FrscHER, Georg
Busss, Ulrich FrscHER, Irmtraud
FrscHER, Thomas
CAMP, Ludger FRALING, Bernhard
CASANELLAS, Pere FRANKEMÓLLE, Hubert
CouRTH, Franz FREVEL, Christian
FRITZ, Volkmar
DAHMEN, Ulrich Pucns, Guido
DASCHNER, Dominik M. FuHS, Hans F.
Colaboradores del Diccionario enciclopédico de exégesis y teología bíblica X

GAMBERONI, Johann JüNGLING, Hans-Winfried


GARCÍA TRUJILLO, Sebastián KACZYNSKY, Reiner
GEIGER, Ruthild KAMPLING, Rainer
GERHARDS, Albert KAUT, Thomas Johann Gregor
GERLITZ, Peter KEHL, Medard
GERSTL, Doris KERN, Walter
GEsE, Harmut KERTELGE, Karl
GIELEN, Marlis KESSLER, Dieter
GIESEN, Heinz KHOURY, Adel Theodor
GNILKA, Joachim K1NET, Dirk
GoRG, Manfred KmcHSCHLAGER, Walter
GRAF, Fritz KIRIGIN, Branko
GRESCHAT, Hans-jürgen KLAUCK, Hans-josef
GRESHAKE, Gisbert KLIJN, A. FrederikJ.
GRIESER, Heike KLIMKEIT, Hans-joachim
GROSS, Walter KNAUF-BELLERI, Érnst Axe!
GRULICH, Rudolf KNOCH, Orto B.
GRÜNWALDT, Klaus KoRFF, Wilhelm
KRATZ, Reinhard Gregor
HAAG, Ernst KRAUS, Wolfgang
HAINTHALER, Theresia KREBERNIK, Manfred
HAINZ, Josef KREMER, Jacob
HALL, Stuart G. KuBINA, Veronica
HAMM, Winfried KücHLER, Max
HAMMERSCHMIDT, Ernst KüGLER, Joachim
HEIL, Cristoph KüHSCHELM, Roman
HEINEN, Heinz KwASMAN, Theodore
HENSELER, Rudolf
HENTSCHEL, Georg LAMBERTY-ZIELINSKI, Hedwig
HERRENBRÜCK, Walter LADSTATTER, Markus
Hrssst, Gerhard LAUB, Franz
HILD, Friedrich LÉoN-DUFOUR, Xavier
HILPERT, Konrad LONA, Horacio E.
HoFFMANN, Paul L6NING, Karl
HoFIUS, Otfried LoRETZ, Oswald
HoHEISEL, Karl
HoPPE, Rudolf MAIER, Johann
HossFELDT, Franz-Lothar MARB0CK, Johannes
HoTZE, Gerhard MARZ, Claus-Peter
HüBNER, Ulrich MAYER, Bernhard
HuNGER, Hermann MENDE, Theresia
HuTTER, Manfred MENKE, Karl-Heinz
MERKLEIN, Helmut
IRSIGLER, Hubert MIKAT, Paul
MoENIKES, Ansgar
JACOBS, Martín MüLLER, Hans-Peter
JANOWSKI, Bernd MüLLER, Karlheinz
JASCHINSKI, Eckhard MüLLER, Paul-Gerhard
XI Colaboradores del Diccionario enciclopédico de exégesis y teología bíblica

MüLLER-FIEBERG, Rita SATTLER, Dorothea


MuRPHY-O'CoNNOR, Jerome ScHEFFCZYK, Leo
MussNER, Franz ScHENKE, Ludger
ScHENKER, Adrian
NEBEL, Richard ScHILSON, Arno
NEUBACHER, Edda ScHIMMEL, Annemarie
NIEHR, Herbert ScHLOSSER, Jacques
N1Tz, Genoveva ScHMELLER, Thomas
NoRRIS, Frederick W. ScHMITT, Armin
NüTZEL, Johannes M. ScHOCKENHOFF, Eberhard
ScHÓLLGEN, Georg
ÜBERLINNER, Lorenz ScHOLTEN, Clemens
ÜHLER, Annemarie ScHOLTISSEK, Klaus
Olshausen, Eckart ScHRECKENBERG, Heinz
ÜTT, Martín
SCHREINER, Josef
ÜTTO, Eckart
ScHROER, Silvia
ScHÜNGEL-STRAUMANN, Helen
PAPADEROS, Alexandros
ScHWANK, Benedikt
PAUS, Ansgar
ScHWANKL, Otro
PESCH, Rudolf
ScHWEMER, Daniel
PETRI, Heinrich
ScHWIENHORTs-ScHÓNBERGER, Ludger
PoMPEY, Heinrich
ScoRALICK, Ruth
PoNGRATZ-LEISTEN, Beate
SECKLER, Max
PRóPPER, Thomas
SEDLMEIER, Franz
PROSTMEIER, Ferdinand Rupert
SEmL, Theodor
SEIDLMAYER, Stepahn
Quccx. Anton
SIEGERT, Folker
RADL, Walter SrnvERS, Joseph
RADLBECK-ÜSSMANN, Regina SóDING, Thomas
RAGACS, Ursula SoMMERFELD, Walter
RAPP, Ursula STARK, Marcus
REICHERT, Andreas STEINS, Georg
REISER, Marius STEMBERGER, Günter
REITERER, Friedrich Vinzenz STEYMANS, Hans Ulrich
REUTER, Eleonore STICHER, Claudia
RIBERA, Josef STIGLMAIR, Arnold
RIEDE, Peter STIMPFLE, Alois
RITT, Hubert SnPP, Hermann Josef
RóHRIG, Hermann-Josef STRECK, Michael P.
RóLLIG, Wolfgang STROTMANN, Angelika
RoRDORF, Willy SuNTRUP, Rudolf
RuFFING, Andreas
RuPPERT, Lothar THEOBALD, Michael
RüTERSWÓRDEN, Udo THOMA, Clemens

SAMERSKI, Stefan ULLRICH, Lothar


SAND, Alexander UNTERGASSMAIR, Franz Georg
Colaboradores del Diccionario enciclopédico de exégesis y teología bíblica XII

VAN DER HoRST, Pieter W. WEISSMAYER, Josef


VAN WINDEN, Jacobus C. M. WENNING, Roben
VANONI, Goctfried WERLITZ, Jürgen
VELTRI, Giuseppe WERNER, Wolfgang
V1LLANUEVA, Marciano WIEMEYER, Joachim
VouLGARIS, Chriscos WILMES, Bernd
WINGER, Wolfram
WACHTEL, Klaus W1ssMANN, Hans
WACKER, Marie-Theres WoDTKE-WERNER, Verena
WAHL, Orco WoLFINGER, Franz
WALTER, Nikolaus WoLTER, Michael
WALTER, Peter WoscmTz, Karl Mattháus
WEBER, Margic
WEHNERT, Jürgen ZAPP, Burkard M.
WEHR, Lothar ZENGER, Erich
WEIMAR, Peter ZERNDL, Josef
WEIPERT, Reinhard ZMIJEWSKI, Josef
WEISER, Alfons ZwINGENBERGER, Uta
ÍNDICE DE ABREVIATURAS

ABREVIATURAS GENERALES
a.C. .. antes de Cristo
AT Antiguo Testamento
cf.. véase
d.C. después de Cristo
dir. director, dirigido por
gr .. griego
h. hacia
heb ... hebreo
l.c .. lugar citado
LXX. Versión griega del AT llamada Septuaginta o de los LXX
ms(s). manuscrito(s)
n .... nacido
NT .. Nuevo Testamento
P· e] .. por ejemplo
pág(s) ... página(s)
par(s) .. texto(s) paralelo(s)
s .. siglo
s(s) .. siguiente(s)
TM .. Texto Masorético
v(s) ... versículo(s)
Vulg .. Vulgata, traducción latina de la Biblia
/'. Remisión a otro epígrafe de esta misma obra

SIGLAS DE LAS FUENTES


l. LIBROS DE LA BIBLIA

Abd .. Abdías
Ag. Ageo
Am. Amós
Ap. Apocalipsis
Bar. Baruc
Cant. Cantar de los Cantares
Col. Colosenses
1 Cor. Primera carta a los corintios
2Cor. Segunda carta a los corintios
1 Cró. Primer libro de las Crónicas
2Cró. Segundo libro de las Crónicas
Dn ... Daniel
Dt. Deuteronomio
Ecl ... Eclesiastés*
Eclo. Eclesiástico**

*Citado también con la sigla Qo, tomada del título original hebreo, Palabras de Qohélet (o Cohélet).
**Citado también por la sigla Si, del título griego del libro, Sabiduría de Jesús ben Sird. Por esta misma razón
se le denomina a veces Sirácida.
Índice de abreviaturas XIV

Ef. Carta a los efesios


Esd ... Esdras
Est.. Ester
Éx. Éxodo
Ez .. Ezequiel
Flm. Carta a Filemón
Flp .. Carta a los filipenses
Gál. Carta a los gálatas
Gn .. Génesis
Hab. Habacuc
Heh. Hechos de los apóstoles
Heb .. Carta a los hebreos
Is ... Isaías
Jds Carta de Judas
Jdt. .. Judit
JI Joel
Jn Evangelio de Juan
lJn Primera carta de Juan
2Jn Segunda carta de Juan
3Jn Tercera carta de Juan
Job Job
Jon. Jonás
Jos. Josué
Jr Jeremías
Jue. Jueces
Lam. Lamentaciones
Le. Evangelio de Lucas
Lv. Levítico
lMae. Primer libro de los Macabeos
2Mae. Segundo libro de los Macabeos
Mal.. Malaquías
Me ... Evangelio de Marcos
Miq. Miqueas
Mt. Evangelio de Mateo
Nah Nahún
Neh .. Nehemías
Nm .. Números
Os. Oseas
1 Pe .. Primera carta de Pedro
2Pe .. Segunda carta de Pedro
Prov. Proverbios
!Re ... Primer libro de los Reyes
2Re. Segundo libro de los Reyes
Rom Carta a los romanos
Rut . Rut
Sab . Sabiduría
Sal. Salmos
1 Sam. Primer libro de Samuel
2Sam. Segundo libro de Samuel
XV Índice de abreviaturas

Sant. Carta de Santiago


Sof Sofonías
1 Tes. Primera carta a los tesalonicenses
2Tes. Segunda carta a los tesalonicenses
1 Tiro .. Primera carta a Timoteo
2Tim. Segunda carta a Timoreo
ru.. Carta a Tito
Tob .. Tobías
Zac .. Zacarías

2. APÓCRIFOS Y APOCALIPSIS EXTRACANÓNICOS


a) Vétero e intertestamentarios
ApAbr. . Apocalipsis de Abrahán
ApEl Apocalipsis de Elías
ApMo . Apocalipsis de Moisés
ApSid . Apocalipsis de Sidrac
Arist. Carca de Aristeas
Ascls . Ascensión de Isaías
AsuMo . Asunción de Moisés
Bargr. Baruc griego
Barsi .. Baruc siriaco
EpJr. Epistula ]eremiae
3Esd Tercer libro de Esdras
4Esd .. Cuarto libro de Esdras
5Esd Quinto libro de Esdras
6Esd. Sexro libro de Esdras
Henesl. Henoc eslavo
Henet. Henoc etiope (1 Hen)
Hengr. Henoc griego (2 Hen)
Henheb Henoc hebreo (3 Hen)
JosAs. José y Asenat
Jub Libro de los Jubileos
LibAnt Liber Antiquitatum Biblicarum (Pseudo-Filón)
3Mac. Libro tercero de los Macabeos
4Mac Libro cuarto de los Macabeos
Martls ... Martirio de lsaías
OrMan. Oración de Manasés
SalSa ... Salmos de Salomón
Sib .. Sibilas, Oráculos sibilinos
TestAb. Testamento de Abrahán
TestAs. Testamento de Aser
TestBen .. Testamento de Benjamín
TestDan. Testamento de Dan
TestGad. Testamento de Gad
Testls. Testamento de Isacar
TestJob .. Testamento de Job
TestJos Testamento de José
TestJud Testamento de Judá
Índice de abreviaturas XVI

TestLev.. Testamento de Leví


TestNef. Testament de Neftalí
TestRub Testamento de Rubén
TestSim . . Testamento de Simeón
TestXII. Testamentos de los Doce Patriarcas
TestZab . Testamento de Zabulón
VitAd. Vita Adae et Evae
b) Neotestamentarios
ApPaul . Apocalipsis de Pablo
ApPe . Apocalipsis de Pedro
EpAp Epistula Apostolorum
EvEb . Evangelio de los ebionitas
EvEg. Evangelio de los egipcios
EvHeb. Evangelio de los hebreos
EvPe. Evangelio de Pedro
EvPhil. Evangelio de Felipe
EvTh . Evangelio de Tomás
HchAnd. Hechos de Andrés
HchJoh Hechos de Juan
HchPaul . . Hechos de Pablo
HchPe. Hechos de Pedro
HchPhil Hechos de Felipe
HchThom Hechos de Tomás
Laod. . Carca a los laodicenses
OdSal . Oda de Salomón
Protoe. Procoevangelio de Santiago

3. ESCRITOS DE QUMRÁN

IQDt (1 Q 4) .. Primer manuscrito deuceronómico


IQGnApoc Apócrifo del Génesis
IQH ... Cantos de alabanza
IQlsa .. Primer rollo de Isaías
IQisb. Segundo rollo de Isaías
IQJub .. Fragmentos del Libro de los Jubileos
IQM. Regla de la Guerra
IQpHab .. Pesher de Habacuc
IQpSal 68. Pesher al Salmo 68
IQS. Regla de la Comunidad
IQSa. Regla de la Congregación
IQSb. Colección de Bendiciones
IQ21. Fragmentos del Testamento de Leví
4QD. Documento de Damasco
4QDan 112-116. Manuscrito de Daniel
4QEn .. Fragmentos arameos de Henoc
4QFlor. Florilegio
4QMa. Regla de la Guerra (fragmento)
4QMMT Carca haláquica
4QOrNab. Oración de Nabonid
XVII Índice de abreviaturas

4Qpls Pesharim Isaías


4QpNah. Pesher Nahún
4Qp0s Pesharim Oseas
4QpSal. Pesher salmo 37
4QShirShab Cánticos del Sacrificio Sabático
4QTest .. Testimonia
4QTob .. Fragmentos heb, y ararn. del libro de Tobías
6QD. Documento de Damasco
6QDan .. Documento de Daniel
UQMel Pesher a Melquisedec
UQSal. Rollo de los Salmos
UQTgJob. TargumJob
CD Documento de Damasco (ejemplares de la gueniza de El Cairo)
UQ(RT). Rollo del Templo

ÜBRAS Y AUTORES ANTIGUOS


AGUSTÍN
civ.. De civitate Dei
doct. christ. De doctrina christiana
spir. et litt .. De spiritu et littera
ARISTÓTELES
EN. Ethica Nicomachea
CASIANO
c. Nest ... De incarnatione Domini contra Nestorium
CLEMENTE DE ALEJANDRÍA
q.d.s. . Quis dives salvetur
strom. . . Stromata
Did. . Didakhe XII apostolorum
Didasc.. . Didascalia apostolorum
DÍDIMO EL CIEGO
In.... . Comentarios (a los correspondientes escritos bíblicos)
DróGENES LAERCIO
Diog. Laert.. De clarorum philosophorum vitis
EPICURO
Diog. Laert. . Diógenes Laercio (X)
EPIFAN!O DE SALAMINA
Anac.. Anacephalaiosis (Ps.-Epiphanius)
anc.. . Ancoratus
haer.. . Adversus haereses (Panarion)
mens.. De mensuris et ponderibus
EUSEBIO DE CESAREA
c. Hier.. Contra Hieroclem
chron .. Chronicorum líber (versión armenia)
Índice de abreviaturas XVIII

comm.inPs .. Commentarius in Psalmos


dem .. Demonstratio evangelica
e. th .. De ecclesiastica theologia
h.e ... Historia ecclesiastica
Marcell .. Contra Marcellum
mart, Pal.. De martyribus Palestinae
onomast .. Onomasticum
pasch .. De solemnitate paschali
prae ... Praeparatio evangelica
v. Const .... De vita Constantini
FILÓN DE ALEJANDRÍA
Abr. . De Abrahamo
Agr . · De agricultura
ali. .. Legum allegoriae
Cher ... De Cherubim
conf.. De confusione linguarum
congr .. De congregatione erudionis gratia
contempl.. De vita contemplativa
decal. .. De decalogo
det ... Quod deterius potiore insidiari soleat
ebr .. De ebrietate
Flacc ... In Flaccum
fug. De fuga et inventione
Gai. Legatio ad Gaium
gig .. De gigantibus
her .. Quis rerum divinarum heres
imm. Quod deus sit inmutabilis
migr .. De migratione Abrahami
Mos .. De vita Mosis
Mut ... De mutatione nominum
opif.. De opificio mundi
plant .. De plantatione
post .. De posteritate Caini
praem ... De praemiis et poenis
prob. Quod omnis probus liber sit
prov.. De providentia
quest. Ex .. Quaestiones in Exodum (versión armenia)
quaest. Gen ... Quaestiones in Genesin (version armenia)
sacr .. De sacrificiis Abelis et Cainis
sobr ... De sobrietate
somn .. Desomniis
spec .. De especialibus legibus
virt .. De virtutibus
fILÓSTRATO
Vit. Apoll ... Vita Apollonii
fLAVIO ]OSEFO
ant .. Antiquitates Iudaicae
XIX Índice de abreviaturas

bell. Iud .. Be!lum ludaicum


c.Ap .. Contra Apionem
vit .. De vita sua
HERÓDOTO
Hdt .... Historias
HIPÓLITO DE ROMA
antichr ... Demonstratio de Christo et antichristo
in . Comentarios a escritos bíblicos
noet . Contra Noetum (Ps.-Hipólito?)
ref . Refutatio omnium haeresium
trad. apost ... Traditío apostolica (Ps.-Hipólito?)
IGNACIO DE ANTJOQUÍA
Eph. . . Epistula ad Epbesios
Mang. Epístula ad Magnesios
· Philad. Epistula ad Philadeipbienses
Polyc. . . Epistula ad Polycarpum
Rom. . Epistula ad Romanos
Smyrn. . Epístula al Smyrneos
Trall. . Epistula ad Trallianos
lRENEO DE LYON
Dem .. Demonstratio praedicationis apostolicae (versión aramea)
Haer .. Adversus baereses
ÜRÍGENES
Cels .. Contra Celsum
Comm.in ... Commentarium (al libro citado)
dial .. Dialogus cum Heraclide
ep .. Epistulae
hom.in ... Homilía (sobre el libro citado)
mart .. Exhortatio ad martyrium
or .. De oratíone
phíloc .. Pbilocalia
princ .. De principiis
sel. in .... Selecta (sobre el correspondiente tema)
POLIBIO
h.Romae .. Historia Romae
PSEUDO-PLATÓN
def.. Definitiones
SÉNECA
Ep. Epistulae morales ad Lucilium
SócRATES Escor.Asrrco
h.e, . Historia ecclesiastica
TÁCITO
Agr. . .. Agrícola
Índice de abreviaturas XX

ann .. Annales
Germ. Germanía
ULPIANO
Dig... Digesta

MANUALES, OBRAS DE REFERENCIA, DICCIONARIOS,


ENCICLOPEDIAS, SERIES Y REVISTAS
AAAS Annales Archéologiques Arabes de Syrie
AASOR The Annual of the American School of Oriental Research
Abel. F.M. Abe!, Géographie de la Palestine, París 1933-1938
ABG Archiv für Begrijfsgeschichte
ActAntAcScHung. Acta Antiqua Academiae Scienciarum Hungaricae
Actlran. Acta lranica
ActOr Acta Orientalia
ActOrBelg. . . . Acta Ürientalia Belgica
AfO . Archiv for Orientforschung
AGJU. Arbeiten zur Geschichte des antiken judentums
und des Urchistentums
ALKGMA . .... Arcbiu für Literatur- und Kirchengeschichte des Mittelalters
AnBib. . Analecta Bíblica
AnBoll. ... Analecta Bollandiana
AnCan. L'Année Canonique
AncB. ...... Anchor Bible
AncBD. Anchor Bible Diccionary
Ang. Angelicum
AnGr. Analecta Gregoriana
ANRW. ....... Aufstieg und Niedergang der Riimischen Welt
AnSt .. Anatolian Studies
ANTT .. Arbeiten zur neutestamentlichen Textforschung
AOAT .. Alter Orient und Altes Testament
ARW. Archiv für Religionswissenschaft
AssSeign. Assemblées du Seigneur
ATD. .... Das Alte Testament Deutsch
AThANT. Abhandlungen zur Theologie des Alten und Neuen Testaments
AtlstVen. Atti dell1stituto Véneto di Scienze, Lettere et Arti
Aug .. Augustinianum
AugL. .. Augustinus-Lexikon
AUSS. Andrews University Seminary Studies
BA. The Biblical archaeologist
Balthasar TD . H. U. v. Balthasar: Theodramtik
BArR. Biblical archaeology Review
BarthKD K. Barth: Die Kirchliche Dogmatik
BASOR The Bulletin of the American School(s) of Oriental Research
Bauer. W. Bauer: Griechisch-deutsches Wiirterbuch zu den Schriften des
Neuen Testaments und der frühchristlichen Literatur
BBKL .. Biographisch-bibliographisches Kirchenlexikon
XXI Índice de abreviaturas

BeO. Bibbia e Oriente


BHH Biblisch-historisches Handurdrterbucb. Landeskunde - Geschichte
- Religion - Kultur - Literatur (B. Reicke y L. Rost)
BHK .. Biblia Hebraica (Kíttel)
BHS. Biblia Hebraica Stuttgartensia
BIB Biblica
BiblEscBíb Biblioteca Escuela Bíblica
BibOr. Biblica et orientalia
Bijdr .. '. Bijdragen: van de philosophische en theologische faculteiten
der Nederlandsche Jezuiten
BiKi. Bibel und Kircbe
BiLi '. Bibel und Liturgie
snr. H. L. Strack y P. Billerbeck, Kommentar zum Neuen
Testament aus Talmud und Midrash
BiOr ... Bibliotheca Orienta/is
BiTr .. The Bibel translator
BIW. Die Bibel und ihre Welt (G. Cornfeld y G. J. Botterweck)
BJRL. The Bulletin of tbe john Rylands (University) Library (of)
Manchester
BK.AT Bibliscber Kommentar. Altes Testament
BL Bibel-Lexikon (H. Haag)
BLitE .. Bulletin de Littérature Ecclésiastique
BN . Biblische Notizen
BNTC .. s
Black Neto Testament commentaries
BRL . Biblisches Reallexikon (K. Galling)
BS Bibliotheca sacra. A theological Quarterly
BSt. Biblische Studien
BThSt. Biblisch-Theologische Studien
BThW Bibeltheologisches Worterbuch (B.Bauer)
BU. Bibliscbe Untersuchungen
BVieChr .. Bible et ¼e Chrétienne
BZ .. Bibliscbe Zeitschrift
BZAW . Beihefte zur Zeitschriftfar die alttestamentliche Wissenschaft
BZNW. Beihefte zur Zeitschriftfür die neutestamentlicbe Wissenschaft
CahÉv .. Cahiers Évangile
CahSion .. Cahiers Sioniens
CANT .. Clavis apocryphorum Novi Testamenti (M. Geerard)
CBQ The Catholic biblical quarterly
CCL. Corpus Christianorum seu nova Patrum Collectio ser. Latina
CGL The Coptic Gnostic Library
CiTom .. Ciencia Tomista
CNT.. . Coniectanea neotestamentica
CoFid Cogitatio Fidei
Conc(D). Concilium. Internationale Zeitschriftfar Theologie
CRB. Cahiers de la Revue Biblique
CRI. Compendia rerum Iudaicarum ad Novum Testamentum
CuBí Cultura Bíblica
DACL. Dictionnaire d 'archéologie chrétienne et de liturgie
(F. Cabro] y H. Leclercq)
Índice de abreviaturas XXII

Dalman G. Dalman: Arbeit und Sitte in Paldstina


DB(V). Dictionnaire de la Bible (F. Vigouroux)
DDD. Dictionary o/ deities and demons in the bible
DEB Diccionario enciclopédico de la Biblia (Maredsous-Herder)
DJD. Discoveries in the judaean desert
DR . Downside review
DS. H. Denzinger - A. Schonrnerzer: Enchiridion symbolorum,
definitionum et declarationum de rebus fidei et morum
DSp Dictionnaire de Spiritualité. Ascétique et Mystique,
Doctrine et Histoire (M. Viller)
DThC. Dictionnaire de théologie catholique
EAEHL .. Encyclopedia o/archaeological excavations in the Holy Land
EBB. Elenchus bibliographicus biblicus. (Desde 1984 Elenchus
o/Biblica)
EcclXav. Ecclesiastica Xaveriana
ED. Euntes docete. Commentaria urbaniana
El. The encyclopaedia o/Islam
EJ Encyclopaedia Judaica
EJ(D). Encyclopaedia Judaica. Das judentum in Geschichte
und Gegenwart
EKK. Evangelisch-katholischer Kommentar zum Neuen Testament
EKL. Evangelisches Kirchenlexikon
ELThG .. Evangelisches Lexikon far Theologie und Gemeinde
EM. Enzyklopddie des Mdrchens. Handwiirterbuch zur historischen
und Vergleichenden Erzdh/forschung (R. W. Brednich)
EnchB Enchiridion biblicum. Documenta ecclesiastica Sacram
Scripturam spectantia
EncRel(E) The Encyclopedia o/ religion (M. Eliade)
EncRel(I). Enciclopedia del/e religioni (A. M. di Nola, M. Adriani y otros)
ERE. Encyclopaedia o/Religion and Etbics
EstB. Estudios Bíblicos
ÉtB. Études bibiiques
ÉtÉv. Études Évangeliques
EThL Ephemerides theologicae Lovanienses
ÉTRel. Etudes Théologiques et Religieuses
EvTh Evangelische Theologie
FGH. . Die Fragmente der grieschischen Historiker
FGNK. Forchungen zur Geschichte des neutestamentlichen Kanons
und der altkirchlichen Literatur (Th. Zahn)
FoiTemps .. La Foi et le Temps
FolOr .. Folia Orientalia
FRLANT. Forschungen zur Religion und Literatur des A/ten
und Neuuen Testaments
FTS .. Frankfurter theologische Studien
FzB. Forschung zur Bibel
FZPhTh. Freiburger Zeitschrift far Philosopbie und Theologie
GAT. Grundrisse zum A/ten Testament
GB W. Gesenius, F. Buhl, R. Meyer y H. Donner: Hebraiscbes
und aramdisches Handwiirterbuch über das A/te Testament
XXIII Índice de abreviaturas

GCS Die griechischen christlichen Schriftsteller der ersten drei


Jahrhunderte
GdK . Gottesdienst der Kircbe. Handbuch der Liturgiewissenschaft
(H. B. Meyer)
GEL Greek-Englisch lexikon (H. G. Liddell - R. Scott)
GGB .. Geschichtliche Grundbegriffi. Historisches Lexikon zur
politisch-sozialen Sprache in Deutschland (O. Brunner y otros)
GNT .. Grundrisse zum Neuen Testament
Gr ..... Gregorianum
GSL. Geistliche Schriftlesung
HAT Handbuch zum A/ten Testament (O. Eissfeldt)
HCE . Handbuch der christlichen Ethik (A. Hertz)
HDG . Handbucb der Dogmengeschichte (M. Schmaus)
Hengel H.J .. M. Hengel:judentum und Hellenismus, Tu 31988
Hist ... Historia. Zeitschrift für a/te Geschichte
HK .. Handkommentar (desde 1906 Gottinger Handkommentar)
zum A/ten Testament
HNT. Handbuch zum Neuen Testament
,HO. Handbuch der Orientalistik
HR History ofReligions
HRG. Handbuch der Religionsgeschichte (J. P. Asmussen)
HRWG Handbuch religionswissenschaftlicher Grundbegriffi (H. Cancik)
HThG Handbuch theologischer Grundbegriffi (H. Fries)
HThK Herders Theologischer Kommentar zum Neuen Testament
HThR .. The Harvard theological review
HUCA Hebrew Union College annual
HWDA. Handuidrterbuch des deutschenAberglaubens (H. Bachrold-Staublí)
HWP ... Historischer Worterbuch der Philosophie (J. Rirter)
IDB .. The lnterpret's dictionary of tbe Bibel (G. A. Bumick)
IEJ Israel Exploration journal
IKaZ. Internationale katholische Zeitschrift Communio
IKZ. Internationale Kirchliche Zeitschrift
lnstAT. Instituciones de/Antiguo Testamento (R. de Vaux)
lnterp ... lnterpretation. A journal ofBible and theology
lrAnt .. Iranica Anticua
IZBG. Internationale Zeitschriftenschau für Bibelwissenschaft
und Grenzgebiete
JAC. Jahrbuch für Antike und Christentum
JAOS . ... journal of the American Oriental Society
JBL journal o/(hasta 1888: Society of) biblical literature
JBTh. .. Jahrbuch für biblische Theology
JCSW .. . jahrbuch (hasta 1966-67: des Instituts) für Christliche
Sozialwissenschaften
Jdl jahrbuch des deutschen archdologischen Instituts
JJS The Journal ofjewish studies
JNES. . journal ofNear Eastern studies
JNWSL .. . journal ofNorthwest Semitic languages
JSHRZ. Jüdische Schriften aus hellenistisch-romischer Zeit
(W. G. Kümmel)
Índice de abreviaturas XXIV

JSNT. ... Journalfar the study ofNew Testament


JSOT. .... journalfar the study of Old Testament
JStJud. ... journalfar the Study ofjudaism in the Persian, Hellenistic
and Roman Periods
JThS. The journal of theological studies
Jud ...... Judaica. Beitrdge zum Verstdndnis des jüdischen Schicksals
in Vergangenheit und Gegenwart
KAI. Kanaandische und aramaiscbe lnschriften
(H. Donner y W. Rollig)
KAT .. Kommentar Zum A/ten Testament
KBL2 L. Koeler y W. Baumgartner: Lexikon in Veteris Testamenti libros
KBL3 J. J. Stamm: Hebrdisches und aramdisches Worterbuch
Zum Alten Testament
KEK. Kritisch-exegetischer Kommentar über das Neue Testament
Koch . L. Koch: jesuitenlexikon, Pb 1934, reimpresión 2 vols.,
Leverkusen-Hervelae, 1962
KP .. Der Kleine Pauly. Lexikon der Antike (K. Ziegler)
KTU. Die keilalphabetischen Texte aus Ugarit (M. Dietrich,
O. Loretz y J. Sanmartín); 2ª edición: The Cuneiform
alphabetic texts from Ugarit, Ras Ibn Hani and other places
KuD. Kerygma und Dogma
LA.. .. Lexikon der Agyptologie
LAGreg. Liber Annualis Pontifica/is Universitatis Gregorianae
LAK. Lexikon Alte Kulturen (H. Brunner)
LAPO. Littératures anciennes du Proche-Orient
LASBF. Líber annuus. Studium Biblicum Franciscanum
LavalTP. Lava! Théologique et Philosophique
LCI. Lexikon der christlichen Ikonographie
(E. Kirschbaum, W. Braunfels)
LD. Lectio Divina
LebZeug.. Lebendiges Zeugnis
LIMC. Lexikon iconographicum mythologiae classicae
LinceiMem .. Memorie dell'Accademia Nazionale dei Lincei
LJ Liturgisches Jahrbuch
LKDog. Lexikon der katholischen Dogmatik (W. Beinert)
LMA. Lexikon des Mittelalters
LRel. Lexikon der Religionen (H. Waldenfels)
LS .. Lebendige Seelsorge
LThK. Lexikon für Theologie und Kircbe (M. Buchberger, J. Hofer,
K. Rahner, W. Kasper)
LV(F) .. Lumen Vitae.Reuue internationale de [hasta 1949] la farmation)
de catechése et de pastora/e
MaierG. J. Maier: Geschichte der jüdischen Religion
MaierT. J. Maier: Die Texten van Toten Meer
Mar .. Marianum
MarL. Marienlexikon (L. Scheffczyk y R. Baumer)
MBTh. Münsterische Beitrdger zur Theologie
MD .. La Maison-Dieu
MDAI.Kairo. Mitteilungen des Deutschen Archdelogischen lnstituts, Sección Kairo
XXV Índice de abreviaturas

MThZ .. Münchener theologische Zeitschrift


MySal. Mysterium salutis (J. Feiner y otros)
NBL .. Neues Bibel-Lexikon (M. Córg y B. Lang)
NCE .. New Catholic Encyclopedia (J. W. McDonald y otros)
NDM .. Nuovo Dizionario di Mariología (S. De Fiores y S. Meo)
NEB. Neue Echter-Bibel
NGWG Nachrichten der Gesellschaft der Wissenschaften in Gottingen
NHThG .. Neues Handbuch theologischer Grundbegriffe (P. Eicher)
NIC.NT. The neta international commentary on the New Testament
NIC.OT ... The new international commentary on the Old Testament
NRTh. Nouvelle revue théologique
NTA Neutestamentliche Abhandlungen
NTApo. Neutestamentliche Apokryphen in deutscher Übersetzung
(E. Hennecke y W. Schneemelcher)
NTD .. Das Neue Testament Deutsch
NTOA. Novum Testamentum et orbis antiquus
NTS. New Testament studies
NZM. Neue Zeitschriftfür systematische Theologie
(desde 1963: und Religionsphilosophie)
0B0 Orbis biblicus et orienta/is
OR Orientalia
ÓR Okumeniscbe Rundschau
OrAnt. Oriens antiquus
OrLovPer. Orientalia Louaniensia Periodica
OrSyr .... L'Orient Syrien
ÓTK Okumeniscber Taschenbuchkommentar
OTS Oudtestamentiscbe studien
Pannenberg G .. W. Pannenberg: Grundfragen systematischer Theologie
Pannenberg Sy W. Pannenberg: Systematiscbe Theologie
ParPass. Parola del Passato
PEQ .. Palestine Exploration Quarterly
PG .. Patrología Graeca (J. P. Migne)
PGL. Patristic Greek lexikon (G. W. H. Lampe)
PJ .. Paldstina ]ahrbuch des Deutschen Evangelischen Instituts für
Altertumwissenschaft des Heiligen Landes zu Jerusalem
PL.. Patrología latina (J. P. Migne)
PLSp. Praktisches Lexikon der Spiritualitdt (Ch. Schürz)
PosLuth ... Positions Luthériennes
PRE. Paulys Real-Encyklopddie der classischen Altertumwissenschaft
(G. Wissowa)
QD. Quaestiones disputatae (K. Rahner y H. Schlier; desde 1985,
H. Fries y R. Schnackenburg)
RA. Revue d 'assyriologie et d 'archdologie orienta/e
RAC. Reallexikon für Antike und Christentum (Th. Klauser)
RB. Revue biblique
RDK Reallexikon zur deutschen Kunstgeschichte (O. Schmirt)
RDL Reallexikon der deutschen Literaturgeschichte
(W. Kohlschmidt y otros)
RdQ .. Revue de Qumran
Índice de abreviaturas XXVI

RE. .. Realencyklopddie fur protestantische Theologie und Kirche


(A. Hauck)
RechSR. Recherches de Science Religieuse
RÉJ. Revue des Études Juives
RET .. Revista española de teología
RGG. Die Religion in Geschichte und Gegenwart
RHPhR Revue d'Histoire et Philosophie Religieuses
RHR .. Revue de l' histoire des religions
RHText. Revue d'Histoire des Textes
RivBib .. Rivista biblica
RLA. Reallexikon des Assyriologie und vorderasiatischen Archdologie
(E. Ebeling, D. O. Edzard)
RNT. Regensburger Neues Testament
RSO Riuista degli Studi Orientali
RSPhTh Revue des sciences pbilosopbiques et théologiques
RST. Recherches de science religieuse
RThom. Revue Thomiste
RThPh. Revue de théologie et de philosophie
RTL .. Revue Théologique de Louvain
SacPag. Sacra Pagina
Saec. Saeculum. Jahrbuch far Universalgeschichte
SBAB.. Stuttgarter biblische Aufiatzbdnde
SBB. Stuttgarter bibiische Beitrdge
SBFLA. Studii biblici Franciscani liber annuus (desde 1980: LASBF)
SBFMi. Studium Biblicum Franciscanum - Col!. Minor
SBLMS. Society ofBibiical Literature. Monograph Ser.
SBNE. Studi bizantini (desde 1931: e neoellenici)
SBS Stuttgarter Bibelstudien
SBT. Studies in biblical theology
se. Sources Chrétiennes
ScEc. Sciences Ecclésiastiques
Schol. Scholastik
ScieEsprit . Science et Esprit
ScriptVict . Scríptorium Victoriense
SEA . Svensk exegetisk arsbok
Sem Semitica
SemBEsp. Semana Bíblica Española
SHAW.PH. Sitzungsberichte der Heidelberger Akademie der Wissenschaften.
Pbilosophisch-bistoriscbe Klasse
SJLA. Studies in ]udaism in Late Antiquity
SN(.S) .. Studia neotestamentica. Subsidia
SNTU .. Studien zum Neuen Testament und seiner Umwelt
ST. Studia Theologica
StANT. Studien zum Alten und Neuen Testament
StD. Studies and Documents (K. y S. Lake)
StHell .. Studia Hellenistica
StL .... Staatslexikon (Gorres-Cesellschaft)
StMss. Studia Missionalia
StNT. Studien zum Neuen Testament
XXVII Índice de abreviaturas

StPapyr Studia Papyrologica


StPhoen Studia Phoenicia
StSoc. Studi Sociali
StUNT. Studien zur Umwelt des Neuen Testaments
StZ Stimmen der Zeit (hasta 1914: Stimmen aus Maria-Laach)
TAVO Tübinger Altas des Vorderen Orients
TBLNT. Theologisches Begriffslexikon zum Neuen Testament
(L. Coenen y otros)
TD.T .. Textus et Documenta. Series Theologica
THAT .. Theologisches Handtoorterbuch zum A/ten Testament
(E. Jenni y C. Westermann)
ThG Theologie der Gegenwart
ThGl. Theologie und Glaube
ThHK. Theologischer Handkommentar zum Neuen Testament
ThLZ .. Theologische Literaturzeitung
ThPh . Theologie und Philosophie
ThPQ .. Theologisch-praktische Quartalschrift
ThQ. Theologische Quartalschrift
ThR . Theologische Rundschau
ThRv. Theologische Revue
ThSt(B) .. Theologische Studien (K. Barth y otros)
ThW . Theologische Wissenschaft
ThWAT. Theologisches Worterbuch zum A/ten Testament
(G. J. Botterweck y H.-J. Fabry)
ThWNT Theologisches Worterbuch zum Neuen Testament
(G. Kittel y G. Friedrich)
ThZ ... Theologische Zeitschrift
TRE. Theologische Realenzyklopüdie (G. Krause y G. Müller)
TThSt Trierer Theologische Studien
TThZ. Trierer Theologische Zeitschrift
TU. Texte und Untersuchungen zur Geschichte der altchristlichen
Literatur
TUAT. Texte aus der Umwelt des A/ten Testaments
UF.. Ugaritische Forschungen
UNT ... Untersuchungen zum Neuen Testament
VD .. Verbum Domini
VieSp. Vie Spirituelle
VigChr. Vigiliae christianae
VT. .. Vetus Testamentum
VT.S .. Vetus Testamentum. Supplement
WA .. Luther Werke. Kritische Gesamt Ausgabe, Weimarer Ausgabe
WbChr. Worterbuch des Christentums (W. Drehsen)
WdF. Wege der Forschung
WFT. Worterbuch der Feministischen Theologie (E. Góssmann y otros)
WiWei.. Wissenschaft und Weisheit
WM. Worterbuch der Mythologie (H. W. Haussig)
WMANT. Wissenschaftliche Monographien zum A/ten und Neuen Testament
WO .. Die Welt des Orients
WUNT. Wissenschafliche Untersuchungen zum Neuen Testament
Índice de abreviaturas XXVIII

WZKM ... Wiener Zeitscbriftfar die Kunde des Morgenlandes


WzM. Wege zum Menschen
ZA .. Zeitschrift far Althebraistik
ZAW. Zeitschrift far die alttestamentliche Wissenschaft
ZBK. Zürcher Bibelkommentare
ZDMG. Zeitschrift der Deutschen Morgenldndischen Gesellschaft
ZEE. Zeitschrift far evangelische Ethik
ZKG. Zeitschrift far Kirchengeschichte
ZKTh Zeitschrift far Katholische Tbeologie
ZNW .. Zeitschrift far die neutestamentliche Wissenschaft und Kunde
(hasta 1919: des Urchristentums) der alteren Kirche
ZRGG .. Zeitschrift far Religions- und Geistesgeschichte
ZThK. Zeitschrift far Theologie und Kircbe
XXIX Índice de abreviaturas

LUGAR DE LAS EDITORIALES

A Amsterdam LA. Los Ángeles


Ah .. Aschaffenburg Le Leiden
Am Amberes Lo. Londres
At. Atenas LS. Lausana
Au ... Augsburgo Lu Lucerna
B. Berlín Lv. Lovaina
Ba Barcelona Ly .. Lyon
Be Berna M. Múnich
Bi ... Bielefeld Ma Madrid
Bl.. Bruselas Md. Maredsous
Bn Bonn Me .. Meisenhaim (Glan)
Bo .... Bolonia Mg. Maguncia
Br. Brunswick Mi. Milán
Bs Basilea Mn. Minneápolis
.Bu ... Breslau Mr .. Marburgo
e Cambridge Ms. Múnster
Ch. Chicago N. Nuremberg
Co .. Colonia Na. Nápoles
Cp. Copenhague NH. NewHaven
D Dusseldorf Ni .. Nimega
Da .. Darrnstadt Nk. Neukirchen(-Vluyn)
Dd .. Dresde NY. Nueva York
E.. Edimburgo o Oxford
Ei. Einsiedeln P. París
Er. Erlangen Pb. Paderborn
Es. Estrasburgo Pr. Princeton
Est .. Estocolmo Q. Quaracchi, Grottaferrata
F. ... . . . Frankfurt (del Meno) R Roma
Fi Filadelfia Rb. Ratisbona
Fl ........ Florencia S .. Salzburgo
Fr .. Friburgo (de Brisgovia) Sa. Salamanca
Fri . Friburgo (de Suiza) Sig .. Sigmaringen
G ... Ginebra St. Stuttgart
GC Garden City (NY.) Te Tesalónica
Gi Giessen Tl .. Toulouse
Go .. Gotinga Tt.. Toronto
GR Grand Rapids Tu. Tubinga
Gt Gütersloh Up Uppsala
H Hamburgo Ut Utrecht
Ha .... Hannover V. Viena
Hd .. Heidelberg Va. Vaticano
He. Helsinki Var. Varsovia
Hi. Hildesheim Ve. Venecia
Hl Halle Wa. . . . . Washington
L Innsbruck We.. ...... Weimar
J. Jena Wi. Wiesbaden
Jr Jerusalén Wu Wuzburgo
L. Leipzig z Zúrich
1 Aarón

versalidad del cosmos. El recurso


al a y la m le sirven al autor del Ap
para expresar de manera gráfica la
significación universal de Dios y de
La primera y la última letra del Cristo. Más tarde, a y m (a menudo
/' alfabeto griego aparecen en escritas con mayúsculas) se aplica-
Ap 1,8a juntas, como autodefini- ron casi exclusivamente a Cristo y
ción de Dios: «Yo soy el at..<pa y la acentuaban su majestad divina, si-
ro». En sentido metafórico (J' metá- tuada por encima de toda la crea-
fora), indican (al igual que las pa- ción (en la línea de Jn 1,3; Heb 1,2;
labras siguientes del v. 86) que la Col l,15s.).
autoridad de Dios abarca el pasado, • Bibliografía: F. DoRNSEIFF, Das
el presente y el futuro. En Ap 21,6 Alphabet in Mystik und Magie, L-B
completa Dios esta autoafirmación: 21925 (= 1975); S. H. HooKE, Alpha

«Yo soy el principio y el fin». Por et Omega, Welwyn 1961; EWNT 1,


lo que respecta al contenido, esta págs. 155s. (T. HOLTZ) (con biblio-
asociación de a y m se correspon- grafía).
de con el autopredicado de Yahveh ]acob Kremer
en Is 44,6 (de modo parecido en
Is 48,12; cf. 41,4). Esta autodefi-
nición divina, colocada inmediata- AARÓN
mente a continuación del anuncio l. ANTIGUO TESTAMENTO. 2. JUDAÍSMO.

del juicio por medio del /' Hijo del


hombre (Ap 1,7), destaca la eleva- Aarón (hebreo 1i7:J~ l'eheron], de eti-
da posición de Cristo. De acuerdo mología incierta [Gesenius18 21]), es,
con esta idea, en Ap 22,13 Cristo según las capas textuales más recien-
se aplica a sí mismo esta definición tes P/RP) del Pentateuco, hermano
en cuanto juez a punto de llegar (cf. de Moisés y origen del linaje del sa-
1,17; 2,8). cerdocio legítimo de Israel.
El Ap presupone que los lecto-
res conocen el significado metafó- l. ANTIGUO TESTAMENTO
rico de a y m. En la literatura he- La imagen de Aarón ha encontrado
lenista aparecen más testimonios su acuñación determinante a través
de la simbología de las letras y los del Escrito o Documento sacerdotal
números, aunque nunca son uti- (Ps), que le presenta como portavoz
lizados como predicados de Dios. de Moisés (Éx 7,ls.; 16,9), tauma-
En cuanto que son la primera y turgo (Éx 7,9s. y otros pasajes) y di-
la última letra de un alfabeto de rigente del pueblo a las órdenes de
24 signos, en los que se establece Moisés (Éx 7,8; 12,1) y sacerdote
una conexión con los 12 signos del (Lv 9*). Los complementos sacer-
zodíaco, a y m representan la uni- dotales secundarios (P') dependien-
Abaddon 2

tes de este Documento acentúan al ministerio sacerdotal, la figura


sobre todo su ministerio sacerdotal de Aarón alcanzó una valoración
(y el de sus hijos, Éx 28s.; Lv 8-10; aún mayor en la literatura del ju-
Nm 3s.) y su dignidad de sumo sa- daísmo temprano (Si 45,6-22). En
cerdote. En la tradición más antigua conexión con Zac 4,14, aparece en
(anterior al Documento sacerdotal), /' Qumrán la expectativa de la ve-
la figura de Aarón sólo aparece en el nida de un Mesías sacerdotal (cde
relato yahvista de la fabricación de Aarón») y-de un segundo Mesías, so-
un becerro de Éx 32,1-20*, donde berano de este mundo («de Israel»),
se le atribuye, al igual que a Moisés, sometido al primero (IQS 9,11;
la categoría de jefe y guía del pue- CD 12,23; cf. TestXII). En la lite-
blo, aunque, a diferencia de la ac- ratura rabínica se insiste sobre todo
tividad profética de Moisés, Aarón en la función sacerdotal de Aarón
figura sobre todo en su función «sa- como sumo sacerdote del princi-
cerdotal». Por lo demás, la mención pio y del fin de los tiempos. En el
de Aarón en el marco de contextos Nuevo Testamento se le menciona
textuales pre-sacerdotales (como por en el marco de los escritos lucanos
ejemplo Ex 8,4) se debe a añadidos
(Le 1,5; Hch 7,40) y, sobre todo, en
redaccionales. Confluyen así líneas
la tipología Aarón-Cristo de Heb
expositivas acusadamente divergen-
(5,1-9; 7,11; 9,4), pero también bajo
tes para configurar una imagen li-
una luz crítica.
terario-teológica global de Aarón de
• Bibliografía: G. WESTPHAL, «Aa-
gran complejidad. Frente a la con-
ron und die Aaroniden», ZAW 26
cepción -predominante en la época
postexílica- de un sacerdocio exclu- (1906), págs. 201-230; EJ(D) 1,
sivamente derivado de Aarón, aparte págs. 11-21; H. SEEBASS, Mose
y separado de los levitas, la redac- und Aaron. Sinai und Gottesberg,
ción del Pentateuco no sólo desta- Bn 1962; J. ScHMIDT, Aaron und
ca, en el enfrentamiento con algu- Mose, Diss. H 1963; E. AuERBACH,
nos conatos de oposición (Nm 16s.), «Das Aharon-Problem», VT.S 17
su pertenencia al linaje levítico (1969), págs. 37-63; M. M. MUL-
(Nm 17,16-28), que culmina en la HALL, Aaron and Moses Wa 1973;
calificación de Aarón como «levita» TRE 1, págs. 1-7; H. VALENTIN,
(Éx 4,14), sino también su vincu- «Aaron», OBO 18 (1978); RAC(S)
lación con todo el pueblo como su 1/2, 1-11; H. ScHMID, Die Gestalt
representante (Éx 17,10-12; 18,12; des Mose, Da 1986, págs. 88-93.
24,1.9.14). Peter Weimar

2.JUDAÍSMO
Como expresión de los múltiples y ABADDON
diversos enfrentamientos en torno ? Mundo subterráneo.
3 Abandono de Dios

ABANDONO DE DIOS esta experiencia de abandono, los


creyentes no enmudecen, sino que
Israel, que se sabe elegido y custo- claman lamentándose y suplican-
diado por Dios a lo largo de su his- do el perdón de Dios para que se
toria, vivió catástrofes políticas que vuelva de nuevo a los abandonados
culminaron en el /' exilio como se- (Sal 102; Lam). Es en el santuario
ñal del abandono de Dios. «Yahveh donde alcanzan los abandonados
me abandonó, me olvidó el Señor» la certeza de la cercanía de Dios
(Is 49,14). Esta amarga experiencia (Sal 73,17).
se exacerbaba más aún cuando des- La interpretación del abandono de
de fuera se les preguntaba: «¿Dónde Dios como castigo, derivada de una
está vuestro Dios?» (Sal 79,10). conclusión categórica que establecía
Empalmando con los anuncios una conexión entre la desgracia y el
· preexíiicos de calamidades, las voces pecado, se vio cada vez más cuestio-
proféticas (Jr, Ez, Deuteroisaías, tra- nada en la época exílica y posterior
diciones deuteronómicas) interpreta- (Job). Is 53,1-12 llega incluso a des-
ban en el exilio la catástrofe política cubrir en el > Siervo de Yahveh, que
no como incomprensible abandono se siente abandonado por Dios, una
de Dios, sino como /' juicio y cas- figura salvífica. Sobre este trasfon-
tigo de Dios sobre el pueblo que le do puede interpretarse en el Nuevo
ha abandonado (Jr 7; Ez 11,1-12). Testamento el abandono de Dios su-
El sufrimiento por el abandono de frido por Jesús. Me 15,34 y Mt 27,46
Dios inicia así un proceso de puri- transmiten el Sal 22,2 como las úl-
ficación que lleva a Israel a la con- timas palabras del Crucificado que,
versión y acrisola su fe en un Dios según Heb 13,12s., muere fuera de
indisponible pero cercano, incluso la puerta, es decir, fuera del ámbito
en tierras extranjeras (Jr 29,5-14; de la alianza de la cercanía de Dios:
Ez 1; 11,16). en cuanto crucificado, incurre en
Con estas calamidades de Israel la maldición divina (Dt 21,23; Gál
como pueblo se entretejen también 3,13). Este abandonado de Dios es
experiencias parecidas de indivi- instituido por Dios corno Señor y
duos concretos a quienes, a causa Mesías. A partir de aquí, el Nuevo
de sus pecados, les resulta dudosa la Testamento está marcado por la cer-
cercanía de Dios (Sal 51) o se ima- tidumbre de que ya nada ni nadie
ginan que han sido abandonados podrá separarle del amor de Dios en
por Dios cuando son injustamen- Cristo Jesús (Rom 8,39). Las penu-
te perseguidos (Sal 42s.) o temen rias, los oprobios, las persecuciones
la lejanía de Dios en el reino de no son ya señales de abandono de
los muertos (Sal 88): Dios oculta Dios, sino participación en los sufri-
su rostro (Sal 30,8; 69,18; 143,7) mientos de Cristo (Hch 5,41; 1 Cor
y parece distante (Sal 22,2). En 4,9-13; Rom 8,17).
Abbá 4

• Bibliografía: Balthasar, TD 3, Dada la antes mencionada polise-


págs. 309-315; PLSP, págs. 6-9 (CH. mia de la palabra, debe admitir-
Scaürz), págs. 565-568 (H. D6- se con seguridad que al fondo de
RING); Die dunkle Nacht der Sinne, algunos ná:tEp y respectivamente
dir. por G. FucHS, D 1989. ó na:d¡p (p. ej., Le 11,2; Mt 11,25)
Eva-Maria Faber se encuentra un abbá. Si Jesús uti-
lizó abbá y no, por ejemplo, la for-
ma entonces habitual aby, el hecho
ÁBBÁ tiene sin duda una especial signi-
ficación. El vocablo no se limita-
La palabra aramea (y más tarde ba únicamente al lenguaje infantil
también hebrea) abbá (padre) apa- sino que se insertaba en la, vida fa-
rece tres veces en el Nuevo Testa- miliar cotidiana. El término apare-
mento (Me 14,36; Gál 4,6; Roro ce también _como tratamiento dado
8,15) como el tratamiento o saludo a una persona respetable o como
dado a Dios Padre. En él judaís- designación de la misma, pero al
mo temprano está bien testifica- parecer esta costumbre había casi
do el abbd como nombre propio y desaparecido en tiempos de Jesús.
como sustantivo. Su significación El término se fue restringiendo
es múltiple: l. tratamiento (pa- cada vez más al ámbito familiar.
dre); 2. determinación (el padre); Lo peculiar en el caso de Jesús es
3. como forma con sufijo (mi pa- que utilizó esta sencilla palabra co-
dre). No es seguro que en la épo- tidiana como tratamiento dado a
ca más antigua pueda significar Dios. Anunciaba de este modo el
«nuestro padre». Es indudable que amor o respectivamente el tierno
cuando Jesús hablaba con Dios pre- afecto a su Padre, lo que de nin-
fería el nombre de Padre y utiliza- gún modo excluye el respeto y el es-
ba muy probablemente el término píritu dispuesto a la obediencia. La
abbd. Si bien es cierto que sólo con- confianza infantil y la inmediatez
tamos con un testimonio directo con Dios por un lado y el recono-
(Me 14,36), cuya fiabilidad histó- cimiento de su autoridad por otro
rica no está, además, enteramente no son en Jesús actitudes contra-
libre de objeciones, apenas es posi- dictorias. El término abbd expresa,
ble explicar los tres pasajes neotes- por tanto, lo esencial de la imagen
tamentarios si no es desde la praxis de Dios de Jesús, así como su pro-
de Jesús. En el judaísmo temprano pia actitud personal filial y pro-
nunca se empleó abbá como trata- bablemente también su conciencia
miento divino y muy pocas veces de filiación.
como denominación de Dios. En • Bibliografía: J. JEREMIAS, Abba,
la tradición de Jesús es frecuente el Go 1966, págs. 15-67; EWNT 1,
nombre de Padre aplicado a Dios. págs. lss. (H. W KUHN); G. ScHEL-
5 Abdías

BERT, Sprachgeschichtliches zu comportamiento con su «hermano»


«Abba»: Mélanges D. BARTHÉLE- Jacob. - 3. vs. 15-21: anuncio del
MY, Fri-Go 1981, págs. 395-447; día de Yahveh como castigo para los
w MARCHEL, Abba, Pérel La priére pueblos y salvación para Israel), no
du Christ et des chrétiens, Ro 21971 puede de ningún modo ser conside-
(trad. cast.: Abba, Padre, Ba 1967); rada, en razón de la tensiones for-
J. FITZMYER, Abba and [esus' Rela- males y temáticas, como una unidad
tion to God: A cause de l' évangile, literaria, sino sólo como una com-
FS j DUPONT, P 1985, págs. 15-38; posición que consta de varias capas,
J. ScHLOSSER, Le Dieu de jésus, cuyo proceso evolutivo de formación
p 1987, págs. 179-209; ]. BARR, debe ser relacionado con la historia
«'Abba isn't 'Dady'», JTttS 39 (1988), del progresivo incremento del libro
págs. 28-47. J. ]EREMIAS, Abba. si«. de los Doce profetas en su conjun-
dien zur neutestamentlichen Theo- to. El núcleo literario del escrito
logie und Zeitgeschichte, Go 1967 profético, que la redacción atribuye
(trad. cast.: Abba. El mensaje central a un profeta llamado Abdías, es un
del Nuevo Testamento, Sa 31989). oráculo sobre Edom (vs. 16-4*), en
]acques Schlosser sus inicios aisladamente transmitido,
anónimo, caracterizado por sus sor-
prendentes parecidos con J r 49, 14ss.,
ABDÍAS de la época preexílica tardía, que des-
pués del 587 a.C. ha experimentado
Nombre personal, muy frecuente en una reiterada reelaboración comen-
Israel y ampliamente documentado. tadora, de diversa valoración en lo
Se le aplica, en virtud de la inscrip- concerniente a la delimitación, la
ción incorporada secundariamente extensión, el alcance y la ubicación
(v. la) a un Abdías (hebreo ;i:7~11 histórica. La peculiar perspectiva
['obadja], «adorador de Yahveh»; LXX teológica de la profecía de Abdías
'Al3oí.ac;; Vulgata Abdias, «siervo de se halla en la visión del reino y del
Yahveh»), al profeta escritor que ocu- dominio de Yahveh del v. 216, que
pa el cuarto lugar en la Biblia he- debe ser entendida como el acorde
brea y el quinto en los LXX del li- final del escrito.
bro de los Doce profetas. A pesar de • Bibliografía: TRE 24, págs. 715-
su corta extensión (21 vs.), este es- 720 (con bibliografía). Comentarios:
crito plantea numerosos problemas. G. RINALDI, Turín 1953; W. Ru-
La composición, que en su redacción DOLPH (KAT 13/2), Gt 1971; H.
final se articula no en dos sirio en W. WoLFF (BK.AT 14/3), Nk 1977;
tres secciones (l. vs. 16-7: castigo A. ÜEISSLER (NEB 8), Wu 21986)
de ? Edom por medio de los pue- • También: D. KELLERMANN, Isra-
blos -2. vs. 8-14: vaticinio de la ani- el und Edom (trabajo de oposición
quilación de Edom a causa de su mal a cátedra), Ms 1975; H. W WoLFF,
Abe! 6

«Obadja, Kultprophet als [nter- b) En Jue 8,31 Abimélec es hijo de


pret», EvTH 37 (1977), págs. 273- Gedeón-Yerubaal y de su concubina,
284; P. WEIMAR, «Obadja», BN 27 residente en Siquén. Jue 9* le atribu-
(1985), págs. 35-99; E. BosSHARD, ye en la capa fundamental la crea-
«Beobachtungen zum Zwolf Pro- ción de un Estado monárquico de
phetenbuch«, BN 40 (1987), págs. reducidas dimensiones. Originario
30-62; J. WEHRLE, Prophetie und por línea paterna de Ofrá, de la tri-
Textanalyse, (ATS 28), St. Ottilien bu de Manasés (Jue 6,11), y perte-
1987; J. NoGALSKI, Redactional neciente, por línea materna, a la no-
Processes in the Book of the Twel- bleza de la ciudad-Estado de Siquén,
ve (BZAW 218), B 1993; E. BEN regida por un gobierno aristocrático,
Zv1, A Historical-Critical Study of Abimélec consiguió que la asamblea
the Book of Obabja (BZAW 242), de la ciudad le concediera una po-
B 1996; D. J. S1MUNDSON, Hosea, sición dirigente. Con una tropa de
Joel, Amos, Obadiah, [onab, Micab, mercenarios, exterminó en Ofrá a la
Nashville 2004. familia de su padre; a continuación,
Peter Weimar los ciudadanos de Siquén, junto con
los de Bet Miló, le proclamaron rey.
Cuando, tras el traslado de la resi-
ABEL dencia a Arumá, estalló una rebelión
I" Caín y Abel. contra él, Abimélec creyó que sólo
podría sofocarla mediante la con-
quista de Siquén y el castigo de los
ABIMÉLEC habitantes de Migdal Siquén. Pero
en el combate contra la torre forti-
(Hebreo ";]77,'.l':;l~ ['abTmrelrek] «el Padre ficada de la ciudad de Tebés perdió
[Dios] es rey»). la vida en dramáticas circunstancias.
a) En la redacción narrativa de e) El Abimélec que aparece en el
Gn 20*, que habla de Abrahán y encabezamiento del Sal 34,1 y que
Sara y de los peligros a que estu- se situaría en el contexto de 1 5am
vo expuesta la fundadora de la es- 21,11-16, figura erróneamente en lu-
tirpe, Abimélec es rey de Guerar gar de Aquís.
que, según Gn 21,22-31, conclu- d) El Abimélec de 1 Cró 18,16 debe
ye un pacto con Abrahán en tor- corregirse por Ajimélec, según 2 5am
no a los derechos de utilización de 8,17.
los pozos de Berseba. En la redac- • Bibliografía: Para 1: H. ScHMID,
ción de la historia de la antepasa- Die Gestalt des Isaak, Da 1991,
da de Gn 26,1-13* (Rebeca-Isaac), págs. 34-51 (con bibliografía).• Para
Abimélec de Guerar es un rey filis- 2: J. A. SoGGIN, Le livre des juges,
teo que, según Gn 26,26-31, sella G 1987, págs. 143-169 (con biblio-
un pacto con Isaac. grafía); E. JANS, Abimelech und sein
7 Abraham/Abrahán

Kiinigtum: Diacbrone und Syncbro- 351-402; G. L. MüLLER, Dogmáti-


ne Untersuchungen zu Ri 9, St. Ot- ca, Ba 2009, págs. 173-178.
tilien 2001. Marciano Víllanueva
Reinhold Bohlen

ABRAHAM/ABRAHÁN
ABISMO L ANTIGUO TESTAMENTO. 2. NUEVO TES-
TAMENTO. 3. JUDAÍSMO. 4. ISLAM. 5. ES-
(Hebreo oi;-ii;, [tehomJ, griego a~ucr - CRITOS APÓCRIFOS.
croe;, literalmente «sin fondo», Vul-
gata abyssus), espacio insondable y l. ANTIGUO TESTAMENTO
caótico, imaginado, en una prime- Abrán (hebreo l:l1:;Jl5 ['abram]y o;:q:;iti
ra fase de la creación, a modo· de ['abraham]: es el primero de los tres pa-
un océano tempestuoso, cubierto triarcas. Abra(ha)m -la ampliación
de tinieblas, sobre el que «aletea- de la forma radical en una forma
ba el hálito [o, según otra versión, alargada hasta desfigurarla (teológi-
el «viento huracanado»] de Dios» camente interpretada en Gn 17,5P
(Gn 1,2). Las mitologías orienta- como «padre de una multitud de
les lo entendían como una divini- pueblos»)- es un nombre perso-
dad (Tiamat, el agua salada), que nal semítico occidental de un tipo
combate contra el dios creador. En difundido en el n milenio a.C. «él
la Biblia se le presenta como ante- [mi] padre [es decir, la divinidad] es
rior a la acción creadora de los seis excelso», de modo que deben des-
días. Se discute si lo considera una echarse las anteriores interpretacio-
criatura de Dios. Tras la creación nes mitológicas o de tipo histórico
de la luz, Dios dividió aquel abis- tribal. Abrahán debe ser entendido
mo en dos grandes masas de agua, como el antepasado de un grupo de
una encima de la bóveda celeste y «nómadas de las zonas periféricas»
otra bajo tierra. Esta segunda está que apacentaba rebaños de ganado
poblada por grandes monstruos menor (M. Weippert) y fue guiado
(J' Leviatán). - En los escritos neo- por su Dios [protector], al princi-
testamentarios se le describe como pio sin nombre específico (¿o tal vez
un pozo de gran profundidad, don- ya identificado por Abrahán con
de están encerrados los demonios el Dios supremo semita occidental
(Le 8,31; 1 Pe 2,4) y del que surgirá El?, cf. F. M. Cross), que le acom-
la Bestia para combatir contra los pañaba personalmente, a lo largo
fieles de Cristo (Ap 11,7; 17,8). del borde (meridional) de los terri-
• Bibliografía: G. LAMBERT, «La crea- torios palestinos de cultura agríco-
tion dans la Bible», NRTH 75 (1953), la, probablemente hasta el santua-
págs. 252s.; B. R. FosTER, Befare the rio de /' Mamré, cerca de Hebrón
Muses, Bethesda 1993, vol. 1, págs. (Gn 13,18; 18,IJ; o hasta Berseba:
Abraham/Abrahán 8

Gn 21,33E?). El Dios de los padres normas jurídicas entre las narracio-


pertenece al tipo «el Dios de [mi/tu] nes de Abrahán y textos de I' Mari
padre» (cf. Gn 31, 5.42) y fue más o respectivamente Nuzi (s. xvm o
adelante identificado, lo más tarde respectivamente xv-xrv a.C.) no
en los santuarios de los países agrí- permiten dataciones más precisas
colas, con el dios El, allí venerado. (Th. L. Thompson). La genealo-
Denominarle por el nombre de su gía bíblica «Abrahán-Isaac-jacob»
primer adorador, por ejemplo «Dios debe entenderse como inscrita en
de Abrahán» (cf. Gn 31,42), tiene su la historia de la tradición. - La fi-
origen en la historia de la tradición gura de Abrahán como represen-
(H. Seebass). La tradición más an- tante de Israel ha pasado por di-
tigua testifica que Abrahán recibió versas interpretaciones a través de
la promesa de que tendría un hijo los tiempos. Abrahán es el hombre
(Gn 18,10-15 J; 15,4 E?), más tar- que confía en la palabra de Yahveh
de ampliada a una numerosa des- (Gn 12,*1-4a J), predispuesto a la
cendencia [= Israel] (Gn 13,15* JE). paz (Gn 13, *7-13 JE), el mediador
Se le prometió también (aunque de la bendición para todos los lina-
C. Westermann tiene una opinión jes de la tierra (Gn 12,2a~.b.3b J). Es
diferente) que entraría en posesión el verdadero obediente/temeroso de
de aquella tierra feraz (cf. Gn 13,14 Dios (Gn 20,12 o 22,1-14 E). Yahveh
15* 17 J), que más adelante fue asi- toma en cuenta, como justicia, la fe
mismo ampliada a su descenden- de Abrahán y sella una «alianza» con
cia (cf Gn 13, 16 JE y otros pasa- él (Gn 15,6 o 15,9-12.17.18* JE), es
jes). - Sólo los textos más recientes el abogado ante Yahveh (Gn 18,226-
mencionan Mesopotamia como lugar 32 JE). La «alianza» de Dios con
originario de Abrahán (Gn 24,10 JE) Abrahán es una «alianza perpetu~»
o respectivamente /' Harán, al no- (Gn 17 P), aunque la única propie-
roeste, o también (y ya antes), I' Ur, dad que Abrahán alcanza en la tierra
al sur de esta región (Gn 11,28.31 P). prometida es la cueva de /' Macpelá,
Aunque no puede afirmarse con se- como sepulcro familiar (Gn 23 P).
guridad (Gn 14, que establece una El Dt y la literatura deuteronomis-
conexión entre Abrahán y la historia ta conocen la promesa de la tierra,
del Oriente antiguo, es un midrash acentuada mediante el juramento de
culto ahistórico), tal vez deba situarse Dios a los patriarcas (Dt 6,10 y otros
a Abrahán en el contexto de los mo- pasajes, o Gn 50,24* y otros). Sólo
vimientos migratorios amorreos del textos proféticos exílicos y postexíli-
u milenio a.C. o incluso con las mi- cos aluden a la vocación de Abrahán
graciones de tribus arameas (cf. tam- y a las promesas que le fueron he-
bién Gn 22,21 JE) del último ter- chas: Is 29,22; 41,8; 51,2; 63,16;
cio de aquel milenio (S. Herrmann). Jr 33, 26; Ez 33,24; Miq 7,20. Fuera
Las sorprendentes coincidencias de de estos pasajes, también se le rnen-
9 Abraham!Abrahán

ciona en dos salmos más bien tar- 2. NUEVO TESTAMENTO


díos (Sal 47,10; 105), en la literatura La interpretación de la figura de
apocalíptica (Dn 3,35), en la sabidu- Abrahán en el Nuevo Testamento
ría tardía (Si 44,19ss.; Sab 10,5) y en refleja el enraizamiento de la fe cris-
2 Cró 20,7. tiana en la tradición judía. Como
• Bibliografía: DBS 1, págs. 8-28; patriarca de Israel, Abrahán es una
81-156; NBLEx 1, págs. 14-21; figura identitaria que representa sim-
RAC 1, págs. 18-27; THWAT 1, bólicamente la pertenencia al pueblo
págs. 53-62; TRE 1, págs. 364-372 elegido pero que, en cuanto tal, re-
(con bibliografía); A. ALT, Der Gott sulta ser profundamente ambigua.
der Viiter, St 1929; A. PARROT, Ab- Ya el sermón del juicio del Bautista
raham et son temps, Neuchátel 1962; transmitido en la fuente de los logia
J. MOYA, De Abraham a David, Bil- señala que no basta con invocar a
bao 1962; R. DE Vxtrx, Histoire an- Abrahán para escapar de la ira del fin
cienne d'Israel (trad. cast.: Historia de los tiempos (Mt 3,7-10; Le 3,7ss.).
antigua de Israel I), Ma 1975; John La fe cristiana reconoce en Jesús al
Bright: History ofIsrael (trad. cast. hijo de David y al hijo de Abrahán
Historia de Israel, Bilbao 2001); (Mt 1,1) y ve en él el cumplimiento
F. GARCÍA LóPEZ, «Del 'Yahvis- de la promesa abrahámica (Gál 3,16;
ta' al 'Deuteronomista', Estudio Hch 3,25s.). Es él quien trae a los hi-
crítico de Gn 24», RB 87 (1980), jos de Abrahán la salvación de Dios
págs. 242-273, 350-393, 514-559; (Le 13,16; 19,9). La reclamación de
M. G6RG (dir.), Die Vater Israels. la confesión cristológica (Mt 8,lls.;
FS j SCHARBERT, St 1989; R. KILI- Le 13,28s.) implica la posibilidad
AN, Die vorpriesterschrifliche Abra- de ser excluido del banquete escato-
ham-Überlieferungen, 1966; TH. L. lógico con Abrahán en el reino de
THOMPSON, The Historicity of the Dios. Según Pablo, Abrahán encar-
Patriarchal Narratives. The Questfar na el camino hacia la salvación desde
the HistoricalAbraham, B-NY 1974; siempre querido por Dios, basado en
U. WoRSCHECH, A. Eine sozialge- la fe y no en las obras de la ley. Los
schichtliche. Studie, F-Be-NY 1983; conceptos fundamentales de las en-
W. DEANE, Abraham. Su vida y su señanzas paulinas sobre la gracia (fe,
tiempo, Terrassa 1987; M. CüLLIN, justicia, promesa, bendición, descen-
Abrahdn, Estella 1987; F. B. MEYER, dencia, herencia, libertad) han surgi-
Abraham, Terrassa 1990; D. LóPEZ do de su interpretación de la historia
S010, «Abraham, padre de todos no- de Abrahán desde una perspectiva
sotros... ». Análisis estilístico-argumen- cristológica (Gál 3-4; Rom 4). Sólo
tativo de Rom 4,1-25. Abraham, pa- quienes recorren este camino son hi-
radigma de fe monoteísta, CAHRB jos de Abrahán, es decir, el verdade-
64, P 2005. ro Israel, con independencia de que
Lothar Ruppert sean, o no, descendientes físicos del
Abraham/Abrahán 10

patriarca (Rom 9,6-9). El pasaje de tura judía postbíblica, tanto en es-


Gn 15,6 juega un papel determinan- critos específicos (Apocalipsis de
te. Se le cita también en Sant 2,23 Abrahán, Testamento de Abrahán,
los dos Tratados de Filón), como en
para poner de relieve, no sin acen-
las repeticiones narrativas y los co-
tos polémicos, la importancia de las
mentarios de la Biblia (sobre todo
obras en el sentido de la tradición ju-
jubileos, Apócrifo del Génesis, Josefo,
día. Jn 8,31-59 declara vana la preten-
Pseudo-Filón). A partir del s. n a.C.,
sión de «los judíos» -presentados aquí
el judaísmo helenista, concentrado
como tipificación de la incredulidad-
sobre todo en Josefo, confiere a la
de tener por padre aAbrahán. Es jus-
figura de Abrahán una dimensión
tamente su rechazo del Revelador el
apologética contra las acusaciones
que hace imposible esta relación. Se
antijudías de aquella época. Se le
cita a Abrahán como testigo de la ac-
describe co_m o estratega y estadista
tuación de Jesús, pero todavía no está
ideal, como filósofo, descubridor y
presente el horizonte histórico-salví-
fico paulino. Y tampoco sé reconocetransmisor de conocimientos, como
el hombre que enseñó matemáticas
a sí misma la comunidad joánica bajo
y astronomía a los faraones. Hubo
la categoría de «hijos de Abrahán».
Heb 11,8-12.17-19 incluye aAbrahánautores paganos que aceptaron al-
gunos de los rasgos de esta imagen.
entre los modelos de creyentes. Son
Los pseudoepígrafos vierten sobre la
los creyentes los verdaderos herederos
de la promesa (6,17). figura bíblica de Abrahán muchas
• Bibliografía: K. BERGER, «Abra- características legendarias, en muy
buena parte acogidas y amplificadas
ham in den paulinischen Hauptbrie-
por la tradición rabínica. Según ésta,
fen», MTHZ 17 (1966), págs. 47-89;
A. GoNZÁLEZNÚÑEz,Abraham, Pa- el padre de Abrahán fue politeísta
(cf. Jos 24,2) y fabricante de ídolos.
dre de los creyentes, Ma 1963; R. MAR-
Abrahán descubrió, ya de niño, me-
TÍN ACHARO, Actualité d'Abraham,
Neuchátel-P 1969; E. KAsEMANN, diante la observación de los astros,
Der Glaube Abrahams in Rom 4: al Dios verdadero. Tradiciones pos-
teriores narran que ya los adivinos
Paulinische Perspektiuen, Tu 21972,
de Nimrod vieron en las estrellas,
págs. 140-177; H. E. LONA, Abra-
ham in ]oh 8, Be-F 1976; TRE l, en el momento de su nacimiento,
págs. 372-382 (K. BERGER) (con que era un peligro para el rey, por
bibliografía); EWNT 1, págs. 3-7lo que tuvo que permanecer duran-
(0. BETZ) (con bibliografía). te muchos años escondido en una
Horacio E. Lona cueva. Como, más adelante, se negó
a colaborar en la construcción de la
3.JUDAÍSMO torre de Babel o, según otra versión,
La figura de Abrahán alcanza su porque destruyó los ídolos del taller
máxima importancia en la litera- de su padre, Nimrod le arrojó a un
]] Abraham/Abrahán

horno de fuego, del que Dios le salvó nati 1956; G. VERMES, Scripture
(reinterpretación del Urde Gn 15,7; and Tradition in judaism, Le 1961
Neh 9,7). Abandona entonces el país (3 1983), págs. 67-126; G. MAYER,
y, a través de su ejemplar hospitali- «Aspekte des Abraham-Bildes in der
dad, se convierte en excelente pro- hellenistisch-jüdischen Literature«,
pagador del monoteísmo y en padre EvTH 32 (1972), págs. 118-127;
de todos los ? prosélitos, por lo cual J. VAN SETERS, Abraham in history
éstos asumen tradicionalmente su and tradition, New Haven-Lo 1975;
nombre. En su calidad de antepasa- P. M. BoGAERT (dir.), Abraham dans
do de todas las tribus de Israel, se le la Bible et la tradition juive, BI 1978;
llama normalmente «nuestro padre L. H. FELDMAN, Hellenizations in
Abrahán». Ya antes de la revelación [osepbus's jewish Antiquities. The
de la torá fue fiel cumplidor de todos Portrait ofAbraham: [osepbus, [uda-
los mandamientos. Conservó pura ism and Christianity, dir. por L. H.
su fe a través de diez tentaciones, FELDMAN y G. HATA, Le 1987, págs.
que alcanzan su punto culminante 133-153; J. S. SIKER, «Abraham in
en su disposición a sacrificar a Isaac Greco-Roman Paganism», JSJ 18
(Gn 22). Esta escena, en la que para (1987), págs. 188-208.
la tradición judía el protagonista no Günter Stemberger
es Isaac sino Abrahán, constituye un
motivo central de esperanza también 4. ISLAM
en el arte (así ya en las sinagogas de Abrahán (en árabe lbrahTm), con el so-
Dura Europos y de Bet Alfa). La brenombre de Cha/TI Al/ah (El Amigo
tradición atribuye la liberación de [entrañable] de Dios), es considera-
Egipto a los méritos de Abrahán. do en el Corán como el antepasado
En las Dieciocho oraciones diarias de todos los monoteístas. Fue, como
se invoca a Dios como «escudo de atestiguan las suras de Medina, «un
Abrahán», en las plegarias de los días verdadero creyente, nentt, musul-
de ayuno como a aquel que «escu- mán». El Corán describe su bús-
chó a Abrahán en Moria». Durante queda de Dios que le llevó, como
el periodo rabínico apenas nadie se atento observador del ocaso o des-
llamaba Abrahán (Abraham), pero aparición de las estrellas, la Luna y
a partir de la Edad Media pasó a ser el Sol, a la fe en un solo Dios crea-
uno de los nombres personales pre- dor de los astros y de la tierra, pues
dilectos entre los judíos. «no es digno de mí adorar lo que se
• Bibliografía: L. GINZBERG, The Le- oculta [tras la línea del horizonte]»
gends of the [eios, Fi 1909-1938, 1, (sura 6,76). Destruyó los ídolos de
págs. 183-308; 5, págs. 207-269; su padre, Azar, y fue arrojado por
S. SANDMEL, Pbilo's Place in [uda- Nimrod, con una catapulta, a una
ism. A study of conceptions ofAbra- gigantesca pira, pero Dios le tornó
ham in Jewish Literature, Cincin- el fuego «en aire fresco y apacible»
Abrahámicas, religiones 12

(sura 21,69) - de aquí las numerosas Abrahán y visión del trono) se acer-
alusiones a los «jardines de rosas de can a las especulaciones Mercaba.
Abrahán»: Dios libera de las más an- El Apocalipsis surgió poco después
gustiosas situaciones a quienes se en- del año 70, en círculos esenios.
tregan enteramente a él. - Abrahán b) Testamentum Abrahae. Es una
se dirigió, con Agar, a La Meca, obra conservada en dos recensio-
donde nació ? lsmé'Il, que le ayudó nes griegas y en traducciones esla-
a construir el santuario de la Caaba. vas, rumanas, coptas, árabes y etío-
Aquí se convertiría en amonestador pes. Se apoya en una interpretación
de los árabes, a quienes todavía no alegórica de Gn 12,1. Nada insinúa
les había sido enviado ningún profe- un original semita. El encuentro
ta. Obedeció el mandato divino de de Abrahán con la muerte permite
ofrecerle en sacrificio a tsmé't), pero descubrir elementos iranios; la des-
el muchacho, que lo asumió obe- cripción del juicio reasume un tema
dientemente, fue sustituido por un egipcio. El escrito es obra del judaís-
carnero descendido del cielo. El re- mo egipcio y se remonta a los prime-
cuerdo de este episodio se mantiene ros años del s. II d.C.
vivo hasta nuestros días a través del • Bibliografía: E. TuRDEANU, «LApo-
sacrificio del carnero en la fiesta de calypse d'Abraham en slave», JSJ
la peregrinación. (1972), págs. 153-180; R. RuBINKI-
• Bibliografía: El Corán, edición bi- EWICZ, L'Apocalypse d'Abrabam en
lingüe comentada (5 vols.) (trad. de slave. Édition critique du texte, intro-
B. MuLLA HuEcH, M. VILLANUE- duction, traduction et commentaire,
vA y A. CASTRO), Ba 2008; Joachim R 1977; B. PHILONENKO-SAYAR
Gnilka, Bibel und Koran, Fr-Bs-W y M. PHILONENCO, L'Apocalypse
2 2004 (trad. cast.: Biblia y Corán, d'Abraham, P 1981; F. ScHMIDT, Le
Ba 2005). Testamentgrec d'Abraham, Tu 1986;
Annemarie Schimmel L. VEGAS MoNTANER, «Testamento
de Abrahán», en A. Drsz MACHO
5. ESCRITOS APÓCRIFOS (dir.), Apócrifos delAntiguo Testamen-
a) Apocalypsis Abrahae es una obra to, Ma 1987.
griega hoy perdida (sólo conser- Marc Philonenko
vada en su versión eslava), que se
remonta a su vez a un original se-
mita. Los capítulos 1-7 hablan de ABRAHÁMICAS, RELIGIONES
Abrahán como destructor de ído-
los según una interpretación oral Se aplica esta denominación a las
de Gn 12,1. Los caps. 9-31 son un tres religiones monoteístas que in-
? apocalipsis (figuras principales vocan a Abrahán: ? judaísmo,
junto a Abrahán: el ángel Yaoel y ? cristianismo e islam. Los judíos
Azazel). Los caps. 17s. (himno de insisten en que son descendientes
13 Absalom!Absalón

de Abrahán y en su fidelidad a la KHOVRY, Einfahrung in die Grund-


tradición que se inició con la per- lagen des Islams, Altenberge 41995;
sona del patriarca. Los cristianos se A. ScttIMMEL, Las dimensiones mís-
apoyan en la fe de Abrahán. Judíos ticas del Islam, Ma 2002; J. GNILKA,
y cristianos discuten entre sí sobre Biblia y Corán, Herder, Ba 2005.
la verdadera pertenencia a Abrahán Adel Theodor Khouri
y sobre su importancia para la sal-
vación (cf. en el Nuevo Testamento,
especialmente Gál 3; Rom 4; Jn 8, ABSALOM/ABSALÓN
30-59). Los musulmanes destacan
su procedencia de Abrahán a tra- (Hebreo oi'?rp:;itt f'absalom], «padre de
vés de /' Ismael y ven en él al mo- la paz»), Fue el tercer hijo de David.
delo del hombre creyente y al· re- Su madre, Maacá, era una aramea
presentante de la religión pura. El de Guesur (2 Sam 3,3). Cuando su
Corán acentúa el parentesco entre hermana Tamar fue violada por su
la fe de Abrahán y Mahoma y su- hermanastro Amnón, en un primer
braya que son los musulmanes quie- momento Absalón disimuló su ira
nes mejores títulos ostentan para la (2 Sam 13,22), pero dos años más
pretensión de pertenecer a Abrahán tarde maquinó la muerte del culpa-
(v. suras 2, 135-141; 3, 67-68), pues ble (13,28s.) y a continuación bus-
Abrahán habría consolidado el có refugio en la patria de su madre
/' monoteísmo, habría construido (13,37). Pudo regresar al cabo de
la Caaba en La Meca, habría fijado tres años, por mediación de Joab
los ritos de la peregrinación y ha- (14,1-24). Con todo, Joab no se atre-
bría fundado la fiesta del sacrificio. vió a solicitar una audiencia inme-
Así como los cristianos se conside- diata para él (14,28-33). - Durante
ran en línea de continuidad con el los cuatro años siguientes supo ga-
Antiguo Testamento, aunque con narse para su causa tanto a los is-
identidad propia, también los mu- raelitas como a los judíos (15,1-6),
sulmanes acentúan las raíces comu- de modo que consiguió hacerse pro-
nes y, al mismo tiempo, la autono- clamar rey en Hebrón (15,7-12). El
mía del islam. Convertido en objeto descontento con la monarquía esta-
de controversia, Abrahán fue a veces ba tan generalizado que apenas per-
el fundamento de la separación de manecieron fieles a David los mer-
las tres religiones, hasta desembo- cenarios y los altos funcionarios
car en sus mutuas delimitaciones. (15,3-16,14). David se habría visto
Pero también podría ser, a la vez, un en gravísimo aprieto si Absalón, si-
puente entre ellas y la base de una guiendo el consejo de Ajitófel, se hu-
común amistad. biera lanzado inmediatamente en su
• Bibliografía: H. J. KusCHEL, Streit persecución (17,1-4). Pero el Señor
um Abraham, M 1994; A. Ttt. frustró el plan de Ajitófel (17,14).
Acad, Accad 14

Absalón fue derrotado en la batalla firme testimonio de la difusión de


de Galaad, quedó suspendido de las la fe por esta región 2 Cor 11,10 y
ramas de un árbol y Joab, en con- 1 Tes 1,7s. También los excelentes
tra de las órdenes expresas de David, resultados de las colectas trasmiten
le dio muerte y le arrojó a una fosa una imagen positiva de esta comuni-
común (18,6-17). Cuando David lo dad (2 Cor 9,2; Rom 15,26).
supo, se lamentó tan vivamente por • Bibliografía: PRE 1, págs. 190-198;
la pérdida de su hijo que el propio J. A. O. LARSEN, Roman Greece. An
Joab le formuló severas recrimina- economic survey ofancient Rome, dir.
ciones (19,1-9). por T. FRANK, vol. 4, Baltirnore
• Bibliografía: F. LANGLAMET, «Absa- 1938, págs. 436-496; E. GROAG,
lom et les concubines de son pere», Die romische Reichsbeamten v. Acha-
RB 84 (1967), págs. 161-209; NBLEx ja bis aufDiokletian,V 1939.
1, págs. 21s. (A. R. MüLLER); CH. Winfried Elliger
CoNROY, «Absalom Absalom!», AN-
Brn (81), R 1978; E. WüRTHWEIN,
Die Erzahlung von der Thronfolge Acco/Acó
Davids - theologische oder politische
Geschichtsschreibung? (THsT[B] 115), (Hebreo Í::l~ {'akkoJ), ciudad portua-
Z 1974. ria, 24 km al norte de Haifa, mu-
Georg Hentschel chas veces sitiada y conquistada has-
ta la Edad Moderna. Mencionada
numerosas veces en las fuentes egip-
ACAD, ACCAD cias (ya en el s. XIX a.C.), ugaríticas
/' Asiria, /' Babilonia. y asirias como ciudad mercantil ca-
nanea. Nunca fue conquistada por
los israelitas (Jue 1,31), aunque sí re-
ACAYA clamada (por Aser, ]os 19,30 y por
Zabulón, Gn 49,13). Su hinterland
La provincia romana de Acaya, fue transferido por Salomón a Tiro
creada por Augusto el año 27 a.C., (1 Re 9,llss.). Pertenecía, como ciu-
abarcaba, además del país nuclear dad fenicia, a Tiro; más tarde fue
griego, las regiones noroccidenta- fortaleza aqueménida con guarni-
les y las islas. Aquí tuvo también su ción militar. Conoció un importan-
centro la actividad de Pablo en toda te florecimiento tras la destrucción
aquella zona (Hch 18,1-18), aunque de Tiro (332 a.C.) e inició la acuña-
es evidente que no consiguió fun- ción de moneda (con el nombre de
dar ninguna comunidad en Atenas Ake), que llega a su fin el 268 d.C.
(Hch 17,16-34). Se menciona como Ampliada bajo Ptolomeo 11 (con el
«primicias (cristianas) de Acaya» la nombre de Ptolemaida), fue desde
casa de Estéfanas (1 Cor 16,15). Son el 219 a.C. residencia regional de
15 Adán

los ? seléucidas, ciudad de marca- corporal, la cosmética y la medici-


do cuño helenista, hostil a los ju- na. Debido a su significación sim-
díos (1 Mac 5,15); allí fue asesina- bólica, en el Antiguo Testamento
do Jonatán por Tritón el 143 a.C. eran ungidos con aceite los reyes
(1 Mac 12,48). Desde el 47 a.C., (1 Sam 10,1; 16,13; 1 Re 1,39),
bajo Nerón, fue llamada Colonia ? Aarón y sus hijos y los uten-
Claudia Ptolomais; visitada por silios de la tienda del Encuentro
Pablo (Hch 21,7). - En la Edad (Éx 20,22-33; Lv 8,lOss.30) y los
del Bronce y del Hierro doble ciu- profetas (1 Re 19,16) (? Unción).
dad, con puerto y asentamiento en El Salvador de Israel, que era es-
Tell el-Fuhher y posterior expansión perado como descendiente del rey
en la llanura junto al mar. Las ex- David (2 Sam 7,15), como verdadero
cavaciones a cargo de M. Dothan sumo sacerdote (Sal 110) y profeta
(1973-1984) han aportado, entre como Moisés (Dt 18,15-20), era de-
otras cosas, el hallazgo de una puer- signado en el judaísmo de la época
ta de adobes en buen estado de con- de Jesús como Ungido (Xpio-róq) y
servación: MB II A. ? Mesías, y a sus seguidores se les
• Bibliografía: F.-M. ABEL, Géogra- llamaba XPto-1:tavoí (Hch 11,26). El
phie de la Palestine, vol. 2, P 1938, Nuevo Testamento conoce también
págs. 235ss.; L. KADMAN, The la unción de los enfermos con aceite
Coins of Akko-Pcolemais, Jr 1961; (Me 6,13; Le 10,34; Sant 5,14).
M. DoTHAN, BASOR 224 (1976), • Bibliografía: Z. WEISMAN, «Anoin-
págs. 1-48; BEN-ARIEH Y G. EoEL- ting as a motif in the making of the
STEIN, «Akko, Tombs near the Per- charismatic king», Brn 57 (1976),
sian Garden», Atiqot 12 (1977); págs. 378-398.
B. DrcHTER, Akko, A Bibliography, Reiner Kaczynski
Akko 1979; M. DoTHAN y A. RA-
BAN, BA 43 (1980), págs. 35-39;
M. DoTHAN, IEJ 35 (1985), págs. ÁCIMOS/ ÁZIMOS
81-94; ÍDEM: AASOR 49 (1989), ? Mazzot, fiesta de los.
págs. 59-70.
Robert Wenning
ADÁN
l. ANTIGUO TESTAMENTO. 2. JUDAÍSMO TEM-
ACEITE PRANO. 3. NUEVO TESTAMENTO. 4. EN LA HIS-

TORIA DE LAS RELIGIONES. 5. ASPECTOS SISTE-


El aceite obtenido de las aceitunas MÁTICOS. 6. ESCRITOS APÓCRIFOS.
fue un producto de uso generali-
zado en los países mediterráneos l. ANTIGUO TESTAMENTO
tanto como alimento y sistema de Adán (hebreo l:J1l:( ['adamJ) es en el
alumbrado como para la higiene Antiguo Testamento la palabra con
Adán 16

que se designa al hombre, a los hom- del hombre en varón y mujer que-
bres y a la humanidad, y es también rida por el Dios creador, Gn 2,23s.
el nombre personal del primer hom- afirma, mediante la utilización de la
bre, con el que se inicia la genealo- fórmula de parentesco «hueso de mis
gía de la protohistoria (Gn 5,lss.). huesos y carne de mi carne» y una
En Gn 2,7 se ofrece una explicación alusión a la semejanza fonética del
de este vocablo, de etimología in- hebreo 'Ts (varón) e 'issa (mujer), que
cierta ('dm = ¿ser rojo o tener color ambos son de la misma esencia y tie-
rojo?), basada en la similitud foné- nen una misma dignidad y que, por
tica entre el hebreo 'adam (hombre) consiguiente, en el matrimonio la re-
y 'adama (suelo, tierra) (en conexión lación comunitaria de varón y mujer
tal vez con una concepción arraiga- no debe configurarse en el sentido de
da en la ideología de la realeza del superioridad y subordinación, sino
Oriente antiguo), en la que se alude sobre la base del amor y el respeto
a la unidad del hombre con su es- mutuo. A diferencia de esta exposi-
pacio vital. ción, que es la más antigua, el relato
Según Gn 2,7s., la creación del de la creación de Gn 1,26ss., bosque-
hombre se articula en dos fases. El jado sobre el trasfondo de la profe-
punto de arranque lo constituye la cía de salvación exílica/ postexílica,
modelación de una figura a partir describe cómo el ser humano, crea-
del polvo de la tierra y, como com- do por Dios como varón y mujer y
plemento, la inspiración del alien- dotado de la /' imagen y semejanza
to de vida; viene a continuación la divina, está orientado, a una con la
formación del jardín del Edén y el totalidad de la creación, adaptada a
traslado del hombre a este lugar. La él como su espacio vital, a una pleni-
existencia del hombre, así encauza- tud que, según Gn 2,lss., alcanza su
da hacia la plenitud, tiene su meta, realización plena en el descanso de la·
según Gn 2,15, en una relación de obra creadora de Dios. En Gn 5,lss.
servicio a Dios en el jardín del Edén. y en la transición de la creación del
Aunque para cada uno de estos ac- hombre a la posterior prolongación
tos concretos de la creación pueden de la existencia humana en el tiempo,
encontrarse paralelos en la mitolo- la genealogía transforma el nombre
gía del antiguo Oriente, no los hay, del género humano adán en el nom-
en cambio, para la estructura total bre propio del hombre del principio,
que, como elemento característico pero se subraya al mismo tiempo,
propio de este relato de la creación, mediante la asignación del nombre
ha sido concebida sobre el telón de llevada a cabo por Dios y mencio-
fondo de una experiencia historico- nada aquí por primera vez, que la
salvífica de Israel, a saber, la elección totalidad de la historia humana debe
de David como soberano teocrático conservar, para el varón y la mujer,
de Sión. Acerca de la diferenciación aquella validez que, por voluntad de
17 Adán

Dios, está asociada al nombre del gé- dientes en el ámbito literario, impor-
nero humano adán. tantes afirmaciones, no registradas
Finalmente, mediante la conexión en Gn lss., sobre Adán que pervi-
redaccional de la descripción más ven en la tradición rabínica y cristia-
antigua de la creación con la más na. Adán fue creado en la plenitud
reciente de Gn lss. y su recepción de la belleza, semejante a los ánge-
en la presentación del /' Hijo del les. /' Filón distingue entre la crea-
hombre de Dn 7, se ha fijado, ya ción del hombre ideal (Opif. 76 a
en el Antiguo Testamento, el pre- Gn 1,26) y la del hombre concreto
supuesto para la antítesis, desarro- (Opíf 134 a Gn 2,7). Cuando Satán
llada por vez primera en el Nuevo se vio en la precisión de venerar la
Testamento, de un Adán primero y imagen de Dios en Adán, se negó
un último Adán. a hacerlo (VitAd 13). Adán era in-
. • Bibliografía: E. HAAG, Der Mensch mortal y ejerció la soberanía sobre el
amAnfang, Tréveris 1970; C. WEs- universo (Filón, Opif. 83s.). Sólo al
TERMANN, Genesis, BK. AT 1 / 1, final de los tiempos, en la resurrec-
1974; J. DE FRAINE, Adam et son ción, recuperará su magnificencia
lignage, Brujas 1959; C. DoHMEN, (VitAd 47). También se señala su pa-
Schopfung und Tod, St 1988. pel como figura salvífica del fin de
Ernst Haag los tiempos (Henet 90,37; cf. la in-
terpretación cristiana de VitAd 42).
2. JUDAÍSMO TEMPRANO Según la visión pesimista del mundo
Adán, como nombre personal del del autor del 4 de Esdras, el pecado
primer hombre, aparece en la lite- de Adán provocó un deterioro radi-
ratura del judaísmo temprano con cal en la /' creación. Las consecuen-
mucha mayor frecuencia que en el cias de este /' pecado afectan a todos
Antiguo Testamento hebreo. Junto a los seres humanos, aspecto en el que
Si (15,14; 17,30-18,14; 24,28(?); 33, se sigue reflexionando sobre si, por
10-15; 40,1-11; 49,16), Sab (2, 23s.; así decirlo, Adán actuaba por todos
7,1-6; 9,lss.; 10,ls.) y varios escritos (cf. por ejemplo el papel de /' Eva
de la época intertestamentaria (Henet en el Apócrifo de Moisés, 7) o si todos
69,11; 90,37; Jub 2,14; 3,8-14.27-35; los hombres se comportan, bajo su
Sib 3,24ss.; lQS 4,23; CD 3,20; propia y personal responsabilidad,
lQH 17,15; Filón Opif 24s. 64-88, lo mismo que Adán. De Adán se
134-169; 4 Esd 3,4-11.20-27; 4,30; asume que tenía desde el principio
6,45s.53-59; 7,ll-14.62-70.116ss.; un impulso hacia el mal en su cora-
Barsi 4,3; 14,17s.; 17,1-18,2; 23,4s.; zón (4 Esd 3,20; v. también Filón,
48,42-47; 54,13-19; 56,6-16; Henesl Opif 73ss.). La maldad de Adán se
30,8) contienen, sobre todo en el convirtió también en peligro y ten-
Apocalipsis de Moisés y la Vida de tación para los ángeles. Después de
Adán y Eva, mutuamente depen- su pecado, fue expulsado del /' pa-
Adán 18

raíso y contrajo 70 dolencias corpo- por ejemplo, respecto de la prohibi-


rales (VitAd 34). ción del divorcio según Me 10,6-9
• Bibliografía: A. VITTI, «Christus- par. (un varón y una mujer: una car-
Adam», Brn 7 (1926), págs. 121-145, ne), de modo que el varón debe amar
270-285, 384-401; B. MURMELSTEIN, y no odiar a su mujer (Ef 5,28-32
WZKM 35 (1928), págs. 242-275, que, en su sentido literal, y según la
36 (1929), págs. 51-86; S. AMSLER, concepción de este pasaje, se apli-
«Adam le terreux dans Gen. 2-4», ca en primer lugar a Cristo y a la
RTPHIL 2 (1958), págs. 107-112; Iglesia), y la mujer no debe enseñar
E. BRANDENBURGER, Adam und ni dominar al varón (1 Tim 2,12ss.).
Christus. Nk 1962; F. DEXINGER c) Perspectiva tipológica. En su fun-
y otros, 1st Adam an alfen schuld? ción soteriológica, se compara a
I 1971 (con bibliografía); TRE 1, Adán con Jesucristo a la vez que se
424-427 (P. ScHAFER); J. MARBOCK, le contrapone. Pablo desarrolla este
«Henoch - Adam - der Thronwa- pensamiento en 1 Cor 15,21-49 y,
gen«, BZ 25 (1981), págs. 103-111; bajo otra luz, en Rom 5,12-21. La
D. BERTRAND, La Vie grecque posibilidad de establecer una com-
d/Adam et Eve, P 1987; J. R. LEVI- paración entre ambos se basa funda-
SON, Portraits ofAdam in Early ]u- mentalmente en que, en cada caso,
daism, Sheffield 1988; M. E. STONE, en un hombre se decide la suerte de
A History of the Literature ofAdam todos. - Según 1 Cor 15,2ls., esto
and Eve, Atlanta 1992. es aplicable a la muerte causada por
Ferdinand Dexinger Adán y a la posibilidad de resurrec-
ción de todos causada por Jesús. Es
3. NUEVO TESTAMENTO cierto que ninguna de las dos cosas
a) Perspectiva genealógica. El árbol ge- sucede automáticamente, dado que
nealógico de Jesús en Le 3,38 finaliza todos mueren porque todos han pe-"
con la afirmación de que Adán pro- cado (Rom 5,12) y, por otra parte,
cede «de Dios» del mismo modo que cuenta con buenas razones, aunque
todos los restantes de la lista proce- tampoco es definitivamente deter-
den de sus padres. Se establece así, al minante, según Rom 8,21, la afirma-
menos de forma implícita, una com- ción de que sólo resucitarán los que
paración entre Adán como hijo de llegaron a creer y recibieron las arras
Dios y el mismo hijo de Dios, Jesús, del Espíritu. En 1 Cor 15,44-49
mencionado antes (Le 3,22), con una Pablo avanza un paso más: en Cristo
alusión al carácter universal de la fi- ha alcanzado la creación su punto
liación divina de Jesús. final, porque sólo entonces permite
b) Perspectiva etiológica y paradigmá- Dios que aparezca el hombre, hecho
tica. Se introduce la relación entre a su imagen según Gn 1,26s., como
Adán y Eva como prototipo de las hombre pneumático (en 1 Cor 15,46
que se dan entre el varón y la mujer, corrige Pablo el punto de vista que
19 Adán

entiende en sentido cronológico la ca nella letrera agli Efesini», AnBib


secuencia de los dos relatos de la 159, R 2005.
creación de Gn 1 y 2, por lo demás, Klaus Berger
también aquí con la equiparación,
fundamentada en el espíritu, en- 4. EN LA HISTORIA
tre varón y mujer; cf Gál 3,26ss.). DE LAS RELIGIONES
Sólo mediante el Espíritu vivifica- Los mitos acerca de un hombre pri-
dor, que ha llenado enteramente a mitivo originario forman parte del
Jesucristo, llegan los hombres a su material narrativo de muchos pue-
forma y su destino auténticos. - En blos. La figura de Adán del judaís-
Rom 5,12-21, la pneumatología no mo y su interpretación en la literatu-
desempeña ningún papel y se esta- ra pseudoepigráfica protocristiana y
blece, en cambio, una vinculación rabínica ha tenido profundas reper-
. entre el pecado, la ley y la gracia, cusiones en el entorno del Oriente
en conexión con la superabundancia Próximo. En la ? gnosis y en las
antitipológica a favor del aconteci- orientaciones filosófico-teológicas
miento Cristo: este acontecimiento (sincretistas) del gnosticismo se
tiene una eficacia que supera am- interpreta a Adán en el marco de
pliamente la trasgresión de Adán. una cosmología contemplada con
Aunque Rom 5,12 no ofrece todavía mirada mítica estrictamente dua-
una «doctrina del pecado original», lista y se le utiliza como arquetipo
ni tampoco de la «muerte heredita- del acontecimiento de la salvación.
ria», puesto que todos han pecado Así, por ejemplo, en el maniqueísmo
bajo su propia y personal responsa- (? Manes) y el mandeísmo, donde es
bilidad (cf. el «pues todos pecaron» de fundamental importancia la es-
de 5,12b), con todo, fue Adán quien cisión entre el Adán «oculto» (Adam
dio entrada en el mundo al pecado kasia) y el Adán corpóreo (Adam pa-
como una magnitud dotada de ma- gria), es decir, entre el alma lumino-
yor poder, de modo que ahora pue- sa y el cuerpo tenebroso, tanto de
de atacar a todos y a cada uno de aquel primer hombre como de to-
los hombres. dos los seres humanos. El Adán cor-
• Bibliografía: E. BRANDENBURGER, póreo necesita, además del espíritu
Adam und Christus, Nk 1962 (con (ruha) que le presta la esencia crea-
bibliografía); C. BuRCHARD, «l Ko- dora Ptahil, también la inspiración
rinther 15,39-41», ZNW 75 (1984), del alma luminosa (Adam kasia)
págs. 233-258 (con bibliografía); a través de seres luminosos como
R. ScROGGS, The Last Adam. A Mandá-d-Haijé o Hibil (iranios).
Study in Pauline Anthropology, O Las concepciones judías, cristianas
1966; G. SELLIN, Der Streit um die y gnósticas de Adán han dado ori-
Auferstehung der Toten, Go 1986; gen a una rica tradición sobre Adán
A. MARTIN, «La tipologia adami- también en el islam.
Adán 20

• Bibliografía: M. LrnZBARSKI (dir.), do a todos por propagación, no por


Ginzd, Go 1978: D. W. Bous- imitación, está como propio en cada
SET, Religionsgeschichtliche Studien, uno» (DS 1513). - La dogmática ac-
Le 1979; K.-W. TRóGER (dir.) AT tual insiste especialmente en el para-
- Frühjudentum - Gnosis, Gt 1980; lelo Adán-Cristo descrito en Rom 5
A. BATTISTA-B. BAGATTI, «El corn- y entendido como «antíparalelismo»,
batimento di Adamo. Testo arabo en cuanto que entre la significación
con traduzione italiana e comrnen- universal del «primer Adán» y del
to», SBFPuB MIN 1982; A. BóH- «último» (EOXCX'toc;), Cristo, existe
LIG, Gnosis und Synkretismus, 2 vols., una relación asimétrica y antitética
Tu 1989; TRE 1, págs. 427-431 (con (v. 1 Cor 15,45-48). En el «adamita»
bibliografía). · Jesús (cf. Le 3,38) se ha revelado la
Richard Nebel verdadera imagen de Dios (2 Cor 4,4;
cf. Col 1,15; Heb 1,3) y el ser humano
5. ASPECTOS SISTEMÁTICOS definitivamente agraciado y sin peca-
Como la exégesis muestra, el género do. En cuanto miembro del linaje hu-
literario ? «Protohistoria» (Gn 1,11) mano, Jesús trae a todos la salvación,
pretende describir los rasgos fun- aunque no todos descienden de él fí-
damentales del ser humano, expe- sicamente. No es un segundo funda-
rimentables siempre y por doquier, dor de la estirpe, sino el «primogénito
mediante el recurso de retrotraerlos entre muchos hermanos» (Rom 8,29;
narrativamente a los primeros oríge- v. Heb 2,lls.17); a través del Uno per-
nes (? etiología). Por consiguiente, sonal llegan la «resurrección de los
la «historia» de Adán y de los «ada- muertos» (1 Cor 15,2ls.) y el dominio
mitas» no es un relato histórico, sino de la ahora «superabundante» gracia
que presenta -más allá del mito y de de Dios (cf. Rom 5,16-21). Él es el
la paleontología- un protomodelo «Espíritu vivificante» (1 Cor 15,45).
siempre actual del ser humano, del De parecida manera contrapone el
pecado y de la gracia de Dios. En las Tridentino la situación creada por
primeras etapas de la teología y de la el Adán primero a este «estado de gra-
historia de la fe se entendía a Adán cia y de adopción de hijos de Dios por
como un individuo histórico en el el segundo Adán» (DS 1524). Gracias
arranque de la historia, pero la inten- a Cristo, el ser humano descrito en la
ción de las afirmaciones era explicar «protohistoria» recibe la salvación y
desde él la unidad del linaje humano la posibilidad real de plenitud. - En
(cf. Hch 17,26; Heb 2,11), sobre todo perspectiva dogmática es inadmisible
en el pecado. Prolongando esta línea, ignorar los aspectos positivos del sim-
el concilio de Tremo, de acuerdo con bolismo de Adán (p. ej., la ? imagen
la tradición doctrinal agustiniana, y semejanza de Dios, el mandato de
subraya que el pecado de Adán «es la creación, la igualdad de los sexos).
por su origen uno solo y, transmití- Hoy día se registran debates en torno
21 Adán

a la existencia de un estadio primitivo y Eva (VitAd) existe una versión


libre de pecado, de una situación pe- griega (que C. Tischendorff califi-
caminosa generalizada heredada, de có erróneamente de «Apocalipsis de
un hombre pecador entendido como Moisés») y otra latina, que se basa
antepasado histórico individual de en la griega, pero con redacción in-
todos los hombres y de una transmi- dependiente. El original del VltAd
sión de la culpa mediante descenden- puede remontarse al s. I a.C./I d.C.,
cia biológica. Carece de justificación en griego, o también en hebreo o res-
una concepción androcéntrica de pectivamente arameo. Las redaccio-
Adán que implique una minusvalo- nes griega y latina se sitúan en torno
ración de la mujer (cf 1 Cor 11,7-12; al 400 d.C., las traducciones arme-
1 Tim 2,11-14). Se mantiene en pie nia, georgiana y eslava, con reelabo-
la enseñanza de que, a la luz de la raciones cristianas, son posteriores.
fe en Cristo, Adán representa al ser b) Diversos libros-Adán. En dos ma-
humano tal como se le experimen- nuscritos griegos y en las traducciones
ta siempre y por doquier, en toda su aramea y eslava de VitAd hay un es-
grandeza y su miseria. crito más pequeño, titulado La peni-
• Bibliografía: RAHNER, Escritos de tencia de Adán. Tienen origen cristia-
teología 1, págs. 253-322; O. BETz, no La caverna de los tesoros (es decir,
TRE 1, págs. 414-424; F. MrLDEN- los tesoros del paraíso), conservado en
BERGER, TRE 1, págs. 431-437 (con siríaco y árabe y La disputa de Adán
bibliografía); Pannenberg, Anthro- y Eva (etiópica), emparentada con La
pologie in theologischer Perspecti- caverna, que se remonta al siglo XI,
ve, Go 1983; págs. 116-135; J. DE pero que contiene material más an-
FREINE, Adam et son lignage, Brujas tiguo. El Testamento de Adán existe
1959; A. GANOCZY, Schopfungsleh- en traducción árabe y etiópica y en
re, D 21987; G. L.Müller, Dogmati- dos fragmentos siríacos. La redacción
ca, Ba 2006, págs. 109-123. griega de este escrito sólo concuerda
Alexander Ganoczky con un fragmento sirio y sigue sus
propios caminos. Parte de este mate-
6. ESCRITOS APÓCRIFOS rial ha entrado en el libro samaritano
a) ½'ta Adae et Evae. El interés de Asatir (s. x-xr d.C.), que abarca des-
judíos y cristianos por la primera de Adán hasta Moisés. Un fragmento
pareja humana como origen de la copto de Fayum revela la complicada
historia (de la salvación) generó una historia posterior de VitAd.
serie de escritos a los que se les puede • Bibliografía: M. TARDIEU, Trois my-
designar, acumulativamente, como thes gnostiques: Adam, Éros et les Ani-
libros-Adán. No se ha investigado maux d'Égypte dans un écrit de Nag
suficientemente su interdependen- Hammadi, P 1974; M. 'NAGEL, La vit
cia mutua ni su cronología absolu- grecque d'Adam et d'Eve. Apocalypse
ta y relativa. De la Vida de Adán de Moise, Estrasburgo-Lille 1977;
Adán, Testamento de 22

B. BARC, L'hypostase des Archon- ADÁN, TESTAMENTO DE


tes. Traité gnostique sur l'origine de /' Adán, 6. Escritos apócrifos.
l 'homme, du monde et des archontes,
Quebec-Lovaina 1980; N. FERNÁN-
DEZ MARCOS, «Vida de Adán y Eva», ADONAI
en DÍEZ MACHO (dir.), Apócrifos del /' Nombres de Dios, l. Antiguo Tes-
Antiguo Testamento 11, Ma 1983; tamento.
D. BERTRAND, La Vie grecque
d'Adam et Eve, P 1987; A.-M. De-
nis, lntroduction aux Pseudépigraphes ADOPCIÓN
grecs d'Ancien Testament, Le 1970;
J. CttARLESWORTH, The Old Testa- La institución jurídica de la adop-
ment Pseudoepigrapha, NY 1985. ción, testificada en el entorno de
Ferdinand Dexinger Israel (cf. el Código de Hamurabi,
c) Apocalipsis de Adán, escrito 5 .del 185-193), nó está documentada en
Codex V de/' Nag Hammadi, tex- las colecciones jurídicas veterotesta-
to setiano-gnóstico anterior al siglo mentarias. Los actos de este género
IV d.C. -Adán narra a su hijo Set la transmitidos en los textos narrativos,
caída en el pecado y las revelaciones a veces calificados como adopciones o
de tres hombres sobre el futuro de decisiones de adopción -por ejemplo,
los descendientes de Set y de Noé, la equiparación jurídica de los hijos
la venida del Iluminador (elemen- nacidos de esclavas (Gn 16,2; 30,3),
to cristiano) en la tercera etapa de la conformidad de Jacob, que recono-
la historia (con un excurso sobre su ce como hijos suyos a los hijos de José
origen a partir de 13 reinos y un li- (Gn 49,5.12), la aceptación de Ester
naje sin rey) y la batalla del fin de los como «hija» de su tío Mardoqueo
tiempos, en la que actuará salvífica- (Est 2,7) o de Obed como «hijo» de
mente un bautismo espiritualizado. Noemí (Rut 4,16s.)- son actos de
• Bibliografía: Ediciones: Morard, legitimación del derecho familiar.
L'Apocalypse d'Adam, Quebec 1985 Como razones explicativas de la au-
(con bibliografía); M. KRAUSE, Die sencia del reconocimiento jurídico de
Gnosis, vol. 2, Z 1971, págs. 21-31 la adopción en el Antiguo Testamento
(alemán); B. LAYTON, The gnostic pueden aducirse la posibilidad de la
scriptures, Lo 1987, págs. 52-64. poligamia (cf. Dt 21,15-17), la inser-
Estudios: J.-M. SEVRIN, Le dos- ción de las hijas en la línea sucesoria
sier baptismal sétbien, Quebec 1986, hereditaria (Nm 27,8-11) y la institu-
págs. 145-181; S. T. CARROLL, V1G- ción del /' levirato (Dt 25,5-10). El
CHR 44 (1988), págs. 263-279 (Sa- fundamento teológico es la valora-
lomón); D. M. PARROT, NT 31 ción de la descendencia como «señal
(1989), págs. 67-87 (13 reinos). y expresión de la bendición divina»
Clemens Scholten (Boecker). - La adopción en sentido
23 Adoración

figurado aparece en la proclamación yos destinatarios son manifestacio-


en la que Yahveh declara que el rey nes de la realidad divina: objetos
es «mi hijo» (Sal 2,7; 2 Sam 7,14). sagrados, ya sean de la naturaleza
Pablo confiere sentido soteriológico o fabricados por manos humanas,
al concepto de adopción (uío0eoía) personas sacras, sacerdotes y sacer-
como designación de la «filiación» de dotisas, soberanos, héroes y antepa-
los creyentes (Gál 4,5; Rom 8,15.23; sados, ante los cuales el adorador,
también Ef 1,5; uio0eoía referida a enfrentado a su propia nada y a su
Israel: Rom 9,4). carácter profano, siente y expresa re-
• Bibliografía: RAC 1, págs. 99-112; verencial veneración. Cada religión
THWNT 8, págs. 342-345, 4OOss.; concreta tiene sus propios gestos de
EWNT 3, págs. 912, 92ls.; adoración: arrodillarse, inclinar el
NBLEx 1, págs. 34s.; M.-H. PRÉ- cuerpo, arrojarse al suelo y besar-
vosr, «Remarques sur l'Adoption lo (entre otros, la proskynesis, pos-
dans la Bible», Revue internationa- tración), juntar las manos o elevar-
le des droits de l'antiquité, 14 (1967), las hacia un ser divino, tocar objetos
págs. 67-77; J. BLANK, Paulus undJe- consagrados y expresar, junto con la
sus, M 1968, págs. 258-278; F. LY- entrega, también súplica, gratitud y
ALL, «Reman Law in the Writings alabanza. Existe asimismo la ado-
of Paul-Adoption», JBL 88 (1969), ración silenciosa (p. ej., en las reli-
págs. 458-466; H. DoNNER, «Ad- giones mistéricas griegas, en el culto
option or Legitimation?», ÜRANT 8 celeste chino, en la mística, o en el
(1969), págs. 87-119; H. J. BoECKER, rito de elevar las formas eucarísticas
«Anmerkungen zur Adoption in AT», en la misa católica).
ZAW 76 (1974), págs. 86-89; ÍDEM: • Bibliografía: J. G. FRAZER, The
Rechtund Gesetz imAT und imAlten Golden Bough, Lo 1913, reimpre-
Orient, Nk 1976, págs. 101-106. sión 1980; R. ÜTTO, Das Heili-
Lorenz Oberlinner ge, M 401971; G. VAN DER LEEWE,
Pluinomenoloeie der Religion, Tu
41977; F. HEILER, Das Gebet, M

ADORACIÓN 51923; TH. ÜHM, Die Gebetsgebar-


l. EN LA HISTORIA DE LAS RELIGIONES. 2. IN- den der Viilker und das Christentum,
FORMACIÓN BÍBLICA. Le 1948; R. CAILLOIS, Der Mensch
und das Helige, M 1988; TRE 12,
l. EN LA HISTORIA págs. 31-34 (con bibliografía).
DE LAS RELIGIONES Richard Nebel
La adoración (en latín adoratio, en
griego 1tpocn(Úvr¡cnc;) es una forma 2. INFORMACIÓN BÍBLICA
especial de oración cuya práctica se En el Antiguo Testamento hebreo,
detecta, con diversos acentos, en el el terminus technicus para designar la
culto de todas las religiones y cu- adoración es casi siempre el reflexivo
Adoración 24

;'l)t)lJl0;:-1 [histal:,•wa] (inclinarse en se- y con él, se adora siempre a Dios


ñal de homenaje, postrarse en tierra mismo (cf. Flp 2,llc: «para gloria de
como gesto de adoración). Los LXX Dios Padre»). Esta orientación teo-
traducen histal:,•wa por xpooxuveiv, lógica tiene una amplia base en el
En los escritos deuteronómicos y deu- Nuevo Testamento (cf. Le 24; Ap 5)
teronomistas los términos histal:,•wa y y alude al principio -decisivo para la
1tpocrKUVEÍV se emplean sobre todo cristología posterior- de la glorifica-
para referirse a la adoración de divi- ción de Dios por Cristo. A esta idea
nidades extranjeras (Dt 8,19; 11,16; responde la concepción joánica de la
17,3), que provoca la ira de Yahveh adoración «en espíritu y en verdad»
(J' ira de Dios) (Jue 2,12.17) yaca- (4,23). Jesús es la «verdad» (14,6) y
rrea el castigo (1 Re 9,6.9). Enfrente envía al «Espíritu» «que guía hasta
se hallan las promesas de que to- la verdad» (16,13). Así, la adoración
dos los dioses (Sal 97,7), los pueblos se produce en comunión personal
extranjeros (Is 45,14; 49,7; 66,23; con el Asceridido y con su Espíritu.
Sof 2,11) y el ejército de los cielos Cristo es el «templo» en el que, a par-
(Neh 9,6) rendirán tributo de ado- tir de ahora, se ha de adorar. Se di-
ración a Yahveh. En conexión con luye así la exclusividad de un único
la prohibición de la veneración cúl- lugar de adoración, sin que se rechace
tica de dioses extranjeros (Éx 20,5; por ello la adoración en algunos luga-
Dt 5,9 y otros) se le exhorta a Israel res concretos ni se atribuya valor ex-
a la adoración exclusiva de Yahveh clusivamente a la adoración de Dios
en el lugar concreto del 7' templo de individual y espiritual. La auténtica
Jerusalén (Is 2,2s.; 56,6s.). adoración pide, junto al 7' culto in-
También el Nuevo Testamento mediato, dar 7' testimonio activo de
utiliza, tomándolo de los LXX, el la verdad en el mundo y ante él.
término rcpoo-cuveiv casi exclusi- • Bibliografía: R. ScHNACKENBURG, ·
vamente en sentido latréutico. La Christliche Existenz nach dem NT,
finalidad de la proskynesis es siem- vol. 2. 1968, págs. 75-96; G: LoH-
pre «algo -real o presuntamente- di- FINK: Gab es im Gottesdienst der
vino» (Greeven). El tentador la re- neutestamentlichen Gemeinden eine
clama para sí a Jesús (Mt 4,9s. par. Anbetung Cbristii, BZ 18 (1974),
Le 4,7s.) y se aplica al 7' dragón y a págs. 161-179; J. P. Fr.oss, Yahwe
la bestia (Ap 13, 4.8.12.15; 14,9.11; dienen - Gottern dienen, Co-Bn
16,2; 19,20; 20,4), a los ángeles y a 1975; J. HELLER, «Das Gebet im
los hombres (p. ej., Hch 10,25s.). La AT», Communio Viatorum 19/3
adoración verdadera sólo le pertene- (1976), págs. 157-162; H. CAZELLES,
ce, por el contrario, al Dios verdade- «Volksfrórnmígkeír und Volks-Theo-
ro (Mt 4,10 par. Le 4,7 y Ap) y a su logie in der Bibel», IKAZ 16 (1987),
Hijo ascendido (Le 24,52; Ap 5,14; págs. 385-395.
Flp 2,IOs.; Heb 1,6). Pero en Cristo, Franz-Georg Untergassmair
25 Ágape

ADORNO temprano, en favor de las cualidades


«interiores»=, es debido, en la his-
En sentido propio, como embelle- toria de la tradición, a la influencia
cimiento mediante la utilización conservadora de la imagen de la mu-
de objetos hermosos y atractivos, la jer de los neopitagóricos.
Biblia aplica este concepto tanto a las • Bibliografía: M. KücHLER,
cosas (p. ej., 2 Cró 3,6; 1 Mac 1,22; Schweigen, Schmuck und Schleier
2 Mac 9,16; Le 21,5 [el templo]; (NTOA 1), Fri-Go 1986; U. WA-
Mt 12,44 par. Le 11,25 [las casas]; GENER, Die Ordnung des «Hauses
1 Mac 2,11-12 [Jerusalén y el tem- Gottes», (WUNT 2,65), Tu, espe-
plo]; Ap 21,19 [la Jerusalén celeste]; cialmente págs. 77-92.
Bar 6,11 [las estatuas de los dioses], Marlis Gielen
Mt 23,29 [los sepulcros]), como a
las personas (Éx 33,5s.; 2 Sam 1,24;
Jdt 10,45; 12,15; Is 61,10; Si 45,12; ÁGABO
1 Tim 2,9; 1 Pe 3,5 y otros). El em-
pleo de adornos tiene en la tradición (Griego "Ayai30~, Vulg. Agabus),
profética una valoración ambivalen- profeta cristiano que se trasladó de
te. Sirve como metáfora para descri- Jerusalén a Antioquía para anun-
bir la acción de Dios en sus elegidos ciar que se abatiría una gran ham-
(Ez 16,llss.; Is 61,10), pero se le cen- bre sobre todo la tierra (Hch 11,28).
sura cuando se limita únicamente a Cuando Le añade que la profecía se
los aspectos externos (Is 3,18-24) y cumplió en tiempos de Claudia, se
se convierte en imagen con la que refiere a la hambruna menciona-
se expresa que Jerusalén se aleja de da por Josefa, ant. XX, 2,5; 5,2,
Dios (Jr 4,30; Ez 23,40). En la tra- aunque sólo tuvo un alcance local.
dición sapiencial del judaísmo tem- Según Hch 21,10, Ágabo también
prano predomina la valoración po- predijo, en Cesarea Marítima, los
sitiva (Si 32,5; 45,12; 50,9 y otros), padecimientos de Pablo.
que acentúa sobre todo la capacidad • Bibliografía: Cf. los comentarios a
de embellecimiento de las actitudes los ? Hechos de los apóstoles. • H.
y de las conductas (Si 6,30; 21,21; PATSCH, THZ (1972), págs. 228-232;
26,16; 3 Mac 3,5; 6,1). También en NBL 1, pág. 60 (M. G6RG).
el Nuevo Testamento sobresale este Alfons Weiser
aspecto, pero aquí pasa a segundo
término la aplicación del adorno a
las personas en general y lo limi- ÁGAPE
ta específicamente a las mujeres 1. FILOLOGÍA. 2. EXÉGESIS Y TEOLOGÍA.
(1 Tim 2,9; 1 Pe 3,5). El rechazo ri-
guroso de los adornos -desconocido Es la expresión característica del
en el judaísmo veterotestamentario Nuevo Testamento -ya anticipada
Ágape 26

por los LXX y por el judaísmo he- encuentra en el amor de Dios y el


lenista- para definir el /' amor de amor a Dios (Os; Dt; Sal). Mediante
Dios o respectivamente de Jesucristo la traducción de los LXX se traspasa
y el amor de los creyentes tanto a la totalidad del significado del he-
Dios y a Jesucristo como a los de- breo :i;iN a la radical griega ayan:.
más seres humanos (latín caritas, - Se distancia así claramente de la
dilectio). concepción pagana tanto en el va-
lor como en el perfil semántico. En
l. FILOLOGÍA las capas más recientes de los LXX
Además del término épo»; (el apasio- (Cant, Qo) se encuentra por vez pri-
nado anhelo de la belleza, la verdad y mera el más largo ayán:T]crtc;, deriva-
el bien), el helenismo pagano conoce do de ayán:T], tal vez inspirado por la
los conceptos de cptAÍa (el amor de la asonancia fonética con :i;ii,I~ ['ah•ba].
amistad), cr1:opyft (la adhesión o ape- En el judaísmo helenista se acentúa
go natural) y ayán:T]crtc; como la vir- la tendencia- a utilizar agape en un
tud de la predilección constante por sentido impregnado de teología y éti-
el bien (Ps-Platón, Definitiones 413 b ca (Tob; TestXII; Filón). Mientras
10 y otros pasajes). Figura también que ayán:T]crtc; retrocede, adquiere
el verbo ayan:&.v, que es frecuente creciente importancia ayán:T]. Pero
en su acepción de «sentir aprecio», hasta el Nuevo Testamento no al-
«preferir», aunque sólo raras veces se canza ágape la categoría de concep-
le destaca (cf Joly). 'Ayá7tT] no apare- to teológico central.
ce en textos paganos hasta bien en-
trado el s. III d.C. (contra Bauer 9). 2. EXÉGESIS Y TEOLOGÍA
En los LXX desaparecen casi por Es Jesús mismo quien proclama -en
entero tanto épo»; como cptAÍa (ex- cuanto al contenido, no en cuanto
cepción: Prov) y cr1:opyft. Evitando a la palabra misma- la basileia que
conceptos con carga peyorativa y se acerca (Me 1,15) y que alcanza-
utilizando la proximidad semán- rá su plenitud en el futuro, como
tica con ayan:&.v y ayán:T]O'tc;, los el acontecimiento escatológico del
LXX traducen con gran constancia amor de Dios que aportará a Israel
los vocablos de la raíz hebrea J:7N (¿y a los pueblos?) -a pesar de la des-
[ahab] por ayan:-. J:7N abarca en el dicha del pecado- la salvación ple-
Antiguo Testamento hebreo un am- na y total. Las consecuencias éticas
plio espectro, desde el amor conyu- extraídas por Jesús se hacen percep-
gal (Gn 24,67) y erótico (Cant), pa- tibles, al menos de forma indirec-
sando por el paternal (Gn 22,2) y ta, en textos (de reelaboración post-
el amistoso (1 Sam 18ss.), hasta el pascual) como Me 12, 28-34 par.
amor al prójimo (Lv 19,18) y a los Mt; Le 10,25-37 y Le 6,27-36 par.
«extranjeros» (Lv 19,34; Dt 10,19). Mt 5,38-48: por un lado, el /' amor
El centro de gravedad teológico se al prójimo pasa a ocupar el centro
27 Ágape

de la ética, por otro, el precepto del centralidad, su expresión programá-


/' amor a los enemigos desprovisto tica. Por un lado, según Gál 5,6, la
de violencia señala hasta qué punto, fe desarrolla a través del ágape su
por encima de todas las limitacio- capacidad de acuñar en su totalidad
nes, deben empeñarse los discípulos la vida de los justificados; por otro
de Jesús, tomando como base la mi- lado, Pablo señala en Gál 5,13s. y
sericordia de Dios (Le 6,36), en la Rom 13,8ss., citando a Lv 19,18,
tarea de la superación de la injusticia que el amor al prójimo es el cum-
y el pecado. El ágape se convierte en plimiento pleno de la ley y, a una
tema teológico sobre todo en Pablo con ello, la cifra y síntesis de la vo-
y en las Cartas deuteropaulinas, luntad de Dios. Tanto la teología y
en el evangelio de Juan y en 1 Jn. la cristología como la ética del ágape
Pablo vierte en los pasajes centrales tienen un fuerte eco (directo o indi-
de sus cartas la actividad salvadora recto) en las Cartas deuteropaulinas
de Dios (Rom 5,5.8; 8,39; 9,13.25; y en Ef (1,15; 4,15s.; 5,21-33).
11,2) y de Jesucristo (2 Cor 5,14s.; Los escritos joánicos ven en el amor
Gál 2,20; Rom 8,35ss.) en el con- mutuo, que consiste en la absoluta
cepto de ágape para marcar la in- apertura espiritual y en la recíproca
tensidad, la personalidad y la fuerza inclinación afectuosa y sin restriccio-
creadora de su compromiso en pro nes, la esencia de la relación entre «el
de la salvación, precisamente de Padre» y «el Hijo» (Jn 3,35; 10,17;
los pecadores. El ?' amor de Dios 14,31; 15,9.106; 17,24.26) y en ella, y
(1 Cor 2,9; 8,3; Rom 8,28) y el amor a la vez, el manantial de la vida. Este
de Cristo (1 Cor 16,22; <ptAÉm) son ágape se derrama sobre el mundo
para Pablo, aunque la palabra mis- (Jn 3,16), pero más en particular so-
ma lo acentúa poco, en cuanto ex- bre los discípulos (Jn 14,21.23; 17,23;
presión de la más intensa confianza 1 Jn 2,5.15; 3,1.2; 4,8-19), los intro-
personal y como consecuencia de la duce en la comunidad de vida con el
fe, parte irrenunciable de las señales Padre y el Hijo (Jn 14,20s.23; 15,9;
de identidad de la existencia cris- 17,24ss.) y repercute en los creyen-
tiana (cf. Th. Soding, «Cottesliebe tes como amor de Dios (1 Jn 4,20s.;
bei Paulus», THGL 79 [1989), págs. 5,ls.; cf. 4,10.17s.) como amor de
219-242). La exhortación al ágape Cristo (Jn 8,42; 14,15.21.23-28;
constituye desde el principio el pun- 21,15s.; cf. 16,27: <ptAÉm) y, con
to central de la paraclesis (1 Tes 4,9; especial énfasis, en el amor frater-
1 Cor 13 y otros pasajes). Es fruto no (Jn 13,34s.; 15,12.17; 1 Jn 2,10;
del Espíritu (Gál 5,22) y participa- 3,10.11.14.18.23; 4,7-20).
ción en la preexistencia de Jesucristo Contemplando con mirada sinte-
(Flp 2,1-5; 1 Cor 13). Es en el ho- tizadora los diferentes y muy mati-
rizonte de la doctrina de la justifi- zados pasajes del Nuevo Testamento
cación donde el ágape alcanza su (sobre el trasfondo del Antiguo), se
Agar 28

advierte que la característica más l 'amour divin dans la théologiejohan-


destacada del concepto neotestamen- nique, P 1972; S. LYONNET, Amour
tario del ágape no es ni una especial du procbain, amour de Dieu, obéis-
emotividad (Quell, THWNT 1) ni sanee aux commandements, R 1974;
la libertad de la elección (Stauffer, O. WrsCHMEYER, «Vorkornmen und
THWNT 1) ni la ausencia de razones Bedeutung von Agape in der aus-
o motivaciones para inclinarse con serchrist. Antike», ZNW 69 (1978),
afecto hacia el otro (Nygren), sino su págs. 212-238; R. ScHNACKENBURG,
aceptación positiva, surgida del co- El mensaje moral del Nuevo Testa-
razón, que se compromete con to- mento I Ba 1989, págs. 252-260; TH.
das sus fuerzas en su favor y alcanza S6DING, «Das Wortfeld der Liebe im
su expresión auténtica a través de la paganen und biblischen Griechisch»,
participación pneumática en el amor Eral. 68 (1992), págs. 284-330.
de Jesucristo a Dios y a los hombres. Thomas Soding
• Bibliografía: DACL 1/2, págs.
1606-1647; THWNT 1, págs.
20-55; RGG3 4, págs. 363-367; AGAR
BL, págs. 1027-34; BTHW 1, págs.
927-965; TBLNT 2, págs. 895-901; (Hebreo i~;:i [hagarJ), esclava egip-
THAT 1, págs. 60-73; THWAT 1, cia de Sara, la mujer de J' Abrahán,
págs. 108-128; HWP 4, págs. 290- que dio a luz un hijo en represen-
328; EWNT 1, págs. 19-29; TRE tación de su dueña (Gn 16). La se-
21, págs. 128-146; W LüTGERT, Die paración de Agar de la línea de la
Liebe im Neuen Testament, L 1905, promesa es interpretada en Gn 16
reimpr. Gt 1986; A. NYGREN, Eros como huida de la opresión y en Gn
und Agape, 2 vols. Gt 21957 (11930, 21,8-21 como expulsión. Agar es la
1937) (trad. cast. Eros y ágape, 1969); única mujer a la que en el Antiguo
V WARNACH, Agape, D 1950; ÍDEM, Testamento se le hace una promesa
«Amor», en J. B. BAUER, Diccio- (16,10; 21,18). En el texto canóni-
nario de teología bíblica, B 1968; co final Agar es también la primera
c. SPICQ, Agape. Prolégoménes a une persona que tiene un encuentro di-
Étude de théologie néotestamentaire, vino con un ángel, erige un lugar de
Lv 1955; ÍDEM, Notes des Lexicogra- culto y da un nombre propio al Dios
phée Néo-Testamentaire (OBO 22), que se le ha aparecido (Gn 16,7-14).
2 vols. Fri-Go 1978, vol. 1, 15-30; Gn 25,12-18 presenta a los ismae-
ÍDEM, Agape en el Nuevo Testamen- litas como descendientes de Agar
to, Ma 1977; R. JoLY, Le vocabulaire (1 Cró lss. menciona sólo al padre,
chrétien de l'amour est-il original?, pero cf. 1 Cró 5,19: agarenos). En
Bl 1968; A. PENNA, Amore nella Gál 4,21-31, Agar y Sara simboli-
Bibbia (Teologia biblica 13), Bre- zan alegóricamente la antigua y la
scia 1972; A. FEUILLET, Le mystére de nueva alianza.
29 Ageo

• Bibliografía: E. A. KNAUF, Ismael, V permiten al lector no sólo conocer


1985; M. GóRG, «Hagar die Agyp- el contenido de la proclamación de
terin», BN 33 (1986), págs. 17-20; Ageo, sino vivir también aquella his-
NBL, 2, págs. 9s.; J. G. }ANZEN, toria puesta en marcha por las pala-
«Hagar in Paul's Eyes and in rhe bras del profeta y en la que estaban
Eyes of Jahwe (Gen 16)», Hori- implicados el pueblo de Jerusalén,
zonts in biblical theology 13 (1991), el comisionado persa /' Zorobabel y
págs. 1-22; l. F1SCHER, Die Erzeltern el sacerdote Josué. El libro de Ageo
[sraels, B 1994; ÍDEM, «Geh und lass se presenta así como una «breve ex-
dich unterdrücken!», Concilium (D) posición histórica» cuyo núcleo está
252 (1994), págs. 155-160. constituido por el mensaje y la ac-
lrmtraud Fischer tuación del profeta Ageo.
b) Contenido. 1,1-11 recuerda la ex-
hortación de Ageo a iniciar la re-
AGEO construcción del templo para que
l. EL PROFETA. 2. EL LIBRO. Yahveh pusiera fin a la angustiosa
situación presente. l,12-15a narra
l. EL PROFETA cómo Zorobabel, J osué y los re-
El profeta Ageo (hebreo 'ªIJ [!Jaggaj], tornados oyeron la voz de Dios, es
«¿nacido en día festivo?»), apa- decir, de Ageo, enviado de Dios, y
rece, según Esd 5,1; 6,14, junto comenzaron los trabajos de recons-
con Zacarías, en Jerusalén, el año trucción. Según 1,56-2,9, Ageo
520 a.C., en el año segundo del rei- alentó a cuantos tomaron parte en
nado de Darío I (Ag 1,1; 2,10). A las obras del templo con la certi-
pesar de las difíciles circunstancias dumbre de la ayuda de Yahveh y
políticas y sociales, presionó a su con una mirada a la gloria futura
pueblo para acometer las obras de de la casa de Dios. 2,10-19 presen-
la reconstrucción del templo, el más ta al profeta como la persona que,
expresivo símbolo de la restauración con su proclamación, lleva a cabo
religiosa nacional después del /' exi- la purificación del área del santua-
lio. Se desconocen tanto su origen rio y pone así en marcha una his-
como los restantes datos de su bio- toria de bendición en su conjunto.
grafía personal. En 2,20-23, Ageo presenta al co-
misionado Zorobabel como al gran
2. EL LIBRO portador de la esperanza.
a) Características generales. El libro c) Como mensaje teológico, el libro
de Ageo contiene cinco discursos de Ageo se propone mostrar la im-
del profeta, cuidadosamente fecha- portancia que tuvieron las palabras
dos (1,1-11; 1,12-15; 2,1-9; 2,10-19; del profeta para cuantos participa-
2,20-23). Las dataciones, unidas a ron en la reconstrucción del templo.
la descripción de las circunstancias, Al mismo tiempo, pretendía moti-
Agnostos Theos 30

var tanto a la comunidad de Yahveh ÁGNOSTOS THEOS


como a sus dirigentes para colabo-
rar con todas sus fuerzas en los tra- a) En la religión griega de la época
bajos ya iniciados en el ámbito del imperial puede descubrirse la idea
santuario y en el culto nuevamente de la presencia de una pluralidad de
instituido. 0ml ayvrocr-coi (dioses desconoci-
• Bibliografía: T. CttARY, Les propbé- dos) a través de altares dedicados a es-
thes et le culte a partir de l' éxil, P tos grupos de divinidades en Atenas
1958, págs. 118-159; D. L. PE- (entre otros, Filóstrato, VitaApollonii
TERSEN, Haggai and Zechariach VI, 3), Olimpia (Pausanias, V, 14,8)
1-8, The Old Testament Library, y Pérgamo (Inscripción: Atenas Mitt.
Fi 1984; TRE 14, págs. 355-360 35 [1910], pág. 456). Filóstrato inter-
(con bibliografía) (H. W. WoLFF); preta estos altares como resultado de
H. W. WoLFF, Dodekapropheton, la conocida actitud antigua según
6, Haggai (BK.AT 14,6), Nk 1986 la cual en los sacrificios no debe-
(con bibliografía); A. DEISSLER, ría pasarse por alto a ningún dios;
Zwolfpropheten, 111- Zefanja-Hag- Diógenes Laercio (1, 110: sobre los
gai-Sacharja-Maleachi (NEB 21), «dioses sin nombre» atenienses) apo-
Wu 1988; NBL 2, págs. 12ss. (con ya esta interpretación.
bibliografía) (P. R. AcKROYD); b) En su discurso en el Areópago alu-
M. PROKURAT, Haggai and Zecha- de Pablo a un altar de este género en
riah 1-8: A Form Critica!Analysis, Atenas (Hch 23,17), pero en singu-
Ann Arbor 1991; L. BAUER, Zeit des lar. Esto implica una reinterpretación
Zweiten Tempels - Zeit der Gerech- monoteísta de las ideas paganas y una
tigkeit (Beitréige zur Erforschung des concepción de la divinidad que man-
AT un des Antiken judentums 31), tiene a Dios muy alejado de los hom-
F 1992 (con bibliografía): H. RE- bres. Sólo unos pocos pueden llegar
VENTLOW, Die Propheten Hag- a conocer al Dios desconocido - en
gai, Sacharja und Maleachi (ATD Pablo los cristianos en cuanto testigos
25,2), Go 1992 (con bibliografía); de la revelación (cf. también el logion
K. KESSLER, The Book of Haggai: de Mt 11,27).
Prophecy and Society in Early Per- e) Esta imagen de Dios es uno de los
sian Yehud, VT Sup. 91, Le-Bos- elementos constitutivos de la gno-
ton-Co 2002; J. M. O'BRIEN, sis, en la que el primer Dios se re-
Habakuk, Zephaniah, Haggai, Ze- tira en la inmensa lejanía, de suerte
chariab, Malacbi, Nashville 2004; que sólo es cognoscible para quienes
R. A. TAYLOR, y E. R. CLENDENEN, participan de la gnosis (cf. Norden,
Haggai, Malachi, Nashville 2004; págs. 65-73 y la crítica de Plotino,
T. MEADOWCROFT, Haggai, Shef- Enneadas, 2,9); los neoplatónicos
field 2006. desarrollaron ampliamente esta
Arnold Stiglmair doctrina, que consideraban plató-
31 Agrapha

nica (p. ej., Numenio, Fragmenta (EvHeb), o sobre la necesidad de la


philosopohorum graecorum, 17). circuncisión: «Si la circuncisión fue-
• Bibliografía: E. NoRDEN, Agnos- se necesaria, los padres engendrarían
tos Theos. Untersuchungen zur Far- en las madres a los hijos ya circunci-
men-Geschichte rel. Rede. L-B 11912, dados. Lo único necesario es la cir-
41923, reimpr. Da 1971; O. WEIN-
cuncisión en el espíritu» (EvTh 53;
REICH, «De dis ignotis observa- una respuesta parecida le dio a Tineio
ciones selectae», ARW 18 (1915), Rufo el rabino Akiba).
págs. 1-52 (Ausge. Schr. 1 A 1969, Algunos ágrafos son citas del
págs. 250-297). Antiguo Testamento desconocidas:
Fritz Graf «Has visto a tu hermano, has visto a
tu Señor» (Gn 33,10). Hay un ágrafo
ficticio en el Talmud y muchos en-
ÁGRAPHA tre los musulmanes. Carece hoy día
de importancia la pregunta sobre la
Palabras transmitidas como pro- autenticidad en lo que concierne a
nunciadas por Jesús, pero «no es- la clasificación de los ágrafos en el
critas», es decir, no incluidas en los campo de la tradición y de la histo-
evangelios canónicos. En Hch 20,35 ria de la teología.
recurre Jesús a un proverbio griego • Bibliografía: Ediciones: J. H. Ro-
(Tucídides, Historia de la guerra PES, Die Sprüche [esu, die in den
del Peloponeso, 2,97,4; Jenofonte, kanonischen Evangelien nicht über-
Ciropedia, 9, 7,14). En Le 6,5 (ma- liefert sind (TU 14,2), L 1896;
nusc. D) dice Jesús a un hombre que A. RESCH:, Agrapha (TU Nueva Se-
estaba trabajando en un día de sába- rie 255, 3/ 4), L 21906; E. KLOsTER-
do: «Si sabes lo que haces, eres dicho- MANN, Apokrypha, vol. 2, B 31929;
so; si no lo sabes, eres un maldito y vol. 3, Bn-B 21911; A. DE SAN-
un transgresor de la ley». También TOS-ÜTERO, Los evangelios apócri-
los escritores de la Iglesia han utiliza- fos, Ma 21963, págs. 108-122.
do ágrafos: «¡Sed hábiles cambistasl» • Estudios: H. KosTER, «Die ausser-
(Orígenes,Jerónimo, cf. Filón, De spe- kanononische Herrenworte als Pro-
cialibus legibus 4,77; Cebes 31,1. «¡No dukte der chrisdichen Gemeinde»
seáis como los malos cambistas!», o ZNW 48 (1957), págs. 220-237; H.
«Quien está cerca de mí está cerca RAHNER, «Werdet kundige Geld-
del fuego, quien está lejos de mí está wechsler!», GR 37 (1956), págs.
lejos del reino» (Orígenes, Dídimo, 444-483; J. B. BAUER, «Das jesus-
Efraín, EvTh 82; v. los Proverbios de wort 'Wer mir nahe ist'», Tn Z 15
Esopo 7: «Cerca de Júpiter, cerca del (1959), págs. 446-450; ÍDEM, Echte
rayo») y lo mismo en los Apócrifos: Jesusworte: W C. van Unnik: Evan-
«Nunca podréis ser felices si no mi- gelien aus del Nilsand, Fr 1960,
ráis con amor a vuestro hermano» págs. 108-150; J. ]EREMIAS, Unbe-
Agua 32
kannte jesusworte, Gt 31963; 41965; el /' diluvio es expresión del casti-
J. B. BAUER, «Agraphon 90 Resch», go de Dios (Gn 7,12.17.24 y otros),
ZNW 62 (1971), págs. 301-303; en el mar de los Juncos (/' Rojo,
ÍDEM, Palabras desconocidas de mar) es castigo para los persegui-
Jesús, Sa 41990; R. BüGAERT, «Do- dores y salvación para el pueblo de
kimoi trapezitai», Ancient Society Dios (Éx 14,26.28.29 y otros) y en
4 (1973), págs. 239-270; TRE 2, el paso del /' Jordán (los 3,1-5,11)
págs. 103-110 (O. Hosrus) (con bi- hace posible la conquista de la Tierra
bliografía); J. MAIER,jesus von Na- prometida. El agua es un medio de
zaretb in der talmudischen Überlie- purificación cúltica «en todas las cir-
ferung, Da 1978, págs. 148s., 172ss.; cunstancias de la vida», comenzando
DBS 1, págs. 159-198 (L. VAGANY); por las situaciones de impureza in-
J. B. BAUER, «Vidiste fratrem, vidisti dividuales (Lv 11-15; Nm 19,1-22 y
dominum tuum», ZKG 100 (1989), otros) y llegando hasta los baños de
págs. 71-76. los /' esenios· y de la comunidad de
Johannes B. Bauer /' Qumrán.

2. NUEVO TESTAMENTO
AGUA La tradición sinóptica menciona
l. ANTIGUO TESTAMENTO Y JUDAÍSMO. el agua como bebida en su signifi-
2. NUEVO TESTAMENTO cación elemental, por ejemplo, «un
vaso de agua fresca» (Mt 10,42; cf.
En el espacio vital tanto del AT Me 9,41) o la punta de los dedos hu-
como del judaísmo temprano y del medecida en agua para refrescar la
NT, el agua es un elemento existen- lengua que se le niega al rico Epulón
cial natural y también historicosal- (Le 16,24s.). Se habla del agua puri-
vífíco, con múltiples significados. ficadora en el relato de la pecadora
(Le 7,44) y, con significación sim-
l. ANTIGUO TESTAMENTO bólica, del lavatorio de las manos de
Y JUDAÍSMO
Pilato (Mt 27,24). En la tempestad
El agua es, como el pan, un sustento calmada (Me 4,35-41 par.), el agua
necesario para la vida. En el /' desier- aparece bajo la forma de olas ame-
to, Dios dio a beber a su pueblo agua nazadoras, mientras que es elemento
de la roca (Éx 17,2-7; Nm 20,7-11). del encuentro con Dios cuando Jesús
En la promesa de la tierra (Nm 24,7; camina sobre ella (Me 6,45-62 par.).
Dt 8,76; 11,11) y en las profecías so- En la tradición joanea, en el diálo-
bre el fin de los tiempos (Is 30,23.25; go de Jesús con la samaritana junto
Jr 2,13 y otros), es símbolo de una al pozo de Jacob (Jn 4,1-26) y en la
vida en plenitud. En los relatos sobre polémica con las autoridades judías
la creación del cosmos, el agua es el (Jn 7,37-52; aquí vs. 37s.), el agua es
elemento primordial (Gn 1,2.7); en imagen de la vida eterna o de «los
33 Ai!Ay

ríos de agua viva». El Ap se sirve de terpretación oculta. Ef 5,26 habla del


este mismo motivo para referirse a bautismo de agua por la palabra (bau-
la salvación del fin de los tiempos tismo y proclamación), Heb 10,22
(Ap 7,17; 21,6; 22,1.17). Los relatos vuelve sobre este tema en la imagen
de la curación de un paralítico en la de la aspersión de los corazones, de
piscina de .l' Betzatá (Jn 5,1-18) y la purificación de la conciencia y del
la del ciego en la piscina de .l' Siloé baño con agua pura.
(Jn 9,7.11) recurren a las experiencias • Bibliografía: TttWNT 8, págs.
populares de los baños y las trasla- 316-331; BHH 3, págs. 2138-2141;
dan, «transformándolas», al acon- EWNT 3, págs. 910ss.; P. REYMOND,
tecimiento salvífico que ha llegado «Leau, sa vie et sa signification dans
con Jesús. El milagro de las bodas l'Ancien Testament», VTS 6, 1958;
de .l' Caná (Jn 2,1-11) simboliza, en O. BocHER, Wasserund Geist. Verbo-
· el agua transformada en vino, la ple- rum Veritas. FS G. Stahlin, Wupper-
nitud de los dones del Espíritu. El tal 1970, págs. 197-209; F. HAHN,
agua que brota del costado traspa- Das Wort von lebendigen Wasser im
sado de Jesús (Jn 19,34) proporcio- ]ohannes-Evangelium: God's Christ
na ocasión para elevadas reflexiones and His People. FS NA. Dahl, Oslo
cristológicas y de teología sacramen- 1977, págs. 51-70; E. BECERRA, Le
tal. El agua como elemento del bau- symbolisme de l 'eau dans le quatriéme
tismo tiene un amplio y rico entorno Évangile, S 1982; J. Ernst,johannes
bíblico. Juan .l' Bautista bautizaba der Taufer, B-NY 1989.
con agua, el que vendrá después de JosefErnst
él y es más fuerte que él bautizará
con Espíritu Santo (Me 1,8) o con
Espíritu Santo y .l' fuego (Mt 3,11; A1/AY
Le 3,16). La teología del cristianismo
primitivo hizo suya esta sentencia y (Hebreo 'V,J [ha'aj], «lugar en ruinas»),
la aplicó a la recepción del Espíritu generalmente identificado con et Tell
(Hch 11,16), tal vez para rechazar con (colina de ruinas), 2 km al sureste de
el bautismo cristiano el bautismo de Betel. Se desconoce el nombre origi-
sectas competidoras (Hch 19,1-7). En nario del asentamiento en el Bronce
el evangelio de Juan, el bautismo de antiguo y el Hierro l. Se da una vin-
agua del Bautista tiene sólo carác- culación etiológica del nombre con el
ter de testimonio para la revelación yacimiento de las ruinas del Bronce
del verdadero bautismo del Espíritu antiguo (no con el Hierro 1). Las va-
(Jn l,26s.31.33). La conexión del bau- riantes de los nombres Ayat (Is 10,28)
tismo con la muerte de Jesús ha expe- y Ayá (Esd 2,28; Neh 7,32; 11,31) de-
rimentado en 1 Jn 5,6, en la sentencia signan un asentamiento del Hierro
sobre el que viene en agua y .l' sangre tardío y postexílico que aún no ha
(bautismo en el Jordán, cruz) una in- sido identificado (no es et Tell ni l::lirbet
Ajab 34

l:fayyan). En Jos 7,2-8,29 hay un relato 23-35; ÍDEM, BARR 11, 2 (1985),
de conquista en el contexto de la ocu- págs. 58-69; l. FINKELSTEIN, The
pación del país por los israelitas que Archaeology ofthe lsraelite Settlement,
describe a Ai como la ciudad de un Jr 1988, págs. 69-72.
rey cananeo. El texto evidencia cono- Robert Wenning
cimiento de la topografía local, pero
ninguna idea concreta sobre el asen-
tamiento de la Edad del Hierro l. Se AJAB
discute si el texto se basa en una tra-
dición benjaminita de los habitantes (Hebreo :lt(r;Jt( {'afJ'fib], «hermano del
de la localidad del Hierro l. Las re- padre»),
construcciones topográficas del cur- a) Hijo de Omrí, que reinó 22 años
so de la batalla y las transposiciones (h. 875-853) en Samaria, como rey
historizantes de la narración ignoran de Israel (1 Re 16,29). Además de
la historia y la intención del texto. la construcción de algunas ciuda-
No puede establecerse una conexión des de las que no se da el nombre
entre el yacimiento arqueológico (1 Re 22,39), amplió la ciudad de
del Hierro I de et Tell y el texto ve- Samaria entre otras cosas con la
terotestamentario. Las excavaciones edificación de un templo a Baal
de et Tell sacaron a la luz un asenta- (1 Re 16,32) y de una casa adorna-
miento urbano del Bronce antiguo da con tallas de marfil (1 Re 22,39).
(3200-2400 a.C.) y una posterior Su matrimonio con /' Jezabel, hija
destrucción completa que colapsó el del rey fenicio Etbaal de Sidón
lugar. Hasta el Hierro I (1220 o me- (1 Re 16,31); segúnJosefo, ant. VIII
jor 1150-1050 a.C.) no aparece una & 324, del rey de Tiro ('10ro~aA.o<;),
aldea (20 casas) no fortificada, que tuvo como consecuencia la penetra-
fue simplemente abandonada (no ción del culto a Baal en Israel (1 Re
destruida). 16,31), que fue el motivo principal
• Bibliografía: M. NoTH, PJ 31 de la valoración deuteronomista ne-
(1935), págs. 7-29; J. MARQUET- gativa de este monarca (1 Re 16,33;
KRAUSE, Les fouilles d.:4.y (et-Tell) 21, 25s.). Bajo su reinado fue en
1933-35, P 1949; M. WEIPPERT, Die aumento la oposición de los gru-
Landnahme der israelitischen Stiimme pos fieles a Yahveh (cf. los relatos
in der neueren wissenschaftlichen Dis- de Elías y Eliseo).' En política ex-
kussion, Go 1967, págs. 3ls., 34ss., terior fue importante la participa-
136s.; HAT 7, págs. 47-51 (M. ción determinante de Ajab en la
NoTH); J. A. CALLAWAY, The Ear/,y coalición de príncipes sirios que el
Bronze Age Citadel and Lower City año 853 a.C. combatió en Carear
at Ai (et-Tell), C 1980; ÍDEM, Anti- contra Salmanasar III (inscripción
ke Welt 11, 3 (1980), págs. 38-46; del monolito de Kurk, TUAT 1,
Z. ZEVIT, BASOR251 (1983), págs. págs. 360ss.); es el primer rey de
35 Ajaz

Israel mencionado en un documen- aproximadamente el año 1600 d.C.


to extrabíblico contemporáneo. Por lleva el nombre de Ajasvero el judío
otra parte, Ajab mantuvo enfrenta- errante de la leyenda popular con-
mientos con los arameos asentados denado a vagar eternamente y que
en Transjordania por reclamaciones aparece por vez primera en forma
territoriales (1 Re 20). Según la es- escrita en Italia, en el s. XIII.
tela de Mesá (KAI 181, págs. 4-8), • Bibliografía: F. ALTHEIM y R.
Omrí sometió a Moab y conquis- STIEHL, Die aramdische Sprache
tó la región de Madeba. La situa- unter den Achaimeniden, F 1963,
ción se mantuvo bajo Ajab. Según págs. 203ss.; W. Zrnus, Ahasverus
2 Re 1,1; 3,5, tras la muerte de Ajab, der ewige [ude, B 1930; G. K. AN-
los moabitas se rebelaron. Los an- DERSON, The Legend of tbe Wan-
teriores conflictos con Judá fueron dering]ew, Providence 1956; NLJ,
sustituidos-por relaciones amistosas págs. 19-22 (A. BALEANU).
(2 Re 8, 18.27). Reinhold Bohlen
b) Ajab, hijo de Colayas en Jr 29,2lss.,
sobre quien Jeremías lanza una ame-
naza por ser profeta mentiroso. AJAZ
• Bibliografía: R. BoHLEN, Der Fall
Nabot, Tréveris 1978; S. TrMM, (Hebreo TIJ~ ['ahaz]: «Yahveh ha asido
Die Dynastie Omri, Go 1982; F. [para proteger]»). Desde aproxima-
BRIQUEL-CHATONNER, «Achab, le damente el 743 y hasta el 735 a.C.
roi maudit d Tsraé]», L'Histoire 43 fue corregente con su abuelo Azarías
(1982), págs. 30-41. y reinó en solitario sobre Judá desde
Reinhold Bohlen el 735 al 728 (2 Re 16,ls.). Cuando,
hacia el año 734/733, Siria y Efraín
pretendieron forzarle a entrar en
AJASVERO una coalición antiasiria (2 Re 16,5;
Is 7,1-6), Ajaz, empujado por el temor
Transcripción latinizada del nom- y en contra de los consejos de Isaías
bre Wii}lplJ~, que aparece en Est 1,1 (Is 7,7ss.; 8, 1-4.6-86), pidió ayuda
y otros; Esd 4,6; Dn 9,1 y se re- a Tiglat Piléser III (2 Re 16,7s.). El
monta a su vez al persa antiguo año 733, el Gran Rey avanzó ha-
!Jsayarsa (edominador sobre los hé- cia Palestina, lo que permitió a Ajaz
roes»), En Est y los LXX al rey se invadir el territorio de Benjamín
le llama siempre 'Ap'ta~ÉP~TJc;, en la (Os 5,8ss.). La reconstrucción de un
Vulgata, Assuerus. El 'a!Jasweros del altar a imitación del de Damasco
rollo de Ester debe ser identificado (2 Re 16, 10-16) indica una depen-
conJerjes I (486-465 a.C.); también dencia cultual respecto de Asiria.
Esd 4,6s. conoce a 'a!Jasweros (Jerjes) • Bibliografía: NBLEX 1, pág. 64
y a 'ettenseste' (Artajerjes). - Desde (A. R. MüLLER); H. SPIEKERMANN,
Ajías 36

juda unter Assur in der Sargoniden- personaje principal de la novela


zeit (FRLANT 129), Go 1982, de Ajicar (versión más antigua en
págs. 362-369; J. AsuRMENDI, La el s. v a.C.), obra dividida en dos
guerra siroefraimita, Valencia 1982. partes (marco narrativo y corpus
Georg Hentschel de proverbios), de la literatura sa-
piencial, con amplias repercusiones
(Tob 1,21 y otros; Demócrito, Vida
AJÍAS de Esopo). Acusado de alta traición
por su propio sobrino Nadín, fue
(Hebreo :7;t:J~ ['al:,ijja], «Yahveh es mi condenado a muerte, pero evitó su
herrnano»), profeta de Siló que, se- ejecución y se rehabilitó gracias a
gún una tradición antigua (1 Re su sabiduría.
11,29-31.37) anunció a Jeroboán I, • Bibliografía: F. NAU, Histoire et sa-
con signos y palabras, que reinaría gesse d.Ahikar l'assyrien (Fus d'Anael,
sobre las diez tribus del norte. En [a neveu de Tobie). Traduction des versions
época deuteronomista se amplió el syriaques, P 1909; F. C. CoNYBE-
discurso para incluir una alusión a ARE, J. R. HARRIS y A. S. Lswrs, The
la elección de David y de Jerusalén Story ofAhikar, e 21913; R. DEGEN:
(vs. 32.34.36). Cuando más ade- EM l, págs. 53-59 (con bibliografía);
lante, al caer enfermo el hijo de NBLEx l, págs. 25s. (con biblio-
Jeroboán, la esposa del monarca, grafía) (M. GóRG); P. GRELOT, «Do-
disfrazada de campesina, visitó al cuments araméens d'Égypte» LAPO
profeta, éste le anunció la muerte 5 (1972), págs. 429-452; R. CüNTI-
inminente del príncipe (1 Re 14, NI y c. GROTTANELLI (dirs.), Jl sag-
l-6.12.13a.17.18a). Este anuncio gio Abiqar: Fortuna o trasjormazio-
de Ajías se convierte después del ne di uno scritto sapienziale. Ji testo
587 a.C., por obra de los reelabo- piu antico e Le sue uersioni, Scudi Bi-
radores, en una amenaza contra la blici 148, Brescia 2005.
casa real (14,7-11.14) y contra el rei- Markus Stark
no del norte.
• Bibliografía: NBLEx 1, pág. 65
(M. MuLZER); G. VANONI, Literar- ALCIMO
kritik und Grammatik (ATS 21), Sr.
Ottilien 1982. (Nombre griego; en hebreo 'el jakTm;
Georg Hentschel [Yo-AchimJ), /' sadoquita (?) que el
año 163 a.C., cuando los oníadas
marcharon (finalmente) al exi-
AJICAR lio bajo los ptolomeos, sustituyó
a los sumos sacerdotes /' Onías y
Consejero de los reyes de Asiria Menelao. El /' seléucida Demetrio
/' Senaquerib y Asaradón, es el confirmó este nombramiento, lleva-
37 Alegoría/Alegorismo

do a cabo por su antecesor y antago- totalidad de la narración, sino sólo a


nista ? Antíoco V. A diferencia de determinados y concretos elementos
los asideos, Judas ? Macabeo se opu- de lo que se dice (motivos, personas,
so al «impío» Alcimo que, sin em- escenarios, etcétera), con indepen-
bargo, con la ayuda real (Báquides) dencia de sus rasgos sintagmáticos
consiguió resistir. Alcimo no era (Weder; Harnisch) -ya sea dentro de
un helenista «extremista» y murió una convención literaria o en el mar-
el año 159 a.C., poco antes del fi- co del lenguaje peculiar de un peque-
nal de la rebelión macabea. Se des- ño grupo. Sólo en este segundo caso,
conoce el nombre de su sucesor. y sólo, por tanto, para las personas
Fuentes principales: 1 Mac 7,5-9,57; ajenas al grupo, actúan las alegorías
2 Mac 14,3-15,37. como textos cifrados. En conjunto,
• Bibliografía: L. DEQUEKER, OTS 24 las características de las alegorías no
(1986), págs. 101-104; W D. DAVIES son el esoterismo, el constructivismo
y L. FINKELSTEIN (dirs.), Cambridge y la artificialidad sino la eficacia retó-
History ofjudaism, vol. 2 (The Helle- rica, la expresividad estética y la crea-
nistic Age), C 1989, págs. 141 y otros tividad poética.
pasajes; A. H. GuNNEWEG, Gescbicb- La alegoresis o exégesis alegórica
te Israels, Sr 61989; B. BAR-KocHVA, es un método de interpretación de
judas Maccabaeus, C 1989, pág. 58 los textos que parte del supuesto de
y otros; J. A. SoGGIN, Einführung in que el sentido literal no es el senti-
die Geschicbte Israels, Da 1991, págs. do genuino o no, al menos, el úni-
208, 237s.; J. BRIGHT, Historia de Is- co de un texto y que intenta, por
rael, Bilbao 2001. consiguiente, descubrir su presun-
Thomas Fischer to sentido profundo (teológico, fi-
losófico ó ético) (cf. Klauck). Para
poder acceder a esta dimensión del
ALEGORÍA/ ALEGORISMO significado se sitúa el texto, punto
l. LA ALEGORÍA COMO GÉNERO LITERARIO Y por punto, dentro de un sistema de
COMO MÉTODO HERMENÉUTICO. 2. ANTIGUO referencia construido a partir de las
Y Nuevo TESTAMENTO. 3. HISTORIA DE LA convicciones filosóficas o teológicas
INTERPRETACIÓN DE LA ESCRITURA. del intérprete.
• Bibliografía: P. BASTA, Abrahamo
l. LA ALEGORÍA COMO GÉNERO in Romani 4: L'analogia del' agire
LITERARIO Y COMO MÉTODO divino nella ricerca esegetica di Pao-
HERMENÉUTICO lo, AnBib 168, R 2007.
Las alegorías (del griego aUT]yopÉw,
«hablar de otra manera, figuradamen- 2. ANTIGUO Y NUEVO TESTAMENTO
te») son textos lingüísticos figurativos Aunque las alegorías no son muy fre-
que, a diferencia de las ? parábolas, cuentes en el Antiguo Testamento,
no confieren sentido metafórico a la son recursos literarios perfectamen-
Alegoría/Alegorismo 38

te conocidos en la sabiduría (Prov Gleicbnistexten (NTA 13), Ms 21987


1-9; Si 24; Sab 8s.) y en la profecía (11978); H. WEDER, Die Gleichnisse

(Is 5,1-7; Ez 15; 16; 17; 23). Adquieren Jesu als Metaphern (FRLANT 120),
una singular importancia ya en la .Go 31984 (11978); W. HARNISCH,
/' apocalíptica de Dn, que se acen- Die Gleichniserzdhlungen ]esu (UTB
túa aún más en el judaísmo temprano 1343), Go 21990 (11985).
(Henet, OracSib, etcétera). Esta línea Thomas Soding
se prolonga en el Nuevo Testamento
en el Apocalipsis (12-14; 17s.). Se 3. HISTORIA DE
discute si algunas de las parábolas LA INTERPRETACIÓN

de Jesús encierran rasgos alegóricos DE LA ESCRITURA

(Me 12,1-2 par.; Mt 22,1-14). Las alegorías retóricas y la alegore-


La exégesis alegórica fue la forma sis hermenéutica estuvieron, desde
de interpretación o de comentario de la Antigüedad, al servicio de la re-
la Escritura más importante del ju- cepción creátiva del depósito cul-
daísmo helenista (Aristóbulo; Filón). tural tradicional. Su objetivo no es
Con planteamientos metódicamente «la salvación del mito» sino la con-
analizados (Josefo, ant I, 24), está al figuración positiva de una nueva
servicio de la interpretatio graeca de concepción del mundo. Por consi-
la Biblia. En el Nuevo Testamento guiente, esta aceptación cristiana de
hay dos parábolas de Jesús alegóri- los métodos, sobre todo de los apli-
camente interpretadas por los redac- cados a la interpretación helenista
tores (Me 4,1-9.13-20 par.; Mt 13, de la poesía, lleva a la conclusión de
24-30.36-43) para poder explicar des- que no es Homero, sino la Biblia, la
de la predicación de Jesús las nuevas que marca las creaciones culturales
experiencias de los discípulos después europeas. Surge una estética litera-
de Pascua. Tanto Pablo (1 Cor 5,6ss.; ria que desborda -sin eliminarlo- el
9,9s.; 10,1-13; Gál 4,21-31) como sentido histórico de los textos hele-
Heb aportan interpretaciones alegóri- nistas: las interpretaciones alegóri-
cas de la «Escritura» veterotestamen- cas no necesitan, pues, ser sometidas
taria para proporcionar los funda- a la comprobación de la existencia
mentos exegéticos de sus posiciones de una referencia en los textos mis-
teológicas. En estos casos, se mueven mos (tipología) sino que deben ser
muy cerca (en cuanto al método, no contempladas en el marco de una
cuanto al contenido) de la alegoresis dramaturgia teológica que aplica la
bíblica del judaísmo temprano. historia de la salvación al momen-
• Bibliografía: RAC 1, págs. 283-293; to presente y escenifica el Antiguo
NBLEX, págs. 75ss.; A. JüLICHER, Testamento y el Nuevo Testamento
Die Gleichnisreden ]esu, vol. 1 y 2 desde la perspectiva de la Iglesia.
(1989), Da 1963; H.-J. KLAUCK,Al- También se aceptó y se reformu-
legorie undAllegorese in synoptischen ló bíblica y eclesialmente el mate-
39 Alejandro

rial conceptual de la filosofía. Las ALEJANDRINOS


teorías acerca de los múltiples sen-
tidos de la Escritura señalan posi- Denominación utilizada en Hch 6,9
bilidades y, al mismo tiempo, hilos para referirse a los judíos proceden-
conductores de la recepción alegó- tes de Alejandría que, junto con los
rica. La proliferación desmesurada ? libertos (manumitidos de la diás-
de interpretaciones alegóricas en la pora) y de los cirenaicos, formaban
BajaEdad Media pone ante los ojos en Jerusalén una sinagoga propia,
sus peligros, pero una severa herme- con fuerte acento helenista. En
néutica exegética emancipatoria de los enfrentamientos dentro del ju-
la Escritura ignora su dinámica es- daísmo grecoparlante de Jerusalén,
tética y teológica. capitaneaban la oposición contra
• Bibliografía: H. DE LUBAC, Exég¿- Esteban, exponente de los judeo-
se Mediévale, P 1959-1964; ÍDEM, cristianos «helenistas». Está tam-
«Typologie el allégorisme», REcHSR bién documentada una sinagoga de
34 (1947), págs. 180-226; ÍDEM «A Alejandrinos en tMegilla 3,6 (224)
propos de l'allégorie chrétienne», yMegilla 3,1 p.73d, 39ss. (cf. bMe-
REcHSR 47 (1959), págs. 5-43; gilla 26a).
J. PEPIN, Mythe et allégorie, P 1958; • Bibliografía: EJ 2 pág. 590; Bill 2,
R. c. KANNENGIESSER (dir.), Bi- págs. 661-665; S. KRAUSS, Syna-
gogale Altertümer, B 1922, págs.
ble de tous les temps, P 1984-1989;
200ss.; M. HENGEL, Zwischen je-
H. REVENTLOW, Epochen der Bibel-
sus und Paulas, ZTHK 72 (1975),
auslegung, M 1990; CH. JACOB, Alle-
págs. 151-206.
gorese: Rhetorik, Asthetik, Theologie:
Knut Backhaus
Neue Formen der Schriftauslegung?
(QD 140), Fr 1992, págs. 131-163;
LAW, 1, págs. 121-126; LMA 1,
ALEJANDRO
págs. 420-427; RAC 15, págs. 722-
777; S. K. Dxvrs, The Antithesis a) Hijo de Simón de Cirene, men-
of the Ages: Paul's Reconfigurati- cionado en Me 15,21, junto con su
on of Torah, Wa 2002; S. CHILDS hermano Rufo, añadiéndoles el so-
BREVARD, The Struggle to Under- brenombre de su padre para identifi-
stand Isaiah as Christian Scripture, carlos. Las inscripciones descubiertas
GR-Cambridge 2004; D. BERGANT, el año 1941 en un sepulcro excava-
Scripture: History and Interpretation, do en la roca en un osario del valle
Collegeville 2008; S. E. PoRTER y Cedrón mencionan un «Alejandro,
CH. STANLEY (dirs.), As Is Writ- hijo de Simón». En la tapa se en-
ten: Studying Paul'Use of Scripture, cuentra el nombre de Alejandro en
Atlanta 2008. caracteres griegos y hebreos, con el
Christoph ]acob añadido qrnjt. Si se admite la equi-
Alejandro ]aneo 40

vocación de una t por una h, podría la forma nominal Jonatán) le llaman


tratarse de la indicación de un ori- rey. A lo largo de numerosas campa-
gen «de Cirene» (en arameo). ñas se apoderó de las ciudades coste-
b) Alejandro, del linaje de los sumos ras de Palestina, salvo ?' Ascalón, y
sacerdotes, y más en concreto de la de amplias zonasde Transjordania.
aristocracia sacerdotal, estuvo presen- Su reino alcanzó la mayor expansión
te, según Hch 4,6, en el interrogato- territorial desde Salomón. No fue tan
rio de Pedro y Juan en el Sanedrín. afortunado en política interior. El
e) Alejandro, judío de Éfeso; con pueblo, descontento, llamó en su ayu-
ocasión del tumulto popular provo- da, hacia el año 88 a.C., al seléucida
cado por Demetrio quiso pronunciar Demetrio III, pero tras una derrota
en el teatro efesino un discurso en inicial, Alejandro consiguió vencerle
defensa de Pablo, pero se lo impidió y ordenó la crucifixión de muchos de
la turba vociferante, que aclamaba a sus adversarios. Era evidente que los
Ártemis (Hch 19, 33s.). fariseos habían desempeñado un im-
d) Alejandro, mencionado en 1 Tim portante papel en la oposición con-
1,19s. como cristiano de Éfeso que, tra Alejandro, aunque es casi impo-
con algunos otros, «han naufraga- sible una reconstrucción histórica de
do en la fe». El autor de la carta les los acontecimientos. Según la tradi-
entrega a él y a un cierto Himenio a ción rabínica legendaria, que descri-
Satanás. Podría tal vez tratarse del be a Alejandro como tirano cruel, la
mismo Alejandro, herrero, contra el ruptura entre los ?' asmoneos y los
que previene 2 Tim 4,14. ?' fariseos se produjo bajo su reina-
• Bibliografía: Para a): N. AvIGAD, do (aunque Josefo la sitúa durante el
«A Depository of Inscribed Ossu- gobierno de Juan Hircano). Tan sólo
aries in che Kidron Valley», IEJ 12 Simeon ben Schetach, hermano del
(1962), págs. 1-12; G. KROLL: Aun rey, sobrevivió a la persecución con-
den Spuren Jesu. L 101988, págs. tra los doctores fariseos desencadena-
355-358. Para b): E. ScHÜRER, The da por Alejandro. El pesher Naún de
History of the jewish People in the ?' Qumrán, que refleja la guerra civil,
Age of]esus Christ, vol. 2, E 1970, califica a Alejandro de «león furioso».
págs. 234-236. No consta con certeza que sea tam-
Reinhold Bohlen bién uno de los «sacerdotes impíos»
de los textos qumránicos.
• Bibliografía: B. Z. LuRIE, Yan-
ALEJANDRO }ANEO nai ha-Melekh, Jr 1960; J. EFRON,
Studies on the Hasmonean Period,
Príncipe ?' asmoneo y sumo sacerdote Le 1987, págs. 143-218; A. KASHER,
(103-76 a.C.), sucesor de su hermano jews and Hellenistic Cities in Eretz-Is-
Aristóbulo, con cuya viuda, Salomé rael, Tu 1990, pág. 137-170.
Alejandra, se casó. Sus monedas (con Günter Stemberger
41 Alfabeto

ALELUYA ALFABETO

(Transcripción del hebreo c1:-i1?7;:¡ El alfabeto reproduce los sonidos de


[«alabad a Yah(veh)»]): exclama- una lengua con letras según una se-
ción habitual en la liturgia y en la cuencia fija. Sustituyó a los antiguos
vida del judaísmo veterotestamen- sistemas de signos que representaban
tario, con un tono básico de alegría palabras enteras o sílabas (jeroglífi-
por la fidelidad salvadora de Dios cos, escritura cuneiforme, escritura
(Tob 3,18; 3 Mac 7,13). Esta excla- silábica de Biblos del Bronce anti-
mación, que los LXX no traducen guo). En el u milenio a.C. los se-
en el caso de lo salmos 104-106, mitas occidentales desarrollaron en
110-118, 134-135, 145-150, porque Siria y Palestina dos alfabetos linea-
consideran que es el título o la fir- les que están testificados en tabillas
. ma, era en el culto de las sinagogas de alfabetos (para ejercicios de escri-
la respuesta de la comunidad a di- tura): uno noroccidental con 22 sig-
chos salmos. De ella toma el nom- nos consonánticos y otro meridional,
bre la oración del «Hallel» (Sal 113 con 28 signos. Según el principio de
[112]-118[117]), que forma parte de la acrofonía, cada signo es el dibujo
la liturgia judía de los días festivos. esquemático de un objeto que con-
En el Nuevo Testamento sólo apa- tiene, como consonante inicial, el
rece en Ap como aclamación de un sonido designado, por ejemplo bet
nuevo himno en el que los salvados (casa) para el sonido «B».
ovacionan al Cordero como vence- Las inscripciones protosinaíticas
dor de Babilonia (19,1.3.6). Su vin- (1800-1600 a.C.) de $erabT/ (Sinaí)
culación con el «Amén» en Ap 19,4 tienen 27 (29) signos, tomados en su
indica que el aleluya acabó por con- mayoría de los jeroglíficos egipcios.
vertirse en fórmula neotestamenta- Pertenecen al alfabeto protocananeo
ria independiente. (s. xvm-xu a.C.) cerca de 30 textos
• Bibliografía: I. ELBOGEN, Der jü- de diferente dirección en la escritura
dische Gottesdienst in seiner ge- de Israel y Fenicia. En el sur (Laquis,
schichtlicher Entwicklung, F 31931, Guézer) hubo un tipo de escritura
reimpr. Hi 1962; THWNT 1, pictográfica antigua y otro más re-
pág. 264 (H. ScHLIER); MGG1, ciente, desde el s. XIII, en el norte.
págs. 331-350 (B. STABLEIN); De este segundo tomó préstamos (los
RAC 1, págs. 293-299 (H. ENGBER- signos vocálicos son secundarios), en
DING); C. WESTERMAN, Das Loben el s. XI a.C., el alfabeto griego, del que
Gottes in den Psalmen, Go 41968; se derivaron el etrusco, el latín, el ale-
A. A. HXussLING, «Akklamationen mán, el cirílico y otros. En el Bronce
und Formeln», GdK 3, Rb 31990, reciente ugarítico (1400-1200 a.C.)
págs. 224s. diversas tradiciones escolares trans-
MarkusEham forman los dos alfabetos lineales en
Alfeo 42

alfabetos cuneiformes: a) Un alfabeto (26 signos). Desde el s. x a.C., el rei-


cuneiforme corto, más antiguo, con no de Saba conocía el alfabeto árabe
22 (21) signos y formas variables, des- meridional (29 signos) que es utiliza-
cubierto en Siria/Palestina septen- do para textos en qatábico, mineico,
trional, sigue el alfabeto lineal en su hadramí y etiópico.
secuencia fenicio-cananea; b) un al- • Bibliografía: M. CoHEN, La grande
fabeto cuneiforme estándar más lar- invention de l'écriture et son éuolu-
go, de nueva creación, ideado hacia tion, P 1959; J. G. FÉBRIER, Histoi-
el 1500 a.C. en Ugarit, que corre de re de l'écriture, P 21959; R. LABAT,
izquierda a derecha, con 30 (28/27) «Le rayonnement de la lange et de
signos, según la secuencia del alfabe- l' écriture akkadiennes au deuxieme
to semita meridional que, junto con millénaire avant notre ere», Syria 39
los signos semitas meridionales adi- (1962), págs. 1-27; A. R. M11.,LARD,
cionales, se convirtió en el alfabeto «The canaanite linear alphabet and
escolar establecido. Los ejercicios de its passage ro the greeks», Kadmos
escritura indican que hubo un proce- 15 (1976), págs. 130-144; J. NAVEH,
so de escolarización en esta tradición Die Entstehung des Alphabet, Z-K
alfabética. Los alfabetos representan 1979; G. DEL ÜLMO LETE, Mitos y
una lengua semita noroccidental pro- leyendas de Canaán según la tradición
tofenicia (alfabeto corto) y otra semita de Ugarit, Ma 1981; A. LEMAIRE,
meridional «árabe» (alfabeto largo). Les écoles et la farmation de la Bible
Hacia el 1200 a.C. deja de utilizar- dans l'Ancien Israel, Fri-Go 1981;
se el alfabeto cuneiforme y todos los E. PuECH, «Origine de l'alphabet»,
textos fenicio-cananeos están escritos RB 93 (1986), págs. 161-213; M.
en el alfabeto lineal. DrnTRICH y O. LORETZ, Die Keil-
El alfabeto protofenicio del s. XI alphabete. Die phonizisch-kanaandi-
a.C. (sobre todo en Biblos), con una schen und altarabischenAlphabete in
dirección normativa de derecha a iz- Ugarit, Ms 1988; B. Sxss, Studia
quierda, fue la escritura utilizada tan- Alphabetica. On the Origin and Ear-
to en el reino del Norte o Israel como ly History of the Northwest Semitic,
en el reino del Sur o Judá, así como South Semitic and Greek Alphabets,
en Edom, Amón y Moab. Entre los Fri-Go 1991; G. J. HAMILTON, The
/' arameos se produjo una evolución Origins ofthe West Semi tic Alphabet
peculiar, cuyas formas fueron acep- in Egyptian Scripts, Wa 2006.
tadas en Israel en la época postexíli- Andreas Angerstorfer
ca (la llamada «escritura cuadrada»),
Proceden también del alfabeto pa-
leofenicio el alfabeto semita meridio- ALFEO
nal (protoárabe), el safaíta árabe sep-
tentrional (28 grafemas), el tamúdico Nombre personal semita (hebreo '!;!70
(= safaíta meridional) y el lihyánico [IJalpT], arameo ';170 [!Jalpai], grecizado
43 Alianza

como 'A Ac¡>afoc; en el Nuevo Testa- las alianzas y hermandades de todo


mento sólo como patronímico. tipo, hasta llegar a los círculos secta-
a) Padre del cobrador de impuestos rios, con independencia de sus objeti-
Leví (Me 2,14; EvPe 14,60). vos específicos en cada caso concreto.
b) En las listas de los Doce (Mt 10,3 Las alianzas, sean intra o extrapolí-
par; Hch 1,13) padre de un apóstol ticas, suelen garantizar además una
llamado Santiago (para distinguirlo comunidad permanente, con la con-
del otro Santiago, hijo de Zebedeo). siguiente seguridad y bienestar.
Los intentos por identificarle con más Las conclusiones de alianzas están
exactitud, por ejemplo a través de acompañadas de múltiples y muy di-
Jn 19,25 (Cleofás), se apoyan en com- versos ritos y actos simbólicos que
binaciones textuales especulativas. subrayan la solidez de la vinculación
• Bibliografía: DB 1, págs. 418.s.; y (sobre todo bajo la forma de rega-
IDB 1, pág. 96. los) los bienes fundamentales de la
Knut Backhaus alianza pactada y el comportamiento
adecuado a ellas. Además de los apre-
tones de manos, los /' juramentos, la
ALIANZA edificación o la colocación de señales
l. EN LA HISTORIA DE LA CULTURA Y DE LA RE- que sirven de exhortación y recuerdo
LIGIÓN. 2. 'ANTIGUO TESTAMENTO. 3. NUEVO y la redacción de los pertinentes do-
TESTAMENTO. 4. JUDAÍSMO. cumentos, desempeñan también un
papel de gran importancia los ritos
l. EN LA HISTORIA DE LA CULTURA cruentos. Los socios del pacto o sus
Y DE LA RELIGIÓN representantes se hacen una incisión
La alianza, en su sentido nuclear, de- simbólica, se intercambian gotas de
signa una relación jurídica bilateral sangre o beben una mezcla de ella,
que abarca desde un contrato entre ofrecen y sacrifican animales con el
dos socios en igualdad de derechos subsiguiente banquete o caminan
hasta la declaración de un deber uni- -como señal de automaldición en el
lateral de un socio dependiente y, res- caso de quebrantamiento de la alian-
pectivamente, el resultado de tales za- entre los trozos de los animales
convenios. Su forma más elemental, descuartizados. En conexión con es-
la alianza matrimonial, revela las múl- tos y otros ritos, se invoca a las divi-
tiples posibilidades de configuración, nidades a las que se pone por testigos
así como el sentido más hondo de la y garantes de la alianza. Son prefe-
institución de la alianza: la creación rentemente las divinidades supremas
o consolidación de lazos y la forma- las que actúan como protectoras de
ción de una asociación nueva, cerrada las alianzas, aunque en algunos casos
de cara al exterior (de ambos socios aparecen figuras especializadas para
en su respectiva condición sexual). este fin, corno los indoarios Mitra y
Una función análoga desempeñan Varuna.
Alianza 44

La idea de la alianza se traslada 2. ANTIGUO TESTAMENTO


también, bajo diversas modalidades, a) Concepto, significado y consecuen-
a las relaciones con la divinidad. La cias. El concepto de alianza como
romana pax deum representa la su- traducción del hebreo n'7:¡l [b•rTtJ
misión unilateral, en cuanto que se trasluce como soporte una subya-
tiene la convicción de que mediante cente concepción bíblica de la re-
la cuidadosa observancia del ius ac lación Dios-hombre, Dios-pueblo,
fas se puede mantener una relación hombre-hombre. La relación como
de amistad con los dioses. Según el autovinculación o como obligación
Corán (sura 7, 17ls.), Dios concluye de un socio de la alianza o respecti-
una alianza con.la humanidad que vamente la relación bilateral de los
consiste en el reconocimiento por socios ha sido configurada en dife-
parte de los hombres de la sobera- rentes contextos. El concepto b•rTt
nía y del dominio absoluto de Dios. puede ampl_iarse mediante ideas
También los ritos de iniciación y de asociadas, como ? juramento, tes-
ingreso de los grupos religiosos pue- timonio (? testigo) y ? maldición,
den presuponer o implicar conclu- o incluso ser sustituido por ellas.
siones de alianzas con la divinidad En la llamada fórmula de la alian-
adorada. La destacada importancia za (YHVH, Dios de Israel - Israel,
de la institución de la alianza en las pueblo de YHVH) se comprueba o
culturas nómadas encuentra su cul- se promete, en conexión con el cum-
minación en el hecho de que Israel plimiento de los deberes de obedien-
ha entendido la totalidad de su rela- cia de Israel, la ratificación de la re-
ción con Dios como una alianza. lación Yahveh-Israel.
• Bibliografía: RGG3 1, págs. 1512s. Como concepto teológico funda-
(J. HEMPEL); P. E. MENDENHALL, mental, la alianza ha pasado, desde
Law and covenant in Israel andan- los inicios de la exégesis crítica his-
cient Near East, Pittsburgh 1955; tórica, por diversas coyunturas. En
HRWG 2, especialmente págs. 181s. la /' crítica literaria de la primera
(con bibliografía); M. WEINFELD, época y desde Wellhausen se la con-
«Covenant terminology in the An- sideró categoría teológica tardía, sin
cient Near East and its influence in antecedentes. Las investigaciones de
the West», JAOS 93 (1973), págs. la /' historia de las formas y de la
190-199; J. BARR, Sorne semantic tradición descubrieron la institución
notes on tbe couenant, Festschrift für de la alianza en el Oriente antiguo
W Zimmerli, Go 1977, págs. 23-38; y se buscaron en las fiestas y los ri-
CH. Koca, Vertrag, Treueid und tuales de alianza israelitas ramales
Bund: Studien zur Rezeption des alt- y derivaciones. Se llegó incluso, en
orientaliscben Vertragsrechts im Alten virtud de una inflación del concepto
Testament, BZAW 383, B-NY2008. de alianza, a convertirlo, en los años
Karl Hobeisel sesenta del siglo pasado, en la idea
45 Alianza

central dominante de la teología ve- con participación de la divinidad. De


terotestamentaria. Pero a continua- este modo, Yahveh se convierte en el
ción el péndulo osciló hasta el ex- garante de los pactos entre individuos
tremo opuesto y encerró a la alianza (Gn 26, 28.31; cf 31,50-54). Con ló-
en el círculo de un theologumenon gica consecuencia, Oseas tacha de in-
teológico deuteronórnico-deute- fidelidad frente a Yahveh el incumpli-
ronomista que disfrutó de amplia miento de la palabra dada por unos
acogida (Perlitt). En fechas recien- hombres a otros (Os 6,7; 10,4; 12,2,
tes se está abriendo paso una nueva pero no Os 8,16 [deuteronomista]).
aproximación gracias a las precisio- En Ez 17,19ss., el incumplimiento
nes de la semántica (Kutsch, Barr), a del juramento y del pacto de vasallaje
una intelección más matizada de las de Ezequías frente a Nabucodonosor
concepciones de la alianza (Braulik, (Ez 17,11-18) puede ser denunciado
Lohfink) y a una más exacta defini- porYahveh.
ción de sus cualidades canónicas (en En la época de la monarquía se le
el conjunto del Antiguo Testamento prohíbe a Israel forjar alianzas con
bíblico) y también en el contexto los cananeos que viven en su entor-
del diálogo cristiano-judío (Childs, no, porque la intransigente monola-
Lohfink, Zenger). tría yahvista reaccionaba con alergia
b) Los tratados interhumanos. Israel frente a los banquetes sacrificiales y
compartía la cultura jurídica del la aceptación de dioses extranjeros,
Oriente antiguo. Conocía, pues, de modo que en el derecho de pri-
los tratados de política exterior en- vilegio de Éx 34, 12.14ss. y en el
tre iguales (1 Re 5,266; 15,19; Os contexto del /' Libro de la alianza
12,2) y también los dictados unila- de Éx 23,32 (cf. Dr 7,2) la prohibi-
teralmente por el poderoso al débil ción de alianzas implica una vincu-
(1 5am 11, ls; 1 Re 20,34). En polí- lación exclusiva a Yahveh que guía
tica interior, el tratado desempeñaba el comportamiento concreto (.l' mo-
una función entre el rey y el pueblo noteísmo).
(2 5am 3,21; 2 Re 11,4.17; Os 10,4). d) La alianza de Yahveh con Israel.
Los ritos de conclusión de la alianza Se encuentra por vez primera una
concomitantes intentaban asegurar teología elaborada de la alianza que
la vinculación entre los socios y la presenta la relación de Yahveh con su
duración de los acuerdos. pueblo bajo los aspectos de prome-
e) Puntos de arranque para la teolo- sa de la tierra y reclamación de ex-
gización de los tratados. Los tratados clusividad por parte de Dios y libre
profanos de política interior y exte- aceptación de las consecuencias por
rior de individuos concretos con gru- parte del pueblo en el /' Pentateuco,
pos o de unos individuos con otros y en el marco de la obra histórica jero-
entre los pueblos se cerraban, tanto solimitana, de la mano del llamado
en Israel como en el Oriente antiguo, yehovista (principios del s. vn a.C.)
Alianza 46

y en los historiadores deuteronornis- En Gn 15,7-18+ el yehovista tras-


tas de la primera etapa (principios lada la conquista yahvista de la tie-
del S. VI a.C.). rra de Gn 12,7 al modelo jurídico
La compleja perícopa sinaítica de de una entrega de la tierra a la des-
Éx 19-34 informa sobre tres conclu- cendencia de Abrahán garantizada
siones de alianzas: Éx 24,8; 34,10.27, mediante juramento. Yahveh mis-
cuya autonomía y yuxtaposición sólo mo se pasea entre las mitades de las
pueden captarse en visión diacróni- víctimas sacrificadas (Gn 15,9s.17;
ca. La conclusión de la alianza de Jr 34,18-20 y Dt 29,11), simbolizan-
Éx 34,lOa muestra elementos singu- do así la seguridad de su promesa.
lares en el carácter absoluto de una En Éx 34,106-27 (v. supra), el yeho-
alianza concluida sin destinatarios, vista integra el antiguo derecho del
en el acto jurídico preformativo, en privilegio y define de este modo las
la índole privada del acuerdo entre características inalterables de la aso-
Yahveh y ? Moisés y también, y so- ciación singular con Yahveh. Se vin-
bre todo, en su contenido (promesa cula por primera vez la teofanía del
de maravillas divinas en presencia Sinaí con un corpus legal, de suerte
del pueblo ante la ya inminente con- que se colocan ya los carriles para la
quista de la tierra). Esta autovincu- elaboración de la teología sinaítica
lación (¿yahvista?) de Yahveh en una de la torá. El yehovista pone fin a
promesa de la tierra es transformada su obra con la alianza de Siquén de
por el yehovista en Éx 34,106 en una ]os 24 (el pueblo se obliga al cum-
alianza de obligaciones entre Yahveh plimiento del mandamiento princi-
y Moisés o respectivamente Israel pal ]os 24,2.14.24). La decisión del
(Éx 34,11-27*). Tras el pecado co- pueblo se sella con una alianza y es
metido por el pueblo en su danza en concretada por Josué en «ley y pres-
torno al becerro de oro (Éx 32), ga- cripción jurídica» (Jos 24,25-27+).
rantiza Yahveh a Israel el privilegio de La concepción yehovista de la alian-
la vinculación exclusiva sobre la base za desarrolla por vez primera, en los
de las «contraprestaciones» de Israel inicios del s. vn a.C., los aspectos,
tanto en su conducta acorde con la susceptibles de ampliación, de una
voluntad de Yahveh en lo concernien- alianza Yahveh-Israel: promesa vin-
te a los moradores de aquella tierra culante por parte de Dios, obedien-
como en el culto (fiestas y tributos). cia a la ley por parte del pueblo y
Moisés consigna por escrito, como en libre aceptación por parte de Israel
el caso de un tratado, el documento de las condiciones pactadas.
de la alianza (Éx 34,27). La tercera En el Dt se profundiza la concep-
conclusión de la alianza de la períco- ción de la alianza hasta convertirla
pa del Sinaí (Éx 24,3-8) pertenece en categoría central. Pueden aquí ha-
a una reelaboración posterior, hecha ber marcado su impronta los trata-
desde la perspectiva deuteronómica. dos y las ceremonias de vasallaje de
47 Alianza

los /' hititas y los asirios (/' Asiria). deuteronomistas tempranos en tor-
Ejerció particular influencia la teolo- no al protodeuteronomio de Josías
gía yehovista de la alianza y, más en (Dt 6,4-9; 12-26+): Dt 26,17ss. y
particular, la alianza concluida por Dt 5,9s. Dt 26,17ss. explota la es-
Josías el año 622 a.C. en el templo tructura bipartita de la fórmula de
de Jerusalén. Una fuente contempo- alianza y permite percibir el eco de
ránea en 2 Re 23,lss. informa cómo un ritual de contrato paritario. El
el Libro de la ley descubierto en el texto de ratificación se sitúa entre la
templo y definido como «Libro de la promulgación de la ley de Moisés y
alianza» fue revalidado mediante su el capítulo de bendiciones y maldi-
lectura pública y cómo el rey, y lue- ciones de Dt 28. Llama la atención
go todo el pueblo, se obligaron ame la tendencia a la contraposición o,
Yahveh a su cumplimiento. Entra respectivamente, la bipartición en-
ahora en el horizonte de la alianza la tre socios totalmente desiguales.
llamada «fórmula de alianza». Puede Yahveh confirma su anterior elec-
considerarse como antecedente el ción a favor de Israel y, por su parte,
oráculo de castigo de Os 1,9. Podría Israel promete obediencia a la ley.
verse el testimonio más antiguo de En Dt 5 y 9s. el relato sobre la teo-
esta afirmación de pertenencia en la fanía del Horeb se coloca antes y en
temprana ratificación deuteronómi- conexión con el inicio del núcleo
ca de la alianza de Dt 26,17ss. de la ley. La perícopa yehovista del
A partir del texto final, el Dt ofre- Sinaí, con la teofanía, el sacrificio,
ce un doble sistema de alianzas: se la entrega de las tablas, el pecado
recuerda la alianza del Horeb en el que provoca la irritación de Moisés
Horeb-Sinaí con ocasión de la alian- y le empuja a romperlas y la conclu-
za que ahora debe concluir Moisés sión de la alianza con el derecho del
en la tierra de Moab. Existe una privilegio pasan a ser una narración
correspondencia entre la alianza cerrada sobre el Horeb. El decálogo
del Horeb y la de Moab y sus con- se convierte en el texto de la alian-
tenidos: el /' decálogo como la ley za para Israel y, al mismo tiempo,
fundamental, y la ley mosaica de en la ley básica de validez universal,
Dt 12-26 como su explicación y escrita por Yahveh en dos tablas. Las
ampliación. Es Yahveh quien cierra tablas son el símbolo de la alianza.
directamente la alianza del Sinaí Un símbolo que se hará añicos tras
con Israel (Dr 5,2ss.), mientras que la adoración del becerro. Por inter-
la alianza de Moab se cierra por or- cesión de Moisés, Yahveh no aban-
den de Yahveh a través de la inter- dona a su pueblo, renueva las tablas
mediación de Moisés (cf. el encabe- sin nueva conclusión de la alianza y
zamiento de Dr 28,69). Este sistema sigue adelante el éxodo. Los deute-
se basa en dos importantes textos ronomistas del exilio tardío amplían
sobre alianzas aportados por los esta concepción en Dt 4 y 29s. En
Alianza 48

Dt 4 se subrayan, dentro del decálo- cer (Éx 24,3.7). El rito singular de


go, los mandamientos primero y se- la aspersión de la sangre de Éx 24,8
gundo y se explica al mismo tiempo acentúa sacramentalmente la nueva
la alianza de Moab de Dt 29s. Israel comunión entre Dios y el pueblo.
se obliga a atenerse permanentemen- e) La concepción sacerdotal de la
te al decálogo y a la ley de Moisés. alianza. El Escrito sacerdotal fun-
La teología deuteronomista de la damental (Ps) ofrece una teología de
alianza acentúa la responsabilidad la alianza con notables modificacio-
de Israel y, sobre el telón de fondo nes. Se sitúa enteramente en la línea
de su situación originaria, la catás- de una concentración y condensa-
trofe del exilio como provocada por ción teológica de la responsabilidad
el fallo de Israel. Cuando ya se ha- humana, que es la señal distintiva
bían hecho realidad las maldiciones de la teología deuteronomista de la
y los castigos anunciados, resultaba alianza. Se elimina de la teofanía del
imprescindible buscar, mediante ul- Sinaí la categoría de la alianza, sus-
teriores elaboraciones, un nuevo co- tituida más adelante por el concepto
mienzo. Ahora avanza hasta el pri- paralelo de edú! = testimonio.
mer plano la /' misericordia de Dios Dentro de su exposición histórica
(Dt 7,9s.). Se destaca la alianza con desde la aurora de la creación hasta
los padres cercana a la teología sa- la muerte de Moisés, el Ps desplaza
cerdotal de la alianza (Dt 4,31; 7,12; al pasado las conclusiones de alian-
8,18) y se promete la salvación pos- zas hasta alcanzar la protohistoria
texílica, con el regreso a la patria y y la historia de los patriarcas. Las
la circuncisión del corazón, aunque promesas a los hombres y anima-
ahora ya sin la terminología tradi- les (no habrá ya ningún diluvio) se
cional de la alianza (Dt 30,1-10). concentran en la alianza con Noé
A partir del Dt, los deuterono- (Gn 9), del mismo modo que todas
mistas de la época postexílica tardía las promesas a Abrahán se concen-
trasladan su concepción a la teofa- tran en la alianza con este patriarca
nía yehovista del Sinaí. El Libro de (Gn 17). Es elemento típico de esta
la alianza Éx 20,22-23,33*, antece- teología de la alianza la iniciativa de
dente histórico-jurídico del núcleo Dios como su fundador (es su alian-
de la legislación deuteronómica, ha za, la que él crea o da). En conse-.
sido intercalado a continuación de la cuencia, esta alianza por la gracia es
teofanía de Éx 19 y sometido a la au- indestructible y eterna. El pecador
toridad de Moisés. Sobre la base del puede verse excluido de esta alianza,
Libro de la alianza consignado por pero ya en la siguiente generación
escrito por el propio Moisés, se cierra Dios se acuerda de ella (Gn 9,15 y
en Éx 24,3-8 la alianza del Sinaí. El Éx 6,5). Crea, con esta finalidad, se-
pueblo declara por dos veces su con- ñales conmemorativas, como el arco
formidad y su disposición a obede- iris en las nubes (Gn 9,13ss.) y la
49 Alianza

circuncisión (Gn 17,24ss.9ss.). En línea de la discontinuidad, la expresa


añadidos posteriores al Ps se mez- eliminación de la alianza con los pa-
clan elementos de la teología de la dres - por ejemplo en la supresión de
alianza deuteronomista y sacerdotal la enseñanza. Se sitúan, en cambio,
(Gn 17,10.14; Éx 19,3-8; 31,12-17; en la línea de la continuidad con la
Lv 26; Jue 2,1-5). El aspecto de la teología tradicional de la alianza la
promesa inquebrantable de Yahveh y prescripción de la torá y la gracia del
de su fidelidad, propio de la teología perdón. Ez habla de la alianza en el
de la alianza sacerdotal, se ensambla contexto de la metáfora del matri-
con el aspecto de la obediencia a los monio (Ez 16,8) y en la valoración
mandamientos y, a una con ello, con de la deslealtad política de Sedecías
el de la cooperación humana propio (Ez 17,1-21; cf. supra, b). Las actuali-
de la teología deuteronomista de la zaciones de influencia deuteronomis-
. alianza. Sigue actuando el impul- ta prometían, en el estilo de la alianza
so de la teología de la alianza prefe- nueva, el restablecimiento de Israel
rentemente sacerdotal cuando pasa (Ez 11,18-39; 36,23-28). Finalmente,
a convertirse en el depositario de las la teología sacerdotal de la alianza re-
esperanzas postexílicas, ya sea en un percute en las promesas de la eterna
restablecimiento del reino de David alianza matrimonial (Ez 16,59-63),
en la promesa davídica (2 Sam 7,14, en la alianza de paz (Ez 34,25-31)
reinterpretado por 2 Sam 23,5; y en la restauración de Israel en tor-
cf. Sal 89; Is 55ss.; Jr 33,14-26) o no al rey y al templo (Ez 37,23-28).
en la elección permanente del sacer- Las escasas sentencias sobre la alian-
docio aaronita en la alianza con Leví za del Deuteroisaías están al servicio
(Nm 18,19; 25,12s.; Si 45,15). del anuncio de la salvación univer-
j) Teología de la alianza de los profe- sal: se colectiviza la promesa a David
tas. Se concentra en tres libros: Jr, Ez (Is 55,3) y es el pueblo mismo el que
y Deuteroisaías. En Jr se encuentra pasa a ser el mediador del orden de
en reescrituras actualizadoras de in- la salvación para los gentiles (Is 46,2;
fluencia deuteronomista que extraen 49,8; cf. Is 61,8).
de la catástrofe del exilio directrices g) La recepción postexílica de las teo-
para un nuevo Israel: la /' conversión logías de la alianza. Los salmos refle-
tras la ruptura de la alianza (Jr 7,23s.; jan diversas teologías de la alianza:
11,1-19), la constitución de un nue- los cantores levíticos del culto ofre-
vo Israel a partir de los que regresan cen su propia interpretación de la
(Jr 24,6s.) y la promesa singular de teofanía deuteronomista del Sinaí
una alianza nueva (Jr 31,31-34), en (Sal festivos 50, 81, 95); hay un gru-
la que figuran factores tanto de con- po de salmos que expresan la teo-
tinuidad como de discontinuidad. logía deuteronomista de la alianza
Junto a la designación de la alianza (Sal 25; 44; 78; 103; 132), mientras
como «nueva», debe ponerse, en la otro se halla bajo la influencia de
Alianza 50

las promesas de alianza sacerdota- y a establecer una secuencia de con-


les a los padres (Sal 89; 105; 111). El clusiones de alianzas.
Sal 51 elabora una teoría de la nueva • Bibliografía: A. ]AUBERT, La no-
alianza de tipo profético. tion d 'alliance dans le judai'sme
En la Obra histórica cronista se en- aux abords de l' ere cbrétienne, P
tiende la alianza básicamente como 1963; L. PERLITT, Bund-Tbeolo-
relación incondicional e inquebran- gie im AT, Nk 1969; P. Btns «La
table de Yahveh con Israel (Esd 10,3; notion d'alliance dans l'A.T.», LD
Neh 1,5; 9,8.32; 13,28s.; cf. Neh 88, 1976; J. C. McCARTHY, Trea-
10,1.30). En esta misma línea avan- ty and Covenant. A Study in the An-
za Sirá cuando periodifica los inicios cient Oriental Documents and in the
de Israel con la ayuda de siete conclu- Old Testament, R 21978; G. BRAU-
siones de alianzas entendidas como LIK, Deuteronomium 1/11 (NEB),
posicionamientos estables de Yahveh Wu 1986/92; N. LoHFINK, Stu-
(Si 44-47: alianzas con Noé, con los dien zum ÍJeuteronomium und zur
patriarcas, con Aarón, con Pinjás, con deuteronomischen Literatur, vol. 1,
David; ¡falta la alianza del Sinaíl). En Se 1990; NBLEx, 1, págs. 344-348
la aceptación postexílica (cf. los sal- (N. LüHFINK); N. LüHFINK,
mos de la torá l; 19; 119 y la estrofa de «Der Begriff 'Bund' in der bibli-
Moisés de Si 45, 1- 5) aparecen siempre schen Theologie», THPH (1991),
yuxtapuestas la torá y la alianza. págs. 161-176; ÍDEM, La alianza
h) ½sión global. La idea de la alian- nunca derogada. Ba 1992; M. WEIN-
za concibe la relación Yahveh-Israel FELD, Deuteronomy 1-11, NY 1991;
y Yahveh-creación en categorías éti- B. S. CHILDS, Biblical Theology ofthe
cas personales. Las conclusiones de Old and New Testaments, Lo 1992,
alianzas tienen siempre una referen- págs. 413-451; G. FISCHER, Das
cia histórica y sirven para estable- Trostbüchlein. Text, Komposition
cer periodos en las promulgaciones und Theologie von fer 30-31, St 1993;
de la ley (Sínaí-Horeb-Moab), en la E. ZENGER (dir.), Der Neue Bund im
historia (concepción del Ps), en los Alten. Zur Bund-Theologie der beiden
actos fundacionales (Si) o divisiones Testamente, Fr. 1993 (con bibliogra-
en épocas (alianza antigua-alianza fía); A. BoRGHINO, La «Nuoua Alle-
nueva). El Antiguo y primer Testa- anza» in Is 54: Analisi esegetico-teolo-
mento desarrolla tres metodologías gico, R 2005; G. PAPOLA, L'alleanza
de la alianza determinantes: la yeho- di Moab: Sudio exegetico-teologi-
vista-deuteronornista, la sacerdotal y co di DT 28,69-30,20, AnBib 174,
la profética con finalidades escatoló- R 2008; F. SERAFINI, L'alleanza le-
gicas. En la línea diacrónica, la teo- vítica: Studio della b=rith di Dio con
logía de la alianza veterotestamenta- i sacerdoti leviti nell'Antico Testamen-
ria tiende a asentar la alianza sobre to, Asís 2006.
cimientos salvíficos inquebrantables Frank-Lothar Hossfeld
51 Afianza

3. NUEVO TESTAMENTO las palabras de la última Cena cf. el


a) La gama terminológica. El hebreo siguiente punto b), la escasa utiliza-
n•7:;i [b•rTt] es traducido al griego ción del concepto en amplias seccio-
con diferentes términos, unidos en nes de los escritos neotestamentarios
cada caso a los acentos específicos y la curiosa dispersión de los testi-
del contenido. Símaco y Áquila lo monios, que sólo revelan un mode-
vierten casi siempre por crnv0T]KTJ rado interés por la idea de la alianza
(acuerdo, pacto, convenio), los LXX, en la tradición de la Cena del Señor
Filón y otros por 01a0T]KTJ (decreto, (4 testimonios), en Pablo (8 veces) y
ordenamiento, disposición y tam- en Heb (17 ejemplos).
bién última voluntad). El Nuevo b) La tradición de la Cena del Señor.
Testamento acepta el uso lingüístico Aquí, el motivo de la alianza se cen-
de los LXX y utiliza continuamente tra en las palabras sobre el cáliz. La
ota0T]KTJ. Los testimonios concretos tradición paulino-lucana mencio-
permiten conocer que la primitiva na expresamente, empalmando con
Iglesia acogió con entera naturali- Jr 31,31-34, la diatheke nueva: «Este
dad la teología veterotestamentaria cáliz es la nueva diatheke en mi san-
de la alianza y sus diversas acentua- gre ... » (1 Cor 11,25/Lc 22,20). La
ciones como presupuesto teológico muerte de Jesús se presenta, pues,
obvio de la evolución teológica (cf. como «causa efficiens que llama a la
por ejemplo Le 1,72; Hch 3,25; 7,8). vida a la alianza puesta por Dios ...
Precisamente por ello resulta un tan- representada en el cáliz» (E. Grasser
to sorprendente la moderada presen- 118). Se insiste aquí escatológica-
cia numérica del concepto (en total, mente en la alianza «nueva» con la
sólo 33 en todo el Nuevo Testamento mirada puesta en el nuevo eón fun-
y de ellas casi la mitad en citas del damentado en la muerte de Jesús. La
Antiguo Testamento). Es seguro que sentencia sobre el cáliz de la tradi-
la idea de alianza no se apoya úni- ción Mc/Mt está definida en la afir-
camente en el concepto de ota0T]KTJ mación central de la idea de la muer-
y que se la puede aducir también te expiatoria (/' expiación; cf. Is 53)
en conexiones objetivas (véase por y la vincula, mediante una alusión a
ejemplo H. Frankenmolle: Alianza Éx 24,8, con el motivo de la alian-
de Yahveh). En todo caso, el dato za: «Esto es mi sangre de la alianza,
estadístico es sorprendente y parece que será derramada por muchos»
indicar una cierta actitud de reserva, (Me 14,24 par. Mt 26,28). Aunque
al menos en determinados ámbitos hay aquí una alusión al ritual de la
del Nuevo Testamento, respecto de alianza de Éx 24,3-8 o respectiva-
la aceptación formal de la teología mente a la alianza del Sinaí, con
de la alianza. Llama especialmente todo, la conexión con la idea de la
la atención la ausencia total del vo- expiación señala que no se trata de
cablo en sentencias de Jesús (para una renovación de la alianza del
Alianza 52

Sinaí sino de una nueva disposición Abrahán, que se ha cumplido esca-


escatológica de Dios fundamentada rológicamenté en Cristo y se ha con-
en la sangre de Jesús, es decir, en su vertido ya en realidad palpable para
muerte expiatoria. Por consiguiente, la comunidad cristiana (Gál 3,17).
también la tradición Mc/Mt orienta Es en esta «alianza de la promesa»
la idea de la alianza al nuevo orden donde Pablo ve la «nueva diatheke»
salvífico introducido en virtud de la del perdón escatológico de los peca-
muerte de Jesús, un orden que no dos, que no podía ser superada, com-
debe entenderse ciertamente como plementada ni corregida por la pos-
la disolución de la alianza del Sinaí terior «alianza del Sinaí» (Gál 3,13)
sino como su consumación ple- sino que, más bien, y al contrario,
na. - Se discute la coordinación de el acontecimiento Cristo ha reve-
ambas líneas tradicionales en la his- lado que es esta última la diatheke
toria de la tradición de la Cena del «antigua». s~ explica en términos
Señor (J' Cena, Última). En todo antitéticos la diferente «naturaleza»
caso, la disposición de ambas re- de ambas alianzas mediante la apli-
dacciones textuales en lo referente cación del método alegórico tipo-
al motivo de la alianza permite co- lógico (Gál 4,24) a los dos hijos de
nocer claramente que el motivo de Abrahán: la alianza «antigua», mar-
la alianza ha sido introducido con cada por la línea Agar-Ismael, se ca-
posterioridad y como explicación racteriza por la esclavitud, la servi-
de las palabras del cáliz y que, por dumbre y la vinculación a lo terreno;
consiguiente, no se le puede atribuir, la diatheke «nueva» está marcada por
bajo esta forma, al mismo Jesús. la línea Sara- Isaac y se da a conocer
Pero también es cierto que «halló corno libertad, vida en el espíritu y
su lugar en el círculo de la tradición fundamentación celeste de la vida
de la Cena del Señor en fechas muy (Gál 4,21-31). Parecidos acentos se
tempranas» (F. Hahn, 368). encuentran en 2 Cor 3,7-11.12-18,
e) Pablo. En la teología paulina la en el contexto de la apología del
idea de la alianza no tiene una im- apostolado: la «alianza antigua» (el
portancia fundamental, aunque el término aparece por primera vez
apóstol recurre a veces a ella con al- en 3,24 como antítesis a la «nueva
guna finalidad específica (para 1 Cor alianza») se caracteriza por «la le-
11,25 cf. el punto b). Pablo distingue tra», por la desaparición de la doxa,
entre la alianza de la promesa con- por el «velo» de incomprensión y por
cluida con Abrahán (cf. Gn 13,15; la muerte. La «alianza nueva» tiene
17,8) y la «alianza del Sinai», con- como distintivos el poder del espí-
dicionada por la ley (Gál 3,15.17). ritu, la «gloria de lo permanente»
Corno disposición primaria de Dios, y la manifestación en Cristo de lo
anterior a todas las posteriores evo- hasta ahora oculto. En este sentido,
luciones, aparece la promesa hecha a Pablo entiende su apostolado corno
53 Alianza

el «servicio» de la «nueva alianza» en 9,15), de la que se dice que ha cadu-


el Espíritu y lo contrapone al servicio cado, ha envejecido y está a punto de
de muerte de la «letra» (2 Cor 3,6). desaparecer (8,13). En este sentido,
Hay una singular acentuación de la la idea de la alianza aparece inser-
idea de alianza, que revela al mismo ta en la concepción de una cristolo-
tiempo las raíces veterotestarnenta- gía teológica cultual del sumo pon-
rias del pensamiento paulino, en el tífice, que explica tipológicamente
contexto de Rom 9-11: ya en 9,4 se la /' muerte y la /' exaltación de
habla en términos positivos, en una Jesucristo, en conexión con Lv 16,
enumeración de las prerrogativas his- como acontecimiento expiatorio es-
toricosalvíficas de Israel, de los pac- catológico. En esta concepción, la
tos de alianza de Dios con su pueblo. diatheke nueva tiene como conteni-
En Rom 11,27 hay una referencia do el perdón escatológico de los pecados
'al misterio de la salvación todavía obtenido mediante la muerte y exal-
pendiente de Israel desde el trasfon- tación de Cristo (programáticamen-
do de la idea de la alianza: al final, te: 9,15 y su correspondiente yacen-
Cristo concederá a Israel el mismo tuada cita deJr 31,31-34 en 8,7-13;
trato que concede ahora a quienes no 10,16s.). Por ella «se ha hecho reali-
se han cerrado al evangelio y llevará dad la salvación, que consiste en el
a «todo Israel» a la meta de la alianza acceso a Dios, en la genuina comu-
que es ya ahora realidad para la co- nión con Dios, en la participación
munidad de Jesucristo, como «resto en el mundo celeste, en la participa-
santo de Israel». ción en Cristo, en la filiación divina
d) La Carta a los hebreos. Es el único (2,lOs.; 3,6.14; 6,4s.; 7,19; 9,8.lls.14;
escrito del Nuevo Testamento que 12,10» (H. Hegermann, pág. 724).
ofrece una teología elaborada de la Como verdadero /' sumo sacerdote,
alianza. Bajo ciertos aspectos pare- que ha puesto en vigor mediante su
ce incluso tratarse de la exposición muerte esta «nueva» diatheke y ha
de una «teología de la diatheke», que abierto a los suyos el camino hacia
utiliza la idea de la alianza como una el verdadero santuario (4,14s.; 7,25;
especie de concepto teológico básico. 10, 19-25), Cristo es el «mediador de
Al igual que en Pablo, el interés se la alianza nueva» (7,22; 8,6; 9,15).
centra en la alianza «nueva» (8,8-13; Se habla de «la sangre purificado-
9,15; 10,16; 12,24) que, en cuanto ra de la alianza» (cf. Éx 24,8), con
constituida a través de la muerte ex- la mirada puesta en la muerte de
piatoria de Jesús (7,22; 9,15; 10,29; Jesús (9,20; 10,29; 13,20), que lle-
9,16s.), presenta un acento escatoló- va a cabo, de una vez por siempre,
gico (8,6). Se la califica expresamen- la expiación escatológicamente per-
te de diatheke «mejor» (7,22; 8,6), manente y ha superado y suprimido
«eterna» (13,20) y, en consecuencia, así todos los sacrificios expiatorios
se la contrapone a la primera (8,7; terrenos (10,1-18). Pues «donde hay
Alianza 54

perdón, ya no hay más sacrificio de EvTH 27 (1967), págs. 337-375;


expiación por el pecado» (10,18). U. Luz, «Der aire und der neue
El autor subraya la estrecha vincu- Bund bei Paulus und im Hebra-
lación entre la idea de la alianza y erbrief», EvTH 27 (1967), págs.
la muerte de Jesús también median- 318-337; F. LANG, «Abendmahl und
te el recurso de entender en 9,15s. Bundesgedanke im NT», EvTH 35
lha0r¡KT¡ en su significación profana (1975), págs. 524-538; EWNT 1,
(testamento: última voluntad o dis- págs. 718-725 (H. HEGERMANN);
posición) para su interpretación: la F. FRANKEMÓLLE, jahwe-Bund
disposición salvífica escatológica de und Kirche Christi. Studien z. Form-
Dios acontecida en Cristo aparece, und Traditionsgeschichte des «Euan-
pues, como «la disposición última de geliums» nacb Matthdus (NTA 10),
Cristo, que entra en vigor mediante Ms 21984; E. GRASSER, Der Alte
la muerte del testador que expresa su Bund im Neuen (WUNT 35),
última voluntad» (H. Hegermann, Tu 1985, págs. 1-134; S. LEHNE, The
pág. 725). - Así pues, aunque la New Covenant in Hebreu/ (JSNT.
Carta a los hebreos señala con gran S 44), Sheffield 1990; E. ZENGER
eficacia la discontinuidad entre la (dir.), Der Neue Bund imAlten. Zur
«alianza antigua» y la «nueva», debe Bund-Tbeologie der beiden Testamen-
también tenerse en cuenta que esta te (QD 146), Fr 1993.
orientación no arrancaba de la po- Claus-Peter Marz
lémica de aquel tiempo contra la
praxis de la fe judía. El acento recae 4. JUDAÍSMO
enteramente en el esfuerzo del au- La alianza designa principalmente
tor por describir la «alianza nueva» en el judaísmo la acontecida en el
como el orden de la salvación dado Sinaí, con la torá de Moisés (escri-
en Cristo y por definirla, con espíri- ta y oral) como obligación colectiva
tu consolador, como la accesibilidad por parte de Israel en cuanto socio
escatológica a Dios. del pacto y la promesa de fidelidad
• Bibliografía: J. BEHM, Der Begriff inquebrantable a la misma por par-
MABHKH im NT, L 1912; E. LoH- te de Dios. Se vinculan aspectos
MEYER, Diatheke. Ein Beitrag zur universales de la alianza con Noé
Erkliirung des neutestamentlichen Be- (Gn 8,20-9,17) y aspectos de la teo-
griffs (UNT 2), L 1913; THWNT logía de la elección colectiva de la
2, págs. 105-137 (J. BEHM, G. alianza con los patriarcas (promesa
QuELL); C. SPICQ, «La théologie de la tierra y de la descendencia) con
des deux Alliances dans l' épitre la /' circuncisión como señal de la
aux Hébreux», RSTP 33 (1949), alianza y de la elección. La fiesta de
págs. 15-30; F. HAHN, «Die alttes- las Semanas actualiza tanto la alian-
tamentliche Motive in der urchrist- za con Noé (Jub 22,1-9) como la del
lichen Abendrnahls-Überlíeferung», Sinaí. A los israelitas se les denomi-
55 Alianza, Libro de la

na íl'l:¡l 'P [b•ne b•rTt], «hijos (socios) antiguo transmitido en el Antiguo


de la alianza». Testamento y constituye la base de-
terminante de la ley deuteronómica
(Dt 12-26) y de la Ley o Código de
ALIANZA, LIBRO DE LA santidad (Lv 17-26) y, a una con ello,
de la «estructura fundamental de la
En la exégesis veterotestamentaria, y tord» (Crüsemann, pág. 229). Una
en conexión con Éx 24,7, se entien- reelaboración deuteronomista final
de por Libro (o Código) de la alianza (aunque Osumi y Crüsernann defien-
(íl'7:¡11J i;Jt;,l [sepmr habb•rTt]) el docu- den otra opinión) en segunda perso-
mento jurídico, redactado en forma de na plural (entre otros Éx 20,23; 21,l;
discurso de Dios, de Éx 20,22-23,19 22,19b; 23,13) interpreta el libro en
(33), que contiene disposiciones de el horizonte del decálogo, lo inserta
derecho profano (ius), cultuales (fas) y en la perícopa del Sinaí y lo convier-
ético-sociales (ethos). El libro jurídico te así en el fundamento de la alianza
Éx 21,12-22,16 se compone principal- entre Yahveh e Israel transmitida por
mente de sentencias jurídicas casuís- Moisés (Éx 24,3-8). Según E. Reuter,
ticas y en sus orígenes fue probable- los otros dos testimonios de la deno-
mente una pieza independiente que minación «Libro de la alianza», en
alude a una serie de correspondencias 2 Re 23,2.21 (par. 2 Cró 34,30) no se
en los libros jurídicos del Oriente an- refieren -en contra de la opinión ge-
tiguo y pudo ser redactado y trans- neralizada- al (proto)Deuteronomio
mitido en la época temprana y media sino a Éx 20,22-23,33.
de la monarquía (s. X-VIII a.C.), en el • Bibliografía: H. CAZELLES, Étu-
marco de la administración de jus- des sur le Code de l'alliance, P 1946;
ticia y de la enseñanza del derecho. ÍDEM, «La rupture de la Berith selon
Este código jurídico casuístico fue les prophetes», JJS 33 (1982), págs.
ampliado probablemente a finales del 133-144 (con bibliografía); L. AR-
siglo VIII o comienzos del vn para re- NALDICH, «Los sectarios del Mar
coger preceptos de tipo religioso cúl- Muerto y su doctrina sobre la alian-
tico y social y redactado bajo la forma za», Estbi 11 (1952), págs. 359-398;
de un discurso de Dios (capa en se- J. L. Vasco, «Les lois sociales du libre
gunda persona singular: entre otros, de l'Alliance», RThom 68 (1968),
Éx 20,24-21,11*; 22, 17-23,19*). En págs. 241-266; J. HALBE, Das Pri-
esta forma básica de derecho divino, vilegrecht Jahwes Ex 34, 10-26. Ges-
que fue probablemente impulsada e talt und Wesen. Herkunft und Wir-
influida por el derecho del privilegio ken in der vor-deuteronomischen.
de Éx 34,10-26, por la crítica social Zeit, Go 1975; E. ÜTTO, Wandel
profética y por el hundimiento del der Rechtsbegründungen in der Ge-
reino del Norte (Israel), el Libro de la sellschafts-Geschichte des antiken Is-
alianza es el documento jurídico más rael. Eine Rechts-Geschichte des
Alimentación, preceptos sobre la 56

«Bundesbuches» Ex XX 22 - XXIII mente la abstención de determina-


33, LE y otros 1988; L. ScHWIEN- dos alimentos y bebidas puede dife-
HORST-SCHÓNBERGER, Das Bun- renciarse según el lugar, la secuencia
desbuch (Ex 20,22-23,33). Studien y las modalidades de su preparación
zu seiner Entstehung und Theologie, (alimentos con o sin aditamentos ni
B-NY 1990; Y. ÜSUMI, Die Kom- condimentos, cocidos, hervidos, ama-
positions-Geschichte des Bundes- sados, asados) o de su consumición.
buches. Exodus 20, 22b-23,33, Su validez, bajo la forma de man-
Fri-Go 1991; F. CRÜSEMANN, Die datos o prohibiciones, puede tener
Tora. Theologie und Sozial-Geschich- carácter general o estar limitada a
te des alttestamentlichen Gesetzes, M unos determinados tiempos, situa-
1992; E. REUTER, Kultzentralisati- ciones (J' ascesis, /' ayuno) y oca-
on. Entstehung und Theologie von siones (banquetes cúlticos, banque-
Dtn 12, F 1993; J. VAN SETERS, A tes festivos) .o a concretos círculos
Law Book far the Diaspora: Revision de personas. La normativa sobre ali-
in the Study of the Couenant Code, mentos está a veces acompañada en
NY-O 2003. muchas religiones de un sinnúmero
Ludger Schwienhorst-Schonberger de prescripciones específicas y de las
más variadas consecuencias para el
caso de incumplimiento (/' peca-
ALIMENTACIÓN, do, /' castigo). En su condición de
PRECEPTOS SOBRE LA norma de la conducta religiosa, los
l. EN LA HISTORIA DE LAS RELIGIONES. 2. AN- preceptos sobre alimentos se en-
TIGUO TESTAMENTO Y JUDAÍSMO cuentran estrechamente vincula-
dos con otras reglas de comporta-
l. EN LA HISTORIA miento y con prohibiciones de esta
DE LAS RELIGIONES misma naturaleza, por ejemplo con
Entendidos en un sentido amplio, tabúes (en las religiones tribales) o
los preceptos sobre los alimentos pre- con prescripciones sobre la /' pu-
sentan grandes diferencias, según la reza singularmente acusadas en las
peculiaridad y el grado de obligato- religiones de la altas culturas (p. ej.,
riedad de las normas y de las instruc- en el Oriente Próximo) y en la ma-
ciones vinculadas a las tradiciones yoría de las religiones universales.
religiosas específicas que regulan el Estos preceptos pueden asimismo
ámbito de la alimentación, sin que sea insertarse en la regulación de las
siempre posible fijar una clara delimi- comidas y bebidas cotidianas y/ o
tación frente a hábitos y costumbres en los /' banquetes sagrados o rela-
alimentarias (J' superstición). Junto cionar su significación con los más
a la selección (de plantas, animales variados complejos de concepciones
y minerales; de alimentos sólidos o (p. ej., rechazo de los demonios, teo-
líquidos), el disfrute o respectiva- fagia, comunicación, /' expiación,
57 Alimentación, preceptos sobre la

/' salvación). En su evolución histó- LA 5, págs. 1126ss.; ERE 6, págs.


rica, los preceptos sobre los alimen- 59-68; Lexikon religiosen Grundbe-
tos aparecen más o menos insepa- griffe, dir. por A. Ttt. KHOURY, Gr y
rablemente mezclados con motivos otros 1987, págs. 982-991; P. R. AR-
socioeconómicos, políticos, higiéni- BESMANN, Das Pasten bei den Grie-
cos, medicinales-dietéticos, estéticos chen und Romern, Gi 1929, reim-
y de otra clase, de tal modo que, en presión Gt 1950; F. BAMMEL, Das
el contexto de las tentativas de su heielige Mahl im Glauben der Volker,
fundamentación racional, pueden, Gt 1950; C. LÉvr-STRAuss, Mytholo-
en determinadas circunstancias, ser gica, 4 vols., F 1971-1975; M. Don-
reducidos a estas motivaciones. GLAS, Implicite Meanings, Lo 1975,
A excepción de los preceptos o de págs. 249-275; ÍDEM, Ritual, Tabu
las prohibiciones de ciertos alirnen- und Kdrperssymbolik, F 1986; M. Jo-
ros que trascienden las tradiciones SUTTIS Y G. M. NARTIM, Das heili-
(p. ej., de la /' sangre, de determina- ge Essen, Sr 1980.
das clases de carnes, frutos o plantas, Edda Neubacher
de bebidas embriagantes) o la predo-
minante limitación de la ingestión de 2. ANTIGUO TESTAMENTO
carne, las normas sobre los alimentos Y JUDAÍSMO
son sumamente variables bajo el as- La Biblia prohíbe comer los frutos
pecto material. Las prohibiciones ge- de los árboles durante los tres pri-
nerales de alimentos animales están meros años después de su plantación
difundidas sobre todo en las religio- (Lv 19,23) y aquéllos por los que no
nes de la India, aunque no se limitan se han pagado diezmos. En la /' pas-
sólo a éstas (p. ej., el orfismo o los sah no puede comerse nada fermen-
pitagóricos). En lo que respecta a los tado (Ex 12,18-20). Pero la mayoría
preceptos sobre alimentos dominan- de las prescripciones se refieren a la
tes en el hinduismo, se ha impuesto carne: ya los primeros descendientes
un estricto vegetarianismo basado en de Noé tenían estrictamente prohibi-
la doctrina de la reencarnación y a do comer una parte arrancada a un
veces en las reglamentaciones sobre animal vivo (así la interpretación ju-
las castas, para no provocar daño a día de Gn 9,4). Los israelitas tenían
ningún ser viviente. Los preceptos por principio vetada la carne de cier-
del islam sobre esta materia prohí- tos animales (cerdo, animales de pre-
ben los alimentos cultualmente im- sa, reptiles, acuáticos sin escamas,
puros, sobre todo «lo mortecino, la Lv 11; Dt 14,3-25; l' pureza). Para
sangre, la carne porcina, toda ofrenda los animales permitidos, era esencial
sacrificada a los ídolos» (Corán, sura sacrificarlos según las normas - no
2,173) y el vino. puede comerse la carne en la que to-
• Bibliografía: ENcREL(E), 5, págs. davía hay sangre, ni nada despedaza-
387-393; EKL 3 2, págs. 1504s.; do (;-¡~7.t;J [terepaJ) o que ha muerto de
Alma 58

muerte natural (;-¡7~~ [n•belá]; Lv 17). mente la antropología bíblica, es


Están asimismo prohibidas ciertas «fauces», «garganta», «faringe», «la-
porciones de la grasa (Lv 7,23) y el ringe» (Is 5,14; Hab 2,5). A partir
nervio ciático (Gn 32,33) de los bue- de aquí se han desarrollado en el
yes, las ovejas y las cabras. Antiguo Testamento dos líneas bási-
En la época posterior se registra cas de significados: por un lado, la de
una cierta ampliación de las prohibi- «ansiar», «desear», «anhelar» (Prov
ciones. Se rechazan cada vez más los 12,10; Sal 27,12; 42,2s.) y, a una con
alimentos preparados por no judíos: ello, y como sede de los afectos y las
cuando Judit acude a Holofernes, emociones, la acepción de «alma»,
lleva consigo sus propios alimen- «corazón» (Dt 6,5) y, por otro lado,
tos, entre otros vino, aceite y pan la de «respiración», «aliento», «vida»
(Jdt 10,5s.; 12,2s.). La prohibición, (en su individuación) y «fuerza vital»
tres veces repetida (Éx 23,19; 34,26; (Jr 2,24; Éx 21,23; Jon 4,3; Sal 18,8)
Dt 14,21), de no cocer el cabrito en y, como ampliación, la significa-
la leche de su madre llevó· poco a ción general, y en parte pronominal,
poco a una separación generalizada de «individuo», «persona», «sí mis-
de la leche y la carne, que se guarda- mo», «alguien» (Éx 1,5; Lv 23,20;
ban incluso en vasijas aparte. Gn 12,13; 19,18s.), que, desligándose
• Bibliografía: EKL3 4, pág. 387. • E. ya de su sentido originario del yo vi-
KLEIN, A Guide to jewish Religious tal, se emplea también para señalar
Practice, NY 1979; S.H. DRESNER, el cadáver (como persona muerta:
The jewish Dietary Laws, NY 1982; Lv 21,11; Nm 6,6; 19,11). Es muy
I. GRUNFELD, The Jewish Dietary ilustrativo para la concepción bíbli-
Laws, 2 vols., Lo 1982; J. MrLGROM, ca del alma el enunciado que se en-
Leviticus 1-16 (ANcB 3), NY 1991; cuentra en el centro de la descrip-
W. HousTON, Purity and Monothe- ción de la formación y vivificación
ismus: Clean and Unclean Animals in del ? hombre por Dios y de su insta-
Biblical Law, Sheffield 1993. lación en el jardín de Edén, según el
Günter Stemberger cual del hombre se dice, en razón de
la peculiaridad de su creación aquí
expuesta, a saber, de su totalidad
ALMA psicosomática, que es «ser viviente»
l. ANTIGUO TESTAMENTO Y JUDAÍSMO TEM- (Gn 2,7s.). La diferencia esencial res-
PRANO. 2. NUEVO TESTAMENTO. pecto de los animales, de quienes se
dice, en el contexto de esta descrip-
l. ANTIGUO TESTAMENTO ción, que también ellos son «seres
Y JUDAÍSMO TEMPRANO vivientes» (Gn 2,19), está marcada
La significación inicial del térmi- por el dato de que, en conexión con
no hebreo ill?J {nrepres], LXX \fUXTl, la información que alude a la activi-
Vulg. anima, que marca profunda- dad creadora de Dios en la historia,
59 Alma

la inspiración del aliento vital, per- el recurso a la afirmación del relato


sonalmente realizado por Dios, sólo de la creación, según el cual el hom-
se da en el caso de la creación del bre es, en su totalidad psicomática,
hombre y tiene como objetivo, más un «ser viviente», era el soporte bási-
allá del proceso mismo de la vivifi- co de la respuesta ahora aportada por
cación, la dotación y capacitación del la sabiduría teológica. Mientras que,
hombre para asumir, junto con Dios, por un lado, se salía con escepticismo
la dirección de la historia y para el (Qo 3,21) al paso de la concepción
desempeño del destino aquí implica- de la /" inmortalidad de la filoso-
do (Gn 2,15; 1,26ss.). La circunstan- fía griega, marcada por el dualismo
cia de que en el castigo impuesto al cuerpo-alma, y se la corregía en el
pecador se mencione que retornará sentido de la fe en Yahveh (Qo 12,7),
al polvo del que fue formado, pero se expresaba, por otro lado, la cer-
no se diga que Dios le retirará tam- tidumbre de la fe en que, tras ven-
bién su aliento (Gn 3,19), insinúa, cer a la muerte como poder funes-
en este contexto, que, en virtud de to (Is 25,8), Dios introduciría a los
su apertura a Dios, el hombre retie- hombres en la vida eterna (Sal 49,16;
ne básicamente la capacidad de acep- 73,24). Mediante la insistencia en la
tar, también más allá de la muerte, referencia a Dios fundamentada en
la autoapertura de Dios para su sal- la naturaleza espiritual del hombre,
vación. Esta capacidad humana tie- que le permite recibir al espíritu de
ne su fundamento en su naturaleza Dios garantizador de la verdadera
espiritual, aquí descrita mediante la inmortalidad, y dado que su alma
expresión «ser viviente», que sigue está, como la de todos los justos, en
siendo, también en la /" muerte, su- las manos de Dios, que le posibilita
jeto indestructible de su ser huma- la continuación de la historia con él
no y garantía de su identidad. Esta más allá de la muerte, hasta la con-
naturaleza espiritual del hombre no sumación, el libro de la Sabiduría ha
incluye en sí, en modo alguno, un conseguido finalmente conciliar la
derecho a la vida eterna. Más bien, esperanza escatológica de Israel en
para aquella naturaleza espiritual, y la vida eterna con el contenido de
de modo parecido a la permanen- verdad del concepto griego del alma
cia de la creación confirmada en la aceptable para la fe yahvista en una
alianza de Noé (Gn 8,2ls.; 9,8-17), síntesis teológicamente sostenible
esta vida eterna es expresión de la (Sab 1-5).
inclinación amorosa, por gracia, de
Dios. Cuando, en el horizonte de la 2. NUEVO TESTAMENTO
espera salvífica escatológica de Israel, En el Nuevo Testamento, el térmi-
se formuló también el interrogante no \lfUX1Í designa (al igual que il.i~J
acerca de la consumación de cada en el Antiguo Testamento) el prin-
creyente concreto, se comprobó que cipio vital de hombres (Hch 20,10)
Alma 60

y animales (Ap 8,9) y, en el caso del recer el cuerpo y el alma (es decir,
hombre, la sede y el punto de par- al hombre en su totalidad existen-
tida de sus afectos y sus emociones cial, Mt 10,28). Y como la salvación
(Me 14,34), de modo que este con- del alma así entendida es la meta
cepto puede ser también sustitutivo de la revelación salvífica de Dios
del pronombre personal y reflexi- (1 Pe 1,9), no deben los cristianos
vo (Le 12,29). Alma significa más entregarse a los deseos que luchan
específicamente la vida y la fuerza contra el alma (1 Pe 2,11), sino que
vital humana en su totalidad psico- deben recordar su pertenencia a
somática como individuo y como Cristo, pastor y obispo de sus al-
persona (Me 10,45), con su aper- mas (1 Pe 2,25). Parecida importan-
tura esencial para Dios (Le 10,27). cia parece tener el concepto de alma
Así, la sentencia de Jesús acerca de aplicado a Noé y a los que le acom-
salvar o perder el alma tiene este pañaban en el arca, a quienes, a di-
sentido: quien quiera salvar su vida ferencia de los espíritus encarcela-
(prescindiendo de la posibilida- dos, se les considera almas salvadas
des de salvación que le ha abierto por medio del agua (1 Pe 3,19s.). La
el creador), la perderá (porque no sentencia acerca de las almas de los
alcanzará la plenitud); pero quien mártires enlaza, en cambio, con su
(en el seguimiento de Jesús) pier- sangre derramada (Ap 6,8; 20,4),
de su vida, la salvará (porque será pues, según las concepciones bíbli-
destinado a la comunión de la vida cas, la sangre es la sede de la vida
eterna con Dios, Me 8,35). Y lo mis- (Lv 17,11), si bien en este pasaje, y
mo acontece con la continuación de en total concordancia con la idea
la sentencia: «¿Qué le aprovecha al bíblica del alma, es la persona, en
hombre ganar el mundo entero (em- cuanto tal, de los testigos de Dios la
peñando en ello todas sus energías) que es llamada a la resurrección.
si malogra su vida (al perder su re- • Bibliografía: THAT 2, págs. 71-96
ferencia a Dios)? Pues, ¿qué precio (C. WESTERMANN); TttWAT 5, págs.
podrá pagar el hombre por su vida 531-555 (H. SEEBASS); TttWNT
(frente al poder funesto de la muer- 9, págs. 635-657 (E. ScHWEIT-
te)?» (Me 8,36). También la sen- ZER); EWNT 3, págs. 1197-2204
tencia acerca de matar el alma y el (A. SANO); R. DussAUD, «La no-
cuerpo tiene ante la mirada la refe- tion d' ame chez les israélites et les
rencia del hombre a Dios, en cuan- phéniciens», Syria 16 (1935), págs.
to que la muerte y la persecución 262-272; D. LYs, Népbésh. Histoire
tan sólo dañan el cuerpo, pero no de l'éme dans la révélation d'Israel
pueden llegar hasta el alma (como au sein des religions procheorientales,
expresión de la relación indestruc- Es 1959; G. ÜAUTZENBERG, Sein
tible con Dios). Dios, en cambio, Leben bewahren. Psyche in den Her-
tiene poder bastante para hacer pe- renworten der Evangelien, M 1966;
61 Altar

ÍDEM, «Seele (nxfas-psyche) im menciona un altar del incienso, si-


biblischen Denken sowie das Ver- tuado ante el /' debir (1 Re 6,20).
haltnis von Unsterblichkeit und Aparecen alternativas al ordena-
Auferstehung», en K. KREMER (dir.), miento cúltico de Jerusalén no sólo
Seele, Le 1984, págs. 168-302; CL. en la ley del altar sino también en
TRESMONTANT, El problema del las noticias en fórmulas estereotí-
alma, Ba 1974; E. HAAG, «Seele und picas acerca de la construcción de
Unsterblichkeit in biblischer Sicht», altares circunstanciales utilizados
en W. BREUNING (dir.), Seele (QD por los patriarcas de Israel y por
106), Fr 1986, págs. 31-93. Moisés (Gn 12,7s.; 13,4.18; 35,7;
Ernst Haag Éx 24,4). Las informaciones sobre
denominaciones específicas para los
altares de Moisés (Éx 17,15) o de
ALTAR Gedeón (Jue 6,24) parecen tener en
cuenta la fe en el predominio exclu-
El altar, como lugar en el que se sivo del reino de Yahveh. También
presentan las ofrendas y se sacri- se encuentra delante de Yahveh rey
fica a las víctimas (designado casi el altar de la visión de Isaías (Is 6,6).
siempre, en hebreo, con los tér- El movimiento deuteronomista pos-
minos mizbeen y bémé; en griego tulaba un solo centro cultual con un
eucr1acr1:T]piov o ~wµóc;) es en Israel solo altar en Jerusalén (De 12,4-7;
el foro del encuentro entre Dios y ]os 22,10-34). Hay una detallada
el hombre. El llamado /' Libro de versión del altar en un pasaje adi-
la alianza describe en la ley del al- cional al esquema de la redacción
tar (Éx 20,24ss.) un altar de tierra, del libro de Ezequiel (Ez 43,13-17),
sin gradas, o de piedra sin labrar que toma, al parecer, elementos tan-
(Dt 27,5s.; ]os 8,30s.). Aunque fal- to del modelo de altar preexílico del
ta una descripción de la construc- templo de Jerusalén antes de su des-
ción, posiblemente el altar más im- trucción como de formas arquitec-
portante del templo de Jerusalén tónicas extrabíblicas. Lo tradicional
fue el de los holocaustos (1 Re 8,64; y lo pragmático se dan finalmente
2 Cró 7,7), que tal vez fue utiliza- la mano en la detallada documenta-
do ya por David como continuación ción de un altar de los holocaustos
de un lugar sacrificial jebuseo y que en el Documento o Escrito sacerdo-
luego, bajo Salomón, fue integrado tal donde, en el marco de un formu-
en el recinto del templo (1 Re 9,25; lario de instrucciones que reprodu-
2 Cró 8,12). Al parecer, más tarde, ce los rituales de los sacrificios, se
bajo Ajaz, fue sustituido por un al- transmite la descripción de un altar
tar con gradas siguiendo un modelo ficticio en la tienda del santuario
arameo (2 Re 16,10-16). El relato de la época del desierto (Éx 27,1-8),
de la construcción del templo sólo complementada más tarde con las
Am haares 62

instrucciones sobre un altar del in- Freude am Gottesdienst. FSJ Ploger,


cienso «delante de Yahveh», es decir, St 1983, págs. 291-306; M. DIJKST-
delante de la tienda (Éx 30,1-10). RA, «The Altar ofEzekiel: Fact ofFic-
El altar adquiere una importan- tion?», VT 47 (1992), págs. 22-36.
cia vital en la demanda de asilo Manfred Gorg
(1 Re l,50s.53; 2,28s.; los cuernos
en los ángulos recuerdan el simbo-
lismo del toro) y, sobre todo, en el AM HAARES
rito de la sangre (Lv 17,11 y otros
pasajes), que apunta, con su eficacia (Hebreo l'lttv 1:1~ f'am ha- 'ara$], «pue-
expiatoria, a un acontecimiento sal- blo de la tierra»).
vífico. La época postexílica y el ju- a) En e/Antiguo Testamento. a.) En ge-
daísmo temprano conocen un altar neral, «población campesina». ~) En
de piedra en Jerusalén (Esd 3,2-5) el Judá preexílico: ~a) La capa de ciu-
al que, en la época de los Macabeos, dadanos (terratenientes) representan-
y en consonancia con la ley. del al- tes de los grupos de personas que de-
tar, debió seguirle un nuevo altar penden de ellos, de relevancia política
de piedra sin labrar (1 Mac 4,44-47; y de orientación davídica (2 Re 11;
2 Mac 10,3; cf. también el tratado 21,24; 23,30; 25,19ss.); ~~) visto
de la Mishná Middot 3,4a). La línea desde el centro cultual de Jerusalén:
de una concepción espiritualizada «laicado» (en el sentido del tripartito:
del altar se prolonga en la idea pau-
sacerdotes-levitas-slsrael»).
lina del templo de Dios (1 Cor 3,16)
b) En la época postexílíca. a.) Utilizado
en conexión con la «mesa del Señor»
para designar a los israelitas no de-
(1 Cor 10,21) y se eleva a una ex-
portados al exilio, es la capa social
traordinaria altura en la interpreta-
parcialmente identificada con los
ción de la muerte en cruz de Jesús
~) dallat 'am ha-'ara$ (segmento inferior
como el verdadero altar del sacrifi-
cio (Heb 13,10), llevando así a su de la población campesina); y) tiene
cumplimiento, de una manera pro- intención polémica cuando se apli-
fundizada, el acceso al altar, ya in- ca a la mezcla sobre todo de pobla-
sinuado en Sal 43,4, como lugar del ción samaritana, con el plural 'emmé
gozo otorgado por Dios. ha-'ara$ en el sentido de 2 Re 17,24ss.

• Bibliografía: BRL, págs. 5-10; (no israelitas).


NBLEx 1, págs. 81s. 323s.; TttWAT e) Para los fariseos y rabinos, la po-
4, págs. 787-801; D. CoNRAD, Stu- blación judía de Palestina de orien-
dien zur Altar-Gesetz Ex 20,24-26, tación no rabínica.
Marburgo 1968; V. FRITZ, Tempel d) En el uso lingüístico del judaís-
und Zelt, Nk 1982, págs. 227-232; mo posterior (y en yiddish), expresión
M. GóRG, Der Altar. Theologi- despectiva para individuos carentes
sche Dimension im Alten Testament: de formación rabínica.
63 Amán

• Bibliografía: A. WüRTHWEIN, Der inseguros Jue 5,14 (texto corrompi-


'am ba'arez imAT, Sr 1936; J. A. SoG- do) y la «montaña de los amalecitas»
GIN, «Der judaische 'arn ha-aretz», de Jue 12,15 (cf. LXX). No existen
VT 13 (1963), págs. 178-195; R. DE testimonios extrabíblicos inequívo-
VAUX, «Le sens de l'expression 'peu- cos sobre los amalecitas. En la his-
ple du pay' dans l'A.T. et le role poli- toriografía islámica los amalecitas
tique du peuple en Israel», RASS 58 veterotestamentarios prolongan su
(1964), págs. 167-172; A. H. J. GüN- existencia como los primitivos habi-
NEWEG «Arn ha-aratz -A Seman- tantes de La Meca.
tic Revolution», ZAW 95 (1983), • Bibliografía: Abel, I, págs. 33ss.;
págs. 437-440 (con bibliografía); TH. NoLDEKE, Über die Amaleki-
A. ÜPPENHEIMER, The 'am ha-aretz, ter und einige andere Nacbbaruolleer
Le 1977 (con bibliografía); CH. · der Israeliten, Go 1864; M. GoRG.
Z. REINES, Torah u- musar, Jr 1954, «Ein GottAmalek?», BN 40 (1987),
págs. 88-118, 228-233. págs. 14s.; E. A. KNAUF, Midian,
]ohann Maier Wi 1988, págs. 93s., 167; H.-C.
ScHMITT, «Die Geschichre von Sieg
über die Amalekiter Ex 17,8-16 als
AMALECITAS theologische Lehrerzahlung», ZAW
(102) (1990), págs. 335-344; H. A.
Tribu del sur de Palestina, dedicada a TANNER, Amalek: Der Feind lsraels
la cría de camellos y al pillaje, contra und der Feind Yahwes: Eine Studie
la que combatió David (1 Sam 30, zu den Amalektexten im A/ten Testa-
1-20) cuando estuvo al servicio de ment, Z 2005.
los filisteos, en beneficio de las tri- ErnstAxel KnaufBelleri
bus de agricultores/ pastores de Judea
meridional (1 Sam 27,8-12). La sig-
nificación del nombre es oscura (tal AMÁN
vez se relacione con 'mq (llanura),
la configuración es árabe (forma- (Hebreo 11,?V [némén], Vulg. Aman),
ción fa'atit). La guerra de Saúl con- gran visir del rey persaJerjes (.?' Ajas-
tra los amalecitas (1 Sam 15) es un vero), que tuvo que pagar su pro-
constructo teológico, al igual que la yecto de exterminar a Mardoqueo
etiología de la «hostilidad heredita- y a los judíos (Est 3,6ss.; 5,14; 6,4)
ria» entre Israel y Amalee de Éx 17, con el escarnio y la muerte (6,lüss.;
8-16. Todos los documentos sobre 7,9s.). El nombre es de difícil in-
los amalecitas, salvo la historia de la terpretación. No se ha demostrado
ascensión de David, pueden inter- una conexión con el dios elamita
pretarse como descripción arcaizante Humban. ,l' Ester.
de la población árabe asentada más • Bibliografía: A. LACOQUE, «Ha-
adelante en el sur de Palestina. Son mas dans le livre dEsther», RTttPH
Amarna 64

121 (1989), págs. 307-322; NBL 2, ción a Menfis, se habían quedado


pág. 20. en Amarna y abarcaban aproxima-
]ohannes Schildenberger damente el periodo comprendido
entre el año 30 de Amenofis 111 y
el año 2 de Tutanatón. Excepto una
AMARNA carta en asirio, otra en hurrita y dos
en hitita, las tabillas están escritas en
Denominación arqueológica de la el estilo provinciano del hurrita-acá-
ciudad residencial achet jati («Lugar de dico de la época babilónica media
la luz de Atón»), que mandó edificar o de un siro-palestino con fuerte
el faraón Amenofis IV (1364-1347 acuñación semita occidental. La co-
a.C.), el año 5 de su reinado, a unos rrespondencia de Amarna con otros
300 km al sur de Menfis o respecti- reyes (Babilonia, Asiria, Mitanni,
vamente El Cairo. La construcción Arzawa, Chipre, Hatti) y con los va-
de palacios, templos, casas, talleres y sallos siro-palestinos de Egipto arroja
cementerios, unida a un nuevo .esti- luz sobre la situación social y política
lo artístico y al distanciamiento res- del Oriente anterior a mediados del
pecto de los centros tradicionales de siglo xrv a.C. (J' hebreos).
Menfis y Tebas, respondía al propó- • Bibliografía: J. A. KNUDTZON, Die
sito de Ejnatón (achanjati, «[ati está El-Amarna Tafeln 1-2, L 1907-1915;
iluminado» es el nuevo nombre del LA 1, págs. 174-181 (St. WENIG):
faraón) de fundar una religión es- E. HoRNUNG, Monotheismus im
trictamente monoteísta. El dios Atón pharaonischen Agypten: Monotbeis-
(«Luz del disco solar») es el único que mus im Alten Israel und seiner Um-
tiene un valor absoluto, lo que lleva uielt, dir. por O. KEEL, Fri 1980,
a la eliminación de los restantes dio- págs. 83-97; J. AssMANN, Agypten,
ses y tiene su correspondencia en la Se 1984, págs. 232-257; P. Swrc-
paralela absolutización del rey, con- GERS, «Byblos dans les lettres
vertido ahora en el mediador úni- d'El-Amarna: lumieres sur des rela-
co. Ya en el año 2 del reinado de su tions obscures», STPHOEN 3 (1985),
sucesor Tutanatón, que cambió su págs. 45-58; W. L. MORAN, Les
nombre por el de Tutankamón, se Lettres d'El-Amarna, P 1987 (con
abandonó Amarna y se concedió de bibliografía); NBLEx 1, págs. 83-85
nuevo amplio espacio a la polifacé- (M. Górg).
tica religión egipcia. A finales del Helmut Engel
año 1887 d.C. se descubrieron en
Amarna tabillas en escritura cunei-
forme (hasta ahora un total de 382): AMASÍAS
parte del archivo del Estado en len-
guas extranjeras que, con ocasión del (Hebreo :i:ip~~ ['ama$jaJ), rey de Judá
traslado de la corte y la administra- (801-772 a.C., 2 Re 14,1). Vengó la
65 Amén

muerte de su padre, víctima de una «así sea» y, de acuerdo con este sen-
conjura (14,5), aunque, según una tido, los LXX lo traducen casi siem-
capa redaccional posterior, perdo- pre por yÉvovrn. Más tarde signifi-
nó a los hijos de los asesinos (14,6; ca también que quien no responde
v. Dt 24,16). Derrotó a los edomitas con Amén, es decir, quien rechaza
en el Valle de la Sal, en el extremo la maldición con que Dios amena-
meridional del mar Muerto (14,7). za, cae víctima de ella (Jub 4,5).
Según la tradición israelita septen- Amén es también una reacción en
trional (2 Re 14,8-14), cegado por 1 Re 1,36 y Jer 28,6, donde intro-
el orgullo, atacó a Israel, pero el mo- duce el deseo del locutor de que se
narca israelita Joás le hizo prisionero, digne Dios otorgar su bendición al
arrasó la muralla norte de Jerusalén, personaje anteriormente menciona-
saqueó los tesoros y tomó rehenes; do. En Neh 8,6 está testificado, por
Una conjura le obligó a huir, pero los primera vez, el amén en el sentido
conjurados le dieron alcance y muer- de aceptación de la oración prece-
te en Laquis (14,19; cf. 2 Cró 25). dente, aquí en conexión con el amén
• Bibliografía: NBLEx 1, págs. 85s. del culto divino de las sinagogas, del
(A. R. MüLLER); G. HENTSCHEL, cristianismo primitivo y de Qumrán
2 Konige (NEB), Wü 1985, págs. (cf. 1 Cor 14,16; 2 Cor 1,20;Ap 5,14
63ss.; E. WüRTHWEIN, 1 Re 17- y lQS 1,20; 2,10). Es también afín a
2 Re 25 (ATD 11/2), Go 1984, este sentido la fórmula de conclusión
págs. 373ss. que se halla, parcialmente modifica-
Georg Hentschel da, al final de los cuatro primeros li-
bros de los salmos (y en 1 Cró 16,36),
a la que se remontan también las fór-
AMÉN mulas de cierre que se encuentran en
algunos libros o manuscritos de es-
(Hebreo 1~~ ['amen]). En el Antiguo critos vétero y neotestamentarios y
Testamento aparece relativamente apócrifos (cf. entre otros 3 y 4 Mac)
pocas veces y casi siempre en circuns- y cuentan con paralelos en el Nuevo
tancias singulares. Pertenece al gru- Testamento (Rom 1,25; 9,5; 11,36;
po semántico lbl'\ (aman= «ser firme, Gál 1,5 y otros). - La frecuente du-
fiable, seguro»), pero de la forma no plicación es o bien enfática o bien
se puede extraer ninguna conclusión distributiva (todos y cada uno dicen
sobre su significado. Su uso más fre- «arnén»). En conjunto, el amén de la
cuente como reacción del pueblo o literatura veterotestamentaria y judía
de un individuo ante una maldición pretende consolidar el deseo de ac-
(Dt 27, 15-26 [doce veces]; Nm 5,22; tuar según Dios, de aceptación del
Neh 5,13) señala que quien pronun- juicio de Dios y de conformidad con
cia esta palabra confirma la maldi- la alabanza tributada a Dios (cf. tam-
ción. En tal caso, viene a significar bién pSota 2,18b).
Amenofis IV (Ejnatón) 66

En el Nuevo Testamento aparece Geschichte der Eínleítungsfor-


con frecuencia el amén, en clara co- mel: 'Amen ich sage euch'», ZNW
nexión con la liturgia del Antiguo 63 (1972), págs. 45-75; J. ]ERE-
Testamento, como expresión litúr- MIAS, Teología del Nuevo Testamen-
gica al final de las doxologías (entre to, Sa 51986. También los artícu-
otros, Flp 4,20; Ef 3,20s.; Gál 1,5), los «Amen» de TRE l; THWAT 1;
como deseo de oración y de paz EWNT l; NBLEx l.
(Rom 15,33; Gál 6,18), y también al Ingo Broer
final de secciones o de libros enteros
(a menudo como complemento se-
cundario de los manuscritos), en se- AMENOFIS IV (EJNATÓN)
ñal de confirmación. En Ap 3,14 se ? Egipto, 2. Historia de la religión.
le llama a Cristo Amén (tal vez en co-
nexión con Is 65,16: «Dios del amén»
o «Dios fiel»), que recuerda así, me- AMISTAD -
diante la aclaración que sigue; «el tes-
tigo fiel y veraz», la significación bá- a) Como realidad humana genui-
sica del aman. Él es el garante de la namente personal e individual, pero
fidelidad de Dios a sus promesas. también, al mismo tiempo, multifor-
Donde con mayor frecuencia me y abierta a la vida social (amistad
se encuentra el amén en el Nuevo política, amistad de la hospitalidad,
Testamento es en los discursos de etcétera), la amistad gozó de muy alto
Jesús, como fórmula introductoria aprecio en la Antigüedad grecorro-
(«Amén, os digo») (en Jn siempre du- mana. La reflexión filosófica y ética,
plicado). Esta introducción no tiene que junto a la sabiduría popular (re-
carácter de respuesta y se encuentra franes y proverbios), se desarrolló en
exclusivamente en las sentencias del torno a esta idea (Platón, Aristóteles,
Señor. Es cierto que ha sido la primi- Plutarco, Séneca, Cicerón, etcéte-
tiva comunidad la que ha configura- ra), la definía como una relación
do estas introducciones o discursos, de afectuosa inclinación, marcada
pero en todo caso no ha podido des- por la reciprocidad, la participación
cubrirse hasta ahora, a pesar de varios y la igualdad (Aristóteles, Ética a
intentos, este modo de hablar fuera Nicómaco, 11686, aludiendo a los
de las sentencias del mismo Jesús y tres giros aquí implicados: µía \\fUX1Í
podría representar, por tanto, una pe- [un alma], KOtVa 'ta cpÍAffiV [entre los
culiaridad lingüística de Jesús y alu- amigos todos es común] y lcrÓ'tTJc;
dir así a la pretensión de conocimien- cptAÓ'tTJc; [ser amigo= ser igual]). El
tos especiales, aunque Q sólo ofrece hecho de que se considerara que la
dos testimonios en este sentido. expresión máxima de la amistad es la
• Bibliografía: K. BERGER, Die Amen- disposición a arriesgar la vida por el
Worte [esu, B 1970; ÍDEM, «Zur amigo (Aristóteles, Ética a Nicámaco,
67 Amistad

1169a, Epicteto, Encbiridion, 32,3; que aquí se expresa no se fundamen-


Séneca, Epistulae, 1,9,10, entre otros), ta en experiencias interhumanas espe-
indica cuán alto bien se veía en ella. cialmente intensas, sino que se deriva
Aunque según Aristóteles (Ética a de la conciencia de haber sido elegi-
Nicámaco, 11586), el elemento de la dos por amigos de Cristo (]n 15,15:
igualdad elimina la posibilidad de «os he llamado amigos, porque todo
la amistad con Dios, gozaba de am- lo que he oído de mi Padre os lo he
plia difusión y halló acogida tam- dado a conocer»), Si, de acuerdo con
bién en la Biblia (Éx 33,11 LXX; la ética griega de la amistad, los ami-
2 Cró 20,7 Vulg.) y en la literatura gos no tienen secretos entre sí, la me-
del judaísmo temprano (Sab 7,27; táfora joánica indica una participa-
Jub 19,90; ApAbr 9,6; Filón, Abra, ción sin reservas en los conocimientos
129; her 21; sobr. 5,6; cf. también revelados de Jesús como expresión de
Sant 2,23) el topos de que los hom- una comunión vivificante con él, tal
bres sabios son amigos de Dios. Y si como se transparenta en la figura
bien el Antiguo Testamento no tiene ejemplar del «discípulo a quien Jesús
un término específico para este con- amaba» (Jn 13,23), su amigo predi-
cepto (David expresa su simpatía por lecto (cf. tambiénJn 11,3.5), «que des-
Jonatán comparándola con el amor cansó en su pecho», del mismo modo
por una mujer, 2 Sam 1,26), en la que Jesús reposa en el pecho de su
literatura sapiencial de cuño helenis- Padre (Jn 1,18; cf. también 16,15a;
ta se convierte en el tema de algu- 17,l0a: «Padre» e «Hijo» como ami-
nos proverbios aislados (Prov 14,20; gos). Aunque según esto se da una
Si 13,21) y de algunas cortas seccio- auténtica experiencia de Dios en la
nes (Si 6,5-17). También Filón es tes- mediación personal de la comunión
tigo de la ética griega de la amistad con Cristo, donde mayor desigualdad
(virt. 109; prob 79; det. 33.37). se registra respecto del modelo de la
b) Aunque la descripción de la pro- amistad empleado es en el hecho de
tocomunidad jerosolimitana de Hch que la elevación del hombre a la rela-
4,32 refleja el ideal griego de la amis- ción de amistad con Cristo, ennobleci-
tad, este concepto sólo alcanza rango da por la «igualdad» y la participación
eclesiológico en la literatura del círcu- recíproca, presupone un acto radical
lo joaneo. Tal vez en 3 Jn los «ami- de la gracia divina: «No me habéis
gos» sea una autodenominación de los elegido vosotros a mí, sino que yo os
miembros de la comunidad (cf. tam- he elegido a vosotros» (]n 15,16a). Y
bién Le 12,4; Hch 27,3), siguiendo la aunque en el marco del elevado ideal
costumbre de los círculos filosóficos de la amistad de la tradición griega
(Diógenes Laercio, De clarorum phi- puede asomar el escepticismo frente
losophorum vitis, VIII, 10; X, 9ss. a a la posibilidad de llevarlo a cabo, en
propósito de los pitagóricos y los epi- la entrega de Jesús a la muerte por los
cúreos). La autoconcepción eclesial suyos Dios ha hecho realidad aque-
Ammon,A mún 68

lla imagen ideal (Jn 15,13). De aquí y sus barrios periféricos. Restos de
se sigue, en perspectiva eclesiológica, asentamientos del Bronce reciente
la obligación del amor recíproco en la en la región de los amonitas ( Saháb,
amistad (Jn 15,12.17). 'Ammán y Umm ed-DanánTr), así como
• Bibliografía: THWNT 9, págs. el nombre de su dios nacional, que
112-169 (G. STAHLIN); RAC 8, se remonta a un Malikum del II mi-
págs. 418-434 (K. TREU). • E. PE- lenio a.C., llevan a la conclusión de
TERSON, «Der Gortesfreund», ZKG una prehistoria nómada de los amo-
42 (1923), págs. 161-202; J. fRAISSE, nitas y a la teoría veterotestamentaria
Philia. La notion de l'ámitié dans la de su conquista del país por la fuerza
philosohie antique, P 1974; O. KAI- de las armas (Dr 2, 19-23). Al igual
SER, «Lysis oder von der Freund- que en Jordania occidental, también
schaft», BZAW 161 (1985), págs. en el caso de los amonitas debe con-
206-231; H. J. KLAUCK, «Kirche als tarse con transformaciones en la vida
Freundesgemeinschaft? Auf Spu- y en la economía ·a consecuencia de la
rensuche im NT», MTHZ 42/ 1991), crisis económica mundial del Bronce
págs. 1-14; M. BuNKS, Die Feinde reciente, que desembocó en la forma-
des Psalmisten und die Freunde ]iobs: ción de naciones tribales en la Edad
Untersuchungen zurn Freund-Klage del Hierro. A las disputas fronterizas
im Alten Testament am Beispiel von entre los amonitas y los israelitas en
Ps 22, B-NY 2005. la etapa temprana (Jue 10,6-11,40;
Michael Theobald lSam 11,1-11) siguió el sometimiento
de los jefes de las tribus amonitas por
David (2 Sam 10,1-11,1; 12,26-31),
AMMON, AMúN cuya historicidad, modalidad y alcan-
l' Egipto, 2. Historia de la religión. ce son dudosos (cf. 2 Sam 17,27ss.).
Está comprobada la existencia de
un Estado amonita desde mediados
AMóN-RA del s. IX a.C., con arquitectura mo-
l' Egipto, 2. Historia de la religión. numental, lenguaje administrativo y
artesanía autóctona. En el s. vn dis-
frutó, como vasallo de Asiria, de una
AMONITAS época de prosperidad, muy probable-
mente a consecuencia de su partici-
(Hebreo 1i~~ 'P ibené 'ammonJ), tribu pación en el comercio internacional
y más adelante Estado entre la región de largas distancias. El último rey de
israelita de l' Galaad al Oeste, los Amón, Baalic (]r 40,14; 41,ls.), epi-
l' arameos al Norte, l' Moab al Sur y gráficamente *Ba'aljasa; estuvo impli-
el desierto arábigo al Este. La zona del cado en el asesinato de Godolías y
asentamiento urbano se corresponde tuvo como consecuencia la anexión
con la moderna ciudad de Amman de su Estado por l' Nabucodonosor,
69 Amor

el año 582 a.C. Los títulos otorga- tro total del amor, desde el erótico
dos al gobernador en la época persa y el familiar, pasando por el ético y
(Neh 2,10; 6,18) permiten conjeturar el espiritual, hasta el divino. A dife-
que la provincia de Amón estaba su- rencia del hebreo, el griego permi-
bordinada a Samaria. Con el derrum- te la diferenciación terminológica
bamiento de una autoridad imperial entre Eros (Éproc;), Philia (qnUa) y
-ahora la seléucida- en el s. n a.C. /' Ágape (6:yámi), que es el que se
se reprodujeron los conflictos entre emplea para referirse propiamente al
Israel y Amón (1 Mac 5,6ss.; Josefo, amor de Dios por los elegidos y la
ant. XIII, 235), a los que puso pun- respuesta de éstos.
to final Pornpeyo. Justino Mártir es a) El amor de Dios es la pieza nu-
el último autor que menciona a los clear del pensamiento bíblico sobre
amonitas como contemporáneos. · el amor. En el Antiguo Testamento,
La etiología veterotestamentaria a partir de la experiencia adquirida
de Amón de Gn 19,30-38 es un aña- por Israel acerca de la inclinación
dido postsacerdotal al Pentateuco ardiente y fiel de Dios en la /' elec-
que, como la mayoría de las actitu- ción y la educación (Os; Dt), en la
des del Antiguo Testamento, pro- asistencia y la /' promesa (Jr, Sal), en
yecta o presupone una imagen hos- el /' castigo y la liberación (Os; Dr),
til de Amón. Únicamente Dt 32,8s. el amor de Dios, unido a su /' mi-
(LXX) encuentra implícitamente un sericordia y su /' justicia, es el ele-
lugar para Amón y su dios en el or- mento íntimo que configura el pa-
den de la creación de Elyón. sado, el presente y el futuro de su
• Bibliografía: F. ALBRIGHT, «Notes fuerza creadora y de su poder sobre
on Arnrnonite history», en Miscel- la historia (Sab), de su /' revelación
lanea Biblica B. Ubach, Montserrat y su redención (Is). En el Nuevo
1953, págs. 131-136; R. H. DoRNE- Testamento, el amor de Dios ad-
MANN, The archaeology of the Trans- quiere una cualificación escatológica
jordan in the bronze and iron ages, a través del acontecimiento funda-
Milwaukee 1983; U. HüBNER, Die mental de la encarnación, de las ac-
Ammoniter, Wi 1992; J. A. SAUER, tividades, la muerte y la resurrección
«Ammon, Moab and Edorn», en de Jesús (Pablo; Jn). El amor de Dios
Biblical archaeology today, Jerusa- se dirige a su Hijo (Me 1,11; Col 1,3;
lén 1985, págs. 206-214. Ef 1,6; Jn) y, a través de él, a judíos
Ernst Axe! Knauf Belleri y gentiles, elegidos para participar
en la basileia consumada (1 Tes),
justificados, cuando eran impíos,
AMOR por su fe (Gál, Rorn) o respectiva-
mente aceptados, corno hijos de este
El campo semántico del amor abar- mundo, en la comunión de amor del
ca en la Sagrada Escritura el espec- Padre y el Hijo. Esta acción carac-
Amor 10

teri.za hasta tal punto a_ Dios. que, En Pablo, (1 Cor 2,918,3; Rorn 8!,28:;
segúa. 1 }n 4, 8'-- 16-,_ Dios, no- sólo da cf 1 Cor- 1.3). y enlos escritos joaneos,
amor; sino. qu.e es. amor. el amor-aDios no.sólo.se fundamen-
b) El amor, dejesucristo es, según ta en el acontecimiento. Cristo, sino
Pablo y juan, la uespw;sta afirma- que esrávinculado.akarnona, Cristo
niva radical y la aceptación persoc (1 Cor 16:,n;- J,n 14,15-2'8;: 1_6,27;
mal, condicionadas. por el amor de 21,15ss.) y es.entendido.corno.acep-
Dios, de los. hombres pecadores, ración de la necia sabidnría de la
qJJe se manifiesta en la, entrega de cruz (Pablo) o de 1a revelación del
la vida del Hijo de Dios crucificado. Padre en el Hij;o GJn;; l' J n)·.
(Gál 2,19s.; 2 Cor 5,14-21) y, en la d) El amor al prójimo, es ampliado
intervención del· Resucitado en fas en el Antiguo Testarnenro-hasta Ue-
vor de los creyentes (Rom 8,35),. o gan al amor al extranjeno, (ILv. 19;3:4;;
respectivamente en el servido del. Dt 10',1'8:s,)',, u-no- de, los preceptos
Encarnado.en la santificación de lbs. cumbres de la ética, ~Lv 19,18);. con-
suyos (Jn, 13J-20)._ centrado en losmiembros del pueble,
e) El amor q Dios, es la respuesta, de Dios; determinado.pos ekconoci-
impulsada y causada· por, Dios mis- miento de- la: santidad' de: Dios, y de
mo, a su amor (J' amor de Dios). su santificación de Israel; concreta,
Este-amor, resaltado en el Dt (6,4s.) do sobre: todo en_ la superación del
como el mandamiento principal; es. rencor-y de la- vengaun·.. Ya fuerte-
la esencia, y el. compendio, bíblico mente acentuado: en varios- escnitos,
de la auténtica relación del: hom- del, judaísmo, temprano- (liesnXU;,
bre con Dios, unido en el Antiguo filón); se conviente en- el Nuevo-
Testamento al ? temor de-Dios y a la Testamento, en virtud.de la procla-
/' piedadi.y-en el Nuevo-Testamento- mación y del destino de Jesús, en
sobre todo a la ,l' fe._ El amor a Dios el centro en torno, al cual se orgac
se manifiesta en la adoración exclu- niza la ética. La tradición jesuana
siva a Yahveh- y en el, consiguien- acentúa. el /' amor a los enemigos
te cumplimiento de sus-prec_eptos, (Mt 5,42'--48 par.) como la- deni-
sustentado por l¡¡ confianza en. su vación final del amor al prójimo-
justicia. En el Nuevo Testamento (Le LQ,25-J7)t El.evangelio de Jüan-
se descubre la- dimensión cristoló- y, las, carras neorestamenrarias. insis-
gii:a de esta relación- a Dios .. Según ten en el: amor fraterno intracomu-
Me 12,78'.-3'4 par;, [esús pres_enta nitario para, destacar la, intensidad'
juntos.Dt 6,4s. y Lv; L9}1:8 como.un de .la vida: en1 comunidad. El: amor·
doble mandamiento, p.ara_ esclare- es; tanto en-el Antiguo Testamento,
cen- el: amor de Dios, ~orno presuc como.en-el Nuevo, Testamento; don,
p4esto y consecuencia del /' · amor, y: a la veztarea. Dou-,.en cuant@·q~e-
;1, prójimo, y éste corno- presupuesto, en- definipiva debe ser exclusivarnen-
y. consecuencia del, amor de- Dios. te-atribuido aliamor,-d~Dios; y tarea,
71 Amor a los enemigos

en cuanto que, bajo la forma de un Galatians, 1 Peter, and 1 john, Eu-


precepto de amor, confiere vigencia gene 2006.
plena al derecho de Dios. El amor es Thomas Soding
decisivamente, en toda la Biblia, la
aceptación del prójimo como amado
por Dios, en Pablo y en Juan parti- AMOR A LOS ENEMIGOS
cipación, causada por el Espíritu, en
el l' ágape de Jesucristo. a) Quien lee los textos de la Biblia
e) El amor entre el varón y la mujer es idealizándolos, los interpreta erró-
celebrado en Cant, desde la vertiente neamente, porque estos textos re-
del amor conyugal, en su fascina- flejan, en su conjunto, situaciones y
ción erótica y en Ef 5 como reflejo experiencias sociohistóricas especí-
del amor de Cristo a su Iglesia. ficas sobre las que se ha reflexiona-
• Bibliografía: DACL 1, págs. 1606- do a partir de la fe en Yahveh (como
1647; THWNT 1, págs. 20-55; salvador, conservador, guerrero)
RGG 3 4, págs. 363-367; NBL 2, (Dt 23,4-9). También en el Nuevo
págs. 642ss.; BThW, págs. 927-965; Testamento se habla del amor a los
TBLNT 2, págs. 895-901; THAT enemigos, pero no en el sentido de
1, págs. 60-73; THWAT l, págs. un manual de teología, sino en cir-
108-128; HWP 4, págs. 290-328; cunstancias bien determinadas (los
EWNT 1, págs. 19-29; TRE 21, cristianos como minoría marginal y
págs. 128-146. • V. WARNACH,Aga- en parte amenazada). Debe tomarse
pe, D 1951; C. WIENER, Recherches en serio la interdependencia entre fe y
sur l 'amour pour Dieu dans l'A. T., política, que explica la pluralidad y la
P 1957; C. SPICQ, Agape, Lv 1955; diversidad de las respuestas. Mientras
ÍDEM, Agape dans le NT, 3 vols., P no se describa al enemigo con pince-
1958-1959; V. P. FuRNISH, The Love ladas más concretas, el amor al ene-
Command in the NT, Nashville (NY) migo presenta una imagen descolo-
1972; A. NISSEN, Gott und der Ndcbs- rida, tal como testifica precisamente
te im antiken judentum (WUNT 15), la tesis del amor a los enemigos de la
Tu 1974; H. P. MATHYS, Liebe dei- tradición sinóptica (Mt 5,43-47 par.)
nen Ndcbsten wie dich selbst (OBO (cf. Hoffmann). No puede ya recons-
71), Fri-Go 1986; TH. SomNG, «Das truirse la formulación originaria tal
Wortfeld der Liebe im paganen und como brotó de los labios del mismo
biblischen Grieschisch», en ETHL 68 Jesús, pero adquiere su horizonte y
(1992), págs. 284-330 (con bibliogra- su radicalidad (Merklein) en virtud
fía); J. AuGENSTEIN, Das Liebe-Gebot de su mensaje y de su praxis del rei-
im Johannes-Evangelium und in den no universal de Dios. Quien nunca
]ohannesbriefen (WMANT 134), ha tenido que vivir la experiencia de
St 1993; B. M. METZGER, Aposto- un enemigo auténtico, apenas podrá
lic Letters ofFaith, Hope, and Love: interiorizar las respuestas de la Biblia.
Amor a los enemigos 72

b) La familia, la aldea, el grupo de con algunas limitaciones (1 Tes 5,15;


Jesús en camino de un lugar a otro, 1 Cor 4,12; Rom 12,17-21). En cuan-
la comunidad doméstica, la aldea- to al contenido, se percibe una ten-
na, la urbana, la estatal son posibles dencia a pasar del amor a los enemi-
escenarios sociohistóricos, mientras gos al ? amor al prójimo y al amor
que en perspectiva sociológica la re- fraterno, es decir, a conferirle un ca-
nuncia a la venganza debe ser va- rácter eclesial (Becker).
lorada por cada individuo concreto Dondequiera se anuncia a Yahveh
como ethos libremente asumido - en como «Dios de todos» es también
analogía con los textos antiguos. universal la perspectiva de la ética.
e) Al igual que en otras religiones, el En el contexto de la praxis de la basi-
amor al prójimo figura como una de leia de Jesús, sus exigencias hiperbó-
las grandes motivaciones también en licas tienen una secuencia lógica: si
el Antiguo Testamento (Éx 23,4s.; Dios es Señor de todos los hombres,
Prov 25,2ls.; Is 66,5 LXX; Sal la ? halaká, la ética de todas y cada
35,13s.;109,4s.), y en el judaísmo una de las personas, debe concordar
temprano (JosAs 23,9; 28,5.10.14; con este principio. Las normas habi-
29,3; TestGad 6,7; TestJos 7,6; tuales (Mt 5,46a.47a) deben ser re-
18,2; TestBen 4,2s.; TestZab 5,1; emplazadas por el amor incondicio-
Filón, virt. 109-120, Kuhn 224ss.), nal y sin fronteras. No puede existir
pero ya también en Egipto en los si- el odio a los enemigos fundamenta-
glos xv/xrv a.C. (NBL 1, pág. 664). do en razones teológicas, como en
La renuncia a la venganza contra el ? Qumrán (lQS l,9s.). - Las exi-
enemigo es un topos frecuente en gencias de Jesús y la fe que las posi-
la ética pagana. En la Biblia, la re- bilita tienen un carácter radical.
nuncia a la agresión contra el ene- • Bibliografía: LTHK2 4, págs. 60s.;
migo tiene su origen en la aldea EWNT 2, págs. 233-237; J. Gu1L-
(Éx 23,4s.), que luego adquiere el LET, «'Aimez vos ennernis' (Le 6,27)»,
rango de validez general en la lite- Christus 59 (1961), págs. 360-370;
ratura sapiencial. Aparte la antigua A. N1ssEN, Gott und der Nachs-
sentencia de Jesús en Mt 5,43s. par. te im antiken judentum, Tu 1974;
(Q), no se encuentra en ningún otro L. ScHOTTROFF, Gewaltverzicht und
pasaje la exigencia del amor «a los Feindesliebe in der urchristlichen je-
enemigos» como principio. La fuente sustradition: jesus Christus in Histo-
de los l' logia Q¡ Mt y Le aplican la rie und Theologie. FS Conzelmann,
sentencia a los «perseguidores» de los Tu 1975, págs. 197-221; H. MER-
cristianos, cuyas maliciosas calum- KLEIN, Die Gottesherrschaft als Hand-
nias y expulsión de la comunidad lungsprinzip. Untersuchungen zur
tienen que soportar. En conjunto, la Ethik fesu, Wü 1978; G. THEISSEN,
parénesis del cristianismo primitivo Studien zur Soziologie des Urchris-
asumió la sentencia de Jesús, aunque tentums, Tu 1979, págs. 160-197; J.
73 Amor al prójimo

BECKER, «Feindesliebe - Nachstens- b) En el Nuevo Testamento, el amor


liebe - Bruderliebe», ZEE 25 (1981), al prójimo adquiere su impronta es-
págs. 5-18; P. HoFFMANN, Tradi- pecífica a través de la proclamación
tion und Situation: Ethik in NT, de la basileia de Jesús y del aconte-
dir. por K. KERTELGE, Fr 1984, cimiento salvífico de su muerte y su
págs. 50-118; W. KLASSEN, Love of resurrección. - a) Para Jesús era evi-
Enemies, Fi 1984; NBL l, pág. 664; dente, en virtud de su proclamación
H. W KUHN, Das Liebesgebotfesu als de Dios, por un lado que el amor
Tora und als Evangelium: Vom Ur- al prójimo y el amor a Dios cons-
christentum zu Jesus. FS J Gnilka, tituyen una unidad diferenciadora
Fr 1989, págs. 194-230. (Me 12,28-34 par.) y, por otro lado,
Hubert Frankemolle que el amor al prójimo, con su con-
secuencia amplificadora del /' amor
a los enemigos, debe ser vivido más
AMOR AL PRÓJIMO allá y por encima de cualquier imagi-
nable límite religioso, étnico, econó-
Es uno de los enunciados básicos mico o político (Mt 6,35-48 par. Le).
de la ética bíblica. Une, en pers- - ~) Pablo ve en el precepto del amor
pectiva central, el mensaje ético del al prójimo la cúspide de una exigencia
Antiguo Testamento y del Nuevo jurídica de la ley (cf. Rom 8,4), que
Testamento. debe «cumplirse» en la fe (Gál 5,13s.;
a) En el Antiguo Testamento la exi- Rom 13,8ss.) El amor al prójimo debe
gencia determinante del amor al pró- ser vivido sobre todo como pbiladel-
jimo se sitúa en el marco de la /' Ley phia intracomunitaria (1 Tes 4,9ss.;
de santidad. Lv 19,18 se dirige a los Gál 6,10 y otros), especialmente fren-
miembros del pueblo de Dios y les te a los «débiles» (1 Cor 8; Rom 14),
incita a poner en práctica el amor al pero apunta también, más allá de los
prójimo respecto de los no israelitas límites de la Iglesia, a los enemigos
como acto de justicia y prestación (Rom 12,9-21). Es, en cuanto fruto
de ayuda y a superar el rencor y la del Espíritu (Gál 5,22), nacido y cre-
venganza (19,17s.). Numerosos para- cido desde la fe (Gál 5,6), afirmación
lelos de contenido demuestran que y aceptación del amor que Dios mues-
aunque Lv 19,18 es un pasaje único, tra, a través de Jesucristo (Rom 5,1-11;
no es un caso extremo sino el punto 8,31-39), a los hombres pecadores
culminante de la ética veterotesta- (cf. Flp 2). - y) Al igual que Pablo,
mentaria. En Lv 19,34 y Dt 10,18s. aunque con una concentración in-
el amor al prójimo se amplía al amor traeclesial más acusada, Col, y sobre
a los extranjeros y a los «ciudadanos todo Ef (4,2.15s.; 5,2; 6,23) entien-
bajo protección» en cuanto personae den el /' ágape como fortalecimien-
miserabiles, mientras que los LXX to de la koinonía eclesial que ha sur-
piensan más bien en los prosélitos. gido en virtud del /' amor de Dios
Amor de Dios 74

(Ef 1,4s.; 2,4s.). - 5) También Sant (WUNT 15), Tu 1974; H. MER-


cita, al igual que Pablo, a Lv 19,18 KLEIN, Die Gottesherrschaft als Hand-
como enunciado central de la ética lungsprinzip (FzB 34), Wu 31984,
bíblica (2,8) y acentúa, lo mismo que págs. 222-237 (amor a los enemigos);
él, el compromiso social del amor al H. P. MATHYS, Liebe deinen Ndcbs-
prójimo (2,1-13), pero en la perspec- ten wie dich selbst (OBO 71), Fri-Go
tiva de la teología de la justificación 1986 (AT); R. SCHNACKENBURG, El
coordina de otra manera la relación mensaje moral del Nuevo Testamen-
entre la fe y las obras del amor. - E) El to, Ba 1989; O. WrsCHMEYER, «Das
evangelio de Juan eleva el amor a los Gebot der Nachtensliebe bei Pau-
hermanos -tanto en. los discursos de Íus», BZ 30 (1986), págs. 161-189;
despedida de Jesús como en la 1 Jn- W. ScHRAGE, Ethik des NT, Go
a la condición de prueba acreditati- 21989; CH. BuRCHARD,Nachtenslie-

va de auténtica pertenencia a Jesús. be, Gebot, Dekalog und Gesetz: Die


Este amor está fundamentado y hebrdische Bibel und ihre Nacb-Ges-
acuñado por la entrega de la vida de chichte. FS R. Rendftorff, Nk 1990,
Jesús (Jn 13,34; 15,9s.12s.; 1 Jn 3,16). págs. 517-533; J. AuGENSTEIN, Das
Según 1 Jn 4,7-21, este amor alcanza Liebesgebot im [ohannnes-Euange-
su sazón en el amor que los miem- lium und in den Johannesbriefen
bros de la comunidad se profesan en- (WMANT 134), St 1993; E. ÜTTO,
tre sí, en el ágape que Dios les envía Theologische Etbik des AT (ThW
una y otra vez. 3/2), St-B-Co 1994; TH. SóDING,
e) La importancia del amor al próji- Das Liebesgebot bei Paulus (NTA
mo en ambos Testamentos refleja, 26), Ms 1995; ÍDEM, «Feindeshass
en el ámbito central de la ética, la und Bruderliebe. Beobachtungen
unidad de la Escritura. La cita, siem- zur essenischen Erhik», en RoQ 17
pre positiva, de Lv 19,18 en el Nuevo (1995), págs. 601-619 (Jub; Qum-
Testamento señala su enraizamiento rán): H. MEISINGER, Liebesgebotund
en el Antiguo Testamento. La com- Altruismus-Forschung (NTOA 33)
prensión, siempre cristológica, del Fri-Go 1996. Cf. también la biblio-
amor al prójimo como asentimien- grafía de /' amor, /' amor a Dios.
to a la persona y a la proclamación Thomas Soding
de la basileia o respectivamente a la
muerte de Jesús, que es la prueba
escatológica de su amor, expresa el AMOR DE DIOS
elemento específicamente cristiano l. ANTIGUO TESTAMENTO. 2. NUEVO TESTA-
en el marco de la teología bíblica. MENTO.

• Bibliografía: V. P. FuRNISH, The


Love Command in the NT, Nashvil- Según el testimonio históricamente
le (NY) 1972; A. Nrsszx, Gott und evolucionado y teológicamente dife-
der Ndchste im antiken judentum renciado del Antiguo Testamento y
75 Amor de Dios

del Nuevo Testamento, el amor de miento de Israel sojuzgado (Sal 47,5;


Dios es un atributo divino que defi- 78,67s.). El libro de la Sabiduría con-
ne su esencia mejor que ningún otro. fía en que el amor de Dios vencerá
incluso a la muerte (Sab 4,7s.), habla,
l. ANTIGUO TESTAMENTO bajo la influencia de la filosofía estoi-
Los documentos más antiguos pro- ca, del amor creador de Dios hacia la
ceden del anuncio profético del jui- totalidad del cosmos (11,24) y desta-
cio y el castigo. Según Oseas, Israel ca de manera especial el amor con-
se ha entregado a la lascivia con otros vertido en / sabiduría personificada
dioses, mientras que Dios ama a su (8,3), con la que vive en comunidad
pueblo con fidelidad libre y apasio- plena para hacerla partícipe de su po-
nada (Os 3,1-4; 11,1-11). Este amor, der y de su conocimiento.
que ha demostrado su autenticidad
· en la elección y educación de su pue- 2. NUEVO TESTAMENTO
blo (11,1-4) se manifiesta, frente a los En el Nuevo Testamento, la con-
pecados de Israel, primero en el casti- cepción del amor de Dios (/ ágape)
go, que pone ante los ojos del pueblo está decisivamente marcada por el
que su caída en la muerte es debida acontecimiento Cristo. El conteni-
a su propia culpa (3,4; 9,15; ll,5s.) do objetivo de la proclamación de
pero, en definitiva, en el perdón dra- Jesús es la cercanía del reino de Dios
mático que hace posible un nuevo co- (Me l,14s.) como prueba escatológi-
mienzo (11,8-11). La profecía poste- ca del amor de Dios que se realiza de
rior amplía esta perspectiva salvífica tal modo en el perdón de los pecados
(Os 2,18s.; Jr 31,13s.; Is 41,8; 43,4; (Le 15,11-32), en la bondad incalcu-
48,1; 61,8; 63,9; Mal 1,2; Sof 3,17). lable (Mt 20,1-16) y en la compa-
El Deuteronomio pone acentos pa- sión creadora (Le 6,36) que promete
renéticos en el marco de la teología la plena consumación de la salvación
de la alianza. Del mismo modo que y la lleva a efecto ya ahora por an-
Dios, mediante el don de la alianza ticipado. Pablo entiende el amor de
y de la ley, llama a la vida a su pueblo Dios, como el Antiguo Testamento
y le mantiene en ella (Dt 4, 37-40; (sobre todo en el Dt), desde la elec-
7,6-16; 10,14s.; 23,6), así también ción, pero destaca su carácter univer-
Israel debe amar exclusivamente a sal (1 Tes 1,4; Rom 1,7), sin que esto
Dios (6,4s.) para hacerse partícipe de suponga relativizar el amor de Dios
la bendición de la alianza. Dt 10,18s. a Israel (Rom 9,13 [cf. Mal 1,2s.];
habla explícitamente del amor al ex- 11,28) y lo interpreta, desde el tras-
tranjero. En el Salterio, el motivo del fondo de su visión de la condición pe-
amor de Dios está unido a la expe- cadora radical de los hombres (Rom
riencia de su ayuda en la más pro- 1,18-3,20), como amor de Dios a los
funda necesidad (Sal 146,9; cf. Prov enemigos (5,8s.), que, por medio de
15,9) y a la esperanza en el restablecí- Cristo, lleva a la justificación de los
Amorreos 76

pecadores y a la redención futura de acádico el «país de Occidente» (ori-


los creyentes (5,1-11; 8,31-39). Juan ginariamente Mesopotarnia Superior
entiende el amor de Dios, en el ho- y Siria) y Amurrúim) a los «morado-
rizonte de su radical distinción entre res de Occidente». Los amorreos del
Dios y el mundo, como autorrevela- m milenio y de los primeros años del
ción divina para la salvación del mun- 11 milenio a.C. incluyen tanto a las
do en la entrega de su Hijo unigénito tribus de agricultores/ pastores como
(Jn 3,16). De ahí que el amor de Dios a los habitantes de las ciudades de
al mundo esté vinculado, con lazos Siria. El elemento tribal móvil de los
retroactivos, al amor a su Hijo (3,35; amorreos presionó durante aquella
5,20; 10,17; 15,9s.; 17,24ss.), que res- época, a lo largo del Éufrates, has-
ponde de tan inquebrantable manera ta Arabia oriental y, desde el sur de
al amor de Dios (14,31) que el amor Palestina, hasta Arabia occidental.
entre el Padre y el Hijo se convierte Debido al déficit crónico de pobla-
en la fuente misma de la vida (15,9s.; ción urbana oriental, que en cada
17,24ss.). La Primera carta dé juan generación tenía que completarse
lleva este planteamiento, con acen- con aportaciones de su entorno, el
tos específicos, al enunciado básico: elemento amorreo experimentó un
«Dios es amor» (1 Jn 4,8.16). constante crecimiento también en
• Bibliografía: C. SPICQ, Agape dans le el territorio nuclear acádico. En la
Nouveau Testament, 3 vols., P 1958- primera mitad del II milenio, varias
1959; J. ScHREINER, Gott liebt sein ciudades mesopotámicas, entre ellas
Volk: Creatio ex amore. FS A. Gano- /" Mari y /" Babilonia, cayeron bajo
czy, Wu 1989, págs. 17-35; TH. So- el dominio de dinastías que proce-
DING, 'Gott ist Liebe', 1 ]oh 4,8.16 dían de las élites de las tribus amo-
als Spitzensatz Biblischer Tbeolo- rreas. De todas formas, el término
gie: Der lebendige Gott. FS Thüsing amorreo no designa una unidad ét-
(NTA 31), Ms 1996, 306-357 (con nica o política: de los diez grupos
bibliografía). Cf. también la biblio- subtribales (gdjüm) bien conocidos
grafía citada en /" amor, /" amor de los haneos, la tribu «sustentadora
al prójimo; G. KEERANKERI, The del Estado» en Mari, sólo una se de-
Love Commandment in Mark: An nomina «amurru». Son frecuentes los
Exegetical-Theological Study of Mk nombres de lugares, regiones y tri-
12,28-34, AnBib 150, R 2003. bus tomados de los puntos cardina-
Thomas Siiding les (Sam'al, Teman, Benjamín). En
la época de /" Amarna se encuentra
el término «amurru» como autode-
AMORREOS nominación de un Estado territorial,
y probablemente también de su po-
Desde mediados del III milenio a.C., blación, en Siria central. En las ins-
Amurru(m) (MAR.TU) designa en cripciones reales, desde las neoasirias
77 Amós

hasta las aqueménidas, Amurru es en LATI, «The Kingdom and Period of


acádico (junto a Hatti) la denomina- Khana», BASOR 270 (1988), págs.
ción (arcaizante) de Siria-Palestina. 43-61; ÍDEM, From Khana to Laqé:
Este mismo uso lingüístico «cientí- The End ofSyro-Mesopotamia: De la
fico» del I milenio a.C. asumen los Babylonie a la Syrie, en passant par
escritores deuteronomistas cuando Mari. FSJ-RKupper, Lüttich 1990,
utilizan el término «amorreos» (jun- págs. 229-253; M. ANBAR, The Amo-
to a los hititas [v. Ez 16,3] y otras po- rite tribes in Mari and the settlement
blaciones pre-israelitas) para designar of tbe lsraelites in Canaan, Tel Aviv
a los habitantes de Palestina anterio- 1984; J. BRIGHT, Historia de Israel,
res a la conquista israelita. Los docu- Bilbao 2001.
mentos no deuteronomistas para los Ernst Axe! KnaufBelleri
amorreos (como Jue l,34ss.; Gn 14,
· 7.13) son más post que predeutero-
nomistas y no reflejan en ningún AMóS
caso «antiguas tradiciones».
En el ámbito lingüístico puede (Hebreo Dib~ ['amos]). Tal vez abre-
clasificarse el «amorreo», testificado viación de 'amasyah: «Yahveh lleva».
casi únicamente por nombres per- Según la información proporciona-
sonales, como lengua paleosemita da por el libro de su nombre, Amós
occidental y «madre» común de las era una persona acomodada y culta,
lenguas semitas meridionales (sur de originario de Tecoa, en el reino del
Arabia y Etiopía) y centrales (cana- Sur, que Yahveh «tomó» para des-
neo, arameo, árabe). En ese senti- empeñar una labor profética en el
do, eran «amorreos» los habitantes reino del Norte. Tras una actividad
de Canaán ya en el III milenio. Con más bien breve hacia el 760 a.C.,
todo, en este empleo del concepto fue acusado por el sumo sacerdo-
hay una pseudotoponimia a la que te Amasías ante el rey y expulsado
no responde ninguna realidad anti- del país (7, 10-17). - Debido a la
gua, ni étnica ni política. presión ejercida por Asiria en los
• Bibliografía: J. VAN SETERS, «The siglos IX y vrrr sobre los Estados
Terms 'Amorite' and 'Hittite' in the arameos, éstos ya no tenían ca-
Old Testamenr», VT 22 (1972), págs. pacidad para amenazar a su vez a
64-81; T. L. THOMPSON, The His- Israel. Esta situación propició, bajo
toricity of tbe Patriarcal Narratives, Jeroboán II (787-747), un floreci-
B-N 1974, págs. 17-171; I. J. GELB miento político y económico, pero
y otros, Computer-aided Analysis of también provocó la descomposición
Amorite, Ch 1980; E. A. KNAUF, del antiguo orden jurídico y social
«Phinon-Feinan und das westara- anclado en y protegido por Yahveh.
bische Ortsnamenkontinuum», BN Desde este trasfondo debe enten-
36 (1987), págs. 37-50; B. Bucear- derse el mensaje de Amós.
Amós 78

El Libro de Amós se compone de tra Yaveh y por Yahveh serán casti-


una colección de sentencias proféticas gadas (2,lss.). La posición singular de
en la que se han insertado dos com- Israel no le garantiza la permanencia,
posiciones de cinco miembros cada sino que implica un castigo especial
una (poesías acerca de varios pueblos: por sus culpas (3,2; 6,1). Al oprimir
l,3-8.13ss.; 2, lss.6-16*; ciclo de visio- a los pobres y a los pequeños (2,6s.;
nes: 7,1-8; 8,ls.; 9,1-4) y un relato ex- 4,1; 5,lls.; 8,4ss.), Israel ha torcido
terno (7,10-17). El texto fue revisado el orden recto, ha producido confu-
desde una óptica judía y complemen- sión, opresión, violencia y devastación
tado con añadidos, sobre todo de pie- (3,9ss.) y se ha hecho indigno de exis-
zas hímnicas (4,13; 5,8s.; 8,8[?]; 9,5s.) tir. Los actos del culto no compensan
y una promesa salvífica (9,11-15), de esta culpa: Yahveh aborrece las fiestas
modo que la gran articulación sigue de Israel (5,21). El anhelado Día de
el esquema escatológico bimembre Yahveh no será para Israel día de luz,
de condenación (1,2-9,10)-salvación sino de tinieblas (5,18ss.). Israel no
(9,11-15). El escrito fue incorporado tiene ya ningún futuro, sino que sólo
al Libro de los Doce Profetas en el le queda aguardar el momento final
tercer lugar en la tradición hebrea, (8,ls.; 3,12). Sólo tras ese final cono-
en el segundo en gran parte de la ce el Libro de Amós una nueva exis-
tradición griega y casi siempre en el tencia ante Yahveh (cf. 5,4ss.14s.24;
tercero en la latina (cf. H. B. Swete, 9,8.11-15).
An Introduction to the Old Testament • Bibliografía: J. F. GRAGHAN, «The
in Greek, NY 1968, págs. 200-214). prophet Amos in recent literature»,
Amós comparte la concepción, co- BrnTB 2 (1972), págs. 242-261;}. L.
mún en Oriente, de la existencia de Vasco, «Amos de Téqoa, défenseur
un precedente orden social y cósmi- de l'homme», RB 87 (1980), págs.
co justo, en el que también se basa 481-513; A. NEHER, Amos, con-
la tradición sapiencial y jurídica ve- tribution a l'étude du prophétisme,
terotestamentaria y al que se aplican P 21981; R. MARTIN-ACHARD,Amos,
los conceptos de «derecho» y «justi- l 'bomme, le message, l 'influence, G
cia» (5,7.24; 6,12). Quien respeta este 1984; A. VAN DER WAL, A Classi-
orden, hace posible la vida; quien lo fied Bibliography, A 31986; F. I. AN-
destruye, destruye su espacio vital y se DERSON y D. N. FREEDMAN, Amos
destruye a sí mismo. Por lo demás, ni (ANcB), NY 1989 (con biblio-
para el Antiguo Testamento ni para grafía); M. CARROLL y R. DANIEL,
Amós existe un mundo de dioses cós- Amos - The Prophet and His Oracles:
mico politeísta sino que el fundador Research on the Book ofAmos, Louis-
y el garante de este orden universal es ville 2002; D. J. SrMUNDSON, Hosea,
Yahveh. También los restantes pue- [oel, Amos, Obadiah, jonah, Micab,
blos son regidos por Yahveh (9,7), sus Nashville 2004.
trasgresiones son trasgresiones con- RudolfMosis
79 Anamnesis

ANA N•EBERGER, Redaktion (FRLANT


156), G0 il991, págs, 199-230.
'(Hebr. ';"l}tJ [l:1aMahJ, de 1Jf71 [nenen], ·Georg Henesche!
«apiadarse», «favorecer», «mostrar-
se bondadoso»).
,a) La primera esposa de Elcaná ANAMNESIS
(1 Sara 1-,2-2,11)., atormentada por l. ANTIGUO TESTAMENTO. 2. NUF.'V ó T'!rsrA-
su esteríhrlad. Mientras que .su ma- MENTO.

rido se esforzaba en vano por con-


solarla, Penirrá, la segunda mujer En .sentido 'bíblico se entiende por
de Eicaná, le hacía la vida irnpo- anamnesis una concepción de la
sible (cf Gn 16,1-6; -30,h). Ana historia israelita de los orígenes
senda predilección por el santua- según la cual los acontecimientos
rio de Siló y =en el caso de que tu- históricos (salvífícos) del pasado
viera un hijo- lo consagraría allí tienen una importancia determi-
al Señor.. El sacerdote Elí le infun- nante para el presente y el futu-
dió ánimo (cf. Gn 18,l(i); Jue 13,3; ro. En este sentido, la anarnnesis
2 Re 4,16; Le 1,13). El Señor se acor- es una reflexión que intenta inter-
dó de ella (cf. Gn 30,22). Ana dio pretar el pasado y el presente y ha-
a luz a Samuel, cumplió su voto y cer posible el futuro, y franquea la
entonó un himno de acción de gra- distancia temporal mediante el des-
cias que presenta parecidos con el cubrimiento de la continuidad en
/' Magníficat (Le 1,46-55). la discontinuidad.
b) Mujer de Tobit (Tob 1,9.20; 2,11-
14; 5,18-23; 10,4-7; ll,5s.), que puso l. ANTIGUO TESTAMENTO
en duda la misericordia y la justicia La anamnesis (7~! [zakar, zikkaron; en
de Dios, sólo con apesadumbrado griego aváµvT)cnc;]) acontece como
corazón consintió que su hijo via- recuerdo de los /' muertos (2 Sam
jara a países lejanos y esperaba con 18,8); como alabanza hírnnica a
impaciencia su regreso. Dios (Sal 71;16) y como invocación
e) Hija de Penuel (Le 2,36ss.), fiel en la oración (Jonás 2,8). La forma
a su marido hasta que éste mu- más conocida de anamnesis es la
rió (cf. Jdt 8,4-8; 16, 22-25; 1 Tim narrativa, que muestra la valencia
5,9.10). Era profetisa (cf. Hch 21,9) y actual de la historia de los orígenes
llevó una vida ascética. Cuando vio a como objeto de la anamnesis me-
Jesús en el templo, alabó a Dios. diante el recurso dé hacer visibles
• Bibliografía: H. ScHÜRMANN, Das los rasgos supratemporales que se
Lukas-Evangelium, vol. l., Fr 1969, encuentran ya en el objeto a través
págs. 130s.; P. DESELAERS, Das Buch de ficciones (/' genealogías padre-hi-
Tobit (OBO 43), Fri-Go 1982; NBL jo; modelo de las doce tribus), /' ti-
2, pág. 43 (K. ENGELKEN); R. WoN- pologíasC> éxodo, conquista de la
Ananías 80

tierra prometida), combinaciones y pueblo de Dios que libera para la


composiciones. El l' culto de Israel salvación.
centra la anamnesis en el éxodo, la • Bibliografía: w. ScHOTTROFF,
/' torá y la conquista mediante la «Gedenken» im alten Orient und
historización de los /' ritos, en es- im AT, Nk 21967; NBLEx l, págs.
pecial los del /' sábado y de las fies- 1753-1755 (W. ScHOTTROFF, K. T.
tas anuales (Éx 12,14; Dt 16), para KLEINKNECHT); P. A. H. DE BüER,
testificar, con la ayuda de la triple Gedenken und Geddcbnis in der We!t
dimensión de la anamnesis (recuer- des A. T, St 1962; B. CouROYER: «La
do del pasado -significado perma- tabletee du coeur», RB 90 (1983),
nente- perspectiva escatológica) págs. 416-434; H.-J. FABRY, Geden-
la presencia de Dio~ que desborda ken und Geddcbtnis im AT, P 1988,
el tiempo y el espacio. De pareci- págs. 141-154; EWNT 2, págs.
da manera procede la educación de 1057ss. (R. LEIVESTAD); C. HARD-
Israel (Éx 12,26s.; Dt 6,20s.). Al ele- MEIER, Die Erinnerung an die Knecbt-
var al plano de la conciencia los-ele- schaft inAgypten: FS H. W Wolf, M
mentos normativos (promulgación 1992, págs. 133-152; TttWNT 10,
de la torá, predicación profética de la págs. 975s., 1138-1143, 1178s. (con
conversión, sabiduría), la anamnesis bibliografía).
fundamenta su carácter vinculante Heinz-fosefFabry
(cf. la ética anamnésica en Éx 20,8
y Dt 15,15) y sirve así para preservar
la identidad. ANANÍAS

2. NUEVO TESTAMENTO Hebreo ;i:.:m¡ [J:i•nanjahJ en la Vul-


Toda la tradición de los evangelios gata Ananias, Hananias), nombre
se entiende a sí misma como anam- de origen semita, constituido por
nesis de la revelación de Cristo en la varios elementos, frecuentemen-
historia en el horizonte común de te testificado en la epigrafía y en
los orígenes de Israel (cf. las citas re- la Biblia: «Yahveh ha mostrado su
flexivas de Mt y de Jn 2,17; 12,16). gracia» (nombre de agradecimien-
La anamnesis como rasgo esencial to). El elemento teóforo es variable
fundamental de la parádosis tiene (l:fanan'el: Jr 31,38; 'Elnenen: 2 Sam
su centro en la /' eucaristía (Le 22, 21,19 o, respectivamente, Jenonenen:
19; 1 Cor 11,25) y alcanza su corre- Esd 10, 6.28), o incluso falta ente-
lación plena en la institución divina ramente (l:fanün: 2 Sam 10,1). En el
y la anamnesis humana. En refe- Antiguo Testamento hebreo están
rencia directa a la institución de la testificadas la forma larga f:{ananjahü
/' passah (Éx 12,24), la anarnne- con tres diversos sujetos portadores:
sis de la muerte sacrificial de Jesús Jr 26,12; 1 Cró 25,23; 2 Cró 26,11,
hace presente el éxodo del nuevo y la forma corta f:{ananja con 13 por-
81 Anás

tadores: en Jr 28,1-17 es el profe- J osefo, ant. XX y bell Iud II, fue, in-
ta opuesto a Jeremías, cuya acción cluso después de su destitución, per-
simbólica quiso estorbar al romper sona muy influyente, aunque odiado
el yugo que Jeremías se había pues- por su avaricia. Fue asesinado por
to al cuello (la narración del con- los /' zelotas a causa de su amistad
flicto es notable porque expone el con los romanos. En Hch se narran
criterio para distinguir a los profe- las declaraciones de Pablo en presen-
tas falsos de los verdaderos profetas cia de Ananías.
de Yahveh: 28,9); además, Jr 37,13; • Bibliografía: P. H. MENOUD, «La
Dn 1,6s.ll.19; (2,17); Esd 10,28; mort d'Ananias et de Saphire», en
Neh 3,8; 3,30; 7,2; 10,24; 12,12.41; Mélanges Goguel, Neuchátel 1950,
1 Cró 3.19.21; 8,24; 25,4. En los págs. 146-154.
LXX aparece la forma 'Avovtc«; (en Alfons Weiser
. los deuterocanónicos con tres por-
tadores: Tob 5,13s.; Dn 3,4 [G]. 88
[0.G]; 1 Mac 2,59; Jdt 8,1). ANÁS
• Bibliografía: M. NoTH, Die israeli-
tische Personennamen in Rahmen der (Hebreo ;i:m) fl:fananjahJ, en el Tal-
gemeinsamenNamengebung, St 1928, mud Anan ben Seti, E/hanan, Hannin y
pág. 198; TH. SEIDL,Arbeitenzu Text también Bet Henin para designar a
und Spracbe des AT 2 und 5, St. Ot- la familia de Anás.) En el Nuevo
tilien 1977-1978; NBL 2,25 (TH. Testamento "Avvc«; como forma
SErnL); J. FowLER, Theophoric Perso- abreviada de "Avuvoc en Josefo, ant
nal Names in Ancient Hebreio, Shef- XVIII, 26 también 'Avuvoq, sumo
field 1988, págs. 82, 111, 147. 345. sacerdote del 6 al 15 d.C. y perso-
Theodor Seidl naje influyente también después de
En el Nuevo Testamento semen- estas fechas, pues cinco de sus hi-
cionan varias personas con este nom- jos ejercieron este mismo cargo y,
bre (en griego 'Avccviccq): a) cristiano al parecer, gobernaron siguiendo
de Jerusalén que, según Hch 5,1-11, sus instrucciones. Se explican así
fue condenado a muerte, junto con los datos a primera vista inexactos
su mujer Safira, por juicio y sen- del Nuevo Testamento: Anás figu-
tencia de Dios, por haber intenta- ra siempre como sumo sacerdote
do engañar a la comunidad; b) ju- ya anciano: Le 3,2 (actuación del
deocristiano de Damasco a quien Bautista); Jn 18, 12-24 (Jesús prime-
se le encomendó, en una visión, ir ro ante Anás y luego ante su yerno
en busca de Saulo. Tras una nega- /' Caifás); Hch 4,5-22 (interroga-
tiva inicial, obedeció, curó a Saulo torio de los apóstoles Pedro y Juan).
y le bautizó (Hch 9,10-19); e) en el • Bibliografía: EJ 2, pág. 922; EWNT
judaísmo, nombre de un sumo sa- 1, págs. 250s. (A. WEISER).
cerdote judío (h. 47-59 d.C.). Según Benedikt Schwank
Anatema 82

ANATEMA sajes), mientras que tiereem designa


el botín del ganado y de los objetos
a) La raíz rnn (hebreo !Jrm) designa destinados a la destrucción (Dt 7,26;
en el Antiguo Testamento el proce- 13,18; ]os 6, 18). Sólo en ]os 6,17 se
so de separar, de «poner aparte», y incluyen en el bereem seres humanos.
su resultado, que en los escritos ve- Quien se apodere de algo declarado
terotestamentarios todavía no debe tiereem incurre en su propia aniquila-
interpretarse como anatema. Se se- ción (Jos 6,18; 7; 22,20; 1 Sam 15).
paran del ámbito profano y se ponen El proceso de aniquilación asociado
aparte hombres, animales y objetos: a bérem o respectivamente tiereem pre-
en virtud de esta selección, quedan senta un topos de la ideología deute-
tabuizados y reserv~dos para la di- ronomista de la guerra. No puede
vinidad, lo que puede implicar una esclarecerse, ni siquiera con la ayu-
aniquilación o una consagración. da de la estela de Mesá, hasta qué
Dependiendo del contexto, la se- punto o en qué" medida tiene este
paración encierra diversas connota- topos un fundamentum in re (KAI
ciones. Así lo indica el documento 181). En el Antiguo Testamento el
hétem de la estela moabita de Mesá topos se amplía para incluir también
de mediados del s. IX a.C., que des- el comportamiento bélico de otros
cribe la consagración de un botín de pueblos (2 Re 19,11; Is 37,11; Jr 50,
guerra a una diosa (KAI 181, 17). 21.26; 51,3 y otros). Según los textos
El sustantivo tiereem significa tam- escatológicos, Israel está exento del
bién en el Antiguo Testamento una tiereem (Mal 3,24; Zac 14,11). Se ad-
ofrenda al santuario o a una divini- vierte la evolución del concepto ve-
dad que no puede sustituirse o res- terotestamentario del tiereem a partir
catarse con dinero (Lv 27,21.28s.; de textos como Éx 22,19; Dt 7,26;
Nm 18,14; ]os 6,18s.; Ez 44,29; cf. 13,13-18, donde a ciertos individuos
Le 21,5) y el verbo nerem, el proce- que no quieren renunciar a sus mu-
so de consagración de esta ofrenda jeres no judías se les confiscan los
(Lv 27,28; Jos 6,18; Miq 4,13). Por bienes (!Jaram) y son excluidos de la
lo demás, según la legislación cul- comunidad (badal: Esd 10,8).
tual veterotestamentaria, el tiersem b) Los LXX traducen tiereem por
que pende sobre los adoradores avá0ioµq que puede designar, al
de ídolos debe ser entendido en el igual que en el Antiguo Testamento,
sentido de aniquilación (Éx 22,19; la ofrenda entregada a un santua-
Dt 7,26; 13,13-18). En contextos bé- rio (Le 21,5). Pero de ordinario, en
licos, héretn significa poner aparte a el Nuevo Testamento predomina
prisioneros, animales y otros obje- avá0cµa o respectivamente ava0c-
tos del botín para su aniquilación µa·tÍ~ctV en el sentido de maldición
(Nm 21,2: Dt 2,34; 3,6; 7,2; 13,16; o maldecir (Me 14,71). Así, Pablo
20,17; ]os 2,10; 6,18.21 y otros pa- maldice a quien no ama al Señor
83 Anawim

(1 Cor 16,22) o a quien anuncia otro minita. El sacerdote Abiatar fue des-
evangelio (Gál l,8s.) y él mismo de- terrado por Salomón a sus campos
searía ser anatema, es decir, maldito, de Anator (1 Re 2, 26s.). De aquí
y estar separado de Cristo si con esto era originario el profeta Jeremías,
pudieran salvarse sus hermanos ju- expulsado de su patria por la hosti-
díos (Rom 9,3). Debe entenderse en lidad de sus habitantes (Jr 11,21ss.),
otro sentido el anatema o maldición aunque, por otro lado, compró allí
que asumen sobre sí los juramentados una finca, como símbolo de esperan-
de Hch 23,12.14.21. za (Ir 32,7ss.). En la época persa, se
En conjunto, puede advertirse en asentó en Anatot un grupo de exilia-
la idea del anatema una evolución dos (Esd 2,23; Neh 7,27). El antiguo
que avanza desde una separación nombre se conserva en la actual 'anata
con destino a una divinidad en· el (5 km al noreste de Jerusalén). Tal
. culto y en la guerra, a una separa- vez deba buscarse en la actual cima
ción frente a la comunidad. En el de ras el-tjertúbe (174.135) el emplaza-
Nuevo Testamento se añade el as- miento de la antigua Anatot.
pecto de maldición. b) Nombre personal: 1 Cró 7, 8;
• Bibliografía: THAT 1, págs. 635- Neh 10,20.
639 (C. H. W BREKELMANS); TRE • Bibliografía: Y. AHARONI, Das Land
5, págs. 159ss. (P. WELTEN); EWNT der Bibel, Nk 1984, págs. 309-313;
1, págs. 193s. (H.-W. Kcnx): NBLEX 1, págs. 101s. (M. GéiRG).
TttWAT 3, págs. 192-213 (N. Lon- Reinhold Bohlen
FINK); G. VON RAo, Der heilige
Krieg im A. T, ATttANT 20, pág.
1952; S.-M. KANG, Divine War in ÁNAWIM
the Old Testament and in the Ancient
Near East, B-NY 1989, págs. 80-84; Plural del hebreo lJ)] ('anaw [el que
R. AcHENBACH, Israel zwischen Ver- frente a Dios (se sabe) pequeño, hu-
heissung und Gebot, F 1991, págs. milde, manso]) (KBL2, 720a). Tal
239-291; NBLEx, 1, págs. 237s. como es de esperar a partir de la afi-
(N. LOHFINK), 239 (M. GéiRG). nidad de la raíz 'anaw con el adjetivo
Herbert Niehr 'an1 (pobre, mísero), los anawim se
reclutaban de entre el grupo de los
socialmente pobres, desfavorecidos,
ANATOT oprimidos, que depositaban, por
tanto, toda su esperanza en Yahveh.
(Hebreo nin~v, ['anatotJ). A estos pobres les fue enviado el pro-
a) Lugar que recibe su nombre de feta postexílico (Tritoisaías) para
la diosa asiria Anat, mencionado en traerles «una buena nueva» (Is 61,1).
]os 21,18; 1 Cró 6,45 entre las cuatro En el segundo templo, los anawim
ciudades levitas del territorio benja- constituían una comunidad cúltica
Anciano 84

a la que se sabían pertenecientes los tidoras (realeza, funcionarios, jueces,


suplicantes de los salmos duramente sacerdotes) nunca consiguieron des-
oprimidos ahora o en tiempos pa- plazar a los ancianos. Apenas pueden
sados (Sal 9,13; 10,12Q 17; 22,27; señalarse evoluciones concretas. Es
25,9; 34, 3; 37,11; 69,33; también particularmente opaca la transición
Sal 76,10; 147,6; 149,4), En esta al grupo de los ancianos del posterior
tradición de los anawim se insertan /' sanedrín. Para la visión cristiana
Simeón y Ana (Le 2,25-38, espec. de los ministerios y de las funciones
25 y 37), que esperaban con firme (1tpecr~Ú'tEpoc;) reviste especial in-
perseverancia la venida del Mesías. terés el paso semántico de «persona
• Bibliografía: THAT 2, págs. 345s.; de más edad» (a la que se contrapone
TttWAT 6, págs. 247-270; TRE 4, no el hombre en la edad madura sino
págs. 72-76; J. VAN DER PLOEG, el hombre joven) a «anciano» corno
Les pauvres d'Israel et leur pié- denominación de dignidad (compá-
té, OTS 7 (1950), págs. 236-270; rese con los gerÓntes griegos y los se-
R. P. MoRELLI, «El Dios de los po- nadores romanos); en este punto no
bres en la Biblia», REvB 23 (1961), se registra nunca una forma feme-
págs. 27-37; H. M. NúÑEZ, «'Ani, nina. Por encima de todas las teo-
ptóchos, pobre», EsTB 25 (1966), logizaciones (especialmente Éx 24,
págs. 193-205; A. GELIN, Los pobres 1.9; Nm ll,16s.24-30; Dt 31,9: Is
de Yavé, Barcelona 21970. 24,23), los ancianos no comparten
Lothar Ruppert (como tampoco en Qumrán y en la
sinagoga) el carácter de elección pro-
pio de los reyes, los sacerdotes y los
ANCIANO profetas. Son los representantes del
l. ANTIGUO TESTAMENTO. 2. NUEVO TESTA- pueblo en cuanto tal.
MENTO. • Bibliografía: TttWAT 2, págs.
639-650 (BoTTERWECK-CONRAo);
l. ANTIGUO TESTAMENTO NBLEX 1, págs. 149s. (BETTENZO-
Los ancianos (hebreo 1:np¡ [zeqenim], u); J. VAN DER PLOEG, «Les anciens
cf. zéaén, «barba»; en griego casi dans !'A.T.», Lex tua Veritas, Tré-
siempre nprnl}ó'tEpot), en cuanto ti- veris 1961, págs. 175-191; G. BET-
tulares naturales de la autoridad, no TENZOLI, «Gli 'Anziani' di Israele»,
están en el Antiguo Testamento vin- Brs 64 (1983), págs. 47-73, ÍDEM,
culados única y exclusivamente a la «Glí 'Anziani' in Giuda», Brs 64
estructura tribal patriarcal, sino que (1984), págs. 211-224; J. Buen-
se les encuentra también en las gran- HOLZ, Die Alteste Israels im Deute-
des ciudades y en las cortes de los re- ronomium, Go 1988; H. Rsvrv, The
yes. Cae bajo su competencia, sobre Elders in Ancient Israel: A Study ofa
todo, la administración de justicia a Biblical Institution, Jr 1989.
nivel local. Las instituciones compe- ]oachim Becker
85 Andrés, apóstol

2. NUEVO TESTAMENTO después de Pascua (Hch 4,5.8.23;


El vocablo griego 1tpEcr~'ÍYtEpcn es 6,12; 23,14; 24,l; 25,15).
una indicación de edad (Hch 2,17; b) Una apertura similar muestra el
Jn 8,9; Le 15,25; 1 Tim 5,1.2; 1 Pe uso cristiano: como dato referido a
5,5), pero se emplea, sobre todo, la edad (cf. supra), como título ho-
como denominación de grupos judíos norífico (2 Jn 1,1; 3 Jn 1), como se-
y cristianos. Sólo a través del contexto res celestes con función cultual o
y de la situación histórica puede ave- representativa (Ap 4,4.10 y otros;
riguarse si se trata de un cargo. En es muy discutida su interpretación:
Pablo no aparece la palabra misma, cf. Bauer 1403). En Le es un grupo
pero Le conoce a los ancianos como dirigente junto con los ? apóstoles
dirigentes de las comunidades funda- (Hch 11,30; 14,23; 15,2.4.6.22s.;
das por el apóstol (Hch 14,23; 20,17). 16,4); en Hch 20,17; 21,18 sin los
. Se discute si los cristianos sólo em- apóstoles, así también Tit 1,5 (como
palman con la denominación judía en Hch 20,17.28, donde es sinóni-
o también con el terminus technicus mo de epíscopos ? obispo: 1,7);
de las asociaciones griegas o de los 1 Tim 5,17.19; 1 Pe 5,1.5; Sant 5,14.
funcionarios políticos (Bauer, 1403). Sus funciones varían (dirección de la
a) Como denominación judía, el comunidad, enseñanza, predicación,
concepto está relativamente abierto. servicio a los enfermos); no es clara
Es una designación honorífica otor- su diferencia respecto a los epíscopos,
gada a los ? escribas (Me 7,3.5), a y otro tanto cabe decir de su nom-
los antepasados notables (Heb 11,2) bramiento (ÜBERLINNER, págs. 5ls.).
o a las personas distinguidas de una • Bibliografía: TttWNT 6, págs.
? sinagoga (Le 7,3). En cuanto gru- 651-683 (BüRNKAMM); TBLNT
po de laicos de la capa superior que 2, págs. 1003-1010 (L. CüENEN);
entra a formar parte del ? sanedrín/ EWNT 3, págs. 335-359 (J. Ron-
senado (Le 22,66; Hch 22,5) des- DE); BAUER, págs. 1402s.; NBLEx 1,
empeñan un papel en el proceso se- págs. 150ss. (L. ÜBERLINNER); A.
guido contra Jesús que los evange- FEUILLET, «Les vingt-quatre viel-
listas narran de diferentes maneras lards de l'Apocalypse», RB 65
y del que se sabe poco con seguri- (1958), págs. 5-32; F. PRAST, Pres-
dad histórica, salvo el hecho de que byter und Evangelium in nachapos-
constituyen un grupo específico (de tolischen Zeit, Wü 1979.
orientación saducea según Hch 23, Hubert Frankemolle
1-10.14; cf. Me 8,31; 11,27; 14,43.53;
15,1 y Le 22,52; Mt 21,23; 26,3.47;
27, 1.3.12.20.41; 28,12). Mt entien- ANDRÉS, APÓSTOL
de a los «ancianos del pueblo» como
representantes de Israel. Una función a) En el Nuevo Testamento sólo se
parecida ejercen en la persecución encuentra una persona con este norn-
Andrés, apóstol 86

bre griego (avopcí:o<; = varonil, vale- gico de Le y Mt (cf. Me 13,3). En Jn


roso): es miembro del círculo de los se advierte una revalorización de la
Doce. Se le menciona únicamente en figura de Andrés, en cuanto que se
los evangelios y en los Hechos (13 ve- le presenta como el primer llamado
ces), en antiguas tradiciones marca- (1,40, al mismo tiempo que el discí-
nas (1,16: vocación; 3,18: lista de los pulo amado), como mediador, junto
Doce; 1,29: tradición local; 13,3: en con Felipe, ante los prosélitos (12,22)
el marco del discurso escatológico) y y en la narración de la multiplicación
joaneas (1,40.44: vocación; 6,8: mi- de los panes (6,8).
lagro de los panes; 12,22: en mate- 3) Andrés (y Simón) procedían de
rial especial, con I' Felipe), en la do- la helenizada I' Betsaida Julias, lu-
ble obra lucana (lista: Le 6,14; Hch gar de pesca en el punto en el que
1,13), en el evangelio de Mateo (lis- el Jordán desemboca en el lago de
ta: 10,2; en la tradición revisada ma- Tiberíades; ambos llevan nombres
teana de la vocación: 4,18). griegos (o Simeón grecizado). A di-
b) En Me aparece Andrés, junto a ferencia de Simón, Andrés habla-
I' Pedro, como los primeros llama- ba bien el griego y podía, por tan-
dos; forma parte del grupo de los to, hacer las veces de intermediario
cuatro íntimos de Jesús (en el que con los judíos helenistas y con los
se incluyen los Zebedeos) y ocupa el gentiles. Se trasladó a I' Cafarnaún,
cuarto lugar en la lista de los Doce. junto con su hermano Simón, que
Mt sólo ha aceptado dos tradiciones se había casado en esta población, y
marcanas: la vocación y la lista de los tenía el oficio de pescador. Andrés
Doce (10,2, redaccionalmente armo- se adhirió al movimiento de peni-
nizada en 4,18: aquí figura en segun- tencia del Bautista y allí se encon-
do lugar), Le sólo la lista (en Hch tró con Jesús, hasta el que llevó a
1,13, de otra tradición, las listas se Pedro (Jn 1,40ss.). Formó, con Pe-
armonizan redaccionalmente entre dro, parte del grupo de los más ín-
sí y en relación con los contextos). En timos de Jesús, de sus discípulos, de
Hch 1,13 Andrés aparece en el cuarto los I' Doce y, después de Pascua,
lugar, en Le 6,14 en el segundo, pre- de los I' apóstoles. Tal vez Andrés
sentado como hermano de «Simón, y Pedro formaron (antes y) después
al que también llamó Pedro». En de Pascua una pareja de mensajeros
Le 5,10, en la tradición de la voca- misioneros. Su rango en la primi-
ción, Andrés desaparece y no figura tiva Iglesia se expresa en su cuarto
tampoco en el relato lucano (ni en el puesto en las listas (a continuación
mateano, Mt 8,14s.) de la curación de de Pedro y de los Zebedeos; la se-
la suegra de Pedro (Me 1,29ss.), debi- gunda posición en Mt/Lc es redac-
do a la concentración de la narración cional, así como el primer lugar, del
en Jesús y en la suegra. Desaparece que desplaza a Pedro, según Papías,
igualmente en el discurso escaroló- en Eusebio, h. e. III, 39,4).
87 Ángel

• Bibliografía: P. M. PETERSON, An- entre los dioses o entre Dios y los


drew, Brother of Simon Peter, Le hombres. En sus orígenes fueron
1958, reimpr. 1963; F. DvoRNIK, neutrales en el aspecto ético, pero
The Idea of Apostolicity in Bizan- más adelante se les asignaron cuali-
tium and tbe Legend of tbe Apostle dades morales, buenas o perversas.
Andrew, C (Mass.) 1958; R. PESCH, En cuanto poderosas presencias de
Simon Petrus, St 1980; EWNT 1, la divinidad, su aparición provoca
págs. 239s. (R. PESCH); NBLEx 1, terror y pavor entre los hombres. Se
págs. 103s. (M. Gi::iRG). les atribuye, bajo diversas modali-
Rudolf Pesch dades, estatus de tipo cuasipersonal
o personal; pueden ser sexuados o
asexuados y presentarse como for-
ÁNGEL mando una «clase», con una even-
l. EN LA HISTORIA DE LAS RELIGIONES. 2. EN tual articulación jerárquica.
LA BIBLIA. La concepción de los ángeles en
las religiones monoteístas (judaísmo,
l. EN LA HISTORIA cristianismo, islam) y en las corrien-
DE LAS RELIGIONES tes religiosas dualistas (parsismo,
La figura del ángel se encuentra en gnosticismo) se alimenta especial-
casi todas las religiones. En general, mente de elementos mitológicos del
se le define como un ser espiritual ámbito asirio y babilónico, de las re-
supraterreno, «nurninoso», antropo- ligiones iranias (amesha spentas, es
morfo o zoomorfo, incorpóreo, con decir, seres parecidos a los ángeles
limitada libertad de voluntad, au- que surgen del dios supremo Ahura
toconsciente, dotado de capacidad Mazda, más en particular los frava-
emotiva y con posibilidad de salir shis como espíritus o ángeles protec-
de su ocultamiento cósmico para tores de los piadosos), de la antropo-
penetrar en el ámbito de acción logía egipcia (ka) y de la Antigüedad
espacio-temporal de los hombres helenista y romana a través de la fi-
e intervenir eficazmente en sus vi- gura del demonio o del genio.
das, también a través de los sueños. • Bibliografía: ENcREL (I) 1, págs.
De naturaleza parecida a la divina, 346-358; ERE 4, págs. 565-636;
los ángeles configuran bajo diversas RAC 5, págs. 54-109; LTHK2, págs.
modalidades la corte de un dios, ac- 140s.; 4,614; RGG2 2, págs. 959-963;
túan como protectores individual- HWDA 2, págs. 823-836; TRE 9,
mente coordinados para tutelar a págs. 580-583; R. C. ZAEHNER,
seres o instituciones tanto humanas Zurvan. A Zoroastrian Dilemma, NY
como no humanas, por ejemplo al 1972; R. DE Vsux, Bible et Orient.
aire, al fuego, a ciudades o pueblos, Les chérubins et l'arche d'alliance,
o como mensajeros de Dios o de los les sphins gardiens et les tránes di-
dioses o mediadores incorruptibles vins dans l'Orient Ancien, P 1967,
Ángel 88

págs. 231-250; A. RosENBERG, Engel Yahveh al modo de la divinidad cana-


und Ddmonen. M 21986; F. V REI- nea > Baal, porque habría entrado en
TERER, T. NrcKLAS y K. ScttóPFLIN colisión con la concepción de la uni-
(dirs.), Angels: The Concept of Celes- ciclad y la singularidad de Yahveh, y
tial Beings-Origins, Deoelopment and de no perder de vista, por otro lado, la
Reception, B-NY 2007. realidad del pertinente acontecimien-
Ansgar Paus to de revelación (cf. Os 12,4s., donde
la aparición de Dios de Gn 32,23-33
2. EN LA BIBLIA es calificada de aparición angélica).
El término ángel (griego ayydor, El impulso para este tipo de repre-
latín angelus) se corresponde con el sentación vino dado, según todos los
hebreo 7~71¿ lmel'ék], derivado de la ra- indicios, por el conocimiento propor-
dical verbal (testificada en el acadio, cionado por la revelación y ahondado
pero no en el hebreo) l'k («enviar [un en el curso de la reflexión monoteís-
mensajeroj)», En la conexión verbal ta de Israel, de que la concepción de
!'.l';:J'i~/;-¡1;-¡, 7~71¿ (msré« JHWH/'"'lohTm) la trascendencia absoluta de Yahveh
tiene la significación de «un mensa- hace necesario, para mantener en pie
jero de YHWH/Dios». Proporcionan la fe en la inmanencia de su autotes-
amplia información sobre el modo y timonio en la creación y en la histo-
manera como ha llegado a conocerse ria, la aceptación de seres espirituales
y asentarse en el Antiguo Testamento intermedios. Con ayuda de la con-
la existencia de estos mensajeros, en cepción mitológica de Yahveh como
conexión con las teofanías, los testi- Señor absoluto y único de Jerusalén,
monios, caracterizados por una rela- y de su corte celeste (Is 6,lss.), com-
ción genuinamente tensa, en los que puesta de hijos de dioses (Job 1,6-11)
dentro de una misma aparición, un y santos (Sal 89,6.8), a cuyos miem-
ángel de Yahveh es unas veces igual bros se les consideraba como compe-
a Dios y otras veces es diferente tentes en determinados ámbitos de la
(Gn 16,7-14; 18,lss. en conexión con creación (Dt 32,8 G; Si 17,17), se ca-
19,1; Éx 3,2; Jue 6,11-24). La tensión lifica a dichos intermediarios como
se diluye si se tiene en cuenta que las mensajeros de Yahveh que, en cuan-
tradiciones de revelaciones de Yahveh to seres cuasidivinos, superiores a los
aquí descritas se conservaron origina- hombres (Sal 8,6), creados en bene-
riamente en lugares sacros de la época ficio de la estructura totalmente per-
preisraelita, donde fueron adornados fecta y acabada del cielo y la tierra
con rasgos de los númenes locales. (Gn 2,1; Sal 148,2-5) y espíritus del
Bajo la exposición, a primera vista ejército celeste (1 Re 22,19-22), ejecu-
desconcertante, subyace el propósi- tan, por mandato del Dios de Sión y
to, por un lado, de evitar en la des- al servicio de la revelación de su reino,
cripción de las apariciones de Dios la todas sus órdenes: como intermedia-
impresión de un desdoblamiento de rios en la guía de Israel (Éx 23,20.23)
89 Ángel

y de la protoiglesia (Hch 8,26), como Antiguo Testamento y del Nuevo


instrumentos de las decisiones tan- Testamento, Dios desterró de supo-
to salvíficas como funestas de Dios sición dominante a los ángeles que
(Sal 35,5s.; Le 1,11-19.26-38), como no estuvieron a la altura de su res-
intercesores (Job 33,23) y espíritus ponsabilidad (Job 4,18; 15,15; Jud 6;
protectores (Mt 18,10) de los hom- 2 Pe 2,4) y los arrojó del cielo a la tie-
bres y como reveladores de los secre- rra (Sal 82,7; Le 10,18; Ap 12,7-12)
tos del fin de los tiempos (Dn 7,16; («ángeles caídos») donde, bajo la je-
Ap 17,1.7). Se mencionan los nom- fatura de Satanás (? Diablo), prínci-
bres de ? Gabriel (Dn 8,16; 9,21; pe (Jn 12,31) y dios de este mundo
Le 1,26), ? Miguel (Dn 10,13.21; (2 Cor 4,4), homicida desde el prin-
12,1; Ap 12,7) y? Rafael (Tob 12,15). cipio y padre de la mentira (Jn 8,44),
Aparte la concepción de la corte ce~ han instalado el dominio combativo
leste, en el Antiguo Testamento y del engaño (2 Cor 11,14) y de la vio-
el Nuevo Testamento se han intro- lencia (2 Cor 12,7; Ap 12,17), que se
ducido otras líneas de pensamiento mantendrá (Ap 20,8) hasta la irrup-
para la caracterización de los ánge- ción del reino eterno de Dios. Pero
les y ahora se habla no sólo de ar- aunque la gloria de los ángeles es tan
cángeles (1 Tes 4,16), de príncipes grande que incluso los arrojados del
(Jos 5,14; Dn 10,20) y de vigilantes cielo conservan el resplandor de su
(Dn 4,10) o de principados, potesta- excelsitud anterior (Jud 9), con todo,
des, tronos, virtudes y dominaciones la dignidad del Mesías exaltado por
(Ef 1,21; Col 1,16), sino también (y Dios, que ha venido en ayuda no de
a modo de indicación) de querubines los ángeles sino de la descendencia
(Heb 9,5) y de los cuatro seres junto de Abrahán (Heb 2,16), es incom-
al trono de Dios (Ap 4,6ss.) elevados parablemente mayor que la de todos
al rango de ángeles, después de que los ángeles (Heb 2,5), que han sido
ya el Antiguo Testamento había pre- destinados por Dios a ser servidores
sentado a los querubines corno cen- de su obra salvífica (Heb 1,14) y es-
tinelas (Gn 3,24; Ez 28,14), corno tán deseosos de ver la consumación
naturalezas mixtas en torno al trono del reino de Dios (1 Pe 1,12), aunque
de Dios (Éx 25,18-22; 1 Re 6,23-28; no conocen la fecha del término es-
Sal 18,11; Ez 1,8-11) y corno mag- tablecido (Me 13,32). No es, pues, a
nitudes del ámbito celeste, de forma los ángeles, sino a Dios, a quien se
análoga a la de los serafines alados le debe adoración y gloria (Ap 19,10;
(Is 6,2) (? querubines y serafines). 22,8).
En el Nuevo Testamento y en el ju- • Bibliografía: L. DEQUEKER, «La
daísmo temprano se perciben las cour céleste de Yahvé», CoLLMECHL
huellas de una reflexión sobre la na- 52 (1967), págs. 131-140; H. HAAG,
turaleza de los ángeles (Me 12,25; El Diablo, Ba 1978; V. HrRTH, Gottes
Hch 23,8). Según indicaciones del Boten im A'I, B 1975; H. R6TTGER,
Ángeles, caída de los 90

Mal'a k jhwh. Bote von Gott, Fr 1978; el que, en adelante, será posible ofre-
EWNT 1, págs. 32-37 (I. BROER); cer material mítico, referido al final
TRE 9, págs. 583-586 (H. SEE- de los tiempos, del que se nutre la
BASS); págs. 596-599 (Ü. BOCHER); tradición del judaísmo temprano y
TttWAT 4, págs. 887-904 (D. N. del primitivo cristianismo para ex-
FREEDMANN y otros); J. Rrss y presar, en el horizonte de las esperan-
H. LIMET (dirs.),Angesetdémons, Lv zas «apocalípticas», una acentuación
1989; H. CAZELLES, «Fondernents extrema de la maldad que precederá
bibliques de la théologie des anges», al «fin» -y, a una con ello, la falta de
RTaoxr 98 (1990), págs. 181-193. relación con la historia y con la re-
Ernst Haag dención (l' Apocalíptica). Con todo,
en la época postneotestamentaria la
evolución de las enseñanzas acerca
ÁNGELES, CAÍDA DE LOS del anticristo no se basaba tanto en
? Ángel, ? Demonio, ? Diablo, 1 y 2 Jn sino que partía sobre todo de
? Mal. 2 Tes 2,1-12 (cf. Me 13,5-27 par.) y
Ap 13,1-10 (cf. Ap 13,11-18 y 16,13;
19,20; 20,10). Pero en ningún pasaje
ANTICRISTO del Nuevo Testamento se identifica
l. CONCEPTO Y TESTIMONIOS ANTIGUOS. al anticristo con el ?' demonio, ni si-
2. ANTIGUO TESTAMENTO Y JUDAÍSMO TEM- quiera bajo el nombre de BEA-1.áp (de
PRANO. 3. NUEVO TESTAMENTO. una glosa posterior) de 2 Cor 6,15.

l. CONCEPTO Y TESTIMONIOS 2. ANTIGUO TESTAMENTO


ANTIGUOS Y JUDAÍSMO TEMPRANO
No existen testimonios para el vo- No puede comprobarse la presencia
cablo av'tÍXptcnoc; anteriores a las de un anti-Cristo= anti-Mesías ni
cartas joaneas (1 Jn 2,18.22; 4,3; en el Antiguo Testamento ni en el
2 Jn 1, 7). Este neologismo lingüís- judaísmo temprano. Ha fracasado
tico puede entenderse de dos ma- la tentativa de la historia de las reli-
neras, según que se traduzca la pre- giones por establecer una derivación
posición av'tÍ por «en lugar de» o respecto de la lucha mitológica del
«contra». En el primer caso, el an- Dios creador con el dragón del mar
ticristo se pone en lugar de Cristo (cf. Is 51,9-10; Sal 74,3-4), ya que,
(cf. los 'JfEUDÓXpteno1. en Me 13, por ejemplo Is 27,1 espera para el
22 par. Mt 24,24). En el segundo, se fin de los tiempos una repetición de
dirige contra la confesión cristiana y aquel acontecimiento del principio.
difunde falsas doctrinas sobre Cristo Y menos aún ayuda la indicación
(cf. 1 Jn 2,18). Con la formación de de Zac 3,1, donde «Satán» actúa
la palabra av'tÍXptcnoc;, las cartas de como acusador en el cielo e inten-
Juan proporcionan ya el tópico bajo ta impedir la instalación del sumo
91 Antiguo Testamento

sacerdote Josué, que estaba delante blasfemos» (Ap 13,l; cf. 17,3) compi-
de Dios, ni tampoco la pretensión ten con los títulos de soberanía cris-
de Belial en los escritos de Qumrán tológicos.
(lQM 1,1; cf. 4QTest 22-30) de ser • Bibliografía: Cf. la bibliografía de
el jefe de todos los poderes hostiles a TRE 3, págs. 23s.; R. E. BROWN,
Dios. Sólo la tradición postalmúdi- The Epistles of]ohn, NY 1982, págs.
ca de los judíos conoce la figura del 332-337; B. RIGAUX, L'Antéchrist
«Arrnilos» (cf. Bill 3, págs. 638ss.). et l 'opposition au royaume messia-
Podría, como máximo, plantearse nique, Gembloux-P 1932; G. STRE-
la pregunta respecto de la apoca- CKER, Der Antichrist. Zum religi-
líptica judía que, desde el libro de onsgeschichtlichen Hintergrund von
/' Daniel, tiende a estilizar a los ene- 1 Joh2,18.22; 4,3 und2joh 7 Text
migos de Israel según el modelo de and Testimony. FS A. F J. Klijn,
/' Antíoco IV Epííanes (Dn 8,24s.; Kampen 1988, págs. 247-254; H.-J.
11, 36-39; cf. 9,27; 11, 31; 12,11), KLAUCK, Der Antichrist und das jo-
presentado como el adversario sim- hannische Schisma. Zu 1 ]oh 2,18-19:
ple y directo de Dios (AsuMo 8,1). Christus bezeugen. FS W Trilling,
L-Fr 1990, págs. 237-248; G. C.
3. NUEVO TESTAMENTO ]ENKS, The Origins and Early De-
Las afirmaciones más pormenoriza- velopment of the Antichrist Myth,
das del Nuevo Testamento sobre la BZNW 59 (1991); H.-J. KLAUCK,
actuación del anticristo al final de los Der erste johannes - Brief, EKK
tiempos se encuentran en Ap, aunque 13/1, págs. 146-155; G. W. LoR-
en él no figura el terminus technicus EIN, The Antichrist Theme in the
ávüxpte,-co~. En sentido estricto, lntertestamentar Period, NY 2003.
sólo podría calificarse de anticristo Karlheinz Müller
a la «primera bestia» de Ap 13,1-10,
cuyos rasgos están configurados de
acuerdo con la leyenda del Nero re- ANTIGUA ALIANZA
divivus (cf. Ap 17, 8ss.ll; 13,18): del /' Alianza.
mismo modo que Cristo ha recibido
todo el poder de Dios, así lo ha reci-
bido la bestia del demonio (Ap 13,2); ANTIGUO TESTAMENTO
está mortalmente herida (Ap 13,3), l. CONCEPTO. 2. EN LA HISTORIA DE LA TEO-
como el Cordero (Ap 5,6); se le resti- LOGÍA Y EN LA DOGMÁTICA. 3. PROBLEMAS AC-
tuye la vida (Ap 13,3) como a Cristo TUALES DE LA TEOLOGÍA SISTEMÁTICA.

(Ap l,17s.) y es entronizada (Ap 13,2)


como lo ha sido Cristo (Ap 5,12). Al l. CONCEPTO
sello del nombre de Cristo (Ap 7,3; El concepto de Antiguo Testamento
14,1) responde con su propia señal designa la primera de las dos partes
(Ap 13,16ss.; 14,9ss.). Sus «nombres en que se divide la Biblia cristiana y la
Antiguo Testamento 92

primera etapa de la historia de la sal- por tanto, nuevas denominaciones,


vación y de la revelación tal como esta como por ejemplo Primer Testamento,
Biblia la entiende. Apela a la J' alian- o se recurre a formulaciones al pare-
za de Dios con J' Israel y es, por tan- cer más genéricas, como Biblia he-
to, inseparable de los problemas de la brea o Biblia judía. Pero estas otras
teología de la alianza (sobre todo en la expresiones no abarcan la totalidad
traducción del hebreo b'rit por el grie- del concepto de Antiguo Testamento.
go diatheke y el latín testamentum). Tampoco las designaciones específi-
El único pasaje bíblico que califica camente lingüísticas o religiosas re-
al «testamento» (o «alianza») como producen con precisión el origen y
«antiguo» establece una conexión el alcance del Antiguo Testamento.
entre la expresión total y la Sagrada Existe una estrecha conexión entre
Escritura (2 Cor 3,14). Con todo, el fundamento del problema y su so-
aquí no hay todavía un terminus te- lución: la traslación de la originaria
cbnicus para la Escritura, porque tras denominación ·del libro -Sagrada
la «lectura del Antiguo Testamento» Escritura- a la nueva Escritura aho-
se halla sólidamente instalada la idea ra divida en dos partes, y la posición
del documento de la alianza leído de la Escritura más antigua -con-
(o recordado) como conclusión del cediéndole el primer lugar- mar-
pacto (Éx 24,7). La transición des- can la función teológica del Antiguo
de los «libros de la antigua alianza» a Testamento como documento funda-
la identificación, ya total en cuanto cional y como «presupuesto» respecto
al concepto, de la alianza con estos del Nuevo Testamento.
mismos libros, ha avanzado con len- • Bibliografía: E. ]ACOB, «Príncipe
titud y con fluctuaciones. No se pue- canonique et formation de l'An-
de precisar el punto temporal exacto cien Testament», VTS 28 (1974),
en que aparece la primera mención _p ágs. 101-122; J. A. SANDERS, «Text
del Antiguo Testamento como par- and canon: Concepts and rnethod»,
te del canon. La tradicional fijación JBL 98 (1979), págs. 5-29; N. LoH-
en Melitón de Sardes (h. el 180 d.C.) FINK, Der niemals gekündigte Bund,
es ambigua, porque su designación Fr 1991 (trad. castellana: La alian-
del canon de los «libros de la anti- za nunca derogada); E. ZENGER, Das
gua alianza» no permite deducir un Erste Testament, D 1991; A. ZIEGEN-
correspondiente Nuevo Testamento, AUS, Kanon (HDG I/3a), Fr 1990.
sino que puede leerse todavía en el Christoph Dohmen
sentido de 2 Cor 3,14. Pero es que,
además, el diálogo judeocristiano ha 2. EN LA HISTORIA DE LA
vertido dudas sobre el concepto mis- TEOLOGÍA y EN LA DOGMÁTICA
mo de Antiguo Testamento, debido a) El Antiguo Testamento en el ori-
a la frecuente (des)valorización de lo gen de la Iglesia. La aceptación del
«antiguo» (Heb 8,13). Se proponen, Antiguo Testamento como Escritura
93 Antiguo Testamento

sagrada es parte constitutiva del pro- comunidad religiosa judía, de modo


ceso de formación y del devenir de que la Iglesia judeocristiana no es-
la Iglesia. No hubo necesidad para taba obligada a cumplir las normas
ello de una decisión refleja y medi- judías. Pero la decisión no se tomaba
tada, ni mucho menos controverti- en contra del Antiguo Testamento,
da. En efecto, el mismo Jesús forma sino que desembocó en un enfren-
parte de aquel proceso de revelación tamiento de gran calado acerca del
que testifican «la ley, los profetas y camino de la salvación, en el curso
los escritos (veterotestamentarios)», del cual el Antiguo Testamento con-
Es cierto que, a cuanto alcanzamos servaba todo su rango de teología de
a ver, Jesús no se legitima desde el la revelación precisamente para que
Antiguo Testamento, pero el Dios tuviera validez la argumentación de
que le legitima es «el Dios de Israel», Pablo: ¿cómo se salva el hombre, en
. el Dios que el Antiguo Testamento virtud del cumplimiento de la ley o
testifica en concreto y de modo vin- mediante la fe en la acción salvífi-
culante. A Jesús se le percibe y se le ca de Dios por medio de Cristo? La
interpreta desde el primer momen- decisión de que es la fe en Cristo la
to en conexión con esta revelación, que salva convertía, sin duda, en su-
incluso allí donde sus seguidores le perfluo el cumplimiento de la ley ju-
entienden como singular, nuevo, día como medio de salvación, pero
definitivamente válido e insupera- liberaba, precisamente según Pablo,
ble. La conformidad de Jesús con la para la intención más profunda de
_ Escritura (cf. 1 Cor 15,3s., pero tam- toda la ley como realización del
bién Le 24,27 o las citas de cumpli- amor (Gál 5,13-26). Y así, cuando
miento de Mt) no se agota en chatos se pregunta por la voluntad de Dios,
cumplimientos de profecías puntual- no hay posiciones antitéticas entre el
mente pronunciadas, sino que apun- Antiguo y el Nuevo Testamento. Se
ta a la comprobación de que exis- explica de este modo que también
te una correspondencia entre Jesús los temas de la ? ley y el evangelio,
y el Dios que da testimonio de él o de «la fe y las ? obras» estén pre-
en el Antiguo Testamento. Si bien sentes en la teología cristiana. Tomás
la primera comunidad estaba funda- de Aquino habla de la «ley de la nue-
mentalmente interesada en que todo va alianza» como acción del Espíritu
Israel reconociera a Jesús, la misión Santo que nos inhabita. Lutero sigue
a los paganos obligaba a formular la las huellas del «evangelio» también
pregunta de los deberes de los genti- en el Antiguo Testamento. Las ten-
les que abrazan el cristianismo frente siones surgen en y desde las prime-
a la ley judía. La decisión en favor de ras etapas de la historia como conse-
la libertad frente a la forma de vida cuencia de la separación definitiva de
de los judíos liberaba a la comunidad judíos y cristianos. La «nueva alian-
cristiana respecto de aquella concreta za» -una esperanza fundamentada
Antiguo Testamento 94

en la promesa a Israel (Jr 31,31)- se tórica, «modelos» veterotestarnenta-


sitúa ahora, en la valoración cristia- rios, sin tener en cuenta los cambios
na, en contra de los que la niegan y de las circunstancias. Fue funesta la
se mantienen, por consiguiente, an- tendencia de la Carta de Bernabé:
clados en una alianza caducada. La acentuaba la llamada teoría del des-
denominación cristiana de «Antiguo heredamiento (teoría de la sustitu-
Testamento», testificada ya desde ción), según la cual los cristianos
el s. II, ve en estos libros sobre todo el habrían recibido en exclusiva la he-
testimonio de la acción reveladora de rencia del Israel veterotestamentario
Dios que lleva a la alianza definitiva- en virtud de la concepción de que, ya
mente válida de Cristo y que -lo que como consecuencia de su apostasía
es más grave- en cuanto testimonio en el Sinaí, este pueblo había per-
de la revelación ha sido confiado a dido para siempre su vocación. La
la Iglesia de la nueva alianza de una tendencia a minusvalorar el judaís-
manera tan exclusiva que la comuni- mo llevó finalmente, en Marción,
dad judía (en contra de Rom 9-11), a la reacción, opuesta a la Carta de
queda excluida, mientras no se haya Bernabé, de que debe condenarse el
hecho cristiana, de su eficacia salva- Antiguo Testamento como obra de
dora. El Vaticano II señala aquí un un defectuoso creador de un mundo
expreso cambio de rumbo. malo y de contraponerle la revela-
b) El Antiguo Testamento en el uso de ción salvífica en Cristo, que el pro-
la Iglesia. La utilización del Antiguo pio Marción redactó y a la que confi-
Testamento señaló, ya desde fechas rió unidad a partir de algunas cartas
muy tempranas, algunas orientacio- de Pablo convenientemente adereza-
nes básicas que pasaron a conver- das y de algunas secciones del evan-
tirse en normativas. En Justino, el gelio de Lucas: un intento que ha-
Antiguo Testamento servía -como lló su prolongación en las doctrinas
también, bajo múltiples aspectos, el gnósticas. La Iglesia defendió (con
Nuevo- para aducir, en perspectiva firme perseverancia y de forma vin-
apologética, la prueba de que Jesús culante) la unidad de la revelación
es el Mesías esperado por los judíos. de ambos Testamentos, tal como se
Clemente de Roma consiguió descu- correspondía de hecho con los orí-
brir una correspondencia estructural genes cristianos, y fue justamente
profunda entre las instituciones vete- recorriendo este camino como des-
rotestarnentarias y las neotestamen- cubrió su /' canon neotestarnenta-
tarias y extrajo de ella directivas, una rio. Pero la condena de hecho del ju-
tendencia que, desde el s. III, intentó daísmo como forma de un servicio
trasladar a la configuración existen- a la ley incompleto, según la carne,
cial cristiana (la eclesial y la social), condujo también con bastante fre-
sin filtros, a lo largo de diversos im- cuencia a la devaluación del Antiguo
pulsos y con amplia repercusión his- Testamento, porque se disculpaba su
95 Antiguo Testamento

supuesta imperfección como adap- la idea de que también, a la inversa,


tación pedagógica de Dios a un pue- el Nuevo Testamento sólo puede ser
blo rebelde. entendido desde el Antiguo (p. ej., en
Por otra parte, la unidad de la re- el campo de las preguntas sobre la
velación en ambos Testamentos, tal teología de la creación o para el recto
como la entendieron teólogos como entendimiento del concepto del reino
Ireneo, fructificó de múltiples. mane- del Mesías o del reino de Dios). Se
ras en la teología patrística y en la es- corrige también así el tropo unilate-
piritualidad de la Iglesia primitiva. Se ral de que, en términos generales, el
trataba nada menos quede compren- Nuevo Testamento es una superación
der la unidad y la: singularidad con- del Antiguo o que valora el Antiguo
creta de Dios a partir de la totalidad tan sólo como un peldaño (y dejaría
de su actuación reveladora. La ínter- de ser, por consiguiente, autocornu-
pretación, de toda fa Escritura como nicación permanente de Dios). Pues
referida a Cristo y su apropiación por si bien la Iglesia, según el concilio de
él y desde él, fueron las claves herme- Trente, «con igual afecto de piedad
néuticas que, de manera genial, y an- e igual reverencia recibe y venera to-
ticipándose a todos, utilizó- Orígenes. dos los libros, así del Antiguo como
Toda su teología bíblica abría la mi- del Nuevo Testamento, como quiera
rada a la, estructura tipológica de la que un solo Dios: es el autor de am-
acción. reveladora .. Tipo· y antitipo bos» (DS. 1501), con todo, no se ha
(este segundo entendido como cum- explorado a fondo el contenido del
plimiento, como superación, como Antiguo Testamento, especialmente
demostración de la siempre perma- en el campo de la teodicea (ya desde
nente autofidelidad de Dios y tam- la Escolástica). Se ha prestado aten-
bién tipo y antitipo como contrapo.- ción a las, enseñanzas del Antiguo
sición entre salvación y condenación), Testamento en la teología de la crea-
arrojan, hasta. el día de hoy luz en la ción y en las concepciones histórico-
recíproca· correspondencia de am- salvíficas (pecado y salvación en la
bos-Testamentos. En todo caso, esta historia)'. Se prefieren abiertamen-
mirada revela una tendencia a con-- te algunas determinadas secciones·
templar demasiado- unilateralmente. (p-.. ej., Génesis, Isaías y; de forma
elAntiguo Testamento, y el Nuevo destacada, los salmos po.tt su rango
Testamento en la línea; de anuncio, en la liturgia); El decálogo ha tenido
y cumplimiento que no-hace justicia, en todas las etapas importante sig"
al carácter-de promesa que cualifica nificación por sus enseñanzas éticas.
a los dos.Testamentos .. Se hizo clási- La. unilizacién en nuestros días. del
ca la definición deAgustín: «Nooum mcho,do etíiico hlsrórícoha permiti-
Testamentum in, Vete_re latet; Vetus in do analizar con, mucha mayor pre-
Nouo-patet», Debe, COR todo, com- cisión los: problemas relacionados
plementarse este punto, de: vista con, con: la autorfa, las circunstancias y
Antiguo Testamento 96

el esclarecimiento del entorno his- Jr.; D. L. Bocx y P. ENNS, Three


tórico-religioso de los muy diversos ½ew on tbe New Testament Use ofthe
escritos del Antiguo Testamento, de Old Testament, GR 2007; M. J. J.
suerte que se perciben con mayor ni- MENKEN y S. MoYISE, Deuterono-
tidez las intenciones de los enuncia- my in tbe New Testament, Lo-NY
dos y, en consecuencia, el contenido 2007; l. CARBAJOSA y L. SÁNCHEZ
revelado. Al principio, y siempre de (dirs.), Entrar en lo Antiguo: Acerca
nuevo, la crítica bíblica vinculada a de la relación entre Antiguo y Nuevo
la teología servía también, en nom- Testamento, Ma 2007.
bre de una visión racionalista, para
negar la pretensión de revelación. La 3. PROBLEMAS ACTUALES
interpretación histórica en el sentido DE LA TEOLOGÍA SISTEMÁTICA
de un pensamiento evolutivo progre- La constitución Dei Verbum del
sivo confería al Antiguo Testamento Vaticano II vuelve sobre el tema de
un estatus si no totalmente negativo la unidad de la revelación en ambos
sí al menos incompleto e imperfecto Testamentos y contempla, siguien-
(p. ej., Hegel). Schleiermacher puso do la interpretación tradicional, al
en duda el carácter normativo del Antiguo Testamento como «prepa-
Antiguo Testamento para el cristia- ración» de Cristo, pero se esfuerza,
nismo. Harnack abogó en su céle- a la vez, por señalar la autonomía
bre obra sobre Marción por el re- permanente de esta revelación (Dei
chazo, como realidad ya vencida, del Verbum 14ss.). Podrían abrir mejo-
Antiguo Testamento como Biblia res perspectivas que el tradicional
cristiana. Para E. Hirsch (1936), el aprecio del Antiguo Testamento al-
Antiguo Testamento es el documen- gunas declaraciones fundamentales
to de una religión extraña, superada sobre la revelación en cuanto auto-
por Cristo. Por otro lado, los exége- comunicación de Dios «en hechos y
tas crítico-históricos del s. xx han palabras», testificada, precisamente
redescubierto el rango del Antiguo como tal, en el Antiguo Testamento.
Testamento y mantienen una con- Si, de acuerdo con la convicción
troversia de palpitante interés acer- cristiana, esta autocomunicación se
ca de la continuidad o discontinui- orienta, desde el mismo Dios, a la
dad de ambos Testamentos, acerca encarnación de su Hijo, entonces
del «principio» creador de unidad en los hechos y las palabras veterotes-
el Antiguo Testamento y acerca de la tamentarias no están determinados
utilización del Antiguo Testamento por un transitorio «antes» (en el sen-
por judíos y cristianos. tido de algo que más tarde es supe-
• Bibliografía: C. A. EvANS (dir.), rado). Y así, el Antiguo Testamento
From Prophecy to Testament: The conserva, no a pesar de, sino preci-
Function of the Old Testament in tbe samente en beneficio de Cristo, su
New, Peabody 2004; W. C. KAISER valor propio, tanto en la matizada
97 Antiguo Testamento

pluralidad de cada acontecimiento na en la historia universal humana.


concreto como en su totalidad. Así puede confirmarse a través de
El reconocimiento cristiano de la las concordancias con la revelación
autonomía del Antiguo Testamento descubiertas en otras religiones, si
ha aumentado en la medida en que se bien la revelación del Antiguo y del
ha reconocido de nuevo al judaísmo Nuevo Testamento y sus tradiciones
postbíblico como legítimo oyente o sigue siendo la única norma norma-
intérprete de esta parte de la revela- tiva. Tal vez pueda explorarse me-
ción (en contra de la funesta idea de jor su profundidad a la luz de otras
la pérdida de la salvación por parte de experiencias. Precisamente a partir
Israel). Las reflexiones sobre la teo- de la idea de que todos los hombres
logía paulina, la renovada reflexión son ? imagen de Dios, el Antiguo
sobre Rom 9-11 y el inicio de un Testamento no circunscribe la ac-
.proceso de conversión tras las estre- ción divina a un reducto particular,
mecedoras experiencias de las con- sino que despierta la esperanza de
secuencias de la hostilidad cristiana salvación de Dios para todos.
contra los judíos (.l' antijudaísmo) • Bibliografía: H. VON CAMPENHAU-
han abierto los ojos para que la alian- SEN, Die Entstehung der christlichen
za-Cristo no destruya la alianza con Bibel, Tu 1968; Y. CoNGAR. Eccle-
Israel, si bien, en el momento actual, sia ab Abe!: FS K Adam, D 1952,
Cristo es tanto la señal de la evolu- págs. 79-208; A. DEISSLER, Die
ción del enfrentamiento entre judíos Grundbotschaft des AT, Fr 1987;
y cristianos como también, para los A. H. J. GuNNEWEG, Vom Verste-
cristianos, del carácter vinculante de hen des AT Eine Hermeneutik (ATD
la revelación a Israel. Erg. -Reihe 5), Go 1988 (con biblio-
Según esto, los judíos tienen sus grafía); V HAHN, Das toare Gesetz
propias razones para reconocer el (MBTH 33), Ms 1969; Le Canon de
Antiguo Testamento como revela- l'Ancien Testament, bajo la dir. de
ción libremente ofrecida del úni- J. D. MESTLI y O. WERMELINGER,
co Dios. En la medida en que los G 1984; K. LEHMANN, «Das AT in
cristianos admiten que es Cristo la seiner Bedeutung für Leben und
norma de fe que todo lo decide, en Lehre in der Kirche heute», TTHZ
esta misma medida le pertenece di- 98 (1989), págs. 161-170; N. LoH-
rectamente a él también el Antiguo FINK, Der niemals gekündigte Bund.
Testamento -aun respetando toda Gedanken z. christlicb-jüd. Dialog,
su autonomía-, es decir, que tam- Fr 1989 (trad. española: La alianza
bién la revelación veterotestamen- nunca derogada); ÍDEM: «Der Begrif
taria es normativa. Esto no impide, "Bund" in der biblischen Theolo-
a la vista de la ? voluntad salvífi- gie», THPH 66 (1991), págs. 161-176;
ca universal de Dios, confiar en la M. MARCUS, E. w. STEGEMANN y
eficacia de la acción salvífica divi- E. ZENGER (dirs.), Israel und die Kir-
Antijudaísmo 98

che heute. FS E. L. Ehrlich, Fr 1991; regiones de Fenicia y Celosiria. Tras


F.-W. MARQUARDT, Das christliche la IV guerra siria (221-217), conclui-
Bekenntnis zu ]esus dem Juden. Eine da sin éxito, en la V guerra (202-195?)
Christologie, vol. l, M 1990; vol. 2, recuperó, tras la victoria de Panión
M 1991; F. MussNER, Die Kraft (200 a.C.), todo el territorio de Siria
der Wurzel. Judentum-fesus-Kirche, y Palestina (medidas favorables a
Fr 1987; ÍDEM, Dieses Geschlecht los judíos, según Josefo, ant. XII,
wird nicht vergehen. Judentum und 138-153). Su penetración en terri-
Kirche, Fr 1991; G. vox RAD, Theo- torio europeo desencadenó un en-
logie des AT, vol. l, M 1978; vol. 2, frentamiento con los romanos, que
M 1980; H. REVENTLOW, Haupt- concluyó en la derrota de Magnesia
probleme der bibliscben Theologie im (189 a.C.) En la subsiguiente paz de
20 Jh, Da 1983 (con bibliogafía); Apamea (189/188), Antíoco tuvo que
ÍDEM, Epochen der Bibelauslegung, renunciar a sus posesiones en Asia
vol. 1: Vom AT bis Origenes, M Menor hasta el Taurus.
1990; SM 1, págs. 102-108 (con bi- • Bibliografía: E. WrLL, Histoire po-
bliografía) (trad. cast.: Sacramentun litique du monde bellénistique, Nan-
Mundi, Ba 1972-1976); R. SMEND y cy 1979-1982.
U. LUTZ, Gesetz, St 1981; TRE (con Heinz Heinen
bibliografía); C. THOMA, Christliche
Tbeologie des Judentums, Aschaffen-
burg 1978; E. ZENGER, Das Erste ANTÍOCO IV EPÍFANES
Testament. Die jüdische Bibel und
die Christen, D 1991; W. ZIMMER- Hijo deAntíoco III, desde el 189 a.C.
LI, Grundlage der altestamentlichen rehén en Roma. Intercambiado, el
Theologie, St 1982. año 175, por su primo Demetrio, con-
Wilhelm Breuning siguió, con la ayuda de Eumenes II
de Pérgamo, el trono seléucida y
reinó desde el 175 al 164 a.C. En
ANTI JUDAÍSMO el transcurso de la VI guerra siria
J' Antisemitismo. (170-168), desencadenada por la di-
nastía ptolemaica a causa del conflic-
to en Celesiria, conquistó la mayor
ANTÍOCO 111 MEGAS parte de Egipto, salvo Alejandría,
y actuó como tutor de su sobrino
Hijo de Seleuco II, nacido hacia el Ptolomeo VI. No puede excluirse
243-242 a.C. y rey de Siria (223-187 que ya el año 168 se hiciera coro-
a.C.). En el curso de varias campañas nar en Menfis faraón de Egipto. Bajo
militares en Asia Menor, consiguió la presión de Roma (ultimátum del
someter de nuevo al imperio seléu- enviado senatorial Popilio Lenas en
cida los territorios orientales y varias Eleusis, cerca de Alejandría), en el
99 Antíoco V Eupátor

verano del 168 tuvo que interrumpir Armenia y las regiones orientales del
su segunda campaña y abandonar reino, Antíoco sucumbió, el año 164,
Egipto. Sus tentativas por propor- víctima de una enfermedad. Poco
cionar una cierta unidad y fortale- antes habría puesto en marcha, al
za al imperio seléucida, compuesto parecer, una política más concilia-
por elementos étnicos, culturales y dora frente a los judíos ortodoxos.
religiosos muy heterogéneos, me- Su autoproclamación como Theos
diante la helenización y el culto im- Epiphanes («manifestación de Dios»
perial, sólo en parte consiguieron o «Dios aparecido») se inserta en el
su objetivo. Esta política provocó marco tradicional del culto helenis-
resistencias, especialmente encona- ta a los soberanos. Se entiende fácil-
das en algunas capas del judaísmo. mente que en los libros bíblicos (Dn;
La precaria situación de las fuentes 1 y 2 Mac) se le juzgue de una ma-
(entre otras cosas por parcialidad y nera extremadamente negativa, pero
confusión en la cronología) dificulta estos mismos escritos indican hasta
hasta hoy día el consenso acerca de qué punto contribuyeron las disen-
las causas y el curso del conflicto, siones intrajudías al agravamiento
así como sobre las exactas posicio- de la situación.
nes y objetivos de los contendientes. • Bibliografía: E. R. BEVAN, The
Es, de todas formas, claro que, al house of Seleucos, L 1902, reprod.
igual que su antecesor Seleuco IV, 1966; E. W1LL, Histoire politique
que reinó del 187 al 175, Antíoco du monde héllenistique, Nancy
se vio envuelto en un conflicto in- 1979-1982; O. MARKHOLM, An-
trajudío entre por un lado la capa tioch IV of Syria, Cp 1966; ÍDEM,
superior de Jerusalén, parcialmen- The Cambridge History ofjudaism,
te helenizada, y por otro lado algu- vol. 2, C 1989, págs. 278-291, 675s.
nos círculos ortodoxos conservado- (con bibliografía); K.-D. ScHUNCK,
res. Antíoco instaló una comunidad l. Makkabderbuch, Gt 1980; CH.
griega en Jerusalén, prohibió, el año HABICHT, 2 Makkabderbuch,
167, el culto a Yahveh, erigió un altar Gt 21979; H. KYRIELEIS, Ein su:
a Zeus Olímpico al lado y por enci- nis des Konigs Antiochos IV von Sy-
ma del altar de Yahveh (1 Mac 1,54: rien, B 1980; B. BAR-KocHVA, ju-
la «Abominación de la desolación») das Maccabaeus, C 1988.
y promovió el culto imperial. Esta Heinz Reinen
política helenizadora forzada desem-
bocó en sangrientas persecuciones y
provocó la rebelión macabea (desde ANTÍOCO V EUPÁTOR
el 166 a.C.) y el nacimiento, en defi-
nitiva, de un Estado judío indepen- Eupátor (xde noble padre»), hijo de
diente. En el curso de una campaña Antíoco rv, nacido h. el 173 a.C., rei-
emprendida el año 166 a.C. contra nó, con ayuda de su tutor, Lisias, del
Antíoco VII Sidetes 100

164 al 162. Tuvo que interrumpir la blecer el imperio seléucida contra los
lucha contra Judas Macabeo, inicia- partos, pero el año 129 fue aniqui-
da con resultados favorables, a causa lado en Media con todo su ejército.
de una rebelión desencadenada por el • Bibliografía: TH. F1scHER, Unter-
«canciller del reino», Filipo. Antíoco suchungen zum Partherkrieg Antio-
restableció el templo de Jerusalén y chos VII in Rahmen der Seleukiden-
readmitió la validez de las normas geschichte, Diss. Tu 1970; E. WILL,
judías (2 Mac 11,25 y 13,23s., con Histoire politique du monde hélle-
adulteraciones; cf. también Josefo, nistique, vol. 2, Nancy 1979-1982,
ant. XII, 379-383). Las medidas ro- págs. 410-416.
manas contra el ejército y la flota de Heinz Reinen
los seléucidas debilitaron la posición
de Antíoco. En el curso de un con-
flicto dinástico fue derrotado por su ANTÍOCO IX FILOPÁTOR
primo Demetrio (I Sóter, soberano CIZIQUENO
de Siria del 162 al 150 a.C.), que or-
denó su ejecución, el año 162. Llamado así por Cízikos, lugar don-
Reinz Reinen de fue educado. Hijo de Antíoco VII
Sidetes y de Cleopatra Thea, se vio
envuelto desde aproximadamente el
ANTÍOCO VII SIDETES año 115 a.C. en conflictos perma-
nentes con su hermanastro, de ma-
Así llamado porque recibió su edu- yor edad, Antíoco VIII. Mientras
cación en Sides, localidad de Asia que éste mantenía una sólida posi-
Menor. Ostentó el título oficial ción sobre todo en Cilicia y el nor-
de Euergetes (eel benefactor»), Fue te de Siria, Antíoco IX intentaba
hermano de Demetrio II Nicátor. afianzar su poder en Celesiria. De
Cuando éste, el año 138 a.C., cayó ahí sus numerosas·guerras, con suer-
prisionero en la guerra contra los par- te alterna, contra Judea, con ayuda
tos, Antíoco se alzó con el poder en de tropas egipcias y samaritanas e
Siria y derrotó al usurpador Trifón. intervención de la diplomacia roma-
Una primera campaña, el año 138, na a favor de los judíos lo más tarde
contra Judea, acabó en fracaso; pos- el año 104 a.C. El año 95, Antíoco
teriores operaciones contra Juan encontró la muerte en guerra contra
Hircano (l' asmoneos) concluyeron Seleuco VI, hijo de Antíoco VIII.
con la capitulación de Jerusalén el También los decenios siguientes es-
133: desmantelamiento de las mura- tuvieron marcados por conflictos di-
llas, reconocimiento de la soberanía násticos y ataques desde el exterior.
seléucida y, a cambio, respeto por la Tras la conquista de Pompeyo, Siria
religión judía. Antíoco intentó, con fue declarada provincia romana, el
éxito en un primer momento, resta- año 64-63 a.C.
101 Antisemitismo

• Bibliografía: E. WILL, Histoire poli- 1934-1952; G. DowNEY, A History


tique du monde héllenistique, vol. 2, ofAntioch, Princeton 1961.
Nancy 1979-82, págs. 445-459; Frederick W Norris.
505-512.
Heinz Heinen
ANTIOQUÍA DE PISIDIA

ANTIOQUÍA DEL ÜRONTES Ciudad situada en la región fron-


teriza entre Frigia y Pisidia, junto
(Actual Antakije). Capital de Siria, a la actual Yalvac. Fue fundada en
con el sobrenombre de r¡ E1tt iiácpvr¡. el s. III a.C. por los /' seléucidas.
Fue fundada hacia el 300 a.C. por El año 25 a.C. se convirtió en co-
Seleuco I Nicátor (.l' seléucidas), que lonia romana y pasó a formar par-
le dio el nombre de su padre. Los te de la provincia de Galacia. Bajo
monarcas sirios adornaron la ciudad Diocleciano fue capital de la nueva
con magníficos edificios. Cuando, el provincia de Pisidia. Está testifica-
año 64-63 a.C., Siria pasó a ser pro- da en Josefo ant XII, 3,4 la presen-
vincia romana, Antioquía fue elegi- cia de una nutrida colonia judía ya
da sede de los gobernadores romanos bajo los seléucidas. Pablo y Bernabé
y centro de la administración. En su fundaron en esta ciudad, en el cur-
época de esplendor alcanzaron ce- so de su primer viaje misionero, una
lebridad sus columnatas adornadas comunidad cristiana (Hch 13,14-52;
con estatuas, sus templos, el palacio 14,21s.; 2 Tim 3,11).
imperial, los teatros, los baños, el es- • Bibliografía: M. F. UNGER, BS 118
tadio, etcétera. Antioquía desempe- (1961), págs. 46-53; B. LEVICK, Ro-
ñó un papel de primordial impor- man Co!onies in Southern Asia Mi-
tancia en los inicios del cristianismo nor, O 1967.
(cf. Hch 11,19ss.). Fue aquí donde Winfried Elliger
recibieron por vez primera los miem-
bros de la nueva comunidad el nom-
bre de Xpio-nuvoi y aquí tuvo lugar ANTIPAS, ANTÍPATRO
la controversia entre Pedro y Pablo ? Herodianos.
(la llamada disputa de Antioquía)
acerca de la obligación de los gen-
tiles de atenerse a la ley mosaica ANTISEMITISMO
(Hch 15; Gál 2,11-14). Antioquía l. EL CONCEPTO. 2. ANTISEMITISMO PRECRIS-

fue puesto avanzado de la difusión TIANO. 3. NUEVO TESTAMENTO.

del cristianismo en Oriente.


• Bibliografía: C. S. FISHER, D. B. l. EL CONCEPTO
WAAGE y R. STILLWELL, Antioch- El término «antisemitismo», acuña-
on-the-Orontes, 5 vols., Princeton do por W. Marr (1879), se ha im-
Antisemitismo 102

puesto como «denominación global tica romana era relativamente amis-


de un sentimiento y de una actitud tosa con los judíos, pero se produjo
radicalmente hostil frente a los ju- un giro en la época de la guerra judía
díos» (Heinemann), prescindiendo (fisco judío y, más adelante, prohibi-
del componente racista, muy pre- ción de la circuncisión). La polémica
sente en el pensamiento de Marr, literaria antisemita se mofaba de los
pero sin ninguna importancia en la orígenes judíos (leprosos expulsados
Antigüedad. Para designar las acti- de Egipto) y de su culto (adoración
tudes hostiles a los judíos dentro del de un asno, sacrificios humanos) e
cristianismo se ha preferido el térmi- interpretaba el estilo de vida judía,
no «antijudaísmo». marcado por la ley (sábado, absten-
ción de ciertos alimentos, prohibición
2. ANTISEMITISMO PRECRISTIANO de los matrimonios con no judíos,
La antigua hostilidad frente a los ju- nula participación en las fiestas pa-
díos es conocida también a través de ganas) como expresión de dejadez, de
fuentes literarias (síntesis de las acu- exclusivismo altivo (cf. 1 Mac 1,11),
saciones vertidas contra los judíos en de aversión a la humanidad y hosti-
Tácito, Historia V, 2-5; los textos an- lidad radical frente a los extranjeros
tisemitas más destacados y la réplica (cf. Est 3,8.13e).
judía en Josefo, c. Ap.), pero de ellos
no se deduce la existencia de una ac- 3. NUEVO TESTAMENTO
titud hostil común y generalizada La tradición neotestamentaria se vio
frente a los judíos. Esta actitud surgió envuelta en su conjunto en una fuerte
en el Egipto ptolemaico (s. m a.C.) oposición confesional con el judaís-
como derivación de la rivalidad en- mo contemporáneo, inevitablemen-
tre la ciudadanía griega por un lado, te apasionada para los implicados,
ávida de influencia y de prestigio, y el al menos en sus inicios, porque aquí
judaísmo alejandrino por otro lado, se enfrentaban judíos contra judíos
que pretendía preservar su autono- (cf. Rom 9,1-5). Este enfrentamiento
mía religiosa. La polémica literaria adquiere un perfil netamente antiju-
se agudizó en el contexto de la po- dío, que debe ser sometido a crítica,
lítica de helenización de los /' seléu- cuando a) en la historia de la Pasión
cidas (? Antíoco Epífanes IV) y el de los evangelios se acentúa la parti-
nacimiento del Estado /' asmoneo cipación de los judíos en el proceso
(s. II a.C.), que oprimía a las mino- de condena de Jesús (Mt 27,25) y se
rías paganas. Bajo el dominio roma- minimiza la responsabilidad de las
no, se registró en Alejandría una es- autoridades romanas (Me 15,6-15;
calada en las tensiones que acabó en Le 23,13-25; Mt 27,15-26; Jn 18,
disturbios de tipo pogrom (38 d.C.). 38-19,16); b) en los evangelios sinóp-
En sus inicios, y con escasas excep- ticos se describe, en términos genera-
ciones (como la de Calígula), la polí- les, a los /' fariseos y a los l' escribas
103 Antisemitismo

como «hipócritas» (Mt 23,13-29), de Jesucristo frente a sus hermanos


codiciosos (Le 16,14), cultivadores extraviados»), o plantearse incluso la
de una piedad superficial (Le 16,15; posibilidad de que deban entenderse
18,9) y enemigos de Jesús (Me 3,6; en el marco de las antiguas conven-
12,13; Mt 22,34s.); e) en el evan- ciones polémicas (Johnson). Tiene
gelio de Juan los «judíos» son des- aquí especial importancia la «co-
critos, lisa y llanamente, como una rrección» intra-neotestamentaria de
comunidad que se enfrenta con hos- Rom 11,13-32, en la que el judeocris-
tilidad a Jesús, como representantes tiano Pablo previene a los cristianos
del mundo incrédulo (8,23), como procedentes del paganismo contra la
hombres «de abajo» (8,23) y descen- tentación de altanería frente al pue-
dientes del diablo (8,44); d) se le nie- blo de la alianza y, por tanto, frente
ga al actual Israel la pertenencia a a la aceptación de su propia crítica
.la alianza de Dios (Gál 4,21-31) o antisemita (11,18) y recuerda que
se declara que aquella alianza era tanto los dones concedidos a Israel
sólo provisional y ha sido superada como su vocación son irrevocables
(Heb 8,13; 10,1.9); e) se describe a (Rom 11,29).
Israel como definitivamente endu- • Bibliografía: Sobre el punto 1:
recido (Hch 28,25-28), incurso en la H. CoNZELMANN, Heiden-Cbris-
ira de Dios (1 Tes 2,16), expulsado de ten-fuden. Auseinandersetzungen in
la relación de alianza (Me 12,9-12; der Literatur der bellenistiscb-rom.
Mt 21,41; Le 20,16); j) se asumen Zeit, Tu 1981; J. GAGER, The Ori-
como propias las acusaciones fun- gins ofAnti-Semitism. Attitudes To-
damentales de la antigua polémica wardJudaism in Pagan and Christi-
judía (misantropía) y se las define an Antiquity, NY-0 1983. Sobre el
como la actitud básica de los judíos punto 2: PRE Supplem 5, págs. 3-45
(1 Tes 2,15) o incluso como actitud (l. HEINEMANN); J. N. SEVENSTER,
preceptiva (Mt 5,43c) o se hacen The Roots of Pagan Anti-Semitism
valoraciones estereotípicamente ne- in tbe Ancient World, Le 1975 (con
gativas y polémicas sobre los judíos bibliografía); M. STERN, Greek and
y sobre sus instituciones (Mt 5,38; Latin Authors on jews and judaism,
Flp 3,2c.19; Ap 3,9). En el tema de vals. 1-2, Jr 1974-1980; E. GABBA,
las declaraciones antijudías de los es- «The growrh of anti-judaism or the
critos neotestamentarios es preciso Greek Attitude towards jews», en
preguntarse, caso por caso, por la si- W. D. DAVIES y L. FINKELSTEIN,
tuación de origen (orientaciones con- The Cambridge History of [uda-
trapuestas entre los judeocristianos, ism, vol. 2, C 1989, págs. 614-656,
enfrentamientos polarizados entre la 716 (con bibliografía). Sobre elpun-
sinagoga y la comunidad cristiana) y to 3: W. EcKERT, N. P. LEVINSON
por la intención (LTttK 2 1, pág. 659: y M. STOHR (dirs.), Antijudais-
«ira profética de los apóstoles judíos mus im Neuen Testamenti, M 1967;
Antitipo 104

R. RuETHER, Nacbstenliebe und bala plaza del templo (Josefo, bell.


Brudermord. Die theologische Wur- Iud. V, 238-247), pero no fue sede
zeln des Antisemitismus, M 1978; de la administración (/' pretorio,
F. MussNER, Traktat über die ju- /' litostroto) ni de Herodes ni de los
den, M 1979, págs. 212-335; ÍDEM, procuradores romanos. Aunque se
Dieses Geschlecht wird nicht verge- trataba de un lugar impuro (cf. mO-
ben, Fr 1991, págs. 73-76, 87-100; halot 18,7), se guardaban en él las
G. ÜAUTZENBERG, Mt 5,43c und vestiduras de los sumos pontífices
die antike Tradition von der jü- (Josefo, ant. XVIII, 91). Entregada
dischen Misanthropie: Studien zu a las llamas por los zelotas ya en los
Matthaus-Evangelium. FS W Pescb, inicios de la primera guerra judía
St 1988, págs. 47-77; L. T. JoHN- (Josefo, bell. lud. II, 430), Tito la
sox, «TheNewTestament'sAnti-Je- desmanteló y dirigió desde este lu-
wish Slander and the Conventions of gar la conquista del templo (Josefo,
Ancient Polernic», JBL 108 (1989), bell. Iud. VI, 68s.,93, 135 y otros).
págs. 419-441; J. H. CHÁRLES- • Bibliografía: P. BENOIT «LAntonía
WORTH (dir.), jews and Cbristians, d'Herode le Grand et le forum orien-
NY 1990, págs. 35-99; H. FROHN- tal d'Aelia Capitolina», HARVTR 64
HOFEN (dir.), Christliche Antijuda- (1971), págs. 135-167; G. KROLL,
ismus und jüdische Antipaganismus, Aufden Spuren]esu, L 1º1988, págs.
H 1990; G. CARON, L'antisémitisme 335-345; D. BAHAT y C. T. RuBIN-
chrétien: Un défi pour les Églises, STEIN, The JllustratedAtlas of]erusa-
Montreal-P 2002. lem, NY 1990, págs. 42, 52s., 55.
Gerhard Dautzenberg MaxKüchler

ANTITIPO ANTROPOLOGÍA
/' Tipología. l. REFLEXIÓN HERMENÉUTICA PRELIMINAR.
2. FUNDAMENTOo EXEGÉTICOS.

ANTONIA l. REFLEXIÓN HERMENÉUTICA


PRELIMINAR

Fortaleza situada en el ángulo no- En la tentativa por construir, so-


roccidental del templo herodiano de bre la base del Antiguo y del Nuevo
Jerusalén, en el lugar de la birah de Testamento, una antropología teoló-
Nehemías (Neh 2,8) y de la baris gica a través de una reflexión siste-
asmonea (Josefo, ant. XVIII, 91), mática, al interrogar a las tradiciones
así llamada por Herodes en memo- bíblicas, de múltiples capas y exten-
ria de su protector Marco Antonio. sas ramificaciones, surge el problema
Fortaleza, palacio, cárcel y puesto no sólo de elegir los adecuados tes-
de vigilancia en una pieza, domina- timonios de la Escritura sino tarn-
105 Antropología

bién el del enfoque, que tiene una 2. FUNDAMENTOS EXEGÉTICOS


importancia determinante para la in- Cuando se interroga al Antiguo y
terpretación. La antropología bíblica al Nuevo Testamento con el propó-
ha dado aquí entrada a una valora- sito de desarrollar una antropología
ción crítica basada en una reflexión teológica, entran en el análisis los
sobre la concepción existencial del siguientes campos (aquí sólo expues-
hombre analizada con la ayuda de la tos de manera esquemática) de las
filosofía existencial(ista) (Bultmann, tradiciones bíblicas:
vol. 2, págs. 221-235), pero debe te- a) En el Antiguo Testamento. a) La
nerse presente que en este caso exis- protohistoria bíblica como his-
te el riesgo de que se prejuzgue ya toria del /' principio, en la que se
por anticipado el contenido de lo habla de la /' creación del hombre
que se dirá más adelante acerca del (? Adán) como /' varón y /' mujer,
· hombre, de su puesto en la creación de su /' imagen y semejanza con
y en la historia y sobre su significa- Dios, pero también de la tentación
ción en la obra salvífica de Dios. En a través del poder del /' Mal, de la
perspectiva teológica, se trata de la caída en el /' pecado y sus conse-
pregunta de «si de una manera su- cuencias en la violencia y la amena-
bliminal, arcana y, por añadidura, za de la creación y, finalmente, de la
no querida, se pone el kerigma a dis- confirmación de la creación por Dios
posición del hombre de suerte que, en la alianza con Noé como presu-
a fin de cuentas, la teología queda puesto para el camino de la salvación
reducida a un capítulo de la antro- en la historia, iniciado con la /' elec-
pología» (Tielicke, vol. 1, pág. 47). ción de /' Abrahán. ~) La esperanza
Desde el punto de vista conceptual, escatológica de un mediador de la
cuando la exégesis plantea pregun- salvación que, sobre el telón de fon-
tas teológicas al Antiguo y al Nuevo do de la autoapertura de Dios en el
Testamento como una unidad que /' juicio y la /' salvación, habla del
abarca todas las tradiciones bíbli- destino del hombre (nuevo David)
cas, nunca debe perderse de vista el y de su plenitud (? Hijo del hom-
hecho de que aquí todas las afirma- bre), pero también de la realización
ciones de relevancia antropológica se de este objetivo (/' Siervo de Yahveh)
hacen en el horizonte de la revelación l' y es, por tanto, un paradigma para
historicosalvífica de Dios, en la que la admisión del hombre en la revela-
la autonomía humana aparece como ción historicosalvífica de Dios. y) La
teonomía y la historia de la humani- /' sabiduría de Israel que, después
dad, que se inicia con la creación del del exilio, se esforzaba por compren-
cosmos de la nada, alcanza una ple- der la revelación historicosalvífica de
nitud que supera radicalmente toda Dios en una creación distorsionada
autocomprensión del hombre mera- por el pecado (l' Job) y que, en el
mente intrahistórica. enfrentamiento con una actitud exis-
Antropomorfismo 106

tencial del hombre orientada al más nueva de que, mediante la ?' encar-
acá (l' Qohélet) llegó hasta la perso- nación del z Logos en el > cosmos,
nificación, teológicamente relevante, se ha abierto el ámbito de la autoafir-
de la sabiduría divina (l' Sirá) y a su mación de la criatura cerrada en sí, y
esencial vinculación con el espíritu al hombre que se decide en favor de
de Dios (l' Sabiduría). Cristo se le abre ya ahora, en virtud
b) En el Nuevo Testamento. a) Los de su conexión vital con Dios, el ac-
evangelios sinópticos, según los cua- ceso a la ?' gloria divina.
les en y con Jesucristo, principio de • Bibliografía: R. BULTMANN, Glau-
la nueva humanidad redimida, se ha ben und Verstehen, vol. 1 y 2, Tu
hecho ya realidad el ? reino escato- 81980 y 51968 (trad. española Creer

lógico de Dios, con la consecuencia y comprender, Ma 1974-1976); SM l,


de que en adelante se le plantea al págs. 168-176 (PESCH) (trad. espa-
hombre, desde ahora ya definitiva- ñola Sacramentum mundi, Ba l,
mente enfrentado a la salvación o la págs. 278-285); H. THIELICKE, Der
condenación, con una radicalidad Evangelische Glaube, vol. 1, Tu 1968;
última, la exigencia de ?' conversión E. HAAG, Der Mensch am Anfang,
y de que, en virtud de la admisión Tréveris 1970; B. LANG (dir.), An-
del hombre en la revelación histo- thropological approaches to the Old
ricosalvífica de Dios, realizada en y Testament, Fi 1985; C. DoHMEN,
con Jesucristo, se amplía extensiva e Schopfung und Tod, Sr 1988; S.-W.
intensivamente el deber del amor al SoN, Corporate Elements in Pauline
prójimo. Acontece, además, que el Anthropology, AnBib 148, R 2001.
ser humano mismo, como hermano Ernst Haag
y hermana del Señor, se ha converti-
do en receptor del amor de Dios a los
otros seres humanos. ~) Las cartas de ANTROPOMORFISMO
Pablo, en las que, en conexión con el
kerigma del Señor crucificado y re- Se denominan antropomorfismos
sucitado, y teniendo en cuenta la ten- las expresiones según las cuales Dios
sión dialéctica en la autoconcepción tiene rostro, ojos, oídos, brazos, pies,
del hombre, se desarrolla una clase entrañas, corazón, espaldas, etcéte-
de antropología que formula afirma- ra, se pone en pie, camina, se sienta,
ciones esenciales acerca del hombre duerme, se despierta, viene y otras
irredento antes de Cristo y del hom- acciones de este tenor. Entran en
bre redimido en Cristo, del hombre este capítulo, en sentido objetivo,
bajo la /' ley y en la ,l' fe, y del hom- los llamados antropopatismos, se-
bre bajo el dominio del ,l' pecado y gún los cuales Dios ama, odia, se
en la ,l' libertad de los hijos de Dios irrita, ríe, se arrepiente, olvida, es
(Sacramentum Mundi l, pág. 173). celoso, y cosas parecidas. Nunca se
y) Los escritos joánicos, con la buena le atribuyen a Dios cuerpo, alma,
107 Antropomorfismo

carne, sangre ni órganos sexuales. rece tener forma humana, pero que
Dios no es ni varón ni mujer, sólo es fuego (1,26). Junto a los antropo-
gramaticalmente es masculino: es morfismos directos aparecen los in-
Dios, sin más. Cuando se le presen- directos, por ejemplo en Sal 44,3s.,
ta bajo forma humana (&:v0pornoc_;, donde es Yahveh, es decir, su mano,
uopoú), o con sentimientos hu- su eficacia, la que distribuye los te-
manos (1ta0Eív), la Biblia sigue (en rritorios. En esta misma dirección
el Antiguo Testamento y también, apuntan los «pasivos divinos» (p. ej.,
aunque con menor intensidad, en Mt 6,9 y Ez 36,23). En realidad,
el Nuevo) los modos lingüísticos de Dios es incomparable (Is 40,25),
las religiones (antiguas), aunque evi- es un Dios oculto (45,15). Ni de la
tando siempre, a diferencia de los /' imagen y semejanza de Dios que
mitos del Oriente antiguo (p. ej., de es el hombre (Gn 1,26) y le convier-
· Ugarit) y del panteón griego, toda te en administrador de Dios en el
referencia a la sexualidad. No es ni mundo se deriva una legitimación
padre ni esposo en sentido físico. para considerar a Dios como una
Los antropomorfismos no desento- figura humana, ni de la prohibi-
nan, como si fueran un acto falli- ción de /' imágenes que, desde la
do del que debe prescindirse en el perspectiva deuteronómica, se di-
discurso sobre Dios, a condición de rige contra el culto idolátrico que
tener siempre el hecho de que sólo podría verse favorecido por las re-
mediante estos conceptos es posi- presentaciones de divinidades, se
ble expresarse y manifestarse en el sigue una prohibición de los antro-
lenguaje humano y que son emplea- pomorfismos. Los LXX y los tar-
dos, sin recelos teológicos, incluso gumim los evitan en parte, lo que
en afirmaciones abstractas (espíritu, obliga a plantearse siempre la pre-
esencia, etcétera). Serían un peligro gunta de la intención teológica de
para la comprensión de Dios si fue- los traductores. En el judaísmo tem-
ran ingenuamente entendidos como prano se utilizaron los antropomor-
descripciones adecuadas sobre la di- fismos, no sin controversia. En la
vinidad, de tal suerte que pareciera Biblia tienen un profundo sentido y
que Dios es un hombre. Pero ya la una gran significación: describen a
propia Biblia rechaza estas concep- Dios como persona viviente, le pre-
ciones: Israel no vio figura alguna sentan como el cercano, el que se
en el monte de Dios, sino que tan dirige y se inclina afectuosamente
sólo oyó su voz, concretamente en al mundo y a los hombres, tiene y
el trueno (Dt 4,12); no se pueden cultiva comunión con ellos, envía
fabricar, por tanto, imágenes de personalmente la salvación y pide
Dios (Dt 4,15ss.). Dios no mora en obediencia.
una casa al estilo de los hombres • Bibliografía: BL2, págs. 74s.; NBLEx
(1 Re 8). Ezequiel ve algo que pa- 1, págs. 109ss. (con bibliografía);
Año jubilar 108

THWNT 4, págs. 756s.; EJ 3, págs. hebreo: ?;;IÍ';J [ni?] [qrerren ne-jobeí]


50-56; IDB 2, págs. 417-430; RAC (Jos 6,5), ~'?:;ii•;:¡ ni7~illf [sopara/
1, págs. 446-450; DB(V) 1, págs. ne-jobtim] (Jos 6,4ss.) ?;;IÍ';J [ha-jobel}
662s.; F. MrcHAELI, Dieu a l'image (Éx 19,13) «cuernos de carnero»),
de l'homme, Neuchátel-P 1950; sobre todo teniendo en cuenta que
H. M. KurTERT, Gott im Menschen- según Lv 25,9 el año se inicia con
gestalt, M 1967; B. M. ZLOTOWITZ, el toque del sophar (ecuerno»). Pero
The Septuagint Translationn of tbe también podría derivarse de la raíz
Hebrew Termins in Relation to God verbal wljbl, «traer», «llevar», en la
in the Book of]eremiah, NY 1981; que se basa eventualmente la traduc-
M. L. KLEIN, «The Translation of ción &.<pE<n<; (eenvío», «delegación»)
Anthropomorphisms and Anthro- de los LXX. La Vulg. deja jobeleus
popathisms in the Targumim», VT.S como palabra extranjera, pero en
32 (1981), págs. 162-177; E. J. HA- mss. de Jos 6)3 se alude al juego
MORI, « When Gods were Men»: The de palabras de una etimología po-
Embodied God in Biblical and Near pular basada en el vocablo popular
Eastern Literature, BZAW 384, jubileus > jubilum, «exaltar», «lan-
B-NY 2008. zar gritos de alegría» (p. ej., los pas-
]ose/ Schreiner tores), expresión que, a través de la
exégesis medieval, se empleó para
designar el primer año jubilar, annus
AÑO JUBILAR iubileus, del 1300.
Las cláusulas institucionales del
El año jubilar (?;;!Í"[V nJo/] [senat ha-} año jubilar se encuentran exclusi-
jobel)es, según Lv 25,8ss.; 27,14ss.; vamente en el texto de Lv 25,8-55,
Nm 36,4, el año de remisión o de la en el que confluyen varias capas, y
manumisión/liberación (7i71 [d•ror]: no han hallado acogida en ningún
Lv 25,10; Jr 34,8ss.; Ez 46,17), en el otro libro del Antiguo Testamento.
que volvían a manos de los israeli- Siguen muy de cerca las regulacio-
tas, como a sus propietarios origi- nes del l' sábado o del año de barbe-
narios, las tierras que habían empe- cho (vs, 2-7), que se repiten en par-
ñado o vendido por necesidad y se te para el año jubilar (vs. lls.19-22).
concedía libertad a los convertidos Las secciones más antiguas (vers.
en esclavos por deudas. Un periodo 8-12.13-18) definen este año como
jubilar abarca 49 años (= siete sema- liberación y recuperación de las an-
nas de siete años cada semana). El tiguas propiedades e indican que el
año jubilar debe celebrarse, según periodo jubilar funciona como im-
Lv 25,10, el año 50 (incluido en la portante base de cálculo para la ex-
numeración). El nombre de año «ju- tinción progresiva de las deudas o
bilar» puede derivarse de la raíz se- respectivamente del arrendamien-
mita jbl (púnico y árabe: «carnero»; to y para contratos temporales de
109 Año jubilar

usufructo del suelo. El carácter ina- sacerdotales o grupos dirigentes de


lienable de la propiedad de las tie- la comunidad del judaísmo tempra-
rras, porque pertenecen a Yahveh, no. Aduciendo una motivación re-
se mantiene incluso en los casos de ligiosa (Éx) y una argumentación
venta por necesidad, como princi- teológica (Yahveh como propietario
pio teónomo supremo, que abría de la tierra), se quiere hacer frente
varios cauces para la readquisición a las miserables situaciones sociales
(vs, 23-28). Sólo se exceptuaban las actuales, tales como la desigual dis-
compraventas de casas en las ciuda- tribución de la tierra y de los bienes,
des amuralladas (vs. 29-31) y en las la pérdida del suelo, el empobreci-
ciudades levíticas vs. 32-34), mien- miento y la esclavitud y los peligros
tras que Nm 36,4ss. parece abolir derivados de una economía capita-
una supuesta regulación excepcio- lista en marcha ascendente (cobro
nal. En el caso de israelitas esclavi- de intereses), mediante el recurso
zados por deudas, -el año jubilar fija al antiguo derecho israelita sobre la
limitaciones a una situación de de- propiedad del suelo (palabra guía:
pendencia o la transforma en traba- «tierra») y la apelación a los dere-
jo asalariado (vs. 39-43), pero estas chos de la persona. Podría tal vez
mejoras no alcanzan a los esclavos aducirse también Neh 5 como prue-
extranjeros (vs. 44ss.). Las regula- ba textual de la situación social de
ciones para el rescate y redención la época.
de israelitas esclavizados por deudas En la perspectiva de la historia de
(vs. 47-55) se corresponden con las la tradición, la institución del año
del derecho de propiedad del sue- jubilar tiene sus raíces o respecti-
lo (vs. 23-28), donde una vez más vamente sus antípodas en la ma-
el año jubilar proporciona la base numisión de los esclavos al cabo
para el cálculo regresivo del precio de seis años según las antiguas le-
de compra. El principio es aplicable yes de Éx 21,2ss. y Dt 15,12ss.,
a las sumas de rescate y redención en las cláusulas sobre el sábado
por las propiedades consagradas por (Éx 23,lüs.) o en el año de barbe-
voto (Lv 27,16ss.). cho (smitta: Dt 15,1.9), en los deberes
El origen exílico / postexílico de familiares de rescate y desempeño
las cláusulas del año jubilar (cf. los (Rut 4; Jr 32,6ss.) y en la crítica so-
cerca de 50 años de duración del cial de los profetas (Am, Is, Miq).
exilio) viene sugerido, entre otras Pueden señalarse como analogías
cosas, por un rasgo lingüístico: se en el Oriente antiguo los decretos
interpela, con un estilo de predi- de manumisión (enaurérum) y remi-
cación distante y magisterial, a la sión de deudas (mtserum) testificados
comunidad cultual («hermanos») en la antigua y la nueva Babilonia,
mediante instancias religiosas de Nuzi y la nueva Asiria, aunque no
intermediación, ya sean círculos están fijados, como el año jubilar, de
110
Año Nuevo

modo periódico o según un calen- convertida en una fiesta propia (al


dario, sino de acuerdo con disposi- principio sólo como configuración
ciones ad hoc dictadas por los reyes. festiva del día del Novilunio), el
El código de Hamurabi § 117 regula 1 de tisrí, y equipada con un ritual
para Babilonia la manumisión de los con escasos elementos específicos
esclavos al cabo de tres años. (Lv 23,34s.; Nm 29,1-6). Según tex-
Existe escasa documentación acer- tos posteriores, el día de Año Nuevo
ca de la posterior repercusión de las se rememoraba la consagración del
leyes del año jubilar en el judaís- templo (Esd 3,1-4), se leía la torá en
mo temprano (Jub 45,13 y otros; presencia del pueblo y se renovaba
lQS 10,8) o en la literatura rabíni- la alianza (Neh 8,lss.), lo que de-
ca (mArakhin 9,lss., mGittin 5,9; rivó, en el judaísmo temprano, en
bArakhin 32b.33a, bGittin 36a.b). una revalorización de esta festivi-
• Bibliografía: R. NoRTH, Sociology of dad (cf. el tratado Ro's hassánáh de
the biblical[ubilee (ANBIBL), R 1954; la Míshná). La reserva veterotesta-
E. CoRTESE, «Lanno giubila¡e, pro- mentaria contrasta con el alto apre-
fezia della restaurazione?», Rrvbrs 18 cio que se le profesaba en las culturas
(1971), págs. 395-409; E. GERSTEN- vecinas de Egipto, Mesopotamia y
BERGER, Das 3. Buch Mose. Leviticus Canaán (cf. THWAT 2, págs. 733s.).
(ATD 6), Go 1993, págs. 337-364; Pueden considerarse fracasadas las
R. ALBERTZ, Der Mensch als Hüter tentativas de la Escuela de Uppsala
seiner Welt, Se 1990, págs. 40-60; (cf. Engnell) por redescubrir una
F. CRÜSEMANN, Die Tora, M 1992, fiesta del Año Nuevo del antiguo
págs. 330-333; E. Otto, Theolo- Israel en los ritos residuales de una
gische Ethik des AT, Sr 1994, págs. fiesta de renovación de las Tiendas,
249-256. de Sión, de la ascensión al crono y
Theodor Seidl la integración de la fiesta del Año
Nuevo en un cultic pattern.
• Bibliografía: E. AuERBACH, «Neu-
AÑO NUEVO jahr und Versohnungsfesr in den bí-
blischen QQ», VT 8 (1958), págs.
La fiesta del Año Nuevo (hebreo 337-343; J. C. DE Moon, New Year
:i¡tp;J ll.i~1 fro's hassánáhJ; sólo en Ez with Canaanites and lsraelites, Kam-
40,1), celebrada en el Israel preexí- pen 1972; l. ENGNELL, Critica! Essays
lico en otoño (Éx 23,16; 34,22) y on the Old Testament, Lo 1979, págs.
en los /' calendarios más recientes 180-184; O. LoRETZ, Ugaritunddie
en primavera (Lv 23,32s.), fue en Bibel, Da 1990, págs. 96-109, 158;
sus orígenes simplemente una fe- K. VAN DER TooRN, «The Babylo-
cha orientativa para la /' fiesta de nian New Year Festival», VT.S 43
las Tiendas del otoño que, en la (1991), págs. 331-344.
época postexílica, fue desglosada y Heinz-fosef Fabry
111 Apariciones

AÑO SABÁTICO expresiones antropomorfas (ver, oír,


rostro, cara: falta el sustantivo mis-
El /' Libro de la alianza interpreta mo «aparición»), para indicar algo en
en Éx 23,lüs. el año séptimo sobre sí mismo evidente, aunque con cla-
todo como el /' sábado de la tierra, ras diferencias entre sí: unas veces se
es decir, como el año en barbecho. trata de procesos externamente per-
Mientras que el pensamiento socio- ceptibles (p. ej., Gn 3,8ss.; 18; Éx 3;
lógico sólo desempeña aquí un pa- Is 6; Dn 9,2ls.; Le 1,11.26-38), otras
pel secundario, en el Dt se convierte de percepciones recibidas en sueños
en el motivo central. El año sabático (p. ej.,. Mt 1,20; 2,13) o en una/' vi-
se presenta aquí como un año pleno sión o /' audición (p. ej., Hch 7,55;
de remisión: deben condonarse las 9,4-7.10; 10,3.17; 22,17s.; Ap 1,9ss.),
deudas y manumitirse los esclavos y de modo parecido en la literatu-
(Dt 15,n8; cf. Éx 21,2). La ,a Ley ra apocalíptica judía y helenista. Es
de santidad entiende de nuevo en preciso distinguir, en concreto, entre
Lv 25 el año sabático como año de el relato y la experiencia subyacente.
barbecho y traslada la condonación Debe aquí tenerse en cuenta que la
de las deudas (de una manera mu- moderna restricción de la visión a lo
cho más evolucionada y más global) externamente comprobable (como en
al año jubilar, es decir, al año a con- una fotografía) y la diferencia entre
tinuación de siete semanas de años. «subjetivo» y «objetivo» era bastante
El libro primero de los Macabeos ajena a los autores antiguos.
(6,49.53), Tácito (Historia V,4), Las apariciones del Resucitado,
Josefo (ant. XIV, 475) y otras fuen- fundamentales para la fe cristiana
tes antiguas confieren probabilidad (aunque con otra opinión Broer), se
a la noticia de que el año sabático expresan en los textos más antiguos
era observado de hecho en la era exclusivamente con el término rocp0r¡
postexílica. (sfue visto», «se dejó ver», «apareció»)
• Bibliografía: R. ALBERTZ, «Die Tora (1 Cor 15,5-8; Le 24,34; Hch 13,31).
Gottes gegen die wirtschaft. Zwan- Esta expresión, testificada sobre todo
ge», ÓR 44 (1995), págs. 290-310. en las teofanías y angelologías vete-
Hans-jürgen Becker rotestamentarias, no es simplemen-
te un término formalizado para una
revelación ni mera fórmula de legiti-
APARICIONES mación (para fundamentar su auto-
ridad), sino que se remite a una ex-
La Biblia habla de apariciones de periencia especial (así por ejemplo
Yahveh o respectivamente del ángel Petsch; en contra Vogtle, Bartsch).
de Yahveh, de ángeles y de difuntos Pero tampoco se trata de una visión
(/' teofanía, /' epifanía) a los hom- al modo de una percepción intra-
bres. Recurre para ello a diversas mundana, como se desprende con
Apariciones 112

frecuencia de los relatos de aparicio- de las apariciones del Resucitado,


nes más recientes. Se trata más bien llevarlos a la fe en él y prepararlos
de la percepción personal singular para su aparición como «Hijo del
de un ser que, como Resucitado, hombre» en la parusía (Hch 1,11;
no está ya sujeto a las leyes de este cf. Le 21,27 par.). Indican, además,
mundo. Y así, Pablo puede narrar que el Resucitado sólo puede ser co-
de diversas formas su vivencia en el nocido cuando él mismo se da a co-
camino de Damasco que es, según nocer (cf la perícopa de Tomás en
1 Cor 15,8, la última de las apari- Jn 20,25ss. y 1 Cor 12,3).
ciones pascuales: como aparición Quien preste atención a la peculia-
(1 Cor 15,8), como una visión no ridad de las afirmaciones más anti-
accesible a todos (1 Cor 9,1), como guas sobre apariciones y a su ilustra-
una revelación (Gál 1,16; cf. 1,12), ción en los evangelios más recientes y
o como conocimiento de un orden en los Hechos, puede descubrir tam-
superior (Flp 3,8) y probablemente bién, al fondo de los datos del men-
también como iluminación interior saje pascual que el ángel, en cuan-
(2 Cor 4,6), y la distingue claramente to portavoz de Dios, comunica a las
de las posteriores vivencias místicas mujeres (Me 16,5ss. par.) una expe-
extraordinarias (cf. 2 Cor 12,2-5.9) riencia parecida a la de las aparicio-
(tal vez también aplicable a la apari- nes del Resucitado a los apóstoles. El
ción de Hch 22,17-21). En todo caso, hecho de que en 1 Cor 15,5-8 no se
los textos aducidos no permiten ex- mencione la aparición pascual con-
plicar (así Kessler) las apariciones del cedida a algunas mujeres antes inclu-
Resucitado como simples visiones, so que a Pedro (cf. su interpretación
que se habrían producido única- narrativa en Jn 20,11-18; Mt 28,9s.)
mente mediante la reflexión acerca se explica porque en aquella época
del Jesús terreno (así recientemente las mujeres no podían actuar como
Lüdemann). testigos.
Al igual que la tradición antigua, • Bibliografía: A. VóGTLE y R. PESCH,
tampoco Pablo describe nunca con Wíe kam es zum Osterglauben? D
mayor detalle su experiencia en el 1975; H. F. FuHS, Sehen und Schau-
camino de Damasco, a diferencia en, Wü 1978; H. W. BARTSCH, «ln-
de los datos -divergentes entre sí- halt und Funktion des urchrist-
de Hch 9,17; 22,14s.; 26,16. Estos lichen Osterglaubens», NTS 26
últimos arrojan también luz so- (1979/1980), págs. 180-196; J. KRE-
bre las descripciones lucanas de las MER, Die Osterevangelien - Ge-
apariciones del Resucitado antes de schichten und Geschichte, St 21987;
su ascensión al cielo (Le 24,13-52; l. BROER, «Der Herr ist dem Simon
cf. Hch 1,3; 13,31). Estos relatos erschienen», SNTU Ser. A 13 (1988),
pascuales pretenden crear en los págs. 81-100; EWNT 2, págs.
lectores la convicción de la realidad 1287-1293 (J. KREMER); J. KRE-
113 Apocalipsis apócrifos

MER, «Nimm deine Hand und lege abierta la pregunta acerca del (o de
sie in meine Seite!«: The Four Gospels los) contenido(s) central(es) de la li-
1992. FS F Neirynck, Lv 1992, págs. teratura apocalíptica (conocimien-
2153-2181; R. KüHSCHELM, «Ange- to del calendario cosmológico, ori-
lophanie-Christophanie in den sy- gen del mal, radical esperanza de
noptischen Grabesgeschichten Mk futuro desde Dios sin continuidad
16,1-8 par. (unter Berücksichtigung con la precedente historia de la sal-
von Joh 20,11-18)», en The Synoptic vación). A pesar de las diferentes si-
Gospels, dir. por C. FocANT, Lv 1993, tuaciones de cada apocalipsis con-
págs. 556-565; G. LüoEMANN, Die creto, podría considerarse la forma
Auferstehung [esu, Go 1994; B. PA- (revelación a personajes veterotesta-
LAU, Les aparicions de jesús resussci- mentarios del pasado y su interpre-
tat a les dones (Mt28,8-10) i als onze tación; /' pseudoepigrafía; vaticinia
(Mt 28,16-20) coma Textos comple- ex eventu; lenguaje figurativo) y el
mentaris, Ba 2006; O. MAINVILLE, contenido de los escritos apocalíp-
Les christophanies du Nouveau Testa- ticos como expresión literaria espe-
ment: Historicité et théologie, Mon- cífica de la inseguridad y de la crisis
treal-P 2008. /' Resurrección de de identidad religiosa y política de
Cristo. Israel bajo el dominio de las poten-
]acob Kremer cias mundiales o respectivamente
en la situación postexílica hasta la
llegada de los romanos. De acuerdo
APOCALIPSIS APÓCRIFOS con su significación, los apocalip-
l. APÓCRIFOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO. sis son los primeros planteamientos
2. APÓCRIFOS DEL NUEVO TESTAMENTO. de una concepción especulativa re-
ligiosa global de los ámbitos de la
l. APÓCRIFOS DEL ANTIGUO experiencia humana «mundo e his-
TESTAMENTO toria» (J. Mainer). Los apocalip-
a) Concepto y significado. Ya el tér- sis apócrifos veterotestamentarios
mino mismo de «apócrifo», que no expresan, además, la profusión de
puede desligarse del problema del concepciones del judaísmo tempra-
canon, y más aún la definición de no sobre el cosmos, los ángeles y el
apocalíptica, que dista mucho de go- Más Allá que siguen repercutiendo
zar de consenso, dificultan la deli- hasta nuestros días en la piedad po-
mitación del campo de los apoca- pular. La firme reducción, por par-
lipsis apócrifos. Dada la múltiple te de los judíos y de los cristianos,
diversidad de las formas a lo largo de los apocalipsis en el canon de la
de una prolongada historia bíblica y Biblia señala una adecuada actitud
extrabíblica, resulta difícil fijar el gé- de reserva frente a especulaciones
nero literario de un apocalipsis como desbordadas o frente a escatologi-
escrito revelado (cf. Ap 1,1). Queda zaciones religiosas radicales en las
Apocalipsis apócrifos 114

situaciones de crisis. - En las lí- enfrentamiento con la historia a tra-


neas que siguen se mencionan es- vés de una de simbología zoomorfa,
critos apócrifos que asocian, en su con la mirada puesta en la irrupción
mayor parte, el título de «apocalip- de la salvación para todo Israel (90,
sis» a una figura veterotestarnenta- 28-38). El Apocalipsis de las diez se-
ria, pero también se citan algunas manas (93,1-10; 91, 11-17: ¿inicio de
secciones de otros escritos y textos la época asmonea?) conoce, a partir
de /' Qumrán. Hay asimismo una de la carta de Henoc (caps. 91-108),
serie de apocalipsis apócrifos vete- una periodización de la historia y
rotestamenrarios que, aunque surgi- una escisión en el seno de Israel.
dos en los primeros siglos de la era Las secciones más recientes son los
cristiana, tienen raíces judías. discursos en imágenes o respectiva-
b) Los apocalipsis apócrifos ueterotes- mente en parábolas, todavía precris-
tamentarios concretos. tianos (caps, 37-71), con la figura del
ex,) El Libro de Henoc etiópico (Henet l' Hijo del hombre (caps. 46 y 48,
o l Hen), compendio de los más an- 2s.), que en 71,14 se identifica con
tiguos apocalipsis apócrifos en torno Henoc. - El Cuarto Libro de Esdras
a la figura de /' Henoc (Gn 5,21-24) (Apocalipsis de Esdras) se encuentra
como vidente de los tiempos primiti- como anexo en la Vulg. y en el canon
vos, se ha conservado completo sólo etíope. En tres de las siete visiones
en copto y ha sido aceptado en el ca- (caps. 3-14 lat.), Esdras se plantea
non de la Iglesia etíope (fragmento con acento vehemente el problema
arameo de 4Q de los s. m/u a.C.). de la fidelidad y la justicia de Dios,
Muestra, en parte por la misma épo- ante el espectáculo de la destrucción
ca que l' Daniel, la evolución de for- de Sión, del abandono de Israel y del
ma y contenido de la literatura apo- hombre, creado por Dios pero pe-
calíptica. Las secciones más antiguas cador. Tres visiones simbólicas dan
(del s. III a.C.) son el Libro astronó- como respuesta, mediante una alu-
mico (caps. 78-82), que se atiene a los sión a la salvación en el /' eón futu-
antiguos conocimientos cosmológi- ro, la glorificación de Sión, el juicio
cos y a sus calendarios, y el Libro de del Mesías sobre Roma (el cuarto
angelología (Libro de los vigilantes, imperio mundial) y el Hijo del hom-
caps. 1-5. 6-36) sobre la irrupción bre como Mesías (12,50-13,56), que
del mal en el mundo por medio de toma bajo su protección a las diez
los ángeles caídos (Gn 6,1-4), ade- tribus de Israel. El cumplimiento de
más de un viaje de Henoc a través la ley posibilita la entrada en el mun-
del cosmos y hasta los lugares de los do futuro reservado a unos pocos
muertos (caps. 17-36). Se remonta a (7,129s.; 8,lss.). Esdras es también
la época de los Macabeos el Libro de receptor de los 24 escritos canónicos
las visiones en sueños (caps. 83-90), y de otros 70 escritos reservados en
que en los caps. 85-90 habla de un exclusiva a los sabios. - También el
115 Apocalipsis apócrifos

Apocalipsis siriaco de Baruc (Barsi o como antes del diluvio, mediante la


2Bar) intenta, a través de lamenta- obediencia a la ley.
ciones, diálogos y visiones vincula- 13) Apocalipsis judea-helenistas. La
dos a la figura de Baruc, solucionar Vida de Adán y Eva (VitAd) (latín) o
los problemas de teodicea que aflo- respectivamente Apocalipsis de Moisés
ran tras los acontecimientos pos- (ApMo), (griego), dos versiones de
teriores al 70 d.C. Las respuestas una tradición sobre la seducción de
hablan de correctivos de Israel y los primeros antepasados por obra del
del juicio y la condenación de los demonio y la expulsión y la peniten-
paganos, de la venida del Mesías y cia, testifica transiciones fluidas. Los
de la glorificación de Jerusalén. La caps. 25-29, en los que Adán es arre-
observancia de la torá prepara el ca- batado al cielo, contempla a Dios y a
mino para el juicio, pero también los ángeles y tiene una visión del fin
. para el gozo ante el mundo impe- de los tiempos, señalan una proximi-
recedero que está por venir. - En dad con la mística de la Mercaba (ca-
el Testamento de Moisés (Assumptio rro de la gloria). - Hay también un eco
Mosis [AsuMo], Asunción de Moisés) de la apocalíptica judía helenista en
(latino, anterior al 70 d.C.), revela la escatología celeste individual, por
Moisés (cf Dt 31-34) aJosué la his- ejemplo en el Apocalipsis de Sofonías
toria de Israel hasta el fin de los tiem- (Egipto, s. I a.C./1 d.C.). - También
pos, con la aniquilación de los mal- el Apocalipsis griego de Baruc (Bargr)
vados y la glorificación de Israel. El (s. 11 d.C.) consuela al entristecido
Apocalipsis de Abrahán (ApAbr esla- Baruc, a través de un viaje por los
vo, posterior al 70 d.C.), con visio- cinco cielos, con una visión sobre
nes de Abrahán (cf. Gn 15, 9ss.) so- las últimas cosas de cada individuo.
bre el cielo, el cosmos y la historia Los Testamentos de los doce patriar-
hasta la destrucción del templo, es- cas (TestXII) en griego (¿contenido
tablece una significativa vinculación básico de la diáspora helenista del
con la mística judía. - El Apócrifo s. II a.C.?) presentan elementos apo-
de Ezequiel, testificado por los es- calípticos en el TestJud (caps. 23-25:
critores eclesiásticos (5 fragmentos) aparición de Moisés antes de la resu-
(cf. Josefo, ant. X, 5,1) habla del jui- rrección y el escatón), y en el Testl.ev
cio y de la resurrección del fin de (caps. 14-18: aparición de un «nue-
los tiempos. Contiene una sección vo sacerdote» al principio del fin
apocalíptica el Libro de los jubileos de los tiempos). - El Testamento de
(jub) (mediados del s. 11 a.C.). El Abrahán (anterior al 150 d.C.) abor-
capítulo 23, 8-32, empalmando con da el tema del carácter inevitable de
Gn 25,7s., habla del acortamiento la muerte. Viajes a través del cosmos
de la duración de la vida a causa del y de los cielos muestran a Abrahán,
pecado, del juicio por la caída y del descrito con rasgos muy humanos, la
retorno de un tiempo de bendición, misericordia de Dios con los peca-
Apocalipsis apócrifos 116

dores. - El sincretista Henoc eslavo caso de que se las considere conexio-


(Henesl o 2 Hen) narra (caps. 1-68) nadas (Collins, García Martínez).
cómo Henoc es conducido a través de Junto a escritos que no han surgido
siete cielos (diluvio, destino después en Qumrán, pero sí están testifica-
de la muerte) y describe el sacerdocio dos en esta comunidad, por ejemplo
anterior al diluvio (caps. 69-73). - Se Daniel y lHen, deben citarse, como
inspiran en las sibilas griegas los apo- pertenecientes al mismo Qumrán,
calipsis judíos de los Libros 3-5 de los siguientes: Textos sobre la «Nue-
los Oráculos sibilinos (Sib). La mirada va Jerusalén» (1Q32, 2Q24; 5Ql5
histórica de los oráculos del Libro 3 y 4QJN, llQJN), el Libro de los gi-
(Egipto, mediados. del s. n a.C.) se- gantes de la literatura de Henoc (lQ
gún el esquema pecado-castigo-sal- 23; 2Q26; 6Q8; 4Qgigantes•-c, 4Q
vación dirige la esperanza al séptimo 203.205); la ½'sión deAmrdn (4Q
rey (193.318.608s.), un soberano grie- Amr='), que es una mirada al des-
go (ptolemaico). En el Libro 5 (entre tino de los hijÓs de la luz y los hijos
el 70 y el 132 d.C.) aparece Nerón de las tinieblas; la «liturgia angéli-
como adversario escatológico y la es- ca» (cánticos del sacrificio sabáti-
peranza bajo la figura de un jinete. co) (4Q 400-407 shirshab='': llQ
y) Son apocalipsis oeterotestamen- 17) vincula el sábado con la liturgia
tarios aún más tardíos, en parte con de los ángeles. Parece ser un apo-
reelaboraciones cristianas de tradicio- calipsis histórico 4Q 246 (PsDan
nes judías, entre otros, el Apocalipsis Aa = 4Q 243); 4Q 385-390 Second
griego de Esdras, prolongación cristia- Ez•-f.392-393h-i son reelaboraciones
na del Cuarto Libro de Esdras (aquí de Ez, con una referencia a la tradi-
Esdras como intercesor de la huma- ción merkaba. Contienen material de
nidad pecadora) y, dependiendo de orientación escatológica llQMelch
ella, la Visión de Esdras (s. rv-vn d.C.), (liberación, expiación y juicio contra
con un descenso a los infiernos Belial); 4QFlor (dos figuras mesiá-
(cf. Dante) y el Apocalipsis de Sidrac nicas, la comunidad como templo) y
(ApSid) (s. n-v d.C.), con una nota- el Rollo de la Guerra (combate esca-
ble insistencia en la misericordia uni- tológico de los hijos de la luz contra
versal de Dios. El Apocalipsis de Elías los hijos de las tinieblas).
(ApEl) (s. m) introduce en la historia • Bibliografía: Ediciones alemanas:
del fin de los tiempos a Elías y Henoc E. KAuTZSCH, Die Apokryphen und
(cf. Ap ll). Pseudoepigraphen des A/ten Testa-
8) Son muy controvertidos tanto el ments, vol. 1, Hildesheim 1962
volumen como la importancia de la (reimpresión); Rmsst.sn; JSHRZ
literatura apocalíptica de Qumrán. 5,1-6: A. MAIER, T.• Inglesas: R. H.
Parece pequeña si se acepta la dis- CHARLES, The Apocrypha and Pseu-
tinción conceptual entre apocalíp- depigrapha of the 0/d Testament in
tica y escatología, pero grande en el English, vol. 2, O (1913) 1968; J. H.
117 Apocalipsis apócrifas

CHARLESWORTH, The Old Testament 2. APOCALIPSIS APÓCRIFOS


Pseudepigrapha, vol: Apocalyptic Li- DEL NUEVO TESTAMENTO
terature & Testaments. NY 1983; a) Concepto y temática. Según Co-
G. VERMES, The Dead Sea Scrolls in llins, los apocalipsis son un género
Englisb, Sheffield 31988. • Españo- literario sobre revelaciones inserto
las: A. Dísz MACHO (dir.) Apócri- en un marco narrativo en el que un
fos de/Antiguo Testamento, Ma 1982 ser extra-mundano transmite a un
y ss.; F. GARCÍA MARTÍNEZ, Textos receptor humano una revelación que
de Qumrán, Ma 21993. • Estudios: descubre una verdad trascendental
A.-M. DENIS, Introduction aux Pseu- que puede ser tanto temporal (idea
dépigraphes Crees d'Ancien Testa- de una salvación escatológica) como
ment, Le 1970; L. Rosr, Einleitung espacial (acercamiento a otro mun-
in die alttestamentlichen Apokryphen do, sobrenatural). La denominación
und Pseudepigraphen einschlieschlich de apocalipsis dada a la revelación
der grosen Qumran-Mss., Hd 1971; de Juan ha prestado su nombre a
TRE 3, págs. 202-251 (K. MüLLER); toda la literatura apocalíptica, ya
G. W. E. NICKELSBURG,jewish Lite- hondamente enraizada en el ju-
rature between the Bible and the Mis- daísmo. Los cristianos han asumi-
hna, Lo 1981; P. GRELOT, Los apócri- do y llevado adelante el material de
fos (o pseudepígrafos) del judaísmo la apocalíptica judía, de tal suerte
palestino, en A. GEORGE y P. GRE- que es a veces difícil trazar líneas
LOT (dirs.), Introducción crítica al de delimitación que permitan afir-
Nuevo Testamento 1, Ba 1982; M. E. mar con seguridad que una obra es
STONE, Apocalyptic Literature: jewish genuinamente cristiana. Además de
Writings of the Second Temple Pe- la forma, los apocalipsis cristianos
riod, dir. por M. E. STONE, Ph-Assen tienen también algunos contenidos
1984, págs. 383-441; E. ScHÜRER, comunes con los judíos: el dualis-
Historia del pueblo judío en tiempos mo del /' eón actual, corruptible y
de Jesús, Ma 1985; H. STEGEMANN, malo, que debe ceder el paso al eón
Die Bedeutung der Qumranfunde eterno por venir; el /' universalismo
für die Erforschung der Apokalyptic, en la esperanza de una salvación si-
D. HELLHOLM (dir.), Apocalypticism, tuada Más Allá y que desborda los
Tu 21989, págs. 496-530; P. SACCHI, límites de las expectativas de un fu-
L'Apocalittica giudaica e la sua storia, turo nacional; la convicción de que
Brescia 1990 (con bibliografía); G. la secuencia temporal responde a un
GARCÍA MARTÍNEZ, Qumran and proyecto divino y que ahora es ya in-
Apocalyptic, Le 1992; D. S. Russzr., minente el tiempo del fin. El proble-
Divine Disclosure. An Introduction to ma del retraso de la parusía se desac-
jewish Apocalyptic, Lo 1992.; DCB, tiva con ayuda de la idea, procedente
págs. 109-136. de la apocalíptica judía, del determi-
]ohannes Marbock nismo divino. Los temas fundarnen-
Apocalipsis apócrifos 118

tales son la parusía, el fin del mundo apóstol. Este Apocalipsis de Tomás
y el Más Allá, a los que no tardan en es el único que distribuye las des-
añadirse, entre otros, la exposición cripciones del fin de los tiempos en-
del colapso del cosmos y del /' jui- tre los siete días anteriores al juicio.
cio, la enumeración de los castigos Existen conexiones no sólo con los
del /' infierno y la descripción del círculos maniqueos y priscilianistas,
cielo. Confluyen aquí y se entremez- sino también con el escrito pseudo-
clan tradiciones populares paganas y jeronimiano sobre las quince seña-
gnósticas y una curiosidad que des- les (con repercusiones en las leyen-
borda todas las fronteras. Lo que en das germanas medievales). Collins
el Nuevo Testamento sólo aparece clasifica, por tanto, el Apocalipsis de
marginalmente en el lenguaje, como Tomás, junto con el Apocalipsis de
el /' anticristo o el Más Allá, se con- Elías (ApEl) y los Oráculos sibilinos
vierte en la apocalíptica en el centro (Sib), en el género de oráculos. Por
del interés. El interlocutor es, cada otro lado, el gelasiano Evangelios de
vez en mayor medida, el individuo Bartolomé conoce las preguntas de
concreto, a quien lo que de verdad le Bartolomé que Schneemelcher ana-
interesa es su resurrección y su juicio liza junto a los evangelios pero que
personal, lo que repercute también Collins, con mejor acuerdo, enu-
en las parénesis, porque sólo si es mera como apocalipsis. Otros tex-
justo podrá salir bien librado en el tos son presentados, a causa de su
juicio. En épocas de apostasía, de fundamentación, como apocalipsis
opresiones, de corrupción, los apo- judíos, a pesar de que, en virtud de
calipsis ofrecen al justo consuelo y su reelaboración y su redacción fi-
fortaleza. nal, han sido cristianizados, como
b) Los Apocalipsis apócrifos neotes- el Apocalipsis de Sidrac.
tamentarios concretos. La moderna El Apocalipsis cristiano más an-
asignación al género apocalíptico de tiguo es (junto al canónico) el
los escritos transmitidos dista mucho Apocalipsis de Pedro. Se había per-
de ser unánime. Según la anterior dido, salvo unas pocas citas, hasta
definición, el Apocalipsis de Tomás, que el año 1887 apareció una sec-
de aproximadamente el s. rv, conser- ción bastante extensa, en griego, en
vado en dos redacciones latinas, no un sepulcro de Achmim, y en 1910
pertenecería a los apocalipsis apó- fue publicada una traducción etíope
crifos, a pesar de que así lo denomi- completa. El escrito se remonta a la
na el Decreto gelasiano, porque no primera mitad del s. n. Contenido:
tiene marco narrativo y en la redac- en el monte de los Olivos, los dis-
ción larga se le entiende como car- cípulos piden al Señor que les ha-
ta del Señor a Tomás, mientras que ble de la parusía y del fin del mun-
en el explicit de la versión más corta do. El Señor les explica la parábola
se le califica de palabras de Jesús al de la higuera y añade que vendrán
]J') Apocalipsis apócrifas

/' Henoc y /' Elías como adversa- compuesta que se inicia con la leyen-
rios del /' anticristo. Describe los da judía sobre el martirio del pro-
tiempos que precederán al fin del feta, en la que se ha deslizado una
mundo y permite que los discípu- profecía sobre Cristo y la Iglesia. Al
los echen una mirada a los diversos martirio le sigue una descripción,
castigos de los condenados. Tras una surgida en el s. II d.C., de un viaje
descripción de los gozos de los elegi- visionario del profeta al cielo. Este
dos, Cristo viaja con Moisés y Elías texto, de orientación gnóstica, narra
al cielo. Es la primera vez que un cómo Isaías asciende a través de los
escrito cristiano describe los desti- siete cielos hasta Cristo, cómo Cristo
nos de los moradores del cielo y del desciende a la tierra como redentor
infierno recurriendo a las concep- y cómo finalmente retorna a Dios.
ciones sobre el Más Allá del mundo La obra, redactada originariamente
griego antiguo, esto es, de los cír- en griego, pudo haber alcanzado en
culos órfico-pitagóricos orientales el s. III o IV d.C. su forma actual,
y, sobre todo, de la religión egipcia. pero hoy sólo está completo en una
Así por ejemplo, el motivo del río traducción etíope. En el cap. 11,1-4,
de fuego de los cristianos egipcios el vidente contempla el nacimiento
se remonta al antiguo Egipto. - En de Cristo. Resulta interesante aquí
/' Nag Hammadi se ha descubierto la concepción del autor, marcada
un Apocalipsis de Pedro en traduc- por el docetismo. El niño no nace.
ción copta de un original griego. No Sencillamente está ahí, aparece, na-
tiene nada en común con el homóni- die sabe cómo. Dios no se ha he-
mo antes mencionado. Aquí el autor cho hombre en realidad, sino sólo
polemiza contra otras concepciones en apariencia. Las secciones cristia-
gnósticas y de la Gran Iglesia. Sus nas de este apócrifo pudieron sur-
afirmaciones cristológicas otorgan gir en los primeros años del s. n.
validez a las ideas gnósticas que mar- Merece la pena señalar la mención
can una distancia entre el Salvador y de Nerón, bajo cuya figura (el rey in-
el mundo y el sufrimiento. El texto justo y matricida) desciende del cielo
pudo surgir a principios del s. III, tal Beliar, el príncipe de este mundo,
vez en Siria-Palestina. para perseguir a los doce apóstoles
En razón del estilo y de la forma, y a la Iglesia.
también el Pastor de Hermas es un Hay un ApEl que se remonta a un
apocalipsis del s. n, pero no lo es en escrito judío básico (ss. I a.C.-n d.C.)
cuanto al contenido, porque faltan y que, a causa de sus numerosas alu-
las revelaciones sobre el futuro esca- siones al Nuevo Testamento, es con-
tológico y el mundo del Más Allá. siderado una obra cristiana del s. III,
Ofrece un destacado ejemplo de tal vez mencionada por Orígenes. El
apocalipsis judío con reelaboración escrito conoce, entre otras cosas, la
cristiana la Ascensio jesaiae, obra diferencia entre el Mesías verdade-
Apocalipsis apócrifos 120

ro y los falsos mesías: «Cuando el usureros y cobradores de intereses


Ungido venga, vendrá con una fi- usurarios, todos ellos están someti-
gura de paloma, hay una corona de dos a diversos tormentos, mientras
palomas en su entorno, aletea sobre que las almas de sus víctimas los
las nubes y le precede la señal de la contemplan y alaban el justo juicio
cruz». Esta imagen escatológica está de Dios. Los atormentados suplican
representada en el nicho oriental a Miguel que interceda por ellos ante
del baptisterio de Albenga y sobre Dios y entonces Cristo desciende del
el mosaico del ábside de S. Michele cielo y durante la noche y el día de su
in Affricisco de Rávena. resurrección suspende los tormentos
Gozó de alto aprecio y tuvo am- del infierno. Se vuelve así sobre el
plia difusión el Apocalipsis de Pablo motivo del descanso sabático y aquí
(ApPaul) que ya Agustín rechazó tiene su fundamento la posterior
porque, en contra de 2 Cor 12,14, creencia del descanso dominical del
pone en labios de Pablo lo que nin- fuego del purgatorio. El escrito co-
gún hombre puede decir. El texto noce también, sin duda, el material
surgió claramente a finales del s. 1v, del ApPe, con su descripción del lu-
en redacción griega, y se ha conser- gar del castigo, que ocupó y preocu-
vado en una forma griega abreviada, pó a toda la Edad Media, incluido
una traducción latina completa y re- Dante. El Apocalipsis de Pablo halla-
elaboraciones siríacas, coptas, etiópi- do en Nag Hammadi sólo tiene con-
cas, armenias y eslavas. Pablo exhor- tactos esporádicos con el Apocalipsis
ta a la penitencia. El sol, la luna, las de Pablo tradicional. Aquí Pablo ha-
estrellas y el mar claman ante Dios bla en primera persona, relata cómo
venganza contra los impíos. Los án- fue arrebatado al tercer cielo y des-
geles informan mañana y tarde a cribe su viaje hasta el décimo cielo.
Dios sobre las buenas y las malas Las reelaboraciones gnósticas pue-
obras de los hombres. Pablo no sólo den remontarse al s. 11 d.C.
contempla a los ángeles sino tam- • Bibliografía: Ediciones: K. VON T1-
bién el juicio a que son sometidos SCHENDORF, Apocalypses Apokryphae,
todos los hombres inmediatamen- L 1866, Hildesheim 1966; Rrsss-
te después de su muerte, y la nueva LER; M. ERBETTA, Gli Apocrifi del
Jerusalén con los cuatro ríos de miel, NT, vol. 3, Tu 1969, págs. 149-559;
leche, aceite y vino del paraíso, ve L. MoRALDI, Apocrifi del NT, vol. 2,
allí a los profetas, a los niños inocen- Tu 1971, págs. 784-2016; J. M. Ro-
tes, a los patriarcas. Por el otro lado, BINSON, The Nag Hammadi Libra-
ve el torrente de fuego y en él una ry. San Francisco 1981; NTAPo 2,
multitud de hombres y mujeres, cas- págs. 489-697. • Estudios: E. PETER-
tigados por sus pecados. Blasfemos, SON, Frühkirche, Judentum und Gno-
adúlteras y adúlteros, asesinos y sus sis, Fr 1959, págs. 88-91, 310-332;
cómplices, los testigos falsos, los PH. VIELHAUER, Geschichte der ur-
121 Apocalipsis de juan

cbristlichen Literatur, B 1975; TRE, (Ap 1,1; 22,6: «lo que ha de suceder
3, págs. 257-275 (K.-H. SCHWARTE); en breve»; cf. Dn 2,28). El Señor
A. DE SANTOS ÜTERO, Los Evangeli- ascendido -designado 28 veces en
os apócrifos, Ma 31963; M. ERBETTA, el Apocalipsis como ? Cordero
Gli apocrifi delNT, Turín 1966-1981; (apvíov)- ha iniciado «ya ahora»,
L. MoRALDI, Apocrifi del NT, Turín mediante su muerte y resurrección,
1971 (con bibliografía); G. F1LORA- el dominio universal, pero la comu-
MO, «Apocalissi gnostiche», Aug 23 nidad cristiana salvífica «todavía
(1983), págs. 123-129; A. Y. COL- no» ha alcanzado la indestructible
LINS, Early ChristianApocalyptic Lite- comunión de vida con Cristo (en
rature, ANRW II, 25/6 (1988), págs. unidad de acción con Dios). A quie-
4664-4771; CANT, págs. '195-217; nes se mantienen fieles a la palabra
DEB, págs. 136-144. de Dios y al testimonio de Jesucristo
]ohannes B. Bauer (cf. Ap 1,2.9; 6,9; 12,11; 20,4) se les
exhorta a resistir frente a la presión
de los padecimientos del presente.
APOCALIPSIS DE JUAN La ? carta como forma típica de
l. TÍTULO Y CARACTERÍSTICAS LITERARIAS. comunicación protocristiana sirve
2. ESTRUCTURA Y CONTENIDO. 3. LENGUAJE para que el Apocalipsis sea leído y
MITOLÓGICO EN IMÁGENES. 4. AUTOR, DESTI- escuchado en los servicios cúlticos
NATARIOS Y ÉPOCA DE LA REDACCIÓN. 5. IN- de la comunidad (cf. 1 Tes 5,27) y
TERPRETACIÓN TEOLÓGICA GLOBAL. facilita, como «discurso profético»
(cf. Ap 1,3; 22,7.10.18.19), el diá-
l. TÍTULO Y CARACTERÍSTICAS logo creativo entre Dios y los cre-
LITERARIAS yentes. La teología de la comunidad
Se describe bien con el vocablo del Apocalipsis, cercana a la vida,
anoK<XAU\j/ti; (Ap 1,1) =Iiteral- puede, mediante la utilización del
mente «des-cubrimiento»- el con- «género simbuléitico» (deliberativo)
tenido de este Apocalipsis cristiano (Klaus Berger) de la carta, servir óp-
bajo la forma de cartas: pues, en timamente al objetivo de motivar
efecto, a las comunidades cristia- para una inconmovible confesión
nas que viven en las tribulaciones de Cristo.
de este mundo agitado por crisis se
les des-cubre o re-vela (es decir, qui- 2. ESTRUCTURA Y CONTENIDO
tando el velo que encubre), el plan Dentro del «marco» (1,1-20: inicio
divino en la historia universal a tra- del libro; 22,6-21: conclusión) se de-
vés de la obra salvífica de Cristo. sarrolla un drama pleno de tensión:
Jesucristo tiene la función históri- por un lado, la introducción a las
co-teológica de provocar en la his- cartas (1,4ss.) y las siete circulares
toria humana guiada por Dios la de- (2,1-3,22) se corresponden con la
cisión definitiva para la ? salvación visión de la llamada (1,9-20); por
Apocalipsis de juan 122

otro lado, va en aumento, dentro 3. LENGUAJE MITOLÓGICO


de la sección apocalíptica central EN IMÁGENES
(4,1-22,5), la concentración de la La secuencia de visiones y audi-
acción hasta tal punto que los lec- ciones permite reconocer un prin-
tores o los oyentes con-viven los tres cipio estructural generativo que
ciclos de plagas (7 sellos: 6,1-17; 8,1; hunde sus raíces en la acumula-
7 trompetas: 8,7-9, 21; 11,15-19; las ción de las vivencias históricas del
7 copas de la cólera: 16,2-21), en un pueblo doliente de Israel. Con mi-
movimiento trágico in crescendo. En rada retrospectiva sobre los (cerca
óptica literaria, esta dinámica tex- de 580) textos bíblicos (veterotes-
tual (Lambrecht: «the encompassing tamentarios) (p. ej., Ez 1; 4; 40-48;
technique») posibilita, mediante una Zac 9-14; Is 24-27; Dn 2,7; Joel. .. )
orientación deliberada de todas las y sobre las numerosas tradiciones
partes del texto, la grandiosa «reve- de los /' apocalipsis del judaísmo
lación del nuevo mundo de Dios (del temprano, se sintetizan en un esti-
fin de los tiempos» (21,1-22,5). El lo narrativo pletórico de imágenes
inicio de la plenitud final anhelosa- las experiencias emocionales de los
mente esperada de la época salvífica santos, se reinterpretan y actuali-
se torna experimentable en la visión zan y surge así (en progresión di-
de la «Jerusalén que baja del cielo» námica encauzada hacia la «nueva»
(21,2-22,5). Lo que ya se había perci- Jerusalén) una orientación unitaria
bido en la visión del salón del trono de la existencia para las comunida-
(4,1-5,14: el Dios eterno es al mismo des cristianas que tienen que supe-
tiempo el Dios que actúa histórica- rar graves situaciones conflictivas.
. mente en Jesús), alcanza a través de El Ap se opone a las lecturas (hoy
cada una de las promesas concretas habituales en la liturgia) de períco-
de salvación (7,1-17: se marca con un pas aisladas. Quiere ser entendido
sello a los creyentes; 10,1-11,14: la es- como una composición figurativa
peranza de la redención; 12,1-14,20: alegórico-simbólica coherente. (Los
lucha victoriosa del pueblo de Dios números contienen en este escrito
contra el poder satánico del mun- una especial significación: 4: tota-
do; 17,1-20,15: derrocamiento de las lidad cósmica; 7: plenitud, perfec-
instituciones anticristianas) su cima ción, consumación y, por tanto, 3½
culminante: Dios, que se ha reve- es segura delimitación; 12: referen-
lado en Jesucristo como «aquel que cias a la historia de la salvación: las
es, que era y que ha de venir» (la doce tribus de Israel y el círculo de
fórmula de los tres tiempos: 1,4.8; los Doce de Jesús): la gematría (que
4,8), vive en el seno de la comunidad tiene en cuenta el valor numérico
salvífica plenamente redimida (una de las letras) permite un lenguaje
imagen de la Iglesia en su consuma- secreto (Ap 13,18: el 666 designa
ción escatológica). al emperador Nerón); el sirnbolis-
123 Apocalipsis de juan

mo cromático henchido de fanta- tinatarios del Ap son, en primera lí-


sía (p. ej., Ap 4: visión del salón del nea, los miembros de las comunida-
trono de Yahveh) quiere llevar al des que, a través de las siete cartas
lector o al oyente hasta la «ventana circulares ficticias (2,1-3,22) el autor
de la trascendencia». El simbolismo describe con rasgos muy concretos.
de los animales (dragón: Satán; la En aquellas siete ciudades en torno
bestia del mar, el poder totalitario a Éfeso, en una zona de aglomera-
del Imperio Romano; la bestia de la da condensación del culto imperial
tierra: la personificación del aparato institucional, los cristianos estaban
de propaganda política) sólo puede expuestos a la permanente tentación
entenderse mediante una mirada a de acomodarse (sobre todo por ra-
los esquemas culturales de aquella zones profesionales) al estilo de vida
época. pagano (y al sistema politeísta) de la
sociedad helenista romana. Como
4. AUTOR, DESTINATARIOS época de la redacción puede seña-
Y ÉPOCA DE LA REDACCIÓN larse, con gran probabilidad, el go-
A Juan (1,1.4.9; 22,8) se le presenta bierno de Domiciano (81-96), cuyos
(en su condición de OOÚAoc;, aod- delirios imperiales (se llamaba a sí
cpóc;, crúvoouAoc;) en solidaridad con mismo dominus et deus) fomentaban
los creyentes de las siete comunida- el culto al soberano: a través de de-
des destinatarias de las cartas (1,4). mostraciones religiosas de lealtad se
Testifica, como profeta autorizado pretendía consolidar en Asia Menor
por Dios (22,9), la verdad de lo vis- la frontera oriental del Imperio ro-
to u oído. Su patria parece haber mano. El crítico de aquella época,
sido Siria o Palestina, que abando- Juan, tenía que amonestar a sus co-
nó a consecuencia de la guerra de munidades en términos rigurosos
los judíos contra Roma (66-70 d.C.), frente a la tentación de compromi-
para trasladarse, en función de pro- so con el culto imperial.
feta ambulante, a la provincia ro-
mana de Asia, donde desarrolló su 5. INTERPRETACIÓN
actividad en amplias zonas en torno TEOLÓGICA GLOBAL
a Éfeso. Escribe el Apocalipsis du- Aunque el autor menciona siete co-
rante la etapa de su encarcelamiento munidades concretas, tiene siempre
en la isla de Patmos, en el archipié- ante la mirada a la Iglesia universal;
lago de las Espóradas. Su identifica- así se desprende del simbolismo del
ción (muchas veces sugerida a par- número 7 (totalidad, plenitud), de la
tir de Justino, dial. VIII, 1,4,) con situación de las comunidades, descri-
Juan, el hijo del Zebedeo (Jn 21,2) ta con líneas transversales, y del plu-
o con el autor del evangelio de Juan ral empleado en las llamadas de ad-
(J' Escritos joánicos) pertenece a la vertencia («Quien tenga oídos, oiga
especulación. Es seguro que los des- lo que el Espíritu dice a las iglesias»:
Apocalipsis de juan 124

2,7.11.17.29; 3,6.13.22). Juan quie- calypse dans le Nouveau Testament,


re «des-cubrir» a sus destinatarios Gembloux-Lv 21986; O. BóCHER,
la realidad de la historia universal: Die Johannes-Apokalypse (EDF 41),
Al fondo de la dura batalla a vida Da 31988; U. H. J. KóRTNER, Welt-
o muerte que aparece en el primer angst und Weltende, Go 1988; J. W.
plano contra los poderes opuestos TAEGER,johannes-Apokalypse undjo-
a Dios, se encuentra Dios mismo, hannische Kreis (BZNW 51), B 1988;
el vencedor único, que asegura a F. D. MAZZAFERRI, The Genre ofthe
los creyentes que se han manteni- Book ofRevelation from a Source-cri-
do fieles a Cristo, a través del mis- tical Perspectiue, B-NY 1989; L. L.
terio pascual (muerte y resurrección THOMPSON, The Book ofRevelation.
de Jesús), la salvación celeste del fin Apocalypse and Empire NY-O 1990;
de los tiempos. El Ap sería errónea- E. ScHÜSSLER FIORENZA, Das Buch
mente interpretado en su totalidad si der Offenbarung. ½sion einer gerech-
fuera utilizado como arsenal de es- ten Welt, St-B-Co 1991; H. REI-
tremecedoras imágenes apocalípticas CHELT, Angelus interpres - Texte in
para angustiar a hombres inseguros der [ohannes-Apokalypse, F y otros
con escenas de pesadilla. 1994; C. TRESMONTANT, Enquéte
• Bibliografía: Comentarios: W. Bous- sur l'Apocalypse, P 1994; D. LEE,
SET (KEK 16), Go 71971; H. KRAFT The Narrative Asides in the Book of
(HNT 16/2), Tu 1974; P. PRIGENT Revelation, Landham, NY-O 2002;
(CNT 14), P-LS 1981; Bill, vol. 3; G. Brcuzzr, L'Apocalisse e i suoi enig-
J. RoLOFF (ZBK 18), Z 21987; H. mi, Studi Biblici 143, Brescia 2004;
RITT (NEB) 21), Wü 21988; E. ÍDEM, Apocalisse, Mi 2005; F. MAR-
LoHSE (NTD ll), Go 151993; U. TIN, L'apocalypse: Lecture sémiotique,
B. MüLLER (ÓTK 19), Gt-Wü Ly 2004; D. L. BARR, (dir.), The Re-
21995; H. GIESEN (RNT), Rb 1977. ality of the Apocalypse: Rhetoric and
• Estudios: TRE 3, págs. 174-189 Politics in te Book ofRevelation, Ac-
(A. STRÓBEL); G. MAIER, Die ]o- lama 2006; R. HERMS, An Apocalyp-
hannesoffenbarung und die Kircbe se far the Church andfar the World:
(WUNT 25), Tu 1981; R. BEAu- The Narratiue Function of Universal
VERY, «LApocalypse au risque de Language in the Book ofRevelation,
la numismatique», RB 90 (1983), BZNW 143, B-NY 2006; J. F. T.
págs. 243-260; G. Mxzzuco, «A CUADRADO, Apocalipsis: estética y
proposito di alcuni studi recenti teología, R 2007; A. SATAKE, Die
sul'Apocalisse», RivBib 3 (1983), Offenbarung des ]ohannes, KEK 16,
págs. 213-225; A. VóGTLE, Das Buch Gt 2008; Y. S1MOENS, Apocalypse
mitden 1 Siegeln, Fr-Bs-V 21985; M. de Jean: Apocalypse de jésus Christ,
KARRER, Die]ohannesoffenbarung als vol. 1, Une traduction, vol. 2, Une
Brief. Go 1986; J. LAMBRECHT (dir.), lnterprétation, P 2008.
L'Apocalypse johannique et l'Apo- Hubert Ritt
125 Apocalíptica

APOCALÍPTICA más natural debido a la circunstancia


) . EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA APOCALÍPTICA de que la resistencia contra la consoli-
DEL JUDAÍSMO TEMPRANO. 2. LA APOCALÍPTI- dación de las ambiciones de los seléu-
CA EN EL NUEVO TESTAMENTO. cidas («griegos») puesta de nuevo en
marcha por Antíoco 111 era de hecho
l. EVOLUCIÓN HISTÓRICA un asunto internacional con mecanis-
DE LA APOCALÍPTICA mos defensivos de una misma estruc-
DEL JUDAÍSMO TEMPRANO tura en las heterogéneas expectativas
a) Puntos de arranque en el Antiguo nacionales sobre el futuro.
Testamento. Las formas tardías de la b) Los inicios especialmente en el Libro
profecía (Jl 2-4; Zac 9-14; Is 24-27; de Daniel. En perspectiva literaria,
Ez 38-39), en las que parece insinuar- es en Dn 2,28-49 donde puede per-
se una superación de la antítesis nació- cibirse por vez primera la irrupción
. na! entre Israel y los gentiles, antici- de la apocalíptica en las expecta-
paban ya, junto con el determinismo tivas de futuro de Israel. Merecen
de la sabiduría tardía (cf. Jdt 9,5s.; en este sentido especial atención los
Tob 14,5; Si 10, 4.8; 23,20; 33,8.10; vs. 28 y 29. El v. 28 se presenta corno
42,19) y con el círculo deuteronornis- elemento constitutivo de una revi-
ta que, a pesar del Edicto de Ciro, del sión instructiva: mientras que el re-
retorno de los golá, de la restauración dactor de las precedentes colecciones
de la ciudad y del templo, seguía in- de «leyendas de Daniel» (Dn 1-6)
sistiendo en la nefasta situación de todavía tenía ante los ojos la violen-
Israel (Neh 9,5-37), las predisposi- ta eliminación por Dios del cuarto
ciones básicas. Con todo ello podía imperio mundial dominante en su
asociarse la 7' escatología apocalípti- época y la consiguiente aparición e
ca que, carente de una genuina pre- implantación del reino de Dios para
paración previa en la historia de la un futuro cercano (v. 29), los reela-
tradición, se orientaba hacia la espe- boradores posteriores desplazaban
ranza de futuro de Israel. Todos estos -mediante la introducción de este
elementos apuntaban hacia una «es- v. 28- hasta el «fin de los días» este
catologización» de materiales más an- acontecimiento, también por ellos
tiguos mediante la introducción del esperado, de una convulsión total y
giro «al fin de los días» según Dn 2,28 milagrosa de las relaciones de po-
(Gn 49,1; Nm 24,14; Dt 4,30; 31,29; der existentes. El curso del tiempo se
Is 2,2; Jr 23,20; 30,24; 48,47; 49,38; rompía en el presente anterior y en el
Ez 38,16; Os 3,5; Miq 4,1). La con- tiempo posterior a este fin. Situaban
temporánea aceptación masiva de dentro de ese marco histórico «esca-
material procedente de religiones aje- tológico» sus sufrimientos durante la
nas en el espacio de las tradiciones del persecución religiosa de Antíoco IV
judaísmo temprano entonces en pro- Epífanes, inmediatamente antes de
ceso de formación debió resultar aún la irrupción de aquel «Fin».
Apocalíptica 126

Se anuncia así, por vez primera, los días», la delimitación de Israel


lo específicamente «apocalíptico» que, en el tiempo actual, es toda-
como concepción completamente vía fluctuante. Lo que «Israel» está
diferente de aquellas otras de las más llamado a ser tras aquel «punto fi-
antiguas tradiciones de Israel según nal» sólo puede comprenderse como
las cuales la salvación debería hacer- el milagro de que también más allá
se realidad en la historia. Para los fie- de las fronteras de la muerte sigue
les de esta nueva fe «apocalíptica», la actuando Dios y de que esta acción
antigua «historia salvífica» de Israel incluye el juicio sobre Israel.
no posee ya ninguna fiabilidad ni En la estela de esta «escarologi-
ninguna capacidad de analogía. No zación» de la concepción de la his-
alimentaban, pues, su esperanza a toria, a las declaraciones hímnicas
partir de los antiguos modelos de las concretas de las anteriores «leyendas
acciones salvadoras divinas, sino que de Daniel» sobre Dios (Dn 3,29: «él
ya sólo esperaban el «fin» que lleva- puede salvar»; Dn 4,34: «puede hu-
ría a su conclusión la actual -histo- millar»), vino a añadírsele una nue-
ria de Israel «carente de salvación», va afirmación: «el Dios de los cie-
un fin que Dios introduce y en cuya los» puede «descubrir los misterios»
consumación se manifestará como (Dn 2,29; cf. 2,29s.47). Los redac-
factor determinante y ya sin restric- tores apocalípticos veían en acción
ciones el /' reino de Dios. el poder de Dios sobre todo en el
Un abandono tan abrupto de la hecho de que se anticipa al curso de
/' historia de la salvación implica- la historia con proyectos de validez
ba forzosamente una consecuencia definitiva, de tal modo que ahora a
decisiva. Si para los redactores apo- los elegidos les resultaban impres-
calípticos del libro de Daniel las an- cindibles los «descubrimientos de los
tiguas historias de salvación ya no misterios» para recibir información
tenían ninguna validez, se plantea- acerca del esperado colapso de las
ba de forma ineludible la pregun- actuales relaciones de poder «al fin
ta de dónde deberían buscarse, tras de los días».
aquel «fin de los días», los perfiles de Aspectos histórico-religiosos. Las an-
«Israel». Y no vacilaron en admitir teriores derivaciones de la apocalíp-
por vez primera en el espectro de las tica a partir de las profecías o de la
tradiciones israelitas del judaísmo «sabiduría» veterotestamentaria no
temprano un tipo de esperanza co- son convincentes. De ahí que algu-
herente con sus concepciones «esca- nos investigadores busquen reaccio-
tológicas»: sólo mediante el milagro nes contemporáneas equiparables en
de la doble resurrección de los muer- el ámbito de las tradiciones orienta-
tos «para la vida eterna» o «para el les de su entorno. De hecho, pueden
eterno oprobio» (Dn 12,2) se lleva- descubrirse elementos más antiguos
ría a cumplimiento, en aquel «fin de en el Oráculo de Histaspes, redacta-
127 Apocalíptica

do por un grupo de magos persas, de una liberación en un espacio de


que puede fecharse con seguridad tiempo no muy lejano inmanente en
entre Antíoco I (294 o respectiva- la historia y en el marco de un futuro
mente 280-261 a.C.) y Seleuco IV nacional se transformó en «escatolo-
(185-175 a.C.), y en el egipcio Oráculo gía» apocalíptica - en la esperanza en
del alfarero, en el que hay una refe- un proyecto de Dios sin analogía, no
rencia a la invasión de Antíoco IV garantizado en la historia salvífica,
(170-169 a.C.), que presentan las «al fin de los días» (Dn 2,28).
mismas repercusiones estructurales c) Evolución posterior en el judaísmo
en el horizonte de las expectativas temprano. La teología apocalíptica
(que en modo alguno pueden cali- (= «escarología») gira en los escritos
ficarse como de orientación futu- judíos (tardíos) sobre todo en tor-
ro-«escatológica») de los pueblos afee- no a la idea de que en la historia no
tados por la voluntad helenizadora puede darse ningún avance hacia la
de los /' seléucidas que irrumpía por redención y que, por tanto, la salva-
aquellas fechas con renovado ímpetu. ción no es el resultado ni de evolu-
Dado que las «leyendas de Daniel» y, ciones intramundanas ni de la pla-
por tanto, Dn 2, bajo ningún concep- nificación de perspectivas humanas
to pueden encuadrarse (al contrario (cf. ya Dn 2,34.45; 8,25), sino que
que Dn 7,7s.) en los acontecimientos sigue siendo prerrogativa de Dios.
de Palestina bajo Antíoco IV, parece Esta idea se materializó desde fechas
lógico situar aquella abrupta «esca- muy tempranas (cf. Dn 7,23-26) en
tologización» del anterior esquema la concepción de que la redención
histórico en el marco de los grandes sólo conseguiría imponerse a través
imperios sucesivos de los neobabi- de colapsos masivos totales de los
lonios, los medos y los persas y, fi- que surgiría no la historia, sino el
nalmente, en el derrocamiento del derrumbamiento de la historia. El
cuarto y último imperio mundial, discurso sobre la redención como ca-
el de los griegos, a manos del impe- taclismo se convierte en topos litera-
rio universal definitivo de Dios en el rio que se expresa a través de estre-
cercano «fin de los días» en la épo- mecedoras imágenes y se condensa
ca de Antíoco III (242-187 a.C.). El en una fórmula poco menos que es-
proyecto de helenización militante de tereotípica: guerras mundiales, revo-
este monarca acabó por desencade- luciones, pandemias, hambres y ca-
nar, también en Palestina, una reac- tástrofes económicas, pero también
ción de resistencia que puede perci- apostasía de Dios, olvido de la torá,
birse, con una misma estructura, en inversión de todos los ordenamien-
los elementos contemporáneos de las tos éticos y sociales, incluida la liqui-
profecías de Histaspes de Irán y en dación de las leyes de la naturaleza -
el Oráculo del alfarero de Egipto: la todos estos elementos suelen figurar
esperanza hasta entonces mantenida en los textos judíos antes de pasar a
Apocalíptica 128

hablar de la redención. Redención y colectiva del Libro de Henoc etiópico.


optimismo del progreso son magni- Desborda asimismo los límites del
tudes mutuamente excluyentes. Cuarto Libro de Esdras y del Baruc
En el estricto teocentrismo del siríaco. La apocalíptica impregnó
modelo apocalíptico de la reden- también el ámbito de las activida-
ción apenas había espacio para un des docentes de los rabinos y se la
redentor. ¿Qué tendría que hacer, si encuentra, por consiguiente, en la
Dios se encarga de todo? Por eso, la l' Mishná (cf. Sota fin). Aquí, el
apocalíptica del judaísmo tempra- rasgo apocalíptico se oculta a me-
no avanzó, después de Daniel, con nudo tras algunas frases aisladas o
lentos pasos y con muchas cautelas contamina conjuntos literarios más
hacia la figura de un juez celeste, del antiguos - como en el caso de los
l' Hijo del hombre que, con Dios Testamentos de los docepatriarcas. De
o en nombre de Dios, debería lle- igual modo, una gran parte de la li-
var a cabo o preparar al menos el teratura de ; Qumrán está abier-
juicio final. Sólo mucho más tarde ta a las concepciones apocalípticas,
intentó esa apocalíptica construir aunque por el momento no puede
una figura mesiánica que tuviera formularse ningún juicio definitivo
cabida en las ideas teológicas bási- sobre cuáles de los escritos del mar
cas, aunque de hecho inconciliable Muerto merecen la denominación
con ellas (por vez primera en Henoc de «apocalipsis» ni qué influencia
etiópico, 90,37ss.). La actuación de ejercieron en la teología las ideas
este l' mesías se sitúa unas veces in- apocalípticas básicas. Hasta ahora,
mediatamente antes y otras incluso lo único seguro es que en épocas de
después del «fin». A continuación, angustia y de opresión la concepción
esta figura podía morir o podía tam- apocalíptica del mundo pudo estar
bién seguir viviendo, o quedaba in- presente en todos los partidos y en
cluso totalmente escindida cuando, todas las ideologías del judaísmo.
antes del «fin», entraba en acción y • Bibliografía: L. L. GRABBE y R. D.
sucumbía el Mesías ben Joseph para HAAG, (dirs.), Knowing the End
luego, pero sólo después del «fin», from tbe Beginning: The Prophe-
mostrar al Mesías ben David: todo tic, the Apocalyptic, and their Rela-
lo cual indica claramente que en un tionsbip, Lo-NY 2003; S. BEYER-
modelo de redención «apocalíptico» LE, Die Gottesvorstellungen in der
no existía ninguna oportunidad antik-jüdischen Apokalyptic, Le-Bos-
para la figura de un redentor. ton 2005.
El elemento «apocalíptico» tiene
en los escritos del judaísmo un al- 2. LA APOCALÍPTICA
cance mucho más vasto que en los EN EL NUEVO TESTAMENTO

«apocalipsis» clásicos, como Daniel, Se discute la extensión y la impor-


el l' Libro de los jubileos o la obra tancia de las concepciones y los ma-
129 Apocalíptica

teriales apocalípticos elaborados en de poder y de que estaba ya presente


el Nuevo Testamento. Si se tiene la salvación. Además, la circunstan-
en cuenta que se trata de un pro- cia de que la fe en la resurrección de
ceso de génesis de los textos pro- Jesús surgió en el centro de campos
tocristianos prolongado durante conceptuales de la apocalíptica judía
varios decenios, sólo con matizacio- temprana pudo transmitir ya a los
nes puede hacerse luz sobre su re- primeros cristianos la conciencia de
lación con la tradición apocalíptica que se trataba de un acontecimien-
del judaísmo temprano. Además, to axial que afectaba a la totalidad
la valoración de la contribución de terrena y cósmica del universo, de
las concepciones del mundo apoca- la que deberían participar todos los
lípticas en los evangelios sinópticos pueblos mediante el impulso de la
pide una consideración distinta de la misión universal. Nunca, por con-
.aplicada a las Cartas paulinas. Para siguiente, debería perderse de vista
la etapa de formación del naciente que la posibilidad de percibir y de
protocristianismo, la apocalíptica comprobar los inicios normativos del
participaba en considerable medi- primitivo cristianismo dependen de
da de las consecuencias derivadas una actitud positiva frente a la apo-
de la fe apocalípticamente integra- calíptica del judaísmo temprano y
da en la resurrección de Jesús (cf. 1 del protocristianismo.
Cor 15,23-28). Hay que preguntarse, • Bibliografía: Cf las obras citadas
por otro lado, hasta qué punto pue- en TRE 3, págs. 191, 200ss., 249ss.,
de integrarse la actuación del Jesús 255ss. • Además: P. PRIGENT, «Apo-
«histórico» en el marco de una vi- calyse et apocalyptique», REcttSR
sión apocalíptica global del mundo (47) 1973, págs. 280-299; J. J. COL-
y si la interpretación apocalíptica del LINS (dir.), Apocalypse. The Morpho-
acontecimiento Cristo a través de los logy of Genre (Semeia 14), Decatur
más antiguos testimonios y escrito- (Georgia) 1979; K. Kocn y J. M.
res protocristianos contaba con un ScttMID (dirs.), Apokalyptic (WoE
apoyo prepascual. 365), Da 1982; D. HELLHOLM (dir.),
Esta fe en la resurrección de Jesús Apoca/ypticism in the Mediterranean
provocó, en el campo de fuerzas de la World and tbe Near East, Tu 21 1989;
espera del fin apocalíptico, la irrup- J. J. CoLLINS, Daniel, GR 1984;
ción de esperanzas de futuro «esca- G. K. BEALE, The Useo/Danielin]e-
tológicas» vinculadas a los fenóme- wish Apocalyptic Literature and in the
nos de la espera próxima. También el Reuelation o/St. [obn, Lanham 1985;
conocimiento apocalíptico acerca del C. KAPPLER (dir.), ApocaLypses et uo-
tiempo del fin ya iniciado con la re- yages dans l'au-delá, P 1987; U. H.
surrección de Jesús puso en marcha J. KoRTNER, WeLtangst und Weften-
la concepción protocristiana de que de, Go 1989; W ZAGER, Begriffund
el ,.;, eón antiguo había sido privado Wertung der Apokalyptik in der neutes-
Apocatástasis 130

tamentlichen Forschung, F-Be 1989; ponde. Así, los LXX empalman con
J. MAIER, Zwischen den Testamenten, la significación griega básica: volver
Wu 1990, págs. 122-125; K. MüL- a colocar las cosas en su situación
LER, Studien zur frühjüdischen Apo- anterior. Esta significación otorga al
kalyptik, St 1991; P. METZGER, Ka- sustantivo apocatástasis una amplia
techon: JI Thess 2,1-12 in Horizont gama de contenidos: «renovación»,
apokalyptischen Denkens, BZNW «restitución», «recuperación de lasa-
135, B-NY 2005. lud», «regeneración política». En la
Karlheinz Müller astronomía, la apocatástasis señala el
recomienzo en el cambio de las eda-
des del mundo. Se registra, pues, una
APOCATÁSTASIS coordinación entre el antiquísimo es-
quema mítico-cosmológico de la sal-
La apocatástasis ha pasado a ser, en vación y sus múltiples variaciones y
el transcurso de la historia de la teo- el retorno, al fin de los tiempos, a un
logía, un terminus technicus para ex- origen intacto e incluso mejorado y
presar la idea de una reconciliación se abre una vía de acceso a las espe-
definitiva, al fin de los tiempos, de culaciones filosóficas sobre un cur-
todos los seres en una creación que so circular eterno con renovaciones
ha llegado a su consumación plena, periódicas. Hch 3,21 y 1,6 remite a
con el acento puesto justamente en un contexto mesiánico-escatológico
la «recuperación» de los perdidos y y se sitúa, por tanto, en el marco de
los condenados, incluidos también, los problemas de la escatología y la
a veces, los demonios. El uso mismo soteriología bíblica que no pueden
de la palabra se fundamenta en la resolverse sólo a partir del contenido
Biblia y se inserta, también en ella, conceptual de la apocatástasis. Aquí
en un contexto escatológico, aunque tiene su fundamento el giro salví-
sin ninguna referencia inmediata al fico definitivo, no periódicamente
mencionado significado específico. repetible, de la actual inclinación
El sustantivo aparece una sola vez afectuosa de Dios (cf. por ejemplo
en Hch 3,21. En este pasaje se ha- Dt 30,3). También el motivo, mu-
bla del cumplimiento, con la venida chas veces testificado en la Biblia, de
de Cristo, de todas las promesas de la salvación desde el origen se debe
salvación. Es más frecuente el verbo coordinar, en definitiva, con la con-
á1t0Ka8u:r1:ávcn: Hch 1,6 en senti- vicción de que la consumación final
do cristológico-mesiánico; Me 9,12 plena es la nueva acción de Dios por
par. aplicado a Elías (anticipado en excelencia, que es insuperable, por-
Mal 3,24). En otros pasajes de los que consiste en la comunicación ple-
LXX se emplea el término en el sen- na, total, sin reservas, de Dios y en
tido de la reposición de Israel en el el correspondiente comportamien-
lugar (o en la posesión) que le corres- to humano que da su respuesta de-
131 Apocatástasis

finitiva (reino de Dios). Para llegar la actual mayoría judía no aceptaba


a su concepción de la apocatástasis, el cristianismo (cf. Rom 3,26). Por
Orígenes se inspira en pasajes neo- otro lado, el mismo Pablo habla con
testamentarios que no emplean este gran insistencia del juicio, y precisa-
término específico expreso. Oríge- mente del que recaerá sobre él mismo
nes estaba influido en gran medida (1 Cor 4,3ss.), si bien es cierto que
por 1 Cor 15,22-28.54-57 (también ni en este caso ni en otros del Nuevo
Flp 2,6-11), donde se arroja luz sobre Testamento el motivo del juicio está
la dinámica de una salvación uni- construido como un elemento cons-
versal por Cristo: la creciente perte- titutivo de la doctrina escatológica.
nencia de toda la realidad a Cristo Se inserta más bien en el tema cen-
y la pertenencia de Cristo (es decir, tral de la responsabilidad humana
el reino de Cristo desde su propia ante Dios (o ante Cristo), y más en
fuerza interior), a Dios con el obje- concreto en la idea de que sólo Dios
tivo último de que Dios sea todo en (Cristo) es competente para emitir
todos. De todas formas, este esque- un juicio definitivo sobre los hom-
ma escatológico no aporta ninguna bres y sobre las consecuencias de su
respuesta a la pregunta de si todas comportamiento. El motivo del jui-
las personas experimentarán el reino cio, importante a lo largo de toda la
de Cristo y de Dios como su consu- Biblia, adquiere incluso en el Nuevo
mación plena propia o si se da una Testamento un singular rigor cuan-
exclusión última y definitiva de la do se acentúa de una manera tan in-
vida con Cristo en Dios para quienes equívoca la responsabilidad del hom-
cometen pecados mortales. Por un bre en su destino eterno. No hay aquí
lado, se dan en el Nuevo Testamento ningún estrechamiento del mensaje
enunciados de salvación universal de la gracia, sino más bien un de-
de gran densidad (cf. por ejemplo safío a la libertad del hombre para
Rom 11,32; Jn 12,32). La universa- el amor. Por otro lado, se perfila la
lidad de la salvación es entendida en posibilidad +una posibilidad no me-
términos estrictos desde Cristo y se ramente especulativa- de la pérdida
halla actualmente al servicio de la de la salvación si el hombre se cierra
proclamación del evangelio y de su obstinadamente al amor «revelado»
aceptación «para todos los que creen» de Dios. Y, sin embargo, toda esta
(en Cristo: Rom 3,33; 10,4). El mo- predicación sobre el juicio no pre-
tivo dominante de la compasión de tende ser una enseñanza positiva so-
Dios se muestra, una vez más, con bre un estado final escatológico sino
rasgos abundantemente misteriosos, que quiere motivar, como uno de los
en la certeza con que Pablo espera la aspectos de los evangelios, para un
redención «de todo Israel» - no, cier- comportamiento activo de conver-
tamente, dejando de lado a Cristo, sión y de esperanza. Cobra nueva
pero de todas formas a pesar de que actualidad el problema de la apoca-
Apócrifos 132

tástasis en conexión con la doctrina APÓCRIFOS


de la reencarnación. No es éste un l. CONCEPTO. 2. Los APÓCRIFOS DEL AN-
tema bíblico (no resultan convincen- TIGUO TESTAMENTO. 3. Los APÓCRIFOS DEL
tes los intentos por establecer puntos NUEVO TESTAMENTO.

de conexión con determinados pasa-


jes concretos). Frente a la concepción l. CONCEPTO
de un progresivo perfeccionamiento Los apócrifos son escritos «secretos»
en el curso de varias vidas, se sitúa que no han entrado en el canon de
la enseñanza bíblica de la significa- la Biblia pero que, a juzgar por su
ción única y singular de la vida como título o por su supuesto origen (una
espacio de tiempo suficiente para el persona del Antiguo o del Nuevo
juicio y la salvación de Dios (pasaje Testamento), podrían tener derecho
característico: Heb 9,27). a ello. Es el vocablo helenista apli-
• Bibliografía: THWNT 1, págs. 386- cado a la literatura religiosa egipcia,
392; 2, págs. 930-943; RAC 1, págs. también a los textos mágicos (p. ej.,
510-516; TRE 10, págs. 310-363; PG 13, págs. 343s., 73ls.), gnósti-
RGG3, págs. 1693-96 (con biblio- cos y otros (EvTH, TU 101, pág. 26;
LibTh, TU 138, pág. 24), que exi-
grafía): SM 1, págs. 231-234 (con bi-
bliografía) (trad. cast, Sacramentumgen un comportamiento secreto
mundi, Ba 1972-1976); E. STAE- (PG 12, pág. 321; EpJac l,lOss.: TU
HELIN, Die Wiederbringung alter 136, pág. 8). En la concepción de la
Dinge, Bs 1980; W. KRECK, Die Iglesia antigua son textos heréticos
Zukunft des Gekommenen, M 1966; (gnósticos) y es asimismo la deno-
J. DANIÉLOU, L'Étre et le Temps minación aplicada a los libros de los
chez Gregoire de Nysse, Le 1970, LXX no admitidos en el J' canon
págs. 186-226; J. W. BREUNING, judío (deuterocanónicos). Hoy día
«Zur Lehre von der Apokatasta- siguen empleando esta misma ter-
sis», IKAZ 10 (1981), págs. 19-31; minología las Iglesias protestantes,
H. U. VON BALTHASAR, Was dür- mientras que a todos los demás es-
fen wir hoffen? Ei-Tréveris 21989 critos apócrifos se les llama /' pseu-
(con bibliografía); ÍDEM, «Apoka- doepígrafos.
tastasis», TTHZ 97 (1988), págs. • Bibliografía: TttWNT 3, págs.
169-182; ÍDEM, Kleiner Diskurs 979-999 (A. ÜEPKE); PGL, págs.
über die Holle, Ostfildern 21987; 198s. (con documentación justifica-
H. CROUZELLES, Origene, P 1985, tiva); RAC 1, págs. 516-520 (G. BAR-
págs. 331-342; G. GRESHAKE, DY); J. LEIPOLDT y S. MoRENZ, Hei-
Gottes Heil-Glück des Menschen, lige Schriften, L 1953, págs. 88-114;
Fr 1984, págs. 245-276; ÍDEM, Un- W. SPEYER, «Bücherfunde in der
gewisses ]enseits? Himmel-Holle-Fe- Glaubenswerbung der Antike», Hy-
gefeuer, D 1986, págs. 72-94. pomnemata 24 (1970); ÍDEM, Die li-
Wilhelm Breuning terarische Fdlschung im heidnischen
133 Apócrifos

und christlichen Altertum, M 1971; Hd 1966; J. BoNSIRVEN, La Bible


TRE 3, págs. 289-296 (H. P. Rü- apocryphe en marge de l'Ancien Tes-
GER); NTAPo 1, págs. 6s.; AuGL tarnent, P 1953; W. G. KüMMEL
l /3, págs. 385-391 (O. WERME- (dir.), jüdische Schriften aus belle-
LINGER); A. QuACQUARELLI, Com- nistiscb-romischen Zeit, JSHRZ;
plementi interdisciplinari di Patrolo- A. DíEZ MACHO (dir.), Apócrifos
gía, R 1989, págs. 223-272; DEB, de/Antiguo Testamento, Ma 1982ss.;
págs. 109-112. J. H. CHARLESWORTH (dir.), The
Old Testament pseudepigrapha, Gar-
2. Los APÓCRIFOS DEL ANTIGUO den City 1983-1985. • Enciclopedias y
TESTAMENTO concordancias: C. A. WAHL, Clavis li-
Los apócrifos del Antiguo Testamen- brorum Veteris Testamenti Apocrypho-
to surgieron en parte en el judaís- rum philo!ogica. Indicem verborum in
mo helenista de Egipto, por ejemplo libris pseudepigraphis usurpatorum
.Aristeas, 3 y 4 Mac, 3 Esdras, Henoc adiecitJ B. Bauer, Graz 1972; A.-M.
eslavo, Oráculos sibilinos, Oración DENIS e Y. }ANSSENS, Concordance
de Manases, y parte en Siria, como latine du Liber[ubilaeorum sive parva
Baruc griego, o en Palestina, como Genesis, Turnhout 1973;]. B. BAUER,
los Salmos de Salomón, el Libro cuar- C!avis Apocriyphorum Supplemen-
to de Esdras, Baruc siriaco, en círcu- tum: Grazer Theolog. Stu. 4, Graz
los fariseos o qumránicos, como el 1980; W. LECHNER-SCHMIDT, Wort-
Libro de los jubileos, Henoc etiópico, index der !ateinisch erhaltenen Pseu-
Testamentos de los doce patriarcas, depigraphen zum A/ten Testament,
Ascensión de Moisés, Martirio de lsaias, Tu 1990. • Estudios: G. DELLING, Bi-
Vida de Adán. Se han encontrado bliographie zurjüdisch-he!lenistischen
en /' Qumrán testimonios de una und intertestamentarischen Literatur
hasta ahora desconocida Oración de 1900-1965, TU 106; A. M. DENIS
Nabonid y de las Visiones de Amrán, y M. DE J ONGE, Studia in Veteris Tes-
padre de Moisés (P. W. Skehan, DBS tamenti Pseudepigrapha, Le 1970ss.;
9, págs. 822-828). Entre los escritos A. M. DENIS, Introduction aux Pseu-
gnósticos coptos de/' Nag Hammadi dépigraphes grecs d'AT, Lo 1970;
se encuentran unApocalipsis de Adán, J. MAIER y J. ScHREINER, Literature
Paráfrasis de Sem, Estelas de Set y un und Religion des Früh-judentums,
Evangelio de Eva. Wu 1973; G. W. E. NrcKELSBURG,
• Bibliografía: Ediciones: J. P. M1G- jewish literature between the Bible
NE, Dictionnaire des apocryphes, P and the Misbna, Fi 1981; J. M. Ro-
1856-1858; A.M. DENIS y M. DE BINSON, The Nag Hammadi Library,
]ONGE, Pseudepigrapha Veteris Tes- San Francisco 1981; P. GRELOT, «Los
tamenti graece, Le 1970ss; P. Rrsss- apócrifos (o pseudoepígrafos) del ju-
LER, Altjüdische Schriftum ausser- daísmo palestino», en A. GEORGE y
ha!b der Bibel, Au 1928; reimpresión P. GRELOT (dirs.), Introducción criti-
Apolo 134

ca al Nuevo Testamento L Ba 1982, apotres. Christianisme et monde paien,


págs. 134-149; M. E. STONE,]ewish G 1981. • Estudios: PH. VIELHAUER,
writings of the second temple period, Geschichte der urchristlichen Litera-
Assen 1984; E. ScHÜRER, Historia tur, B 1975, págs. 485-718; TRE 3,
del pueblo judío en tiempos de Jesús, págs. 316-362 (R. McLACHLAN
Ma 1985; ANRW II, 20/1 (1987); WrLSON); CANT.
O. KAISER, The Old TestamentApo- Johannes B. Bauer
crypha: An Introduction, Peabody
2004.
APOLO
3. Los APÓCRIFOS DEL Nusvo
TESTAMENTO Forma abreviada de nombres perso-
Los apócrifos del Nuevo Testamento nales, como Apolonio, Apolónides.
-de ordinario en griego, más tarde Según Hch 18,24-19,1; 1 Cor 1,12;
también en latín y en otras lenguas- 3,4.5.6.22; 4,6; 16,12; Tit 3,13, era
siguen los géneros literarios del Nuevo un judeocristiano de Alejandría, de
Testamento: /' Evangelios (con fre- magnífica formación retórica y exe-
cuencia sólo fragmentariamente con- gética. Las afirmaciones paulinas y
servados), /' Hechos de los apóstoles, lucanas concuerdan en que Apolo
/' Cartas y /' Apocalipsis. actuó como misionero lleno de espí-
• Bibliografía: Ediciones: J. A. FABRI- ritu en Corinto y Éfeso, donde goza-
crus, Codex apocryphus Novi Testa- ba de una excelente reputación, pero
menti, H 1703-1719; M. R. ]AMES, discrepan en que, según Hch, Apolo
The Apoeryphal New Testament, O y «sólo conocía el bautismo de Juan»,
otros 1924; F. AMITO, Évangiles apo- tuvo que ser instruido en Éfeso por
cryphes, P 1952; W.. MrcHAELIS, Die Priscila y/' Áquila y a continuación
apokryphen Schriften zum Neuen Tes- se trasladó a Corinto, con una reco-
tament; Bremen 31962; A. DE SAN- mendación de la comunidad, para
TOS ÜTERO, Los Evangelios apócrifos, desarrollar allí sus actividades. La
Ma 31963; J. B. BAUER, Die neutes- exposición de los Hechos responde
tamentlicbe Apokryphen, D 1968; a la deliberada intención lucana de
M. ERBETTA, Gli Apocrifi del Nuo- poner el énfasis en que Apolo estaba
vo Testamento, 3 vols., Turín 1966, subordinado a la comunidad eclesial
1969, 1975 (con bibliografía); L. Mo- y a la actuación de Pablo.
RALDI, Apocrifi del Nuovo Testamen- • Bibliografía: E. ScHWEIZER, Bei-
to, 2 vols., Turín 1971; M. KRAUSE y trage zur Theologie des Neuen Testa-
K RuooLPH, Die Gnosis, JJ, Kopti- ments, Z 1970, págs. 71-79; W.-H.
sche und manddiscbe Quellen, Z 1971; ÜLLROG, Paulus und seine Mitarbei-
J. M. RoBINSON, The Nag Hammadi ter, Nk 1979, págs. 37-41; EWNT 1,
Library, San Francisco 1981; F.. Bo- págs. 328s (H. MERKEL); M. WOL-
VON y otros, Les Actes apoeryphes des TER, «Apollo und die ephesin. Jo-
135 Apóstol

hannesjünger», ZWNT 78 (1987), 200). Más cercano está el preceden-


págs. 49-73. te lingüístico arameo sa/fa/J (hebreo
Alfons Weiser §alüa!J, participio pasivo de n,w [sliJ],
enviar, en conexión con el semita
paleooriental «derecho de los en-
APÓSTOL viados» (Roloff, TRE 3, pág. 432),
l. ÜATOS LINGÜÍSTICOS. 2. LÍNEAS BÁSICAS DE según el cual «el enviado es como él
UNA HISTORIA DEL CONCEPTO EN EL CRISTIA- (es decir, como el que le envía)», tes-
NISMO PRIMITIVO. tificado con este sentido en Berakot
5,5 y, en el Nuevo Testamento, en
l. DATOS LINGÜÍSTICOS Jn 13,16. No ha podido demostrarse
En los escritos neotestamentarios, la derivación del concepto neotesta-
el sustantivo arcócr'tOAO<; se utiliza mentario de apóstol a partir de una
· casi exclusivamente para designar a institución sa/fa/J (Regenstorf). No
los llamados a proclamar el evan- obstante, el uso veterotestamentario
gelio (así sobre todo en el caso de judío de s//J pudo haber ejercido una
Pablo), aunque el término se aplica influencia determinante en el origen
también a los? Doce (Me 3,14 par.; y la formación del concepto de após-
6,30 con 6,7), a las autoridades de tol en el primitivo cristianismo.
la primitiva comunidad (slos após-
toles anteriores a mí», Gál 1,17.19) 2. LÍNEAS BÁSICAS DE UNA
y a los «doce apóstoles» como los HISTORIA DEL CONCEPTO
? «testigos fundamentales de la EN EL CRISTIANISMO PRIMITIVO
resurrección de Jesús» (Hch 1,22). a) La presencia de la palabra arcócr-
Sólo en Heb 3,1 se dice también de 'tOAO<; en el Nuevo Testamento fi-
Jesús que es «apóstol» - en una cierta gura casi siempre (34 veces) en el
analogía con la concepción joanea Corpus Paulinum y en la doble obra
de Jesús como el Hijo «enviado» por lucana. Los testimonios restantes se
el Padre (Jn 3,17 y otros). reparten entre Mt (1), Me (2), Jn (1),
Debe excluirse, al parecer, una de- Heb (19), 1 Pe (1), 2 Pe (2), Jud (1) y
rivación del uso neotestamentario Ap (3). Estos datos reflejan la espe-
respecto del griego profano, donde el cial acuñación teológica del concep-
sustantivo arcÓcr'tOAO<; tiene a veces to a través de Pablo y Lucas.
ciertamente el sentido de «mensaje- b) En Gál 1,17 habla Pablo de «los
ro», «enviado» (Heródoto, Historia I, apóstoles anteriores a mí». Y mencio-
21; V, 38), o alude al envío de una na concretamente a Cefas, ? San-
flota o de un ejército, o a la misma tiago (v. 19) y? Juan (2,7). Pablo da
flota enviada, pero que, en conjunto, por supuesto un sólido círculo de
no permite detectar elementos espe- apóstoles «en Jerusalén y su entor-
cíficos significativos equiparables a no» (Schnackenburg, pág. 343),
los del Nuevo Testamento (Bauer, del que formarían parte otras per-
Apóstol 136

sonas aquí (en 1,19) no menciona- sus adversarios e impugnadores, un


das. 1 Cor 15,l?ss. confirma esta progreso en virtud del cual se esta-
hipótesis, pues el mismo Pablo se blece una conexión entre la procla-
autoclasifica como el «último de to- mación del evangelio y el servicio
dos» los pertenecientes a este círculo conmemorativo y garantizador de la
(1 Cor 15,?ss.). El elemento consti- koinonía de la Iglesia universal pres-
tutivo de los apóstoles es que se les tado a las comunidades.
haya aparecido el Resucitado, pues en e) La importancia fundamental de la
virtud de esta aparición adquirían la proclamación apostólica de la época
/' misión y el mandato de ser sus tes- inicial se corresponde con el hecho
tigos o respectivamente de proclamar de que «los apóstoles» en Ef 2,20;
el evangelio (1 Cor 9,1; Gál l,lls.). 3,5 se convierten, junto con los pro-
1 Cor 12,28 permite conocer, ade- fetas (protocristianos), en la «norma
más, a través de la tríada «apóstoles, de la tradición» (Merklein, pág. 394)
/' profetas, /' maestros» dentro de la para la Iglesia de la época postapos-
lista de los carismas, una concepción tólica. En Lucas sobre todo se de-
que se remonta a fechas muy tempra- tecta un interés «postapostólico»
nas y sería originaria de Antioquía, por los apóstoles. Bajo la figura de
según la cual se entendería que el los «doce apóstoles» llamados perso-
apóstol es un predicador misionero nalmente por Jesús (Le 6,13-16, con
llamado a esta función por el Espíritu una lista de nombres parcialmente
Santo. Pertenecían a este grupo, se- diferente de la de los par. Me 3,17ss.;
gún Hch 13, lss., también Pablo y Mt 10,2ss.), deben garantizar a la
/' Bernabé (cf. 14,4.14) y otros predi- Iglesia, vinculada a su testimonio,
cadores, entre ellos, según Rom 16,7, la continuidad entre el Jesús terreno
/' Andrónico y/' Junias (o Junia, que y el Señor resucitado (Hch l,2ls.).
vuelve a ser hoy día la lectura preferi- d) Los escritos neotestamentarios,
da). Ante las dificultades con que to- considerados en su conjunto, no
paba su misión a los gentiles liberados testifican un concepto unitario de
de la ley, y bajo la presión de la nece- «apóstol» o de «apóstoles». (Aparece,
sidad de legitimación, Pablo decidió además, una peculiar utilización en
apoyarse con mayor determinación el caso de los «apóstoles de la comu-
en la concepción jerosolimitana del nidad» [2 Cor 8,23; Flp 2,25]: son
apostolado, por ejemplo en Gál 2,7ss.: «enviados de la comunidad» con un
el servicio del apostolado (a1tocr't0Af¡) encargo específico). Se descubre, no
de /' Pedro entre los circuncisos se co- obstante, en los diversos niveles de la
rresponde con el de Pablo (y Bernabé) formación del concepto, la presen-
entre los incircuncisos. 1 y 2 Cor, Gál cia de elementos básicos persisten-
y Rom testifican el progreso del perfil tes en la intelección protocristiana
de su concepción teológica del apóstol de la idea del apóstol. Forman parte
en el curso del enfrentamiento con de esta intelección la misión inves-
137 Apóstoles, cartas de los

tida de poder, concedida en defini- la única característica común de las


tiva por el Kyrios ascendido, para la cartas antiguas), comunicada por es-
proclamación del evangelio y para la crito, dotada de autoridad o al menos
fundación -unida a esta misión- de de carácter cuasi-oficial, a menudo
comunidades y la permanente vin- vinculada a una situación y a unos
culación de las comunidades al tes- destinatarios concretos, que presu-
timonio de los apóstoles. pone siempre que el autor no se en-
• Bibliografía: THWNT 1, págs. 397- cuentra en el lugar de los lectores. La
448 (K. H. RENGSTORF); H. VON antigua hipótesis (así A. Deissman)
CAMPENHAUSEN, «Der urchrist- de que pudo tratarse de cartas priva-
licheApostel-Begriff», STTH (1947), das (espontáneas, de persona a perso-
págs. 96-130; J. RoLOFF, Aposto- na) y no de epístolas (cartas ficticias,
lat-Verkündigung-Kirche, Gt 1965; como, sobre todo, Heb), partía de
K. KERTELGE, «Das Apostel-Amt una falsa alternativa, porque mien-
des Paulus, sein Ursprung und seine tras tanto se han descubierto ante-
Bedeurung», BZ NF 14 (1970), págs. cedentes de este género literario en
161-181; H. MERKLEIN, Das kirch- cartas de los profetas y de la diáspora
liche Amt nach dem Epheserbrief, M en el Antiguo Testamento y en el ju-
1973; R. ScHNACKENBURG, «Apos- daísmo y en las cartas de los filóso-
rel vor und neben Paulus», en ÍDEM, fos en el ámbito griego. Todas ellas
Schriften zu NT, M 1971, págs. tienen como elemento común el fre-
338-358; F. HAHN, «Der Aposrolat cuente fenómeno de la ? pseudoepi-
im Urchristentum», KuD 20 (1974), grafía. El carácter semioficial de las
págs. 54-77; TRE 3, págs. 430-445 cartas neotestamentarias se manifies-
(con bibliografía) (J. RoLOFF); ta en la utilización de un formulario
EWNT 1, págs. 342-351 (con bi- ya acuñado, frecuente sobre todo en
bliografía) (J.-A. BüHNER); Catho- Pablo, que consta de una introduc-
licisme I, págs. 732-734; NBLEX 1, ción (nombre y título del remitente
págs. 135s. (R. ScHNACKENBURG); en nominativo, destinatarios en dati-
R. A. EoERLE, Discípulos y Apóstoles vo, con mención del lugar, el saludo
de jesús: la relación entre los discípulos de bendición «gracia y paz a voso-
y los Doce según Marcos, R 2008. tros» [con varianresj), proemio (ac-
Karl Kertelge ción de gracias por la buena situación
de la comunidad o alabanzas, que
incluyen a los interpelados y al re-
APÓSTOLES, CARTAS DE LOS mitente) y conclusión (a menudo: «la
l. CARÁCTER Y FINALIDAD. 2. DIVISIÓN. gracia [de nuestro Señor Jesucristo]
esté con vosotros»). En una serie de
l. CARÁCTER Y FINALIDAD cartas se detecta una división en dos
Las cartas de los apóstoles son una partes, una más bien sistemática y
proclamación corta (la brevedad es otra ética. Las recientes investigacio-
Apóstoles, Decreto de los 138

nes destacan sobre todo los puntos fe, Stuttgart 1933; A. EscHLIMANN,
de contacto entre las cartas y la re- «La rédaction des épitres paulinien-
tórica del mundo antiguo. nes», RB 53 (1946), págs. 185-196;
K. BERGER, Formgeschichte des Neu-
2. DIVISIÓN en Testament, Hd 1987; F. ScHNI-
En el canon del Nuevo Testamento DER, Das paulinische Briejformular,
se distingue entre el Corpus pauli- Le 1985; W. PROBST, Paulus und der
num (Heb incluido) por un lado y Briet, Tu 1991.
las Cartas católicas por otro (Sant, Klaus Berger
1 y 2 Pe, 1-3 Jn, Jud). Desde el punto
de vista formal, también Ap es una
carta. - Dentro del Corpus paulinum APÓSTOLES, DECRETO DE LOS
se distinguen los homologumena, es l' Decreto de los apóstoles.
decir, las cartas indudablemente au-
ténticas de Pablo (Rom, 1 y 2 Cor;
Gál, Flp, 1 Tes, Flm), los antilegome- ÁQUILA Y PRISCA (PRISCILA)
na, es decir, cartas de dudosa auten-
ticidad (Col, Ef, 2 Tes y las Cartas Según Hch, Áquila (judío del Ponto)
pastorales, a saber, 1 y 2 Tim y Tit). y su mujer Prisca, expulsados de
La atribución de Heb a Pablo ha sido Roma a consecuencia del Decreto so-
casi siempre discutida y en la recien- bre los judíos del emperador Claudio,
te investigación nadie se la atribuye. se establecieron en Corinto, donde
Puede abrirse una nueva división se- acogieron a Pablo, que ejercía, igual
gún que se trate de cartas dirigidas a que ellos, el oficio de fabricante de
una persona concreta y determinada tiendas de campaña (18,2s.). Más
(Flm, 1 y 2 Tim, Tit, 3 Jn) o a comu- tarde, se trasladaron con el apóstol
nidades (todas las restantes). Entre a Éfeso (18,18s.), donde instruyeron a
estas últimas se puede también dis- l' Apolo (18,26). Si Rom 16 tiene a
tinguir entre las que están dirigidas a esta comunidad como destinataria,
varias comunidades (o a ninguna en Áquila y Prisca se encontraban en
concreto), es decir, cartas encíclicas Roma. Por razones personales, Pablo
(Sant, 1 Pe, Ap, Ef [la mención «en se sentía en deuda de gratitud con ellos
Éfeso» del inicio, 1,1 es, para la crí- (Rom 16,4a; cf. 2 Cor l,8ss.). De to-
tica actual, secundaria], Heb, 1 Jn) o das formas, su destacada posición en
a una comunidad concreta. los saludos (Rom 16,3; 1 Cor 16,19;
+ Bibliografía: P. WENDLAND, Die cf. 2 Tim 4,19) podría también de-
urchristlichen Literaturformen Tu berse a la labor que realizaban. Según
21912; E. LoHMEYER, «Briefliche Rom 16,46 «todas las iglesias de los
Grussüberschriften», ZNW 26 gentiles» deberían estarles agradeci-
(1927), págs. 158-173; o. RoLLER, das. Pablo los llama «mis colabora-
Das Formular der paulinischen Brie- dores en Cristo Jesús» (Rom 16,3), lo
139 Arabia

que no significa que dependieran de superficie terrestre (cerca de 400 m


él. Al parecer, desempeñaban tareas bajo el nivel del Mediterráneo). El
misioneras como matrimonio inde- descenso hasta la Arabá desde la re-
pendiente (Hch 18,26), aunque es gión montañosa jordana occidental
muy probable que fuera Pablo, siem- y oriental lleva directamente desde
pre mencionado en primer lugar, la zona climática mediterránea a la
quien ejerciera el papel dirigente. La sahara-índica. En el sur de la Arabá
circunstancia de que pusieran su casa se laboreaba desde el Neolítico el mi-
a disposición de las reuniones de la neral de cobre. Al parecer, sólo desde
comunidad (1 Cor 16,19; Rom 16,6) la época persa se convirtió esta región
formaba también parte de su progra- en vía de comunicación norte-sur
ma específico de consolidación de las (Dt 2,8; Nm 33, 36-43). En fechas
comunidades desde el interior. anteriores, el camino de acceso hacia
·• Bibliografía: E. Scnüssr.sn Fto- /' Elato Esión Guéber corría a través
RENZA, «Die Rolle der Frau in del /' Négueb o de /' Edom.
der urchristlichen Bewegung», • Bibliografía: Abel, Géographie de
CoNc(D) 12 (1976), págs. 3-9; W.-J. la Palestine, I, P 1933-37, págs.
ÜLLROG, Paulus und seine Mitarbei- 360-362; E] III, págs. 231-232;
ter, Nk 1979; H.-J. KLAUCK, Haus- O. KEEL y M. KücHLER, Orte und
gemeinde und Hauskirche im frühen Landschaften der Bibel, vol. 2, Z-Go
Christentum, St 1981, págs. 21-26; 1982, págs. 235-308.
P. LAMPE, Die stadtromischen Cbris- Erns Axel KnaufBelleri
ten in den ersten drei ]ahrhunderte,
Tu 1987, págs. 156-164.
Helmut Merklein ARABIA
l. ÜATOS GENERALES. 2. HISTORIA DE LAS RE-
LIGIONES PREHISTÓRICAS E HISTORIA BÍBLICA.
ARABÁ
l. DATOS GENERALES
Topónimo, derivado del apelati- Arabia es la más occidental de las
vo «desierto», que en el Antiguo tres grandes penínsulas de Asia me-
Testamento designa la zona desértica ridional, con cerca de 3,5 millo-
del círculo visual del antiguo Israel: la nes de km 2, aislada de África por el
fosa meridional del Jordán (en árabe mar Rojo (y el canal de Suez). En
el-Gor), con el mar Muerto (en hebreo: el norte, está separada de los plie-
«mar de la Arabá») y la prolongación gues montañosas de Anatolia e Irán
del hundimiento tectónico hasta el por una zona deprimida longitu-
mar Rojo (árabe: WadTl-'Araba). En la dinal, el llamado Creciente Fértil
Arabá se encuentra el mar Muerto, que, desde el golfo Pérsico, pasan-
sin desagüe, cuya lámina de agua do por lrak (Mesopotamia), Siria,
marca el punto más profundo de la Líbano e Israel, se extiende has-
Arabia 140

ta el mar Mediterráneo. Este espa- reja divina suele añadírsele un dios


cio se articula políticamente en los más joven. Los apelativos se indepen-
Estados de Arabia Saudí, Yemen, dizan hasta convertirse en nombres
Omán, Emiratos Árabes Unidos, propios cuando los adoradores se di-
Qatar, Bahrein y Kuwait. Son tam- viden en diferentes grupos («teogéne-
bién arábigas algunas zonas de Irak sis sociológica religiosa»), Las referen-
y de Jordania. El centro nuclear de la cias astrales (el Sol, la Luna y Venus)
población y de la economía se halla de estas divinidades están vinculadas
concentrado en un espacio marginal al curso anual, y más en particular
relativamente cercano al mar, con an- a las estaciones lluviosas. En las ins-
churas variables. Sólo esta franja pe- cripciones paleoárabes septentriona-
riférica -Yemen en el sur, los Estados les (s. VI a.C.-m d.C.), los adoradores
levantinos e Irán meridional en el apenas establecen diferencias entre
norte y Omán en el este- reciben pre- las divinidades, a pesar de la diver-
cipitaciones lluviosas suficientes para sidad de los nombres. Cualquiera de
una agricultura de regadío. En las re- las divinidades puede intervenir en
giones interiores de este espacio pre- todo. Fueron innovadoras las tribus
dominan desiertos y estepas apenas de pastores/ agricultores de Arabia en
aprovechables, con asentamientos y el sentido de que ya desde el m mile-
cultivos de oasis muy dispersos. nio a.C. y paso a paso consiguieron
domesticar camellos y, en los inicios
2. HISTORIA DE LAS RELIGIONES del primer milenio, lograron la sim-
PREHISTÓRICAS E HISTORIA biosis de hombre y camello, es de-
BÍBLICA cir, la vida y la cultura beduinas. En
Arabia es una región marginal apar- /' Madián, en el noroeste de Arabia,
tada de las grandes vías de comunica- puede comprobarse la existencia, en
ción en la que, frente a la presión ejer- los siglos xm/xn a.C., de una cultura
cida desde el III milenio a.C. por el agrícola-artesana todavía sedentaria,
«Creciente Fértil», más evolucionado, pero que ya se dedicaba a la cría de
sobrevivieron antiquísimas formas de camellos. A partir del s. IX a.C. se
vida social y religiosa. La religión pa- encuentran en el norte de Arabia tri-
leoarábiga se caracteriza por la vene- bus guerreras capaces de apacentar
ración de árboles, piedras y montañas grandes rebaños de camellos, que en
sagradas, consideradas como mani- Gn 25,12-17 figuran como hijos de
festaciones de los dioses. Los nombres /' Ismael. El florecimiento económi-
de las divinidades son casi siempre co de la zona mediterránea derivado
epítetos cuya variedad puede redu- de la exportación de incienso originó,
cirse, entre las tribus, a un dios y una desde el s. vm a.C., una afluencia de
diosa (Al-Lar), mientras que en los capital hacia Arabia que se convir-
asentamientos de los oasis (Taima', tió, de forma directa e indirecta, en la
Palmira, Arabia meridional) a la pa- base de la fundación de los antiguos
141 Arad

Estados árabes (sabeos, mineos) y de ARAD


las dinastías clientelares de Arabia
septentrional, al servicio de las gran- (Hebreo 11V, ['arad], «páramo»; según
des potencias del momento (Guesen, otra versión «onagro, asno salvaje»),
Neh 2,19; 6,1.6). La imposibilidad ciudad y fortaleza fronteriza, al su-
de dedicar este capital a inversiones reste del ? Négueb. En Nm 21,1;
productivas llevó al consumo de pres- 33,40; ]os 12,14 se menciona un rey
tigio de las capas tribales superiores cananeo de Arad de la época de la
y al consiguiente estereotipo genera- conquista del país por los israelitas,
lizado en la Antigüedad de «Arabia pero en la Edad del Bronce recien-
feliz» que también el autor de Job da te no había ciudades en el Négueb
por supuesto. Esta evolución alcan- oriental. Los textos, que se remon-
zó su punto culminante en el reinó tan a la época salomónica, pueden
l' nabateo. entenderse, a partir de las ruinas de
• Bibliografía: J. WELLHAUSEN, Res- la ciudad de Arad en el Bronce anti-
te arabischen Heidentums, gesammelt guo(/' Ai), como un intento de legi-
und erlautert, B 21897; G. RYCK- timación de la reclamación de J udá
MANNS, L'Arabie antique et la Bible, sobre aquella región. Jue 1,16 vincula
Fi 1934 (reprod. M 1969); ÍDEM, a Arad con la conquista de los queni-
Les religions arabes préislamiques, tas. En la lista de Sesonc se cita una
Lv 21951; W CASKEL, «Die alten se- Arad Grande (=tell 'A rad XI?) y una
rnitischen Gottheiten in Arabíen», Arad como asentamiento de un clan
en Le antiche diuinitá semiticbe, (no identificado). - La ciudad estu-
bajo la dir. de S. MoscATI, R 1958, vo habitada del 3000 al 2650 a.C.
págs. 95-117; H. V0N W1ssMANN, (Bronce Antiguo 11), seguida de una
Über die Jrühe Geschichte des Sa- interrupción hasta el Hierro l. En la
baerreicbes. Die Geschichte von Saba, zona se ha descubierto un santuario
vol. l., V 1975; ÍDEM, Die Geschichte a Yahveh con altar para los sacrifi-
von Saba, vol. 2: Das Grossreich der cios en el patio, nichos cúlticos con
Sabder bis zu seinem Ende im frühen estrado y ? maseba y dos altares de
4. ]h. vC., dir. por W W. MüLLER, incienso (siglos x-vnr o tal vez sólo
V 1982; E. A. KNAUF, Ismael, Un- s. VII a.C.). Difícilmente pudo haber
tersuchungen zur Geschichte Paldsti- una vinculación entre el final del san-
nas und Nordarabiens in l. [ahrestau- tuario y la reforma de? Josías. Unos
send v. Chr, Wi 1985; ÍDEM, Midian 115 ? óstraka hebreos y 85 arameos
Wi 1988; ÍDEM, «Hiobs Heimat», de los siglos VII y vltv a.C. arrojan
WO 19 (1988), págs. 65-83; J. HEN- luz sobre el régimen administrativo
NINGER, Arabia Sacra. Aufiatze zur de la zona. Existen instalaciones más
Kultur- Geschichte Arabiens und sei- recientes, hasta el s. VIII d.C. No se
ner Randgebiete, Fri-Go 1989. ha podido localizar hasta ahora la
Ernst Axe! KnaufBelleri Arad bizantina.
Arameos 142

• Bibliografía: EJ III, págs. 243-250; zonas montañosas sirias. El rey asi-


EAEHL l, págs. 74-89 (Y. AHA- rio Tiglat Piléser I (1114-1076) lle-
RONI) (con bibliografía); v. FRITZ, vó a cabo 28 campañas contra los
Tempel und Zelt, Nk 1977, págs. Al]lame Ar(a)maja en Gebel Bléri. La in-
41-75; R. AMIRAN, Early Arad. l tegración de las tribus en el entra-
Jr 1978; F. M. CROSS, BASOR 235 mado social de la cultura agrícola
(1979), págs. 75-78; Y. AHARONI, desembocó en la formación de ciu-
Arad Inscriptions, Jr 1981; O. KEEL y dades-Estado en el sur de Babilonia
M. KücHLER, Orte und Landschaf y en Siria, sobre todo en Damasco.
ten der Bibel, vol. 2, Z-Go 1982,
págs. 209-233; Z, HERZOG y otros, 2. HISTORIA
BASOR 254 (1984), págs. 1-34; Las ciudades-Estado arameas, como
A. MAZAR y E. NETZER, BASOR Sobá, Damasco, Bit-Adini y otras,
263 (1986), págs. 87-93; Z. HER- tuvieron que adoptar posiciones de-
ZOG y otros, BARR 13, 2 (1987), fensivas frente a la presión del impe-
págs. 16-44; U. UssISHKIN, IEJ 38 rio asirio. Los arameos controlaban
(1988), págs. 142-157; P.-E. DION, el norte de Mesopotamia, que reci-
RB 99 (1992), págs. 70-97. bía el nombre de Aram Nal]arajim (País
Robert Wenning de los arameos entre los dos ríos).
? David sometió las ciudades-Estado
arameas del sur de Siria (2 Sam 8),
ARAMEOS que ? Salomón volvió a perder
l. EL PUEBLO Y LA TIERRA. 2. HISTORIA. 3. RE- (1 Re 11). Hacia el 900 a.C., los
LIGIÓN. 4. LENGUA. 5. EL ARAMEO EN EL MAR- asirios devastaron las ciudades- Es-
CO HEBREO. tado arameas del Tigris superior.
Salmanasar III (858-824) derrotó
l. EL PUEBLO Y LA TIERRA el año 853, en Carear del Orontes,
La genealogía de Gn 22, 20-24 (J) a una coalición de la que formaban
vincula a Israel con tribus arameas parte 13 reyes arameos y ? Ajab, rey
de diversas regiones. Prescindiendo de Israel. Jazael de Damasco consi-
de los nombres de personas y de los guió, hacia el 800 a.C., recuperar la
topónimos no seguros del rn mile- posición dominante en el norte de
nio, los textos de ? Mari conocen Siria y en Transjordania. El intento
tribus protoarameas, como los suteos llevado a cabo el año 734/733 para
y los ahlama. Según textos egipcios forzar a Judá a entrar en una coali-
y ugaríticos, los arameos se estable- ción antiasiria provocó la petición
cieron en los s. xrv/xm a.C. en las de ayuda de ? Ajaz a los asirios. La
montañas del noroeste mesopotámi- guerra siro-efrainita debilitó al reino
co. Tras la irrupción de los Pueblos del Norte, Israel. Tras un asedio de
del Mar, hacia el 1200 a.C., las tri- tres años, Damasco fue destruida,
bus arameas se expandieron por las el año 732 a.C.
143 Arameos

• Bibliografía: NBLEx 1, págs. 146ss. Canaán (cánticos de acción de gra-


(E. LrPINSKI); E. LIPINSKI, «Aram et cias, oráculos de salvación y fórmu-
Israel du xs au vms siecle avant notre las de dedicación). El Fragmento de
ere», AcTANTAcScHUNG 27 (1979), Ajicar (? Ajicar) testifica una an-
págs. 49-102; G. G. G. REINHOLD, tigua literatura sapiencial. Existe
Die Beziehung Alt Israels zu den ara- en escritura demótica, en el papiro
mdischen. Staaten in der israelitiscb- Amherst 63, una versión aramea del
[icdaischen Kg-Zeit, F-B 1989 (con salmo 20. Los panteones de Palmira
bibliografía); JoHN BRIGHT, Histo- y de Jatra muestran la evolución de
ria de Israel, Bilbao 2001. las tríadas divinas.
• Bibliografía: J. TuBACH, Im Schat-
3. RELIGIÓN ten des Sonnengottes. Der Sonnen-
Es poco lo que se sabe sobre los kult in Edessa, Harran und Hatra
. dioses antiguos y los cultos locales. am Vorabend der christlichen Missi-
Los tratados de Sfiré invocan divi- on, Wi 1986; I. KoTTSIEPER, «An-
nidades arameas y mesopotámicas. merkungen zu Papyrus Arnherst
(I 8-12). Hadad, dios de la tempes- 63: I:12,11-19», ZAW 100 (1988),
tad (en Sikanu y Alepo), tiene como págs. 217-244.
compañera a la hurrita Sala, indicio
del sincretismo de las dinastías lo- 4.LENGUA
cales y las ciudades- Estado. Tienen La historia de la lengua aramea co-
rango elevado las divinidades cós- noce varias etapas y diversos dia-
micas Be'eisemin (Señor del cielo; lectos y alfabetos locales. Los textos
también entre los nabateos y en paleoarameos (925-500 a.C.) mues-
Palmira) y 'Arq (Tierra), las divini- tran diferencias ortográficas y dia-
dades astrales Shemesh (dios solar en lectales. Existe un arameo estándar
Edesa, rlatra), Sahar (dios lunar; en antiguo, el dialecto de Sama'l (yau-
Nerab y Harran), las Pléyades (estrellas dí) y el arameo mesopotámico de
de la lluvia), // e 'lijan (el Altísimo). Asiria (registros arameos en tablillas
La estela Zakir de Jamat (KAI, cuneiformes), con sus prolongacio-
pág. 202) menciona al dios extranje- nes en mandeo y en el lenguaje de
ro Ilwer (asirio Ilumer). Birhadad de las fórmulas mágicas. Bajo el impe-
Damasco alzó una estela en honor rio persa, el arameo imperial susti-
del fenicio Melcart (KAI, pág. 201). tuyó al babilónico como lengua ofi-
Panamuwa I de Sama'al (Zenjirli) cial internacional. Pertenecen a ese
veneraba a Rakab'él; Barrakab, a la periodo 203 objetos con inscripcio-
divinidad lunar de Herrén. El dios nes del ritual zoroástrico Haoma de
de la guerra es Arqú-Rese! (el 'ar$Ü de Persépolis, los llamados textos «egip-
Palmira [Marte]). cio-arameos» de la.colonia militar ju-
Los textos muestran las mismas día de/' Elefantina (495-399 a.C.) y
tradiciones religiosas que Israel y de Siene y Hermópolis, el archivo del
Arameos 144

comandante de la provincia persa de de Canaán (fenicio-púnico, hebreo,


Arsárna, los textos de la necrópolis moabita, edomita y amonita). Le fal-
de Sáqqara norte y la lápida sepulcral ta la alternancia vocálica a > 6. Se
judía de Edfú. Algunas tribus ára- pospone el artículo: pas!J-a (Pascua;
bes grabaron inscripciones arameas así en el Nuevo Testamento) frente
en Taima, en wadi Haurán y en tell al hebreo bep-pvset). En los nomina-
Maskhuta. Pertenecen también al les son numerosas las formaciones y
arameo imperial los textos arameos los adjetivos reduplicados. El femeni-
de la Biblia, los /' óstraka de /' Arad no plural absoluto -at (hebreo: -ot) se
y /' Berseba de la provincia persa transforma, por analogía con el mas-
de Yahud, los todavía inéditos docu- culino -in, en la forma nueva -án,
mentos samaritanos de wadi Dáliye El sistema verbal del arameo bí-
(hacia 370-335 a.C.), diversos textos blico tiene ocho radicales, dos for-
de Turquía (sobre todo de Sardes), mas reflexivas hitf''el y hitpa"al. Es
Irán, Armenia, Georgia, Afganistán característica la ausencia del nif'al.
y Pakistán (edictos del monarca bu- El antiguo pasivo P''il existe como
dista Asoka). pu''al y huf'al sólo en la conjugación
Con el hundimiento del Imperio con sufijos. En las posteriores eta-
persa y la expansión del griego sur- pas aumentan los radicales amplia-
gieron alfabetos nacionales del ara- dos. Se encuentran numerosos lexe-
meo medio (200 a.C.-200 d.C.): En mas como «aramaísrnos» en textos
Occidente, en Israel (escritura cua- hebreos bíblicos posteriores, en la
drada), el nabateo y el palmirano (en Mishná y en el Nuevo Testamento.
el oasis de Palmira), en Oriente entre • Bibliografía: NBLEX l, págs. 148ss.
los partos de Nisa (2.500 óstraka) (M. GoRG); R. ÜEGEN, Altaramdi-
y en el oasis de Jatra. La escritura sche Grammatik, Wi 1969: J. C. L.
pahlavi de Persia central utiliza cer- Crasox, Aramaic Inscriptions. O
ca de 600 ideogramas arameos. El 1975; J. B. SEGAL, Aramaic Texts
arameo tardío (del 200 al 700 d.C.) from North Saqqara with some Frag-
incluye en el oeste el samaritano y el ments in Phoenician, Lo 1983 (con
arameo-palestino entre los judíos y bibliografía); S. SEGERT, Altrara-
los cristianos, en el este el siriaco an- mdische Grammatik, L 21983; B.
tiguo (Edesa), la lengua del Talmud PORTEN y A. YARDENI, Texbook of
babilónico y el mandeo. Subsisten Aramaic Documents from Ancient
todavía hoy día islotes lingüísti- Egypt, 2 vols. Jr 1986-1988; DEB,
cos neoarameos en Siria, Turquía y págs. 152-155.
Azerbaiyán (Irán). Andreas Angerstorfer
El arameo pertenece al grupo lin-
güístico semita noroccidental y pre- 5. EL ARAMEO EN EL MARCO HEBREO
senta diferencias estructurales y de a) Antiguo Testamento. Los pasajes
vocabulario respecto de las lenguas bíblicos arameos (antes erróneamen-
145 Arameos

te denominados «caldeos») utilizan, eros, osarios, etcétera, así como las


como los textos de /' Elefantina, el obras principales del judaísmo tem-
arameo imperial de la época persa: prano: los targumim (traducciones
Esd 4,8-6,18 y 7,12-26 (documentos bíblicas), secciones de la Mishná, de
aqueménidas), Dn 2,46-7,28, con la los dos Talmudim y de la literatura
llamada «visión del Hijo del hom- de los comentarios rabínicos (mi-
bre», Jr 10,11 (una frase) y dos pala- drash) en tres dialectos: «judío an-
bras de glosa de Gn 31,47. Hay pala- tiguo», «targúmico» y «galileo». Los
bras extranjeras babilónicas y persas cristianos de Judea retrotradujeron
y en Dn también griegas. Dado que los LXX del griego al arameo (Biblia
los textos arameos bíblicos están vo- siro-palestina). La evolución de la
calizados, desempeñan también hoy terminología teológica del judaísmo
en día una función clave en la lin- temprano, así como de los evange-
güística aramea. lios y de la cristología, se hacía, ya
+ Bibliografía: TRE 3, págs. 599-602 en la era precristiana, en arameo,
(R. DEGEN); NBLEx 1, págs. 148ss. como indican 38 frases y palabras
(M. GóRG) (con bibliografía); M. del Nuevo Testamento, por ejem-
WAGNER, Beitrdge zur Aramdis- plo M•siha - «Mesías» (en hebreo
menfrage im alttestamentlichen He- ham-masu•t:,) y bar-eh di-'elaha, bar-eh
brdisch, Le 1967, págs. 355-371; di-'eljon - «Hijo de Dios», «Hijo del
A. HuRVITZ, «The chronological Altísimo» en el fragmento apocalíp-
significance of ararnaism in bibli- tico 4Q246.
cal Hebrew», IsREJ 18 (1968), • Bibliografía: A. SPERBER, The Bible
págs. 234-240. in Aramaic, Le 1959-1974; A. ÜÍEZ
b) Qumrán y el judaísmo temprano. MACHO, Targum Palaestinense in
En torno al 200 a.C.-70 d.C. surgió Pentateucbum, Ma 1977-1980; M.
una importante literatura teológica L. KLEIN, The fragment-Targums
en arameo palestino, conocida a tra- of the Pentateucb, R 1980; K. BE-
vés de la biblioteca de Qumrán: La BER, Die aramdische Texte von Toten
oración de Nabonid, fragmentos de Meer samt den lnschriften aus Pales-
la jerusalén celeste, el Libro de Henoc tina, Go 1984; A. ANGERSTORFER,
arameo, las Visiones de Amrán, los «Überlegungen zu Sprache und Sitz
Testamentos de Leví y de Qahat, ade- im Leben des Torahtargums 4Q Tg
más de traducciones precristianas Lev (4Q 156), sein Verhaltnis zu
de la Biblia al arameo (4Q Targum Targum Onkelos», BN 55 (1990),
Lev, 4/ llQ Targum Job y el Gn págs. 18-35; M. SoKOLOFF, A Dic-
apokryphon). Se ha conservado do- tionary ofjewish Palestinian Ara-
cumentación en arameo procedente maic ofthe Byzantine Period, Ramat
de Masadá, Netiet Hevet v Muraba'at Gan 1990.
y cartas (Bar Kokebá) y, más tarde, c) En el Nuevo Testamento. El ju-
inscripciones en sinagogas y sepul- dío Jesús de N azar et tenía como
Araras 146

lengua materna, en la Galilea he- Evangelien und der Apostelgeschich-


lenizada, el arameo galileo, si bien te, St 1982; G. ScHWARZ, «Und]e-
en su predicación pudo tal vez uti- sus spracb». Untersuchungen zur ara-
lizar un arameo palestino literario mdischen Urgestalt der Worte jesu;
y la Biblia hebrea en la liturgia de St 1985; B. CHILTON, Targumic
la sinagoga (Le 4,16-21). Al fondo Approaches of the Gospels, Lanham
de los evangelios sinópticos subya- 1986; F. J. MOLONEY, «The End of
ce una fuente de logia (Q) o tra- the Son of Man?», DR 98 (1980),
dición aramea en traducción grie- págs. 280-290; R. BAUCKHAM, «The
ga. El Nuevo Testamento contiene Son of Man: 'A Man in my Position'
38 frases arameas transliteradas or 'Someoner'», JSNT 23 (1985),
(Me 15,34) y numerosos nombres págs. 23-33.
arameos, como Cefas (Pedro), ga- Andreas.Angerstorjer
bbata (gólgota), etcétera. La fór-
mula litúrgica maranata se en-
cuentra incluso en la Didakhe. En ARARAT
los primitivos centros cristianos de
Antioquía y Edesa se hablaba el si- (Hebreo ~ll~ ['arara!], asirio Uruatri
ríaco y los evangelios siríacos anti- y Ursriu cf. también QJesª 37,38),
guos evidencian un sustrato arameo topónimo de la zona montañosa de
occidental. Algunos manuscritos Armenia y nombre de dos montes en
neotestarnentarios, como el Codex este mismo país. Según Gn 8,4(P),
Bezae, muestran el fondo arameo el arca de Noé quedó varada en el
de la tradición de los evangelios con monte Ararat. Las diversas expedi-
mayor claridad que los manuscri- ciones de búsqueda emprendidas y
tos no occidentales. La utilización las «pruebas» del .I' arca se basan en
y la amplitud de significados de bar una errónea interpretación del texto
nas(d), frecuentemente empleado, y (ya en el Babiloniaca de Beroso, en el
que no es sólo galileo, para designar s. III a.C.). En los milenios m/u a.C.
a un «ser humano», el pronombre Ararat pertenecía al territorio hurri-
indefinido y el circunloquio para el ta; hacia 1500-1350 fue incorporado
«yo» generan un factor de insegu- al reino de Mitanni. Desde el año
ridad para el título de .I' Hijo del 840 a.C. volvió a ser de nuevo, bajo
hombre, de suerte que la interpreta- Sardur I, un reino importante (Urertu)
ción cristológica del concepto corre y conoció una etapa de florecimien-
a cuenta del cristianismo grecopar- to (bajo influencia asiria) que se pro-
lante primitivo o respectivamente longó hasta el 740 a.C. Su capital
de los evangelistas. fue Tushpa, a orillas del lago Van.
• Bibliografía: TRE 3, págs. 602-610 Veneraba como divinidades princi-
(H. P. RüGER); M. füACK, Die Mut- pales a Haldi y a su esposa Arubani,
tersprache Jesu. Das Aramdiscb der al dios de la tormenta Teisheba y al
147 Árbol

dios solar Shiwini. Se han conserva- especies concretas (encinas, hayas, ro-
do cerca de 400 inscripciones. Las bles, tejos, cedros) facilitan el contac-
relaciones entre Judea y Ararat en to con los numina que moran en ellos.
el s. VII han tenido una cristaliza- El contexto semántico mítico y ar-
ción en el arte funerario. Ararat fue quetípico remite a la afinidad «sirn-
rival político de /' Asiria y sobrevi- patética» con el hombre (simbolismo
vió a las conquistas de los soberanos antropológico: totemismo vegetativo,
asirios (cf. Jr 51,27) y a los ataques tabúes de la muerte, hermanamiento
cimerios; sólo sucumbió ante los de sangre). En cuanto árbol de los
/' medos, hacia el 590 a.C. Según mundos simboliza el cosmos (sim-
2 Re 19,37; Is 37,38; Tob 1,21, los bolismo cosmológico), se convierte
asesinos de /' Senaquerib buscaron en axis mundi (ascensión ritual de
refugio en Ararat, porque dado el los chamanes), o en el árbol de la
. carácter montañoso de la región y vida que promete la fertilidad y la
sus sólidas fortalezas, entre ellas la inmortalidad y determina el desti-
de Bastam (excavada desde 1968 por no (eje cósmico, Iggdrasil, Asvattha,
W. Kleiss), podían defenderse con- Waringin, sicómoro) o del conoci-
tra Asur. miento (Gn 3) y de la iluminación
• Bibliografía: M. RIEMSCHNEIDER, (la Ficus religiosa del budismo). Los
Das Reich am Ararat, Hd 1968; árboles son la morada de (los espíri-
M. N. VAN Loon, Urartaische tus de) los antepasados. Su tala está,
Kunst: Propylden Kunstgeschich- por tanto, sujeta a tabúes que hacen
te, vol. 14, B 1975, págs. 453-466; necesario un ritual de reconciliación
w KLEISS y H. HAUPTMANN, To- (simbolismo ecológico).
pographische Karte von Urartu, B • Bibliografía: W MANNHARDT, Der
1976; W. KLEISS, Bastam I, B 1979; Baum-Kultus der Germanen, B 1875;
T. B. FoRBES, Urartian Architecture, ÍDEM, Wald- und Feldkulte, 2 vols.,
O 1983; Das Reich Urartu, dir. por B 1904/05; reimpresión Da 1963;
V. HAAs, Constanza 1986. G. WrnENGREN, The King and the
Robert Wenning Tree ofLije in Ancient Near Eastern
Religion {Acta Universitatis Upsalien-
sis 4), Up 1951; E. O. JAMES, The Tree
ÁRBOL ofLije: Suppl. IX to Numen, Le 1966
l. EN LA PERSPECTIVA DE LA CIENCIA DE LA RE- (con bibliografía); E. A. S. BuTTER-
LIGIÓN. 2. EN LA PERSPECTIVA BÍBLICA. WORTH, The Tree and the Nave! of
the Eartb, B-La Haya 1970; M. LuR-
l. EN LA PERSPECTIVA DE KER, Der Baum imA!ten Orient (Bei-
LA CIENCIA DE LA RELIGIÓN trage zur Gescbichte, Kultur und Reli-
El árbol posee una elevada dosis de gion des A/ten Orients), Baden-Baden
carga mística y representa la renova- 1971 (con bibliografía); H. HENGE,
ción periódica del cosmos. Algunas «Zum 'Lebensbaurn' in den Keil-
Árbol 148

schriftenkulturen», AcOR 33 (1971), 1 Re 14,23). En función metafórica,


págs. 321-334; A. BERNATZKY, Baum los árboles son imagen de la fuerza
und Menscb, F 1973; ST. J. RENO, vital del hombre (Jr 11,19), de la be-
The Sacred Tree as an Early Christi- lleza de la amada (Cant 2,3; 4,13s.)
an Literary Symbol, Sarrebruck 1978 y de los poseedores del poder en el
(con bibliografía); J. ScHULTES, mundo (Jue 9,7-15; 2 Re 14,9). En
Der Baum des Lebens, V-M 1983; imágenes comparativas, los árboles
G. HóHLER, Die Biume des Lebens, representan a los hombres altivos
St 1985 (con bibliografía); HRWG y soberbios derribados en el juicio
2, págs. 109-116 (con bibliografía); (Is 2,12s.; 10,16-19.33s.; 32,19) y,
(G. J. BAUDY); J. y M. BoPP, Der hei- empalmando con una experiencia
lige Baum, Oleen 31992; J. BROSSE, sapiencial (Job 14,7), la salvación
Mythologie der Bdume, Oleen 1992; traída por la nueva creación de Dios
P. GERLITZ, Mein Totem ist zornig, (Is 6,13; 11,1; 41,19; 61,3; Ez 47,7-12)
Olren-Fr 1992, págs. 43-86 (con bi- y la comunión éie vida con Dios que
bliografía). tiene aquí su fundamento (Sal 1,3;
Peter Gerlitz 92,13s.). En su función de parábola
aparece la imagen -sólo posible gra-
2. EN LA PERSPECTIVA BÍBLICA cias a la combinación de dos concep-
Más allá de las múltiples diversida- ciones (el árbol de la vida y el señor
des botánicas de los árboles y de su de los animales)- de un árbol cósmi-
utilidad económica en cuanto fun- co, que describe el poder estimulador
damento de la vida humana, testifi- y protector de la vida de un domi-
cada tanto en el Antiguo como en nio real (Ez 17,22ss.; 31,3-9; Dt 4,
el Nuevo Testamento (Dt 20,19s.) o 7ss.; Mt 13,32). Tienen esta misma
como material para la construcción función de parábola en el jardín del
(1 Re 5,22), los árboles no son sólo Edén el árbol de la vida y el árbol
símbolos de concepciones míticas del conocimiento del bien y del mal
sino que tienen también importan- (Gn 2,9.17; 3,22.24); ambos confi-
cia como imagen de la vida, de la guran una definición más precisa del
belleza y del poder. Por este camino, único árbol originario, situado en el
el árbol sagrado, que en el Oriente centro del Edén (Gn 3,3). Mientras
antiguo es elemento constitutivo de que el árbol de la vida, inserto en el
los santuarios y lugar de administra- ámbito de las concepciones sapiencia-
ción de la justicia (Gn 12,6; 13,18; les (Prov 11,30; 13,12; 15,4), designa
]os 24,26; Jue 4,5; 6,11.19) se con- la consumación existencial cuya ve-
vierte en Israel, a consecuencia del nida se espera en un mundo pleno
rechazo del culto de Baal, en obje- y perfecto (Ap 22,2) fundamentado
to de la crítica profética (Os 4,12s.; en el proyecto divino de la creación
Is 57,5) y de la polémica deuteronó- y de la historia (Si 24,12-17), el ár-
mica/ deuteronomista (Dt 12,2s.; bol del conocimiento alude a la sabi-
143 Árbol de la vida

duría creadora de Dios constitutiva ternales. Numerosas culturas cono-


de aquel proyecto. Si el hombre lo cen la reencarnación de los muertos
usurpa, queda excluido del árbol de en árboles. Los árboles son, por con-
la vida (Gn 3,22). siguiente, morada de los antepasados
• Bibliografía: C. WESTERMANN, (en las religiones naturales), residen-
BK.AT 1 / 1, págs. 288s.; M. TsE- cia de los dioses (J' Mesopotamia)
VAT, «The two trees in the garden y lugares cúlticos de oración y sa-
of Eden», Enls 12 (1975), págs. crificio.
40-43; D. DoHMEN, Schopfungund • Bibliografía: G. H6HLER, Die Bdu-
Tod (SBB 17), Sr 1988; K. NrnLSEN, me des Lebens. Baumsymbole in den
There is Hopefar a Tree (JSOT Sup- Kulturen der Menschheit, St 1985;
pl. 65), Sheffield 1989; NBL 1, págs. M. LURKER, Die Botschaft der Sym-
250s. (M. G6RG); L. RuPPERT, Ge- bale, M 1990, págs. 152-165.
nesis 1 (FzB 70), Wü 1992. Martín Ott
ErnstHaag
2. EN LA TEOLOGÍA BÍBLICA
A diferencia de los mitos paleoorien-
ÁRBOL DE LA VIDA tales, la vida no es, ni en el Antiguo
l. EN LA HISTORIA DE LAS RELIGIONES. 2. EN ni en el Nuevo Testamento, una
LA TEOLOGÍA BÍBLICA. magnitud divina que se apoya y
descansa en sí misma sino que es,
l. EN LA HISTORIA en cuanto síntesis y esencia de la
DE LAS RELIGIONES plenitud del ser, el don que Dios
El árbol es un símbolo y un motivo depara a los hombres en el decurso
místico de difusión universal, que de su revelación historicosalvífica.
tiene como base de partida la inter- Así, ya en la sabiduría antigua, el
conexión entre el destino del árbol árbol de la vida sirve de imagen para
y el del hombre en el ensamblado describir el fruto de una vida éti-
del ordenamiento terreno-cósmico. camente lograda (Prov 11,30; 15,4;
Sus raíces hundidas en la tierra, su cf. 3,18). Es en la descripción de la
posición erguida y vertical alzándose protohistoria del paraíso y del peca-
sobre el suelo, su crecimiento hacia do original (Gn 2,46-3,24) donde el
la altura, su anual «morir» y «reflo- árbol de la vida alcanza una signifi-
recer», le convierten en alegoría de cación especial. Aquí, en virtud de
la vida humana. De un árbol surge una diferenciación del lenguaje con-
el primer antepasado de la tierra (en dicionada por la teología, se pasa de
los mitos del origen primero, de las un solo árbol en medio del parque
plantas), bajo los árboles se da a luz (3,3) a dos árboles, el de la vida y
a los hijos (indios norteamericanos, el del conocimiento del bien y del
Escandinavia, Indochina). De ahí mal (2,9). En este relato, el árbol de
que los árboles tengan aspectos ma- la vida se convierte en un recurso
150
Arca

estilístico para describir la plenitud ción de impotencia del pecador, es


existencial que Dios está dispuesto a imprescindible la iniciativa salvífica
proporcionar al hombre en el Edén divina que, según información del
si éste, tal como sugiere la coordi- Antiguo y del Nuevo Testamento,
nación entre el árbol de la vida y el acontece en la revelación de Dios
árbol del conocimiento, respeta la y, según el mensaje neotestarnen-
singularidad de esta plenitud exis- tario, alcanza su cima insuperable
tencial como magnitud dispuesta en Jesucristo. En él, que se deno-
por Dios en el curso de la ejecu- mina a sí mismo camino, verdad
ción de su proyecto de creación y de y vida (Jn 14,6), se les concede a
historia. El don de la vida depende, todos los redimidos, según Ap 2,7
por tanto, de la actitud del hom- (cf. 22,2.19), participación ene! fru-
bre frente al árbol del conocimien- to del árbol de la vida.
to, que en este contexto es imagen • Bibliografía; E. HAAG, Der Mensch
del saber y del conocimiento que am Anfang, Tréveris 1970; C. WEs-
compete en exclusiva a Dios· y es el TERMANN, Genesis (BK.AT 1 / 1),
elemento constitutivo de todos los Nk 1974; L. RuPPERT, Genesis (FzB
seres creados. Comer del fruto del 70), Wu 1992; R. BRANDSCHEIDT,
árbol del centro del jardín del Edén «'Nun ist der Mensch geworden
(3,6), quebrantando la disposición wie einer von uns' (Gen 3,22). Zur
expresa de Dios (2,16s.), no condu- Bedeutung der Baume im Gar-
ce, en contra de las expectativas que ren von Eden», TTHZ 103 (1994),
el poder del mal ponía ante la mi- págs. 1-17; CH. DoHMEN, Schop-
rada del hombre, a un aumento de fung und Tot (SBB 17), St 21996.
la vida, sino a la dolorosa vivencia Renate Brandscheidt
de la impotencia creada y de su en-
trega a la muerte (3,14-19). La ex-
pulsión, lejos del árbol de la vida, a ARCA
que condena Dios (3,22ss.) pone el
sello a la situación de desamparo del Denominación de una construcción
pecador y desenmascara como ofus- en forma de caja (hebreo ;i;iJJ {tebaJ)
cación todos los posteriores esfuer- en la que /' Noé, su familia y varias
zos del hombre caído por aumentar parejas de animales se salvaron de las
su vida. Con todo, la circunstancia aguas del diluvio (Gn 6-8). Mientras
de que el camino que lleva al árbol que para la tradición anterior al
de la vida está, en verdad, vigilado Documento sacerdotal debe tener-
y custodiado, pero sigue siendo bá- se presente el paralelismo temático
sicamente transitable, pone en claro en que se encuentra el arca respec-
que tanto el Edén como el árbol de to de la cestilla de papiro, también
la vida retienen su importancia para denominada tebé, en la que se salvó
el hombre. Para superar esta sirua- Moisés (Éx 2,3.5) (U. Cassuto), para
151 Arca de la alianza

la tradición del Documento sacerdo- del arca»). Los «relatos» sobre el arca
tal (Ps) lo importante es la relación de 1 5am 3-6 y 2 5am 6 se agrupan
de correspondencia, destacada de en torno al santuario preestatal efra-
varias maneras (como «casa» o «des- inita de /' Siló. Con el traslado del
canso» en el monte /' Ararat) con el arca a Jerusalén. David insertaba las
santuario del Sinaí (B. Jacob) tradiciones del reino del Norte en el
• Bibliografía: B. ]ACOB, Das erste culto estatal del nuevo reino y ponía
Bucb der Tora, B 1934; A. PERROT, los cimientos de la tradición de la
Déluge et Arche de Noé, P.-Neucha- doble elección Sión-Ierusalén y di-
tel 1952; U. CASSUTO, A Commenta- nastía davídica (2 Sam 6s.; Sal 132).
ry on the Book of Genesis IL Jr 1964; En el templo de Jerusalén encontra-
R. LARGEMENT, Le tbéme de l'arcbe ba el arca un lugar en el /' debir bajo
dans les traditions suméro-sémitiques: los querubines que también simboli-
Mélanges bibliques A. Robert, P 1957, zaban la presencia de Dios (1 Re 8).
págs. 60-65; L. R. BAILEY, «Wood A partir de aquí pudo establecerse
from 'Mount Ararat' Noah's Ark?», una conexión entre el epíteto de
BA 40 (1977), págs. 137-146. YHWH «que tiene su trono sobre
Peter Weimar los querubines» y el arca (1 Sam 4,4;
2 Sam 6,2). Lo más tarde en la fecha
de la destrucción del templo, el año
ARCA DE LA ALIANZA 586 a.C., fue aniquilada también el
arca. En la época exílica y postexí-
(Hebreo [o;:i'?~/;,i;·p] n'7:;i[;:i] Jii~ lica se convirtió en tema de una in-
['•ron <hab> b•rn <JHWH/'"'iohTm>J. El tensa reflexión teológica. Según la
1
arca de la alianza [de YHWH/Dios] concepción deuteronomista el arca es
es la denominación tardía, sobre una especie de armario o arqueta
todo deuteronomista y cronista, de madera (de acacia) (¡sentido lite-
de un objeto del culto israelita que ral!) para guardar en ella las tablas
tuvo al principio los nombres, entre del decálogo (Dt 10,1-5; 1 Re 8,9),
otros, de «arca de Yahveh», «arca del y sólo podía ser transportada por
Dios de Israel». No existe informa- los levitas. A través de la identifica-
ción histórica acerca de su origen. ción deuteronomista de decálogo y
En las diferentes capas literarias alianza se llegó a la denominación
del Antiguo Testamento aparecen de «arca de la alianza». El Escrito sa-
diversas concepciones acerca de su cerdotal «describe» el arca según un
procedencia, su forma y su significa- esquema ficticio del santuario sinaí-
ción. En las tradiciones más antiguas tico (especialmente Ex 25,10-22) y,
el arca figura como el paladio de la a diferencia del deuteronomista, la
guerra, como poderosa prenda y se- llama nnv.v (Jii~) [(•ron) ha'edüt, arca
guridad de la presencia de YHWH del testimonio], porque el término
(los 3-7; cf. Nm 10, 33-36: «oráculos «alianza» se reserva ahora a la prome-
Arcángel 152

sa divina a Israel. En el Escrito sacer- ARCO IRIS


dotal, la significación del arca pasa a
un segundo plano frente a la que se Este fenómeno de la naturaleza se ha
otorga a su tapa o cubierta (kepooreet) instalado en casi todos las religiones
(griego i11.acrtfipt0v, lugar de expia- corno símbolo soteriológico-escato-
ción; cf. Heb 9,4s. y Rorn 3,25), en- lógico. Se conocen diversas varian-
tendido corno el lugar del encuentro tes de significación, entre ellas: a) Se
con Dios (Éx 25,22; Lv 16). En 1 y le considera desde el Paleolítico, en
2 Cró el recurso al servicio del tras- numerosos pueblos, corno determi-
lado del arca confiado a los levitas, nante del destino; b) Es el puente
y más en particular al subgrupo de o respectivamente la escala entre el
los músicos, sirve para fundamentar Más Acá y el Más Allá, entre el yin y
sus funciones en el culto del tem- el yang, entre los hombres y los dio-
plo (1 Cró 6,16; 15,2; 2 Cró 35,3). ses; e) Como .sfrnbolo escatológico
Los textos más recientes interpre- representa la reconciliación y la paz
tan el arca corno escabel del trono para la creación entera (Gn 9,8-17:
de Dios y el templo corno su lugar «señal de la alianza»),
de descanso (Sal 132; 1 Cró 28,2). • Bibliografía: LTHK2 8, págs. 1090s.
La circunstancia de que en los re- (R. GuNDLACH); ENcREL(E) 12,
latos de la destrucción del templo págs. 203s. (A. DuNNIGAN); HWDA
(2 Re 25; Jr 52) no se mencione la 7, págs. 586-597; LCI 3, págs. 521s.;
suerte del arca hizo posible la apa- Wiirterbuch der Symbolik, dir. por
rición, en el judaísmo temprano, de M. LuRKER, St 51991, págs. 608s.;
la idea de que el arca está guardada J. S. NEWBERRY, The Rainbow
en un lugar oculto hasta la recons- Bridge. A Study of Paganism, Bos-
trucción del templo (2 Mac 2,4-8; ton-NY 1931; M. R.ASANEN, Regen-
cf. Ap 11,19). bogen-Himmelsbrücke (STÜR 14,1),
• Bibliografía: /' Alianza, 2: En el Helsinford 1947; l. R. BucHLER y
Antiguo Testamento. R. ScHMITT, K. Mxnnocx (dirs.), The Rainbow
Zelt und Lade als Thema atl. Wis- Serpent, La Haya 1978.
senschaft, Gt 1972 (bibliografía); Peter Gerlitz
B. }ANOSKI, Sühe als Heilsgeschehen,
Nk 1982, págs. 281-294 (biblio-
grafía); THWAT 1, págs. 391-404; ARCONTE
ANcBD l, págs. 385-392 (biblio- (SEÑOR, DOMINADOR)
grafía); NBL 2, bajo Tienda.
Georg Steins En la Antigüedad podía aplicar-
se este título a quien tenía poder o
autoridad, con independencia de la
ARCÁNGEL función desempeñada. En el ámbi-
/' Ángel. to pagano son arcontes los fundo-
153 Argob

narios de todo tipo, por ejemplo el del Dios creador, introduce ideas
gremio dirigente de la ciudad (ar- estoicas y concluye con el testimo-
contado de Atenas). Era el título nio de la resurrección de Cristo y
corriente para los dirigentes de las del juicio. Lucas ha establecido una
sinagogas, cuyas funciones concre- conexión entre expresiones bíbli-
tas no están claramente definidas. cas y filosóficas, pero sin asumir
En las Constituciones apostólicas los los contenidos paganos ni pasar por
arcontes mantienen una cierta afi- alto los bíblicos. Existen notables
nidad con los obispos. En el ámbi- tensiones respecto de las afirmacio-
to religioso, los arcontes son en pri- nes de las Cartas paulinas (p. ej.,
mer lugar vigilantes celestes (Platón, Rom 1,18-32).
Nomoi, 9036), por ejemplo los ánge- • Bibliografía: Además de los comenta-
les de los pueblos (Dn 10,13 LXX). rios a los Hechos: P. GARTNER, The
Los arcontes se convierten cada vez Areopagus speech and natural reue-
más en espíritus malvados, adver- lation, Up 1955; W NAUCK, «Die
sarios de Dios, bajo la guía de un Tradition und Komposition der
jefe (arconte, Mt 12,14; Jn 12,31). Areopagrede», ZTK 53 (1956),
En conexión con esta idea, el gnos- págs. 11-52; J. ÜUPONT, «Le dis-
ticismo llama arconte al demiurgo y cours a l'Aréopage», Brn 60 (1979),
arcontes a sus auxiliares. págs. 530-546; G. ScHNEIDER,
• Bibliografía: TttWNT 1, págs. Anknüpfung, Kontinuitdt und Wí"-
486ss.; RAC 1, págs. 613ss.; KP 1, derspruch in der Areopagrede: Kon-
págs. 517-520. tinuitdt und Einheit. FS F Mussner,
Clemens Scholten Fr 1981, págs. 173-178; K. PLOTZ,
«Die Areopagrede des Apostels Pau-
Íus», IKAZ 17 (1988), págs. 111-117.
AREÓPAGO, DISCURSO DEL Aljons Weiser

Denominación aplicada al discurso


que, según Hch 17,22-31, pronunció ARGOB
Pablo en Atenas. «Areópago» era el
nombre tanto de la colina de Ares Según el testimonio de 1 Re 4,13 (lis-
en la acrópolis como el de una au- ta de provincias que más pertenece al
toridad. Para la exposición lucana Israel omrínida que al salomónico),
era importante que el mensaje cris- topónimo de una parte de /' Basán
tiano fuera proclamado en un lu- bajo dominio israelita, que debe
gar y ante un público que para sus localizarse entre las montañas de
lectores significaba la cifra y sínte- Galaad y el Yarmuk. Dt 3,4 iden-
sis de la cultura antigua. El discur- tifica «todo el territorio de Argob»
so, compuesto por Lucas, empalma con el (legendario) reino de Og de
con la predicación judeo-helenista Basán. Dt 3,14 incluye el Argob
Ariel 154

conquistado entre los «poblados de deriva a) de 'Apµa0mv o 'Paµa0mv


Yaír» que, según 1 Re 4,13, estaban según 1 Mac 11,34; Josefo, ant. XIII,
en Galaad. 127, ciudad al Norte de Jerusalén, o
• Bibliografía: B. MAZAR, JBL 80 b) de Rama[tain-Sofim], según 1 Sam
(1961), pág. 16; M. WüsT, Untersu- 1,1 lugar natal de Samuel, que Josefo
chungen zu den siedlungsgeopraphi- siempre traduce por 'Ap(a)µa0á
schen Texte des A T, vol. 1: Ostjordan-(Josefo, ant. V, 342; VI, 35,47,67 y
land, Wi 1975, págs. 25-27, 77-85. otros pasajes). Esta equiparación es
Ernst Axe! KnaufBelleri habitual desde Eusebio y Jerónimo
(Eusebio, onomast. 32,23; cf. 144,
27ss.). La localización del lugar es
ARIEL insegura, porque por un lado el mo-
saico o mapa de Medebá señala una
(Hebreo ~~,7~ ['"rf'e!J), etimología 'Apiµa0E[a] directamente al norte
insegura: «León de Dios», «Gran de Jerusalén, mientras que Eusebio
León», «Horno del sacrificio» y identifica el lugar con «Remph[th]is,
otras), nombre dado a Jerusalén en en la región de la Dióspolis (= Lod)».
Is 29, ls.7; en Ez 43,15s., este térmi- De ahí que hoy día se tienda a acep-
no se refiere a los remates del altar. tar como lugar de la Arimatea del
Está atestiguado como nombre per- Nuevo Testamento la aldea palestina
sonal en Esd 8,16. Más tarde apa- de Rantis, al noroeste de Lod (coor-
rece con frecuencia como nombre denadas 152/159).
de un ángel o en amuletos y conju- • Bibliografía: CH. MóLLER y G.
ros. Se le encuentra asimismo en la ScHMITT, Siedlungen Paldstinas nach
gnosis, sobre todo como ángel de los Flavius ]osephus, Wi 1976, págs.
vientos y, más tarde, también en al- 158s. (con bibliografía).
gunas obras literarias (Shakespeare, Max Küchler
Goethe).
• Bibliografía: EJ III, pág. 436;
W. ZrMMERLI, Ezecbiel 11 (BK. AT), ARISTARCO
págs. 1093s.; H. WrLDBERGER,jesaja
lll(BK.AT) 1097, págs. 1104s., 1294. Judeocristiano originario de Tesaló-
Günter Stemberger nica, colaborador de Pablo, mencio-
nado en Col 4,10, junto a Marcos y
Jesús Justo, como «mi compañero de
ARIMATEA prisión». Según Hch 19,29, estaba
con Pablo en Éfeso, según Hch 20,4
(Griego 'Apiµa0aía), según Me le acompañó en su último viaje a
15,43 par. Jn 19,38 lugar de origen del Jerusalén, según Hch 27,2 hizo en
«ilustre consejero», llamado José, que compañía del apóstol el viaje por mar
simpatizaba con Jesús. El nombre se a Roma. Flm 24 le califica de cola-
155 Armonía de los evangelios

borador de Pablo, junto a Epafras, ARMONÍA DE LOS EVANGELIOS


Marcos, Demas y Lucas.
• Bibliografía: W.-H. ÜLLROG, Pau- Denominación de la combinación
lus und seine Mitarbeiter, Nk 1979, de los cuatro evangelios canónicos
págs. 44-46, 54-57, 107, 239. para trazar una historia unitaria de
Paul-Gerhard Müller la vida de Jesús. El sirio Taciano
compuso, hacia el año 170, una
Armonía de los evangelios a la que
ARISTEAS, CARTA DE tituló Diatessaron (./' Diatesarán)
-'to ou'x. 'tECHHXprov (EuayyÉAtOV)-
Bajo el nombre de Aristeas, supues- cf. Eusebio, h.e. IV, 29,6. Se discute
to nombre de un funcionario de si una hoja de pergamino en grie-
la corte de Ptolomeo II Filadelfo go del s. III (0212) ofrece el tex-
(285-247 a:.C.), un judío alejandri- to en su lengua original o es más
no (h. 127 / 118 a.C.) describe el ori- bien una retraducción a partir de
gen de la traducción al griego del un precedente documento siriaco.
/' Pentateuco. El escrito persigue La obra de Taciano gozó de amplia
objetivos políticos (exhortación al difusión en el espacio sirio. Con la
soberano al ejercicio de la filantro- aparición de los sinópticos cientí-
pía) y religiosos, pues se propone ficos (J. J. Griesbach, Hl 1774) los
abrir el judaísmo egipcio al helenis- intentos de armonización han per-
mo (pero previniendo frente a una dido importancia. Las interpreta-
asimilación desbordada). ciones armonizadoras no respetan
• Bibliografía: TRE 3, págs. 719-725 las peculiaridades teológicas y esti-
(K. MüLLER); RAC(S) 4, págs. lísticas de los evangelios. Desvían
573-587 (O. MURRAY); N. FERNÁN- la atención hacia las dependencias
DEZ MARCOS, «Carta de Aristeas», literarias y no distinguen entre las
en A. DíEZ MACHO (dir.), Apócrifos sentencias o afirmaciones kerigmá-
delAntiguo Testamento JI, Ma 1983; ticas y las históricas. Inducen a aco-
W. ScHMIDT, Ps.-Aristeasbriej Bn modaciones y reajustes que falsean
1986; M. A. L. BEAVIS, «Anti-Egyp- el texto original.
tian Polemic in Aristeasbrief», JSJ 18 • Bibliografía: S. LYONNET, Les origi-
(1987), págs. 145-151; A. WASSER- nes de la version arménienne de la Bi-
STEIN y D. J. WASSERSTEIN, The Le- ble et le Diatessaron, R 1950; H. J.
gende ofthe Septuagint: From Classi- VoGELS, Handbuch der Textkri-
cal Antiquity to Today, C-NY 2006. tik des Neuen Testament, Bn 21955,
]ohannes B. Bauer págs. 111-115, 144-152; RGG 3 2,
págs. 769s.; LTttK 2 3, págs. 348s.,
1233s.; 9, págs. 1305s.; TRE 10,
ARISTÓBULO págs. 626-636 (con bibliografía);
./' Asmoneos, ? Herodianos. K. y B. ALANO, Der Text des Neuen
Arquelao 156

Testament, St 21989, págs. 66s., 199; «Creciente Fértil» y transmite esque-


NBL 1, págs. 423, 621. mas de las condiciones existenciales
Udo Borse de aquella época. Así entendida, la ar-
queología bíblica coopera con la exé-
gesis. Pero su objetivo no es ni una
ARQUELAO verificación ni una ilustración de los
/' Herodianos. textos bíblicos. La arqueología bíbli-
ca sólo es bíblica en el sentido de que
su campo de exploración comparte el
ARQUEOLOGÍA BÍBLICA mismo espacio geográfico y la misma
l. DEFINICIÓN. 2. HISTORIA. era histórica que la Biblia, y de que la
Biblia es una de las fuentes a las que
Se define como arqueología bíblica debe prestar atención. Pero su centro
una disciplina arqueológica autóno- de interés no es el mundo de la Biblia,
ma que, fuera de los casos de Israel sino el mundo en el que surgió la Bi-
o respectivamente Jordania; es, las blia. Sólo se obtendrá una arqueolo-
más de las veces, una ciencia auxiliar gía genuinamente bíblica mediante
de la exégesis. la visión global integrada de todos
y cada uno de los datos exegéticos
l. DEFINICIÓN y arqueológicos adquiridos por cada
La arqueología bíblica es la exposición rama específica. La arqueología bíbli-
científica del legado antiguo no lite- ca se desliga cada vez más, en cuanto
rario del espacio palestino y de las re- disciplina arqueológica autónoma, de
giones limítrofes donde, con frecuen- la vinculación a las ciencias bíblicas
cia, la mirada se amplía para abarcar (hasta el punto de que se han inten-
otros testimonios de la Antigüedad tado otras denominaciones, como ar-
y de la historia cultural del país y de queología de Palestina o arqueología
sus moradores. La documentación sirio-palestina). A la paleografía, la
sobre el país en el sentido de la to- epigrafía y la numismática se las con-
pografía histórica y la historia de los sidera ámbitos parciales de la arqueo-
asentamientos y la documentación logía bíblica. Las fronteras temporales
sobre cosas o hechos objetivos, en el de esta arqueología son fluctuantes.
sentido de una exposición tipológica Básicamente debería abarcar toda la
y funcional de los monumentos, se Edad Antigua (hasta el 640 d.C.) y
dan la mano con los problemas acer- la primera época islámica, pero en
ca de la significación de cada uno de lo concerniente a la exégesis vecero-
los tipos de monumentos desde una testamentaria se limita con frecuen-
perspectiva sociocultural. La arqueo- cia a la época prehelenista (hasta el
logía bíblica describe yacimientos y 586 o el 332 a.C.). La arqueología
hallazgos, intenta una clasificación de bíblica de la Edad del Bronce y del
los monumentos en el contexto del Hierro es una parte de la arqueolo-
157 Arqueología bíblica

gía de Asia Anterior y la de los perio- científicas para la exploración de


dos posteriores es zona parcial de la Palestina, entre otras la Palestine
arqueología clásica y de las ciencias Exploration Fund (Londres) en
judías, bizantinas e islámicas. La ar- 1865, la Deutsche Verein zur Er-
queología bíblica subdivide los perio- forschung Palástinas en 1887, la
dos culturales en Edad de la Piedra .l' École Biblique et Archéologique
(700000-3200 a.C.), Edad del Bronce Francaise de Jérusalem en 1890,
(antiguo, medio y nuevo o reciente: la American School of Oriental
3200-2200; 2200-1550; 1550-1200), Research (Jerusalén), en 1900, el
Edad del Hierro (I y 11: 1200-1000; Deutsches Evangelisches Institut für
1000-586), época babilónico-persa Altertumkunde des Heiligen Landes
(586-539; 539-332), helenista (332- (Jerusalén) en 1902 (y en Ammán en
37), romana (37 a.C.-324 d.C.), bi~ 1978). El Department of Antiquities
zantina (324-640) árabe temprana in Palestine, fundado en 1924, fue
(640-1099) y época de las Cruzadas el primer ministerio estatal para los
(1099-1291). monumentos nacionales.
Las primeras descripciones de via-
2. HISTORIA jes desembocaron en la cartografía
Desde la época helenista-romana, y palestina, que ha sido prolongada
más en especial a través de los Padres en nuestros días por los surveys (ins-
de la Iglesia y de las peregrinaciones pecciones del terreno) para la inves-
durante la dominación bizantina, se tigación de la historia de los asenta-
llevaron a cabo identificaciones -au- mientos a partir de los yacimientos de
ténticas o ficticias- de lugares san- la superficie. Las excavaciones cien-
tos de la Biblia. La única institución tíficas se iniciaron en 1867 con los
de ayuda a los peregrinos que logró trabajos de C. Warren en Jerusalén.
mantenerse a lo largo del tiempo fue W. M. F. Petrie introdujo en la ar-
la Custodia Terrae Sanctae de los fran- queología bíblica -en las excavacio-
ciscanos de Jerusalén, fundada el año nes de tell e/-1:fesT- el criterio del aná-
1333. El cuestionamiento de la cre- lisis de la secuencia de las capas como
dibilidad de la Biblia planteado por elemento esencial para la datación.
el racionalismo y el redescubrimien- Esta secuencia de capas sólo logró
to de las antiguas culturas de Egipto convertirse en expresión estratigrá-
y Mesopotamia, unidos a las descrip- fica mediante su vinculación con la
ciones de numerosos viajeros por tie- cerámica que iba aflorando a la luz
rras palestinas en el curso del s. XIX con ayuda de la tipología cerámica,
(entre otros, U. J. Seetzen 1810, tal como la fue desarrollando, desde
J. L. Burkhardt 1817, E. Robinson 1926 a 1932, W F. Albright en tell Bét
1838 y 1852, T. Tobler desde 1853, Mirsin. Junto a cortes verticales limita-
V. Guérin desde 1863), desembo- dos en la colina del asentamiento (Tell,
caron en la creación de sociedades Hirbe) para la descripción de las capas,
158
Arqueología bíblica

se utilizaron los recubrimientos ho- bitos concretos: no puede darse desde


rizontales y escalonados de la super- la arqueología una respuesta decisiva
ficie para el descubrimiento contex- al problema de la historicidad de los
tual de hallazgos arquitectónicos de patriarcas o, como máximo, una res-
la misma época. Las excavaciones ya puesta negativa, y debe rechazarse la
no exigen el descubrimiento de ciu- hipótesis de una conquista israelita de
dades enteras, capas o edificios, sino la Tierra prometida por la fuerza de
que basta una sección parcial para es- las armas, para sustituirla por mode-
tablecer una clasificación. La orienta- los de cambios socioeconómicos in-
ción de la mayoría de las excavaciones ternos derivados de la disolución de
actuales, que busca en primer lugar las infraestructuras de las redes co-
la estratigrafía (la historia del asen- merciales internacionales de la. Edad
tamiento), se ha visto ampliada mer- del Bronce reciente, acompañados de
ced a los planteamientos antropoló- migraciones, de alcance limitado, de
gicos de la llamada New Archaeology nómadas en las fronteras de las po-
(que utiliza los más diversos métodos blaciones agrícolas.
de las ciencias naturales). Aunque es • Bibliografía: Exposiciones gene-
cierto que la arqueología bíblica está rales: C. WATZINGER, Denkmd-
orientada a las excavaciones, estas ex- ler Palestinas, 2 vols., Le 1933 y
cavaciones y las inspecciones del te- 1935; A. G. BARROIS, Manuel
rreno son tan sólo un aspecto parcial d'archéologie biblique, P 1939-1952;
de la actividad arqueológica, que im- W. F. ALBRIGHT, De la edad de la
plica básicamente la descripción de piedra al cristianismo, Santander
los monumentos mediante documen- 1957; ÍDEM, Arqueología de Palesti-
tación, análisis, interpretación, publi- na, Ba 1962; K. M. KENYON, Ar-
cación y enseñanza. chaology in Hl. Land, Nk 1967;
La investigación arqueológica se G. E. WRIGHT, BiblicalArchaeology,
ha intensificado hasta tal punto, en Fi 1974; M. Av1-YONAH y E. STERN
Israel a partir de 1948 y en Jordania (dirs.), Encyclopedia of'Archaeologi-
desde 1967, a través de iniciativas na- cal Excavations in the Holy Land,
cionales e internacionales, que ha sido 4 vols., Jr 1975-1978 (con biblio-
necesario modificar algunas concep- grafía); H. DoNNER, Einführung in
ciones hasta entonces dominantes die bibliscbe Landes- undAltertums-
acerca de la historia y la cultura histó- kunde, Da 1976 (con bibliografía);
rica del antiguo Israel y de los pueblos G. L. HARDING, The Antiquities
de su entorno. La importancia que of]ordan, Lo 31979: Y. AHARONI,
W. E. Albright atribuía a la externa! The Archaeology of the Land ofIsra-
evidence para la exégesis veterotesta- el, Lo 1982; ÍDEM, Das Land der Bi-
mentaria se contempla hoy día con bel, Nk 1984; O. KEEL y otros, Orte
mayor reserva. Así se ha podido com- und Landschaften der Bibel, 2 vols.,
probar de manera especial en dos ám- Z-Go 1982 y 1984; R. H. DoR-
159 Arrebatamiento

NEMANN, The Archaeology of the sonas absolutamente excepcionales


Transjordan in the Bronze and Iron que han sido trasladadas por Dios
Age, Milwaukee 1983; V. FRITZ, o por los dioses a un lugar distin-
Einführung in die Bibel, Da 1985; to de éste del Más Acá sin pasar
D. HoMES-FREDERIQ y J. B. HEN- por la muerte. Si esta estancia en
NESSY (dirs.), Archaeology ofjordan, el Más Allá es definitiva, se trata
2 vols., Lv 1986 y 1989 (con biblio- de un destino escatológico indivi-
grafía); H. WEIPPERT, Paldstina in dual asignado, por ejemplo, según
vorhellenist. Zeit. Handbuch der Ar- Homero, en la antigua Grecia, a
chaologie, Vorderasien 2/ l M 1988 Menelao (Odisea IV, 561-569), que
(con bibliografía); H.-P. KuHNEN, fue arrebatado a los «campos elí-
Paldstina in griechisch-rom. Zeit seos», o a Ganímedes que, según la
Handbuch der Archaology, Vorde¡- Iliada XX, 232ss., ha sido aceptado
asien 212, M 1990 (con bibliogra- en el Olimpo. También en Hesiodo
fía); A. MAZAR, Archaeology of the (Erga, 167-172) se encuentra la idea
Land of the Bible, NY 1990; R. E. de que algunos héroes no han muer-
TAPPY, Archaeology ofIsraelite Sa- to sino que han sido trasladados en
maria, vol. 2, The Eight Century vida. Esta creencia en el arrebata-
B.C.E., Winona Lake 2001; A. E. miento de determinados personajes,
KrLLEBREW, Biblical Peoples and y más en concreto de reyes y sobera-
Etbnicity: An Archaeological Stu- nos, está unida, bajo diversas moda-
dy ofEgyptians, Canaanites, Pbilis- lidades, a la esperanza de su retorno
tines, and Early Israel, 1300-1100 para bien de los hombres. Pertenecen
B.C.E, Atlanta 2005; W. G. DE- a este círculo de «salvadores ocul-
VER, Did God Have a Wife? Archa- tos» (G. Lanczkowski), por ejem-
eology and Folk Religion in Ancient plo el rey celta Artús, Carlomagno,
Israel, GR 2005; R. S. jsss, Israelite Federico I Barbarroja, Federico 11,
Religions: An Archaeological and Bi- el soberano tolteca Quetzalcoatl o
blical Survey, GR 2007. Vainarnoinen, sabio entendido en
Robert Wenning las artes mágicas de la épica popu-
lar finlandesa. Y existe, en fin, la
creencia en estancias temporales en
ARREBATAMIENTO el cielo de importantes personajes
l. EN LA HISTORIA DE LAS RELIGIONES. 2. AN- religosos, durante las cuales se les
TIGUO TESTAMENTO Y JUDAÍSMO TEMPRANO. conceden conocimientos sobrenatu-
3. NUEVO TESTAMENTO. rales. Entra aquí el viaje celeste del
profeta Mahoma (mi'rag), así como el
l. EN LA HISTORIA del fundador de la Iglesia unificada,
DE LAS RELIGIONES San Myung Moon.
Existe en numerosas religiones la • Bibliografía: F. KAMPERS, Die deut-
convicción de que ha habido per- sche Kaisers-Idee in Prophetie und
Arrebatamiento 160

Sage, M 1896; W. Bousssr, «Die convencida de que Elías puede apare-


Himmelsreise der Sede», ARW 4 cer en todo momento como auxilia-
(1901), págs. 136-169, 229-273 (reim- dor y taumaturgo precisamente por-
presión, Da 1960); G. LANCZKOWS- que ha sido arrebatado al cielo. - El
KI, Verborgene Heilbringer, Da 1977. arrebatamiento de Henoc se encuen-
Hans Wissmann tra (Gn 5,21-24) en P (/' Escrito sa-
cerdotal) en una genealogía de diez
2. ANTIGUO TESTAMENTO miembros (Gn 5,1-32), en la que
Y JUDAÍSMO TEMPRANO Henoc ocupa el séptimo lugar: ca-
La idea de personas arrebatadas al mina con Dios (Gn 5,22.24) y des-
cielo está testificada en la perspecti- aparece súbitamente sin dejar rastro:
va religiosa histórica bajo una triple lqf;, tomado, arrebatado, en 5,24. No
modalidad: escatológica definitiva, se cita el lugar en que se -produce este
temporalmente limitada y visionaria acontecimiento_. Origen del motivo
extática. En el Antiguo Testamento del arrebatamiento en Henoc: las lis-
hay dos ejemplos de la primera tas paleoorientales de reyes y sabios
modalidad: /' Elías (2 Re 1-18) y antediluvianos mencionan en el sép-
/' Henoc (Gn 5,21-24). timo lugar a un rey Emmeduranki
Los términos con que se expresa y a un sabio Utuabzu, que ascendie-
la idea de «arrebatar» en el caso de ron al cielo. Mencionan más tarde el
Elías son: n¡;,7 [lqt:i} «tomar»: 2 Re 2, arrebatamiento de Henoc Si 44,16;
1.3.5.9.10) y ;,7:17 ['lh} «ascender», «ha- 49,14; Jub 4,23; Josefo, ant I, 85; IX,
cer subir»: 2 Re 2,1.11). Un carro de 28; Text Isaac 4,2; Lib Ant 1,16).
fuego, arrastrado por un tronco de Hay una alusión anónima a Henoc
caballos ígneos, separa a Elías de en Sab 4,10.14. También de Moisés,
Elíseo y Elías asciende al cielo en un Esdras y Baruc se dice que han sido
torbellino (2 Re 2,1.11). Trasfondo arrebatados. El verbo lqf:i (tomar, lle-
histórico: es Yahveh, no /' Baal, var, arrebatar) sirve asimismo en los
el Señor de la vida y de la muerte salmos más recientes (49,16; 73,24)
(1 Re 17,17-24; 2 Re 1,1-8; 4,8-37; 8, para expresar la esperanza en una
7-15; 13,20s.). De este arrebatamien- vida bienaventurada junto a Dios
to de Elías se habla en escritos recien- más allá de la muerte. Para arreba-
tes: Si 48,9.12; 1 Mac 2,58; Henet tamientos por tiempo limitado den-
93,8. Por haber sido arrebatado, se tro de este mundo cf. 1 Re 18,12;
espera en el judaísmo temprano la 2 Re 2,16ss.; la historia de Bel y el
nueva venida de Elías al fin de los Dragón de Dn 14,36. Para la moda-
tiempos (Si 48,lüs.; Mal 3,23s.). lidad visionaria extática del arrebata-
Esta esperanza es compartida por el miento cf. Ez 3,12.14; 8,3; 11,1.24;
Nuevo Testamento: Me 6,15; 8,27s.; 37,1; 40,ls.; 43,5.
9,2-10 par.; Le 1,17. La tradición ju- • Bibliografía: RAC 5, págs. 461-476;
día posterior (Talmud, midrash) está TttWAT 5, págs. 99s.; TRE 9, págs.
161 Arrebatamiento

680-690; P. GRELOT: «La légende de la nueva venida escatológica de


d'Henoch dans les Apocryphes et los que han sido arrebatados es tal
dans la Bible. Origine et signifi- vez la razón de que en la /' trans-
cation» REcHSR 46 (1958), págs. figuración junto a Jesús aparezcan
5-26, 181-210; A. ScHMITT, Entrice- Moisés y Elías (Me 9,2-10 par.). En
kung-Aufnahme-Himmeifahrt: Un- la imagen de los «dos testigos» de
tersuchungen zu einem Vorstellungs- Ap 11,3-14 que, tras su muerte vio-
bereich im AT, St 1973, 21976; lenta y su resurrección, «ascendieron
ÍDEM Der frühe Tod des Gerechten en la nube» (v. 12) se le garantiza al
nach Weisheit 4, 7-19: Freude an der pueblo de Dios la superación de sus
Weisung des Herrn. FS H. Cross, calamidades por la intervención di-
St 21987, págs. 325-347. vina. Aparecen aquí yuxtapuestos la
Armin Schmitt muerte y el arrebatamiento media-
dos por la resurrección.
3. NUEVO TESTAMENTO Reviste un particular interés la
En el Nuevo Testamento, 2 Cor aplicación a Jesús de la categoría
12,2ss. ofrece la descripción de un del arrebatamiento. Hay indicios
«viaje celeste» para recibir la reve- de que ya la fuente de los Logia Q
lación. - Ap 17,30 y 21,10 descri- establecía una conexión entre la
ben que el vidente es arrebatado a institución de Jesús como el /' Hijo
lugares (terrestres) donde se le co- del hombre del fin de los tiempos, a
munican revelaciones. - Jesús es propósito del cual se dicta la senten-
arrebatado por el demonio para cia en el juicio, y su arrebatamien-
ser tentado y puesto a prueba, to (Le 11,29s. par.; 13,34s. par.).
Le 4,5.9 par. - Felipe es arrebatado Lucas desarrolla la idea de un arre-
(Hch 8,39), dentro de este espacio batamiento de Jesús (cf. por ejem-
intramundano, como confirmación plo Le 9,51; Hch 1,2.11.22). Sólo
frente al etíope de que es un enviado Le 24,50ss. y Hch 1,9 ss. narran el
de Dios (cf. Jue 6,21s.). Mientras que arrebatamiento de Jesús en presen-
todas estas modalidades de arrebato cia de sus discípulos (/' ascensión de
son temporales, Pablo en 1 Tes 4,17 Cristo). La conclusión, no auténtica,
promete a todos los cristianos, a los de Me (s. 11) comprueba (Me 16,19)
ya fallecidos y a los aún en vida, que que Jesús es arrebatado y lo relacio-
serán definitivamente arrebatados al na con la entronización «a la derecha
encuentro del Señor en la /' paru- de Dios» V' exaltación de Cristo).
sía. Para los todavía vivientes esto Y en el mismo sentido, 1 Pe 3,21s.
significa que no morirán. Heb 11,5 - Ap 12,5 menciona que ante el ata-
alude al arrebatamiento de Henoc que «del dragón» (= de Satanás), el
como prueba del poder de la fe. Se Mesías es arrebatado al cielo y que
acentúa aquí que Henoc no tuvo ésta es la causa de los asaltos satá-
que pasar por la muerte. La espera nicos contra los creyentes en Jesús.
Arrepentimiento 162

Aquí, el arrebatamiento es imagen cuando aparece como expresión de


del poder protector de Dios. la /' conversión, es decir, como con-
• Bibliografía: G. LoHFINK, Die Him- secuencia del reconocimiento de la
melfahrt ]esu, M 1971 (con biblio- propia culpabilidad (Jr 31,19) y de la
grafía); TRE 9, págs. 683-690 (con conciencia de haberse rebelado con-
bibliografía) (0. BETZ); P. BENOIT, tra Dios (Job 42,6). La ausencia de
«L'Ascension», en Exégesis y teología, arrepentimiento permite concluir la
Ma 1974; H. ScHLIER, «Lascension incapacidad de conversión (Jr 5,3;
de Jésus d'apres les écrits de saine 8,6; Sof 3,lls.) y la obstinación
Luc», en Essais sur le Nouveau Tes- (Am 4,6-11). El arrepentimiento se
tament, P 1968; J. M. GurLLAUME, expresa a través de la confesión de
«Luc interprete des anciennes tradi- la culpa, del dolor y de la reparación
tions sur la résurrection de Jesús», en (Gn 20,14; 32,4-22; 33,1-11).
ÉTB, 1979, págs. 203-262; D. ZEL-
LER, Entrückung zur Ankunft als 2. NUEVO TESTAMENTO
Menschensohn (Lk 13,34s.; 11,29s.): En la parábola de Mt 21,28-31, el hijo
A Cause de l 'évangile. FS J. Dupont, menor se arrepiente (µio-caµÉAoµm)
P 1985, págs. 513-530. de no haber obedecido la petición
]ohannes M. Nützel de su padre y se va a trabajar en la
viña. En la aplicación de la parábola
a la incredulidad de los sumos sa-
ARREPENTIMIENTO cerdotes y los ancianos, se presenta
l. ANTIGUO TESTAMENTO. 2. NUEVO TESTA- a los «publicanos y las prostitutas»
MENTO.
como modelos del arrepentimiento
exigido (21,32). Judas se arrepiente
l. ANTIGUO TESTAMENTO de su acción (Mt 27,3), pero no lle-
A través del arrepentimiento (hebreo ga hasta una reorientación de la vida
1:lnJ {nntn] y sus derivados), reconoce acorde con la conversión. Pablo no
el hombre su mal comportamien- se arrepiente de la pena que su carta
to y lo lamenta. El arrepentimiento ha causado a los corintios, porque
señala un cambio de sentimientos aquella pena desembocó en un cam-
y pensamientos e incluye a menu- bio de sentimientos (2 Cor 7,8ss.).
do una reorientación a Dios. Como • Bibliografía: NBL 3, págs. 353s.
reacción del hombre a determinadas (A. ScHENKER); THAT 2, págs.
acciones o a una conducta confesa- 59-66 (H. J. STOEBE); TttWAT 5,
da como errónea (Éx 13,17), unida págs. 366-384 (H. S1MIAN-YOF-
a la voluntad de admitir su propia RE); 7, págs. 1118-1176 (A. GRAUP-
responsabilidad (1 Sam 15,24.30; NER, H.-J. FABRY); TttWNT 4, págs.
26,21; 2 Sam 12,13; 24,17), el arre- 630-633 (O. MICHEL); H.-J. FABRY,
pentimiento del pecador adquiere Die Wurzel Iub in der Qumran-Li-
una singular importancia ante Dios, teratur (BBB 46), Co-Bn 1975; H.
163 Arrepentimiento de Dios

GrnsEN, Christliches Handeln, F y haya participado, ha sucedido con el


otros 1982, págs. 41-77; G. D. NAVE, hombre, que se ha desligado de la
The Rolle and Function ofRepentance guía de la historia de Dios. En la na-
in Luke-Aas, At!anta 2002. rración del diluvio de la protohistoria
Heinz Giesen se expresa la idea de que esta situa-
ción afecta a la humanidad en su con-
junto y de que la amenaza del castigo
ARREPENTIMIENTO DE DIOS que pende sobre ella pone en peligro
la existencia de la creación en cuanto
Cuando se dice que Dios se arrepien- tal. En Gn 6,6 se habla, en efecto, de
te de sus actos, se relativiza tanto su que Dios se arrepiente de haber crea-
previsión como su inmutabilidad. do al hombre, y en Gn 8,21s. se alu-
Teniendo en cuenta la clarificado- de a que la creación y la historia del
ra afirmación de Nm 23,19 («No es hombre sólo viven gracias al sí que
Dios ... un hombre ... que deba retrac- Dios ha otorgado, en contra del jui-
tarse»; cf. 1 Sam 15,29), se advierte cio contenido en el arrepentimiento
claramente que este arrepentimiento de Dios, un sí que es expresión de su
no implica, en sentido antropológico, fidelidad a la creación y al comien-
un cambio de humor (cólera, irrita- zo puesto en ella. La constante de la
ción) de Dios, sino que sólo quiere ser /' fidelidad divina respecto del inicio
un theologumenon que sabe preservar permite comprender que en la histo-
para la libertad de Dios su modo de ria de la humanidad Dios sólo lleva a
dirigirse a la creación y su participa- cabo sus castigos de manera puntual
ción en las acciones de los seres crea- (Os 13,14; Jr 4,28; Ez 24,24) y que
dos. La raíz DnJ [nt:,mJ, nifal, «arre- siente incluso arrepentimiento ante
pentirse», y sus conceptos paralelos las situaciones calamitosas (Éx 32,14;
7;,;:¡ '.17. [leb hapak], «caerse el corazón»; Jr 18,8; 26,3.13; Jl 2,13s.; Am 7,3.6;
'.l1tv [sübJ, «dar la vuelta», empleados Jon 3,10). Sólo ante las restantes po-
para expresar esta realidad, contie- sibilidades de que dispone Dios como
nen también los matices «consolar», juez, y conociendo el proceso, hen-
«sentir pena por alguien», «compade- chido de tensión, del arrepentimiento
cerse», «vengarse», y describen de este divino en el corazón de Dios, adquie-
modo la reacción frente a un aconte- re el hombre conciencia de su propia
cimiento que hubiera sido mejor que historia como historia de salvación
no se hubiera producido, porque si- que le afecta, de tal suerte que, con la
túa el corazón de Dios frente a una mirada puesta en esta historia, puede
decisión (Os 11,Ss.). Cuando Dios suplicar a Dios que mude su volun-
se arrepiente, no reprueba su propia tad, que interrumpa la conexión de
acción. Dios siente arrepentimiento culpa y castigo (Sal 90,13; Éx 32,12)
más bien a la vista de los resultados, y puede esperar que será preservado
a saber, a vista de lo que, sin que Dios en medio de la aflicción (Dt 32,36).
Ártemis (Artemisa) 164

El acto de la .l' misericordia divina y lo exterior, de manera especial: a) a


como consecuencia de su arrepenti- los nacimientos, junto a Eileithyia,
miento se hace acontecimiento per- b) a la llegada de la pubertad feme-
sonal en la encarnación de Dios. En nina: las muchachas pasan un tiem-
esta perspectiva, el evangelio, en po al servicio del templo (p. ej., el
cuanto buena nueva, es expresión de de Brauron, en Ática; fenomenoló-
una autosuperación en Dios, que im- gicamente emparentado con ritos
pone su sí a los pecadores por encima de iniciación tribal). En el universo
de su reclamación como juez, para no masculino, Ártemis tiene conexio-
abandonar a los hombres a las con- nes con la guerra (Ártemis Agrotera
secuencias de sus pecados. Por esta en Esparta) y con la caza.
razón llama el Nuevo Testamento a • Bibliografía: CH. PICARD, Les. reli-
las manifestaciones de la gracia divi- gi.ons préhellénistiques (Créte et My-
na aµE'taµÉA 'll'ta («algo de lo que no cenes), P 1948;L SÉCHAN y P. LE-
habrá que arrepentirse») y alude al ca- VE.QUE, Les grandes divinités de la
rácter irreversible, surgido de la fide- Gréce, P 1966; K. HoENN, Arte-
lidad de Dios, de la voluntad salvífica mis. Gestaltenwandel einer Gottin,
divina (Rom 11,29; Heb 6,17). Z 1946; W. BuRKERT, Griechische
• Bibliografía: THWNT 4, pág. 631 Religion der archaischen und lelassi-
(0. MICHEL); J. JEREMIAS, Die schen Epoche, S 1977, págs. 233-237;
Reue Gottes, Nk 1975; R. BRAND- R. MARTÍN, Diccionario de mitolo-
SCHEIDT, «Noah und Abraham», gía clásica, ma 2004, págs. 74-78.
TTHZ 107 (1998), págs. 1-23. • Para la iconografía: L. MHIL y ot-
Renate Brandscheidt ros, LIMC 2 (1984), págs. 618-774.
Fritz Graf
En el Nuevo Testamento: La procla-
ÁRTEMIS (ARTEMISA) mación paulina del evangelio su-
ponía, según Hch 19,23-40, una
Divinidad griega (la Diana romana), amenaza para el culto de Ártemis
hija de Zeus y de Leda y hermana en /' Éfeso, «venerada en todo el
gemela de Apolo. Su lugar de naci- mundo» (v. 27). Podrían derivarse
miento es Delos o Éfeso, su natali- pérdidas económicas en las ramas
cio (día sacro) el día 6 del mes. Está comerciales que se ocupaban de la
testificada ya en la época micénica y fabricación y venta de artículos re-
presenta los rasgos de una «señora de ligiosos o recuerdos devotos, por
los animales» pregriega. En la época ejemplo, estatuillas de plata de la
histórica es, sobre todo, la diosa de diosa. En el episodio, narrado con
las adolescentes y de las mujeres. En pinceladas dramáticas, de los tumul-
cuanto «diosa de lo exterior» está ri- tos provocados por los joyeros y su
tual y místicamente unida, median- resolución ante las autoridades de la
te una serie de pasos entre lo interior ciudad, demuestra Lucas la superio-
165 Asaf asafitas

ridad del evangelio frente al culto acumulados por Basá y fortificar con
pagano y sus intereses materiales y ellos Gueba de Benjamín y Mispá.
frente al desorden social. Mayor amenaza supuso la irrupción
• Bibliografía: R. ÜSTER, «The Ephe- de invasores procedentes del sur a las
sian Artemis as an Opponent of órdenes de Zéraj «el etíope», tal vez
Early Chistianity», JAC 19 (1976), comandante de las guarniciones de-
págs. 24-44; EWNT 1, pág. 381 jadas por el faraón Sesonc, fundador
(B. ScHWANK): R. ÜSTER, «Acts 19, de la XXII Dinastía, tras su devasta-
23-40 andan Ephesian Inscription», dora campaña militar por Palestina
HTttR 77 (1984), págs. 233-237; (h. el 918 a.C.). Asá consiguió fre-
R. F. STOOPS, «Riot and Assembly», nar el avance de las fuerzas invaso-
JBL 108 (1989), págs. 73-91. ras (2 Cró 14,8-14). - En política
Alfons Weisér interior, inició una serie de reformas
religiosas proyahvistas y llegó inclu-
so a privar a su abuela del título de
As «Gran Dama» o «Reina madre», por
? Medidas, pesos y monedas. haberse construido una /' aserá. El
resultado de la reforma fue parcial:
«No desaparecieron los lugares altos»
AsÁ (1 Re 15,14).
• Bibliografía: H. D. HoFFMANN,
(Hebreo t(Ot( [asa], etimología incier- Reform und Reformen, Z 1960;
ta, tal vez forma abreviada de 'asa'e/ J. BRIGHT, Historia de Israel, Bil-
[Dios ha creado], así Noth), rey de bao 2001.
Judá (911-870), hijo de Abías y nie- Marciano ½llanueva
to de Maacá, hija de Absalón. En
política exterior, tras una etapa ini-
cial pacífica, tuvo que enfrentarse al ASAF, ASAFITAS
ataque desencadenado por Basá, rey
de Israel, que se apoderó de Ramá (Hebreo l']Qt(/1']9!$ 'P ['asap, tJene 'asapJ).
e intentó fortificarla para privar a Asaf puede ser un nombre de acción
Judá de libertad de movimientos de gracias («[Dios] ha reunido= qui-
(1 Re 15,16). A cambio de una fuer- tado [el oprobio de la esterilidad]»,
te suma de dinero, Asá logró que Ben cf. Gn 30,23) o también nombre
Hadad, rey de Damasco, hasta en- sustitutivo («[Dios] ha reunido» [de
tonces aliado de Basá, cambiara de nuevo a la familia que se había vis-
bando. Los arameos penetraron en to reducida por la muerte de uno
territorio israelita, de modo que Basá de sus miembros]). Aparte dos fun-
se vio forzado a interrumpir las forti- cionarios (2 Re 18,8.37; Neh 2,8),
ficaciones. Asá aprovechó la coyun- el titular de este nombre es el héroe
tura para apoderarse de los materiales epónimo -no comprobable a nivel
Asaradón 166

histórico- de las corporaciones de 2 Cró 20,13-19, Asaf pronuncia un


músicos del templo de Jerusalén discurso «profético». Es difícil de-
(cantores e instrumentistas), llama- terminar, a partir de estos datos, si
dos, por esta razón, «hijos de Asaf». los músicos del templo de la etapa
A los asafitas se les cita por primera preexílica pertenecían al grupo de
vez en la llamada lista de los repa- los profetas del templo o profetas
triados de Esd 2 (= Neh 7; hacia el del culto o si siguieron existiendo
520 a.C.); por aquella época eran el en la era postexílica en el grupo de
único grupo musical del santuario. los músicos. En todo caso, llama la
Su jerarquía se situaba entre la de los atención que se le atribuya a Asaf
«levitas» (en la que todavía no eran la colección de salmos 50 y 73-83
computados) y los «porteros». Como (¡12 salmos!), que muestra rasgos
quiera que, en cuanto «cantores del «proféticos» (en su mayoría discur-
templo», no puede situarse su origen sos directos sobre Dios, descripción
en la época del exilio, debe darse por de la creacióny del éxodo y tradi-
supuesto que ejercieron su función ciones sobre la conquista, énfasis en
ya en la etapa preexílica (tardía). A el decálogo, actualización históri-
mediados del s. v a.C. se les enume- co-teológica sobre Sión).
ra entre los «levitas» (Neh 11,3-19). • Bibliografía: M. J. Buss, «The
Por otro lado, junto a ellos, o su- Psalms of Asaph and Korah», JBJ
bordinados a ellos, figura el «gru- 82 (1963), págs. 381-392; H. GESE,
po Yedutún» (Neh 11,17). En los si- «Zur Geschichte der Kultsánger am
glos iv l ui a.C. los asafitas fueron Zweiten Tempel», en ÍDEM, Vom Si-
desplazados de su posición dominan- nai z. Sion, M 1974, págs. 147-158;
te en la música del templo. Mientras K.-J. ILLMAN, Thema und Traditi-
que, según 1 Cró 16,5a.39ss.; 2 Cró on in der Asaph-Psalmen, Ábo 1976;
5,12; 29,13s.; 35,15, compartían sus P. SCHELLING, Die Asaf Psalmen,
funciones con los grupos Hemán y Kampen 1985; H. P. NASUTI, Tra-
Yedutún, ya a principios del s. III dition, History and Psalms ofAsaj
a.C. asumió la posición dirigente el Adama 1988.
grupo Hemán, descendiente de los Erich Zenger
quehatitas (1 Cró 6,16-32; 15,16-21;
25). Este «ascenso» del grupo que-
hatita Hemán fue su reacción al ASARADÓN
fracaso de su tentativa por alzarse l' Asiria, 1. Historia.
con el sacerdocio (cf. Nm 16). La
actividad de los asafitas aparece
descrita en 1 Cró 25,lss. con el tér- AsCALóN/ASQUELÓN/EscALóN
mino hinnabe' = Hablar profética-
mente. Al mismo Asaf se le llama (Hebreo Ji?i?o/~ {'asq•tonJ), ciudad
en 2 Cró 29,30 hozee = vidente; en portuaria, 20 km al norte de Gaza.
167 Ascensión de Cristo

Habitada desde el Bronce medio, secolo», SBFLA 24 (1974), págs.


mencionada en textos egipcios (ya 227-264; O. KEEL y M. Kücn-
en el s. XIV a.c. en las Cartas de LER, Orte und Landschaften der Bi-
Amarna y en la estela de Israel de bel, vol. 2, Z-Go 1982, págs. 49-75;
Merenptah), ugaríticos y asirios. En D. B. REDFORD, IEJ 36 (1986),
los relieves del templo de Amón en págs. 188-220; L. E. STAGER, «Mer-
Karnak hizo representar Ramsés II neptah, Israel and the Sea Peo-
(?) la conquista de Ascalón (ANEP ples», ERis 18 (1985); ÍDEM, BAAR
334); según la inscripción en mar- 17,2 (1991), págs. 24-43, 17,3
fil de Meguido, existía en Ascalón (1991), págs. 26-42 y 17,4 (1991),
un templo de Ramsés III dedicado págs. 34-53.
a Ptah. La ciudad estuvo integrada Robert Wenning
en la Pentápolis filistea (Jos 13,3;
1 Sam 6,17s.); los filisteos expulsa-
ron a la población anterior (avicas: ASCENSIÓN DE CRISTO
Dt 2,23); nunca cayó en poder de l. Los TESTIMONIOS. 2. FoRMA LITERARIA.
los israelitas (Jue 1,18; cf. Jue 14,19; 3. SITUACIÓN DE LA TRADICIÓN.
2 Sam 1,20). El año 734 a.C. fue
conquistada por Tiglat Piléser III, el l. Los TESTIMONIOS
año 701 por /' Senaquerib y el año En el Nuevo Testamento sólo se
604 por .> Nabucodonosor. Tenía un menciona la ascensión de Cristo
templo a Afrodita Urania/ Atargatis como acontecimiento visible en Le
(Heródoto I, pág. 104). Contra ella 24,50-53 y Hch l,9ss.; también se
dirigieron los profetas sentencias alude a ella brevemente en la conclu-
amenazadoras: Am 1,8; Jr 25,20; sión canónica de Me 16,19 (del s. n).
45,5; 7; Sof 2,4; 7; Zac 9,5. Conservó No sólo se narra que Jesús desapare-
su libertad frente a los macabeos ció de la vista de sus discípulos, sino
(1 Mac 10,86; 11,60; 12,33). El año que se indica también el lugar de des-
104 a.C. fue declarada libre, con de- tino (no visiblemente perceptible) del
rechos de acuñación de moneda (y suceso, la asunción en el cielo (aun-
calendario propio). Fue, al parecer, que no en todos los rnss.), En virtud
el lugar de nacimiento de Herodes I, de la ascensión visible, en la obra lu-
que ordenó construir varios edificios cana se registra un estadio interme-
en aquella ciudad, profundamente dio en el que Jesús ni retrocede a su
helenizada y romanizada. Contaba antigua vida ni ha penetrado todavía
con importantes centros de culto, en su gloria definitiva. En Le y Hch,
juegos y hombres doctos. tras la ascensión se narra el regreso de
• Bibliografía: EAEHL l, págs. 121- los discípulos a Jerusalén, para espe-
130 (M. Av1-YoNAH y Y. EPHAL) rar allí la venida del Espíritu. Según
(con bibliografía); B. BAGATTI, «As- Hch 2,33, el envío del Espíritu pre-
calon e Maiuma di Ascalon nel VI supone la /' exaltación de Cristo «a la
Ascensión de Cristo 168

derecha de Dios». Por consiguiente, 3. SITUACIÓN DE LA TRADICIÓN


la meta de la ascensión es la exalta- Hay amplia concordancia en admi-
ción. También Me 16,19 considera tir que ha sido el propio Le quien ha
(probablemente dependiendo de Le configurado las líneas esenciales de
y Hch) la ascensión como camino ambas escenas. Se discute si ha sido el
hacia la instalación a «la derecha de evangelista quien por vez primera ha
Dios». - Pero se detectan diferen- descrito la exaltación de Jesús resuci-
cias en la descripción. En Le 24 la tado bajo la forma de ascensión celes-
ascensión se configura como escena te o si la encontró ya en la tradición
de despedida: Jesús bendice a sus dis-anterior. El silencio total de los res-
cípulos, que se arrodillan reverente- tantes escritos del Nuevo Testamento
mente ante él. En Hch, y a diferen- sobre un suceso visible tan impresio-
nante sólo puede entenderse si no for-
cia de Le, un intérprete celeste dirige
la mirada hacia la nueva venida de mó parte del contenido más antiguo
Cristo «en las nubes del cielo» y, conde las tradiciones jesuanas. La ascen-
ello, a su dignidad de juez del fin sión debe ser entendida como expre-
de los tiempos y a la responsabilidad siva ilustración del reconocimiento
de los creyentes durante el tiempo cristológico del Exaltado, no como
en el que no está visiblemente presen-descripción de un suceso aconteci-
te el que ha sido acogido en el cielo.do en el curso de la historia. Pueden
Mientras que en Le 24 la ascensión considerarse como peldaños previos
tuvo lugar, al parecer, en la maña- a la descripción narrativa de la ascen-
na del lunes después de Pascua, en sión Ef 4,8.10 y Col 2,15, donde se
Hch 1 es el punto final de una es- describe una marcha triunfal invisi-
tancia intermedia de cuarenta días, ble de Cristo. También la conexión,
durante los cuales el Resucitado se varias veces testificada en el Nuevo
manifestó a sus discípulos como ser Testamento, entre la resurrección de
viviente y les comunicó sus instruc- Jesús y su exaltación o respectivamen-
ciones. te su establecimiento en poder (p. ej.,
Rom 1,4; Ef l,20ss.; 4,2-6; varias ve-
2. FORMA LITERARIA ces en Heb; Flp 2,9) proporciona un
Los relatos de la ascensión en la do- fundamento en el kerigma de Jesús
ble obra lucana están configurados para la descripción de la ascensión en
según el antiguo esquema de un la doble obra lucana. Dado que, se-
l' arrebatamiento. La conexión entre gún Le 21,27 y Hch 10,42, el l' Hijo
la ascensión y el envío del Espíritu del hombre, Jesús, volverá como sal-
establece una relación con el arre- vador y juez «en una nube», puede
batamiento de Elías en 2 Re 2, 11 y también verse en la confesión de la
Si 48,12. En la descripción de Le 24 singularidad de Jesús como juez que
se perciben ciertos ecos de la escena emite la sentencia una base tradicio-
de bendición de Si 50,20ss. nal para Hch l,9ss. La aceptación de
169 Ascesis

un estadio intermedio de Jesús entre el hombre ha sido creado y llamado


la resurrección y la ascensión definiti- (cf Gn 1), o respectivamente distin-
va en la gloria junto a Dios se encuen- guido y bendecido (Nm 6,22ss.) por
tra también, de manera parecida, por Yahveh. Esta característica básica de
ejemplo en Jn 20,17. pertenencia a Yahveh debe ser enten-
• Bibliografía: H. ScHLIER, L'ascen- dida como un condicionante previo
sion de jesús d 'aprés les écrits de Saint que ha de ser asumido una y otra vez.
Luc, en Essais sur le Nouveau Tes- b) Esta aceptación previa responde
tament, P 1968; G. LoHFINK, Die al ordenamiento existencial divino
Himmelsfahrt]esu. Untersuchun- (/' torá) y en él busca orientación. La
gen zu den Himmelsfahrts- und Er- vida concreta que aquí resulta a par-
hohungstexten bei Lukas, M 1971 tir del mandamiento de Dios quiere
(con bibliografía); F. HANH, «Die superar la estructura egoísta del hom-
Himrnelsfahrt Jesu. Ein Gesprách bre y llevar, en libertad, a la vincu-
mit G. Lohfink», Brn 55 (1974), lación con Yahveh. Una vez asumi-
págs. 418-442; J. M. GUILLAUME, do este punto de partida, la ascesis
«Luc interprete des anciennes tra- está vinculada a unas determinadas
ditions sur la résurrection de Jé- situaciones y a unos fines concretos y
sus», ÉTB (1979), págs. 203-262; es siempre y desde siempre una con-
TRE, 15, págs. 330-334 (con bi- secuencia existencial práctica de la
bliografía) (A. WEISER); RAC, 17, opción fundamental del ser libre a
págs. 445-464. favor de Dios y de su mundo. Estos
]ohannes M. Niazel rasgos característicos se manifiestan
en el uso lingüístico y en la descrip-
ción de los ejercicios de perfil ascé-
AsCESIS tico. El término acrKÉm figura sólo
]. ANTIGUO TESTAMENTO. 2. NUEVO TESTA- en 2 Mac 15,4 (LXX), donde se re-
MENTO. fiere al «ejercicio» de la santificación
del sábado como muro de protección
l. ANTIGUO TESTAMENTO contra proyectos malvados y tiene
Entendida en el sentido de una an- su apoyo en las leyes sabáticas. En
tropología estrictamente dualista o Lv 16,29 aparece el comportamien-
de una praxis rigorista y como fin de to ascético en el sentido de abstener-
sí misma, la ascesis no figura en el se de trabajar. Las prescripciones so-
Antiguo Testamento, dada la apro- bre los alimentos (Lv 11; Dt 14,3-21)
bación fundamental de Dios frente contienen básicamente ascesis sobre
a la creación en su conjunto. Donde la comida y deben entenderse como
aparece como renuncia o como con- confesión de la pertenencia a Yahveh.
tinencia, presenta algunas claras ca- El ayuno como privación de alimen-
racterísticas: a) Está siempre inserta tos (cf Lv 16,29; Sal 35,13; Is 58,3.5)
en el contexto de referencia en que puede expresar, por concomitancia,
Ascesis 170

la tristeza de un individuo o de un to precursor de Jesús, se le atribu-


pueblo por una muerte (1 Sam 31,13; yen rasgos ascéticos en lo relativo a
2 Sam 1,lls.; 3,35) o el reconocimien- los alimentos, el vestido (Me 2,18;
to de las propias culpas (1 Sam 7,6; Mt 3,4) y el /' celibato. Este género
2 Sam 12,16-23; 1 Re 21,27ss.: Jon de vida acentúa y enfatiza el conte-
3,5). Puede servir para apoyar la sú- nido de su predicación (Mt 3,76-12),
plica por la ayuda divina (Neh 1,4; que sitúa la ,l' conversión esperada
Esd 8,21.23; Dn 9,3) y la prepara- en el horizonte del ? juicio anun-
ción para la recepción de la revelación ciado. Conversión y ? penitencia
(1 Sam 28,20). Además de los días están al servicio de una más honda
de ayuno prescritos (1 Re 21,9.12; vinculación al ? mandamiento de
Lv 23,27; Zac 7,3), existe una absti- Dios. Tampoco la imagen de Jesús
nencia específica del vino (Am 2,1 ls.; está marcada por la ascesis y la pe-
Jr 35) como rechazo de las normas de nitencia. Su predicación incluye la
vida cananeas. La continencia sexual buena nueva d~ la bondad univer-
(Éx 19,15; 1 Sam 21,5) está al servi- sal de Dios. Quien se cierra a ella
cio de la pureza cultual y pretende atrae sobre sí el juicio y el castigo.
ahondar las diferencias entre Yahveh Según Flp 2,5-11, Jesucristo es el
y ? Baal. Para atenerse a una cali- modelo del asceta cristiano. Desde
dad de vida de «verdadero israelita» y su relación filial con Dios consigue
protegerse frente a la irrupción de si- su libertad frente a todas las insti-
tuaciones caóticas se destaca la triada tuciones y todas las reglas terrenas.
«oración, ayuno, limosna» (Tob 12,8). Llama a los hombres a su ? segui-
• Bibliografía: RAC 1, págs. 749-758; miento (Me 8,34), para que imiten
H. A. WENNINK, Die Askese im la .l' kénosis que él ha llevado en su
Zeugnis der Bibel, S 1966; TRE 4, vida y su muerte. Por tanto, todas
págs. 198s.; E. HAAG, Vom Sab- las sentencias acerca del seguimien-
bat zum Sonntag, Tréveris 1991; to pueden interpretarse en una doble
NBLEX l, pág. 541. vertiente: en el sentido de crecer en
una decidida vinculación con Jesús
2. NUEVO TESTAMENTO y, a la vez, en el sentido de entrega,
Al igual que el Antiguo Testamento, como él, hasta la cruz. Aquí tiene su
tampoco el Nuevo presenta un tipo medida toda la ascesis cristiana.
de ascesis por el que se quiera o se Los puntos de cristalización para
pueda merecer la salvación. Con- la comunidad son la ? limosna, la
siderada en su conjunto, la función .l' oración y el /' ayuno (Mt 6,1-18)
de la ascesis consiste en llevar a una contra las diversas dependencias.
mayor vinculación con Dios en Todas las sentencias sobre la renun-
Jesucristo y a una mayor disponibi- cia al matrimonio deben entenderse
lidad. Es una manera de organizar como la conducta adecuada al estatus
la vida. A Juan Bautista, en cuan- escatológico (Mt 19,12). En Pablo, la
171 Asdod

inserción en la muerte y resurrección ASDOD


de Cristo alcanzada por el bautismo
es el fundamento de todos los esfuer- (Cananeo 'aJdadu, hebreo 1Í1lpti ['as-
zos del apóstol (Gál 6,14; Flp 1,21; dodJ, griego ''A~mwi;, de donde el
3,8; 2 Cor 6,5; 11,27). De la perte- español Azoto), ciudad comercial
nencia a Jesucristo surge para todos situada en la Via Maris, (identicada
la capacidad de la conducta ética. con tell er-Rás, junto a Esdúd), con
Por consiguiente, Pablo no desarro- puerto y fortaleza separados entre sí,
lla ninguna teoría doctrinal, sino que en el Mediterráneo (sucesivamen-
propone normas prácticas (1 Cor 7) te tell lje<;iar, MTnet el-Qa/'a y 'En-NebT
con las que, a la vez, sugiere ahin- Yunis), habitada desde el Bronce
cadamente que los gestos corporales medio (II B), mencionada en fuen-
básicos son el sello de la bondad de tes egipcias, ugaríticas y asirias. Los
. la praxis creyente y se enderezan al pobladores más antiguos reciben en
objetivo de la consumación en Dios ]os 11,21 el nombre de anaquitas
(1 Cor 9,25.27). En la primera épo- (gigantes). En la Edad del Hierro,
ca apostólica era necesario distin- Asdod formó parte de la Pentápolis
guir claramente entre la praxis cris- filistea (Jos 13,3; 1 Sam 6,17), con
tiana y la fascinación de una ascesis un templo de Dagón (1 Sam 5,1-8).
hostil a la creación (Col 2,18-23; Según 2 Cró 26,6, los israelitas nun-
1 Tim 4,1-4). La ascesis motivada ca consiguieron apoderarse de Asdod
desde Cristo distingue a los cristia- (cf. Am 1,8; Zac 9,6; en contra
nos frente a los demás porque es una ]os 15,47, que es una pretensión fic-
ascesis que vive en un contexto de re- ticia tardía). Conquistada por Tiglat
lación, produce frutos (Gál 5,22ss.) Piléser y de nuevo, tras una breve re-
y genera -y no es su menor caracte- vuelta de lamani, por Sargón II el
rística- la alegría. año 711 a. C. (fragmento de la Estela
• Bibliografía: RAC 1, págs. 758-795; de la victoria; Is 20,1), fue transfor-
K. NIEDERWIMMER,AskeseundMys- mada en la provincia asiria de Asdúdu.
terium, FRLANT 113 (1975); TRE Ocupada por el faraón Psamético I
4, págs. 204-225; W. WoLBERT, (?) (Heródoto, II, pág. 157; cf. Sof 2,
Etbiscbe Argumentation und Para- 4; Jr 25,20: «el resto de Asdod»), fue
nese in 1 Kor 7, D 1981; A. SANO, más tarde convertida en la provin-
Reich Gottes und Eheverzicht im cia persa de Azotes, hostil a la pro-
Evangelium nach Mattbdus, SBS vincia de Judá (Neh 4,ls.), aunque
109 (1983): R. SCHNACKENBURG, en épocas anteriores (ya en la edad
El mensaje moral del Nuevo Testa- del Hierro [II C]: yacimientos) había
mento, 2 vols., Ba 1991; A. Rotrsnr.- mantenido estrechos contactos con
LE, Der Ursprung der Keuscbheit, los judíos (Neh 13,23s.). Destruida
St 1989; NBLEX 1, pág. 542. por los macabeos (1 Mac 5,68; 10,84;
Paul Deselaers 16,10), fue, desde el 63 a.C., ciudad
Aser 172

libre y, desde el 30 a.C., herodiana. tuales de Israel del Norte y de Judá


En esa ciudad predicó el diácono consta la existencia, durante siglos,
Felipe (Hch 8,40). Excavaciones di- de especiales imágenes de culto de
rigidas por M. Dothan, 1959-1972. aserás (1 Re 15,13; 16,33; 2 Re 13,6;
• Bibliografía: M. DoTHAN y D.N. 21,7; 23,6.15; cf. 2 Cró 33,7.15), en
FREEDMAN,Ashdodl,Jr 1967;]. KA- cuyo entorno se mencionan con fre-
PLAN, lEJ 19 (1969), págs. 137-149; cuencia mujeres y sus actividades.
M. DoTHAN y otros, Ashdod II-IJI, Inscripciones paleohebreas de los si-
Jr 1971; EAEHL 1, págs. 103-120 y glos rx/vm a.C. del sur de Palestina
3, págs. 889s. (M. DoTHAN y J. KA- mencionan a «Yahveh y su aserá» en
PLAN, con bibliografía); M. LIBERAN, fórmulas de bendición permanentes.
«El talento di Ashdod», ORANT 11 Es objeto de controversia entre los
(1972), págs. 193-199; M. DOTAN, especialistas si en Israel se creía que
Symposia, dir. por F. M. CROSS, e la aserá era la compañera femenina
1979, págs. 125-134; ÍDEM e Y. POR- de Yahveh o un numen sometido a
TA, Ashdod IV, Jr 1982; O. KEEL y él. Tanto los testimonios textuales
M. KücHLER, Orte und Landschaf como la predilección de la iconogra-
tender Bibel, vol. 2, Go 1982, págs. fía palestina del Bronce reciente y de
38-48. la Edad del Hierro por la represen-
Robert Wenning tación de sustituciones de las diosas
(animales amamantando, cabras en
árboles, ramas) sugieren que se in-
ASER tentó integrar a la aserá como po-
/' Tribus de Israel. der benéfico (femenino) en el culto
a Yahveh. Pero como indica la polé-
mica de los autores veterotestamen-
ASERÁ tarios contra las aserás, esta integra-
ción fue combatida y rechazada.
(Hebreo :i1w~ r•seraJ). Aunque la • Bibliografía: E. LIPINSKI, «The god-
aserá mencionada en el Antiguo dess Atirat in Ancient Arabia, in Ba-
Testamento está emparentada con la bylonia, and Ugarit», ÜRLovPER 2
diosaAtirat, conocida por/' Ugarit, (1972), págs. 101-119; O. KEEL,
el concepto (a menudo en plural: H. KEEL-LEu y S. ScHROER, Stu-
«aserás») se refiere pocas veces en dien zu den Stempelsiegeln aus Pa-
los textos veterotestamentarios a la lestina/Israel, vol. 2, Fri-Go 1989;
diosa misma y alude más bien a un W. A. MAIER, IIL 'Aierab: Extra-
árbol hendido como objeto cúlti- biblical Evidence, Atlanta 1986;
co que, junto con los altares y las S. M. ÜLYAN, Ashserah and the Cult
/' masebas, constituía el equipa- of Yahweh in Israel, Atlanta 1988;
miento básico de una colina cúlti- S. ScHROER, In Israel gab es Bilder,
ca. En los centros políticos y cul- Fri-Go 1987, págs. 21-45; M.-TH.
173 Asilo, derecho de

WACKER y E. ZENGER (dirs.), Der de Israel ben Elieser (h. 1700-1760)


eine Gott und die Gottin (QD 135), o de Baal Schem Tov, fabricante de
Fr 1991; U. WINTER, Frau und Got- amuletos y predicador ambulante.
tin, Fri-Go 1983, págs. 551-560. • Bibliografía: Para 1: J. I. KAMPEN,
Silvia Schroer The Hasideans and the Origins ofthe
Pbarisees, Adama 1988; G. STEM-
BERGER, Pharisder, Sadduzaer, Es-
ASIDISMO sener, St 1991, págs. 91-98. Para 2:
J. MAIER, Geschichte der jüdischen
(Del hebreo 1'90 ihesid], piadoso), Religion, Fr 21992, págs. 325-332
denominación de tres acuñaciones (con bibliografía). Para 3: J. MAIER,
específicas de la piedad judía: a) los ibídem, págs. 595-617, 648s. (con
asideos (jasideos) mencionados en bibliografía).
los libros de los /' Macabeos que, johann Maier
en un primer momento, lucharon al
lado de Judas Macabeo y contra la
reforma helenista de Jerusalén, pero ASILO, DERECHO DE
que más tarde se negaron a apoyar la l. EN LA HISTORIA DE LAS RELIGIONES. 2. EN

política expansionista de los /' asrno- LA BIBLIA.

neos. Quedan algunas reminiscen-


cias en las alusiones rabínicas a las l. EN LA HISTORIA
especiales prácticas piadosas de los DE LAS RELIGIONES
«antiguos asmoneos», b) El asidismo En numerosas religiones, por lugar
azkenita de los siglos XII-XIV d.C., de asilo se entiende un espacio o una
una corriente «mística» contempla- persona en cuya cercanía inmediata
tiva difundida entre los judíos de están presentes y actúan, más que
la región renano-danubiana, Sólo en los restantes lugares, poderes o
con un ligero barniz de influencia fuerzas sobrehumanas. Las perso-
filosófica, buscaba acentuar la tras- nas, los animales y las cosas que
cendencia de Dios con los recursos están dentro de este recinto se en-
de las especulaciones tradicionales cuentran bajo protección «sacra» y
sobre el mundo celeste, el trono de no pueden ser sacadas de él impu-
Dios y la kabod (la manifestación nemente. La institución del derecho
creada de la divinidad increada). de asilo complementa y suaviza los
En los .siglos XIII-XIV, esta tradi- ordenamientos jurídicos profanos.
ción especulativa se vio desplaza- En la idea del derecho de asilo se
da por la cábala. e) El asidismo de manifiesta la fe en la supremacía de
Europa oriental, surgido como se- un poder sobrehumano frente a la
cuela del movimiento pseudornesiá- contingencia humana, por encima
nico de Sabbatai Zewi, primero a incluso de la justicia o de la injusti-
partir de la personalidad carismática cia de los hombres.
Asiria 174

2. EN LA BIBLIA cia en la ciudad de refugio ('Tr miqlat)


La institución jurídica del derecho de «hasta la muerte del sumo sacerdote»
asilo ha sido prevista en el Antiguo (Dt 35,25.28).
Testamento con el propósito de mar- • Bibliografía: «The Biblical Concep-
car límites a la venganza de la sangre tion of Asylum», JBL 78 (1959), págs.
exclusivamente en el caso de un gol- 125-132; A. G. Amo, «Cities of Re-
pe mortal involuntario (cf. Éx 21,13; fuge in Israelite Tradition», JSOT 10
Dt 19,4.5). En el nivel de la redac- (1978), págs. 26-40; J. MILGROM,
ción del libro de la alianza (predeu- «Sancta Contagian and Altar/City
teronómico) acerca del derecho divi- Asylum», VT.S 32 (1981), págs.
no, en Éx 21,13.14 se señala el altar 278-310; A. RoFÉ, «The History
como lugar de refugio (cf. 1 Re 1,50; of the Cities of Refuge in Biblical
2,28). Sobre el trasfondo de la elimi- Law», Scripta Hierosolymitana 31
nación deuteronómica de los santua- (1986), págs. 205-239.
rios locales e inspirado por la idea de Detlev Ziegler
la función de protección de la ciu-
dad, Dt 19 tiene presentes, aunque
sin mencionarlas nominalmente, pri- ASIRIA
mero tres ciudades, y luego, en una l. HISTORIA. 2. HISTORIA DE LA RELIGIÓN.
posterior ampliación (deuteronornis-
ta) seis, donde se protege de forma l. HISTORIA
permanente a quien de forma invo- Asiria tiene su origen en la ciudad
luntaria ha asestado un golpe mortal, de Asur, cuya existencia está docu-
y se mantiene así el país a salvo frente mentada desde la segunda mitad del
a la venganza de la sangre (19,10). En III milenio a.C. La región era a veces
Jos (20,7s.) se dan los nombres de es- independiente y otras se hallaba su-
tas seis ciudades. Son los ancianos de jeta al dominio de otros Estados, por
las ciudades de asilo quienes deciden ejemplo al reino de Acad en el s. XXIII
(a diferencia de Dt 19,12) si la conce- o al de Ur en el s. XXI. En los ini-
sión de este derecho está justificada. cios del II milenio se encuentran las
La breve noticia de la selección que primeras inscripciones de soberanos
hace Moisés de las tres ciudades de asirios. En ellas se les denomina go-
Transjordania (Dr 4,41ss.) presupone bernadores de su dios, Asur, nombre
el pasaje de Jos 20. Nm 35,9-34 es un que se identifica con el de la ciudad.
texto postexílico muy posterior, sur- Por aquellas fechas, los mercaderes
gido en los círculos sacerdotales, que asirios emprendían viajes comercia-
amplía la decisión sobre la preten- les que cubrían grandes distancias y
sión de asilo a la comunidad ('edü), fundaban, con propósitos mercan-
es decir, a la autoridad judiciaria del tiles, sus propios asentamientos en
sacerdocio del templo de Jerusalén Anatolia, cuyos archivos, escritos
y prolonga la duración de la estan- en cuneiforme, se han conservado
175 Asiria

en parte. Los mercaderes exporta- campañas militares también en las


ban cinc y textiles hacia Anatolia y montañas situadas al norte de Asiria
obtenían a cambio plata, que remi- y contra algunas tribus ?' arameas.
tían a Asur. En el s. XIX, Asur cayó Tukulri-Ninurta I (1244-1208) con-
bajo el poder del rey Samsi-Addu I, siguió consolidar las conquistas ante-
cuyos dominios abarcaban la mayor riores y añadió otras nuevas. Venció
parte de la Mesopotamia septentrio- también al rey de ?' Babilonia, sa-
nal. Hizo construir en Asur templos queó su territorio y puso en el tro-
y edificó nuevas murallas. Pocos de- no un nuevo soberano cuyo reinado
cenios más tarde, Asur estuvo gober- fue, por lo demás, de corta duración.
nada por Hamurabi de Babilonia. A Tukulti-Ninurta hizo construir una
continuación se extinguen las noti- nueva residencia cerca de Asur, pero
cias sobre la ciudad. Aunque gracias fue asesinado en el curso de una re-
· a una lista posterior se conocen los belión y la ciudad por él construida
nombres de sus soberanos, son po- quedó abandonada. Ante la presión,
cos los testificados por sus propias entre otras, de las tribus arameas que
inscripciones. Al parecer, la ciudad penetraban desde el oeste, sus suce-
cayó bajo la supremacía del Estado sores no pudieron conservar las tie-
mitanni creado por los hurritas, que rras conquistadas. Bajo Tiglat Piléser
abarcaba Siria y Mesopotamia. I (1114-1076), Asiria exhibió de nue-
Con Asur-Ubalit I (1365-1330), vo su lado poderoso: el reino se ex-
que ya ostentaba el título de «rey», pandió una vez más hacia el oeste y
se inicia una ascensión política. El el norte. Pudo avanzar incluso hasta
soberano asirio se esforzó por ser el Mediterráneo y someter a tribu-
reconocido como un par del faraón to a varias ciudades fenicias. Hacia
egipcio y de otros monarcas me- el final de su reinado y en los años
diante el envío de presentes de oro. siguientes las tribus arameas y sus
Enfrentamientos en el seno de la Estados alcanzaron tal poder que de
familia reinante en Mitanni debi- nuevo se produjo el desmoronamien-
litaron este reino. Los /" hititas se to del territorio asirio. De los cien
mezclaron con los mitanni. La de- años siguientes apenas hay noticias.
bilidad mitanni ofrecía a Asiria la BajoAsurdán 11 (934-912) se inició
oportunidad de recuperar su propio un proceso de recuperación, aunque
territorio. Adad-Nirari I (1307-1275) sus campañas militares no superaron
consiguió apoderarse de una gran los límites de las regiones cercanas a
parte de Mitanni y Salmanasar I Asur. Sus sucesores Adad-Nirari 11
(1274-1245) puso prácticamente fin y Tukulti-Ninurta II pudieron ya,
a este imperio. El territorio asirio se tras la consolidación de las zonas
extendía entonces casi hasta el Éu- nucleares del reino, emprender ac-
frates y se convertía en vecino de ciones ofensivas contra los Estados
los hititas. Salmanasar emprendió arameos occidentales. Pero fueron
Asiria 176

necesarias numerosas expediciones hijo de la famosa Semíramis -que,


para que los asirios pudieran volver a pesar de las múltiples leyendas en
a controlar los antiguos dominios de torno a su figura, nunca reinó per-
Tiglat Piléser. Bajo Asurbanipal II sonalmente- disminuyó el poder
(883-859), los ejércitos asirios avan- asirio. A consecuencia de las dila-
zaron hasta las montañas del norte tadas conquistas territoriales, algu-
y del este. Una incursión hacia el nas provincias eran muy extensas y
Mediterráneo sometió a tributo a los el poder de sus gobernadores había
Estados arameos aún no vencidos. crecido hasta el punto de que en la
La residencia real fue trasladada a la práctica podían actuar con indepen-
ciudad de Kalhu, donde se llevaron dencia del rey. Esta situación se hizo
a cabo magníficas construcciones. llamativamente patente en la prime-
Salmanasar III (858-824) continuó ra mitad del S. VIII: algunos de los
la política de conquista. Sometió a gobernadores de las provincias oc-
Bír-Adini, junto al Éufrates, en Siria cidentales hicieron grabar inscrip-
septentrional, de modo que ahora ciones sin mencionar el nombre del
quedaban al alcance de las armas soberano reinante.
asirias regiones situadas muy al oes- Bajo Tiglat Piléser III (744-727) se
te. Según fuentes asirias, Salmanasar registró una nueva recuperación del
derrotó el año 853 a.C., en Carear, a poder asirio. Los Estados situados al
una coalición liderada por Damasco oeste del Éufrates, entre ellos Arpad,
y Hamat, en la que también parti- habían sido anexionados por el cre-
cipaban ? Ajab de Israel y algunas ciente poder del reino de Urartu, de
tribus árabes, pero de esta supues- modo que los asirios tenían cerrados
ta victoria no se derivaron nuevas los accesos hacia el Mediterráneo y
conquistas territoriales. A pesar de sus rutas comerciales. Tiglat Piléser
repetidos intentos, Salmanasar no comenzó por derrotar a Sardur II de
consiguió apoderarse de Damasco. Urartu y, a continuación, marchó so-
También Carquemis conservó su li- bre Arpad, de la que se apoderó tras
bertad, aunque sometida a tributo, al un asedio de varios años. Esta con-
igual que Jehú de Israel. Las campa- quista marcó el inicio de una serie
ñas asirias hacia el norte alcanzaron de campañas militares en el curso de
las regiones de Nairi, donde se ha- las cuales amplias regiones de Siria
bía creado (en lo que más tarde sería y Palestina cayeron bajo el dominio
Armenia) el reino de Urartu. Hacia asirio. El año 727 sucumbió también
el final del reinado de Salmanasar Damasco. Aunque el reino de Judá y
estalló una rebelión en el curso de la algunas regiones del reino de Israel
cual el monarca fue asesinado. Sólo no fueron ocupados, dependían ente-
con la ayuda babilónica consiguió su ramente de Asiria. Menajen de Israel
hijo Samsi-Adad V ascender al tro- y .l' Ajaz de Judá pagaron tributo.
no. Bajo Adad-Nirari III (809-782), Tiglat Piléser guerreó también con-
177 Asiria

tra Urartu y avanzó hasta los muros las dificultades en que se veía en-
de su capital, a orillas del lago Van, vuelto Sargón, se proclamó rey de
pero no pudo conquistarla. Intervino Babilonia. Tras una batalla de inde-
en las luchas entre los caldeos y los cisos resultados, Marduk-apla-iddin
arameos por el trono de Babilonia y, se mantuvo durante diez años como
tras la eliminación de varios preten- rey indiscutido de Babilonia. Hasta
dientes, hacia el final de su reinado el 710 no consiguió Sargón expul-
se proclamó soberano de este reino. sarle del trono y proclamarse rey.
Salmanasar V (726-722) combatió Marduk-apla-iddin buscó refugio
contra Israel y el año 722 conquistó en las regiones pantanosas al sur
Samaria. Fue destronado por su suce- de Babilonia, pero Sargón le persi-
sor, Sargón 11 (721-705). Aquel cam- guió hasta allí y arrasó su capital,
bio violento provocó levantamientos Bit-Yakin. En posteriores campañas
en Occidente contra los que, en un fueron también sometidas las tribus
primer momento, Sargón no empren- de Babilonia meridional. Sargón se
dió ninguna acción, tal vez porque hizo construir una ciudad residencial
primero se vio obligado a consolidar a la que dio su nombre, Dur-Sarrukin, la
su posición en Asiria. Bajo protec- actual Korsabad. El mismo año de su
ción egipcia, se sumaron a la rebe- fastuosa inauguración, halló Sargón
lión Damasco, Arpad, Gaza, Hama la muerte en el curso de una campaña
y Samaria. El año 720, Sargón derro- en las regiones montañosas.
tó a los sublevados y a sus auxiliares Su hijo .7' Senaquerib (704-681) ac-
egipcios y convirtió a Samaria en pro- cedió al trono de una manera inespe-
vincia asiria. El año 712 los asirios se rada, pero no improvisada. Ya había
apoderaron de .7' Asdod y de Ecrón. participado en el aparato administra-
A partir de entonces, Judá limitaba tivo de Asiria en calidad de coprínci-
con territorio asirio. La rivalidad en- pe. Aun así, no faltaron sublevacio-
tre Asiria y U rartu alcanzó el nivel de nes. Aunque en Babilonia se instaló
ruptura abierta en las regiones mon- un rey asirio, no tardó en ser expul-
tañosas iraníes que ambos imperios sado por Marduk-apla-iddin, con la
pretendían controlar. Tras largos en- ayuda del vecino Elam. Con todo,
frentamientos, Sargón consiguió in- los asirios consiguieron derrotarle,
fligir una severa derrota al ejército de de modo que tuvo que refugiarse,
Urartu y devastó las regiones en tor- una vez más, en el sur de Babilonia.
no al lago Urmia. De regreso, cayó Senaquerib puso en el trono, con el
sobre el Estado de Musasir y saqueó título de rey, a un babilonio llama-
los ricos tesoros del templo de ljaldi, do Bel-ibni. Pero Marduk-apla-iddin
dios principal de Urartu. El prínci- se mantenía activo y causó nuevas
pe tribal caldeo Marduk-apla-iddin dificultades a los asirios. Llegó in-
(el Merodac Baladán del Antiguo cluso a enviar una embajada al rey
Testamento), aprovechándose de .7' Ezequías de Judá. El año 700 Se-
Asiria 178

naquerib dirigió una expedición mi- rada, el Antiguo Testamento atribuye


litar contra Babilonia, expulsó defi- la salvación de la ciudad a una inter-
nitivamente a Marduk-apla-iddin a vención de Yahveh, que desencadenó
Elam, destituyó a Bel-ibni y en su lu- la peste en el campamento asirio. El
gar concedió el poder, con el título año 681, Senaquerib fue asesinado
de rey, a su primogénito. Cuando, el por uno de sus hijos, pero ya antes
año 694, Senaquerib avanzó contra habían surgido tensiones al nombrar
los /' caldeos que se habían refugiado heredero del trono a Asaradón, que
en /' Elam, los elamitas, tomándole era el menor. Cuando se produjo el
por la espalda, atacaron Babilonia. asesinato de Senaquerib, Asaradón se
Los babilonios les entregaron al hijo hallaba lejos de la capital, pero regre-
de Senaquerib, que desapareció de la só con la máxima celeridad y, en una
escena. Al cabo de unos años, inició guerra de varias semanas de duración,
Senaquerib las hostilidades contra los consiguió derrotar a sus hermanos.
babilonios con el asedio de la capital, Modificó la política de su padre con-
que conquistó el año 689 y ordenó tra Babilonia y ordenó reconstruir la
destruir de una manera inaudita: la ciudad y el templo de Marduc. No
arrasó hasta sus cimientos, sin dejar tardaron en surgir, una vez más, nue-
piedra sobre piedra. También en el vas revueltas en esta ciudad, alentadas
Oeste estallaron revueltas, apoyadas por los caldeos y los arameos, bajo la
por la dinastía etíope que había con- dirección, entre otros, de los hijos de
quistado el poder en Egipto. Cuando Marduk-apla-iddin. En el Oeste se
Sargón se apoderó de /' Asdod, los rebeló /' Sidón, probablemente con
egipcios temieron que los asirios ata- ayuda egipcia, y sólo tras un prolon-
carían su zona de influencia en el sur gado asedio pudo ser recuperada. El
de Palestina y que llegarían incluso año 763 los asirios fueron derrota-
a invadir el territorio de Egipto. El dos por las armas egipcias, pero dos
año 701 Senaquerib avanzó hasta años más tarde consiguieron inva-
Palestina y derrotó a un ejército egip- dir Egipto. El faraón Tirhacá huyó,
cio que había penetrado en la región. Menfis fue conquistada y saqueada.
A continuación se rindieron Ecrón y Asaradón se proclamó libertador de
/' Ascalón, a las que se les impusie- los egipcios frente al dominio etíope y
ron gobernantes filoasirios. Acto se- cerró tratados con los príncipes etío-
guido atacó aJudá, conquistó Laquis pes del delta del Nilo, aunque muy
y algunas otras plazas y puso sitio a poco después se rebelaron. Asaradón
Ezequías en Jerusalén. Los asirios se murió el año 669, en el curso de una
retiraron sin conquistar la ciudad, nueva campaña contra Egipto.
pero para poner fin a los combates Asaradón había regulado la cues-
Ezequías se avino a pagarles tributo. tión sucesoria de una manera pecu-
Mientras que Senaquerib no aduce liar: Asurbanipal (668-627) sería
ninguna razón para justificar su reti- el rey de toda Asiria y su hermano
179 Asiria

Shamas-sÍmm-ukin lo sería de Babi- babilonias. Los asirios le rechazaron,


lonia. A pesar de la insegura situación pero tuvieron que pasar varios años
surgida a consecuencia de la muerte antes de que pudieran devolverle un
súbita de Asaradón, la regulación se auténtico contragolpe. Al parecer,
mantuvo: poco después de su ascen- Asurbanipal había cercenado consi-
sión al trono, Asurbanipal instaló a derablemente el territorio del reino
su hermano como rey de Babilonia. babilónico de Shamas-shum-ukin y
Con esta ocasión, fue devuelta so- éste se rebeló contra el dominio de
lemnemente a la ciudad la estatua su hermano, contando con la ayuda
del dios Marduc que había sido tras- de grandes zonas de Babilonia y de
ladada a Asiria bajo Senaquerib. Tras un buen número de tribus nómadas.
la muerte de Asaradón, Tirhacá ha- También Elam y algunas tribus ára-
bía recuperado el dominio de Egipto bes se pusieron de su parte. Aunque
inferior. El año 667, los asirios in- los sublevados obtuvieron algunos
vadieron esta zona y derrotaron a éxitos iniciales, sobre todo en el sur
Tirhacá que, una vez más, tuvo que del país, los asirios consiguieron, tras
retirarse hacia el sur. Las rebeliones numerosos combates, aplastar la re-
de varios príncipes egipcios impi- belión. Shamash-shum-ukin fue si-
dieron a los asirios marchar en su tiado en Babilonia y halló la muerte
persecución y, al final, tuvieron que cuando la capital fue expugnada, el
conformarse con el vasallaje del país. año 648. Para vengarse de la ayu-
Cuando, el año 664, el rey etíope da que los elamitas habían presta-
Tanutamón (Tanutamum) avanzó do a los rebeldes, el año 647 inició
hacia el Egipto inferior, Asurbanipal Asurbanipal una guerra contra Elam
tuvo que cumplir los compromisos que provocó grandes devastaciones
adquiridos con sus vasallos y ordenó en este país. También se pusieron en
la marcha hacia Egipto de un ejérci- marcha, en fin, expediciones de cas-
to asirio, que derrotó a Tanutamón tigo contra los árabes. El monarca
y llegó incluso a conquistar Tebas, asirio instaló una gran biblioteca
que fue totalmente saqueada. Pero en su palacio de Nínive, en la que
sólo durante unos pocos años con- se guardaban numerosas obras de la
siguieron los asirios que los egipcios literatura cuneiforme. Se dice que él
les pagaran tributo. mismo poseía ciertos conocimientos
También en las relaciones con de esta escritura. A partir de aproxi-
Babilonia surgieron dificultades. El madamente el año 638 enmudecen
rey de Elam, que había mantenido todas las noticias sobre Asurbanipal.
durante decenios una actitud pacífica Se había iniciado ya, sin duda algu-
frente a Asiria, se dejó convencer por na, el proceso de debilitamiento del
el gobernador de la ciudad de Nippur imperio, claramente perceptible bajo
y de un jefe arameo y lanzó un ataque sus sucesores, que pudo deberse, en-
por sorpresa contra varias ciudades tre otras causas, a los enfrentamien-
Asiria 180

tos prolongados durante años. Tras la relación con el dios Asur. Todavía
su muerte, estallaron nuevas luchas le siguen invocando las personas pri-
por la sucesión, que fueron aprove- vadas, pero se va convirtiendo poco
chadas por el caldeo Nabopolasar a poco en la divinidad estatal. En el
para anexionarse, el año 626, el reino r milenio se había impuesto ya defini-
de Babilonia. Tras una serie de com- tivamente con este carácter: los reyes
bates con suerte alterna, Nabopolasar asirios consideran que han recibido
consiguió expulsar de la región a las de este dios el mandato de ampliar
tropas asirias y, aliado con los medos, sus conquistas territoriales y de some-
atacar el propio territorio asirio. Asur ter a nuevas poblaciones a su domi-
fue conquistada y destruida el año nio. Quien se rebela contra los asirios
614; dos años más tarde corría la mis- se hace también, y a la vez, culpable
ma suerte Nínive. Aunque los asirios ante el dios Asur, en cuyo nombre se
consiguieron mantenerse durante al- concluían los pactos de vasallaje. Pero
gún tiempo en Harán, Asiria había no se obligaba ·a los pueblos vencidos
llegado ya a su fin como entidad po- a tributar culto a Asur, sobre todo
lítica. El faraón N ecó II acudió en su porque los propios asirios adoraban
ayuda, porque entendía que los babi- con frecuencia divinidades babiló-
lonios representaban un peligro aún nicas. Constituye un ejemplo litera-
mayor. El rey Josías de Judá quiso rio de la ideología estatal la sustitu-
cerrarle el paso, pero fue derrotado y ción del nombre del dios babilonio
mortalmente herido. Marduc por el nombre de Asur en las
transcripciones asirias del /' Enuma
2. HISTORIA DE LA RELIGIÓN e/is o poema de la creación. En la ciu-
A grandes rasgos, la religión de Asi- dad de Asur se mantuvo vivo el cul-
ria mantiene un curso paralelo a la de to al dios mucho tiempo después del
/' Babilonia. Las fuentes de la época hundimiento del Imperio asirio.
asiria temprana (principios del n mi- Entre los rituales practicados a ve-
lenio a.C.) muestran a la cabeza del ces en el I milenio en Asiria figura
panteón, y como dios principal, a el conocido como el rey sustituto o
Asur, que tiene el mismo nombre sustitución del rey: cuando los orácu-
que la ciudad. Asur no es solamente los anunciaban la muerte del mo-
el dios de los soberanos sino que se le narca, se ponía en el trono, durante
invoca en las oraciones y aparece en 100 días, a un sustituto del rey, con la
los nombres personales. Figura asi- misión de llevar a cabo todas las cere-
mismo con frecuencia el nombre de monias oficiales del reino, aunque no
la diosa lstar. El largo dominio de podía ejercer ninguna influencia en
los hurritas mittanni en Asiria pudo los asuntos de gobierno. El objetivo
haber dejado huellas también en la consistía en que fuera este rey sustitu-
religión. En la segunda mitad del to el que asumiera sobre sí las conse-
n milenio se produjo un cambio en cuencias del oráculo nefasto, es decir,
181 Asmodeo

la muerte anunciada. Si la muerte no le, GR 2002; S. SEMINARA, Guer-


llegaba, se le mataba y enterraba con ra e pace ai tempi di Hammu-rapi:
fastuosas ceremonias. Le inscrizioni reali sumero-accadiche
• Bibliografía: RLA; R. BoRGER, Die d'eta paleo-babilonese, vol. 2, Bre-
InschriftenAsarhaddons, Graz 1956; scia 2004.
w. VON SODEN, «Religiose Unsi- Hermann Hunger
cherheit, Sakulasierungstendenzen
und Aberglaube zur Zeit der Sar-
goniden», ANBIB 12 (1959), págs. ASMODEO
356-367; E. CAsSIN, J. BoTTÉRo
y J. VERCOUTTER (dirs.), Die alto- (Griego 'Acrµooaíos), nombre del
riental. Reicbe, vols.l-3, F 1965ss.; «demonio malvado» que, según Tob
P. GARELLI, Le Proche-Orient asía- 3,8.17; 6,14s.; 8,3, producía devas-
tique 1, P 1974 (trad. castellana: El tadores efectos en la vida de Sara:
Próximo Oriente Asiático, Ma 1980); mató a sus siete maridos la noche
B. HROUDA, Vorderasien l Hand- misma de la boda y la empujaba así,
buch der Archaology, M 1971; W VON a través de la negación del matri-
SonEN, Sanherib vor ]erusalem 701 monio y de la esterilidad, a la an-
vor Christus: FS H E. Stier (1972), gustia del aislamiento. Con ayuda
págs. 43-51; H. W. F. SAGGS, The del ángel Rafael, Tobías consiguió,
Assyrians, en D. J. WISEMAN (dir.), quemando el corazón y el hígado de
Peoples of the Old Testament times, un pez, reducirle a la impotencia y
Ü 1973-1978; L. ÜPPENHEIM, La expulsarle al desierto (imagen de la
Mésopotamie, portrait d'une civilisa- desolación). Tras la eliminación de
tion, P 1970; ÍDEM,AncientMesopo- aquel «impedimento matrimonial»,
tamia, Ch 21974; M. T. LARSEN, The pudo Tobías cumplir el precepto de
Old Assyrian City State and its Co- la endogamia (Tob 4,12s.) y despo-
lonies, Co 1976; TUAT 1 (con bi- sarse con Sara. Para la interpretación
bliografía); S. PARPOLA, Lettersfrom de este nombre se ha recurrido a un
Assyrian Scholars to the Kings Esar- origen de la palabra hebreo (smd, co-
haddon and Assurbanipal, Levela- rromper), persa arameizado (asma
er-Nk 1970-1983; J. A. BRINKMAN, deva, demonio malvado) o egipcio
Prelude to Empire, Fi 1984; W. VON (smdj, nombre de un dios).
SonEN, Einfohrung in die Altorien- • Bibliografía: K. RANKE, Enzyklo-
talistik, Da (1985) (con bibliografía); padie des Mdrchens, vol. I, B 1977,
B. HROUDA y otros, Der Alte Ori- págs. 880ss.; P. DESELAERS, «Das
ent, Gt 1991; E. J. PENTIUC, West Buch Tobit», OBO 43 (1982), págs.
Semitic Vocabulary in the Akkadi- 87s., 98, 126, 147s.; EJ III, págs.
an Texts from Emar, Winona Lake 754s.; jünl.sx I, 503s.; C. FoNTI-
2001; M. W CHAVALAS y Y. LAW- NOY, AcTIRAN 23 (1984), pág. 166.
SON Jr., Mesopotamia and the Bib- Paul Deselaers
Asmoneos 182

ASMONEOS 39 (1987); J. SIEVERS, The Hasmo-


nean and their Supporters, Atlanta
Denominación dinástica de los 1990; STEMBERGER, págs. 323s.
/' macabeos (fundador del linaje: Günter Stemberger
Asamonaios: Josefa, bell. lud. I, 19
y otros pasajes), en los que, a par-
tir de Simón (141 a.C.) recayó he- ASTARTÉ
reditariamente el cargo de prínci-
pe y sumo sacerdote: Juan Hircano (Hebreo 117.tnp~ ['astorretJ), divinidad
(134-104), Aristóbulo (104-103) y, fenicio-cananea de la fertilidad, del
especialmente, /' Alejandro Jannai amor y de la guerra, conocida a tra-
o Janeo (103-76 a.C.). Impulsaron vés de textos y estatuillas de Ugarit,
una política expansiva, pero trope- Egipto (desde el Imperio Nuevo) y
zaron con una creciente resistencia Sidón. Al fondo de los textos vetero-
interior (de los fariseos). Bajo la re- testamentarios, a menudo polémicos
gencia de Salomé Alejandra (76-67), y muy generalizadores, podría gozar
viuda de Janeo, fue Hircano II de credibilidad histórica la noticia
quien, tras derrotar a su hermano de un temprano templo a Astarté en
Aristóbulo II, desempeñó las fun- Betsán (1 Sam 31,10). Bajo el giro lin-
ciones de sumo sacerdote y, a la vez, güístico deuteronomista de «astartés
y por intervención romana, también de los rebaños», podría haber una
las de gobernante. El año 40 a.C. fue alusión a la fecundidad del ganado
destituido por los partos y sustituido menor (Dt 7,13; 28,4,18.51). Se sugie-
por Matatías Antígono, a quien el re así una conexión con las imágenes
año 37 a.C. desplazó Herodes, con palestinas de sellos que muestran ca-
ayuda romana. Herodes se casó con bras amamantando, frecuentes en la
la asmonea Mariamne, a cuyo her- Edad del Hierro. Ya en el Bronce me-
mano, Aristóbulo, nombró sumo sa- dio aparecen en Palestina sellos que
cerdote el año 35 a.C., pero a quien, muestran a la diosa desnuda y tam-
aquel mismo año, ordenó ahogar en bién con cuernos de cápridos (cf. el to-
Jericó. - Con la construcción de las pónimo Astarot-Carnain [Astartés de
fortalezas Alexandrion, Hyrkanion y los dos cuernos] en Gn 14,5). Astarté
I' Maqueronte, los asmoneos crearon comparte algunos rasgos con Anat.
un poderoso sistema defensivo. En las representaciones no se puede
• Bibliografía: EJ 7, págs. 1455-1459; establecer una nítida distinción en-
H. ScHÜRER, The history of the je- tre esta divinidad y el tipo qudshu.
wish people in the age ofjesus Christ, Los animales atribuidos a estas divi-
E 1973-1979 (trad. castellana: His- nidades son, desde el Bronce reciente,
toria del pueblo judío en tiempos de el león y, sobre todo, el caballo. En
Jesús, Ma 1985); J. EFRON, «Studies los amuletos de sellos del Hierro II
on the Hasmonean Period», SJLA de Acó y de tell Keisan se represen-
183 Astro latría

ta a la diosa cabalgando y al caballo ba que los fenómenos celestes prea-


como su animal simbólico. Al pare- nunciaban sucesos futuros (p. ej.,
cer, los autores veterotestamentarios ascensión al trono, guerras, cose-
no siempre distinguen con precisión chas). Ya antes del paso al I milenio,
entre /' Aserá y Astarté. Las numero- las divinidades principales asumen
sas terracotas femeninas (figurillas de en Babilonia formas de manifesta-
diosas) descubiertas en Palestina (las ción astrales. Se conoce una astro-
llamadas placas o medallas Astarté) logía en las religiones semitas no-
no deben ser identificadas exclusiva- roccidentales del Bronce reciente
mente con el nombre de Astarté. en Ugarit (sacrificios a los astros:
• Bibliografía: O. KEEL, H. KEEL y KTU 1.19 IV 22-25.29-31; «templo
S. ScHROER, Studien zu den Stem- de los dioses de las estrellas»: KTU
pelsiegeln aus Paldstina/lsrael, vol. 2, · 1.43,3; cf. 1.23; 1,24; KTU 1.84,25;
· Fri-Go 1989; J. LECLANT, «Astarté Inscriptions hieroglyphyques copiées en
a cheval d'aprés les représentations Egypte, ed. de De Rouge, P 1877,
égyptiennes», Syria 37 (1960), págs. 7712 B,15). El milenio I a.C. se ca-
1-67; M. DELCOR, «Astarté et la fé- racteriza por una enorme astraliza-
condité des troupeaux en Deut 7,13 ción de las religiones asirias y babiló-
et paralleles», UF 6 (1974), págs. nicas, con repercusiones en la época
7-14; ÍDEM, «De l'Astarté cananéen- del Hierro de Siria y Palestina, so-
ne des textes bibliques a l'Aphrodite bre todo en la religión aramea de
de Gaza», FoLÜR 21 (1980), Siria septentrional (KAI 218; 222A
págs. 83-92; E. LIPINSKI, «Vestiges 7-13; 225; 226 y otros). A partir de
phéniciens d'Andalousie. II. Séville: aquí se registró también una astra-
L'Astarté de Séville», ÜRLovPER lización de las religiones de Israel y
15 (1984), págs. 102-117; M.-TH. Judá, cuya presencia está compro-
WACKER y E. ZENGER (dirs.), Der bada ya en el s. VIII y no representa
eine Gott und die Gottin (QD 135), sólo una imposición a Manasés bajo
Fr 1991; U. WINTER, Frau und Got- el dominio asirio, en el s. vn. La as-
tin, Fri-Go 1983, págs. 544-551. trología es en Israel y Judá un fenó-
Silvia Schroer meno complejo con diversos aspec-
tos. De Dios de la montaña, Yahveh
pasa a ser Dios celeste. Se le solariza
ASTRO LATRÍA (Sal 84,12; Mal 3,20) y en la glíp-
tica también, en parte, se le lunari-
La astrolatría o adoración de los za. Aparece como paredra una «rei-
astros se basa, en el Oriente ante- na del cielo» (Jr 7,18; 44,15-30). Se
rior, en la astrología, cuyo estudio presenta el consejo celeste de Yahveh
está testificado en Babilonia ya el bajo la denominación de «ejército
1800 a.C., enmarcado en el ámbi- del cielo», en el que están inclui-
to de la adivinación. Se considera- dos el Sol, la Luna y las estrellas
Astro latría 184

(Dt 4,19; cf. Sal 148,2s.) o sólo las a los hombres el sentimiento de segu-
estrellas (Dt 17,3; 2 Re 23,5; Jr 8,2; ridad y permanencia (Sal 72,5.7.17;
cf. Dn 8,10), en paralelismo con el 89,30.38; Jr 31,35ss). Yahveh tiene su
Sol y la Luna. El culto del ejército trono sobre las estrellas (Job 22,12),
del cielo se celebraba en las terrazas adonde nadie puede ascender ni per-
de las casas (Jr 19,13; Sof 1,5) y en manecer (Is 14,13s.; Abd 4). El Día
(el patio de) el templo (2 Re 21,5; de Yahveh palidecen las estrellas
23,1 ls.; Ez 8,16) (para los sacrificios (Is 13,9s.; 24,2lss.; Jl 2,10; 3,4; 4,15;
de incienso cf. 2 Re 23,5; Jr 19,13); cf. Job 25,5; Ez 32,7s.). También en
son aquí característicos los verbos los textos postexílicos figuran a ve-
«postrarse y servir» (Dt 4,19; 17,3; ces alusiones al «ejército de los cie-
2 Re 21,3; Jr 8,2; Sof 1,5). El culto los» y en parte connotaciones estela-
al ejército celeste no se limitaba a res (Is 24,2lss.; 34,4; 40,26; 45,12;
la religión popular sino que era un Jr 33,22; Sal 148,1-5; cf. Dn 8,9-12).
elemento constitutivo de la religión En Dn 12,3 puede percibirse la con-
oficial (2 Re 21,3.5; Jr 8,2;· 19,13). cepción de la astralización de los di-
Todos estos datos están confirmados funtos (cf. Henet 104,2.6 y otros).
por los símbolos astrales (lunetas, La ulterior supervivencia de la as-
Pléyades, Venus) de la glíptica con- trología en el judaísmo se deja sentir
temporánea (cf. la utilización de pe- en las representaciones del zodiaco
queñas lunas y soles como amuletos; de las antiguas sinagogas de Israel y
Jue 8,21.26; Is 3,18). En la estela de en algunas reminiscencias neotesta-
una tendencia monolátrica de la reli- mentarias (Mt 2,2.9s.; Me 13,24s.;
gión judía de la época preexílica tar- Ap 1,16; 6,12s.; 8,lOs.; 9,1-11;
día, se estableció un paralelo entre la 12,1.4; cf. Gál 4,8ss.; Col 2,20).
veneración del ejército celeste astra- • Bibliografía: RAC l, págs. 810-817
lizado y el culto a los dioses extran- (W. GuNDEL); J. W. McKAY, Re-
jeros y fue, por consiguiente, con- ligion in judah under the Assyrians
denada (Dt 17,3; 2 Re 17,16; 21,3; 732-609 B.C. (SBT 2/26), Lo 1973;
23,4-5; Jr 19,13; Sof l,4s.). Los as- TRE 4, págs. 299-308 (O. Bi::icHER);
tros quedaron reducidos a su aspecto H. SPIECKERMANN, juda unter As-
puramente funcional (Gn 1,14-18; sur in der Sargonidenzeit (FRLANT
Sal 104,19-23; 136,7ss.). Remiten 129), Go 1982; G. Voss, Astrología
al poder de Yahveh que los ha crea- y cristianismo, Ba 1985; TttWAT 3,
do (Is 40,26; 60,19s.; Sal 8,4s.; 19, págs. 939-947 (R. E. CLEMENTS);
2-7; 74,16; 147,4; 148,3; Job 9,7.9; ThWAT 4,79-91 (R. E. CLEMENTS);
38,6s.31-33; Am 5, 8; Bar 3,33-36; I. ZATELLI, «Astrology and the Wor-
Sab 13,1-9; Si 43,1-10 y otros). La ship of the Stars in che Bible», ZAW
regularidad que puede percibirse 103 (1991), págs. 86-99; O. KEEL
en el curso de los astros (Job 38,33; y c. UEHLINGER. Giitinnen, Gát-
Jr 31,36; 33,25; Sal 148,6) transmite ter und Gottessymbole (QD 134);
185 Atalía

H. D. GALTER, Die Rolle der Astro- Le 1,45.49) han contribuido a que


nomie in den Kulturen Mesopotami- esta fe en la resurrección general de
ens (Grazer Morgenland. Studien 3), la época de la primitiva Iglesia se
Gr 1993; M. ALBANI, Astronomie und concretara en María. La alabanza
Schopfungsglaube (WMANT 68), que por ello se le tributa se manten-
Nk 1994; TttWAT 8, págs. 306-314 drá «por los siglos» (Le 1,33).
(E. LIPINSKI). • Bibliografía: H. M. KóSTER,
Herbert Niehr Die Frau, die Christi Mutter u/ar,
2 vols., Aschaffenburg 21963-1964;
D. FLANAGAN, «Eschatologie und
ASUNCIÓN DE MARÍA Aufnahme Marias in den Himrnel»,
AL CIELO CoNc.(D) 5 (1969), págs. 60-66;
J. RATZINGER, Die Tochter Zion,
Al término de su vida en la tierra, Ei 1977; F. GALLOT, Maria la don-
María, madre de Jesús, fue asumida na nell'opera di saluezza, R 1984,
entera e intacta, en la gloria de Dios. págs. 293-335; A. SERRA, S. M~o
Así lo proclama el último de los cua- y D. SARTOR, Assumpta, NDM,
tro grandes dogmas de la imagen ca- págs. 162-185 (con bibliografía);
tólica de María que, en cierto senti- F. CouRTH, «Marias endgültige
do, «redondea» los tres restantes: que Verherrlichung», TttG 29 (1986)
María es la madre de Dios, que fue 39-46; C. J. GoNZÁLEZ, Mario-
siempre virgen y que fue concebida logía, Casale Monferrato 1988.
sin pecado. Franz Courth
Documentación bíblica. Para esta
confesión de fe sólo existen en la
Sagrada Escritura testimonios indi- ASURBANIPAL
rectos, por ejemplo, los que expre- ? Asiria, l. Historia.
san la coherencia entre la elección,
la justificación y la glorificación
(Rom 8,30; Ef 1,3-6), además de ATALÍA
las sentencias que subrayan que la
pertenencia a Cristo crea ya ahora (Hebreo ;-¡;7DV, ['8taljaJ), mujer del
la configuración con él en la muer- rey Jorán de Judá (847-845 a.C.).
te, la resurrección y la ascensión al Algunos textos (2 Re 8,18) la ha-
cielo (Ef 2,5s.; Col 3,3). La compe- cen hija de ? Ajab de Israel y otros
netración con Cristo en la tierra en- (2 Re 8,26) de ? Omrí. Su hijo
cuentra su consumación plena en la Ocozías debió de nacer en torno
visión eterna de Dios (1 Cor 13,12). al 866 (2 Re 8,26), de modo que
Las sentencias bíblicas que hablan la fecha de nacimiento de Atalía
de la cercanía en la fe de la madre ha de situarse antes del 878 y, por
con su Hijo y con su misión (p. ej., consiguiente, difícilmente pudo ser
Atar y desatar 186

hija de Ajab, sino más bien herma- ATAR Y DESATAR


na. - Cuando le llegó la noticia de l. CAMPO SEMÁNTICO DEL CONCEPTO. 2. PRE-
que su hijo había sido asesinado HISTORIA LITERARIA DE LOS DOCUMENTOS NEO-
(2 Re 8,27s.), intentó mantenerse TESTAMENTARIOS. MT 16,19B Y 18,18. 3. LA
en el poder y, para ello, exterminó RELACIÓN INTRAMATEANA DE AMBOS PASAJES.
a todos los descendientes varones de
David (2 Re 11,1). Pero pudo esca- l. CAMPO SEMÁNTICO
par a la matanza su nieto Joás, gra- DEL CONCEPTO
cias a la decidida actuación de su Los textos judíos veterotestarnenta-
tía Josebá, que le mantuvo oculto rios, y en parte también los textos
en su alcoba privada (2 Re l l,2.3a). neotestamentarios, emplean esta
Al cabo de seis años de gobierno de imagen en su sentido literal origi-
Atalía en Judá (841-835), el año sép- nario de una acción física que lleva
timo, el sumo sacerdote Joadá con- inserta la tendencia a una amplia-
sideró llegado el momento de pre- ción jurídica ~n contextos sociales
sentar a los jefes de la guardia real y religiosos. En la praxis rabínica,
al príncipe y les tomó juramento los equivalentes arameos o respecti-
(2 Re 11,4). Con la activa coopera- vamente hebreos 'éser-s-re y 'éser-httir
ción de la guardia, Joás fue procla- aluden a las decisiones doctrinales
mado y ungido rey (2 Re 11,8.lls.). haláquicas y a las medidas jurídi-
Alertada por el alboroto, Atalía cas, por ejemplo en lo relacionado
gritó: «¡Traición, traición!» (11,14). con la expulsión (excomunión) de
Fueron sus últimas palabras (11,16). la sinagoga. Los investigadores de la
Joás fue solemnemente entronizado historia de las religiones han ma-
(11,19). Los ciudadanos de Jerusalén nejado la hipótesis de posibles de-
acogieron el derrocamiento en silen- rivaciones de las prácticas mágicas
cio, es decir, sin entusiasmo, aun- helenistas, pero no se han podido
que los judíos «se llenaron de jú- aducir hasta ahora pruebas con-
bilo» porque ocupaba de nuevo el vincentes. Parece más lógico re-
trono un descendiente de David currir al procedimiento de exclu-
(2 Re 11,20a). sión fariseo (Bill3 4, 293-333) y
• Bibliografía: J. KATZENSTEIN, «Who qumránico (CD 13,10), que ha
were the parents of Arhalia?», IsEJ cristalizado en la competencia de
(1955), págs. 194-197; E. PuECH, decisión de los primitivos mensa-
«Athalie, fille d'Achab et la chrono- jeros de la fe cristianos en cuestio-
logie des rois d'Israél et de juda», Sal- nes relacionadas con la salvación o
manticensis 28 (1981), págs. 117-136; la condenación. Cuando Mt sitúa
NBLEx 1, págs. 196s. (P. WEIMAR); la sentencia en contextos «doctri-
C. LEVIN, Der Sturz der Konigin nales» (Mt 16,196) y «judiciales»,
Atalja (SBS 105), St 1982. Mt (18,18) ha añadido sus propios
Georg Hentschel acentos redaccionales.
187 Atar y desatar

2. PREHISTORIA LITERARIA liación se cierran con una sentencia


DE LOS DOCUMENTOS relacionada con la disciplina de cuño
NEOTESTAMENTARIOS. redaccional. Tras el rechazo de la co-
MT 16,19B v 18,18 rrección fraterna, Mt reacciona con
Mt 16,19bc pertenece a la tercera es- la expulsión de la comunidad. Otra
trofa de un texto que se articula en: concepción entiende la sentencia del
a) el macarismo de Simón (16,17); v. 18 como la conclusión de la inter-
b) la sentencia sobre el fundamen- pretación de la tarea mediadora de la
to de la piedra sobre la que el Señor salvación desempeñada por la Iglesia.
edificará su Iglesia (v. 18), y 3) una Aquí atar y desatar tendría una lec-
promesa de autoridad/ autorización a tura pastoral: hay que incitar a los
través de la sentencia sobre la entre- apóstatas a la conversión. La variante
ga de las llaves (19a). Este cornple- tradicional de Jn 20,23 o respectiva-
jo grupo de oraciones ha tenido un mente de la redacción pre-joanea da
recorrido literario difícil de rastrear. apoyo objetivo a esta interpretación
La redacción, que argumenta desde en virtud de su referencia al perdón
una perspectiva cristológico-eclesio- de los pecados. La sentencia de la co-
lógica, se propone la meta de remitir munidad es la ratificación de una ne-
a los discípulos y a la Iglesia de todos gativa precedente. Esta disposición
los pueblos a Jesús como Mesías e tiene validez en la Iglesia (en la tie-
Hijo de Dios (Mr 16,16) y de aludir rra) y ante Dios (en el cielo).
a la función dirigente de Pedro en
cuanto maestro supremo (rabbi su- 3. LA RELACIÓN INTRAMATEANA
premus) y garante de la continuidad DE AMBOS PASAJES
(en la tierra - en el cielo). Mt ha uni- El interrogante acerca de la relación
do entre sí temáticamente imágenes mutua de las dos redacciones de la
inconexas con diferentes referencias sentencia sobre atar y desatar sólo ad-
de contenido y diversos niveles dia- mite respuestas hipotéticas. Una de
crónicos y ha conseguido así una ins- las posiciones, basada en observacio-
titucionalización o respectivamente nes de carácter estilístico y de conte-
una interpretación jurídica del mi- nido, llega a la conclusión de que la
nisterio de Pedro en las cuestiones corriente histórica y teológica de la
doctrinales. La confesión histórica sentencia fluye de Pedro a la comuni-
de Cristo y la sentencia sobre la pie- dad regional. Pero para otra posición,
dra del v. 18 que hace referencia a la evolución avanza en dirección in-
ella configuran el origen cimenta- versa, desde el poder de la comunidad
dor y la instancia crítica de control. al poder de Pedro. Los argumentos
Mt 18,18 utiliza la imagen de atar y de esta segunda hipótesis son la ma-
desatar en el marco de una «regla de yor cercanía de 18,18 a la forma, más
la comunidad». Las instancias a que antigua, que puede obtenerse a par-
se recurre para conseguir la reconci- tir de Jn 20,23 (redacción en plural),
Ateísmo 188

la proximidad lingüística y concep- H. GIESEN, Glaube und Handeln,


tual con el judaísmo y el concebible vol. 1, F y otros 1983, págs. 17-83;
anclaje en la situación de misión de P. HoFFMANN, Der Petrusprimat im
la comunidad (cf. Le 5s.10s.13ss.16). Matthdus-Euangelium. FS R. Scbna-
La posterior personalización y pro- ckenburg, Fr 1974, págs. 94-114;
yección a Pedro sería el resultado de F. ÜBRIST, Echtheitsfragen und Deu-
evoluciones intraeclesiales de los pri- tung der Primatstelle Mi 16,18f in
meros tiempos, tal vez en conexión der dt. Prot. Theol. der letzten 30
con los enfrentamientos antioquenos [abre, Ms 1961; B. RIGAUX, MD
mencionados en Gál 2,11-14. Según 117 (1974), págs. 86-135; R. ScHNAK-
esta concepción, podría invocarse KENBURG, Das Vollmachtswort von
una temprana recepción de la tradi- Binden und Losen, traditionsge-
ción petrina en Siria, el país de origen schichtlich gesehen. FS F. Müssner,
del evangelio de Mateo. Fr 1981, págs._ 141-157; EWNT 1,
Si se tiene presente una figura bá- págs. 702-706 (F. 5TAUDINGER);
sica abierta, de corte profético-caris- A. VéiGTLE, Zum Problem der Her-
mático, cuya existencia puede com- kunft von Mt 16,17-19. FSJ Schmid,
probarse con criterios de la historia Fr 1973, págs. 372-393; R. HIERS,
de la tradición, no parece descami- JBL 104 (1985), págs. 233-250.
nado partir de ramales evolutivos en ]osef Ernst
dos situaciones diferentes. Mientras
que uno de ellos promete a Pedro el
poder de atar y desatar en las cues- ATEÍSMO
tiones doctrinales, el otro tiene a la
vista a la comunidad individual y Este vocablo, acuñado en el s. xvr,
concreta, con su deber de reconcilia- tiene múltiples significados. En tér-
ción y-si no se acepta el ofrecimien- minos generales, indica, tanto en el
to- de delimitación y expulsión. En lenguaje cotidiano como en el cien-
ambos casos, el punto de referencia tífico, el rechazo de la existencia de
último y definitivo es Jesucristo, el divinidades concebidas a modo de
Señor de la Iglesia resucitado. personas. Aunque existen no pocos
• Bibliografía: P. BoccACCIO, «1 ter- testimonios de que ya en la Anti-
mini contrari come esspresione della güedad se registraron intentos por
totalitá in hebraico», Brn 33 (1952), proporcionar al ateísmo o negación
págs. 173-190; Bill3 1, págs. 738-747; de Dios (o de dioses) fundamenta-
P. BoHREN, Das Problem der Kirchen- ción teórica, esta actitud no tuvo re-
zucht im Neuen Testament, Zolli- percusiones en el ámbito existencial
kon-Z 1952, págs. 50-59; G. BoRN- bíblico. Ocupó, en cambio, amplio
KAMM, Die Binde und Lose Gewalt espacio el enfrentamiento (junto con
in der Kirche des Matthdus. FS la crítica al culto de los dioses, valo-
H. Schlier, Fr 1970, págs. 93-107; rado como una forma de impiedad),
189 Audición

con el ateísmo práctico, es decir, con (cf. tambiénJr 20,25 LXX; 1 Tes 4,5;
la negación efectiva de Dios en vir- Gál 4,8; pero cf. también Hch 17,22),
tud de hábitos de vida contrarios a la tal vez como retorsión de la difundida
divinidad (infidelidad frente a Dios, denigración de los cristianos (y los ju-
rebeldía, soberbia, blasfemias y odio, díos) como atbeoi, porque se oponían
desprecio de la palabra, de las instruc- a los dioses y a los cultos sancionados
ciones y de la ley divina, oposición a por el Estado o por la sociedad (cf. p.
Dios y odio satánico a la divinidad, e. Martyrium Polycarpi 3,2; 9,2a). Se
falta de intelección y divinización de considera que entre las causas del se-
la criatura). La aseveración de que se cularismo contemporáneo figura la
conoce y se reconoce la existencia de concepción del mundo (desdivini-
Dios se ve enfrentada a una conducta zación del cosmos) y el concepto de
práctica contraria a esta afirmación · Dios de la Biblia (trascendencia ab-
(Tit 1,16 y otros). Es necio quien soluta, prohibición de imágenes).
parte del supuesto de la inexistencia • Bibliografía: TWNT I, 468-471;
(es decir, de la irrelevancia) de Dios F. GoGARTEN, Verhdngnis und
(Sal 14,1; 10,4; 36,2; 53,2). A veces se Hojfnung der Neuzeit. Die Sakula-
integran positivamente las dudas, el risierung als theologisches Problem,
escepticismo y la crítica teológica a (la St 1953; E. BLOCH, Atheismus im
concepción de) Dios (Job y Qohélet, Christentum, F 1968; H. J. ScHULZ
entre otros). Básicamente, se entien- (dir.), Wer ist eingentlich-Gott? M
de que el conocimiento y reconoci- 1969, págs. 181-191; H. D6RING,
miento (teórico y práctico) de Dios es Abwesenheit Gottes, 1977; H. KüNG,
el artículo más fundamental de la fe ¿Existe Diosi, Ba 1992.
(cf. Mt 12,29.32; Jn 17,3; Rom 3,30; MaxSeckler
Dt 4,35; 6,4 [Éx 20,3; Dt 5,71]).
Han alcanzado destacada importan-
cia, como pasajes demostrativos de la AUDICIÓN
posibilidad de un conocimiento (sna-
tural») de Dios, Sab 13 y Rom 1,20. (Del latín audire, oír) designa una ex-
Pero se trata justamente de textos que periencia sensible a través de la cual
dan por supuesto un desplazamiento el hombre recibe con el oído interior,
y una represión culpable del (relcono- sin sonidos externamente percepti-
cimiento de Dios (Rom 1,18ss.). En bles, información acerca de cosas
el Nuevo Testamento se reflexiona a ocultas a la vida cotidiana. La audi-
menudo sobre este tema del ateísmo ción, en cuanto experiencia de Dios
(como impiedad) bajo el concepto de interna y como categoría en la que se
acrÉ~cta (ateísmo en los sentimien- muestra la revelación, es entendida
tos y en el comportamiento). Sólo como un privilegio. Su criterio de-
en Ef 2,12 se aplica directamente cisivo de autenticidad radica en las
a los paganos el término de a0EOt consecuencias que de ella se derivan
Autoridad en la Biblia 190

sobre la conducta respecto de la ver- ficado, entre otros, de «autoridad»,


dad y de la capacidad salvífica de lo «poder», «facultad», «competencia»
oído. A este criterio se subordinan to- (Bauer, 563). Su correspondencia
das las circunstancias concomitan- hebrea en el Antiguo Testamento
tes (/" visión, coloquio, conmocio-
nes corporales). En el horizonte de
la recepción de la palabra profética
de la raíz~,w
es :i'?W~lt [mremsatah] y los derivados
fstt}. Tanto el Antiguo
como el Nuevo Testamento entien-
se dan audiciones, insertas en acon- den la autoridad como el poder ejer-
tecimientos visionarios, sobre todo en cido con una determinada misión.
los episodios de las vocaciones de los Incluso cuando, como en Mt 28,18,
profetas (Is 6,1-13; 40,3-8; Jr 1,4-10; este término designa la plenitud de
Ex 1,28; Dt 4,12, 1 Re 19,13), en las poder sin limitaciones de Cristo re-
actuaciones de Jesús (Mt 3,17; 17,5), sucitado, se trata de una J' potestad
en las conversiones (Hch 9,lss.) y en que le ha sido otorgada para una ac-
las experiencias místicas. Su impulso ción específica, acorde con su condi-
empuja a los agraciados a la transfor- ción de Cristo resucitado, aquí, más
mación en presencia de la autocomu- concretamente, su poder o autoridad
nicación de Dios. La valoración de las para enviar a los Once. La autoridad
audiciones y de su autenticidad espi- que aquí aparece en escena a través de
ritual requiere muchas matizaciones la acción de Dios y del enviado permi-
y distinciones (estados de conciencia, te descubrir el fundamento auténti-
sensatez de lo oído, autocontrol per- co de esta acción.
sonal, reclamación de la totalidad de A Dios se le atribuye la autoridad
la existencia del hombre y otros). en un sentido absolutamente singu-
• Bibliografía: G. VON RAo, Theologie lar y definitivo: se enfrenta con so-
des AT, vol. 2, M 1960, págs. 58-78; beranía absoluta y libre a su creación
H. HEILER, Erscheinungsformen und (Éx 33,19), y más en especial a su
Wesen der Religion, St 1961, págs. pueblo elegido, en cuya historia se
552s.; E. BENz, Die ½sion. Erfah- revela como su Señor, su Padre y su
rungsformen und Bildenoelt, St 1969, Juez. En esta relación se fundamenta
págs. 413-417; G. MAZZA y G. PE- la J' obediencia que él espera de su
REGRO (dirs.), Bibbia e Comunicazi- pueblo y de todos y cada uno de los
individuos, y de forma programá-
one: Approfondire la Parola in asco/to
dell'uomo contemporaneo, Mi 2008. tica en el /' decálogo (Ex 20,1-17,
Paul Deselaersespecialmente vs. 1-6). Comparadas
con la autoridad de Dios, todas las
demás son «relativas»: Hch 5,29. La
AUTORIDAD EN LA BIBLIA autoridad del rey en el antiguo Israel
es una autoridad prestada, con un
En el Nuevo Testamento griego apa- objetivo acorde con la vocación de
rece la palabra el;oucría con el signi- este pueblo, que es, y sigue siendo,
191 Ayalón

el pueblo de Dios. Y otro tanto cabe • Bibliografía: A. WEISER, Autoritdt


decir respecto de los ministerios de imAT undNT, dir. por H. J. TüRK,
los .? profetas y los .? sacerdotes. Mg 1973, págs. 60-76; B. HmM-
El Nuevo Testamento habla de la BERG, Paul and Power. The Struc-
autoridad de Jesucristo con la mira- ture of Authority in the Primitive
da puesta en su doctrina y sus hechos Church as rejlected in the Pauline
poderosos (Me 1,22.27), en el per- Epistles, Lund 1977; N. ScHIFFERS,
dón de los pecados que concede en NHTttG 1, págs. 149-161; J. BLANK,
nombre de Dios (Me 2,7.10) y en su «Zum Begriff der 'Macht' in der
? misión, combatida por los jerarcas Kirche», CoNc(D) 24 (1988), págs.
(Me 11,27-33). La > resurrección, o 172-178; K. ScHOLTISSEK, «Nach-
respectivamente la ? exaltación de folge und Autoritat nach dem Mar-
Jesús (Flp 2,6-11) confirma su au- kusevangelium», TTttZ 100 (1991),
toridad mesiánica y fundamenta su págs. 56-74 (con bibliografía);
actividad permanente como Hijo de ÍDEM, Die Vollmachtjesu, Ms 1992;
Dios «en poder» (Rom 1,3). A. BROCK y M. M. GRAHAM, The
Como comunidad en el seguimien- FirstApostle: The Strugglefar Autho-
to de Jesucristo, la Iglesia participa en rity, Cambridge, MA 2003; A. D.
su misión dotada de poder, así expre- CLARKE, Secular and Christian Lea-
samente en la figura de los ? Doce dership in Corinth: A Social-Histo-
(l' apóstoles) (Me 3,14s.; 6,7-13 par.). rical and Exegetical Study of 1 Co-
A la ? comunidad como fraternidad rinthians 1-6, Waynesboro 2006;
en la fe le compete la autoridad de S. PINTO, «Asco/ta figlio»: Autoritá
la palabra correctora y enjuiciadora e antropología del!' insegnamento in
frente al hermano que yerra (Mt 18, Proverbi 1-9, R 2006; F. Coceo,
15-18). Pablo ejerce su autoridad Su/la cattedra di Mosé: La leggitima-
apostólica como «servidor de la nueva zione delpotere neli'Israel post-esilico
alianza» (2 Cor 3,6) en el «ministerio (Nm 11:16), Bo 2007; S. P. BROWN
de la reconciliación» (5,18). (dir.), Engaging Bíblica! Authority:
Según Rom 13,1-7, a las autori- Perspectives in the Bible as Scripture,
dades laicas les adviene desde Dios Louisville 2007; S. KrM, Christ and
una autoridad que exige ser obede- Caesar: The Gospel and the Roman
cida por los «súbditos». La obedien- Empire in the Writings ofPaul and
cia no se presta simplemente a causa Luke, GR 2008.
de una pretensión formal de autori- Klaus Scholtissek
dad, sino «como deber de conciencia»
(Rom 13,5; cf. también 1 Pe 2,13-17
y Jn 19,11). A la pretensión pervertida AYALÓN
de autoridad divinizada de los sobe-
ranos se contrapone «la constancia en (Hebreo 1i17:is ['ajjalon] [«Ciudad del]
la fe de los santos» (Ap 13,10.15). carnero»).
Ayin 192

a) Ciudad cananea, la actual Ya.lo, numerosos topónimos y también


en el valle de Ayalón (Jos 10,12), nombre propio.
al Este de Emaús, mencionada en a) Ayin, en la frontera oriental de
EAT 273,20; 287, 57 y en la lista de la Tierra prometida, junto al lago
Sesonc (J. Simons, A Handbook far Genesaret (Nm 34,11) (=EAT 256?)
the Study of Egytian Topographical (= /jirbet Ayyün?), 5 km al sureste del
List Relating to Western Asia, Le extremo oriental del lago; difícil-
1937, XXXIV n? 26) y en el Antiguo mente se le puede identificar con
Testamento en Jue 1,35. En aquella /jirbet Dafne, junto a Dan, en las fuen-
época, la ciudad formaba parte del tes del Jordán.
llamado corredor cananeo meridio- b) Ayin, en ]os 21,16 ciudad leví-
nal que opuso resistencia a la con- tica de Simeón, se refiere a Asán
quista israelita. Según 1 Re 4,9 (aun- (1 Cró 6,44; cf. ]os 19,7) (= tell Bet
que sin mencionar expresamente a Mirsin?; no es probable que sea /jirbet
Ayalón), se encuentra en el segundo 'Asan, 2 km al norte de Berseba), o
distrito de Salomón (cf. Jue 1,35*). tal vez toma el nombre del cercano
Hay diversas asignaciones: a Dan Ayin de ]os 19,7; 1 Cró 4,32, que
(]os 19,42), a los levitas (quehatitas, debe relacionarse con el siguien-
]os 21,24; 1 Cró 6,54) y a Benjamín te Rimón de ]os 15,32, convertido
(1 Cró 8,13). Según 2 Cró 28,18, en en el topónimo En-Rirnón (= tell
la época de /' Ajaz de Judá los filis- e/-/juwelfe?).
teos se apoderaron de Ayalón y se • Bibliografía: Y. AHARONI, Das
establecieron en ella. Josías (aunque Land der Bibel, Nk 1984, págs. 74,
2 Cró 11,10 menciona a Roboán; so- 276, 310; H. HAAG, El país de la Bi-
bre este punto, V. Fritz, Eretz Israel blia, Ba 1992.
15 [1981], págs. 46*-53*) ordenó Robert Wenning
fortificar la ciudad. No hay exca-
vaciones.
b) Ayalón de Zabulón (no localiza- AYUNO
da), patria (sepultura) del juez Elón l. EN LA HISTORIA DE LAS RELIGIONES. 2. AN-
(Jue 12,12). TIGUO TESTAMENTO. 3. NUEVO TESTAMENTO.

• Bibliografía: F.-M. ABEL, Géogra-


phie de la Palestine, vol. 2, P 1938, l. EN LA HISTORIA
págs. 240s. DE LAS RELIGIONES
Robert Wenning El ayuno, entendido como la prác-
tica de la renuncia, total o parcial,
deliberada y voluntaria, a consumir,
AYIN por motivos religiosos o culturales,
en unas determinadas circunstan-
(Hebreo r~ ['ajinJ, «fuente»), elemen- cias (p. ej., antes de las fiestas) o en
to constitutivo (con la forma 'En) de unas concretas épocas temporales
193 Ayuno

periódicamente repetidas, alimen- ción total o parcial, por un tiempo


tos o bebidas, por otra parte líci- limitado, de alimentos y bebidas por
tos, se encuentra en numerosas re- motivos culticos (no por razones hi-
ligiones. Puede tener por finalidad giénicas o sanitarias). De ordinario,
un acto de penitencia, la expiación el ayuno se mantiene desde la ma-
por los pecados, la súplica, la sus- ñana hasta la noche y puede pro-
titución de un sacrificio, o ser un longarse durante varios días. Puede
rito preparatorio de acciones cúl- estar unido a diversos ritos cúlticos
ticas, mágicas o de hechicería. Se y también a rituales fúnebres y da-
conocen, entre otras modalidades, ños autoiníligidos (vestidos peniten-
los ayunos fúnebres (por la muerte ciales, rasgar las vestiduras, esparcir
de una persona) relacionados con ceniza sobre la cabeza) y a la absti-
concepciones temerosas sobre los nencia sexual. La renuncia a deter-
demonios o las almas de los falle- minados alimentos (p. ej., las prohi-
cidos; los ayunos de purificación, biciones veterotestamentarias) tuvo al
que renuncian a consumir exter- principio motivaciones apotropeicas
namente un alimento portador de que más adelante pasaron a ser con-
poderes demoniacos, negativamen- fesiones de Yahveh (2 Mac 6,18-31).
te valorado y temido, acompañado El ayuno sirve también como prepa-
de una eliminación interior de todo ración para el encuentro con Yahveh
deseo de este alimento para conse- en el caso de Moisés (Éx 34,28) y de
guir la salvación cósmica y huma- Elías (1 Re 19,8; en sentido pareci-
na, o para alcanzar elevadas cimas do también en Dn 10,2s.). Aparece
éticas o estados religiosos místicos; como expresión de tristeza y luto por
los ayunos proféticos, que predispo- una muerte, en David por la de Saúl
nen para las revelaciones, los orácu- (1 Sam 31,13), unido a otros ritos fú-
los y las visiones (mántica, éxtasis). nebres. Se menciona el ayuno como
Los ayunos en cuanto ascesis comu- penitencia y expiación en 1 Sam 7,6;
nitaria organizada (cuaresma, ra- 1 Re 21,27; Neh 9,lss., y a él se alude
madán) se inspiran en el ejemplo en Lv 16,29.31 como autodisciplina
causal del ayuno individual de per- ('inna[h] 'eet nrefres) requerida para el
sonalidades religiosas descollantes. Día de la Expiación. Mencionan días
• Bibliografía: RAC 7, págs. 447-524; de ayuno Jr 36,6s. y Zac 7,3. En el
PRE 17, págs. 88-107; TRE 11, Antiguo Testamento no se habla de
págs. 41-45; K. WAGTENDONK, Fas- ayunos por motivaciones ascéticas
ting in the Koran, Le 1968. ni por menosprecio del cuerpo hu-
Ansgar Paus mano. El ayuno público aparece en
el contexto de las lamentaciones del
2. ANTIGUO TESTAMENTO pueblo y abarca varios ritos: oración
Se entiende por ayuno (hebreo 1'.H'.!! de lamentación, descripción de la si-
[1?üm], griego vno reúeivj) la absten- tuación calamitosa, queja ante Dios,
Ayuno 194

oráculos proféticos, oración de acción es explicado en Mt como acto pre-


de gracias; más tarde se añaden tam- paratorio de la acreditación de Jesús,
bién sacrificios, confesión de los pe- mientras que Le insiste en que fue
cados, exhortación a la conversión. entonces cuando recibió Jesús la ple-
La lamentación popular surge en las nitud del Espíritu. Jesús dio prue-
calamidades de la guerra (Jue 20,26; bas de una actitud libre respecto
2 Cró 20,3; Jdt 4,9), plaga de langos- del ayuno privado y, a través de la
ta (Jl 1,14; 2,12) y peligro de muerte imagen de los invitados a la boda y
(Jr 14,12; Jon 3,5; Est 4,16). En sus del novio (Me 2,19a par.), defiende
orígenes, el ayuno tenía como fina- la libertad del comportamiento de
lidad apoyar la queja por el abando- sus discípulos como expresión del
no por parte de Yahveh y la súplica gozo por el horizonte salvífico que
por su renovada inclinación amoro- él mismo les ha abierto. A la senten-
sa. En la época postexílica, los israe- cia acerca del_ ayuno como acción
litas expresan por medio del ayuno y libre, la tradición ha añadido, me-
otros ritos su retorno a Yahveh, que diante la aplicación alegórica de la
no abandona a su pueblo en el exilio imagen del novio a Jesús, una frase
(Jdt 8,6). Es parte del ayuno, según que testifica la práctica del ayuno en
Jon 3,5, la fe. En la época postexílica la comunidad cristiana un día de-
se deja oír la crítica a los ayunos en- terminado (cf. Me 2,20 par.), que
tendidos en sentido cúltico. El lugar tendría en cuenta el «todavía no» de
del ayuno debe ser ocupado, según la plenitud de la salvación. El ayu-
Is 58, por obras de conversión y de no cristiano sólo es meritorio cuan-
solidaridad con el prójimo: el ayuno do no busca la alabanza humana
como simple acción cúltica carece de (Mt 6,16-18) ni genera orgullo ante
valor ante Yahveh (cf. también Jl 2,13 Dios (Le 18,12). Según Hch 9,9, el
y Si 34,31). ayuno significa el giro interior en
• Bibliografía: THAT 2, págs. 536ss.; la vida de Pablo. Hch 13,3; 14,23
TttWAT 6, págs. 959ss. (con biblio- conoce un ayuno en apoyo de la
grafía); TRE 11, págs. 48ss.; TH. oración. El ayuno mencionado en
PooELLA, som-Fasten (AOAT 224), 2 Cor 6,5; 11,27 alude a las priva-
Kevelaer 1989 (con bibliografía); ciones inherentes al desempeño del
NBL 1, págs. 660s. ministerio apostólico.
Friedrich Diedrich • Bibliografía: TttWNT 4, págs. 925-
935 (J. BEHM); RAC 7, págs. 447-493
3. NUEVO TESTAMENTO (R. ARBESMANN); A. FEUILLET, «La
Jesús y sus discípulos observaron los controverse sur le jeüne», NRT 90
días de ayuno obligatorio del judaís- (1968), págs. 113-136, 252-277;
mo. Los cuarenta días de ayuno de M. WAIBEL, Die Auseinandersetzung
Jesús mencionados en Mt (4,2) y Le mit der Fasten und Sabbatpraxis jesu
(4,2), al igual que Moisés (Éx 34,28) in urchristlichen Gemeinde: Zur Ge-
195 Azazel

schichte des Urchristentums (QD 87), e) En las Crónicas llevan este nombre
Fr 1979, págs. 63-96; EWNT2 2, varios sumos sacerdotes (1 Cró 6,13;
págs. 1143-1147 (J. ZMIJEWSKI). . 9,11; 2 Cró 7,7; 23,10.13; 26,17; cf. 1
Bernhard Mayer Re 4,2), un profeta (2 Cró 15,1-7) y
un capitán de la guardia del templo
(2 Cró 23,1).
AZARÍAS • Bibliografía: NBLEx 1, pág. 181
(M. G6RG); A. ]EPSEN, «Zur Chro-
(«Yahveh ha ayudado»). a) Rey de nologie der Konige von Israel und
Judá, también llamado Ozías (y juda», BZAW 88 (1964), pág. 38;
Uzías) (Is 6,1; 2 Cró 26). Inició las G. RINALDI, «Quelques remarques
tareas de gobierno el año 786 a.C., sur la politique d'Azarias (Ozias) de
como corregente con su padre y,· Juda en Philistie (2 Chron 26,6s)»,
desde 772, fue soberano único VTS 9 (1963), págs. 225-235.
(2 Re 15,1). Al enfermar de lepra, Georg Hentschel
se vio obligado a entregar el po-
der, entre 758 y 743, a su hijo Jotán
(15,5), a quien sobrevivió. Murió AZAZEL
el año 735. Según una noticia fia-
ble (2 Re 14,22), reconquistó Elat, Nombre personal hebreo al que se le
en el mar Rojo, para Judá (cf. 2 han atribuido diversas etimologías e
Re 8,20-22a) y la reconstruyó. Se interpretaciones. De ordinario se le
mencionan otras expediciones mi- deriva del semita 'zz (ser fuerte) y '/
litares de este monarca y nuevas (Dios), pero también se discute otra
construcciones (2 Cró 26,5-15). La significación, que contaría con el apo-
vocación de Isaías coincidió con el yo de los elementos egipcios '<P (cul-
año de la muerte de Azarías (Is 6,1). pable) y gr (mantener alejado). Según
Se ha encontrado, en un enterra- la opinión generalizada, Azazel desig-
miento más reciente, de la época de na a un demonio de la estepa a quien,
Jesús, la tapa de cierre de un sepul- en el marco del ritual del Gran Día
cro que lleva el nombre de Azarías de la Expiación, se le envía un /' ma-
(Tgl3, n? 23B). cho cabrío cargado con los pecados
b) Se llama Azarías uno de los com- del pueblo (Lv 16,2lss.) Sobre este
pañeros de Daniel (Dn 1,3-7; 2, macho cabrío, destinado a Azazel,
17.49; 3,12-30; 1 Mac2,59). Su nom- pronunciaba el sumo sacerdote, en
bre babilonio es Abdénago (Dn 1,7). nombre del pueblo, la confesión de
Se le atribuye la «oración de Azadas» los pecados; a continuación, el ani-
(Dn 3,24-50), que se ha conservado mal era conducido a la estepa como
en griego. En ella se dan cita la doxo- portador simbólico de la impureza y
logía, la confesión colectiva de culpa entregado a Azazel, encarnación del
y la lamentación popular. mal. Esta costumbre se fundamenta
Baal 196

en un rito de eliminación (existe ma- tifican una progresión ascendente de


terial comparativo hitita y hurrita), Baal, hasta convertirse en la cabeza
que probablemente adquirió nuevos del panteón, paralelo a un retroce-
rasgos merced a la idea de un recep- so del dios supremo local El (KTU
tor del macho cabrío cargado con los 1.1-6). En las listas de dioses ugaríti-
pecados, que, según interpretaciones cos, Baal figura siempre detrás de El ·
recientes, cuenta con un trasfondo y de Dagón (KTU 1.47,5; l. 118,4;
egipcio. Según esta hipótesis, Azazel cf. Rash Shamra 20.24, 4 y KTU
tiene los rasgos del dios Seth, perso- 1.148,5). Aquí se le denominaba b'l
nificación del mal. Los LXX inter- spn, es decir, dios de la tormenta del
pretan Azazel como «el macho cabrío monte Saphon, 40 km al Norte de
que se fuga». En los apócrifos, donde Ugarit. Junto a él aparecen, en el cul-
el nombre es mencionado varias ve- to ugarítico, otras seis figuras de di-
ces, Azazel se identifica con el cabe- vinidades. Según la mitología, Baal
cilla de los ángeles caídos. venció al dios del mar Yam (KTU
• Bibliografía: B. }ANOWSKI, 1.1-2) y construyó un palacio para
WMANT 55 (1982); G. WrLHELM, convertirse en rey (KTU 1.3-4), aun-
Grundzüge der Geschichte und Kul- que fue interinamente derrotado en
tur der Hurriten, Da 1982; NBLEX, la lucha contra el dios de la muerte
págs. 18ls.; H. TAWIL «Azazel, Mot (KTU 1.5-6). Su paredra es la
che Prince of che Steppe', A corn- diosaAnat. En cuanto dios de la tor-
parative study», ZAW 92 (1980), menta, se le atribuyen los dones de la
págs. 43-59. lluvia y el florecimiento de la vege-
Renate Brandscheidt tación. A partir de la caracterización
de Baal en la literatura mitológica
como dios guerrero, la iconografía le
representa como identificado con el
tipo de smiting god (dios que golpea:
BAAL ANEP 481-484). La estela del «Baal
au foudre» (ANEP 490) le muestra
l. UGARIT. 2. CANAÁN. 3. ANTIGUO TESTA- como dios universal de la tormenta
MENTO. y protector del rey. La única repre-
sentación de Baal en Ugarit atesti-
l. UGARIT guada mediante una inscripción se
El dios Baal está atestiguado ya encuentra en la estela Mami, en el
desde el m milenio a.C. en Abu templo de Baal descubierto en esta
Salabikh y en Eblá. Su más impor- localidad (ANEP 485). De los tem-
tante centro cúltico en el II milenio plos de Ugarit, el dedicado a Baal
se hallaba en Alepo, desde donde estaba situado al Noroeste, junto a
pasó, entre otros lugares, a Ugarit. la acrópolis. En la cercana casa del
Los textos mitológicos ugaríticos tes- sumo sacerdote Ilimilku apareció,
197 Baal

entre otros objetos, el ciclo Baal tell Fekherye; KAI 214, 1, 2, 8 y


KTU 1,1-6. otros; 215, 2, 22; 222 A 10 y otros)
• Bibliografía: TttWAT 6, págs. 1093- representa la réplica aramea del dios
1102 (E. LrPINSKI) (con biblio- de la tormenta, Baal.
grafía); J. C. DE Moon, The Rise • Bibliografía: Cj l. en Ugarit. Ade-
ofYahwism, Lv 1990, págs. 69-100, más: F. VATTIONI, «Asperti del culto
103-108; H. S. HADDAD, A study del signore dei cieli», AUG 12 (1972),
of the Syrian storm-God, Ch 1960 págs. 479-515; 13 (1973), págs. 37-74;
(tesis doctoral); G. DEL ÜLMO R. A. ÜDEN, «Ba'alsamérn and 'El»,
LETE, Mitos y leyendas de Canaán, CBQ 39 (1977), págs. 456-473; J.
Ma 1983. EBACH, Weltenstehung und Kultur-
entwicklung bei Philo von Byblos,
2. CANAÁN St 1979, págs. 120-124; WM2, págs.
Hay menciones del dios Baal de la 270-273 (W. R6Luc).
misma época que los textos uga-
ríticos en la correspondencia de 3. ANTIGUO TESTAMENTO
l' Amarna, donde se le da el nom- El Antiguo Testamento permite co-
bre de Adad (EAT 52,4; 53,6; 108,9; nocer la existencia en Palestina de
147,14; 149,7; 159,7). La religión fe- varios dioses locales de la tormenta
nicia y aramea del I milenio a.C tes- llamados Baal. Así, en Israel se en-
tifica una convergencia de los dio- cuentran Baal de Peor (Nm 25,3.5;
ses El y Baal en el dios Baalshamen Dt 4,3; Os 9,10; Sal 106,28), Baal
como un nuevo tipo universal del Berit (Jue 8,33; 9,4), Baal del Carmelo
dios de la tormenta, que se sitúa a (1 Re 18,16-46), Baal de Ecrón (2 Re
la cabeza de los antiguos panteones l,2s.6.16) y numerosos nombres de
locales y se presenta como protec- lugares y personas con Baal como ele-
tor del rey (KAI 4,3, 26; A III 18; mento reóforo. Cuando, en el s. IX, los
202 A 3, 11, 12, 13; B 23 y otros). omridas se alzaron con la soberanía
Junto al nuevo dios ascendente, se en el reino del Norte, Israel, se veneró
sigue manteniendo también, entre a Yahveh en Samaria bajo la figura de
los fenicios de Siria y Palestina, la Baalíshamem) como dios dinástico
veneración de Baal (KAI 14,18, 26; (1 Re 16,32). De aquí tomó su im-
A I 1-3, 8; II 6, 10, 12; III 11; C pulso la oposición anti-ornrida, De
IV 12; 27, 18 y otros). El fenóme- acuerdo con su origen, Yahveh es un
no se registra también en Cartago dios de la tormenta del sur palestino
(KAI 99,1; 137,1 y otros). Dada la (Dt 33,2; Jue 5,4s.; Sal 68,8s.; Is 63,l;
estereotipia de las inscripciones fe- Nah 1,2-8; Hab 3,3; Zac 9,14), bajo
nicio-púnicas no es posible descu- cuyo dominio se situaban la lluvia
brir las peculiaridades específicas y la fertilidad (Jr 10, 13 [ = 51,16];
de estas figuras de Baal. El dios 14,22; 31,12; Os 2,lüs.; Sal 18,2-16
Hadad venerado en Siria (estela de [= 2 Sam 22,8-16]; 29; 65,10-14;
Babel/Babilonia, ciudad de 198

104; Job 36,27-37,13). En este sen- BABEL/ BABILONIA,


tido, podía ser designado y venerado CIUDAD DE
también como Baal, y así lo demues- l. DATOS HISTÓRICOS. 2. EN EL LENGUAJE ME-
tran algunos nombres personales he- TAFÓRICO.

breos (Os 2,18). El antagonismo pa-


[eotesramentario Yahveh-Baal no se Hebreo ,:;:i;i [babrel], acadio Bab-ililü,
apoya, por tanto, en la «esencia» de griego Ba~uArov.
las divinidades Yahveh y Baal, sino
en la coyuntura político-religiosa de l. DATOS HISTÓRICOS
la época de los omridas. A este anta- Babi/, capital de reino de este mismo
gonismo aluden la polémica contra nombre, hoy yacimiento en ruinas
las imágenes de toros o de becerros y centro turístico, está situada en
(Éx 32; 1 Re 12,26-30 y otros), la un brazo lateral del Éufrates (Satt al
destrucción del templo de Baal en /:filia), unos 150 km al sur de Bag-
Samaria (2 Re 10,18-27) y la crítica a dad (44º 25' lóngitud, 32º 32' lati-
la adoración de Baal en la profecía del tud). Las excavaciones de la Deusche
reino del Norte (1 Re 18; 2 Re 1,1-17; Orientalische Gesellschaft, dirigidas
Os). Se trazaba así una línea diviso- por R. Kondewey (1899-1917), y del
ria religiosa interna que presentaba a Ministerio iraquí de Antigüedades,
Baal como un dios extraño en Israel. sólo han conseguido sacar a la luz
Entre las repercusiones históricas de algunas de las capas de época tardía
esa divisoria se encuentra el hecho (s. vr/v a.C.) de sus formidables di-
de que los textos de influencia deu- mensiones (cerca de 240 hectáreas
teronomista del reino del Sur, o Judá, sólo dentro del recinto de la ciudad),
aplican el nombre de Baal a todos los porque las secciones más antiguas
dioses extranjeros (Jue 2,11.13; 3,7 y yacen sepultadas bajo el agua. La
otros; 1 Sam 7,4; 12,10; 1 Re 18,18; ciudad es mencionada, con su nom-
Jr 2,8.11; 7,9 y otros; Sof 1,4s.). bre sumerio Kadingira, ya en la se-
• Bibliografía: O. ErssFELD,]ahve und gunda mitad del III milenio a.C.
Baal, Kleine Schriften I, Tu 1962, Fue un importante centro del impe-
págs. 1-12; Y. YADIN, «The "House of rio de la I Dinastía, bajo Hamurabi
Ba'al" ofAhab andJezabel in Sama- (h. 1728-1685) y lugar de culto del
ria and that ofAthaliah in judah», en dios Marduc. Probablemente am-
Archaeology in the Levant. Essays far pliada por este monarca, Babilonia
Kathleen Kenyon, Warminster 1978, pasó a ser a continuación sede de
págs. 127-135; M. WEIPPERT, Syn- los reyes babilónicos y alcanzó una
kretismus und Monotheismus; Kultur magnífica y suntuosa remodelación
und Konflikt, dir. por J. AssMANN y -sólo en parte conocida por noso-
D. HARTH, F 1990, págs. 143-179; tros- bajo /' Nabucodonosor II
NBLEX 1, pág. 223 (W. RóLLIG). (605-562 a.C.), que ordenó edificar
Herbert Niehr en el norte, fuera de los muros de la
199 Babel/Babilonia, ciudad de

ciudad, un palacio de verano y con- nos seis puertas en las murallas de


cedió especial importancia a la cons- la ciudad.
trucción de las murallas. Babilonia • Bibliografía: M. RuTTEN, Babylone,
fue con frecuencia objetivo predi- Que sais-je? 292, P 1948; G. CoN-
lecto de conquistas y saqueos, por TENAU, La vie quotidienne a Babylo-
ejemplo por los ? hititas bajo Mursil ne et en Assyrie, P 1950; R. KoLDE-
I (h. 1530 a.C.), por los casitas WEY, Das wieder erstehende BabyIon,
(h. 1400), los elamitas (h. 1156) y es- L 1925; E. UNGER, Babylon, die bei-
pecialmente por los asirios L> Asiria). lige Stadt, B 1931; L. ]AKOB-RosT y
Tukulti-Ninurta I conquistó la ciu- J. MARZAHN, Babylon, B 1985.
dad el año 1240 a.C., ? Senaquerib
la arrasó hasta sus cimientos, incluido 2. EN EL LENGUAJE METAFÓRICO
el templo, el año 689, y en ella pere- Tanto el Antiguo como el Nuevo
ció Shamash-shum-ukin, hermano de Testamento utilizan con frecuencia
Asurbanipal, el año 648, en el incen- el término «Babel» o «Babilonia» en
dio de su palacio. A pesar de sus formi- sentido metafórico. La explicación
dables defensas, Babilonia cayó sin lu- etiológica del nombre de la ciudad,
cha en manos de los persas L> Persía). derivado de la raíz verbal hebrea
La urbe constaba de dos partes, la bala! (emezclar», «confundir»), se-
ciudad vieja y la ciudad nueva, a am- dimentó en el mythologomem de la
bos lados del Éufrates, unidas por un «confusión de las lenguas» que en
puente. En el centro, a orillas del río, Gn 11,1-9 aparece unido a la inter-
se alzaba Esagila, el gran complejo del pretación de la torre como símbolo
templo del dios Marduc, con la to- de la hybris humana. Su «cima» de-
rre escalonada (zigurat) Etemenanki, bía llegar hasta el mismo cielo. De
construcción de ladrillos esmaltados aquí se derivaba una interpretación
que alcanzaba los 90 m de altura. De polémica tanto del nombre del tem-
aquí arrancaba la avenida procesio- plo de Marduc, Esagila (ecasa que
nal, de 23 m de anchura, que, cru- yergue la cabeza») como del zigurat
zando la Puerta de Istar, adornada de Etemenanki («casa que es el funda-
ladrillos con relieves (reconstrucción mento del cielo y de la tierra»). La hy-
en el Pergamon-Museum de Berlín) bris, la soberbia y la altivez de Babel
desembocaba en la Casa del Año acarrearon su caída y destrucción.
Nuevo, fuera de la ciudad. Junto a Por eso Is 13-14 contempla cómo su
esta puerta se hallaba una vasta for- rey, que en el pasado había brilla-
taleza, precedida por poderosas forti- do como la estrella de la mañana, se
ficaciones. Intramuros existían zonas hunde en el abismo. SegúnJr 50-51,
de cultivo intensivo alternando con Babel pretendía medirse con Yahveh,
jardines. Se han descubierto vestigios aludiendo a la pretensión de Marduc
de varios templos, entre ellos los de de dominar sobre los restantes dio-
Nabu, Istar, Gula y Ninurta, y al me- ses. Todo ello desembocó en la ani-
Babilonia, Imperio de 200

quilación de Babilonia por la espada, y en crónicas y también, en parte,


hasta quedar convertida en desierto. en inscripciones en edificios, pero
Babilonia es también el símbolo del no disponemos de anales asirios, de
exilio de Judá (Is 20,4ss.). En las ori- modo que dependemos también de
llas de sus ríos (símbolos del diluvio), noticias extra-babilónicas.
se sientan llorando los desterrados b) La cronología está asegurada, por
(Sal 137). La «doncella Babilonia» lo que respecta al último cuarto del
(Is 47, ls.), que había sido «señora n milenio a.C., en virtud de los sin-
de los imperios» (v. 5), queda final- cronismos con la historia asiria. Para
mente humillada. el periodo paleobabilónico se utilizan
En el Apocalipsis es el seudónimo tres sistemas, con un desfase en tor-
de Roma, la gran ramera (Ap 14,8; no a 56 o respectivamente 64 años.
17,lss.; 18,lüss.), cuya riqueza, es- La «cronología corta» sitúa, con bue-
plendor y poder la convierten en la nas razones, la época del reinado de
encarnación de todas las persecucio- Hamurabi h. 1728-1685 a.C.
nes contra el Cordero y contra los e) Periodificación. En el curso total
santos. Su aniquilación es uno de de la historia de Babilonia se distin-
los elementos constitutivos del gran guen -con el apoyo de terminologías
Juicio universal. ya establecidas en la Antigüedad- la
• Bibliografía: S. UHLIG, Die Tipolo- época paleobabilónica (I Dinastía de
gische Bedeutung des Begriffs Baby- Babilonia), que alcanza hasta aproxi-
lon, AUSS 12 (1974), págs. 112-125; madamente hasta el 1530 a.C., la épo-
R. BEAUVERY, «LApocalypse au ca casita, desde el 1510 al 1155, la eta-
risque de la numísmatique», RB 90 pa babilónica media (II Dinastía de
(1983), págs. 243-260. Isin) y la neobabilónica (hasta el 626)
Wolfgang Rollig y la dinastía caldea o babilónica tar-
día (626-539).
d) a) La I Dinastía de Babilonia,
BABILONIA, IMPERIO DE fundada por el amorreo Surnu-abum
1. HISTORIA. 2. RELIGIÓN. 3. BABILONIA E IS- hacia el 1830 a.C., se fue imponien-
RAEL. 4. EL JUDAÍSMO EN BABILONIA. do lentamente, en el curso de una
serie de enfrentamientos con diver-
l. HISTORIA sas pequeñas ciudades-Estado del sur
a) Las fuentes de la historia de Babi- de Mesopotamia (la llamada época
lonia son hoy día, básicamente, los de Isin-Larsa), Esta etapa empalma
varios miles de tablillas con textos con antiguas tradiciones rnesopotá-
cuneiformes descubiertos en su terri- micas, de modo que sus monarcas
torio, con información sobre todo de llevaron, hasta fechas tardías, el d-
temas económicos, pero también re- tulo de «rey de Sumer y de Acad»,
ligiosos, literarios e históricos. Estos bajo el que se refleja la pretensión
últimos aparecen en listas de datos de dominio de la totalidad del te-
201 Babilonia, Imperio de

rritorio babilónico que Hamurabi avanzó hasta Elam, amplió probable-


consiguió convertir en realidad. Su mente la ciudad de Babilonia y fun-
política expansionista provocó hosti- damentó sus pretensiones de hege-
lidades en todos los frentes, incluidas monía política en la supremacía del
/' Asiria y /' Mari, en el curso medio dios estatal Marduc. Las migraciones
del Éufrates. Esta política exigía una de tribus arameas hacia Babilonia
rigurosa organización de la adminis- meridional provocaron, un poco más
tración y de los usos jurídicos (Codex tarde, inestabilidad política, con di-
Hammurapi), que más tarde sirvió de nastías cambiantes. Por esta misma
modelo para otras legislaciones. Con época, el Imperio asirio, en órbita as-
la escisión del «país del mar» bajo cendente, comenzó a imponer su in-
sus sucesores inmediatos, se diluyó fluencia política en Babilonia. Tiglat
la unidad del reino. Bajo el reina- Piléser 111 y Salmanasar V se procla-
. do de Samsu-ditana, la capital fue maron reyes de Babilonia, el primero
saqueada, hacia el 1530 a.C., por el con el nombre de Pulu (729-727) y el
rey hitita Mursil. - ~) El vacío de po- segundo con el de Ululai (727-722).
der fue aprovechado por los casitas Otros monarcas asirios posteriores,
(procedentes de los montes Zagros) entre ellos /' Sargón, /' Senaquerib y
para fundar su propia dinastía, que /' Asurbanipal, mantuvieron su do-
implicó al mismo tiempo una pro- minio en Babilonia a través de go-
funda asimilación de la cultura ba- bernadores. Por lo demás, este domi-
bilónica. Durante la llamada épo- nio estuvo siempre perturbado por
ca de ?' Amarna y bajo Kurigalzu I tentativas de autonomía babilónicas
(h. 1415-1390), Kadashman-Ellil I (p. ej., Marduk-apla-iddin [Merodac
y Burnaburiash 11 (hasta 1343), Baladán]), que procuraba ganar-
Babilonia mantuvo relaciones, en ca- se el apoyo de potencias exterio-
lidad de gran potencia, con Egipto, res. - 8) El general Nabu-apla-usur
pero surgieron ya las primeras fric- (Nabopolasar), de la tribu aramea de
ciones con el creciente poderío de los ?' caldeos, se alzó, el año 626,
Asiria, que marcaron durante al- contra los asirios y, con ayuda de los
gunos periodos el curso de la polí- J' medos, consiguió destruir su im-
tica babilónica. También estallaron perio y conquistar, el año 612, la ciu-
conflictos en el sureste con J' Elam dad de Nínive. Babilonia pasaba así
que finalizaron, el año 1156, con la a ser, también territorialmente, la he-
conquista de Babilonia por los ela- redera de Asiria, una pretensión que
mitas y el fin de la dinastía. - y) La Nabucodonosor 11 (605-562) logró
II Dinastía de lsin (1155-1023) vol- convertir en realidad frente a Egipto
vió a colocar en el trono a monarcas (faraón Necó). Durante su reinado
puramente babilónicos, que consi- alcanzó Babilonia la cima de su po-
guieron una fase de estabilización. der y su esplendor, que coincidió
?' Nabucodonosor I (1123-1101) con la ampliación de la capital y la
Babilonia, Imperio de 202

reconstrucción de los templos babi- do, ya desde finales de la era sume-


lónicos más importantes. Nabonid ria y hasta la época paleobabilónica
(556-539) se anexionó Harán en el (h. 2000-1600), y marcó con su se-
norte, pero se vio forzado a perma- llo, a lo largo de casi dos mil años,
necer durante diez años en el oasis de las concepciones y el estilo de vida
Teima y finalmente tuvo que capitu- de Mesopotamia.
lar, casi sin combatir, ante el aquemé- La religión asirio-babilónica aúna,
nida Ciro II, que el año 539 incor- con cautela, las tradiciones y las inno-
poró Babilonia al Imperio persa. Se vaciones. Mientras que los J' sume-
extinguía así Babilonia como mag- ríos conocían un gran número de dio-
nitud política, aunque gracias a su ses, que se desplegaban en un panteón
tradición cultural y a su importancia jerárquicamente organizado como fiel
económica fue, hasta bien entrada la reflejo de las condiciones de la tierra
época helenista, una zona nuclear de y poseían funciones bien delimitadas,
las potencias orientales. los semitas adoraban a unos pocos
• Bibliografía: H. KLENGEL, Ham- dioses, pero concedían, en cambio, a
murapi von Babylon und seine Zeit, cada uno de ellos un poder mucho
B 41980; J. A. BRINKMAN, A Poli- más amplio. El panteón asirio-babiló-
tical History of Post-Kassite Babylo- nico aceptó los dioses supremos sume-
nia, R 1968; H. W F. SAGGS, The rios, a saber, al dios del cielo, Anuro, y
Greatness that was Babylon, Lo 1962; al «Señor de los dioses», Enlil, que era
W. G. LAMBERT, «The Babyloni- el que legitimaba la realeza. Situaba
ans and chaldaeans», en D. J. W1- a continuación a divinidades princi-
SEMANN, Peoples of Old Testament pales, como el dios solar Shamash, el
Times, O 1973, págs. 179-196; dios lunar Sin o la diosa del amor y de
M. W. STOLPER, Entrepreneurs and la guerra J' lstar, a las que equiparaba
empire, Le 1985; E. J. PENTIUC, West con los correspondientes dioses sume-
Semitic Vocabulary in the Akkadi- rios Utu, N anna e lnanna. Perdieron,
an Texts Jrom Emar, Winona Lake en cambio, importancia, las divini-
2001; S. SEMINARA, Guerra e pace ai dades menores, porque en virtud de
tempi di Hammu-rapi: Le inscrizioni un proceso sincretista, se diluyeron
reali sumero-accadiche d 'eta paleo-ba- en la figura de los «grandes dioses»,
bilonese, vol. 2, Brescia 2004. en cuyos cultos quedaron integrados.
Wolfgang Rollig Incluso Tamuz, que en el culto sume-
rio a la fertilidad simbolizaba los cam-
2. RELIGIÓN bios de la vida vegetativa, desempeña
La religión asirio-babilónica, surgi- en la religión sumerio-babilónica una
da como resultado de una simbiosis, función secundaria.
prolongada en el tiempo, de tribus Con Marduc (hebreo Merodac)
semitas con la alta cultura sumeria aparece una nueva divinidad que
del III milenio, se fue configuran- sólo alcanzó importancia como dios
203 Babilonia, Imperio de

estatal de Babilonia bajo la dinastía bres son miembros de esta religión.


de Hamurabi, pero que en el curso No es un sistema ideal al que el in-
de los cien años siguientes logró si- dividuo pueda adherirse en virtud
tuarse a la cabeza del panteón y su- de un convencimiento interior. No
peraba a todos los dioses en virtud conoce dogmas y carece de espíritu
de sus multifacéticas características. misionero. Posee siempre una eleva-
En el I milenio consiguió amplia di- da capacidad de integración frente a
fusión el dios de la sabiduría Nabu, influencias y modificaciones proce-
considerado hijo de Marduc. La ve- dentes del exterior.
neración del dios nacional Asur se Los centros de la vida religiosa
circunscribía al territorio asirio. se situaban en las ciudades, cuyos
La religión asirio-babilónica es, en templos principales eran también,
el más amplio sentido, unitaria. Los a menudo, expresión de la máxima
. dioses han fundamentado el orden unidad económica. Numerosos sa-
en todos los ámbitos del universo y cerdotes y personal adscrito al tem-
lo mantienen en funcionamiento. plo se encargaban de llevar a cabo
Protegen tanto a los individuos con- las acciones cultuales y sacrificiales,
cretos como al sistema social en su organizaban las fiestas (entre ellas
conjunto y castigan las transgresiones. las del l' Año Nuevo) y administra-
Esta religión ofrece, pues, junto a una ban la economía de los templos.
explicación del cosmos, una instancia La religión asirio-babilónica pasó
global de regulación de la existencia. por diversas fases y conoció profun-
La magia estaba integrada en la das remodelaciones. En el universo
religión y utilizaba, con ayuda divi- urbano paleobabilónico organizado
na, las fuerzas naturales del universo en torno a pequeñas ciudades-Es-
para curar las enfermedades y recha- tado, los dioses conservaban rasgos
zar las calamidades. Los rituales aquí humanos y la concepción del mun-
incluidos debían ser ejecutados bajo do constituía un sistema cerrado y
la dirección de un especialista (el «sa- en gran medida libre de inseguri-
cerdote de los conjuros»), expresaban dades. En la época babilónica me-
simbólicamente los conflictos y tenían dia (h. 1400-1000 a.C.), y aún con
a menudo notable eficacia terapéutica mayor firmeza en la era de los impe-
en contextos psicosomáticos. rios del I milenio, surgió un Estado
La religión asirio-babilónica se central jerárquicamente estructura-
experimentaba de forma concreta y do, con conexiones internacionales.
sensible a través de las prácticas y de Con la pérdida de aquella seguridad
las vivencias religiosas y transmitía que confería la inserción protectora
sus contenidos por medio de imáge- en sistemas sociales comprensibles,
nes (p. ej., a través de los mitos). En se desarrolló la conciencia de la indi-
virtud de la simple pertenencia a la vidualidad, afloró el sentimiento de
comunidad humana, todos los hom- alienación, de fragilidad, de pesimis-
Babilonia, Imperio de 204

mo y se dedicaron minuciosos análi- ción de 10.000 judíos. A pesar de las


sis al problema de la teodicea. apremiantes advertencias de Jeremías
Ahora la imagen de Dios experi- (Jr 37-38), Sedecías, confiando en la
menta un giro hacia el monoteísmo. ayuda de Egipto, volvió a rebelarse,
A menudo se habla ya simplemente lo que, tras un asedio de año y me-
de «el dios», que posee un poder y dio, llevó, el año 587 a.C., a una se-
unas cualidades totales. En el mito gunda conquista de Jerusalén y a su
de la creación /' Enuma elis se for- destrucción total (2 Re 25,lss.).
mula una concepción universal del Para Israel, anclado en sus tradi-
poder divino de Marduc sobre el ciones nómadas, y para otros nume-
cosmos y sobre el mundo. Pero no rosos Estados del antiguo Oriente,
logró imponerse el monoteísmo es- Babilonia era un Estado dotado de
tricto a causa del tenaz tradiciona- una cultura urbana altamente evolu-
lismo de aquella religión y del gran cionada que, bajo múltiples aspectos,
poder de las organizaciones religio- constituía un ideal. Se dan, por con-
sas de mentalidad conservadora. siguiente, algunos parecidos formales
• Bibliografía: W. H. PH. Ri:iMER, Re- en el ámbito del derecho y de la reli-
ligion ofAncient Mesopotamia: His- gión que permiten descubrir influen-
toria religionum, dir. por C. J. BLEE- cias babilónicas, pero que están muy
KER y G. WIDENGREN, vol. I, Le lejos de ser tan determinantes como
1969, págs. 115-194 (con biblio- llegó a afirmarse en la llamada «con-
grafía); W. von SooEN, Einfohrung troversia Biblia-Babel». Algunos ha-
in die Altrorientalistik, Da 1985 (con llazgos de textos (Texto Leberomen
bibliografía). de Jasor, Fragmento de la epopeya
Walter Sommerfeld de Gilgames de Meguido) testifi-
can que en Palestina se cultivaba la
3. BABILONIA E ISRAEL tradición de los escritores babilóni-
Para Babilonia, Israel era una re- cos. Está fuera de duda que algunos
gión periférica. Desde el punto de mythologumena, como el relato de la
vista histórico hay dos acontecimien- creación (Gn 1,1-2,4a) y el relato del
tos importantes: a) Según 2 Re 20, jardín del Edén (Gn 2,46-3,24), así
12-19 (o Is 39), Merodac Baladán como el relato del diluvio (Gn 6-9),
(Marduk-apla-iddin II) visitó, el tienen correspondencia en las epo-
año 705/704 a.C., al rey >" Ezequías peyas del Enuma elis babilónico y
de Judá en busca de apoyo contra en Atramhasis (respectivamente en
Senaquerib de Asiria - evidente- las once tablillas de la epopeya de
mente sin éxito. b) El rey Joaquín, Gilgames), pero se alejan tan abier-
vasallo de N abucodonosor II, se tamente de los paralelos babilóni-
rebeló, el año 598/597, contra él cos en detalles característicos y en el
(2 Re 24,1-16), lo que provocó la enunciado teológico que no puede
conquista de Jerusalén y la deporta- hablarse de préstamos. Tampoco los
205 Babilonia, Imperio de

ejemplos de profecías de Mari o de riah 1,7-6,15», CBQ 67 (2005), págs.


Asiria fundamentan una dependen- 22-41; M. CoGAN (trad. y dir.), The
cia, pues lo único que testifican es Ranging Torrent: Historie al Inscrip-
un fenómeno religioso ampliamen- tionsJrom Assyria and Babylonia Re-
te difundido en el Oriente antiguo lating to Ancient Israel, Jr 2008.
que conoció en Israel una singular Wolfgang Rollig
acuñación. Aparecen también lejanos
parecidos literarios, por ejemplo, en 4. EL JUDAÍSMO EN BABILONIA
los Salmos, los Proverbios y el Libro Existe escasa información sobre
de Job que, una vez más, evidencian la comunidad judía que, después
fuertes divergencias en el contenido del Edicto de Ciro, permaneció en
y en los «arquetipos». Tan sólo la lista Babilonia (cf. entre otros el Archivo
de los patriarcas de gran longevidad de la familia Muraschu de Nippur).
(Gn 4,ls.17-26; 5,1-32) tiene paralelos No pasa de mera hipótesis la opinión
en la lista de los reyes sumerios, pero de que deben situarse en Babilonia
ambas pueden apoyarse en una co- los orígenes de la apocalíptica o del
mún tradición nómada con transmi- movimiento esenio del judaísmo.
siones orales.- En el derecho apare- Josefo sólo ofrece algunos episodios
cen algunas estipulaciones concretas aislados, por ejemplo, el traslado de
en el llamado /' Libro de la alianza dos mil familias judías, en torno al
(Éx 20, 22-23,13) ciertamente influi- 210 a.C., hacia Asia Menor, el intento
das, incluso en su formulación, por de los hermanos Anilai y Asinai por
normas jurídicas babilónicas. fundar su propia «ciudad» y la acepta-
• Bibliografía: TRE 5, págs. 67-79 ción por Herodes del ejército privado
(W. G. LAMBERT); S. FuNK, Die de Zamaris. Jananel (sumo sacerdote
juden in Babylonien, B 1902-1908; bajo Herodes) procedía de Babilonia.
R. R. WILSON, Genealogy and His- También por aquel mismo tiempo
tory in the Biblical World, NH 1977; debió llegar a Palestina, procedente
E. ÜTTO, Rechst-Geschichte der Re- de Babilonia, Hillel. El episodio de la
daktionen im Kodex Einunna und conversión al judaísmo de la casa real
im «Bundesbucb», Fri 1989; M. W. de Adiabene en el s. I d.C. es prueba
CHAVALAS y Y. LAWSON Jr., Meso- de la capacidad de atracción que ejer-
potamia and the Bible, GR 2002; cía el judaísmo babilónico. Algo más
O. LIPSCHITS y J. BLENKINSOPP tarde, pudo establecerse en el reino
(dirs.), judah and the Judeans in de los partos el exilarcado como di-
tbe New-Babylonian Period, Wino- rección central de los judíos, si bien
na Lake 2003; O. LIPSCHITS, The hasta después del 200 no se conoce
Fall and Rise of]erusalem: Judah un- el nombre de un exilarca, cuya fami-
der Babylonian Rule, Winona Lake lia descendía de David. La conquista
2005; M. J. Bons, «'Terrifying the del poder por los sasánidas hacia el
Horns': Persia and Babylon in Zeca- 200 supuso inicialmente una amena-
Balaán 206

za para la autonomía judía, hasta que S. SHAKED, vols. 1 y 2 para el perio-


pudo hallarse el compromiso, atribui- do talmúdico, Wi 1983; l. M. GAF-
do a Samuel, en virtud del cual se re- The ]ews ofBabylonia in the Tal-
NI,
conocía el derecho estatal judío como mudic Era, Jr 1990 (en hebreo).
derecho vigente. Rabinos llegados a Günter Stemberger
Babilonia en la época de la rebelión
de Bar Kokabá, que habían llevado
consigo, ya en los primeros años del BALAÁN
s. m, la Mishná, hallaron ocupación
sobre todo en la administración del (Hebreo l:l~7:P [bíteamJ). Constituye,
exilarca. En cambio, la fundación hasta el momento actual, un hecho
de las grandes academias de Sura, singular que una figura de la tradi-
Nehardea y Pumbedita, que la tra- ción bíblica como la de Balaán haya
dición fecha en esta época, refleja de sido confirmadatambién por fuen-
hecho la situación de etapas posterio- tes extrabíblicas, merced al descu-
res. Los contactos con las comunida- brimiento, el año 1967, en tell Deír
des cristianas, como los testificados 'Al/a(= Sucot, en Jordania oriental),
por Afrahat, eran más bien esporá- de una inscripción en un antiguo
dicos. A diferencia de los cristianos, dialecto arameo-cananeo. Balaán,
en términos generales los persas no hijo de Sepor, aparece aquí como
pusieron trabas a la práctica de la re- un «vidente» de dioses autóctonos,
ligión judía. Sólo en el s. v se regis- entre ellos El, que anuncia a sus de-
traron graves ataques, a los que los ju- votos el juicio, con la patente in-
díos respondieron con una rebelión. tención de evitarlo mediante la in-
Durante algún tiempo, las sinagogas tercesión de los dioses-SaddajTn y la
estuvieron cerradas y se suprimió el conversión de los afectados. Al final
exilarcado, pero ya a comienzos del de los dos complejos de textos me-
s. VI retornó la calma. Cuando, el año jor conservados, parece que el orá-
640, los árabes conquistaron el país, culo se convierte en anuncio de sal-
estaba ya completado en sus líneas vación. Desde el punto de vista de
esenciales el Talmud, la obra capital la historia de las formas, la inscrip-
de los rabinos de Babilonia. ción parece proceder, lo más tarde,
• Bibliografía: J. NEUSNER, A Histo- de finales del s. VIII a.C. y tiene un
ry of the ]ews in Babylonia, 5 vols., paralelo en los oráculos de bendi-
Le 1965-1970; ÍDEM, Aphrahat and ción de Nm 24,3-9.15-19. Balaán
]udaism, Le 1971; D. M. Gooo- es un anunciador de catástrofes de
BLATT, Rabbinic Instruction in Sa- Jordania oriental al que se remite,
sanian Babylonia, Le 1975; R. ZAD- como a su «padre», una comunidad
DOK, Tbejews in Babylonia during the de profetas asentada en Sucot. Al
chaldean and achaemenian periods, aceptar e incorporar esta tradición
Haifa 1979; Irano-fudaica, dir. por de Balaán en Nm 22-24, el anun-
207 Balanza

ciador de calamidades se transfor- auf aus jakob»: Spracb- und literar-


ma en dispensador de bendiciones wissenschaftliche Analyse der Bileam-
para Israel, que se veía enfrentado poesie, St. Ottilien 2001.
a la hostilidad de los habitantes de Hans-Peter Müller
Transjordania, al modo de Dt 23,5s.;
Jos 24,9; Neh 13,2. Donde Balaán
aparece, por el contrario, como un BALANZA
eficaz provocador de maldiciones
contra Israel, se le rebaja a la condi- Dispositivo para pesar, citada en
ción de «adivino» (Jos 13,22) o in- numerosas culturas como símbo-
ductor que desvía hacia la idolatría lo religioso. En la religión egipcia,
(Nm 31,16) y se le condena a muerte la imagen del peso de las almas en
(Nm 31,8; Jos 13,22). una balanza está atestiguada hacia el
·• Bibliografía: w. GROSS, Bileam. 1500 a.C. en el Libro de los muertos.
Eine literar- und formkritische Un- En presencia de Osiris, juez de los
tersuchung der Prosa in Num 22-24, muertos, se pone en uno de los pla-
M 1974; J. HüFTIJZER y G. VAN DER tillos de la balanza el corazón de la
KoOIJ, Aramaic Textsfrom Deir 'Alfa persona fallecida y en el otro una plu-
(Documenta et monumenta orientis ma, como símbolo de la verdad y del
antiquii 19), Le 1967; ÍDEM (dir.), derecho. Si las balanzas se mantienen
The Balaam Text from Deir 'Alfa en equilibrio, significa que las obras
Re-Evaluated. Proccedings of the In- del difunto concuerdan con el orden
ternational Symposium held at Leiden. moral. En el Antiguo Testamento y
21-24 Aug. 1989, Le 1991 (con bi- en el judaísmo temprano aparece la
bliografía); M. DELCOR, Le texte de imagen del peso de las palabras en
Deir 'Alfa et les oracles bibliques de Ba- la balanza (Si 28,25) o como símbo-
laam», VTS 32, Le 1981, págs. 53-73; lo del derecho (Prov 16,11 LXX). La
ÍDEM, «Bala'arn pátóráh, 'inter- idea de que Dios (o el Mesías) pesan
prete de songes' au Pays d'Ammon las obras de los hombres es frecuen-
d'apres Num 22,4; les témoignages te en la literatura paleotestamenta-
épigraphiques paralleles», Semítica ria tardía y entre los rabinos. En el
32 (1983), págs. 89-91; H. Roun- Nuevo Testamento, el término (to
LARD, La péricope de Balaam (Nom- (;;uyóv) sólo aparece en Ap 6,5 como
bres 22-24). La prose et les «oracles» imagen simbólica del encarecimiento
P 1985; H.-P. MüLLER, «Die Spra- de los artículos de primera necesidad
che der Texte von Tell Deir 'Alla im y del azote del hambre.
Kontext der nordwestsemitischen • Bibliografía: L. KRETZENBACHER,
Sprachen - mit einigen Erwágungen Die Seden-Waage, Klagenfurt 1958;
zum Zusarnmenhang der schwa- U. HAUSSERMANN, Ewige Waage,
chen Verbklassen», ZAH 4 (1991), Co 1962.
págs. 1-31; E. GAss, «Ein Stern geht [osef Schmid
Baltasar 208

BALTASAR queda incluido, en el acto del ban-


quete, en el contexto de una acción
(Arameo beté'esser, del acadio bel- común en la que siempre se puede
«Bel protege al rey»), hijo
sar[ra]-u$ur, «sublimar». El proceso de la torna de
y representante del último monar- alimentos, vinculado a determinadas
ca de Babilonia, Nabonid. Durante condiciones geográficas, climáticas,
la estancia de Nabonid en Tema, sociales y situacionales, se inserta en
Baltasar estuvo al frente de los asun- un marco existencial configurado a
tos de Estado (aunque sin el título nivel cultural y ético-individual im-
de rey). En su figura y en la tradi- pregnado de sentido del que, por otra
ción, históricamente insegura, de la parte, siempre es posible evadirse. En
conquista de Babilonia (Jenofonte, la configuración de la conducta co-
Ciropedia VII,5; Heródoto I, 191; municativa del banquete mediante
Is 21,4-9; Jr 51,39.57) se apoya el regulaciones estéticas y supraindivi-
material narrativo de Dn 5, donde duales acusadamente estilizadas de
se presenta a Nabonid como «hijo» los ademanes y los gestos que acom-
de Nabucodonosor. pañan a las acciones de comer y beber
• Bibliografía: NBL 1, págs. 267f. se refleja la capacidad creadora del
(M. GbRG); E. HAAG, Die Erre- uso y el disfrute de la comida. Las
tung Daniels aus der Ldu/engrube normas de conducta colectivas inten-
(SBS 110), St 1983. cionales y las actitudes emocionales
ErnstHaag al comer y beber (p. ej., demostracio-
nes de alegría o de tristeza), así corno
las prohibiciones que acompañan a
BANQUETE la comunidad de mesa, forman aquí,
entre otras cosas, elementos consti-
El banquete es una acción dotada de tutivos de una historia de la concep-
cierta solemnidad, configurada a tra- ción del banquete que van más allá
vés de la concurrencia y correspon- de una perspectiva antropológica cul-
dencia de unas determinadas carac- tural ahistórica.
terísticas fisiológicas y culturales que • Bibliografía: L. KANT, Anthropo-
acompañan a la comida y la bebida logie in pragmatischer Sícht (1798),
compartidas, en el ámbito de hábi- Akademie-Auslage 7, págs. 277-282;
tos alimentarios sociales vinculados a G. S1MMEL, «Soziologie der Mahl-
unas concretas circunstancias históri- zeit», en ÍDEM, Brücke und Tur, Sr
cas. Dado que la ingestión de alimen- 1957, págs. 243-250; H. PLESSNER,
tos, vitalmente necesaria para todos Anthropologíe der Sínne: Gesammel-
y cada uno de los individuos, remi- te Scbriften, vol. 3, F 1980, págs.
te, en una perspectiva antropológica 316-393; G. NEUMANN, «'[ede Nah-
fundamental, a todos los hombres, rung ist ein Symbol'», en A. VIERLA-
el rasgo individual de comer y beber CHER, G. NEUMANN y H. J. TEUTE-
209 Banquete cultual

BERG (dirs.), Kulturtehma Essen, B tado a un banquete cultual de tipo


1993, págs. 385-444 (bibliografía); convivial (1 Sam 1,21; 2,19; 9,12);
ÍDEM (dir.), Essen und kulturelle Iden- el zsebet: se acompaña de cantos de
titdt, B 1997. acción de gracias (Sal 107,22). Debe
Ansgar Paus asumirse también (con Rendtorff,
págs. 131s.) un banquete cúltico
para los tl'l,,?o/ {s"lamTm] (sacrificios de
BANQUETE CULTUAL comunión, 2 Sam 6,17s.; 24,25) con
l. EN LA HISTORIA DE LA RELIGIÓN Y EN LA FE- los que finalizaba el ni1:i17 ['otot, holo-
NOMENOLOGÍA RELIGIOSA. 2. ANTIGUO TESTA- causto] oficial. Estos dos géneros de
MENTO Y JUDAÍSMO. 3. PROTOCRISTIANISMO Y sacrificio fueron más tarde desplaza-
EN LA IGLESIA PRIMITIVA. dos por los zrebah-s•lamTm celebrados
en el templo de Jerusalén (Lv 22,21),
l. EN LA HISTORIA DE LA RELIGIÓN de modo que los banquetes cúlticos
Y EN LA FENOMENOLOGÍA RELIGIOSA se fueron refugiando cada vez más
En la historia de la religión y en la en el ámbito de las experiencias lo-
fenomenología religiosa «comer y be- cales. El banquete cultual de la fies-
ber. . . son un genuino sacramental. ta de passah (en la época posterior
No es posible establecer una nítida se- celebrada ya sólo en el templo) ser-
paración entre el sacramental y el sa- vía para mantener vivo el recuerdo
cramento» (Van der Leeuw, pág. 408). de la salida y la liberación de Egipto
Deben entenderse como banquetes (Éx 12,14). Los? esenios, que se ha-
cúlticos y distinguirse claramente de bían distanciado del templo, confi-
las comidas normales los banquetes guraron sus propias comidas comu-
acompañados de ritos o de ceremo- nitarias diarias a continuación del
nias cúlticas. Para estas últimas debe servicio litúrgico de la oración como
asumirse una conexión o vinculación banquetes cultuales de acuerdo con
genética con el ? sacrificio. El rasgo la pureza levítica y bajo dirección sa-
distintivo característico del banquete cerdotal (STEGEMANN, págs. 264ss.).
cúltico es la comunión de mesa con Tras la desaparición del templo, la
Dios, que puede ser entendida como celebración del banquete de la passah
convivium (se entrega a Dios una par- (en la noche del seder) en familia, sin
te de lo sacrificado y los comensales sacrificio del cordero pascual, asu-
consumen el resto) o como comrnu- mió las funciones esenciales de un
nio (en el banquete, la comunidad banquete cúltico.
participa de Dios mismo, teofagia).
3. PROTOCRISTIANISMO
2. ANTIGUO TESTAMENTO Y EN LA IGLESIA PRIMITIVA
Y JUDAÍSMO En virtud de la distinción entre la
El n~¡ [zrebalJ], sacrificio cruento pa- ? Cena del Señor y las restantes co-
leoisraelita, está claramente orien- midas normales, Pablo testifica la
Bar jesús 210

concepción de la ? eucaristía como lige Mahl im Glauben der Volker,


banquete cultual (1 Cor 11,29.34) Gt 1950; G. VAN DER LEEUW, Phd-
del tipo de communio (1 Cor 10,16s.). nomenologie der Religión, Tu 21956;
Es probable que fuera en Antioquía F. HEILER, Erscheinungsformen und
donde asumió su configuración Wesen der Religion, St 1961, págs.
concreta, con el encargo del recuer- 248-266; R. RENDTORFF, Studien
do y el mandato de su repetición. zur Geschichte des Opfers in Israel
Mientras que el banquete cultual no (WMANT 24), Nk 1967; G. Wr-
reviste por sí mismo ninguna cuali- DENGREN, Religionsphdnomenolo-
dad representativa, esta condición le gie, B 1969, págs. 303-320; H.-J.
adviene a la eucaristía (1 Cor 11,26: KLAUCK, Herrenmahl und bellenis-
anuncio de la muerte de Jesús) en tische Ku!t (NTA 15), Ms 21986;
virtud de la repetición de la fracción H. STEGEMANN, Die Essener, Qum-
simbólica del pan, que recuerda la ran, johannes der Tdufer und [esus,
muerte del Señor y se la apropia en Fr 1993; H.-J. KLAUCK, Die religio-
su última Cena, y de la oración de se Umwelt des Urchistentums, vol. 1,
acción de gracias pronunciada en Sr 1995, págs. 27-35, 45-49; D. ZEL-
esta ocasión. En este nivel se da una LER, Geddcbnis des Leidens. Eucha-
semejanza estructural con los ritos ristie und antike Kulttheorie: Vorge-
dramáticos de los cultos mistéricos schmack. FS Th. Schneider, Mg 1995,
en la medida en que éstos recuer- págs. 115-124.
dan los sufrimientos del dios vene- Gerhard Dautzenberg
rado en el culto (testificados en los
casos de Adonis, Osiris, Dionisos y
Attis) (Zeller, págs. 122ss.) y, con BAR JESÚS
ello, un punto de conexión para
la teología mistérica de la antigua (Segundo nombre Elimas), mago
Iglesia (Heiler, págs. 254ss.). El y falso profeta judío, que intentó
temprano aislamiento del marco de impedir que el procónsul Sergio
las acciones eucarísticas frente a la Paulo, gobernador de Chipre, es-
comida normal de la que durante cuchara el mensaje cristiano, por
algún tiempo estuvo acompañada lo cual el apóstol Pablo le castigó
(1 Cor 11,26: µE'ta 'to 6n1tvfjcrm) con la ceguera (Hch 13,6ss.). En
posibilitó la posterior configuración lugar de Elimas (cuya significación
sacra, aunque a costa de pasar a un se discute: sabio, intérprete de sue-
segundo plano algunos de los aspec- ños, mago, vidente, obstruccionis-
tos esenciales de la comida comu- ta), algunos exégetas, apoyándose
nitaria. ? Ágape, Fracción del pan, en testimonios de textos occiden-
? Multiplicación de los panes. tales, leen Hetoimas (o Hetoimos)
• Bibliografía: TRE 1, págs. 43-47 y sugieren que debe identificársele
(A. V. STR0M); F. BAMMEL, Das hei- con el mago judío chipriotaAtomos
211 Barrabás

(Josefo, ant. XX, 142). Pero en el págs. 603s.; R. PESCH, Simon-Pet-


mismo Flavio Josefo la vera lectio rus, St 1980.
es Simona. Paul-Gerhard Müller
• Bibliografía: LTHK2 1, pág. 1245;
E. HAENCHEN, Die Apostelge-
schichte, Go 1977, págs. 381-389; BARRABÁS
H. ScHRECKENBERG, Flavius Jo-
sephus und die lukanische Schrif (Arameo: «Hijo del padre»), nom-
ten. FS K H. Rengstorf Le 1980, bre personal judío, frecuente (Bill
págs. 198s.; R. PESCH, Die Apos- 1,1031). Según Me 15,6-15 par.,
telgeschichte, Teil-Band 2, Z 1986, Hch 3,13ss. fue un rebelde y asesi-
págs. 19-27. no, amnistiado por Pilato en lugar
Heinz Schreckenberg de Jesús a petición del pueblo. Una
lectio difficilior de Mt 27,16 le llama
Jesús Barrabás. Según Jn 18,39s. era
BARIONA salteador, lo que puede interpretarse
en el sentido de que se trataba de un
Nombre que Mt 16,17 aplica al após- combatiente de la resistencia políti-
tol Simón Pedro (Cefas). Numerosos ca. Es posible que, en el clima de te-
manuscritos escriben este nombre rror de los zelotas, Barrabás hubiera
separado: «Bar lona». Se discute si el sido encarcelado aun siendo inocen-
arameo «hijo de Jonás» (patroními- te y que por esta razón la multitud
co) puede interpretarse como abre- le eligiera ante la residencia del pro-
viación de Bar Iochanan, «hijo de curador como candidato a la amnis-
Juan», de manera análoga a Jn 1,42; tía. En contra de la hipótesis de una
21,15; EvHeb 9, porque no puede inserción posterior de la perícopa de
aducirse ningún pasaje a favor de Barrabás en el conjunto de los relato
esta hipótesis. El concepto arameo de Marcos, R. Pesch y D. Dormeyer
barjo(a) significa «rebelde, terroris- subrayan su pertenencia originaria a
ta, violador de la ley», y se aplicaba la historia de la pasión premarcana.
a los zelotas (bGittin 56a). Es du- El relato se apoyaría, por tanto, en
doso que pueda asignársele a Pedro una información histórica.
esta acepción. - Resulta poco con- + Bibliografía: EWNT 1, págs. 471s.;
vincente considerar a Pedro simpati- NBLEx 1, págs. 239s.; BHH págs.
zante de los zelotas aduciendo como 196s.;J. BLINZLER, Der Prozess fesu,
prueba su manejo de la espada en Rb 41969, págs. 301-320 (con biblio-
Jn 18,10. grafía); A. BAJSIC, «Pilatus, Jesus und
• Bibliografía: O. CuLLMANN, Pierre, Barabbas», Brn 48 (1967), págs. 7-28;
disciple, apótre, martyr, Neuchátel P. WINTER, On the Tria! ofjesús,
1952 (trad. castellana: San Pedro, B 21974, págs. 131-143; HTHK
Ba); EWNT 1, pág. 474; TRE 3, 2/2, págs. 459-468 (R. PESCH);
Bartolome, apóstol 212

H. HENGEL, Die Zeloten, Lo-Co le atribuía a Natanael en Oriente


21976; W. STENGER, «Bernerkun- el título de apóstol (p. ej., EpAp).
gen zum Begriff 'Rauber' im NT e) El Nuevo Testamento no propor-
und bei Flavius josephus», BrKI 37 ciona ningún otro dato de la tradi-
(1982), págs. 89-97; EKK 2/2, págs. ción para la biografía de Bartolomé.
296-305 (J. GNILKA); D. DoRMEY- Abundan, en cambio, las noticias de
ER, Die Passion Jesu als Verhaltenmo- las leyendas. Según Eusebio, h. s. V,
dell, Ms 1974, págs. 179-186. 10,3, predicó en la India, donde dejó
Paul-Gerhard Müller a los cristianos el evangelio hebreo de
Mateo, que Pantano de Alejandría
habría visto en aquellas regiones a
BARTOLOME, APÓSTOL finales del s. 11. Le pretenden tam-
bién como misionero suyo, además
a) Bartolomé es un nombre patro- de la India, Mesopotamia, Partía,
nímico arameo bar talmaj (shijo de Licaonia y la Gran Armenia. En
Talmay, del que abre los surcos»; los Hechos de los apóstoles apócri-
cf. Nm 13,22: Talmay, hijo deAnac; fos se le sitúa junto a otros apóstoles
2 Sam 3,3: nombre de un rey de misioneros: en ActAnd, al lado de
Guesur). En el Nuevo Testamento es Andrés, en los países ribereños del
miembro del círculo de los Doce de mar Negro (esto mismo reclaman
Jesús y apóstol. Sólo se le menciona para Mateo los ActMt), al lado de
en las listas de los Doce o respectiva- Felipe en ActFlp, en Hierápolos y
mente de los doce apóstoles (J' Doce) Licaonia. Los Hechos coptos, árabes
de los evangelios (Me 3,18; Mt 10,3; y etíopes localizan su actividad en
Le 6,14) y de los Hch (1,13). los «oasis» de Egipto. Las tradiciones
b) A partir del s. IX en Oriente y del acerca de su martirio varían desde la
s. XI también en Occidente, se le decapitación a la crucifixión, orde-
identifica con Natanael, porque este nada por Astyages, en Albanópolis
segundo aparece citado en el evan- o en Urbanópolis (= Eruantasat)
gelio de Juan (1,45-49) junto con de Armenia, en represalia por ha-
/' Felipe, y en las listas de los Doce ber convertido al cristianismo a su
van emparejados precisamente Felipe hermano, el rey Polibio. En la re-
y Bartolomé. Esta equiparación res- gión siria bajo dominio persa exis-
ponde al intento de atenerse a doce tía una tradición sobre el sepulcro
apóstoles, a pesar de que las tradicio- de Bartolomé.
nes de los nombres sobrepasa esta ci- • Bibliografía: EWNT l, págs. 475s.;
fra. Se pensaba que Natanael, uno de NBL l, pág. 246; U. HozMEI-
los primeros llamados, formaba tam- SER, «N athanael fuitne idem ac
bién parte de los Doce y se le insertó S. Bartholornaus?», Brs 21 (1940),
en este círculo mediante su identifi- págs. 28-39.
cación con Bartolomé. Ya en el s. 11 se RudolfPesch
213 Baruc

BARUC en traducciones secundarias, cita a


Baruc como autor, pero todo se redu-
(Hebreo -;¡n;i [bariJkJ, «bendito»), ce a la mención de su nombre. El es-
a) Es la abreviación de un nombre crito consta de tres partes, diferentes
personal que aparece en las listas de entre sí en razón del tema y del con-
Nehemías: en 3,20, en la construc- tenido: oración penitencial 1,15-3,8;
ción de la muralla; en 10, 7 es un panegírico de la sabiduría 3,9-4,4;
sacerdote; en 11,5 un hombre judío. cánticos de consolación 4,5-5,9. Una
b) Baruc el secretario (Jr 36,22), hijo introducción antepuesta (1,1-14) fue
de Nerías y hermano de Serayas ampliada más tarde y referida a la
(Jr 51,59), fue el confidente y ayu- destrucción de Jerusalén (586 a.C.),
dante de ,l' Jeremías, a quien el aunque inicialmente debió limitarse
profeta entregó en custodia el do- a hablar del origen y de la utilización
cumento de compra de un campo de la oración penitencial, que depen-
(32,13ss.). Escribió, al dictado del de de Dn 9,4-19, de pasajes deutero-
profeta, profecías amenazadoras, nómicos y de Jeremías. El panegírico
las leyó ante el pueblo en el templo de la sabiduría recurre a Job 28, Prov
y luego en presencia de los funcio- 1-9 y Si 24. Los cánticos de consuelo
narios y tuvo que ocultarse, al igual toman ideas y palabras de Jeremías y
que Jeremías, para eludir el castigo de Is 40-66. Al principio, estas tres
del rey, informado de aquella lectu- partes fueron independientes entre
ra. Cuando Joaquín quemó, página a sí, pero ahora aparecen unidas me-
página, aquel rollo, volvió a copiar de diante textos corchete (3,1-8; 4,3.4)
nuevo los oráculos y añadió muchos o alusiones retrospectivas (3,10.12;
otros (Jr 36). Recibió un vaticinio 4,10.15). Dado que en la parte I fal-
favorable que le garantizaba la super- ta la esperanza de la resurrección,
vivencia tras el castigo de Jerusalén debió surgir en una etapa anterior
(Jr 45). Después del asesinato del go- a los macabeos. En la parte II, la sa-
bernador Godolías, fue arrastrado a biduría de Israel es la ley, como en
Egipto, junto con Jeremías, por los Si 24, y su fecha de composición se
judíos que buscaron refugio en este sitúa, por tanto, en torno al 200 a.C.
país (43,7). Bar 1,1 le presenta es- En la parte III, 5,8 concuerda con
cribiendo en Babilonia el libro de su Sal 11,5, de modo que esta sección, y
nombre. Algunos exégetas suponen con ella el libro en su conjunto, debe
que participó en la redacción del li- datarse hacia mediados del s. 1 a.C.
bro de las profecías de Jeremías (el Baruc interpreta los sufrimientos del
llamado «rollo primitivo» o capítulos pueblo como castigo por sus faltas,
narrativos, especialmente 36-45). exhorta a la penitencia y a la obser-
e) El Libro deuterocanónico de Ba- vancia de la ley, que es camino de
ruc, sin duda redactado en hebreo, vida, y promete a la ciudad, entre-
pero sólo conservado en griego y gada a lamentaciones, una renova-
Basá 214

da salvación. - En la Vulgata se le y exterminó la casa de Jeroboán


ha añadido a Bar, como capítulo 6, (1 Re 15,27-30). En un conflicto
una Carta de Jeremías, que el pro- fronterizo con Asá de Judá, consi-
feta habría escrito con destino a los guió reconquistar por algún tiempo
desterrados de Babilonia. Contiene Ramá (1 Re 15,16-22). Aunque, de
una amonestación frente a los cultos acuerdo con el esquema de la crítica
idolátricos y fue redactada en torno deuteronomista estereotípica, se di-
al 300 a.C. Tras describir la situación rige contra él un anatema profético
y el tema (vs. 1-6), sigue, en diez sec- (1 Re 16,1-4), murió de muerte na-
ciones, un rechazo frontal de la divi- tural y fue sepultado en Tirsá.
nidad de las imágenes de los dioses • Bibliografía: NBL 2, pág. 248 (A. R.
(6, 7-72), cada una de las cuales con- MüLLER); ANcBD 1, págs. 558s.
cluye con la confesión: no son dioses. (D. T. ÜLSON).
Bar y EpJr son mensajes escritos que . Reinhold Bohlen
exhortan mediante argumentos to-
mados de textos de la Escritura. ·
• Bibliografía: O. EissFELD, Ein- BASÁN
leitung in das AT, Tu 31964, págs.
(Hebreo lo/~¡:) [(hab-)basan], griego
802-806 (con bibliografía); A. H. J.
GuNNEWEG, Das Bucb Barucb, Gt Bmavcxia [y Traconítide], hoy en-
1975, págs. 161-181; B. N. WAM- Nuqra, altiplanicie entre /' Galaad y
BACQ, «L'unité du livre de Baruch»,el l' Hermón, el /' Golán y/' Jaurán.
Brn 47 (1966), págs. 574-576; P.M. Copiosas lluvias y un suelo fértil de
BoGAERT, «Le personnage de Baruch origen volcánico fueron la causa de
su proverbial densidad de población
et l'histoire du livre de Jéremie. Aux
origines du livre deutérocanonique (Dt 3,4s. y otros), de sus extensos en-
de Baruch», TU 126 (1982), págs. cinares (Is 2,13; Ez 27,6; todavía que-
73-81. J. ScHREINER, NEB (con bi- dan restos en las laderas meridionales
bliografía); O. H. STECK, Das apo- y occidentales del Jaurán) y sus abun-
kryphe Baruch-Bucb (FRLANT dantes pastos (Miq 7,14), donde pas-
160), Go 1993 (con bibliografía). taban rebaños de vacas especialmen-
te bien alimentadas (Am 4,1). Según
1 Re 4,13, una parte de Basán perte-
BASÁ necía a Israel (l' Argob), pero ya no
según 1 Re 22. No se sabe con cer-
(Hebreo ~o/V'.¿). [ba'sa'J, formación teza hasta dónde consiguió penetrar
nominal con ayuda de una forma en este territorio Jeroboán II en el
abreviada de Baal), rey del reino del curso de sus luchas contra los l' ara-
Norte (h. 906-883 a.C.), con capital meos. En la época postexílica se re-
en Tirsá. Usurpó (de acuerdo con clamó la totalidad de la región como
una predicción profética) el trono «Tierra prometida» mediante la fic-
215 Bautismo

ción de la conquista del reino de Og La ceremonia de rociar al místico


y su asignación a la mitad de la tribu aovillado en una cueva con la sangre
de Manasés (Nrn 21,33ss.; 32,33-42; del toro o del carnero sacrificados
Dt 3,1-20; cf también Nrn 34,7-11; (taurobolium o criobolium) practi-
Ez 47,15-18). 1 Mac 5,24-44 da por cada en el culto de Attis-Cibeles se
supuesta la existencia de comunida- orientaba a la renovación de la vida.
des judías en Basán pero, por lo de- Existe controversia sobre si se daba
más, en este pasaje se le identifica con aquí un contenido referido a la tras-
la Galaad del Antiguo Testamento. cendencia, por ejemplo la idea de un
• Bibliografía: J.G. WETZSTEIN, Rei- «renacimiento sobrenatural».
se-Bericht über Hauran und die Tra- En el judaísmo, la ? torá de la
chonen nebst einem Anhang über die purificación levítica prevé nume-
sabdischen Denkmdler in Ostsyrien, rosos baños. La inmersión de los
B 1860; Abel, Géographie de la Pa- prosélitos -surgida de la necesidad
lestine I, P 1933-37, págs. 275, 377; de que el convertido elimine su im-
EJ IV, págs. 291-293; M. WüsT, Un- pureza cultual- alcanza en la época
tersuchungen zu den siedlungsgeogra- neotestarnentaria el estatus de un
phischen Texten des A/ten Testaments, rito formal, complementario de la
vol. 1: Ostjordanland, Wi 1975. ? circuncisión, para ser aceptado
Ernst Axe! KnaufBelleri corno miembro del pueblo de Dios.
Las lustraciones usuales practica-
das bajo diversas formas en el mo-
BAUTISMO vimiento bautismal siriopalestino,
l. EN LA HISTORIA DE LAS RELIGIONES. 2. EN sobre todo en agua corriente (man-
LA PERSPECTIVA BÍBLICA. deos), al igual que las diariamente
llevadas a cabo en la comunidad de
l. EN LA HISTORIA ? Qurnrán, responden a una radi-
DE LAS RELIGIONES calización del sistema simbólico de
Los ritos de subrnersión, inmersión, la pureza, con el paralelo distancia-
perfusión y aspersión para conseguir miento del culto sacrificial.
la salvación, de iniciación (ritos de Sobre este telón de fondo conden-
pasaje) y, sobre todo, de purificación sa ? Juan Bautista su predicación
sacra gozan de amplia difusión en la escatológica de penitencia en la lla-
historia de las religiones, especial- mada (en principio dirigida a todo
mente en conexión con ríos sagrados Israel) a un bautismo de penitencia
y, en el campo neotestarnentario, de un cuño especial: cada individuo
dentro del ámbito de las religiones se somete (sobre todo en el Jordán) al
rnistéricas y del entorno bautismal acto de la inmersión llevada a cabo
judío. Los baños rituales, por ejem- por aquel profeta excepcional envia-
plo en el culto de Mitra o de lsis, ser- do por Dios (o en su mismo sentido)
vían corno lustración preparatoria. y alcanza así, con el perdón de los
Bautismo 216

pecados, la posibilidad de la recon- cristianismo primitivo se esforza-


ciliación en el juicio de Dios a punto ba, por consiguiente, por distin-
de llegar. El mismo Jesús, bautizado guir su «bautismo en el Espíritu»
por Juan, reclama que con el men- del «bautismo de agua» del Bautista
saje de la basileia lleva la misión del con el que era, al parecer, en los
Bautista hasta su meta bajo el signo inicios, perfectamente canjeable
del teocentrismo del abbá y renun- (Hch 18,24-19,7 y otros). El bautis-
cia, por consiguiente, (¿al menos mo general y desde el principio ha-
durante su proclamación indepen- bitual queda vinculado al anuncio
diente?) al bautismo de penitencia. profético a través del bautismo del
El cristianismo, que en su fase más Espíritu de Juan (Me l,7s.; Hch 1,5)
temprana se entendía a sí mismo en y de la correspondiente instruc-
línea de continuidad con el movi- ción del Resucitado (Mt 5 28,19;
miento de Juan Bautista, asumió cf. Me 16,15s.).
aquel bautismo como el simbolis- b) a) El temprano giro «en (di;)
mo real inmediato de la apropiación el nombre del Señor Jesús» y otros
de la salvación, lo administró a la (p. ej., Hch 8,16; 10,48; 19,5; Rom
luz del acontecimiento pascual, «en 6,3; 1 Cor 1,13.15; 6,11), de clara
nombre de Jesús», lo unió con él en acuñación cúltica, señala la vincu-
el don del Espíritu y lo amplió hasta lación elemental del bautismo y del
convertirlo en el sacramento especí- bautizado con el acontecimiento
fico de la iniciación cristiana. salvífica personificado por Cristo;
la denominación marca el nuevo
2. EN LA PERSPECTIVA BÍBLICA ámbito de dominio al que es trasla-
a) La conciencia de una nueva crea- dado el bautizado (cf. 1 Cor l,12s.;
ción teológica se manifiesta en la Gál 3,26-29; Sant 2,7). Ya en el s. I
reacuñación del verbo ~an-cí~nv y se empleaba (en Siria) la fórmula
en los sustantivos ~ánncrµa, ~a1t- triádica (Mt 28,19). - ~) Es común
ncrµói; (no traducidos al latín), de a todo el cristianismo la conexión
ordinario reservados al bautismo de (en parte mediada: Hch 8,15ss.;
Juan y al cristiano. La unidad de 10,44-48) del bautismo con la re-
origen con el bautismo de Juan ex- cepción del /' Espíritu Santo del
plica la semejanza de la estructura fin de los tiempos, con sus mani-
ritual y de la orientación escatoló- festaciones visibles y con sus dones
gica y soteriológica. La acuñación en la vida de los bautizados (p. ej.,
a través del acontecimiento Cristo Hch 2,38; 2 Cor 1,22; Ef l,13s.;
se muestra en el hecho de que se Heb 6,4), que encuentra su expre-
espera la /' parusía de Cristo como sión ritual en la /' imposición de las
el acontecimiento pendiente y de manos (Hch 8,14-19; 19,5s.; Heb
que el /' perdón de los pecados está 6,2). - y) En la medida en que en el
anclado en su muerte salvífica. El Nuevo Testamento la > fe es la res-
217 Bautismo

puesta confiada y creyente del hom- de perdón de los pecados y santi-


bre a la acción salvífica de Dios en ficación (Hch 22,16; 1 Cor 6,11;
Cristo, está esencialmente coordina- Ef 5,26; Heb 10,22), salvación
da con el bautismo (bajo múltiples (Tit 3,4ss.; 1 Pe 3,20s.; Me 16,16),
formas, por ejemplo, Hch 8,12s.; sello escatológico (2 Cor 1,22;
Rom 6,3-9; 10,9-13; Me 16,16). Al Ef 1,13; 4,20; 2 Clem 8,6), ilumi-
parecer, ya en el primer cristianismo nación (Heb 6,4; 1 Pe 2,9), unción
existía una confesión de fe (Heb 3,1; (1 Jn 2,20.27; cf. 2 Cor 1,21s.), nue-
4,14; 10,22s.; cf. 1 Tim 6,12s.; 1 Jn vo nacimiento (Jn 3,3-7; Tit 3,5;
4,15) como parte del bautismo, al 1 Pe 1,3.23).
igual que existían formas de cate- e) Pablo profundiza cristológicamen-
quesis prebautismal (Heb 6,1-6; te en la interpretación del bautismo
Did 7,1) y tal vez también la corn- que ofrecía la tradición y la sitúa en
. probación de la existencia de posi- el centro de su soteriología: el bau-
bles impedimentos (cf. Hch 8,36; tismo, en cuanto un «ser enterrado»
10,47; 11,17; Clemente, homilía con Cristo, otorga participación
13,5,1; 11,2: KCüAÚnv). La prima- simbólica real en su muerte y (en el
cía de la iniciativa salvífica divina futuro) su resurrección (Rom 6,3-8;
y la imagen corporativa del hombre cf. Gál 2,19s.), fundamenta la comu-
del cristianismo primitivo, tal como nión y la comunidad entre los bau-
se manifiesta por ejemplo en la lla- tizados y Cristo, el «ser-en-Cristo»,
mada fórmula oikos (Hch 16,30-34; y capacita así para una existencia
1 Cor 1,16 y otros) o en la costum- viva, libre, pneumática en el mun-
bre corintia del /' «bautismo por do (Rom 6,1-11; 1 Cor 10,1-13). Col
los muertos» (1 Cor 15,29; cf. 1 (2,11-15; 3,1-4) y Ef (2,4-7) prolon-
Cor 7,14) parecen indicar que no gan esta línea: el bautizado tiene ya
era necesaria una decisión de fe in- ahora participación en la vida resu-
dividual como presupuesto para la citada de Cristo y, a una con ello, en
recepción del bautismo. Pero no la realidad divina.
puede afirmarse con seguridad que d) En Hch se acentúa la unidad en-
existiera ya en el protocristianismo tre la acción bautismal eclesial y la
el bautismo de los niños. - o) Como actividad apostólica promovida por
rito de iniciación (en lugar de la cir- el Espíritu. Contempla los inicios
cuncisión: Col 2,llss.), el bautismo de la administración cristiana del
inserta a cada individuo en la co- bautismo en el acontecimiento de
munidad de la EKKAr¡cría y los reú- Pentecostés (2,37-42). La difusión
ne para formar un pueblo de Dios universal del cristianismo se refleja
de judíos y gentiles (Hch 2,41-47; en el avance victorioso del bautismo:
1 Cor 12,13; Gál 3,27s.; Ef 4,4s.). tras la predicación de /' Felipe, es
Se dan además otras varias interpre- administrado en Samaria y comple-
taciones: purificación en el sentido mentado, después de la intervención
Bautismo de Cristo 218

de los apóstoles, con el envío del fe del cristianismo primitivo (p. ej.,
Espíritu (8,4-17); en el bautizo del Rom 10,9; Ef 5,14). El motivo del
etíope temeroso de Dios (8,26-40) bautismo fue empleado también
y del centurión romano Cornelio en sentido metafórico para des-
(10,236-48) se hace realidad lavo- cribir la muerte (Me 10,38s. par.;
luntad salvífica de Dios a favor de Le 12,50).
todos los pueblos. La integración • Bibliografía: TttWNT 1, págs.
de /' Apolo (18,24-28) y el bautizo 527-544; EWNT 1, págs. 459-469;
de los discípulos en Éfeso (19,1-7) BTttW, págs. 530-534; J. THOMAS,
documentan la unidad de la Iglesia Le mouvement baptiste en Palestine
frente al estadio, ya obsoleto en la et Syrie, Gembloux 1935; G. BEAs-
historia de la salvación, del bautis- LEY-MURRAY, Baptism in the New
mo de Juan. Testament, Lo 1962; S. LEGASSE,
e) También el círculo joaneo se si- «Baptérne des juifs prosélytes et bap-
túa en el continuum de la común térne chrétien», BLrTE 77 (1982),
teología cristiana bautismal. Hoy págs. 3-40; ÍDEM, Naissance du bap-
día se considera improbable la exis- teme, P 1933; G. BARTH, Die Tau-
tencia (en sus capas más antiguas) fe in frühchristliche Zeit, Nk 1981;
de una tendencia antisacral en Jn. K. RuooLPH, Antike Baptisten, B
Entre sus aspectos específicos se 1981; U. ScHNELLE, Gerechtigkeit
cuenta la notable relativización del und Christus-Gegenwart, Go 21986.
bautismo de Juan (en competencia Knut Backhaus
con círculos bautismales), el motivo
de Jesús que administra el bautismo
(Jn 3,22-26; 4,lss.), la insistencia en BAUTISMO DE CRISTO
el nuevo nacimiento del «agua y el
espíritu» (3,3-7) y el anclaje del bau- Uno de los datos básicos seguros de
tismo en la muerte salvífica de Jesús la ½ta ]esu es que entre el 26 y el
(Jn 13,3-11; 19,34; 1 Jn 5,6ss.). 29 d.C. recibió en el Jordán el bau-
j) La importancia, anclada en la tismo de penitencia proclamado por
existencia misma, del bautismo en /' Juan Bautista y se unió así, por
la vida de la primitiva Iglesia se ma- tanto, a su movimiento de conver-
nifiesta en la diversidad de las de- sión teocéntrico-escatológico. Las
nominaciones y de las imágenes fuentes· no apoyan las especulacio-
presente en la rememoración parené- nes que la investigación de la vida
tica del bautismo (p. ej., 1 Cor 6,11; de Jesús ha vinculado a este suceso
Rom 6,3-14; Ef 5,8.25s.; Col 3,9ss. (p. ej., acerca de una concreta fina-
y sobre todo 1 Pe) y en la influen- lidad penitencial de Jesús), ni la te-
cia ejercida por las fórmulas bautis- sis de cuño psicológico sobre una
males, originariamente aclimatadas vivencia de llamada, ni el supuesto
en el culto, sobre el lenguaje de la de una leyenda cultual etiológica o
219 Bautismo de Cristo

de un caso litúrgico modélico del gico en la exclamación del centurión


bautismo cristiano. Más bien, inter- ante el Crucificado (15,39). Mientras
pretan el bautismo de Cristo toma- que Me limita la visión y la audición
do de una tradición premarcana en sólo a Jesús, las referencias sinópticas
sentido decididamente cristológico. laterales entienden probablemente la
Aquí se muestra, por un lado, que apertura y la voz del cielo como ma-
en el bautismo de Cristo se ha per- nifestación pública. En Mt 3,13-17,
cibido con creciente claridad como Juan Bautista, aun insistiendo en su
un problema cristológico derivado de inferioridad, bautiza a Jesús, pero
la superioridad del Bautista respec- sólo porque así se lo indica el propio
to de Jesús (p. ej., Mt 3,14s.) y de la Jesús, que interpreta este suceso (de
definición de este bautismo «para el manera característicamente mateana)
perdón de los pecados» (p. ej., EvI-Íe como «cumplimiento de la justicia»;
según Jerónimo, Adversus Pelagium en lugar de la fórmula de predicación
3,2). Por otro lado, y también en me- en segunda persona, en Mt 3,17 (y a
dida creciente, este bautismo sirvió diferencia de Me/Le) figura la fór-
como escena disclosure (escena de mula de identificación en tercera per-
revelación) central con la que cada sona del singular. Le 3,21s. menciona
uno de los escritores manifestaba los el bautismo de Cristo sólo de pasada
motivos cristológicos que considera- y destaca que fue la oración de Jesús
ba más importantes. Ya el relato pre- la que proporcionó la ocasión para
marcano emplea el recurso literario la proclamación. En Jn 1,29-34 no
de la visión explicativa para presentar se describe el bautismo de Jesús,
el bautismo de Cristo desde su ver- sino que únicamente se le da por su-
tiente epifánica: en una visión -de puesto en el testimonio del Bautista,
cuño escatológico- percibe Jesús el cuyo bautismo de agua está entera-
descenso desde los cielos abiertos del mente al servicio de la revelación del
Espíritu Santo en forma de paloma y Cordero de Dios (que quita el peca-
en la audición concomitante su pro- do del mundo) y que, instruido por
clamación (improbablemente: adop- Dios, puede identificar, mediante el
ción) como «Hijo amado» de Dios descenso del Espíritu sobre Jesús, al
(resonancia de Sal 2,7; Gn 22,2; que bautiza en espíritu. La tendencia
Is 42,1: ¿influencia del motivo del a marginar el bautismo de Jesús en
Siervo de Yahveh?). Con esta esce- beneficio de la concomitante revela-
na de revelación inicia Me (desde la ción de Cristo se prolonga en la lite-
perspectiva del lector) la actuación ratura postneotestarnentaria. Los ti-
pública y revestida de autoridad del pos de interpretación preferidos son:
Hijo de Dios y abre así a la vez una solidaridad con los pecadores, ima-
serie de cristofanías, al principio gen anticipada de la muerte expia-
ocultas (especialmente 9,2-10), que toria, tipo del sacramento del bau-
encuentran su punto final soterioló- tismo cristiano. Los propugnadores
Bautismo de sangre 220

del adopcionismo y del gnosticismo asemejaban a él incluso en su muerte


invocan el bautismo de Cristo para (Rom 6). Si, por tanto, en épocas de
apuntalar sus correspondientes cris- persecución, un catecúmeno aún no
tologías. En visión bíblica y teológica bautizado se mantenía fiel a la comu-
global, el bautismo de Cristo revela la nión con Cristo hasta la consecuen-
filiación divina de Jesús (l' Hijo de cia final del martirio, se entendía que
Dios) justamente en la dimensión de este testimonio sustituía al bautismo
la comunidad-comunión con los pe- (por agua).
cadores y de la donación del Espíritu • Bibliografía: N. BROX, Zeuge und
que le capacita para su envío proexis- Mdrtyrer. Untersuchungen zurfrüh-
tente y revestido de·autoridad plena christlichen Zeugnisterminologie, M
desde el Padre. 1961; TH. BAUMEISTER: Die An-
• Bibliografía: F. LENTZEN-DEis, Die fii.nge der Theologie des Martyrium,
Taufe Jesu nach den Synoptischen, F Ms 1980; HDG 4/2.
1970; D. BERTRAND, Le baptéme ]ose/ Weismayer
de [ésus, Tu 1973; A. V6GTLÉ, Of
fenbarungsgeschehen und Wirkungs-
geschehen, Fr 1985, págs. 70-108; BEELZEBUB, BEELZEBUL
M. SABBE, «Le baptérne de Jé- ? Demonio.
sus», SN 18 (1991), págs. 105-135;
U. MELL, «[esu Taufe durch Jo-
hannes (Mk 1,9-15) - zur narrati- BELÉN
ven Christologie von neuen Adarn»,
BZ 40 (1996), págs. 161-178. a) Belén de judá (hebreo l:llJ? íl''.;;l [bet
Knut Backhaus /ret_JremJ), «casa del pan» (difícilmen-
te «casa de la batalla»), en el Nuevo
Testamento Brt0AéEµ en los LXX
BAUTISMO DE SANGRE también con otras grafías. En el
Antiguo Testamento se habla inci-
Significa el bautismo por medio del dentalmente de Belén con ocasión
martirio. La base teológica de esta de la muerte de Raquel «junto al
concepción se encuentra en la instruc- camino de Éfrata, es decir, Belén»
ción a los discípulos de Me 10,35-45, (Gn 35,19; 48,7). En Jue 17 y 19 sus
donde se describe la aceptación per- moradores desempeñan un papel
sonal del destino a la muerte de Jesús absolutamente vergonzoso. En cam-
como un bautismo (cf. Le 12,50). bio, el libro de Rut habla con deteni-
Quien sigue a Jesús debe estar dis- miento de los antepasados de David
puesto a compartir su destino. De ahí en Belén y en los libros de Samuel
que en los primeros siglos se entendie- la patria de David se convierte en
ra que eran los mártires los más ge- el punto central de la secuencia de
nuinos seguidores de Jesús, porque se los acontecimientos. Aquí unge
221 Belén

Samuel a David (1 Sam 16,4-13). tradición sinóptica, de un origen de


Se la cita como «su ciudad» (20,6), Jesús en Galilea, y más en concre-
aunque nunca se dice que sea, como to en Nazaret (Me 1,9; Mt 4,13 y
Jerusalén, «la ciudad de David» otros). Añade nuevas dudas la cir-
(2 Sam 5,7.9). El nombre reaparece cunstancia de que los datos sobre lu-
varias veces en 2 Sam y 1 Cró en gares y situaciones de Mt 2 y Le 2 se
la lista de los héroes de David. Fue apoyan en una «geografía teológica»,
ampliada bajo Roboán (2 Cró 11,6) es decir, en una «construcción», por
y en ella se asentaron algunos de ejemplo, y en particular, el dato de
los grupos que retornaron del exi- la huida a Egipto (Mt 2,13ss.).
lio (Esd 2,21; Neh 7,26). Entre los Se pronuncia, en cambio, a fa-
textos proféticos, el Belén mencio- vor la tradición del nacimiento de
nado en J r 41, 17 trae el recuerdo dé Jesús en Belén subyacente a ambos
la huida a Egipto (Mt 2). evangelistas, que no se contradice
Mayor importancia reviste la cues- con la de su origen en N azaret en
tión de hasta qué punto la prome- los evangelios. De todas formas,
sa profética de Miq 5,1 sobre Belén en Mt 2,6 la mención de Miq 5,1
ha condicionado la tradición neo- ha sido aducida por el evangelista
testamentaria sobre el lugar de na- con carácter secundario, como tex-
cimiento de Jesús. Entre los textos to de un oráculo profético, del mis-
precristianos del judaísmo tempra- mo modo que en 4,13-16 relaciona
no que contienen esperanzas me- el dato topográfico de Cafarnaún,
siánicas no se ha descubierto has- históricamente incuestionable, con
ta ahora ninguno que mencione a el anuncio profético de Is 8,23. La
Belén como lugar del nacimiento del objeción de que la tradición mesiá-
Mesías. Los «relatos de la infancia» nica de Belén es contraria a Jn 7,42,
de Mt 2 y Le 2 presuponen la tra- que sitúa en Galilea el origen bio-
dición de Belén como lugar de na- gráfico de Jesús, está refutada por
cimiento de Jesús. En Mt 2,6 figu- la figura estilística de la ironía, ca-
ra la primera conexión con el texto racterística del cuarto evangelista,
profético de Miq 5,1 y lo empalma en este mismo pasaje.
con 2 Sam 5,2. En Le falta esta alu- En conjunto, los textos de los
sión, si bien el nacimiento de Jesús evangelios, independientes entre sí,
en Belén («en la ciudad de David»: se basan en una tradición beleni-
Le 2,11) se convierte en uno de los ta admitida sin discusión ya hacia
datos básicos de la historia de la sal- la mitad del s. r y utilizada por los
vación. La investigación crítica sobre evangelistas en perspectiva teológica
la vida de Jesús pone graves repa- historicosalvífica. A pesar de todo el
ros a la veracidad de la afirmación rigor metodológico sobre la cuestión
histórica, ante el hecho, por ejem- histórica, no es fácil pasar por alto
plo, varias veces mencionado en la este dato.
Belial 222

La actual iglesia del nacimiento BEN HADAD


está testificada de forma indirecta
como lugar de veneración ya en los (Hebreo 110 P. [asen-tvüed], «hijo de
inicios del s. n. El emperador roma- Hadad»), nombre que el Antiguo
no Adriano profanó, después del 135, Testamento aplica a varios reyes ara-
este lugar de culto cristiano mediante meos. Según 1 Re 15,16-22; 2 Cró
un bosque dedicado a Adonis. A me- 16,1-5, Ben Hadad, hijo de Tabrimón,
diados del s. n Justino y a mediados devastó, hacia el 900 a.C., el territo-
del m Orígenes hablan claramente rio de Israel. En 1 Re 20; 2 Re 6,24;
de Belén como lugar de nacimien- 8,7.9 esta denominación puede ser es-
to de Jesús. La arqueología confir- tereotípica. 1 Re 13,3.24s.; Am 1,4
ma sin dudas restos de edificios pre- mencionan un Ben Hadad, hijo de
constantinianos. A partir del 326, J azael, al que también cita la estela de
Constantino ordenó la construcción Zakir de Hamat (KAI 202,4).
de una basílica de cinco naves de la • BibliografíarB. MAZAR: «The ara-
que se conservan hasta nuestros días mean empire and its relations with
36 columnas monolíticas. Israel», BA 25 (1962), págs. 98-120;
• Bibliografía: Abel, Géographie de la E. LIPINSKI, Le Ben-Hadad II de
Palestine II, P 1933-1937, pág. 276; la Bible et de l 'bistoire, Procee-
DBS I, págs. 970-975; RAC 1, dings of the Fifth World Congress
págs. 224-228 (A. M. ScHNEI- ofjewish Studies L Jerusalén 1973,
DER); EJ IV, págs. 741-747; EA- págs. 157-159; J. A. SoGGIN, Ein-
EHL 1, págs. 198-206 (ilustracio- führung in die Geschichte lsraels und
nes y bibliografía); (M. Avr-YoNAH); Judas, Da 1991, pág. 142.
O. KEEL y M. KüCHLER, Orte und Arnold Stiglmair
Landschaften der Bibel, vol. 2, Z
1982, págs. 606-650; R. E. BROWN,
The Birth of the Messiah, NY 1985; BENDECIR, BENDICIÓN
NBL 1, págs. 284s. (M. GbRG),
ANcBD 1, págs. 712-715 (con bi- Con las consonantes de la raíz bíbli-
bliografía) (H. CAZELLES). ca brk se construyen formas verbales
b) Belén de Zabulón, sin el añadido con la significación de «bendecir»,
de Éfrata, se encuentra en el territo- «postrarse», «arrodillarse» (Sal 95,6;
rio de la tribu de Zabulón (Jos 19,5), 2 Cró 6,13; hifil Gn 24,11; ara-
entre Nazaret y Haifa. Fue la patria meo Dn 6,11) y, a veces, «ser/hacer
del juez Ibsán (Jue 12,8ss.; cf. 12,1 ls.). fuerte» (Sal 147,13) y los sustanti-
Benedikt Schwank vos ;-i;,7.:;i [b•raka] - «bendición», ·rp
[brerrek]- «rodilla» (Gn 30,3; 48,12 y
otros, arameo Dn 6,11) y ;-i;,7_:;i [b•reka],
BELIAL «alberca», «estanque» (2 Sam 2,13;
/' Diablo. 4,12 y otros). La brk puede tener a
223 Bendecir, bendición

Dios como objeto (Sal 16,7; 41,14; en actos lingüísticos en forma desidera-
arameo Dn 2,19.20;4, 31). La EUAO- tiva. Dios transforma la bendición en
yía señala en el griego clásico el «ade- don (Nm 6,27b). El acto lingüístico
cuado/ correcto modo de hablar», las de bendición de Dios es una orden
«palabras hermosas» (así Rom 8,16). (Gn 1,22ba, imperativo) o un deseo
El verbo EUAO'YEÍV significa «hablar (Gn 1,22b~, yusivo). A menudo se les
bien, alabar». A partir de la traducción promete a los patriarcas la bendición
de -;¡n:¡i [barükJ, «bendecido», «bendito» como estatus que deben transmitir
(Éx 18,10; 1 Sam 25,32.39 y otros, (Gn 12,2s.; 18,18; 22,18). En los tex-
arameo Dn 3,28) por 1ou11,oyr¡1:ói;, tos jurídicos la bendición recompen-
«alabado», se derivó en los LXX la sa la obediencia de Israel (Éx 23,25;
equiparación entra b•raka y 1ou11,oyía Dt 7,13s.; 15,4.6; 30,16). El recep-
y de brk con EVAoyüv. En el campo tor de la bendición puede conver-
semántico de «bendecir» entran, jun- tirse en persona ejemplar (Zac 8,13;
to a las promesas de estar-Dios-con Is 19,24). En la sabiduría, la bendi-
(Gn 21,20.22), bendiciones que en ción es un acto de la benevolencia
hebreo comienzan con '1o/ti ['asre] divina para cada uno de los piado-
(Dt 33,29; 1 Re 10,8) y en griego con sos (Sal 5,13; 24,5; Prov 3,33). Esta
µaKápwi; (Mt 5,3; Le 1,45). bendición se concreta en el bienes-
a) Antiguo Testamento. No puede de- tar (Prov 10,22), en la descendencia
mostrarse la tesis, asumida en la in- (Sal 128,3; Is 51,ls.), en la fertilidad
vestigación anterior, según la cual a de los campos (Ez 34,26s.), en la pro-
la palabra «bendición» se le atribuía tección (Sal 37,22.28.39; Ez 34,25s.)
originariamente una eficacia mági- y en una vida dilatada (Is 65,18-25).
ca. Esta idea se apoya en el traslado La bendición entre los hombres es un
al Antiguo Testamento de concep- deseo (LXX optativo Tob 10,11.13) o
ciones árabes animistas, en el mode- una súplica. Responde a la tradición
lo evolucionista de un avance desde del Oriente antiguo la bendición en
la magia a la religión o en peldaños los tratados (Dt 28,3-14; Jos 8,34;
-reconstruidos por la crítica litera- 2 Re 18,31 par. Is 36,16). La bendi-
ria- anteriores del texto bíblico final. ción en los saludos y las despedidas
Pero se trata de hipótesis que no su- es muestra de benevolencia (Gn 47,7;
peran el estadio de las suposiciones. 1 Sam 25,14; 2 Re 4,29) y de agra-
El Antiguo Testamento como con- decimiento (Rut 2,4; 1 Sam 15,13).
texto global margina la magia. Son De la fórmula barük como gratitud
Dios y los hombres quienes llevan a hacia los hombres se derivó su uso
cabo el acto lingüístico de la bendi- para la alabanza de Dios (Dt 8,10,
ción. El don de la bendición, por el fundamento de la bendición de la
contrario, sólo le compete a Dios. Así mesa judía).
lo indica la bendición aaronita. Los b) En el Nuevo Testamento se en-
sacerdotes (Nm 6,23b) bendicen con cuentra E1>11,oyr¡1:ói; como alabanza
Benedictus 224

divina en interjecciones (Rom 1,25; BENEDICTUS


9,5; 2 Cor 11,31; cf. Ap 5,12s.; 7,12),
doxologías de inicio (2 Cor 1,3; Canto de l' Zacarías (Le 1,68-79)
1 Pe 1,3; Ef 1,3; Le 1,68) y en las ova- compuesto, al igual que el l' Mag-
ciones (Mt 23,39 par.; Me 11,10 par.; níficat, en el estilo de los salmos del
Le 1,42). Existen relatos de bendicio- Antiguo Testamento y del judaísmo
nes (Le 1,64; 2,28.34; 1 Cor 14,16; temprano. En razón de los temas y
Sant 3,9s.). En la oración para la de la forma, se distinguen en él dos
bendición de los alimentos figuran partes precristianas y una redacción
los términos EUXaptO"'tEÍ:V, EUXa- cristiana: a) El himno (vs. 68.71-75)
pl.O"'tÍa junto a Eu11,oyEí:v, EÜ11,oyía alaba a Dios por la liberación cons-
(Me 6,41 par.; 8,6.7; 14,22s.; tantemente experimentada frente a
Mt 26,26s.; Le 24,30; 1 Cor 10,16). la hostilidad y la interpreta, en la ter-
Se entiende como bendición de Dios minología de la tradición del éxodo,
su actuación en Cristo (en presente del milagro del paso del mar y de la
en Hch 3,25s.; Gál 3,8.14 y cómo conquista de Palestina derivada de
situada en el futuro en Mt 25,34). la concepción de la historia deute-
Aluden a bendiciones impartidas ronómica aceptada por el judaísmo
por hombres Mt 10,12s.; Me 10,16 temprano, como cumplimiento de la
par.; Le 6,28. alianza de Abrahán. Dada la proxi-
• Bibliografía: R. faBRIS, «Bendi- midad lingüística y programática con
ción, maldición y exorcismo en la la inscripción de las monedas zelotas,
tradición bíblica», Concilium 198 el 11,'Ú1:procr1.c; del v. 68 podría estar re-
(1985); C. W. MITCHELL, The Me- lacionado con los éxitos iniciales de
aning of BRK, 'To Bless' in the Old la primera guerra judía contra Roma
Testament (Soc. of Biblical Litera- (66-70 d.C.). La transmisión habría
ture. Dissertation Series 95), Atlan- corrido a cargo de los l' levitas sim-
ta 1987; M. ÜZOROWSKI, Bera'ha et patizantes con los sublevados. - b)
eucharistie, Fri 1992; A. WAGNER, Los vs. 76-79 profetizan a l' Juan
Sprechakte und Sprechaktanaslyse Bautista como mediador definitivo
im AT (BZAW 253), B-NY 1997; de la salvación e interpretan la eti-
M. L. FRETTLÓH, Theologie des Se- mología de su nombre («Yahveh se ha
gens, Gt 1998 (con bibliografía); compadecido») en sentido soterioló-
U. HECKEL, Der Segen im Neuen gico. Tal vez en sus inicios configura-
Testament: Begriff, Formeln, Gesten, ron la conclusión de la historia de la
WUNT 150, Tu 2002; K. M. KA- infancia de Juan de Le 1,5-25.57-67
MINSKY, From Noah to Israel: Reali- (posiblemente una forma temprana
zation ofthe Primaeval Blessing after de genethfiakon = cántico helenis-
the Fload, JSOT Sup. 413, Lo-NY ta para el natalicio) y habrían teni-
2004. do su lugar de origen en círculos del
Hans Ulrich Steymans Bautista. - c) La redacción cristiana
225 BeracálBeraka

prelucana agrupa los dos himnos y, ello, recibir la bendición) que apenas
con ayuda de los vs. 69s., los interpre- aparece en las lenguas modernas.
ta como salmo dirigido al ? Mesías Existen tres tipos diferentes: el
davídico Jesús, a quien se subordi- corto, el largo (que se cierra con la
na, en la historia de la salvación, Juan repetición de la fórmula barük) y
Bautista, hijo de sacerdotes. la forma en cadena. En la Biblia se
• Bibliografía: P. BENOIT, «Lenfance aplica barük a Dios y a los hombres,
de Jean Baptiste selon Luc l», en nunca a las cosas. Pero incluso en el
Exégese et Théologie III, P 1968, págs. caso de que los destinatarios de la
164-196; R. E. BROWN, The Bird of barük sean hombres, siempre se en-
the Messiab, Lo 1977, págs. 377-392; tiende que es Dios la causa y autor
P. AUFFRET, «Note sur la structure de la situación dichosa del hombre
littéraire de Le 1,68-79», NTS 24 bendecido. Los hombres, las cosas
(1978), págs. 248-258; ST. fARRIS, y los acontecimientos son ocasión
The Hyms of Luke's Infoncy Narra- para «bendecir» a Dios. Entra aquí
tives (JSNT.S 9), Sheffield 1985, también la bendición de la mesa ju-
págs. 127-142; TH. KAuT, Befreier día {birkat hem-mezoa), que tuvo una
und befreites Volk (BBB 77), F 1990, importancia determinante en la evo-
págs. 175-265. lución de la oración del canon euca-
ThomasKaut rístico (Did 9), en el que, de todas
formas, la barük fue pronto despla-
zada por la acción de gracias (eucha-
BENJAMÍN ristia) y la ? doxología.
? Tribus de Israel. Las bendiciones de la Iglesia lati-
na fueron perdiendo poco a poco el
carácter de alabanza. Sólo después
BERACÁ/BERAKA del Vaticano II vuelven a reorien-
tarse hacia la beracá.
(Hebreo ;-in:;¡ fb•rakaJ, plural nt:i1:;i • Bibliografía: TttWAT 1, págs. 808-
[b•rakotJ),fórmula de ? bendición o 841 (J. ScHARBERT); TRE 5, págs.
expresión de alabanza, figura bási- 560ss. (P. ScHAFER); C. GrRAuoo,
ca de la oración judía y marco de la «La struttura letteraria della preghi-
liturgia de la sinagoga. Está siempre era eucarística», ANBIB 92 (1981);
constituida por la exclamación barük J. HEINEMANN, Prayer in the Tal-
'atta »aone] - «Bendito tú, Señor». mud. Forms and Patterns, B-NY
Puede ser interpretada en sentido 1977, págs. 77-103; J. KIRCHBERG,
indicativo y también optativo, es Theologie in der Anrede als Weg
decir, como afirmación o como de- zur Verstdndigung zwischen juden
seo. En griego (EÚAO'YEtv) y en latín und Christen (Innsbrucker theo-
(benedicere) implican un cierto sen- logischen Studien 31), I-Vi 1991,
tido dialógico (alabar a Dios y, por págs. 120-295; G. WEHMEIER, Der
Berea 226

Segen imAT Eine semasiologische Un- en la misión a los gentiles. Se le cita


tersuchung der Wurzel brk, Bs 1970. 23 veces en Hch. Pertenecía al círcu-
Albert Gerhards lo de Esteban y de los helenistas y
fue uno de los impulsores de la colec-
ta antioquena en favor de Jerusalén
BEREA (Hch 11,19-30). Vendió su campo y
entregó la suma a los apóstoles para
Ciudad de Macedonia occidental, en la comunidad (Hch 4,36s.) Según
las montañas Vermion (hoy Venia). Hch 15,2-35, Bernabé y Pablo via-
Tras la batalla de Pidna (168 a.C.), jaron a Jerusalén para participar, en
fue la primera ciudad macedónica calidad de delegados, en el /' con-
que se rindió a los romanos. Sede cilio de los apóstoles. En este punto
del xotvóv Mcoce Sóvcov, gremio existen divergencias entre Hch 15 y
macedonio para la organización del Gál 2,1-10. Eldesacuerdo surgido
culto imperial. Desde Diocleciano entre Pablo y Bernabé a propósito de
fue una de las dos capitales dé Ma- Juan Marcos, sobrino del segundo,
cedonia. - Según Hch 17,lüss., Pablo provocó la ruptura entre ambos y, a
desarrolló actividades misioneras en partir de aquí, Bernabé desaparece
esta ciudad con gran éxito y notable del campo de visión de los Hechos.
afluencia de mujeres de la capa supe- El nombre arameo Bernabé signi-
rior. Tal vez el apóstol quiso aguardar fica «hijo de la profecía», aunque
en Berea, alejada de la Via Egnatiana, Lucas lo interpreta como «hijo de
el desenlace de la difícil situación la consolación» (Hch 4,36). Según
creada en Tesalónica (Hch 17,5-9). 1 Cor 9,6; Hch 14,4.14, Bernabé es
• Bibliografía: PRE 3/1, págs. 304ss.; apóstol y maestro. En Hch 11,24 se
Jol 57 (1942), págs. 172-187; J. M. le califica de «hombre de bien, lleno
R. CoRMACK, «Inscriptions from de Espíritu Santo y de fe». La tradi-
Beroea», Annual oftbe British School ción postapóstolica le incluye entre
atAthens 41 (1940-1945), págs. 105- los 70 discípulos de Jesús menciona-
114; W. ELLIGER, Pau!us in Grie- dos en Le 10,1, le considera autor de
chenland, Sr 21987, págs. 114ss. la Carta a los hebreos, de la Carta de
Winfried Elliger Bernabé y del Evangelio apócrifo de
Bernabé y habla de sus actividades
misioneras en Roma y de su muer-
BERNABÉ te en Salamina, lapidado por los ju-
díos. Desde el año 485 se localiza su
Levita procedente de la diáspora ju- sepulcro en Chipre. Su nombre figu-
día de Chipre, llamado José, que se ra en el canon del misal romano I.
trasladó a Jerusalén y ejerció destaca- • Bibliografía: EWNT 1, págs. 467s.;
das funciones dirigentes en la comu- NBL 1, págs. 244s.; TRE 3, pág. 604.
nidad de /' Antioquía del Orontes y Paul-Gerbard Müller
227 Betania

BERSEBA the Department ofBible and Ancient


Near East JI, Jr 1985; A KEMPINSKI,
(Hebreo '.ll;llp 7t'.i:¡l [b•'er sreba1, «Pozo L'installation des clans et des tribus
de los siete» [Gn 21,30], «Pozo del dans le bassin de Beersheba: La Pro-
juramento» [Gn 26,32s.]). Nombre tohistoire d'Israel, dir. por E.-M. LA-
de un asentamiento en una hon- PEROUSAZ, p 1990, págs. 299-337,
donada de abundantes pozos en Arnold Stiglmair
el Négueb, Tal vez deba buscarse
el antiguo emplazamiento en el tell
es-sebe' (unos 4 km al este del actual BETANIA
núcleo urbano) o bien, en razón de
la continuidad del nombre y de los La grafía griega (Bnünvin) está hoy
restos se asentamientos de la Edad día bien asegurada por la crítica tex-
del Hierro;. en el núcleo mismo de tual, aunque la etimología del voca-
la ciudad actual. Según Gn 21,33, blo semita subyacente admite varias
Berseba era un centro de culto del interpretaciones: «Casa del pobre»,
Dios El bajo la manifestación 'el «Casa de Ananías» «Casa del men-
'olam («El, el Eterno», o respecti- sajero» y otras. Dado que en el evan-
vamente «El, el Anciano de días»). gelio de Jn se citan dos Betanias
ParaAm 5,5; 8,14 es una meta ilegí- diferentes y que los datos sobre la
tima de peregrinación de grupos de toponimia de este evangelista son
Palestina central, porque en 7,9.16 fiables, hay que partir de los textos
sitúa en el reino del Norte también los joaneos.
a Isaac, que es quien parece tener la a) Betania junto al monte de los
más antigua relación con Berseba Olivos, En Jn 11,18 se dice de «la
(Gn 26,23-35). En conjunto, las Betania» (con artículo) que está a
asignaciones literarias de Berseba a 15 estadios (cerca de 2,8 km) de
las figuras de los patriarcas (Gn 21; Jerusalén. A esta distancia se en-
22,19; 26,23-33; 28,10; 46,1.5), su cuentran exactamente las ruinas ex-
presencia en las listas (Jos 15,28; cavadas en la antigua aldea. Al este,
19,2) y sus giros formales (edes- es decir, ya fuera del núcleo urbano,
de Dan hasta Berseba», Jue 20,1; en un cementerio del s. I d.C., se
2 5am 3,10; 17,11 y otros) podrían venera un sepulcro de Lázaro (bien
ser la expresión de los más diversos testificado desde el 333), A este lu-
intereses y reclamaciones. gar se trasladó la población. En el
• Bibliografía: BHH 1, pág. 211; TRE árabe el-Lazariye resuena todavía hoy
5, págs. 402ss, (bibliografía); NBL 1, la meta de la procesión bizantina
pág. 256 (bibliografía); A ScHOORS, ró Aal;;ápwv. Éste fue el escena-
«The Bible on Beer-Sheba», Te!Aviv rio de la resurrección de Lázaro,
17 (1990), págs. 100-109; M. Co- aquí derramó María, hermana de
GAN (dir.), Beer-Sbeua, Studies by Marta y de Lázaro, algunas serna-
Betel 228

nas más tarde, perfume sobre la ca- BETEL


beza de Jesús (Jn 12,3). Con todo,
en Jn 11,2 se supone ya conocido (Hebreo '¡~-n';;i [bét el}, «Casaís) de
el relato sinóptico de la unción Dios»), lugar situado a 17 km al nor-
(Me 14,3 par.). Aquí pasó las no- noreste de Jerusalén (la actual Betin),
ches Jesús durante la semana de la llamado, hasta la división del reino,
pasión (Me 11,11 par.). Camino de Luz (Jos 16,2; 18,13; Jue 1,23). El
Betania iba Jesús antes de la ascen- nombre le ha advenido probablemen-
sión al cielo (Le 24,50). te del santuario del mismo nombre,
b) Betania al otro lado del jordán que debe localizarse a 1 km en direc-
(1tÉpav wu 'Iopóóvou), en manus- ción sudeste (actual Burdsch Betin)
critos posteriores Bet(h)abara (~ll0a- (cf. Gn 12,8; 13,3; 28,19).
~apa) «Casa del vado». Jn 1,28 men- En el santuario, cuya construc-
ciona este nombre (sin artículo), pero ción es atribuida tanto a Abrahán
en Jn 3,26 y 10,40 se alude a él como (Gn 12,8; 13,3) como a Jacob (Gn
«lugar» (tórcoc), no como «pobla- 28,10-22; 31,13; 35,1-15), se vene-
ción». Orígenes (s. m) no encontró raba en la época preisraelita a un
allí ningún punto habitado: su in- Dios de Betel, una manifestación
tento de solución crítica textual está del Dios supremo El, identificado
refutado por los papiros 66 y 75 (del con el «Dios del padre» o más tarde
s. u). - El reciente intento de expli- con Yahveh (Gn 31,13; 35,7). Según
cación mediante el recurso de dis- las excavaciones en Betin (1934,
tinguir entre el lugar del bautismo 1954, 1957, 1960), el asentamien-
y el lugar de la llamada de los disc