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COMO JUGAR VOLEIBOL

1 Elige a tus jugadores. Lo ideal sería que tengas al menos 6 jugadores para tener
un juego competitivo. Sin embargo, si vas a jugar con un grupo de amigos,
simplemente mantén el mismo número de jugadores en cada equipo.
Debes contar con 1 a 3 líneas de jugadores, en donde la primera esté más cerca
a la red y la última al límite trasero de la cancha.
El jugador en la esquina posterior derecha servirá la pelota. Puedes rotar
jugadores alrededor de la cancha para que uno nuevo se encargue de hacer el
siguiente saque.
Si vas a rotar jugadores, hazlo en sentido de las agujas del reloj.
Mirando a la red, el jugador más cercano a ella en el lado derecho será
el que rote, permitiendo que muchos jueguen.
2 Haz el saque desde afuera de la línea trasera de la cancha. Si sacas desde
dentro de la línea, no contará como un punto. A esto se le conoce como falta de pie.
Para que cuente como punto, la pelota deberá pasar por encima de la red (sin tocarla) y
caer dentro de la cancha.
El jugador ubicado en la esquina posterior derecha de la cancha realiza el saque.
Cada jugador tendrá solo un intento de saque por cada rotación.
Cuenta como punto incluso si la pelota cae sobre una línea.
3 Devuelve la pelota si estás en el equipo receptor. Y así, ¡ha comenzado el juego!
Un juego típico constará de recepción, colocación y remate. La jugada será válida
siempre y cuando se mantenga dentro de los tres golpes.
Técnicamente, puedes golpear la pelota con cualquier parte del cuerpo siempre y
cuando no llegue a detenerse.[1]
Los jugadores pueden cruzar las líneas pero la pelota no. Si un jugador de tu
equipo la arroja fuera de los límites de la cancha, puedes correr para recuperarla,
tendrás éxito si evitas que toque el suelo.
4 Sigue lanzando la pelota de un lado a otro de la red hasta que se cometa una
falta. Esto podría deberse a cualquiera de las siguientes situaciones:
Cuando la pelota toca el suelo.
Si la pelota toca el suelo del lado del equipo sacador, el equipo contrario
tiene la oportunidad de sacar.
Si la pelota toca el suelo del lado del equipo receptor, el equipo sacador
puede realizar el saque nuevamente.
El punto se le otorga al equipo que no haya permitido que la pelota toque
el suelo.

Cuando la pelota se sale de los límites. El equipo que la haya sacado fuera de la
cancha pierde el punto.
Cuando alguien toca la red. Si un jugador toca la red, el equipo contrario obtiene
un punto.
Cuando el pie de un jugador pasa por debajo de la red. Si esto sucede, el equipo
contrario recibe el punto.
Cuando alguien toca la pelota 2 veces consecutivas. Los jugadores no pueden
tocarla dos veces seguidas.
Cuando un equipo toca la pelota 4 o más veces sin devolverla. El número
máximo de toques es 3.
5 Haz el saque nuevamente. El equipo que gane el último punto realiza el saque. Si
vas a rotar, es el momento de hacerlo.
Si tu equipo tiene la pelota, generalmente las líneas retroceden un poco, ya que
la idea aquí es prepararse para un ataque. En cambio, si no la tiene, avanzarán,
ya que la idea aquí es hacer el ataque.

6 Continúa jugando hasta llegar a un límite. Puedes decidir la cantidad de puntos


permitidos por juego. Por ejemplo, se puede iniciar un juego nuevo cuando uno de
los equipos obtenga 15 puntos.
Las normas recientes indican que los sets reglamentarios van hasta los 25
puntos, y el tercer set (en un partido de tres sets) va hasta los 15.[2]
Un partido estándar dura tres sets. Cada equipo debe cambiar de lado cada vez
que uno nuevo comience.
Se debe ganar un set con dos puntos de diferencia. 25 a 26 no es suficiente;
debe ser 25 a 27. Debido a ello, los juegos competitivos pueden durar mucho
más tiempo.

Parte

2 Aprender los tiros

1 Aprende la postura básica. Cuando no te toque hacer el saque, normalmente


adoptarás una postura básica. Debes colocar los pies ligeramente más separados
que tus hombros, apoyar tu peso en los dedos de los pies y doblar las rodillas. Asegúrate
de que tus brazos estén libres y frente a ti.
Contrario a muchas opiniones, el voleibol es un deporte intenso. Durante un
partido, los jugadores pueden cubrir lo equivalente a un par de kilómetros o millas
de distancia.[2]
2 Practica tu saque. Un saque básico pasa la pelota por encima de la red hacia el
otro lado de la cancha para dar inicio al juego. Esto se puede hacer desde cualquier
parte detrás de la línea de saque. Un saque que anota un punto inmediatamente (solo
toca las manos de quien lo ha hecho) se denomina “Ace”.
Los jugadores más experimentados pueden tratar de hacer un saque por arriba
del hombro:
Lanza la pelota frente a ti.
Haz un puño y levanta tu mano dominante en el aire. Dobla el codo para
acercar la mano al hombro.
Endereza tu codo y golpea la pelota con la parte externa del puño.

Los jugadores menos experimentados pueden hacer un saque por debajo del
hombro:
Sostén la pelota en tu mano frente a ti.
Haz un puño y baja tu mano dominante hacia un lado. Debes doblar tu
codo ligeramente y colocar tu pulgar a lo largo de tus dedos.
Golpea la pelota a la altura de la cintura usando la parte frontal del puño.
La pelota debe chocar contra tu pulgar doblado y dedo índice.
3 Haz la recepción de la pelota. Este es el tiro más utilizado para devolver un saque.
Lo ideal sería “pasarle” la pelota al colocador del equipo. La recepción es el primer
paso en una jugada de tres movimientos.
Haz un puño con tu mano izquierda y luego envuélvela con tu mano derecha.
Ambos pulgares deben estar extendidos sobre tus manos con la uña hacia arriba.
Rota tus codos hasta que la parte plana de tu antebrazo quede mirando hacia
arriba. Tus brazos deben estar directamente frente a ti en un ángulo ligeramente
descendente, y tus codos deben estar extendidos.
Muévete para que la pelota se encuentre directamente frente a ti. Párate con los
pies separados a la altura de los hombros y espera a que la pelota esté a la
altura de tu cadera.
Deja que la pelota golpee tu antebrazo de 5 a 15 cm (2 a 6 pulgadas) por encima
de tus muñecas. Encógete para impulsar la pelota hacia arriba y mueve tus
antebrazos en la dirección en la que quieras que vaya la pelota.
4 Practica la colocación. Normalmente, no colocas la pelota en la devolución del
saque. Por el contrario, colocarás la pelota en el aire para que otro jugador pueda
hacer la recepción o el remate.
Mantén tus manos en el aire y con ellas crea una ventana en forma de triángulo
por el que puedas ver. Separa tus pies a la altura de tus hombros y dobla
ligeramente las piernas.[3]
Cuando la pelota alcance tu rango de visión golpéala con la punta de tus dedos.
Empuja hacia arriba con tus piernas mientras le pegas.
En un juego real, al tocar la pelota con la palma de la mano se llama
“levantamiento”, es como si en realidad la atrapases y la levantases de nuevo.
5 Aprende a rematar. También se le conoce como “ataque”.
Acércate a la pelota y levanta tu mano dominante. Debes curvarla según la forma
de la pelota, y tienes que doblar tu codo.
Salta y golpea la pelota con la palma de la mano. Llega tan alto como puedas
para tener la máxima potencia. La pelota debe viajar por encima de la red pero
cayendo bruscamente para que el equipo contrario no pueda devolverla con
facilidad.
6 Prepárate para bloquear. Para los 3 jugadores en la línea delantera, el bloqueo se
emplea para detener un ataque o remate. Existen dos tipos:
Un bloqueo ofensivo, que tiene como propósito mantener la pelota dentro de la
cancha del oponente. La coordinación debe ser exacta para poder saltar, predecir
su trayectoria y devolverla a la cancha enemiga. Lo ideal sería enviar la pelota
directamente al suelo.
Un bloqueo defensivo o suave, que se emplea para detener la potencia de la
pelota y hacerla fácil de devolver. Esta golpea las palmas del jugador, rueda por
las puntas de sus dedos (perdiendo poder) y llega a las manos de otro.
Un bloqueo no cuenta como uno de los tres golpes hacia un costado para que la
pelota pase por encima de la red.

Haz un “dig”. Este es un término principalmente utilizado para indicar una plancha
7 (una jugada espectacular en la que el jugador salva la pelota justo antes de que
toque el suelo). Involucra un gran nivel de reflejos y agilidad.
Al hacer una plancha los jugadores aterrizan sobre su pecho con los brazos
extendidos. Es muy importante hacerlo de forma segura, ya que de lo contrario,
podría producirse una lesión. Los jugadores experimentados ruedan el cuerpo
para mantener al mínimo el riesgo de sufrir algún daño.

Parte

3 Utilizar estrategias

1 Designa colocadores. La colocación es una técnica definitiva y mantiene al equipo


a la ofensiva. Los colocadores deben ser capaces de trabajar en conjunto con los
atacantes colocando la pelota exactamente donde ellos la necesiten para realizar un tiro
de manera eficaz.
Deben ser rápidos y ágiles, además de tener una precisión técnica al momento
de lanzar la pelota. Con una mala colocación, la pelota no irá a ningún lado.
Tan solo ten en cuenta que los colocadores tienen muchas restricciones. Cuando
se encuentran en la línea delantera, pueden atacar y golpear el balón tanto como
gusten, pero en la línea trasera, es probable que no puedan atacar ninguna
pelota que se encuentre por encima de la red.
Cuenta con un “líbero”. Si quieres aumentar tus habilidades, emplear a un líbero
2 podría ser una estrategia que tu equipo tenga que aplicar. Esto no cuenta como un
reemplazo (el líbero viste de diferente color y no puede hacer saques).
Este jugador hace la recepción del ataque o saque, y debe tener muy buenos
reflejos. Es un “especialista defensivo”. Normalmente sustituye a cualquiera de
los jugadores centrales cuando deben rotar a la línea trasera. Si en tu equipo
cuentas con alguien bueno en la recepción de ataques, colócalo como líbero.
Literalmente significa “libre”, ya que puede hacer casi cualquier cosa.
3 Utiliza rematadores centrales, opuestos o exteriores. Cada rematador tiene sus
fortalezas. Observa a tu equipo y detecta quién cumple con esas categorías. Estas
son las siguientes:
Los rematadores centrales deben realizar ataques rápidos y ser buenos
bloqueando. Jugarán continuamente a la ofensiva y a la defensiva.
Los rematadores opuestos (o rematadores del lado derecho) son colocadores de
respaldo y trabajan principalmente en la defensiva. Deben hacer un buen
bloqueo todo el tiempo, ya que en esencia, bloquearán al rematador exterior del
otro equipo.
Los rematadores exteriores deben ser los más constantes en el equipo, ya
que todos los saques irán a su lado. También entran en acción si un primer pase
se desvía del centro.
4 Reemplaza jugadores. Si bien algunas ligas permiten reemplazos ilimitados, las
reglas internacionales indican que puedes tener un máximo de 6 (sin incluir el
líbero).[2]
Si a tu equipo le faltan habilidades de saque o defensa, también puedes reclutar
a un jugador especialista en una de esas técnicas (no es lo mismo que el líbero).

5 Considera usar diferentes formaciones. Asumiremos que estás trabajando con 6


jugadores. De lo contrario, adapta el número de jugadores y sus habilidades a otras
formaciones. Sin embargo, con un equipo de 6 jugadores, normalmente se pueden elegir
tres formaciones (Los números hacen referencia a las posiciones, no a la cantidad de
jugadores):
Formación 4-2 . Se compone de cuatro rematadores y dos colocadores. En
términos generales, los colocadores se ubican a la derecha y son los dos
atacantes delanteros. Esta formación se utiliza normalmente en los juegos para
principiantes.
Formación 6-2. Aquí es donde un jugador sale de la parte posterior y cumple el
rol de colocador. El objetivo de la línea frontal es el de atacar. Todos los
jugadores serán rematadores en algún momento u otro.
Formación 5-1. Esta formación solo tiene un jugador como colocador,
independientemente de donde se encuentre en la rotación. Por lo tanto, como es
obvio, a veces hay 2 o 3 atacantes en la línea central. El colocador puede
cambiar la estrategia mientras rotan e incluso a veces pasa la pelota ligeramente
sobre la red. ¡Todo el juego se centra en el colocador!

6 Siempre trata de prestar atención! ¡La pelota podría ir en tu dirección en cualquier


momento!