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LA CIUDAD DE LAS HUACAS DEL SOL Y DE LA LUNA

En este informe presentaré información geográfica del contexto


donde se ubica el yacimiento arqueológico, así como la descripción
del mismo, en especial de sus elementos arquitectónicos mayores.
Igualmente, vamos a conocer cómo es que se entiende en la
actualidad, a partir de la interpretación de la evidencia arqueológica,
el crecimiento de la ciudad, su apogeo, y el periodo que empieza en
el 600 d.C. y se extiende hasta el 850 d.C., considerado como un
periodo de grandes cambios religiosos y políticos, y que es el
escenario temporal en donde se ubican los talleres de producción
especializada registrados en el núcleo urbano del yacimiento
arqueológico.
GEOGRAFÍA
La Costa Norte es un espacio de morfología variada y relieve muy
complejo dominado por llanuras desérticas, colinas y cerros elevados.
Se ubica entre la cordillera de los Andes Centrales, al este, y el
Océano Pacífico, al oeste. Las ramificaciones de los andes en
algunos casos corren paralelas al mar, pero en otros se ubican a
distancias entre 100 y 200 kilómetros con relación a la línea costera.
Conformada por las costas de los departamentos de Tumbes, Piura,
Lambayeque, La Libertad y Ancash, esta franja desértica estrecha
que conforma la Costa Norte tiene una extensión de norte a sur de
700 km, siendo más amplia en su porción septentrional. No es una
zona árida homogénea; mientras que en los departamentos de
Ancash y La Libertad el suelo es absolutamente árido, en las costas
de los demás departamentos (Lambayeque, Piura y Tumbes), el
desierto se transforma en un sahel bajo el efecto de las lluvias que
caen periódicamente
Sus condiciones climáticas son generalmente estables ofreciéndonos
un ambiente tropical; sin embargo, a intervalos irregulares, esta
estabilidad se rompe debido a la presencia de un evento natural
conocido como “El Niño”, ocasionado por diversos factores de tipo
atmosférico y marino. El paisaje desértico está cortado por valles
formados por ríos que se forman en las alturas de los Andes, algunos
de los cuales tienen caudal permanente, mientras otros permanecen
prácticamente secos hasta la aparición de lluvias torrenciales debidas
al evento “El Niño”.

El desierto de la Costa Norte y los valles que lo cortan. En la vista, el desierto que domina el lado sur del
cerro Blanco y la Campiña de Moche. Foto PAHL.

El complejo arqueológico se ubica en el valle de Moche, llamado


también valle de Trujillo y valle de Santa Catalina. Este valle tiene una
superficie total de 2708 km2 y una altitud que oscila entre 0 y 4000
msnm, es decir ocupa zonas de costa y de sierra. El río Moche se
origina en la zona de lluvias regulares de la cordillera y, tras
aproximadamente 102 kilómetros de recorrido, desciende para
desembocar en el mar, en el distrito de Moche.
Políticamente, se ubica en el departamento de La Libertad,
comprendiendo las provincias de Trujillo, Otuzco, Santiago de Chuco
y parte de Julcán, pero la zona costera del valle sólo comprende la
provincia de Trujillo, cuyo desierto premontano, cerca al mar, ofrece
los mejores suelos agrícolas. El clima del valle de Moche pertenece
al tipo desértico seco, sin lluvias.
Cerca al litoral presenta una temperatura cuyo promedio anual es de
19, 5º C, con su punto más alto en el mes de marzo (22, 7º C) y el
punto más bajo en el mes de julio (17º C).
Las precipitaciones son escasas en la zona costera a excepción de
los meses de verano, dentro del evento “El Niño”.
El complejo arqueológico Huacas del Sol y de la Luna se extiende por
encima de depósitos coluvio-aluviales, conformados por limo y arcilla
con clastos irregulares, que son depósitos sedimentarios producto de
avenidas de agua que han bajado de los cerros formando torrenteras
permitiendo la dispersión de material suelto y formando los
abanicos135. En la campiña de Moche, el suelo es por lo general
plano y apto para el cultivo en limpio, y por ser arcilloso-arenoso es
altamente productivo, especialmente para plantaciones de
prolongado periodo vegetativo
UBICACIÓN Y DESCRIPCIÓN DEL COMPLEJO ARQUEOLÓGICO Y
CONTEXTOS ARQUITECTÓNICOS MUESTRAS
El complejo arqueológico Huacas del Sol y de la Luna se ubica en
una llanura desértica, a 600 metros aproximadamente de la margen
sur del curso actual del río Moche, a 6 kilómetros de la línea costera
y a 5 kilómetros de la ciudad de Trujillo, capital del departamento de
La Libertad. Hacia el norte, el yacimiento está limitado por un
pequeño promontorio rocoso conocido como cerro Negro; hacia el
este, es el cerro Blanco el que lo limita; las tierras de cultivo de la
Campiña de Moche sirven de límite oeste; y una muralla de adobes y
barro actualmente destruida y enterrada marca el límite sur, dándole
al sitio una extensión de 1500 m de norte a sur por 500 m de este a
oeste.
MAPA DE LOCALIZACIÓN DEL COMPLEJO ARQUEOLÓGICO DE LAS
HUACAS DEL SOL Y DE LA LUNA.
El complejo arqueológico es un asentamiento urbano con
características de ciudad. Está conformado por tres elementos
arquitectónicos mayores o principales. Los dos grandes edificios o
huacas, la huaca de la Luna y la huaca del Sol, y un tercer elemento
que se extiende a lo largo y ancho de la planicie desértica: el núcleo
urbano.
LA HUACA DEL SOL
La huaca del Sol es el edificio más grande. Ubicada en el límite oeste
del complejo arqueológico, esta estructura imponente hecha en
adobes de barro presenta una longitud norte-sur de 380 metros, un
ancho este-oeste de 159 metros y una altura máxima de 41 metros.
C. Mansfield Hasting y M. Edward Moseley126 creen que se utilizaron
más de 143 millones de adobes de barro en su construcción. Estas
medidas la convierten en la estructura de adobes más grande de
Sudamérica. Las investigaciones en este edificio son pocas, y la
información que tenemos es parcial en cuanto a su función. Por el
momento se cree que pudo ser un palacio con funciones
administrativas.
LA HUACA DE LA LUNA
La huaca de la Luna, ubicada a los pies de la ladera oeste del cerro
Blanco, es el conjunto de estructuras donde los trabajos de
investigación han sido más intensos, pues las excavaciones y
trabajos de conservación dentro de sus múltiples estructuras
empezaron en el año 1991 y han continuado de manera constante
hasta la actualidad. Las evidencias sugieren que este conjunto de
estructuras conocidos globalmente como la huaca de la Luna, en
realidad conformaron dos templos, utilizados en diferentes momentos
de la ocupación. En ambos templos se celebraron las ceremonias y
ritos más importantes del calendario ceremonial mochica, entre ellos
las ceremonias de sacrificios humanos.
El denominado Templo Viejo es el más grande; tiene una extensión
de 290 m por 210 m con su eje mayor orientado en sentido norte-sur.
Está compuesto por las plataformas I y II y los patios 1, 2, 3a, 3b y 3c.
La plataforma I, la más grande, es una pirámide escalonada que
presenta una secuencia de cinco edificios superpuestos (edificios F,
E, D, BC y A, siendo A el último de los construidos).
Anexo al lado oeste de la plataforma I se encuentra la plataforma
funeraria denominada plataforma Uhle.

El Templo Nuevo, ubicado al noreste del Templo Viejo, es el templo


más pequeño, aunque sus medidas aún no son del todo claras. Está
compuesto por la plataforma III y el patio 4 y los estudios sobre el
mismo se iniciaron apenas en el año 2008. La plataforma III es el
resultado de la superposición de dos edificios. El edificio más antiguo
o edificio 1, del que se tienen mejores datos, estuvo compuesto de
tres terrazas escalonadas, con una rampa empotrada. El edificio 2, el
más tardío, se encuentra muy destruido y de él se tiene menos
información aún. Vista panorámica del Templo Nuevo de la huaca de
la Luna.
Arquitectura
La Huaca de la Luna está constituida por tres plataformas
(Plataformas I, II y III) y tres plazas (Plazas 1, 2, 3A, 3B, 3C),
delimitadas por grandes muros de adobe, que sirven de áreas
de interconexión. Tiene una base cuadrada de 87 m de lado y
una altura de 21 metros. Estas construcciones destacan por
encontrarse superpuestas y construidas en diferentes períodos.
Los componentes más destacados del edificio son los
relieves en sus pinturas murales de cinco colores que
representan, entre otras figuras, las características y atributos
de la divinidad moche llamada Ai apaec o el dios degollador.
Plataforma 1
La Plataforma I es el núcleo más alto de la Huaca de la Luna,
que fue el producto de varias construcciones superpuestas a lo
largo de aproximadamente seiscientos años. Siguiendo un
calendario ceremonial, el viejo templo fue enterrado
sucesivamente para construir sobre él una nueva plataforma
más elevada y más amplia. Hasta el momento han sido seis los
edificios identificados en la construcción de la Plataforma I de
la Huaca de la Luna, desde el Edificio A, que es el último, hasta
el Edificio F, que es el más antiguo.
Al interior de la huaca la estructuración del espacio consiste en
patios, plazas y recintos permitiendo la comunicación entre
diferentes ambientes. Puede tratarse de espacios con galerías
techadas o no y presentar diseños iconográficos en relieve o
pintura mural. La configuración del edificio ayuda a entender de
mejor manera la estructura del poder en la sociedad, afirmando
que su forma y función están íntimamente relacionadas.
Para comprender la estructura de la sociedad, el estudio de la
arquitectura y expresión material es fundamental para
determinar el desarrollo de las fuerzas productivas
Plaza 1
Se encuentra al norte de la Plataforma I, definida como un
espacio abierto o amurallado anexo a edificios que contienen
espacios interiores cerrados. Se encuentra asociada al Edificio
A, un espacio para la participación de un número amplio de
personas en la realización de ceremonias de la cultura mochica
y donde los grupos sociales participantes se relacionaban.
Las investigaciones en torno a la Plaza 1 han determinado la
función principal a partir del análisis arquitectónico del lugar.
Las actividades que pudieron haber sido realizadas en la plaza.
La presentación ante las divinidades del templo y la elite
sacerdotal de los guerreros capturados en los combates
rituales. Este supuesto es corroborado con los relieves de la
Huaca de la Luna.
La celebración de actos rituales relacionados con el ascenso a
la Plaza 2. El traslado de bienes funerarios y los restos
inhumados en la Plataforma I y II del conjunto.
La configuración de este espacio fue fundamental para acoger
a las multitudes, permitiendo el ingreso de la población al
templo. Solo los más privilegiados habrían podido ascender a
los niveles superiores de la Huaca, mientras que el resto de la
multitud se habría limitado a observar las actividades desde la
Plaza 1
Plaza 2
La Plaza 2 se encuentra a un costado de la Plaza 1 y es de
dimensiones menores. Se han encontrado elementos
arquitectónicos y estructuras con una aparente función
ceremonial. Estas también presentan signos de ser parte de
una secuencia de etapas constructivas con remodelaciones en
cada una de ellas.
Su diseño arquitectónico habría respondido a la división
jerárquica del espacio y a otorgarle una función ceremonial por
la presencia de una galería, cuatro ambientes menores y la
plaza
Plaza 3

DETALLE DE ESCLAVO CAMINO AL SACRIFICIO.

La Plaza 3 ha sido subdividida en los recintos 3A, 3B y 3C. La Plaza


3A junto con la Plataforma II formaban parte de una sola unidad
arquitectónica y ceremonial. Los sacrificios que se realizaron en esta
plaza se concentraron en la parte y frente a un conglomerado rocoso,
donde los individuos sacrificados fueron expuestos. La Plaza 3B se
ubica al lado suroeste de la Plaza 3A y por la presencia de restos
cerámicos se considera un área de sacrificios. Para la Plaza 3C se
trata de la misma actividad de sacrificios debido a los hallazgos de
restos óseos humanos similares a los de la Plaza 3A.

La Plaza 3C se encuentra rodeada de cuatro muros perimetrales que


delimitan un espacio de 23 por 14 m, además con un eje mayor de
oeste a este. El interior se subdivide en dos recintos, el primero de
5,8 por 5,8 m y el segundo de 3,5 por 3,5 m, posiblemente para
albergar a los prisioneros antes del acto ceremonial. A la estructura
rectangular ubicada frente al primer recinto de mayores dimensiones,
se le ha denominado altar de sacrificio o podio de sacrificio. Este
presenta dos niveles con la disposición para colocar a dos individuos
a diferente altura.
Frente a él existe una rampa pequeña en el lado norte. La
construcción de estas estructuras está relacionada al sacrificio de
prisioneros, donde el verdugo se situaba en el altar y el sacrificado se
encontraba de rodillas sobre la rampa quedando en un nivel más bajo,
facilitando la labor del verdugo. Frente a este recinto se encuentra
una banqueta para los individuos que seguían al sacrificio.
Centro de culto
Esta huaca fue centro de culto, ceremonial y religioso. En un altar
ceremonial del último templo construido, fueron descubiertos los
restos de 40 guerreros sacrificados. En la fachada se puede observar
una serie de personajes como la deidad de las montañas con
cinturones que terminan en cabeza de cóndor, zorros con cabezas
trofeos, pescadores, una serpiente, enormes cangrejos con cuchillos
ceremoniales, personajes agarrados de las manos o los sacerdotes
de los rituales. Cada figura es relacionada con el culto al agua, a la
fertilidad agrícola y a los sacrificios realizados en este templo.
Entre la Huaca del Sol y de la Luna se destacan antiguas viviendas,
espacios para preparación de alimentos, como también una
plataforma que mira a un posible altar. El patio mide aprox. 1 ha,
desde donde la población de la zona urbana circundante podía ver la
preparación para el sacrificio de los guerreros, sin embargo, al
parecer el sacrificio propiamente dicho sólo podía ser observado por
las altas autoridades. El área intangible está rodeada por la carretera,
el valle y casas de pobladores actuales.
Materiales de construcción
Los materiales de construcción son los adobes, adobes con
impresiones o sellos, adobones y adobitos conservándose aún una
hectárea de áreas policromas. En los adobes se han identificado 128
marcas de origen provenientes de comunidades cercanas; cada una
aportaba una cierta cantidad de adobes para la construcción de los
tempos.
Las pinturas murales polícromas lograban sus colores al extraer de
sustancias minerales como limonita (amarillo), hematita (rojo), arcilla
(blanco) y carbón (negro).

CENTRO TURÍSTICO

MUSEO HUACAS DE MOCHE


Es una de las pocas huacas que se encuentra abierta y hay una
infraestructura muy avanzada, al igual que sus acabados y pinturas
en paredes, a pesar de haber sido saqueada. Igualmente, es posible
visitar los patios y plazas ceremoniales de más de 1.500 años de
antigüedad.
La Huaca de la Luna posee un museo de sitio denominado Centro de
Investigaciones y Visitantes que se distribuye en varias habitaciones
en torno a dos patios. La arquitectura sigue la línea constructiva del
sitio por lo que no impacta visualmente en el mismo: techos bajos,
postes y quincha, paredes en tonalidades naranja y beige. Alrededor
de éste se observa una perquisición con cactus y flores del lugar. En
uno de los patios se disponen mesas con artesanías, que reproducen
los diseños de los murales y cerámica. El sitio cuenta con financiación
privada, correspondiente a una marca de cervezas.
El ingreso a la Huaca se realiza a través de una senda escalonada
por tramos acompañada de paneles explicativos y visuales.
En el interior de la Huaca se disponen pasillos con cordeles a modo
de barrera psicológica; cada sector está cubierto por techos de
quincha sostenidos por pilotes de caña, similares a los originales. La
lógica expositiva de los diferentes sectores sigue el curso de las
investigaciones arqueológicas; se abren al público a medida que
éstas se realizan.
HUACA DEL SOL
Desde lejos se puede divisar, en el fértil valle de Moche, una enorme
pirámide que llama la atención por su gran volumen y belleza
arquitectónica: es la Huaca de El Sol, la más grande del Perú (y
posiblemente de América), y una de la más importante para la
sociedad prehispánica que conocemos con el nombre de Moche (o
Mochica).

Los Moche
Durante los años 100 a 800 después de Cristo, en los valles del norte
del Perú se forjó una sociedad altamente desarrollada que
conocemos como Moche o Mochica (que era el nombre del idioma
hablado por los hombres de esa zona en la época que llegaron los
españoles).
La sociedad Moche es una de la que
más conocemos en la actualidad.
Desde hace muchos años ha llamado
la atención de los investigadores por
sus expresiones artísticas (los
"huacos retratos"), decoraciones
complicadas (en su cerámica), ricas
tumbas (como la del "Señor de Sipán")
y su esplendorosa y voluminosa
arquitectura (como la Huaca del Sol y
de La Luna).
LA HUACA DEL SOL
Esta construcción monumental se ubica muy cerca de la ciudad de
Trujillo -a 6 kilómetros del mar- al pie de un promontorio rocoso
llamado Cerro Blanco, en la margen izquierda del río Moche, en un
punto entre el valle bajo y el valle medio. La pirámide tiene
básicamente una forma rectangular a la que se le han agregado
algunas otras formas geométricas. Su tamaño es monumental: 345
metros de largo por 160 metros de ancho y 42 metros de altura. Gran
parte de este volumen fue destruido durante la colonia. Con la
finalidad de buscar tesoros en su interior, el río Moche fue desviado
para que partiera en dos la pirámide. El resultado fue peor de lo
esperado, pues el río se llevó cerca de dos tercios de la Huaca. Pero
en su interior no se encontró ningún tesoro.
Reconstrucción Isométrica de cómo pudo verse la Huaca del Sol, en
el momento de mayor esplendor. Este dibujo se basa en
reconstrucciones aerofogramétricas y propuestas de varios autores.
Los Adobes
Los adobes para la construcción de esta pirámide (la Huaca del Sol)
y otras de Moche (como la de Sipán o El Brujo) tienen 2
características importantes: eran hechos con moldes y tenían la
marca del fabricante. La fabricación con moldes permitía tener
adobes con las mismas dimensiones y calidad. En la cara superior
del adobe se hacían unas marcas. Estas eran puntos y rayas, o
aspas. Se cree que las marcas corresponden a la comunidad que los
fabricó, y que servían para controlar la cantidad de adobes con los
que contribuían en la construcción de la Huaca. En El Sol se han
encontrado por lo menos 96 marcas distintas.

En base a los estudios de la arcilla de los adobes, se ha determinado


que secciones enteras de la Huaca están construidas con adobes
provenientes de una misma cantera, y tienen un mismo tipo de marca.
HUACA ARCO IRIS O EL DRAGÓN
Ubicada en el distrito de la Esperanza, a un costado de la carretera
Panamericana Norte. Pertenece a la cultura Chimú. Es conocida con
diferentes nombres: Huaca Cientopies (Horkheimer, 1944); El Dragón
(Schaedel, 1948). Todavía en algunos relieves pueden apreciarse
evidencias de color amarillo, por lo cual se le conoció también como
Huaca de la Muralla Dorada. Sin embargo, la denominación más
utilizada es la de Arco Iris.

El templo está rodeado por una muralla perimetral de 60 por 54


metros en cada lado. Su única entrada está orientada al oeste. La
decoración estuvo dedicada al Arco Iris como símbolo de la fertilidad
y las lluvias. Este aparece representado 7 veces en una de las
paredes del templo. Debajo de cada Arco Iris se observa una pareja
de serpientes, una tiene dos cabezas y la otra termina en una cola de
pez. Tal vez como representación de los dos sexos: hembra y macho.
También la serpiente con dos cabezas se puede ver sosteniendo un
tumi o cuchillo ceremonial. La reiteración de este animal se asocia
con otras culturas, para las cuales fue símbolo del agua y la fertilidad
de la tierra.
En la parte alta de la pared, se representaron danzarines en
movimiento, orientados hacia la entrada. Alrededor de la plataforma
principal existen 14 depósitos en los cuales se hallaron evidencias de
ofrendas y esculturas de madera.
CHAN CHAN
Vino del mar, no se sabe de dónde, en una flota de balsas, con toda
su corte y guerreros, llegó a la costa norte de lo que hoy es el Perú,
en el valle de Moche y fundó un reino. Su nombre era Tacaynamo y
fue el primer soberano de Chan Chan, la ciudad más importante de
Chimú. Así cuenta la leyenda de Tacaynamo, recogida en el
documento "Historia Anónima" escrita en 1604 por algún cronista
español, que narra la fundación de Chan Chan y del reino de Chimor

Por su gran volumen y su antiguo prestigio de haber sido la capital de


un importante y rico reino, Chan Chan ha estado presente en el
interés de los viajeros e investigadores desde hace siglos. Sin
embargo, hay que hacer notar que las menciones y referencias de
este sitio en los documentos más antiguos, después de la conquista
española, son escasos, o se refieren a él como una ruina. Es por eso
que se postula, que tras la conquista Inca, Chan Chan (en un tiempo,
rival del Cusco) fue saqueada y destruida (aproximadamente en el
año 1470) y cuando llegó Pizarro (1532) esta ciudad era sólo un
pálido reflejo de su viejo esplendor, habitado por pocas personas de
escasa importancia política y económica.
Durante la época del virreinato (1532 - 1821) Chan Chan fue objeto
de múltiples sequeos y destrucciones, pues existía la creencia que
entre sus muros y pirámides estaba escondido un gran tesoro en
piezas de oro y plata. Y aunque no hay datos oficiales que lo
respalden, existe la leyenda de que varias fortunas se originaron de
esa manera.
Recién en el siglo XIX, con el renacer de las ciencias, esta ciudad
fue estudiada con interés académico, viajeros como Rivero, Tshudi,
Hutchinson, Middendorf y Bandelier la dibujaron, mapearon y
describieron, preguntándose por su origen y cómo habría sido la vida
las personas que poblaron Chan Chan.
El siglo XX inaugura a la arqueología como ciencia, y los arqueólogos
la hacen una de las principales fuentes de conocimiento del pasado
peruano. Destacan las investigaciones de Bennet, Schaedel, Willey,
Kosos, West, Mosley y Mackey
Descripción
El núcleo de Chan Chan está formado por 10 "ciudadelas", llamadas
así por ser grandes recintos cercados ("canchones"), en cuyo interior
albergan muchas estructuras menores, asemejando pequeñas
ciudades amuralladas, de los cuales 9 tienen muchas características
comunes. Vistos desde el norte y el sentido de las agujas del reloj han
sido bautizadas como Squier, Gran Chimú, Bandelier, Uhle,
Chayhuac, Tschudi, Rivero, Laberinto, Tello y Velarde. Los nombres
derivan, en la mayoría de ellos, de viajeros e investigadores que han
fijado sus ojos y pensamientos en esta urbe prehispánica. Como
ejemplo del tamaño de estas estructuras, mencionaremos a la
ciudadela Rivero, que ocupa un área de 8,7 hectáreas, o Gran Chimú
(la más grande) con 22,1 hectáreas. Las demás, tienen un promedio
de 14 hectáreas.
La forma como esta organizada Chan Chan refleja que existió una
fuerte estratificación, con clases sociales distintas ocupando
diferentes áreas y edificios propios a su condición económica. Las
ciudadelas, por ejemplo, están protegidas por altas murallas y tienen
un solo acceso, facilitando el control de los que ingresaban y salían.

Además del área nuclear, podemos distinguir en la organización de


Chan Chan otras 2 zonas de importancia: Al sur y oeste de las
ciudadelas, conjuntos de construcciones menores, aglutinadas,
llamadas "barrios marginales" y "complejos arquitectónicos de elite",
finalmente, una serie de estructuras dispersas como depósitos,
caminos, pirámides, caminos, cementerios, acequias, huertos
hundidos ("huachaques") y diques.
Las ciudadelas, como ya se dijo, son diez, y es de notar que, al menos
nueve de ellas (salvo la llamada Tello), compartan características
formales, como:
 Son áreas cercadas de forma rectangular.
 Tienen orientación norte / sur.
 Están divididos en tres sectores.
 Es notable un alto grado de planificación en su construcción.
 Acceso principal ubicado al norte.
 Compartir una similar zonificación al interior de las ciudadelas.
 La presencia de plazas, audiencias, depósitos, plataforma
funeraria y pozos.
Al interior, su organización está dada por 3 sectores: norte, central y
sur. El sector norte es una plaza o patio con banquetas (muros bajos
que pueden ser usados para sentarse) en su perímetro, con un
acceso hacia el sur, al que se llega subiendo por una pequeña rampa.
Este acceso conduce a las "audiencias" y los depósitos. Esta
llamadas audiencias, son construcciones que vista desde arriba (vista
en planta) tienen forma de "U" y que debieron albergar a un
funcionario o personaje ligado a las más importantes funciones
administrativas de la ciudad.
En el sector central se pueden encontrar la mayor concentración de
construcciones dedicadas al almacenamiento de productos. Además
se encuentra la "Plataforma Funeraria", pequeña pirámide trunca de
baja altura, al interior de la cuál estuvo enterrado el Señor principal
de cada una de las ciudadelas. La mayoría de estas plataformas fue
saqueada en los primeros años de la conquista española (1532),
aunque es posible que tal destrucción haya empezado antes,
inmediatamente después de la conquista Inca.
El sector sur, es en apariencia, un cercado libre de construcciones,
pero que, gracias a las excavaciones arqueológicas, sabemos que allí
existieron estructuras hechas en materiales perecederos, que
evidencias actividades domésticas. Esta zona, fue el área de
residencia, donde se ubicaron la cocina y los dormitorios.
Seguramente por eso, es aquí donde se ubica el pozo de agua que
abasteció del líquido elemento a todos los habitantes de la ciudadela.
Se ha considerado a Chan Chan como una ciudad compuesta sólo
por edificios monumentales y grandes templos, pero, se ha
identificado una gran cantidad de viviendas de pobre construcción, a
manera de barrios marginales. John Topic es un arqueólogo
norteamericano que estudió estas estructuras, y llegó a la conclusión
que estos barrios formaban una sola clase social. Se ubican en la
periferia de la ciudad (al sur y al oeste). Difieren completamente, en
cuanto a sus características, de las ciudadelas y de los complejos
arquitectónicos de élite. Son construcciones que presentan una fuerte
aglomeración y sin orden aparente o planificación

Están hechos con muros de canto rodado de 50 centímetros de alto,


que sirven de base para paredes de quincha (caña con barro), con
techos del mismo material, soportados por horcones de madera. Al
interior se han descubierto evidencias de actividades domésticas,
como fogones, batanes y cerámica utilitaria. Pero ésta no fue la única
ocupación de sus moradores. También se dedicaron a la manufactura
de textiles, madera, orfebrería y platería. La evidencia en este sentido
es tan importante, que se puede afirmar que la mayor parte de la
población de esos barrios se dedicó a esas actividades.
El abastecimiento de agua en Chan Chan se realizó a través de más
de 140 pozos, donde el 60% estuvo en la zona monumental
(ciudadelas), y 12% en los barrios residenciales (de élite y
marginales), no obstante que allí moraba más del 90% de la población
total.
Arquitectura.
Para construir esta ciudad se utilizaron materiales propios de la
región. Las ciudadelas fueron construidas usando muros de adobe
sobre cimientos de piedra unidos con barro, más anchos en la base y
angostos en la cima. Para construir pisos, rellenos de paredes,
rampas y plataformas, se emplearon adobes rotos, junto con tierra,
piedras y otros desechos. La madera se usó para hacer postes,
columnas y dinteles. También se usó la caña el carrizo y la estera.
Los techos fueron confeccionados entretejiendo atados de paja.

Uno de los detalles que más admiran los actuales visitantes es la gran
belleza, variedad y cantidad de muros decorados con altorrelieves.
Estos fueron hechos con moldes y decoraron las paredes de patios,
audiencias y corredores, al interior de las ciudadelas. Los motivos
decorativos más comunes fueron las conbinaciones geométricas,
pero también son comunes las representaciones de peces y aves.
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