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“Año del diálogo y reconciliación Nacional”

Universidad Cátolica Los Ángeles de Chimbote-Sullana

 Estudiante:

-Azcarate Rivas Victoria.

 Carrera:

- Derecho y Ciencias Políticas.

 Asignatura:

- Derecho Constitucional Especial.

 Ciclo:
- IV

 Docente:

- Jorge Noriega Albán..

 Tema:
-Caso de Ernesto Rafael Castillo Páez..
 Introducción

En 1980 a la par que retornábamos a la institucionalidad democrática se inicia


en el país un proceso de grave violencia, con el surgimiento de organizaciones
terroristas que provocan la respuesta indiscriminada por parte del Estado
Peruano.
El denominado Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso, inició su llamada
"guerra popular" el 17 de mayo de 1980, con el objetivo fundamental de "tomar
el poder" e instaurar -según sus postulados- un Estado y una democracia "de
nuevo tipo". Para tales fines se estructuró como una organización político-
militar que combinó prácticas guerrilleras y terroristas. Entre 1980 y 1983,
Sendero Luminoso desplegó los planes de inicio y desarrollo de la Guerra
Popular, fundamentalmente en los departamentos de Ayacucho, Apurímac y
Huancavelica. Aprovechando la ausencia del Estado y
utilizando métodos basados en la intimidación, la persuasión y el paternalismo
logró contar con cierto apoyo inicial para el incremento de sus actividades en el
terreno militar. El impacto social y los efectos dañinos de sus acciones fueron
considerables.

 Antecedentes de Ernesto Castillo Páez

Ernesto Rafael Castillo Páez nació en lima el 3 de junio de 1968.Era un joven


de tan solo 22 años estudiante de sociología en la Universidad Católica del
Perú, así mismo ya había terminado sus estudios de Ingles, se encontraba
estudiando francés y además era profesor de matemáticas en el Instituto
Tecnológico San Pablo. Era parte de sus estudios realizar algunas prácticas de
investigación en los centros poblados de los alrededores de Lima,
denominados “pueblos o asentamientos humanos donde habitaba
mayoritariamente personas con escasos recursos económicos. En esas época
miembros policiales consideraban a jóvenes universitarios como terroristas
por el hecho de querer difundir una nueva visión para el pueblo.

 Momento de su desaparición.
Fue un domingo 21 de octubre de 1990,a los pocos meses de haberse
instalado el gobierno del ciudadano de origen japonés kenya Fujimori,
cuando Ernesto Castillo Paez,dijo de Cromwell, fue al distrito de Villa El
salvador a realizar una de estas investigaciones y al promediar la
mañana la población de ese distrito se vio invadida por fuerzas policiales
de un operativo destinado a contrarrestar una marcha publica en el
centro de dicho distrito , llevada a cabo por elementos subversivos
pertenecientes a sendero Luminoso
Cuando Ernesto se encontraba transitando una calle lejos del lugar de la
marcha, sin motivo alguno se le acercó un vehículo policial denominado
”patrullero” , bajaron unos policías y uno de ellos se dirigió a Ernesto a
apuntándole con su arma ordenándole con palabras soeces a que se detenga
,orden que Ernesto cumplió, le pidieron sus documentos personales, lo
arrinconaron contra la pared lateral del patrullero, le revisaron su ropa , lo
despojaron de sus lentes y sin mediar razón alguna le ordenaron que se
introdujera en la maletera del vehículo el cual luego partió con dirección
desconocida.
(Versión extraída de testigos que vieron su detención a tan solo dos metros
de distancia).

A partir de ese momento su familia inicio una búsqueda infatigable que


dura hasta la actualidad en que las autoridades del gobierno no quieren
admitir su admitir su detención y en consecuencia , se niegan a relevar
que paso con él y donde se encuentran los restos.

 Caso Ernesto Castillo Paez,victima del delito lesa humnidad-


desaparición forzada
El caso de Ernesto fue judicializado desde un primer momento, ya que su
familia recurrió a instancias nacionales e internacionales y a las instancias
judiciales correspondientes en demanda de la entrega con vida de
Ernesto. Ante sentencia emitida por la Corte Internacional, el gobierno de
Fujimuri hizo caso omiso de su cumplimiento y recién cuando huyo del
Perú, durante el gobierno provisional que lo sustituyo, del Dr. Paniagua se
reactivó el proceso penal contra todos los policías que participaron en el
operativo y su jefe el Crnl.PNP(r) Juan Carlos Mejía León.
Esfuerzo que lamentablemente devino, como respuesta oficial del Estado,
en un largo proceso judicial en demanda de justicia, sin que aparezcan sus
restos, a pesar de haber sido condenados 4 policías como responsables de
su detención.
Parte de esta persistente lucha de los familiares por encontrar a Ernesto, se
encuentra se encuentra condensada en el libro escrito por su padre
Cromwell Castillo, titulado ¿Dónde está Ernesto?
La lucha por encontrar los restos de Ernesto continua y es responsabilidad
del estado peruano dar cumplimiento no solo moral sino jurídica, ya que
la Corte Interamericana de Derechos Humanos en sus dos sentencia contra
el Estado Peruano lo insta a que cumpla esta obligación.
 Primer Proceso.
Los padres de Ernesto denunciaron a elementos de la policía y al
comandante Mejía de León de ser los responsables de la desaparición de
su hijo, se les imputo el delito de lesa humanidad de desaparición forzada.
Luego de que un primer proceso penal fuera archivado en 1991 los padres
acudieron a la Comisión Interamericana de Derechos humanos instancia que
poco después presento el caso ante la Corte Interamericana ,la que el año
1997 emitió sentencia determinando que el Estado Peruano era el
responsable de los hechos violatorios de los derechos humanos .La Corte
declaro que no solo existía una obligación por parte del estado peruano de
investigar y sancionar a los responsables del crimen , sino también de ubicar
y entregar los restos de la víctima.

 Juicio oral público a los policías acusados ante la Sala Penal Nacional

Dieciséis miembros de la Policía Nacional (quince subalternos y un coronel)


fueron acusados de participar en el delito de desaparición forzada del
estudiante universitario Ernesto Rafael Castillo Páez. Este proceso duro cerca
de ocho meses, hasta el 20 de marzo de 2006 en que fue dictada la
sentencia.
Una de las etapas más importantes del juicio fueron las audiencias en la que
dos testigos que vieron muy de cerca de la detención de Ernesto( 2 metros
aproximadamente) reconocieron de entre los policías acusados, al que
detuvo a Ernesto no obstante 15 años transcurridos, con absoluta seguridad
al agente Juan Fernando Aragón Guibovich.

La sentencia condeno a 15 años a los policías que conducían el vehículo de


donde bajo el policía que lo detuvo. Estos son: Juan Fernando Aragón
Guibovich, Manuel Santiago Arotuma Valdia y Carlos Manuel Depaz Briones.
Y a 16 años al coronel (r) Juan Carlos Mejía León, el oficial que dirigió el
operativo en el que detuvieron a Ernesto.
Luego de la lectura de la sentencia tanto sentenciados como el fiscal
acusador y la defensa de Ernesto la apelaron y esta subió a la Corte
Suprema, más concretamente a la Primera Sala Penal Transitoria, la que
después de revisarla y de estudiarla y escuchar las partes que apelaron
emitiría el veredicto final inapelable.

 El triste papel de algunos vocales de la Primera Sala Penal Transitoria


y su gestión dilatoria

Realizadas las audiencias de ley antes esta sala conformada por cinco
vocales, emite su primera sentencia el 18 de diciembre de 2007
ratificando por unanimidad la pena a los tres policías subalternos ,más
dividida respecto de la pena al principal inculpado, el coronel (r) Juan
Carlos Mejía León: Los Vocales Supremos Raúl Valdez Roca, Hugo Antonio
Molina Ordoñez y Guillermo Vinatea Medida, ratificaron su condena
mientras que Silvina Hurtado y Lecaros Cornejo inclinaron su voto por
su absolución.
Esto dio lugar a que la Sala tenga que llamar a un nuevo vocal dirimente
para que decida este extremo de la sentencia, ya que para que una
sentencia sea declarada firme se requiere de la aprobación de cuatro
vocales. La Sala convocó al vocal Robinson González, un magistrado
conocido por sus cuestionadas resoluciones en favor de la liberación de
acusados de delitos en apoyo al régimen dictatorial fujimontesinista.

 El primer beneficio denegado.


Posteriormente el año 2013 la Sala Penal concedió a Arotuma,de Paz y
Aragón el beneficio de la libertad condicional. Ese mismo año el 18 de
octubre, la Sala Penal Nacional declaro improcedente el beneficio
penitenciario bajo el argumento que si bien había cancelado el monto total
de la reparación civil, en este tipo de casos la reparación del daño causado a
la víctima o a sus familiares (quienes sufren las consecuencias de la perdida
y desconocimiento del paradero de aquella) en estos tipos constitutivos de
graves violaciones a los derechos humanos comprenden también otras
acciones o manifestaciones que pudiera tener el sentenciado para reparar el
daño causado.

 Segundo beneficio denegado

El año 2014 el condenado Mejían León presentó un segundo pedido del


beneficio de semilibertad bajo el argumento de que había cumplido todos los
requisitos que la ley exige. El 21 de julio de 2014 el juez Walter Sánchez
Sánchez declaró IMPROCEDENTE tal pedido al señalar que “…al encontrarnos
frente al delito de desaparición forzada, sabemos que el daño primordial
generado a los agraviados es el desconocimiento del paradero de su familiar,
es así que la Corte Interamericana de Derechos Humanos –mediante
resolución de fecha 26 de noviembre de 2013 respecto de la supervisión de
cumplimiento de la sentencia en el caso Castillo Páez, dispuso entre otros,
que el Estado peruano presente información detallada, completa y
actualizada en relación a las acciones y gestiones llevadas a cabo con quienes
han sido procesado y condenados por los hechos del caso para determinar el
paradero del Ernesto Castillo Páez.
Bajo esas fundamentales consideraciones el juez penal señaló que “…el
sentenciado no ha cumplido con brindar información acerca del paradero de
los restos de la víctima Ernesto Castillo Páez y así terminar con la angustia,
dolor e incertidumbre que aqueja a los familiares de este para poder darle
una sepultura de acuerdo a sus creencias religiosas, concluyendo que “…el
solo pago de la reparación civil no da por resarcido el daño causado a los
familiares de una víctima de desaparición forzada..."
El 22 de diciembre de 2014 la Sala Penal Nacional confirmó dicha resolución
incorporando el argumento de que “omitir dar información del paradero de
la víctima constituye la estructura basilar o fundamental del delito de
desaparición forzada de personas, por el cual fue condenado el señor Mejía
León. Como quiera que esto hasta el momento sigue aconteciendo, el delito
se sigue consumando, si apreciamos su carácter de delito permanente. Por
ello, esta información en nuestra apreciación jurisdiccional, resulta para
evaluar la facultad de conceder o no el beneficio penitenciario...”
Junto a este argumento la Sala Penal Nacional reiteró la existencia de
obligaciones internacionales del Estado peruano referidas directamente la
obligación de cumplir con el ubicación y entrega de los restos de la víctima a
sus familiares.

 El tercer beneficio y el juez que le creyó al alacrán

En abril de 2015 el condenado JML presentó una tercera solicitud del


beneficio penitenciario de liberación condicional, el mismo que se debatió en
audiencia pública realizada el 10 de noviembre de 2015, a la cual la parte civil
no fue convocada. El hecho es que tan solo 2 días después –el 12 de
noviembre- el juez Ángel Mendivil Mamani del Segundo Juzgado Penal
Nacional ha declarado PROCEDENTE la solicitud de beneficios penitenciario
del condenado Mejía León, no solo contradiciendo los fundamentos
expresamente señalados por la Sala Penal Nacional, sino expresando una
interpretación absolutamente contraria a la vigencia de los derechos
fundamentales de los familiares de las víctimas y de la acción de la justicia.
Así, por ejemplo, el juez Mendivil valora elementos absolutamente
irrelevantes para fundamentar su decisión, como cuando señala sobre el
acusado que,
“…no habiendo perdido la serenidad en ningún momento de la audiencia
pública, así mismo ha demostrado ser una persona sociable y amorosa, dado
que al final de la audiencia saludó a su hija de una manera paternal,
acomodándole el polo que su hija llevaba puesto, detalles que el juzgador ha
percibido y permite arribar a la conclusión que el solicitante comprende
situación en la cual se encuentra, mantiene el control de sus actos y se
comporta como un padre protector, lo cual este juzgador comparte.”
Más allá de calificar gratuitamente como “padre protector” a quien no solo
perpetró un crimen contra la humanidad como la desaparición forzada, sino
que durante 25 años lo ha negado y por ello jamás ha brindado información
sobre el paradero de los restos de la víctima, hecho que literalmente ha
destruido a la familia Castillo Paéz, este elemento resulta ser absolutamente
subjetivo que más pareciera indicar la pérdida de la imparcialidad de parte
juzgador, asunto tan elemental para cualquier asunto judicial.
De igual manera el magistrado Mendivil, sin apreciar la naturaleza jurídica
del delito de desaparición forzada destaca el contenido del Informe
Psicológico cuando este señala que el condenado Mejía León,
“…asume su responsabilidad por el exceso de confianza que depositó en sus
subordinados, lo cual ratificó ante este juzgador, así mismo manifestó que se
encuentra arrepentido de no haber controlado al personal a su cargo, lo cual
era su obligación como oficial al mando, habiendo pedido perdón a la familia
del agraviado, lo cual también ratificó en la audiencia…”
El juez no aprecia que la afirmación del condenado sobre el supuesto exceso
de confianza sobre sus subordinados cuestiona el sentido del fondo de la
sentencia condenatoria en la cual se declara expresamente que la condena a
Mejía León no fue porque haya tenido solo un exceso de confianza, sino
porque tuvo un rol protagónico en la emisión de las órdenes a sus
subordinados para la detención y la posterior desaparición de Ernesto
Castillo Páez. La sentencia declara que Mejía tuvo una conducta
estrictamente dolosa para garantizar la comisión del delito de desaparición
forzada. ¿Por qué razón el juez Mendivil no valoró este fundamental
elemento?
Ya en relación a los argumentos presentados por el Ministerio Público en la
Audiencia Pública en relación a la existencia del derecho a la verdad de los
familiares de la víctima para persistir exigiendo la búsqueda de Ernesto
Castillo Páez el juez Mendivil Mamani asume una interpretación restringida
de ese derecho. Así, de manera categórica declara que,
“…el derecho a la verdad se constituye como una obligación del Estado (y no
de las personas) el mismo que a través de procedimientos judiciales como no
judiciales deben intentar establecer la verdad acerca a los abusos y
violaciones independientemente de si los juicios penales son posibles en
forma inmediata…”
Al respecto hay que recordar que si bien los Estados son los que se han
asumido como obligaciones el respeto y cumplimiento de los derechos
fundamentales, esa obligación no solo es de los Estados. El cumplimiento y
respeto de los derechos también es una obligación de las personas, sobre
todo en los asuntos referidos o relacionados a la desaparición de personas.
Pero adicionalmente a ello el mencionado magistrado declara
temerariamente que,“…tal como lo ha establecido la jurisprudencia existen
limitaciones del esclarecimiento judicial de la verdad, las cuales resultan
inevitables como por ejemplo el transcurso del tiempo, inexistencia del
testigos, por lo que se recomienda establecer Comisiones de la verdad y otras
comisiones no judiciales de investigación, reforzar leyes que protegen la
libertad de información y de expresión y desarrollar expresiones de recuerdo
y conmemoración como por ejemplo monumentos y museos.”
A ello agrega que,
“…para este juzgado queda claro que el derecho de la verdad de los familiares
de las víctimas en el caso en mención definitivamente debió procurarse al
momento del juicio oral, lo cual no ocurrió ya que se hubiera mencionado en
la sentencia emitida…”
Estos argumentos no solo expresan una interpretación incoherente del
problema sino también una desubicación temporal de quien emite la
resolución ya que no estamos en un momento en el que no sepamos quién
cometió el crimen, de hecho se condenaron a 4 policías por ello, sino que
estamos en un momento en el que se decide liberar a quien tiene la
información sobre el paradero de los restos de la víctima y resulta por lo
menos irregular que existiendo una obligación internacional del Estado para
informar sobre el paradero de esos restos una instancia del propio Estado
peruano –el Poder Judicial- decida liberarlo sin que proporcione tal
información.
Justamente sobre ese argumento esgrimido por el Ministerio Público para
evitar la libertad del condenado debido a que no ha brindado ninguna
información, lo cual impide el cumplimiento de una obligación internacional
del Estado peruano ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos la
resolución judicial, declara que,
“…de ninguna manera podría el Estado, a través del Poder Judicial o del
Ministerio Público, obligar al solicitante bajo coacción y/o condicionar el
otorgamiento del beneficio penitenciario al solicitante a que proporcione
información sobre dónde están los restos de la víctima, de aceptarse este
razonamiento se vulnerarían los derechos del imputado a una tutela
jurisdiccional efectiva …. constituyendo a nuestro criterio una exigencia
desproporcional y discriminatoria dado que no fue tomado en cuenta al
momento de la excarcelación de sus otros coprocesados…”
Resulta imprescindible aclarar que no es cierto que el Estado esté
coaccionando al condenado Mejía León para que brinde información. Por lo
tanto tal afirmación se encuentra fuera de lugar.
Pero el Estado si pueda legítimamente condicionar el otorgamiento de
cualquier beneficio penitenciario, justamente por no ser un derecho
fundamental, a que el condenado brinde información sobre el paradero de
la víctima, porque de por medio no solo está el cumplimiento y respeto del
derecho a la verdad, sino porque existe un mandato de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos que obliga al Estado peruano ha
cumplir con la obligación de ubicar y entregar los restos de la víctima.
Lamentablemente, el juez Mendivil Mamani en ningún momento analiza este
asunto jurídico de derecho internacional de los derechos humanos que
resulta fundamental para la interpretación y decisión del presente caso. Tal
como en su momento, el año pasado tanto el mismo Segundo Juzgado Penal
Nacional como la Sala Penal Nacional –tal como lo hemos sumillado líneas
arriba- ha asumido como criterio jurisprudencial teniendo en consideración
la naturaleza del delito de desaparición forzada. Sinceramente hubiera sido
preferible que el magistrado analice y valore este tema antes que cómo el
condenado acomoda el polo de su hija al final de la audiencia.
Pero sumado a todo ello, aparece en la la resolución del juez Mendivil
Mamani algo que solo podría ser considerado como una muestra
sinceramente tan extrema como inexplicable de ingenuidad judicial en el
razonamiento de un magistrado que ha sido colocado en el puesto de juez
penal nacional para investigar justamente casos de derechos humanos y
crímenes de lesa humanidad. la resolución declara que el condenado Mejía
León,
“…ha cumplido con la totalidad de la reparación civil, comprometiéndose en
audiencia pública a COLABORAR EN EL ESCLARECIMIENTO DEL CUERPO DEL
SEÑOR ERNESTO CASTILLO PAEZ…”
El crimen se cometió la mañana del 21 de octubre de 1990. Es decir, han
pasado 25 años y algunos días más. Durante ese tiempo Mejía León no solo
ha negado sistemáticamente los hechos sino que ha pretendido señalar que
los responsables fueron sus subordinados y desde que se inició el proceso
judicial el año 2001 jamás ha dicho una sola palabra sobre el lugar en el que
enterró los restos del joven universitario.
Pero, además, desde la fecha de la condena han pasado 9 años, tiempo en el
que el Poder Judicial le había denegado dos veces el beneficio penitenciario
justamente por no dar información sobre el paradero de la víctima muy a
pesar de que el padre de aquel, don Cromwell Castillo Castillo, le dijo en
audiencia pública que lo perdonaba solo si declaraba dónde estaba su hijo
ante lo cual simplemente se quedó callado.
Pero ahora el juez Mendivil Mamani ha decidido cambiar el estilo y sentido
de hacer justicia, porque ahora declara que el condenado por un crimen de
lesa humanidad es el que le pone condiciones a la verdad y a la justicia. En la
audiencia del 10 de noviembre Mejía condicionó informar el paradero de los
restos de su víctima a la posibilidad de obtener su libertad. Y el juez Mendivil
le creyó.
Ahora Mejía León está en su casa y el caso de la desaparición del joven
Ernesto Castillo Páez estamos seguros que seguirá en la impunidad.
 Declaración del padre de Ernesto Castillo Páez.
El estado ha sido el autor intelectual y material de miles de detenciones-
desapariciones, entre las cuales se encuentra la de mi hijo, cuestiono el padre
de Ernesto Casillo. Ante la denuncia en el Perú de este acto criminal violatorio
de los más elementales derechos humanos, el aparato estatal adoptó la
política de negarlo todo y bloqueó las denuncias para evitar que sean
admitidas en el Poder Judicial. Recurrió a la amenaza y al ataque a testigos y
familiares que podrían aportar pruebas o indicios para identificar a los
asesinos, que resultaban ser siempre policías o militares. Y como si esto no
fuera suficiente, el gobierno se negó sistemáticamente a someterse a
cualquier investigación por parte del Poder Judicial, cuyos miembros más
honestos fueron amenazados con ser retirados del cargo e incluso de muerte
si es que cumplían con su deber. Y cuando a pesar de los obstáculos, algunos
de los criminales uniformados iban siendo identificados y corrían el riesgo de
ser procesados ante el Fuero Común, se les abrió otro juicio paralelo en el
Fuero Militar en el mayor silencio posible, y con la finalidad de evitarles un
verdadero juzgamiento, los sentenciaron -absolviéndolos de toda culpa,
claro- impidiendo así "un nuevo juzgamiento por los mismos hechos" ante el
Fuero Común. Finalmente, el gobierno dictó una Ley de Amnistía (bautizada
por la opinión pública como Ley de Impunidad) que dejaba en libertad a
todos los violadores de derechos humanos ya sentenciados y por
sentenciarse con lo que acababa con toda posibilidad de un juicio futuro que
se les pudiera abrir a estos asesinos.
Para que este caso haya llegado a la Corte Interamericana de Derechos
Humanos fue necesario superar todos estos obstáculos para lo cual
contamos con la buena disposición de los testigos -que no se amilanaron ante
posibles represalias-, la actuación honesta, firme y ejemplar de los primeros
jueces que declararon fundado el Habeas Corpus en favor de Ernesto (cuya
orden de libertad nunca fue cumplida) y el apoyo de organismos de defensa
de los derechos humanos como el Instituto de Defensa Legal -IDL- que tiene
a su cargo la defensa en el Perú y el Centro por la Justicia y el Derecho
Internacional -CEJIL- que nos representó ante la Comisión y la Corte
Interamericana de Derechos Humanos. Justamente esta máxima instancia de
justicia interamericana nos ha dado la razón, emitiendo esta sentencia donde
DECLARA CULPABLE AL ESTADO PERUANO DE LA DETENCION-DESAPARICION
DE ERNESTO CASTILLO PAEZ. El gobierno tendrá que cumplir esta sentencia.

 FUNDAMENTOS DE LA SENTENCIA DE LA CORTE


INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS

El 03 de noviembre de 1997 la Corte Interamericana emitió sentencia sobre el


caso de desaparición forzada de Ernesto Castillo Páez. En la misma consideró
demostrada la práctica, por parte de las fuerzas de seguridad, de desaparición
forzada de personas consideradas como miembros de Sendero Luminoso.
Asimismo, dicha sentencia consideró probado que Ernesto Castillo Páez, fue
detenido el 21 de octubre de 1990 por miembros de la Policía Nacional, en el
marco de un operativo cuya finalidad era detener a los presuntos responsables
de las explosiones ocurridas en el distrito de Villa El Salvador, y que continúa
desaparecido hasta la fecha .
De igual modo, la Corte consideró probada la vulneración del derecho a la
libertad personal (artículo 7 de la Convención Americana), el derecho a la
integridad personal (artículo 5) puesto que el hecho de haber sido introducido
a un vehículo oficial "por si solo debe considerarse claramente contraria al
respeto debido a la dignidad inherente al ser humano" ; el derecho a la vida
(artículo 4), en razón del tiempo transcurrido desde la detención y las
afirmaciones -no cuestionadas por el Estado- sobre la existencia de una
práctica de desaparición forzada por parte de las fuerzas de seguridad.
Asimismo, la Corte declaró comprobada la violación del derecho a una
protección judicial efectiva (artículo 25) en tanto agentes del Estado
obstaculizaron el recurso de hábeas corpus al adulterar el registro de ingreso
de detenidos impidiendo la localización de la víctima. La Corte señaló la
obligación del Estado peruano de investigar los hechos que provocaron las
desapariciones, en virtud del derecho de los familiares a conocer el paradero
de las víctimas.
Agregó que a esta obligación se suma la de prevenir y sancionar tales actos y
a una reparación por el daño sufrido, obligaciones que se mantienen vigentes
hasta su cumplimiento . "El Estado tiene el deber de investigar las violaciones
de los derechos humanos, procesar a los responsables y evitar la impunidad"

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