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Las críticas austriacas a la

economía neoclásica y el debate


sobre el socialismo y el capitalismo
Los economistas que han contribuido tanto a las ideas
económicas ortodoxas como a las heterodoxas han
tratado de averiguar cuál es el mejor conjunto de
instituciones económicas para lograr la eficiencia, la
equidad y el crecimiento económico.

Los economistas de la corriente ortodoxa no suelen


dedicarse a la cuestión más general de qué sistema es
preferible: el socialismo o el capitalismo.

Los ortodoxos se dedican más a analizar los


mercados.

Cuando algunos economistas neoclásicos afirmaron


que los libres mercados y el socialismo eran
compatibles, los economistas austriacos entraron al
debate.
Definición de capitalismo y socialismo

Por una parte, tenemos una idea teórica de qué son el capitalismo y el
socialismo.

Pero en la realidad tenemos sistemas existentes que contienen elementos tanto


del capitalismo teórico como del socialismo teórico.

En el capitalismo, son los individuos los que toman en gran medida las
decisiones económicas en su papel de consumidores, propietarios de factores de
producción y gestores de empresas; los recursos económicos son en su mayor
parte de propiedad privada.

En el socialismo, son los individuos los que toman en gran medida las
decisiones económicas en su papel de votantes, políticos y gestores de empresas;
los recursos económicos pueden ser propiedad pública o privada, pero el control
de su asignación corresponde al Estado, no a los dueños de los recursos.

Estas definiciones se basan en criterios económicos, pero están


interrelacionadas con cuestiones políticas y sociales como: la libertad y la
democracia.
Los orígenes de los sistemas sociales son
muy diferentes.

El capitalismo se desarrolló
históricamente y cuando los economistas
trataron de explicar su funcionamiento,
se convirtió en una estructura intelectual
o teórica.

Por otro lado el socialismo se desarrolló


primero intelectualmente como una
estructura teórica alternativa y más tarde
comenzó a probarse su funcionamiento.
Ambos sistemas han evolucionado continuamente en teoría
y especialmente en realidad.

Como consecuencia estos sistemas son muy diferentes que


hace cincuenta años, por lo que su análisis se complica.

Entre la década de los 30 y 60, el capitalismo presentó


posturas favorables al control gubernamental y a la
separación de la propiedad y el control.

Desde la década de 1980 hasta la actualidad, ha sido el


socialismo el que ha cambiado con más fuerza; hoy día los
mercados y la propiedad privada se consideran compatibles
con el socialismo en teoría y en la práctica.

Estas observaciones han llevado a algunos a decir que los


dos sistemas están convergiendo, que cada uno está
eliminando los fallos que tiene en su versión pura y
buscando un denominador común.
La aparición del pensamiento
capitalista
Un ingrediente esencial en la aparición del capitalismo fue
la liberación de los individuos de la Iglesia, los gremios y
el Estado.

Con el capitalismo surgieron nuevos bienes económicos: el


trabajo, la tierra y el capital.

Con lo cual en el análisis clásico se generaron las


siguientes preguntas: ¿Cuáles eran las fuerzas que
determinaban la distribución de la rente entre estos
grupos? y ¿Cuál era la dinámica de crecimiento del
sistema?

Con la aparición de la esta nueva organización social, el


capitalismo, apareció un nuevo agente, el empresario, que
se convirtió en el agente de cambio.
Con el crecimiento de los mercados también se reestructuró
significativamente la vida política y los mecanismos políticos
más democráticos.

La democracia fue importante porqué permitió introducir


cambios, pero preservó la estructura política e institucional
subyacentes.

Los mercados coordinan, dada una estructura de derechos de


propiedad. También permiten a los individuos comerciar y
aumentar así su dotación inicial de derechos.

Los mercados no resuelven los derechos de propiedad o de la


asignación inicial injusta de los mismos.

La democracia es un sistema de gobierno que permite a los


individuos votar para decidir la política y modificar los
derechos de propiedad existentes con el fin de que el sistema
sea suficientemente justo para los que los individuos lo acepten.
Con el desarrollo de los mercados, los precios
fueron desempeñando un papel mayor como
coordinadores de las actividades económicas
individuales.

La teoría neoclásica se convirtió en una teoría que


explicaba como funcionaban los mercados.

La teoría económica neoclásica considera al


sistema dado, no aborda el análisis de la ventajas
del capitalismo con el socialismo, cómo surgió la
propiedad privada o cuál es la estructura de los
derechos de propiedad.

Los economistas socialistas y austriacos


examinaron estas cuestiones más generales.
La evolución del pensamiento austriaco

Menger se considera uno de los fundadores del pensamiento


neoclásico, con su énfasis en el utilitarismo y el valor determinado
por las opiniones subjetivas de los individuos y no por los costes.

Pero la corriente económica dominante se inclinó hacia el


pensamiento matemático formal, centrando la atención en la
competencia perfecta y haciendo un estricto análisis que suponía
que existía el mercado y evitaba las cuestiones más generales.

Fue por estas cuestiones por la economía austriaca comenzó a


alejarse de la corriente económica neoclásica principal.

Aunque los miembros de la escuela austriaca realizaron análisis


formales, también analizaron cuestiones generales.

Suponían o creían que las cuestiones generales eran más


importantes en el pensamiento económico que las cuestiones
técnicas.
A pesar de que la economía austriaca y la neoclásica partieron
del mismo punto.

Se fueron distanciando tanto en el método como el objeto de


estudios.

Con respecto al método mientras que la escuela neoclásica cada


vez utilizaba más las matemáticas en sus análisis, la escuela
austriaca abandonó las matemáticas.

Mientras que la escuela neoclásica centro su atención en en


equilibrio, los austriacos estudiaron las instituciones, los procesos
y el desequilibrio.

Los neoclásicos también centraron su atención en la competencia


perfecta como punto de referencia en la formación de los precios.

Por otro lado los austriacos tenían una idea de cuál era la
estructura institucional correcta, pero no de cuál era el precio
correcto
A medida que avanzaba la economía neoclásica, los
seguidores de Menger, Wieser, Böhn-Bawerk, Mises y Hayek
fueron alejándose cada vez más de la corriente
neoclásica principal.

Pero no fue hasta la segunda mitad del siglo XX cuando


se comenzó a ver en la economía austriaca un enfoque
heterodoxo independiente y no una subrama de la
economía neoclásica.

La economía neoclásica se convirtió en una teoría de los


precios; la economía austriaca se convirtió en una teoría
del proceso y las instituciones económicas.

Fue por esta razón por la que los austriacos respondieron


al ataque de Marx al capitalismo, mientras que la
corriente neoclásica principal apenas le prestó atención.
El desarrollo del pensamiento
económico socialista
Los primeros autores considerados como socialistas, conforman un grupo muy
heterogéneo.

El elemento común a este grupo es su idea de que funcionamiento del capitalismo


en la Europa occidental del siglo XIX no era armonioso.

Sus soluciones para eliminación de los conflictos eran pacíficas pero muy variadas.

Entre los principales autores tenemos a Lois Blanc (1811-1882), que sostenía que un
sistema económico debía dar empleo a todo el mundo y pagar un salario justo;
pensaba que este sistema era el socialismo.

Blanc acuñó la frase "de cada uno según su capacidad y a cada uno según sus
necesidades"

Otro autor es Robert Owen (1771-1858), siguió la tradición de Godwin, pensaba que
los males de la sociedad se deben a factores institucionales.

Abogó por la reforma educativa y la sustitución de mercados competitivos por


cooperativas.
En Inglaterra aparecieron los socialistas ricardianos,
que utilizaron su teoría de valor para demostrar la
explotación del capitalista al trabajador.

También en Francia se desarrollo un grupo que se


conoce como los primeros socialistas franceses.

Su principal representante es Henri de Saint-Simon


(1760-1865), al que le impresionaba las posibilidades
de aumentar la producción mediante la
planificación estatal.

Aunque los primeros socialistas alemanes merece la


pena nombrar a J. C. L. Sismonde (1773-1842), que
muchos lo consideran más como un reformista
social que como un socialista.
A pesar de que al principio estuvo de acuerdo con el laissez
faire, después criticó a los clásicos que habían sobreestimado
sus beneficios.

Atacó la ley de Say, sosteniendo que una política de laissez


faire generaría desempleo y sufrimiento en la población.

Al igual que Ricardo estaba de acuerdo en que distribución de


la renta era la cuestión más importante de economía, pero
pensaba que en los mercados basados en el laissez faire ésta no
era justa ni equitativa.

También le interesó las fluctuaciones económicas e identificó


como su causa principal era la incertidumbre de los mercados
competitivos y la eliminación del pequeño agricultor y artesano.

Su defensa de la pequeña unidad económica industrial y


agrícola lo llevó a defender la propiedad privada, a diferencia
del tenor de los escritos socialistas de este período.
Marx y el pensamiento socialista
Fue Marx quien convirtió el diverso conjunto de ideas
socialistas en una estructura teórica y un movimiento
social que cambiarían la sociedad.

Marx utilizó la teoría del valor trabajo como una crítica al


capitalismo y no como un pilar del mismo.

Defendió un sistema socialista, en el que se impondría la


bondad de la humanidad, frente a un sistema capitalista
basado en la codicia del hombre.

La corriente económica principal no participó en ningúan


debate significativo sobre las ideas de Marx.

Había dejado atrás la teoría clásica del trabajo de Ricardo


y en la que se basaba Marx, y se había embarcado en un
nuevo enfoque neoclásico.
El debate sobre los sistemas
económicos

El debate sobre los sistemas económicos se


produce en las siguientes áreas:

1. Sobre el problema de la
transformación.

2. Sobre el problema de la transición.

3. Sobre la asignación racional de los


recursos.
El debate sobre el problema de la transformación

Una de las razones por lo que la economía neoclásica rechazo la teoría del trabajo era
el problema de la transformación.

Uno de sus argumentos fue el siguiente: cuando la intensidad del capital variaba de
unas industrias a otras, no era posible hallar los precios de mercado a partir de la
teoría del trabajo si también se suponía que la tasa de beneficios era uniforme en todas
la economía.

En lo que respecta a Marx en los dos primeros tomos de El Capital eludió el problema
de la transformación suponiendo que la intensidad del capital era la misma en todas
las industrias, con este supuesto era posible transformar los valores del trabajo en
precio de mercado.

Marx había ofrecido abandonar el supuesto de la intensidad de capital era la misma en


todas las industrias.

Se trató el tema en el tercer tomo de El Capital, pero de acuerdo a Böhm-Bawerk, tan


solo aceptó que los precios de mercado no serían proporcionales a los valores de
trabajo cuando la intensidad del capital variaba de una industrias a otras.

El debate que se produce alrededor de este tema es el objeto de estudio. De acuerdo a


los economistas marxistas, la visión de Böhm-Bawerk es redudica

Afirman que el fin de la teoría econ´çomica no era explicar los precios de los mercados
sino los fenómenos sociales.
El debate sobre el problema
de la transición
El hecho de que el capitalismo no sufrió un desmoronamiento
como lo había predicho Marx y los socialistas evolucionistas,
provocó grandes debates entre los marxistas.

Entre los motivos que señalaron para que no se produzca este


desmoronamiento señalaron los siguientes:

- Lenín que las sociedades capitalistas al ser imperalistas,


estaban consiguiendo salvarse explotando las zonas menos
desarrolladas del mundo.

- Que el capitalismo se estaba modificando y por lo tanto


frenando las contradicciones internas.

- Otros pensaban que era necesaria una revolución para que


se desmorone el sistema capitalista y así la
implementación de un sistema socialista.
En Rusia la implementación del sistema socialista se había
producido en octubre de 1917 con la Revolución
Bolchevique.

Rusia era un a país con muchas caracterísitcas de una


sociedad feudal.

Por lo que la revolución no fue realizada por el


proletariado sino por una élite que se llamó a sí misma
"vanguardia del proletariado".

Los austriacos vieron en esta revolución otro fracaso de


predicciones de Marx.

Los austriacos sostenían más rotundamente que otros que


la implantación del socialismo por la fuerza demostraba
que éste era incompatible con la libertad individual y, por
tanto, no era un sistema deseable.
El debate sobre la asignación de los recursos
En 1874, Albert Schaffle (1831-1904) publicó "The Quintessence of Socialism",
formuló dos preguntas:

1. ¿qué mecanismo se utilizará para asignar los recursos escasos?

2. ¿existe conflicto entre socialismo y libertad?

Gustav Cassel (1866-1931), llegó a la conclusión de que un defecto


fundamental del socialismo es que no puede fijar correctamente el precio de
los factores de producción y, por tanto, no puede dirigir correctamente la
producción.

Cassel estudio la utilidad marginal planteado por los austriacos, y basó su


conclusión en que una economía en que no existiera la propiedad privada
pueda asignar eficientemente los recursos.

Enrico Barone (1859-1924), discípulo de Pareto, pensaba que si se podía dar


esta distribución eficiente de los recursos en un sistema socialista.

Si se considera al estado como un ministro que fija los precios de tal forma
que sean iguales a los costes de producción y si los costes de producción
son mínimos, la asignación de recursos es óptima y se logra el bienestar.
El aporte austriaco al debate de la distribución de los
recursos.
En 1920, Ludwing von Mises (1881-1973) publicó un artículo en el que sostenía que en
socialismo no era posible una asignación racional de los recursos.

Coincidía con Cassel en que en la ausencia de propiedad privada no era posible una
asignación racional de los recursos, su idea se evidencia en el siguiente texto:

"Tan pronto como se renuncia a la concepción de un precio monetario


de los bienes de orden superior (factores de producción) establecido
libremente, la producción racional es absolutamente imposible. Cada paso
que nos aleja de la propiedad privada de los medios de producción
también nos aleja de la economía racional"

Fred M. Taylor (1855-1932) afirmó que el problema de la asignación de los recursos


podía resolverse en el socialismo.

Sugirió que si la renta fuera distribuida por el Estado, si las empresas planifican su
producción de acuerdo a la demandas de los consumidores.

Los precios de los factores de producción se determinarían mediante un proceso de


imputación. El método de prueba y error revelaría a los planificadores los precios de
equilibrio de los factores.

Por tanto el socialismo no existiría ningún problema fundamental de asignación de los


recursos.
Este debate tomó fuerza con la inclusión de Hayek y Robbins. Ambos
planteaban que si bien se pueden dar las condiciones para una
distribución óptima de los recursos en un sistema socialista.

La información requerida para que los planificadores socialistas


sería tan grande, que sería imposible obtenerla y manejarla
adecuadamente.

Oskar Lange (1904-1965), en respuesta a Hayek y Robbins, afirma


que una vez que se reconoce que los precios de los factores pueden
utilizarse para asignar racionalmente los recursos, ya se está
cometiendo un error.

Reconoce a los precios de mercado solo como índices de las


alternativas ofrecidas a los compradores y vendedores, que estos no
conocen como se determinan, y que sus decisiones no se ven
influenciadas con estos precios.

Por lo que utilizando el método de prueba y error, los


planificadores pueden encontrar los precios que igualen la cantidad
ofrecida y la demandada y equilibrarán los mercados.
Según Pareto, Barone, Taylor y Lange una economía socialista
asignaría más eficientemente los recursos si, mediante una
planificación y dirección, generara los mismos resultados que
en los mercados perfectamente competitivos.

En 1940, existía unanimidad en que Mises y Hayek estaban en un


error y que el socialismo podía asignar racionalmente los
recursos.

En 1980 se planteamientos de nuevamente los planteamientos de


Hayek tomaron fuerza, que puede haberse dado por dos motivos:

1. las economías comunistas estaban desmoronándose


debido, en gran parte, a una mala asignación de los
recursos.

2. La economía neoclásica se había convertido en una


economía moderna más ecléctica en la que no existía la
seguridad que había caracterizado a la economía
neoclásica anterior.
Socialismo y libertad
Hayek (The Road to Serfdom; 1944) sostenía que el socialismo es incompatible
con la libertad.

El proyeto socialista que sugiere que el socialismo de mercado permitirá que el


consumidor sea libre y pueda elegir la ocupación en una economía planificada
es, pues falso, ya que la planificación y la libertad de elección son incompatibles.

El argumento de que la planificación es incompatible con la libertad ha sido


deendido por algunos economistas como Frank Knigth, Henry C. Simons, Milton
Fiedman y Henri Wallich.

Incluso autores considerado socialistas han manifestado preocupación sobre la


realación socialismo y libertad. Como es el caso de Robert Heilbroner.

Las libertades democráticas aún no han aparecido, salvo fugazmente, en


ningún país que se haya declarado fundamentalmente anticapitalista, es
decir, dentro del supuesto ámbito socialista "marxista". En todos estos
países, ha tendido a haber gobiernos restrictivos, normalmente represivos
que han limitado o eliminado sistemáticamente las libertades políticas y
civiles"
La asignación socialista de los recursos en la
práctica

Los economistas austriacos pensaban que en la práctica una economía


socialista no podría determinar un conjunto de precios que asignara
eficientemente los recursos.

Tras la revolución Rusa, primó el pragmatismo sobre las consideraciones


teóricas.

Estos planes se cuadraban mediante el método de prueba y error aplicado a


balances de materiales, en los que los productos deseados se colocaban en
un lado del libro de contabilidad y los recursos existentes para producirlos
en el otro.

Algunos economistas soviéticos reconocieron las ineficiencias del sistema


soviético de planificación basada en los balances de materiales.

Estos economistas son los padres intelectuales del movimiento hacia la


perestroika y la glasnost.

Para comprender su aportación al pensamiento económico moderno, es


necesario ver por qué la teoría marxista había impedido la planificación
económica.
La teoría del trabajo y la planificación

Al principio, los planficadores trataron de que sus planes fueran coherentes


con la teoría del valor trabajo, pero cambiaron con el tiempo.

Esto se debió a los intentos de resolver los problemas diarios de la


planificación.

Los precios sombra

Los precios sombra es el precio de referencia que tendría un bien en


condiciones de competencia perfecta, incluyendo los costos sociales además
de los privados. Representa el costo de oportunidad de producir o consumir
un bien o servicio.

Un bien o un servicio puede no tener un precio de mercado; sin embargo,


siempre es posible asignarle un precios sombra, que permite hacer un análisis
de costo beneficio y cálculos de programación lineal.

Pronto quedó claro para muchos economistas soviéticos que la utilización de


los precios sombra permitiría a los planificadores a distribuir mejor los
recursos, que los determinados por un consejo de planificación.

La utilización de los precios sombra era un ataque a la teoría del valor


trabajo.
Los costes de oportunidad

Supongamos que una junta de planificación debe elegir


entre varias inversiones.

¿Debe asignar fondos a la construcción de una central


hidroeléctrica, una acería o una fábrica de maquinas-
herramientas?

Este tipo de preguntas atrajo la atención Novozhilov a


finales de 1930.

Propuso medir el valor o precio mediante lo que los


economistas llaman costes de oportunidad.

Con lo solamente consideraba los costes de trabajo,


sino también consideraba los costes de trabajo y de la
tierra.
Después de Stalin, las propuestas de Kantorovich y
Novozhilov se empezaron a discutir.

Estos primeros debates sobre la asignación de los recursos


fueron estudiados por otros autores y llevaron en la
década de 1960 a revisar con un sentido crítico la
planificación de la Unión Soviética.

Así en 1960 se propuso que se diera a las empresas estatales


mayor libertad para tomar decisiones y reducir el número
de objetivos de producción asignados a cada empresa por
los planificadores estatales, en una clara sugerencia para
que se aumentara la descentralizaión (Liberman).

Lentamente comenzó a cambiar a cambiar la marea;


prueba de ellos son los períodos posestalinistas, la era
Kruschev y la caída de la Unión Soviética en el período de
Gorbachov.