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Sexualidad Humana 

­Un Repaso por la Historia Prohibida­
Escrita por: “El Conde de Monteateo” 
­4/23/2012­­­7/24/2013­
­Introducción­

Desde que el hombre, a través de su lento proceso evolutivo, comenzó a poseer conciencia y a
registrar todos los acontecimientos de su vida diaria a través de la oratoria y posteriormente de
la escritura, uno de los aspectos que no quedaron excluidos fue su sexualidad.
Como bien ha de entenderse, ésta siempre a jugado un rol importante en nuestras sociedades,
desde la más arcaica hasta la más actual y moderna, sobrepasando por demasía la tarea de
reproducción y continuación de la especie.
Siendo así, la sexualidad humana siempre ha estado presente, de una u otra manera, en el arte,
sea ésta en forma de representaciones pictográficas, escritas, orales, musicales, etc. a pesar,
incluso, de que siempre se le ha intentado reprimir. No obstante, la ambigüedad que el carácter
sexual impone en el ser humano, ha permitido que las polaridades de una supuesta “moralina
innata” y una “inmoralidad innata”, en los hombres y mujeres de todas las eras, haya estado en
constante lucha, disputándose la supremacía en el carácter sexual humano hasta los inicios del
Siglo XXI, período en que este libro está siendo redactado por este humilde pensador que
busca, en lo que se pueda, entender ese fenómeno tan complejo como lo es la sexualidad, y en
el mejor de los casos, arrojar un poco de luz a las y los lectores que tengan la fortuna, el valor,
la sapiencia y el hambre de conocimiento suficiente para terminar de leer hasta la última página
de este libro, y después, finalmente, calificar el valor del contenido de dicho material.
Aprovecho este momento para dejar claro que “el siguiente material contendrá imágenes de
alto contenido sexual; explícito y sin censura alguna”, en aras de un mayor entendimiento en
los aspectos de la compleja maquinara sexual humana. No obstante, no es mi intención hacer de
este libro un “burdel” recopilatorio de las más diversas prácticas sexuales, sino que, ser
exactos en todas las orientaciones y parafilias sexuales existentes, intentando, cual médico
diseccionando un cadáver, diseccionar los comportamientos sexuales que han existido, que
existen y que, probablemente existirán en nuestra, por demás decir, compleja especie: El “Homo
Sapiens”.
También estoy obligado a redactar que, algunas imágenes pueden llegar a ser calificadas por
algunos países como ilegales, pero luego de una extenuante reflexión con mi conciencia, decidí
agregarlas a este libro sin remordimiento alguno, ya que, la “piedra filosofal” del conocimiento
no debe de ser censurada. Cada mujer y hombre, tiene por derecho propio, conocer la realidad
de este mundo tal cual es, sin peros o vendas que le desvirtúen la realidad o intenten sumirlos
en una donde simplemente se les omita la misma.
Como ser racional y preocupado por el bienestar psicológico de la o las sociedades del mundo,
estoy completamente consiente de que hay cosas (información) que no siempre son buenas que
todos las conozcan, esto debido a múltiples razones, como pueden ser un trauma al afrontar
una realidad de manera brusca, una distorsión de la realidad a raíz de un concepto mal
racionalizado y asimilado; por ejemplo: pensar que la violencia o el sadismo sexual son normales
y buenos, porque ha entrado en contacto con un pequeño grupo de individuos que así lo
exponen, y así se lo hicieron ver, convenciendo a la persona de que es bueno y normal, cuando
la realidad indica que el sadismo y el gozo de torturar a otra persona, no lo son, y son claros
ejemplos de desordenes o perturbaciones mentales, con amplias ramificaciones en la patología.
De igual manera, una imagen de extrema violencia, puede causar una impresión tal en una
persona que puede derivar en ciertos trastornos como ansiedades varias. Por consiguiente,
cada ser humano, mujer y hombre por igual, debe de poseer la madurez suficiente para
conocerse a si mismo y saber hasta que punto puede soportar el peso de la realidad del
conocimiento. No obstante, les exhorto a no rendirse, a seguir adelante en todos los
conocimientos que puedan ir llegando a sus vidas, y tan solo ser prudentes para saber en que
punto es bueno detener el paso para recuperar el aliento y luego continuar.
Regresando al tema de las imágenes que se presentarán en este material, dejo claro que:
ninguna de las imágenes aquí mostradas son de mi propiedad, o fueron tomadas por mi persona.
Todas, sin excepción, fueron extraídas de la red, de diversos sitios y/o foros de internet, por lo
tanto dejo total y clara constancia que no soy responsable por las injurias y/o penalidades que
las personas que puedan salir en ellas, pudieron pasar al momento de haber sido tomadas las
fotografías; así como no conozco a ninguna de las personas que en dichas fotos aparecen, ni
tengo relación alguna con las personas (hombres o mujeres), que las publican, distribuyen, y
producen, puesto que sólo las recolecto de diversas páginas web, mismas que de manera libre y
sin peticiones de intercambio de material (imágenes o videos), transferencias de dinero (dolar,
euro, moneda nacional o bitcoin), las “suben” en dichas páginas para que la gente en general
pueda tener acceso a ellas, y no entregarlas a cambio de algo. Ante tal situación, dejo claro que
ninguna de dichas imágenes las obtuve recurriendo a una práctica ilegal, ni transacción alguna,
ni apoyo ni fomento lo que los estados y sus leyes han catalogado como ilegal y/u obsceno. No
obstante, este escritor considera que hablar de las realidades tal cual son, y mostrarlas a las
sociedades es un derecho humano fundamental.
Ante tal panorama, aclaro también, que las personas que puedan salir en las fotografías,
(legales), son enteramente responsables de sus acciones y debido a que dichas imágenes se
encontraban es sitios web's donde su obtención no requería pago alguno, o intercambio de
ninguna índole, hago constancia que solo utilizo dichas imágenes con fin ilustrativo, y aunque no
citaré las web's de donde fueron obtenidas, los derechos de dichas imágenes son enteramente
propiedad de sus autores y/o empresas. De igual manera, dejo claro que el presente material no
es lucrativo, sino que enteramente gratuito, por lo que hago hincapié en el hecho de que las
imágenes aquí mostradas tan solo son para materiales ilustrativos sin afán de hacer lucro con
ellas.
Igualmente, cualquier imagen legal que incurra en lo que se conoce como “amateurs” es
enteramente responsabilidad de las personas que se tomaron las fotografías, y que, ya sea por
iniciativa propia, o por una mala pasada de la vida, las imágenes terminaron en la red; yo, como
uno más de los cientos de miles de usuarios del internet, di con ellas y hago uso de las mismas
en este presente material. Una vez más, dejo en claro que, no soy responsable de que dichas
imágenes hayan terminado en la red y sus rostros, cuerpos o genitales expuestos en este libro,
ya que, la responsabilidad que recae en ustedes al tomarse dichas fotografías, y todo a lo que
se pueden exponer al subirlas a la red, o no guardarlas en un lugar seguro, o ser víctima de una
“venganza sentimental”, no es mi responsabilidad. Por mi parte, tan solo recolecté fotografías
al azar, sin más, y no es mi intención dañar a nadie, exhibirlos, ridiculizarlos o causarles alguna
injuria. Tan solo son fotografías que encontré “surfeando” por la red. De más está decir que
ninguna de las personas presentadas, sea mujer u hombre son cercanas a mi persona o tuve
alguna vez contacto con ellos en la vida.
De igual manera dejo constancia que las imágenes ilustradas son propiedad de sus dueños y/o
empresas, siendo estas (siempre que yo sepa su autor), presentadas como un dibujo de tal o
cual persona. Así mismo, dejo claro que, no conozco a ninguno/a de estos/as artistas, ni están
involucrados con la redacción de este material, ni con mi persona.
Una vez más, tan solo utilizo sus imágenes como mero material ilustrativo, por lo tanto, queda,
de acuerdo a mi criterio (el autor de este material), prohibida su distribución de manera
comercial, haciendo lucro del mismo, ya que, yo, su autor intelectual, comparto este material sin
fines de lucros, y por ende, todas las imágenes, fotografías y dibujos aquí presentados son
propiedad de sus autores, pudiendo lucrar con ellas, solo ellos y la empresa que distribuye dicho
material, no así en la utilización de este libro, por ende, yo, el autor, no consiento que se lucre
con este libro, ni con ninguna parte de su contenido, sea propio (redacción), o de terceros
(imágenes), permitiendo, sin embargo, su cita, difusión, etc de manera libre, en pro del
conocimiento gratuito.
Aclaro igualmente que, utilizaré imágenes de terceros para crear collages, dejando claro que,
las imágenes, sean fotografías o dibujos, no son de mi autoría, y pertenecen a las diferentes
explicaciones dada líneas arriba, o al acervo público del internet. Siendo únicamente mi
creación el collage resultante de las imágenes que no me pertenecen. Insistentemente aclaro
que, de ninguna manera consiento el lucro con dichas imágenes.
Explicado el punto de las imágenes y fotografías, pasemos a lo siguiente: ¿por qué hacer un
libro como éste y difundirlo anónimamente bajo el seudónimo de “El Conde de Monteateo”?
La respuesta es más simple que compleja. Bien podría intentar distribuirlo de manera comercial
y revelarle al mundo mi nombre y rostro, pero dejando de lado la pericia que sería encontrar
una editorial que quiera imprimir dicho material, me enfrento a los aspectos legales.
-¿Es qué estás haciendo algo malo, algo ilegal?
-Técnicamente NO, pero vivimos en un mundo donde mostrar la cara más dura, prohibida y
oscura del ser humano es una odisea que requiere fundamentalmente mucho dinero para
poder salir bien librado del mismo (dinero que no tengo).
Tristemente este inicio del siglo XXI se ha visto envuelto por un manto de incertidumbre
informativa, en donde los estados del mundo, pero en especial unos pocos países, contados con
los dedos de una mano, se creen soberanos del planeta, dictando sus reglas del juego e
intentando, casi con ínfulas de profeta loco, controlar no solo el día a día de sus sociedades,
sino que, las de todo el mundo. Por este motivo, presentar trabajos como éste, en “teoría” no
está prohibido o penalizado, pero, serían las imágenes junto a él, las que, cuando menos, me
meterían en un engorroso proceso burocrático para demostrar que las obtuve de manera legal.
-Pero bueno, el que no debe, nada teme, ¿o si?
Estoy seguro, lector/a, que leer tales lineas no supuso una dificultad mayor, y para ser sincero,
escribirlas tampoco, pero nada más lejos de la realidad en estos tiempos si queremos aplicarlas
como una premisa.
Por desgracia, y de manera ridícula, las autoridades hoy día se ufanan de meter a la cárcel a
cualquier diablo que expuso una idea, antes de encerrar a verdaderos criminales. De hecho, y
aunque usted dude de lo que diré a continuación, en esta democracia nuestra, es más fácil que
un asesino o violador (con un buen abogado), quede en libertad condicional, que un estudiante
que salió a manifestarse por sus derechos consiga una reducción de condena de treinta años a
diez. Por ese motivo, recurro al confiable anonimato que un seudónimo puede ofrecer, ya que
desconozco la reacción que los estados puedan tener al enterarse de la existencia de dicho
material, aunque profetizo como gurú de mala muerte que, su reacción será de tildar este libro
de aberrante, indigno, inmoral e ilegal.
-¿Y por qué piensas eso?
-Muy sencillo, porque tendrá imágenes que se consideran ofensivas, sin mencionar las ideas y
cuestionamientos que en él se leerán.
-Entonces no las pongas. Se soluciona el problema.
-Bueno, sería una solución sencilla, pero a grandes conflictos sociales y morales de índole o
carácter sexual, hay que afrontarlos de manera dura y directa, ¿no te parece?
-Esos si, pero, ¿para qué quieres poner las imágenes, esas que dices que serán ilegales?
-Pues muy sencillo, es la realidad. No hay más que una realidad y a esa hay que afrontarla tal
cual es; dejar de lado la moralina estúpida y ver las cosas como son. Conociendo la
enfermedad, diría el dicho, se puede conocer la cura.
-Si, si, pero...
-No hay pero, si pretendemos, o cuando menos aspiramos vivir en sociedades organizadas y
maduras, hay que decir las cosas como son, y que la gente vea las cosas como son.
-Pero Conde, como que las sociedades no se caracterizan por estar conformadas por
gente madura; esos son los menos.
-¡Ha, sin duda!, pero bien o mal, tienen su pequeño grado de madurez, y los temas que aquí se
tocarán, lejos están de incitar a la gente a que los practique, sino que están para que la gente
entienda de una vez por toda que existen, que los analicen a fondo y que con lógica, con el
tiempo, decidan que es inmoral y que no, que es bueno y que no, de manera racional,
¿me entiendes?
-Si, claro, de que te entiendo, te entiendo, pero, ¿la gente por definición no es muy lógica, o si?,
digo, se tragan cadas fantasías como realidad, que ya no se si reír o llorar.
-Somos dos... somos dos. Pero de eso hablamos al ratito, empecemos pues con lo que nos
interesa.
Capítulo I 
­Sexualidad en la Época Antigua­

­Mural perteneciente a la ciudad de Pompeya­
Pared sur de la sala 43 en la “Casa del Centenario” (IX 8,3) 
Siglo Primero
­Autor Desconocido­
 ¿Qué momento de la historia sería correcto para definir “sexualidad en la antigüedad”?

      
                            ­Dibujos de Autores desconocidos/ Acervo de Internet­ 

 Definitivamente no tan atrás, a pesar de que la sexualidad humana ha jugado un papel


importantísimo en nuestra supervivencia desde tiempos inmemoriales (más adelante, será breve
lo que se toque referente al tema). La época correcta sería, entonces, el neolítico, ya que lo
que realmente interesa a la razón de este primer capítulo, es estudiar y analizar el
comportamiento sexual del ser humano, sus tendencias y gustos, su aceptación y restricción en
la edad antigua y la forma en que se veía la sexualidad en las diversas sociedades de entonces.
-Continuemos haciéndonos la siguiente pregunta: ¿en la antigüedad, la sexualidad era igual que
hoy día, o era diferente?
Para poder responder el cuestionamiento, hay que recurrir a la historia, que a su vez recurre a
la arqueología, que a su vez recurre a las figuras de cerámica, arcilla, piedra tallada, murales
ilustrativos, libros de dibujos, escritos eróticos o pornográficos de aquellos tiempos,
encontrados en diferentes excavaciónes. De esa manera se comienza a armar el rompecabezas
de la sexualidad en la antigüedad.
-¡Mira nada más que interesante!, ¿quiere decir que los cavernícolas en sus cuevas ya hacían
historias porno y toda la cosa?
-No precisamente. Veamos:
Primero que nada vamos a contextualizarnos. La primera civilización o grupo de personas que
formaron una ciudad compleja (según se piensa hasta ahora), se le atribuye a la civilización
Mesopotámica, allá por el 6.000 o 5.000 a.C. cuando aún eran un grupo de gente nómada, pero
que, ya comenzaban a establecerse de manera más frecuente en el territorio que pasaría a ser
su hogar, hasta que finalmente por ahí del 5.000 al 3.700 a.C. se crean las sociedades urbanas
(período Obeid) para luego dar paso a la fundación de ciudades como Uruk, Lagash, Kish, Uma,
Ur, Eridu y Ea. Hay que tener en cuenta que se contempla que esta sociedad descubrió la
escritura por ahí del 3.000 a.C.
Como dato curioso hay un pequeño debate, si fue la civilización mesopotámica quien descubrió
la escritura o fue la egipcia, aún antes de la fundación de sus imperios, cuando todavía eran
sociedades nómadas. Como fuere, estoy seguro que en algunos años dicho misterio se
esclarecerá, pero por ahora, guiémonos por la historia oficial, atribuyendo tan significativo
descubrimiento a la añeja Mesopotamia.
-¿Entonces los mesopotámicos crearon el porno ilustrado y escrito?
-Pues para ir poniendo los pies sobre la tierra, y sin muchos pelos en la lengua, unos santos no
eran. Digamos que el nivel de sexualidad libertina alcanzados en aquellos tiempos eran, si no
diferentes a los de ahora, cuando menos si, más aceptados y menos penalizados.
-Ha... no me digas, a ver, cuéntame.
Algo que hay que tener presente es que, en el inicio de las civilizaciones primigenias, el sexo y
la fecundación son motores principales para describir, no solo la existencia terrena del hombre,
sino que, su existencia en pro de lo divino (idea creacionista). Desde ahí, la sexualidad ya
alcanza un papel importantísimo, ya que los dioses, supuestamente creadores de los seres
humanos, de una u otra manera tenían que fecundar algo para que la tierra, el universo, e
incluso ellos mismos pudiesen haber sido creados. Así por citar un ejemplo, leamos la creación
del universo y el ser humano según la mitología Mesopotámica:

El dios bueno, Ormuz,


vivía junto al malo, Hariman,
hasta que un día el malo
trató de quedarse
con el reino de Ormuz.
La lucha duró de nueve mil años
a trece mil años,
hasta que el bueno ganó
y con el resto de los malos
se hizo el universo.
Solo el sol y la Luna
se hicieron con partículas puras.
Luego fue creado el primer hombre,
ancho como alto,
Gayomart, que por meterse
con Jeh, diablesa y prostituta,
fue castigado y herido de muerte,
expulsando su semen sobre la tierra,
del cual nació como una mata
de ruibarbo la pareja de
Malya y Malyanag.
Ormuz les dijo que no debían
adorar al demonio, pero
lo hicieron y fueron castigados
no teniendo hijos hasta
no tener cincuenta años.
                                               ­Fuente:  Manual del Perfecto Ateo/RIUS­

­Dibujo de:  Tom Poulton/ The Secret Art of TOM POULTOM­

Si analizamos con cuidado dicha lectura, hay dos oraciones que nos llamarán la atención. La
primera la que describe que, del semen de Gayomart nació Malya y Malyanag, y la segunda, el
castigo a estos últimos por adorar al diablo, que no fue otro que no tener sexo durante
cincuenta años; aunque esto último se puede interpretar de manera tal que simplemente los
personajes míticos perdieron la fertilidad, pero mantenían prácticas sexuales entre ellos; la
puerta queda abierta a la interpretación de cada uno.
Como fuere, es notable el hecho de que, en aquel tiempo, se hablase ya de que, del semen
nacen los seres humanos sin mayor pudor o reprimenda. Sin duda se demuestra lo realista que
eran (para su tiempo), al estar bien enterados que es a través del semen que se fertiliza el
útero de la mujer y en segundo plano, el hecho de que, si en un texto sagrado (como debió de
serlo el que contenía la creación), se hablase de semen, prostitutas y castigos de índole sexual
o fértil (que están íntimamente ligados), se nos rebela una sociedad que aceptaba todos esos
hechos como una realidad sin tapujos o reprimendas.
-Así que ellos no tenían miedo de hablar de sexo en su vida social y religiosa. ¡Vaya con estos
Mesopotámicos!
-Para nada, de hecho desde aquellos tiempos la sexualidad abierta era ampliamente practicada,
vamos, que uno podía pasarse el día entero fornicando con hombres y mujeres por igual, que
nadie le diría nada.
-¿Tanto así?
-Y más aún. Pero sigamos analizando la historia.

Todo indica, según los expertos, que en la


antigua Mesopotamia, la sexualidad era utilizada
en amplios aspectos de la vida. De hecho, uno
podría pensar que cuando menos, en la religión
habría cierto recato o abstinencia, pero se
sugiere que no fue así.
-¿A no?
-No, ¡¿puedes creerlo?!
Según algunos académicos, y de acuerdo a
libros como “Historias” de Heródoto, o en el
tratado de “De dea syria” , se expone la idea de
que existieron sacerdotisas sexuales, o prosti-
tutas sacerdotales, ampliamente respetadas y
que a diferencia de una prostituta laica, éstas
contaban con amplios privilegios, dinero y poder.
No obstante hay que aclarar que aún hoy en
día hay algunos arqueólogos e historiadores que
se debaten si estas “prostitutas sagradas”
  ­Dibujo de:  Tom Sargent/ FIRESIDE ORGIES and other drawings ­                                             realmente existieron.

Lo cierto es que este escritor realmente no pone en duda la existencia de tales prostitutas
sagradas de la diosa Ishtar, no porque posea alguna prueba contundente (más que los libros
mencionados y otras fuentes antiguas que hablan acerca de este tipo de prostitutas), sino
porque !por favor, estamos hablando de seres humanos!, ¿hace falta más para poner en duda el
obtener beneplácitos a través del sexo, y más aún utilizando las religiones como medio?, si
estas no han hecho más que abusar del ignorante, explotándolo tanto como le sea posible, y
quitándole todo cuanto pueda.
¿Realmente creen que un grupo de hombres no aprovecharían la oportunidad de penetrar la
vagina húmeda y virgen de una mujer joven en pro del supuesto bien de la sociedad? !por favor!;
si las religiones lo que refiere a escrúpulos, todas por igual, no tienen.
-Bueno pues, como lo pones, como que uno comienza pensársela un poco. Pero dime,
¿exactamente, que hacían estas prostitutas sagradas?, es decir, tenían sexo, pero ¿lo hacían
en rituales, con cualquier persona, con los sacerdotes? Aclárame el panorama.

­Fotografías pertenecientes al acervo de Internet­   

El asunto es más o menos así: Digamos que por aquellos tiempos la veneración a lo femenino
estaba muy extendido, ya que la idea de que por lo femenino se engendraba y daba vida, era
algo muy valorado y respetado. Ante este panorama, la gente se creó diosas para venerar la
fertilidad, la sexualidad, etc, y entre las más importantes de la región mesopotámica, por
obviedad, estaba Ishtar.
Pues bueno, resultó que a alguien, por aquel tiempo en que estos cultos proliferaban, se le
ocurrió una idea sumamente innovadora, una que, vaya a saber uno si realmente la concibió por
respeto y veneración a la mujer en su filosofía religiosa (o simplemente por ser un viejete
calenturiento y con imparables deseos de copular con una hembra joven y virgen), pero el
chiste es que, en algún momento alguien dijo:
 ­Imagen perteneciente al acervo cultural de Internet/el collage inicial es de Autor Desconocido­ 

-Oye, pero... ¿y si esa idea la propuso una mujer?


-Bueno, la posibilidad está, pero, dime, ¿cuántas mujeres conoces que están dispuestas a
entregar su virginidad a otro hombre que no sea el que aman?
-Bueno, si, pero, eran otros tiempos, el amor a la diosa...
-!Qué amor a la diosa ni que nada!, ¿o es que me vas a decir que en la edad media europea, las
campesinas entregaban su virgo a los señores de la tierra, gustosas y felices, por amor al
terrateniente que les permitía trabajar las hectáreas? Ese tipo de ideas que utilizan una excusa
para ser el primer hombre en la vida sexual de una mujer, en la edad antigua, en la edad media,
ahora, aquí o en china, es abuso de poder por parte de hombres libidinosos que a toda costa
quieren mostrar su supremacía sobre los otros. No me salgas que con “amor a la diosa”, ni
que nada.
-Pero, si tu dijiste que en aquel tiempo el sexo era mejor visto que ahora, y que estas
sacerdotisas hasta tenían prestigio. Si era así, quizá lo hacían con gusto, por algo nadie
replicaba, ¿o no?
-Bueno, a ver, sigamos para entender mejor.
Planteada esta premisa (importa poco quien la postuló, a fin de cuentas, ocurrió), y una vez
más, vaya a saber uno por qué la sociedad la aceptó, aunque usando un poco la razón, a uno se
le vienen varias ideas a la mente, tales como: coacción del clero/estado, u otra tal como,
coacción del estado/clero; una más, coacción del clero, u otra como: coacción del estado.
¿Alguien tiene otra hipótesis?, vamos, !animese a pensar!
En fin, el asunto es que, de alguna manera tal proceder se impuso en toda la antigua
Mesopotamia, y llegó un punto tal en que, como ya quedó bien claro, toda mujer antes de
casarse, o querer tener sexo con un hombre, cuando menos, por vez primera, tenía que perder
el virgo en honor a la diosa. Siendo así, un extraño o extranjero llegaba al templo, pagaba por
los “servicios” de la inocente doncella (algunos refieren a que el forastero tenía derecho a
pasar todo el día con la joven, otros dan a entender que solo era el momento [¿cómo hace uno
para saber como fue en realidad?, solo se supone o se sobreentiende que fue de tal o cual
manera.]), y una vez ésta perdía el virgo y le era pagada la suma convenida, entregaba una
moneda de oro al templo (no me extrañaría si fuera todo), en, disculpe usted lo repetitivo;
“honor a la diosa”.
Entonces, tenemos por un lado que, toda mujer era, de una u otra manera, obligada a entregar
su primera experiencia sexual al templo y la diosa, y por otra, a las sacerdotisas, mismas que, a
diferencia de las mujeres laicas, trabajaban, por decirlo así, de tiempo completo como
prostitutas.
Eran estas a las que realmente debemos considerar como verdaderas prostitutas sagradas, y
no a las que lo hacían solo por una vez, ya que eran estas últimas las que verdaderamente
poseían poder, fama y buen ver en la sociedad.
Según la hipótesis de los estudiosos,
estas son las mujeres encargadas de
cuidar los templos dedicados a la
adoración de la diosa, y al mismo tiempo
ofrecer los servicios sexuales a quien los
requiriese (siempre y cuando se pagase la
cuota); es aquí donde las ideas se
ramifican hasta el infinito, de acuerdo al
parecer del arqueólogo o historiador de
turno.
-A si, ¿y por qué lo dices?
-Pues porque como es poco lo que se
sabe del “porqué” estaban estas
sacerdotisas y “cual” era el papel que ­Imagen perteneciente al acervo cultural de Internet ­
realmente fungían, y como a la historia cada quien la ve como quiere, entenderás que cada
cual desarrolla sus hipótesis de acuerdo a sus conocimientos previos, a su entorno social,
económico y moral, y algunos (si tenemos suerte), analizando realmente lo que se tiene a la
mano. Pero veamos lo que, los que dicen saber, proponen como ideas de lo que pudo
ocurrir.
-A ver, a ver...
Como dije con anterioridad, son muchos los que opinan y poco los que saben realmente cual
era el papel que desempeñaban estas prostitutas sagradas. Así, los amantes de lo místico, que
de igual manera entremezclan la psicología humana, dicen que el papel de estas mujeres era el
de mantener a la sociedad calmada (deduce uno que cuando se refieren a sociedad solo hablan
para la parte masculina, porque si se hablara de sociedad entera, incluyendo mujeres y hombres
por igual, ¿serían estas prostitutas bisexuales?; ¿alguien por ahí que sepa algo?), y en un buen
estado de equilibrio mental.
Para que ustedes entiendan mejor, pues, estas mujeres “cogían” en nombre de la diosa para
que todos los hombres vivieran felices en la tierra, ya que uno de los aspectos psicológicos
para tener una buena salud mental, es sin duda alguna, estar muy bien con su sexualidad, y que
uno no ande reprimido en esos aspectos, que de andar austero, uno hasta se siente Hulk y
quiere “¡destruir, destruir!”.
Como dato curioso, estas “prostitutas sagradas” , tenían prohibido, según se entiende en
algunos escritos, quedar embarazadas.
-¡A caray! ¿Y cómo le hacían?
-Pues muy fácil, usando un método
anticonceptivo.
-A ver, espera, ¿qué esos no se inventaron
hasta el siglo XX?
-A bueno, ¿pero te refieres al diú,
al condón o a la píldora? No te me adelantes
tanto en la historia, que yo estoy hablando
de uno tan viejo como el ser humano,
y tan rico de practicar como él solo.
-¿Pues a qué te refieres?
-Sexo anal, mi querido amigo,
sexo anal, ¿qué más?
­Dibujo de: Milo Manara/Porte de Clichy­        

¿Quien iba a decir que algo que hoy en día, como lo es la practica anal y que es un tabú en
muchos lugares del mundo (si, si, en pleno siglo XXI), en la antigüedad se practicara como lo
que más?, y es que bueno, sin duda eran otros tiempos y con ellos la apreciación y estándares
de lo bueno o malo, aceptable y no, muy diferentes a los de ahora. Uno hasta puede decir que
estaban recién salidos del horno del salvajismo.
-!Ha, pero por supuesto!, después nos civilizamos.
-¿Cual civilizar?, ¿qué no has escuchado el dicho ese que dice: aunque la mona se vista de
seda, mona queda? Ya habrá tiempo de profundizar en el degeneramiento mental que hizo que
lo natural se hiciera contranatura, y lo contranatura “dis'que” normal. Pero vayamos por
pasos que apenas estamos empezando.
En fin, lubricante por aquí, ano dilatado por allá, el chiste es que estas sacerdotisas
benevolentes y sumamente preocupadas por el bienestar psíquico y físico de los hombres de
esta tierra nuestra, andaban por la vida, según dicen algunos académicos, de acuerdo a los
conocimientos esotéricos sagrados que la sexualidad y la feminidad encerraban, actuando según
esos mandamientos, y compartiendo las bondades que la diosa les había encargado repartir a
los hombres en el mundo.
-¡Caray que si!, ni se precisa repetirlo dos veces. Y a propósito (me entró la duda), ¿estas
sacerdotisas ya practicaban el sexo oral y toda la cosa?
-Pues supongo que como todas, sus buenos penes se han de haber metido en la boca.
-¡Huy, con lo que me gusta que me practiquen el sexo oral! Y aclárame otro punto. ¿En estos
rituales solo se practicaba el sexo anal?
-Bueno, eso es un poco difícil de responder, primero porque no hay datos realmente fiables de
que tipo de rituales o pasos se seguían en estos templos. Se sabe si, que se hacían ritos, pero
los mismos se perdieron con las arenas del tiempo. Pero bueno, como dije antes, el sexo anal
era el anticonceptivo más usado de aquel tiempo, aunque otro era el eyacular fuera de la
vagina de la mujer. ¿Quien te dice que alguna sacerdotisa no se arriesgó alguna vez?
Continuando con lo que nos truje, entonces, tenemos a este grupo de académicos, que
estudiando también las ideas mágico/místicas de las religiones, plantean lo descrito líneas
arriba, dándonos una imagen muy diferente del concepto de religión que hoy en día tenemos, y
el por qué de la existencia de estas sacerdotisas y sus rituales de origen sexual.
Otros historiadores y académicos comparten la idea, no tan mística, del por qué se hacía este
tipo de ritos, simplemente aludiendo a que, se practicaba la cópula como un ritual ofrenda, para
que la diosa les diera fertilidad, tanto a los seres humanos, como a sus cosechas y animales de
cría.
Obviamente este punto de vista encierra cierto aire místico, pero a diferencia del anterior,
éste no tenía como argumentos aspectos secretos de la psique humana, sino que tan solo eran
rituales repetitivos, basados en la ignorancia de creer que, si se copulaba en el templo de la
diosa, esta daría fertilidad a las diferentes áreas del desarrollo humano.
Y por último, tenemos a los que niegan por completo y de manera absoluta todo esto,
argumentando que tales acciones carecen de sentido y que no hay indicio alguno de que tales
prácticas se hayan llevado a cabo.
-¿Pero cómo?, ¿no citaste libros y toda la cosa?, ¿y las imágenes de las estatuas y el busto,
qué hay con ellas?
-Ah bueno, pues para muchos eso no es prueba contundente de nada. Ya te decía yo que la
historia cada quien la interpreta como quiere, ¡no digamos como la cuenta!
Ante todo lo explicado hasta el momento, finalmente podemos hacernos, entonces, una idea de
lo que era la sexualidad en aquellos tiempos, pero veamos también, y para no dejar puntos
sueltos en este libro, un poco del carácter sexual en la gente laica de las diferentes ciudades
de la mítica Mesopotamia.
De acuerdo a la información que se ha recolectado a lo largo del saber humano, se cree que, a
comparación de lo que hoy en día son las sociedades, el sexo era más liberal que antes.
-¿Es decir que ahora estamos reprimidos?
-No precisamente, verás; lo que se hacía antes, se hace hoy en día, la diferencia radica en que
“moralmente hablando” ser bisexual, gay, participar en tríos, dar fiestas de sexo
desenfrenado, etc. es mal visto por la mayoría de la gente mojigata y ridícula. Antes, uno podía
hacer todo eso sin que algún loco (por lo menos se cree que no era lo común), le de una
cátedra de supuesta moralidad.
-Mire nada más.
Como se dijo, pues, al inicio de este libro, la sexualidad es tan antigua como el ser humano
mismo, y más aún, ya que antes del ser humano, mucho, muchísimo antes, incluso antes de la
época de los dinosaurios, esta ya era vital e importantísima para la vida. Entiéndase pues que,
desde que los seres vivos se fueron adaptando, apareciendo con los miles de años de evolución
los penes y las vaginas, nació el sexo y su importancia. Claro que hay que dejar bien en claro
que, la sexualidad para un animal puede ser mucho menos compleja que para los seres humanos
desde hace unos cientos de miles de años, esto debido a la gran expansión neuronal y aumento
de la capacidad racional desde los ancestros más directos, de lo que finalmente sería el Homo
Sapiens, haciendo gala así, de eso que llamamos conciencia, y que, bien o mal, es la que permite
darle al sexo entre los humanos, o sus antepasados, la importancia que poco a poco le fuimos
dando, de lo contrario (y no es que estemos muy lejos de ello), seríamos simples máquinas que
haríamos lo que tendríamos que hacer, guiados únicamente por el instinto, y nada más.
Por suerte, nuestra conciencia nos permite disfrutar de nuestra sexualidad en todo momento y
a todas horas del día, siempre que así lo queramos, en pareja o solos. Pocos son los animales
en este mundo, después de nosotros, que comparten tan “refinada” característica.
Curioso resulta el hecho de que, a pesar de que la conciencia nos separa de ser animales de
instinto, sea la práctica sexual o cópula una mezcla de ambas.
-¿Por qué lo dices?
-Bueno, alguna vez fuiste a una escuela de sexo?
-¡A caray!... no. Aprendí, supongo como todos, escuchando primero, viendo después en una
película porno, y finalmente a fuerza de práctica.
La sexualidad humana, y que nadie lo ponga en duda, es muy compleja, pero no por eso no
entendible y razonable en lo que se pueda.
De acuerdo al patrón seguido durante miles de años sobre la faz de la tierra, y aunque uno no
nace sabiendo para que tiene un hombre un pene y una mujer vagina, a medida que se va
madurando, la obviedad se va haciendo más y más evidente, al punto que, poco y nada importa
si usted con anterioridad vio una película porno, o le explicaron para que sirven sus partes
íntimas. Cuando un hombre y una mujer se encuentran por primeva vez en un contexto sexual,
por ambas partes se sabe muy bien que hacer, por más ingenuo que se sea, y que venga alguien
y diga lo contrario; !LO RETO!
Esto, podemos decir entonces, que es la parte animal, el instinto innato actuando, y por más
que uno es conciente de que ama a la pareja, y se esta viviendo una explosión de sentimientos
muy profundos, y que se experimentará un placer inigualable, la cruda realidad es que: sin saber
como, él terminó introduciendo su pene en la vagina de ella, y ella, abriendo las piernas lo más
que podía, para permitir que él la penetrase.
Como se ve, eso es un instinto natural, y está presente en todos los seres humanos; clara
evidencia de que, en algún momento, como todos los animales, en mayor o menor medida
actuamos por instinto y que aún hoy, en muchas cosas, lo seguimos haciendo.
Es importante, me parece también, comprender que hoy por hoy y debido a la forma de vida
que adquirimos, desde una edad muy temprana un ser humano ya sabe para que sirven sus
genitales (perdón, no todos, una pequeña parte del supuesto mundo civilizado), ahorrando de
cierto modo, la espera del momento preciso en que el cerebro pasa de modo: “se lo que hago”,
al modo automático de: “reproducirme/penetrar/permitir penetración”, dependiendo del caso.
Se razona con lo siguiente que los seres humanos, a raíz del estilo de vida en que nos
organizamos, de una u otra manera nos damos orientación para saber cómo actuar en el
momento del acto sexual, y esta, obviamente, se verá fuertemente influenciada por la situación
económica de la persona y el país en el que viva; en otras palabras, la educación sexual del
individuo estará condicionada a muchos factores externos, económicos e ideológicos. Aún así,
esto no implica que,
a fin de cuentas, no
esté la parte
biológica, irracional y
autónoma que nos
indique que hacer;
clara evidencia de
nuestros lazos
evolutivos con
especies inferiores a
nosotros, pero que,
sin duda alguna, nos
permitieron ser lo
que somos ahora.

­Dibujo de: Milo Manara/SEDUZIONI­                                                                                                                                                                                
Tomando esta breve contextualización y entendiendo entonces que la sexualidad humana es
parte instinto, parte voluntad, parte sentimientos, parte tantas cosas, veamos más de lleno la
sexualidad de la antigüedad.
Primero, y para concluir: la antigua Mesopotamia; después, continuaremos con la sexualidad en
otras civilizaciónes del mundo.
Agrupando entonces cuanto material los estudiosos han podido recolectar y armar, igual que
un rompecabezas, resumiéndolo en las siguientes líneas, la sexualidad en al antigua
Mesopotamia era: ¡casi igual a la de ahora!.
-¿Cómo, tanto para decir eso?, digo, me quedó claro que el sexo ahora y antes, eran iguales, y
que en este siglo XXI somos más mojigatos que liberales, y lo que quieras, pero, ¿sólo eso
dirás?
-No te me asustes que hay más. Bueno, cuando menos más en el contexto de entender que lo
que hacemos ahora se ha hecho siempre y que no es tan malo como nos lo quieren hacer ver.
-¿Quienes, y ver qué cosa?
-No comas ansias, paso por paso.
Para este entonces es preciso ya, dar a entender que, cuando este escritor refiere a: “se
practican las mismas preferencias sexuales que hoy en día”, hago referencia a:

-PEDOFILIA- - HOMOSEXUALIDAD -

                          ­Dibujo de: Milo Manara/SEDUZIONI­                                                                                           ­Dibujo de:  Tom Poulton/ The Secret Art of TOM POULTOM­
-ZOOFILIA- - TRANSEXUALIDAD -

                                    ­Dibujo de: Milo Manara/La Metamorfosis de Lucio­                                                                        ­Dibujo de: Autor Desconocido/Le Surprises­parties du Camping­    

-LESBIANISMO- -RELASIONES EXTRAMARITALES-

                                              ­Dibujo de: Milo Manara/Aphrodite­                                                                                                        ­Dibujo de: Wilbur Smith/De Sonnevogel­ 
- ORGÍAS-

                                                                                                                           Dibujo de: Milo Manara/La Metamorfosis de Lucio­ 

Y un “etc.” no tan corto como uno podría imaginar con una amplia ramificación en las
parafílias (y mire usted que estas son unas cuantas).
-¡Ah!, ¿a poco y desde aquél entonces ya existían las parafilias?
-¡Pero por supuesto!, ¿o qué crees que es tener sexo con animales o prepubertos? Claro
que en aquel entonces no se les conocía como parafílias, ni existían estudios como la
psicología que las clasificara y analizara, pero de que existían, existían.
-¿Pero seguro que en tiempos tan antiguos como hace 5.000 o 3.700 años antes de Cristo ya
existía todo ese tipo de cosas?
-¡Pero claro!, ¡faltaba más! No te decía ya que a lo natural lo hicieron contranatura, y a la
inversa. ¿O qué pensabas, que el ser humano se desató sexualmente en estos tiempos?
-Pues como se lo pintan a uno, es lo que se da a entender: que en estos tiempos la maldad del
hombre lo ha descarriado.
-Ah, pero esos son puros cuentos de cristianos locos; esos fueron los que hicieron lo natural
algo antinatural, esparciendo su degeneramiento mental por todo el globo. Pero no entremos de
lleno a eso por ahora. Hilemos unas cuantas hebras más, para después ver que pasó con la
sexualidad en el período denominado, “después de Cristo”.
Una vez más, estimada/do lector/a viajemos con nuestra imaginación, ahora a la ciudad de
Uruk, en Mesopotamia y tratemos de ver un día típico en la misma.
­Dibujo de: Autor Desconocido/Acervo del Internet­ 

En sí, tal petición no debería de resultarle tan difícil, ya que uno solo tiene que imaginarse a la
gente en sus rutinas diarias, de acuerdo a las labores que cada uno poseía. Entiéndase pues:
comerciante, agricultor, escultor, escribano, ama de casa, vendedor, criador de animales o vago
de tiempo completo.
-¿No es muy difícil imaginarse a muchas personas en una ciudad de piedra y barro haciendo
todo ese tipo de cosas, o si?
Bueno, el punto es que, Uruk, según dicen los que saben, fue una de las ciudades más
importantes y poderosas de su tiempo, con una gran extensión cuadrada (5,5 km²), que albergaba
a unas 45.000 personas.
-¿A poco y hasta se sabe el número de gente que vivió en esa ciudad?
-Bueno, bueno, son estimados de acuerdo a la extensión de kilómetros cuadrados que tenía la
ciudad, el número de edificios, los diferentes niveles de construcción en la ciudad (expansión),
etc.
-Ha... mira nada más que cosas...
En fin, en una ciudad tan importante como esta, los templos a los diversos y coloridos dioses
que los mesopotámicos adoraban no se hacían del rogar, y por supuesto, templos erguidos a la
encantadora y bienaventurada diosa Ishtar, tampoco. Así, en esta ciudad pintoresca y que con
el paso de los años iba haciéndose más poderosa y numerosa en habitantes, también fue
desarrollándose en las artes, la ganadería, la siembra y no digamos las prácticas sexuales.
-Oye, me surgió una duda. ¿Cómo es que hace la gente para saber los gustos sexuales de
gente que vivió hace tantos miles de años?
-Bueno, por eso lineas arriba, casi por los inicios de este capítulo, decía yo que la gente de hoy
reconstruye el pasado en base a lo que se encuentra de aquellos tiempos. La ciencia que se
encarga de ello es la “Arqueología”, que tiene sus propias ramificaciónes, y es a través de
ella y de todo lo que va descubriendo y encontrando, que las personas de hoy se hace una idea
de la forma de vida, costumbres, etc. que la gente tenía por aquellos tiempos.
-Mira nada más, es que es cosa de no creerse.
-Pues así como que creer uno no debe, mejor es indagar y cuestionar todo siempre. Pero
resumiendo, una vez que la arqueología recolecta toda la evidencia y la expone, el historiador
reconstruye la historia, aunque cada uno, como ya dejé claro, la redacta como le
viene en gana. A lo que mejor se puede aspirar, es a analizar por uno mismo las cosas y formar
su propio criterio.
-¿O sea que es mejor no confiar en los libros de historia?
-¡Tampoco me salgas extremista, hombre! Lo que se puede hacer es tomar en cuenta las
hipótesis que mayor aceptación se tiene entre el medio, dicho de otra forma, si muchos
historiadores estudian sobre el mismo tema, y llegan a la misma conclusión, uno puede más o
menos aspirar a que hay un sesenta o setenta por ciento de veracidad en todo lo que dicen.
Insisto, lo mejor es sacarse un criterio propio y hacer sus propios análisis, si concluye lo mismo
que el resto, bueno, puede darse por satisfecho.
-¿Y si no?
-Duda de todo lo que te dicen y busca pruebas que demuestren lo contrario a lo que es la idea
predominante.
Regresando al tema, y según cuentan los que saben, por las calles de esa ciudad uno podía ver
de todo, así que no era cosa rara que de repente se topara a un hombre teniendo sexo con una
prostituta (laica), en un lugar medio apartado, o igual con un prostituto, porque déjeme decirle
que la homosexualidad y la bisexualidad eran tan comunes como la heterosexualidad.
Aprovecho de paso para hacerle saber que hay alguna que otra prueba que indica que, al igual
que existían las prostitutas sagradas, también estaban los prostitutos sagrados, que en honor al
culto de Ishtar, se vestían de mujer y actuaban como una, con todo lo que el papel de una
mujer implica.
Ante este panorama, que según los ojos de la gente de hoy día sería lujurioso y pecaminoso, a
uno comienza a surgirle unas cuantas dudas; ¿Los babilonios actuaban de mala o buena manera
en su proceder sexual?, y otra ¿por qué hoy vemos este tipo de comportamientos sexuales
como perversos y degenerados?, y una más, ¿por qué decidimos calificarlas como inmorales?
Antes de intentar dar respuesta a estas tres preguntas, veamos lo siguiente: La psicología hoy
día, ha calificado el comportamiento sexual del ser humano en lo que, un mojigato de buena fe
puede interpretar como “normal”, luego, fetichismos y en casos extremos, parafilia.
Si tomamos en cuenta los conceptos de hoy día, de acuerdo a lo que la psicología entiende,
uno no tiene más que pensar que la gente de Uruk (y babilonia en general), y su extremo
libertinaje sexual, eran debido a que todos estaban enfermos de la cabeza, con trastornos
sexuales varios, fetichismos muchos y parafílias infinitas. Pero, ¿en verdad la gente estaba tan
mal?
Hay que entender, antes de proseguir, que por pura obviedad y lógica, uno no debe razonar que
la gente de antes, toda por igual, era libertina y era copartícipe de prácticas sexuales diversas,
sino que, la aceptación a las diferentes prácticas y gustos sexuales era mucho más recurrente
que hoy día, así, cada quien, de acuerdo a su gusto sexual, hacía lo que quería sin reprimendas
y/u obligaciónes.
-Pero eso suena muy peligroso, ¿no?, ¿qué límites tenían?
-Depende, estás errando si piensas que no existían leyes que prohibieran ciertas acciones. Por
ejemplo, el asesinato estaba prohibido y condenado por leyes como el código de Hammurabi,
por lo tanto, no se quiere decir que, si había un sádico sexual por ahí suelto, este podía dar
rienda suelta a sus deseos y matar a las personas, así sin más. Es justo entender y dejar en
claro que, desde aquellos tiempos todo se hacía con ciertos límites. Vamos, que nadie le diría
nada si le quería dar unas cuantas nalgadas a su pareja en turno, si eso le excitaba a ella y a
usted, pero definitivamente no sería, para nada bien visto, que la golpeara hasta la muerte.
Entienda la gente que, aunque en la antigüedad lo que hoy en día se conocen como “derechos
humanos”, no estaban para casi nada presentes en las sociedades, y las penurias e injurias
eran miles, sobre todo para los que nacían esclavos, razónese que no eran salvajes sin ley y
orden, y que quede bien claro que una cosa es el libertinaje sexual y otra el asesinato o
tortura de índole sexual (lo que hoy se conoce como crimen sexual). Es obvio que hay una gran
diferencia entre uno y otro y no se debe de pensar que, por poner otro ejemplo, antes uno
podía dar rienda suelta a sus fantasías hasta llegar a extremos tan repugnantes como el
asesinato o la tortura, ni hay indicio alguno que ese tipo de prácticas eran bien vistas,
¡VALGAME LA RAZÓN HUMANA!, que la gente de antes puede que no concibiera la idea aún
de una computadora o automóvil, y a falta de muchos conocimientos eran algo ignorantes
(bueno, en eso la mayoría sigue siéndolo), pero ya eran humanos hechos y derechos y los
sentimientos innatos de moralidad ya estaba en ellos, porque si piensas que el hombre se
moralizó con los “diez mandamientos”, estás cometiendo un error enorme. Razona que, así
como a uno la idea de matar a una persona le resulta repugnante, a ellos sin duda también, a
pesar de que vivían en mayor contacto con la muerte que nosotros hoy en día, y todo los
peros que le quieras poner.
-¿Pero, y si un sádico sexual, por el libertinaje que se vivía en aquella época, violaba a una
mujer y la mataba, no crees que tenía mas oportunidades de hacerlo por el contexto inmoral
en el que vivía que si fueran más recatados?
-¡¿Pero de dónde sacas tanta idiotez?! El contexto sexual libertino no tiene nada que ver con
ser un psicópata sexual, violador y asesino, ¿o qué, en esta sociedad nuestra mojigata del siglo
XXI ya no hay más asesinos sexuales, mujeres y hombres por igual?
-Pues obvio que los hay.
-¡Pero por supuesto que los hay!, uno debe de usar el cerebro para entender que una cosa es
ser un enfermo, ya sea por desórdenes neurológicos en la mollera, o por puro gusto, y otra dar
rienda suelta a su deseo sexual en un marco de libertinaje que no implique la tortura cruel y
despiadada o asesinato de un ser humano. Por lógica, entonces, rompe el esquema ese de que
el sexo es malo y nada bueno puede salir de él, y que un libertino o libertina sexual son
personas sin escrúpulos capaces de hacer los peores actos en la tierra. Ya te dije antes, esa
manera de pensar se la debemos a un grupo de degenerados mentales autodenominados
cristianos.
Aclarado el punto, entonces, podemos deducir que el libertinaje en ciudades como Uruk era
cosa de todos los días, aunque si el/la lector/a se está haciendo la idea de que todos vivían
por y para el sexo, se está equivocando, ya que, como la ciudad más importante de la
Mesopotamia, no pudo haberse sostenido si sus ciudadanos y gobernantes vivían de orgía en
orgía, así que por pura lógica deducimos que la sexualidad en aquellos tiempos era muy bien
incorporada a la vida diaria, poniéndola en su justo lugar y momento, ni más, ni menos.
Resulta curioso intentar descubrir por qué la gente de aquella mítica ciudad y en general del
resto de ciudades que conformaban la Mesopotamia tenían una mente tan liberal, y a uno se le
ocurre que simplemente vivían de acuerdo a sus necesidades fisiológicas, completamente
desligados de reprimendas sociales que las calificaran como impuras, antinaturales,
pecaminosas y un sin fin de “peros” que usted puede añadir a la lista. Así, tenemos a una
sociedad que aceptaba su sexualidad y toda la gama de fantasías y gustos que ésta tiene
incluidas, sin reproche alguno.
Pero, ¿los mesopotámicos fueron la única sociedad libertina del mundo? A esta respuesta la
podemos contestar ahora, y la misma es un rotundo NO.
Civilizaciónes como la China, Japonesa, Griega, Romana, Egipcia, entre otras, nos han dejado
pruebas de que sus vidas y costumbres sexuales estaban muy bien implementadas en sus
sociedades, y donde ésta, jugaba un papel importantísimo en la misma. Incluso, y aunque a
usted esto le pueda sacar una leve sonrisa de incredulidad, mostraban ser mucho más maduros
en la sexualidad que las actuales sociedades del mundo moderno de hoy.
Como seres humanos que somos hay algo muy importante que debemos entender de nosotros
mismos: somos animales evolucionados, pero animales al fin; quiero decir que hasta cierto
punto, estamos supeditados a muchas funciones instintivas, y el sexo, en gran parte, lo es.
Para entender mejor
nuestra sexualidad, es de
vital importancia
racionalizar que a fin de
cuentas es nuestro instinto
de reproducción el que nos
mueve o induce a tener
sexo, y aunque no está
muy claro en qué punto
comenzamos, como seres ­Dibujo de: Autor Desconocido/Acervo del Internet­

evolucionados, a utilizar el sexo como un instrumento de placer, dada la razón, lo cierto es que
el instinto de reproducirnos siempre está latente, clave inequívoca de nuestro éxito y
permanencia en este mundo. Así, el hecho de que las sociedades lo vean como algo normal y
común y altamente necesario, no debe de ser mal visto o de asombrarnos, ya que
biológicamente es parte vital de nuestra “esencia” humana. Lo que este autor no comprende y
es donde pone el dedo en la llaga, es cuando las sociedades ven como algo anormal,
pecaminoso e impropio algo tan normal y vital como lo es el respirar, la sexualidad humana.
Pero continuemos viendo un poco más el sexo en otras civilizaciónes además de la
Mesopotámica.
-Oye, ¿y cada sociedad tenía su propia manera de
concebir la sexualidad y practicarla?
-La respuesta es un rotundo, si y no.
-¿Cómo?
-Verás, dependiendo de la civilización, al sexo se le
daba cierto valor ritual, espiritual, filosófico, etc.
Unos, podían verlo como una conexión con lo divino,
otros lo veían como un ritual mágico para la fertilidad,
unos más, como un estabilizador interno o psíquico,
otros como un arte amatorio, etc. Así, cada sociedad
le daba el significado que quería, pero eso no quiere
decir que el sexo era diferente de civilización a
civilización, ya que, me permitirás la expresión, pero:
“meter el murciélago a la cueva”, es lo mismo aquí o
en china.

                                                                                                                                                                                                               ­Dibujo de: Autor Desconocido/Acervo del Internet/Shunga Japon és­
Entendido ese pequeño pero vital punto, prosigamos. Veamos ahora un poquito de la sexualidad
en una civilización tan mítica e imponente como lo fue la Mesopotámica, es decir: la Egipcia.

Durante mucho tiempo, se


creía que la civilización
Egipcia era recatada en sus
prácticas sexuales, aunque
con el paso de los años, y
los diferentes
descubrimientos
arqueológicos se fue
rebelando a la humanidad
una cara completamente
diferente a lo que se
pensaba que era la
sexualidad en el antiguo
Egipto.
Una vez más, las opiniones
son divididas, y están los
arqueólogos que aseguran
­Fotografías de Autores Desconocidos/Imagen del Acervo de Internet­                                                                                                                    que la sexualidad en

aquellos tiempos era


completamente liberal en la sociedad total, y otros, solo libertina en las clases media alta. Así
también, el debate sigue abierto para saber que practicas sexuales eran bien vistas y cuales no.
Como fuere, hay algo que el lector debe de tener muy en cuenta, gustase o no gustase tal o
cual práctica sexual, se practicara en un estrato social u otro, lo cierto es que la
homosexualidad entre hombres y mujeres, la zoofilia, el incesto, y las diversas parafílias y
fetichismos sexuales estaban presente como el que más.
-¿O sea que el sexo y todas sus “maneras” de practicarlo es cosa del ser humano en si, no de
la civilización en la que se viva?
-¡Correcto!, y hasta cierto punto, lejos de ser anormal, y teniendo en cuenta que todas estas
prácticas han estado con nuestra especie desde tiempos realmente ancestrales, a uno no le
queda más que ir comenzando a plantearse la idea de que, a lo mejor, la homosexualidad entre
hombres y mujeres, el sexo anal, el sexo oral, y unos cuantos fetichismos y parafílias, lejos de
ser anormales son algo normal en el ser humano. Algunas más practicadas por la mayoría que
otras (que se reservan a una minoría), pero a lo mejor vale la pena comenzar a romper los
tabúes impuestos por esta era, que se debaten entre la moralina excesiva que a toda costa
quiere hacer ver la parte sexual del ser humano (fuera de la procreación y los deberes
conyugales), como algo indigno, impuro y en el peor de los fanatismos, pecaminoso y
degenerado.
Ante este panorama, que literalmente en los últimos años a comenzado a estudiarse de manera
menos restringida por la moralidad imperante, hemos comenzado a ver (o nos han dejado
comenzar a ver), que en las antiguas civilizaciones el sexo era muy importante, pero sobre todo,
que las practicas sexuales que hoy se llevan a cabo y que la psicología las cataloga como
fetichismos y parafílias, ya existían y se practicaban desde siempre.
-Este... me dejó un poco intrigado.
-¿Con qué cosa?
-Es que diste a entender que se nos han ocultado cosas referente a las antiguas civilizaciónes
y sus descubrimientos arqueológicos.
-¡Ah, eso!, en cierta manera así fue. Diferentes imágenes, esculturas y representaciones de
actos sexuales, vaginas o penes en erección no fueron presentadas al público durante muchos
años, ni siquiera se habló de su existencia, según, por ser inmorales e inapropiados para el
público. Así, solo un grupo de académicos, muy limitado, tenía conocimiento de su existencia.
-¿Pero se puede ocultar ese tipo de cosas a la sociedad?, ¿es ético hacerlo?
-Pues como que muy ético no es, pero somos herederos de una época donde las autoridades
encontraron más fácil ocultar y reprimir, que afrontar la realidad, ellos y la sociedad en general
a causa de su tremenda ignorancia. Ya te lo había dicho, no olvides que somos animales de
costumbre, no siempre se quiere cambiar lo que tenemos como realidad definida, aunque esta
incluso nos dañe como sociedad y especie, o haya indicios de que, lo que creíamos que era, no
es, y a lo que es, habría que redefinirlo. Como escuché una vez por ahí: “no siempre la gente
quiere destruir sus esquemas antiguos e inservibles, para construir uno nuevo; no les es fácil,
prefieren seguir en la comodidad de lo establecido, así, sin más”.
Continuando con la sexualidad en Egipto, una de las fuentes más notables de la época y que ha
llegado a estos tiempos, es el documento
conocido como “Papiro Erótico de Turín”, un
texto ilustrado que nos revela de manera
explícita la sexualidad de la sociedad,
dejándonos ver que, como cualquier sociedad,
el sexo era practicado entre la gente, algunas
veces con fines rituales, y otras, por el placer y
gozo que este puede conllevar en sí mismo.

                                                                                                                                                                      ­Reconstrucci ón/Imagen perteneciente al Papiro Erótico de Turín (55001)/Dinastía XIX­ 
   
Cuentan los que saben, que habían ciertos cultos o ceremonias sagradas dedicada a dioses
  

como Geb, Nut, Shu, entre otros, en donde tales ritos involucraban las prácticas sexuales.
Incluso hay quienes afirman que en Egipto existieron sacerdotisas o adoratrices sexuales (igual
que en Mesopotamia), aunque de igual manera su
existencia es debatida y no se sabe mucho del papel
que pudieron haber cumplido de haber existido.
Como sea, hay suficientes fuentes para pensar
que el sexo en Egipto fue más importante de lo que
siempre se creyó en épocas pasadas, y conforme el
pensamiento de este autor, y teniendo en cuenta el
hecho de que, sin importar qué civilización fuese, el ser
humano, es ser humano, y biológicamente “cortado por
igual”, no me parecería nada extraño que las prácticas
sexuales no sólo fueran comunes, sino que, de hecho,
existieran todas las conocidas y por haber desde
siempre, mostrándonos que todo aquello que
hoy en día se nos presenta como contranatura, anormal,
o producto de una sociedad decadente,
en la realidad es que son practicas que Fotografía: Autor Desconocido/Imagen perteneciente al Papiro Erótico de Turín (55001)/Dinastía XIX­

siempre han estado ahí, y que, dependiendo

del conjunto social y su percepción,  a éstas


se les a catalogado como buenas o malas.
Otro dato interesante acerca del sexo en el
antiguo Egipto tiene que ver con el sexo oral , ya
que hay algunos arqueólogos y egiptólogos que
proponen la idea de que, en esta mítica civilización,
el trabajo de las prostitutas, en algunos casos, solo era
el de practicar dicho servicio, siendo verdaderas
expertas en el arte oral, por lo cual eran
conocidas como felatrices.

 ­Dibujo de: Loïc DUBIGEON/LE CLUB DU LIVRE SECRET­
Cuentan los rumores, según el gran historiador Heródoto, que una de las felatriz más famosas
de Egipto fue Cleopatra, la mítica emperatriz, quien teniendo en mente que el semen de los
hombres era bueno, tanto para la piel como para la salud, se daba a la tarea de obtener tan
“preciada sustancia” de labios propios, utilizando a sus generales para dicho fin.
Se piensa también, que las prostitutas especializadas en dicho arte de la felación pintaban sus
labios para dar a entender que eran expertas en la materia, o que incluso sólo ofrecían ese
servicio sexual.

                                                                          
                                                                                                                             ­Reconstrucci ón/18 Papiro Museo Británico 10.018­

En cuanto a otras prácticas sexuales, hay


suficiente material y referencias como para creer
que los egipcios (al igual que los mesopotámicos),
ya conocían y practicaban el sexo anal, aunque
quizá no con el mismo fin anticonceptivo, ya que a
diferencia de Mesopotamia, en Egipto la fertilidad
era un regalo divino, y el gran temor de la época
era no ser fértil. Otras preferencias o tendencias
practicadas eran la pedofilia, la necrofilia, la
urolagnia, entre otras parafílias varias, además de
contar con diferentes instrumentos de uso sexual a
modo de juguetes, principalmente para el placer y
disfrute de las mujeres. Se ha llegado incluso a
­Falos tallados en madera encontrados en Deir el­Medina­ descubrir en algunos templos, penes tallados en
madera, aunque los arqueólogos o egiptólogos no
tienen muy claro cual era su uso, si decorativo, o con algún fin ritual.
Una similitud de Egipto con Mesopotamia, e incluso con algunas otras civilizaciónes, es el
concepto de matrimonio, muy diferente a la percepción que tenemos de él hoy día, ya que en
aquellos tiempos, “matrimonio” venía a representar más bien un acuerdo ante el estado y la
gente laica; una unión donde dos personas (la pareja), vivirían bajo el mismo techo, procreando
hijos, pero, a diferencia del concepto de hoy, la fidelidad marital no era parte del ideal de
“matrimonio”.
-¿Cómo así?, ¿uno podía estar casado o casada y al mismo tiempo estar con otras mujeres u
hombres?
-Así mismo como lo estás diciendo.
-Pero, dejando de lado la inmoralidad que hoy día eso conlleva, ¿cómo hacían para estar
seguros de que sus hijos eran sus hijos?
-Bueno, primeramente tenemos que separar las dos civilizaciónes, la Egipcia y la Mesopotámica.
La última se desarrollaba en una tierra fértil, donde el índice de mortandad infantil, aunque
era alto, no era extremo, ante ese panorama, en Mesopotamia las parejas podían darse el lujo
de practicar el coito anal o el vaginal (pero eyaculando fuera de la vagina), como método
anticonceptivo, así, probablemente las mujeres podían saber, en base a las prácticas utilizadas
con su pareja, si podía quedar embarazada de tal o de cual y saber exactamente quién era el
padre de su hijo o hija; cuando menos, si no exactamente, tener un índice de seguridad
bastante elevado. En Egipto, por otra parte, el índice de mortalidad infantil era extremo, y
aunado al hecho de que las tierras no eran fértiles todo el año, no podían darse el lujo de
practicar constantemente prácticas preventivas de natalidad, y dado que la vida y la fertilidad
eran vistas como una proeza divina, quizá no había tanto control en ese aspecto, aunque se
torna sumamente difícil saberlo, ¿podían las mujeres egipcias permitir su inseminación
únicamente por su esposo de pila, y con sus parejas extra maritales evitar la fecundación?, ¿o
acaso la apremiante necesidad de procrear hacía que importara poco quien era el padre,
cuando menos en las clases bajas y medias, claro? Se sabe, no obstante, que en algunas
ocasiones tanto la mujer como el hombre tenían dos esposas o dos esposos, viviendo en casas
diferentes, un tiempo con una, un tiempo con otras.
-¿Y los faraones, también tenían muchas esposas, y cómo hacían para saber que sus hijos eran
sus hijos?
-En efecto, tenían esposas y concubinas, pero queda más que claro que, a diferencia de la
gente de la ciudad, a las esposas del faraón y sus concubinas solo él podía poseerlas, cuando
menos esa era la ley; que alguna de ellas haya tenido aventuras extra matrimoniales, ¿quién lo
puede negar o afirmar?
Con esta idea en mente, comenzamos a ver
que la poligamia era algo visto como natural y
normal, y para nada penalizada o castigada.
Poco a poco, entonces, vamos entendiendo
que en el mundo antiguo la sexualidad no sólo
era importante a nivel religioso, sino que
también lo era a nivel laico, ya que el erotismo
era visto por doquier, tanto en templos como
en adornos hogareños.
En este punto, surgen las mismas tres
preguntas que surgieron con Mesopotamia,
pero ahora aplicada a la civilización Egipcia:
¿Los Egipcios actuaban de mala o buena
manera en su proceder sexual?, ¿por qué hoy
vemos este tipo de comportamientos sexuales
como perversos y degenerados?, y ¿por qué
                           ­Pintura erótica hogareña encontrada  en Deir el­Medina­                                             decidimos calificarlos como inmorales?

A estas tres preguntas las dejaremos sin responder, aún hay que ver unas cuantas
civilizaciónes más antes de poder contestarlas lo más sabiamente posible.
Prosiguiendo con la sexualidad del antiguo Egipto, veamos ahora, y para hacerle justicia, las
dos creencias de la formación del universo y los dioses, según éstos.

En el origen del tiempo


no existía más que el caos,
o sea el agua oscura y fría.
A continuación el dios sol
se creó a si mismo
y luego se masturbó,
naciendo de su materia
el agua y el aire
(Shu y Tefnut),
de los que nacieron
más tarde Geb
(el dios tierra) y Nut
(diosa-cielo), naciendo
 
                                                                                                                                                                   ­Autor de la Fotograf ía: Desconocido/Representación Tefnut y Shu/Acervo del Internet­
de ellos otros dioses
hasta completar el
Politburó de los nueve
grandes dioses egipcios.
                    ­Creación Egipcia según la teoría de Heliópolis/Fuente: Manual del Perfecto Ateo/RIUS­  

Thot, supremo dios,


es el orden de lo creado.
Surgió de si mismo del caos,
y creó ocho dioses
-cuatro parejas-
que elaboraron un huevo
del que salió el Sol,
que creó y organizó el mundo,
tras subyugar
a los demonios del mal                                       ­Dibujo de Autor Desconocido/Thot/Imagen acervo de Internet­

y poner orden en el
universo.
           ­Creación Egipcia según la teoría de Hermópolis/Fuente: Manual del Perfecto Ateo/RIUS­

Como el lector habrá notado, en ambas


versiones de la creación, según la mitología
Egipcia, y al igual que la Mesopotámica, la
sexualidad, el sexo en si, es el motor
creacionista, un concepto muy bien adaptado
para su época y contexto histórico, por lo que,
me parece que está de más hacer un
comentario mayor que éste, ya que las
conclusiones son las mismas que expuse
para la mitología de Mesopotamia, es decir:
la sociedad no tenía ningún tapujo sexual, tanto
así, que sus libros e historias más sagradas la  ­Fotografía: Autor Desconocido/Iconografía Egipcia que ejemplifica la importancia de la sexualidad ­
incluían como parte vital de su narrativa, ­en su sociedad y creencias/ Imagen: Acervo de Internet­

y si pone en duda esto, conteste la siguiente pregunta:


¿Por qué las religiones Abrahámicas (Judía, Cristiana y Musulmana[Mahometana]),
no poseen una creación con carácter sexual?,
¿y por qué todo lo que refiere a sexo en estas
religiones es para criticarlo, demonizar o
simplemente tildarlo de aberrante e impuro?
Analice eso, que a fin de cuenta, tarde que
temprano, llegaremos a ese punto en este libro.
Para proseguir con este primer capítulo
titulado“Sexualidad en la Época Antigua”, es
importante aclarar lo siguiente, lo que resta del
mismo será un repaso aún más rápido por
algunas otras civilizaciónes y sus costumbres
sexuales, esto se debe a que, todas, sin
excepción, practicaban los mismos
comportamientos sexuales. La diferencia puede
radicar en la aceptación de tal o cual práctica
de sociedad en sociedad, pero como ya expliqué
páginas atrás, la sexualidad humana es una sola
                   ­Dibujo satírico/Shunga Japonés/Autor: Desconocido­ en cualquier parte del globo.
Pasemos entonces al Japón antiguo. Este país, dado su aislamiento durante años del mundo,
gozó de una pureza ideológica en muchos aspectos, y sin duda, uno de ellos fue el sexual,
desde sus primeros pobladores, hasta la caída del gobierno Tokugawa.
Cuando el Gobierno Meiji comenzó a occidentalizar el país, aunque esto trajo infinidad de
progresos y avances para la gente del Japón, también trajo partes negativas, sobre todo, la
pérdida de ciertos valores culturales o percepciones, de acuerdo a la filosofía que imperaba
anteriormente en el país. En el carácter sexual, y dada las “buenas costumbres de occidente”,
que eran un ejemplo a seguir (hasta cierto punto), la sociedad Japonesa se tornó mojigata,
dejando de lado toda aquella libertad sexual que durante generaciones gozó la controvertida
isla.
Como bien expuse líneas arriba, en todas las civilizaciones, la sexualidad era exactamente la
misma, y Japón no escapa a esa regla, así, a través de unos libros ilustrados
denominados“Shunga”, que fungían como libros pornográficos, y que hoy en día nos permiten
ver los gustos y tendencias de la gente en sus conductas sexuales, podemos ver, por ejemplo,
que la zoofilia (el sexo con animales), era algo practicado con indudable aceptación.
Pero la zoofilia no es una práctica que sólo se limita a Japón, Mesopotamia o Egipto, sino que
a muchas culturas más.
Veamos algunas ilustraciones de diferentes civilizaciónes que, ya sea a través del dibujo o la
escultura, han representado dicha practica sexual.
Esta imagen (Shunga), representa
a una mujer japonesa practicando
la Zoofilia.
El Shunga pornográfico comenzó
a ser vendido en el período Edo,
pasando por el Tokugawa hasta el
Meiji, donde fue prohibido (sea
zoofílico o no), por “inapropiado”.
Cave destacar que el Shunga
representaba, además de la
sexualidad de las tres eras
mencionadas, la sexualidad que
era practicada anteriormente a la
                                                                          Shunga Japonés/Imagen Acervo de Internet­                                                           época Edo.  

                                                                                                                             
                                                                     

                                                                         

                                                                          

Dentro de la Zoofilia, y debido a


que Japón es una isla, la fantasía
y práctica sexual con animales
marinos como los moluscos, han
sido parte importante de la cultura
Japonesa, al punto de que hoy en
día (Siglo XXI), existe una clara
evidencia de dicha atracción por
ese comportamiento sexual.

­Shunga Japonés/Imagen Acervo de Internet­
En esta imagen se puede apreciar a un hombre de
ascendencia Árabe manteniendo relaciónes con una burra.
Cabe resaltar que la zoofilia en los países árabes, y en
general de todo oriente, es una práctica relativamente
común en la clase media y baja, como una manera de
desahogar su libido sexual.
Otra razón por la cual la zoofilia tiene gran importancia en
dicha zona, es debido a que, poseer una mujer (pagar su
dote para desposarla), es algo que muchos hombres no
pueden hacer, por lo cual, la práctica sexual con animales
era y es una opción. Los hombres de clase media alta, que
sí podían pagar una dote, igualmente practicaban la zoofilia
como preparación para la vida sexual con sus esposas.

                ­Dibujo: Autor Desconocido/Imagen Acervo Internet­

En esta ilustración se puede observar


una orgía entre hombres, mujeres y
animales, dejando a la vista que, como
en todas las sociedades, la zoofilia, el
homosexualismo y la masturbación,
siempre han estado presentes en el
carácter sexual humano, y aunque
representa a una minoría (en los dos
primeros aspectos mencionados), los
gustos por dichas prácticas siempre
han estado ahí, y literalmente, jamás se
irán.

­Dibujo: Autor Desconocido/Imagen Acervo Internet­
En la presente ilustración podemos observar a una pareja teniendo
sexo, permitiendo el autor de dicho dibujo, que los genitales de los
personajes, y la penetración en sí, queden visibles, de tal suerte que
el carácter mórbido y pornográfico quede representado.
Lo curioso de esta ilustración es la sugestión subliminal zoofílica que
posee, ya que en el extremo superior e inferior del dibujo se observan
dos pulpos, y como quedó asentado, en el Japón antiguo, la excitación
sexual con dichos moluscos ha jugado un papel muy importante.
Analizamos entonces, que el autor de esta obra, aunque no retrata
un acto zoofílico directamente, pone subliminalmente una alusión
directa con la representación de dichos animales, en un contexto
donde una pareja se encuentra en pleno acto sexual, y donde, al
parecer, los dos pulpos, en ambos extremos, avanzan para
encontrarse con la pareja. Y aunque no fuera así, y los animales sólo
observaran, la carga erótica que induce a un acto zoofílico es
impresionantemente alta.

­Shunga Japonés/Imagen Acervo de Internet­

 En esta imagen se puede observar al dios Pan (un sátiro),


manteniendo relaciones con una cabra. La estatuilla fue
encontrada en Herculano y pertenece a la civilización
Grecorromana, en la antigua Roma. La alusión a la zoofilia
en dicha representación es algo ambigua, ya que el dios
Pan es mitad humano, mitad cabra, pero al representarlo
teniendo sexo con una animal, poseyendo él una gran
parte humana, puede indicarnos una alusión zoofílica, y el
hecho de que tal imagen se halla esculpido como adorno,
habla de cierta aceptación social a tales comportamientos
­Foto: Autor desconocido/Imagen Acervo de Internet­ sexuales.
Esta imagen pertenece al decorado del
templo Khajuraho, en la India, que fue
construido en del siglo X al siglo XII de
nuestra era.
Estos templos (22 en buen estado, 88 en
total), son los únicos remanentes de la
religión Hinduista que sobrevivieron a la
destrucción e invasión extranjera.
Una vez más, la zoofilia hace parte del
decorado, demostrando que tal acción
sexual era practicada por algunas
personas, las suficientes, como para que
dicha practica fuera inmortalizada como
­Foto: Autor desconocido/Relieve del templo Khajuraho­India/Acervo de Internet­ adorno de un templo.

Como podemos ver hasta el momento, son varias las representaciones artísticas que exponen
la zoofilia desde tiempos remotos, siendo una práctica habitual en las sociedades de antes.
Destaco al lector que, hasta el momento todas las civilizaciones mencionadas pertenecen al
Viejo Continente, Oriente y Asia, pero es vital aclarar que, en el nuevo continente, también hay
remanentes de comportamientos zoofílicos en las civilizaciones predominantes. Tristemente,
este autor no pudo hacerse con imágenes o fotografías de tales alusiones, y debido a que, a
raíz de la conquista española, muchos de estos materiales fueron destruidos y prácticamente
borrados de la historia, son pocas las referencias de frailes o religiosos que hicieron mención de
que, los habitantes autóctonos de las Américas, practicaban la zoofilia. No obstante, exhorto al
lector a hacer su propia búsqueda de la zoofilia en las civilizaciónes del Nuevo Continente.
Veamos ahora otros tipos de conductas sexuales en diversas civilizaciónes de la antigüedad,
tales como la práctica oral, la prostitución, el sexo anal, la promiscuidad, la homosexualidad, etc,
además de la escultura o dibujos decorativos con temáticas sexuales en templos y casas.
-Oye, antes de continuar.
-Dime.
-¿En serio en el Nuevo continente se practicaba la zoofilia?
-Según unos pocos relatos de frailes que se dieron la tarea de redactar las costumbres de los
habitantes, así es, y no solo la zoofilia, sino que también hay menciones a la poligamia. Sería
interesante saber si habían otros tipos de prácticas sexuales en las distintas civilizaciónes del
continente; si las hubo, y si las plasmaron en dibujos o esculturas, muy probablemente la
mojigatería de los conquistadores se encargó de hacerlas polvo, o yo no he tenido la fortuna
de saber de su existencia.
En esta ilustración se puede apreciar
dos mujeres Japonesas, practicando la
homosexualidad lésbica. Una de ellas
lleva sujetado a la cintura un pene
erecto, el cual, según la sugerencia de
la imagen, será utilizado para penetrar a
su compañera.
Una vez más, podemos apreciar que el
lesbianismo es una practica
completamente normal en el ser
humano, y que esta ha estado presente
desde tiempos inmemoriales.

                                                       ­Shunga Japonés/Imagen Acervo de Internet­

Jarra Etrusca (Toscana/Italia), representando una


escena homosexual gay.
Una vez más, el lector podrá ver que la aceptación
social a la homosexualidad tenía que ser bastante
como para decorar una Ánfora con una temática como
tal.
Poco a poco, entonces, nos podemos ir haciendo una
idea, deje usted del libertinaje sexual de aquellos
tiempos, sino de la amplia mentalidad y respeto hacia
las diferentes preferencias sexuales, ya que no hay
indicio conocido, aún, que demuestre que la
homosexualidad era repudiada o mal vista.

­Foto: Autor Desconocido/Imagen Acervo de Internet­
Fresco encontrado en las excavaciónes de Pompeya.
  

La imagen representa a una pareja a punto de iniciar


el acto sexual. Ella, encima de él, se prepara para
sentarse sobre el pene erecto y dar inicio a la cópula.
La carga erótica en dicha imagen es incuestionable y
el hecho de que esté plasmada como material
recreativo, hace palidecer a la sociedades actuales,
completamente sumidas en la mojigatería ridícula con
una decencia irracional poco sana.
En opinión de este autor, frescos como estos, que
tienen como tarea principal el adornar, revelan que el
ser humano antiguo, haciendo honor a su sexualidad,
decoraban los recintos con algo que realmente les
agradaba, y que es imposible negar hasta el día de hoy:
el sexo; algo natural, normal y hermoso de practicar.
¿Qué hay de malo en hacer murales en su honor?

­Foto: Autor Desconocido/Mural de Pompeya/Imagen Acervo de Internet­

Decoración con temática sexual encontrada en un


plato en Pompeya. Aunque no se tiene muy claro si
dicho material es una exportación de Grecia o fue
producido en Italia, el hecho es que la decoración
pornográfica no representaba pudor alguno, ni
siquiera a la hora de comer.
-Me quitaste las palabras de la boca, !que
barbaridad con esta gente!
-No seas exagerado, que sólo es un dibujito.

­Foto: Autor Desconocido/Cerámica probablemente Ática/Imagen Acervo de Internet­
Estas dos imágenes presentadas en esta página,
pertenecen a un Shunga (Sueño de Verano),
Japonés, y regala al lector el delicado
conocimiento de la forma de los pliegues de una
vagina (Labios vaginales externos e internos). Una
manera increíblemente explicita, y sin duda
pionera en la tarea de la educación sexual. Una
vez más, nos topamos que (en este caso, en la
sociedad Japonesa), la sexualidad y su completo
conocimiento jugaban una rol importante,
quedando demostrado que lejos de ser un tema
bochornoso, se le dedicaba su justa atención.

                                      ­Shunga Japonés/Imagen Acervo de Internet­

Es imposible para ese escritor no hacer el siguiente cuestionamiento: ¿por qué los libros de
educación sexual de nuestros tiempos (inicios del siglo XXI), no poseen explicaciónes detalladas
como éstas? A opinión de este autor, que los niños y niñas a temprana edad sepan las
diferentes formas de los genitales femeninos (de igual manera los masculinos), evitaría que en
la adolescencia los individuos pudieran crear baja autoestima por pensar que sus genitales son
anormales, o diferentes a lo “normal”.
¿Cuanto nos ahorraríamos si las niñas desde
temprana edad (ocho o nueve años), supieran
que es completamente normal tener labios
grandes, medianos, chicos, rectos, ondulados,
etc.?, ¿y cuanto ahorraríamos si los chicos (ocho
o nueve años), supieran que un pene puede medir
desde doce centímetros en erección hasta los
diecinueve o veinte, y que esto depende de la
raza a la que se pertenece?, ¿qué pasaría con
nuestras sociedades si se desmiente el mito del
“pene grande” desde una temprana edad, y se
enseña la realidad tal cual es, a hombres y
mujeres por igual?
Más adelante ahondaré en este tema, por ahora, ­Shunga Japonés/Imagen Acervo de Internet­

sigamos con lo que nos atañe en este momento.


Alto relieve encontrado en Pompeya que escenifica a una
pareja en pleno acto sexual.
Como el lector podrá apreciar, la pornografía y el arte se
fusionan para regalarnos esculturas como estas.

­Foto: Autor Desconocido/Escultura en Alto Relieve/Imagen Acervo de Internet­

Escultura Inca (Huaco), representando una


escena sexual. A simple vista podemos
observar que la mujer se encuentra
arrodillada, en la posición que hoy se
denomina “de perrito”.
Cerámicas de este tipo, nos demuestran que
la variedad de prácticas y posturas sexuales
han estado presentes desde siempre con los
seres humanos, y que no precisamente la
postura del misionero era la más gustada o
aceptada evolutivamente por nuestra especie,
sino que, como el día de hoy sucede, se
practicaban diferentes posturas. El
­Foto: Autor Desconocido/Huaco Pre­Inca (Perú)/Imagen Acervo de Internet­ “misionero”, como bien es sabido, fue
impuesta a las sociedades medievales,
desprendiéndonos en estas épocas de que
otra postura es enferma, degenerada o atenta
contra la dignidad del ser humano.
 Alto relieve de uno de los templos de Khajuraho, en la
India, representando una práctica de sexo oral o
“cunnilingus”.
En esta representación el hombre se encuentra de pie y
la mujer, en un acto de malabarismo, se para con sus
brazos para que su cabeza quede a la altura del pene del
hombre. Entrelazando sus piernas en el cuerpo de su
pareja ella ofrece su sexo para que él le practique
igualmente sexo oral, mientras ella estira su cuello para
llegar al pene y realizar la misma practica sexual.
Tal representación revela que, el sexo oral, como ya
hemos visto es una práctica añeja, y que esta a ido
“evolucionando” es su forma de ser practicado, pero
que siempre ha estado ahí, como un placer sexual
imposible de descartar para su práctica.

­Foto: Autor desconocido/Relieve del templo Khajuraho­India/Acervo de Internet­

Fresco encontrado en la ciudad de


Pompeya, el cual inmortaliza una escena de
sexo oral, demostrando así, para efectos de
este libro, que la práctica del sexo oral es
propia del ser humano, y sin importar la
sociedad o la época, esta ha sido una
constante importante en la conducta sexual
humana.

­Foto: Autor Desconocido/Mural de Pompeya/Imagen Acervo de Internet­
Dibujo perteneciente a un Shunga
Japonés el cual representa una
orgía de un solo hombre con cinco
mujeres.
Una vez más, podemos ver el
trasfondo social, el cual nos indica
que tales acciones no sólo eran una
fantasía sexual idealizada en esta
ilustración, sino que probablemente
formaba parte de las prácticas
sexuales que en algunas
situaciones podían llegar a ocurrir.

                                                            ­Shunga Japonés/Imagen Acervo de Internet­

Huaco representando una escena sexual en


la cual el hombre penetra vaginalmente a su
pareja. De acuerdo a lo que se puede ver, la
pareja femenina, plácidamente recostada,
disfruta de la acción sexual.
De manifiesto queda la importancia que se le
daba a la sexualidad en las civilizaciones
Pre-Incas, siendo éstos, uno de los pocos
objetos de carácter sexual hallados en el
Nuevo Continente.

               ­Foto: Autor Desconocido/Huaco Pre­Inca (Perú)/Imagen Acervo de Internet­
Estatuilla China, representando
una escena sexual entre un
hombre y una mujer.
Como el resto de las
civilizaciones, la cultura China, en
sus diferentes dinastías, gozó de
una libertad sexual como
cualquier otra civilización; desde
las clases gobernantes, hasta las
media y baja.

                              ­Foto: Autor Desconocido/Porcelana China/Imagen Acervo de Internet­

Imagen representando un encuentro


homosexual gay entre un adulto y un
adolescente, realizado en la China
antigua.
Como se espera, la homosexualidad en
China y sus diferentes dinastías
siempre fue bien aceptada, y hay
suficientes registros como para
deducir que no representaba una
penuria para los individuos que poseían
dicha preferencia.

                                                ­Imagen: Autor Desconocido/Acervo de Internet­
Ilustración perteneciente a un Shunga Japonés
que representa una escena de sexo oral
practicada por un hombre a una mujer.
En la ilustración se puede observar como la
lengua del personaje masculino estimula
directamente el clítoris, mientras con uno de sus
dedos, para elevar la excitación de la mujer,
sutilmente, casi rozando, penetra la entrada del
orificio vaginal.
Este es otro claro ejemplo de que la práctica
oral con fines sexuales es parte de la esencia
humana animal, ya que otras especies de
primates igualmente la practican.

                                   ­Shunga Japonés/Imagen Acervo de Internet­

Adorno de mesa Romano. Esta estatuilla de un hombre bailando y


que deja ver un pene de grandes proporciones, era un tipo de
adorno común en la época.
Una vez más, el hecho de que este tipo de objetos fueran
utilizados como decoraciones para el hogar o lugares públicos nos
habla de una sociedad que lejos de ser depravada, asimilaba la
sexualidad sin ningún tapujo, dejando incluso ver el lado chusco y
burlesco de ésta.

                                ­Foto: Autor Desconocido/Estatuilla de Bronce/Pompeya/Imagen Acervo de Internet­
Dibujo Chino que expone
una escena sexual al aire
libre, no zoofílica, pero
que utiliza de los
animales para poder
ejercer diferentes
posturas sexuales.
Probablemente este tipo
de práctica era común
entre los comerciantes
Chinos.
                                                                          

                                                                      ­Imagen: Autor Desconocido/Acervo de Internet­

Representación Hindú de una práctica


sexual. La imagen no permite distinguir si
representa una práctica de sexo anal o
vaginal, pero permite deducir que tiene
ciertas connotaciones religiosas.
Un ejemplo más de que el sexo no sólo
jugó un papel importante en las sociedades
en general, sino que también lo hizo en el
sacerdocio de muchas civilizaciones.
No hay que olvidar que en esta civilización
fue creado el Kama Sutra.
                                       

                                                 ­Imagen: Autor Desconocido/Acervo de Internet­
Interesante Shunga
Japonés que representa
un acto de sexualidad
violenta: una violación.
Racionalmente, el autor
de esta imagen, de
acuerdo al propósito del
material, ejemplifica una
escena de sexo no
consensuado, alimentando
el morbo que la acción
propone, además de
recrear un hecho
(reprobable) que ha
          ­Shunga Japonés/Imagen Acervo de Internet­ estado siempre presente
en las sociedades.
A nuestros ojos, es un
claro ejemplo de que el
fetichismo por el sexo no
consensuado a estado
presente en el gusto de
algunos seres humanos
desde hace mucho tiempo.

-¿Quieres decir que todas esas ideas del “sexo duro”, no es cosa de esta época?
-Exacto, no lo es. Todo indica que el morbo por prácticas sexuales que implican cierta violencia
ha estado presente en algunos individuos desde siempre. Claro está que habría que ver que
tipo de masoquismo se llevaba a cabo y cuales se fueron refinando de acuerdo a los inventos
del ser humano en sí, cuales eran los fetiches (instrumentos) utilizados, o cuales podrían ser
las ideas predominantes en esos tiempos. Como sea, el hecho de que se realizaran
ilustraciones del tipo anteriormente visto, indica que había un grupo de individuos que
presentaban una clara tendencia a la excitación sexual violenta.
-¡Que caray con esto!, y dime, ¿las violaciones eran castigadas en las sociedades antiguas?
-De cierta manera si. Dependiendo de la cultura y la mujer (en menor caso hombres), violados,
era el castigo al violador o violadora.
 

                                 

                                                                                                             ­Foto: Autor desconocido/Trípode de Bronce/Imagen Acervo de Internet­

Trípode con la representación de tres faunos con el pene en erección. Un ejemplo más del tipo
de adornos que se utilizaban en Roma, este en particular en la ciudad de Pompeya. Repetitivo
sería el recordarle al lector la importancia que se le daba al sexo en dicha civilización y lo bien
aceptado y asimilado que era, a tal punto que, decorados con representaciones sexuales eran
usuales y no representaban un acto de inmoralidad.
Una vez más nos encontramos
frente a un Shunga Japonés, el cual
nos regala una escena donde una
mujer se masturba con una vela a
modo de vibrador, mientras mira un
material pornográfico.
De tal imagen se deduce que, en la
cultura Japonesa, y sin duda que en
el resto igual, la masturbación y el
autoerotismo es una práctica
humana antiquísima y que no sólo ha
sido practicada, sino que era
reconocida y bien vista por las
culturas antiguas a las
­Shunga Japonés/Imagen Acervo de Internet­ Judeocristianas.

África tampoco queda exenta de


poseer esculturas de desnudos o
fálicas que demuestran una cierta
adoración al sexo, así como
costumbres sexuales, a fin de
cuentas, semejantes al resto de
las civilizaciónes del mundo.

­Fetiche sexual y Senufo Africano/Imagen Acervo de Internet­
Es con esta pequeña galería, y con el conocimiento presentado hasta el momento en este
libro, el lector puede generalizar que, sin importar la civilización en cuestión, todas compartían
una cierta libertad sexual, aceptando en mayor o menor medida practicas sexuales de diferente
índole o preferencia, sin que estas fueran un motivo de condena o discriminación social.
Por supuesto que hay alguna que otra civilización que tenía ciertos estándares de mojigatería,
pero ninguna prohibía o veía de mala manera la sexualidad en si, ni obligaba a sus sociedades a
reprimirse so pena de muerte o algún castigo en particular por practicar uno u otro acto sexual.
En el mejor de los casos, como ya expuse lineas arriba, se penalizaba el acto de violación hacia
una mujer.
Para ejemplificar, dicen los expertos en historia, que en muchas civilizaciones, como la China,
Japonesa, Griega o Romana, la homosexualidad entre varones, no sólo era aceptada, sino que
era vista como un acto de valentía, puesto que amar a un ser del mismo sexo representaba un
compromiso y madurez mucho mayor que entre una pareja heterosexual.
Así comprendemos que incluso los estándares de percepción hacia la sexualidad eran
completamente diferentes a los actuales, y hay que dejar bien claro que no eran pervertidos o
degenerados, sino simplemente ideales diferentes a los nuestros, que, de acuerdo a la realidad,
se apegaban a aceptar las cosas como eran y darle su justo valor, en la medida del intelecto de
la gente de estas épocas.
Entonces podemos analizar que incluso el
concepto de “masculinidad”, era muy
diferente a lo que hoy podemos pensar, ya
que, “masculinidad”, en aquel tiempo, y en
muchas civilizaciónes tenía más que ver
con la potencia sexual, el libido, que con el
hecho de ser un “don Juan” que seducía
mujeres.
Veamos lo siguiente y tomemos como
ejemplo a Alejandro Magno. Se ha
encontrado suficiente información histórica ­Foto: Autor Desconocido/Mosaico de Alejandro Magno/Imagen Acervo de Internet­

para saber que Alejandro tuvo un amorío


homosexual y que no afectó en nada su percepción del mundo respecto a su masculinidad, dado
que, como comenté líneas arriba, “masculinidad” no tenía nada que ver con ser un “Don Juan”,
sino que recaía en la virilidad del ser y otras cualidades de la persona en sí, como su
honestidad, su valor, etc. el hecho de que un hombre se acostase con otro hombre en nada
disminuía el concepto de “masculinidad” de aquel tiempo. Alejando Magno, es un claro ejemplo
de eso, ya que mantuvo su porte masculino sin llegar a ser afeminado, en todo momento.
Una vez más querido lector, hay historiadores que cuestionan que Alejandro haya sido
homosexual, bisexual o travestista (si, en ciertas ocasiones utilizaba el vestuario de Atena), y
como bien claro he dejado que la historia la cuenta uno como quiere, y la interpreta como mejor
le quede, entenderá que se hace tarea difícil saber que pasó realmente. No obstante, y de
acuerdo a la lógica de este autor, me parece que las recopilaciones de la época y posteriores,
por parte de historiadores, no dejan a la duda la orientación sexual de Alejandro, que quizá era
homosexual, pero ejerció la bisexualidad por efectos diplomáticos y de descendencia.
Poco a poco, entonces, uno puede ir entendiendo que el sexo y la sexualidad en si, en tiempos
antiguos tenía una percepción, más no en la práctica, de ciento ochenta grados de diferencia
respecto a la de hoy.
-¿Y entonces, qué paso para que la humanidad cambiara su percepción a la misma?, ¿nos
hicimos más civilizados?
-Y devuelta con la misma idiotez. ¡No, no nos civilizamos!, no moralmente cuando menos, sino
que nos atrofiamos, degeneramos atrozmente a causa de un solo ideal.
-¿Y ese cuál es?
-El ideal del dios Hebreo: ‫יהוה‬
-¿Y eso qué significa?
-Ese es el nombre del dios de los Hebreos, Judíos pues, el dios de los cristianos, y se supone
que es el mismo dios que el de los Musulmanes.
-¿Y qué ese no se llama “Yahvé” o “Jehová” ?.
-Pues tu puede llamarle como quieras, pero yo lo escribiré así: ‫יהוה‬
-¿Y Por qué?
-Pues porque... el nombre de ese dios era tan santo que los pobres ignorantes que le adoraban
pasaron generaciones enteras sin pronunciar su nombre, sino que, cada vez que veían esa
inscripción o grafía pronunciaban “el señor”, porque según el cuentito, si se pronunciaba el
nombre real uno podía hasta morirse. En fin, el chiste es que las diferentes propuestas para la
correcta pronunciación son muchas, y cada una presenta argumentos en contra de la otra, por
lo que encuentro más divertido únicamente utilizar la caligrafía que se supone, representa el
nombre de ese palurdo intento de dios.
-Oye, ¿y por qué te expresas así, si ese es el dios de las tres religiones más importantes?
-¿Y cómo se expresa uno ante un degenerado, misógino como lo es ‫? יהוה‬
-Pues no sé, pero puedes herir sentimientos.
-Ah, ¿en serio? Veamos que heridas le ha causado el culto a tan aberrante “dios” a gran parte
de la humanidad, y ten en claro, que no me saldré del tema que atañe a este libro: “Sexualidad
Humana”, si marcara todas las infamias que se ha hecho por este dios, ¡escribo una biblioteca
entera!
Como sea, para comprender esta parte del capítulo, será preciso que el lector entienda lo
siguiente. Imagine usted que los sucesos históricos fuero ocurriendo de manera independiente,
pero algunos cruzaron caminos para fusionarse, y luego continuar por separado y unos más
definitivamente nunca se encontraron. Así, por ejemplo, mientras la civilización Egipcia se
erguía como potencia de la región, los pueblos pre-romanos apenas eran aldeas en formación.
No obstante, el destino del imponente Egipto y la gran Roma, cruzarían sus caminos mucho
tiempo después, para hoy en día, estar completamente separados.
En medio de todo esta tormenta de pueblos que ascendían y descendían, de guerras, y
alianzas, de muerte y vida, en Medio Oriente surgió una etnia que, aunque se desconoce su
origen (sólo se sabe que eran originarios del área denominada “ Mesopotamia”), con el tiempo
fueron conocidos como Hebreos.
Según la mayoría de historiadores, este pueblo en sus inicios no eran más que bárbaros
nómadas asaltantes del desierto, que a medida que iban creciendo en número comenzaron a
hacerse sedentarios e intentar conseguir una ubicación fija. De esta manera, los Hebreos eran
bravos guerreros que vivían del saqueo y el pillaje.
-¿Pero qué dices?, ¿estás hablando del pueblo sagrado de dios?
-¿Cuál pueblo sagrado?, eso fue un cuento para justificar sus masacres y conquistas y para
fomentar el ánimo de lucha. Antes no existía el nacionalismo para pelear por algo, para los
Hebreos su nacionalismo fue (y es hoy día), su dios.
-Bueno, sí, yo entiendo que puede ser un cuento, pero... ¿qué no conoces el respeto?
-¡Pero mira, diste en el clavo! Lo miso pregunto yo a las tres religiones que tienen como tronco
común a ese personaje de ficción llamado Abraham.
Valla a saber uno en qué punto exacto de la historia se inventó la idea de su dios, pero el chiste
es que, a medida que el pueblo fue prosperando a través del pillaje, y una vez conquistaron una
porción del territorio ya habitado, justificando su conquista (saqueo de bienes y mujeres), en su
falacia de: “es la tierra prometida por dios”,
la idealización de este dios y sus mandamientos, preceptos
morales, y otras chucherías más, fueron tomando forma, hasta
que por ahí del Sigo V antes de Cristo finalmente quedó
completito tan denigrante ideal, y eso que escribieron usted lo
conoce como “Viejo Testamento”, que para los Judíos sería la
Torá.
En opinión de este humilde escritor, debo de dejar constancia
que los Hebreos, a lo largo de su historia (la oficial, no la
“mágico-mística-religiosa”), fueron un pueblo y luego un
asentamiento medianamente grande, muy belicoso, ­Foto: Autor Desconocido/Torá Hebrea/Imagen Acervo de Internet­
y si hay algo que un historiador jamás podrá aseverar, es que dicho pueblo era altamente moral
e ilustrado. Por supuesto que sus cosas buenas tenían; eran buenos músicos, buenos pastores,
buenos artesanos en distintos ámbitos, en fin, la condición de Homo Sapiens la tenían bien
presente, pero eran ignorantes para su época, siempre lo han sido, y su moral estaba sujeta a la
ignorancia de la creencia mágico-religiosas, que según ellos, y su Torá, representaban la
cúspide del intelecto humano y sabiduría.
Claro que las demás civilizaciónes también basaron sus ideales y filosofías morales en los
dioses, que a fin de cuenta era la manera en que los hombres hacían valer muchas leyes para
que la sociedad tuviera un lineamiento a seguir, pero “no peca el diablo por santo, sino por
diablo”, que los Hebreos llevaron sus conceptos de moral a un punto garrafal. ¿No mataras?,
pero hacían masacres según, porque ‫ יהוה‬se los ordenaba?; así, este autor no considera ni
medianamente plausible que dicho pueblo pudo llegar a tener un grado de moralidad elevado, y
considera aberrante la idea de que hoy día aún hay gente que se empeña en exponer tal pensar
como lo más elevado que el intelecto del hombre puede conocer.
Permitirá el lector que me haya ido del tema que nos atañe, pero uno no deja de cuestionar
aberraciones como las presentadas. En fin, en su mar de supuesta moralina, que si su dios les
ordenaba cometerlas dejaban de ser inmorales, nos encontramos con precursoras leyes
sexuales mojigatas, tales como: No codiciarás a la mujer de tu prójimo. Aunque una vez más, si
dios les ordenaba saquear ciudades y hacer a las mujeres de esas ciudades sus esposas, dicho
mandamiento no funcionaba muy bien, pero bueno, de repente dios se confundió, después de
todo es de humanos cometer errores, además de que, quizá, históricamente, el significado de
“prójimo”, igual que lo visto en “masculinidad”, no
significaba lo que hoy en día significa, es decir:
“todo ser humano”, sino que se limitaba a las
personas que pertenecían a su núcleo étnico, es
decir, “prójimo” sería algo así como: Hebreo o Judío,
que equivale, y para que se entienda bien el punto, a:
No codiciarás la mujer de otro Hebreo. Importan
poco las mujeres de los demás.
Este autor encuentra divertido, realmente, este
mundo de las contradicciónes o afirmaciónes de los
significados lingüísticos del Hebreo antiguo, pero eso
es tema para otro libro, y para gente más capacitada
que yo, el punto con esta pequeña clase de historia
Hebrea es razonar que dicho pueblo comenzó a
­Dibujo de: Jaume Huguet/Acervo del Internet­  sembrar un pensar puritano en las sociedades,
                                    catalogando, según designio de ese dios inventado,
que la sexualidad humana era un acto de aberración.
Para este punto, mi asombro no deja de ser mayúsculo cuando intento pensar que clase de
cabeza esquizofrénica fue la que ideó tal razonar, y más aún, las que las fueron aceptando.
¿Aberración un acto tan normal como lo es la procreación y la sexualidad? Intentando incluso
rozarme un poco con el puritanismo, razono que, aunque las aventuras extra maritales siempre
han sido una condición del ser humano, el hecho de condenarlas, aunque sólo fuese entre su
propia etnia, tiene un intento lánguido y minúsculo de querer hacer algo loable. Como veremos,
a pensar de este autor, tal proceder, a fin de cuentas, es contranatura, ya que lo natural, es que
muchos individuos humanos tengan aventuras extra maritales, definir si es bueno o malo, me
parece, hoy día debería calibrarse una vez más.
En cuanto a la idea de no acostarse entre familiares, padre e hija, madre e hijo, hermanos o
primos, se razona que es un precepto moral interesante, pero para nada inventado por ellos ni
proveniente de un dios. En cualquier civilización humana tales acciones son muy poco
practicadas, y según estudios científicos, debido a un proceso evolutivo que inconscientemente
programa a los seres vivos a no aparearse con especímenes genéticamente emparentados
(teoría del gen egoísta), se deduce que la mayoría de las civilizaciones no lo hacían y hasta el
día de hoy no lo hacen. Claro que hay sus excepciones, como la Egipcia, y hoy en día,
individuos aislados en la esfera del globo (profundizaré en este tema más adelante). Así, tal
pensar no merece mucha gala y pompa, ya que instintivamente, incluso, los seres humanos
tendemos a no sentir atracción sexual por parientes cercanos.
Continuando con la historia, a medida que los años van pasando, esta etnia va condenando y
marcando de inapropiado, no sólo la adoración de otros dioses que no sea su mentado ‫יהוה‬, sino
todo ritual adorador de otros dioses y diosas, y como ya vimos y dejamos bien claro páginas
arriba, muchos de estos involucraban prácticas sexuales, por lo que éstas también eran tildadas
de abominación.
Pero permítame decirle, querido lector, que, sin importar en qué punto de la historia usted se
pare, es decir, desde que los Hebreos era un pueblo nómada, hasta que se asentaron y
fundaron ciudades (ni mencionemos esa historia de que fueron liberados del yugo de Egipto,
porque no solo los documentos históricos son mínimos [en Egipto hay constancia de que un
pueblo salió de su cautividad y algunos creen que se hace mención al pueblo Hebreo], sino que
este autor no pone ni la menor duda que que todo eso no es más que un cuento fantástico, y si
en algún momento ocurrió, fue groseramente exagerado. Es más, ¿pudo ser la invasión de los
Hiksos, en minoría gente Hebrea?, o ¿puede ser que fueron los descendientes de estos Hiksos
que, ahora derrocados se convirtieron en esclavos hasta que lograron huir y ahí empieza la
aventura de lo que se conocería como Hebreos?, ¿o simplemente eran gente nómada que nada
tenían que ver con los Hiksos o los Egipcios?; Que los que sepan analicen la historia más a
fondo y nos cuenten), el ideal antinatural de su moralina solo aplicaba para ellos mismos, las
demás civilizaciones de la zona, fuera de verlos como una rareza, no les prestaban mucha
atención.
El verdadero problema de estos ideales degenerados comienza cuando Roma, liberal, llena de
intrigas y complots, se ve acechada por un grupo de judíos atrofiados mentales que decían
tener las pruebas fehacientes de que el hijo de dios, el salvador de la humanidad, ese que su
Torá predecía llegaría y los liberaría, ya había estado en la tierra y había sido asesinado y
resucitado al tercer día. ¡Acertó!: los Cristianos.
-Tú tienes algo contra los judíos, ¿cierto?
-Para nada, contra la etnia en sí, nada en lo absoluto, son seres humanos como todos, no
obstante, “sea la verdad dicha” sus ideales religiosos han echado a perder en mucho
a la humanidad. Aún así, no me parece correcto alentar la xenofobia hacia los judíos ni
ninguna otra raza o etnia humana por ese hecho. Una cosa es ser críticos en los ideales que la
gente profesa y otra ser xenofóbico; Todos somos seres humanos, ninguno mejor que el otro
por raza; sin privilegios divinos que eleven a tal o cual por encima de los demás, todos carne,
nervios, tendones, músculos, sangre, células, materia, átomos. Igualitos pues, hasta en lo más
elemental.

Con la llegada del cristianismo y su lenta


aceptación entre la gente vulgar, que compraban
redonditos la idea de salvación y felicidad eternas
en un lugar de por ahí en el cielo, y al cual se
llegaba después de la muerte, por medio de la
creencia mágica de un salvador, la gente de roma
comenzó a ver con buenos ojos la idea de un
cristo que había muerto por sus pecados y que les
prometía la felicidad si creían en él.
Así, un poco de ingenuidad, otro poco de
ignorancia, otro poco de tantas cosas, a pesar de
que en los primeros años el cristianismo fue
fuertemente perseguido por las autoridades
romanas (¡Hay romanos, que mal le heredaron al
mundo al perder la lucha con esa gentuza
cristiana!), llegó un momento en que la naciente
religión fue tan popular y novedosa, que hasta el
día de hoy los debates de por qué el Imperio
Romano legalizó tal pensamiento e hizo de la
                        ­Dibujo de: Guido Reni/Acervo del Internet­                                                    religión Cristiana la oficial, así sin más,
llevándose entre las patas a todos sus anteriores dioses (uno tiene que entender que dejar una
creencia así como así no es fácil, es como si hoy le dijeran que ya no crea en Cristo y ahora
pase a creer en Juan Salvador Gaviota), sigue en disputa, y son variadas las opiniones.
En razón personal de este autor, los
factores principales que hicieron legalizar
dicha religión (como mucho otros opinan)
fueron: sociales, políticas y religiosas;
Desde una aceptación mayoritaria de la
sociedad, a las creencias personales de
los principales personajes del imperio,
(incluyendo al emperador mismo), hasta
los intereses políticos que implicaba hacer
legal dicha religión, y entienda el lector
que, la misma, fue meticulosamente
planificada. Usted no piense que el
cristianismo es al cien por ciento lo que
esos judíos iniciales predicaban. No, no, una vez         ­Busto de Constantino I el Grande/Imagen:Acervo del Internet­ 

que se legaliza en Roma la religión, el emperador Constantino I


convoca un concilio que pasaría a ser conocido en la historia como “El Primer Concilio de
Nicea”, y en el cual se analizó cuidadosamente cómo sería esa nueva religión, cuales serían sus
preceptos, sus fundamentos, y cómo harían para satisfacer a toda la gente que no veía con
buenos ojos esta incipiente religión. Así, en dicho concilio, que se supone cuando mucho tuvo a
trescientas personas
involucradas, se definió hacer un
collage de historias y mitos
extendidos por todo el imperio y
acomodarlos para centralizarlos
en un solo personaje: Jesucristo.
Entienda también el lector que
antes de dicho concilio, las
versiones de quién era Jesús,
qué representaba y qué había
hecho, variaba de acuerdo al
grupo cristiano al que se
                         Primer Concilio de Nicea/Imagen:Acervo del Internet­  perteneciese, así, en el Concilio
de Nicea, se tomaron igualmente ciertos ideales e historias acerca de quién y qué era Jesús, y
otras muchas fueron descartadas. En fin, quitando por aquí, dejando por allá, agregando por
aquel otro lado del imaginario propio o de religiones anteriores, al finalizar el Concilio de Nicea,
usted se puede ir haciendo la idea de que en ese mismo momento la Iglesia Apostólica Católica
Romana va naciendo.
A partir de este punto de la historia, y a medida que los años van pasando, el Cristianismo va
tomando más y más poder, importando poco que el Imperio Romano llegase a su fin, el Vaticano
supo obrar astutamente para mantenerse en pie y poco a poco hacerse con más y más poder
en toda Europa y algunas partes de Asia, consiguiendo, a medida que los Papas iban desfilando
por los umbrales de los años, hacerse con riquezas a granel.
Mientras este nido de energúmenos mentales va proliferando a través del pillaje secular,
cientos de miles de personas van asimilando los ideales de reprimenda sexual (igual que las
mentiras del cielo e infierno, redención y pecado, etc), según porque tales acciones no son
propias de los santos y gente de dios, por lo que, de manera contranatura, hombres que
pasaron sus miserables vidas encerrados en conventos o monasterios, aislados del mundo,
padeciendo degeneramiento mental (esquizofrenia), viviendo en sus propios mundos mágicos y
donde la idea de lo normal, sano, saludable y natural, según sus cerebros esquizofrénicos, era
degenerado, perverso, impuro, indigno, salvaje y pecaminoso, redactaron extensos tratados de
supuesta moralidad. Entienda el lector que pasar años enteros o una vida entera en aislamiento,
tarde que temprano termina afectando la razón. Estas personas, que lo único que tenían eran la
Biblia y otros textos religiosos, no podían volcar su locura que en una sola cosa: Dios.
Lo realmente terrible con todo esto, no es que esta gente viviera en sus mundos de locura, en
grados de esquizofrenia que van desde primer nivel a situaciones mucho más severas, que
llegaron a causar en ciertos individuos alucinaciones. Nada de esto sería un problema si estos
locos y sus delirios hubieran permanecido encerrados en sus conventos; ¡NO!, lo
verdaderamente tenebroso es que la gente de fuera, en si: el Papa y su séquito de lagartijas
confitadas de rojo, el Colegio Cardenalicio, vieron estas depravaciones mentales, en su
ignorancia, como manifestaciones divinas, haciendo a muchos de estos esquizofrénicos, santos,
y adoptando sus pensamientos como reglas morales a seguir. Así, a medida que la influencia del
Vaticano se extendía por Europa y Medio Oriente, la idea de abstinencia sexual, el alto al placer
y gozo carnal, a las fantasías eróticas, a la libertad de diversas prácticas sexuales de acuerdo a
sus gustos y preferencias, fueron lentamente transformadas en cosas malas que ameritaban la
condena eterna del fuego del infierno.
-¿Tanto así?
-¡Y más aún!, que después, en su obsesión mojigata de moralidad excesiva, el Vaticano da paso
a una manera atroz para intentar mantener a la gente pura y santa. ¿Te haces una idea a lo
que me refiero?
-Pues, como que empiezo a oler carne chamuscada...
-¡Mira nada más, que hasta sarcástico saliste!
Como sea, nos encontramos entonces con un panorama en el que, poco a poco la mentalidad
de las personas fue obligada a cambiar, y el cómo es muy fácil de explicar.
Imagínese que usted nace en un contexto social en el que la idea de permitirle a su sexualidad
ser libre, donde conocer, experimentar, erotizarse, etc, es bueno. Usted vería todo esto como
algo normal y natural, y la mayoría de la sociedad, si no es que toda, pensaría igual. Ante esta
premisa todo marcha bien, pero ahora, por razones desconocidas, un grupo de gente decide que
hacer eso está mal, que usted sólo debe hacer el amor con su mujer o esposo para procrear y
nada más, y cuanto menos lo disfrute, mejor. Obviamente si a usted lo amenazan so pena de
muerte, inteligentemente aceptará esta idea como un hecho o realidad, aunque en el práctica
no la respete en lo más mínimo, o bien, si no le amenazan y solo la están promoviendo, usted
puede no tomarla en serio y seguir con sus prácticas cotidianas aludiendo que solo son delirios
de personas lunáticas. Sea por la fuerza, o sea que esta nueva idea se imponga sutilmente en la
sociedad, penetrando en el inconciente, un hecho es que al cabo de dos o tres generaciones,
máximo cuatro, esa idea, que antes era ridícula para muchos, para esas nuevas generaciones
que no estuvieron en contacto con las ideas anteriores, donde experimentar, disfrutar y gozar
de su sexualidad era bien visto, será ahora, esta nueva percepción de que la sexualidad es mala
y es pecado, la verdad de su época y no la cuestionarán.
Razone ahora, querido o querida lector/a que la Iglesia Católica Apostólica Romana tuvo
suficientes años para implementar ambas modalidades, es decir: la imposición de ideales a
través de la fuerza, y la imposición de estos preceptos a través de la lenta pero sutil corrosión
ideológica. Así ¿en cuántas generaciones toda la mentira y la ridiculez degenerada de la religión
fue aceptada como una verdad? Se razona que no más de tres o cuatro generaciones.
Y es así como, tristemente, estas alimañas de cerebros putrefactos amontonados en los
máximos lujos en el Vaticano, frustraron la sexualidad humana (y muchas otras cosas más);
frustración que hoy en día padecemos y apenas estamos comenzando a superar (a pasos
minúsculos diría yo).
No obstante La Iglesia Católica Apostólica Romana no ostenta este galardón únicamente, no,
hay otra religión, descrita en cercanía como una prima hermana, diría yo, por pertenecer a la
familia ideológica que los Hebreos inventaron tantos años atrás. Me refiero el degenerado Islam,
que al igual que la religión Católica se encargó de frustrar a las sociedades de Europa y el
Nuevo Continente, ésta lo hizo con Oriente Medio y África, y hoy en día comienza a
amenazarnos a todos una vez más.
Para hacer una introducción realmente rápida de lo que es el Islam, diré lo siguiente: esta
religión fue fundada por un mercader degenerado con atrofia cerebral mayúscula, llamado Abul
I-Qasim Muhammad ibin Abd Allah al-Hashimi al-Qurashi, conocido como Mahoma.
A tan denigrante personalidad (en verdad uno razona que el grado de ignorancia y estupidez en
la gente a de ser enorme para escucharle), el populacho analfabeta de Arabia se le dio por
prestar atención a las sandeces que el infeliz escupía como energúmeno desfachatado. Así, y
convenciendo a la gente que el mismísimo ángel Gabriel se le había aparecido y le había
mandado fundar la religión definitiva, dio inicio a una de las religiones más sangrientas,
depravadas, inmorales, y ofuscadoras del sano desarrollo mental y físico del ser humano que
hasta el día de hoy persisten. Para que el lector se haga una idea de qué es el Islam, analice la
siguiente imagen:

                                                                                                                                    ­Imágenes Varias/Acervo del Internet­ 
-¿Aterrador panorama no?
-Como lo estás presentando, es cosa de tomar en consideración.
-Bien harían los estados en blindar sus leyes ante esta y cualquier otra religión. Llegan como
amigos, según predicando una religión de paz, y al cabo de unos años quieren cambiar o
derogar la constitución del país en el que radican por las leyes Coránicas, construir mezquitas
e islamizar a la gente pasando por encima toda la idiosincrasia del país en el que radican.
Continuando, entonces, Muhammad, después de heredar la fortuna de su esposa, comienza su
maratónica carrera por conquistar todo lo que se le ponía adelante, justificando sus masacres,
pillajes y barbaries en nombre de Alá. Entiéndase entonces que, a medida que esta cruzada
religiosa va tomando cuerpo y forma, toda la mojigatería propias de estas religiones sectarias
también lo van haciendo, y poco a poco los países conquistados van viendo como pecado so
pena de la condena eterna en el infierno (y de muerte en la tierra), todo acto de libertad sexual,
y en este caso, el sexo femenino sale perdiendo y con creces.
Es realmente curioso el sentarse a analizar la sexualidad que después de años surge con la
escritura del Corán (para que se me entienda, Muhammad no escribió el Corán literalmente, el
muy bruto no sabía escribir, sino que después de sus “encuentros mágicos con el ángel Miguel”
iba con sus seguidores y les decía lo que supuestamente el ángel le comunicaba. Así, durante
su vida todas las “enseñanzas” fueron trasmitidas oralmente. No fue hasta después de la
muerte del depravado Muhammad que sus seguidores se dieron a la tarea de recopilar todas las
habladurías de su líder, para dar creación a libro tan ponzoñoso como el Viejo Testamento o el
Nuevo, me refiero, al Corán); así, con texto tan nefasto expandiéndose a fuerza de sangre
humana por el continente Africano, Medio Oriente y años después Europa, las reprimendas
salvajes y bestiales hacia todo aquel que faltara a la ley del “profeta”, fueron mermando la
sexualidad en la gente, haciendo que las mujeres se reprimieran en lánguidas túnicas negras,
conocidas como burkas, y mismas que solo poseen un orificio a la altura de los ojos para que
éstas desdichadas puedan ver el mundo exterior. La homosexualidad, el autoerotismo, la
poligamia, etc, pasaron a ser actos de degeneramiento y dignos de castigos de muerte, castigos
que la mujer debe de cumplir a pie juntillas, mientras que el hombre en muy raras ocasiones es
castigado.
Ante esta realidad de injusticia social, la sexualidad pasa a ser un tedio para las mujeres, que
en algunos casos hasta son privadas de su clítoris, en lo que se conoce como ablación genital
femenina. No obstante, para el hombre, el sexo pasa a ser una de las grandes ventajas que
religión tan depravada les da, amparándose en leyes que le permiten a un hombre tener un
numero de esposas, tantas como las que él pueda mantener, así como sujetándolas a satisfacer
(a través de las leyes que ese degenerado de Muhammad, que de santo tenia el nombre y nada
más, redactó en su perverso Corán) los deseos y caprichos de su esposos, sin importar la
voluntad de la mujer.
Y aún más, como el repugnante Muhammad era un Don
Juan de primera, hasta se casó con una niña de seis
años, con la cual mantuvo relaciones sexuales a eso de
los nueve años de la pequeña. Ante este hecho, el Islam
acepta y ampara que hombres adultos se casen con
niñas de pocos años de vida. Incluso hace poco tiempo,
en pleno siglo XX podíamos ver a grandes líderes
islámicos como el Ayatolá Seyyed Ruhollah Musavi
Jomeini, diciendo cosas tan moralmente cuestionables
sexualmente como la siguiente transcripción:
“El Mussolini Chiíta, el fallecido Ayatolá Jomeini (1902-
1989), líder de la revolución Chiíta de Irán, que acabó
con el tiránico Sha de Persia, aseguró:
Un hombre puede tener placer sexual de una niña tan
joven como un bebé. Sin embargo, no debe penetrarla;
sodomizar a una niña está bien. Si un hombre penetra y
daña a una niña, entonces debe de ser responsable de
su subsistencia toda su vida. Esta niña, sin embargo, no
cuenta como una de sus cuatro esposas permanentes.      
 El hombre no tendrá derecho a casarse con la                                 

 hermana de la niña... Es mejor para una niña                                                                            Ayatolá Musavi Jomeini/Acervo del Internet­ 

casarse en una época en la que comenzará a menstruar en la casa de su esposo, mejor que en
la casa de su padre. Un padre que case a una hija tan joven, tendrá un lugar permanente en el
cielo”.
Y la clara tendencia a la pederastia, amparada en esta religión, no termina aquí, sino que sigue
hasta hoy día, pero ese tema lo veremos a fondo más adelante.
Se puede deducir que las mujeres en las religión musulmana, pasan a ser literalmente esclavas
sexuales del hombre, y esto es así, ya que, el Corán, se basó en un mercader ignorante y nada
culto para ser líder moral ¿qué se podía esperar de Muhammad, el ladrón, asesino y
degenerado? Sin duda alguna, tan repugnante libro refleja la mentalidad de tan baja y
moralmente cuestionable personalidad.
Regresando con el hilo inicial del tema, entonces, tenemos que, tres religiones mojigatas y
contranatura de lo que es la naturaleza sexual de la vida, esparcen por el mundo, prácticamente
conocido (y cuando se conoció lo nuevo, a lo nuevo también le dieron lo suyo), un ideal que
presenta todo de manera pecaminosa, que todo lo placentero sexualmente era ofensivo a dios y
más le valía a uno estar rezando todo el día que haciendo indecencias. Así llega la época que
se conoce como “edad media” y su ramificación, “el oscurantismo”, donde la ignorancia, el
fanatismo y la mediocridad abundaban por doquier.
Es en este período donde la Iglesia Católica Apostólica Romana, bajo su pensamiento pequeño
y poco humanitario, en pos de preservar la “virtud” en las personas, y luego de pedirle a dos
monjes locos que hicieran un tratado sobre brujería y esas tonterías, se crea un argumento
para asesinar a la gente en nombre de dios. Tal abominación escrita se le conoce como
“Malleus Maleficarum” y es el motor de arranque para la inquisición.
Uno no debería de tener muchos problemas, para este entonces, de poder imaginar lo que
sería vivir en esta época, donde si usted tenía una leve excitación sexual, quería decir que un
demonio o el mismo diablo le estaba tentando, donde, si usted soñaba con algo sexual, un
demonio se había apareado con usted (y esta creencia es tan antigua como los tiempos de los
Hebreos), y un sin fin de “peros” que hacían que uno terminara ardiendo en las llamas de una
hoguera o reprimiéndose sexualmente a escalas descomunales.
En todo este torbellino de santidad iracunda, si se presta atención, irónicamente, la sexualidad
ha estado muy presente. Incluso en el libro Malleus Maleficarum se puede ver que, en muchas
ocasiones en la que se describe los “poderes de una bruja” o los ritos de los “neófitos”, a fin
de cuentas siempre terminan con alguna connotación sexual, por muy minúscula que sea. Así, la
represión sexual de la época también tuvo su liberación en el magín mórbido de la gente, y las
historias de mujeres condenadas por hechicería y participaciones en orgías de iniciaciones eran
cosas que se hacían común día a día. ¿Es que acaso, debido a la represión sexual de la época,
alimentar las mentiras con historias sexuales fantásticas de humanos y demonios, era una
manera para poder liberar tensión sexual a nivel social a través de la fantasía?
También hay que tomar en cuenta que tanto en la clase alta, como media y baja, en sus raras
excepciones, el libido era elevado, y cuando menos, los engaños maritales, orgías, y prácticas
sexuales varias tomaban lugar, aunque estas eran las menos y sin duda alguna debían de ser
practicadas en la clandestinidad total.
Como sea, a partir de esta gran masacre psicológica y física que la Iglesia Apostólica Romana
impuso, las sociedades perdieron la libertad de su propia aceptación sexual, adjudicando que
toda connotación con ello, no era de gente decente y Cristiana, cambiando la imagen de algo
natural y normal, como malo y degenerado.
Una vez el oscurantismo acaba y la industrialización comienza a ganar terreno, la sexualidad
reprimida comienza a tener sus escapes en estas primeras sociedades modernas, donde la
culpa y el placer de lo prohibido se fusionan a un grado en que es difícil distinguirlas. Veamos
más de cerca esta faceta de la humanidad en el siguiente capítulo.
Capítulo II 
­Sexualidad en la Época Moderna­

­Ilustración de Gino Boccasile/Artbook­
 
 Como refería en el capítulo anterior, una vez Europa entra en
la edad media y con ello al oscurantismo, época conocida por la
proliferación de la ignorancia, la creencia en demonios, duendes,
y cuanta superchería la gente pudiera inventar, a fuerza de
muerte y ofuscación mental, la Iglesia Apostólica Católica
Romana logra imponer sutilmente (y no tan sutilmente), el ideal
de que cualquier connotación sexual, fuera del “sagrado acto de
la continuación de la vida”, es algo depravado e incitado
por el demonio.
Sería difícil saber exactamente el grado de libertinaje sexual
que pudo predominar en tal época, y hasta qué punto la “Santa
Inquisición” pudo controlar a la gente en su libido desenfrenado.
Se sabe, no obstante, que incluso en esa era las prácticas
sexuales seguían siendo arraigadas, aunque a diferencia de los
tiempos antiguos, éstas ya no gozaban del prestigios social, ni
valores éticos, siendo mayoritariamente condenadas por las
autoridades. ­Autor: Suzanne Ballivert/Artbook/Acervo de Internet­ 

Así, y a pesar de que tal mojigatería se presenta


completamente en contra del instinto humano, generación
tras generación van aceptando las ideas religiosas y haciéndolas suyas, aunque muy en el
fondo, en el aspecto sexual, comienza a surgir un especial morbo por lo prohibido, dando
nacimiento a ese “demonio” mórbido del magín sexual que poco a poco, ya sea en ilustraciones,
relatos o cuentos populares, va dando rienda suelta a la sexualidad reprimida de la época, ya
sea de manera explícita o de doble sentido.
Cuando la sensatez de la lógica comienza a ganar terreno en el mundo Europeo y del Nuevo
Continente (no corriendo con la misma suerte Medio Oriente, que hasta el día de hoy sigue
atrapado en la edad media, a pesar de que en su momento fueron punta de lanza), poco a poco
el progreso y las nuevas idea van comenzando a zanjarse, llegando lo que los historiadores
denominan la época del Renacimiento; las sociedades humanas comienzan a adquirir un nuevo
estilo de vida, un poco menos represivo que en la edad media y donde, rápidamente, la división
social de prole y burguesía se hace notar de manera más pragmática, manteniéndose con el
poder el último grupo mencionado.
En medio de este mar de cambios (sociales y políticos), la sexualidad, aún reprimida, comienza
a liberarse en una escala minúscula, como si el ser humano, una vez más, se reencontrara con
ella en un contexto menos violento en percepción, pero aún con el ojo vigilante de la Iglesia
Católica Apostólica Romana, su inquisición y el concepto malicioso de la sexualidad aún
imperante en las sociedades.
De esta manera, se puede deducir que el morbo a la sexualidad prohibida comienza a ganar
terreno, oculta en las sociedades, pero que, a cualquier oportunidad buscará una vía de escape
para poder hacerse presente.
Es en este punto, igualmente, que la sofisticación a algunos fetichismos comienzan a hacerse
notar, utilizando ciertos instrumentos de objetos cotidianos como estímulos sexuales o
incitadores a algo mórbido.
Es prudente que el lector no se cree una idea
errónea, en la cual piense que en este período o
en el oscurantismo, la gente vivió en la más
absoluta abstinencia sexual, no, renegar de la
sexualidad sería renegar de la condición de ser
humano, eso es imposible, no obstante, el sexo
se hizo un tema tabú, incómodo de hablar,
reprimido, vituperado y satanizado. Obviamente
habrán habido miles de familias en toda Europa
que actuaron conforme la voluntad del Vaticano,
pero muchas otras miles, aunque tenían que
reprimirse en ciertas palabras y acciones,
seguían disfrutando de su sexualidad sin pero
alguno, aunque esta tendencia cada vez iba a la
baja.
Regresando a este período conocido como
Renacimiento, y de ahora en adelante, hasta los
días de hoy, en las clases burguesas de los
diferentes países Europeos, comienza a cocinase
­Autor: Albert Dubout/Imagen:Acervo de Internet­  y refinarse una sexualidad quizá única y no
conocida o no muy practicada con anterioridad,
puesto que el gusto por el fetichismo que me referiré a continuación, que este autor sepa, no
era una práctica común en las antiguas civilizaciones y que mi persona esté enterada, hasta el
momento, no se han encontrado dibujos o escritos que narren dicha práctica. Me refiero al
Sadomasoquismo y a la implementación de fetiches (objetos) varios y de la más diversa índole
para utilizarlos con un fin sexual.
Todo parece indicar que el gusto por esta práctica tan singular, criticada por la mayoría de las
sociedades del siglo XXI (su aceptación moral es mínima, legalmente es aceptada con ciertas
condiciones que varían de país a país), comenzó a tener su origen en una sociedad, como ya
dijimos, reprimida sexualmente, y donde el poder de la burguesía sobre otros individuos, quizá,
encendió la mecha para que estos, al verse con un poder tal de hacer lo que querían sin
recriminaciones o reproches, infundiendo miedo en sus esclavos y servidumbre, dio paso a que
algunas personas ejercieran ciertas prácticas de índole sexual (en pos de un supuesto castigo)
sometiendo a la víctima por medio de la coacción y la violencia.
¿Pudo esta práctica sadomasoquista tener sus inicios en señores o señoras que, castigando
alguna desventura de su criado o criada, terminó transformando el castigo del azote como una
practica erótica para sí?, ¿pudo ser que, en algún momento, y en algunos individuos, el castigo a
sus criados o criadas pasara de ser azotes a prácticas sexuales obligadas?, ¿pudo ser que un
pequeño grupo aislado entre sí de individuos sexualmente sádicos iniciaran este tipo de
comportamientos, y que con el tiempo se convirtiese en un fetichismo más popularizado en
algunos individuos de la clase burguesa?, ¿en qué punto la víctima paso de ser una víctima real
a una voluntaria y extenderse así, aún más en la burguesía dicha práctica?
Está claro que, saber exactamente cómo
sucedieron las cosas es una tarea por demás
imposible, por lo que, uno tiene que apegarse a
la lógica y a la deducción de los posibles hechos,
tomando como marco las acciones. Así, este
tipo de prácticas sofisticadas de fetichismos
comienzan a aparecer en las sociedades
humanas, aparentemente, en este ambiente de
poder de uno sobre los otros de manera
excesiva, y donde ¿por qué no?, la represión
sexual imperante dio como resultado que esos
individuos desahogaran parte de su reprimidos
deseos en los y las esclavas y criados que
tenían a su total y entera disposición.
Es probable, como se dio a entender con una de
las preguntas de arriba, que, en un inicio, el
sadomasoquismo se implementara de manera
violenta, en un claro abuso de poder. No fue sino
después de un período desconocido de tiempo,
que esta práctica pasó a ser utilizada como una
opción sexual mórbida, donde las personas
involucradas aceptaran ser parte de la práctica
en sí; como sea, uno no puede deducir más que ­Autor: Albert Dubout/Imagen:Acervo de Internet­ 

al inicio de esta practica sexual, fue, como el


fetichismo mismo lo demuestra, violenta, donde la humillación hacia la persona era real, en un
contexto psicológico de verdadero abuso, puesto que la víctima no consentía este tipo de
acciones e igualmente era sometidas a ellas, mermando, sin duda alguna, el autoestima del
individuo, afectándolo seriamente; donde, además, el daño físico podía llegar a niveles realmente
peligrosos o en el peor de los casos, costándole la vida. Teniendo en cuenta que la burguesía
podía hacer lo que quería, no sería raro pensar que muchos cientos de personas murieron en
manos de sus dueños o señores en este tipo de prácticas, sin que la sociedad o la ley se
enterase.
Es en este contexto también, que el gusto por la utilización de ciertos fetiches comienzan a
introducirse en el colectivo sexual humano. Por ejemplo, ¿podemos adjudicar que el castigo con
el látigo a los esclavos o criados fue el precursor de que este instrumento se usara como
objeto de los azotes con connotaciones sexuales?, ¿podemos deducir que hay una relación
entre el castigo amo-esclavo, derivado
del esclavismo, con la idea amo-esclavo
que se ejerce en las prácticas sexuales
sadomasoquistas que involucran
individuos mentalmente sanos y que
deciden someterse, ya sea al papel
amo o víctima, desde tiempos antiguos
hasta el día de hoy? La respuesta es un
rotundo sí, ya que sin duda es imposible
desligar lo uno de lo otro.
Si realmente nos ponemos a analizar el
inicio del porqué de tal práctica, son
muchos los factores que tendríamos que
tomar en cuenta, pero los elementales
serían los castigos de los amos a sus ­Autor: Desconocido/Imagen:Acervo de Internet­ 

criados o esclavos, y la gran reprimenda sexual que existía en la conciencia colectiva humana,
que de una u otra manera, fue moldeándose y adaptándose a su contexto para poder ser
liberada a la primera oportunidad. Como resultado, una nueva práctica sexual se fue imponiendo
en los gustos de algunos individuos, desde mentalidades sádicas y crueles, a individuos que por
esnobismo, curiosidad o morbo, la tomaron como un juego excitante y placentero.
Una vez más, se hace difícil definir en qué período exactamente comenzaron estas prácticas.
Bien pudo ser en la Edad media, bien pudo ser en el renacimiento o más adelante, lo que a este
autor no le queda duda, es que las bases para que este tipo de acciones pudieran existir, fue en
el momento en que la burguesía o clase pudiente, sin obligaciones ante las autoridades para
justificar los golpes o laceraciones a sus criados, fue el puntapié inicial.
Ahora bien, este tipo de costumbres no son propias de Europa, sino que, como buenos seres
humanos, en Medio Oriente y Asia tales situaciones, en su contexto social también eran
ejercidas, aunque al parecer, sin tanto refinamiento como la europea pronto mostraría.
Es en este mismo contexto, igualmente, a mediada que las artes y la literatura se va
expandiendo, y de igual manera la moda de la vestimenta, nuevos fetichismos van tomando su
lugar, propios de su época y contexto social.
Por poner un ejemplo, el fetichismo de la lencería con encaje, sin duda alguna tiene como
inicios las ropas aparatosas y sofisticadas
que se originaron en Francia. En qué punto
los hombre comenzaron a sentirse atraídos
por las prendas de una mujer, es complejo
deducirlo, pero no por eso lógicamente
razonable y plausible.
Tomemos por ejemplo, la escena chusca
de alguna película, en la cual una mujer
elegantemente vestida, con toda la pompa
y gala de la burguesía imperante, le enseña
a un caballero incitadoramente parte de su
muslo, cubierto por una media de ceda,
mientras sube parte de su encajada falda.
Para nuestros tiempos, sin duda, un acto
de sexualidad tan mediocre e infantil,
lograrían sacarnos unas cuantas risotadas,
pero si nos trasladamos a la Europa
Renacentista y posterior, este tipo de
actos sin duda representaban toda una
proeza en la sexualidad y la libido. Con este ­Autor: Paul Emile Becat/Imagen:Acervo de Internet­ 

panorama ante nosotros, se puede deducir,


que el gusto por las prendas, la lencería en si, fue naciendo en este período de represión
sexual, donde la mayoría de los hombres, tenían que satisfacer su morbo con un mísero pedazo
de calcetín. Por supuesto que, a medida que las sociedades fueron evolucionando, este
fetichismo fue refinándose hasta los actuales estándares que hoy en día poseemos, pero, una
vez más, razonamos que es debido al ambiente opresivo que los seres humanos tuvieron que
vivir, referente a su sexualidad y su libido, intentando salir a como diera lugar, que permite que
tal gusto o preferencia sexual por la lencería comenzara a ser una práctica con inclinaciones
sexuales o eróticas en las sociedades humanas.
-Oye, ¿y si las sociedades no hubieran sido reprimidas sexualmente, se hubiera dado este tipo
de fetichismo, o la práctica del sadomasoquismo?
-Probablemente si.
-¿A si?
-Si. Verás, es cierto que la mojigatería impuesta a fuerza con amenazas psicológicas con la
condena del fuego eterno o las llamas de una hoguera en la vida real, por parte de la Iglesia
Católica Apostólica Romana, tuvo mucho que ver, pero tarde que temprano estas tendencias
de utilizar objetos, como lo es la lencería, serían utilizadas igualmente. Probablemente nos
hubiéramos ahorrado años de ver tales acciones como trastornos mentales, pero fuera de eso,
sin duda que los fetichismos hubieran llegado a ser parte de las sociedades humanas, porque a
fin de cuenta, uno puede decir que la sexualidad humana va evolucionando a la par que la
especie misma.
-A caray, ¿cómo está eso?
-Muy simple, somos seres racionales, y pensantes. Con esta cualidad podemos crear e inventar
un sin fin de cosas para nuestro provecho y goce. En la parte sexual de nuestra especie, no es
diferente, las invenciones que tenemos bien pueden ser aplicadas para nuestra propia
satisfacción sexual, sin que esto implique que el individuo esté trastornado. De hecho, significa
que el individuo goza de una salud mental muy buena, y que es capaz de encontrar nuevas
formas de sofisticación para su goce personal o en pareja de su sexualidad. En cuanto al
sadomasoquismo, sin duda alguna la humanidad hubiera descubierto este tipo de prácticas,
pues es parte de nuestra naturaleza el ansiar poder y dominar a los demás; sería muy ilógico
que la humanidad no hubiera llevado este sesgo tan característico a sus prácticas sexuales.
En esta etapa del nuevo renacer psicológico de la sexualidad humana, casi como un niño
inmaduro que abrazaba a toda la sociedad, el fuerte e imparable instinto sexual no siempre pudo
ser retenido con la fuerza de la conciencia, dando lugar a prácticas sexuales que en mucho se
parecían a las de la antigüedad.
Para este autor le resulta un poco complicado saber exactamente en qué clase social eran
más habituales tal o cual practica. Por un lado, hay documentos que instan a pensar que en la
clase media baja, las orgías u otras conductas sexuales eran practicadas con frecuencia, y que
éstas eran un incitador para el órgano inquisitorio de ejercer su justicia divina y liberar al mundo
de la depravación sexual de la gente que era incitada por “satanás”. Por otro lado, tenemos a la
burguesía que en el mejor de los casos no quedaba atrás en el esnobismo de todo tipo de
prácticas sexuales, acorde al libertinaje característico de este grupo social.
De estas dos posturas uno puede deducir que probablemente ni la una ni la otra estaba
plagada de libertinos, sino que, en ambos casos, un grupo minoritario, pero de consideración,
recurrían a este tipo de acciónes. Lo que si queda bastante claro, es que la clase media, a
medida que iba apareciendo en las sociedades, era la que más al margen quedaba en cuanto a la
libertad de un pensamiento sexual, siendo probablemente la gran mayoría adeptos a las leyes
que el Vaticano esparcía como pólvora moral.
En medio de esta explosión de cultura, arte, de estilos, el libertinaje sexual, ahora vituperado,
como ha quedado claro, se practicaba a puertas cerradas, creando así, la doble conciencia
moral, misma que incluso los propios curas, monjas, cardenales y Papas eran copartícipes. En
este ambiente, las practicas tan añejas como la misma Mesopotamia, se hacían presente.

­Autor: Paul Emile Becat/Imagen:Acervo de Internet­ 

-¿Todas las prácticas por igual?


-Todas: lesbianismo, sexo entre hombres, orgías, zoofilia, pedofilia, urofilia, efebofilia, enditofilia,
emetofilia, enanofilia, biastofilia, entre muchas otras más. Otra vez, hay que recordar que
en aquellos tiempos no existía la psicología para clasificarlas, y las leyes, aunque prohibían
actos de violencia como lo puede ser la biastofilia (deseo de agredir sexualmente a una
persona), no siempre estaban enteradas de lo que ocurría. Por poner un ejemplo, en la casa de
algún burgués excéntrico, que con su dinero hacía lo que le venía en gana.
-Pero, y la religión, ¿la inquisición?, ¿no se arriesgaban mucho si eran descubiertos?
-Sin duda, pero hay que tener en cuenta que si eras una persona con mucho dinero, era difícil
que te atraparan o descubrieran. Son pocos los casos de familias acaudaladas que fueron
juzgadas por la inquisición y mandadas a la hoguera. La mayoría de la gente sometida eran
individuos pobres. También es importante aclarar que la misma iglesia de santa no tenía un
pelo, y las prácticas sexuales llevadas a cabo por algunos de sus integrantes eran tal lascivas
como las de un laico. Como ya vengo diciendo, esta época o período de la humanidad es
sumamente complejo, y en lo sexual, igual. Digamos que todos podían dar rienda suelta a su
sexualidad sin problema alguno sin que terceros se enterasen, si ocurría, los problemas podían
llegar.
Al paso de los años y a medida que las artes van embelleciendo las ciudades y las ciencias
educando a las personas de la clase alta, las sociedades pobremente van avanzando en materia
de sexualidad, aunque en los barrios bajos, las obras teatrales de temáticas “vulgares” y los
librillos ilustrados con imágenes de actos sexuales, son la pornografía de la época, que
comienza a circular, permitiendo incluso que ciertas practicas fueran siendo conocidas por
otras personas.
Es gracias a todo esto, que hoy en día se
puede concluir que pese a que la sexualidad
humana fue reprimida, desmoralizada,
vituperada y satanizada, la condición misma
del hombre no permitió que ésta se
transformara en un simple acto burdo y
ridículo de procreación. Y dejo bien asentado
que, aunque biológicamente esa es la función
de la sexualidad, esa intrincada ramificación
de neuronas que poseemos en nuestros
cerebros nos permite llevar tal acto a niveles
únicos en toda la vida conocida, teniendo
igual fortuna evolutiva unos pocos primates
menos evolucionados que nosotros.
Dicho lo cual, podemos ver, racionalizar,
que todo el cuento que nos han dicho acerca
de la sexualidad desinhibida lejos de ser mala,
es una condición natural en el ser humano.
Tomemos por ejemplo el matrimonio. La idea
de que un hombre y una mujer deben de
casarse y estar juntos para el resto de su vida ­Autor: Achille Deveria/Imagen:Acervo de Internet­ 

es una concepción nefasta esparcida vilmente por


la Iglesia Católica Apostólica Romana, según, en un afán de esparcir las buenas costumbres.
Así, desde que un ser humano nace, se le ha criado con la idea de que, al llegar a la vida adulta,
debe de conocer a un individuo de su sexo opuesto, casarse, tener hijos y luego morir. Durante
cientos de años, esta idea a sido la base de las familias y muy orgullosamente el Vaticano se
hincha en decir que ellos son los principales promotores de tal ideal, y que definitivamente el
adulterio es una práctica que puede destruir a las familias y traer problema emocionales a los
hijos.
-Y bueno, déjame decir que le doy crédito a eso, no veo lo malo.
-¡Ah!, ¿qué no te decía yo, que todo lo que sale de la boca podrida del Vaticano es contra
natura?, ¿cuál cosa buena es esa, si se impone y se obliga, sin dar opciones a los individuos de
elegir sus vidas?, ¿o ya te olvidaste que hasta querían decirte cómo y en qué postura penetrar
a tu esposa, y si no lo hacías, eras un pecador que ardería en el infierno?
Y es que le han atrofiado el cerebro a las masas a un grado monstruoso. Para empezar, la
poligamia, en hombres y mujeres es NORMAL, NATULAL, es parte del instinto primate (sí, sí,
los religiosos dirán que ellos no son primates y que yo estoy mal por ese simple hecho. No me
digan... y la banana es un fruto inventado por dios, ¿no?), e incluso en los miles de mamíferos
existentes. Usted mire a su alrededor, a los animales, ¿cuántos de ellos viven juntos hasta el
día de su muerte?, la respuesta es que muy pocas especies animales lo hacen, la mayoría se
aparean, crían a sus crías, y cuando éstas se valen por sí mismas, cada quien por su lado. Eso
es lo natural, ese es el instinto.
Ahora bien, nosotros hace mucho que dejamos de actuar por puro instinto, tenemos la parte
racional que nos hace amar, sentir, querer, desear en un grado más complejo que muchos
animales; es aquí donde la idea de querer permanecer con una persona el resto de nuestras
vidas cobra relevancia, y mire usted, que este autor no está en contra de los individuos que así
quieran hacerlo, es una opción, y es válida, donde reclamo fuertemente y no concuerdo, es en la
acción de vituperar a la gente polígama, a la gente que quiere tener varias parejas sexuales, sea
hombre o mujer el caso, y reclamo aún con más fuerza que se eduque a la gente con
mentalidad tan retorcida, la cual es: sólo buscar una pareja y vivir con ella el resto de la vida.
¡Por eso es que la gente está tan frustrada sentimentalmente hoy día y siempre! A uno lo
deben de educar diciéndole que en su adolescencia tardía, es decir de los dieciséis años en
adelante, uno ya está listo, si bien dependerá del individuo iniciar una vida sexual o no, cuando
menos buscar parejas para conocer, experimentar, y ver qué clase de gente es la que hay ahí
fuera. A la gente se le debería de quitar de la mente la idea de buscar el hombre o la mujer que
serán su pareja de toda una vida. A uno le tienen que decir que conozca, que viva, y después de
mucho trecho, piense, de sus muchas parejas conocidas, cual puede ser una o un buen
candidato para sentar cabeza, y más aún, ¿quién dijo que sexo y amor son las dos cosas una
sola? A la gente se le debe enseñar la diferencia entre amar y simple y llana excitación sexual,
a querer a una persona, preocuparse y cuidarla, y un simple deseo físico.
Cuando esto ocurra, y las sociedades sean más liberales y racionales, habrán cambios
mayúsculos, ya que en primera instancia, hombres y mujeres por igual, antes de pensar a sus
quince años en buscar a la pareja de su vida, buscarán parejas para conocer y experimentar, y
no habrá presión social que le impida hacerlo. En este mar de conocimientos y experiencias, la
mujer o el hombre, se llevarán unos cuantos años de sus vidas, y si de acuerdo a estos tiempos
(siglo XXI), el uso de anticonceptivos fueron bien usados, cuando él o ella decidan sentar
cabeza, la madurez y la experiencia por sí misma les hará elegir a una pareja adecuada y con
mayores bases para estar seguro qué es lo que se quiere, lo que espera de un individuo y qué
es lo que realmente se puede esperar de una persona (analice con atención lo último).
Para los que en este punto están reclamando, ¿en dónde dejo el amor?, les respondo que
nunca lo quito, el amor ahí está, y para las otras tantas que están pensado, ¿y no será que
usted es sólo un degenerado sin reproches? Contesto: no es que sea degenerado, el hecho de
que la poligamia exista en la humanidad es completamente ajena a mi proceder sexual, es una
realidad que siempre se ha dado, y que, en vez de analizarla, comprenderla y buscar un buen
puerto para ella, la religión, contranatura por principio, la encerró en un calabozo, la vituperó, y
lo único que consiguió fue crear el caos en las familias y la frustración en el ser humano.
-Mira que yo intento ser mente abierta, pero con ese último comentario, la mente me quedó
abierta por el golpe que me causó.
-Qué cosas contigo, a ver, me explico.
Ya sea en la Edad Media, en el Renacimiento, en la Época Industrial u hoy día, la principal
causa de disfunción familiar se da por la poligamia, el engaño de un miembro de la pareja, y
como es bien sabido, son los hijos quienes pagan las consecuencias. Uno entonces podría
pensar que, si la gente fuera honesta con sus parejas, tal situaciones no se darían y el
problema se solucionaría. La utopía perfecta. Pero la realidad es que la poligamia existe, los
engaños existen, pero, ¿es eso bueno o malo?, ni usted ni la sociedad dio la respuesta, lo hizo la
Iglesia Católica Apostólica Romana por nosotros, y en su puritanismo, dijo que era malo, pero,
¿y si no lo es?
Hay que recordar que nosotros como individuos, y luego como sociedades, decidimos qué es
bueno y qué es malo, pero hay que recordar también, que los estándares morales de nuestra
sociedad son los estándares morales de muchos siglos atrás, y creados por ignorantes, por lo
que, ¿es mala la poligamia?, ¿y si decimos que no?. Lo que pasaría sería que: las parejas no se
sentirían traicionadas, porque la idea de traición no existiría (que es el verdadero problema de
hoy día, la idea de ser engañado), en este aspecto de la vida humana. Ante este panorama, el
hecho de querer estar con un hombre o una mujer (además de una pareja formal), siendo algo
aceptado y respetado por las sociedades y los estados, lo anormal sería, en estos individuos,
querer estar solo con una persona, por lo que, el grado de madurez y responsabilidad que
implicaría decirle a alguien, “quiero estar contigo como tu pareja única”, sería igual o más
elevado que el de hoy día, pero con la diferencia que, como la poligamia es normal o aceptada
sin tapujos, sería una fuente de atracción menos llamativa el practicarla si la persona realmente
decide tener una pareja estable (el chiste aquí, es que, si una mujer o un hombre habla con la
verdad a su pareja y expresa su deseo de tener una o más parejas sexuales, sin que este o
esta actúe de manera celosa e infantil, y sin que la
sociedad la tilde de puta o de mujeriego, este tipo de
comportamiento sexual sería realmente idóneo para
muchos individuos). En cuanto a los
niños, bueno, ni demás esta decir el ahorro que nos
haríamos en terapias por familias disfuncionales,
porque, a un niño o niña poco y nada le debe de
importar si sus padres hacen el amor entre ellos o
con otras parejas, eso se lo metió el Vaticano y sus
ideas repugnantes de moralidad ridícula, y la moralina
colectiva de la gente, derivadas de la religión. Así
pues, lo que hagan sexualmente sus padres a un niño
le tiene que tener poco preocupado. Debemos hacerle
entender a los niños esa postura, que no la
entenderán mientras vivamos en sociedades
atrasadas moralmente. Una vez entendido el punto,
lo que a un niño o una niña verdaderamente le debe
de preocupar, es el grado de afecto y atención que
reciben de sus dos padres, nada más. ¿Cómo fue que
degeneramos a sociedades                                                                                                                       ­Autor: Achille Deveria/Imagen:Acervo de Internet­ 
tan mediocres, en la cual implantamos ideas penosas, poco sanas y nefastas como el ideal de la
fidelidad, cuando ésta, si bien se da, es mínima, y son pocas las parejas que la logran llevar a
buen puerto? Entienda el lector, que, la responsabilidad adquirida al decirle a una persona, te
seré fiel y seré tu única pareja sexual, es una cosa que nada tiene que ver con los hijos.
Nuestras sociedades son tan inmaduras, desde siempre, que tal punto no es claro, y
perversamente pasamos esa responsabilidad a los hijos, así, tenemos a personas que se
traumatizan porque papá engañó a mamá, o mamá engaño a papá, traumas creados tan sólo por
la degenerada idea de un grupo de depravados mentales que se les dio decir que “dios” sólo
acepta la unión en pareja por una sola vez y para siempre. Y con eso como base, las parejas
reacciónan enardecidas ante el engaño, como si fuera el fin del mundo, y los hijos también.
Entiéndase de una vez, la poligamia es natural, ante este hecho, en vez de nadar contra la
corriente, deberíamos trabajar para buscar una solución, no a la práctica en si, porque esta no
la tiene, siempre existirá, sino al cambio mental de las sociedades, a aceptarla, a vivir con ella,
hombres y mujeres por igual, y tener así un desarrollo psíquico y emocional estables y buenos,
basados en la aceptación de que la poligamia es algo común en nuestras sociedades, y no
debería de ser moralmente reprochable. Si una mujer ama a dos hombres, ¿cuál es el
problema?, si un hombre ama a dos mujeres, ¿cuál es el problema?, si la mujer o el hombre
deciden vivir con una sola pareja sentimental, ¿cuál es el problema? Si el proceder se hace de
manera abierta, sin ser oculto, usted puede ir olvidándose de las decepciones emocionales, por
lo menos en el ámbito de decepción por engaño, porque sabiendo el juego que se jugará, no
habrá lugar para la mentira. Pero ahí estamos, tercos, queriendo tapar el sol con un dedo,
fingiendo que todos seremos los hombres y mujeres más fieles del mundo, cuando los estudios
demuestran que no es así.
-Pero, ¿estás seguro?, porque yo puedo asegurar que la mayoría de las personas quieren tener
una vida en pareja. ¿Qué tu nunca te enamoraste?, ¿nunca sentiste que esa persona era la
adecuada y para el resto de tu vida?
-No te digo yo, que son producto de lo que se les dijo que fueran. La mayoría de la gente no
piensa nada, hacen lo que se les impuso, y lo que se impuso fue que tenían que encontrar a
alguien y amarlo para siempre. Eso es ridículo, simplemente pasa muy pocas veces. Ahora bien,
por supuesto que la mayoría quiere tener una vida en pareja, eso es completamente natural, es
parte de ser animales sociales, pero uno debe de entender que aunque el queso se hace de
leche, no es leche. Para darme a entender, uno conoce gente que físicamente le atrae,
socialmente interactuamos con él o ella, de tal interacción, puede surgir lo que denominamos
amor. Cuando esto ocurre, el deseo de atención, cuidado y protección hacia esa persona es un
hecho, pero, a medida que los días, semanas, meses y años van pasando, la convivencia irá
delineando el camino a seguir, es decir, dependiendo de la preocupación de un individuo dada
hacia el otro y viceversa, estos definirán qué grado de “amor” siente el uno por el otro, y
determinará el mantenimiento de la relación o el abandono. Cuando estas relaciones involucran
un acercamiento sexual entre los individuos, se razona que, además del amor, cuidado y
atención demostrados, la atracción física fue lo suficientemente fuerte para querer llegar a
esa situación, no obstante, la misma es un complemento en la tarea del mantenimiento de
dicha relación, que implica para los individuos una muestra de afecto, cariño y compromiso
hacia la misma, pero que no lo es todo. Como lo dije, es un complemento en el desarrollo de la
relación. Así, aunque sexualmente la pareja se lleve muy bien en la cama, si en la parte social
no funciona, tanto ella como él, sin tapujo o reprimenda alguna, son libres para buscar otra
pareja sentimental y sexual, esto a pesar de que de la primera pareja hayan tenido como
resultado hijos (reafirmo una vez más, hay que enseñarle a los hijos que la vida sexual y
sentimental de los padres nada tiene que ver con el amor dado hacia ellos, y poco les debe de
importar a ellos ese aspecto. Repito, lo que debe de importarles y exigir es el amor y atención
de los dos padres por igual, que es el verdadero problema en los menores y adolescentes). El
hecho de que una relación socialmente hablando no funcione y la pareja insista en buscar una
solución, dependerá de ellos, pero es monstruoso que se obligue a la gente, en el consiente
colectivo de la sociedad a que permanezcan juntos porque esa a sido la idea impuesta desde
que ellos nacieron. !Atroz y degradante! Quien quiera tener muchas parejas sexuales, que sea
honesto u honesta y lo diga a los cuatro vientos, quien no, igual, quien se canse de haber
pasado la mayor parte de su vida con una sola pareja sentimental y sexual, y quiere otra, si el
“amor” se tornó monotonía, que elija, ya sea intentar reavivar la relación o conocer nuevas
personas, quien se cansó de tener muchas parejas sexuales y quiere probar sólo con una para
ser padre o madre, que lo haga; pero que todo esto se dé en un marco de libertad, sin
reprimendas morales basadas en infantilismos mentales que pecan de contranatura, puesto
que en nuestra especie, es normal, que queramos estar con varias parejas, sexualmente
hablando. Pongamos madurez de nuestra parte, disfrutemos de nuestra sexualidad y si
procreamos, seamos responsables con los niños, hombres y mujeres por igual, hasta que sean
capaces de valerse por sí mismos.
-¿Pero no es un poco utópico lo que propones?, es decir, la mayoría de los seres humanos, en
un sesenta por ciento quizá, no es apto mentalmente para ser padre o madre. Son inmaduros.
¿Cómo pues, se espera que sean responsables si moralmente se les permite, si así lo desean,
tener varias parejas sentimentales?.
-No es que se les permitirá algún día, hoy en día nadie se los impide, lo hacen, porque es una
condición natural del ser humano que la sociedad se niega a aceptar, nada más. Es erróneo si
piensas que sólo la fidelidad marital trae responsabilidad conyugal y paternal o maternal, esa es
una falacia aberrante, ¿adónde dejas a todos esos padres y madres irresponsables que,
aunque viven en pareja dejan que sus hijos sean criados por la TV, la calle u otras personas?.
Entiendan que una cosa es la educación, que es de lo que carecen (los individuos) por malos
estados incapaces de educar racionalmente a la gente. Otra cosa es el individuo que
simplemente no tiene instinto paternal o maternal, y otra es decir que, sólo si se es fiel a la
pareja uno puede ser una buena madre o padre. Eso es una mentira, lo repito, la pareja
sentimental o sentimentales de un individuo no merma en nada la obligación con sus hijos.
Todo dependerá de la educación y madurez de los padres, cosa que se carece por una mala
estructuración del sistema educativo y las falacias imperantes del día a día, pero negar una
condición natural en muchos seres humanos por una falacia familiar, no sólo es una
abominación sino que crea cientos de conflictos innecesarios para todos. Mejor sería que,
desde una edad, medianamente racional (diez u once años), se enseñaran a los individuos que
traer hijos al mundo es una responsabilidad enorme, por lo cual, conocer primeramente el tipo
de gente con la que se pueden relacionar es vital, antes de poder hacer una elección adecuada
para engendrar hijos, y segundo, que la prevención a embarazos es fundamental, que uno debe
de disfrutar de su sexualidad pero con responsabilidad. Y lo más importante, que se olviden del
ideal atrofiado de “familia”, que mejor conozcan y vivan muchas experiencias, después, a una
edad más centrada y madura, por ahí de los veintinueve o treinta y tantos, la idea de “familia”
puede ir acomodándose en sus vidas.
Es así, como en este torbellino de puritanismo sin sentido, iniciado por la Iglesia Apostólica
Católica Romana, aquella libertad sexual existente en las antiguas civilizaciones pasa a mejor
vida, trayendo a esas nuevas sociedades un garrafal conflicto psicológico, por un lado el deseo
natural y normal, no sólo de querer tener una vida sexual placentera y llena de erotismo, sino
que, dependiendo del individuo, una vida sexual de acuerdo a sus gustos y preferencias, y por
otro lado, la idea contranatura impuesta de que, todo lo natural y sano, era perverso, aberrante
y consecuencia de ello, la condena eterna en las llamas de un infierno tan inexistente como su
paraíso.
¡Que atrocidad!, pensar que la Iglesia Católica Apostólica Romana es culpable de asesinatos,
mentiras, estafa, engaños, miedo, tortura, abuso psicológico en las sociedades, abuso de poder,
etc y aún funciona hoy día.
Como sea, y regresando al tema, con el refinamiento social iniciado en Italia y que pronto se
esparciría a Europa y más tardíamente al Nuevo Continente, un torbellino de miedos y dudas,
contrastado con mentes liberales y capaces, comienzan a moldear este nuevo despertar
humano. Así, como expuse líneas arriba, en la sociedades, las prácticas sexuales variadas y
muchas, abarcando gustos y preferencias infinitas, comenzaron a practicarse en medio de una
amalgama de aprobación y prohibición, de moralidad e inmoralidad.
Casi como si se retornase a las
antiguas prácticas de antaño,
cuando lo moral e inmoral era visto
con otros ojos, en las sociedades
cambiantes de Europa, y tras
bambalinas, para no ser vituperados
por la opinión publica (aunque
muchos gozaban de realizar las
mismas prácticas sexuales), y peor
aún, no ser quemados vivos por la
inquisición, o expuestos, si bien les
iba, a una humillación pública, la
sexualidad humana poco a poco va
                                                    ­Autor: Giulio Pipi/Imagen:Acervo de Internet­                                                                       retomando su lugar, aunque

careciendo aún de la aceptación mayoritaria de las sociedades, que caprichosamente, ahora,


vivían preocupados por mostrarse ante los demás como ejemplos a seguir, portadores de virtud
y de la salvación de su Señor Jesús.
Es en este ambiente, como también ya dijimos, que los gustos sexuales por los fetiches y
algunas prácticas novedosas e inusuales van naciendo, a media que las sociedades avanzan
hacia la modernización, una nueva ventana al placer sexual se va abriendo, entremezclando las
filias del pasado con las nuevas, en una amalgama que comienza a definir el gusto actual de
nuestra era. Por poner otro ejemplo, como ya vimos, el fetiche de las vestimentas toma lugar,
sin duda alguna, con los exquisitos vestidos de encaje de la alta sociedad, así, a medida que las
sociedades avanzan y van retomando el aire de libertad sexual que por tanto tiempo les fue
prohibido, podemos analizar que, la vestimenta de las bailarinas de cancán de los burlesques, es
una evolución de las vestimentas clásicas, con una clara incitación sexual, que a su vez
evolucionó a ciertas vestimentas de
cuero o látex en épocas actuales.
Igualmente, a medida que las máquinas
van ganando terreno en las vidas
humanas, el fetichismo por falos
mecánicos, en algunos individuos va
tomando lugar, anticipándose a la actual
fijación por las y los robots sexuales que
para este momento apenas están
comenzando a salir al mercado.
Es también gracias a la invención de la
imprenta que nos llega algo de literatura
de todos estos períodos de la historia ­Autor: Loïc DUBIGEON/LE CLUB DU LIVRE SECRET/Imagen:Acervo de Internet­ 

humana con las “bajas pasiones” de


las diferentes épocas, encontrado a uno de sus más grandes exponentes, sin duda alguna a
Donatien Alphonse Francois de Sade, mejor conocido por su título de noble: El Marques de
Sade. No obstante mucho antes que él (y después que él), nos
encontramos con Aristófanes (Griego) al igual que Luciano y
en Roma tenemos a escritores como Marcial, Catulo y
Horacio, sin olvidarnos de Mal-la Naga Vatsiaiana (Hindú), o
qué decir de Giovanni Boccaccio en pleno renacimiento
Italiano, y un compatriota suyo Francesco Poggio Bracciolini, o
qué decir de Girolamo Morlono, quien retraró las costumbres
sexuales en Nápoles, o los escritores, de igual nacionalidad
Prieto Aretino y Marcantonio Raimondi, o Antoin de la Sale
(Francés). O qué decir de Margarita Navarra (Italia), mujer que
escribió literatura erótica, o Pierre de Brantome (francia), o
­Donatien Alphonse Francois de Sade/Imagen:Acervo de Internet­ Jhon Ford (Inglaterra), o su homónimo nacional
Jhon Wilmort Rochester; o ya en la ilustración a Jhon Cleland o el Marqués de d'Argens
(Francia), o Andrea de Narciat o el Conde de Mirabeau o Nicolás Edme. El Marqués de Sade
entra en este último período.
Es entonces, a través de la narrativa de estos hombres y mujeres que se puede conformar una
idea de los gustos y las preferencias sexuales de sus épocas, y cómo este autor a manifestado
desde el inicio del libro, el ser humano ha sido ser humano desde que la evolución lo dotó de
razón, y con ello su gusto por la sexualidad. Por lo que, con reprimendas o sin ellas, las
prácticas sexuales, desde los primeros albores de Mesopotamia, hasta el día de hoy, siguen
siendo las mismas, puede que hayan evolucionado y sofisticado, agregando nuevos ingredientes
al platillo, pero la base es exactamente la misma de antaño, deduciendo y exponiendo una vez
más, que lejos de ser anormal o perverso, la tendencia a las prácticas sexuales, con placeres y
fetiches varios, lejos de ser ajenas a la condición de ser humano, son completamente normales,
y a sido la idea contranatura de las religiones quienes se han encargado de satanizarlas y
denigrarlas como algo inicuo y degenerado.
¿Podemos hablar de degeneramiento, cuando la luz de la historia nos muestra que dichos
fetiches y parafilias han existido, y ya sea que un individuo tenga una preferencia por uno u
otro, ninguna persona escapa a tener uno predilecto? A tardía hora, la psicología del siglo XXI
se ha dado cuenta que no, que no existe degeneramiento en este tipo de conductas, siempre y
cuando, la práctica no conlleve crímenes sexuales, abuso no consensuado para practicas
sadomasoquistas; abuso sexual obligado, o abuso sexual en individuos mentalmente y
físicamente no desarrollados aún.
Este autor desconoce si se han hecho estudios estadísticos en todos los países desarrollados
sobre las siguientes preguntas, pero, ¿cuántas personas en la actualidad hacen el amor con su
pareja únicamente en la postura del misionero?, ¿cuántas hoy en día practican el acto sexual
con el único fin de procrear?, ¿cuántas personas pueden decir, después de que se les mostró la
gama de parafílias y fetiches que existen, que no tienen una inclinación o preferencia por alguna
práctica en especial?
Racionalmente, este autor piensa que, a excepción de que se encuentre con un mojigato o
mojigata de primera mano, ningún ser humano, por más religioso que sea, por más moral que
quiera aparentar ser ante la sociedad, por más cristiano, judío o musulmán, o incluso por más
laico que se sea, todos tendrán una inclinación a realizar algún acto sexual que se consideraría
extravagante, o cuando menos fantasea con realizarlo alguna vez. Así lo demuestran algunos
estudios, mismos que deberían ampliarse mucho más.
Desde la inocencia de una práctica de sexo oral, a un fetichismo de ver a su pareja en tacones,
a una mujer que se excita viendo a su pareja uniformado, a situaciones tales como ser orinado
encima, pisada, azotado, penetrada anal o vaginalmente con objetos varios, pinchado, o incluso
el deseo de tener sexo con animales, o en algunos individuos, es tener sexo con niños o niñas
desde edades realmente tempranas que van de recién nacidos a edades medias y hasta la pre-
adolescencia. Diferencia que más adelante se aclarará.
Siendo esto así, ¿debemos de tildar de aberrante y degenerado los gustos y preferencias que
existen en la diversidad de los seres humanos? Porque: ¿le da derecho a uno prohibir, impedir,
asesinar o encarcelar a individuos que tienen gustos sexuales diferentes a los suyos? Y he aquí
uno de los grandes problemas de nuestra era exponiéndose en toda su gloria.
Tristemente en esta época, la mayoría de la gente
respondería que sí, porque, en primer lugar (ay de la
humanidad en cuanto siga por este camino), la biblia
condena y dice que... En segundo lugar nos encontramos
con los moralistas e idealistas de la virtud del hombre
que dirían algo así como: el ser humano, que es racional,
no debe de cometer actos de depravación sexual con
ellos mismos o con otras especies porque denigra la
condición de humano superior... Otros tantos no sabrían
qué decir y las falacias comenzarían a abundar por
doquier.
Es así, continuando con lo que nos atañe, como
finalmente en la Era de las Luces la sexualidad se hace
un poco menos reprimida debido a que órganos tan
nefastos cono los Inquisitorios, habían sido finalmente
disueltos, y el nuevo ideal de la razón sobre la fe, hacía
que poco a poco la Iglesia Católica Apostólica Romana
perdiera fuerza en las sociedades, no a un nivel
alarmante, pero sí suficiente para que sus nefastos
ideales de moralidad fueran cuestionados, y la sexualidad
comenzara a ser menos satanizada, aunque tristemente
hasta el día de hoy la liberación de ese demonio no es total.      ­Dibujo: Milo Manara/El Tarot Erótico/Imagen:Acervo de Internet­
Con los pujantes cambios sociales que la ilustración trae consigo y a medida que los años van
transcurriendo, las sociedades modernizándose, y más mal que bien, educándose, surge
lentamente una nueva percepción hacia la sexualidad. El sexo femenino, una vez tan fuerte
como el hombre y después catalogado de débil por las religiones Abrahámicas, lentamente
comienza a hacerse respetar, retomando su lugar y demostrando que las cosas irían cambiando
lentamente en el seno mismo de las sociedades. Así, después de la primera y segunda guerra
mundial, la humanidad entra en una etapa tan importante como la ilustración y la era de las
máquinas, reorganizándose los países tanto en ideales políticos como en el camino a trazar
para la humanidad. Es así, como el impulso a la educación, una vez más, cobra un auge
realmente interesante y las artes y las ciencias son impulsadas, aunque por razones bélicas de
trasfondo, en países como Estados Unidos, Inglaterra, Francia, España, y en menor medida en
otras partes del mundo. Un intento fallido de educación fue el de la Unión Soviética (Rusia), con
fines bélicos (al igual que Estados Unidos), países que, fomentando las ciencias pretendían
ganar la carrera armamentística y tecnológica.
En medio de esta época de tensiones, y a medida, una vez más, más mal que bien, la gente era
educada en las diferentes ramas del saber de manera masiva, incrementándose el número de
escuelas públicas sustentadas por los estados, es así como, tanto las mujeres como los
hombres comenzaron a percibir el mundo a través de una nueva mirada, y muy lentamente, la
sexualidad humana y su percepción, liberándose un poco más en el medio social predominante.
Gracias a este estado de libertad política, social y
el fomento de la educación, la sexualidad poco a
poco se abre paso, permitiéndose así, que esta
comience a tener un alcance de penetración más
hondo en la literatura y el cine popular, ahora
completamente desligada del puritanismo de la
escritura victoriana, por citar un ejemplo, que si
bien se pueden encontrar reminiscencias de
erotismo en la literatura popular, éstas están muy
bien camufladas; es en este nuevo despertar que la
literatura comienza a abordar la sexualidad con más
naturalidad, sin llegar a lo pornográfico, pero sin ser
extremadamente moralista.
En el cine y en el teatro, el erotismo (sobre todo
de los cuerpos femeninos), comienza a tener una
mayor aceptación, y los lugares de entretenimiento
para adulto pasan a dejar de tener un tono oscuro y
malicioso para pasar a ser un medio más erótico y
                               ­Dibujo: George Grosz/Imagen:Acervo de Internet­ lascivo, permitido por los estados y aceptado por
las sociedades con mayor naturalidad.
Así, con la llegada de los sesenta, setenta, ochenta, y noventa, lentamente las sociedades de
todo el mundo, en una supuesta paz, muy relativa y cuestionable, van moldeando una nueva
tendencia de vida y despertar sexual.
Es en esta corta etapa de la humanidad, donde
los cambios que comenzarán a definir el nuevo
siglo se gestan, y donde las corrientes ideológicas,
bien o mal, tienen que ver con ellas. Por ejemplo,
el despertar feminista, corriente ideológica la cual
busca que la mujer esté a la par en todas las áreas
del desarrollo humano, como los hombres, trajo en
el carácter sexual de las féminas un despertar
significativo, haciendo que las mujeres de una
sociedad reprimida se encontraran con su propio
feminismo, sensualidad y erotismo, erradicando
lentamente el ideal de la mujer que disfruta de su
sexualidad como puta, vulgar o no digna de ser
tomada en serio. Así mismo, fincó una nueva
manera que el hombre tenía de ver a la mujer
sexualmente, comenzando a dejar de acobijar la
idea impuesta de que el sexo masculino era la
única fuerza dominante y activa en el encuentro
sexual, permitiendo que la mujer comenzara a
tener papeles activos y dominantes; ­Dibujo: Milo Manara/Malafemmena/Imagen:Acervo de Internet­

“el magnetismo sexual femenino”, la que domina, que ya no está tumbada sobre la cama
esperando a que el hombre termine su labor, y si corre con suerte, la satisfaga; sino que
comienza a nacer una vez más esa mujer que busca su propio placer.
Es importante resaltar que en este mar de nueva libertad, la sombra dañina de la opresión
psicológica religiosa aún permanece presente, chocando una y otra vez con esta nueva
aceptación y libertad sexual. Así mismo, y debido a que esta explosión de libertades en muchos
campos del ser humano, fue impresionantemente rápida, la amalgama resultante fue una
sociedad autoreprimiéndose moralmente, pero curiosa por ese nuevo panorama que la razón, la
lógica y el saber les comenzaban a regalar, deshaciendo con mayor fuerza que en la era de las
luces los mitos y la moralina irracional y sin sentido.
Comienza así, a ser más común que los individuos de las tres clases sociales, tuvieran más
acercamientos con la “sexualidad oculta” y toda la gama de prácticas y preferencias
existentes, que por ejemplo, la tenían en el oscurantismo o en el renacimiento.
En este contexto social, se comienza a gestar las
bases para lo que hoy en día (siglo XXI) domina
mayoritariamente como una aceptación moral, el
erotismo. Así es, es gracias a esta amalgama de
miedos y tabúes psicológicos impuestos desde
siempre por las religiones, y en especial por la Iglesia
Católica Apostólica Romana, que la mayoría de las
sociedades, regidas por los valores morales impuestos
por esta secta religiosa, pero a su vez, ese deseo
innato de curiosidad, aunado por su propio carácter
biológico sexual, que la mayoría de los individuos que
conforman las sociedades, mujeres y hombres por
igual, comienzan a fincar el terreno para ir, poco a
poco, liberando y aceptando la sexualidad a un nivel
masivo, pero, es el carácter moral religioso, el que
impide que esta asimilación llegue completa, y con ella
la aceptación a las diferentes preferencias sexuales.
   ­Dibujo de: Milo Manara/SEDUZIONI­           

Conforme a esta línea, y haciendo uso del nuevo orden mundial capitalista, y después de años
de análisis de estrategia de mercado, las compañías descubren cuál es el punto neuronal de
nuestras sociedades: el sexo, aunque ya lo había dicho mucho antes Sigmund Freud; es así,
como la imagen de la mujer, amalgamando
además el liberalismo femenino, y en menor
medida la imagen masculina, comienzan a
ser utilizadas como acompañantes de un
producto a la venta. Hijos de su contexto
social, a medida que pasan los años, será la
connotación erótica lo que la persona
tendrá en el afiche publicitario. Así, y casi
como un reflejo del liberalismo sexual que
las sociedades van adquiriendo, tenemos
desde mujeres hogareñas que visten
vestidos recatados, pero que dejan ver una
figura joven y sexy, a mujeres con vestidos
escotados, que luego pasan a tener faldas
revueltas por el viento y que permiten ver ­Dibujo de: Milo Manara/Schlack/Imagen: Acervo de Internet­ 

unas piernas sensuales (esto a raíz de las fotografía de Marilyn Monroe, el ejemplo idóneo para
demostrar el renacer sexual de la mujer en esta nueva época), después, mujeres con vestidos
de gala que hacían muestra de todos los atributos de la fémina, hasta terminar con exhibir
mujeres en bikini. No conforme, la forma en presentar los productos también han ido
evolucionando, y para un ejemplo, analicemos la presentación de un helado. Antes, la
mercadotecnia ponía a mujeres hermosas incitando al consumidor a comprar el producto, y era
la figura de ella, en ropa sugerente lo que hacía que la connotación sexual estuviera presente.
Hoy, no obstante, ya no es sólo la imagen de la mujer ofreciendo el producto lo que incita al
consumidor a comprar, sino que, la forma en que la mujer saborea el producto. Es decir, hoy en
día, las empresas enfocan el presentar su producto, con una connotación sexual mucho más
sugerente y estimulante, poniendo a la mujer comiendo un helado de paleta con una sensualidad
y pasión que sugiere directamente que está practicándole sexo oral a un hombre.
Todo esto, en un contexto, no es más que el reflejo de una sociedad, que después de salir de
una opresión garrafal por parte de las religiones, se está encontrando con su sexualidad una vez
más, de manera tan común y cotidiana como en la época antigua, con las diferencias de que,
primeramente, todo tipo de erotismo es permitido, sin llegar a la visión directa de los genitales,
y la segunda, que aún nos encontramos sumergidos en una batalla ideológica, por definir de
manera concreta qué es moral y qué no, y lo más importante, qué ideales tomarán para
condicionar la moral: ¿Ciencia o Religión?
Es así, como a finales de los noventa, e inicio del nuevo milenio, la humanidad está aun
viviendo una reestructuración sexual, enfrascándose en una lucha por la aceptación y la
diversidad sexual y por otro lado, la condena y la censura, incitada por las antiguas religiones,
que una vez más, comienzan a mover sus piezas tras la máscara de bondad y moralismo,
condenando e implantando el miedo psicológico con amenazas de infierno, y en el caso de las
religiones que aún practican el extremismo, como lo es la Islámica, con el asesinato de los
individuos.
Ahora bien, es finalmente en este punto del libro, que este autor pasará a responder las
preguntas que se expusieron en el primer capítulo, las cuales son:
1)-¿Los babilonios actuaban de mala o buena manera en su proceder sexual?
Ante lo analizado anteriormente en este libro, podemos deducir que los babilonios, o
cualquier otra civilización de la antigüedad, actuaban conforme el instinto biológico humano, es
decir, practicaban la sexualidad como algo normal y natural, careciendo de religiones moralistas
que la calificaban como algo malo, sin bases lógicas sustentables. Por ende, este autor
concluye que, para la época, los conocimientos imperantes y el desarrollo social, ya sea los
Babilonios o cualquier otra civilización, su proceder sexual no sólo era bueno, sino que normal y
natural.
2)-¿Por qué hoy vemos este tipo de comportamientos sexuales como perversos y
degenerados?
La respuesta es obvia, lo vemos como algo perverso a causa de tres religiones con un
mismo origen ideológico (el Abrahámico), y estas religiones son: la Cristiana y sus derivados, es
decir, la religión Católica, la Protestante, las Evangélicas, etc; la religión Judía y el Islam. Es
gracias a estas tres religiones que predominaron en el mundo, que, sin fundamento real, lógico y
verdaderamente coherente, impusieron a fuerza de espada y sangre, junto con muchas otras
ideologías, que la sexualidad era un acto de libertinaje aberrante y repudiado por un dios
inventado. Es gracias a este pensar contranatura, que la humanidad condenó, vituperó, y
satanizó una parte elemental de sí mismo, como lo es su propia sexualidad.
3)-¿Por qué decidimos calificarlas como inmorales?
Otra vez, la respuesta se deriva de las religiones, y es gracias a este pensar, que aún en las
sociedades laicas, se decidió mantener este concepto de inmoralidad a las diferentes prácticas,
gustos y preferencias sexuales, completamente alejados de un ver racional y cercanos a un ver
mágico-moral, sin fundamentos, y que tilda lo natural, lo sano, e incluso a la realidad misma,
como inmoral y degenerada, basando sus argumentos de supuesta moral, en utopías
inexistentes y de poco valor racional. Es entonces la falta de verdadera moral, lógica y
racionalidad, la que ha llevado a que hoy en día se sigan clasificando como inmorales por una
gran mayoría.
Como se pudo apreciar a lo largo de todo este libro, y con la respuesta a estas tres preguntas,
para entender la sexualidad humana hay que analizar la historia y el lugar que el sexo ha tenido
en ella. Aclaro, que incluso lo expuesto y presentado en este libro no es más que una minoría
de la ramificaciones que la sexualidad ha tenido en el mundo, en diferentes sociedades, y el
papel que ha jugado en cada una de ellas. No obstante, lo hasta ahora presentado a sido un
intento por mostrar de manera rápida y lo más contundentemente posible lo que ha
representado la sexualidad en el ser humano, desde que se tiene registro de ella hasta
prácticamente nuestros días (principios del siglo XXI). Este autor incita, no obstante, a que
indaguen, busquen y analicen estos temas a través de otros autores y puntos de vistas, ya que
solo así, el individuo podrá analizar todos los puntos y obtener un criterio por sí mismo.
A continuación, aclaro que este capítulo tendrá dos sub-capítulos, uno enfocado a echar un
pequeño vistazo a la sexualidad evolutiva, y el otro, a analizar y estudiar las diferentes parafilias
y fetiches que la humanidad, hoy como siempre, ha acarreado, y el por qué este autor, como
muchas otras personas en el mundo, consideran que todas y cada una de ellas deben de ser
respetadas, y donde cambios en las sociedades deben de ser impulsados con mayor fuerza por
parte de los estados y todas las organizaciones educativas existentes. Así mismo, a través de
una herramienta maravillosa que hoy por hoy ha sido catalogada como un derecho humano, el
internet, analizaremos el gusto y las preferencias sexuales de los individuos como un refuerzo a
la idea de que las parafílias, aunque en minorías, están presentes en toda la sociedad.
Dependerá del individuo qué parafilia es la de su preferencia; así como la importancia que el
internet mismo está causando en los diferentes ámbitos del ser humano, y en especial, en la
sexualidad humana.
-Antropología: ¿Desde Cuándo Tenemos Sexualidad?-
Sin duda la simple pregunta de este sub-capítulo hace temblar a muchos, y a otros tantos (las
mujeres y hombres valerosos que día a día hacen del saber y la verdad su “modus viviendi”), se
emocionan ante tales cuestionamientos, ansiosos por obtener la respuesta más apegada a la
verdad posible.
Quiero dejarle bien claro al lector, que, lo que se expondrá a continuación es el resultado de
mis propios razonamientos y análisis de diferentes biólogos, antropólogos y zoólogos evolutivos.
Como ser humano racional, considero que tengo la suficiente capacidad para reconstruir una
idea básica, apoyándome en los estudios de muchos profesionales, pero dejo muy claro que,
aunque la biología y la zoología son dos áreas que me atraen y apasionan, como muchas otras,
no soy ni biólogo, ni antropólogo o zoólogo. Así, insto al lector o lectora que, una vez lea esto,
se informe en libros correspondientes a las materias y analice y razone si lo que yo expongo
está basado en delirios o principios sustentados. Dicho lo cual, iniciamos.
En el principio creó Dios los cielos y la tierra, y la tierra estaba desordenada y vacía, y las
tinieblas estaban sobre la faz del abismo...
-¿Me estás tomando el pelo con eso?
-Je, je, je... solo quería ver si estabas atento.
Para comenzar a entender en qué punto los seres
humanos comenzamos a tener un instinto de
sexualidad y una sexualidad desapegada de éste,
tenemos que hacer dos separaciones en nuestra
larga línea evolutiva: la sexualidad instintiva, y la
sexualidad instintiva racional.
En la sexualidad instintiva de todo ser vivo, tenemos
que agrupar a los antepasados del Homo Sapiens que
aún carecían de racionalidad o conciencia para hacer
de su comportamiento sexual algo más que una tarea
mecánica. En la sexualidad instintiva racional,
debemos agrupar a los individuos que comenzaron ­Autor:Desconocido/Cromosoma/Imagen: Acervo de Internet­ 

a hacer de la práctica sexual un disfrute personal a pesar que el instinto sigue presente.
Para ir calentando motores, permítame el lector o lectora explicarle lo siguiente: Cuando
hablamos de instinto sexual puro y nato, uno tiene que comprender que se hace referencia al
mecanismo biológico que entra en función, apegado únicamente a comportamientos genéticos y
químicos que estarán enfocados en la difusión de diferentes sustancias en el organismo,
mismas que permitirán la llegada de la época de celo, la cual estará regida por períodos de
tiempos cíclicos. Para que unos pocos animales como los primates, incluyéndonos, y algunos
otros mamíferos, estén fuera de ésta linea casi exclusiva, se necesitó un pequeño avance
evolutivo casi único: aparentemente la aparición de la conciencia y modificaciones genéticas en
el cromosoma.
En el mundo animal, quien da el detonante para la
reproducción es la hembra, que, al entrar en celo, en
períodos de tiempo determinados por la especie en
cuestión, comienza a ovular, expeliendo una feromona que
el macho captará, poniendo en marcha la liberación de
testosterona, que a su vez hará que sienta (el macho),
deseos de aparearse.
Es técnicamente así como funciona el ciclo de
apareamiento en los animales, de manera mecánica y
regida por períodos de tiempo fijados en el cuerpo de la
hembra (probablemente una ventaja evolutiva que permite
­Fotógrafo:Desconocido/Ovulación/Imagen: Acervo de Internet­  a la hembra, siendo ella la portadora de las crías en su
interior, el tiempo suficiente para preparar su organismo a tal evento), que incitarán al
apareamiento o no.
Intentar definir de manera simplista que los homínidos que representaron a nuestros
antepasados comenzaron a disfrutar su sexualidad a través de su conciencia, es un poco
complicado si tomamos en cuenta que, todos los animales evolutivamente desarrollados de
manera compleja, tienen suficientes terminaciones nerviosas como para sentir placer en el
encuentro sexual, y una conciencia, mínima, que les permite percibir dicho placer, por lo que se
nos plantea que hubo algo más que permitió en nuestros antepasados, además de la conciencia,
hacer del sexo un disfrute empero para nuestra especie. Ese algo, puede que haya sido una
mezcla entre conciencia y evolución genética. La pregunta es, ¿qué fue primero y qué detonó a
lo segundo?, y ¿la una, pudo haber afectado a la otra?
Para que el lector entienda mejor, expondré esto de la siguiente manera. Las mujeres humanas
de hoy día presentan un período de ovulación y fertilidad que sigue los lineamientos normales
de todos los animales, pero, a diferencia de la mayoría de éstos, las mujeres humanas están día
y noche receptivas a un encuentro sexual, sin importar que estén en un período fértil o no.
Ante estos hechos, como muchos antropólogos y biólogos han analizado, se deduce que en
algún momento de la evolución humana, las hembras de nuestra especie comenzaron a
evolucionar químicamente, cambiando, en su cerebro, el deseo de aparearse únicamente cuando
su cuerpo estaba en condiciones óptimas, para uno donde la liberación de hormonas en el
cuerpo, que incitan a la cópula, comenzaban a regularse de acuerdo a las necesidades del
momento, que a su vez está íntimamente relacionadas con la conciencia y el deseo del disfrute
sexual sin motivos precisos de reproducción. Poco a poco, fue quedando de lado la importancia,
antes de primera mano, de liberar los químicos que inducen a la excitación sexual únicamente
cuando el cuerpo femenino estuviera en su período de fertilidad.
Es esta evolución en nuestra especie, entonces, la que en primera instancia comenzó a definir
el gusto de nuestros antepasados por el disfrute sexual, pero ¿se dio ese salto al goce sexual
en el mismo período en que los arqueólogos comenzaron a encontrar rastros de inteligencia en
nuestros antepasados? Y, ¿representó esto una ventaja o una desventaja para nuestra especie?
La respuesta a la primer pregunta quizá sea un no, y se puede encontrar su justificación en un
grupo particular de monos, los Bonobos. Estos monos, conocidos por solucionar su conflictos
sociales a través del sexo, donde éste es la calve y motor de su estructura social, nos permiten
entender y analizar cómo algunos primates en estados de conciencia en desarrollo ven el sexo
y la sexualidad, y comprender igualmente, que la conciencia quizá puedo ser un detonante, pero
no la causa exacta de la evolución sexual.
Estos animales, hoy por hoy, aún distan de
tener el ingenio por sí mismos de poder crear
utensilios, aunque son capaces de utilizar
elementos de la naturaleza, como ramas y
piedras para su uso personal. Así, la idea de
intentar ver a través de ellos, como pudieron
actuar nuestros antepasados, no se hace
descabellado, sin mencionar que el material
genético de esta especie con la humana es la
más cercana hasta ahora conocida.
Ahora bien, este grupo de monos, aún ­Fotógrafo:Fran Lanting/Bonobo/Imagen: Acervo de Internet­ 

distantes de poseer la capacidad para crear cosas por si mismos de manera compleja y útil,
como lanzas, jarras, etc, ya poseen una conciencia lo suficientemente definida para hacer del
sexo un placer que nada tiene que ver con el ciclo reproductivos de las hembras o la
apremiante carrera de continuación de especies, por lo que, pensar que nuestros antepasados
homínidos, mucho antes de caracterizarse por su sapiencia, ya pudieron haber hecho del sexo
una función importante en la pequeñas tribus de estos antiguos antepasados, no es realmente
una hipótesis descabellada. ¿Y quién asegura o desmiente que quizá en algún momento la
sexualidad fue la base de las sociedades de antaño?, después de todo, en las antiguas
civilizaciones el sexo seguía siendo una base importante de las sociedades, y como Sigmund
Freud lo aseguró y demostró, hoy por hoy la sexualidad, aunque reprimida de manera
contranatura por las religiones, sigue teniendo un papel realmente importante en nuestras
sociedades, tanto a nivel social como psicológico.
Ante esta lógica, ¿una vez más nos topamos con la maravilla evolutiva de “el más apto
sobrevive”, y fue esta modificación en las hembras humanas, al igual que en los hombres, lo que
permitió una ventaja aún mayor para la supervivencia de la especie, aprovechando la capacidad
de racionalizar y disfrutar del sexo? Contestando a esta pregunta, y a la segunda plateada
líneas arriba, si nos apegamos a la teoría del gen egoísta, donde la mayor importancia para el
gen es replicarse, no queda otra manera más que mirar con curiosidad dicho cuestionamiento e
intentar analizar si realmente este gran cambio en la sexualidad de los mamíferos significó una
ventaja, o tan solo es un resultado sin mayores ventajas, aunque: ¿la evolución no saca ventaja
de todo?
Tomando como premisa que son los errores
genéticos los que determinaran la evolución y
que estos mismos errores, si son provechosos
para la especie, generación tras generación irán
sobreviviendo en el acervo genético hasta causar
modificaciones de importancia en la especie, no
me queda más que pensar que, en algún punto,
cuando la especie que daría como resultado a las
diferentes gamas de primates actuales,
incluyéndonos, era un pequeño grupo de
individuos, algunos cambios en su acervo
genético debieron, sin duda, de tener lugar. Pero,
¿qué cambios fueron exactamente, y qué fue lo
que determinaron finalmente?
Uno podría ser que, de manera conjunta, la
modificación genética que causó una explosión
de interconexiones neuronales y que con el paso ­Fotógrafo: Desconocido/Darwinius Masillae/Imagen: Acervo de Internet­ 

de los millones de años de evolución permitió la ­Antepasado humano más antiguo conocido­ 

aparición de la conciencia, dio inicio también a que se sentaran las modificaciones genéticas
para que el deseo sexual en las hembras pasara a ser permanente al igual que en los machos, o
bien una fue completamente aparte de la otra. ¿Hay estudios que afirmen o desmientan esta
hipótesis?
No puedo dejar pasar, conforme al pensar del primer planteamiento que, como los zoólogos han
demostrado, no sólo algunos homínidos practican el encuentro sexual con fines ajenos a la
reproducción, sino que lo hacen algunos otros animales que no son homínidos. Siendo esto así,
la única rama que une a los homínidos con los demás animales, en un contexto no primigenio,
es la cualidad de ser mamíferos, por lo tanto ¿y si la capacidad de tener sexo por placer no es
una cualidad cien por ciento exclusiva de homínidos como el ser humano y especies cercanas,
y es una cualidad de algunos mamíferos en general? Y la respuesta, según los estudios, parece
ser que si, porque, en mayor o menor medida, los animales que practican el sexo por placer
poseen altos índices de compatibilidad genética con el ser humano, pero que en forma física,
raciocinio y modus viviendi distan mucho de uno. Por lo que ¿estamos hablando que fue una
línea genética en específico la cual permitió que este tipo de comportamiento se diera y por lo
cual, solo algunas especies animales hoy día la practicamos, pero linea que solo se desarrolló
en una especie en específico dentro de toda la diversidad de mamíferos hoy conocida, y que se
mantuvo a pesar de los diferentes caminos que estas especies tomaron?

Ahora bien, descubrimientos recientes, al


parecer indican que la modificación genética que
permitió una explosión de interconecciones
neuronales, que a su vez tuvo como
consecuencia la aparición de una conciencia
elevada y así mismo la lógica y la razón en los
homínidos, se da en un período que cuadra con
la aparición de los primeros vestigios del uso de
estas facultades hoy por hoy encontrados, es
decir, la manipulación de herramientas precarias
y el dominio del fuego.
Ante este novedoso panorama, no queda más
que concluir que la aparición de la conciencia y
­Fotógrafo: Desconocido/Bonobos/Imagen: Acervo de Internet­  la modificación evolutiva que llevó a la práctica
de la sexualidad sin fines de procreación se dieron por separado, y fueron otros los factores
que propiciaron esta modificación en algunas especies de mamíferos, pero ¿cuáles pudieron ser
esos factores? Así también, se puede razonar que la aparición de la conciencia, y el disfrute del
sexo a través de ella, quizá, es un hecho puramente afortunado.
Para este autor la respuesta a la última pregunta presentada una pocas lineas arriba, puede
ser un poco compleja y confusa. Por un lado, evolutivamente hablando, el practicar el
apareamiento sin estar regulados por el motor mecánico de la biología, representa tanto una
ventaja, como una postura casi indiferente o neutral que en el mejor de los casos puede poseer
una ventaja, que, si bien es ventaja, ésta estará determinada por el entorno en que se
desarrollará, y por lo cual, podría significar una ventaja o un factor sin mayor sentido. Veamos
por que, en el caso de ambas propuestas.
La ventaja plena vendría de que, al ser los animales capaces de reproducirse por su propia
voluntad y deseo, ese motor que antes se activaba en períodos determinados permanece
siempre en estado de espera, y basta una sola insinuación por parte del sexo opuesto para que
éste entre en funcionamiento, así, el motivo primordial de la vida, que es el de replicarse y
preservarse en su entorno, tendría muchas más facilidades de éxito.
La postura semi neutral viene dada por un factor en el cuerpo de la mujer. A diferencia del
hombre, que durante las 24 horas del día posee espermas completamente fértiles, en la hembra,
los óvulos fértiles solo estarán disponibles por una temporada (28 días), por lo que, el éxito de
buscar una mayor ventaja evolutiva a través de una sexualidad no regida por mecanismos
biológicos mecánicos, carece de sentido, cuando una de las dos partes no posee una eficacia
de fecundación diaria.
Claro que esto también obedece a factores
más complejos aún, que según se piensa
hasta el día de hoy es el siguiente: el
hombre, al no cargar con un feto por nueve
meses, tiene mayores probabilidades de
trasmitir sus genes, y en un contexto mayor,
preservar la especie si él posee una
capacidad de fertilidad continua y copula
con varias hembras cada vez que pueda.
Por otro lado, la hembra, por lo que implica
el costo-beneficio de mantener a una
criatura en su interior durante nueve ­Dibujo: Autor Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ 

meses y su crianza, además del costo-beneficio que ovular diariamente implicaría a su


fisonomía no posee un período de fertilidad permanente, siendo quizá, a través de un pensar
evolucionista que su período cíclico de ovulación y fertilidad sea lo más ventajoso para el
individuo.
Es así como se puede tener una explicación lógica de por qué la mujer no posee un período de
fertilidad constante, pero, aún así, la neutralidad aparente de romper con el ciclo mecánico de
fertilidad, no parece tener mayor beneficio en un contexto reproductivo para nuestra especie,
ya que a fin de cuenta, si se razona, la fecundación humana sigue regida por períodos de
ovulación, por lo que, tener libertad de elección sexual al parecer es neutral, ya que en nada
agiliza la eficacia de reproducción el hecho de que la mujer sienta deseos de aparearse
diariamente, pero no siempre posee la fertilidad para quedar embarazada; aunque, la ventaja
aparente se vería únicamente en la capacidad del macho de poder fecundar a diferentes
hembras constantemente, razón que incluso nos revela por que el comportamiento de la
poligamia en algunos individuos es natural. Otra razón aparente podría ser las ventajas sociales
a la recepción sexual voluntaria ofrecen, pudiendo ser estas los suficientemente fructíferas
para la especie como para incitar a la evolución a imponer la conciencia sexual y el goce sexual
por encima del monótono período de apareamiento, iniciando incluso, a nivel social, las primeras
bases del orden del mismo a través del sexo.
Como sea, esta supuesta ventaja, presentaría una gama de problemas, que serían, en primera
instancia, la capacidad del macho para poder convencer a varias parejas de copular con él,
tarea nada fácil, y en segunda instancia, la biología innata de la hembra, que lejos de buscar un
macho polígamo, busca uno monógamo, que sea capaz de proveer alimento y protección a ella y
su cría, por lo que, la ventaja, entonces, se torna una semi-desventaja-ventaja para la especie
y los individuos, por las posibles contradicciones instintivas que se presentan.
Y aún más, en medio de este remolino, se suma el factor del disfrute sexual, por el simple
factor de obtener satisfacción física, que en algunos individuos incluso actúa completamente en
contra del instinto biológico, y se puede ver reflejado, por ejemplo, cuando una hembra se
relaciona con varios machos, en un contexto sexual, con el único motivo de satisfacción,
dejando completamente de lado todas las precauciones que su instinto le da para poder
aparearse con un macho responsable que cuidará de ella y su cría, en caso de quedar encita.
Incluso el homosexualismo, que es una práctica natural, no solo de nuestra especie, sino de la
mayoría, obedece a una tendencia que si bien tiene una explicación biológica innata de control
de natalidad, socava la idea primigenia de replicación de su material genético. Con esto surgen
las siguientes preguntas: ¿Ha estado la lógica obligando a las funciones biológicas a adaptarse a
un nuevo comportamiento sexual?, y, ¿está la evolución biológica reproductiva en los humanos
buscando la mejor postura para hacer de la continuación de la especie la prioridad, pero
satisfaciendo igualmente a la razón del deseo sexual, así mismo, está obligando a la lógica a
moldearse conforme el parecer del instinto biológico? Por respuesta, lo único que se puede
decir con certeza, es que los seres humanos, aún hoy día, como todos los seres vivos del
planeta tierra, seguimos en nuestra carrera evolutiva aunque no nos demos cuenta de ello, y
para bien o para mal, muchos errores genéticos siguen latentes, haciendo lo suyo e incitando a
que la evolución siga su curso. ¿Puede ser que todo este comportamiento tumultuoso de
gustos sexuales, prácticas e instintos, sean eventos fortuitos producto de este error evolutivo
a nivel genético, y que, justo en este momento, nuestra especie se encuentra en un período
donde la adaptación se encuentra completamente latente y se está amoldando lentamente a su
entorno? Si es así, obviamente seríamos incapaces de advertirlo, ni tan siquiera comprender en
qué etapa estamos y en que puede terminar si dejamos que su curso natural siga, aunque, sin
duda tenemos el conocimiento para cambiar eso y fincar nuestro porvenir genético y evolutivo.
Es casi por lógica, después de analizar lo visto anteriormente, que nuestros antepasados, como
nosotros hoy día, estaban atados a todo este mar de situaciones que van desde
comportamientos sexuales plenamente mecánicos, a comportamientos consientes en su
proceder sexual.
Para bien o para mal, con las contradicciones que aparentemente tienen explicaciones, lo
cierto es que nuestra especie ha alcanzado el éxito reproductivo, esto a pesar de todos los
peros que se le presentan, de lo contrario no dominaríamos el mundo, aunque, como especie:
¿dominamos el mundo debido a nuestro éxito reproductivo, o más bien se lo debemos a nuestra
inteligencia, que nos permitió dominar nuestro entorno, protegernos de los depredadores y
crear sociedades donde la cantidad de individuos aglutinados permite una mayor facilidad a la
reproducción?, ¿si no tuviéramos inteligencia, nuestra especie dominaría el mundo?, ¿cuántos
individuos seríamos en el globo tan solo por nuestra capacidad reproductiva?, ¿seríamos un
grupo numeroso?, ¿existiría nuestra especie aún sin la razón que nos caracteriza, viviendo
únicamente por instinto?
Sin duda, la fortuna de poseer razón, más la fortuna de ser animales con un mecanismo de
reproducción fértiles y evolutivamente bien desarrollados, en su conjunto, permitieron a los
antiguos homínidos, poco a poco, expandirse por el planeta entero, crecer en número, construir
aldeas y finalmente ciudades y entornos urbanos.
Es, al fin, y de esta manera, después de haber razonado de forma breve y fugaz la importancia
que la evolución tiene en nuestra especie y en nuestra conducta sexual, que finalmente
podemos hacernos una idea e intentar comprender porqué el sexo, incluso hoy día, puede llegar
a tener variantes y prácticas tan controvertidas, y que todas estas, ya sea reguladas por un
instinto mecánico-biológico, o impuestas por la conciencia del individuo, muy difícilmente llegan
a ser contranatura, demoníacas o enfermizas; y es en este último caso, donde la única
condicionante que se tiene para no caer en problemas o trastornos psicológicos o psiquiátricos,
es que dichas practicas, aunque parezcan obscenas para algunos, incluso repugnantes, mientras
los individuos involucrados en dichas acciones no sean coaccionados a ejercerlas por la fuerza
física o la presión psicológica, y mientras las acciones del encuentro no expongan a los
individuos a laceraciones físicas de importancia o incluso amenacen con la muerte de algún
individuo, éstas deben de ser consideradas como una opción o preferencia sexual, y todo ser
humano debe de ser libre a ejercerlas si así lo desea, quedando limitado únicamente por la ley y
la medicina clínica, cuando las practicas se tornan una obsesión que inducen al individuo (o los
individuos) a usar algún tipo de violencia para poder practicarlas o presentando violencia hacia
ellos mismos como único método de excitación sexual que pueda incurrir en heridas de
gravedad, presentando entonces, y sólo entonces, un cuadro de desorden clínico, que
dependiendo del caso será psicológico o psiquiátrico, además de la obtención de cualquier
placer sexual a través de la imposición violenta o psicológica, obligando al otro individuo a hacer
algo que en un ambiente de no coacción no haría. Para tal situación el individuo debe de ser
detenido conforme las leyes que regulan el estado político al que pertenezca.
Finalmente comenzamos a ver y entender, que el ser humano y su sexualidad, hace mucho ya
que “evolucionó” de ser tan solo un acto biológico de continuación de especie, a uno donde el
goce que produce, las emociones que exalta en las parejas, las sensaciones y el morbo que se
puede inducir, dando inicio a los fetiches y parafílias, lejos de ser contranatura, son
completamente naturales, siendo un derivado o amalgama de la sexualidad biológica con la
capacidad de raciocinio humano.
Para expresar dicha idea de otra manera, lo expondré de la siguiente forma: Los monos
bonobos tienden a practicar la felación (sexo oral), entre individuos de su propia especie o de
manera heterosexual. Hasta hoy día, los zoólogos que han estado estudiando a estos animales,
saben con una gran certeza que practican el sexo por placer, y que la práctica del sexo oral,
por poner un ejemplo de las varias que realizan, son con motivos sociales; de reconciliación,
aceptación, sumisión, muestra de afecto,
entre otras.
Si tomamos en cuenta que estos animales
comparten una importantísima semejanza
genética con nosotros, los seres humanos, la
idea de pensar que nosotros mismos, o mejor
dicho nuestras antepasados que darían origen
a los homínidos que hoy somos, pudieron
haber tenido, como ya expuse, un
comportamiento semejante. A partir de esto,
razonamos que: los bonobos, como animales
que poseen una capacidad de racionalizar
como la de un infante humano, y con una
conciencia, según los estudios de los
expertos, bastante definida, cuando menos
para saber quién es uno y quien es el otro, y
así reconocer y reconocerse a sí mismos,
demuestran que la tendencia a la búsqueda
de placer sexual por puro gozo, es una
característica de animales con conciencia
más elevada que la media que todo animal
posee, y no solo eso, sino que indica que es
ésta misma quien inevitablemente produce ­Fotógrafo: Desconocido/Bonobos/Imagen: Acervo de Internet­ 

en dichas especies un comportamiento no muy acorde a las necesidades biológicas de


reproducción y continuación de la especie, esto debido a que, de manera natural, la razón
inducirá al individuo a buscar placer o goce sexual en prácticas ajenas a la cópula reproductiva.
Como resultado y gracias a que estas especies poseen un poco más de conciencia y razón que
la mayoría, tenemos prácticas como el sexo oral, donde, definitivamente, el mecanismo de
reproducción autónomo que insta al individuo a seguir ciertos pasos, como lo es el insertar el
pene en la hembra, en el caso del macho, o en la hembra adoptar una postura receptiva a la
penetración, más el movimiento de fricción para alcanzar el orgasmo y que la inseminación
pueda ser realizada, queda completamente opacado por la conciencia, la cual, en busca de
placer y nada más, permite que los individuos practiquen felaciones, donde por obviedad, la
fecundación no puede ser llevada a cabo si el macho no eyacula en el canal vaginal.
Entonces, ¿puede la conciencia oponerse en algunos casos a algunos principios o mecanismos
innatos de la reproducción biológica y quizá de la evolución misma en otros aspectos del
desarrollo del individuo? Y la respuesta tiene todo a su favor para ser un rotundo “SI”. A este
“si”, igualmente se le agrega, que lejos está, irónicamente, de ser opositor a la naturalidad de la
evolución y la biología, porque es este “si”, esta lógica, conciencia y racionalidad, producto
mismo de la evolución, de algún pequeño error genético que disparó la intrincada ramificación
de neuronas, su capacidad para hacer sinapsis y permitir que ese misterio llamado conciencia
se aloje en algún lugar del cerebro, (o puede que sea el conjunto de la masa encefálica el hogar
de la misma; ya dirán las y los neurólogos que trabajan en ello), pero como resultado aparente
tenemos que la evolución está buscando, como siempre, en su lento pero casi perfecto camino
de prueba, ensayo, error y éxito, la amalgama perfecta para continuar avanzando y hacer de
ambas cualidades, pese a que son diferentes y en algunos casos se contradicen, una unión en
el ideal primigenio de continuación del gen, la especie y la vida.
Regresando a los monos bonobos, son estos animales de hoy día, un excelente ejemplo de que
importa poco que tan desarrollada se tenga la conciencia y la capacidad lógica y racional,
mientras ésta sobrepase estándares normales en el reino animal, haciendo la diferencia, la
naturaleza misma demuestra que las prácticas que las religiones Abrahámicas catalogaron de
antinaturales, aberrantes y afrenta directa a dios, son en realidad completamente naturales. La
búsqueda de placer sexual sin un fin reproductor es una cualidad incipiente de la evolución de
la conciencia, que utiliza el placer causado por el sexo, placer que tiene como fin estimular y
activar el mecanismo de eyaculación en el macho, y en la hembra, permitir la justa lubricación
para la penetración y la dilatación vaginal, como una forma de estimulación nerviosa que causa
placer, y por ese simple hecho, la busca una y otra vez. Así, en mentes con conciencia, el sexo
adquiere un doble sentido, tanto el reproductivo como el del placer, y es aquí como además
vemos un ejemplo del cerebro conciente, engañando al cerebro inconciente, utilizando, a través
de la conciencia, medios no reales para alcanzar el placer deseado, en el caso presentado, la
practica de la felación, que estimula a los órganos genitales como en la cópula, pero no lo es.
Otros ejemplos, pueden ser la masturbación en sus amplias gamas, el sexo anal, u otros
métodos que inducen al placer sexual en los individuos sin la cópula biológicamente programada.
Para terminar este apartado,
concluyo que intentar entender de
manera seria la historia sexual
humana, sus comportamientos y su
“evolución” tanto biológica como
derivada de la conciencia, requiere un
vistazo mucho más profundo a todas
sus posibles variantes desde los
homínidos que antecedieron a nuestra
especie, con la capacidad racional
apenas latente, semi latente y latente;
desglosar qué tipos de
comportamientos sexuales fueron los
que probablemente nuestros
antepasados evolutivos practicaban, y
cuáles fueron adquiriéndose a medida
que la conciencia y la razón ganaban
terreno. Igualmente continuar con el
estudio de la racionalización de la ­Fotógrafo: Marian Brickner/Bonobos/Imagen: Acervo de Internet­ 

influencia de la conciencia y razón en los comportamientos sexuales, sin impedimentos morales,


aceptando la realidad tal cual se presente. Así también profundizar aún más en los
comportamientos sexuales y sociales de las antiguas civilizaciones y deducir si tales prácticas,
religiosas-sexuales-sociales, pueden tener como antepasado, las prácticas sociales sexuales
que por ejemplo, los bonobos presentan hoy día. De tal manera, intentar escudriñar qué
importancia pudo haber tenido la sexualidad en nuestros antepasados, y aclarar finalmente qué
ocurrió exactamente con la llegada de la conciencia en nuestra especie; definir las marcadas
diferencia del posible comportamiento sexual humano en sus diferentes etapas racionales y
sociales, y si, como ya lo expresé, el sexo mismo pudo llegar a ser un instrumento o factor para
comenzar a organizar las sociedades pre-humanas y humanas.
En opinión de este autor, la obviedad es mayúscula, y no pongo en duda que el sexo fue
primordial en nuestros antepasados poco racionales, quienes viviendo en pequeñas manadas,
pudieron utilizar su sexualidad, no sólo como mecanismo de apareamiento, sino progresivamente
como motor para soluciones de carácter social teniendo como recompensa el placer alcanzado.
Hoy por hoy, muchas parejas arreglan sus problemas maritales después de una buena sesión
de sexo. ¿Es esta práctica un remanente de comportamientos añejos en nuestra especie? Otra
práctica, considerada deshonesta hoy día, incluso poco ética, es la obtención de favores
laborales o sociales a cambio de sexo, ¿es esta práctica, criticada, pero practicada de manera
considerable por las sociedades, un remanente más del papel que antes, y al parecer ahora,
tenía el sexo a nivel social?
Otra vez, la obviedad queda expuesta, pues es casi un instinto no consiente en nosotros,
aunque otras veces puede ser totalmente premeditado, el utilizar el placer sexual a nivel social
y de relaciones en pareja, como una manera de obtener “algo” a cambio “de” dicho placer;
incluso en la vida de individuos casados y polígamos, con una moral bien establecida según los
estándares de la sociedad de paso, este tipo de situaciones se presentan como un método
efectivo para solucionar problemas u obtener algo del individuo opuesto a través del placer
sexual.
Sin duda, igualmente mucho tendrá que ver toda la variedad de químicos que son liberados en
nuestro sistema, tanto en el previo como en el orgasmo sexual, en el comportamiento posterior
de los individuos, pero a nivel social y de relaciones de pareja, cumple su propósito.
Son muchas, entonces las preguntas que hay que formularse y contestar, y más aún, hacerlas
del conocimiento público para que las viejas ideas impuestas por la ignorancia vayan siendo
desplazadas sin miramientos algunos. La ignorancia no debe de prevalecer sobre la razón.
-¿Me crees si te digo que me dejaste pensando después de leer todo esto?, ¿quien diría que
nuestra sexualidad es tan compleja?
-Pues decirlo, mucho ya lo han dicho, el problema está que no se difunde cómo debe de ser, y
en el peor de los casos, los estudios son mínimos en esta área, debido a las implicaciones
morales que esta sociedad retorcida impone, y que no todos quieren afrontar.
-¿Por eso el anonimato?
-Algo de eso hay por ahí.
A continuación, comencemos a analizar de manera un poco más profunda algunas de las
parafilias y fetichismos sexuales humanos practicados por nuestras sociedades. Cada tema en
cuestión estará presentado como este apartado. Veamos entonces que más podemos aprender.
­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo DeepWeb­ 

Antes de iniciar este apartado, queda advertido el lector o lectora, que el mismo se tratará de
manera madura y realista, presentando imágenes y fotografías que plasmarán la realidad tal cual
es.
En criterio personal, considero el abuso sexual de menores una acción reprochable, que debe
ser detenida y penalizada de acuerdo a la gravedad de la acción cometida por parte del adulto
hacia el menor, haciendo una pausa en la pedofilia, que ya veremos, no es lo mismo que
pederastia. Así también considero que un tema tan delicado debe de ser analizado a fondo,
escudriñado, comprendido y conforme la luz de la lógica vaya iluminando el camino, tomando las
acciones necesarias para encontrar el mejor equilibrio ante esta realidad que, le guste o no,
siempre estará presente en la humanidad.
Así también quiero iniciar aclarando la definición de pedófilo y pederasta. Según la real
academia española Pedófilo es: Pedófilo,la. 1)-Adjetivo de paidófilo. Que a su vez significa: 1)-
Adjetivo. Perteneciente o relativo a la Pedofilia. Según la Real Academia de la Lengua Española,
Pedofilia significa: 1)-f. Paidofilia, que tiene como significado: Atracción erótica o sexual que
una persona adulta siente hacia niños o adolescentes.
-¿Y que significa toda esa palabrería?, porque a fin de cuenta no dijo nada que ya no se sepa.
-No comas ansias, paso por paso.
Tenemos entonces que, según el léxico, pedofilia o pedófilo, es aquella persona que siente
atracción por niños o adolescentes, pero, ahondando un poco más, hay que dejar en claro qué
acciones puede cometer un pedófilo.
Un hombre o mujer con tendencias a esta parafilia puede erotizarse con lectura de índole
sexual que involucra niños u adolescentes, así también como comic's o mangas con las mismas
temáticas sexuales; igualmente puede ser consumidor de material pornográfico infantil, al igual
que puede buscar trabajos que le relacionen con niñas o niños de su tendencia preferida, sin la
necesidad de cometer un abuso sexual, sino solo la satisfacción de estar con ellos.
Estos individuos (pedófilos), no obstante, pueden, obviamente, llegar a la práctica sexual con
menores, pero dicha acción se dará en un ámbito donde el menor afectado, por su incapacidad
lógica, aún no desarrollada al cien por ciento, y manipulada por el adulto, se sentirá en confianza
para realizar tales prácticas puesto que, el individuo mayor se habrá ganado la confianza del
menor, obteniendo la aceptación de la práctica sexual del mismo, por la manipulación
psicológica previa que se indujo en la víctima. De este modo, el abuso sexual, que puede ser
oral, vaginal u anal, se dará en un supuesto marco de “aceptación” entre los dos individuos. En
todo caso, la obtención de la práctica sexual no se dará con violencia, y difícilmente se llegará
a la coacción para obtenerla. Así también, el o la pedófilo/a tendrán una preocupación afectiva
por el menor, preocupándose por sus actividades, su bienestar social y económico, entre otras
atenciones que un adulto puede tener para el bienestar de un menor.
Por otro lado tenemos al pederasta. Según la Real Academia de la Lengua Española, pederasta
es: 1)-m. Hombre que comete pederastia, que a su vez significa: 1)-f. Abuso sexual cometido
con niños, y 2)-f. Sodomía, que significa: Practica del coito anal.
Profundizando una vez más, el pederasta es aquel individuo que comete actos sexuales con
menores o adolescentes. Pero entonces, ¿un pedófilo que comete actos sexuales, es un
pederasta? La respuesta aunque guiada por la lógica simplista nos diría que si, hay una senda
diferencia que sería interesante remarcar. El pederasta, en la mayoría de las veces no se
preocupa por el bienestar del niño, obtiene el goce sexual a través de la fuerza, la opresión, el
chantaje y el poder que el dinero le puede dar, alimentando un terreno repugnante como lo es la
trata sexual de menores. Igualmente, el pederasta no siente aprensión sentimental o afectiva
por su “pareja”, sino que simplemente busca su goce o satisfacción, utilizando a los menores
como meros objetos. En algunos casos, el pederasta lucra con los menores ya sea
explotándolos sexualmente con otros individuos, o teniendo ganancias económicas con la venta
de imágenes de sus encuentros sexuales con la víctima. En otros casos, cuando no hay
ganancia económica con este tipo de material, la ganancia es el intercambio de dicho material
por más material pornográfico de menores con diferentes niños o niñas en las imágenes. Como
sea, la explotación en el menor es altamente visible y su bienestar físico y mental para nada
tomado en cuenta.
Ahora que tenemos un claro concepto entre pedófilo y pederasta, pasemos a una pequeña
preparación psicológica (para el lector), que le ayudará a poder leer este apartado sin
remordimientos, pena, miedos o dudas.
1)-¿En qué consiste el porno de menores?
Consiste exactamente en lo mismo que el porno de adultos pero con la diferencia de que las
personas que aparecen en la imagen pueden ser, menores/adultos u menores/menores.
2)-¿Cual es el fin de presentar estas imágenes?
Lejos de la práctica sexual en si, analizar los gustos y preferencias sexuales que un adulto
puede tener con un menor, por qué tiene tales comportamientos (el adulto), y cuál es el
comportamiento del menor. Así también, a través de las imágenes, analizar el entorno social en
el que estas prácticas se dan y así comprender en qué sectores los niños encuentran más
vulnerabilidad y buscar soluciones.
3)-Tengo miedo de ver éstas imágenes de porno infantil y que me sienta atraído por dichas
imágenes. ¿Puedo hacerme pedófilo y adquirir un gusto por este comportamiento sexual si veo
dichas imágenes y me llaman la atención?
Como seres humanos es completamente natural que tengamos curiosidad, por lo que, no será
raro que al ver dichas imágenes sienta curiosidad y le llamen la atención, surgiendo la idea de
querer ver algunas más y saciar ese sentimiento. El lector puede estar tranquilo que no se hará
un pedófilo/a por ver tales imágenes. Si su preferencia sexual siempre a sido con individuos de
un rango de edad no muy lejano al suyo, es poco probable que dicho gusto cambie.
4)-¿Y si me excito en determinado momento, mirando alguna imagen?, ¿eso indicaría que tengo
preferencia por los menores, o que puedo llegar a ser pedófilo?
Una vez más, la respuesta es NO. En normal que en algún momento, con determinada imagen
usted pueda llegar a sentir una pequeña excitación, esto debido al morbo que la imagen pueda
generar en su mente; el placer sexual por algo prohibido, el poder que le puede dar a usted la
idea de tener a un individuo que por su incapacidad de defenderse hará lo que desee, incluso la
apariencia física de la o el menor, los órganos genitales en una etapa de desarrollo medio o casi
desarrollados por la novedad que puede presentarle, induciría a una pequeña excitación, pero
puede estar tranquilo/a que tal proceder, tan solo es una pequeña fricción dentro de su mente
ante una imagen completamente nueva para usted, que en este caso sería la mezcla de lo
pornográfico (que es lo que le causa excitación), con los menores, que al ser copartícipes de
las imágenes pornográficas, harán que su mente se desconcierte por un momento, siendo
estimulada sexualmente por las escenas pornográficas, pero teniendo un freno no muy claro
ante el hecho de que las personas son individuos de cuerpos no desarrollados o en pleno
desarrollo. Como sea, será normal que por algunos días o semanas tales imágenes queden en su
mente, incluso que le perturben entre si es correcto o no fantasear sexualmente con ellas.
La mejor respuesta que le puedo dar, es que tal pensar se difuminará, dependiendo del
individuo, en días o semanas. Tendríamos un problema si después de unos cinco o seis meses
aún sigue viendo este libro únicamente para ver las fotografías de temática sexual con menores
y se masturba con ellas. En dado caso, lo mejor que puede hacer, es ir a terapia psicológica.
Pero no se asuste, es poco probable que eso pase si usted tiene un marco sexual ya definido,
una relación de pareja estable, además de una férrea voluntad de saber y entender (razonar)
que el abuso sexual a menores, lejos de ser bueno o malo, es perjudicial para la salud
psicológica del menor en la mayoría de los casos.
5)-¿Pero y si termino siendo pedófilo, si la pornografía normal o los encuentros sexuales con
adultos ya no me satisface?
Ante un panorama como tal, entonces, uno razona que usted ya tenía la tendencia pedofílica
reprimida y fueron las imágenes en este libro quienes la pusieron de manifiesto. Siendo esto así,
este autor recomienda, una vez más, que acuda a un psicólogo (poco inteligente dependiendo
del país en el que viva), para tratar dicha situación, si le es posible pagarlo y siente que su
atracción por menores no puede ser controlada por usted mismo.
Si no puede pagarlo, ni puede controlar tal atracción por ver las imágenes en este libro, usted
es otro de los tantos miles de seres humanos que existen en el mundo con una tendencia
sexual poco común, vituperada, y maldecida que lo pondrán en el papel de monstruo. Relájese,
respire hondo y en primera instancia culpe al estado y a la industria privada, por su patética
manera de atacar a la pedofilia, por no incentivar a los psicólogos, con fondos económicos, al
estudio de una terapia efectiva (no la cura, no es enfermedad), para los pedófilos. Así mismo,
culpe al estado por hacer que una persona conciente de su inclinación piense muy bien acudir o
no a una institución para que le ayuden, teniendo como premisa no solo el escarnio social, sino
el hecho de terminar tras las rejas. Y por último, como autor de este libro, le propongo que
luche consigo mismo, no para parar sus fantasías o para obligarse a no ver este libro, luche
para nunca aprovecharse de un menor. Es libre de pensar lo que desee, pero jamás maltrate a
un niño, lo obligue a tener relaciones o intente ganar su cariño y confianza para después tener
el goce sexual.
Lamentablemente le tocó vivir en un mundo donde la idiotez predomina, y a usted, un individuo
que si bien su atracción por menores es cuestionable por el daño psicológico que se le puede
hacer a un menor, no se le ofrece casi ninguna solución que no sea el escarnio social y la
cárcel. Tendrá que luchar, por ahora, prácticamente solo, y tendrá que apelar a su fuerza de
voluntad como nunca lo hizo antes.
6)-¿Y qué pasa si mi atracción sexual por ver este tipo de material es aleatorio, es decir, cada
tantos meses veo una que otra imagen para fantasear con ello?
Este tipo de preguntas son las que aún no poseen una respuesta satisfactoria para la
psicología ni el estado legal y sus leyes. ¿Sería correcto que usted lo hiciera? Ya hay algunos
países en el mundo que hicieron legal ver porno infantil por internet o incluso poseerlo en su
computadora siempre y cuando no sea usted el autor de las fotos, es decir, que no abuce de
ninguna niña o niño. Esto obedece a un estudio psicológico para intentar ver, si así, un pedófilo
puede permanecer sexualmente inactivo con un niño o niña real y activo en el campo de la
fantasía y la autoestimulación.
Como sea, dependerá de usted, y sólo de usted, el querer seguir utilizando este tipo de
material como un instrumento de erotismo o no.
7)-¿Corro cierto riesgo de tener una inclinación pedofílica si continuo leyendo este libro?
La respuesta correcta sería un si y un no. Este libro presentará una realidad, cruda y tal cual
es; si usted siente atracción, después de leer este apartado y ver las imágenes de menores
desnudos o en actos sexuales, es algo que le concierne a usted y solo a usted.
Como lo expliqué, es normal que sienta curiosidad, incluso excitación en algún momento, pero
tal interés se difuminará en días, semanas o meses. El hecho de que usted ya sea un pedófilo
latente, no tiene nada que ver con este libro, puesto que este apartado NO ES UN MANUAL
PARA CREAR PEDÓFILOS, es decir, no se alienta a las personas a tener una atracción por
menores, sino que se trata de analizar el por qué ocurre dicha atracción hacia los menores.
Para concluir, usted correrá tanto riesgo de ser pedófilo al leer este apartado y ver sus
imágenes como con la siguiente pregunta: ¿Usted antes de leer este apartado, ya sentía
atracción por niñas o niños de edades que van de los tres años a los doce o trece, o incluso un
poco más o menos? Si usted responde que sí, entonces su probabilidad de ser un pedófilo es
alta. Si usted responde que no, su probabilidad de ser un pedófilo es casi nula.
Continuando entonces, con esta pequeña preparación antes de introducirnos de lleno al tema,
analicemos lo siguiente:
8)-¿Por qué la mayoría de la gente le tiene pavor a los desnudos?. Se apenan, se intimidan y en
el caso de desnudos de menores hasta muestra repulsión?
Esta respuesta quedó bien demostrada en el inicio de éste capítulo: Religión. Razonamos
entonces que fue la religión quien nos amaestró para pensar que nuestro cuerpo desnudo es
malo y sólo incita a la sexualidad, misma que según el pensar religioso es pecaminosa. Pero la
realidad es que no es así, el cuerpo desnudo de cada uno es maravilloso, hermoso y único. El
desnudo de un hombre o una mujer, aunque inevitablemente siempre tendrá una carga erótica,
en lo absoluto es sinónimo de una sexualidad perversa o dañina, sino todo lo contrario, pero, ¿y
el cuerpo de un niño o una niña desnudo/a? La respuesta es un erotismo a la belleza del
cuerpo humano en sí, no a una sexual exclusivamente (aunque obviamente se le puede inducir a
tal percepción), y es así como el desnudo de un adulto o de un menor en nada debería
perturbarnos, sabiendo diferenciar hasta qué punto podemos admirar la belleza y sensualidad de
un cuerpo, sea adulto o infantil, sin caer constantemente en un estimulo sexual o pornográfico.
En definitiva, dependerá de la persona y su percepción individual, permitirse erotizarse con una
mujer desnuda o una niña, o no hacerlo, y a su vez, admirar el cuerpo desnudo, su sensualidad,
su gracia o su apariencia, sin más afán que ello.
Para hacer más fácil de asimilar el desnudo de una niña y un niño, imagen con la que el lector
o lectora estará poco familiarizado si aún no es padre, o incluso siéndolo, no precisamente
usted ve a sus hijos desnudos (practica de desnudismo). Veamos cómo luce una niña y un niño
de edad media, desnudos.

                                                                                                                ­Fotógrafo: Desconocido/Purenudism/Imagen: Acervo de Internet­ 
Como el lector/a puede apreciar, no
hay en absoluto nada de malo en el
desnudo de estos niños, con toda
tranquilidad y confianza puede echarle
un vistazo una vez más a la fotografía
anterior o a la que se presenta en esta
página. Aunque desconozco la edad
exacta de los niños presentados, se
deduce que el chico puede rondar entre
los siete u ocho años y la chica entre los
nueve o diez, ambos aún en la infancia, y
con un cuerpo sexualmente poco
desarrollado. Pese a esto, y el punto que
quiero dejar bien en claro: hay una
sustancial y remarcada diferencia entre
observar unas fotografías como estas, a
una de contenido sexual. Es primordial
que la lectora o el lector razonen y
comprendan que no toda apreciación del
desnudo de un infante es una tendencia
pedofílica, como no toda tendencia
pedofílica puede ser tomada por
apreciación del desnudo humano.
Para poder distinguir la delgada línea de
­Fotógrafo: Desconocido/Purenudism/Imagen: Acervo de Internet­  una u otra, la principal percepción que
se debe tomar en cuenta es saber si la imagen le causa erotización sexual, algún deseo de
aprensión sentimental que se quiera manifestar con un exceso de cariño, como caricias y
besos. En segundo término analizar hasta que punto se aprecia el desnudo de un infante, que
en términos sencillos puede ser la gracia que un cuerpo infantil presenta, la delicadeza y
fragilidad, así como la ternura que en dado caso puede inspirar, sin llegar a sentir una necesidad
de fantasear con demostrar cariño de manera física, como los ya mencionados besos y caricias
que vayan fincando terreno para una demostración de afecto más allá, incluso, del cariño
afectivo de un padre o madre le pueden manifestar a sus hijos.
Definidos los parámetros y diferencias entre “apreciar” el desnudo de un cuerpo infantil sin
ninguna predisposición pedofílica, a “apreciar” el desnudo de un cuerpo infantil de manera
afectiva-sexual, u obsesión por el gusto de ver niñas o niños desnudos, que pueden caer en una
tendencia pedofílica que se centra únicamente en el gusto de ver imágenes, o en casos un
poco más extremos, ver niños o niñas reales desnudos, sin llegar al abuso sexual, finalmente
puede el lector o lectora de este libro estar seguro, conciente y razonando sin miedos o dudas
que, lo que a continuación leerá y verá, no harán de usted un pedófilo o pedófila, sino que
expandirán su campo de conocimiento a un tema por demás preocupante y polémico para todas
las sociedades del mundo, y que a pensar de este autor, debe de ser tomado muy en cuenta.
Así mismo, pido al lector que no saque juicios o conclusiones sobre este tema hasta haber
terminado el apartado, ya que veremos la atracción del gusto sexual por menores no solo desde
un plano psicológico, sino evolutivo. Sin más rodeos, comenzamos:
Para responder a la pregunta
postulada en la imagen presentada en
esta página, en el lado derecho de la
misma, hay que conjugar dos aspectos
sexuales esenciales en el ser humano.
Uno sería la parte instintiva y otra la
parte racional y conciente, derivada de
una sana percepción psicológica de la
sexualidad. Teniendo en cuenta estos
dos aspectos, la respuesta sería una
fusión realmente compleja de un SI y
un NO. Veamos por que.
Evolutivamente hablando, nuestra
especie estuvo regida, como ya lo
vimos en el apartado anterior, por un
ciclo o período de procreación que
está regulado por la ovulación
femenina, misma que, al estar en época
de apareamiento, expele una hormona
que le indica al macho que es el
momento del apareamiento, y es
justamente este mecanismo en la
hembra el que nos puede indicar que
quizá, en un pasado muy remoto del
ser humano, cuando aún no llegaba a
ser el homínido de hoy en día, este era el precursor ­Fotógrafo: Desconocido/Purenudism/Imagen: Acervo de Internet­ 

de lo que hoy consideraríamos un acto de pedofilia. Es decir, si las


hembras de nuestro pasado evolutivo lejano menstruaban a la edad de doce o trece años,
incluso antes, sería este el detonante, para el macho, de entrar en un proceso de apareamiento;
esto sin tomar en cuenta la edad de la hembra. El instinto puro y nato era el que predominaba.
-¿Y qué hay de los homínidos que comenzaron a tener racionalidad, esos también actuaban por
instinto y tenían relaciones con hembras de edad temprana?
-¡Excelente pregunta!, analicemos detenidamente ese punto, y otros más.
Es prácticamente imposible saber el comportamiento
sexual de nuestros antepasados primates desde su
nula capacidad racional, hasta su aparición, y desarrollo,
pero a través de los estudios que se han hecho de
primates cercanos a nosotros genéticamente, podemos,
a través de un pensamiento lógico, crítico y apegado lo
más que se puede al comportamiento sexual humano
actual, reconstruir un poco de lo que pudo haber sido
ese comportamiento sexual en nuestros antepasados
evolutivos.
Y la reconstrucción, según el criterio de este autor, es
que probablemente la practica sexual con niñas con pocos
meses o años de haber tenido su primer menstruación
era, si no común, cuando menos, y sin duda, una práctica
que tenía lugar, tanto en antepasados con nula capacidad
racional, pasando por las faces de evolución racional
intermedias, hasta el Homo Sapiens de hoy día.
Se puede deducir tal proceder por varias fuentes.
Primeramente y si damos un vistazo unos cuantos siglos
atrás en nuestra historia, y para ser más concreto, desde
las primeras civilizaciones, hasta bien entrado el siglo XX,
la práctica sexual con menores era algo que no se ­Fotógrafo: Desconocido/Purenudism/Imagen: Acervo de Internet­ 

condenaba como actualmente, y que con mediana justificación,


hoy se hace.
Saliéndome un poco del tema, aunque no mucho, hoy por
hoy, el Jefe de Estado del Vaticano, Benedicto XVI, hace
algún tiempo hizo un comentario desafortunado refiriéndose a
los abusos sexuales cometidos por sus clérigos en todo el
mundo, diciendo con palabras textuales: “En los setenta, la
pedofilia era teorizada como algo en completa conformidad
con el hombre y hasta con los niños”.
­Fotógrafo: Desconocido/Benedicto XVI/Imagen: Acervo de Internet­ 
Y dije desafortunado comentario porque, dada la sociedad de hoy, que lejos de criticarla por
defender a los niños, la critico por ignorante, Benedicto XVI no dijo algo realmente muy lejos de
la realidad de lo que era el mundo en la década de los setenta, y mire que uno puede retroceder
en la historia hasta los primeros homínidos que darían origen a nuestra especie y
probablemente las palabras de Benedicto XVI sigan teniendo validez, aunque sin duda no deben
de ser utilizadas como una justificación para el abuso sexual con menores.
Ocurre lo siguiente: biológicamente nuestro cuerpo está programado, dentro de sus muchas
funciones, para reproducirnos y poco le importa a la evolución la edad de los participantes, sino
únicamente el ideal de reproducción. Biológicamente, la justificación que se presentaría para
una cópula con niñas o niños menores de edad, pero físicamente ya preparados para poder
quedar embarazadas, o con capacidad de fertilizar un óvulo, sería justamente esta: el hecho de
estar preparados para quedar embarazadas o fecundar, y es por eso, que, desde que la
humanidad es humanidad, preadolescentes y adolescentes han quedado embarazadas y lo que
es más difícil de saber, mujeres maduras han quedado embarazadas de prepúberes o
adolescentes.
-Muy interesante lo que estás exponiendo, pero si todo es así, qué pasa con los hombres y
mujeres que tienen sexo con niños de su propio sexo o que aún no presentan la capacidad,
digamos que, en la niña de ovular, y en el varón de producir semen?
-Esa es una excelente pregunta, que presenta otra arista a este asunto, y que ya no obedece a
la parte instintiva y biológica del ser humano, sino a la parte racional, y a esa búsqueda de
placer y satisfacción sexual a través de estimulaciones que nada tiene que ver con la tarea de
reproducción.
Este cuestionamiento que acaba de ser presentado, lo tocaré con mayor profundidad un poco
más adelante, por ahora sigamos analizando sobre de la sexualidad con menores desde un
punto evolutivo y social.
Tenemos entonces que biológicamente hay una explicación racional por la cual, ciertos
individuos presentan una atracción por menores de edad que rondan desde los doce años en
adelante, aunque definitivamente, no es una tendencia que la especie humana tienda a tomar
como predilecta, ya que biológicamente, según los estudios, gran parte del juego para
establecer una pareja sexual, tanto en el hombre como en la mujer, es fijarse en las
“cualidades” que un cuerpo sano, adulto y bien desarrollado puede ofrecerle para asegurar el
éxito reproductivo; es decir: que la salud del individuo procreado esté garantizada a través de la
buena salud de sus padres y que su sustento esté garantizado por la madurez de los padres,
tanto física como mental. Es todo esto, y otros aspectos más, los que hacen que la selección
de individuos como pareja y posible padre o madre, esté basada en aspectos que individuos de
edades tempranas no están normalmente capacitados a poseer o ejercer. No obstante, las
excepciones son claramente reales, y más comunes de lo que probablemente pensamos.
Tomando esto como base,
podemos mirar la historia de
la humanidad y darnos cuenta
que tales principios
encuentran sus fundamentos
en casi cualquier sociedad
humana. Algunas, como la
Mesopotámica, Egipcia, Griega
o Romana, aceptándolo
abiertamente, otras tantas ni
negándolo ni aceptándolo, y
otras más, negándolo
rotundamente, pero todas con
un factor común: siempre han
habido individuos, hombres y
­Dibujo: Paul Avril/Imagen: Acervo de Internet­  mujeres por igual que han
hecho de esta práctica sexual
su practica habitual o parte importante de su sexualidad. Como sea, es así como comenzamos a
comprender que nuestra historia como especie ha tenido y tendrá practicas sexuales con lo
que llamamos menores de edad; pero ahondemos un poco en este término.
Según lo que la sociedad de esta época entiende, menor de edad es toda persona que tiene
como rango de edad desde el año hasta los diecisiete. Una vez una persona cumple los
dieciocho años, es considerada como un adulto. Pero, dejando de lado el carácter legal que esto
implica, ¿cómo modifica la sexualidad en el ser humano esta postura?
Es precisamente en este punto donde las dudas comienzan a formularse, puesto que, un
individuo a partir de los trece o catorce años, claramente comienza su despertar sexual, siendo
evidenciado tanto por el desarrollo físico como el mental. Siendo así, las sociedades
occidentales, en un marco entremezclado entre una moral excesiva, otro poco de ignorancia y
un poco más de presión religiosa, resolvieron que los dieciocho años era la edad legal para que
los seres humanos pudieran tener relaciones sexuales entre ellos, pero, ¿es esa edad correcta?,
¿qué pasa con los adolescentes que comienzan su vida sexual a edades como los doce o trece,
ya sea con individuos de edades acordes a las suyas o más elevadas?, ¿son productos de
violaciones o de engaños cuando un adolescente tiene relaciones con un individuo de relativa
mayoría de edad?, ¿o es un comportamiento natural y completamente esperado en nuestra
especie?
Para continuar con este tema, permítame el lector mostrarle una pequeña clasificación
referente a las edades donde biológicamente el instinto humano, y el despertar sexual del
individuo tomar importante relevancia. Veamos entonces:
-Individuo de 1 a 11 años (No hay motivo biológico por el cual un hombre o mujer adulto/a
pueda desear un acercamiento sexual; de igual manera, el individuo infante sólo presentará
curiosidad por la sexualidad, y puede que toque sus partes, pero en lo absoluto pensará en la
sexualidad con fines instintivas de procreación).
-Individuos de 12 a 17 años (Biológicamente ya hay motivos para que tanto adultos como
“menores” presenten una atracción a la reproducción, aunque por ambas partes, la tendencia
no será juntarse, sino que el adulto buscará parejas de edades adecuadas a la suya, y el
adolescente buscará experimentar su despertar sexual con individuos de un rango de edad
acorde al suyo. No obstante, en ambos casos se presentan, en algunos individuos, la búsqueda
de parejas de menor o mayor edad respectivamente. De igual manera, en el caso de los
“menores”, mucho dependerá de la madurez que posea, la confianza en sí mismo, su entorno
social, educación, etc, para buscar una pareja de considerable superioridad de edad).
Es precisamente por este último motivo, que el marcar una edad fija para hacer legal la
sexualidad entre dos personas (dieciocho años), se torna realmente complicado, dado que
dependerá de los individuos y su madurez el estar preparados para un encuentro sentimental y
sexual o no.
Hay que dejar bien en claro que la división de “mayor de edad” y “menor de edad” se hizo con
el claro propósito de proteger a los individuos, pero como se verá más adelante, el contexto en
que dicho dictamen fue tomado es completamente diferente a las necesidades de este nuevo
siglo.
Continuando con un poco de historia referente a la inclinación sexual de personas adultas por
menores, como ya vimos, tal filia siempre ha estado presente en nuestras sociedades, pero
ahora, lejos de hacer un repaso por la historia antigua de esta práctica, me remontaré a los
períodos de 1960, 1970, 1980 y un poco de la década de los noventa. ¿Por qué? Porque
Benedicto XVI tenía razón con su comentario. La práctica sexual con menores no fue prohibida
por nuestras sociedades relativamente hasta hace poco (dependiendo del país), tales acciones
fueron penalizadas con cárcel para el adulto desde los finales de los setenta en adelante, ¿y a
qué se debió esto?, en buena hora, se lo debemos a los derechos humanos de los niños, que
hasta ese tiempo finalmente ejercieron una presión social lo suficientemente fuerte para hacer
que el estado además de haber abolido ya las jornadas laborales a menores, también aboliera la
práctica sexual con ellos, sin olvidar a los psicólogos y sus estudios.
Ante esto, uno se pregunta: ¿fue una buena o mala decisión?, y la respuesta es obviamente
que muy buena. No sólo un niño no debe de ser explotado laboralmente, sino que sexualmente
tampoco, y con el despertar psicológico de los sesenta a los noventa, poco a poco la humanidad
se fue dando cuenta que tal decisión presentaba más ventajas que desventajas, para los
menores, en la mayoría de los casos.
Ahora bien, antes de que la prohibición de practicar sexo con menores fuera implementada en
diferentes países, no sólo era una realidad la práctica en sí, sino que variados materiales
ilustrativos y recreativos eran accesibles al público, contando entre estos, cuentos eróticos,
revistas ilustradas y revistas fotográficas de material erótico o pornográfico. Veamos algunos
ejemplos.
-ESCAN DE CUENTO ILUSTRADO DE CARACTER PEDOFÍLICO-
-ESCAN DE REVISTA ERÓTICA Y PORNOGRÁFICA-
­Los dibujos, los textos, y las fotografías presentados en las anteriores páginas, son de autores desconocidos/Imagen: Acervo DeepWeb­
Al observar dichas ilustraciones y fotografías podemos razonar, no por las imágenes en sí, sino
por el contexto de “por qué” fueron creados tales materiales, que las poblaciones en diferentes
países Europeos, Asiáticos y Americanos, es una respuesta obvia: había suficiente gente en el
mercado que compraría tales materiales, la demanda era buena.
Es importante que el lector entienda lo siguiente: Aunque la pedofilia es una preferencia sexual
que no es de la aceptación del dominio público, esos individuos que gustan de tal practica son
lo suficientemente numerosos y bastos, como para que comencemos a quitarnos la imagen de
que el pedófilo es un hombre o una mujer aislado socialmente, reprimido, enfermo
psicológicamente o neurológicamente. Tal perfil no aplica para los individuos pedófilos, sino que
tiene a inclinarse a los pederastas, diferencia que ya dejé clara en el inicio, y aún así, no
siempre es el caso, ya que los motivos para aislarse socialmente pueden ser muchos y
dependerán del individuo en concreto, no de su preferencia sexual. Así mismo, hasta el día de
hoy, estudios a individuos pedófilos, tanto psicológicamente como clínicamente, no presentan,
en la mayoría de los casos, desórdenes mentales o químicos en le cerebro; así como las
mujeres y hombres con tal tendencia son individuos de todas las clases sociales, con trabajos
que van desde los más humildes a los más respetados por la sociedad, siendo casi igual con los
pederastas.
Continuando, nos encontramos entonces que en estas últimas décadas del año de mil
novecientos, los materiales pedofílicos, junto con el despertar sexual general, comenzaban a
presentar sus primeros tientes de industrialización, producto claro de la pujante demanda que
había, de lo contrario, esté usted seguro que ninguna persona industrializaría tal material.
Así también, nos topamos con lo que quizá sean los límites sexuales impuestos por la sociedad
misma, y no por organizaciones religiosas o sectarias, que imponen la prohibición de tales
materiales y conductas sexuales, por ser de unanimidad pública algo reprochable al punto de
materializar el rechazo a través de leyes sociales, no dejándolo así, al libre criterio del individuo.
Pese a esto, la historia nos demuestra que de una u otra manera, a la ley se le puede buscar
su otra cara, y por cada ley, prácticamente hay una contra ley que limita a la primera ley, por
tal motivo, este tipo de material en algunos países sigue siendo legal por medio de éstos
métodos. En otros tantos, es completamente legal y en otros más, como ya dije en algún
momento, están siendo despenalizados como antaño.
-Pero eso sería horroroso, ¿te imaginas que tales materiales estén al acceso de todos?
-¿Realmente lo crees así?, veras, hoy por hoy, hacerse con material pedofílico sin importar el
país en el que se vive, siendo este legal o no, cualquier persona puede dar con él. Tómame
como ejemplo, aunque mi preferencia sexual nada tiene que ver con los niños, di con este tipo
de material, y espero con este libro, hacer algo bueno con él. Así, la gente está obligada a
entender que poco y nada importa si este material es legal o no, la gente que realmente
disfruta de él, lo obtendrá de una u otra forma. Claro que tampoco se trata de que se comercie
como si fueran chicles, pero la solución no están en prohibir fotografías o imágenes, sino en
algo mucho más intrincado como lo es la educación sexual de los niños, y la amplificación de
programas psicológicos para los pedófilos que tuvieron acercamientos sexuales con menores.
Tenemos entonces, como una realidad, que aún hay muchos individuos, pese a que la mayoría
de la sociedad se opone a estas tendencias y gustos, que las practican o poseen una cierta
fijación por las mismas, algunos quizá siguiendo un instinto biológico muy antiguo pero aún
latente y otros más, siguiendo su búsqueda de placer individual.
Razonamos una vez más con esto, que tenemos dos clases de individuos y/o explicaciones de
por qué personas adultas pueden tener atracciones de carácter sexual por menores.
Centrándonos ahora en aquellas personas que poseen esta tendencia por búsqueda de placer,
podemos plantear este cuestionamiento: ¿los pedófilos nacen o se hacen? Y la respuesta a
criterio de este autor puede ser un poco de las dos. Algunos individuos como los diferentes
estudios psicológicos han demostrado, adquieren esta preferencia sexual en la adolescencia,
mientras están definiendo su papel sexual y gustos, y otros, adultos que después de su
adolescencia, tuvieron alguna oportunidad de practicar sexo con menores, ya sea por el
“amor” que los pedófilos dicen tener hacia los niños, o por caminos completamente
reprochables como la trata de personas y la prostitución infantil, haciendo que el individuo, en
este último caso, pase de ser pedófilo a ser pederasta, adquirieron dicho gusto.
Con lo expresado líneas arriba, sacamos la siguiente conclusión: hay individuos que
biológicamente desarrollan una atracción hacia los menores, y luego tenemos a los individuos
adultos que en busca de mayores emociones sexuales, adquieren el gusto por realizar prácticas
con menores, representando un estímulo suficiente para encaminarse a crear afición por los
infantes. En la mayoría de este tipo de casos, y a diferencia de los pedófilos (aunque por
supuesto que hay excepciones. En este terreno nada se puede escribir con letras de oro), el
individuo, sumido es su propio placer sexual, maltratará al menor, obligándolo a realizar acciones
de carácter sexual sin importar la opinión del niño, y obteniéndolas tanto por la presión
psicológica como por la fuerza. Es importante dejar en claro al lector lo siguiente: Un pedófilo
normalmente no paga por sexo con menores, sino que, en individuos pedófilos activos, el infante
será cercano a él, ya sea por parentesco, como por trabajo, y no necesitará pagar por la
práctica sexual. No así, en algunos casos un pedófilo puede hacerlo, cayendo en el terreno del
abuso sexual por miedo a ser descubierto si tiene contacto con un menor cercano a él o ella,
para saciar su ansiedad de satisfacer su preferencia sexual. De igual manera, el pedófilo en
ciertas ocasiones puede llegar a utilizar la presión psicológica extrema (diferenciar de
manipulación psicológica que en ocasiones está presente), como si fuera un pederasta, o la
fuerza física, para tener la aceptación del menor a tener sexo. Igualmente un pederasta puede
crear cierto lazo sentimental con el niño o la niña abusado/a o explotado/a sexualmente,
aunque en este caso, el lazo afectivo en el abusador normalmente es débil y es completamente
olvidado cuando encuentra una nueva víctima que le resulte más atractiva/o, siendo diferente
en el caso del abusado, que puede crear un lazo de unión sentimental mucho más fuerte, ya sea
éste víctima de un pedófilo o un pederasta.
Ahora bien, continuando con la aceptación o no de la pedofilia en la sociedad, y como ya vimos,
pese a su prohibición, la misma ha buscado terreno para florecer, sobre todo en el área virtual,
donde este tipo de material abunda, y donde los pedófilos y pederastas se mezclan en una
especie de amalgama, un poco preocupante.
Y no se trata, como lo dije antes, de
prohibir o no prohibir este tipo de material,
porque, sea la verdad dicha, mientras el
menor no sea alejado de los individuos que
abusan sexualmente de él o ella, poco o
nada servirá el querer erradicar este tipo
de material, a fin de cuenta ¿que tanto le
puede costar a un pederasta tomar más
fotografías?
Pero veamos de manera más profunda
cómo funciona este submundo del
internet, donde este tipo de material está
a un clic de distancia.
Para comenzar a razonar, la pornografía
infantil se divide en tres temáticas
elementales:
1)-Fotografías proporcionadas por
individuos ya sean pedófilos o pederastas
­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo DeepWeb­    de temática erótica y pornográfica, sacada
de manera casera.
                         2)-Fotografías por empresas semi legales

en algunos países, normalmente de


temática desnudo/erótica, no
pornográfica, como la imagen presentada
al costado izquierdo de esta página.
3)-Páginas dedicadas a promover la
prostitución infantil, con catálogo de niños;
normalmente las empresas semi legales
promueven la prostitución con alguno de
sus miembros modelos.
A continuación veamos unas capturas de pantallas de algunos de estos sitios:
­Captura de pantallas presentadas en las últimas cinco páginas: Autor del Presente Libro/Imágenes: Acervo DeepWeb­
-¿Pero estas páginas son de verdad o es mentira tuya?
-Son tan reales como tú o yo. Son sitios de material pornográfico y erótico de menores de
edad, que como ya especifiqué, van desde fotografías de estudios profesionales, pasando por
fotografías caseras, foros para conversar, hasta promoción turística a diferentes países en el
mundo entero, con la prostitución infantil incluida. En las últimas dos páginas, vemos de manera
más global la cantidad de páginas de carácter pornográfico infantil que hay, aunque éstas sean
las que presentan más facilidad de encontrar. Muchas miles se pierden en las profundidades de
la DeepWeb y sus miembros exclusivos.
En un pequeño estudio personal, debo de dejar constancia que, la primer página web
presentada, y que responde al nombre de LolitaCity, quizá sea la página más popular y de
dominio semi público que presente este tipo de material. Siendo así, y tal cual se ve en la
captura de pantalla, la portada de la página web presenta las últimas imágenes aportadas a
dicha web por el público en general.
Tomando esto en cuenta, me puse la tarea de ver qué tan continua puede ser la movilización
de este tipo de material, y la respuesta es más impactante de lo que uno puede pensar.
Actualizando la portada cada quince minutos, la galería de nuevas fotografías aportadas es
completamente nueva, cumpliendo este postulado cuando menos unas cuantas veces en un día
en un lapso de dos horas, siendo realmente anómalo que la web permanezca sin nuevos aportes
por más de un día en el período de una semana.
De igual manera, pero con menor índice de aportaciones, la web TSCHAN, que puede pasar
hasta tres días sin ser actualizada la portada con nuevas aportaciones, pero que aún así,
cuando menos una vez a la semana presenta material nuevo. La misma característica se
presenta para OnionPedo Video Archive, aunque ésta última puede presentar hasta dos
semanas sin tener aportes nuevos.
Aclaro que este estudio lo realicé en un lapso de casi medio año, demostrando que la
circulación de material pornográfico y erótico con menores de edad, es realmente fluido, y que
como razonamiento deductivo del mismo, la minoría de gente que tiene una atracción sexual
hacia menores, es mucho más elevada de lo que normalmente la gente suele creer. El punto
neurálgico por el cual no se puede obtener una cifra realmente apegada a una realidad es
debido, como ya lo dije, tanto al escarnio social, como al riesgo de prisión que un individuo
pedófilo no activo puede tener, de declarar abiertamente su preferencia sexual o en algunos
casos, su doble preferencia, porque déjeme decirle que hay individuos que tanto gustan de
mantener relaciones sexuales con adultos como con menores. Una minoría dentro de la minoría
de la pedofilia, pero que se da.
Como sea, si comenzamos a tomar en cuenta con qué frecuencia se mueve este tipo de
material, y como lo dije, basándonos en una página popular de pedofilia, como lo es LolitaCity, a
nivel mundial nos comenzamos a topar con una realidad que la mayoría de las sociedades
prefieren ocultar y callar. La pedofilia, por más minoría que sea, es lo suficientemente numerosa
como cualquier otra tendencia o preferencia sexual. Quizá, y para poner un ejemplo, si bien no
exacto, cuando menos apegado a la posible lógica de la realidad, tan basta como la mitad de los
individuos que prefieren la homosexualidad en comparación con las personas heterosexuales. Es
decir, una minoría que en números llega a los cientos de miles de individuos en todo el mundo.
Prosiguiendo entonces con la historia de
la pedofilia en esta época contemporánea
y de finales del siglo pasado, la realidad
es que tal preferencia y tendencia
biológica sexual a estado con nosotros
desde siempre, y que lejos de presentar
una característica anómala al
comportamiento humano, es parte del
mismo. Que la mente racional lo quiera
catalogar como algo no muy saludable
para los menores, es algo muy diferente
al hecho de que la pedofilia es una
práctica propia de muchas especies,
incluido el ser humano. La historia de la
humanidad es prueba de ello, y quien
niegue que la humanidad no ha tenido
individuos con preferencias sexuales por
menores, o que diga que estos individuos
son enfermos mentales o que obedecen a
comportamientos anormales, es un
completo mentiroso, puesto que tales
comportamientos tienen explicaciones
bastantes racionales desde un punto
biológico, y en el aspecto racional
consiente y psicológico, también se
razona su “por qué” en la elección sexual del individuo, ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo DeepWeb­

que nada tiene que ver dicha elección


por trastornos neurológicos o psicológicos; de sociabilidad,
de traumas, complejos o incapacidad de relacionarse sentimentalmente y sexualmente con
individuos adultos. Este tipo de perfil, es mínimo, por no decir casi un mito que circula por las
sociedades.
Con este panorama, surge la pregunta del millón: Ante los derechos de la sexualidad humana,
¿hay alguna posibilidad de que la pedofilia sea aceptada en algún futuro por la humanidad?, y
¿debería de ser aceptada?
Para responder la primer pregunta hay que
analizar mucho el devenir pasado y actual de la
sociedad y poder conjeturar su proceder a futuro.
La respuesta para este autor puede que sea un si
dentro de un lapso de cien a ciento cincuenta
años, esto, si la sociedad no cae un bache
moralista (otra vez), impuesto por la Iglesia
Católica (aunque muy disgustada creo que no
quedaría), o las numerosas sectas Cristianas que
están esparciéndose como plaga por el mundo.
La realidad de tal pensar se basa, no sólo en el
hecho de que históricamente la atracción por
menores es tan añeja como el ser humano mismo,
sino que hasta hace escasos años, en Holanda un
partido pedófilo llegó a constitucionalizarse por un
período de tiempo, el cual buscaba bajar la edad
de consentimiento sexual a los doce años. Así
también, y como lo expresé reiteradamente, en
diversos países, en menos de unos tres meses ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo DeepWeb­

de lapso entre cada uno, se ha hecho legal ver pornografía infantil por internet, siempre y
cuando no se distribuya, descargue en el disco duro o se sea creador del material.
Ahora bien, esto no quiere decir que todas las sociedades la aceptarán o lo implementarán, ni
que todas las que las acepten respetarán a los menores y no cometerán abusos en contra de la
voluntad del niño o la niña.
Tomemos como ejemplo todos los países Árabes que se rigen bajo la ley Musulmana o Sharia;
estos países, que poseen una religión retrógrada y sumamente machista, permiten las
relaciones sexuales de hombres con niñas de todas las edades. ¿Recuerda usted las palabras
textuales que puse del Ayatolá Seyyed Ruhollah Musavi Jomeini, que decía que un hombre
tiene derecho al disfrute sexual desde una niña recién nacida hasta la edad que fuera,
sodomizándola? Pues bien, este tipo de religiones, con ideales realmente repulsivos en todos
sus contextos morales, es un ejemplo claro de lo que representaría, para una mente occidental,
un extremismo liberal llevado al límite mismo de sus capacidades.
Son este tipo de religiones subnormales y machistas al extremo las que nos ponen a pensar de
lleno en los traumas que una niña o un niño puede llegar a tener al ser víctimas de este tipo de
comportamiento sexual, ya que, estas acciones déspotas son los que sugieren que las
humillaciones y vejaciones a las que pueden estar expuestos los niños, son en demasía,
careciendo de derecho ya no digamos infantiles,
sino que humanos a un extremo pavoroso.
-A ver, que ya me perdí. Según tu, en un
futuro legalizar el abuso sexual será algo que
algunos países harán, pero si tomamos como
ejemplo a los individuos que se rigen por la ley
Sharia, ¿quieres decir que algunos países
aceptarán tal perversión? No entiendo la
postura, ¿es bueno que se acepte o no? Porque
yo no le veo lo bueno.
-A ver, me explico. Sin duda que en doscientos
años (como límite), muchos países habrán
legalizado algunas prácticas pedofílicas y
habrán cambiado la edad de consentimiento
sexual a edades que pueden ir de los doce a
trece, catorce o más; porque ya lo dije, este
nuevo siglo lo demanda, pero hay una sustancial
diferencia en lo que se hará, de acuerdo a al
edad de consentimiento sexual, que nada
tendrá que ver con las atroces palabras del
Ayatolá Seyyed Ruhollah Musavi Jomeini, con lo
que será posiblemente algunas sociedades en un futuro.
                                                                                                                                                                                                                     ­Fot ógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo DeepWeb­

Para poder contestar la segunda pregunta, ¿debería de ser aceptado tal cambio en la sociedad,
tolerando hasta cierto punto la pedofilia?, hay que ver lo siguiente primeramente.
Como ya he dejado claro en líneas arriba, la atracción por menores y la intimidad sexual con
los mismos, y dependiendo de la edad del menor, se puede catalogar como acciones dañinas
para el individuo de joven edad, o no.
-!Un momento, un momento! Ahora sí que no te creo nada. ¿Estás diciendo que hay niñas o
niños que no son afectados después de que son abusados sexualmente? !Eso es una mentira!
-Y probablemente tienes un sesenta porciento de razón, pero la sociedad no solo sigue siendo
la misma de antaño en ciertas cosas, sino que está evolucionando mentalmente a pasos
agigantados. Para entender esto, veamos lo siguiente.
Primero que nada, teniendo en cuenta la diferencia entre pedófilo y pederasta, uno debe
entender con ello lo que debe de ser legal y moralmente permitido y lo que no. Es decir, si
hablamos de un pederasta que viola a una niña a un niño, sin importar su edad, es tan
inmoralmente y legalmente reprochable como lo sería violar a una mujer o un hombre adulto. En
este tipo de situaciones no hay lógica o razón alguna que justifique tal proceder. La condena
para estos individuos debe de ser la cárcel sin miramiento alguno.
Si hablamos de un pedófilo o un pederasta, sin importar el caso, que mantiene sexo con una
menor a través de una red de prostitución infantil, tanto estos individuos, como los que lucran
con este tipo de “negocios”, deben de ser arrestados con todo el peso de la ley, ya que los
niños o adolescentes son personas privadas de su libertad y obligados a prostituirse a través de
la coacción física y psicológica, sin mencionar las situaciones infrahumanas en las que son
forzados a vivir, y las vejaciones sexuales a las que son sometidos. Razonamos entonces, que
individuos de esta índole, como si se tratara de trata de personas adultas, deben de ser
perseguidos por la ley, arrestados y encarcelados por muchos años.
Si tomamos en cuenta, ahora, a un pedófilo o un pederasta, ya sea el caso de uno o del otro, y
éste obtiene la acción sexual con el menor, con o sin consentimiento del mismo; si hablamos de
niños o niñas que van de los recién nacidos hasta la edad de diez, once, doce o trece años, sin
duda alguna, dependiendo de la situación en específico, el pedófilo o el pederasta, debe de ser
encarcelado o puesto a disposición de un sistema de rehabilitación psicológico, si no de por
vida, cuando menos durante unos cuantos años, enfocado principalmente a hacer tomar
conciencia al individuo que la o él niño/a aún no poseen la claridad suficiente, pese que sus
conocimientos sobre sexualidad puedan ser amplios, para tomar decisiones de carácter sexual,
no con su propio cuerpo, porque es completamente normal que niños y niñas de esta edad se
masturben o tengan juegos de carácter sexual consigo mismos, sino que no están preparados
para tomar una decisión realmente congruente para compartir su sexualidad con un individuo,
sea este hombre o mujer, con mayor experiencia en el ámbito sexual que él.
Entienda el lector, que esto obedece a lo siguiente: que el infante por si mismo descubra su
sexualidad poco a poco, es saludable, porque todo niño posee una sexualidad, pero que le
muestren una verdad de manera brusca (en este caso sexual), puede llegar a ser un suceso
realmente traumático para el menor. Sobre todo si no hablamos de enseñarle a un niño de
manera teórica la sexualidad (que no tiene nada de malo), sino practicar tales acciones, con o
sin explicación, es lo que pueden resultar realmente devastador para el menor.
-¡Pero eso no es cierto!, si hay niñas o niños que a la edad de cinco o
seis años, incluso menos, buscan sexo por sí mismos.
-¿Y este degenerado quién es?
-Este es el representarte de los pedófilos, el oso pedobear. Por si no
lo sabías este oso es la mascota que los pedófilos adoptaron en
internet.
De acuerdo al planteamiento presentado por pedobear, que es el
pensamiento general de los pedófilos o pederastas activos, tal
planteamiento pareciera tener una justificación, pero, ¿los niños y
niñas de edades de tres años, cuatro, cinco y más, pueden incitar a un
adulto a querer tener sexo? La respuesta es no, pero entonces, ¿los
pedófilos que blanden tales argumentos están mintiendo
descaradamente? La respuesta es otra vez no.
-¿Y entonces?
Ocurre lo siguiente, muchos individuos pedófilos que mantienen ­Dibujo: Autor Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­

relaciónes sexuales con menores de edades tempranas, y que no


utilizan la violencia o la presión psicológica para poder tener el consentimiento del menor, y que
incluso, éste, en ocasiones por si mismo busque un contacto sexual, obedece a lo siguiente: Los
seres humanos, como homínidos que somos, no dejamos de ser animales de costumbres,
haciendo lo que se nos impone o enseña. Tomando esta premisa como un hecho, si hablamos
de un niño o una niña que desde que comenzó a tener conciencia plena de si misma/o a partir
de los dos o tres años, quizá cuatro, pero que, desde una edad muy temprana o rondando
cualquiera de estas, tuvo contacto sexual con un adulto, muy probablemente comience a crecer
tomando tal hecho como algo normal. En algunos casos, a medida que crezca y comience a ver
la realidad de otros niños, puede comenzar a cuestionarse por que otros niños no tiene un
contacto de carácter sexual con algún familiar cercano, o sus propios padres, derivando tal
cuestionamiento en problemas de carácter psicológico, que dependiendo del individuo pueden
ser uno o varios a la vez; ansiedad, miedo, rebeldía, enojo, apatía social, miedo a la sexualidad,
etc. En otros casos, el individuo puede crecer de manera completamente normal, con la
diferencia que tomará tal hecho en su infancia como algo natural en la vida, sin mayores
complicaciones a futuro.
Ante esta verdad que tiende a ser dual, y muy dura, la lógica para negar la sexualidad de
adultos con menores de tan temprana edad, es que muy probablemente muchos infantes
acarrean problemas serios a la hora de comenzar a tener su propia madurez sexual y ver que
en su entorno social no todos los seres humanos pasaron por lo mismo que él o ella.
Ante esto, surgen los siguientes
cuestionamientos: ¿todos estos niños que
tuvieron una sexualidad con adultos desde
edades tempranas, y que asimilaron tal
comportamiento como algo normal en sus
vidas, sin que tal acciones conllevaran violencia
física, mental o verbal para la acción sexual, y
que en la práctica, el trato del adulto
sentimentalmente y sexualmente involucrado
fue bueno con el menor y mantuvo el respeto
hacia él mismo, deriva en todo momento en un
problema psicológico para el niño en etapas de
su adolescencia y madurez?, de ser así ¿cuáles
son los problemas que aquejan a la víctima?,
¿son derivados de la relación sexual, o
producto de la idea general de que tales
 ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo DeepWeb­ acciones deben de ser vistas como malas y por
ende, la víctima las asume en su adolescencia y madurez como malas, creando el conflicto en
su mente entre algo que el veía como normal pero que después se le impuso como malo?. ¿La
mayoría de las víctimas de pedófilos y pederastas que presentan trastornos psicológicos, son
debidos a un abuso sexual forzado o manipulado, o ocurrieron en ambientes de respeto del
adulto hacia el menor, es decir, donde la relación sexual, pese a que obviamente fue inducida
por el adulto, se dio de manera no violenta y chocante para el menor?, ¿existen “víctimas” de
pedófilos, más no de pederastas, que de adolescentes o adultos lleven una buena relación con
su pareja sexual de la infancia, que no presenten trastornos psicológicos algunos, y que incluso
su preferencia sexual no sea orientada hacia los niños?
Muchas de las respuestas a estas preguntas aún no pueden ser contestadas, ya que, por el
contexto social de hoy día, el miedo, las dudas y la falta de lógica ante este tema, hacen que
las sociedades no quieran afrontar esta realidad, negándola en sus vidas, y en los psicólogos y
sexólogos el debate aún es amplio y un poco limitado por la negativa social, que lejos de
escuchar razones, no para aceptarla, pero sí para entenderla, actúa como una turba iracunda;
sin mencionar que, de haber individuos que en su infancia temprana o media tuvieron relaciones
sexuales con algún adulto y hoy día, en su vida de adulto no presente trastorno o trauma
alguno por los acontecimientos en su infancia, quieran delatar al individuo pedófilo, o tan
siquiera confesar que ella o él vivieron una infancia sexualmente activa por toda la presión y
crítica social que podría recaer en las dos personas por igual. ¿Abran casos con este perfil? La
respuesta es sí, por la lógica de que tal postura sin duda debe de existir, pero la verdadera
pregunta, entonces, sería: ¿qué tan frecuentes son estos casos?, ¿cómo poder sacar estos
casos a la luz del estudio psicológico, psiquiátrico y sexual, sin que las personas se sientan
intimidadas o con miedo de ser presionadas por las autoridades para revelar identidades?
Concluimos a la pregunta presentada por el oso pedobear, que tal comportamiento puede tener
su explicación en la conducta social humana costumbrista, donde los infantes asimilan la
sexualidad entre él/ella y el adulto como algo normal, debido a que esa es la realidad que se le
presenta, y careciendo de madurez para decidir por sí mismo, simplemente actúa por
costumbre, situación que el pedófilo o pederasta mal interpreta como una muestra de madurez
sexual en el infante.
Para ejemplificar esta postura, en la cual el menor puede asimilar la conducta sexual como algo
natural entre él y el adulto, y analizando con cuidado el caso en concreto del menor: la edad en
que comenzó a mantener relaciones con el adulto, si fue forzado o el encuentro se dio de
manera no violenta, si fue coaccionado de algún modo o no, y cuál fue la madurez sexual
adquirida posteriormente, y si esta representa un patrón de conducta normal, o se torna
obsesiva, y cómo influye posteriormente en su vida de adulto, presentaré las siguientes
imágenes, en las cuales veremos a una niña de unos seis, siete u ocho años manteniendo
relaciones con un adulto y un menor (varón), de edad aproximada, y posteriormente, la misma
niña, en una cesión de chat, donde claramente la conversación es de temática sexual, puesto
que exhibe sus genitales.
Lo primero que hay que
tomar en cuenta con esta
imagen, es si esta niña es
producto de la
explotación sexual o no.
Utilizando la lógica
podemos pensar que no,
ya que en la segunda
foto, de izquierda a
derecha, podemos ver un
estante con efectos
personales, así como un
mueble para colgar ropa,
lo que nos induce a
pensar que la niña puede
estar en su propio cuarto.
                                                                           ­          

                                                               Fotógrafo: Desconocido y Cámara Web/Imagen: Acervo DeepWeb­
No obstante, no hay que dejar de lado la posibilidad de que el escenario sea montado y que la
menor esté siendo verdaderamente explotada sexualmente. Pese a esto, las probabilidad de que
está última opción sea la verdadera es mínima.
Adelanto igualmente que este tipo de fotografías será el primer ejemplo de unos cuantos más
de carácter similar, siendo las otras mucho más fácil de concluir que se trata del cuarto de una
casa normal y que él o la menor no están por web-cam producto de la explotación sexual.
Analizando entonces la imagen, sin duda alguna concluimos que la niña, aunque es imposible
determinar la edad a la que comenzó a tener relaciones y los términos en que se dio dicha
realidad; ya sea de manera violenta o pasiva, y qué relación tiene el abusador con la niña, si
tomamos como premisa únicamente el hecho de que la niña ya posee una sexualidad activa, ¿es
la acción de estar en la cámara web producto voluntario de la menor?, ¿son las posturas
estudiadas producto de su propia conciencia acerca de su sexualidad y la repercusión que tales
poses pueden causar en un hombre, sea este adulto u adolescente, producto de un deseo
voluntario de excitar a alguien?; ¿obedece la niña el realizar este comportamiento como
resultado del animal de costumbre, que adiestrado para aprender y asimilar un comportamiento
y conducta determinado, hace lo que se le enseñó, porque esa es la única realidad que se le
presentó?, ¿pudo la menor haber madurado, pese a su edad en un aspecto sexual, producto de
su conciencia, desligada de su instinto biológico sexual que claramente aún no está maduro?,
¿estamos ante un caso de inmadurez que a los ojos de un adulto parecieran un comportamiento
maduro, pero que en realidad para la menor es un juego, donde su sexualidad se ve
sobreexcitada por las sensaciones y el entorno, pero la menor mentalmente no puede
controlarla aún? ¿Cuáles serían exactamente los problemas psicológicos, sociales, de conducta
y sexuales que esta menor podría presentar en edades más avanzadas, en su adolescencia y en
su vida de adulta?, ¿qué otros factores, como nivel económico, educación, maltrato en la
escuela por parte de compañeros, poca atención por parte de los padres, aludiendo que el
mismo no es el individuo que mantiene relaciones con ella, y si lo fuera, habría que dejar de lado
para concentrarnos únicamente en la sexualidad que la menor está afrontando para poder
determinar que los problemas o traumas que pueda presentar se debieron exactamente por tal
situación?, ¿puede ser esto una catapulta para otros problemas en la menor?, ¿de ser así, que
tanta gravedad tendría la parte sexual para haber catapultado tal conflicto en la niña, la
adolescente o la mujer?, ¿hay posibilidades de que la sexualidad vivida a una edad tan temprana
no tenga que ver con problemas que puedan surgir en edades futuras?, ¿cuáles son los factores
exactos que pueden determinar un trauma psicológico en la menor producto del abuso sexual?,
¿hay posibilidades de que en determinados casos la menor pueda asumir una sexualidad tan
temprana sin problemas algunos?, ¿es afirmación de la pregunta anterior, las fotografías de la
niña en la cámara web, si aludimos que éstas son producto de la voluntad misma de la pequeña,
y no producto de una obligación impuesta por un adulto?, ¿qué tan frecuentes será esta acción
en otros infantes de la misma edad o mayores, pero sin llegar a ser adolescentes, puestos que
en estos últimos también sucede, pero el contexto mental de los mismos es diferente al de un
individuo de seis, siete u ocho años?
Aunque las respuestas a todas estas preguntas pueden ser de lo más diversas y
completamente debatibles, la realidad, es que, aunque pueden existir menores de edades
tempranas que actúen sexualmente por su propia iniciativa, incluso aunque no presenten
contacto sexual con adultos en sus vidas, a diferencia del caso presentado en la fotografía, los
estudios realizados a niños de diferentes edades (no abusados sexualmente), han demostrado
que la madurez que pueden tener puede ser muy relevante en el campo de lo teórico, aunque
en lo práctico se deduce que hay una alta probabilidad de que el menor pierda por completo el
control y el razonamiento completamente integral de sus acciones, terminando en la postura ya
mencionada anteriormente, actuando con una apariencia madura únicamente por costumbre y
enseñanza.
Veamos un caso similar al primero, en esta ocasión, dos chicos que aparentemente están
manteniendo una sección de chat en su dormitorio.

                                                                             ­Captura de pantalla: Cámara Web­Autor Desconocido/Imagen: Acervo DeepWeb­

Según el título de este video, el menor que aparece con mayor permanencia en la secuencia
de imágenes, posee ocho años de edad, aludiendo que el acompañante rondará en una edad
similar. Aunque la imagen en si, no permite analizar de manera profunda el entorno completo del
individuo, y asegurar a ciencia cierta si es víctima de la explotación sexual o no (lo más
probable es que no lo sea), tampoco permite identificar un cuestionamiento neurálgico para
poder establecer si el comportamiento de estos menores es debido a su sexualidad innata o
producto de una inducida, no sabiendo si anteriormente tuvieron contacto sexual con adultos o
no, y si esto modificó su comportamiento, hasta qué punto.
Como sea, reitero una vez más que el comportamiento sexual de menores, ya sea que
mantengan relaciones sexuales con adultos, o no, están creando una realidad que aún hoy las
sociedades se niegan a ver; y es que el internet, y la amplia gama de conocimientos que
presentan, están propiciando, junto con el camino social que las masas están tomando, hoy día,
a que estos niños comiencen a mostrarle al mundo la posición que realmente niños y
adolescentes tienen en el mundo de este inicio del Siglo XXI.
Según se aprecia en la imagen, los niños realizan acciones de masturbación, y aunque me es
imposible saber quién es el receptor del chat, las posibilidades de que sea un adulto y no un
menor son amplias.
Ante este panorama: ¿estamos enfrentándonos a una nueva forma en que los menores asumen
su sexualidad? La respuesta es un claro si, pero, ¿cómo delimitar el punto exacto entre una
sexualidad sana para el menor? La respuesta a esta pregunta la encontramos en una
reestructuración de la educación sexual humana. Pero antes de continuar con eso, terminemos
con el punto iniciado.
Veamos ahora una tanda más de tres imágenes donde se nos presentan a tres niñas
diferentes, de siete, ocho y diez años respectivamente, y las cuales claramente están en sus
habitaciones manteniendo una sesión de chat de carácter sexual.
                                                             ­Las tres imágenes presentadas pertenecen a: Captura de pantalla de Cámara Web­Autor Desconocido/Imagen: Acervo DeepWeb­
Una vez más tendríamos que tomar en cuenta si las niñas que aparecen en las tres imágenes
presentadas han tenido algún acercamiento sexual con un adulto, ya sea de manera violenta o
no traumática, siendo esto un detonante que haya permitido un despertar sexual a temprana
edad o éste se dio por razones ajenas a un encuentro sexual, y se debió a la propia curiosidad y
sexualidad que los niños poseen.
Sea el caso que sea, lo que tenemos como una realidad plasmada con estas imágenes es que
claramente estas niñas se encuentran en las habitaciones de sus casas, o al parecer, en la
primera imagen, en la sala de su hogar, sin que ninguna de estas menores estén siendo
obligadas o coaccionadas a mostrar sus partes íntimas, ya que no hay un adulto presente en las
habitaciones. Sólo en una imagen, la tercera, tenemos una acompañante que ronda en la edad
de la niña que aparece predominantemente.
Por supuesto que el adulto, en un rango muy alto de probabilidades es el que está en el otro
lado del chat, siendo poco probable que sea un menor quien esté interactuando con estas niñas
en sus respectivos casos, aunque la posibilidad está. Como sea, ¿podemos aludir que el adulto
tras el chat está obligando o manipulando a estas niñas a actuar de la manera que las imágenes
revelan? En criterio de este autor, la posibilidad puede ser cuarenta/sesenta, a que no es así,
ya que es poco probable, hoy por hoy, que un niño con acceso a una computadora y
manejándose perfectamente por ella pueda sentirse intimidado a través de la misma. Claro que
esto se puede dar a través del chantaje hacia el menor. Pero entonces ¿a que obedece este
comportamiento? Y la respuesta es: a la sexualidad del niño.
-¡Ah!, ¿entonces reconoces que niños y niñas de edades diferentes tienen sexualidad y nos
pueden incitar a tener sexo con ellos, incluso que ya están preparados para tal actuar?
-Hace mucho tiempo que la psicología reconoció que los niños tienen una sexualidad, conforme
la edad del menor y el individuo en sí, activa; no obstante, es justamente el estudio de esta
sexualidad la cual se ha identificado que varía dependiendo del individuo, y que la
madurez presentada para poder tener contacto físico es muy variable, pero que, de darse, es
mucho más común que se de con menores de su propia edad que, al igual que ellos, están en
una etapa de conocimiento de su cuerpo. Encuentros, que debe aclararse, difícilmente llegan a
la penetración ya sea anal o vaginal, y que se limita más bien a una observación de genitales o
tocamientos y en muy raras ocasiones intentos de prácticas orales. Teniendo esto presente,
hasta ahora, como ya lo dejé claro, tanto los psicólogos, como sexólogos o pediatras han
podido determinar que en estas etapas de conocimiento personal y general, sea un indicativo
de que el menor está listo para un encuentro sexual, sino que, de darse tales encuentros
sexuales con un adulto y que en algunos casos puede ser traumático para el menor, y en otros
no, es debido a una previa enseñanza o adiestramiento del mismo para que realice tales actos.
Situación costumbrista que quedó explicada páginas arriba.
Con esta idea en mente, queda más que claro para el lector, que la probabilidad de que un
menor tenga por iniciativa propia iniciar un acercamiento sexual con un adulto, son tan pocas e
ínfimas, que realmente habría que preguntarse con qué tanta periodicidad en cientos de miles
de individuos podría llegar a tener lugar una acción como tal.
Ahora bien, ¿qué hacer con todos estos niños y niñas que si bien, no poseen la madurez
suficiente para entender en un contexto pleno las implicaciones y responsabilidades de su
sexualidad, interactúan por internet en cesiones de chat o en determinados casos, de manera
infantil, pueden realizar ciertos comportamientos en público o privado que pueden ser
interpretados como de carácter sexual, que dada las sociedades de hoy, inquietará a los
individuos no pedófilos, y a éstos últimos y los pederastas les parecerá una clara incitación
sexual?.
La respuesta es educación sexual, pero no la que se presenta hoy día en diverso países
desarrollados o en vía de desarrollo, que en estos últimos casos la educación sexual es más
una idea que una práctica enseñada en las aulas.
Para empezar, las sociedades deben de dejar de tratar a los niños de seis años en adelante
como retrasados mentales que no pueden hacer nada por sí mismos, o que no están preparados
para entender si se les explica de manera correcta las cosas, temas de relativa complejidad.
Una gran falacia de nuestra era, es escudar este tipo de pensamiento bajo la premisa de “no
robarle la infancia a un niño”; pensar por demás patético y poco productivo tanto para el
individuo como para la especie en general. Que una niña o niño de seis años en adelante
comience a ser educado un poco más allá de sumar, restar, multiplicar, dividir, historia de su
país, biología, geometría, etc a un nivel más integral no solo no es malo, sino que
definitivamente ya es suficientemente capaz, a esa edad en adelante, para comenzar a asimilar
conceptos. El problema, estimado lector, no radica en que las diversas áreas puedan ser
pesadas o demasiado complejas. No, el problema está en la forma monótona, patética, poco
didáctica, representativa e interesante para los menores de ser enseñada. ¿Qué sería de los
menores si en vez de enseñarle biología de manera monótona, se les enseñara revelándoles la
maravilla del mundo natural, su complejidad, con materiales didácticos, videos, etc?
Como sea, es aquí donde el tema de carácter sexual debe de ser explicado al menor con toda
la verdad de las cosas, dejando de lado la práctica sexual como un mero acto de reproducción.
Al menor se le debe enseñar que en los humanos, es mucho más que eso, es una manera de
demostrar amor hacia otra persona muy especial, además de una búsqueda de placer sensorial.
Se les debe de explicar con toda claridad que a sus edades y en adelante, si no es que algunos
de ellos lo hayan hecho desde antes, comenzarán a realizar una práctica llamada masturbación,
sea genital u anal; que la misma es sana y natural, y que por lo mismo no deben de acarrear
miedo alguno al practicarlas.
Al enseñarle a un menor empíricamente este comportamiento humano que tarde que temprano
harán, no se le “arrebata la infancia” a un menor en lo absoluto sino se le hace conciente de lo
que vendrá. Y bajo ningún motivo esto representará que el o la menor comenzarán a
masturbarse a las pocas horas después de haber estado en la clase, sino que asimilará que eso
es un comportamiento normal, y cuando su cuerpo, su curiosidad y su necesidad se lo pida, sea
a los siete, ocho o más años, comenzará a disfrutar de su propio cuerpo, sin presiones, sin
miedos o dudas, conforme él o ella sienta que deba hacerlo, y sin que ningún medio exterior la o
le obligue a hacerlo contra su voluntad.
Es aquí también la importancia de que a estas edades se les hable claro y de manera concisa
acerca de su paulatino despertar sexual y la importancia de que entiendan que cualquier adulto
de confianza puede enseñarles y explicarle las curiosidades que poseen referente a este tema,
pero que bajo ningún concepto tales enseñanzas deben de pasar de un ámbito empírico a uno
práctico, aunque estos sean familiares cercanos, incluidos los padres.
Así también, con niñas y niños de edades por debajo de
los siete años, deben de ser expuestos, cuando menos
una vez por semana a juegos de carácter psicológico,
donde un pediatra, en conjunto con un sexólogo
especializado en menores, creen programas que a través
de actividades cognitivas y motoras puedan descubrir a
través de éstos, sin hacer que el menor lo rebele
voluntariamente, si es abusado sexualmente o no (esto
debido a que muchos niños son engañados, no siempre
de manera violenta, a que no digan lo que hacen con un
adulto).
Algunos ejemplos de estos métodos podría ser el
dibujo, haciendo que los niños expresen su pensar
acerca de su desnudez o genitales a través del papel.
Otro podría ser a través de juegos donde el niño tenga
que identificar a través de imágenes adecuadas para
ellos, diferentes acciones que los niños y adultos
­Fotógrafo: Desconocido/Acervo: DeepWeb­ pueden hacer, y cuales no. Otro sería con juegos de
palabras o igualmente podría ser a través del dibujo, donde la temática sea: decir qué nos gusta
y qué no nos gusta que nuestros padres/abuelos/tíos/primos hagan con nosotros.
Como se ve, este tipo de actividades encubiertas para un menor, a los adultos les puede
permitir observar si alguno de ellos está siendo abusado sexualmente o no. Programas como
estos deben ser implementaos en todos los KinderGarden y escuelas públicas y privadas por
igual, donde el estado obligue a tales instituciones a tener este tipo de programas activos una
vez al mes como mínimo, permitiendo de esta manera un adecuado control en los niños.
Con un programa como éste funcionando, o de carácter similar, este autor está seguro que
muchos casos de abusos sexuales en niños y niñas de dos años hasta los once o doce años
podrían ser identificados, siendo quizá mucho más efectivo que pasar meses o años rastreando
pedófilos o pederastas por internet.
Pero no todo lo que brilla es oro, por lo que, una idea
como esta o de carácter similar, sin duda alguna
toparía con mucho baches morales, que lejos de ser
productivos o que representen una exposición
racional de por que no se debería de modificar la
educación sexual en las escuelas e integrar
programas como el presentado en instituciones
educacionales de Kinder y primaria simplemente
estarían aludiendo a los principios éticos de alguna u
otra religión o aludiendo que tal pensar es inmoral.
Y a este autor no le extraña, puesto que esta
sociedad, más mediocre que autosuficiente, viviendo
su propia sexualidad de manera aún reprimida y poco
comprendida, ¿cómo esperar que puedan permitir que
sus hijos sean educados adecuadamente? Si en
determinados países se queman los libros de
educación sexual para niños o prácticamente son un
adorno en las mochilas de los mismos, jamás expuestos los temas ­Fotógrafo: Desconocido/Acervo: DeepWeb­

en las aulas, o como ya se dijo, expuestos de manera muy miserable, y con un carácter más
biológico, que de sexualidad humana emocional, sensorial y social.
Con todos estos datos presentados, podemos razonar entonces, por el bienestar de los
menores que rondan en las edades de los dos a los once, que lo mejor para ellos sería que no
se les sometiera a experiencias de carácter sexual, no obstante tampoco negar que los
menores poseen una sexualidad y educarlos correctamente en dicho tema.
De manera rápida explicaré al lector (de acuerdo a los estudios de diferentes psicólogos,
pediatras y sexólogos encargados de realizar estos estudios), que la sexualidad en los menores
presenta matices y conductas variadas. Como ya mencioné lineas arriba, los menores pueden
tener una predilección a masturbarse ya sea por medio de la frotación como por la estimulación
manual, así como también algunos individuos acarrean una predilección el área anal.
Es completamente entendible entonces, debido a la mediocridad social en la que vivimos, y la
estupidez apabullante de las masas, que cualquier padre o madre que vea tal comportamiento
en su hija o hijo, le regañe exponiéndole al menor que tal comportamiento es perverso y
degenerado (un ejemplo más de lo dañina que ha sido la religión en la psique humana), y en el
caso de encontrarse con este tipo de situación, un pedófilo o pederasta alimentará su fantasía
de creer que tal comportamiento es debido a una madurez sexual.
En ambos casos, este autor opina que la madurez está ausente tanto en el padre, la madre,
como en el pedófilo.
Casi por instinto, los padres retarán al menor, producto de la pésima, moralista y muy
probablemente religiosa educación que recibieron, una que tilda básicamente de perverso
cualquier acción que tenga un carácter sexual. De este modo, la inmadurez de los adultos,
sumado al miedo que la mayoría le tiene a tocar el tema de sexualidad en menores, más la ya
resaltada falta de educación sexual, hacen que los niños salgan pagando la boleta.
-¿Y bueno, pero qué hace un adulto si ve a su hija de siete años masturbándose o tocándose
el ano, o a un infante en general?
-Algo tan simple como sentarse con él o ella, y explicarle que esas partes de su cuerpo están
ahí por tres fines, uno que son los fines reproductivos y el otro excretor (genitales, orina; ano,
materia fecal), pero que también están presentes con fines de placer sexual. Explicarle al
menor que está bien que se conozca a si mismo, y cuando sienta curiosidad se observe o se
toque. De esta manera el menor experimentará su sexualidad a su modo y conforme lo
requiera, pero aclararle que bajo ningún concepto otro individuo, sobre todo adulto, fuera de un
médico en una consulta que requiera examinar el área genital u anal, debe de tocarle. De esta
manera, simple pero madura, se permite al niño o niña que prosiga con su desarrollo físico y
mental sin mayores complicaciones.
-!Momento! Y que hay de los que nos gustan los niños y niñas, es decir los pedófilos?
-En este caso, no hay mucho que hacer, primeramente está la salud mental de un menor que la
preferencia sexual de un adulto. Y es exactamente por este tipo de situaciones que se están
implementando diferentes posturas legales, como la aceptación legal del porno infantil en
internet, conforme los parámetros ya explicados anteriormente.
Es importante hacer una aclaración al lector acerca del pensar social en general cuando se
habla de un pedófilo o un pederasta. Es sumamente esencial comprender que la pedofilia como
tal aún no encuentra una postura unánime para clasificarla como un trastorno psicológico o no.
Algunos creen que sí, y así la toman, y otros creen que no, y así lo expresan. En opinión de
este autor, la pedofilia puede poseer sub-clasificaciones, que a su vez harán que sean una
orientación sexual o un trastorno psicológico. Veamos a qué me refiero.
En primera instancia tenemos al individuo que siente una atracción sexual hacia menores de
edad, y aunque este rango de edad puede ser variado, el pedófilo puede sentir una atracción de
carácter sexual que se limitará a la fantasía de los mismos, fantasía que puede ser alimentada
por materiales ilustrados, fotográficos o redactados. Este tipo de pedófilos, que no llegan a
pasar del campo de lo teórico o imaginativo para saciar su fantasía, podríamos denominarlos
pedófilos de primer nivel, y son los que representan una amenaza menor para un niño o niña
real, puesto que estos individuos, en las mayoría de los casos presentan una clara conciencia
del daño que se le puede causar al menor si se
abusa sexualmente de ellos. Es este tipo de
pedófilo entonces, hombres y mujeres por igual,
que comenzaron a desarrollar tal preferencia en
su adolescencia, haciéndose completamente
notoria al llegar a la edad adulta. En casos como
estos, el abuso sexual en ellos mismos no siempre
es una condicionante que determine su
preferencia, siendo una gran mayoría de estos,
personas que gozaron de una infancia sin abusos
sexuales, en un entorno socioeconómico
medianamente bueno a bueno u excelente.
Posteriormente tenemos una segunda clase de
pedófilos (pedófilos de segundo nivel), que cumple
con las mismas características que los primeros,
pero que llegan a tener encuentros sexuales con
niñas o niños menores de edad, además de tener
una muestra, al parecer verídica de cariño,
­Fotógrafo: Desconocido/Acervo: DeepWeb­ preocupación y amor hacia el menor. Este tipo de
individuos compartirán muchas características de
un pedófilo de primer nivel, con la obvia diferencia del encuentro sexual entre él/ella y él o la
menor. Este segundo nivel de pedófilos son los que podríamos considerar los más “amables”
con los menores, aunque la palabra amable quizá no sea la correcta, pero no encuentro otra
más que esa para generalizar la idea. Como sea, este tipo de individuo procurará utilizar la
sexualidad del infante, y su curiosidad sobre la misma, para poder llegar al acercamiento sexual
a través de una sutil pero bien planeada estrategia que hará que el niño termine aceptando el
encuentro sexual. Igualmente este tipo de pedófilo posee una orientación sexual por los niños
que puede estar establecida por un patrón de conducta aprendido, es decir por una
acercamiento sexual en su infancia con un adulto, o uno desarrollado en su adolescencia sin
que halla tenido contacto sexual en su infancia. De igual manera, estos individuos presentarán
una preocupación y amor hacia la/el menor objeto de sus deseos relativamente genuino,
aunque a medida la o el menor comience a crecer, perderá no el cariño hacia el mismo, pero sí
el interés sentimental y sexual que antes poseía. Este tipo de pedófilo no llega a ser un
predador sexul para los menores, y habrá en todo momento, por parte del adulto hacia el menor,
un cierto carácter de respeto hacia el mismo, que evitará maltrato o acciones que el menor no
quera realizar, aunque también manipulación psicológica para que el menor los acepte.
Luego tenemos al pedófilo de tercer nivel, este tipo
de individuos presentan los mismos gustos que los
pedófilos de primer nivel y segundo nivel, con la
diferencia de que no siempre consiguen la obtención
del placer sexual con el menor de manera no violenta,
sino que utilizan las amenazas, presión psicológica y
la fuerza física como medio para obtener el
encuentro sexual con el menor. Igualmente este tipo
de individuos tienen tendencias a ciertas parafilias o
fetichismos (que pueden incluir maltrato físico),
mismos que representan, para el menor que tiene que
cumplirlos, una clara fuente de humillaciones que se
reflejarán en traumas diversos y comportamientos
sociales variados pero poco normales, que en en un
futuro, cuando el menor llegue a la edad adulta,
pueden manifestarse en acciones de abuso a otros
menores como venganza por su propia infancia, o
pueden ser superados ya sea con ayuda psicológica, ­Fotógrafo: Desconocido/Acervo: DeepWeb­

o una buena madurez mental (individual) de la persona. Concluimos entonces que este tercer
nivel de pedófilos representa una amenaza considerablemente grave para los menores de edad
y que la línea entre el adulto que comete los abusos de ser un pedófilo a un pederasta es
realmente mínima.
Un cuarto nivel sería directamente el pederasta. Este tipo de individuos a su vez tienen tres
ramificaciones: pederasta de cuarto nivel adquirido, pederasta de cuarto nivel forzado, y
pederasta de cuarto nivel de carácter-orientación sexual. Veamos cada uno de ellos.
-Pederasta de cuarto nivel adquirido: Este tipo de individuos son adultos que durante su
adolescencia desarrollaron una preferencia sexual, sin importar que sea heterosexual o gay,
enfocada a una atracción por personas adultas. En el transcursos de sus vidas, y por el deseo
de nuevas experiencias sexuales, comenzaron a tener un acercamiento con menores de edad, y
paulatinamente comenzaron a desarrollar una atracción por este tipo de prácticas, siendo en
estos casos no solo la atracción física el motor principal, sino el poder y autoridad que poseen
ante un menor indefenso, lo que alimenta su deseo de mantener relaciones con los menores.
En este tipo de pederasta, igualmente están presente las parafilias y fetichismos varios, que
normalmente terminan desembocando en traumas psicológicos para el menor, puesto que los
mismos aparentemente no poseen una
preparación mental adecuada para afrontar
las acciones o el disfrute que las parafilias
pueden poseer para una persona adulta
con determinado gusto sexual. Así, este
tipo de pederasta representa una amenaza
mayúscula para los menores, teniendo en
cuenta que estos individuos buscan
infantes con el único propósito de su
satisfacción sexual, utilizando a los
mismos como meros objetos, volviéndose
así depredadores sexuales, que
normalmente llegan a utilizar los servicios
de redes de trata para tener encuentros
con los niños, así como buscar a los
mismos en escuelas, parques, etc, para
ganar su confianza y después comenzar ­Fotógrafo: Desconocido/Acervo: DeepWeb­

la manipulación y opresión psicológica.


Dependiendo del caso, este tipo de pederastas intercambiará la presión psicológica pasiva, la
amenaza y la fuerza para tener el acercamiento sexual con el menor. En este tipo de
pederastas, no siempre la interacción sexual está “consentida” por el menor, lo que hace que
incurra en una violación, donde la víctima, carente de toda posibilidad de defensa es obligada a
decir que “si” al encuentro sexual o simplemente es obligada/o a tenerlo.
-Pederasta de cuarto nivel forzado: En estos pederastas el acercamiento sexual en los
menores se debe a que en su infancia mantuvo acercamientos sexuales con adultos, ya sea con
pedófilos de segundo nivel o tercero, como con pederastas con sus tres subniveles, incluyendo,
obviamente, este mismo. Normalmente este tipo de individuos acarrean traumas, complejos y
problemas de índole psicológico debido a las violaciones que sufrió de pequeño/a. Este tipo de
pedófilos representa una seria amenaza para los menores, dado que estos individuos acarrean
fetichismos que pueden llegar a ser bruscos o violentos, producto de su propia frustración e
intento de recuperar lo que para ellos sería su “dignidad”, “autoestima” y “libertad” a través
del abuso de otro niño o niña. Lo que antes el tuvo que sufrir, desea trasmitirlo a otra persona
(las razones pueden ser varias), además de creer que de esta manera, estando él o ella ahora
con el control, redimiendo lo que tuvo que pasar de niño/a. La peligrosidad de este tipo de
individuos, aunque puede estar presente en los otros dos niveles de pederastas, es mayúscula
debido a que el nivel de violencia puede ser extremo, convirtiéndose en un violador en serie, o
un violador y asesino; teniendo esta última acción un carácter de crimen sexual, donde la
tortura en el asesinato puede estar presente, o incluso, aunque no fuera intención del individuo,
el asesinato, pudiendo llegar a no controlar los golpes, y acabando así con la vida del menor. En
casos verdaderamente extremos, el individuo puede llegar al sadismo, la mutilación y la
necrofilia.
-Pederasta de tercer nivel de carácter-orientación sexual: Estos individuos son los que se
delinean muy íntimamente con los pedófilos de tercer nivel, llegando a la categoría de
pederasta debido a que llegan a utilizar una presión psicológica extrema para obtener el “si”del
menor que garantice el encuentro sexual, o utilizar la amenaza psicológica para obtener la
aceptación. Igualmente este tipo de pederasta utilizará las redes de prostitución infantil para
poder tener encuentros sexuales con menores, y aunque estas personas presenta una
atracción y “cariño” por los niños, que le impedirá el maltrato físico del mismo, no medirá la
consecuencia que representa utilizar las redes de tratas para saciar sus deseos, así como
tampoco le importará busca niños de bajos recursos económicos para, a través del intercambio
de dinero o comida, obtener sexo, en algunos casos, con el consentimiento de los padres del
menor. Tales individuos entonces pasan a ser un peligro para los menores, y un elemento de
explotación de los mismos, ya que, sea a través de prostíbulos o directamente con los padres
de la/él menor, alimenta la explotación y el abuso de los mismos.
Con esta pequeña clasificación del tipo de pedófilos que existen y los motivos por los cuales
recaen en estos comportamientos sexuales, podemos finalmente crearnos un panorama mucho
más claro para poder definir legalmente las acciónes con estos individuos.
En primera instancia ¿realmente se logra algo mandado a esas personas a la cárcel?, ¿todos los
individuos salen rehabilitados una vez cumplen su condena? La respuesta por parte de los
psicólogos a sido no. ¿Pero y entonces? Lo de siempre, lo que muchos psicólogos
especializados en el tema lo han dicho ya, a un pedófilo o pederasta no hay que mandarlo a la
cárcel, sino a tratamiento, pero no para ser curados, porque no hay nada que curar en algunos
casos, sino que, a ser concientizados de sus acciones, cosa que no se adquiere en la prisión.
Por ejemplo, a los pedófilos de primer nivel, los que consumen materiales de carácter
pornográfico infantil, como los mangas japoneses de Lolicon, las historias pornográficas
infantiles narradas, o las imágenes reales de niños o niñas que puedan encontrar en diversos
sitios de internet, algunos semi legales y otros no, no deberían de ser encarcelados, en lo
absoluto, sino que, crear un programa social que los mantengan en una tratamiento donde el
individuo se presente una vez cada seis meses a un estudio, no para su cura, sino para
garantizar que su atracción o filia a los menores no representa un riesgo para ellos, es decir,
que sus niveles de moralidad y racionalidad referente al daño que le puede causar a un niño si
mantiene relaciones con él, son suficientemente elevados como para permitir que el individuo
ande libre en la sociedad y que su parafilia no saldrá del terreno de lo imaginativo. En caso de
reprobar el cuestionario y las pruebas, que sea incluido en un programa regular, enfocado a las
consecuencias sociales y legales que puede tener el individuo si pasa del terreno teórico al
práctico, así como el daño que puede causar en los menores que según él/ella dicen amar. En
definitiva hacerles entender que su atracción u amor por menores permanezca siempre en el
campo de lo platónoco a través de la guía psicológica.
Este tipo de individuos, igualmente deben, si no bien ser aceptados por la sociedad en general,
cuando menos “tolerados”, tarea difícil en un mundo plagado de gente estúpida y poco racional,
pero queda de manifiesto que en esta “democracia” en la que se supone vivimos, una persona
que tenga una atracción sexual por niños en el campo de lo teórico, y que alimente esas
fantasías a través de revistas ilustradas y textos, y nunca pasa al terreno de lo práctico, no
debe de ser encarcelada o tomada por un enfermo obseso, ya que muchas de estas personas,
como ya lo manifesté anteriormente, son individuos completamente funcionales para la
sociedad, incluso de éxito. Siendo así, la tolerancia con las inclinaciones y preferencias
sexuales deben estar presentes, ya que mientras un pedófilo no lastime ni física ni mentalmente
a un menor, ¿es realmente un delito el fantasear sexualmente con algo o alguien?, ¿en verdad
en este siglo XXI seguiremos “quemando brujas” por su forma de pensar?
Como autor quiero dejar en claro una vez más que estoy en contra del contacto físico sexual
de un adulto con un menor, y que dependiendo de las circunstancias en que ese contacto
sexual se de, como ya veremos, se tomen ciertas medidas, pero no concibo bajo ningún término
que una persona sea arrestada, privada de su libertad, y vituperada por la sociedad por el
simple hecho de pensar en algo, fantasear con tales cosas, o ser un “amante de los niños”, sin
que su filia pase del terreno de lo teórico. Para ser más concreto: En el terreno imaginativo que
hagan lo que quieran con los niños, en el terreno material, no. Si una persona es capaz de
separar lo uno de lo otro, ¿con qué derecho le privamos de su libertad?, ¿con el de que, a
nosotros nos parece repugnante? Muy cierto que no todos sentimos atracción por menores, ni
pensamos situaciones sexuales con ellos, pero ¿es eso una justificación lógica? A mi parecer
no, ya que insisto, hay una brutal diferencia entre una persona que satisface un fetiche a través
de la imaginación, las imágenes y los textos, y otra haciéndolo con personas reales,
lastimándoles física y psicológicamente.
Insisto también que tampoco debemos ser ingenuos, y es por esa misma razón que individuos
que se declaren abiertamente pedófilos no activos, es decir, que sin importar que algunos
desearían tener contacto sexual con un menor, y otros no, tienen la suficiente conciencia
lógica, racional y moral para saber que una niña o niño no están preparados para tener
relaciones sexuales con un adulto, y que las “insinuaciones” que ellos pueden ver como de
carácter sexual, no es más que la sexualidad natural en un menor, y puedan mantener su filia en
lo teórico, se sometan a la ya mencionada idea de un programa que determine cada cierto
tiempo (cada seis meses sería un tiempo justo), para confirmar que el individuo no presenta
ninguna tendencia a querer salir del esquema ficticio de su parafilia. En todo caso, los individuos
pedófilos que realmente mantienen su orientación sexual únicamente en lo teórico, no tendrían
nada que perder en someterse a este tipo de exámenes cada medio año, y así mismo la
sociedad podría estar más tranquila con el hecho de que individuos que podrían tener un
encuentro sexual con sus hijos, pueden ser ayudados a tiempo y apoyados para que tal acción
no ocurra. Todo en un marco legal clínico, sin violencia ni amenazas de la pérdida de la libertad
mientras el contacto sexual no ocurra.
A continuación expondré unas imágenes de los mangas Lolicon, material japones legal en
algunos países y en otros tantos no, que puede ser encontrado ya sea en librerías como en
páginas de internet.
Éste tipo de material a ganado gran popularidad en gran parte del mundo, causando una gran 
controversia acerca de su legalidad o no. No obstante, ¿es realmente ético arrestar a una 
persona por ver este tipo de dibujos?
 ¿Hasta que punto los derechos de una persona pueden ser sobrepasados por los de otras? 
¿Podemos encontrar un equilibrio entre el individuo pedófilo que sacie su fantasía con este tipo 
de material, incluso textos del mismo carácter o fotografías reales, sin que pasen al terreno de lo 
real? 

                          

  La aceptación social y legal a este tipo de materiales y a la de individuos 
pedófilos de primer nivel, ¿puede representar una ventaja para los menores 
en una disminución de abusos a los mismos, si además de regularizarse este 
tipo de material, se crean programas como el ya mencionado, en el cual el 
pedófilo sea evaluado una vez cada seis meses?  
  

 ¿En sociedades donde este tipo de material es permitido, con qué tanta 
frecuencia hay abusos de menores en un parámetro donde un pedófilo de 
primer nivel pase a acciones de uno de segundo nivel? 
 
Legalizando este tipo de material e implementando un programa como el mencionado, si un 
pedófilo de primer nivel da muestras de estar dudando acerca de sus límites empíricos, ¿podría 
tal programa evitar, con ayuda de especialistas que el individuo flaquee, y se mantenga en el 
campo de lo teórico, introduciéndolo a un programa más extensivo, pero sin la perdida de 
libertad? ¿No representaría tal acción una ventaja social para los menores, en vez de que el 
pedófilo no reciba ayuda alguna y termine buscando niñas o niños reales, por no existir tales 
programas?

                                                        ­Las imágenes presentadas en éstas últimas páginas pertenecen a Autores 

                                                                                               Varios/Acervo de Internet­

 
 Como se puede ver, este tipo de material, que es el que hoy día circula con mayor popularidad
debido a que en Japón tal industria es completamente legal, a diferencia de otros países donde
las industrias de este tipo de material es ilegal y ya no existen (como los ejemplos de cuentos
ilustrados presentado páginas arriba), ¿podría representar la legalización de este material en un
marco más amplio de países, con un correcto programa de control psicológico de pedófilos una
solución para disminuir el abuso sexual en menores?, ¿podríamos hablar incluso de legalizar las
fotografías reales, como en algunos países ya se está llevando a cabo, como un esfuerzo para
mantener la fantasía sexual con menores permanentemente en el terreno de lo teórico?
En criterio de este autor las opciones no son muchas, teniendo en cuenta que la pedofilia es
algo que siempre ha estado presente en las sociedades humanas, y que, por el motivo que sea,
cientos de individuos seguirán teniendo tales inclinaciones. ¿No valdría la pena la tolerancia y el
uso de la razón para tratar esta parafilia?, ¿no sería más benéfico para los menores que los
pedófilos sacien su morbo y deseo sexual con todo tipo de material que impida buscar niños
reales, guiados y apoyados por individuos que los mantendrán encausados en el ambiente
utópico, y que incluso contarán con la ventaja de poder identificar individuos que presenten una
inclinación para pasar al terreno de lo práctico, haciendo más intensa la ayuda y reforzándole el
ideal del daño que le puede causar al niño o niña si mantiene relaciones con él/ella?
La realidad es que la pedofilia no tiene cura, por lo menos hasta ahora lejos de ser una
enfermedad, se presenta como una orientación, y fuera de la castración química, acción que
solo en casos de violaciones, o recaída en el abuso sexual al menor, estoy de acuerdo, me
parece que privar a un ser humano de su sexualidad es repugnante. Siendo esto así, ¿no vale
más engañar al cerebro con lo empírico, alejándolo de la práctica?
Está claro que para que programas como éstos puedan ser llevados a cabo, es necesario una
reeducación política y social, misma que se carece y que es vital para que tales acciones sean
llevadas a cabo, ya que, la mayoría de individuos que rechazan la pedofilia, actúan como
campesinos ignorantes con antorchas en manos, listos para quemar a la bestia que se esconde
en el molino.
Este tipo de comportamiento en las sociedades, aunque tienen una idea noble, lejos están de
poder ayudar, ya no digamos a los pedófilos, sino a los niños mismos, porque lo único que crean
es que los pedófilos se encierren más en sus círculos minúsculos, impidiendo que, por miedo a
la integridad física, acudan a centros psicológicos que ofrecen terapia o guía para ellos, o los
que cobran valor, y se les ofrece el anonimato total, son tan pocos, que los programas se ven
obligados a cerrar por ser un consumo de dinero que no posee rúbricas tan esperadas como se
quisiera.
Ante esta nueva visión, la idea de reeducar y explicar
los posibles beneficios que regularizar y aceptar
tolerantemente esta orientación sexual, siempre y
cuando se mantenga en el terreno de lo teórico y
existan programas que puedan guiar y encaminar al
individuo pedófilo a un terreno empírico, es más que
necesaria, ya que, aunque es repudiado el concepto de
pensar que un hombre adulto o una mujer adulta pueda
abusar sexualmente de su hijo o hija, o de un menor en
general, y el instinto indica hacer lo necesario para
proteger a los niños, la realidad es que actuando como
una turba iracunda que amenaza, manda mensajes de
odio y deseos de muerte o violaciones continuas en
prisión, además de entrar en un fervor frenético
demencial que hace pensar a uno que, si tuvieran a un
individuo pedófilo delante de si, sin importar que éste
sea activo o no, lo lincharían ahí mismo, lejos de
­Imagen: Autor Desconocido/Acervo de Internet­ encontrar una solución verdaderamente favorable para
los niños, crean terrenos donde los pedófilos ni pueden ser tratados y ayudados (ayuda que
puede ser la diferencia entre saciar su fantasía empíricamente o de manera real), y donde se
les obliga a permanecer en la oscuridad total, sabiendo que existen únicamente por las
organizaciones que se dedican a la protección de menores y casos socialmente conocidos por
los medios de comunicación. ¿Sabía usted que según los datos de Unicef, ciento cincuenta
millones de niñas son abusadas sexualmente, y setenta y tres millones de niños, igualmente;
dando una cifra de veinte millones al año de menores abusados, donde, dentro de ésta línea
tenemos a los pedófilos de segundo y tercer nivel, además de los pederastas, ¿no valdría
entonces utilizar la lógica y la razón para buscar una solución que dé mejores resultados que el
intentar solucionar las cosas a la fuerza, a lo primitivo, y casi de manera ciega, amenazando y
golpeando, esperando que las amenazas y la fuerza, con un poco de suerte, asuste a algunos y
atrape a otros?
Otro motivo que inquieta en este terreno es el siguiente: una cosa son dibujos y relatos, pero
¿sería ético legalizar el porno infantil, como algunos países lo están haciendo? El autor de este
libro considera que lejos de lo ético o lo no ético, lo que importa es un resultado que evite
menos explotación hacia los menores, en vista que la estrategia de prohibir todo no ha
funcionado en absoluto, puede que sin duda esta sea una opción.
¿Qué pasaría si un grupo de psicólogos, en conjunto con el estado, crean un sitio web de
pornografía infantil, Lolicon y relatos de misma índole, en un marco donde los individuos que
quieran acceder a ellas tengan que registrarse (registro que sería completamente privado) y
donde el material real que se exponga en dicha web sea utilizando las cientos de miles de
fotografías ya existentes hoy día por la red. Así mismo, cada seis meses, cuando el individuo
quiera entrar a la web, obligatoriamente tendrá que hacer el test de evaluación para confirmar
que su fantasía con menores solo es utópica y no hay peligro de que pase al terreno de lo real,
y en caso contrario, ser citado para un programa de apoyo semanal, por ejemplo.
Igualmente, con un sitio web de estas características, podría presentarse un sin fin de
ventajas, tales como, hacer que el individuo se registre con nombre real, numero de
identificación civil, etc, y así el estado y los psicólogos tengan identificadas a estas personas.
Igualmente representaría una ventaja para el individuo, que, mientras observe porno infantil
dentro de esta web, no se considerará ilegal, pudiendo incluso poner marca de agua en las
fotos, sabiendo, si algún día es necesario legalmente ver el disco duro del individuo, si este
consumía material porno regulado o no (como se recuerda, el porno regulado sería utilizando
imágenes previamente conocidas por las autoridades y los psicólogos, mismas que pueden ser
catalogadas y que, significaría que dichas imágenes no representan un nuevo niño o niña
abusado, imágenes que no pertenezcan al catálogo regularizado, significará que son niños y
niñas que están siendo abusados, y que por ende, las autoridades determinarán si dichas
imágenes fueron creadas por el individuo o solo las obtuvo por internet sin ser creador o
copartícipe de las mismas. Igualmente se puede indagar el modo de obtención [no por parte de
la policía, sino por parte de los psicólogos], si fue simplemente descargada, o comprada,
situación que significaría un fomento a la trata de blanca), permitiendo también, por la cuenta
personal de cada usuario, saber a través de un registro, cuántas y cuáles imágenes, videos,
textos, o manga, descargó a su servidor, y las veces que lo hizo. Todo esto con fines legales
que beneficia a las dos partes.
Otra ventaja significativa para ambos sería el anonimato que un sistema como este podría
proporcionar al individuo, y el mejor control y entendimiento por parte del estado y el medio
psicológico de esta parafilia sexual. ¿No valdría más que un pedófilo leyera un libro, un manga
Lolicon o viera imágenes, donde en la misma web hubieran carteles publicitarios con leyendas
como: “Que tu imaginación no lastime en la vida real”, “imaginar y fantasear está bien, hacerlo
con niños reales no”, “si me quieres (imagen de una niña o un niño riendo), fantasea lo que
desees conmigo, pero en la vida real no me lastimes”, “quiéreme en tu mente, en la vida real
respétame (imagen de una niña o un niños sonriendo)”, etc?; ¿Podría este tipo de material, con
este tipo de leyendas tener una influencia positiva en los pedófilos? Y una pregunta aún más
interesante, ¿podrían las nuevas generaciones de individuos con esta atracción sexual, si se
crearan este tipo de páginas web, crear una mayor conciencia de respeto a los niños reales, si
se encaminan en todo momento con web's como éstas, que les permiten saciar su fantasía,
pero que, al ser creadas por psicólogos, se guía correctamente al individuo a no desear
contacto físico real y solo mantener un deseo platónico?
                                                                                             ­Imagen: Autores Varios/Fotografía: Autor Desconocido/Acervo DeepWeb­

Con esta pregunta, ¿podemos pensar en una solución que aminore el acercamiento sexual de
adultos con niños? La respuesta es un rotundo si. “Si”, que no sólo es un pensar personal, no
piense usted que este libro presenta ideas exclusivamente mías, sino que intento fusionar todas
la ideas acerca de este tema y postular otras tantas nuevas o mejoras de mi parte, nada más.
Así como muchas ideas pertenece a unas cuantas docenas de psicólogos, incluso antes que
este autor naciera, y que planteaban esta opción como algo viable para el control de la pedofilia.
Años atrás, y hasta hace relativamente poco tiempo, la humanidad no contaba con la
tecnología que hoy poseemos, y es la misma la que nos puede dar un parte aguas definitivo
para que este tipo de “experimentos” pueda tomar un buen camino y un puerto más seguro. Y
la respuesta es obvia, ¿valdría intentar legalizar este material y crear sitios web's como el que
propuse? Claro que no sería tarea fácil, y esto debido a que, primeramente los psicólogos
tendrían que pasar por una cruenta pelea legal con el estado, en especial con los diputados,
muy probablemente todos ellos y ellas, subnormales mediocres, parásitos ladrones, moralista sin
razón, creyentes hasta el punto
de la idiotez en dios, Jesús el
Cristo, o alguna otra religión
pendenciara y anormal que les
impedirán valorar esto de manera
crítica y objetiva, aludiendo que
es inmoral, sin importar que tal
puede presentar una ventaja para
los niños, si es que de tal manera
se puede controlar el abuso
sexual en ellos.
Aprovecho la ocasión para
criticar la forma actual de elegir
diputados y presidentes. El
control de un país no es el
control de una empresa, es
ridículo que tanto presidentes
como diputados, ­Fotógrafo­Autor: Desconocido/Acervo: DeepWeb­

en su mayoría sean educados universitariamente


en cuestiones financieras. Dirigir un país necesita mucho más que saber hacer cuentas (que
son importantes, pero para eso están los encargados económicos), sino que se necesitan
individuos preparados en temas antropológicos; que entiendan el comportamiento humano, que
comprendan el por qué las masas actúan de tal o cual manera ante determinados sucesos. Se
necesitan personas con un criterio mucho más visionario y realista que la comprensión del
mundo a través de la física, la química y la astronomía pueden dar. Se necesitan individuos con
este tipo de conocimientos para dirigir naciones, no mediocres contadores que tienen la mente
llena de caca y avaricia. ¿Curioso que en la historia humana los presidentes o políticos con este
tipo de conocimientos siempre han sido asesinados, no?, ¿por qué será?
En segundo término, se necesitaría hacer una campaña muy intensa para concientizar a la
sociedad en general, igual de estúpida y ridícula que los diputados, y hacer de este tema un
punto de debate racional y lógico, donde finalmente se logre hacer entender a las mazas que el
actuar como una turba iracunda poco y nada ayudará al problema. Muchos están en contra de
la pedofilia, pero nadie quiere pensar en una solución práctica y efectiva para ello, haciendo que
la crítica sea fácil, pero a la hora de actuar no son capaces de hacer nada, sin mencionar la
apatía del estado para buscar una solución más efectiva que arrestar individuos aislados, y que
dejo bien en claro, gran
diferencia hay entre arrestar
a un pederasta de primer
nivel o incluso segundo, que
a un pedófilo.
Tomando todo esto en
cuenta, es imperativo crear
programas que impartan la
justicia necesaria a cada
individuo, dependiendo de
sus acciones ante los
menores. A partir de esto,
podría intentarse crear
programas para los pedófilos
de primer nivel,
permitiéndoles que
desahoguen sus fantasías y
al mismo tiempo poniéndole
los límites para que no pasen
al terreno de lo real.
Legalmente, mientras no abusen ­Fotógrafo­Autores: Desconocido/Acervo: DeepWeb­

de un menor, no habría motivo para arrestarle.


Después tenemos a los pedófilos de segundo nivel, que son los que tienen encuentros con
menores, ya sea manoseo o algún tipo de contacto sexual. En este caso, que estaríamos
hablando de personas que en ningún momento buscaban hacerle un daño al menor, pero que
claramente en determinado momento pierden la conciencia del daño psicológico que les pueden
causar a los mismos al mantener un encuentro sexual con ellos, pese a que este no sea
violento, son los que presentan una amplia capacidad de ser reintegrados en la sociedad si se
les encaminara con programas donde se les insta a razonar el daño que le causan a un menor al
abusar sexualmente de ellos. Aunque es poco probable que estos pedófilos de segundo nivel
puedan reprimir su atracción y deseo sexual hacia los niños, ¿no representaría el que puedan
desahogar su fantasía con material porno un escape que los alejaría de los menores reales, y
más si dicho material posee leyendas como las expuestas líneas arriba (imaginar y pensar es tu
derecho, no tener contacto físico con menores es tu obligación)?. Estos tipos de individuos, en
vez de ir dos, tres o seis años a la cárcel, ¿no valdría más que fueran integrados a programas
de rehabilitación y concientización para pedófilos?. Un programa intenso enfocado en hacer
tomar conciencia al individuo de los daños que le causa a esa/e menor/es que dice amar? ¿No
representaría esto una opción más alta de que, al ser reintegrado a la sociedad presente menor
oportunidad de que caiga una vez más al acercamiento sexual con niños? Estos individuos
podrían tener derecho a libertad condicional mientras cumplen su condena, siendo seguidos por
rastreadores GPS y limitado a cierta área de movilidad en la ciudad, dependiendo de su
comportamiento, cooperación y evaluación psicológica.
Después tenemos a los pedófilos de tercer nivel, que por caer en prácticas ilegales, como el
obtener niños a través de prostíbulos, o comprando sus servicios sexuales de una u otra
manera, ¿no valdría integrarlos a programa de rehabilitación, pero dentro de la cárcel, mientras
cumple su condena, sin derecho a libertad condicional?.
Y por último, en el caso de los
pederastas, en sus tres niveles, ¿no
valdría la pena integrarlos a un programa
de ayuda, que, dependiendo del
individuo, sea enfocado no solo a la
parafilia pedófila, sino que también a las
diferentes parafilias y traumas que
pueda tener, representando esto una
evaluación que, después de los años de
condena que pase en la cárcel
dependiendo del abuso sexual que
cometió (pago por sexo con infantes,
violación premeditada, violencia física
hacia el menor, o violación y asesinato,
explotación sexual hacia el menor, sea
prostituyendo o vendiendo fotografías y
videos de los mismos), y después de la
mencionada evaluación, indique al
estado si es propio que el individuo
­Fotógrafo­Autores: Desconocido/Acervo: DeepWeb­ salga libre, amerita mayor tiempo de
tratamiento, o puede salir libre con un
rastreador electrónico y sería prudente limitarlo de áreas escolares o parques.
Como se puede ver, la pedofilia es un tema complejo con diversas variantes que pueden hacer
que las posturas sean muchas, y todas válidas, pero lo que no hay que perder de vista es la
seguridad de los menores, siendo así ¿puede la regularización de materiales pedófilos, más no la
legalización consensual de sexo con menores, encaminados por un parte psicológico, mantener
al individuo pedófilo en el terreno imaginativo, y no real, representando una disminución en los
abusos a menores?, ¿puede esto incluso, detectar posibles individuos que están pensando tener
acercamientos sexuales y evitar que tales acontecimientos ocurran, encaminándolos
correctamente?, La moneda está en el aire, está claro que habría que afinar cientos de detalles
pero, ¿no valdría la pena intentarlo?
Para ir terminado este apartado, pasemos finalmente a la efebofilia en preadolescentes y
adolescentes, es decir, individuos de once o doce años en adelante; hasta los dieciocho.
Es justamente aquí donde entramos a un terreno completamente diferente, donde la inmadurez
del preadolescente o su madurez, se entremezclarán en una linea delgada que hará que el tema
se torne complicado.
Para empezar, poco importa lo que usted, si es padre o madre, pueda creer acerca de que su
hija o hijo, sería incapaz de cometer acciones de carácter sexual porque ella o él, con sus once,
doce, trece, catorce, quince, dieciséis o diecisiete años es incapaz de hacer cosas así. Eso es
una falacia estúpida sin mayor sentido, un preadolescente u adolescente de las edades
mencionadas, ya presentarán una clara conciencia sexual, inquietudes mucho más profundas
que definirán su preferencia y deseos de placer sexual como cualquier ser humano. Esto debido
a que biológica y evolutivamente, el cuerpo de ella y él ya esta preparándose para el encuentro
sexual o estará preparado para el mismo. Igualmente, tanto en ellos/ellas psicológicamente la
preparación y madurez comenzará a ganar terreno paulatinamente.
Para ir comprendiendo mejor este punto, veamos una secuencia de imágenes y luego
analicemos las mismas. Vea con cuidado cada una de ellas:
    
                                                   

                                                

 ­Fotos:Autofotogrfías del individuo presentado/Acervo: DeepWeb­

La siguiente secuencia presentada, contienen las imágenes tal cual las encontré, no omitiendo
ninguna, por la siguiente razón: Presentar diez imágenes sacadas por la misma persona que las
tomó, que es una preadolescente de once o doce años aproximadamente. Después de la primer
imagen, que es tomada en un exterior, el resto se presentan en un ambiente que, por deducción
es el cuarto del individuo estudiado. La segunda imagen nos permite ver claramente modulares
y placares tanto de ropas como de libros, la jaula de un pájaro en la superficie superior
izquierda, al parecer vacía, que pudo pertenecer a una mascota. En el fondo, a mano derecha y
reclinada en una silla, se observa una guitarra, probablemente el instrumento que el individuo en
si practique y toque. Así también se puede observar la ropa de la susodicha en el piso, y en el
fondo, en el modular azul adornos de clara preferencia femenina que nos dan la pauta de que el
cuarto efectivamente pertenece a una adolescente que, comienza a entremezclar su habitación
entre rasgos infantiles y adultos. Igualmente se observa un globo terráqueo, y en le margen
izquierdo, a un costado del individuo, una estantería de libros.
Todo esto, en primera mano, nos permite analizar que efectivamente la habitación presentada
en la imagen, concuerda con una habitación real, descartando que la misma pueda ser un
montaje, y que la preadolescente que aparece en la secuencia de imágenes esté siendo obligada
a modelar para una cámara.
Posteriormente el resto de la secuencia fotográfica nos presenta la cama del sujeto, junto con
un pequeño modular y más efectos personales de la misma.
En conclusión las posibilidades de que dicho ambiente sea fingido, aunque puede ser, son bajas,
presentando todos los patrones de una habitación normal de una adolescente promedio, en este
caso, y por lo que se deduce, madura, puesto que los detalles infantiles son pocos.
Una vez analizado el entorno, analicemos al sujeto. Se nos presenta, como ya se dijo a un
individuo de sexo femenino que probablemente ronde entre los once o doce años, físicamente
saludable y en aparente estado de salud bueno, gozando de la vitalidad normal en una
preadolescente de dicha edad.
Conforme vemos las secuencias fotográficas podemos analizar que la intención de dichas
fotografías, por parte del sujeto son de una clara tendencia erótica con un narcisismo o
exaltación en los niveles normales de autoaseptación física, es decir, el individuo se sabe y se
siente bella y atractiva, por lo que toma las fotografías en actitudes, gestos y posturas que
exaltan dicho sentimiento.
Se deduce también que, en el momento en que las fotografías fueron tomadas no había nadie
presente en la habitación, puesto que la naturalidad mostrada por el individuo es altamente
creíble, confirmando que se trata de auto fotos la última fotografía de la secuencia, en la que el
individuo se saca una foto a si misma sosteniendo el aparato fotográfico.
Concluimos entonces que, cuando menos en ese momento no hubo presión ni sometimiento
para que las fotografías fueran realizadas, pero, ¿pudo ser el individuo coaccionado con
anterioridad? La respuesta es un probable no, ya que, en toda la secuencia fotográfica el
individuo se esfuerza y demuestra el deseo de sacar buenas fotos, no mostrándose cohibida,
situación que, de haber estado obligada a sacarse fotografías desnuda por coacción, no
mostraría todo el perfil presentado en las mismas, sino que sería apagado, simple, y con poco
entusiasmo en la mirada, gestos y posturas presentadas.
Así también surge un nuevo cuestionamiento: ¿el actuar de esta menor de edad se debe a su
propio proceder?, ¿pudo estar influenciada?, ¿pudo tener abusos sexuales en su infancia o las
fotos las realizó por puro gusto y conciente de la excitación que causaría en el receptor, sin
que en su infancia o en su edad actual haya sufrido abuso sexual?, ¿que probabilidades hay de
que el receptor sea un preadolescente, adolescente o adulto?, ¿qué tanta influencia psicológica
tuvo el receptor para que el individuo se tomara las fotos?, ¿podemos hablar de presión
psicológica o se dio en un medio sano?, ¿conocerá el individuo físicamente al receptor o solo
por internet?
Descartar algunos cuestionamientos y tomar a otros como verdades sería estúpido, porque la
realidad de los hechos es que todas las opciones están presentes en el tablero de juego, y
todas, con combinaciones variadas y amplias pueden darse, y pese a que este autor desconoce
la realidad del individuo presentado, lo que se deduce con certeza casi absoluta es que las
fotografías tomadas por si mismas, fueron completamente voluntarias, no presentando indicio
alguno de que fuera obligada a hacerlo, y por la presencia que impone el individuo
autofotografiado, se razona que posee una madurez parcial, que se reafirma por el entorno de la
habitación, que posee un ochenta porciento de probabilidad de que sea la habitación particular
del individuo, y que a su vez demuestra que el individuo es completamente conciente de lo que
implica tomarse las fotografías, y lo que implicará dárselas al receptor. Si el individuo presenta
a su edad una madurez completa para entablar una relación que llegue a un encuentro sexual,
sea con un varón de su edad o mayor, dependerá de su propia madurez, y esta estará
condicionada a su vez a cada individuo en particular, por lo que podemos concluir que,
preadolescentes y adolescentes, varones o mujeres por igual, presentarán una cierta madurez
referente a su sexualidad, que puede ser reflejada de muchas maneras. Por ejemplo, ¿pueden
representar estas autofotografías una madurez sexual parcial, en la que el individuo satisface
parte de su inquietud sexual, con la dosis natural de narcisismo con este tipo de acciones?,
¿puede esta menor, entonces, presentar una madurez a su desnudez, su propio erotismo, y el
erotismo que puede causar en algunos individuos, pero no por eso una madurez sexual
completa?
A pensar de este autor la respuesta sería “si”. No precisamente tener una madurez de este
tipo significa que el individuo presente una madurez sexual para mantener un contacto íntimo
con otra persona, ni su inversa, sino que, se presenta como un aspecto gradual que, una vez
más, dependiendo del individuo, estará condicionado a su propia madurez, misma que estará
limitada por los aspectos sociales, económicos, religiosos y educativos que tenga. Así por
ejemplo lo que para el individuo presentado en la secuencia fotográfica es algo que no le resulta
psicológicamente fuerte, para otra menor de su misma edad le resultaría algo bastante fuerte e
incluso traumático. Ante este panorama, el terreno se torna más enmarañado. Veamos otros
ejemplos:
 ­Las últimas cuatro imágenes presentadas son de: Cámara Web/Acervo: DeepWeb­

Al analizar estas imágenes, de preadolescentes y adolescentes de doce, trece y quince años


respectivamente, podemos comenzar a dilucidar las mismas conclusiones que con la tira de
fotografías anteriores, puestos que todas salen aparentemente es sus propias habitaciones, no
están coaccionadas y muestran una clara conciencia de saber que están excitando sexualmente
a alguien más del otro lado de la WebCam, sin importar que se trate de un individuo de su
misma edad, o mayor.
-¿Pero entonces este tipo de comportamiento se debe a un fallo en la sociedad, a pocos
valores morales, y sólo son mujeres las que hacen esto o también los varones?
-Excelente pregunta. Verás, no se trata de pérdida de valores morales, se trata de un
comportamiento natural y normal, comportamiento que fue reprimido por las religiones, en caso
de las sociedades occidentales por la Católica o la Protestante. Para que entiendas de manera
práctica, en esta época la libertad, la educación y las sociedades legalmente establecidas,
donde los ideales religiosos (por ahora), no están por encima de la ley y la libertades de los
individuos, ha permitido, no que la gente sea inmoral, sino que la gente haga lo que es natural
con su biología sexual, y en esta época, las computadoras con conexión a internet están
permitiendo un contacto social y cultural que está desmoronando la antigua forma del pensar
humano; cuando un individuo pensaba que él o ella eran los únicos que sentían excitación
sexual, y la regla era que eso era malo, callaban y reprimían ese sentir sexual, ahora, con
internet, con la libertad de viajar por el mundo (física o electrónicamente), nos estamos dando
cuenta que los placeres, los anhelos, los deseos, las preferencias sexuales, etc, son muy
iguales a la de nuestros compañeros y compañeras, que lejos de ser anormal son naturales.
Los adolescentes que se toparon con padres aún atrapados entre la libertad laica y la opresión
psicológica religiosa moralista sin sentido, se están dando cuenta por sí mismos que sentir
deseos sexuales a su edad no es malo sino que es natural, al ver que chicas y chicos de sus
mismas edades también lo sienten. De igual manera se está cultivando un sentimiento de
respeto hacia la diversidad de preferencias sexuales. Claro que aún quedan los que están
atrapados en las garras pendencieras de la religión y su moral retorcida y degenerada, pero aún
así no escapan a sus deseos y emociones, viven acomplejados y traumatizados con el
conflicto interno del pecado. Una pena desperdiciar una vida de manera tan ridícula y patética.
-¿Pero eso no sería preocupante?, es decir, ¿qué adolescentes en vez de ser recatados como
antes estén ya pensando en sexo?
-Bueno, es que aquí nos estamos enfrentando a choques generacionales a nivel
ideológico y de contexto histórico. Antes, los preadolescentes y adolescentes sentían deseos,
pero los miedos que la religión, con la amenaza del infierno, la condena eterna, etc imponía,
hacía que los individuos estuvieran en una constante lucha con su sexualidad para reprimirla.
Hoy en día, como tal maldad psicológica, ya no es tan habitual, los individuos florecen. El
problema que enfrentan, entonces, hoy por hoy, no se debe a su sexualidad, sino a la
inmadurez de sus padres y la sociedad en general, que ideológicamente menos consiente de la
libertad mental que sus hijos están adquiriendo, a través del internet, que les permite conocer
ideas y esquemas de vida que antes solo en ciertos ambientes universitarios se conocían,
ahora son más abiertos y más consientes a ellos, encontrando el conflicto en sus padres, que
en un esquema intelectual inferior y retrógrado, imponen referencias morales que muchas
veces pertenecen a siglos muy pasados. Si estos individuos tuvieran, lejos de una reprimenda
por su sexualidad, una charla directa, realista y que demarcara las responsabilidades y riesgos
que hay al iniciar su vida sexual, sea hombre o mujer, otra sería la humanidad hoy en día.
Referente a quienes son copartícipes en este tipo de prácticas de jugar con su cuerpo
eróticamente por internet, lo son tanto preadolescentes o adolescentes hombres como
mujeres por igual.
Razonamos entonces, que lejos de ser una conducta anormal e inmoral, es una conducta
completamente esperada por parte de preadolescentes y adolescentes, que valiéndose de la
tecnología, la libertad (aunque muchos de estos individuos hacen esto a escondidas de sus
padres por miedo a reprimendas), y un sin fin de contextos que hacen que sea posible, es
retratado como inmoral por personas que generacionalmente no vivieron todo esta explosión de
tecnología, conocimientos, sexualidad menos reprimida, etc, que estos preadolescentes y
adolescentes están viviendo.
Tenemos entonces que esta ya es una realidad y lo chocante (como siempre ha sido la realidad
para las mentes mediocres y patéticas), en las masas es justamente afrontarla. Veamos esto de
manera un poco más profunda. El estilo de vida de las sociedades occidentales no solo está
basado en la ciencia y el progreso, no cuando menos en lo ético y moral, sino que basa este
tipo de aspectos en un esquema religioso,
mismo que ha perdido poder gradualmente
desde el renacimiento italiano, no así, aún
conserva mucho hoy en día de sus
moralismos.
En este tipo de sociedades, entonces,
hablemos de Europa, América Latina o
Estados Unidos por igual, centraron sus
estilos de vida es una sociedad organizada,
basadas en la ciencia, pero con el
moralismo religioso de siempre, siendo así,
en un aspecto netamente sexual, la mezcla
y la fusión entre los individuos que
lograron superar el moralismo ridículo de
las religiones y alcanzaron una moral más
realista, basada en la realidad del mundo,
con los que no lo lograron, aún es grande,
por lo tanto, en los aspectos sexuales, los ­Fotógrafo: Desconocido/Acervo: DeepWeb­

choques de moralidad aún son enormes, pero,


centrándonos en este tema en particular, es decir,
pedofilia, el choque es mucho más contrastante; para decirlo de otra manera, a ninguna madre o
padre le gustaría pensar que su hija o hijo de doce, trece o más años se desnuda por WebCam,
se masturba, practica sexo oral con su novio/a, o incluso se involucren con adultos de
considerable mayoría de edad, pero de lo que a una madre o un padre les gustaría a la realidad
hay un gran trecho, puesto que les guste o no, hoy en día, cada vez son más los
preadolescentes y adolescentes que incurren en este tipo de prácticas por internet, o que
inician una vida sexual a edades de los doce o trece en adelante.
-¿Y a dónde quieres llegar, a que esto se permita en las sociedades?
-No del todo, es decir, en este tema hay que tener mucho cuidado de no caer en la ridiculez de
un liberalismo irresponsable, como el del Islam, que condena la educación, condena a la gente
que no cree en el degenerado de Muhammad y Alá, condena los insultos o críticas al Corán,
condena la libertad sexual de la mujer, en fin, hace del mundo una condena a todo lo que se
puede hacer en él, pero permite el abuso sexual en niñas recién nacidas en adelante, siempre y
cuando solo se cometa sodomía con ellas. Si me pregunta, yo diría que las religiones son
contranatura por Axioma; lo natural y normal lo toman cono antinatural y poco ético, y lo
realmente poco ético y anormal lo hacen normal; son individuos con serios problemas par
poder interactuar con el mundo real, con complejos, traumas y obsesiones que me hacen
preguntar por qué no están siendo atendidos por psicólogos.
Con esta idea en mente, legalmente sin duda hay que comenzar a hacer cambios ante estas
situaciones, de manera controlada, lógica y racional, ya que una vez más, nos estamos
encontrando con aquello que las religiones nos habían quitado con su moralina ridícula, y me
refiero a nuestra sexualidad en la preadolescencia y adolescencia, esa que, desde que la Iglesia
Católica Apostólica Romana tomó el control moral y psicológico de la gente, le negó a la
humanidad, e incluso a las personas adultas, su derecho a la sexualidad, y que ahora el ser
humano está reencontrando, y que obviamente, en éste momento de la historia, representa un
choque con los individuos retrógrados que creen que este tipo de placer o no se debe de sentir,
o se los niegan a los preadolescentes o adolescentes por el simple hecho de ser eso,
preadolescentes o adolescentes. ¿Con qué derecho un individuo le niega el placer de su propio
cuerpo a otro, cuando, para variar ya estamos hablando de individuos que razonan plenamente
por sí mismos y que pueden comenzar a disfrutar de su sexualidad, ya sea por medio de la
masturbación, o la interacción física con otra persona, dependiendo siempre de la madurez del
individuo?
En criterio de este autor, no hay derecho
a privar a un preadolescente u
adolescente a su propio goce sexual, eso
sería inhumano, sino que tan repugnante
como cuando un enfermo religioso priva a
una mujer de su clítoris por medio de la
ablación, o hace eunuco a un varón.
Entonces, ¿es viable como algunos
proponen legalizar la edad de
consentimiento sexual a partir de los
doce años, o como en algunos países ya
lo es?
La respuesta es un “si”, pero que
conlleva a la sociedad una
responsabilidad que la mayoría de los
estados y sus ciudadanos no está
preparado para poder sobrellevar.
                                                  ­Fotógrafo: Desconocido/Acervo: DeepWeb­
Veamos esto con más detalle. Tenemos que, para
legalizar la sexualidad como edad de consentimiento
a los doces años o cualquier edad que sea superior
a esta, no se debe de pensar que todo varón o
mujer de esa edad en adelante ya están
psicológicamente maduros para tener una relación,
ya sea con individuos de su edad o mayores, de
ámbito sexual, sino que todo lo contrario, muchos
de ellos solo sentirán curiosidad y deseos de
entender más acerca del tema, y otros tantos, un
poco más maduros, podrán llegar a terrenos más
explícitos, como los casos que vimos donde se
toman fotografías en posturas provocativas
sexualmente, o llegan a tener sesiones de chat para
masturbarse, o igualmente acercamientos ­Fotógrafo: Desconocido/Acervo: DeepWeb­

sexuales con individuos de su edad o más grandes, como


tocamientos, sexo oral, y en último caso, penetración anal o vaginal exclusivamente en
individuos de sexo femenino este último.
Con este panorama, hay que entender que, ya sea que un preadolescente u adolescente quiera
mantener este tipo de acercamiento con hombres o mujeres de su edad, o mucho más grandes,
si así lo desean hacer, lo harán, puesto que si su madurez se los permiten, no habrá nada que
los o las limite. Ahora bien, en este aspecto hay que entender lo primordial que es haber
educado a los niños acerca de la sexualidad de buena manera, con el único fin de que, a la edad
de llegar a la adolescencia, no sean timados o engañados con el afán de obtener un encuentro
sexual, no digamos solo con un adulto, sino que también con adolescentes de su misma edad.
A este problema, y debido al pensar religioso, la humanidad optó como mejor excusa para no
hablar de este tema, el decir que las mujeres tenían que mantenerse castas hasta el
matrimonio, de lo contrario eran unas cualquiera, unas putas que no valían la pena, y como
buena sociedad machista, el hombre contrariamente todo un don Juan, un campeón sexual que
sí podía acostarse con muchas mujeres. Con esta línea ridícula definida subconcientemente por
la sociedad supuestamente moralista, aunque yo diría únicamente machista, a las mujeres,
desde su adolescencia se les negó su sexualidad, haciéndolas mentalmente sumisas y poco
seguras en su vida sexual, de tal manera que los padres, creyendo por ignorancia que hacían lo
correcto, guiaban a sus hijas por el camino puritano de su sexualidad, y mezclado aún con el
estigma de la virginidad, que para estas sociedades “cristianas”es un equivalente de: tener el
virgo en el matrimonio es igual a buena mujer, no tenerlo, es ser una puta cualquiera, situación
que se está comenzando a revertir pero a paso realmente lento, por lo que, por mucho tiempo
la reprimenda sexual en las mujeres, y en menor medida en los hombres, ha sido enorme.
Hoy en día, con esta era de tecnología y libertad, las cosas están cambiando, y tanto las
mujeres son más afines con su sexualidad, como los hombres, pero esto, como bien dije, tiene
varias implicaciones, pues muchas preadolescentes y adolescentes pueden basar esta afinidad
con su sexualidad a temprana edad (posar en posturas sexualmente sugerentes, o incluso
desnudas), debido a que, en su despertar sexual, siguen modelos y ejemplos que la sociedad
impone. Por ejemplo, la forma de vestir de una actriz, o la de un cantante, o las imágenes
promocionales de las mismas. En este contexto, muchas chicas de doce años o más, basan su
apariencia física en modelos establecidos, haciendo que nazca una fusión entre la inmadurez
sexual, la búsqueda propia de una personalidad, y la mediana madurez sexual, que como
resultado puede dar lo antes descrito: chicas y chicos que se toman fotografías en posturas de
carácter sexual o erótico, más que por plena madurez sexual, como un medio para ser parte de
la sociedad, encajar y parecerse más a los modelos de individuo que quieren emular y ser.

No obstante, por supuesto que está la


contraparte, es decir, individuos que a
corta edad, tienen una confianza y
personalidad abrumadoras que les
permite hacer este tipo de acciones, no
por seguir una línea ya trazada, sino que
conscientes de su sexualidad, lo hacen,
llegando incluso a buscar los encuentros
sexuales a edades tan cortas como los
doce, o trece años. Cabe mencionar, que
si bien los factores socioeconómicos
son importantes, este tipo de madurez
se presenta en toda clase de
­Fotógrafo: Desconocido/Acervo: DeepWeb­ sociedades, no teniendo nada que ver
el nivel educativo, o económico. En otras palabras, hombres y mujeres por igual, sin importar su
educación o riquezas materiales, pueden presentar una madurez sexual que tendrá más que ver
con el individuo en si, y su psique, que en su contexto social, aunque claro que este influye.
Regresando entonces al tema de hacer legal o no la edad de consentimiento sexual los doce
años, tanto en hombres como en mujeres, la mejor respuesta que a este autor se le ocurre, es
que sería un “si” con muchos puntos legales de por medio, es decir: hacer legal que un hombre
de cuarenta años esté conquistando a una preadolescente de doce años, no solo sería ridículo,
sino que pocos padres permitirían que tal acción ocurriera, importando poco lo que el estado
pueda decir. Con esto quiero decir, que valdría la pena legalizar la sexualidad en adolescentes
enfocados más en ellos mismos que en preadolescentes/adolescentes-adultos mayores (treinta
años en adelante). Esto por lo siguiente. Para que un preadolescente, sea mujer u hombre,
quiera tener sexo con un adulto, aunque los casos se pueden dar, tenderán a ser mínimos, y un
poco más común, si ya hablamos de adolescentes de dieciséis años en adelante, que podrán
sentir atracción por individuos de dieciocho hasta los veinticinco o veintiséis, siendo menos
común por personas de mayor edad.
Sería prudente, entonces, que el estado prevea este tipo de situaciones y dependiendo del
contexto se actúe justamente. Para empezar, si no hay violación, es decir sometimiento de un
individuo al otro, ya sea por la fuerza, la coacción psicológica o alguna droga que merme los
sentidos del individuo, dejándolo/a vulnerable, y el consentimiento del encuentro sexual es
plenamente consiente por parte de los dos individuos, ¿con qué derecho se arresta a uno de los
individuos, en estos casos al de mayor edad? Este autor no encuentra una respuesta
lógicamente razonable, porque si hablamos de la clásica respuesta apegada a la moralidad y al
hecho de que “es una niña” o “aún es un niño”, caemos en un error, es una o un
preadolescente o adolescente, y si ese adolescente decidió mantener relaciones sexuales con
una persona de su edad, o mayor, el único
fallo que yo puedo encontrar sería en una
mala educación sexual, culpa entonces de la
sociedad, el sistema educativo y los padres
del individuo, pero si aún con buena
educación sexual el menor desea tener un
encuentro sexual con una persona, ¿es
suficiente arrestar a un adulto por cargos
de inmoralidad, porque según, no es legal
tener sexo con una persona menor de
dieciocho? Con todo respeto, pero, hay
mujeres u hombres que con veinte años aún
no están preparados para tener relaciones
sexuales, que son completamente
inmaduros, irresponsables y en el peor de los casos traen Fotógrafo: Desconocido/Acervo: DeepWeb­

hijos al mundo para ser tan amorales con ellos como lo son consigo mismos. No veo que se
arreste a esa gente por inmadura e irresponsable, poco moral, ¿por qué entonces a personas
que si no comenten ningún delito físico o psicológico contra otra persona, sino que hay un
encuentro sexual aceptado por las dos partes, si son arrestados?, ¿qué hay de esos casos,
donde hombres de veintidós o veintitrés años están pagando una condena de diez años de
cárcel porque un día se fueron a un antro o un bar, conocieron a una mujer, se acostaron con
ella por deseos de ambos, sin fuerza o coacción de ninguna parte, y resultó que ella era menor
de edad, y los padres de ella, escandalizados culpan al hombre de la sexualidad de su hija,
acusándolo de violador, y el estado, mediocre y presto a impartir injusticia por doquier, arresta
a personas que quizá consiente jamás habrían tenido sexo con una adolescente, o quizá si,
quien sabe, pero aún así no hubo violación alguna.
El punto a destacar aquí es que hay que comenzar, nos guste o no, a quitarnos de la mente
que todos los preadolescentes y adolescentes están en una edad de idiotez perpetua, claro que
hay sus casos, pero esos, en la mayoría de las veces siguen siendo idiotas en su vida adulta por
igual, por ende, sería más que prudente que el estado
regulara una edad de consentimiento sexual, no se si a los
doce, trece, catorce o quince, que cada país analice este
tema con expertos en los mismos, con su sociedad, y decida.
Pero lo que sí sé, es que es más que necesario hacerlo, y
con ello, dependiendo de la situación, encarcelar a un hombre
o una mujer adultos por contacto sexual con un “menor”.
Estos parámetros serían:
-Obtención del acto sexual por violación, que tendrían como
subíndices, uso de la fuerza, uso de estupefacientes, y uso
de amenazas y presión psicológica. Este tipo de acción
debería de ser penada con cárcel.
-Obtención del placer sexual a través del engaño, es decir un
hombre o una mujer que intente ganarse el afecto de el o la
adolescente por medio de regalos materiales de cualquier
clase, con el único fin de obtener un goce sexual. ­Fotógrafo: Desconocido/Acervo: DeepWeb­

Este tipo de acciones ameritarían cárcel.


-Individuos, hombre o mujer por igual, que seduzca a diversos adolescentes con fines de
obtención sexual. En otras palabras, personas que tengan diversas parejas sexuales y que la
mayoría, o todas, sean individuos adolescentes, donde queda claro que el único fin del individuo
es tener goce sexual utilizando “mañas” varias para conseguir la aprobación de él o la
adolescente en el terreno sexual. Dejando en claro que su único interés es únicamente sexual,
y no sentimental, muy ligado con el comportamiento de los pederastas. Este tipo de acción
debería de ser penado.
-Individuos que, aprovechándose de la “legalidad” que una ley como estas podría darle,
hostigue o insista en una relación con un adolescente, a pesar de la negativa del mismo, ya sea
que la insistencia sea de forma verbal, por medios electrónicos (correo electrónico, mensajes
celular o llamados, chat o alguna red social), o con el envío de regalos, como flores, etc, que no
sean bienvenidas por el adolescente cortejado, y la insistencia en el individuo sea continua. La
pena imputada debería ser prohibición a acercarse a la persona en un área determinada por un
jurado. En caso de desacatar la restricción, pena de cárcel.
Como se puede ver, el legaliza una edad consensual de sexo menor a la hoy vigente en la
mayoría de los países, que sería dieciocho años, no implica que un hombre de cuarenta años
pueda cortejar libremente a un/a preadolescente o adolescente, sino que, en determinados
casos, adolescentes que así lo deseen podrían tener contacto sexual y sentimental con
individuos de su misma edad o un tanto más mayores que ellos/as en un margen de ley que, si
se da naturalmente y voluntariamente, no implique pena de cárcel a personas que no
precisamente son pedófilos, y que, siéndolo o no, no
lastimarían a una persona, ni utilizarían la violencia
física o el engaño, para obtener sexo, y que el marco
de edades no permita contrastes realmente
exagerados entre los individuos.
En todo este mar de ideas, es necesario resaltar una
vez más, la importancia de la educación sexual en los
niños desde edades tempranas, una realmente buena,
efectiva y que lejos de enseñarles únicamente la
reproducción biológica, les enseñe lo que son las
relaciones humanas, tanto de convivencia, como
sexuales. Con una base sólida en esta materia, cuando
un ser humano llega a la adolescencia tendrá bases
mucho más firmes y realistas para tomar decisiones de
carácter sexual, sea que desee iniciar algo con un
­Fotógrafo: Autofoto/Acervo: DeepWeb­ chico o chica de su edad, o desee hacerlo con un
individuo de edad más madura, esto, aplicando la libertad de elección sexual, obviamente; es
decir, ser heterosexual, gay o bisexual.
Por último, está la importancia de la madurez de los padres en el terreno mental y sexual, que
lejos de actuar como puritanos enardecidos, puedan sentase con sus hijas o hijos y
aconsejarles las ventajas de salir con un individuo mayor que ella/él o sus desventajas.
Igualmente servirían como intermediarios que podría poner límites, si el o la persona que desea
conquistar a su hijo o hija resulta ser un individuo de cincuenta años, intentando conquistar a
una preadolescente de trece o catorce. Estos límites éticos, deberían entonces estar sujetos a
la voluntad de la familia de la o el menor, junto con él, para determinar hasta que edad un
pretendiente puede conquistar a su hijo/ja.
Como se puede ver, la solución a este tipo de conflicto “ético”, probablemente no se
encuentre en una prohibición semejante a una caza de brujas, donde los individuos, todos por
igual son arrestados, vituperados y prácticamente exiliados de la sociedad, sino que, a cada uno
de ellos, y conforme su actuar, una acción legal justa, racional y lógica, ya que, dudo mucho
que, si se legaliza la edad de consentimiento sexual a una menor, las cosas cambien
relativamente en un marco social real, es decir: adolescentes teniendo relaciones con personas
de hasta veinticinco o treinta años, es algo que hoy por hoy se da, no de manera común, pero
se da. Lo interesante del cambio en la edad de consentimiento radicaría en que, las personas
que así lo quieran hacer, que lo hagan, manteniendo, como ya se dejó asentado, un marco legal
que no permita que pederastas o proxenetas abusen de la menor, pero, si se trata de un caso
de genuina atracción y amor, ¿por qué hacer ilegal tal acción?; en definitiva, es completamente
nulo y casi imposible que “el sueño pedófilo”, de hacer que hombres mayores tengan campo
abierto para tener sexo con menores de edad preadolescentes u adolescentes, se haga realidad,
y en dado caso, no es lo que se propone en este libro, sino que simplemente dar una idea
referente a lo que sería un poco más lógico que ocurriera con la sexualidad en preadolescentes
y adolescentes en contacto con “adultos”, ya que tal interacción se da, pese a que en muchos
lugares es ilegal, ocurre; entonces, ¿no vale más concientizar a los adolescentes con una buena
educación sexual?, ¿no sería más sano para ellos hablarle de su sexualidad, de su libertad de
experimentar con su cuerpo, y de que, como adolescentes que ya son, tiene total derecho de
su cuerpo en un aspecto sexual, pero que, vale la pena prestar atención en que momento de
sus vidas desean iniciar su sexualidad con otro individuo y los pro y contras de hacerlo a esas
posibles edades, y con individuos mayores o de igual edad?
Para ir concluyendo con esta idea, es preciso que en estos
temas, la sociedad en general, junto con sus gobiernos, se
haga mucho más madura, deje de lado los prejuicios
mojigatos y ridículos del cristianismo y religiones
pendencieras (lo sé, casi una utopía de mi parte), y se
apeguen más a la realidad de las cosas que a fantasías que
les fue implantada como regla moral. De esta manera, los que
saldrían mucho más beneficiados serían las generaciones
futuras, más consientes de la realidad, situación que les
permitirá razonar de manera más lógica el mundo en edades
como la preadolescencia y adolescencia, y como ya dejé
asentado, que así mismo cuenten con padres maduros que
les puedan orientar sin pena o prejuicios, aceptando que sus
hijos e hijas tiene sexualidad y que, por lo mismo, lo mejor
para ellos, lejos de reprimirla es aconsejarles las opciones
que pueden tener, dependiendo del panorama que cada
individuo en particular posea.

­Fotógrafo: Desconocido/Acervo: DeepWeb­
Otro punto en particular que no me gustaría pasar por alto, y que a mi criterio debería de ser
estudiado con mayor ahínco y determinación, son los individuos que se pueden clasificar en
pedófilos de segundo nivel, pero que mantiene relaciones con sus propios hijos.
Este tema en particular me
llama mucho la atención,
porque, biológicamente, no es
un instinto natural el
acercarse sexualmente a sus
crías. Pondré un ejemplo:
Hace algún tiempo, leyendo
un libro de un prestigiado
zoólogo evolucionista, me
topé con una anécdota muy
interesante. Trataba de un
experimento con pichones,
cuyo proceder experimental
consistía en colocar a un
macho en una jaula con un
grupo de hembras de su
especie. ­Fotógrafo: Desconocido/Acervo: DeepWeb­

El chiste de dicho experimento estaba en que las hembras que se colocaban en la misma jaula
consistían en individuos sanguíneamente cercanos, desde hermanas a primas, primas segundas,
primas terceras y hembras que no tenían ninguna relación consanguínea con él.
Cuando el período de apareamiento llegó, tanto el macho, como las hembras que podríamos
considerar parientes, desde las hermanas, hasta las primas segundas y terceras, evitaron el
contacto sexual entre sí, mostrando el macho una clara preferencia por aparearse con las
hembras que no tenían relación consanguínea alguna con él. En este experimento, todos los
machos como las hembras mostraron el mismo comportamiento.
En otro experimento, relativamente igual, pero en el cual al macho se le colocaba con hembras
emparentadas sanguíneamente con él, es decir, hermanas, primas, primas segundas y terceras,
el resultado fue el siguiente. Algunos machos se aparearon y otros no, y los que se aparearon lo
hicieron con las hembras más distantes consanguíneamente hablando.
Experimentos como estos, nos demuestran que, biológicamente, el instinto evita el contacto
sexual con parientes, no por motivos morales, sino por motivos de ventaja evolutiva, ya que el
éxito de la replicación genética tiene más posibilidades cuando dos genes completamente
diferentes se encuentran y dan paso a un individuo completamente nuevo, con cualidades que
de ser genes iguales, por ejemplo de hermanos, se perderían.
Sin querer profundizar mucho en el tema de la genética, tenemos este tipo de pruebas en
pichones que demuestran que esta hipótesis se lleva a cabo en la vida biológica, pero ¿qué tan
común es en otras especies?, ¿qué tan común es en los mamíferos, en los homínidos, y en
especial en el ser humano?, ¿se han presentado datos de este tipo de comportamiento en
chimpancé y monos bonobos? Y la pregunta del millón: ¿con qué tanta frecuencia se da este
tipo de comportamientos en los seres humanos?
Aunque yo no puedo darle una respuesta 100% concreta, me inclino a pensar, debido a los
bastos casos de pedofilia en el mundo, que la respuesta puede ser bastante, y una vez más la
falta de datos limita a cualquiera, pero este tipo de
comportamiento tiene todas las características de ser
bastante común en los individuos que cometen pedofilia,
quedando a análisis, estudio y clasificación con que
tanta frecuencia el contacto sexual se da por parte de
los padres, los abuelos, los tíos, y los primos.
De igual manera no podemos dejar de lado que este
tipo de comportamientos, en los cuales individuos
emparentados sanguíneamente tiene contacto sexual
entre si, dicho proceder se puede ver en mayor medida
entre primos, ya sea en la infancia, como mero
instrumento para conocer las diferencias entre ellos, o
en la adolescencia de una manera más romántica, que
puede desencadenar en relaciones sexuales. Menos
común sería el caso entre hermanos o padres/madres e
hijos/hijas, pero tal comportamiento se da, entonces,
¿estamos afrontando casos de trastorno en los individuos ­Fotógrafo: Desconocido/Acervo: DeepWeb­    

o lejos de ser un trastorno es una preferencia?


El terreno se torna escabroso, porque, si analizamos, por poner un ejemplo a la civilización
egipcia, en la que, los casamientos entre familiares, y especialmente entre hermanos era algo
que se daba, podemos conjeturar que lejos estaban los trastornos psicológicos en estos
individuos, sino una ideología por la cual se casaban de dicha manera.
¿Podemos entonces, en estos casos de pedofilia padres-hijos, o familiares en general,
enfrentando más que un desorden una preferencia?, ¿podríamos decir que en este tipo de
comportamientos “la ley del más fuerte” aplica?, es decir, que los individuos adultos, por las
razones que sean, utilizan su superioridad en los menores para el encuentro sexual, no
necesariamente con violencia, pero sí una clara manipulación ventajosa.
¿Qué ocurre a nivel
neuronal en el cerebro de
pedófilos que mantienen
sexo con sus propios
hijos?, ¿hay alguna
anomalía?, ¿acaso los
niveles de paternidad y
maternidad, debido a una
exposición química
demasiado elevada, puede
ser la causante de este
“amor” desmesurado por
sus hijos?
Y por otro lado: ¿qué
ocurre con los niños que
mantienen relaciones
sexuales con sus padres?,
 ¿pueden en su

­Fotógrafo: Desconocido/Acervo: DeepWeb­                                                                                           adolescencia y vida adulta

desarrollar una madurez y


comportamientos sociales normales?, ¿se han dado casos de este tipo? Sopesando en una
balanza, ¿con qué frecuencia los niños o niñas que mantenían relaciones sexuales con sus
padres tuvieron algún conflicto psicológico por esta cuestión, y cuales no, en etapas de su
infancia, adolescencia y vida adulta?, ¿existen tales casos?, y de haberlos ¿son suficientes
como para encontrar un patrón común y finalmente poder sacar conclusiones apegadas a la
realidad?
La complejidad sin duda se torna realmente interesante de desenmarañar, y encontrarle la
lógica y solución a la misma, ya que, aunque estamos hablando de una sexualidad padre/madre-
hijos, situación que no es muy agradable de pensar para la mayoría de nosotros, las situaciones
en que esta sexualidad se da son muy variados, siendo semejante a la pedofilia que no incurre
en practicas sexuales con familiares. Me refiero a que, muchos de estos abusos se dan de
manera violenta, por parte de padres desamorados, algunos pueden incluso estar vinculados
con el alcoholismo o las drogas, otros simplemente con el sadismo, etc, pero otros individuos
son padres completamente amorosos, preocupados por el bienestar de sus hijos, su
alimentación, su educación, su desarrollo social, etc, poniéndole un condimento a este platillo
que realmente obliga a detenerse y analizarlo a mayor profundidad.
¿Es ético o no? Legalmente, ¿qué debe de hacer el estado en este tipo de casos en particular?,
¿puede el estado simplemente separar a sus hijos de sus padres, en pro del bienestar del
menor?, ¿qué ocurre cuando el menor mantiene
relaciones con su padre y madre, o incluso hermanos?,
¿qué pasa cuando solo mantiene relaciones con uno de
sus padres, a escondidas del otro?
En estos casos, una vez más el análisis lógico de las
situaciones ayuda mucho. Por ejemplo, en casos donde
padre y madre mantenga relaciones con sus hijos o hijo
(varios o uno solo), tenemos una patrón de conducta que
demuestra una inclinación sexual no muy común pero que,
dependiendo del parte clínico y psicológico, además de la
manera en que los menores eran tratados, es decir, si
eran humillados, desatendidos y descuidados en sus
estudios y alimentación, podríamos hablar de que el
estado le retire la custodia permanentemente a los
individuos, pasándola a familiares cercanos o en caso de
no contar con ellos, a un orfanato. No obstante, si el
cuidado del menor es bueno, es decir, poseía una buena
­Fotógrafo: Desconocido/Acervo: DeepWeb­    alimentación, una buena educación, un cuarto adecuado,
buena higiene y en general una clara preocupación por el individuo, además de que los
encuentros sexuales no se dieron con violencia tanto física como psicológica, los adultos, en
vez de ir a la cárcel (estrictamente solo en los caso de pedofilia padres-hijos), deberían ser
integrados a un sistema de rehabilitación intenso, que puede ir de los seis meses al año, con
libertad condicional, rastreador y prohibido acercarse al área donde su o sus hijos estarán
alojados, así como la escuela en la que estudian, y las áreas que suelen frecuentar. Con esto,
después de una rehabilitación que estará determinada por un parte médico, para definir en que
momento los adultos hayan asimilando satisfactoriamente la idea de no tener encuentros
sexuales con sus hijos, permitirles así un encuentro con los menores, siempre y cuando, éstos
así lo deseen y no posean traumas por las experiencias sexuales con sus padres. Gradualmente,
los encuentros deberían de ser, primeramente en compañía de un tercero (trabajador/a social),
y poco a poco, dependiendo del comportamiento, y conducta de los padres permitirles el
reencuentro con sus hijos a solas, hasta que finalmente, se considere pertinente permitirles la
custodia total del menor, so pena de que, si recaen en conductas sexuales, el estado pasará
inmediatamente a hacerse cargo de los niños, entregándolos a familiares cercanos o a un
albergue, sin opción de recuperar la custodia los padres. En este caso, la pena de cárcel, de
cuatro a seis años debería de ser valorada.
Casi los mismos métodos y estrategias deberían ser aplicadas para los padres que mantienen
relaciones con sus hijos y también permiten que entre hermanos las tengan.
Como se puede ver, lo principal para comenzar a encontrar soluciones a este tipo de
conductas, es dejar de ver a la pedofilia, en los casos específicos donde no hay violación,
tortura, asesinato, humillación a través de fantasías fetichistas o tortura de carácter
psicológico, como un crimen, porque desde un punto lógico, no lo es, sino que se inclina más a
una conducta o preferencia sexual que nada malo sería, si no estuviéramos hablando de
individuos que, si bien pueden tener un goce sexual, éste está limitado únicamente a motivos de
autoexploración, pero que, aunque no siempre, en muchos casos pueden superar sus límites si
pasan a terrenos sexuales con adultos.
Con este panorama, y conforme
a todo lo visto hasta ahora en
este apartado, sería justo que
los estados y las sociedades
maduraran finalmente acerca de
este tema, y lejos de actuar
como una turba sin control, se
sentara a analizar más de fondo
lo que es la pedofilia realmente,
y el cómo se ve reflejada
psicológicamente tanto en
adultos como en menores. Este
comentario lo expongo, porque,
aunque no en gran medida,
mientras hacía mi investigación
por internet para poder redactar
este tema, más de una vez me
­Fotógrafo: Desconocido/Acervo: DeepWeb­    topé con foros donde supuestos
(y remarco supuestos, para que no se tome como una verdad absoluta), individuos que en su
infancia habían tenido contacto sexual con adultos, sean primos/as, tíos/as, abuelos/as, padres
o hermanos, exponían que para ellos no representaba un problema mayor, incluso que habían
disfrutado de su sexualidad en su determinado momento.
Aludiendo que estos comentarios son reales
(recuerde el lector que los vi en foros de
temática pedófila, por lo tanto, la veracidad de
que sean realmente individuos que en su infancia
mantuvieron relaciones con adultos, es dudosa, y
la posibilidad de que sean individuos que estén
mintiendo es alta [60/70-40/30 a favor de ser
mentira], aún así la posibilidad es de considerar),
¿estamos enfrentando un aspecto de la pedofilia
que no se ha tenido en cuenta, o que por lo
menos, no se ha querido mencionar por parte de
los psicólogos y pedagogos por el claro revuelo
que esto podría causar? A nivel paciente, ¿hay
casos registrados que aludan a este tipo de
pensar por parte de la víctima, y que fue
descartado por simple oposición o rechazo a ello
y no atendiendo la patología presentada de
manera correcta?. ¿Aunque habláramos de ­Fotógrafo: Desconocido/Acervo: DeepWeb­  

comportamientos aprendidos por parte de los menores, como ya se expuso, ¿es cien por ciento
seguro que en todos los casos de acercamiento sexual con niños menores de doce años,
presentan conflictos en el individuo, o habría que hacer una clasificación en la cual,
dependiendo del trato que el adulto tuvo con el menor, puedan derivar en problemas
psicológicos o no? Insistiendo una vez más, ¿con qué tanta frecuencia se puede dar?
En este momento me atreveré a lanzar una conjetura personal que aún necesita una
investigación mucho más a fondo, pero que no he podido hacer, y muchos aún se verán limitado
a hacerlo debido al miedo y las limitaciones sociales y legales que imperan en el terreno. En lo
personal, enlazando datos de Unicef acerca de los niños en el mundo que calculan que son
abusados y explotados sexualmente, estudiando igualmente el gran movimiento de imágenes y
videos de pedofilia que hay en la DeepWeb, así como leyendo comentarios en los foros de
internet de temática pedófila, he llegado a concluir de manera hipotética y muy empírica, por lo
que recalco la necesidad de conseguir más datos sobre el tema, que: muchos cientos de miles
de niños y niñas, como es bien claro, mantienen relaciones sexuales con adultos, pero, si
dejamos de lado negocios tan reprochables como la trata de blanca y prostitución infantil, los
abusos sexuales forzados, violaciones, maltratos y vejaciones a menores, hay una minoría que
sería realmente interesante determinar en número, de adultos que mantienen sexo con
menores, en gran mayoría familiares cercanos al menor que se da en un terreno no traumático
para el mismo. Con esto no quiero apoyar la pedofilia, en lo absoluto, sin embrago, me resulta
realmente interesante que este tipo de situaciones se den, permitiéndome ver el tema desde
otro ángulo: ¿aunque menores de tres, seis, ocho o nueve años, no poseen una conciencia clara
para definir lo que están haciendo y las implicaciones que llevan tener contacto sexual con
adultos, y apelando una vez más al animal de costumbre, realmente creo que los individuos que
en su infancia fueron abusados, de adultos, mujeres u hombres por igual, aunque la gráfica
según Unicef se inclina más por las niñas que los niños en materia de mayoría de abusos, son
numerosos, muchos de ellos pueden estar al lado de usted, en su trabajo, en su centro escolar,
y lo que yo esgrimo, es: ¿cuántos de ellos mantienen ese secreto como algo malo y vergonzoso,
y cuántos simplemente para evitar ser juzgados por la sociedad? Recalco que en este caso no
hago acuse de los pedófilos, sino de sus “víctimas”.
La moneda sigue en el aire, en este mundo que la evolución moldeó adaptándose gradualmente
a su entorno, hay de todo y para todos, y sin duda “es cosa de dioses” tener la conciencia para
definir lo correcto e incorrecto con la mayor justicia posible.
Así entonces, concluyo una vez más, que
para pedofilia padres/hijos, la clasificación
para estos individuos es altamente relativa,
moldeada estrictamente en esta era; su
madurez, su percepción del mundo, etc
siendo viable que dicha percepción haya
sido cientos de años atrás completamente
diferente, o cientos de años en el futuro
vista de otra manera, por lo que, insisto
que la clasificación de esta variante de la
pedofilia, como la pedofilia misma debe de
atender a cuestiones que dejen de lado la
moral de la época, sus costumbres, sus
percepciones sociales y culturales, y tomando ­Fotógrafo: Desconocido/Acervo: DeepWeb­  

como axioma que, sin importar que, no se debe de consensuar el sexo de adultos y menores de
manera apresurada, se sumerja el estudio de lleno al entendimiento y comportamiento de estos
individuos y se busque las soluciones pertinentes a ayudar a estos mismos, evitando el
contacto sexual entre estos y un menor, pero sin tildar a los pedófilos de monstruos inhumanos,
que no lo son, a diferencia de un pederasta, que consientemente hace uso de la explotación del
menor. En humilde opinión, se me hace triste y patético que aún hoy en día, a lo diferente, a lo
que sale de la norma se lo siga clasificando de enfermizo o sea causa de repudio.
Con todo y todo, querido lector, la pedofilia, ya sea entre parientes cercanos o entre individuos
no emparentados, en varias especies se da, ya sean los grandes simios, en aves como los
pingüinos y en mamíferos en general. Con esto, tenemos que por naturaleza, algunas especies
cometen este tipo de acciones sexuales y que, si bien no es la costumbre, se da. Nuestra
especie está dentro de esta rama, y a diferencia del resto de los animales, que carecen de un
sentido lógico y crítico, nosotros podemos vislumbrar y decidir el hacerlo o no. La mayoría, por
protección de sus propios hijos no consienten la práctica, haciendo de esto algo ilegal, situación
que creo correcta. No obstante la pedofilia es algo que estuvo, está y estará con nosotros
siempre, es una práctica que hoy en día es altamente practicada, ya sea en terrenos de
explotación o en terrenos no violentos, y considero por ende, que es necesario que psicólogos y
el estado, junto con la sociedad, comiencen a darle opciones a los individuos pedófilos de
primer y segundo nivel, al desahogo de sus fantasías, en un marco que evite el contacto sexual
con los menores en la realidad.
Sostengo, en pos de esta democracia que, un individuo es libre de tener la orientación sexual
que desee, y absolutamente nadie debe de discriminarlo, vituperarlo o encarcelarlo por su
elección o preferencia sexual. No obstante, ningún individuo tiene derecho a lastimar a otro ya
sea física como psicológicamente, por lo que, la sociedad debe de ser tolerante con los
individuos pedófilos que no mantengan contacto sexual con menores, y con los que lo hacen,
dependiendo de la forma en que mantuvieron el encuentro sexual, se aplique la justicia de
manera lógica y justa, valorando si fue violación, si fue chantaje, si fue manipulación
desmesurada o si, en un caso determinado fue un encuentro sexual que no causó mayor daño
en el menor, ya sea porque la edad del mismo no le permitió razonar lo ocurrido, o porque el
individuo menor tomó el encuentro como algo dento de parámetros que para él o ella no
significaron violentos, agresivos o
repugnantes; cárcel, tratamiento psicológico
(con libertad condicional o no), para hacer
tomar conciencia al individuo del daño que
puede causar al menor, sin importar que su
elección sexual sea por individuos de
edades de los tres años a los once, o la
prohibición (quizá con un chip implantado
para monitorear vía GPS su ubicación), a
acercarse a áreas donde hayan niños, en la
ciudad en la que habita, con la opción de
entrar a un programa donde pueda
desahogar su sexualidad a través de
­Fotógrafo: Desconocido/Acervo: DeepWeb­  imágenes y textos. Desahogo que sería
fundamental para que no recaiga en el
contacto sexual.
Concluyo este apartado con lo premisa de
que las posibles, soluciones a evitar el
contacto de adultos con menores que
sienten atracción sexual por ellos serían,
una: de manera algo salvaje y drástica, la
castración, o la anulación de ciertas áreas
del cerebro que incitan a la atracción hacia
los menores (estudios que en estos
momentos se están llevando a cabo),
prácticas que a mi parecer sólo en casos
de violación, asesinato, etc, deberían ser
aplicadas y esto aplicable a cualquier
­Fotógrafo: Hamad Meshleh/Imagen: Acervo de Internet­  individuo, sea pederasta o no, o dos: hacer
conciente al pedófilo del daño que puede hacerle al menor que dice amar, hacerlo realmente
responsable de ello, y mediante una buena guía y encaminamiento por parte clínica, permitir su
desahogo sexual en el terreno de lo imaginativo, evitando así que vaya a lo práctico.
Por supuesto que la utopía jamás llegará, lo digo una y mil veces, siempre habrán individuos
que con buenas o malas
intenciones abusaran
sexualmente de un menor, está
en el estado y la psicología
encontrar la manera de disminuir
ese numero de personas que
cruzan la línea. La aceptación de
su orientación sexual, apoyada
por un programa que refirme la
responsabilidad al individuo que
conlleva ser pedófilo, más la
opción de poder desahogar su
parafilia en el terreno de lo
imaginativo, a mi parecer
representaría una opción que, de
ser viable, podría evitar que los
individuos crucen el terreno de la
ficción a lo real.
­Últimas Imágenes Presentadas: Acervo DeepWeb­ 
-Erotismo Humano-
¿Qué mejor para continuar las parafilias y los gustos sexuales humanos con el erotismo?
-¡Un momento!, ¿el erotismo es una parafilia?
-No precisamente, pero es una de los deseos que
siempre estarán presentes en cualquier
parafilia. En otras palabras, cualquier parafilia
tendrá una carga erótica intrínseca en si misma.
¿Pero en qué consiste el erotismo?, veamos:
Según los expertos, el erotismo es todo aquello
que tiene que ver con la sexualidad humana y
causa un deseo, que puede ser poco y
momentáneo, o mucho y prolongado, de un
encuentro sexual sin que precisamente se lleve a
cabo, y que tiene como motor para incitar tal
estado el sentido de la vista, el oído y el tacto.
Por lo general, cuando se ven imágenes del
cuerpo humano en posturas sugerentes,
semidesnudas o desnudas o se lee sobre ello.
A lo largo de la historia humana, la atracción por
los cuerpos desnudos ha sido altamente valorada
y expresada en el arte, siendo reprimida
únicamente en el momento que las religiones
Abrahámicas comenzaron a ser difundidas por el
mundo, tachando el desnudo femenino y
masculino como algo abominable y repulsivo.
¿Pero realmente el erotismo es tan malo? ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ 

La respuesta es obviamente que no, no obstante en estos


momentos de la historia, la humanidad aún sigue en una
lucha, supuestamente moral, por definir si es realmente
correcto o no utilizar el erotismo humano, en diferentes
áreas de la vida social debido al enfrentamiento ideológico
de dos formas de pensar; por un lado el recato moral,
patrocinado por las religiones, y por otro, el pensamiento
libre, patrocinado por la lógica y la razón. Con este
panorama a cuesta, en esta época, llamada justamen-
          ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­                           te la época del erotismo, estos miedos y dudas acerca de
si es moral, si es productivo para la
sociedad, si es sano para el desarrollo de
los niños, etc, están a flor de piel, y en
algunos casos, se culpa al erotismo mismo
de la falta de supuesta moral que hoy hay
en el mundo. Veamos que tan cierto puede
ser esto.
Biológicamente hablando, no hay motivo
alguno para pensar que tal acción sea
antinatural, en todo caso, pareciera ser que
es una característica común en animales
altamente evolucionados, especialmente en
los grandes mamíferos, habiéndose
realizado estudios en primates que
mostraban excitación por animales de su
propia especie en conductas sexuales
sugerentes o pornográficas, o casos más
insólitos aún, en los que primates hembras
                          ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­                                                             presentaban mayor excitación o deseos de

ver machos de nuestra especie (humanos), en posturas eróticas, desnudas o pornográficas, que
a los machos de su especie; igualmente, en los machos primates con las hembras humanas, un
claro ejemplo de que, el erotismo no solo está presente en animales evolucionados, sino incluso
existe la zoofilia, tema que abordaré más adelante.
Como sea, el erotismo entonces, parece ser un rasgo natural en
animales con una capacidad racional media, y una vez más, caemos
en el hecho de que, es nuestra capacidad racional la que define un
gusto en concreto, en este caso el erotismo. Gusto que es
compartido por toda la especie Homo Sapiens. Con esta premisa
establecida, ¿en qué se basa la gente que está en contra de este
tipo de erotismo en la vida social de hoy día? La respuesta, es la
mermada mentalidad que la religión nos puso acerca del desnudo y la
libertad mental para erotizarse con ello.
Tristemente, hoy, en los inicios del siglo XXI, miles de millones de
seres humanos, hombres y mujeres por igual, aunque aún son las
mujeres las que más pagan por los platos rotos, viven cohibidos y
negados a disfrutar de algo que literalmente es un derecho humano, ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ 
el erotismo.
Hay que razonar que los seres humanos somos
animales altamente sexuales, y que, si bien nuestra
racionalidad nos permite abarcar campos vareados y
únicos, la sexualidad juega un papel realmente
importante, tanto a nivel individual como social. La
manifestación del erotismo como una tormenta que
día a día embate a nuestra sociedad, lejos de ser una
conducta amoral, es completamente lógica y esperada
por individuos que han hecho de la reproducción
biológica, una fuente de belleza, placer, sensualidad
y... ¿adivinó?, erotismo.
Así, las imágenes subliminales, las posturas
sugerentes, o la difusión del desnudo artístico o
pornográfico es una característica de que la
humanidad una vez más se está encontrando, dirían
algunos, con el Eros que la religión nos robó. Claro
está que este reencuentro traerá, de manera paulatina ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ 

y lenta, cambios a nivel social, cambios que hoy por hoy, la mayoría de la gente que está en
contra de ellos, teme, puesto que como animales de costumbre incapaces de pensar por si
mismos, siguen los patrones establecidos por sus
doctrinas, aludiendo a indecencia o inmoralidad tales
acciones.
Como sea, estos individuos en los próximos años serán un
lastre social con el que habrá que lidiar; no obstante, el
erotismo seguirá avanzando, incluso ellos mismos no
pueden escapar de él, y las sociedades seguirán su
aceptación plena y total al mismo, dejando atrás la etapa
de transición en la que estamos, donde aún hoy, hay cierto
pudor o condena social por la gente que puede convivir sin
mayor problema con el desnudo humano en todas sus
expresiones.
Está claro entonces, que, para que esto sea una realidad
y las sociedades puedan encontrar su propio erotismo y
goce al desnudo humano, hay solo un camino: La
educación sexual.

­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ 
Para que el lector me comprenda, los seres humanos a lo largo
de toda esta era, es decir, dos mil doce años (tiempo, este
último, en el que este libro es redactado), los pueblos han sido
educados para temerle al desnudo y el erotismo, para verlo
como malo e inmoral, y es ese miedo el que hay que quitar de la
mente humana, miedo que hoy por hoy impera en el terreno del
subconciente, y en algunos individuos en el conciente mismo,
llegando a casos extremos de no poder ver un desnudo sin
sentir pena, vergüenza y miedo, no al desnudo en si, sino miedo
a que otros individuos lo vean o la vean como un ser sexual,
con deseos y pasiones, mismos que, una vez más, las normas
­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­  religiosas Abrahámicas se encargaron de imponer, tildando a
todo individuo, hombre y mujer por igual, que pueda convivir
con esta faceta de la sexualidad humana como liberal, o inmoral sin pudor. ¿Es acaso el pudor
una virtud humana?, en mi humilde opinión no puede haber algo tan patético y miserable como
el pudor, enemigo acérrimo del erotismo.
Claro que tampoco se puede negar el gran avance que la humanidad ha tenido en este terreno,
y la libertad que en los países democráticos se ha alcanzado, con sus limitaciones, siempre por
el miedo a contradecir la moral religiosa, pero que bien o mal
se ha logrado y que está sirviendo de timón para encaminar a
las sociedades a la aceptación plena del mismo.
Ahora bien, ¿puede el erotismo y la sexualidad en sí, causar
estragos morales en la sociedad? La respuesta es no, en lo
absoluto.
Sin duda alguna me atrevo a afirmar que los siglos pasados, en
que la humanidad ha tenido tantos cambios, tanto sociales
como religiosos y morales, la apertura sexual ha sido de los
últimos que ha tenido, es decir, de los que apenas comienzan a
madurar. Con esta premisa, antes de que esta madurez sexual
a nivel colectivo comenzara a ser prolífera, la humanidad ha
vivido, y aún hoy vive, en el terreno de la ilusión sexual, es
decir: las sociedades han querido ser, y pretenden hoy día ser,
morales, fieles, sexualmente correctos y sin una lujuria
desenfrenada. Con ese concepto, la idea de una sexualidad
abierta, y de un Eros psíquico libre en cada una de las mentes Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ 

humanas les aterra, los asusta y como energúmenos chillan de


un lado hacia el otro intentando detener todo lo que tenga que ver con un
concepto de sexualidad libre, por el
miedo y el terror de encontrarse
finalmente con lo que son,
animales sexuales, con deseos, con
lujuria, con pasiones, con engaños
y traiciones, con fidelidad e
infidelidad, con amor y simple
placer sexual.
Siendo así, vivimos en la era del
erotismo, pero igualmente de la
­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­  hipocresía sexual, donde los
miedos y tabúes sexuales de antaño, se hacen presentes, y donde, tanto en lo individual como
en lo colectivo la norma general es negar todo vínculo con alguna referencia sexual o erótica,
haciendo que la gente niegue sus propia sexualidad en pos de una moral ridícula y perversa,
establecida por las religiones miles de años atrás.
Dicho lo mismo de otra manera, ¿a qué mujer no le gusta un pene?, la lógica nos hace pensar
que la mayoría de los individuos de sexo femenino estarían a favor del gusto por el pene, sin
embargo, ¿cuántas mujeres conoce usted, o si usted misma es mujer, admitirán tal hecho?,
¿cuantas mujeres podrían vivir con la aceptación de la premisa, no
sintiéndose ellas mismas una mujerzuela por aceptarlo?, y el asunto
no solo tiene que ver con el pensar personal, sino social, ya que
¿cuanto tardaría la sociedad en tildar de puta a una mujer que asume
algo tan natural y normal como sería el gusto por el pene?
Este ejemplo tiene la intención de hacer comprender al lector o la
lectora que vivimos en un mundo de hipocresía sexual que tuvo su
origen, tristemente, y corriendo el riesgo de cansar al lector/a con lo
mismo: ¡Las Religiones! ¡¡BENDITO EL MUNDO SI NO LAS
TUVIERA!!
Cómo sea, esta moral de hacer del gusto sexual algo oculto se inició
con la premisa del matrimonio, que a su vez tiene que ver con una
connotación religiosa, que es la santidad y evitar el pecado sexual,
­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­  una idea por demás ridícula, pero que caló hondo en la psique

humana, y que ha llevado a rastras hasta el día de hoy. Con esta


idea, de hacer la sexualidad humana motivo de pena y pecado, y por ende, algo que hay que
ocultar a los ojos de los demás, todo lo referente a lo que compete a la materia fue callado, y
los individuos que a lo largo de la historia lo han manifestado, tachados de liberales, inmorales, e
incluso de enfermos mentales.
De esta manera en nuestros días tenemos como resultado
una sociedad que lentamente está perdiendo ese miedo a
aceptarse como hombres y mujeres sexualmente funcionales,
con pasiones y deseos, y que las mismas, en nada tienen por
que ser una fuente de vergüenza personal. No obstante la
otra cara de la moneda es fuerte y ese miedo en el
subconciente a ser tildado de liberal, mujeriego o zorra, aún
es grande, y mucha gente aún lo utiliza para lastimar a otros
individuos con este tipo de acusaciones.
La solución entonces, lo repito una vez más, es una
educación sexual, madura y responsable, una donde se le
enseñe a los hombres y mujeres por igual, que su goce
sexual, sus pasiones y deseos, no son motivo de vergüenza,
y que la opción de tener una o varias parejas sexuales, fuera
de la responsabilidad que ello conlleva, no debe de ser
motivo para la crítica social. ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ 

Razonamos entonces, que el erotismo humano, es la primera línea entre la aceptación sexual
natural en el ser humano o no. Una sociedad que repudia el erotismo en cualquiera de sus
variantes, es una sociedad no sólo reprimida, sino privada por moralinas perversas de su
condición natural de primates altamente sexuales, por ende, una causa de posible opresión a la
libertad del erotismo, y lastre social para una sexualidad sana tanto en lo individual como en lo
colectivo. Es por eso, otra vez, que recalco la importancia de una buena educación sexual
desde temprana edad, una que permita a los
individuos perder el miedo tanto al desnudo
humano, como al erotismo y el sexo en sí,
miedo que las religiones y el pensamiento
puritano alimentan para evitar este tipo de
conductas. Y una vez más recalco, si dejamos
de lado toda la estupidez y verborrea llena de
falacia de los ridículos mandamientos morales
que las religiones Abrahámicas poseen, ¿con
qué nos quedamos?, ¿cuál es el pecado o la
inmoralidad que habría en el erotismo, y la
sexualidad humana?, ¿tan siquiera, por qué
­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­  tachar de inmoral algo tan natural como lo
es la conducta sexual humana?
Para finalizar, nos encontramos conque el erotismo es una parte
importante en la vida sexual de cualquier ser humano, y este puede
estar presente de las formas más singulares y únicas, dependiendo
del individuo, dando así origen a diversos fetichismos.
Incuestionablemente, éste pasa a formar parte de una pieza vital en
la sexualidad humana, por lo que, su supresión en la sociedad sería,
no sólo ridículo, sino antinatural a las aptitudes que el ser humano
posee.
El erotismo, finalmente, no hará a los niños o niñas más precoces. Y
con esto no quiero decir que se les deje a sus anchas, sino que, si por
cuestiones de la vida están en contacto con él, no se les debe
­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­  de hacer ver como que ello es algo malo, sino que, con toda

naturalidad dejar que lo vean, contestar las preguntas que puedan formular, de la manera más
madura y realista para su comprensión, si es que formulan alguna pregunta, y hacer que el
hecho sea algo tan natural, como si se toparan con una revista o imagen de su caricatura
favorita; el que pierdan el miedo a la sensualidad y el desnudo humano, en nada conllevará a una
pérdida de moral si su educación sexual es adecuada, ni que decir con los adultos.
En definitiva, el erotismo es un derecho que cualquier ser humano, sin importar su sexo o
preferencia sexual debe de tener. Debe de estar protegido por el estado, y debe de ser detenida
la ridícula idea de inmoralidad que le quieren imponer las diversas religiones, sin
cuestionamiento alguno, a través de la educación sexual que sobrepase únicamente los campos
de la reproducción biológica.

                                                                                                                          ­Fotógrafos: Desconocidos/Imagen: Acervo de Internet­ 
-Cunnilingus, Felación o Sexo Oral -
Sin duda, esta práctica sexual, antigua
como la humanidad misma, muy
probablemente tan antigua incluso que
pudo haberse dado cuando nuestras
antepasados eran primates en un
proceso de evolución anterior al Homo
Sapiens, es compartida por humanos y
grandes primates, así como algunos
otros mamíferos estudiados, y es uno
de los primeros acercamientos sexuales
(prácticos), para nuestra especie,
fenómeno que valdría la pena ver si es
anterior a esta era o un fenómeno
reciente. ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ 

Como sea, el sexo oral, representa los primeros acercamientos sexuales con una pareja en
nuestra especie, y además es una fuente de placer sensorial, mórbido y erótico altamente
deseable por parte de los dos individuos involucrados.
Como ya vimos, los antecedentes de esta práctica sexual datan de civilizaciones tan antiguas
como la Mesopotámica y la Egipcia, siendo esta práctica común y natural en nuestra especie
desde que la civilización comenzó a dar sus primeros pasos, pero, ¿por qué entonces durante
un largo período de la historia humana el cunnilingus fue una
práctica prohibida, y dependiendo del caso, en las mujeres que
la practicaban a los hombres, unas putas, y los hombres que la
practicaban a las mujeres, unos puercos sexuales?
Y otra vez la respuesta es la misma. Sí, adivinó: la moral
religiosa derivada de las religiones Abrahámicas.
Está más que claro que esta práctica, hasta realmente hace
poco (me atrevo a decir desde los sesenta en adelante), poco
a poco fue nuevamente ganando la aceptación social como
una conducta ni enfermiza, ni degradante para una u otra
parte de los sexos, no obstante siguen habiendo cientos de
individuos que ven como abominación este tipo de prácticas,
tildándolas de impuras o degeneradas.
Razonemos lo siguiente: El sexo oral, probablemente, ha sido
una de las prácticas más habituales de la humanidad a lo largo
de toda su historia sexual, no obstante en determinados ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ 
períodos, este tipo de prácticas eran propias
de cortesanas o prostitutas, imponiendo el
pensar de que, una mujer respetable y de
familia, o un hombre honrado, no harían este
tipo de acciónes sexuales con su parejas, ni
obligarían a que ésta las hicieran consigo.
Una vez más, le debemos este rompimiento
del tabú a la psicología y a la libertad de
expresión que en sociedades democráticas
permite la difusión de pensamientos
­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­  diferentes y de diversos temas, dejando atrás
los miedos creados por las religiones con
respeto a la sexualidad humana.
Es así, entonces, como poco a poco, después de cientos de años de haber impuesto como
norma social esta práctica como prohibida y aborrecida por dios, que, a nivel social comenzó a
tener mayor aceptación, y digo a nivel
social, porque me es imposible evadir la
doble moral de la religión y los individuos
que dicen pertenecer a ella. A lo que
voy, es que, no desestimo que a lo largo
de la historia humana existieron
hombres y mujeres que se tomaron al
pie de la letra la idea de no realizar este
tipo de prácticas sexuales, pero otra
parte, quizá la mayoría de individuos,
fingía tal aceptación, siendo en sus
vidas sexuales privadas una práctica
utilizada comúnmente. Obviamente, la
elección de mentir y consensuar que tal ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ 

práctica era mala y degenerada, era debido a las acciones legales que la Iglesia Católica podía
tomar en contra de individuos que incitaran abiertamente a realizar tales prácticas, que iban
desde el arresto a la tortura y en pocos casos, la hoguera.
Con esta idea, generación tras generación la psique colectiva fue haciendo que tal práctica
realmente fuera vista como enfermiza o que obedecía a individuos moralmente reprochables y
poco honestos. Este autor siempre ha tenido una pregunta en mente, ¿por qué todo lo que
tenga que ver con sexualidad, las religiones Abrahámicas lo ponen como malo y amoral; en
dónde radica la idea de que una persona sexualmente feliz es inmoral, mala y perversa?
¿Tiene acaso que ver este tipo de pensamiento
con el miedo individual a que otra persona nos
obligue a hacer cosas que no deseemos o incluso
a que atraiga a nuestra pareja sexual y nos prive
de ella?; ¿un especie de cáscara protectora?
Como sea, no fue hasta casi entrar en la recta
final del siglo XX que la felación comenzó, una vez
más, a gozar de una aceptación social, quizá,
incentivada por la creciente industria de la
pornografía, que tuvo un papel realmente
importante en la liberación de la sexualidad
humana en esta época, junto con la psicología,
que daría paso posteriormente a los sexólogos.
Ahora bien, es interesante comentar, y no pasar
por alto, que nuestra sociedad a nivel de
conducta a demostrado seguir ciertos patrones
lógicos que, bien podríamos tomar en cuenta.
­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­  Tomemos como ejemplo a los monos bonobos,
estos animales, como es sabido, solucionan sus problemas con sexo, y nosotros como seres
humanos, en algunas ocasiones, también. El sexo oral, quizá pueda ser una de estas prácticas
que, a demás de un intenso morbo mental y placer sensorial que causa, también puede estar
ligado a prácticas reconciliadoras. Tomemos, por ejemplo,
una pelea de pareja o matrimonio. Cuando estamos
hablando de que hubo una solución de conflicto, es casi
un hecho que, tarde que temprano, la reconciliación
termine en la cama, y es casi un hecho que, ciertos
beneplácitos sexuales se utilizan para agradar
sexualmente más de la cuenta a la pareja. El sexo oral es
uno de ellos, y quizá sea éste junto con la práctica del
sexo anal, los más utilizados por una mujer para dar una
muestra de perdón o disculpa por alguna acción que
incomodó a su pareja.
Sería interesante (desconozco si este tipo de prueba se
ha llevado a cabo), entrevistar a mujeres y determinar
cuántas de ellas, después de una pelea o desacuerdo ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ 

marital, ha utilizado el sexo oral, exclusivamente como una


práctica de reconciliación, ya sea como una
muestra de pedir disculpas, o una
demostración de perdonar a su pareja por
alguna acción que le incomodó. Igualmente
sería interesante determinar cuántas mujeres
además de la práctica sexual oral, han
demostrado el perdón o el arrepentimiento a
alguna acción, permitiendo la eyaculación en
su rostro, o incluso en su boca. Sería más
interesante aún, determinar cuántas mujeres
que no son muy afines a recibir una
eyaculación en su rostro o engullir semen, lo
hacen en momentos en lo que, la práctica oral ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ 

se vuelve un factor, socialmente hablando, de recompensa o sumisión voluntaria, haciendo del


sexo una cuestión “sociosexual” (Socio=Sociológica/Sexual=Sexualidad).
Igualmente, hay indicios, conforme la conducta sexual humana, que muchas mujeres, es su
primer encuentro sexual, o unos posteriores, con su pareja, utilizan esta práctica como una
manera de sociabilizar en la cama,
demostrando, con esta práctica la
voluntad que poseen de llevar una
relación amigable y en buenos términos,
así como una demostración abstracta del
deseo a través de la práctica sexual oral,
de manifestar su atracción e interés por
él.
Básicamente lo mismo aplica para los
individuos masculinos, en cuanto a
comportamiento “sociosexual” refiere,
haciendo de la práctica oral una ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ 

demostración de arrepentimiento o perdón hacia su pareja cuando hablamos de una


reconciliación marital o de noviazgo.
Tenemos entonces, que la práctica del cunnilingus, de acuerdo al comportamiento social del
ser humano, es una acción sexual y también posee un idioma mimetizado en la acción, para
determinar cierto parecer emocional, sea este arrepentimiento o perdón, aceptación o un
intento de agradar y dar una buena impresión al individuo. Un comportamiento, que si tomamos
en cuenta, no está muy lejos del de los bonobos, aunque estos, a diferencia de nosotros, lejos
de utilizarlos meramente con la pareja sentimental, lo
utilizan a nivel social, con cualquier
individuo al que se le quiera
demostrar un sentimiento o parecer
en concreto.
En estos momentos, el genoma del
Bonobo tiene pocos días de haber
sido desentrañado en su totalidad.
Sin duda habrá más luz, acerca del
comportamiento sexual humano,
tomando en cuenta que, es a fin de
cuentas una práctica habitual en
animales no solo altamente
­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­  evolucionados, sino que también
de aquellos que muestran
características sociales con
individuos de su propia especie.
Un derivado de la práctica del sexo oral, y que igualmente está cobrando una fuerza
considerable en su práctica a nivel social, es la que comúnmente se conoce como “ beso
negro”, práctica que consiste en estimular el área anal con la lengua, y que es utilizada tanto
por mujeres como hombres. Práctica, sea de paso dicho, que en su momento también fue
catalogada como anormal y aberrante, y que,
incluso hoy en día, es tomada por mucho hombres
como una práctica propia de los homosexuales,
esto debido al miedo y el tabú que aún existe en la
mayoría de los individuos de sexo masculino que
creen que el placer anal es exclusivo de mujeres u
homosexuales. Un gran error, puesto que placer
anal, en nada tiene que ver por el gusto o deseo
sexual de un hombre hacia otro hombre.
Como sea, esta práctica comienza a ganar mayor
terreno y popularidad en los inicios de este siglo
XXI, siendo realmente interesante determinar si se
­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­  puede tornar un lenguaje “sociosexual”, o tan solo
permanecerá como una práctica de satisfacción sexual, del placer por el placer. En opinión de
este autor, lo dudo, y será cuestión de tiempo para que, si no es que ya sea utilizada como una
compensación por alguna acción realizada en un ámbito no sexual.
Para finalizar este apartado, razonamos entonces,
que el sexo oral es una práctica natural y común de
nuestra especie, así como de otros primates y
animales, acción que nos lleva a la conjetura de que
cualquier intento de vituperarla, verla como impura,
abominable, o que catalogue a las mujeres como
putas, o a los hombres como cerdos, no solo es
errada, sino que es infamia, puesto que tales
calificaciones se basan en un pensar moral religioso
completamente fuera de los marcos y parámetros de
la realidad de este mundo, siendo la práctica oral
completamente natural y normal, y siendo, dicho sea
de paso, una práctica realizada por individuos
psicológicamente sanos. Por lo tanto no hay lugar o
justificación para los individuos que la califican de ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ 

contranatura, siendo en los marcos del comportamiento humano y animal, repito,


completamente natural.
Concluyo conque, el sexo oral, puede tener fetichismos de diversas índoles, siendo algunos de
ellos, y prácticamente en relación con el semen, la eyaculación en el rostro de la mujer, fetiche
que puede ser tanto deseado por el hombre, como por su sexo opuesto. Igualmente el engullido
del semen, o la eyaculación en el cabello de ella.
Un nuevo fetiche igualmente, que se está
poniendo de moda en estos tiempos, aunque
la idea en sí es añeja, y posee claros toques
de erotismo, es simular una eyaculación con
algún líquido que es vertido sobre el rostro
de una mujer. Normalmente la utilización de
Champaña o cerveza vertida directamente
del pico del la botella es lo que se utiliza, y
es un claro ejemplo del erotismo y la
estimulación sexual, que causa tanto en
individuos masculinos como femeninos, la
práctica del sexo oral. En la página siguiente,
algunas imágenes de tal acción.

                                        ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ 
                     ­Las imágenes presentadas en la página anterior son de fotógrafos desconocidos, pertenecen al acervo de Internet y son propiedad de la página Web: KIRILLWASHERE.com­

Otro de los fetiches que pueden estar relacionados con la práctica del
sexo oral, serían variaciones del Bukake, termino japonés que define la
práctica sexual en la cual una mujer juega con el semen en su boca, lo
muestra y lo engulle, y puede, dependiendo del caso, recibir la eyaculación
de un hombre (aunque no se definiría propiamente como Bukake), o el de
varios, que va de dos a un número elevado que puede superar los cien
individuos.

 ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ 

Igualmente otra variante del sexo oral, es la


estimulación con los labios y la lengua del
escroto masculino, siendo una práctica que si
bien no cae en lo fetichista, puede
ser entendida como una variante que está
encontrando su aceptación social y una
pérdida del tabú a la misma, además del
rechazo que a nivel social tenía, siendo ahora,
más común que mujeres de todas las clases
sociales las practiquen, sin que esto conlleve
un degrado moral o psicológico para el individuo ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ 

femenino.
Finalizo con que la práctica del cannilingus debe de ser entendida como una práctica normal y
natural por el ser humano y debe de ser presentada en la educación sexual como una variante
existente de los diferentes placeres sexuales que el ser humano practica, y que, mientras el
deseo de practicarla y recibirla sea mutuo por parte de la pareja, no hay implicación moral
alguna por la cual no pueda ser llevada a cabo, dejando de lado el miedo psicológico que en
algunos individuos puede conllevar el pensar realizar tal práctica, privándolos de su placer
sexual, por miedos infundados y mentirosos creados por las religiones, miedos que no poseen
justificación alguna, en cuanto a la lógica y la razón interesan.
De igual manera debe de ser enseñadas las implicaciones sociales que el sexo juega en las
relaciones humanas, y la importancia que el sexo oral presenta en relación con el placer sexual
y social, siendo el cannilingus un lenguaje sexual y social (sociosexual), con claros matices que
están íntimamente ligados con el comportamiento en pareja, y la manera en que éstas hablarán
sexualmente para encontrar solución a sus conflictos.
-Homosexualidad-
Tema de relativa importancia es el que tocaremos aquí, no solo por la incesante persecución
que individuos homosexuales han tenido que soportar durante todo el período que la Iglesia
Católica Apostólica Romana y el Islamismo consiguieron suficientes adeptos hinchados de
fanatismo e intolerancia, para acosar cualquier comportamiento sexual, y al que hoy día, en
pleno siglo XXI aún son víctimas, sino que incluso
veremos cómo la psicología, en muchas ocasiones y
exceptuando a pocos individuos dentro de ella,
catalogaron ciertas aptitudes sexuales como enfermas o
antinaturales, no porque el comportamiento en sí lo sea,
sino que completamente envueltas en el entorno social
ridículo de la religión y su moral, que incluso, le guste o
no, llegó a influenciar a la psicología por algún tiempo, y
quizá aún lo haga, hicieron que se catalogara a muchos de
los comportamientos sexuales como antinaturales sin
mayor justificación que la moral religiosa.
Para iniciar de manera tajante y cortante este capítulo,
diré lo siguiente: La homosexualidad es NATURAL,
NORMAL y UNA ACCIÓN SEXUAL COMPLETAMENTE
VÁLIDA Y PRACTICADA EN EL REINO ANIMALIA.
Para entender esto, veamos primeramente este
comportamiento desde un punto netamente biológico.
Como ya expliqué anteriormente, la sexualidad en
cualquier animal tiene un fin reproductor, y ha sido
característica de especies mentalmente evolucionadas el ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ 

hacer de la cópula un disfrute sensorial, e incluso, como vimos en el caso de la pedofilia, ciertos
individuos pueden anteponer el deseo a la necesidad biológica reproductiva. ¿Quiere decir esto
que la homosexualidad es un acto netamente de lascivia y deseo?. La respuesta es más un si
que un no, puesto que, aunque la parte conciente del
hombre o la mujer tiene un papel importante en el
momento de elegir un individuo para su excitación sexual,
hay factores biológicos que incitan un comportamiento
homosexual, que, aunque va en contra de la premisa
general de reproducción, tiene sus fundamentes en otros
contextos. Veamos.

              ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ 
En un experimento llevado a cabo hace
algunos años, se pudo constatar una
conducta homosexual en ratas, que al parecer
tuvo como premisa biológica un control natal
de población.
El experimento consistía en poner a unas
cuantas ratas y ratones en una ciudad, donde
cada pareja, con sus crías, en una primera
instancia, contaban con un espacio propio
para poder vivir, relativamente grande, pero a
                                      ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­  medida que el numero de pobladores iba
creciendo en esta ciudad de ratas, el espacio propio de cada individuo se fue reduciendo a
bloques cada vez más pequeños hasta quedar limitados a una pequeña área como hogar.
A medida, entonces, que la población fue creciendo, y la sobrepoblación cada vez más
creciente, ocurrió una modificación en el hábito sexual de los individuos que dejó perplejo a los
realizadores de tal experimento. La homosexualidad, hasta aquel entonces no practicada en
dicha ciudad de ratas, tubo lugar cuando la población de individuos fue en demasía, y según los
resultados expuestos para tal experimento, tal comportamiento se dio debido a que la
homosexualidad representaba un control natal al amplio crecimiento de individuos. Por supuesto
que tal “control natal” no se dio de manera conciente por las ratas, sino que, todo indica que
un individuo al sentir que su entorno está sobrepoblado puede desarrollar un instinto biológico
evolutivo, que contrarreste ese sobrepoblamiento con la conducta homosexual.
Estudios recientes referente a la
conducta homosexual en humanos,
han indicado que, muchos de los
individuos que nacen homosexuales
desarrollan esta preferencia desde
una temprana formación en el útero
materno, careciendo del suficiente
“bombardeo” hormonal, y por ende,
posibilitando la conducta
homosexual en el individuo a la hora
de ser un ser humano adolescente
o adulto.
Como sabemos, y regresando al
tema de las ratas, es obvio que no                                                       ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ 
en todos los individuos el factor social de
sobrepoblación hace que se tornen homosexuales, pero,
¿podría haber una relación entre los individuos que no
poseen una correcta exposición a las hormonas en su
desarrollo fetal, y que sea ésta una condicionante, más
el entorno sobrepoblado el que cause el
comportamiento homosexual, en las diferentes
especies, incluyendo al ser humano?
Como sea, está más que claro que el comportamiento
homosexual está condicionado a factores biológicos,              ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ 

pero igualmente selectivos por parte de una mente racionalmente conciente de sí misma y sus
preferencias sexuales; al menos con los seres humanos debemos verlo así.
Tomemos por ejemplo a los monos bonobos y al ser humano. Ambas especies, que han hecho
del sexo una parte importante en su vida poseen individuos homosexuales, en los bonobos, para
poner el primer ejemplo, la conducta homosexual no precisamente se da en ámbitos de
sobrepoblación, o en parámetros que habrían que determinar con rigor científico, que los
machos o hembras que practican la homosexualidad sea por factores biológicos, en concreto,
una deficiencia hormonal, sino que todo lo contrario, los bonobos, practican la homosexualidad o
bisexualidad de manera completamente abierta, sin presentar parámetros sociales o biológicos
que puedan inducir al individuo a actuar de esa manera, siendo los motivos sociales y de la
búsqueda del placer la determinante.
El los seres humanos, me inclino a pensar,
ocurre exactamente lo mismo, existiendo la
homosexualidad o la bisexualidad, no siempre por
factores de población o biológicos, sino que
también por una simple elección adquirida, que
tiene como motor la búsqueda del placer
sensorial, más los vínculos sentimentales que se
puedan adquirir por un individuo en concreto.
Como sea, el comportamiento homosexual, en
especies como la nuestra, que son un éxito evolutivo, ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ 

y reproductivo, pueden presentar una ventaja social, puesto que mantiene al margen el
crecimiento de la población. De igual manera el comportamiento homosexual o bisexual no
representa ningún peligro, como las religiones lo han querido y lo quieren hacer ver, para los
individuos que la practican o para la sociedad que se relaciona con ellos.
Para entender mejor el por qué esta conducta o
comportamiento sexual no representa un peligro
o amenaza para los individuos, hay que
remontarnos muy en el pasado de los seres
humanos, si lo hacemos, nos toparemos con
homínidos que probablemente antes de que
fueran Homo Sapiens ya poseían
comportamientos homosexuales y siendo
finalmente Homo Sapiens en toda la regla, lo
mantuvieron. Prueba de ello, como lo vimos en
el capítulo anterior, la homosexualidad ha estado
­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­  presente en todas las civilizaciones del mundo,
siendo un hecho natural y normal con las sociedades.
-¿Y entonces qué pasó?, ¿por qué se cuestionó tanto ese comportamiento?, algo malo ha de
tener para que hoy por hoy la gente no lo acepte.
-Buena pregunta es la que haz realizado, y mi respuesta me temo, sigue siendo la misma de
siempre: Religión. Y a tu afirmación, nada más errada puede estar, pero veamos por qué.
Si el lector o lectora poseen un conocimiento mínimo de historia, entenderán que los valores
morales y sociales se dividen en dos, es decir: antes de Cristo y después de Cristo.
Con esta premisa podemos ver que la homosexualidad nunca alcanzó un estado de vergüenza
y desprestigio social tan alto como lo posee cuando las religiones Abrahámicas toman el control
moral de la gente. Con esta visión, la
homosexualidad y la sodomía pasan a ser
un motivo de escarmiento, repudio e
incluso de condena para el individuo que la
practica, pagando con su vida tal acción, y
todo ¿por qué?, porque así lo expuso un
supuesto dios que ve como abominación
tal práctica sexual. Aunque si uno lo
piensa bien, hasta es abominación y
pecado tener sexo entre varón y hembra,
según este dios, pero ese es otro tema.
Con esta premisa, los individuos,
completamente cegados por la idea
ridícula de la moral máxima de su dios y ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: muffX­ 

sus mandamientos, comenzaron, generación


tras generación, a malograr la percepción de los
individuos homosexuales, difamándolos bajo
ideales que realmente no poseen lógica alguna.
De esta manera, el odio hacia los homosexuales
comenzó a tener lugar en la historia humana.
Incluso individuos completamente ajenos a la
emoción de odio, fueron víctima de ello; claro
ejemplo los psicólogos, que en un momento de
la historia humana, aunque estoy seguro que
eran individuos que para nada querían hacer el
mal a otras personas, se dejaron envolver por la
mentalidad imperante de crítica y desprestigio
a la homosexualidad, catalogando dicha
conducta sexual como una enfermedad y
                           ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­  posteriormente como un trastorno, hasta que
finalmente rompieron con la moralidad ridícula de esta era, y pusieron las cosas en su lugar.
Un punto que no quiero dejar pasar, es el siguiente, no tanto en la conducta de los individuos
homosexuales, sino en los que no lo son, en todos esos moralistas y fanáticos religiosos que
destilan en algunos casos, baba blanca cuando se les habla de homosexualidad, por la rabia y
furia que les causa.
¿Cuál es el factor social de conducta el que puede causar tal comportamiento en un ser
humano?, ¿es acaso el fanatismo ciego a creer que poseen la moral definitiva los que les hace
ser presas de tanto odio, cuando un individuo presenta una moral completamente opuesta a la
suya?, pero en ese caso, ¿qué hay de los individuos que no presentan un fervor religioso muy
elevado, incluso algunos agnósticos, mas no ateos, que ven como inmoral esta práctica sexual,
y que, aunque no sienten odio por la misma, sin duda alguna sienten rechazo y no lo ven con
buenos ojos?
La psique humana es compleja, sin duda alguna, pero ¿es que acaso somos presas de nuestra
propia frustración individual, que inevitablemente reflejamos cuando alguien demuestra más
libertad y felicidad que uno? Tomando en cuenta que la conducta homosexual no lastima a
nadie, y ya sea por orientación sexual o por una búsqueda de nuevas experiencias sexuales, los
individuos la practican, ¿por qué aún cala tan hondo el rechazo a las mismas?
Sin duda mucho tiene que ver las convicciones impuestas desde hace años por la moral
religiosa, ¡y que daño le ha hecho a la psique colectiva humana! que aún en nuestros días,
hablar de sexo sigue siendo un tabú que muy pocos afrontan, e irónicamente, siendo una de las
conductas más habituales en los humanos, la ocultan como algo malo y sucio, y lo más triste
y egoísta, aquellos que están frustrados,
intentan frustrar la sexualidad de los demás
a como de lugar.
Como sea, aún hoy en día, la libertad de
los derecho sexuales humanos es un
terreno de lucha, donde la gente civil debe
luchar contra la ridiculez intelectual tanto
de los estados como del clero, tomando
como ejemplo que hace pocas semanas de
escribir estas líneas, un país prohibió las
marchas y manifestaciónes a favor de los
derechos de los homosexuales y bisexuales,
y ni que decir de los países que regidos, no
por una constitución, sino por una ley
religiosa, decapitan o ahorcan a los
individuos homosexuales, una aberración
casi surrealista para nuestra época.
Tenemos entonces, que aún las
persecuciones hacia estos individuos no ha
cesado del todo, y una vez más, el punto
neurálgico para este rechazo radica en la
educación poco racional y de aceptación de
preferencias diversas en el mundo, en las
escuelas.
Vivimos, pues, en una era de falacias,
donde nos dan la ilusión de hacernos creer
que somos tolerantes, pero igual que
fanáticos enardecidos, la mayoría de la
­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: First Time Videos.LLC­  gente sigue siendo criada bajo ciertos
patrones de moralidad, tan anticuados como la edad de bronce, que ponen en contraste las
supuestas libertades de los individuos, y sobre todo, la aceptación que pueden mantener hacia
las diferentes prácticas sexuales.
Tomemos por ejemplo un país que posea una constitución y un sistema de gobierno
democrático. Con este premisa, debemos razonar que el estado posee la responsabilidad de
hacer ejercer el derecho y el respeto hacia la libertad de orientación sexual que cada individuo
desea ejercer, y para eso, no basta únicamente con agregar un artículo más a la constitución,
sino que, de palabras tiene que pasar a acciones, cambiando el sistema de educación imperante,
por uno que sea directo y claro con los individuos y
las múltiples orientaciones sexuales existentes.
Como ya lo he dicho líneas arriba, nosotros los seres
humanos somos animales de costumbres, y
curiosamente, lo que se nos enseñe a edades
tempranas, es el pilar que harán a la mujer o al hombre
del mañana. ¿Qué clase de estado laico y que
garantiza las libertades individuales de cada ciudadano,
es ese que permite que a los niños se les eduque con
propaganda religiosa, donde, cuales fanáticos
enardecidos, catalogan la homosexualidad como una
enfermedad tratable?, ¿qué clase de estado es ese,
que permite que unas leyes de la edad de bronce, que
dictaminan que la sodomía es perversa y malvada,
impere como si nada en sus sociedades?, ¿qué clase
de estado es aquel que no sanciona a las instituciones
religiosas, cuyos representantes, cuales brutos del
medievo, exponen que lo mejor que la sociedad puede
­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­  hacer con los homosexuales, es encerrarlos tras
cercas electrificadas y dejar que mueran de hambre y sed?
Hay que tomar en cuenta que, mientras los estados permitan que estos individuos ponzoñosos,
retrasados moral e intelectualmente, tengan la libertad para decir y exponer ideas tan
repulsivas, sin que el estado les aplique una multa por sus acciones y divulgaciones, que
atentan contra todos los derechos
humanos establecidos hoy día, el odio
a los individuos homosexuales, muy
difícilmente quedará de lado, puesto
que, si el estado no educa a sus
sociedades (en las escuelas), a favor
de la libertad de elección sexual en
edades tempranas, pero permite que
niños de dos, tres y cuatro años, sean
“adiestrados” por las religiones, las
cuales dentro de los amplios daños y
miedos que infunden, incitan a la no
aceptación de la homosexualidad, ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: SapphicErotica­ 
la lucha contra las libertades sexuales se
verá peligrosamente intimidada y quiera
mi lógica fallarme en este pensamiento,
pero incluso la humanidad podría ver
verdaderas persecuciones hacia este
tipo de seres humanos que poseen una
orientación sexual hacia su mismo sexo.
Para ir finalizando este apartado, quiero
concluir con uno de los más grandes
errores presentes en nuestra época,
referente a la homosexualidad y el placer
anal.
Cuando una persona heterosexual
piensa en homosexualidad, y dentro de
esta tendencia sexual, en individuos
varones gay, inevitablemente les llega a
la mente la imagen de un hombre
afeminado que actúa como una mujer                                                                            ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ 
y que disfruta de la penetración anal, porque, siendo el ano lo único que puede ser penetrado en
lugar de una vagina, da rienda suelta a su fetiche de sentirse mujer. Este concepto, casi en un
cien por ciento está errado. Veamos por que.
Aunque lo que expresaré a continuación puede ser una obviedad, el individuo homosexual
siente una excitación sexual y erótica por un cuerpo de su propio sexo, y es esto lo que hace
realmente que un individuo sea homosexual o no. Dicho de otra manera, un hombre no se hace
homosexual porque le gusta sentir placer a través de la estimulación anal, en lo absoluto, sino
que es la atracción física hacia otro hombre, más
los sentimientos que puedan existir hacia ese
individuo en particular, lo que hará que un hombre
se pueda declarar homosexual. Es ahí donde
radica el hecho de que la homosexualidad es una
preferencia sexual; así como a un heterosexual le
gusta un individuo de su sexo opuesto, a un
homosexual le gusta uno de su mismo sexo.
Por consiguiente la práctica de la estimulación
anal en nada está vinculada al homosexualismo, ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ 

ya que la misma puede ser practicada por individuos


que posean los cuatro gustos sexuales más comunes, es decir: gay, lesbianas, bisexuales y
heterosexuales.
Tenemos entonces, por consiguiente, que la estimulación
anal, bien puede ser una práctica utilizada por estos cuatro
grupos de individuos con sus claras preferencias sexuales,
sin que la misma signifique o represente una condición, en
el caso de los hombres, de la pérdida de su propia
masculinidad.
Por supuesto que tal idea no es aún muy aceptada, y un
varón que se declare heterosexual y que al mismo tiempo
proclame que disfruta de una estimulación anal por parte
de su pareja, aún en este siglo XXI sería bastante mal visto
por la sociedad, y en especial por los individuos de su
propio sexo, que con ideas preconcebidas de que sólo las
mujeres pueden tener placer anal, catalogarían al individuo
de sexo masculino, como afeminado, dando pie a las
­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: ZebraGirls.com­  discriminaciones sociales, que en determinados casos
pueden terminar en depresión para el sujeto vituperado, o
en el peor de los casos con daños económicos a su persona (despido injustificado por su
preferencia sexual), o incluso daños físicos a su persona.
Tal pensar contra el placer anal en los hombres, se entiende perfectamente que tiene sus
orígenes en las tradiciones religiosas Abrahámicas, siendo las que hoy día mayor difusión tienen
en el mundo y que, las tres imperantes, Judaísmo, Cristianismo y Mahometismo condenan
abiertamente la homosexualidad y toman la
sodomía como una afrenta misma contra dios,
sea practicada del modo que sea, es decir, da
igual si un hombre es penetrado por otro
hombre con su pene, o si su pareja, siendo
mujer lo penetra a él con uno de sus dedos, o
algún juguete sexual. La penetración del ano,
en un varón se considera aberración contra
dios, y es ahí donde tal concepto aún no a
sido desterrado en la psique colectiva del ser
humano. Aún las sociedades continúan
pensando que tal proceder es contranatura e
inmoral, a grados tan ridículos, que incluso
­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­  la penetración anal
con fines médicos en un hombre puede ser
rechazada por el individuo, por el tabú que ronda
respecto a la penetración anal y la pérdida de la
masculinidad del mismo, si se permite o concede
tal acto. Nada más lejos de la realidad.
Es por esta razón, que las sociedades, pero en
concreto la psicología y su rama encargada del
estudio del comportamiento sexual humano, en
conjunto con el estado, deben de redefinir la
educación sexual desde edades tempranas,
eliminado así, los miedos y tabúes impuestos por
la ignorancia de las religiones, y aprovechando que,
en edades de los tres o cuatro años hasta los seis,
todo depende del individuo, en algunos niños y
niñas, la fijación por tocar su ano, o experimentar
con él está presente, se pueden instruir a los
mismos, de manera responsable y con pediatras
capacitados en las escuelas, a afrontar tal etapa
de sus vidas, y aprovechar dicho momento para,
de manera adecuada a su comprensión, eliminar
todo los miedos que las religiones o sus familias,
por tradición e ignorancia, podrían implantarle a lo
­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: CougeraCraveKittens.com­  que refiere el ano y su participación en prácticas
sexuales.
Así, y con esta idea en mente, a medida que el individuo crezca y su comprensión y madurez
se fortalezcan, ir implementando una educación sexual más realista y apegada a las realidades
del comportamiento sexual humano, teniendo así que, a los dieciséis o diecisiete años, tanto las
mujeres como los hombres, tengan una educación sexual completamente clara y realista, donde
sus dudas puedan ser verdaderamente contestadas y saciadas, y donde, en este caso, la
practica anal, ya sea homosexual o heterosexual, sea presentada como una opción más,
quedando cada individuo libre de practicarla o no, de acuerdo a su preferencia sexual y sus
convicciones. A pensar de este autor, es una traición a las libertades individuales y a la
democracia misma, omitir estos temas en la educación pública porque a un grupo de personas
religiosas les parece impropio por su proceder religioso.
Cada ser humano debe poseer todas las opciones, y para ello, la educación del estado debe de
ser laica, gratuita, no estar sujetas a la industria privada y exponer de manera lógica y racional
las posturas del mundo, incluyendo la sexualidad, esto a pesar que a algunos incomode. El
bienestar educativo de un menor y de los adolescentes debe
estar, en todo momento, por encima de las doctrinas
religiosas, sus preceptos y su moral arcaica y poco apegada
a la realidad de este mundo.
Razonamos finalmente, que la práctica de la satisfacción
anal, ya sea en individuos homosexuales u heterosexuales, y
sea este último grupo de personas practicada en hombres
como en mujeres, no presenta, de manera real y lógica un
problema de moralidad alguno, fuera de las cadenas que cada
individuo pueda poner sobre sí mismo, como de igual manera,
el disfrute sexual anal por parte de un hombre heterosexual ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ 

con su pareja no representa en lo absoluto una pérdida de su


hombría, definiendo, y dejando bien claro que, el placer anal en nada tiene que ver con el gusto
físico por un hombre. En pocas palabras, y repitiéndolo una vez más, la homosexualidad es un
gusto o atracción física y sexual por un individuo
de su mismo sexo, el placer anal, es algo que lo
pueden disfrutar hombres y mujeres por igual, sin
importar la preferencia sexual de los mismos.
Como dato final, desde hace unos cuantos años en
adelante, la ciencia ha descubierto que, uno de los
mayores puntos de placer sexuales masculinos,
después del glande, se encuentra dentro del ano,
en la parte interna del esfínter, que queda por
encima de la próstata, y que, siendo estimulada,
causa una gran sensación de placer en el individuo
varón. Ante esta realidad, los únicos tabúes a un ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ 

disfrute sexual libre, son las limitaciones


mentales que la religión y el individuo mismo pueden poner ante su propio placer, limitaciones
que ponen el placer sexual como algo malo y degenerado. Estimado lector, quite eso de su
mente y disfrute su sexualidad sin limitaciones, sin importar cual sea su orientación sexual,
realícelo, que el timo del fuego del infierno no le quite la posibilidad de vivir una vida sexual
plena.
Aclarado el punto de la gran diferencia que hay referente al sexo anal y el tipo de
predilecciones sexuales que normalmente se cree, lo disfrutan, continuemos con la
homosexualidad en los seres humanos. Ahora veamos de lleno uno de los fetiches que más
polémica a causado a lo largo de la historia: El travestismo y los marimachos, individuos de un
sexo determinado que se visten y actúan conforme las pautas sociales de su género opuesto.
El travestismo, como ya lo vimos en el capítulo primero de este libro, es una práctica añeja
cuyos registros datan de la civilización Mesopotámica hasta nuestros días. Por consiguiente, es
una tendencia de ciertos individuos que ha estado presente en la humanidad.
De igual manera, es interesante razonar que este tipo de
fetiche o fantasía sexual, es exclusiva de la parte lógica y
conciente del ser humano, quedando completamente fuera la
parte biológica como una explicación para tal conducta. No
obstante, el que individuos mujeres u hombres se vistan y
actúen conforme su sexo opuesto, no representa un trastorno
mental o emocional en la mayoría de los casos, y en los que sí,
no obedece este trastorno a una falta de seguridad en el
individuo a definir su sexualidad, sino que, son las normas
sociales pre-implantadas las que les crean un conflicto de
identidad, siendo la regla que un varón tiene que actuar como
tal, y la mujer, femenina como es su naturaleza. Esta
esquematización cerrada y nada flexible que durante mucho
tiempo la humanidad ha definido y que se acrecentó con las
religiones machistas Abrahámicas, es lo que ha creado el
conflicto en los individuos, haciendo que éstos se sientan
“atrapados” en un cuerpo o estilo de vida que no les nace vivir. ­ Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ 

Para poder definir si es una acción normal o anormal en un


ser humano, no vasta el estudio psicológico del mismo, sino
de su entorno social, puesto que, la homosexualidad, como
el travestismo, durante mucho tiempo fue tomado como
una conducta anormal, que inevitablemente significaba un
problema a nivel psicológico, un error abismal que la
psicología cometió en su momento, y que fue manipulado
por el vil y parasitario pensar religioso, el cual imponía la
norma de que el varón debe actuar como tal, la mujer
conforme su papel y todo lo que salga de la regla y norma,
es afrenta contra dios mismo.
Tal pensar, y hay del que me diga que no, influenció a la
psicología, haciendo que ésta lo clasificara como algo
anormal, y por ende, meritorio de una cura o tratamiento.
                ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­
Nada puede estar más errado, y a buena hora, la
psicología se dio cuenta del error que había cometido,
quitando estos comportamientos de una lista en la que
se tildaba al individuo de aptitudes anormales o que tal
proceder derivaba de algún trauma en la niñez de
índole sexual.
El travestismo, en nada tiene que ver con abusos en
la niñez, puede si que hayan casos, pero cientos de
miles de mujeres y hombres que deciden hacer el
travestismo como estilo de vida o como un fetiche
para encuentros sexuales, en lo absoluto atán
relacionados con traumas o problemas de identidad,
sino que por el contrario, son individuos con una
personalidad realmente enorme como para atreverse a
dar tales pasos.
Conforme mi pensar tanto en personas homosexuales,
como en travestis, que podríamos decir de esta última
clasificación que es llevar su homosexualidad un paso
­ Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ más allá, podemos hacer dos clasificaciones de los
mismos, por un lado los homosexuales y travestis
serios, individuos maduros, responsables y con
pareja estable, y por otro lado los individuos poco
responsables que pasan de “fiesta” en “fiesta”, de
pareja en pareja y como cualquier individuo
heterosexual que se entrega al alcohol y la
diversión sexual desenfrenada, no hace de su
existencia más que un simple pasar por el mundo.
Con esta diferenciación, podríamos establecer que
hay un mayor porcentaje de individuos con algunos
conflictos psicológicos en los homosexuales y
travestis fiesteros, que en los serios, derivados
quizá de alguna violación en la infancia o
adolescencia, o conflictos de hogar. Aún así,
aunque algunos de estas personas puedan deber su
condición homosexual o travestista a un conflicto ­ Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ 

emocional, no siempre ese conflicto tiene que ver con


su elección sexual o de personalidad, y ni hablar de los
individuos maduros, ya sea que elijan la homosexualidad o el travestismo, lo hacen sin presentar
abusos en su hogar, sea psicológicos, físicos o sexuales.
Con esto bajo la mirada del conocimiento, y entendiendo igualmente que el travestismo es un
comportamiento plenamente regido por el cerebro conciente, y las decisiones del individuo,
recién ahora nos podemos hacer la pregunta ¿es sano que lo hagan, o no? Y la respuesta es un
rotundo SI.
Sí que tiene su justificación, precisamente en nuestra
capacidad de ser cocientes de nuestras acciones y nuestra
libertad de elegir nuestra forma de actuar y de vestir.
Como seres humanos, animales, primates evolucionados hasta
alcanzar un alto grado de raciocinio e inteligencia, una
conciencia y una capacidad de elección que se agudiza gracias a
la razón, es un derecho fundamental que debe y tiene que ser
protegido por el estado, el elegir el comportamiento sexual de
cada uno, sin reprimendas y amenazas.
El travestismo, en definitiva, es una elección que el individuo,
después de un amplio debatir consigo mismo como quiere
encarar su homosexualidad, si desea ser pasivo o activo (esto
aplica para hombres y mujeres), y
dependiendo de esta opción, si
elegir, en el caso de los hombres su
pasividad será solo en la cama,
aunque su comportamiento será
­ Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ masculino, o desea satisfacer su
necesidad de sentirse mujer y llevar
su feminidad al punto del amaneramiento o aún al del travestismo.
En el caso de las mujeres, una vez que elige como preferencia
sexual la homosexualidad, y adopta el papel de activa, deberá definir
consigo misma si desea conservar su feminidad, pese a que tomará
el rol con su pareja de activa o el papel masculino, o si desea
actuar de manera más masculina, o llevar su deseo de masculinidad
al travestismo, vistiéndose y actuando como hombre.
En ambos casos, estas elecciones se presentarán de manera
gradual en el individuo, y dependiendo de cada persona, esta
aptitudes pueden comenzar a establecerse en la infancia, la
adolescencia o la vida adulta, tomando el tiempo que sea necesario
para aceptarlas, conforme cada persona así lo necesite. ­ Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­
Con estas pautas establecidas, podemos
razonar y ver, que un individuo travesti, sea
mujer u hombre el caso, pueden
desarrollarse en la sociedad, y ser
completamente productivos para la misma
sin mayores problemas, presentando,
mentalmente hablando, todas las
capacidades cognitivas y sociales, que
cualquier ser humano heterosexual
presenta.
Bajo esta premisa, el travestismo sólo
posee un punto en su contra, y que debe de
evitarse a toda costa. Tal punto es la
acción que algunas etnias particulares de ­ Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­

África y medio oriente posee, la cual consiste


en separar a niños de tres o cuatro años, físicamente hermosos, para vestirlos como mujer, y
ser criados por individuos que se encargarán de enseñarles todas las costumbres que una mujer
posee, obligando así que el niño, por ser un animal de costumbre, crezca y se desarrolle con la
idea de que su actuar debe de ser como el de una mujer, y que sus gustos y preferencias
sexuales, deben estar fijados en los hombres. Este
tipo de prácticas, completamente aberrantes, deben
de ser vetadas y prohibidas por cualquier sociedad,
con justa condena de cárcel para aquellos individuos
que adiestren a un menor a encarar un rol contrario
a su sexualidad, siempre y cuando esta inhiba la
capacidad de elección del individuo.
En definitiva, el travestismo es algo que un adulto
no debe de imponer a otro ser humano, resultando
tan aberrante la imposición como lo es la castración
(eunucos), o la ablación genital en las mujeres. Por
consiguiente, por más que un menor presente
tendencias homosexuales ya sea de amaneramiento
en el varón o de rudeza en la mujer, no es correcto
­ Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ que un adulto defina el carácter sexual del individuo,
siendo elección del niño el hacerlo o no, elección que debe de ser aceptada por la sociedad,
cuando la persona en cuestión ya sea en su infancia, adolescencia o en su vida adulta, decida
hacer el cambio de vestimenta y de actuar ante la misma.
Razonamos entonces, que el travestismo es una
práctica más de la conducta humana, que debe de ser
tomada como natural en nuestra especie, ya que gusta
ser practicada por cierto grupo de la sociedad y como
tales, dichas decisiones no representan un daño hacia
sí mismo, o hacia los demás, por lo tanto debe de ser
tolerada, amparada y protegida por el estado de las
mentiras religiosas, y presentada en las escuelas
públicas como una opción más de la diversidad sexual
humana, enseñando igualmente el respeto hacia estos
individuos como el que se le da a cualquier ser
humano heterosexual.
El travestismo finalmente, es una practica que no
solo a estado presente en las sociedades humanas,
sino que estará presente mientras esta exista, y su
futuro, sin duda alguna está más que asegurado en
este mundo por las libertades que la democracia da, y
por el apoyo que la ciencia y la psicología actualmente
está dando a estos individuos, realizando operaciones
de cambio de sexo, en hombres y mujeres por igual,
así como implantes de mamas o extirpación de las
mismas, al igual que complementos hormonales para
tal y cual caso. En definitiva, el travestismo es un
comportamiento sexual humano como el que más. La
intolerancia al mismo no debe de ser soportada en un
estado, mucho menos cuando las justificaciones para
tal intolerancia están basadas en premisas religiosas
completamente fuera de los marcos de la lógica y
realidad del mundo.

             

                  ­ Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­
-Zoofilia-
Como ya vimos en el capítulo primero, la zoofilia, o la
práctica sexual con animales, es una conducta que en
las sociedades humanas a estado presente desde los
orígenes mismos de la civilización, y que, dependiendo
de estas sociedades, su aceptación era amplia, por lo
que la práctica era común, o en otros casos, tal
acción de carácter sexual era mal vista, llegando en
algunos casos a estar penalizada con la pena de
muerte.
Como sea, dicho encuentro sexual entre hombre o
mujer y bestia, siempre se ha dado, y los individuos que ­ Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­

poseen una preferencia (parafilia), a dicho placer sexual


lo han hecho a escondidas, dando rienda suelta a su placer y deseo sexual con el animal de su
preferencia.
-Pero con todo respeto, Conde, ésto es la cúspide del degeneramiento sexual humanos, no solo
es contranatura, sino que denigra al humano, su condición racional, a la de un animal.
-Difiero completamente contigo, ya que es nuestra condición de humano racional la que nos
hace elegir este tipo de práctica sexual, ya que, como veremos más adelante, la zoofilia no es
una práctica única de nuestra especie, pero si, al parecer, de animales con una conciencia más
elevada que los demás, aunque me inclino a pensar que los estudios en esta materia aún son
mínimos y hay mucho más por
investigar aún. Veamos a qué me
refiero.
Tenemos entonces que, primeramente
la zoofilia en humanos es una conducta
que siempre ha estado presente en las
sociedades, pero que, dependiendo de
éstas, en su conjunto, la aceptación o
negación de la misma ha imperado.
En este tipo de conductas, cuando la
negación a la práctica zoofílica por
parte de algunos individuos se ha dado,
no precisamente se ha debido a la
­ Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ percepción religiosa, aunque tiene
mucho que ver en la persecución de la
misma, sino que también se ha
dado por parte de individuos
laicos, que apegados a ideales de
supremacía humana, ven en la
zoofilia, una conducta deplorable
que denigra al ser humano, y por
ese hecho, la misma debe de ser
prohibida y a las personas que se
las practican, ajusticiadas
debidamente.
                                               ­ Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­

Hoy en día, incluso, la zoofilia en algunos países es ilegal, no por imposición del clero, sino del
estado mismo, y en otros tantos no. De igual manera, las sociedades, casi por igual, tienden a
ver esta conducta sexual como desagradable y sin duda alguna señalan y vituperan a los
individuos que la practican, incluso algunos individuos a favor del derecho de los animales la
tildan de aberración y maltrato animal, pero, ¿realmente es una verdad?, y ¿es la conducta
zoofílica una parafilia que puede considerarse antinatural o enfermiza en un ser humano?
Para contestar la primer pregunta tomemos en cuenta lo siguiente: diversos estudios clínicos,
han demostrado que la excitación sexual, tanto en el humano, como en el animal, están
presentes a la hora de la copula, siendo en algunos casos más elevada que cuando los
individuos (humano o animal), copula con su misma especie.
Con esta premisa, razonamos que, si el animal
siente una satisfacción sexual, ya sea al ser
penetrada, si se trata de una hembra, o penetrar, si
se trata de un macho, el animal no está sufriendo
ningún maltrato, puesto que, por ejemplo en el caso
de los perros, cuando presentan algún signo de
miedo, o descontento, tienen ciertos rasgos
característicos como, poner la cola entre las patas,
producir un quejido lastimero, o aullar de una
manera peculiar, que claramente se distingue de
manera dolorosa. Igualmente, el animal tiene la
opción de atacar cuando es obligado a hacer ­ Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­

algo que no le gusta, por lo que, en los pocos casos


estudiados, y los videos o imágenes que se pueden
encontrar por la red, no se presenta
este tipo de conducta en el animal,
sino todo lo contrario, demostrando
que no hay negativa por parte del
mismo para el cato sexual.
Igualmente, y como ya se tiene bien
identificado, hay una sustancial
diferencia entre el individuo que
copula con un animal, siendo los
cuidados de él o los humanos,
realmente buenos hacia su mascota
sentimental, a los que maltratan y ­ Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­

lastiman a la misma, siendo en el caso


de los zoofílicos, una minoría los que tienen una conducta dañina hacia el animal.
Por ende, concluimos que no es
maltrato animal, esto a pesar que
muchos así lo toman, puesto que, el
animal, aunque posee una
racionalidad menor a la humana,
posee la suficiente como para poder
seguir un instinto sexual que lo
canaliza con, si es su preferencia, el
individuo que así lo desea. Dicho de
otra manera, en los videos que he
encontrado de zoofilia o bestialismo,
por la red, he podido clasificar o
diferenciar dos tipos de videos: los
que normalmente se catalogan como
amateurs y los que ­ Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­

son de casas productoras. Es este último tipo de video, aunque los individuos que aparecen en
pantalla, como los animales, son generalmente amos-mascota, en otros casos, no, por lo que se
puede apreciar como una tercer persona, además del camarógrafo, de vez en cuando coloca a
los perros sobre la mujer, o les indica que hacer, notándose entonces, un poco el lado frío y
mecánico de una industria, no obstante, queda claro que la excitación del los animales es
verídica, y fuera de indicaciones elementales, el perro actúa con cierta autonomía, y apremio a
consumar el acto sexual.
No obstante, cuando hablamos de videos caseros,
la radical diferencia, que pude observar fue la
siguiente: Este tipo de video está realizado por un
individuo y el perro, o dos individuos y el animal.
Cuando se trata de la primera opción, y es el sexo
femenino el humano, generalmente la cámara está
estática, y la mujer no tiene más que arrodillarse,
para que el animal la monte, en la mayoría de los
casos sin que tenga que hacerle señal o indicación
alguna al animal, sino que lo hará por su propio pie.
-Bueno, pero es una animal, ¿qué tal si actúa
por costumbre y enseñanza?, después de ­ Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­

todo el perro hace lo que se le enseña.


-Si bien tu apreciación es certera, y habría que analizar neurológicamente las actitudes de
cómo actúa el perro, lo cierto es que, los humanos, si vamos al caso, también actuamos de
manera costumbrista, como ya vimos, por lo que, lo que realmente habría que determinar con
los animales que mantienen sexo con humanos, es si estos realmente lo hacen más que por
una costumbre enseñada y obligada, por una costumbre, quizá si enseñada, pero que al animal
le agrada y la repite por placer propio.
Determinar tal proceder, obviamente se convierte en algo complicado, porque, al igual que la
pedofilia, los zoofílicos, normalmente son vituperados por la sociedad, por lo que estos
individuos prefieren mantenerse escondidos, compartiendo su preferencia sexual por medios
como el internet, donde el anonimato está garantizado, con su pareja humana sentimental, o
con un círculo pequeño de personas.
Es este tipo de actitudes las que dificultan el estudio de la zoofilia con mayor precisión, no
obstante los estudios continúan, y los parte clínicos y psicológicos, lejos de verlos como una
aberración, lo apoyan en su mayoría, puesto que no se
han demostrado casos clínicos donde el perro o el
animal en cuestión quede traumatizado, esto claro,
cuando el encuentro sexual se da de manera amorosa.
Hay estudios, por cierto, que demuestran que el
vínculo de amor entre el humano y el perro realmente
es genuino, de igual manera que lo vimos en la pedofilia,
e igualmente, el cariño que el animal presenta hacia su
amo o amos, va más allá del vínculo mascota-dueño,
­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ creándose a su modo y con sus limitantes, un
vínculo sentimental humano-animal, estrecho y fuerte.
Encontramos entonces que realmente no
hay justificaciones lógicas que demuestren
que el animal es maltratado o que sufre algún
trauma psicológico por el encuentro sexual
con un ser humano, siempre y cuando dicho
encuentro sexual no se de con violencia o
maltrato físico que cause dolor en el animal.
Sin duda alguna, concluyo que, los animales,
al ser seres biológicamente desarrollados y
complejos, y poseen un
­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ sistema nervioso central muy parecido al que
poseemos los humanos, su capacidad para
sentir placer sexual, es igual o casi igual al nuestro, y por ende, si el o los humanos que
mantienen relaciones con ellos, los estimulan correctamente y le dan el tiempo suficiente para
su propia excitación, podemos concluir que el perro o la perra, o el animal en cuestión, posee
todas las características para poder disfrutar del encuentro sexual con un humano. Quizá más
que con una pareja de su propia especie, siendo el humano más conciente de la estimulación y
placer sexual del animal que un individuo de su especie, que actuará más por instinto, y en dado
caso, en búsqueda de su propio placer sexual
que el de su pareja humana.
En este punto, es notable destacar que hay
datos clínicos que apuntan que este tipo de
conductas efectivamente ocurren, y que los
animales como el humano, muestran un grado de
mayor excitación sexual cuando copulan con
individuos de otra especie, que con la suya,
especialmente enfocada en animal-humano,
siendo los animales los que gozan más que
cuando están con congénere de su especie.
Una vez razonamos que no hay un motivo
realmente dañino para los animales en tener o
mantener relaciones sexuales con un humano, ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­

pasamos a contestar la segunda pregunta, si es


mentalmente sano que un humano desee mantener relaciones sexuales con un animal, y al
mismo tiempo seguiré exponiendo argumentos de que la zoofilia no solo es una cualidad
humana, sino que está presente en los animales y por ende, no se puede tomar como un
maltrato hacia ellos. Veamos a qué
me refiero:
Cuando se habla de zoofilia, estoy
seguro que, incluso usted, estimado
lector/ra, piensa que tal
comportamiento es exclusivo de los
seres humanos, y que tal conducta
se debe a su perversión, su maldad,
o el calificativo negativo que sea que
desee imponerle. La realidad del
asunto es que tal pensar no es
correcto, y nada más lejos de la
verdad, puesto que tal conducta se
 presenta en otros animales, y lejos de                                                     ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­

ser anormal, o malvada, aunque no es muy común entre todas las especies, es una práctica
que se da en ciertos individuos y que en lo absoluto representa un comportamiento enfermizo o
degenerado.
Es sabido, por ejemplo, por la
comunidad científica, que ciertos
chimpancé prefieren ver pornografía
humana, ya que en ciertos
experimentos, se les ha presentado a
estos animales material pornográfico
tanto de su propio genero como el
humano, presentando en ambos casos
en machos y hembras un nivel de
excitación que culminó en
masturbación. Incluso algo aún más
fascinante, cuando se le dio a hembras
y machos a elegir el tipo de
­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ pornografía que quería ver, los
animales escogieron la pornografía humana por la de su propia especie.
Este tipo de conducta, entonces, es una prueba clara de que la zoofilia no aplica únicamente
para el género humano, y que, al igual que en los chimpancé mencionados, que eran
espesímenes saludables y mentalmente sanos, igual lo son los humanos que tienen inclinaciones
sexuales hacia animales, siendo entonces, lejos de un trastorno mental, una condición biológica
de algunos animales, no precisamente primates, sino que extendida por el reino animalia.
Con esta premisa, y
comprendiendo que la zoofilia se ha
dado desde los albores de la
humanidad, siendo representada
incluso en murales rupestres que
van unos ocho mil años en el
pasado, llegando a la civilización
Mesopotámica, Egipcia, Griega,
Romana, Hindú, etc, hasta nuestros
días, razonamos que lejos de ser
una conducta anormal, es
                                                    ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ completamente normal que se
presente en algunos individuos de
nuestro genero. En ese campo, la neurociencia, y la psicología aún tienen mucho que determinar
referente a porqué suceden esos comportamientos, tanto en nuestra especie como en otras
también.
Por ejemplo, y regresando a los perros, que son los animales con los que parece que los
humanos mantienen mayor copula sexual,
por lo menos los que habitan en grandes
metrópolis, veamos este comportamiento
animal.
Todos alguna vez hemos tenido algún perro
que se a montado sobre nuestra pierna,
comenzando o intentando frotar su pene en
el pantalón; a alguna perra, que se ha puesto
en postura receptiva o, en algunos casos,
incluso intentando frotar su vulva con la
pierna de algún humano. Con este panorama,
¿podemos estar ante un caso de insinuación
zoofílica perro-humano, donde sea el animal
quien inicie el acercamiento?. ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­
Como simple pregunta, si estamos
hablando de un perro macho, con una dueña
hembra, o un dueño varón pero con
tendencias homosexuales zoofílicas (no
humanas), ¿hasta dónde podría llegar el
perro en su intento de frotismo si el
humano en cuestión corresponde a la
insinuación sexual?, dicho de otra manera,
si un perro inicia tal conducta y el ser
humano desnuda su cuerpo, se pone de
rodillas colocándose en una postura
receptiva, ¿hasta dónde llegaría el interés
sexual del perro?, ¿podría darse la
penetración, en este caso, completamente
deseada por el animal y aceptada por el
humano?

­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­

Una vez más, son varios los post dedicados en internet o la DeepWeb sobre el tema de zoofilia,
y las anécdotas que exponen este tipo de situación, leyéndose en caso de algunas mujeres que
sus primeros acercamientos zoofílicos fueron efectivamente, por una situación donde el animal
comenzó a buscar el encuentro sexual, y éstas, por los motivos que fueran, aceptaron el
encuentro asumiendo una postura sumisa donde el animal las pudiera penetrar.
Es claro y justo decir que, en este tipo de lecturas y foros, donde la fantasía y la realidad se
confunden, el anonimato está a la orden del día y la veracidad de los comentarios son dudosas,
pudiendo ser el producto de un
escritor o escritora, no se pueden
tomar como un axioma verdadero para
sacar conclusiones, no obstante, la
lógica de tal proceder nos indica que
las probabilidades de que ocurra
pueden ser tentativamente amplias,
por ende, la moneda una vez más
queda en el aire: ¿Hasta dónde un
perro puede llegar en un intento de
apareamiento con un humano cuando
                                                      ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ él inicia el encuentro?
Otra vez, la referente al encuentro sexual
de que los humanos no somos la única especie
que busca encuentros sexuales con otras
especies, parece imponerse.
Otro punto muy interesante, por animales hacia
humanos, viene de una de las investigadoras más
famosas de chimpancé, en cierta ocasión fue
atacada por uno, y este intentó someterla
sexualmente, pero la agresión del animal duró
poco, perdiendo el interés rápidamente.
Otra vez podemos ver que el deseo sexual de
animales hacia humanos también se presenta, no
­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ siendo única la atracción humana-animal, sino
que existe también la animal-humana.
Así, se razona entonces que la practica zoofílica no presenta en lo absoluto un
comportamiento enfermizo o antinatural, sino que por el contrario, obedece a un instinto animal
biológico, no muy claro aún, pero que está presente en la naturaleza animal, incluyéndonos.
Para finalizar con este apartado, concluiré que los individuos zoofílicos se pueden subdividir, al
igual que los pedófilos, de la siguiente manera: zoofílicos pasivos y zoofílicos activos. De estos
dos grupos, razonamos que, los zoofílicos pasivos poseen una atracción sexual hacia los
animales, la literatura zoofílica, los comic's, las fotografías y los videos de esta índole, sin llegar
a mantener relaciones sexuales con animales, siendo su fetiche únicamente la estimulación
visual o narrativa.
Por otra parte tenemos a los
zoofílicos activos, individuos que
realizan la cópula con un
determinado animal, y que pueden
tener una preferencia sexual
diversa. En algunos casos los
zoofílicos sólo copulan con animales,
sin mantener relaciones sexuales
con humanos. En estos casos, tanto
se pueden encontrar individuos
zoofilicamente homosexuales como
heterosexuales o bisexuales, en
referencia al animal con el que ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: LESBIANITY.COM­

establecen la relación afectiva-sexual.


También están los individuos que practican la zoofilia y al mismo tiempo mantienen una pareja
humana, en estos casos, están los que hacen de la zoofilia una práctica oculta o quienes
comparten el gusto con su pareja, dependiendo del
caso particular, sus comportamientos sexuales
pueden ser zoofilicamente homosexuales,
heterosexuales o bisexuales. En este
terreno, el gusto y la preferencia de los individuos
marcará la pauta a seguir.
Como se puede observar la diversidad sexual en el
comportamiento zoofílico puede ser diverso y los
gustos variarán dependiendo de o de las personas,
no obstante, sea el comportamiento que sea, lo que
está claro es que, la capacidad racional y pensante
del ser humano, al igual que su búsqueda de
intensificar su placer sexual, lo lleva por caminos
que, aunque en algunos casos para muchos puede
llegar a ser repugnante, para otros es una ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­

opción más de placer y de vivir su sexualidad.


En este punto, razonamos que dado que la zoofilia no presenta una amenaza a los individuos, y
en el mayor de los casos todo indica que el acoplamiento sexual con otras especies no es único
del ser humano, se pude concluir que tales encuentros sexuales son válidos si los individuos
desean mantenerlos y no son obligados a ello. En el caso de los seres humanos, se demuestra
por su voluntad y capacidad del habla, dando a entender su “si” o “no”, y en el de los animales,
la demostración de miedo, sollozos, o intentos de
morder o atacar por acto de defensa.
Finalizo conque el estado no debe de tener
ningún derecho penal sobre los individuos que
deseen tener acoplamiento con animales, puesto
que es una opción de carácter sexual que no
lastima a nadie, y que por ende, no debe de ser
competencia del estado, dado que éste debe de
ser laico, imparcial, justo y racional, y no puede
permitirse crear leyes que se basan en la
ignorancia humana, los prejuicios psicológicos
sexuales y tabú, y la ridiculez religiosa que
condena cuanto comportamiento sexual existe.
­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ En una democracia verdadera, los zoofílicos
deben de ser tolerados y respetados, puesto que son seres humanos productivos para lo
sociedad, que poseen una orientación y gusto sexual diferente al de la mayoría de las personas,
pero que, no por eso son enfermos mentales, asesinos, violadores, o cualquier apelativo
injurioso ya que clínicamente y estadísticamente se conoce, no es verdad.
Tu derecho a la sexualidad es tuyo, si quieres que te respeten, respeta; sí a la aceptación
social de los individuos con conductas zoofílicas, no a la discriminación por las preferencias
sexuales.

                                                                                                               ­Fotógrafo: Demick Santini/Imagen: Acervo de Internet­
-Sadomasoquismo-
Considerada más que una parafilia un
fetichismo, aunque la excitación exclusiva
a través del dolor podría ser considerada
una parafilia, el sadomasoquismo, como
vimos, tuvo su refinamiento en la edad
media, del siglo doce o trece en adelante
(si no es que incluso desde antes),
cuando la clase burguesa tenía plena
libertad para impartir castigos a sus
sirvientes sin limitaciones alguna.
En medio de este trato inhumano, donde
los derechos humanos no tenían ningún
papel en la humanidad, esta clase de fetiche ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: devicebondage.com­

comenzó a florecer, muy probablemente como


un abuso de poder, donde, la característica de someter al individuo y mezclar el goce sexual
con el dolor comenzaron a tomar forma y contexto. Vaya uno a saber, incluso, si este tipo de
“esnobismo”, no entró en la burguesía como un juego sexual (que muy probablemente pudo ser
así), donde los individuos acaudalados se sometían a su o sus parejas, cual vil plebeyo, para
recrear humillaciones que en la vida real nunca serían sometidos.
Como vimos con anterioridad, este tipo de fetiche bien pudo tener
sus orígenes en ambientes completamente tortuosos y denigrantes
para el ser humano, pero, poco a poco, esta forma de abuso fue
moldeándose por la mente human, hasta llegar a ser un juego
sexual donde ambas partes desean ser sometidas a este tipo de
actos sexuales.
Razonamos entonces, que, conforme la capacidad racional del
hombre, siempre en busca de su comodidad y placer, llevó en el
campo de lo sexual a crear este tipo de fetiche, que en lo absoluto
debe de ser visto como inmoral, degenerado o enfermizo, puesto
que, siendo una invención humana, hecha para el placer de los
mismos, no hay razón alguna para verla como aberrante o enferma,
siempre y cuando se cumplan ciertos patrones de conducta que no
       ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: hogtied.com­ sobrepasen el bienestar físico del individuo. Para entender esto
veamos lo siguiente.
Primeramente hay que distinguir, querido lector/a, la diferencia
entre el fetiche del sadomasoquismo, y el individuo que sobrepasa
dicho fetiche y realmente puede llegar a
tener un trastorno psicológico, para ello
debemos atenernos a la clasificación
psiquiátrica que establece, en palabras
más sencillas, que, todo individuo que
realice fetichismos violentos, mientras no
sobrepase las laceraciones suaves, que
no produzcan más que una irritación en la
piel, o sometimientos que involucren por
parte del sometedor, al sometido, una
fuerza y niveles de violencia que van más
apegados a la actuación que al daño
­Fotógrafo: Desconocido/Imagen:bondagetrials.com­ físico en sí, y donde en ningún momento
se llega a los golpes o al sometimiento a alguna acción a pesar de la negativa del individuo
sometido, está dentro de los estándares de normalidad, puesto que, la fantasía sexual de ser
humillado/a sexualmente es completamente válida y el individuo que decida practicarla está en
todo su derecho de hacerlo sin que nadie le recrimine su comportamiento
sexual, ni el estado intervenga de manera legal.
Donde sí el estado debe de poner un alto, y someter a los individuos que
realizan dichas prácticas, son en los siguientes casos:
1)-Cuando el sadomasoquismo pasa a ser una práctica realmente enferma, y
a pesar de la voluntad del sometido a realizar dichas acciones, se llega al
daño físico grave o incluso las amputaciones de miembros. En este caso el
estado debe intervenir, puesto que los individuos involucrados carecen de la
racionalidad normal para poder asumir el daño que se está causando o
causa en otro. Aquí los individuos deben de ser sometidos a tratamiento
psiquiátrico, puesto que pueden ser un peligro para sí mismos o para los
demás.
2)-Individuos que gustan del snuff, es decir, la mutilación y tortura real
humana, donde generalmente la víctima es secuestrada y torturada hasta la
muerte. En este tipo de personas, el estado debe de prestar infinita
atención, puesto que, aunque aún tengo mis dudas sobre la existencia de un
mercado negro que comercie este tipo de servicios, la realidad es que, en
las pocas páginas en la DeepWeb que encontré (que eran completamente
privadas) y que alojaban este tipo de material (desconozco si de igual ­Imagen: DeepWeb­

manera si servicios de tan aberrante práctica, pedían como método para ser
aceptado en el foro el mandar algún material propio o muy exclusivo de este tipo de género,
por lo que, obviamente, y como aclaré en la introducción de este libro, no conseguí ninguna de
las imágenes a través del intercambio de material, sino que las tomé de las web que mantienen
el banco de imágenes para el acceso de todo el público o del que cuando menos, tenga
conocimiento de cómo llegar a él), por este motivo, no puedo precisar a ciencia exacta si este
tipo de mercado realmente existe, pero valdría la pena que los estados del mundo hicieran una
investigación profunda sobre ello. Como sea, individuos que secuestran y torturan sexualmente
a su víctima, cometiendo un delito de carácter sexual, si bien, y obviamente, presentan
comportamientos sádicos, en nada tiene que ver con el fetiche sexual que nos atañe, ya que
este tipo de individuo/os que comete/en crímenes
de una aberración mayúscula, sobrepasan el fetiche
sexual, cayendo en alguna patología o trastorno
mental que le hace perderse de la realidad del
mundo; en algunos casos cometiendo el asesinato y
tortura por carecer de empatía, y en otros casos,
el individuo es consiente de las acciones que está
realizando, determinando que su comportamiento es
completamente sádico, disfruta de ello, y por ende
hay que recluirlo en un psiquiátrico más que en una
cárcel, pues el individuo representa un peligro para ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­

sus compañeros de ceda y la sociedad.


Identificada entonces la diferencia entre una conducta fetichista sexual sana, y una insana, nos
encontramos con el punto medio de que, el sadomasoquismo no representa ningún problema
siempre y cuando las dos partes
convengan en practicarlo, y donde los
sometimientos no incurran en golpes o
lesiones que lastimen al individuo.
Es entonces, el sadomasoquismo, quizá,
una de las prácticas sexuales que más
fetiches posee, puesto que utiliza
juguetes sexuales y puede llegar a ser
realmente sofisticado, presentando
infinidad de máquinas que someterán al
individuo a leves torturas
­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ (más ficticias que reales), con el
objetivo de encontrar el placer sexual.
En definitiva, el mecanismo del
sadomasoquismo radica en que la
víctima sea torturada con una
explosión de placer sexual, al mismo
tiempo que tales placeres se realizan
en un ambiente donde él o ella son
humillados, sometidos de manera
directa con su sexualidad, destruyendo
un gran tabú impuesto por la sociedad;
en otras palabras, con el sometimiento
del individuo a ser “explotado
sexualmente” como le
­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ venga en gana por el otro o los otros
integrante/es, a nivel psicológico la víctima se reencuentra con su sexualidad, y no teniendo
más opción que aceptarla, aceptar todo el placer físico que su cuerpo le otorga; se brinda a sí
mismo/a el placer sexual máximo que, quizá, en condiciones de no sometimiento, por
cuestiones morales, de principios, etc, no lo haría.
Igualmente este tipo de prácticas, en las que por principio se podría ver como un juego, donde
los integrantes toman determinados roles, la excitación mórbida por sensaciones nuevas o
sometimientos y dado a realizar ciertos actos sexuales, implican un estímulo realmente
excitante para los individuos, quienes
pueden encontrar en los mismos el
deseo de hacer de esta practica sexual,
una opción mucho más utilizada que los
encuentros normales.
Igualmente insisto, que la opción de
amo-esclavo que el sadomasoquismo
otorga, permite en términos generales
la liberación sexual humana que
normalmente permanece atrapada entre
los tabúes ridículos de la sociedad, la
pendenciera moralidad religiosa, y la
­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: devicebondage.com­ ignorancia característica de las
personas.
De esta manera, entonces, los individuos pueden liberar las trabas psicológicas que
normalmente encuentran, bajo la máscara de: “soy víctima y tengo que hacer todo lo que me
digan que haga, aunque esto me resulte vergonzoso”, y que obviamente implicará una
excitación y placer sensorial para el individuo que antes no había
experimentado, por la pena de demostrar placer, situación muy recurrente en
la conducta humana, que lamentablemenete por diferentes factores, sociales y
culturales, ponen el placer sexual como malo, el individuo sometido encuentra
entonces, la salida a todos esos tabúes en el sometimiento.
Por otra parte, el sometedor, puede dar rienda suelta tanto a sus propias
fantasías sexuales, como la de su pareja, sin pena o miedo alguno, puesto que
el “juego” sadomasoquista de mandar y someter al individuo a cualquier acto
sexual, con recompensas y castigos, será la máscara que permita dejar de lado
los tabúes sexuales.
Por supuesto que también están los individuos que realizan este tipo de
prácticas sadomasoquistas y de bondage con el fin de estimular su sexualidad
a través de un pequeño dolor físico, producto de flagelaciónes, o ­Acervo de Internet­

penetraciones de carácter violento o fuerte.


Este tipo de conductas, cuando el comportamiento sexual se
desarrolla exclusivamente con este tipo de práctica sexual,
aunque en ocasiones los individuos llegan a utilizar otras
prácticas sexuales además del masoquismo o bondage como
complemento, son completamente normales en el ser humano,
siendo como ya expresé, una invención humana con la única
finalidad de incrementar el placer sexual en los individuos que
desean someterse a ella.
De esta manera, la visión ridícula y poco racional de que la
gente que gusta de dichas prácticas están enfermas
mentalmente, son violentos o un peligro para la sociedad, no es
más que una falacia infundada, puesto que si bien no todas las
parejas llegan al punto de usar fetiches, como ropa para la
ocasión, juguetes sexuales, correas, látigos, o máquinas de
“tortura” (entiéndase que el calificativo de tortura no es en
realidad para describir una tortura real de dolor y sufrimiento,
­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ sino que un juego, donde el dolor causado es casi efímero),
cuando menos un gran porcentaje de personas alguna vez mantuvo una relación sexual donde
alguien dominó al otro, o lo sometió sexualmente a algún tipo de castigo sexual, o hubo unos
golpes leves en las nalgas como estímulo sexual. Con esta pauta, entendemos que la inclinación
humana por este tipo de juegos sexuales está presente el diferentes niveles de intensidad que
la pareja decidirá practicar, pero que en todo caso, lejos está de ser una práctica enfermiza o
degenerada, sino que por el contrario, es sexualmente estimulante para los individuos que
gustan de ella, y
por lo tanto, sana y natural una vez el
ser humano la estableció como una
conducta o comportamiento sexual de
común acuerdo entre los individuos
participantes.
Como hemos visto hasta entonces,
entendemos que este tipo de
comportamiento implican una sumisión
sexual por parte de alguno de los
integrantes, y son justamente este
tipo de prácticas más inclinadas al
bondage que al masoquismo, pero que
están muy ligadas, y donde otras
tantas parafilias y fantasías sexuales
salen a la luz.
Teniendo como premisa que habrá un
individuo sometido, nos podemos
encontrar con prácticas sexuales como ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­

lo es el sometimiento sexual total, donde el individuo


es atado/a de pies y manos, y sometido/a a todo
tipo de estímulos sexuales, que va desde sexo oral,
tocamientos, frotismo, penetración anal o vaginal ya
sea con juguetes sexuales como con el pene de un
individuo, además de poder ser sometido a pequeños
golpes de látigos o tablas, que representa un
estímulo sexual tanto para el que recibe los golpes
como para el que los da.
Pero no todo queda ahí, sino que los sometimientos
pueden ir más allá de este tipo de prácticas, donde
se encontrarán fetichismos en los que el individuo
actúa como un perro o perra, caminando en cuatro
patas, usando correa y obedeciendo cada orden que
su “amo” le da.

                    ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: dungeon21.com­
Este tipo de comportamiento, una vez más deja
visible el deseo del sometido a realizar la voluntad de
otro individuo, sin importar la pena emocional que
tales acciones puedan generar en la persona, sino que,
conforme las reglas del juego, hará lo que se le diga, y
contendrá su propia conciencia con dicha justificación.
Obviamente tal justificación en lo absoluto representa
algo dañino, sino que, e insistiré con esto, representa
una escapatoria del tabú que ciertos actos sexuales
en condiciones donde no se plantean como un juego
fetichista y de bondage o sadomasoquismo, se
reprimiría.
Actuar entonces, como un perro o una perra (por
citar un ejemplo), sumiso/a a su amo o amos, tiene
por obvia justificación el de dejarse liberar
sexualmente sin que los tabúes le impidan disfrutar de
todo el placer sexual al que es expuesto. Una vez
más, la justificación es la
            ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ idea del juego, por lo que, el individuo se convence a sí
mismo que no debe de salir de las reglas del mismo, por lo cual
permite que exploten su sexualidad al máximo, en un marco claro,
en el que lo que se haga con él o ella, sea del gusto y agrado del
mismo/a, o si es una experiencia nueva, que le agrade. De no ser
así, entonces el individuo podrá rechazar dicha práctica, no por
contención sexual, sino porque no le satisface o no le causa
placer. Hay que recordar que el motivo de dicho juego, para
ambas partes, sometido y sometedor, es la búsqueda del placer
sexual o mórbido.
Otro tipo de práctica fetichista que se presta en estos juegos
sexuales, es la “podofilia”, que consiste en la excitación sexual
con los pies humanos, ya sea besándolos, chupando los dedos,
mordisqueándolos, o que dichas acciones sean realizadas en los
pies del propio individuo, encontrando la excitación sexual en ver
que le hagan eso a sus pies.
Aunque el origen o la atracción sexual aún no está muy claro, lo
cierto es que este tipo de fetiche obedece incuestionablemente a
la parte conciente del cerebro humano, y es por ende una acción ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Chanta'sBiches.com­
completamente buscada y deseada por
la persona, tal fetiche, entonces, como
cualquier otro que es racionalmente
una predilección sexual del individuo,
no debe de ser tomado por un
comportamiento sexual anormal,
puesto que, siendo la mente conciente
la que lo disfruta, y teniendo este
fetiche como cualquier otro la clara
certeza de que no lastima ni física ni
emocionalmente a las personas
involucradas, tiene por ende que ser
respetado, y las personas que disfrutan
de ello, de igual manera respetadas, dejando ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: FOOTSIEBABES.COM­

de lado los insultos y vituperios que este tipo de comportamientos sexuales causan en la gente,
generalmente reprimida sexualmente o con ideas religiosas que tocan el fanatismo extremo.
Razonamos entonces que, aunque grandes psicólogos han puesto sobre la mesa que tal fetiche
pude tener su origen desde la infancia, tal postura me cuesta un poco asimilarla, aunque el
poder de la mente subliminal puede ser realmente fuerte,
y puede entonces ser una condicionante para que tal
fetiche tenga su origen en edades tempranas del
individuo. Como sea, la posibilidad de que tal atracción
se desarrolle no en el subconciente, sino en el conciente
mismo del ser humano puede ser una explicación
realmente lógica, o de repente ambas estén ligadas. Para
poder expresar tal pensar no me queda más que exponer
mi percepción personal acerca de este tipo de conducta,
en la cual, puedo identificar en mi que, aunque los pies
de una mujer no me resultan en sí un objeto de suma
atracción sexual, puedo apreciar en ellos una cierta
belleza, que en determinados casos y conforme el previo
del jugueteo sexual, besar las piernas (que también es un
filia), y los pies puede aumentar la excitación sexual.
Por obviedad me resulta difícil identificar que la
atracción y placer erótico que puedo sentir al besar los
pies de una mujer proceden del subconciente, pero   
                     ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ puedo identificar claramente que es mi mente
conciente la que disfruta de tal acción, y es, recreando la
primera vez que besé los pies de una mujer, fue mi mente
conciente la que, a medida que iba llegando al área en
concreto, la que reconstruyó mentalmente la imagen del pie,
visualizándolo en diversos ángulos, su color, la forma, la
gracia de sus curvas y la manera en la que pendía en el
aire, la que finalmente creó cierta atracción o admiración
por el pie, y la que condicionó que una acción que podría
resultar repugnante en condiciones normales, como lo es
besar un pie humano (a fin de cuentas nadie anda por ahí
besándole los pies a la gente, ni lo haría a no ser que sea
con un carácter sexual y el área sea higiénicamente
cuidada), me llevaran a besar el pie, o introducir algún dedo
en mi boca.
Razono entonces, que la percepción erótica hacia los pies,
 ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: CuckildSessions­ se moldeó en mi mente en aquel momento de manera
conciente y condicionada a la apariencia delicada y grácil del mismo, de manera muy similar a
como desarrollé un gusto por los senos de una mujer o las curvas de sus glúteos o nalgas, o la
de sus piernas, abdomen o manos. Sinceramente la diferencia de atracción entre estas partes
del cuerpo de una mujer, visto desde un punto erótico me resultan concientemente atractivas,
encontrando dicha atracción en un esquema que concientemente construí.
Debo decir también que, dicha atracción por los pies, en mi persona no es una predominante,
por lo que, la excitación que me puede producir un pié femenino, en comparación por las nalgas
o senos de una mujer, no tienen comparación, pero lo que intento destacar es que, la atracción
en menor medida es condicionada por los mismos mecanismos. En obvio entonces que en mi,
tal fijación no llega a ser una parafilia, sino que es un integrante de un conjunto del erotismo
que mi mente puede manejar, pero, en individuos que representan una parafilia, ¿podemos
realmente aludir que tal acción nace del subconciente?, ¿o es la mente conciente y la
predilección la que la tornan una parafilia?, y de ser así, ¿en qué punto condicionarla como una
parafilia?, puesto que, por hacer una comparación, el sexo oral es una práctica muy común en
un previo a la penetración en una pareja. Tomando esto como principio, ¿debemos decir que
toda pareja que practica sexo oral como previo, en medio o después de la penetración, posee
una fijación parafílica hacia el sexo oral? La respuesta es obviamente no, ya que, si es un
disfrute o complementación del placer sexual, no incurre en una filia. Si tomamos esto como
axioma, ¿podemos decir que los individuos que practican estas acciones en la mayoría de sus
encuentros sexuales poseen una filia? Para mi la respuesta otra vez sería no, puesto que,
incluso si el individuo alcanza el orgasmo solo manteniendo esta práctica ¿es entonces una
conducta anormal y debe de verse como obsesiva o compulsiva solo porque le gusta alcanzar el
orgasmo con una práctica en especifica por sobre todas las demás?
Tomando en cuenta que los dos integrantes de la relación sexual encuentren el placer sexual,
¿por qué clasificar de parafilia a una acción que no incurre en penetración como medio para
alcanzar del orgasmo, cuando ésta se impone por sobre cualquier otra práctica?, y aún más
¿por qué imponer que, si un individuo tiene una preferencia sexual con la cual alcanza el
orgasmo y es una práctica que utiliza más que otras, debe de ser considerado parafílico? Una
de dos, o cambiamos la percepción de que las filas son malas o producto de comportamientos
obsesivos y/o compulsivos, o entonces todos por igual deberíamos de ser clasificados como
obsesivos parafílicos, porque, ¿no sería un comportamiento obsesivo sólo alcanzar el orgasmo a
través de la penetración pene-vagina?
Si razonamos que hace mucho tiempo que estamos separados (racionalmente), de una
conducta netamente animal; es decir, los animales copulan de dicha manera por cuestiones
biológicas y porque no pueden hacer del sexo, racionalmente, un momento de disfrute, nosotros
sí, por ende, copular únicamente con una penetración pene-vagina, se tornaría en nosotros un
comportamiento obsesivo, dado que aunque la parte biológica nos indica que esa es la manera
correcta de copular con un fin
reproductivo, nuestra mente y
racionalidad nos permite una gama
mucho más amplia de placer
sexual no reproductivo, y así lo
que debería de verse como un
comportamiento obsesivo y
compulsivo, serían aquellos en los
que el individuo no se permite una
mayor gama de disfrute sexual por
cuestiones sociales y culturales,
limitados a lo “correcto”, y nada
más. Hay que tomar en cuenta,
entonces, que estas obsesiones
muy probablemente están ligadas
con el pensamiento religioso, de
ahí (y muchas cosas más), que la
misma debe de ser erradicada de
  ­ Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ la educación humana.

                                 
Continuando con el tema “sadomasoquismo”,
y las diversas prácticas que engloba, también
nos encontramos con una parafilia
denominada “urolagnia”, que consiste en la
práctica sexual donde la micción de la orina,
es el detonante para la excitación sexual.
Aunque los registros de tal práctica, una vez
más son tan antiguos como la civilización
Egipcia en adelante, hay constancia de que
por aquel entonces ya se conocía tal parafilia,
y de esta manera podemos exponer las
siguientes preguntas: ¿era esta práctica
aceptada en la antigüedad? Y, ¿las personas
que la practican son obsesos, o presentan
algún desorden mental?
                                ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ A la primer pregunta se puede responder que,
cuando menos tal práctica era aceptada con
menos restricción y pudor social que hoy en día puede implicar, aunque las contradicciones
entre los expertos son variadas y como ya he dicho, la historia se interpreta como uno lo quiere
hacer, no hay mucho que indagar, lo que si es seguro, es que tales prácticas existían y se
hablaba y documentaba de ellas con mayor frecuencia que en nuestras sociedades actuales.
Respecto a la segunda pregunta,
las premisas en contra y a favor
son muchas puesto que,
clínicamente, la cosa es así: para
poder clasificar algún
comportamiento anormal o
enfermizo, el individuo tiene que
hacer cosas que la gente
normalmente no hace. Dicho de
otra manera, las cosas que salen
de lo normal en cuestiones del
comportamientos, en este caso
sexuales, son marcadas como
raras, producto de una mente                                                                              ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­
enferma, obsesiva, desquiciada, etc. por lo menos así fue en un
inicio; ahora por suerte las cosas no son así, pero no hay que
confiarse mucho, ya que todo se clasifica en “parafilia no
especificada”.
Con esta idea asimilada, comenzamos a razonar que todo lo que
salga de una práctica sexual “normal” que por normal se
entiende penetración vaginal, todo los demás fetiches o filias son
comportamientos anormales. Este autor señala (otra vez), que
tal premisa se impuso incluso en el mundo de la psicología,
tristemente, por ser la idea imperante que las religiones
impusieron, demandando que la única postura correcta para
mantener relaciones sexuales era la mujer debajo y el hombre
encima, todo lo que salía de ese parámetro, era impuro e impío
­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ ante dios. Desde ahí la humanidad a acarreado la premisa de que
todo lo que sale de ese lineamiento no obedece a algo bueno, y si le agregamos el hecho de que
ciertos fetiches, como lo es éste o la zoofilia, pueden resultarle a muchos individuos por demás
repugnantes, fácilmente fueron en un momento de la historia visto como actos de naturaleza
diabólica, o cuando la era de las luces llegó como comportamientos enfermizos. Obviamente la
pregunta es ¿y no lo son?
La respuesta es no, y ese “no” encuentra justificación en el hecho de que este tipo de
prácticas sexuales no son aisladas
sino que se presentan en una
minoría social que venga al caso
son cientos de miles de individuos a
nivel mundial. El hecho de que
deseen realizar este tipo de
comportamientos sexuales es
debido a que: uno, desarrollan el
gusto en la infancia o
adolescencia, y dos, lo adquieren de
manera mucho más conciente aún
en su etapa de adolescentes o
adultos porque el morbo racional
cataloga tal comportamiento como
una acción sexual que les puede ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Pepebabes.com­

producir una satisfacción sexual, en este caso mucho más ligada a la mental que a la física, no
por eso menos importante.
De igual manera tenemos que razonar que todo individuo que tenga fetichismos o filias, y en
este caso la de la urolagnia, son personas que poseen una vida social buena, con empleos,
productivos para la sociedad y que no
poseen ninguna distinción que los
pueda clasificar como obsesos o que
incluso pueden llegar a dañar a otros
seres humanos. Así aunque considero
que la psicología y la neurología
tendrán mucho que hacer aún para
entender los ¿por qué? ciertos
individuos sienten una atracción sexual
por esta filia u otras, la realidad es que
en términos concretos y simples, la
misma obedece a un comportamiento
conciente del ser, puesto que, aunque
en algunos puede existir
­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Pepebabes.com­ patrones de comportamientos
derivados del subconciente, lo cierto es que el deseo de la micción en un acto sexual, ya sea
que sea para beberla o para ser mojado/a en ella, los individuos, lógicamente, hacen de ese
comportamiento un gusto que incremente el pacer de excitación sexual a nivel neuronal,
superando el asco que a muchos naturalmente tal situación les daría, y asumiéndolo como un
comportamiento sexual excitante. En otras palabras, los individuos a través del morbo
conciente hacen que la micción en una practica sexual sea decodificada como una acción
excitante, por lo que razonamos, que mucho tiene
que ver en esta parafilia la capacidad racional del ser
humano para poder llevarla a cabo. De esta manera,
no hay ninguna justificación biológica, porque
obviamente no conlleva a la reproducción, pero
tampoco a un comportamiento mental enfermizo,
sino que únicamente a una manera que el ser
humano encontró concientemente de incrementar su
placer sexual, característica como ya vimos, que se
debe a la capacidad de ser conciente de sí mismo y
de poder hacer de su sexualidad un disfrute
completamente egoísta al proceso de reproducción.
Por ende, tal practica sexual no debe de ser vista
como rara, no se debe discriminar socialmente a los ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­
individuos que la practican, puesto que están en todo su derecho de hacerlo, mientras dicha
práctica no sea realizada a través de la
intimidación o con motivos de humillar a un
ser humano, no en el ámbito sexual, que es
parte del juego o fetiche, sino en otros
contextos, como lo serían políticos o
religiosos, donde el orinar a una persona es
símbolo de poder y supremacía y que busca
el fin de quebrantar la voluntad psíquica del
individuo.
No obstante si es llevada a cabo con la
aceptación de la pareja o individuos que
deseen realizarla, no hay derecho alguno ya
sea legal, religioso, o médico, para prohibirles
hacerlo, puesto que, si tal acción resulta
gratificante para el individuo, tanto el que es
orinado como el que orina, nadie debe de pasar ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­

por encima de sus voluntades, ya que dicha acción no perjudica a terceros de ningún modo.
De igual modo, en las escuelas públicas, quizá a nivel secundaria y universitario, este tipo de
comportamientos sexuales debe se ser enseñado (como el resto de las filias), más que para una
opción sexual, un conocimiento de las diferentes prácticas sexuales que existen, su
entendimiento, y con la razón como principio su aceptación y tolerancia hacia los individuos que
deseen practicarla. Un gran error de nuestra época en cuanto a educación sexual, es (lo repito
una y otra vez), enseñarla como una mera acción de concepción biológica. La sexualidad es
mucho más que eso, y tristemente la educación no está a la altura de esta época ni de la
enseñanza que realmente ameritan las personas para dejar atrás los tabúes que las religiones
les impuso desde hace tanto.

­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet/FullyGiothedPissing­
Analizando ahora el tema del bondage dentro del
  

sadomasoquismo, nos encontramos con los fetiches de utilizar


vestimentas apretadas, ligamentos, cadenas, esposas o
cuerdas para atar manos y muñecas, entre todo tipo de
objetos que podríamos definir como “de tortura”, pero que
ahora pasaron a ser simples herramientas de carácter sexual o
sofisticada indumentaria electrónica además de diversos
objetos, como látigos o pinzas, todos éstos, con un propósito
predefinido.
Como ya vimos con el masoquismo, el bondage está
íntimamente ligado al mismo, por lo que, en la práctica del
bondage, además de las ligaduras puede existir en el individuo
la fantasía y la acción de ser golpeado levemente entrando en
le terreno del sadomasoquismo, y en efecto mucho de esto se
da. ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: hogtied.com­

Como se puede razonar, entonces, vemos que toda este ambiente de oscuridad y sumisión en
el consenso sexual, son parte del “juego” que este tipo de actividades sexuales presenta, y por
ende no representan una enfermedad mental
sino lo antes descrito: un juego de carácter
sexual, donde se utiliza la humillación sexual,
y la sumisión, como un medio para poder
liberar diversas fantasías, para las dos
partes del juego: sumisos y posesivos, pero
en lo absoluto representa comportamientos
derivados de trastornos mentales, puesto
que, como ya se explicó lineas arriba, el
sadismo verdadero, que representa gente
­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: hogtied.com­ realmente perturbada mentalmente, no ve
necesariamente el comportamiento fetichista o mórbido como motor impulsor para realizar las
acciones, sino que es el gusto de causar e infligir dolor y daño físico, hasta puntos realmente
repugnantes y penados por la ley. Siendo así, el sadomasoquismo sexual y bondage, es todo lo
contrario, puesto que tiene como meta el morbo sexual mutuamente consensuado y que busca
como fin el placer y goce sexual, mismo que, como ya vimos, puede darse por ambas partes,
tanto por el que es sometido a través de la sumisión sexual como el que somete a través del
acto de realizar lo que desee con el individuo sometido.
Finalizando entonces este apartado razonamos que el
sadomasoquismo y el bondage son un fetiche sexual que si
bien puede rondar en lo parafílico, no precisamente puede
ser catalogado como obsesivo, puesto que, ¿por que ha de
ser obsesión alcanzar el orgasmo de una manera específica,
incluso cuando está esta por encima de otras preferencias
sexuales?. En mi humilde opinión parafilia debe de ser aquello
y sólo aquello en lo que un individuo tiene una fijación
extrema y que no puede dejar de pensar en ello cuando llega
el momento de una relación sexual, es decir, que al individuo
sólo le importa cometer tal fetiche o acción y sólo tal, a un
grado que pierde el interés por la satisfacción sexual de su
pareja y que llegue a extremos de no poder alcanzar el
orgasmo sexual en cualquier otra práctica, sino en el fetiche
­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­ o filia en cuestión.
Con estos puntos, es necesario entender y razonar que, el sadomasoquismo y cualquier
derivado del mismo, es una invención humana, por ende, su práctica es conciente; semejante a
un juego, pero de carácter sexual, que se “ve” violenta porque esa es la idea que intenta
imponer en el juego amo-esclavo, pero que en lo absoluto atenta contra la vida del individuo, o
implicará daños físicos, exceptuando leves irritaciones en la pie, por palmadas o latigazos, pero
que, de ninguna manera causarán laceraciones. Y si bien es cierto que existen individuos que
llegan al extremo del sangrado, que
son la minoría dentro de esta
preferencia sexual, no considero que
deba de ser necesaria alguna acción
legal o psiquiátrica, si son
perforaciones leves y más enfocadas
en el hecho de aparentar violencia y
no heridas de gravedad.
Donde este autor pone especial
énfasis y donde sería necesario crear
una clínica de ayuda, muy parecida a
la de pedófilos de primer nivel, sería
en los individuos que se obsesionan
con el sexo violento, al punto que
llegan a practicar mutilaciones genitales ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo de Internet­

o infligirse deformaciones o heridas que


pueden terminar en necrosis y extirpación ya sea de pene testículo o útero. Fuera de estas
acciones que definitivamente obedecen a un trastorno mental, el sadomasoquismo visto como
un juego sexual es tan solo una opción sexual que debe de ser respetada y enseñada a las
sociedades como lo que es, para que el respeto, a través del conocimiento pueda llegar a darse.
A continuación expondré una galería de imágenes referente a este tema:

­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: wiredpussy.com/Acervo Internet­

                   ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: SexAndSubmission.com/Acervo Internet­
                                                ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: TeenKasia.com/Acervo Internet­

­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo Internet­
                                                         ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo Internet­

 
 ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: menipain.com/Acervo Internet­
                                                             ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo Internet­

                                                                         ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo Internet­
                                          ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo Internet­

                         ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen:  MenInPain.com/Acervo Internet­

                              ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo Internet­
                         ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo Internet­

                                                     ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Pissinginaction.com/Acervo Internet­
                ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: DeviceBondage.com/Acervo Internet­

­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: TheRrainingOfO/Acervo Internet­

 ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: DeviceBondage.com/Acervo 
                                                                                             Internet­
                        ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: PublicDisgrace/Acervo Internet­

 ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Hotied/Acervo Internet­

                              ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo Internet­
                                             ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo Internet­

                                                          ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo Internet­

                      ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: FuckingMachines/Acervo Internet­
                                    ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo Internet­

 ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: goddess.com/Acervo Internet­
                            ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: MenInPain.com/Acervo Internet­

                               ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: DivineBitches/Acervo Internet­

  
­Fotógrafo: Nicolás Guerin/Imagen: Acervo Internet­
                                  ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: FunyGiothedPissing/Acervo Internet­

                                                      ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo Internet­

              ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: iliveinterracial/Acervo Internet­
                                    ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo Internet­

 Como puede apreciarse en ésta galería fotográfica,


este tipo de conductas o comportamientos sexuales
goza de una aceptación en un determinado grupo de
individuos que, sin presentar trastorno mental alguno,
deciden hacer, concientemente, un estímulo sexual
tales actividades.
Es precisamente por esa razón, que aunque la
psicología las clasifica como filias o fetiches, mientras
las acciones no lastimen a ningún individuo y todo se
haga por voluntad propia, sin llegar a extremos de
amputaciones o laceraciones, cada uno de estos
comportamientos debe y tiene que ser respetado, al
igual que sus practicantes, así como debe de
entenderse que son opciones que la mente conciente
del ser humano le regala al individuo para poder tener
mayores estímulos sexuales. Por lo tanto, son
diversas opciones o preferencias sexuales, y todas
son válidas por igual.  
                              ­Fotógrafo: Desconocido/Imagen: Acervo Internet­

-Fin de los Apartados-


Finalmente nos encontramos en la recta final de este libro, y antes de continuar, quiero dejar
  

constancia que, las parafilias aquí vistas no son todas, sino que solo abordé las más practicadas
por los seres humanos, quedando aún algunas otras como la caprofilia, que es la filia fetichista
de conseguir el estímulo sexual a través de la materia fecal, una práctica que es una minoría
entre las minorías, y aunque a muchos puede resultar repugnante, y aunque amerita, como
cualquier parafilia el estudio clínico del por qué tal conducta, si hablamos de individuos que son
sociables, éticamente correctos, poseen un trabajo estable, y en general presentan las
características sociales y conductuales normales, este fetichismo debe de ser respetado,
puesto que si es su elección, al igual que la de su apareja, el estado no debe intervenir en su
elección, así como tampoco el clero o la medicina, fuera este último, del estudio de la filia en
cuestión, más no una represión o perdida de libertad del individuo o alguna estigmatización
social como trastornado, etc.
También dejé pasar fetiches como la Hipoxia, que consiste en ser sometido a la asfixia como
un objeto de placer sexual. Tal práctica representa un peligro para la vida, puesto que, según se
entiende, el placer sexual se incrementa cuando el individuo pierde momentáneamente
oxigenación en le cerebro. Tristemente, muchos no logran sobrevivir, haciendo de este fetiche
algo letal. Siendo así, el cuestionamiento de practicarlo o no, debería quedar a consideración de
la persona, siendo completamente conciente de los riesgos que conlleva.
Como sea, espero que con este libro, el lector/a pueda comprender la importancia de la
educación en la vida humana, y conforme a lo que nos atañe, a la educación sexual, correcta y
realista de la misma, puesto que, por su desconocimiento propiciado por las religiones y
apoyada por estados mediocres, la libertad de elección, e incluso la libertad misma junto con la
felicidad del individuo se ve comprometida, pisoteada y magullada por pensamientos sin
fundamento alguno, más que las falacias y el absurdo supremo.
Al fin, querido lector, estoy en la postura de comentarle que: si este libro le parece una lectura,
más que entretenida, importante para el conocimiento cultural del ser humano, con las debidas
precauciones, lo compartas sin lucro alguno, con el único fin de cambiar la ignorancia de este
mundo por lógica y razón, además de hacer de la vida sexual de los seres humanos lo que
realmente debe de ser: una práctica sin ataduras de ninguna índole, donde el individuo tenga el
conocimiento suficiente de saber que, sea la preferencia que sea que escoja, no habrá
condenación en el infierno, puesto que tal burrada no existe, y el pensar que es real, solo
causará conflictos emocionales y de culpa a la hora de querer practicar una sexualidad plena.
De igual manera, tener el conocimiento de saber qué tipos de prácticas sexuales existen,
conocer en qué consisten y decidir cuál de todas desea practicar, o no, hoy en día debe y tiene
que ser un derecho fundamental, teniendo en claro que mientras todo se haga en un
lineamiento de mutuo acuerdo y los fetiches y filias sean llevadas a cabo sin provocar daños
físicos y emocionales al individuo, cualquiera puede elegir la práctica de su agrado, o cuando
menos tener un conocimiento de las mismas, de manera real y verídica, para, a través de ese
conocimiento, respetar a los individuos que así deseen tomarla como una referencia sexual
legítima y placentera para ellas y ellos.
Sin más, entonces, doy por terminado este libro, aclarando que, yo, El Conde de Monteateo
muy difícilmente en todos los años de vida que me restan daré a conocer mi identidad, pero de
hacerlo, presentaría las pruebas suficientes para demostrar que soy el legítimo autor de este
libro, pruebas que van más haya de mi propia palabra; es decir, pruebas físicas.
Siempre suyo: