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Aspectos teórico-prácticos en la intervención logopédica

de los trastornos del habla


Ana Isabel Lumbreras Madrid

1. Introducción
La actuación del logopeda, en el contexto de los trastornos del habla, ha de estar guiada y
basada en la realización de programas individualizados y adaptados a las características de
los destinatarios a quien se dirige la intervención específica. El logopeda para la realización
de programas de intervención que actúen sobre la patología del habla, necesita alcanzar un
equilibrio entre su formación teórica, que le garantice un buen conocimiento de las bases
sobre las que se fundamenta la reeducación en este tipo de patologías y un sólido bagaje
práctico que le ayude a desenvolverse con seguridad y afrontar con perspectivas de éxito su
labor profesional.
En este capítulo se abordarán los dos aspectos, en primer lugar abordaré aspectos
teóricos basados en una visión ecléctica y constructivista del proceso de aprendizaje, para
pasar a describir un caso desde una perspectiva integradora; la práctica logopédica se
abordará desde las características: de flexibilidad que debe tener el logopeda, y de apertura a
distintos modelos, estrategias, técnicas, metodologías…ya que la diversidad entre los
distintos modos de llevar a cabo las intervenciones no son incompatibles con la efectividad
de los tratamientos.

Aspectos teóricos y prácticos de la intervención logopédica – ISBN 978-84-693-6506-9


ANA ISABEL LUMBRERAS MADRID

2. Objetivos del capítulo


La información que el futuro logopeda recoja en este capítulo le ha de servir para:
Su formación operativa en la elaboración sistematizada de programas logopédicos. Como un
elemento que aumente la calidad y flexibilidad de su intervención. Para justificar los
contenidos, objetivos, principios e instrumentos de seguimiento de su actuación.

3. Calidad de la intervención logopédica


La intervención debe asentarse en los aspectos relevantes que dan sentido a la actuación del
logopeda, comenzando por la reflexión de qué, cómo y porqué va a intervenir; en un primer
momento, antes de comenzar un tratamiento el profesional se ha de plantear, qué sentido
tiene esa intervención, cómo se va a realizar y porqué ha partido de una base teórica
específica para llevarla a cabo. Para ello el logopeda parte de una triple fundamentación:
normativa, como por ejemplo el conocimiento de los objetivos y contenidos tratados en los
decretos de currículos , sobre todo en patologías que hacen referencia a la infancia como son
los trastornos de tipo fonético y fonológico, disartrias, disglosias; bibliográfica procedentes
de los conocimientos psicopedagógicos y epistemológicos, adquiridos durante su periodo de
formación académica y personal; diagnóstica, entendiendo el diagnóstico desde una triple
perspectiva, descriptiva que clarifique el mecanismo por el que se manifiestan los síntomas ,
cualitativa que realice un diagnóstico diferencial y cuantitativa que ofrezca datos objetivos
ya que esto puede ofrecernos datos sobre la gravedad y sobre la jerarquización de objetivos.
Es muy importante y de cara a la intervención en un contexto escolar, que el
logopeda conozca el Currículo Oficial y vincular el tratamiento con áreas, contenidos, y
objetivos propios de la Educación Primaria. De esta forma se pueden reforzar y generalizar
objetivos, tanto en la propia sesión como en el aula ordinaria. , de aspectos referidos a
articulación, esquema corporal, estructuración espacio-temporal, discriminación auditiva y
emisión de mensajes orales por ejemplo. Sería necesario también que si el logopeda trabaja
en un centro escolar conozca los documentos propios del Centro que en los que se explicitan
aspectos relativos al material didáctico, las medidas organizativas referidas a espacios,
tiempos de planificación, coordinación, y así planificar sus distintas acciones.

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Por otra parte, es de resaltar la importancia que tiene el conocimiento de los


profesionales que intervienen en contextos de Residencias Geriátricas y las competencias
que estos tienen cuando el logopeda vaya a realizar su actividad en este contexto.
Para realizar una planificación del proceso de intervención el logopeda tiene que
especificar objetivos, contenidos, recursos, metodología, secuencia coherente y ordenada de
sesiones de trabajo, actividades, criterios de evaluación, pronóstico, evaluación del
tratamiento, y ámbitos de la intervención referidos al destinatario objeto de rehabilitación;
necesita, también, disponer de datos referidos al entorno para dar una respuesta
individualizada y normalizada. La especificación escrita de las variables mencionadas,
aumentan la calidad de la intervención pues impregnan la actuación del logopeda de
coherencia y trasparencia a la vez que le comprometen a la revisión continua y adaptación de
los elementos que componen su de tratamiento. De esta manera la intervención del logopeda
refleja su competencia profesional, consolidada por su formación personal y académica.
El logopeda realiza su acción en un trabajo de equipo, tal es el caso de las acciones
que se insertan dentro de un centro escolar, o en los casos de disglosias, alteraciones
tubáricas, o disartrias donde el logopeda interactúa con otros profesionales como neurólogos,
otorrinos, odontoestomatólogos, fisioterapeutas… Existe la necesidad de realizar un trabajo
desde una visión interdisciplinaria, es decir, que el logopeda actúe con el resto de
profesionales que tienen un objetivo común; esto exige comunicación continua entre todos
ellos y en muchas ocasiones las tareas se reparten de forma que las actividades a realizar las
llevan a cabo no solamente el logopeda sino también otros profesionales o personas que
rodean al paciente para mejorar la eficacia del trabajo; un ejemplo claro de este tipo de
intervenciones se lleva a cabo en residencias geriátricas con pacientes que tienen
Enfermedad de Parkinson, o problemas de deglución, donde es el auxiliar en la mayoría de
los casos quien se ocupa de ayudar a comer a estos pacientes; en otros casos es el terapeuta
ocupacional o el fisioterapeuta el que lleva a cabo los ejercicios respiratorios, de movilidad
lingual y orofacial, o las actividades para mejorar la expresión facial, o de relajación. Esta
forma de entender la intervención logopédica, como un equipo interdisciplinario, exige
realizar programas detallados que justifiquen los objetivos y contenidos de intervención, la

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temporización de actividades, el seguimiento de los objetivos conseguidos y el seguimiento


del programa de intervención.
En el proceso de elaboración de un programa de intervención logopédica en los
trastornos del habla, el logopeda puede decidir guiarse por estrategias de elaboración de
diferentes tipos, sin embargo, es necesario que el logopeda parta de una hipótesis basada la
evaluación que clarifique los mecanismos que llevan al paciente a cometer los errores
articulatorios y de habla, por eso decimos que parte de las causas que producen el trastorno.
Una consideración importante hace referencia a la programación que realiza el
profesional en función de los marcos de temporización, me refiero a la necesidad de realizar
distintos tipos de planificaciones, desde las más sintéticas a las más analíticas. El primer tipo
de diseño se refiere al tratamiento global ofreciendo una visión general del tratamiento, a
modo de guía, con objetivos, áreas, recursos materiales, y metodológicos, modos de
evaluación, en definitiva especificamos los profesionales que intervendrán, qué vamos a
intervenir, qué queremos lograr, dónde, cuándo y cómo lo haremos. El segundo tipo de
planificación es más puntual, y detallada, hace referencia a un documento en el que el
logopeda deja plasmado un análisis desarrollado de sus sesiones de trabajo y están
planificados en cortos periodos de temporización. Estos dos tipos de documentos son
necesarios para trabajar desde una visión interdisciplinaria, adaptada a cada paciente y para
no perderse en un bosque complejo que tiene sus raíces es el proceso de desarrollo y
adquisición del lenguaje.
Otro aspecto relevante, a tener en cuenta, en el proceso de intervención de los
trastornos del habla son los fundamentos de tipo sociológico, el contexto en su totalidad,
tanto el de intervención como el que rodea al paciente que intervendremos; de ahí, partirán
las experiencias y actitudes que el paciente tenga hacia los contenidos que trataremos de
enseñar; de esta forma, podremos establecer sus necesidades, por ejemplo si un ambiente es
muy pobre en estimulación lingüística, un requerimiento para mi programa será que ofrezca
actividades y recursos que suplan esas deficiencias ambientales: por una parte, a la escuela
se le propondrá un programa de estimulación; de otra, se ajustará a las características de la
familia; no olvidemos que muchas veces la patogenia de las dislalias tienen su origen en

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variables sociales de tipo ambiental o familiar que hacen referencia a altos niveles de
exigencia, contextos pobres en estimulación, entornos sobreprotectores, rígidos, o en la
exposición a modelos inadecuados... El conocimiento del contexto, como la frecuencia y el
tipo de interacciones comunicativas, la participación en conversaciones, la exposición a
modelos articulatorios correctos, me permitirá adecuar la selección de los objetivos.
Un buen programa de intervención ha de partir igualmente de una fundamentación
psicológica; al planificar las actividades y elegir los recursos materiales el logopeda tiene en
cuenta los rasgos psicoevolutivos de cada intervalo de edad que le ayudan a seleccionar y
adecuar las actividades que propondrá a los pacientes y las técnicas básicas de aprendizaje
para instaurar las conductas articulatorias deseadas, de esta forma nos aseguramos elegir
actividades que se ajusten a los intereses y motivaciones de los pacientes .
Otra base esencial para realizar la intervención parte de las bases pedagógicas; desde
esta ciencia el logopeda aprende a seleccionar y a aplicar la metodología, estrategias de
trabajo, recursos y técnicas más adecuadas para llevar a cabo la reeducación del paciente. En
el caso de los trastornos del habla, la última finalidad será potenciar al máximo la
comunicación teniendo en cuenta los procesos expresivos y receptivos junto con los
componentes básicos del lenguaje: uso, forma y contenido generalizando todas las
adquisiciones, con distintas personas en distintas situaciones. El diseño del programa
logopédico debe tener en cuenta la generalización de las conductas, más allá del entorno
donde se realiza el tratamiento.
El logopeda necesita una buena base epistemológica para diseñar sus
programaciones; a través de los conocimientos adquiridos en el periodo de formación y
durante la vida profesional, sobre ciencias como la Pedagogía, la Didáctica, la Psicología
Evolutiva, Psicología Social, de la Tecnología Educativa, Psicología del Aprendizaje, la
Estomatología, Otorrinolaringología, la Neurología, el logopeda para llevar a cabo su
actuación con el paciente, recoge las aportaciones que todas estas ciencias realizan para el
mejor conocimiento del desarrollo del habla.
Otra consideración importante, hace referencia a los objetivos que ha de especificar
en la intervención. Estos están estrechamente relacionados con las causas que producen
determinado trastorno, los mecanismos que conducen a dichas alteraciones y dan respuesta a

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las necesidades que presenta el paciente. Formularlos en función del grado de abstracción o
concreción como se hacía en la década de los ochenta es relativo; la teoría refleja la polémica
de esta clasificación debido a la relatividad del término abstracción. Es por esto que una
manera de formular los objetivos en un programa individualizado podrá ser a través de
objetivos específicos y concretos en función de las necesidades que presente el paciente y
las causas que producen los diferentes trastornos. De esta forma cuando realicemos
intervenciones específicas en trastornos del habla, los objetivos se pueden estructurar en
función de las necesidades individuales; de los distintos contextos de intervención: colegio,
aula, casa, clínica; de los destinatarios a quien van dirigidos: al paciente, a padres, al
profesor; de las distintas fases del tratamiento: actividades preparatorias, de adquisición, de
refuerzo, de generalización; de las áreas de tratamiento; en este último caso, en lo que a
trastornos de habla se refiere, especificarán el desarrollo de habilidades referidas al trabajo
sobre los aspectos alterados de las funciones de habla y del sistema estomatológico. Una
selección de ellas serían: habla: habilidades perceptivas y motoras de la articulación y del
ritmo, así como la fonética y fonología; elementos prosódicos del lenguaje como pausas,
ritmo, velocidad de articulación; articulación: posición tipo y modo de articulación de los
fonemas; funciones del sistema estomatológico: praxias: labiales, linguales y mandibulares;
respiración, en aspectos como la forma, tipo, capacidad vital e higiene nasal; succión,
deglución, masticación, fonoarticulación, postura, tono, fuerza muscular, resonancia;
lenguaje: conciencia fonológica, morfosintaxis, léxico, pragmática; Desde el punto de vista
de las áreas a trabajar los objetivos expresan aspectos concretos en los que el paciente tiene
dificultades.
De lo que no cabe duda es que los documentos de análisis formulan los objetivos de
forma mucho más concreta que un documento de síntesis, como es el de la programación a
largo plazo. De esta forma, el objetivo que en una programación de síntesis es específico y
que concreta necesidades del alumno, en un documento de análisis puede convertirse en un
objetivo general puesto que en los documentos de análisis todos los elementos específicos
han de detallarse mucho más que en uno de síntesis.

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De forma general, la reeducación de los trastornos del habla se orienta a resolver o


minimizar los problemas que plantea un trastorno específico de habla, incluyendo el estudio
y desarrollo de procedimientos que permiten instalar, desarrollar, recuperar o rehabilitar las
conductas lingüísticas deficitarias, deterioradas o inexistentes en trastornos de tipo fonético
fonológicos, en las llamadas dislalias funcionales, en disartrias, disglosias, maloclusiones,
dispraxias, en definitiva todas aquellas que alteran el complejo muscular orofacial.
Independientemente del modelo o formación teórica que el logopeda tenga, los
contenidos a tratar en pacientes con un trastorno de habla, deben incluir las dimensiones y
procesos del lenguaje oral y/o escrito partiendo de las bases anatómicas y funcionales de la
comunicación. Así los contenidos a desarrollar en función de cada tipo de trastorno de habla
incluirán elementos sobre bases anatómicas y funcionales en las que se sustenta el habla, la
adquisición del sistema fonológico, el análisis de estructuras morfosintácticas, incluyendo las
relaciones sintagmáticas y paradigmáticas, el orden de organización de los enunciados;
léxico y el uso de las funciones de la comunicación y competencia conversacional; la
discriminación auditiva con y sin referencias visuales, la longitud de la frase, adecuación y
complejidad de las palabras y sílabas; procesos perceptivos, de atención y memoria.
Una base pedagógica para dar tratamiento a los contenidos o áreas que el logopeda
debe tratar, en un trastorno del habla, es que se ajusten al principio de aprendizaje
significativo; esto significa que el logopeda tiene la responsabilidad de ampliar los intereses
de los alumnos, es decir, él será quien cree la necesidad en el alumnos de querer aprender
cuando los pacientes carezcan de la motivación necesaria para adquirirlos o modificarlos; en
muchas ocasiones esta falta de motivación supone un problema para el profesional y es
entonces cuando ha de recurrir a la reflexión sobre el significado del concepto aprendizaje
significativo; no sólo se pueda enseñar lo que ya interesa; el logopeda, con el conocimiento
que tiene sobre las características personales y ambientales de sus pacientes debe estimular
el aprendizaje despertando el interés y las motivaciones de cada paciente, creando en él la
necesidad por aprender, es el profesional quien con la selección de actividades hace
comprender la utilidad que tiene el hacer un buen uso del lenguaje y de sus funciones. En
este sentido la Psicología de la Instrucción adquiere relevancia, al resaltar el papel mediador
que el logopeda realiza entre los contenidos y el destinatario del proceso de intervención; de

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esta forma elabora los contenidos en función de las características de los alumnos y de sus
experiencias con ayuda de los conocimientos que aportan la psicología evolutiva, la
didáctica, la logopedia, etc.
El logopeda logra dar significado a un contenido por varias vías: En primer lugar, los
ajusta a las características psicológicas del paciente, esto significa, en el caso de pacientes en
edad infantil, tener en cuenta su nivel de capacidad, conocimientos y conseguir en él una
actitud favorable. Para ello partimos del nivel mínimo que tiene adquirido en cuanto a
desarrollo lingüístico y capacidades. En función de su nivel lingüístico seleccionará según el
centro de interés del niño, el vocabulario, estructuras morfosintácticas, las distintas funciones
del lenguaje y situaciones comunicativas que utilizará; para seleccionar los fonemas a
rehabilitar nos basamos en la forma de adquisición de los mismos teniendo en cuenta los
principios que rigen su adquisición, los sonidos se aprenden unos con otros por oposición, en
un mismo orden de aparición mediante procesos de simplificación, sustitución y asimilación.
Tenemos en cuenta, además, los pre-requisitos relacionados con nuestra especialidad, es
importante que el alumno tenga una mínima capacidad de atención y de imitación para
empezar el trabajo propiamente lingüístico; En segundo lugar, elegirá los contenidos
relevantes en función de los estudios e investigaciones ligados a la Logopedia y los
organizará en base a ellos. En este sentido, el logopeda tendrá en cuenta algunos factores del
proceso de desarrollo y adquisición del lenguaje importantes para la intervención de
trastornos del habla en niños. Desde el punto de vista Fonético-fonológico ha de ajustar su
intervención a los siguientes principios: los fonemas aparecen en el mismo orden, la
velocidad de adquisición es variable, cualquier producción tiene valor aún siendo diferentes
al modelo adulto y la utilización de nuevos fonemas suponen la adquisición de otro anterior;
desde la semántica el niño aprende el léxico por diferenciación de unas palabras con otras y
por oposición, realiza sub-extensiones, hace uso parcial de las palabras, por ejemplo, dice
“nene” para referirse a su hermano y recurre a sobre-generalizaciones, por ejemplo dice guau
para referirse a cualquier animal de cuatro patas, inventa palabras nuevas con un significado
concreto; desde la morfosintaxis, se sirve de la entonación para ofrecer diferentes modelos
de frases, hace sobre-generalización de estructuras y modifica palabras dependiendo de su

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final, para finalmente ordenar las palabras dentro de la frase correctamente; desde la
pragmática, el logopeda sabe que para que la comunicación sea competente es necesario el
conocimiento del contexto comunicativo en el que se produce la interacción y esto implica
conocer al interlocutor, el entorno y la situación en que se produce. Su adquisición se
produce mediante el uso de enunciados, con la capacidad para comunicar contenidos y
siguiendo reglas sociales establecidas por la comunidad donde se desenvuelve. Por tanto, al
planificar la intervención en trastornos como las dislalias tendrá en cuenta los esquemas de
adquisiciones articulatorias Y por último y en tercer lugar, seleccionando contenidos
funcionales y susceptibles de aplicación en nuevas situaciones, con el fin de que se que se
generalicen a distintas situaciones en distintos contextos. En el caso de los trastornos de
habla que hacen referencia a disfunciones orofaciales, aprovecharemos los contenidos que
hacen referencia a postura labial y lingual adecuada, deglución de saliva, líquidos…
respiración nasal, relajación, succión, masticación, postura sedente correcta, para trabajarlos
en casa o en el colegio aprovechando los gustos de cada paciente por ejemplo al escuchar
música en el caso de adolescentes o ver la televisión en el caso de niños, en el momento de la
comida o el desayuno cuando uno es buen comedor. Para llevar a cabo estos ejercicios se
utilizan recursos visuales, como dibujos, gomas ortodóncicas, poesías, recordatorios,
pictogramas, implicando al niño en su realización, elección y haciéndole protagonista y
responsable de su rehabilitación.
La intervención en trastornos del habla hace referencia a un modelo ecológico bio-
psico-social y sistémico en el que todos los elementos que forman parte del proceso de
intervención están en estrecha relación. Analizamos el interés que los contenidos de la
especialidad pueden tener para el paciente y lo fomentamos por distintas vías seleccionando
las técnicas y métodos apropiados, diseñando actividades atractivas estimulantes y
motivadoras, cuidando los momentos en los que las llevamos a cabo respetando la curva de
fatigabilidad.

4. Actuación del logopeda en relación a la familia


La tarea del Logopeda , una vez establecido el diagnóstico, en relación a los padres
consistirá en explicar los problemas existentes valorando cada problema y explicándoles

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cómo interactúan entre ellos, si hay más de uno, situación frecuente en los trastornos que
hacen referencia al habla; explicarles en qué consiste la patología y, los mecanismos que
llevan al niño a producir el habla de forma incorrecta; ofrecer un pronóstico bajo el criterio
de flexibilidad; comunicarles la gravedad del problema y duración aproximada del
tratamiento, ofrecerles las técnicas que favorezcan conductas apropiadas como el feedback
positivo, la apreciación positiva los logros y que le conduzcan a la generalización de las
habilidades aprendidas; especificar por escrito las tareas en las que puedan colaborar y cuál
es el procedimiento para llevarlas a cabo; y finalmente orientarles en relación a los juegos
que estimulan el desarrollo del habla.
Al elaborar las pautas de actuación en la familia, en niños con dislalias funcionales,
se ha de tener en cuenta que el desarrollo lingüístico depende de diferentes variables como la
estimulación recibida por el entorno, los diferentes modelos que este ofrece, el desarrollo del
pensamiento lógico, la gramática utilizada por el entorno, la propia habilidad del niño para
captar el ritmo del lenguaje y las oportunidades de habla que le dan al niño. En base a estas
premisas el logopeda elabora unas pautas de actuación para la familia y para los profesores
haciendo hincapié en la necesidad de evitar refuerzos negativos que interfieran el proceso de
comunicación, nunca se valorarán negativamente los errores de articulación, daremos
especial importancia a los contenidos que quiere comunicar el niño, evitando corregir
directamente los errores articulatorios; por el contrario las correcciones articulatorias se
realizarán ofreciendo modelos alternativos correctos al finalizar el discurso del niño, sin
interrumpirle en el acto comunicativo que esté produciendo. De esta forma estamos
protegiendo psicológicamente al niño.

5. Estimulación de la expresión verbal en entornos naturales: las onomatopeyas


La estimulación de la expresión verbal en las primeras etapas de la vida es de gran
importancia para el aprendizaje, desde casa los padres estimulan de una forma natural el
desarrollo de la expresión oral, adecuándose a las necesidades comunicativas y expresivas de
sus hijos, jugando a imitar onomatopeyas, facilitan el proceso de desarrollo de la
comunicación. En el proceso de intervención logopédica en los trastornos del habla, el

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logopeda recurre muchas veces al trabajo en entornos naturales, en casa o en el aula


ordinaria, guiando el trabajo a padres y profesores de cara a los procesos de adquisición,
refuerzo y generalización de objetivos terapéuticos. En este sentido Bruner nos habla de los
formatos, que son aprendidos por la rutina y los roles, que ayudan a dominar los usos del
lenguaje. En el contexto cultural del niño, jugando a imitar onomatopeyas se desarrollan dos
mecanismos básicos de adquisición del lenguaje: la interacción y la imitación.
El niño conquista el habla mediante un proceso gradual, de lo más fácil a lo más
difícil. Desde que nace percibe los sonidos de su entorno, la entonación, el tono, el ritmo y
las distintas voces de su lengua materna e intenta reproducirlos verbalmente. La psicología
Evolutiva describe cómo se produce el desarrollo fonológico en las primeras etapas, así
entre los 12-18 meses surgen las primeras onomatopeyas que responden a estados afectivos y
expresan todo el significado de la frase. A los 2-3 años las utiliza para explorar el entorno y
para jugar con su fantasía e imaginación. Y a los 3 años aparecen sílabas complejas
mejorando la articulación.
El desarrollo del lenguaje se rige por reglas. Los sonidos se aprenden por oposición
de rasgos: suaves, fuertes, cortos, largos, estructuras silábicas diferentes… muuu, beee-beee,
cococó, cuá-cuá, hiii, hihaaaa; pío-pío; marramiau; de forma progresiva, unos tras otros; el
vocabulario por diferenciación, las palabras se perciben por vecindad de unas con otras. Así,
el niño oye como un todo “elgatohacemiau”.Los modelos adultos, las oportunidades de habla
dadas al niño y la percepción del ritmo son esenciales en el desarrollo lingüístico y serán de
gran importancia para el tratamiento de las dificultades articulatorias, y los trastornos
fonéticos y fonológicos.
La expresión de onomatopeyas en el niño es un intento de reproducir los sonidos que
le rodean y los de su lengua. Sabiendo que no son universales, pues todos somos capaces de
identificar el ladrido de un perro pero la forma de imitar su sonido varía de una lengua a
otra, decimos guau en español, ouaf en francés, wof en inglés, sirven para organizar el
sistema lingüístico y desarrollar todos los niveles del lenguaje por eso es tan importante
usarlas en cuentos, juegos, narraciones, y animarle a reproducirlas. El logopeda puede
realizar distintos contrastes y utilizarlas para discriminar, identificar, reforzar o estimular,
según los objetivos del tratamiento que realice , fonemas con rasgos fonológicos opuestos;

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en definitiva el recurso de la onomatopeya le sirve para ejercitar la función fonoarticulatoria


y estimular distintas zonas linguales: apicoalveolar con los fonemas l, n, r, t; dorsopalatal
con ñ,ll,ch,y como chst, ñam, yum, yyyy; velar, con c,g,k,j, como toc, tac, tic, ajjj, bang,
ding, coco, quiquiriquí).
Las onomatopeyas son un recurso valiosísimo, atractivo, eficaz, divertido y
transparente ya que son cortas y repetitivas, tanto los padres como el logopeda puede
utilizarlas impregnándolas de melodía y afectividad. Facilitan el aprendizaje por la relación
inmediata entre sonidos y significados. Las podemos utilizar con distintos fines:
a. Expresando distintas situaciones, estados de ánimo y necesidades emocionales con el
ritmo, entonación, duración, pausa y tiempo, aspectos necesarios para la articulación.
b. Estimulando la adquisición del vocabulario y desarrollando aspectos morfosintácticos de
forma que el adulto imita la expresión de distintas frases mediante expansiones sintácticas,
en las que el adulto es el modelo que ayuda a que el niño vaya fijando las reglas de la
sintaxis, propias de su lengua por ejemplo si el niño dice: guau, el adulto puede repetir:
“¡Uy!, ¡ qué perro tan grande y qué bonito es!” y con las expansiones semánticas, en las que
el adulto ampliará el enunciado inicial del niño dando, así, la posibilidad de que aumente su
vocabulario, si el niño dice: “iuiuiu”, el adulto responderá con un enunciado más elaborado:
“¿Quieres el coche de policía o la ambulancia?”
c. Ampliando el desarrollo fonológico resaltando los rasgos distintivos de los sonidos del
habla implicado en tareas cognitivas, de memoria y de lectura.
d. Utilizándolas con recortables y encajes desarrollan la psicomotricidad fina necesaria para
el acceso a la escritura,
e. Si se utilizan en poesías y canciones se activan los dos hemisferios en una misma
actividad, sacando más provecho a su uso y favoreciendo el lenguaje en imitación.
f. Utilizándolas en los cuentos les ayudamos a desarrollar la función fonoarticulatoria en
contextos estables que le permiten al niño reconocer la estructura de la interacción y
anticiparse al adulto.

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Por último resaltar la importancia de las onomatopeyas como recurso lingüístico de la


intervención para estimular el desarrollo vocal en niños con implante coclear a través del
PBIP, periodos breves de imput lingüístico (1)

6. Guía práctica: comentarios y discusión sobre un caso clínico


En este caso, el diagnóstico de Retraso Leve Fonológico, se ha complicado con una otitis
serosa de la que no se conoce el inicio, aunque pensamos que ha ocurrido en el transcurso de
finalización del primer tratamiento a los inicios del segundo, ya que, durante la primera
exploración no se constató ninguna pérdida auditiva y el profesional decide dar otra
orientación al tratamiento.

Laura. 4 años y 6 meses


Los padres de Laura acuden a consulta preocupados por la posible existencia de problemas
en el desarrollo lingüístico de su hija. Los padres siempre han percibido un habla poco clara.
La mayor de dos hermanas, nivel socioeconómico medio-alto. Los datos de la exploración
refieren: relaciones familiares sin problemas especiales; normalidad a nivel motor e
intelectual. Buen desarrollo emocional. Buena adaptación escolar, social y familiar. No
existen problemas en la alimentación. Cabe destacar que el colegio donde acude tiene como
norma iniciar el aprendizaje de la lectura a los 4 años, proceso que ya ha iniciado Laura. En
la exploración del Desarrollo del lenguaje se sitúa dentro del grupo de su edad excepto en el
área fonético fonológico.
En repetición es capaz de reproducir todos los sonidos del repertorio fonético
castellano a excepción de: grupos consonántico /dr/, sustitución sistemática de /s/ por /Θ/(z),
n de /ř/ y /r/ por /d/. Actualmente se aprecian los siguientes procesos a nivel de palabra:
aparición esporádica de asimilaciones, a nivel silábico: reducciones de grupo consonántico
CCV con /dr/, omisiones de consonante en posición de coda cuando van precedidas por otra
consonante (-nd-,-st-,-ls, -rs) y omisión de consonantes en ataque de los artículos. A nivel
segmental: dentalización de vibrante simple, frontalización ocasional /g/ por /b/, ceceo,
posteriorización ocasional /f/ por /j/ y aspiración de /s/ ante oclusivas (ver Torres y Ertmer,
2009).

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En cuanto a la Valoración Orofacial: la impresión clínica de la valoración estructural


es de: cara normal, paladar duro alto y estrecho, crecimiento mandibular normal, oclusión
clase I con leve tendencia a clase II , cierre labial competente, respiración mixta, lengua
estructuralmente dentro de la normalidad con frenillo lingual normal, en el velo del paladar
se puede apreciar la presencia de úvula normal y parece tener una dimensión adecuada. No
se aprecian alteraciones en la sensibilidad de cara y mejillas ni en labios y lengua.
Valoración del tono muscular y la movilidad: mejillas, maseteros y mandíbula con
tono normal, labios con un tono alto y movilidad normal y lengua con movilidad adecuada y
precisión en movimientos secuenciados (diadococinesias linguales). Realiza propulsión/
retropropulsión y movimientos de lateralización y se aprecia capacidad de elevación del
ápice lingual sin apoyo. Vibra, torsiona, estalla y claquea. Cabría dotar de algo más de
agilidad al ápice lingual. Permeabilidad del velo adecuada, no escape aéreo en emisiones
orales.
En Percepción y discriminación auditiva se observa leve dificultad en la
discriminación de pares mínimos que contiene los sonidos que Laura todavía no domina, y
en aspectos relacionados con el desarrollo de la conciencia fonológica.
La actuación de los padres cuando no le entienden es corregirla e intentar que diga
bien la palabra.
Diagnóstico y conclusión: Laura presenta un Retraso Fonológico leve, por inmadurez
en los procesos perceptivo-auditivos para utilizar determinados sonidos del habla con errores
de producción que no son estables y varían en función de la localización de los fonemas
dentro de la palabra.
Se recomiendan dos sesiones de reeducación semanales de carácter individual para
conseguir un habla inteligible y estimular un correcto desarrollo de la conciencia fonológica,
pilar del desarrollo lectoescritor.
Tras 6 meses de tratamiento logopédico es derivada a otro logopeda por motivos
ajenos al tratamiento, con el resumen siguiente de evolución. En tratamiento hace 6 meses a
razón de una sesión semanal en casa de forma asistemáticas pues ha anulado muchas
sesiones. Punto de articulación de /r/ logrado, adquisición del grupo consonántico /tr/ en

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repetición, aparición de vibrante fuerte pero no generalizada, ceceo continuo y aspiración de


/s/ ante oclusiva. Respiración mixta persistente y agilidad del ápice lingual correcto. Se ha
trabajado discriminación auditiva, articulación, pares mínimos de oposición, asimilación y
generalización. Todo se ha hecho mediante juegos: praxias, discriminación de pares mínimos
mediante fichas, respiración y soplo con pelotas de ping pong, velas… diferentes lotos que
contenían el fonema-problema. Constantes problemas de atención queriendo siempre dirigir
el tratamiento. La hora de la sesión coincidía con la merienda y hubo muchos problemas
porque siempre quería estar bebiendo, comiendo o jugando con sus juguetes durante la
sesión.
A los dos meses del nuevo tratamiento que se instaura a razón de una sesión de 45
minutos semanales en casa, ante la evolución lenta y la persistencia de errores articulatorios
se realiza una interconsulta con el otorrino al observar problemas de discriminación con los
fonemas k-g; p-b; r-d; s-z; por otra parte su voz tiene características de hiponasalidad dando
la sensación de estar constipada casi de continuo. El otrorrino le diagnostica una otitis
serosa y es intervenida para la colocación de DTT.

7. Comentarios adicionales
La elección de este caso viene motivada por varias razones:
1.- La importancia de realizar un seguimiento continuo y sistemático durante las
intervenciones y evaluar periódicamente los progresos o aparición de nuevos síntomas. El
primer paso para realizar la intervención tras ser derivada al nuevo logopeda fue realizar un
esbozo de los objetivos a conseguir a largo plazo realizado con el informe inicial y el de
seguimiento. En este caso durante el segundo tratamiento se observa inconsistencia en los
fonemas trabajados y un trastorno disperceptivo con un cuadro dispráxico (2) Se constata
que la evolución es lenta, en 6 meses de tratamiento sólo se consiguió la adquisición del
grupo /tr/, y la automatización del fonema /r/ simple en una situación en que este fonema era
emergente además de observar que continuaban las dificultades perceptivo auditivas en este
y otros fonemas y un patrón respiratorio anómalo. Sería necesario un informe detallado de la
evolución que mostrase el momento de consecución de los logros conseguidos y los
objetivos trabajados.

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2.- Poner de manifiesto las dificultades con las que se encuentran los logopedas, en
ocasiones, cuando se trabaja en equipo y/ o cuando hay falta de comunicación con los
miembros del equipo. Estas dificultades surgen por problemas comunicativos entre los
distintos profesionales, pueden ser debidas a que el paciente nos llegue con un informe
incompleto, por eso es necesario que el informe que llega a un logopeda derivado de otro
profesional incluya desde la anamnesis, los resultados de la exploración, hasta la
planificación del diseño de la intervención realizada, en un documento de síntesis. En el caso
que tratamos, desde el informe de exploración hasta el de evolución nos faltaría el
documento de síntesis que refleje la orientación del tratamiento logopédico seguido y la
temporización de los objetivos; y el informe complementario del otorrino. El logopeda es el
responsable de recopilar toda la información que necesite, bien en informes escritos o por
otra vía de comunicación. En el caso que nos ocupa no se trata de valorar el saber hacer del
profesional, sino más bien se trata de poder establecer el inicio de la otitis, comprender las
decisiones que llevaron al logopeda a trabajar unos fonemas y no otros, y poder establecer si
el diagnóstico inicial es correcto (ver Puyuelo y Rondal, 2005).
Es destacable que esta paciente ha sido tratada por tres logopedas diferentes. El
primero realiza la exploración, el segundo se ocupa del tratamiento a partir del informe
inicial y la comunicación entre ellos; por razones ajenas al tratamiento se tiene la necesidad
de cambiar de logopeda quien da un giro a la orientación del tratamiento. En el informe
inicial la orientación para la mejoría del habla se basa en el desarrollo de la conciencia
fonológica con un carácter preventivo, pues esta niña había comenzado el proceso
lectoescritor y muchos de los errores de habla que cometía los siguen cometiendo el 50% de
niños de su edad cronológica (factor importante en relación a la edad de nuestra paciente) El
logopeda que inicia el tratamiento orienta este a aspectos de discriminación de fonemas
centrándose en el desarrollo de habilidades de percepción auditiva de los fonemas que
confunde y de praxias bucofonatorias pero no vemos reflejado en su informe cómo lleva a
cabo la terapia miofuncional para recuperar la respiración y el tono labial, ni si al trabajar las
praxias las centra en técnicas compensatorias para restringir el uso de los fonemas que
sustituye, o si se apoyó en la lectoescritura para el desarrollo de actividades, ni el tipo de

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Aspectos teórico-prácticos en la intervención logopédica de los trastornos del habla

refuerzos que ha utilizado. Tampoco tenemos información sobre el tratamiento que se le dio
a la atención dispersa que mostraba la paciente.
Constatamos la necesidad de trabajar desde un punto de vista interdisciplinario más
que con una visión multidisciplinaria; en esta última, los distintos profesionales trabajan
objetivos relacionados con las necesidades del paciente pero la comunicación entre ellos no
es fluida. Esta fluidez y calidad de comunicación es necesaria, e importante porque sirve
para replantearse el diagnóstico, los objetivos, metodología o cualquier elemento de la
programación que se está realizando.
3.- En ocasiones el problema taxonómico de los trastornos del habla, que no es objeto de
tratamiento en este capítulo, confunde al logopeda que realiza la intervención. En este caso,
si el logopeda que inicia el segundo tratamiento obvia las distintas etiologías que producen
un trastorno fonológico, (3) o no se plantea los mecanismos que le llevan a producir
erróneamente (4) el habla hubiera continuado el trabajo con su propia programación o
continuando la del primer logopeda si la hubiese aportado. El primer paso para realizar la
intervención tras ser derivada al nuevo logopeda fue realizar un esbozo de los objetivos a
conseguir a largo plazo realizado con el informe inicial y el de seguimiento. El
planteamiento de estas cuestiones, una vez intervenida la paciente quirúrgicamente, le lleva
a tratar los siguientes contenidos o áreas de intervención:
Respiración: deshabituando hábitos incorrectos, con ejercicios de coordinación de la
inspiración nasal voluntaria con la movilidad costoabdominal, favoreciendo una postura
lingual adecuada; para prevenir futuras disfunciones orofaciales; con ejercicios de higiene
nasal manteniéndola siempre limpia y libre de mucosidad como prevención de futuras otitis
e infecciones nasales y para mejorar la oxigenación cerebral que influye en los procesos de
atención normal. Evitaremos llegar a una hiperventilación controlando el tiempo de
realización de estos ejercicios. Praxias linguales y labiales para conseguir el tono y
movilidad adecuada para cada función del sistema estomatológico; como preparación para
conseguir la articulación del grupo consonánticos /dr/; para reforzar el patrón deglutorio
normal entrenando los músculos peritubáricos. Deglución, Bostezo y movilidad de la
mandíbula para mejorar la movilidad, agilidad y entrenar los músculos peritubáricos, evitar
recidivas y mejorar el pronóstico del tratamiento mediante las praxias mandibulares, la

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maniobra de Valsalva y la maniobra de Frenzel. Discriminación auditiva: el trabajo con los


fonemas afectados se realizará con sílabas y palabras de distinta longitud en pares mínimos.
Conciencia fonológica: apoyándonos en la lectoescritura y desarrollando los distintos
componentes y dimensiones del lenguaje, se realizarán juegos de conciencia fonológica con
los fonemas que tiene alterados. Articulación: se incluirán actividades articulatorias con los
fonemas alterados en función de la fase en la que se encuentren: adquisición, automatización
y generalización al lenguaje espontáneo en sílabas, palabras y frases en imitación, repetición,
lenguaje dirigido y espontáneo con y sin apoyo visual. Atención: este área se trabajará
seleccionando estímulos motivadores que centren la atención en la palabra. Consideramos
que como Laura mantiene la atención en tareas de concentración, la dispersión que
manifiesta es debida a la selección de estímulos y actividades que en ocasiones le resultan
aburridas. Para resolver esto nos serviremos de la lectoescritura y actividades manipulativas:
dibujar, colorear, moldear con plastilina, juegos de construcción, que son juegos por los que
muestra gran interés, para conseguir los objetivos relacionados con la conciencia fonológica.
Pensamos que la atención mejorará al trabajar sobre los objetivos de respiración nasal y el
entrenamiento de los músculos peritubáricos.
4.- La necesidad de trabajar en los distintos ámbitos en que se desarrolla el niño
ajustándonos a sus intereses como refuerzo de los objetivos trabajados y para conseguir la
generalización de los mismos en distintos contextos y con distintas personas. A parte de los
objetivos que trabaja con la paciente, se plantea trabajar con la familia y con el profesor
proponiéndoles actividades y orientando su actuación en relación a la patología. Respecto al
ámbito familiar, el seguimiento se ha realizado habitualmente y de forma sistemática. De
esta forma se le detectó la otitis serosa. El trabajo en casa se realizará con tarjetas y dibujos
realizados en la sesión para ejercitar la postura labial, lingual y la respiración nasal en los
momentos que esté viendo los dibujos animados o pintando con el fin de modificar hábitos
erróneos, se irán sustituyendo estos recursos cada 15 días con el fin de que no se habitúe a
ellos. Se ofrecerán fichas de registro con pictogramas sobre las actividades, especificando el
momento y el día en que los debe realizar para que las muestre en cada sesión. Por la noche,
y puesto que es respiradora bucal nocturna se le dará algún objeto o dibujo para que lo

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Aspectos teórico-prácticos en la intervención logopédica de los trastornos del habla

visualice justo antes de dormir. Respecto al profesor, se le darán indicaciones para que la
sitúe cerca de él en el aula y pueda realizar labiolectura cuando le sea necesario; se le
informará por escrito de las normas de actuación respecto a la articulación de Laura y sobre
los recursos que le ofrecemos a nuestra paciente, relacionados con las funciones del sistema
estomatológico, destinados a recordar la forma correcta de respirar, como algún objeto (
pegatina, gomitas tubulares…) que pueda llevar en su material escolar y le pueda visualizar.
De forma intermitente se le permitirá que seleccione alguna actividad; los 5 últimos
minutos serán de juego libre; no se le permitirá entrar alimentos ni bebidas en el aula y se
seguirá un sistema de refuerzo de fichas. Se comprobará al finalizar la sesión el alcance de
los objetivos propuestos para evaluar si hay que modificar algún elemento del programa.
5.- Por ser un caso que se trabajó en el entorno familiar dentro del ámbito de la
rehabilitación a domicilio. Esta tendencia de realizar la intervención en el ámbito natural
donde se desarrolla el niño tiene sus ventajas e inconvenientes. En este caso las ventajas
principales son que el paciente y su familia economizan tiempo, variable importante
relacionada con el estilo de vida actual y concretamente con el de esta familia que carece de
tiempo y recursos para trasladar a su hija a un centro de rehabilitación a la vez que esta
dispone de más tiempo libre; se solventa el problema de adaptabilidad a un medio ajeno al
niño ( sobre todo en los inicios de la terapia) como un centro especializado ajustándonos al
principio de normalización; se realiza la intervención con recursos didácticos más cercanos a
los intereses de la niña al poder disponer de sus juegos. Como desventajas encontramos que
Laura puede hacer un fácil manejo de la situación al encontrarse en su propio terreno por lo
que el terapeuta ha de manejar la situación con más destreza que en un gabinete; se
aumentan los costes de la terapia debidos al desplazamiento del terapeuta.
6.- La importancia de centrar el diagnóstico en las causas que producen un trastorno
determinado para dirigir bien el tratamiento y no alargarle en el tiempo. A pesar de la falta
de información que tenía la tercera logopeda, se derivó al otorrino por la persistencia en los
patrones respiratorios anómalos tras 6 meses de tratamiento, la inconsistencia en sus
producciones a pesar de haber conseguido el punto de articulación de /r/ y fundamentalmente
por las dificultades disperceptivas encontradas que apuntaban a una pérdida de audición.
Tras la intervención e implantación de los DTT, la hipótesis que se plantea este nuevo

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logopeda cambia la filosofía del tratamiento; pensó, que la otitis serosa y la presencia de
vegetaciones dificultaba el movimiento del velo del paladar y de la lengua y le provocaba
dificultades para realizar una correcta respiración nasal, lo que ha favorecido una
inestabilidad motora que le lleva articular de forma imprecisa; esto le influye en la
velocidad de coordinación de los movimientos fonoarticulatorios dando lugar a una escasa
agilidad lingual, monotonía articulatoria, y una marcada dificultad para percibir
correctamente los fonemas de su lengua.

8. Conclusiones
La actuación del logopeda de forma general y de forma particular en los casos de
intervención en los trastornos del habla tipo trastorno fonológicos, fonéticos, dispraxias,
disartrias, disglosias, queda enmarcada sobre la base de las funciones que este profesional
realiza es decir, la labor preventiva; de diagnóstico y evaluación de este tipo de trastornos;
detección de población con riesgo de padecerlos; y seguimiento de todos aquellos aspectos
relacionados con la comunicación y el lenguaje en este tipo de pacientes.
Mis intenciones al escribir este capítulo han sido: por una parte, ofrecer una
información práctica para los futuros logopedas desde la teoría para diseñar programas de
intervención en el habla, y, por otra, que el caso descrito puedan ser de utilidad y de
inspiración a los profesionales que desarrollan su labor en este ámbito. Espero haber
conseguido con mis aportaciones estos objetivos y si algún lector no se ha enriquecido le
pido mis disculpas por el tiempo que han invertido en su lectura.

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