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Sabemos que la historia de la humanidad ha sido datada desde miles

y miles de años; trillada está la idea de que esta es privilegiada y enaltecida


por y sobre todas las cosas (sin incurrir en el primer decálogo judío-cristiano).
La serpiente ha sido la mayor de las inteligencias, en primera porque es una
seductora, segunda por ser excelente oradora, y tercera: por estar al nivel de
quien la crea. Fue creada para pisar las mismas tierras que los demás, pero
su astucia le acreditó un paraíso más de lo infinito: no solo a vivir bajo los
pies de los hombres, ni ser odiada por los demás, vivir como dios siendo
auriga de los condenados y de los santos. Su papel no es tan grato para los
humanos, pero sabe que le aman de a ratos, porque si no le reconocieren su
labor, nunca se sostuvieran con tanto fervor al Sagrado corazón de su Señor.

En caminos de fiestas religiosas, todos gritan con gran loor, sea cual fuere su
distinción por primera vez conviven sin agresión. Hermosas parejas que transmiten
amor, amigos por igual de corazón, personas que viene y van, todas por igual dando
paso a la comunidad. Es tiempo de fiesta, momento de breviarios: se relata la vida
de la viejita que ha dado paso a su hijo, este ha descendido y ha forjado los nietos;
es la cadena que nunca termina, quizá el elemento del destino de toda celebración.
La algarabía cuando se cruzan palabras unos con otros, que Cortés fundó la primer
Iglesia hace más de doscientos años, el de allá que fue hace trescientos años; lo
cierto que nadie irrumpe con su motivo de alegría: celebrar una de tantas vírgenes,
sin perder las esencias que corresponden en el calendario. Siendo virgen con manto
del Tepeyac, refiere a Guadalupe; virgen pisando a la inteligencia de la diferencia,
la Asunción; virgen con falo sostenido por las manos juntas, de los Milagros en
Tlaltenango; o por si fuera poco y mucho a la vez, virgen sobre: la Luna, tres
cabezas de ángeles, delante del sol y volviendo a pisar a la inteligencia de la
diferencia1, es la de San Lucas. Todo puede ser tan parecido, pero nunca mezclar
con lo individual; todas una virgen pero cada una su historia particular. La devoción

1
“La inteligencia de la diferencia” no es literalmente la serpiente que el Génesis se narra. Tiene
características de ella pero transformada como la influencia humana.
acaba siendo de todos por igual: los que creen en su dios 2 acuden a la fracción,
mientras que los que renuncian a él muestran interés al convivir con los de su mies.

Se ha adoctrinado que el Señor es más que su madre, en otras palabras y con más
claridad, el Hijo es el centro de toda la Teología católica y no María. Aunque haya
tratados de Mariología, es la Cristología fuente y culmen de toda la actividad
cristiana. Las diversas manifestaciones del Señor pueden ser: en la misma acción
de gracias, en el santísimo sacramento del altar o bien, la exposición del santísimo
sacramento.

Cuando la ignorancia habla tiende a enfrentar dos consecuencias: sorprender a la


humanidad con la falta de conocimiento y a partir de ella, hacer otro peldaño en el
caminar de “la verdad”. Porque no es lo mismo vez con ves, siendo que cada vez
que las masas compran su recuerdito, poco ves de cuál es el preferido. Lo mismo
ocurre con la muerte: por un lado está la que se burla de ella misma y por el otro la
que se adora a poca vista. Las catrinas que adornan las ofrendas de noviembre,
son vendidas en los pasillos por donde pasan los transeúntes. No son malignas,
aunque típicas de ellas vistan de vela, por el contrario son como recordatorios: la
presencia del ser supremo le auxilia en su resurrección. Pero cuidado con que
queden solas y sin diseñador: pueden reír significando el otro camino. Estando solas
y sin quien las sostenga, llegan a revestirse de hábito oscuro y con guadaña en una
mano. No importa de qué material esté fabricado el esqueleto, sino el vestuario
quien connota la forma de…

Banda de Moebius

La subasta (¿Lo barato vale?, ¿la mercancía impone al comprador?, ¿por ver no se
paga?)

2
Se me permita escribir este concepto con minúscula para no caer en especulaciones teológicas o
metafísicas. Teniendo lecciones de Nietzsche, es preferible y aprobable que muera dios y no Dios.