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LOS DESAFÍOS MINEROS DE PERÚ

La producción metálica del país andino sigue creciendo a paso firme, pero a juicio de referentes del
sector, aún hay espacios de mayor crecimiento, donde un rol más proactivo, tanto del Estado como
del mundo privado, es crucial.

En un contexto en que las inversiones en megaproyectos mineros están ralentizadas en gran parte
del mundo, Perú sigue a paso firme en la construcción y puesta a punto de proyectos que están
impactando de manera importante su producción, principalmente en cobre. Las cifras así lo avalan.
En el caso del metal rojo, la extracción viene aumentando sostenidamente desde 2011, hasta
alcanzar 1,38 millón de toneladas finas el año pasado. La tendencia en 2015 ha seguido siendo
positiva, con una producción acumulada entre enero y junio de 740.854 toneladas, 7,96% más que
el mismo periodo del año pasado.

Los otros minerales también van al alza. En el primer semestre de este ejercicio, la producción de
oro sumó 2,26 millones de onzas finas, 7,76% más que entre enero y junio de 2014. Por el lado de
la plata, la producción totalizó en el periodo mencionado 60,28 millones, con un repunte de 3,58%
respecto al primer semestre de 2014. Incluso con el hierro, la producción creció marginalmente
(0,65%), sumando 4,21 millones entre enero y junio de este año.

La cartera de proyectos del país sudamericano totaliza US$63.114 millones, donde un 46,58% tiene
su Estudio de Impacto Ambiental aprobado, y el 14,52% son ampliaciones. El presidente de la
Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), Carlos Gálvez, destaca que “después de
haber puesto en operación el proyecto Constancia (Hudbay), de haber concluido el proyecto
Toromocho (Chinalco), y de esperar que se concluya la ampliación de Cerro Verde (controlada por
Freeport McMoRan) y la construcción de Las Bambas (del consorcio MMG), todo ese conjunto va
traer como consecuencia que en los próximos meses y el año que viene se vea un crecimiento
robusto, con lo que esperamos que en 2016 estemos en condiciones de producir entre 2,2 y 2,25
millones de toneladas de cobre fino.

Estos proyectos están avanzando a paso firme en su construcción, con sus permisos ambientales en
regla y con financiamiento, por lo que la meta de superar de la minería peruana de superar los 2
millones de toneladas parece realista. En palabras de Miguel Cardozo, presidente y CEO de la
empresa de exploración de depósitos de oro y de cobre-oro Alturas Minerals, “las empresas ya
pasaron el susto y han ordenado todas sus operaciones y controlado en gran parte los costos, por
lo que están enfocadas en optimizar su aparato productivo para sacar el máximo de metales”.

Sin embargo, hay luces de alerta para la minería peruana. En algunas zonas hay una agitación social
que ha paralizado proyectos mineros, en tiempos pre-electorales, (hay comicios generales en el país
el próximo año), que no ayudan a aquietar las aguas. Esto podría afectar la ejecución de algunos de
los desarrollos que tienen una ponderación importante en la cartera de proyectos. Como explica
José Antonio Samaniego, presidente del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP),
lamentablemente no hay un cronograma exacto por lo que, si bien esa cantidad de inversión existe,
no se sabe en qué tiempo saldrán estos proyectos. Uno de los casos más patentes es Tía María, con
sus estudios ambientales aprobados, con parte de la población de acuerdo, y que cuando ya se
estaba movilizando la construcción, aparecen estos problemas sociales que han paralizado el
proyecto.

El “freno” de las comunidades
La geología de Perú presenta ventajas sobre las de otras latitudes del planeta para la materialización
de proyectos mineros. Con depósitos jóvenes, leyes altas y costos de energía y mano de obra bajos
en comparación con sus competidores mineros, el rechazo social y el déficit en infraestructura
aparecen como los nubarrones en el horizonte de la minería peruana, siendo más relevantes incluso
que el precio de los metales para la materialización de estas iniciativas. Otro punto a atender según
actores de la industria, es la tramitación ambiental, que podría ser más expedita.

Como explica Samaniego, creo que, en el caso de Tía María, las posibilidades de que salga en el corto
plazo, o en lo que queda de este Gobierno son mínimas. En varios sitios existen organizaciones que
nacen como reclamos sociales donde el Estado peruano ha estado ausente, en las poblaciones
alejadas de los centros urbanos, quienes han esperado mucho más de lo que las mineras les han
dado. Lamentablemente el Estado, teniendo ingentes recursos que son provistos por el canon
minero, no los ha distribuido oportunamente, o si han sido distribuidos han sido malgastados por
las autoridades locales.

Legislación ambiental
Otro punto relevante es la legislación y tramitación ambiental, que, a juicio del sector, podría
mejorarse. Si bien el Gobierno del Presidente Ollanta Humala impulsó desde el año pasado, una
actualización del reglamento ambiental minero, a través de la simplificación de procesos
administrativos, hay espacio de mejora.

Para el líder de la SNMPE, este es un punto muy relevante que debiera atender Perú como tema
país. Lamentablemente, el reglamento ambiental minero tiene un nivel de exigencia superior al de
otros países mineros, con un organismo de evaluación y fiscalización ambiental que es múltiplo de
nuestros competidores. La espada de Damocles está ahí y afecta negativamente la confianza del
inversionista.

Infraestructura
La Asociación para el Fomento de Infraestructura Nacional (Afin), de Perú, ha estimado que el país
tiene un déficit superior a US$80.000 millones en infraestructura. Inversiones críticas para el sector
minero son los puertos, carreteras y aeropuertos. Para ello, la nación sudamericana está impulsando
concesiones, que podrían ayudar al transporte de minerales, reduciendo este costo para el sector.
Sin embargo, esta situación también se presenta como una oportunidad de negocio para
inversionistas locales y extranjeros. Para Samaniego, hay continuamente desarrollo de líneas de
transmisión que atraviesan el país casi de sur a norte distribuyendo la energía, lo que podría verse
como una debilidad, pero que yo diría que es incluso una ventaja, porque tenemos buena energía y
barata. Se han creado muchas plantas termoeléctricas con gas, donde los nuevos proyectos mineros
tendrán que abastecerse. Para Cardozo en tanto, en este momento hay una política expansiva de
parte del Gobierno impulsando concesiones para desarrollo de infraestructura, que se materializa
justamente cuando aparecen los proyectos. Son dos tipos de inversiones que se complementan.
ALTO COSTO DE PRODUCCIÓN DEL ORO:
Crisis energética en el Perú
El presente artículo tiene como propósito dilucidar la naturaleza de la crisis energética en el Perú y
contribuir a ordenar los términos del debate actual sobre dicha materia. Para ello, el autor propone
el empleo de tres principios básicos de la economía de la energía, que, a su juicio, resultan
esenciales, tanto para el estudio del problema como para el establecimiento de criterios racionales
en el proceso de toma de decisiones.

A la luz de tales principios, se examinan el problema-crisis de las reservas petroleras y las etapas por
las que debe pasar su solución. Así, se trata de dar respuesta a interrogantes tales como: ¿se debe
producir para cubrir la demanda interna de energía o para generar divisas? ¿con qué métodos y bajo
qué condiciones se debe realizar la extracción de petróleo, es decir, cómo debe distribuirse la renta
petrolera entre el Estado y el capital extranjero?

Finalmente, el autor discute el esquema de desarrollo hidro-térmico para generar electricidad
basado en la utilización del diésel, proponiendo su reemplazo por recursos más baratos y
abundantes como el residual o carbón.

El reciente informe de competitividad 2017-2018 del World Economic Forum (WEF), establece que
el Perú se ubica en el puesto 72 de un total de 137 países, un retroceso de cinco posiciones con
respecto al informe del año pasado. Simplificando un poco las cosas, un país competitivo es uno con
alta productividad; y entre los muchos factores que la explican, están el nivel de las infraestructuras
y las energías. En el Perú se avecina una crisis energética que puede convertirse en una amenaza
real en contra del modelo económico y social.

En la actualidad, en el país tiene una demanda de 6,000 megavatios de energía, pero 3,500
dependen del Gas de Camisea. En otras palabras, alrededor del 60% de la demanda energética es
abastecida por una sola fuente. Existen diversos estudios —en base a cifras del Ministerio de Energía
y Minas— que señalan que a partir del 2021 podría producirse un “tarifazo” porque la oferta de
energía está muy retrasada con respecto al avance de la demanda. Uno de los factores
incuestionables de que el Perú entre en una crisis energética, inevitablemente, tiene que ver con la
paralización del proyecto del Gasoducto del Sur, que desencadenó el caso Lava Jato.

Ante la escasez de oferta, por ejemplo, el Perú perdería todas sus ventajas comparativas vinculadas
a la energía barata con respecto a Chile. No sería nada extraño sostener que el país del sur pasaría
a ser más competitivo en minería, sobre todo considerando sus fortalezas institucionales.

El asunto es más complicado de lo que parece. Ante la escasez, en el Perú se tendría que recurrir a
la producción de energía con diesel, que representa US$ 200 por megavatio/hora; o, en su defecto,
a través de la energía hidroeléctrica, que produce un megavatio/hora por US$ 58 (Sin embargo, los
proyectos energéticos demoran ocho años). En comparación con estos costos, un megavatio/hora
con gas cuesta US$ 40. Allí reside la enorme importancia de un proyecto como el Gasoducto del Sur.

La ausencia de inversiones en energía y la postergación del Gasoducto del Sur y de diversos
proyectos hidroeléctricos, entonces, representan una amenaza real al modelo económico y social
—al igual que las del radicalismo antisistema— y se convierte en una espada de Damocles en contra
de la libertad económica. Sin la diversificación de las fuentes de energía es incuestionable que se
ralentizaría el crecimiento económico y se generalizaría el pesimismo, lo que favorecería a las
fuerzas antisistema en el 2021.

Pero allí no termina la gravedad de la situación. El 60% de la oferta de energía en el país depende
del tubo del Gas de Camisea que recorre el valle del Río Apurímac y Ene (Vraem), zona en que las
columnas terroristas de los hermanos Quispe Palomino siguen desarrollando control político y
social, y ejerciendo violencia en contra de las fuerzas del orden del país. En otras palabras, la
necesidad de diversificar la oferta energética es un asunto de seguridad ciudadana que debería
comprometer las estrategias del ministerio de Defensa y del Interior.

El caso Lava Jato y las denuncias de corrupción en contra de sectores del nacionalismo no deberían
llevarnos a cerrar los ojos y desconocer la enorme importancia que tiene el proyecto del Gasoducto
del Sur para el Perú y para la continuidad del crecimiento y el proceso de reducción de pobreza que
el Perú desarrolla desde inicios de los noventa. En todo caso el debate sobre el tema ha estado tan
enrarecido por denuncias, suspicacias y especulaciones que hemos olvidado que el 2021 puede
apagarse la luz en el Perú.

Falta de recurso hídricos en el Perú
Todos sabemos que el agua es un elemento necesario y vital en la vida de las personas, que su mal
uso será trascendental en futuro no muy lejano.

El objetivo principal de este trabajo es informar sobre la importancia y el buen uso del agua en el
Perú, ya que en nuestro medio existe un concepto enquistado que consiste en pensar que el Perú
es un país con una fuente inagotable de agua, nada más erróneo y alejado de la verdad. Si hay algo
en lo que los especialistas tienen una total coincidencia es que el recurso agua ya es escaso en
nuestro país. Varios estudios realizados por científicos nacionales e internacionales referidos al
impacto del calentamiento global en los glaciares peruanos, cuyos procesos de deshielo ya son
notorios a simple vista, sustentan esa conclusión.

A continuación, resumiremos la temática de este problema macroeconómico.

El agua es un componente de la naturaleza de este planeta, que ha estado presente en la
Tierra desde hace más de 3.000 millones de años, ocupando tres cuartas partes de la superficie.
Su naturaleza se compone de tres átomos, dos de oxígeno que unidos a uno de hidrogeno formando
así una molécula de agua, H2O, la unidad mínima en que ésta se puede encontrar.
La forma en que estas moléculas se unen entre sí determinará la forma en que encontramos el agua
en nuestro entorno; como líquidos, en lluvias, ríos, océanos, como sólidos en témpanos, glaciares y
nieves o en forma gaseosa en las nubes.

Actualmente en el Perú se desestima el real problema que esta situación presenta, pues el
crecimiento exagerado de la población es de preocupación especial en las reuniones de estado
para poder abastecer de agua a toda la población y sobre todo también se desestima la falta
de conciencia en la utilización despreocupada de este elemento tan esencial.

El presente trabajo introduce un sentimiento panorámico de la realidad de la problemática
esperando concienciar a la población para una racionalización adecuada del consumo de agua ya
que se presenta como un problema macroeconómico.

Vital Recurso Escaso
El primer sábado de octubre se celebra el Día Interamericano del agua, oportunidad propicia para
centrar la atención sobre un recurso de vital importancia.

Desde hace poco más de una década se acumulan cifras y se muestran proyecciones que presagian
que el planeta se encamina a la escasez aguda.

Los líderes mundiales son conscientes de la problemática en cantidad y calidad, "la crisis del agua"
continúa creciendo eso es lo que ellos sostienen.

El agua se perfila como el tema con mayor conflicto geopolítico del siglo XXI, pues se proyecta que
en el año 2025 será un 56% superior que el suministro, hoy en día se pugna entre quienes consideran
que el agua debe ser considerado un bien comerciable y otros quienes consideran que es un bien
social relacionado con el derecho a la vida.

Se calcula que para los 6.250 millones de habitantes del mundo se necesitaría un 20% adicional al
56%.

Se predice en la actualidad que 500 millones de personas alrededor del mundo padecen escasez de
agua potable y se estima que llegaran a los 2.500 millones de habitantes en el año 2025 si no se
toman las medidas necesarias para revertir la tendencia, las estimaciones dicen que una de cada
tres personas estará viviendo en un país con escasez de agua potable.

Aumento de la Demanda
Esto supone al requerimiento de los usuarios para satisfacer sus necesidades. El agua se
caracteriza no solo por la diversidad de usos, sino por la multiplicidad de usuarios.
Al empezar el siglo XXI la población nacional se multiplico a 12, estos rápidos crecimientos
poblacionales han estado fuertemente determinados por la migración interna y serian
inimaginable en los países económicamente desarrollados.
Lima se abastece fundamentalmente del río Rimac, probablemente uno de los más contaminados
del Perú y cuya cuenca está sufriendo una erosión. Pero lógicamente la escasez de agua en Lima
no es algo nuevo, se sabe que en zonas áridas es frecuente que el agua no alcance para todo lo
que se necesita, entonces diríamos que el principal gran problema de Lima y Perú dentro de pocos
años, será la falta de agua puesto que los requerimientos de agua de los seres humanos aumentan
cada vez más.
A fines del siglo XIX se consideraba que una ciudad era bien atendida si disponía de 20 litros por
habitante al día, hoy para lograr el propósito, las cifras exceden los 500 litros por habitantes al día.
Cuando el hombre pasa de habitante rural a urbano suceden dos hechos importantes; aumenta
su demanda de agua y ya no es él quien busca aisladamente como satisfacerla. Pero la demanda
de agua no aumenta sólo por el requerimiento urbano, sino también por el riego. Las obras de
riego que en el Perú llamamos irrigaciones, son la actividad de mayor intensidad.
Como se abastece Lima de agua potable
Las principales fuentes de agua para Lima, con más de ocho millones de habitantes, son los ríos
Rimac y Chillón. El Rimac, en la época de estiaje (ausencia de lluvias en la sierra central) recibe
parte importante de su agua de fuentes de la vertiente oriental que son desviadas para dirigirlas a
Lima, que de otra manera se verterían en el río Amazonas y se pierden luego en el océano
Atlántico.
Lima recibe aguas superficiales de fuentes fluviales y un porcentaje menor de aguas
subterráneas. Esa cantidad debería bastar para abastecer a toda la población limeña, sin embargo
el mal uso y las pérdidas que se producen en los hogares y en el sistema de distribución conllevan
a que esta situación no se produzca.
Para que el agua del río Rimac llegue hasta las plantas de tratamiento de La Atarjea, hace un largo
recorrido de 125 Km., descendiendo 5,000 m desde lo alto de los Andes.
El río Rimac, que es la principal fuente de agua para la población de Lima, no tiene un caudal
permanente durante todo el año, por lo que ha sido necesario que SEDAPAL ejecute
mega proyectos, importantes inversiones, que permitan derivar las aguas de la vertiente oriental
(que desembocarían en el Océano Atlántico), almacenarlas en las alturas de la sierra central y
derivarlas hacia el cauce del río Rímac.
Es el caso de las obras Marcapomacocha Marca III (capacidad de almacenamiento de 120 millones
de m3 en presa de Antacoto), y la represa Yuracmayo (48 millones de m3 de capacidad), que
junto con más de 40 Km. de canales, presas, y túneles, logran garantizar el abastecimiento de agua
para la población de Lima, durante la temporada de estiaje.
De esta manera, el agua que llega a través del río, es captada en las 2 bocatomas que se
encuentran en las márgenes izquierda y derecha del río en la Planta de La Atarjea, de 15 y 20 m3/s
de capacidad de captación, respectivamente.
Previamente al envío del agua hacia el proceso de potabilización, se deriva hacia un sistema de
desarenadores y precloración, y se almacena en dos embalses reguladores. De allí se envía para el
proceso de decantación, filtración y cloración, para finalmente pasar a los depósitos de regulación,
desde donde se envía al sistema de redes matrices que abastecen a toda la población de Lima y
Callao.
Planificación del cuidado de agua
El agua no abunda en Lima. Nuestra ciudad está ubicada en una zona desértica donde la principal
fuente de agua es el río Rímac, cuyo caudal natural es insuficiente para abastecer a los cerca de 8
millones de habitantes.
Para asegurar la fuente de agua en una zona desértica, y de esta forma el abastecimiento
continuo, SEDAPAL ha debido realizar importantes inversiones en la construcción de
megaproyectos de ingeniería que incluyen represas, túneles transandinos, regulación de lagunas,
cientos de kilómetros de canales, que permiten derivar aguas (en algunos casos de la vertiente del
Atlántico) hacia el río Rímac y así tener siempre disponibilidad para darle tratamiento en sus
plantas de La Atarjea y abastecer a todo Lima y Callao.
El agua es un recurso vital, insustituible, vulnerable y escaso. Las aguas pertenecen a toda
la nación y todos tenemos que cuidarla, tenemos que mirar el agua como un recurso por
excelencia y un recurso planetario; de su importancia y su escasez surge la necesidad de planificar
su uso, se ha dicho que la historia del aprovechamiento de los recursos hidráulicos esta vinculada
al desperdicio, dado que por lo general se usa mas agua de la necesaria. En la medida que se hace
uso inadecuado del agua y se impide su uso por otras personas y en cuanto a las disputas por el
agua pueden conducir a la unaguerra.
La tarea de planificar no es fácil, pues hay diversos intereses que tratan de imponerse sobre los
aspectos técnicos, por eso se ha dicho que en el aprovechamiento de los recursos hidráulicos
muchas veces ocurre que vemos el camino correcto y lo aprobamos, luego vemos el equivocado y
lo seguimos. Desde el punto de vista de la satisfacción de la demanda interesa disponer de agua
en la cantidad deseada, en la oportunidad que hace falta, en el lugar preciso y con
la calidad debida. De esta forma y bajo estas circunstancias el agua es útil para todos.
Optimizando el Recurso
Los recurso y goteos son causantes de perdidas muy grades.
 Se pueden desperdiciar 19 litros de agua, si deja la llave abierta mientras se lava los
dientes.
 Lavar la vajilla con la llave abierta, puede requerir un promedio de 40 litros de agua.
 Puede desperdiciar de 40 a 80 litros cada vez, si se afeita manteniendo la llave abierta.
 Si lava su auto en casa con una manguera, puede usar hasta 567 litros de agua.

Cada persona no debería consumir más de 150 litros diarios:
 15 litros al lavarse
 35 litros en el baño
 4 litros al beber y cocinar
 35 litros al ducharse
 10 litros al limpiar la casa
 6 litros al lavar el servicio
 45 litros al lavar la ropa