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Reporte de lectura: La ilustración radical (Introducción)

Víctor Antonio Ludovico Osorio Cruces


Universidad Autónoma de Querétaro
Curso analítico de filosofía moderna

Desde la Edad Media y hasta mediados del siglo XVII, la vida y el pensamiento europeos
estaban marcados por pautas de fe, tradición y autoridad, mismas que viraban toda discusión
filosófica de la esfera pública hacia el ámbito “confesional”, es decir, hacia la pugna que
diferentes denominaciones del cristianismo sostenían sobre la verdad absoluta y la autoridad
divina. En este contexto, a mediados del año 1650, surge una revolución filosófica; un
movimiento complejo, expansivo y más preocupado por encontrar la verdadera naturaleza de las
cosas que el justificar un cristianismo arcaico e institucional.

Con representantes como Locke, Descartes, Malebranche, Leibniz, Wolff y Spinoza, esta “Nueva
Filosofía” irrumpe en el pensamiento europeo y trae consigo ideas de racionalización y
secularización que, al contraponerse con la religión revelada y la autoridad eclesiástica, implican
al individuo en la vida política, un cambio de pensamiento que en última instancia desemboca en
una transformación social y cultural. Este movimiento resulta en un fenómeno complejo y
diverso; es complejo en tanto que conlleva un cambio de los paradigmas políticos, científicos y,
sobre todo, filosóficos. Es diverso en tanto que los sistemas filosóficos que impulsaron esta
transformación no pueden ser reducidos a uno solo ni puede ser señalado un precursor particular.

Dentro de la plétora de concepciones que conviven dentro de esta época podemos rescatar tres
aproximaciones filosóficas que dan una pista del ambiente intelectual de la época; por un lado
tenemos una posición tradicionalista, pensadores del aristotelismo escolástico que lideran un
movimiento de “contra-ilustración” para mantener el status quo. Del otro lado podemos
identificar una postura ilustrada, expositores de las nuevas teorías y descubrimientos que tienen
la finalidad de obtener un cambio práctico en la sociedad. Sin embargo, esta ilustración no se nos
presenta como pensamiento homogéneo, por un lado, encontramos un ala moderada, quienes, a
pesar de contribuir a una “crisis de la conciencia europea”, tratan de compaginar su pensamiento
con la fe. Por el otro lado, nos topamos con un movimiento protagonizado por el pensamiento de
Spinoza y despreocupado por los viejos paradigmas; un movimiento denominado “ilustración
radical”, el cual, al desajustar su pensamiento de las creencias hegemónicas, niegan éstas mismas
al mismo tiempo que critican las prácticas asociadas a ellas. De esta forma la “ilustración
radical” implicaría, no sólo una revolución intelectual, también llevó consigo una transformación
social.