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Desatar la Correa de Su Calzado 16

Cristo crezca y aumente de tal ma- luego nos enfriamos; de pronto


nera que estemos dispuestos a despertamos y luego nos dormi- Sermones Evangélicos Clásicos
cualquier cosa en la vida por Cris- mos más profundamente. Hoy pa-
to e incluso a entregar nuestras vi- recemos como si fuéramos a in-
das por causa de Su nombre! cendiar el mundo, y mañana ape-
Ciertos misioneros moravos, en nas mantenemos nuestras lámpa-
los antiguos tiempos de la esclavi- ras despabiladas. En un momento Pastor del Tabernáculo Bautista Metropolitano de Londres.
tud, fueron a una de las islas de hacemos votos de que vamos a
las Indias Occidentales para pre- empujar a la iglesia delante de no-
dicar, pero descubrieron que no se sotros y que vamos a arrastrar al
les podía permitir que enseñaran mundo tras nosotros, y muy pron-
allí a menos que ellos mismos se to nosotros mismos somos como
volvieran esclavos; y así lo hicie- los carros de Faraón, con las rue-
ron, se vendieron a la esclavitud das desprendidas, arrastrándonos
para no regresar jamás, para po- muy pesadamente. ¡Oh, por una
der salvar las almas de los escla- chispa del amor de Cristo en el al-
vos. Nos hemos enterado de otro ma! ¡Oh, por una llama viva del
par de santos que de hecho se so- altar del Calvario, para que haga
metieron a ser confinados en un arder nuestra naturaleza con divi-
lazareto, para poder salvar las al- no entusiasmo por el Cristo que se
mas de los leprosos, sabiendo que entregó por nosotros para que vi-
haciendo eso, no se les permitiría viéramos! A partir de ahora, asu-
salir jamás; fueron allí para ser man en la solemne volición de su
contagiados de la lepra y para mo- alma esta profunda resolución:
rir, si por hacer eso podían salvar “Voy a desatar la correa de Su cal-
almas. He leído respecto a uno, zado, voy a buscar las cosas pe-
Tomé de Jesus, que fue a Berber- queñas, las cosas insignificantes,
ía, entre los cristianos cautivos, y las cosas humildes, y las voy a
vivió y murió allí en destierro y es- hacer como para el Señor y no pa-
clavitud, para poder animar a sus ra los hombres, y que me acepte
hermanos y predicarles a Jesús. Él así como también me ha salva-
Hermanos, nosotros no hemos do por Su sangre preciosa. Amén.
alcanzado ese tipo de devoción;
nos quedamos cortos de lo que Porciones de la Escritura leídas
Jesús merece. Le damos poco, le antes del sermón:
damos lo que nos avergüenza no Salmo 8; y Lucas 3: 1-22.
darle. Con frecuencia le damos
nuestro celo por un día o dos y
SERMÓN PREDICADO LA MAÑANA DEL DOMINGO 31 DE MARZO DE 1872
POR CHARLES HADDON SPURGEON
EN EL TABERNÁCULO METROPOLITANO, NEWINGTON, LONDRES.

Impreso en los talleres de PUBLICACIONES BAUTISTAS www.spurgeon.com.mx


“Compartiendo la Palabra de Dios en todas las direcciones”
Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más
cortante que toda espada de dos filos; . . .
Hebreos 4:12

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Desatar la Correa de Su Calzado 2 15 C. H. Spurgeon
a alguien por cualquier medio, es- Hermanos y hermanas, si se
Desatar la Correa de Su Calzado to es lo que su Señor quiere que quedan sin hacer nada, su sentido
“Viene uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la co- hagan, pues esto es desatar la co- de indignidad será un triste obstá-
rrea de su calzado”. rrea de Su calzado. culo para ustedes; pero si el amor
Lucas 3: 16. de Dios estuviera en sus almas, di-
III. Y, ahora, nuestro último rían esto: “Puesto que a pesar de
No era tarea de Juan rodearse podía permitirse ningún cotejo ni comentario será que TODO ES- hacer mi mejor esfuerzo lo hago
de seguidores sino dirigirlos a por un instante. Ahora, esta TO DEBERÍA ESTIMULAR- mal, siempre me esforzaré al
Jesús y él desempeñó su cometido honesta estimación de sí mismo NOS EN VEZ DE DESANI- máximo. Puesto que cuando se
muy fielmente. Su opinión del como menos que nada en compa- MARNOS. Aunque no somos hace lo más que se puede, eso se
Maestro, de quien era el heraldo, ración con su Señor, ha de ser dignos de hacerlo, esa es la razón reduce a casi nada, haré siempre
era muy alta; lo reverenciaba co- grandemente imitada por noso- por la cual debemos apertrechar- lo más que pueda”. Si pudiera dar-
mo al ungido del Señor, como al tros. Juan debe ser encomiado y nos de la gracia condescendiente le toda mi riqueza a Él, y darle mi
Rey de Israel, y, por tanto, no es- admirado por esto, pero mejor que nos honra con tal empleo. No vida, y luego entregar mi cuerpo
tuvo tentado a erigirse como un aún, debe ser imitado cuidadosa- digan: “No soy digno de desatar la para que sea quemado, sería un
rival. Se deleitaba en declarar: “Es mente. correa de Su calzado, y, por tanto, pequeño retorno por un amor tan
necesario que él crezca, pero que Recuerden que Juan no era un voy a renunciar a predicar”. Oh, admirable, tan divino, como el
yo mengüe”. En su proceso de hombre inferior de ninguna ma- no, sino más bien prediquen con que he gustado; por tanto, si no
menguar, Juan usa la expresión nera. Entre todos los nacidos de un mayor vigor. Juan así lo hizo, y puedo hacer todo eso, de cual-
de nuestro texto que fue registra- mujer antes de su tiempo no había a su predicación añadió la adver- quier manera, le daré al Señor to-
da por cada uno de los evangelis- habido otro mayor que él. Juan tencia. Adviertan a la gente al do lo que pueda, lo amaré todo lo
tas, con alguna pequeña variante. fue motivo de muchas profecías, y tiempo que les predican. Háblen- que pueda, le suplicaré todo lo
Mateo dice así: “cuyo calzado yo su tarea era peculiarmente noble; les del juicio venidero, y separen que pueda, hablaré acerca de Él
no soy digno de llevar”. Juan no fue el amigo del grandioso Espo- entre lo precioso y lo vil. Debería- todo lo que pueda, y voy a difun-
era digno de ir por el calzado de so, y le presentó a la esposa elegi- mos desempeñar nuestro trabajo dir Su Evangelio todo lo que pue-
su Señor. Marcos escribe: “A da. Juan fue la estrella matutina en todos los sentidos, sin omitir su da; y ninguna cosa pequeña voy a
quien no soy digno de desatar en- del día del Evangelio, pero no con- parte más dolorosa, antes bien, considerar que está por debajo de
corvado la correa de su calzado”; y sideraba ser ninguna luz en la pre- completando todo aquello que mí si Su causa lo requiere.
Juan lo expresa de manera muy sencia del Sol de Justicia a quien Dios nos ha asignado. Juan fue Hermanos, la vida de Juan fue
parecida a Lucas. Esta acción de anunciaba. Juan no tenía un tem- llamado a testificar de Cristo; aun- dura, pues su alimento consistía
poner el calzado y de quitarlo y de peramento que cediera o se inti- que se sentía indigno de hacerlo, en langostas y miel silvestre; sus
guardarlo era una tarea que les midara; no era ninguna caña sa- no se arredró ante la obra. El ofi- ropas no eran las vestiduras deli-
correspondía usualmente a cria- cudida por el viento; no era cio de toda su vida fue clamar: cadas que llevan los que viven en
dos de baja categoría, y no era un ningún hombre de hábitos corte- “¡He aquí, he aquí, he aquí el Cor- palacios, sino que se cubría con
deber que conllevara alguna repu- sanos apropiados para el palacio dero de Dios!” Nunca hizo ningu- una áspera piel de camello; y así
tación u honor; con todo, el Bau- del rey. No. Vemos en él a un El- na pausa en ese clamor. También como su vida fue dura, su muerte
tista sentía que sería un gran ías, a un hombre férreo, a un hijo estuvo ocupado bautizando. Era el fue dura también; su arrojo lo
honor ser un criado de baja cate- del trueno; rugía como cachorro rito iniciatorio de la nueva dispen- condujo a un calabozo, su valerosa
goría del Señor Jesús. Juan sentía de león sobre su presa, y no se sación, y allí estuvo Juan sumer- fidelidad le ganó la muerte de un
que el Hijo de Dios era tan infini- arredraba ante nadie. Algunos in- giendo continuamente a cuantos mártir. He aquí un hombre que vi-
tamente superior a él mismo, que dividuos son naturalmente tan creían. Nunca hubo un obrero vió abnegadamente y murió dan-
sería honrado con sólo que se le mansos de espíritu -por no decir más infatigable que Juan el Bau- do testimonio de la verdad y de la
permitiera ser el más humilde es- de mente débil- que naturalmente tista; puso el alma entera en ello, justicia, y todo eso porque tenía
clavo a Su servicio. No permitiría se subordinan erigiendo a otros porque sentía que no era digno de una alta estimación de su Maes-
que se intentaran comparaciones como sus líderes. Tales individuos realizar la obra. tro. ¡Que nuestra estimación de
entre Jesús y él. Sentía que no son propensos a errar, deprecián-
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predicar más, estoy enseñándole a en verdad, no eres apto para eso, dose. Pero Juan era todo un hom- tera sentía los efectos del ministe-
este pobre niño a leer la Biblia”. el honor es demasiado grande pa- bre; su alma grande sólo se incli- rio de Juan, y sabía que era un
No debemos pensar nunca que ra ti, y corresponderá en suerte a naba ante lo que fuera digno de profeta; los hacía oscilar de un la-
nos estamos rebajando cuando mejores personas. homenaje; él era, en la fortaleza do a otro con sus celosas palabras
enseñamos a los niños, pero si eso Todo se reduce a esto, amados: de Dios, como columna de hierro de la misma manera que el trigo
fuera rebajarse, rebajémonos. cualquier cosa que se pueda hacer y como muro de bronce, un héroe de otoño es agitado por el aliento
Hay algunos de ustedes, tal vez, por Cristo es demasiado buena pa- por la causa del Señor, pero se del viento. Cuando un hombre
que tienen la oportunidad de ra que nosotros la hagamos. ¡Se sentaba en la presencia de Jesús siente que tiene poder sobre las
hacer el bien a mujeres caídas. necesita que alguien cuide la puer- como un niñito se sienta en la es- masas de sus semejantes, es muy
¿Rehúyen un trabajo así? Muchos ta! ¡Se necesita que alguien limpie cuela a los pies de su maestro, y propenso a encumbrarse y a exal-
lo hacen. Sienten que pudieran las callejuelas! ¡Se necesita que al- exclamaba: “A quien no soy digno tarse desmedidamente, mas no así
hacer cualquier cosa menos guien enseñe a unos rudos hara- de desatar encorvado la correa de Juan. No había peligro que el Se-
hablarles a ese tipo de mujeres. pientos! ¡Se necesita que alguien su calzado”. ñor le confiara una notable popu-
¿Es eso desatar la correa del calza- le pida a la gente que asista al lu- Recuerden, además, que Juan laridad y un gran éxito, pues, aun-
do de tu Maestro? Es, entonces, gar de adoración, y que los pre- era un hombre dotado de grandes que tenía todos esos honores, los
un oficio honorable; inténtalo, sentes cedan sus asientos, y que se habilidades que son muy capaces colocaba mansamente a los pies
hermano. No está por debajo de ti pongan en el pasillo dejando que de volver altiva a una persona. Él de Jesús y decía: “No soy digno de
si lo haces por Jesús; está incluso los visitantes se sienten! Bien, sea era un profeta, sí, y más que un ser ni siquiera el último de los es-
por encima de los mejores de us- lo que sea, yo preferiría ser un profeta. Cuando se paraba a pre- clavos en la casa del Mesías”.
tedes y no son dignos de hacerlo. guarda de la puerta en la casa del dicar en el desierto, su ardiente Además, consideren también
Posiblemente haya cerca de tu ca- Señor, o el tapete para esa puerta, elocuencia pronto atraía a gente que Juan era un líder religioso y
sa un distrito de gente muy pobre. que ser contado entre los más no- de Jerusalén y de todas las ciuda- que tenía la oportunidad, si así lo
A ti no te gusta mezclarte con esa bles en las moradas de maldad. Lo des circunvecinas, y las riberas del hubiese querido, de convertirse en
gente. Son sucios, y tal vez se han que sea por Jesús, entre más bajo, Jordán veían a una vasta multitud el líder de una poderosa secta.
contagiado de alguna enfermedad. mejor; lo que sea por Jesús, entre de ávidos oyentes que se arremoli- Evidentemente la gente estaba
Bien, es una lástima que la gente más humilde, mejor; lo que sea naba en torno al hombre vestido dispuesta a seguirle. Sin duda
pobre esté sucia tan a menudo, por Jesús. Entre más se hundan de pelo de camello. Miles se junta- había algunos que no habrían se-
pero la soberbia es sucia también. en las profundidades, entre más ban para escuchar la enseñanza de guido al propio Cristo si Juan no
¿Dices: “yo no puedo ir allí”? ¿Por sumerjan los brazos hasta los co- uno que no había sido criado a los les hubiera pedido que lo hicieran,
qué no? ¿Eres tú un caballero tan dos en el lodo para encontrar pre- pies de los rabíes, ni había sido y si no hubiera testificado: “He
finísimo que tienes miedo de en- ciosas joyas, entre más hagan eso, instruido en la elocuencia a la aquí el Cordero de Dios”, y confe-
suciarte las manos? Entonces tú mejor. Este es el verdadero espíri- usanza de las escuelas. Juan era sado una y otra vez, diciendo: “”Yo
no desatarás la correa del calzado tu de la religión cristiana. No es un hombre de un lenguaje valien- no soy el Cristo”. Leemos acerca
de tu Maestro. El Señor vivió en remontarse para sentarse entre te, llano, elocuente y convincente; de algunos que años después de
medio de los pobres, y fue aún los coros de cantores, y cantar en no era ningún maestro de segunda que el Bautista muriera seguían
más pobre que ellos pues no tenía un estilo grandioso, no es ponerse clase, sino un maestro en Israel, y siendo todavía sus discípulos, de
dónde reposar Su cabeza. ¡Oh, qué el atuendo y predicar con vesti- sin embargo, no asumía aires de tal forma que hubiera tenido la
vergüenza con ustedes, perversos mentas sacerdotales, no es cum- grandeza, antes bien, consideraba oportunidad de arrastrar consigo
y altivos siervos de un condescen- plir con llamativas e imponentes el lugar más humilde en el servicio a muchos que se habrían converti-
diente y amoroso Señor! ¡Haz lo ceremonias, pues todo eso es Ba- del Señor como demasiado eleva- do en sus seguidores y hacerse así
que te corresponde, y desata la co- bilonia; sino desvestirse hasta do para él. Noten, también, que de un nombre entre los hombres;
rrea de Su calzado sin demora! En quedarse en mangas de camisa no sólo era un gran predicador, si- pero él despreció eso; su elevado
vez de imaginar que vas a rebajar- para luchar la batalla por Cristo, y no que había sido muy exitoso no concepto de su maestro le impedía
te haciendo ese trabajo para salir entre los hombres como un sólo atrayendo a las multitudes, albergar cualquier deseo de un li-
Jesús, yo te digo que te honraría; humilde obrero, resuelto a salvar sino bautizándolas. La nación en- derazgo personal, y rebajándose,
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no al lugar de un capitán de las presión que Juan usó aquí y en ces, fue Su condescendencia cuan- Compitamos, a partir de ahora,
huestes del Señor, sino al nivel de otras partes, en relación a sí mis- do lavó los pies de Sus discípulos? para ver cuán bajo podemos llegar
uno de los últimos soldados en el mo y a su Señor: “De quien no soy Aguantar a un hermano irritable, lado a lado con Él, pero recuerden
ejército, dice: “de quien no soy digno de desatar la correa de su ser amable con él, y sentir: “voy a que cuando hayamos ido lo más
digno de desatar la correa de su calzado”. ceder ante él en todo porque soy abajo que podamos Él desciende
calzado”. ¿Cuál creen ustedes que De esto yo deduzco, primero, un cristiano”, eso es ir muy abajo; todavía más abajo, de tal manera
fue la razón de que Juan mantu- que no se ha de prescindir de nin- pero por otro lado, nuestro Señor que podemos sentir verdadera-
viera una posición adecuada? guna forma de santo servicio; en ha aguantado mucho más de no- mente que el lugar más bajo es de-
¿Acaso no fue porque tenía un segundo lugar, que nuestra indig- sotros. Él fue paciente con las de- masiado alto para nosotros, por-
enaltecido concepto de su Maes- nidad es evidente en presencia de bilidades de Su pueblo, y perdonó que Él ha ido todavía más abajo.
tro, y sentía una profunda reve- cualquier tipo de obra santa; en hasta setenta veces siete. Y supo- Queridos amigos, poniendo es-
rencia por Él? Ah, hermanos, de- tercer lugar, que esta indignidad niendo que estuviéramos dispues- tas cosas en un plano práctico, pu-
bido a nuestra poca estimación de nuestra, mientras más sentida, en tos a tomar el lugar más bajo en la diera parecerles que hablarle a
Cristo, es peligroso que el Señor vez de desanimarnos, debería esti- iglesia, aun así, Jesús tomó un lu- una sola persona respecto a su al-
nos confíe alguna posición que no mularnos más bien a la acción, gar más bajo todavía del que pu- ma es un deber muy pequeño para
sea la más baja. Yo creo que mu- pues sin duda así operó en el caso diéramos tomar nosotros, pues Él cualquiera de ustedes. Si se les pi-
chos de nosotros podríamos haber de Juan el Bautista. tomó el lugar de la maldición: Al diera que predicaran a cien perso-
sido diez veces más útiles, sólo que no conoció pecado, por noso- nas lo intentarían. Les pido so-
que no habría sido seguro que I. Entonces, noten primero tros lo hizo pecado, para que no- lemnemente, en el nombre de
Dios nos permitiera que lo fuéra- que NO DEBE PRESCINDIR- sotros fuésemos hechos justicia de Dios, que no permitan que el sol
mos; nos habríamos engreído, y, SE DE NINGUNA FORMA DE Dios en Él. Algunas veces me he se ponga hoy sin que le hubieren
como Nabucodonosor, nos habría- SERVICIO SANTO. Desatar la sentido dispuesto a llegar hasta hablado a un hombre o a una mu-
mos gloriado: “¿No es ésta la gran correa del calzado de Cristo pudie- las puertas del infierno para salvar jer respecto de su alma. ¿No harán
Babilonia que yo edifiqué?” Mu- ra parecer algo muy trivial; pudie- a un alma; pero el Redentor fue eso? ¿Es demasiado insignificante
chos individuos han tenido que ra parecer incluso que si un hom- más allá, pues Él sufrió la ira de para ustedes? Entonces debo ser
pelear en la retaguardia y servir bre de posición e influencia con- Dios por las almas. Si hubiese claro con ustedes, y debo decirles
sólo un poco a su Señor y gozar desciende a realizar oficios que un algún cristiano aquí que fuera tan que no son dignos de hacerlo.
tan sólo de un poco de éxito en ese siervo pudiera muy bien desempe- humilde que no tuviera pensa- Háblenle hoy a un niñito acerca
servicio porque no dieron la sufi- ñar, podría sufrir la pérdida de la mientos altivos acerca de sí mis- de su alma. No digan: “Oh, noso-
ciente reverencia a Cristo, no autoestima. ¿Por qué habría de re- mo, sino que prefiriera ser el más tros no les podemos hablar a los
amaron a su Señor lo suficiente, y signarme a hacer eso? Voy a pequeño entre sus hermanos y así niños, no podemos rebajarnos a
entonces el ego se habría entroni- aprender de Cristo; voy a distri- demostrara su grado de gracia, su nivel”. Que ningún pensamien-
zado sigilosamente para su propio buir pan entre la multitud por con todo, mi querido hermano, no to de esos ocupe alguna de nues-
perjuicio, para aflicción de la igle- Cristo; voy a tener mi barca lista ocupas una posición tan baja co- tras mentes, pues aunque el traba-
sia y para deshonra de su Señor. cerca de la costa para que Cristo mo la que Él ocupó, pues Él “se jo fuese como desatar la correa del
¡Oh, que tuviésemos un alto con- predique desde ella, y voy a ir por despojó a sí mismo”, y tú no te has calzado del Maestro, debemos
cepto de Cristo y un bajo concepto el asno sobre el cual entrará cabal- despojado de ti mismo por com- hacerlo. El santo Brainerd, cuan-
de nosotros mismos! ¡Oh, que vié- gando triunfante en Jerusalén; pleto; y Él tomó forma de siervo, y do se estaba muriendo y ya no
ramos a Jesús como llenándolo ¿pero qué necesidad habría de que se hizo obediente hasta la muerte, podía predicarles más a los indios,
todo en todo, y que fuéramos no- el discípulo se convierta en un y tú no has llegado a eso todavía; e tenía junto a su lecho a un mucha-
sotros como menos que nada de- simple criado? Una pregunta co- incluso a la muerte de cruz: a la cho indio, y le enseñaba sus letras;
lante de Él! mo esa es silenciada aquí para muerte de un delincuente en el cuando alguien entró, le comentó:
Habiendo introducido así el te- siempre, y el espíritu que la dicta patíbulo, y tú no llegarás nunca a “Le pedí a Dios que no me dejara
ma, nuestro objetivo esta mañana es censurado en la práctica. No eso. ¡Oh, la condescendencia del vivir más tiempo del que pudiera
es extraer una enseñanza de la ex- hay nada deshonroso en un acto admirable amor del Redentor! ser útil, y así, como ya no puedo
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donde seremos recibidos con acla- orgullo está listo para hacerse pre- mediante el cual Jesús es honra- hacer de ese servicio su especiali-
mación, si se nos pide que desem- sente? Dios no puede dejarnos te- do. Nada rebaja al hombre si hon- dad. La pequeñez del acto lo adap-
peños un servicio que nos hará su- ner éxito en cualquier obra sin ra a su Señor. No es posible que ta a la capacidad del niño, y hay
bir en la escala social, o que nos que nos volvamos altivos. “¡Oh, ninguna obra piadosa esté por de- también algo en él que lo convier-
destacará entre nuestros compa- cuán bien la hicimos!” No quere- bajo de nuestra dignidad; debería- te en una expresión apropiada del
ñeros cristianos, vamos tras él co- mos que nadie diga: “Bien, eso fue mos saber más bien que el más afecto de un niño.
mo un pez tras una mosca; pero, hecho con mucha inteligencia, y ínfimo grado de servicio otorga Lo mismo sucede con los pe-
supongamos que la obra nos aca- muy bien, y muy cuidadosamente, dignidad al hombre que lo desem- queños actos hechos para Jesús.
rreará vergüenza, supongamos y con mucha seriedad”, pues noso- peña de todo corazón. Incluso la Con mucha frecuencia los hom-
que descubrirá ante el público tros mismos nos decimos todo eso forma más insignificante y más bres del mundo dan su dinero pa-
nuestra ineficiencia antes que y agregamos: “sí, fuiste muy celo- oscura de servir a Cristo es más ra la causa de Cristo entregando
nuestra habilidad, entonces nos so respecto a ese trabajo, y has es- excelsa y elevada que lo que so- grandes sumas para caridad o pa-
excusamos. tado haciendo lo que muchísimas mos dignos de emprender. ra las misiones, pero son incapa-
El mismo espíritu que Moisés personas no habrían hecho, y no Noten ahora que las pequeñas ces de llorar en secreto por los pe-
sintió cuando el Señor lo llamó, te has jactado tampoco de ello. No obras realizadas para Cristo, tales cados de otros hombres, o de decir
está sobre muchos de nosotros. llamas a ningún vecino para que como llevar el calzado y desatar la alguna palabra de consuelo a
“Si tuviera que hablar por Cristo” lo vea; lo has estado haciendo correa, a menudo encierran más algún santo afligido. Visitar a una
–dice uno- “balbucearía y tarta- simplemente por amor a Dios, y, del espíritu infantil que las obras pobre mujer enferma, enseñar a
mudearía”. Como si Dios no hicie- por tanto, eres un sujeto inusual- mayores. Afuera, en las calles, un un pequeñito, rescatar de la calle a
ra a las bocas que tartamudean así mente humilde, y nadie puede de- compañero le hace un favor a otro un forastero, musitar una oración
como a las bocas elocuentes; y co- cir que eres vano”. ¡Ay!, qué hala- y la acción realizada es amistosa; por los enemigos o susurrar una
mo si, cuando escogió a Moisés, go, pero verdaderamente pero los actos filiales debes verlos promesa a oídos de algún santo
no sabía qué se encontraría. “Engañoso es el corazón más que dentro del hogar. Allí el muchacho abatido, puede mostrar más la re-
Moisés tiene que ir y tiene que tar- todas las cosas, y perverso”. Noso- no le presta dinero a su padre, ni lación filial que edificar una hilera
tamudear por Dios, y glorificar a tros no somos dignos de desatar la hace negocios, y, sin embargo, en de casas de beneficencia o hacer
Dios tartamudeando, pero a correa del calzado de Jesús por- sus pequeños actos hay una mayor una donación a una iglesia.
Moisés no le gusta eso; y muchos, que, si lo hiciéramos, comenzaría- relación filial. ¿Quién es el que sa- En los pequeños actos hechos
en casos similares, no tienen la mos a decirnos: “Qué grandes per- le a encontrar al padre cuando el para Cristo es bueno recordar
gracia suficiente para ir a la obra sonas somos pues se nos ha per- día ha concluido? ¿Y cuál es la ac- siempre que es tan necesario
del todo. Vamos, si yo no puedo mitido que desatemos la correa de ción que indica a menudo el amor hacer las cosas pequeñas como los
honrar al Señor con diez talentos, las sandalias del Señor”. Si no se de la niñez? Vean al niño que actos más grandes. Si no son lava-
¿rehusaré servirle con uno? Si yo lo decimos a nadie más con mu- avanza tambaleándose con las dos los pies de Cristo, si Sus san-
no puedo volar como un ángel de cha exultación, al menos nos lo pantuflas del padre y se lleva co- dalias no son desatadas, Él podría
potentes alas a través del cielo, y decimos a nosotros mismos, y rriendo las botas una vez que el sufrir y Sus pies pudieran estrope-
no puedo hacer sonar la estridente sentimos que, después de todo, padre se las quita. El servicio es arse, de tal forma que un viaje Su-
trompeta como para despertar a somos algo y hemos de ser tenidos pequeño, pero es entrañable y fi- yo pudiera ser acortado y muchas
los muertos, ¿rehusaré ser una en gran reputación. lial, y encierra más afecto filial aldeas pudieran perderse de la
abejita y recoger miel cumpliendo Hermanos míos, deberíamos que el acto del siervo que trae la bendición de Su presencia. Lo
la orden del Señor? Sólo porque sentir que no somos dignos de comida, que arregla la cama o que mismo sucede con otras cosas de
no puedo ser un leviatán, hacer la cosa más insignificante desempeña cualquier otro servicio menor importancia. Hay tanta ne-
¿rehusaré ser una hormiga? Qué por Cristo, porque, cuando hemos más esencial. Le proporcionan un cesidad de las silenciosas interce-
locura y qué rebelión si somos tan descendido a lo más bajo, Jesús gran placer al pequeñito y expre- siones de los santos como de la
perversos. siempre va más abajo de lo que san su amor. Nadie que no sea mi predicación pública de la verdad
Y, si han realizado cualquier hemos ido nosotros. ¿Es poca cosa hijo o que no me ame en una me- de Dios delante de los miles de
obra santa, ¿no han notado que el cargar Su calzado? ¿Cuál, enton- dida parecida soñaría jamás en personas congregadas. Es tan ne-
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cesario que los bebés aprendan casa hubiese estado atestada. uno, doy gracias a Dios porque tonces sientes dolorosamente que
sus pequeños himnos como que Años después se enteró de que predico el Evangelio, pues me no eres digno de desatar la correa
los monarcas sean reprendidos había nuevas iglesias por todo el hace verla. Algunas veces venimos del calzado de tu Señor. Posible-
por el pecado. Recordamos la vie- distrito, y descubrió que su único a predicar acerca de Jesucristo y mente irás esta tarde a visitar a un
ja historia de cómo se perdió la oyente de aquel día había sido lo glorificamos, y con todo, nues- moribundo, y tratarás de hablarle
batalla debido a la ausencia de un convertido y se había constituido tro corazón no arde por Él y no lo acerca del camino al cielo. Él es un
solo clavo en una herradura, y pu- en el evangelista de toda esa re- valoramos debidamente; mientras inconverso. Ahora bien, necesitas
diera ser que hasta ahora la iglesia gión. Si hubiera declinado predi- que el texto sobre el que estamos una lengua de fuego para hablar,
hubiera perdido su batalla por carle a aquel oyente solitario, predicando lo sienta sobre un tro- pero, en vez de eso, tienes una
Cristo debido a que alguna obra cuántas bendiciones habrían sido no excelso, nuestro corazón no lo lengua de hielo; sientes: “Oh,
menor que debió hacerse para retenidas. Hermanos, nunca dejen está colocando allí; y oh, entonces Dios, ¿cómo puede ser que me
Jesús hubiere sido descuidada. No de desatar la correa del calzado de pensamos que podríamos arran- siente junto a ese lecho y piense
me sorprendería si resultara que Cristo ya que no saben qué pudie- car nuestro corazón de nuestro en ese pobre hombre que estará
muchas iglesias no han disfrutado ra resultar de ello. El destino propio cuerpo, si pudiéramos libe- en las llamas del infierno, tal vez,
de prosperidad porque mientras humano gira a menudo sobre una rarnos de las negras gotas de su dentro de una semana, a menos
han prestado atención al ministe- bisagra tan pequeña que es casi depravación que impide que nos que reciba a Cristo, y, no obstante,
rio público y a las ordenanzas visi- invisible. Nunca digan en su inter- sintamos unidos con la gloriosa voy a tratar fríamente su condi-
bles, han desatendido alguna utili- ior: “Esto es trivial”, pues no hay verdad que está ante nosotros. En ción tremendamente peligrosa co-
dad menor. Más de un carruaje se nada trivial para el Señor. No di- otro momento, tal vez, tenemos mo si fuese un asunto de la más
malogra por falta de atención a la gan nunca: “Pero esto ciertamente que invitar a los pecadores y bus- nimia importancia?” Sí, sí, sí,
pieza clave. Un asunto muy insig- pudiera omitirse sin mayores car llevarlos a Cristo, y eso requie- hemos tenido que sentir cientos
nificante hace que la flecha se pérdidas”. ¿Cómo lo sabes? Si se re tanta simpatía que si Cristo es- de veces que no somos aptos en
desvíe del blanco. Enseñarle a un tratase de tu deber, aquel que te tuviese predicando nuestro nosotros ni por nosotros para na-
niño a cantar: “Tierno Jesús” y asignó tu tarea sabía lo que hacía. sermón lo regaría con Sus lágri- da. Si el Señor quisiera ayudantes
orientar su joven corazón al Re- No desatiendas en ninguna medi- mas; pero, nosotros lo predicamos en Su cocina, pudiera conseguir
dentor, pudiera parecer una me- da porción alguna de Sus órdenes, con ojos secos, casi sin emoción, y mejores personas que nosotros; y
nudencia, pero pudiera ser una pues en todos Sus mandamientos luego azotamos a nuestro empe- si Él necesitara a alguien para pa-
parte sumamente esencial del pro- hay consumada sabiduría, y sería dernido corazón porque no se lear los desechos de Su casa, podr-
ceso de esa agraciada obra de una sabio de tu parte obedecerlos aun conmueve y no podemos hacerlo ía encontrar mejores hombres que
educación religiosa por la cual el hasta en las jotas y las tildes. sentir. Sucede exactamente lo nosotros para eso. Somos indig-
niño se convertirá posteriormente Además, las pequeñas cosas mismo con otros deberes. Tal vez nos de ser siervos de un tal Maes-
en un creyente, en un ministro y hechas para Cristo son a menudo hayan sentido esto: “tengo que ir a tro.
en un ganador de almas. Si omites las mejores pruebas de la verdad dar mi clase esta tarde, pero no El mismo sentimiento nace de
esa primera lección pudiera ser de nuestra religión. La obediencia me siento bien, he estado abruma- otra manera. ¿Acaso no tenemos
que hubieras desviado una vida. en las cosas pequeñas tiene mu- do toda la semana con afanes y mi que confesar, hermanos y herma-
Tomen otro ejemplo. Una vez cho que ver con el carácter de un mente no está a la altura ahora nas, al ver lo que hemos hecho por
se anunció que un predicador iba siervo. Si contratas a una criada para cumplir con ese deber; yo es- Cristo, que miramos demasiado al
a predicar en una oscura aldea pe- para tu hogar, sabes muy bien si pero amar a mi Señor, pero no es- yo en nuestra conducta? Elegimos
ro luego se desató una terrible tor- es una buena o una mala sirvienta toy seguro si lo amo o no. Debo muy cuidadosamente nuestro tra-
menta, y, aunque el predicador basándote en que los principales ser denodado acerca de estos chi- bajo, y nuestra selección es guiada
mantuvo su compromiso, descu- deberes del día son atendidos con cos y chicas, pero como es muy por el instinto de respeto de noso-
brió que sólo había asistido una seguridad: los alimentos serán co- probable que no seré denodado, tros mismos. Si se nos pide que
persona al lugar de reunión. Él le cinados, las camas serán arregla- me sentaré y cumpliré con mi ta- hagamos lo que es agradable para
predicó a ese único oyente un das, la casa será barrida y la puer- rea de enseñar como lo haría una nosotros, lo hacemos. Si se nos pi-
sermón tan denodado como si la ta será atendida; pero la diferen- lora, sin vida, sin amor”. Sí, en- de que asistamos a una reunión
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ellos nos condenan. Tan pronto dos por el pecado, seamos llama- cia entre una criada que es la feli- sas de Dios a los santos. Esta son
como una persona comienza se- dos a servir al Salvador inmacula- cidad del hogar y otra que es su cosas menores -así las juzgan ellos
riamente a trabajar para el Señor do. plaga, radica en un número de pe- - y por eso las desatienden, y así
Jesús, pronto se da cuenta de que Pero, entonces, otra reflexión queños detalles que tal vez no se condenan ellos mismos. Donde
es indigna del lugar más humilde viene a espaldas de la primera – puedas poner en un papel, pero hay una religión profunda hay
en el servicio de alguien tan glo- nosotros recordamos lo que so- que constituyen en gran manera la amor por la oración; donde la reli-
rioso. Reflexionemos un minuto mos así como lo que éramos- y di- comodidad o la incomodidad gión es superficial, sólo importan
sobre este hecho. go lo que somos, pues aunque doméstica, y por eso determinan los actos públicos de adoración.
Queridos hermanos y herma- hemos sido lavados en la sangre el valor de una criada. Lo mismo Descubrirán que lo mismo es váli-
nas, cuando nosotros recordamos de Jesús, y hemos sido dotados de sucede, creo yo, en la vida cristia- do en otras cosas. Un hombre que
lo que solíamos ser, estoy seguro un nuevo corazón y de un espíritu na; yo no creo que la mayoría de no es cristiano con toda probabili-
de que debemos sentirnos indig- recto, con todo, nos volvimos co- nosotros aquí omitiríamos jamás dad no te dirá una mentira desca-
nos de hacer lo más mínimo por mo arco engañoso pues la corrup- los asuntos de más peso de la ley; rada diciéndote que lo negro es
Cristo. Ustedes saben cómo Pablo ción habita en nosotros. Algunas como cristianos nos esforzamos blanco, pero no dudaría en decla-
describe la impiedad de ciertos veces es un trabajo duro mantener por mantener la integridad y la rar sin reparos que el beige es
transgresores, y añade: “y esto siquiera un poco de fe, pues so- rectitud en nuestras acciones, y blanco. Pero el cristiano no reco-
erais algunos”. ¡Qué dureza de co- mos de una mente muy indecisa, procuramos ordenar nuestros rrería ni la mitad del camino hacia
razón exhibimos algunos de noso- muy inestable, muy caliente, muy hogares en el temor de Dios en los la falsedad, es más, rehusaría
tros para con Dios! ¡Qué rebelión! fría, muy denodada y luego muy grandes asuntos; pero el espíritu avanzar aunque sólo fuera una
¡Qué obstinación! ¡Qué apaga- negligente; somos tan de todo ex- de obediencia se manifiesta prin- pulgada sobre ese camino. Así co-
miento de Su Espíritu! Vamos, si cepto lo que deberíamos ser, que cipalmente fijando la mirada en el mo no te engañaría con dos mil li-
yo pudiera encorvarme para des- muy bien podemos asombrarnos Señor en los pequeños detalles; es bras esterlinas, tampoco te enga-
atar la correa del calzado de ese de que Cristo nos permita hacer lo visto en que tenemos puesta la mi- ñaría con la minucia de dos peni-
pie que fue crucificado por mí, ro- que es menos para Él. Si fuera a ra en el Señor, como los ojos de ques. Así como no te robaría un
ciaría el agujero del clavo con mis encerrarnos en prisión y fuera a las doncellas están puestos en sus codo, tampoco te robaría una pul-
lágrimas, y diría: “Salvador mío, mantenernos allí, en tanto que no amas para recibir las órdenes coti- gada. Lo genuino del cristiano se
¿es posible que se me permita al- nos ejecutara, estaría actuando dianas acerca de este paso y de esa hace visible en lo pequeño; el sello
guna vez tocar Tus pies?” Segura- con nosotros según la misericor- transacción. El espíritu que es re- del Salón de los Orfebres es un de-
mente, el hijo pródigo, si alguna dia, y no estaría dándonos nuestro almente obediente desea conocer talle muy pequeño, pero gracias a
vez desató la correa del calzado de pleno merecimiento; y sin embar- la voluntad de Dios respecto a to- él se puede reconocer a la verda-
su padre, se diría: “Vamos, estas go, Él nos saca de la prisión, y nos do, y si hubiese algún punto que al dera plata. Hay una vastísima di-
manos alimentaron a los cerdos, pone a Su servicio, y por tanto, mundo le pareciera trivial, por esa ferencia entre el hombre que lleva
estas manos fueron mancilladas a sentimos que somos indignos de misma razón el espíritu obediente con gusto el calzado de Cristo, y
menudo por las rameras; yo vivía realizar la acción más insignifi- dice: “Voy a atenderlo para de- otro que no se quiere encorvar an-
en la inmundicia, y fui primero un cante en Su casa. mostrarle a mi Señor que aun en te nada que considere que no está
juerguista y luego un porquero, y Además, amados, aun sentimos las minucias yo deseo someter mi a su altura. Incluso un fariseo in-
es un amor asombroso el que me que los pequeños servicios requie- alma a Su complacencia”. En las vitará a Cristo a su casa para que
permite servir ahora a un padre ren un mejor estado de corazón cosas pequeñas se encuentran los coma con él, pues está dispuesto a
tan bueno”. del que a menudo tenemos. Yo es- crisoles y las piedras de toque. invitar a un gran líder religioso a
Los ángeles en el cielo envidiar- toy seguro de que el servicio de Cualquier hipócrita vendría a la su mesa; pero no es cualquiera el
ían al hombre al que se le permite predicar el Evangelio aquí, pone a adoración dominical, pero no es que está dispuesto a desatar en-
hacer la cosa más nimia para Cris- menudo ante mi vista mi indigni- cualquier hipócrita el que asistiría corvado la correa de Su calzado,
to, y, sin embargo, ellos no peca- dad mucho más de lo que de otra a las reuniones de oración o el que pues ese mismo fariseo que hizo la
ron nunca. Oh, qué favor es que manera la vería. Si es una cosa leería la Biblia en secreto, o el que fiesta no le llevó agua para que la-
nosotros, que estamos contamina- agraciada ver la pecaminosidad de hablaría privadamente de las co- vara Sus pies, ni le dio el beso de
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bienvenida; demostró la insinceri- mujer rompió su frasco de alabas- queñas. Él permitía que Su pueblo midan las pequeñas acciones
dad de su hospitalidad olvidando tro de precioso ungüento y lo de- llevara sus novillos, que otros lle- según los pesos y medidas huma-
los pequeños detalles. Me veo rramó sobre Él; aunque los pobres varan sus carneros y que se los nos, sino calcúlenlas como lo hace
obligado a decir que Marta y Mar- no se beneficiaron con eso, aun- ofrecieran a Él; y esas eran perso- Dios, pues el Señor tiene respeto
ía no olvidaron nunca desatar la que ningún enfermo se restableció nas con la suficiente riqueza como por los corazones de Su pueblo. Él
correa de Su calzado, y que Lázaro por eso, el acto fue realizado cla- para poder ofrecer un tributo de no considera tanto sus actos en sí
nunca dejó de ver que Sus pies es- ramente para Él, y, por tanto, en- sus manadas y de sus rebaños, pe- mismos como los motivos por los
tuvieran lavados. Entonces, como cerraba una peculiar dulzura. Con ro también permitía que los po- que los realizan. Por tanto, valo-
cristianos al servicio de Cristo, les frecuencia acciones similares - bres ofrecieran un par de tórtolas ren el desatar la correa del calzado
ruego que pongan la mira en las debido a que no motivan a otras o dos palominos, y yo no he en- del Salvador, y no desprecien el
cosas oscuras, en las cosas que no personas porque las desconocen y contrado nunca en la palabra de día de las cosas pequeñas.
son reconocidas por los hombres, debido a que pudieran ser de esca- Dios que Él le diera menos impor-
en los asuntos que no conllevan so valor para sus prójimos- son tancia a la ofrenda de las tórtolas II. Ahora, hermanos y herma-
honor, pues por esto será probado menospreciadas, pero en vista de que al sacrificio de los novillos. Yo nas, en segundo lugar, deseo con-
su amor. que son hechas para Cristo, están sé también que nuestro siempre ducirlos a la consideración de
Respecto a las pequeñas obras, acompañadas de un encanto pecu- bendito Señor, mientras estuvo NUESTRA PROPIA INDIGNI-
noten también que muy a menudo liar porque concluyen en Su ben- aquí, amó la alabanza de los ni- DAD, que ha de sentirse con cer-
encierran un grado de comunión dita persona. Es cierto que no es ños. No llevaban consigo ni oro ni teza siempre que entramos en
personal con Cristo que no es vis- otra cosa que desatar la correa del plata como los magos del oriente, contacto con cualquier servicio
to en una obra más grande. Por calzado, pero por otro lado, es Su pero proclamaban: “Hosanna”, y cristiano real, en la práctica. Yo
ejemplo, la obra que tenemos ante calzado y eso ennoblece la acción. el Señor no estaba molesto con creo que el hombre que no hace
nosotros: desatar la correa de Su Queridos compañeros cristia- sus Hosannas, sino que aceptaba nada en absoluto se considera a sí
calzado, me pone en contacto con nos, saben a qué me refiero aun- su alabanza infantil. Y recordamos mismo un buen sujeto, como regla
Él mismo, aunque sólo sea que to- que no pueda expresarlo en un que una viuda echó en el arca de general. Descubrirán usualmente
que Sus pies; y yo pienso que si se lenguaje muy bueno esta mañana; la ofrenda dos blancas, que sólo que los críticos más mordaces son
me permitiera decidir entre salir quiero decir simplemente esto: eran un cuadrante, pero, debido a aquellos que nunca escriben, y los
para echar fuera a los demonios y que si hubiese algo pequeño que que era todo su sustento, Él no re- mejores jueces de las batallas son
predicar el Evangelio y sanar a los pudiera hacer por Cristo, aunque chazó la ofrenda y más bien la re- aquellos que se mantienen a una
enfermos, o quedarme con Él y mi ministro no se entere al respec- gistró para honra de ella. Nosotros prudente distancia de los cañones.
desatar siempre la correa de Su to, aunque los diáconos y los an- estamos ahora muy familiarizados Los cristianos del „orden de los
calzado, yo preferiría esto último, cianos no lo sepan, y nadie más se con el incidente, pero, aun así, es guantes de seda‟, que nunca hacen
porque el primer acto que realizó entere; y si dejara de hacerlo na- muy asombroso. ¡Dos blancas que ningún intento por salvar almas,
Judas fue ir con los doce y ver a die sufriría ninguna calamidad son un cuadrante, ofrendadas al son maravillosamente veloces en
Satanás caer del cielo como un ra- por ello pero, si lo hiciera, com- Dios infinito! ¡Un cuadrante que decirnos cuándo somos demasia-
yo, pero pereció porque falló en placería a mi Señor y gozaría del es aceptado por el Rey de reyes! do rudos o demasiado frívolos en
los actos que entraban en contacto sentido de haberlo hecho para Él, Un cuadrante reconocido por nuestro lenguaje; y detectan fácil-
con Cristo: fue un ladrón teniendo entonces voy a atenderlo, pues no Aquel que hizo los cielos y la tie- mente si nuestros modos de ac-
la bolsa de Cristo, y fue un traidor es ninguna obra nimia si es para rra, que dice: “Si yo tuviese ham- tuar son irregulares o demasiado
besando a Cristo. El que no falla Él. bre, no te lo diría a ti, porque mío entusiastas. Tienen un olfato muy
en cosas relacionadas personal- Además, en lo concerniente a es el mundo y su plenitud”. ¡Dos agudo para cualquier cosa que se
mente con Cristo es el hombre esas agraciadas acciones que son blancas recibidas con placer por el asemeje al fanaticismo o al desor-
confiable que tiene la evidencia de poco estimadas por la mayoría de Señor de todo! Era escasamente den. Por mi parte, me siento muy
la justicia de corazón. No hubo la humanidad, fíjense también como una gota derramada en el seguro cuando recibo las censuras
nunca una mayor acción realizada que sabemos que Dios acepta océano, y sin embargo, Él lo consi- de esos caballeros pues no esta-
bajo las estrellas que cuando la nuestra adoración en las cosas pe- deraba como mucho. Por tanto, no mos demasiado errados cuando