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ABORÍGENES CANARIOS

ÍNDICE
El poblamiento de las islas
La ocupación
La sociedad aborigen
La economía
Cultura material
La religión
Dioses y demonios
Sus iglesias
Los ritos
Bibliografía
LOS ABORÍGENES CANARIOS
El periodo que va desde el poblamiento originario del Archipiélago Canario hasta la
llegada de los primeros europeos lo podemos considerar como Mundo Aborigen.
EL POBLAMIENTO DE LAS ISLAS
Podemos decir que Canarias no era un conjunto homogéneo en cuanto a cultura se
refiere, sino que cada isla presentaba características propias, aunque eso si, habían
aspectos en los que coincidían.
Existen muchas hipótesis acerca del origen y causas del poblamiento, pero según los
estudios de materiales arqueológicos, la fecha podemos situarla alrededor del siglo V
a.C.
La procedencia del aborigen canario es difícil de situar, pero de acuerdo con las
investigaciones se puede deducir que la procedencia es del mundo bereber del norte
de África.
Entre las causas del trasvase de población están la progresiva desertización del Sáhara,
la presión bélica de los romanos, etc. El cuanto al medio de transporte, es evidente
que se utilizó la navegación, aunque los conocimientos en esta época escaseaban.
LA OCUPACIÓN
Las viviendas utilizadas, debido al abrupto relieve de las islas, eran las cuevas, a
excepción de Lanzarote y Fuerteventura, que al ser más llanas, generaron otro tipo de
hábitat, los tubos volcánicos dando lugar a las casas hondas con compartimentos en el
interior. En Gran Canaria las cuevas eran artificiales, y poseían ventanas, iluminación y
aireación, poseyendo algunas de ellas pinturas en las paredes. Otro tipo de viviendas
eran las cabañas de piedra con techumbre vegetal.
LA SOCIEDAD ABORIGEN
La organización de la población era tribal y en cada isla existían diferentes colectivos, a
excepción de Lanzarote y El Hierro donde existía una única unidad.
Existían jurisdicciones territoriales denominada “Menceyato” en Tenerife,
“Guanartemato” en Gran Canaria y “Bandos” o “Reinos” en las islas restantes. En todas
ellas la forma de gobierno era la jefatura excepto en Gran Canaria que el sistema era
más centralizado y complejo.
En Gran Canaria había diferencia de clases dentro de la sociedad aborigen. La clase
superior era una especie de nobleza dividida en dos: “Caballeros” e “Hidalgos”. Dentro
de este estamento se casaban entre ellos para mantener el poder, transmitiendo la
madre la nobleza y el padre la propiedad. La mayor parte de la población pertenecía a
la clase dependiente, encargada de las tareas agrarias, artesanales y pastoriles. Eran
los llamados “Plebeyos” o “Villanos”.
En Tenerife también estaba dividida la sociedad, concretamente en tres grupos:
“Archimencey”, descendientes directos del Mencey, los “Cichiciquítzo”, escuderos o
nobleza secundaria, y los “Achicaxna”, villanos o trasquilados, ya que llevaban el pelo
rapado.
LA ECONOMÍA
En el Archipiélago, excepto en Gran Canaria, la principal fuente de economía era de
carácter pastoril, además de agraria. La ganadería se componía de la cabra, la oveja y
el cerdo.
Este sistema pastoril no sólo proporcionaba alimentos como leche, mantequilla, queso
o carne, sino que además ofrecía materias primas como pieles, tendones y huesos para
fabricar utensilios y armas.
La actividad agraria otorgaba trigo y habas, y aunque era económicamente secundaria,
tuvo una gran importancia en los Guanches.
La recolección de frutos silvestres (palmeras, madroños…) y de moluscos a la orilla del
mar, también se practicaba, además de la pesca en las proximidades de la costa.
CULTURA MATERIAL
Gracias a la elaboración de una serie de objetos, podemos determinar algunos de los
aspectos culturales de los Guanches de Canarias.
La cerámica es un punto de referencia importante, ya que poseía recursos
tecnológicos, tradición de cada grupo, alto grado de experiencia y además influencias
externas. Cada isla hacía la cerámica de forma distinta, pero eso si, coincidían en la
utilización de las manos para la fabricación.
Se usaban materiales naturales como arcilla, arena, cenizas, conchas, vegetales y
piedras, con la que se hacían útiles de corte como cuchillos, llamados “tabonas”.
Existía también una pequeña industria maderera para realizar armas y escudos. Las
fibras vegetales se usaban para hacer cestos y con los huesos hacían arados, anzuelos y
collares.
LA RELIGIÓN
El Mundo Aborigen se configuraba religiosamente en tres niveles: en el superior
estaba el Dios Supremo, en el intermedio los espíritus ancestrales, y en el inferior los
seres demoníacos, enemigos del hombre.
Al Dios Supremo se le denominaba "Acorán", "Achamán", "Abora", "Orahan",
dependiendo de la isla. En El Hierro había dos divinidades, una femenina ("Moneiba") y
una masculina ("Eraviazan"). A grandes rasgos, el Dios era un ser colectivo que se
invocaba sólo en casos de problemas públicos, como por ejemplo, pedir la lluvia.
También se hacían sacrificios, ofrendas de animales y alimentos.
El nivel intermedio estaba ocupado por los espíritus tutelares de los clanes,
representado por unas figuras específicas para cada uno. Por otro lado, los Guanches
creían en un ser demoníaco al que llamaban "Gabiot" en Gran Canaria y "Guayota" en
Tenerife.
Dos actividades relacionadas con la religión eran la funeraria donde destacan los
enterramientos colectivos en cuevas preparadas para ello, practicándose la
momificación para evitar la descomposición del cadáver. La otra actividad era el arte,
representada en forma de pinturas y grabados rupestres que eran meramente
decorativos, practicándose dichos grabados tanto en los interiores de las cuevas como
al aire libre, usándose técnicas como el rayado, la incisión o el picado.
DIOSES Y DEMONIOS
El Papa Urbano V declaró en 1369 que eran adoradores del sol y la luna. Los europeos
más tarde interpretaron la religión aborigen en función de la suya, nombrando a un
dios superior llamado Acorán (en Gran Canaria), Achaman (en Tenerife), Abora (La
Palma) o Eraoranzan (El Hierro). El estudio de estos nombre indica que los aborígenes
designaban al sol como femenino y a la luna de forma masculina, como en las culturas
bereberes. Nuestra estrella era así vista como origen y dadora de vida.
También hay ciertos indicios de que, cómo en muchas culturas antiguas, se rendía
culto a los árboles: al garoé en El Hierro y, muy probablemente, al pino en Teror, Gran
Canaria.
Los aborígenes también creían en seres maléficos que podían aparecer, bien en forma
de perros lanudos que atacaban a la gente o a sus animales, bien sin una forma
concreta y asociados a las grietas del suelo (en las que los indígenas solían dejar
ofrendas).
SUS IGLESIAS
Los lugares naturales, sobretodo las montañas, eran los escogidos para el culto. Los
sitios de especial significación los reconocemos por ir acompañados de grabados
rupestres o por tallas o construcciones asociadas a ofrendas y sacrificios. El más
famoso de éstos en Gran Canaria es quizás el Roque Bentaiga, con su cazoleta tallada
en la roca para hacer ofrendas de leche y manteca. También hay indicaciones de que el
Teide (con sus impresionantes 3.715 m de altitud) era adorado, por sí mismo o como
símbolo, en las islas desde donde se ve. Los lugares naturales, sobretodo las montañas,
eran los escogidos para el culto. Los sitios de especial significación los reconocemos
por ir acompañados de grabados rupestres o por tallas o construcciones asociadas a
ofrendas y sacrificios. El más famoso de éstos en Gran Canaria es quizás el Roque
Bentaiga, con su cazoleta tallada en la roca para hacer ofrendas de leche y manteca.
También hay indicaciones de que el Teide (con sus impresionantes 3.715 m de altitud)
era adorado, por sí mismo o como símbolo, en las islas desde donde se ve.
LOS RITOS
El faycán era la máxima autoridad religiosa en Gran Canaria, haciendo de intermediario
entre la gente y el mundo sobrenatural. La situación era parecida en las otras islas. En
Gran Canaria, además, el faycán parece haber estado encargado de los graneros.
Las mujeres (de clase noble) parecen haber jugado un papel religioso importante. Así
las harimaguadas estaban encargadas de ciertos ritos y ejercitaban, probablemente, la
adivinación.
Uno de los rituales más importantes eran los de petición de lluvia. Solían celebrarse en
un sitio alto, con una posible orientación hacia el alisio - el viento que trae la lluvia. Se
encerraba al ganado y se le dejaba sin comer. Cuando el hambre apretaba estos
empezaban a balar insistentemente. Entonces la gente se le unía, dando palmas y
gritando. Al menos a veces, esta ceremonia continuaba con una procesión al mar,
cuyas aguas se golpeaban con ramas - algo así como un antecesor de la bajada de la
rama en Agaete.