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Concepciones de la práctica docente

La práctica docente es un conjunto de factores como: la formación profesional, la

experiencia docente, la capacidad de transmitir ideas y el contexto donde se desarrolla. Todos

estos factores se combinan de diferente manera para configurar distintos tipos de prácticas

docentes según el docente, que además conllevan diversos resultados.

“En la práctica docente se identifican una serie de aspectos que la definen y crean las

contradicciones con las que tiene que enfrentarse el docente: supervisión, definición de su

trabajo, tiempo, relaciones interpersonales y verse a su vez, como un investigador en un marco

de profesionalismo (Correa, 1999, p. 27). Estos aspectos que según Correa definen la práctica

docente, involucran dos actores el estudiante y el docente. El desempeño de un docente tiene

un compromiso complejo es por eso que se rige por prácticas “curricularizadas” en función de

la formación pedagógica y profesional de los educadores.

Dependiendo como se fundamente la formación inicial de un docente, las prácticas

docentes, se pueden catalogar en tres modalidades: técnico-artesanal, práctica y emancipatoria.

La práctica pedagógica debe estar sujeta a cambios acordes con las exigencias de la

sociedad actual. En ese sentido, la construcción de saberes es un acto consciente para el

maestro, el cual lo hace más maduro y honesto en su práctica. Sin embargo en el año 1977 se

buscaba formar al maestro a imagen y semejanza del tutor, para lo cual no es necesario

únicamente la imitación natural del modelo, sino es necesario instrumentalizar la práctica

hasta alcanzar el Manual de Práctica Docente, para alcanzar organización, un seguimiento y

una evaluación de la práctica, buscando hacer del proceso un ejercicio de formulación técnica

del “oficio de enseñar”.
El Manual es una guía que traza criterios metodológicos, de administración y de

desarrollo de la práctica docente. El Manual deja ver la práctica docente como un

adiestramiento para el oficio de enseñar. Para llevar a cabo este adiestramiento se organiza la

práctica pedagógica en cuatro momentos: La observación, mecánica e instrumental; la

ayudantía, refiriéndose al maestro colaborador y aquel que desarrolla varias actividades, luego

continúa el desarrollo de la clase aquí el maestro-practicante aplica los aprendido para

alcanzar una práctica integral.

Organizar la practica en función de estos cuatro aspectos, deja a las prácticas pedagógica

como un recetario que se debe llevar al pie de la letra para que surta efecto.

Sin embargo es importante indicar que la práctica pedagógica en la formación del

docente, fundamentada desde la investigación, posibilita no sólo conocimiento pedagógico y

didáctico que le permite al maestro y maestra en formación, el desarrollo de habilidades y

competencias para el desempeño de sus ejercicio docente, sino que genera disposiciones

críticas y reflexivas que la transforman su forma de ver, decir, de comprender y de actuar en

los diferentes contextos sociales.

Al generarse estas disposiciones que permiten el desarrollo de habilidades aparece una

segunda concepción que es “la práctica”, el cual se trata de racionalizar lo que se tiene,

facilitando el fortalecimiento de la formación teórica de los docentes. Permitiendo abrir

caminos para la experimentación y la innovación, elementos que son indispensables en la

práctica pedagógica de los maestros.

Una tercera concepción se refiere al aspecto crítico y emancipador de la pedagogía. Este

enfoque representa un verdadero quiebre con el tradicional, ya que invita a los docentes no
sólo a pensar antes de pasar a la práctica, sino a reflexionar luego de haberlo hecho para

evaluarse a sí mismos y darse la posibilidad de mejorar, de elaborar nuevas y más adecuadas

técnicas de trabajo. Un pedagogo británico llamado Lawrence Stenhouse aseguró que los

docentes deben convertirse en auténticos investigadores dentro del aula, para construir y

moldear a cada paso su propio conocimiento.

Una formación docente sólida, continua y permanente brinda las herramientas que se

necesitan para intervenir en las problemáticas que surgen en el proceso de enseñanza-

aprendizaje; es un ejercicio que enriquece el discurso pedagógico y concilia las experiencias

con nuevos conceptos y metodologías para el mejoramiento de la práctica pedagógica.

La formación docente es comprendida no en el sentido de la preparación de nuevos

profesionales en las facultades de educación sino más bien como el proceso continuo y

permanente de reflexión y diálogo de saberes con los maestros in situ, con el fin de movilizar

las prácticas pedagógicas. Messina (2008) concibe este proceso como la recuperación de la

experiencia y la transformación de los sujetos. Así, la formación “permite la autonomía de los

participantes, la constitución de una capacidad crítica, la comprensión de que las cosas no son

inmutables sino que pueden ser así o de otro modo”.

En conclusión la práctica pedagógica desde la concepción emancipatoria, está orientada

a formar un maestro crítico reflexivo, que le permite transformarse en un constructor de saber

pedagógico que lo identifica con su profesión.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

Correa, C (1999). Escenarios pedagógicos y estilos de aprendizaje en el contexto del siglo XXI.
Bogotá, Colombia. Revista Internacional Magisterio.

Messina, Graciela (2008). De la experiencia a la construcción de teoría. Revista Internacional
Magisterio. Educación y Pedagogía, 23, 32 –36.
CONCEPCIONES DE LA PRACTICA DOCENTE

TANIA PITALÚA CHÁVEZ

ASESORA

MG. MARÍA ALEJANDRA BARRERA

UNIVERSIDAD PONTIFICIA BOLIVARIANA

MAESTRIA EN EDUCACION

MONTERIA