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LA OCUPACION INKA EN EL VALLE DE COHONI, LA PAZ

María Soledad Fernández Murillo*

RESUMEN
El presente artículo se centra en describir y analizar los asentamientos correspondientes a
los períodos Intermedio Tardío e Inka en el valle de Cohoni, La Paz. El análisis de los datos
recolectados a través de una prospección sistemática en la región, señala la introducción de
importantes cambios en las poblaciones locales del valle que se reflejaron en nuevos patrones
arquitectónicos, distribución espacial de sitios y material cerámico. Cada uno de estos cambios
fueron respuestas directas a las estrategias de control indirecto.

ABSTRACT
This article describes and analyzes the settlements belonging to the Late Intermediate Period
and the Inka Period in the Cohoni Valley, La Paz. The analysis of data collected through out a
systematic regional survey in the region points out the introduction of important changes in the local
populations of the valley that were reflected in new architectural patterns, site’s spatial distribution
and ceramic material. Each one of these changes were direct answers to indirect control strategies.

El Imperio Inka (Bauer 1992; D’Altroy 1992; Schreiber 1992) o Tawantinsuyu


(Pease 1982) fue una de las sociedades imperiales prehispánicas más importantes al
tiempo de la llegada de los españoles a nuestro continente y la que más cambios
implementó en las regiones durante su expansión (Alconini 2002; D’Altroy 2000; Lima
2000, entre otros).
En el presente trabajo se analizan los cambios implementados en las poblaciones
de uno de los valles de la vertiente oriental: el valle de Cohoni. Estas transformaciones
se reflejan en el patrón de asentamiento, patrones arquitectónicos y el material cerámico,
y son analizadas como respuestas directas a las estrategias de control, entendidas como
“herramientas” de expansión del poder económico y político del Imperio Inka.
Las entidades políticas centradas en una o varias capitales administrativas -como
el Imperio Inka- se caracterizaron por poseer una amplia variedad de estrategias de
control para sujetar o subordinar a las poblaciones y para “adherir” nuevas regiones.
Con fines teóricos, el control se conceptualiza aquí, como la habilidad de frenar el
acceso a las fuentes que dan origen a la formación del poder (Earle 1997:4). En otras

Licenciada en Arqueología de la Universidad Mayor de San Andrés, casilla 2509, La Paz- Bolivia. solefernandez2000@yahoo.es
*

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palabras, el control es la capacidad de dominar el acceso a la producción, el intercambio


de bienes de consumo y de prestigio (control económico), dominar los procesos de toma
de decisión y consentimiento (control político), los medios de coerción (control militar),
las relaciones sociales como las de parentesco (control social) y los códigos que rigen el
orden social (control ideológico). Estos tipos de controles no son excluyentes entre sí y
la estructura imperial puede emplear una combinación entre ellos con el fin de afianzar
su poder sobre las sociedades sujetas.
Una de las combinaciones más comunes que realizan los imperios como el Inka es
complementar el control político con el control económico o viceversa (Schreiber 1992).
Esta combinación posee a su vez una gama de aspectos o formas distintas que ayudan al
Imperio a consolidar su poder político y económico sobre las poblaciones.
D’Altroy (1992, 2000) menciona dos modelos clásicos no excluyentes de
organización imperial relacionados de manera directa con el control político y económico:
la organización hegemónica y la territorial. En la primera, los territorios sujetos pueden
ser controlados a través del patronaje de los gobernadores locales o de la manipulación
de las instituciones localmente importantes (D’Altroy 1992, 2000; Scheiber, 1992). En
la aplicación del control hegemónico, el centro imperial realiza una inversión más baja
de labor, buscando una extracción de recursos más limitada (D’Altroy 1992). Por lo
tanto, este tipo de control no es acompañado de grandes cambios a nivel regional o a
nivel intrasitio ni por la construcción de maquinaria administrativa (e.g. complejos
arquitectónicos dedicados al almacenamiento o barracas). La forma en la cual la
intensificación de la producción y la movilización de recursos toman lugar dentro de
este modelo, es a través de las instituciones y la población local en general (ibid.).
Bermann (1994) propone que este modo de control puede incluir estrategias de
movilización de recursos intra- unidad doméstica y extra- unidad doméstica
(intrahousehold y extrahousehold). Aunque las élites locales pueden estimular la
producción de un ítem en particular, esta estimulación puede no provocar cambios
trascendentales al interior de los modos tradicionales de producción.
De manera contraria, en la organización territorial, la dominación puede ser
ejercida a través de un gobierno directo, donde los cambios son radicales y los territorios
sujetos son fuertemente integrados al sistema político imperial y administrados desde el
centro por gobernadores que, en la mayoría de los casos, suplantan a las élites locales
(D’Altroy 1992, 2000). Este modelo incluye la apropiación – por las instituciones
centralizadas- de la capacidad de toma de decisiones por los grupos locales. Las
investigaciones arqueológicas sobre este tipo de administración directa han señalado
grandes cambios al interior de las regiones y de los sitios en sí mismos. Por ejemplo, el

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surgimiento de nuevos niveles en la jerarquía de asentamiento, presencia de arquitectura


especializada relacionada a funciones administrativas, presencia de residencias propias
de oficiales del Imperio transplantados y, en algunos casos arquitectura, concerniente a
presencia militar como las fortalezas o barracas (D’Altroy 1992, 2000; Schreiber 1987a
y b; Pease 1982; Stanish 2000, 2003).
En ambos tipo de control, la interacción con la capital es canalizada a través de
solamente algunos sitios. En el modo territorial, estos sitios funcionan a manera de
centros administrativos de segundo orden, mientras que en el control hegemónico es
canalizada través de centros preexistentes localmente importantes (ibid.).
Varios autores han propuesto que las estrategias de control utilizadas en los
distintos territorios fueron variadas y poco homogéneas (Julien 1982; Pease 1982; Stanish
1997). Por ejemplo, para el territorio del Collasuyo, se plantea que la forma de obtener
los recursos por parte de las poblaciones altiplánicas (e.g Lupaqas y/o Pacaxes), a través
de la implantación de colonias en las tierras bajas al este del altiplano o en las costas del
sur, no se alteró con la presencia del imperio y que este sobrepuso su sistema económico
a la forma vigente, sin introducir grandes cambios (Pease 1982). Sin embargo, y de
manera complementaria, también, se propone una profunda reestructuración de los
esquemas administrativos durante la ocupación inkaica del Collasuyo (Julien 1982;
Stanish 1997). Estos cambios se reflejaron principalmente en: la incorporación de colonos
mit’mas, movimientos masivos de poblaciones, apropiación de la legitimación ideológica
de las élites locales, etc.
Como consecuencia de esta variabilidad, las estrategias de control aplicadas a
regiones como el valle de Cohoni deben ser estudiadas de manera particular e
independiente considerando principalmente, que repercutieron en el sistema económico
local y en esquemas políticos y sociales (Lima 2000).

El área de estudio
El valle de Cohoni está ubicado al sur de la Provincia Murillo en el Departamento
de La Paz, a 60 km de la ciudad de La Paz, Bolivia (Figura 1). La nomenclatura geográfica
utilizada para la región es la de “puna desgarrada” y se utiliza para designar a la planicie
con cierto declive hacia el este y con altura menor al altiplano, donde se encuentra la
ecoregión de los valles secos interandinos (Núñez 1975). Este valle comprenden una
serie de mesetas y colinas que se encuentran en la ladera inferior del nevado Illimani y
al igual que los demás valles del río La Paz está formado por conjuntos de bosques
secos, chaparrales, matorrales y tierras erosionadas (Figura 2).

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Figura 1. Ubicación del área de estudio.

Figura 2. Vista panorámica del valle de Cohoni, La Paz.

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Esta región posee una interesante variedad de ecozonas ligadas a distintos niveles
altitudinales que permiten alternar diferentes cultivos y alcanzar un alto grado de defensa
contra las cosechas perdidas o dañadas. Los pisos ecológicos que conforman la región son:
a. Puna alto andina (4200 y 4800 msnm), ubicada en las partes más altas del valle
de Cohoni, situada principalmente en las áreas que rodean al Illimani. Se caracteriza
por la presencia de pequeñas praderas semiáridas de alta montaña y presenta severas
limitaciones para el uso agrícola debido al alto contenido de salinidad de sus suelos
y a su clima frío.
b. Pre- puna (3900- 4200 msmn), se caracteriza por poseer un paisaje montañoso,
de alto relieve y de cimas escarpadas. La vegetación consiste en especies arbustivas,
gramíneas y matorrales semi-desérticos. La presencia esporádica de llanuras de
pie de monte es empleada para el cultivo de tubérculos andinos.
c. Sierra Altiplánica o cabecera de valle (2700- 3900 msnm), se caracteriza por
poseer un paisaje con vegetación de bosque ralo, intercalado con mosaicos de
matorral, vegetación herbácea y medianamente suculenta. Es en este piso donde
se hallan los cultivos en terrazas con riego artificial.
Cada uno de estos pisos ecológicos posee una serie de microambientes o unidades
topográficas/ecológicas que se distinguen diferencian entre si por las diferentes zonas
de vida o ecosistemas que albergan; estas unidades topográficas o ecológicas son:
a. Zona montañosa, caracterizada por cimas relativamente escarpadas de alto relieve,
superiores a la cota máxima de 3500 msnm.
b. Zona de terrazas, se ubica en las laderas montañosas entre los 2700 y los 3500
msnm y se caracteriza por ser una zona de relativa pendiente donde se hallan los
cultivos en terrazas con riego artificial.
c. Zona de pastos, se caracteriza por pequeñas praderas semiáridas de alta montaña
que normalmente rodean la zona montañosa.
d. Quebradas laterales, se caracteriza por la presencia de hondonadas formadas por
los ríos pequeños afluentes del drenaje principal formado por los ríos Chuvilaya,
Jurileque y Anu Uta (e.g. río Pastía tributante del río Anu Uta).
Las escasas investigaciones arqueológicas realizadas en esta región coinciden
en señalar a este valle como una importante área con una organización espacial, política,
económica y social específica en épocas prehispánicas (Barragán 1982; Estévez 1985;
Huidobro 1988 y otros). Su importancia parece haber radicado en su favorable ubicación
geográfica que no sólo permitía la conexión con la zona de ceja de selva sino que, también,
ofrecía una variedad de ecosistemas que facilitaban la intensificación en la agricultura y
la extracción de diversos recursos (e.g. metales).

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De manera complementaria, los trabajos etnohistóricos de la región señalan a


Cohoni como un área habitada prioritariamente por grupos de mitmaqunas provenientes
del altiplano. Barragán (1982) señala que, durante el siglo XVI las tierras aledañas al pueblo
de Cohoni eran parte de los sistemas de complementariedad ecológica de comunidades
altiplánicas como Ayo – Ayo y Calamarca. Un expediente colonial consultado para esta
época da cuenta de varios pleitos de tierras ocurridos durante 1795. En dicho documento
se encuentran compiladas las declaraciones de los caciques de los repartimientos Pacaxes
acerca de la ubicación de sus tierras. Los jueces a cargo de este litigio señalaron que:
“(los) caziques del repartimiento de Hayo- Hayo dixeron que tenían tierras en Collana
junto al pueblo de Palca que son de mit’mas del dicho pueblo de Hayo- Hayo y (...)
otras tierras junto al pueblo de Cohoni que no se acuerdan el nombre” (Barragán 1982:9).
A la vez la comunidad de Calamarca también hizo un recuento de las tierras
poseídas y menciono que ocupaban tierras en:
“..... Collani junto a Palca que se llaman Collani que tendrá una carga de sembradura
de riego (...) y otras tierra llamadas Cachacache junto al pueblo de Cohoni de riego
que tendrá dos cargas de zembraduras de maíz.” (Barragán 1982: 9).
Estos datos sugieren que el acceso a las tierras de Cohoni estuvo restringido
exclusivamente a un grupo altiplánico: Pacaxes, que también, contaba con tierras en los
valles de Cavari, Luribay y Collana. Es posible que el acceso a esta región hubiera sido
exclusivo de esta confederación debido a su relativa cercanía y como el reflejo de un
“derecho” establecido en tiempos Tiwanaku y apoyado durante el Imperio Inka.
Con relación a la presencia de poblaciones locales en la región se han establecido
interesantes debates y propuestas etnohistóricas (ver Loza 1984, 1989; Saignes 1986b).
Sin embargo, en la actualidad se reconoce que el incremento avasallante de la producción,
distribución y comercio de coca durante la Colonia y las campañas decenales de
naturalización de la población india en esta región llevaron a muchos autores a proponer
de manera artificial un grupo étnico independiente (Loza 1989: 186).
Las investigaciones realizadas en los últimos dos años por el Proyecto Cohoni,
han centrado sus esfuerzos en las evidencias de ocupación prehispánica a través de la
implementación de reconocimientos sistemáticos y análisis de patrones de asentamiento.
A inicios del 2002 una prospección intensiva fue realizada en la parte alta del valle de
Cohoni. Esta área comprende los niveles altitudinales de 3000 a 4300 msnm y conforma
a su vez los pisos ecológicos de puna altoandina, pre- puna y cabecera de valle. No se
consideraron las áreas con cotas mayores a estas debido a que las regiones con alturas
mayores a 4500 msnm deben responder a metodología apropiadas a la arqueología de
Alta Montaña (Cerruti 1999), mientras que en las regiones con cotas menores a 3000

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msnm la frontera agrícola se encuentra muy extendida lo que dificulta de sobremanera


el recorrido de prospección.
Así, la región de estudio delimitada abarcó aproximadamente una superficie de
45 km² de los cuales se prospectaron 33.5 km² en su totalidad, cubriendo así el 75% de la zona.
Por razones logísticas se siguió la división natural de la región en tres áreas
ecológicamente distintas.
• Área 1 ó sub-cuenca oeste. Entre la quebrada del río Anu Uta y la quebrada del río
Chuvilaya.
• Área 2 ó sub-cuenca central. Entre la quebrada del el río Chuvilaya y la quebrada
del río Jurileque.
• Área 3 ó sub-cuenca este. Entre la quebrada del río Jurileque y la formación de
cerros Villoma.
Cada una de estas sub-cuencas fueron recorridas en su totalidad en transectos
flexibles que permitieron a los equipos acomodarse a las condiciones topográficas (ver
Angelo 1999).
El total de la zona no prospectada fue de 10.5 km² que constituye el 25% de la
región del área de estudio. Las áreas que no fueron prospectadas presentaron una
topografía muy abrupta que las hicieron inviables para ser habitadas en tiempos
prehispánicos. Las zonas que fueron excluidas del área de prospección fueron:
(a) Quebradas escabrosas como la quebrada del río Wila Choru, río Chuvilaya, río
Jurileque, etc.
(b) Cuestas con pendientes de 70º o más como la ladera este del cerro Lekelekeni ó
ladera noroeste del cerro Sillapata.

Patrones de asentamiento durante el Período Intermedio Tardío (1100-1472 d.C.)


Durante la prospección intensiva 28 sitios1 fueron registrados para el Período
Intermedio Tardío en todo el valle: 11 en la zona montañosa, 13 en la zona de terrazas, 3
en las quebradas laterales y 1 en zona de pastos (Figura 3). Todos los sitios registrados
presentaron evidencias de ocupación Tiwanaku previa, reflejando así la continuación de
un patrón de asentamiento preexistente durante este período (Fernández 2004). Aunque
los sitios habitacionales no presentan diferencias significativas en sus tamaños, pueden
dividirse en: sitios mayores a 2 ha y sitios menores a 2 ha (Tabla 1).
Sitios habitacionales mayores a 2 hectáreas
Dentro de esta categoría sólo se encuentran los sitios PCO 011 y PCO 006. Ambos
sitios se hallan emplazados en la zona montañosa, la cual juega un importante papel en

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la región, no sólo por que las ocupaciones relativamente más grandes se hallan en su
interior, sino también, porque muchas veces la ocupación de esta zona es la predominante.
Ese es el caso específico del Área 2 donde casi todos los sitios de este período se hallan
en esta unidad ecológica/topográfica.

Figura 3. Distribución de los sitios durante el Período Intermedio Tardío.

Estos sitios se caracterizan por la presencia de plataformas domésticas y agrícolas


elaboradas con andesita sin labrar2. El análisis de material cerámico de las recolecciones
intrasitio no señala una marcada división en áreas de actividad. Este hecho, contrasta
ampliamente con los resultados del análisis del material Tiwanaku donde se ha
evidenciado la presencia de áreas de actividades domésticas, ceremoniales y agrícolas
separadas. El material cerámico registrado en estos sitios se compone mayoritariamente
de cuencos con engobe naranja (5YR 5/6) o rojo (10R 3/4) y decoración con motivos
geométricos de líneas onduladas, puntos, triángulos, círculos y algunas figuras zoomorfas,
similares a las descritas para el área altiplánica como Pacajes Temprano (ver Albarracín–
Jordán 1996).

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Unidad
Tamaño en
Sub-cuenca o área topográfica/ Sitio
Ha.
Ecológica
PCO
2.5
011
PCO
1.7
Zona 021
montañosa PCO
0.5
022
PCO
1.1
038
PCO
0.4
Área 1 o sub-cuenca 026
oeste PCO
0.1
Zona de 031
terrazas PCO
0.24
032
PCO
0.08
033
Quebrada PCO
0.11
lateral 029
PCO
Zona de pastos 0.45
037
PCO
1.5
Zona 005
Área 2 ó sub-cuenca montañosa PCO
1.0
central 051
Zona de PCO
0.14
terrazas 052
Área 3 o sub-cuenca PCO
2.1
este 006
PCO
0.57
009
Zona PCO
0.09
montañosa 044
PCO
0.06
045
PCO
2.0
053
Zona de PCO
0.53
terrazas 002
PCO
0.05
003
PCO
0.05
004
PCO
0.86
039
PCO
0.01
046
PCO
0.80
047
PCO
0.02
048

Tabla 1. Distribución de tamaño de sitios durante el Período Intermedio Tardío.

S u b -c u e n c a o á r e a R e s u lta d o I n t e r p r e t a c ió n

S u b - c u e n c a o e s te o Á re a 1 R = 0 .3 8 M a y o r te n d e n c ia a la c o n c e n tr a c ió n

S u b - c u e n c a c e n tr a l o Á r e a 2 R = 0 .3 6 M a y o r te n d e n c ia a la c o n c e n tr a c ió n

S u b - c u e n c a e s te o Á re a 3 R = 0 .5 7 M a y o r te n d e n c ia a la c o n c e n tr a c ió n

Tabla 2. Análisis del «Vecino más cercano» en los sitios del Período Intermedio Tardío.

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Sitios habitacionales menores a 2 hectáreas


Son sitios ubicados, principalmente en la zona de terrazas y se caracterizan por la
presencia de 2 o 3 plataformas habitacionales con pequeñas concentraciones de material
cerámico afiliado a este período (cuencos con engobe rojo o naranja). Generalmente,
estos sitios se encuentran cercanos a las áreas agrícolas y se sugiere que la función
principal de muchos de estos sitios hubiera sido el cuidado de la producción agrícola.
Áreas agrícolas
Son áreas relativamente pequeñas ubicadas en la zona de terrazas. Se caracterizan
por estar conformadas por plataformas relativamente más estrechas (10 m de ancho x 30
m de largo) y carecen de grandes concentraciones de material. La técnica de construcción
utilizada es una sola hilera de piedras andesita sin labrar, con frecuencia las piedras más
grandes están en la base y las más pequeñas en la parte superior. Estas áreas se hallan en
estrecha relación a los sitios menores a 2 ha.

Análisis del patrón de asentamiento del Período Intermedio Tardío


Una inspección a priori de la distribución de los sitios durante este período señala
la presencia de 3 concentraciones o grupos de sitios correspondientes a cada una de las
sub-cuencas o áreas topográficas (ver Figura 3). Esta situación fue corroborada con la
aplicación del Análisis del “Vecino más cercano” (Tabla 2). En la actualidad, se puede
observar una concentración similar de poblaciones ocasionada por la fuerte base de
recursos localizados en cada área. Así, es posible que las concentraciones en el patrón
de asentamientos prehispánico al igual que el patrón actual, sean el resultado de que
cada área sea relativamente independiente. Cada una de las sub-cuencas cuenta con
zonas propias de terrazas para el cultivo agrícola, zonas de pastizales para la manutención
de ganado, etc.; lo que ocasiona que las poblaciones se agrupen en su interior.
De manera complementaria, las concentraciones en el patrón de asentamiento del
Período Intermedio Tardío, pueden ser explicadas a través de la existencia de sitios
grandes que funcionen a manera de “centros administrativos y ceremoniales locales”en
cada sub-cuenca y que aglutinen a los sitios más pequeños alrededor suyo (Earle 1976).
La aplicación de la regla de Rango-Tamaño en cada una de las áreas refleja la presencia
de una relación primada3 sin embargo, aunque existen algunos sitios más grandes que
otros las curvas no son tan acentuadas como en el período posterior (Figuras 4, 5 y 6).
En función de los resultados de este análisis, se propone que hablar de los
asentamientos de Cohoni durante el período Intermedio Tardío como componentes de

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un sistema jerárquico regional es una


10
posición apresurada y errónea. Por el
contrario, se plantea que durante este 1 Ta m a ño de
período el número y tamaño reducido de los 1 10 si ti o e n h a
S /n
sitios está asociado con la ausencia de 0,1

control centralizado. Este planteamiento,


también, es corroborado por la aplicación 0,01

de la regla Rango-Tamaño a todos los sitios Figura 4. Rango- Tamaño en el Área 1 durante
de la región que muestra una curva poco el Período Intermedio Tardío.
acentuada (Figura 7). Dentro de esta 10
propuesta, los sitios grandes (mayores a 2
ha) podrían compartir funciones y no Ta m a ño de
si t i o e n h a
concentrar sus actividades en una 1
1 10
S /n

determinada ocupación. Esta propuesta se


basa en el hecho que los sitios más grandes 0 ,1

de cada área poseen extensiones similares


que apenas superan las 2 ha y la distribución Figura 5. Rango- Tamaño en el Área 2 durante el
de las áreas de actividades es muy similar y Período Intermedio Tardío.

no existen grandes variaciones al interior de


10
la organización estructural de los mismos.
Asimismo, no existen evidencias para este 1 Ta m a ño de

período que denoten que la presencia de 1 10 10 0 S i tio s e n h a


S /n
centros administrativos (e.g estructuras 0, 1

dedicadas exclusivamente al almacenaje,


0 ,0 1
áreas de ocupación dedicadas especialmente
a fines rituales, etc.). Figura 6. Rango- Tamaño en el Área 3 durante
el Período Intermedio Tardío.
Patrones de asentamiento durante el 10

Período Inka (1470-1532 d.C.)


Durante la prospección intensiva 34
1
1 10 100
T a m a ñ o d e s it i o s e n
ha .

sitios fueron registrados para el Período 0 ,1


s/n

Inka en todo el valle: 13 en la zona


montañosa, 14 en la zona de terrazas y 7 en 0 ,0 1

las quebradas laterales (Figura 8). Al


contrario de la ocupación del período Figura 7. Relación Rango-Tamaño en los sitios
anterior, durante el Período Inka existe una del Intermedio Tardío (ca 1100-1470 d. C.).

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marcada diferencia en los tamaños de sitios habitacionales y éstos pueden dividirse


según esta categoría en: sitios mayores a 2 ha y sitios menores a 2 ha (Tabla 3).

Figura 8. Distribución de los sitios durante el Período Inka.

Sitios habitacionales mayores a 2 hectáreas


Al igual que en el período anterior, estos sitios se encuentran emplazados en la
zona montañosa y son PCO 011 (10 ha), PCO 005 (5 ha) y PCO 006 (5.3 ha). Cada uno
de estos sitios se caracteriza por la presencia de terrazas domésticas conteniendo restos
habitacionales, terrazas agrícolas con canales de irrigación asociados y cantidades
considerables de material cerámico Inka local.
El material cerámico hallado en la superficie se compone mayoritariamente de
vasijas aribaloides, platos playos y jarras de cuellos abiertos. Las vasijas aribaloides y
los platos playos -que conforma la mayoría de la colección- fueron generalmente
elaborados con una pasta local de textura gruesa y compacta, con inclusiones de cristales
de cuarzo angular. Casi siempre presentan un engobe guindo o rojo (10R 3/3, 10R 4/7)
sin pulir con decoraciones de líneas negras a manera de reticulado (Figuras 9 a, b y c).
La estandarización en la utilización de la pasta, el acabado de superficie y la decoración
en estas formas refleja el control ejercido en la producción de formas de cerámicas,

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U nidad topográfica/ T amaño en


Sub-cuenca o área Sitio
Ecológica H a.
PCO 011 10
PCO 012 0.74
Zona m ontañosa PCO 021 1.7
PC0 022 1.0
PCO 013 0.80
PCO 014 0.01
PCO 015 0.5
Área 1 o sub-cuenca oeste PCO 016 0.01

Zona de terrazas PCO 017 0.00


PCO 018 0.08
PCO 019 0.03
PCO 031 0.3
PCO 034 0.20

Quebrada lateral PCO 020 0.10


PCO 005 5.00

Zona m ontañosa PCO 050 2.21


Á rea 2 o sub-cuenca central PCO 051 2.00

Zona de terrazas PCO 005 5.00


PCO 006 5,3
PCO 009 1.14
PCO 025 5m2
Zona m ontañosa PCO 044 0.20
PCO 045 0.20
PCO 053 2.00
PCO 001 2.00
PCO 002 0.53
Área 3 o sub-cuenca este Zona de terrazas PCO 003 1.18
PCO 004 0.13
PCO 007 0.82
PCO 008 0.93
PCO 040 0.03
Quebradas Laterales PCO 041 0.58
PCO 042 0.80
PCO 043 0.40

Tabla 3. Sitios del Período Inka.

posiblemente coordinado por las élites locales y como símbolo de afiliación al Imperio.
Probablemente, la coordinación en la producción local de cerámica se reforzó con el
control en el intercambio de bienes de prestigio en la región, tal es el caso de la cerámica
estilo Inka- Cuzco, cuya distribución se encuentra restringida a este tipo de sitios, aunque
con una frecuencia muy baja (0.05%).
Con relación a las jarras de cuellos abiertos, la frecuencia de distribución
fragmentos relacionados con esta forma es relativamente baja (16%) en estos sitios y al
contrario de las otras dos formas, estas jarras presentan gran variedad de pastas con
inclusiones de cuarzo, mica y metasedimentos (e.g. piedra pizarra) y acabados de
superficie con engobes rojo (10R 3/3, 10R 4/7) y negro (Figura 10).

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PCO 011
Es el sitio más grande de la
zona, con una superficie de 10 ha y se a.
halla localizado al sur del pueblo de
Cohoni en el cerro conocido como
Inka Marka. Es un complejo
habitacional agrícola formado por una b.
serie de terrazas y plataformas
construidas con andesita sin labrar y
argamasa que se acomodan a la
topografía del paisaje. El análisis de
la distribución de material ha ayudado
a identificar tres sectores al interior c.
del complejo:
Figura 9. Forma inkas: (a-b) Bordes de
• Área habitacional superior, vasijas aribaloides (c) Plato Inka local.
conformada por las plataformas
superiores que presentan una alta
concentración de vasijas aribaloides
y platos playos -algunos de estilo Inka
Cuzco-, además, de artefactos líticos
como hachas con cintura. A diferencia
del área habitacional inferior, éste
sector presenta una alta concentración
de vasijas Inka local e Inka Cuzco.
Esta situación podría señalar una
función más “ceremonial” – similar a
la ejercida durante el Período
Tiwanaku (800-1100 d.C.) donde el
material cerámico ceremonial está
ligado a la presencia de otros bienes
de prestigio (cuentas de collar, tupus,
etc.)-; sin embargo, se necesita la
corroboración con datos de
excavación para poder confirmar esta
suposición (Figura 11). Figura 10. Jarras de cuellos abiertos Inka local.

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Fernández LA OCUPACION INKA EN EL VALLE DE COHONI 28

Figura 11. Área habitacional superior de PCO 011.

• Área habitacional inferior, conformada por las plataformas inferiores que presentan
importantes cantidades de material cerámico con predominancia de formas de jarras
de labios abiertos. Esta área se
encuentra asociada a las terrazas
agrícolas de las laderas norte y oeste.
• Área de acopio de producción,
ubicada en la ladera sur; se caracteriza
principalmente por la presencia de una
estructura de planta rectangular (15 x 7
m) construida con una sola hilera de
andesita labrada y más de 2 m de altura.
La función de esta estructura fue
claramente administrativa y/o dedicada
al almacenamiento de la producción
(Figura 12). Figura 12. Área de acopio de producción de PCO 011.

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29 NUEVOS APORTES Nro 3, 2005

Al parecer, durante el Período Inka PCO 011 se convierte en un sitio importante en


la región. No se puede hablar de un centro administrativo Inka como tal comparable a
Pumpu o Inkallacta, pero su importancia radica en que se ve la implementación de una
estructura dedicada a la explotación o almacenamiento agrícola. Siendo Cohoni, un área
de colonias mitmaqunas la idea de un centro provincial de administración no es
competente; sin embargo, sitios utilizados como centros secundarios de acopio parece
ser más apropiada.
PCO 005
Este sitio es el más grande de la sub-cuenca central (Área 2) con 5 ha y se encuentra
emplazado en el cerro conocido localmente como Chullpa Loma. Al igual que PCO 011,
es un complejo habitacional y agrícola conformado por varias plataformas y terrazas
que rodean al cerro por todos sus lados. El análisis de la distribución de material ha
ayudado a identificar dos sectores bien diferenciados al interior del complejo: (a) área
habitacional, ubicada en las plataformas cercanas de las áreas agrícolas norte y sur y (b)
área agrícola, ubicada en las laderas norte y sur del cerro Chullpa Loma, que se caracteriza
por la presencia de canales de irrigación que reflejan un marcado interés durante este
período por las técnicas de mejoramiento agrícola. Ambos sectores fueron ocupados
durante el período anterior, sin embargo, es durante el Período Inka que se puede ver
ampliaciones y mejoramientos en cada uno de ellos (e.g. implementación de canales,
reparación de plataformas, etc.).
Sitios habitacionales menores a 2 hectáreas
Estos sitios están ubicados principalmente en la zona de terrazas y en las cercanías
de las quebradas laterales. Esta última zona es ocupada por primera vez con una
considerable intensidad. Los nuevos sitios se caracterizan por la presencia de plataformas
con estructuras rectangulares (aproximadamente 4.30 x 2.50 m) que poseen divisiones
internas4. Algunas de estas estructuras conservan aún nichos triangulares y puertas
construidas con pilastras y orientadas al este con aperturas de 0.60 m aproximadamente
(Figura 13). En sitios como PCO 041 se pueden observar atalayas que brindan un dominio
visual y algunas de sus estructuras se apoyan sobre roca madre.
La técnica de construcción de estas estructuras es muy diferente a las registradas
en períodos precedentes y se caracteriza por cimientos construidos con una sola hilera
de piedras grandes y muros con dos hileras de piedras unidas con argamasa cuyo grosor
fluctúa entre 0.30- 0.35 m .

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Fernández LA OCUPACION INKA EN EL VALLE DE COHONI 30

Figura 13. Sitios habitacionales menores a 2 ha (PCO 043).

Caminos prehispánicos
Este tipo de rasgo arquitectónico es muy propio del Período Inka y se caracteriza
por una elaborada construcción (e.g. sendero empedrado con andesita, canales de desagüe,
etc.). PCO 024 se encuentra al noroeste del pueblo y es una de las vías más transitadas
en la actualidad (Figura 14). El acceso a este camino se realiza a través del sector Aransaya
y su extensión es de aproximadamente 2.5 km. Este camino cursa a través de varias
terrazas de cultivo prehispánicas hasta llegar al río Wila Choru. Lo sigue de manera
paralela un profundo canal (50 cm de ancho y 80 cm de profundidad) que en la actualidad
es utilizado como una acequia comunal. En los trechos más amplios el camino presenta
2.5 m de ancho mientras que en los sectores más angostos su medida fluctúa entre 1-1.20 m
Debido a la construcción de acequias y la ampliación de las parcelas agrícolas el
camino ha sido destruido casi en su totalidad y el empedrado se mantiene sólo por 2.5
km. Sin embargo, la comunidad aún recuerda que la extensión de este sitio llegaba hasta
las faldas del nevado Illimani. No se descarta el hecho que el camino hubiera sido
construido durante los períodos precedentes al Imperio Inka; sin embargo fue durante
este último período donde se “formalizó” la arquitectura de este camino. Así, se entiende
por formalización a las diferentes “mejoras” que se realizaron en el camino donde se

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31 NUEVOS APORTES Nro 3, 2005

puede advertir influencias propias de la arquitectura del Período Inka, como la


construcción de un canal que bordea el camino elaborado por piedras andesitas cortadas
simétricamente y la construcción de escalinatas con andesita labrada en los tramos más
empinados del camino.

Figura 14. Camino Inka (PCO 024).

Santuarios de Altura
Los sitios arqueológicos ubicados en las grandes elevaciones de las cumbres
andinas que se caracterizan por presentar estructuras arquitectónicas y materiales que
permiten inferir la ejecución de actividades rituales en su interior, se conocen
habitualmente como “santuarios de altura” (Reinhard 1983 citado en Cerruti 1999:28).
El único sitio de esta categoría se encuentra en la cima del cerro Silla Pata, al este de la
comunidad de Tanin Pata y está formado por 2 extensas plataformas que poseen varias
estructuras funerarias, reflejo directo de las actividades ceremoniales propias del culto a
la muerte. La secuencia de ocupación de este sitio se remonta al Período Tiwanaku
(ca.800-1100 d.C.) cuando las plataformas fueron utilizadas exclusivamente para los
entierros subterráneos, sin embargo, es durante el Período Inka que este sitio puede
considerarse un verdadero “Santuario de Altura”. En la primera plataforma, 3
construcciones -que posiblemente fueron parte de un recinto ceremonial- fueron
construidas. Aunque la mayoría de las paredes han caído, todavía se distinguen la planta

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Fernández LA OCUPACION INKA EN EL VALLE DE COHONI 32

cuadrangular (aproximadamente 8 x 6 m) y la utilización de piedra a manera de


çapircamiento como técnica de construcción. El material afiliado a este período consiste
mayormente en vasijas de cuerpo globular y/o forma aribaloide, dedicadas al
almacenamiento de chicha.
La reocupación de este tipo de sitios es parte de las estrategias de control que se
utilizaron en la región y refleja la apropiación de la legitimación ideológica de los
pobladores regionales (Stanish 1997). Fue muy común en el área altiplánica, que el
Imperio Inka no sólo reconfigurara significativamente los espacios sagrados de los sitios
ceremoniales importantes en tiempos pre- inkas- tal es el caso de la pirámide de Puma
Punku en Tiwanaku (Vranich et al. 2001)-, sino que se apropiara de los lugares estratégicos
para los mitos de origen (tal es el caso del mismo Cuzco y de Tiwanaku) con el fin de
reforzar las relaciones asimétricas con los grupos conquistados y afianzar su poder. Es
posible que la ocupación Inka de PCO 009 formara parte de la política de control
ideológico instaurada durante ese período en Cohoni.
Áreas agrícolas
Estas áreas se encuentran en las laderas de los cerros más grandes de la región:
Mormontani de Tanin Pata y Viloma en Atahuallani. Ambos cerros están conformados
por grandes cantidades de terrazas agrícolas que miden entre 2-3 m de ancho y hasta 50
m de largo edificadas con andesita dispuesta en una sola hilera que por lo general se trata
de cantos rodados. No presentan argamasa y son relativamente bajas (0.40 m). Estos
sitios no presentan cantidades considerables de material cerámico, sin embargo, en ellos
se observan restos de artefactos líticos agrícolas como azadas y azadones. Este tipo de
áreas refuerza la idea del evidente interés Inka en la producción agrícola.
12
Análisis del patrón de
10
asentamiento del período Inka
Tamaño de sitios en ha.

Durante este último período 6


se advierte una dinámica diferente Período Inka
4
con respecto al período anterior: (a) Período Intermedio Tardío
2
el crecimiento de varios sitios
(Figura 15), (b) la instauración de 0
PCO 011
PCO 013
PCO 014

PCO 016
PCO 018
PCO 019

PCO 020
PCO 037
PCO 006

PCO 005
PCO 051
PCO 052
PCO 015

PCO 021
PCO 022

PCO 009

nuevos asentamientos (Figura 16) y


(c) la ocupación de nuevos
microambientes (Figura 17). Estas Figura 15. Incremento en el tamaño de sitios
durante el Periodo Inka.

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33 NUEVOS APORTES Nro 3, 2005

situaciones parecen reflejar una 40


nueva concentración de control 30
político y económico en la región. 20
La aplicación del modelo 10
del “vecino más cercano” señala
0
la continuidad en la organización
espacial de los sitios de la región
en 3 concentraciones ó racimos Período Inka P.Intermedio Tardío (1,100-1,476)
ubicados en cada una de las áreas
topográficas o sub- cuencas
Figura 16. Incremento en el tamaño de sitios
(Tabla 4).Al mismo tiempo, se
durante el Período Inka.
puede observar un agrupamiento
de los sitios en unidades topográficas no ocupadas anteriormente, tal es el caso de la
zona de quebradas (ver Figura 17).
De la misma manera, la aplicación de la regla de Rango- Tamaño muestra una
organización jerárquica mucho más lineal que durante el período anterior que se refleja
en una curva cóncava bastante acentuada (Figura 18). A nivel área o sub- cuenca los
sitios más grandes del Intermedio 14
Tardío crecen considerablemente
y ejercen un control económico 12
sobre sus respectivas áreas. El
control de la producción y 10
distribución de los recursos
agrícolas se manifiesta 8
principalmente en la reactivación 6
de antiguas zonas agrícolas, la
instauración de nuevas áreas de 4
cultivo y la creación de estructuras
dedicadas al almacenaje. Los 2
sitios PCO 011, PCO 005 y PCO
006; también toman el control 0 Zona Zona de Quebrada Zona de
político de las áreas y este hecho Montañosa Terrazas Lateral Pastos
se refleja en la instauración de
Periodo Intermedio tardio Periodo Inka
áreas ceremoniales, habitacionales
y agrícolas separadas en su Figura 17. Frecuencia de ocupación general de las
unidades ecológicas/topográficas.
interior.

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Sub-cuenca o área Resultado Interpretación

Sub-cuenca oeste o Área 1 R =0.45 Mayor tendencia a la concentración

Sub-cuenca central o Área 2 R =0.42 Mayor tendencia a la concentración

Sub-cuenca este o Área 3 R = 0.60 Mayor tendencia a la concentración

Tabla 4. Análisis del «Vecino más cercano» en los sitios del Período Inka.

La aplicación del Rango- Tamaño 10

en cada una de las áreas señala relaciones


T am añ o
primadas expresadas gráficamente en curvas 1
1 10 100
d e s it io e n
h a.
cóncavas (Figuras 18, 19 y 20). S /n
0 ,1
A nivel regional, una jerarquía política
y económica mayor es instaurada y este 0 ,0 1

nuevo orden es encabezado por el sitio PCO


011 ó Inka Marka ubicado en la Sub-cuenca Figura 18. Rango- Tamaño en el Área 1
durante el Período Inka.
1 con un tamaño de 10 ha y reflejado en la
aplicación de la Regla Rango Tamaño en
todos los sitios del valle (Figura 21). De 10

manera complementaria este sitio está


directamente relacionado al camino inka 1
T am a ñ o en h a

(PCO 024) y cuenta con una organización 1 10


S /n

interior bien estructurada reflejada en la


separación de las áreas de ocupación. 0 ,1

Consecuente, la estructuración del


Figura 19. Rango- Tamaño en el Área 2
patrón de asentamiento Inka es muy durante el Período Inka.
diferente a la del Período Intermedio Tardío
existiendo cambios fundamentales en la 10

organización del patrón de asentamiento y


en la organización interna de los sitios que Ta m a ño e n ha
serán señalados a continuación:
.
1
S/n
1 10 100

Dos formas de manejo de espacio


implementaron en el área 3 que fue – 0,1

agrícolamente- más productiva.


Figura 20. Rango- Tamaño en el Área 3
Primero, la ocupación de la zona de durante el Período Inka.

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35 NUEVOS APORTES Nro 3, 2005

quebradas y segundo, la utilización de 10

las laderas enteras de los cerros más


importantes para la construcción de 1
1 10 100 T a m a ñ o d e s it io s e n
h a .

andenes agrícolas. s/ n

• El establecimiento de redes de camino 0 ,1

«formales» en la Área 1 representadas


por el camino prehispánico (PCO 024)
0 ,0 1

con una extensión de 2.4 km vinculado Figura 21. Relación Rango-Tamaño en los sitios
al sitio Inka más grande de la región del Período Inka (ca. 1470 -1532 d.C.).
(PCO 011). La «formalización» de los
caminos se expresa en la modificación de las vías a través de la construcción de una
calzada empedrada y canales de desagüe a los lados con patrones arquitectónicos
inkas (e.g. utilización de piedras labradas simétricamente).
• La reocupación de las áreas ceremoniales de los sitios más grandes y la instauración
de Santuarios de altura (PCO 009). Las áreas doméstico- ceremoniales de los sitios
grandes (PCO 011, PCO 005 y PCO 006) vuelven a ser ocupadas y en algunas
ocasiones nuevas estructuras de estilo Inka son elaboradas (PCO 009).
• Aunque no compete íntegramente al tema de patrón de asentamiento, se debe añadir,
que durante este período, la introducción de nuevas formas cerámicas (aríbalos,
platos y jarras de cuellos abiertos) y sobre todo la drástica irrupción de nuevos tipos
de pastas utilizadas durante este período parecen reflejar un cambio al interior de la
población. Según los datos etnohistóricos, durante el Imperio Inka se promovió la
colonización de los valles interandinos (Barragán 1982; Lima 2000; Pease 1982;
Saignes 1986a y b) y es posible que la aparición de esta nueva «cultura material»
unida a la extensión de las áreas de cultivo y la consiguiente intensificación agrícola
-además de la ocupación de nuevas unidades ecológicas- fueran, también, producto
de la inserción en esta zona de nuevos pobladores.
En suma, se puede plantear que entre el período Intermedio Tardío y el Período Inka
existió un cambio radical en cuanto al uso del espacio y no sólo una mera reutilización
de las áreas anteriormente ocupadas. Este cambio posiblemente se debió a la necesidad
de optimización de la región con fines agrícolas.
Como parte de esta política de “aprovechamiento agrícola” es posible que el Imperio
suscitara la incursión de más poblaciones altiplánicas y ampliara los medios de
comunicación y trasporte.

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Fernández LA OCUPACION INKA EN EL VALLE DE COHONI 36

Las estrategias de control económico y político en el valle de Cohoni: La optimización


del espacio y reactivación de los centros administrativos
El movimiento del Imperio hacia los valles occidentales y orientales tuvo como
móvil principal el aprovechamiento de recursos (Costin et al. 1986), así lo han demostrado
los estudios en valles como el Mantaro (D’Altroy 1992; D’Altroy y Earle 1985).
El patrón de asentamientos que presenta Cohoni durante el período Intermedio
Tardío, denota un reducido número de sitios como área total ocupada si se los compara
con el período precedente (ver Figuras 15 y 16). Al parecer la disposición de estos sitios
se mantiene girando en torno al antiguo sistema de aprovechamiento de los recursos
instaurado durante el Período Tiwanaku y concentrado principalmente en la zona
montañosa y la zona de terrazas.
De manera contraria, durante el Período Inka se denota una maximización y
optimización en el uso del espacio. Como consecuencia se advierte que los asentamientos,
además de encontrarse en lomas y cimas elevadas, y en la zona de terrazas, se ubican en
la zona de quebradas (ver Figura 17). Como dato adicional se puede señalar que las
áreas agrícolas no sólo comprenden la zona de terrazas sino que utilizan las laderas y las
lomas de la zona montañosa. Así, la concentración de las áreas de ocupación en las
quebradas y la ampliación de las áreas agrícolas a unidades ecológicas distintas
implicarían -en los términos planteados- el establecimiento de un área de control
económico en Cohoni.
Dicho planteamiento puede ser complementado con los datos sobre el crecimiento
- en tamaño y jerarquía - de algunos sitios durante este período (PCO 005, PCO 006 y
PCO 011, entre otros). Los datos obtenidos para el período Intermedio Tardío permiten
observar que esos sitios no tuvieron la relevancia que alcanzaron en el período posterior.
El crecimiento de los mismos fue comprobado a partir de la presencia de ocupación
tardía mayoritaria (Inka – Altiplano) en espacios más extensos dentro de estas áreas.
Los asentamientos más grandes del Período Intermedio Tardío fueron mantenidos,
y al parecer reocupados y ampliados reflejando la instauración de un área de control
político. En las inmediaciones del pueblo de Cohoni se registraron las áreas de ocupación
Inka más importantes en la región PCO 011 y PCO 022 (10 y 1 ha respectivamente) que
posiblemente formaron un solo asentamiento que fue destruido por la construcción del
pueblo de Cohoni. Durante este período ambos sitios sufren un incremento en su tamaño
y una división marcada entre áreas de ocupación.
Al parecer, durante el Período Inka PCO 011 y PCO 022 conformaron el
asentamiento importante en la región. Es posible que todas las áreas que conforman
ambos sitios volvieran a conformar un conjunto importante de asentamientos en el centro

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37 NUEVOS APORTES Nro 3, 2005

mismo del Área 1. En ambos sitios la cantidad de material con filiación inka es muy
elevada. El material presente en esta área tiene un alto porcentaje de cerámica Inka local
(caracterizada por la presencia homogénea de pasta compacta con inclusiones de cuarzo),
además de cerámica con componentes nuevos (pastas semi-compactas con inclusiones
de mica y metasedimento) que sugieren una ampliación –en pequeños grados- de los
componentes culturales de la región. Se plantea que dicha reocupación pudo influir en
el crecimiento de la población. A esto se suma la construcción del camino prehispánico
o por lo menos su formalización en las cercanías del sitio PCO 011 que no sólo facilitó
el trasporte e intercambio de los bienes sino, además, acrecentó la importancia de este
sitio como un centro de administración y acopio.
Sin embargo, no se puede hablar de la instauración de un centro administrativo
Inka en Cohoni comparable al de Pumpu (Matos 1994) o Inkarraqay (Céspedes 1986),
pero su importancia radica en que se ve la implementación de una estructura dedicada a
la explotación ó almacenamiento agrícola. Siendo Cohoni, un área poblada por gente
del altiplano la idea de un centro provincial de administración no es pertinente; sin
embargo, sitios utilizados como centros secundarios de acopio parece ser más apropiada.
Otra de las situaciones observadas durante al incursión Inka fue la ampliación
de la frontera agrícola. Anteriormente se mencionó la optimización que se hizo del espacio
y la ubicación de áreas habitacionales en las quebradas laterales. Este aspecto también
incidió en la localización de áreas para la agricultura en la Sub-cuenca 3, así todos los
espacios posibles en las laderas de los cerros fueron aprovechados para la construcción
de terrazas agrícolas.
Aunque la mayoría de las terrazas de este período con respecto a las anteriores
no difieren en cuanto a la técnica constructiva, dos complejos agrícolas nuevos son
establecidos durante este período: Mormontani y Viloma. Estos dos complejos constituyen
los campos más extensos de agricultura – afiliados a la presencia Inka- que se encontraron
en Cohoni y conforman alrededor de 45 ha de zona de cultivo. Se plantea que la ampliación
de la frontera agrícola repercutió en el incremento de la producción que pudo- a su vez-
orientarse, en parte, a la creación de excedentes que posibilitaran el mantenimiento de
más gente foránea en los valles. Esta gente – en vista de las circunstancias – posiblemente
estuvo dedicada exclusivamente a la producción agrícola. Por lo tanto, los móviles de
ocupación de este territorio estaban ligados principalmente con el aprovechamiento de
recursos (D’Altroy 1992). Por esa razón, no era del todo necesario el establecimiento de
centros administrativos Inka en estas zonas. Para controlar la explotación no era
imprescindible la presencia de gobernantes imperiales; las actividades de control se daban de
manera indirecta a través de las alianzas que los Inkas lograron con las mismas élites

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Fernández LA OCUPACION INKA EN EL VALLE DE COHONI 38

residentes en el área altiplánica o bien a través de la implantación de grupos de mit’mas


con funciones administrativas (Patterson 1991)5. Contrariamente al caso de Mantaro,
donde la estrategia utilizada fue el control directo.
Un hecho se puede observar en los valles interandinos ubicados al sur. Tal es el
caso de los valles de Chuquisaca donde la manifestación imperial esta muy ligada a la
extracción de recursos sin la necesidad de la instauración de centros administrativos
como tales (Lima 2000) o bien el caso de Tupiza donde no se encuentra ocupación Inka
imperial, y el móvil para el establecimiento del imperio fue el aprovechamiento de
recursos agrícolas y minerales (Angelo 1999). En ambos casos el control fue asumido
por las élites locales y centros administrativos pre- existentes.
Para concluir, es necesario aclarar que todavía no queda claro cual fue el destino
final de toda esa producción. No se sabe si llegaba al centro del imperio para aprovisionar
las arcas reales, lo cual es poco probable; o si por el contrario, servía para mantener a
poblaciones asentada en otras regiones. De cualquier forma, lo único que se puede afirmar
es que la incursión Inka cambió diametralmente el esquema que se tenía anteriormente,
para Cohoni fue la entrada del imperialismo en toda su magnitud.

La ampliación poblacional: La incorporación de poblaciones mit’mas


Es posible que el origen de los mitmas fuera la necesidad de acceder a la producción
complementaria en distintos pisos ecológicos. Sin embargo, el uso de los “archipiélagos”
no fue solamente una manera de complementar las economías y las necesidades materiales
sino que también fue tan importante que los inkas ampliaron este sistema en las áreas
donde ya existía esta tradición. Probablemente, la economía basada en los archipiélagos
fue, algunas veces, más importante para los curacas locales que para los inkas. Pero,
cuando los inkas tomaron la decisión de apoyar el acceso de los “señores” locales a
diferentes enclaves ecológicos, el sistema de mit’mas fue considerado como parte de la
“política de generosidad” utilizada por el Inka (Pärssinen 1992; Patterson 1991).
En el valle de Cohoni, la existencia de un conjunto de pastas cerámicas nuevas
con formas tardías podría reflejar la utilización de este tipo estrategias. Es posible que
se trate de material de gente foránea traída para el asentamiento en Cohoni. Las
ocupaciones más tardías sobre las quebradas y la zona de terrazas están compuestas en
gran proporción por estas estos materiales; una de las posibilidades de explicación sobre
esta presencia es considerar que fueron grupos de mit’mas traídos por los Inkas para
asentarse en la región y contribuir con mano de obra en la producción agrícola. En otros
valles interandinos como los de Cochabamba el dato etnohistórico hace referencia a la
presencia de poblaciones foráneas movilizadas por el Inkario (Wachtel 1982). El status

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39 NUEVOS APORTES Nro 3, 2005

social de estas poblaciones era el de mit’mas del imperio; este hecho fue documentado
también en otras áreas (Costin et al. 1986; D’Altroy y Earle 1985). Es probable que la
presencia de éste componente cerámico esté ligado a una nueva población introducida
en Cohoni y vinculada con esa política del Inkario.
Respecto a las relaciones sociales que los Inkas tuvieron con las poblaciones
sometidas, se puede asumir que fueron muy variadas y complejas. Sin embargo, Lima
(2000) ha sintetizado las más importantes en:
(a) Relaciones de tipo indirecto, donde no existe población Inka pero si se nota la presencia
de un grupo de control compuesto generalmente por las élites locales (Dillehay y Netherly
1988, citado en Lima 2000).
(b) Relaciones de tipo directo, donde se establecen centros Inka provinciales desde donde
se ejerce dominio (Dillehay y Netherly 1988, citado en Lima 2000).
(c) Relaciones de tipo mixto (Schreiber 1992), donde se ejerce un control directo a
través de un ente administrativo foráneo; lo cual no implica la presencia física del estado.
En el caso de Cohoni, la presencia de cerámica Inka local estrictamente restringida
a los contextos específicos (e.g. áreas habitacionales) de los sitios grandes como PCO
005, PCO 006 y PCO 011 ubicados exclusivamente en la zona montañosa, sugiere un
tráfico restringido de este ítem a grupos de élite. Este hecho, sugiere que las relaciones
sociales en Cohoni fueron de características indirectas, donde las élites locales fueron
las que controlaron las actividades de producción. Utilizando el dato etnohistórico de la
región como apoyo, se propone, que el control político y económico de las élites locales
-estrechamente relacionadas al grupo altiplánico Pacajes-, fue ratificado durante el Período
Inka (Barragán 1982; Loza 1984). Esta situación ayudó al Imperio a controlar, a través
de los grupos de poder locales, a las nuevas poblaciones y a la producción. Este hecho
sería parte de la estrategia de superposición económica descrita por Pease (1982) en el
cual el Imperio respeta el sistema de extracción de recursos establecido por las sociedades
sometidas. A esta situación se suma el hecho que los sitios con presencia de material
cerámico Inka local presentan una secuencia de ocupación iniciada durante el Período
Tiwanaku. De esta manera se puede concluir que el Inka incorporó dos estrategias de
control político nuevas en Cohoni (a) una concentrada en el auspicio de nuevas
colonizaciones y otra (b) centrada en la ratificación del poder de las autoridades locales
de una población estrechamente ligada a núcleos poblacionales altiplánicos.
En resumen, se puede plantear que los cambios introducidos en la región, producto
de la instauración del control económico y político indirecto- fueron la intensificación
agrícola expresada en el establecimiento de los complejos agrícolas de Viloma y
Mormontani, la reactivación del centro administrativo pre-inka PCO 011 y el aumento

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Fernández LA OCUPACION INKA EN EL VALLE DE COHONI 40

de población con posibles mit’mas transportados por el Imperio. Estos cambios crearon
a) una reestructuración en el patrón de asentamiento y b) sobreproducción económica. A
continuación se tratará sobre los cambios producidos por uno de los aspectos más
importantes del poder: el control ideológico.

El control ideológico: La re- apropiación y legitimación del contexto ritual


Earle (1997) plantea que el aspecto ideológico es un recurso para la obtención del
poder y para la emergencia de sociedades pre-estatales. Los Inkas, quienes habían
desarrollado un aparato religioso muy complejo, tenían -como una forma de reafirmar la
alianza con otras poblaciones- la práctica de respetar las divinidades locales6. A cambio,
proponían la subordinación de las mismas a su divinidad principal, el Inti. Ese hecho fue
advertido por varios cronistas de la primera época (Cobo 1653) en el famoso santuario
Inka conocido como Koricancha. Es entonces posible que un proceso similar se hubiera
llevado a cabo en Cohoni. En esta región, los datos etnohistóricos (Barragán 1982; Loza
1984) y los trabajos etnográficos en la región (Huidobro 1988) señalan al nevado Illimani
como el Achachila más importante en la región. Como un reflejo de la política Inka ya
señalada, Paredes (1959) señala que esta deidad era uno de los hijos favoritos de Viracocha
Inti y uno de los dioses tutelares más respetado y adorado en tiempos del Inka.
Como parte de esta política, el Imperio Inka, también, reocupó los lugares
sagrados cercanos al Illimani, tal es el caso del sitio PCO 009 que es “convertido” en un
Santuario de Altura y edificaciones cuadrangulares -posiblemente dedicadas a ceremonias
y ritos- fueron construidas en su interior. Este sitio fue un extenso cementerio durante el
Período Tiwanaku y su utilización en tiempos Inkas fue un reflejo de la apropiación de
deidades y lugares sagrados para justificar la presencia Inka. A este hecho se suma la
“formalización” del camino prehispánico al Illimani (PCO 024), que si bien pudo ser
utilizado principalmente para la movilización de recursos, es posible que una de las
funciones principales fue la conexión de la población con el Achachilla Illimani.

Conclusiones
Para concluir, se plantea que los cambios implementados en la región de Cohoni
fueron producto de las políticas de expansión e incorporación al Imperio que no sólo
fueron llevadas a cabo en el área altiplánica sino, también, en la costa y en la sierra. Así,
Cohoni experimentó cambios propios de la política de control indirecto aplicada a la
región que se reflejaron en un cambio en el patrón de asentamiento, la introducción de
un patrón arquitectónico y materiales cerámicos relacionados al imperio Inka.

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Es necesario aclarar que todos los aspectos mencionados derivan del estudio del
caso particular de Cohoni y muchos de los planteamientos necesitan ser comprobados y
analizados en otros sitios y otros contextos. Los valles como área intermedia, vieron y
sintieron cambios propios con mucha intensidad, al mismo tiempo que fueron parte de
procesos políticos y económicos mayores que cambiaron la dinámica social y cultural
de los grupos asentados en estas regiones. Por lo tanto, la arqueología de este tipo de
valles debe estar orientada a poder discernir cambios y procesos causados por aspectos
propios o ajenos y mostrar un panorama cultural lo más cercano posible a la realidad
prehispánica.

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Notas
1. Los sitios fueron definidos en función a la presencia de restos arquitectónicos, material
cerámico y/o lítico o cualquier resto cultural distribuido a lo largo de la superficie. Se
definió un sitio como un área mayor a 10 m2 con una densidad de material mayor a 100
fragmentos de cerámica y/o lítico y/o presencia de restos de arquitectura.
2. La más pequeña de las plataformas habitacionales registradas mide 7m. de ancho x 23
m. de largo, mientras que la plataforma más grande mide 30 m de ancho x 80 m de largo.
Por el contrario las plataformas agrícolas miden entre 1.70 a 2.5 m de ancho.
3. Se entiende por relación primada, la relación en la cual existe deficiencia de tamaños
intermedios de manera que uno o más asentamientos grandes dominan la distribución
(Berry 1961 citado en Hodder y Orton 1990).
4. Algunas de estás divisiones fueron construidas con claros fines de almacenamiento.
Por ejemplo, una estructura de PCO 041 muestra una pared divisoria con un pequeño
nicho que facilitó el acceso a los productos almacenados.
5. Patterson (1991) y Pärssinen (1992) distinguen varios tipos de mitmas empleados por
el gobierno Inka. La conformación de estas poblaciones fluctuaba desde grupos
administrativos a grupos de militares fronterizos. Por ejemplo, los mitmas que cumplían
funciones administrativas eran pequeños grupos de personas re-asentadas en alguna de
las provincias inkas que fueron incluidos en la misma organización administrativa de las
sociedades locales tal es el caso de los guaranga de Huamachuco y Cajamarca (Pärssinen
1992).
6. Para ilustrar este aspecto pueden ser consultadas sobre todo las crónicas de la Colonia
Temprana. En ellas se ilustra la visón de las divinidades locales de los pueblos
conquistados y el ligar que las mismas ganan en el Koricancha (Cieza de León 1953;
Cobo 1653).

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