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7.

MANEJO DE LA ACIDEZ Y EL ENCALADO DEL SUELO

Eloy Molina y Alfredo Alvarado

Resumen

En términos de acidez de suelos, las especies forestales pueden separarse en tolerantes


y no tolerantes; las últimas requieren de manejar la acidez del suelo, sea a través de
mejoramiento genético o adición de enmiendas como la cal, el yeso y en menor escala
cenizas producto de las quemas. El capítulo incluye secciones de cómo resolver el
problema de la acidez del suelo por mecanismos propuestos, así como de los tipos y
calidades de enmiendas disponibles en el mercado para uso forestal.

1. Introducción

Los suelos ácidos están distribuidos en muchas regiones del mundo, en particular en los
trópicos húmedos. Los órdenes de suelos que presentan los problemas más serios de
acidez son los Histosoles, Espodosoles, Ultisoles, Oxisoles e Inceptisoles, aunque
también se puede incluir algunos Andisoles, todos ellos ampliamente utilizados en
forestería.

Los conceptos sobre acidez del suelo en zonas tropicales hasta la década de los 50, se
resumen en varios documentos (Bornemisza 1965; Martini 1968; Navas y Silva 1971).
Años después se publican otros trabajos que resumen las experiencias sobre el tema,
especialmente del trópico húmedo de América Latina, Asia y Australia (Bouldin 1979;
Lathwell 1979; Sánchez y Salinas 1983; Kamprath 1984; Robson 1989; Hintze y Elliot
1989; Craswell y Pushparajah 1989; Ulrich y Sumner 1991; Raij 1991; Aguilar,
Alcanzar y Etchevers 1994) y más recientemente otros autores resumen lo hallado hasta
el presente (Molina 1998; Espinosa y Molina 1999; Zapata 2003).

En general, cuando el pH (en agua) del suelo se encuentra entre valores de 5.5-6.5, se
logra una buena nitrificación y un buen suministro de Ca y Mg, con pocos problemas de
deficiencias de elementos menores como Fe, Mn, Cu y Zn y una disponibilidad de P
adecuada. Cuando los valores de pH son inferiores a 5.5, las condiciones de acidez
recrudecen, al presentarse con frecuencia toxicidades de Al, Fe y Mn, así como
deficiencias de Mo y P, elementos que precipitan en conjunto con los óxidos e
hidróxidos de Fe y Al (Sarmiento 1984). Es bajo estas condiciones que se requiere del
encalado y otras prácticas de manejo de suelo que permitan corregir los problemas
mencionados, para las especies que así lo requieran.

El problema de la acidez del suelo puede corregirse adaptando los árboles a esta
condición, mejorando la fertilidad del suelo con la adición de cal, yeso y/o fertilizantes
y en forma más primitiva, a través de la quema de la cobertura del suelo con la
consecuente adición de cenizas altas en cationes (ver Capítulo 3). El encalado junto con
la siembra de especies tolerantes constituyen las prácticas más apropiadas y económicas
para corregir los problemas de acidez. Sin embargo, es común que por desconocimiento,
no se utilicen los mejores criterios para la selección de materiales genéticos, o para una
aplicación provechosa de los materiales de encalado existentes en el mercado.
2. La acidez del suelo

La acidificación del suelo es el proceso por el cual aumenta la concentración de iones


H+, normalmente proveniente del Al intercambiable y de grupos orgánicos ácidos,
alcohólicos y fenólicos. La acumulación de iones H+ se da tanto por adición de dichos
iones o por pérdida de bases en la solución del suelo. La acidificación reduce la
disponibilidad de nutrimentos del suelo (P, K, Ca y Mg), provoca la movilización de
elementos tóxicos como el Al, incrementa la movilidad de metales pesados y provoca
variaciones en la estructura de la microflora y microfauna.

Acidez del suelo: Se entiende por acidez del suelo la condición del mismo en la cual
existe una acumulación de elementos tóxicos (Al, Fe y Mn), a menudo asociada a una
fertilidad natural baja (deficiencia de P, cationes y elementos menores). De manera
orientadora, la acidez del suelo puede determinarse midiendo su pH y en términos más
precisos a través de la acidez intercambiable o del porcentaje de saturación de acidez.

La acidez intercambiable se clasifica de la siguiente forma:

1. Acidez activa: constituye el H+ en la solución del suelo y proveniente de diferentes


fuentes
2. Acidez intercambiable: H+ y Al3+ intercambiables retenidos en las cargas negativas
de las arcillas del suelo
3. Acidez no intercambiable: H+ en enlaces covalentes en la superficie de minerales
arcillosos de carga variable
4. Acidez potencial: constituye la suma de la acidez intercambiable y la acidez no
intercambiable

pH: Es el logaritmo negativo de la concentración de H+. Cuando el H2 O se ioniza en H+


y OH- (solución neutra), ambos están en una concentración de 10-7 mol l-1 , de acuerdo a
la siguiente ecuación:

H2 O ⇔ H+ + OH-

[H+] [OH-] / [H2 O] = 1x10-14

[H+] = [OH-] = 1x10-7

Cuando el logaritmo negativo de la [H+] es 7, el pH del suelo es 7; cuando la [H+] es


mayor, tal como 10-4 mol l-1 , el pH es 4 y el suelo se considera ácido. En soluciones
alcalinas la [OH-] excede la de [H+] y los suelos se consideran básicos. Bajo cualquier
condición la sumatoria de [H+] y [OH-] debe ser igual a 1x10-14 mol l-1 . En los suelos
naturales el intervalo de pH puede variar entre 3 y 12, pero los valores más frecuentes
oscilan entre 4.0 y 8.5. De acuerdo con Fassbender (1975), existen varios grados de
acidez de suelo estimados a través del pH del suelo en agua o en KCl (Cuadro1) según
sea el grado en que se afecten las propiedades químicas, biológicas y físicas.

En forma práctica, la expresión logarítmica del pH radica en el hecho de que cada


unidad de cambio en el pH corresponde a un incremento de 10 veces en la cantidad de
acidez o basicidad del suelo (Espinosa y Molina 1999). Por ejemplo un pH de 6 indica
que existe 10 veces más acidez que un pH de 7.
Cuadro 1. Valores de pH en suelos tropicales (tomado de Fassbender 1975).

pH H2 O pH KCl
Muy ácido <5.5 Ácido extremo <4
Acidez media 5.5 - 5.9 Ácido fuerte 4.0 - 4.9
Acidez débil 6.0 - 6.4 Ácido mediano 5.0 - 5.9
Acidez muy débil 6.5 - 6.9 Ácido ligero 6.0 - 6.9
Alcalino muy débil 7.0 - 7.4 Alcalino ligero 7.0 - 8.0
Alcalino débil 7.5 - 7.9 Alcalino mediano 8.1 - 9.0
Alcalino medio 8.0 - 8.4 Alcalino fuerte 9.1 - 10.0
Muy alcalino >8.5 Alcalino extremo >10.1

Algunas de las propiedades químicas que se alteran con la acidez del suelo son: 1) la
solubilización, disponibilidad y absorción de nutrimentos (Ca, Mg, K, P, menores); la
máxima disponibilidad de P ocurre a pH entre 5 y 7 mientras que la de N ocurre a pH
entre 5 y 8.5; 2) la saturación bases y la saturación acidez y 3) la generación de carga
variable (CIC y CIA) y con ello la disponibilidad de cationes y aniones.

Dentro de las propiedades biológicas que se alteran con la acidez del suelo se tienen: 1)
el tipo de organismos presentes; 2) el desarrollo vegetal, el cual disminuye a pH menor
a 5.5 cuando la concentración de iones H+ afecta negativamente el desarrollo de la raíz y
3) la fijación de N y la mineralización de la materia orgánica aumentan con el pH y la
saturación de bases del suelo.

Como consecuencia de la acidez del suelo, la propiedad física que más se altera es su
estructura, ya que generalmente a menor pH, menor es la concentración de Ca, elemento
coagulante que mejora la estructura y estabilidad de los agregados y que favorece la
producción de exudados radicales que causan el mismo efecto.

Causas y fuentes de la acidez del suelo: El suelo puede acidificarse tanto por causas
naturales o pedogenéticas (lixiviación, procesos redox, acumulación de sustancias
orgánicas, efecto de algunas especies vegetales, actividad volcánica), como antrópicas
(extracción de nutrimentos por laboreo intensivo, lluvias ácidas, utilización de
fertilizantes, adición de enmiendas orgánicas residuales) (Figura 1).

Clima caliente y húmedo PRODUCCIÓN DE


Cultivo intensivo IONES ÁCIDOS
Lluvias ácidas
Emanaciones volcánicas
Fuentes permanentes:
Exudados radicales
mineralización
+
Fertilizantes N-NH4

Fuentes progresivas:
-
Ionización de OH
3+
PÉRDIDA DE BASES Liberación de Al

Figura 1. Principales causas y fuentes de acidez del suelo.


Acidez natural o pedogenética: La acidez del suelo es relativamente más importante en
ambientes en los cuales la temperatura y la humedad son altas (como ocurre en regiones
tropicales lluviosas) y en zonas donde se acumulan sustancias orgánicas (suelos mal
drenados en ambientes fríos), que en otro tipo de ambientes. Es por esto que el
problema se identifica más con suelos muy meteorizados y lavados, así como aquellos
suelos orgánicos ácidos de varias regiones del mundo. La actividad volcánica puede
neutralizar o acidificar el medio, según sea que se depositen cenizas volcánicas o por el
contrario, que se presenten emanaciones periódicas de gases por tiempo prolongado. En
Centro América, ambos tipos de actividad son comunes (Mora 1995); la emanación de
gases ácidos produce que el agua de lluvia en las laderas de los volcanes sea ácida (pH 3.8)
debido a su elevada concentración de cloruros y sulfatos (Rodríguez et al. 1995; Red
Sismológica Nacional 1995). Bajo estas condiciones, no sólo se afecta el sistema suelo,
sino que también se reduce significativamente el follaje de las plantaciones, algunas de las
cuales llegan a morir (p.e., las plantaciones de Cupressus lusitanica en los alrededores del
la Cordillera Volcánica Central, Costa Rica).

Las principales fuentes naturales de acidificación del suelo son:

1. Iones de H+ : La cantidad de este tipo de iones se ve afectada por:

• La producción de exudados radicales


• La ionización de OH- terminales en arcillas
• Ionización de OH- terminales en grupos ácidos (R-COOH), fenólicos y
alcohólicos (R-OH) y metoxílicos (R-OCH3 ) de la materia orgánica
• Procesos redox tales como la oxidación rápida de piritas (FeS2 ) para
producir H2 SO4 en ambientes costeros y en explotaciones de minería de
carbón.

2. Iones Al+3 : La disociación del Al+3 en suelos ácidos disminuye exponencialmente


conforme el pH del suelo se acerca a un valor de 5.5. A partir de ese valor, el Al tiende
a formar poli- hidróxidos insolubles, por lo que su disponibilidad disminuye
exponencialmente, de acuerdo a la ecuación:

Reacción de disociación pH del suelo Solubilidad

Al+3 + H2 O ⇔ Al(OH)+2 + H+ 4.0-4.5 Alta

Al(OH)+2 + H2 O ⇔ Al(OH)2 + + H+ 4.5-5.5

Al(OH)2 + + H2 O ⇔ Al(OH)3 + H+ 5.5-7.5 Baja

Al+3 + 3H2 O ⇔ Al(OH)3 + 3H+

Como resultado de las reacciones mencionadas al aumentar el pH del suelo disminuye


la cantidad de Al intercambiable (Figura 2a) y por ende disminuye el porcentaje de
saturación de Al del suelo (Figura 2b), tal como se ha encontrado para Oxisoles y
Andisoles (Méndez y Kamprath 1978) y Ultisoles y Oxisoles (Abruña et al 1974).

6
5.40 ••
♦ a •• • •
5.10 b

• •• • •
Al inter. cmol (+)/100g

•• •• ••

pH del suelo
4
4.80

4.50 •

2
♦ ♦ 4.22
• • • •
♦ ♦♦ ♦♦
♦ ♦♦♦ ♦ ♦ ♦
0 0
5,0 5,5 6,0 10 20 30 40 50 60 70
pH en agua
% de saturación de Al

Figura 2. Efecto del pH del suelo sobre el contenido de Al intercambiable y la saturación de Al en


Andisoles, Ultisoles y Oxisoles (tomado de Méndez y Kamprath 1978 y Abruña et al 1974).

Acidez antrópica o inducida por manejo: Otra causa importante de la acidez del suelo
es el manejo intensivo de las plantaciones forestales. En el primer caso, se considera
relevante la acidificación causada por la extracción de cationes como producto
comercial (p.e. Ca en plantaciones de teca y eucalipto). La acidificación se inicia con la
pérdida de estos cationes debido en parte a la acción de las raíces que absorben cationes
y liberan iones H+ para mantener el equilibrio en su interior, reduciendo el pH del suelo
(Espinosa y Molina 1999). La pérdida de cobertura vegetal y la preparación
mecanizada del suelo antes de sembrar los árboles, puede incrementar la lixiviación de
cationes hacia capas inferiores y aumenta el grado de acidez del suelo.

Dentro de otras fuentes antropogénicas, se encuentran:

1. Adición de fertilizantes nitrogenados amoniacales: El empleo de fertilizantes con


efecto residual ácido y la extracción de bases, tanto en cultivos como en plantaciones
forestales, puede inducir a corto plazo a la acidificación del suelo, en particular cuando
estos son de baja fertilidad natural. Los fertilizantes nitrogenados amoniacales, como la
urea y el sulfato de amonio, liberan NH4 + a la solución del suelo, el cual puede ser
nitrificado por acción de las bacterias y convertido en NO3 -. Durante este proceso se
liberan iones H+ que contribuyen a la acidificación del suelo.

En el Cuadro 2, se presenta las reacciones de los principales fertilizantes nitrogenados


en el suelo y la acidificación que pueden causar según Tisdale et al. (1993).

Cuadro 2. Acidez residual producida por fertilizantes nitrogenados (Tomado de Tisdale et al. 1993.)

Índice de Acidez
Fuente N Reacción de nitrificación (kg CaCO 3 100 kg-1
(%) fertilizante)
Urea 46 (NH2)CO + 4 O 2 → 2H+ + 2NO3- + CO2 + H 2O - 84
Nitrato de amonio 33.5 NH4NO3 + 2O2 → 2H+ + 2NO 3- + H 2O - 63
Sulfato de amonio 21 (NH4)2SO4 + 4O2 → 4H+ + 2NO 3- + SO 4-2 + 2H 2O - 112
Fosfato monoamónico 12 NH4H2PO4 + O2 → 2H+ + NO3- + H2PO4- + H2O - 65
Fosfato diamónico 18 (NH4)2HPO 4 + O2 → 3H+ + 2NO3- + H2PO4- + H2O - 74

2. Efecto de las lluvias ácidas: La lluvia ácida (adición de sustancias ácidas,


principalmente producto de combustibles fósiles) deposita cantidades importantes de
SO2 y NOx , o el producto de sus reacciones, lo que causa pérdidas considerables en
cultivos y reduce el pH del suelo y la disponibilidad de algunos nutrimentos (Pearson y
Linzon 1985; Csillag et al. 1996; SEI 1996). Bajo condiciones europeas, las lluvias
ácidas no ejercen un efecto significativo en cuanto a cambios de acidez del suelo,
aunque si lo hacen con relación a la adición de metales pesados (Vanmechelen,
Groenemans y van Ranst 1997), lo que afecta negativamente el crecimiento y
mortalidad de bosques naturales.

3. Razones de baja fertilidad de los suelos ácidos

Una de las razones que limita el número de rotaciones en explotaciones forestales con
especies exigentes en nutrimentos (Hartemink 2003), es la acidificación del suelo y la
pérdida de su fertilidad. Para estimar la fertilidad del suelo, cuando se trata de suelos
ácidos, normalmente se pueden medir las siguientes variables:

Toxicidad de Al: Cuando el aluminio se acumula en suelo en cantidad elevada, puede


afectar negativamente el crecimiento de las plantas poco tolerantes a su presencia. Las
cantidades del elemento consideradas como tóxicas se estiman en más de 1 mg l-1 de
Al+3 en la solución del suelo o en forma relativa a la sumatoria de bases en el suelo en
más del 60% de saturación de Al+3 . El exceso de Al en la solución del suelo interfiere
en la división celular, reduciendo el crecimiento de las raíces.

Deficiencia de Ca y/o Mg: Los suelos ácidos tienen una cantidad de cationes
intercambiables baja (menor a 5 cmol (+) l-1 ), por lo que la disponibilidad de elementos
como el Ca o el Mg no es suficiente para lograr el crecimiento óptimo de la mayoría de
los cultivos. La presencia de alto contenido de Al en la solución del suelo inhibe la
absorción de Ca y Mg por las raíces de las plantas.

Deficiencia de Mo: Esta deficiencia ocurre principalmente con leguminosas, en la cual


el Mo es esencial para la nodulación y fijación de N; normalmente se corrige con
adiciones de 0.05 a 0.2 kg Mo ha-1 .

Toxicidad de Mn: En algunos pocos casos, en Australia se menciona como problema la


toxicidad de Mn cuando el pH del suelo disminuye; en suelos ácidos con problemas de
mal drenaje, la toxicidad de Mn suele ser común, afectándose negativamente el
crecimiento de las plantas. La toxicidad de Mn ha sido reportada en algunos Ultisoles e
Inceptisoles ácidos de Costa Rica, donde se asocia a la presencia de altos contenidos de
óxidos de Mn en el material parental de esos suelos.

Retención de P: La presencia de cantidades altas de Al y Fe intercambiables, aunadas a


un aumento en la cantidad de carga positiva en las micelas de cambio de suelos ácidos,
hace que la disponibilidad del P adicionado como fertilizante a estos suelos disminuya
temporalmente. Este fenómeno se conoce como retención de P, y se refiere a que el P se
retiene en el suelo con una fuerza mayor a la que tienen las plantas para absorberlo. En
suelos ácidos tropicales, el Al y Fe presentes en los minerales arcillosos se libera a la
solución del suelo cuando el pH es menor de 5.3, y reaccionan con el P para formar
fosfatos de Al y Fe que son insolubles, y que disminuyen la disponibilidad del elemento
para las plantas.

Toxicidad de H+: La presencia de cantidades tóxicas de iones H+ en suelos orgánicos o


elevados en materia orgánica, también puede constituirse en una causa de infertilidad
del suelo.

En síntesis, para la mayoría de las especies, se puede indicar que los problemas de baja
fertilidad (acidez) aumentan cuando se presentan las siguientes condiciones en el suelo:
pH: < 5.5, la Acidez o Al Intercambiable: > 0.5 cmol (+) l-1 , la Suma bases (Ca + Mg
+ K): < 5 cmol (+) l-1 y la Saturación de acidez: >20%.

4. Criterios para diagnosticar problemas de acidez

El análisis de suelos es una de las herramientas más útiles para el diagnóstico de la


fertilidad de los suelos. En el caso de la acidez, mediante este procedimiento es posible
detectar su presencia y generar una recomendación para solventar adecuadamente el
problema. La mayor parte de la acidez en los suelos tropicales (excluyendo los suelos
orgánicos) proviene del Al, por lo que generalmente se habla de acidez intercambiable
(Al+3 + H+) y Al intercambiable, como si fueran sinónimos. La acidez o Al
intercambiable se determina mediante la extracción del suelo con una sal neutra no
tamponada, tal como el KCl 1N, y la titulación del extracto con una base. Esta fracción
incluye el Al y el H intercambiables y en la solución del suelo, que son los que pueden
perjudicar el crecimiento de las plantas. Cuando el valor de acidez intercambiable es
mayor de 0.5 cmol (+) l-1 , la mayoría de las plantas pueden presentar problemas de
crecimiento. El va lor óptimo de acidez intercambiable debería ser inferior a 0.3 cmol
(+) l-1 .

La fertilidad de un suelo está delimitada en gran parte por la presencia de bases


intercambiables. De esta forma, la suma de bases (Ca + Mg + K) es un criterio
importante para establecer el grado de fertilidad de un suelo y diagnosticar problemas
de acidez. Una suma de bases inferior a 5 cmol (+) l-1 se considera un valor bajo que
podría afectar el crecimiento de las plantas, y que generalmente está asociado con
problemas de acidez.

La saturación de acidez es una medida del porcentaje del complejo de intercambio


catiónico que está ocupado por Al y H. El valor de saturación de Al o acidez
intercambiable es el mejor criterio para diagnosticar problemas de acidez. Cada cultivo,
variedad o cultivar tiene su grado de tolerancia a la acidez, lo cual depende de las
características genéticas de la planta. La saturación de acidez (SA), se calcula
empleando la siguiente ecuación:

Ac. Int
% SA = x 100
CICE

Donde, la Capacidad de Intercambio de Cationes Efectiva (CICE) representa la


sumatoria de Ca + Mg + K + Al + H. Los dos últimos elementos se consideran como la
Acidez Intercambiable (Ac. Int.). Es común aceptar que valores de saturación de acidez
mayores al 10% afectan negativamente el crecimiento de especies vegetales poco
tolerantes a la presencia de Al, mientras que el valor de 60% se considera como el
máximo para especies tolerantes a la acidez del suelo. El valor deseable para la mayoría
de las plantas oscila entre 10 y 25%.

El pH del suelo está directamente relacionado con el % de saturación de acidez, ya que


el Al intercambiable precipita cuando el pH es superior a 5.5 cuando el pH está por
debajo de ese valor, la solubilidad del Al se incrementa, al igual que el riesgo de causar
toxicidad a las raíc es.

En síntesis, el diagnóstico de problemas de acidez en suelos forestales debería


fundamentarse en el resultado de un análisis de suelos, cuya interpretación se realiza
con base en cuatro criterios principales: pH, suma de bases, acidez intercambiable y %
de saturación de acidez, (Cuadro 3) los cuales en conjunto determinan la magnitud de
los problemas de acidez en un suelo.

Cuadro 3. Parámetros para diagnosticar problemas de acidez de suelo.

Medio Adecuado u Alto o


Parámetro Bajo óptimo
o moderado excesivo
pH < 5.5 5.5-6 >6
Suma bases (cmol(+) l-1 ) <5 5-12 > 12
Acidez Inter. (cmol(+) l-1 ) < 0.5 0.5-1 < 0.3 >1
% Saturación acidez < 15 15-30 < 10 > 30

5. Corrección de la acidez del suelo

Históricamente, se han empleado diferentes mecanismos para evitar el efecto negativo


de la acidez del suelo sobre la producción de madera. El primer enfoque empleado fue
la utilización de material genético tolerante a la acidez del suelo (Wrigth 1976; Baligar
y Duncan 1990). De manera simultánea, otra fo rma de recuperar al fertilidad del suelo
(incluyendo la reducción de la acidez), consiste en quemar la biomasa aérea para
aprovechar los nutrimentos ligados a la misma y posteriormente abandonar los terrenos
por períodos prolongados de tiempo para lograr la recuperación de su fertilidad, a través
del reciclaje de nutrimentos (ver Capítulo 3). Otras opciones como el enriquecimiento
del barbecho, técnicas de agroforestería y enriquecimiento de la plantación con insumos
(entre ellos compuestos orgánicos) son recientes, y se basan principalmente en la teoría
del encalado del suelo (Bornemisza y Alvarado 1975; Bouldin 1979; La thwell 1979;
Sánchez y Salinas 1983; Kamprath 1984; Sánchez et al. 1985; Robson 1989; Hintze y
Elliot 1989; Craswell y Pushparajah 1989; Kass et al. 1989, 1997; Ulrich y Sumner
1991; Raij 1991; Aguilar, Alcanzar y Etchevers 1994; Montagnini et al. 1993, Luna y
Wagger 1996, Luna et al. 1996; Molina 1998; Espinosa y Molina 1999; Zapata 2003).

Tolerancia de los árboles a la acidez del suelo: La tolerancia a la acidez del suelo es
muy variable entre especies. Algunas de ellas, desarrolladas originalmente en suelos
calcáreos, como la leucaena, la teca y la melina, son susceptibles a niveles de 10 a 20%
de saturación de Al, mientras que otras que han crecido en ambientes más lluviosos y
calientes toleran hasta un 60% de saturación de Al (p.e. Vochysia ferruginea y
Terminalia amazonia) y en menor grado Acacia mangium, Eucalyptus grandis y
Peltophorum dubium (do Vale et al. 1996). Los mecanismos de tolerancia al Al son los
siguientes (Wright 1976; Baligar y Duncan 1990; Bertsch 1995, 1997):
• Diferenciaciones morfológicas en las raíces laterales y en los ápices radiculares,
que les permiten desarrollar una mejor habilidad para continuar su elongación
sin sufrir daño.
• Cambios en el pH de la rizosfera. A través de absorciones diferenciales de iones
y de secreciones de ácidos orgánicos, CO2 y bicarbonato, la planta puede
cambiar la reacción de su medio inmediato de crecimiento, y con esto regular la
absorción de Al. Algunas variedades tolerantes al Al aumentan el pH de su
medio, mientras que en las sensitivas, éste es muy bajo (lo disminuyen).
• Translocación más lenta del Al a la parte aérea de las plantas. Algunas especies
y variedades tolerantes al Al acumulan este elemento en las raíces, y lo trasladan
a la parte aérea más lentamente que las variedades sensitivas. Eso no quita que
existan especies de árboles y helechos adaptados a condiciones de acidez que
acumulan altas cantidades de Al en el follaje.
• En variedades tolerantes, el Al de las raíces no impide la absorción y
translocación del Ca, Mg y K, como sí ocurre con especies sensitivas. Se ha
demostrado la existencia de antagonismos Al-Ca y Al-Mg en la zona radical.
• En las variedades tolerantes al Al no se inhibe la absorción y translocación del P
en la medida en que sucede en las variedades o especies susceptibles. Además,
muchas especies o variedades tolerantes al Al, también toleran niveles muy
bajos de P. O sea existe una habilidad diferencial para absorber, transportar y
utilizar el P en presencia de Al.
• En ciertas variedades un alto contenido de Si en la planta está asociado con la
tolerancia al Al.

Como mecanismos de tolerancia a Mn se señalan:

• Reducida absorción y retención del Mn en los tejidos radicales, sin interferir en


la absorción y procesos fisiológicos de otros elementos.
• Bajo absorción de Mn y transporte rápido hacia la parte aérea evitándose los
daños en la raíz.
• Incremento en el pH de la zona radical.
• Poder de oxidación de las raíces. El Mn es susceptible a reacciones redox y en
sus formas oxidadas (Mn+3 , Mn+4 ) no es absorbido por la planta.

Nicholaides y Piha (1986) desarrollaron un método que permite seleccionar variedades


tolerantes a la acidez y que consiste en evaluar el rendimiento de cada cultivar con cal y
sin cal, el cual podría utilizarse en la selección de material forestal. Los resultados que
se obtienen al comparar los tratamientos, se grafican según los ejes de la Figura 3 y se
considerarán como tolerantes a la acidez del suelo las variedades o cultivares que se
ubiquen en el cuadrante IV, es decir las que tienen rendimiento relativo superior al 75-
80%, y además igual o más alto que el rendimiento promedio, en el suelo encalado, de
la tercera parte de las variedades comparadas de mayor rendimiento. El método no
considera la utilización de varios niveles de cal, por lo que cuando se evalúan
variedades en suelos con diferente grado de acidez, puede que en algunos una variedad
resulte como tolerante (se logró neutralizar la acidez que la perjudicaba con el nivel de
cal empleado), mientras que en otros no, o sea faltó neutralizar la acidez que la
perjudicaba (Alvarado et al. 1989). En estos casos, se puede ordenar las variedades
comparadas de mayor a menor rendimiento y considerar como más tolerantes aquellas
que caen con mayor frecuencia en el tercio de rendimiento más alto.
Promedio de la tercera parte
las variedades con
mejor rendimiento con cal

Rendimiento con cal x100


II IV

Rendimiento sin cal


TOLERANTE TOLERANTE
Rendimiento bajo Rendimento alto

I III
NO TOLERANTE NO TOLERANTE
Rendimiento bajo Rendimiento alto

Rendimiento en el suelo ácido (t/ha)

Figura 3. Esquema para seleccionar variedades tolerantes a la acidez (tomado de Nicholaides y Piha
1986).

Do Vale et al. (1996) estudiaron la tolerancia de varias especies forestales tropicales a la


acidez del suelo, estudiando el efecto de la misma sobre el crecimiento de la raíz: Los
autores compararon los efectos de la acidez en suelos tratados con CaO (para elevar el
pH a 6.0), MgO (para elevar el pH a 6.0), MgCl2 (para elevar el contendio de Ca a 1.0
cmolckg-1 de suelo), estimando la Capacidad de Intercambio de Cationes de la Raíz
(valores bajos se asocian con tolerancia al Al) y concentraciones variables de NH4 y
NO3 (árboles tolerantes absorben más NO3 en presencia de amonio mientras que los
sensibles absorven más NH4 ), concluyendo que no se confirma que ninguna de las
metodologías es la mejor para identificar niveles de tolerancia. El crecimiento radical de
las especies menos afectadas bajo condiciones de suelo ácido fueron Acacia mangium,
Eucalyptus grandis y Peltophorum dubium mientras que las más afecadas fueron
Enterolobium contortisiliquum, Melia azedarach y Leucaena sp.; contrario a lo que
indica la literatura, las especies más tolerantes al Al absorbieron más N en forma de
NO3 .

El encalado y la acidez del suelo: El encalado consiste en la aplicación masiva de sales


básicas con el objeto de neutralizar la acidez del suelo. Los productos que se utilizan
como alcalinizantes o correctivos de la acidez del suelo son principalmente carbonatos,
óxidos, hidróxidos y silicatos de Ca y/o Mg. Debido a su diferente naturaleza química,
estos materiales presentan una capacidad de neutralización variable.

La acción neutralizante de los materiales de encalado no se debe en forma directa al Ca


y el Mg, sino a las bases químicas a las cuales están ligados estos cationes: CO3 -2 , OH-,
y SiO 3 -2 . Los cationes reemplazan a los iones ácidos de las posiciones intercambiables y
los ponen en solución; además las sales básicas se disocian y generan cationes y OH-.
Posteriormente los iones ácidos en solución pueden entrar en contacto con la cal y el
agua del suelo. Los OH- generados por los carbonatos, hidróxidos y silicatos son los que
neutralizan la acidez del suelo al propiciar la precipitación del Al como Al(OH)3 y la
formación de agua.

Las principales reacciones del encalado en el suelo se incluyen en la Figura 4; de la


misma se deduce que el Ca no interviene en la neutralización de la acidez, si no más
bien es el anión CO3 −2 el que al hidrolizarse produce iones OH− que neutralizan los
iones H+ provenientes de la hidrólisis del Al y precipitan al mismo Al.

Suelo ácido
+3
Al
Ca +2
↔ Al + H 2O ↔ AlOH
+2 +3 +2 +
Arcilla Mg + H
+
K
Al +3

Material encalante

CaCO3 + H2O → Ca+2 + HCO 3− + OH−

Reacción de encalado

Al +3 K+1
+2 +2
Ca Ca
Arcilla Mg +2 + 3CaCO3 + 3H2O → Arcilla Mg+2 +2Al(OH)3↓ + 3CO2↑ + H2O
+1 +2
K Ca
Al +3 Ca+2

Figura 4. Reacciones de encalado de suelos ácidos (adaptado de Tisdale et al. 1993).

El proceso inverso también puede ocurrir, debido a que los iones básicos como Ca, Mg
y K pueden ser removidos del suelo por la absorción de las plantas o la lixiviación,
siendo reemplazados por Al3+. A medida que ocurre este proceso, se incrementa la
actividad del H+ y se reduce el pH del suelo. La acidificación progresiva del suelo es
favorecida cuando se utilizan dosis altas de fertilizantes nitrogenados amoniacales.

Estimación de la dosis de cal para neutralizar la acidez del suelo: Las siguientes
fórmulas para calcular la necesidad de cal para neutralizar la acidez del suelo se basan
en el principio de linealidad entre la cantidad de producto neutralizante aplicado y la
disminución del Al intercambiable del suelo. El criterio práctico que domina en la
actualidad es utilizar una dosis de cal que reduzca la saturación de acidez del suelo a un
nivel que sea tolerable para la especie (Cuadro 3), de acuerdo con alguna de las
siguientes fórmulas.

1. Cochrane, Salinas y Sánchez (1980): Esta fórmula contempla la neutralización de un


determinado % de saturación de acidez en relación con la CICE del suelo, multiplicado
por una constante que cubre los factores que limitan la eficiencia de la reacción
química, a saber, calidad del material encalante, reacciones paralelas en el suelo y
condiciones climáticas:

1.8 (Al - RAS) (C I C E)


t CaCO3 ha-1 = 100

Donde: Al = % de saturación de acidez existente en el suelo; RAS = % de saturación


de acidez deseado (Cuadro 1) y CICE = Capacidad de intercambio catiónico efectiva.
2. van Raij (1991): El principio de esta fórmula es exactamente el mismo que el del
caso anterior, sólo que expresado en términos de saturación de bases en lugar de acidez,
con la ventaja que incluye el factor f, que se refiere a la calidad del material encalante.

(V1 - V2) (C I C E)
t CaCO3 ha -1 = 100 xf

Donde: V1 = % de saturación de bases deseado; V2 = % de saturación de bases que


presenta el suelo, CICE = Capacidad de intercambio catiónico efectiva, f = 100/PRNT
y PRNT= Poder Relativo de Neutralización Total = (Equivalente Químico x Eficiencia
Granulométrica)/100

3. Fórmula modificada: En esta fórmula se combinan los criterios prácticos de las dos
anteriores. Se expresa en términos de % de saturación de acidez y se incluye el factor f
de calidad del material encalante. Al realizar esto, la constante se disminuye a 1.5 pues
quedan menos factores de eficiencia de la neutralización sin contemplar. Dentro de las
reacciones paralelas que se incluyen en esta constante están, la neutralización del Al no
intercambiable, las correcciones de peso/volumen que pueden ser necesarias para ajustar
el encalado a una profundidad de incorporación de 15 cm (Yost et al. 1991), y para
neutralizar los nuevos puntos de carga negativa generados en muchos coloides en
medios básicos al ionizar sus OH- terminales.

1.5 (Al - RAS) (C I C E)


t CaCO3 ha -1 = xf
100

4. Recomendaciones de Encalado en NuMaSS 2.0: Smyth y Osmond (2003), consideran


el uso de una fórmula para calcular la necesidad de material encalante, la cual se basa en
el principio del modelo discontinuo lineal, es decir, dos líneas de diferente pendiente,
debido a que la neutralización de la acidez cercana a la capa doble difusa es más difícil
que la que ocurre lejos de las superficies coloidales. De esta manera, cuando el nivel
crítico de saturación de Al (AlC) para el cultivo es mayor a 20%, se utiliza la fórmula

CaCO3 (t ha-1 ) = F [Al - (AlC x CICE / 100)]

Donde el valor F = 2.5 si la CICE de arcilla es menor a 4.5 cmol (+) l-1 y F = 1.3 si
CICE de arcilla es mayor a 4.5 cmol (+) l-1 .

Cuando el nive l crítico de saturación de Al (AlC) es menor al 20%, se emplea la


fórmula

CaCO3 (t ha-1 ) = F [Al - (20 x CICE / 100)] + 7.5 [(19 - AlC) x CICE/100]

5. Requerimientos de encalado por el método del contenido de acidez intercambiable:


procedimiento desarrollado por Kamprath (1970), que consiste en neutralizar toda la
acidez intercambiable que tiene el suelo, sin considerar el grado de tolerancia de la
planta a la acidez. Se utiliza un factor de encalado que varía entre 1.5 y 3, de acuerdo
con el contenido de materia orgánica del suelo. Para suelos con niveles de materia
orgánica moderados o bajos (< 10%), el factor es 1.5 o 2. Este método puede ser útil
para especies muy susceptibles a la acidez, o en suelos donde el % de saturación de
acidez es muy bajo (<20%) y las fórmulas anteriores no son aplicables.

CaCO3 (t ha-1 ) = 1.5 o 2 x Acidez Intercambiable

Fuentes de encalado: Comercialmente se utilizan varios compuestos reconocidos como


cal agrícola y que dependiendo de su disponibilidad pueden tener precios variables en
diferentes sitios o países. Los compuestos comúnmente más empleados son los
siguientes:

1. Cal calcítica – CaCO3 : el material más utilizado para encalar los suelos es la calcita
que se obtiene a partir de la roca caliza, la cual no es pura ya que contienen arcillas,
hierro, arena y granos de limo. El carbonato de Ca es un material bastante insoluble, por
lo que debe ser convenientemente molido para aumentar su eficiencia agronómica y en
su forma pura contiene 40% de Ca.

2. Óxido de calcio - CaO: Es el producto obtenido de la calcinación total del carbonato


de Ca a una temperatura aproximada a 1000 ºC y se conoce como cal viva o cal
quemada. Es un material muy cáustico y de manejo difícil porque puede causar
quemaduras al contacto con la piel. Su velocidad de reacción es mayor que el carbonato
debido a su mayor concentración de Ca (71% en su forma pura) y a que por ser un
óxido, reacciona rápidamente al contacto con el agua, provocando una fuerte reacción
exotérmica y liberando iones OH−. Se presenta normalmente como polvo bastante fino y
su precio es más alto que el del CaCO3.

3. Hidróxido de calcio - Ca (OH)2 : Se obtiene a partir de la reacción del CaO con agua
y se conoce como cal apagada o hidratada y es la forma en que se comercializa el CaO
producido por calcinación. Es un polvo blanco, con alto grado de solubilidad y de
rápida reacción en el suelo con un 54% de Ca en su forma pura. Es un material de
mayor costo que el carbonato y con una reacción intermedia entre éste y el CaO en
neutralizar la acidez del suelo.

4. Cal dolomítica - CaMg (CO3 )2 : La dolomita pura contiene 21.6% de Ca y 13.1% de


Mg. Aunque este material reacciona más lentamente en el suelo que el carbonato de Ca,
tiene la ventaja de que suministra Mg, el cual es un elemento que con frecuencia se
presenta también deficiente en suelos ácidos.

5. Oxido de Magnesio - MgO: Este es un material compuesto sólo de Mg. En su forma


pura contiene 60% de Mg. Su capacidad de neutralización de la acidez es mucho más
elevada que la de otros materiales, pero dado que es un producto poco soluble en agua,
debe ser molido finamente para que actúe como material neutralizante de la acidez del
suelo.

Calidad de los materiales de encalado: Uno de los aspectos más importantes de


considerar en la determinación de la eficiencia agronómica de un material de encalado
es su calidad, la cual está fundamentada en los siguientes factores: 1) pureza química; 2)
forma química; 3) tamaño de partícula y 4) poder relativo de neutralización total.

1. Pureza química: La pureza permite conocer la composición química de la cal y


expresarla como equivalente de carbonato de Ca y se ve alterada por la presencia de
impurezas como arcilla o minerales de Fe. Como los materiales difieren en su capacidad
de neutralizar la acidez del suelo, para conocer esta característica se utiliza el criterio de
Efectividad Química, Equivalente Químico (EQ) o Poder de Neutralización, que se
define como la capacidad de neutralizar la acidez que tiene un material con relación al
carbonato de Ca puro, al cual se le asigna un valor de 100%. En el Cuadro 4 se presenta
los valores de Equivalente Químico de varios materiales correctivos de acidez en su
forma pura. Con relación al carbonato de Ca puro, los óxidos e hidróxidos presentan
una mayor capacidad potencial de neutralización. El óxido de Mg constituye la forma
química más eficiente para neutralizar la acidez del suelo.

Cuadro 4. Equivalentes químicos y composición química de diferentes enmiendas.

Material Equivalente Químico Composición Promedio % de Ca y Mg


(EQ) (%)
Carbonato de calcio 100 85-95 CaCO3 40
Dolomita 108 42 MgCO3 12
52 CaCO3 21
Oxido de calcio 175 85 CaO 71
Hidróxido de calcio 138 65 Ca (OH )2 54
Hidróxido de magnesio 172 - 41
Carbonato de magnesio 119 - 28.5
Oxido de magnesio 248 60 – 90 MgO 60
Silicato de calcio 86 - 34.4
Silicato de magnesio 100 - 24

La norma internacional considera que los materiales con menos de 80% de equivalente
de CaCO3 (32 % de Ca) son de baja calidad (Nicholaides 1983) y la misma legislación
establece los siguientes contenidos mínimos: óxido de Ca EQ=140 (56 % Ca);
hidróxido de Ca EQ=110 (44 % Ca). La legislación brasileña acepta un valor mínimo de
EQ=67 % para calcáreos molidos (Alcarde 1992).

2. Forma química: Con base en las diferentes formas químicas existentes, se presentan
también diferentes capacidades de neutralización y reactividad. Los productos a base de
carbonatos y silicatos neutralizan la acidez a través de sus bases químicas CO3 -2 y SiO 3 -
2
, las cuales son débiles. En tanto que los óxidos, reaccionan inmediatamente con el
agua del suelo transformándose en hidróxidos, por lo cual los óxidos e hidróxidos
neutralizan la acidez a través de su base OH - que es fuerte, y son más efectivos.

3. Tamaño de partícula: La fineza de las partículas de la cal determina su velocidad de


reacción ya que conforme se reduce su tamaño, aumenta su área o superficie de
contacto. Un volumen de 1 m3 cúbico de cal sólo tiene 6 m2 de superficie, mientras que
esa misma cantidad molida y colocada a través de un tamiz de malla 100, tiene 60000
m2 de área superficial. Para estimar la Eficiencia Granulométrica de un material de
encalado, este se pasa por una secuencia de mallas o cribas de diferente tamaño, donde
se obtiene la cantidad de materia l retenido en ellas, tal como se indica en el Cuadro 5.
Lo normal en un análisis de la Eficiencia Granulométrica es que se utilice la siguiente
secuencia de mallas: 8 ó 10, 20, 40, 60 y 80.
Cuadro 5. Eficiencia relativa granulométrica de la cal con base en el tamaño de malla.

Número de mallas Abertura de mallas (mm) Eficiencia relativa (%)


< 8 > 2.36 0
8 - 20 2.36 - 0.85 20
20 - 40 0.85 - 0.42 40
20 - 60 0.85 - 0.25 60
> 60 < 0.25 100

Los materiales que son retenidos en tamiz de 8 son inefectivos. Los que pasan este
tamiz pero se retienen en tamiz 20 son 20% efectivos pero reaccionan muy poco. Los
que pasan el tamiz 20 pero se retienen en el tamiz 60, son 60% efectivos y pueden
reaccionar en un período de 10-18 meses, y todos los que pasan este último tamiz tienen
100% de efectividad y reaccionan entre 3 y 6 meses. La cal que pasa por un tamiz 80 es
muy fina y puede reaccionar en 1-3 meses. La condición ideal es que el 100% del
material pase por una malla 8 y 70-80% pase por una malla 60. Los requisitos mínimos
de calidad en Brasil son los siguientes: 95% de la cal debe pasar por una malla 10, 70%
del material debe pasar por malla 20, y al menos el 50% del material debe pasar por
malla 60 (Alcarde 1992).

4. Poder Relativo de Neutralización Total (PRNT): Para valorar en forma conjunta la


pureza química y la fineza, se utiliza un índice de eficiencia del material de encalado
conocido como PRNT. Se obtiene multiplicando la Eficiencia Granulométrica por el
Equivalente Químico:

%EG x %EQ
PRNT =
100

El PRNT indica el % de Equivalente Químico o Poder de Neutralización de la cal que es


capaz de reaccionar en un lapso de 3 meses bajo condiciones adecuadas de humedad en
el suelo. Por ejemplo, un material con EQ=90%, y EG=80%, tendrá un PRNT= (90 x
80)/100=72%. Esto quiere decir que el 72% del material reaccionará en un plazo de 3
meses y el restante 18% (90-72=18), reaccionará posteriormente. A mayor valor del
PRNT, más reactivo es el material de encalado por lo que para el café se recomienda
que la cal empleada tenga al menos un PRNT de 75% (Malavolta 1993).

Al conocer este índice es posible ajustar la dosis de cal a emplear de acuerdo con su
grado de calidad. Un material con 50% de PRNT será la mitad de efectivo que otro con
uno de 100%. Además, el valor de PRN T permite seleccionar la cal de acuerdo con su
costo por unidad de PRNT:

Costo por saco o TM de material


Costo por unidad de PRNT =
PRNT del material

Método y época de aplicación: El método óptimo de aplicación es incorporar la cal en


los primeros 15-20 cm de suelo, utilizando el arado o la rastra. De esta forma se logra la
mezcla del material con la capa del suelo donde se concentran las raíces de la mayoría
de los árboles. Sin embargo, esto no puede siempre lograrse debido al costo que
representa o a que la plantación está ya establecida, por lo que la cal se aplica entonces
en la superficie. Si la cal va a ser incorporada con arado, ésta debe distribuirse en forma
uniforme en todo el terreno o en la faja donde se sembrarán los árboles, donde se
concentrarán las raíces.

En vista que la cal requiere de humedad para que reaccione, la época más apropiada
para aplicarla es al inicio de las lluvias o un poco antes. Sin embargo, no existen
limitaciones en cuanto a la época de aplicación siempre que haya humedad en el suelo y
que no coincida con una fertilización al suelo. Una vez aplicada la cal, se debe esperar
un tiempo prudencial de 1 mes, para que reaccione antes de añadir el fertilizante. El
contacto directo de la cal con fertilizantes nitrogenados amoniacales en la superficie del
suelo puede favorecer la formación de carbonato de amonio, el cual a su vez se
transforma en amoníaco y se pierde el N por volatilización. También el contacto con
fertilizantes fosfatados causa pérdidas del elemento por formación de fosfatos de Ca
insolubles.

Efecto residual de la cal: El efecto residual de la cal depende de su velocidad de


reacción o reactividad en el suelo. Entre los factores que intervienen en este proceso se
pueden citar:

1. Condiciones de clima y suelo: La alta temperatura y humedad, así como un valor alto
de la acidez, favorecen la reacción de la cal. Por tal motivo, los materiales de encalado
son más reactivos en zonas tropicales que en sitios fríos o templados. En suelos con
pendientes muy fuertes, la cal aplicada superficialmente puede perderse por escorrentía
y erosión. Se ha demostrado que la lixiviación de Ca y/o Mg proveniente de la cal, es
alta en suelos de texturas livianas y alta capacidad de infiltración. Los suelos ácidos de
textura arenosa deben ser encalados con mayor frecuencia que los arcillosos.

2. Naturaleza quím ica del material: Los productos que forman bases fuertes como los
óxidos e hidróxidos reaccionan más rápido, pero su efecto residual no es muy
prolongado debido a que el Ca y/o Mg pueden ser lixiviados con el tiempo en climas
muy lluviosos. Las bases débiles como los carbonatos, son de reacción más lenta y de
mayor efecto residual.

3. Tamaño de partícula: Los materiales más finos reaccionan mucho más rápido que los
gruesos, y su efecto residual es menor. Los materiales muy finos pueden presentar
pérdidas significativas por la acción de viento, además de mostrar aglutinación y
adherencia de sus partículas, lo que dificulta su acción y distribución (Chaves 1993a).
La cal retenida en mallas 20 y 40 puede reaccionar en un plazo que oscila entre 1 y 3
años, dependiendo de las condiciones climáticas. El material retenido en malla 10 no
tiene efecto sobre la acidez del suelo.

4. Tipo de plantación: En plantaciones de ciclo muy corto, como eucalipto, es preferible


el uso de materiales de rápida reacción y alta fineza tales como los óxidos e hidróxidos
de Ca. En plantaciones forestales de ciclo medio a largo (teca, melina) se puede utilizar
cales con un efecto residual más prolongado (con un poco de material más grueso).

5. Intensidad de manejo: Los terrenos intensamente cultivados y fertilizados con


nitrógeno, son más susceptibles a acidificarse rápidamente. Se ha demostrado que en
suelos ácidos como los Andisoles y Ultisoles, el abonamiento intensivo con fuentes
amoniacales como sulfato de amonio, nitrato de amonio y urea, pueden incrementar los
problemas de acidez a mediano plazo si no se toman medidas oportunas de corrección.
Los fertilizantes nitrogenados amoniacales dejan efecto residual ácido como
consecuencia de la nitrificación del NH4 + por las bacterias del suelo.

6. Dosis: Dosis muy bajas o que subestiman el contenido de acidez intercambiable del
suelo no reducen la acidez de forma cuantificable y su efecto residual es casi nulo. En
tal situación el análisis de suelos es la mejor herramienta para calcular la dosis de cal
adecuada. Algunos suelos pueden presentar un nivel de acidez intercambiable bajo, pero
ser deficientes en Ca. En este caso, la aplicación de la cal es la forma más económica de
suplir Ca como fertilizante, y el uso de una fórmula para calcular la dosis resulta
innecesario, siendo más práctico agregar una cantidad moderada de cal (0.5-1 ton/ha)
como fuente de Ca.

6. Respuesta de las plantaciones forestales al encalado

Algunos autores (Gonçalves, Demattê y Couto 1990; Zech y Drechsel 1991), han
encontrado que el pH medido en los primeros 20 cm de suelo en CaCl2 (que estima la
acidez total del suelo), correlaciona bien con valores de índice de sitio para eucalipto y
teca, no así el valor de pH estimado en agua. Además de la acidificación del suelo
inducida por actividades antropogénicas mal realizadas (por ejemplo, abuso de uso de
fertilizantes con efecto residual ácido), la acidificación natural de los suelos ocurre por
efecto de una meteorización intensa del ecosistema en zonas muy lluviosas y calientes
como grandes extensiones del bosque tropical húmedo en suelos que clasifican
normalmente como Ultisoles y Oxisoles. Al proceso natural de acidificación del suelo
puede sumarse el que causan las especies arbóreas leguminosas como las de los gé nero
Erythrina (Imback et al.1989) o Alnus (Sharma 1993) y en este proceso ocurre una
pérdida de Ca y Mg del sistema por efecto de ión acompañante, para lograr el equilibrio
de carga en el sistema debido al exceso de N-NO3 fijado y liberado por las leguminosas.

Si se utiliza el enfoque de evitar el problema de la acidez del suelo, encontrando


árboles que se adapten a esta condición (Tilki y Fisher 1998; Montagnini 2000), se
menciona que las coníferas de clima templado son especies calcífugas (especies que en
presencia de una cantidad excesiva de cal sufren de desordenes fisiológicos poco
conocidos y que reducen fuertemente su producción) y que prefieren ambientes con
suelos ácidos (Bonneau 1978). En regiones tropicales, el contenido foliar de Al en
árboles normalmente se encuentra entre 20-100 ppm con base en peso seco, aunque se
menciona que algunos árboles pertenecientes a las familias Vochysiaceae, Rubiaceae,
Symplocaceae y Melastomataceae son especies acumuladoras de Al (Sarmiento 1984).

Notables son los casos de Vochysia ferruginea y Acisanthera uniflora, especies que
logran acumular 22.400 y 20.200 mg kg-1 de Al, respectivamente (Pérez et al. 1993;
Sarmiento 1984) y tolerar grandes cantidades de Al intercambiable en el suelo, debido a
que una vez que lo absorben lo depositan en las vacuolas de la hoja, sin dejar que este
elemento llegue a los puntos de crecimiento activo. Con este tipo de árboles y arbustos,
la respuesta al encalado no es significativa, al igual que sucede con otras especies como
Hyeronima alchorneoides y Calophyllum brasiliense (Cuadro 6); para el caso de la
especie Virola koschny, la adición de cal es negativa pues reduce en forma significativa
su altura y diámetro durante el primer año de crecimiento. En otras ocasiones ocurre que
no se encuentra respuesta a la adición de cal en suelos ácidos, como sucedió en el caso
de Terminalia amazonia a adiciones bajas de cal (100-150 g/m2 ) en Ultisoles de Costa
Rica (Calvo, Arias y Sibaja 1995), lo cual puede deberse a varios factores, entre ellos, a
que la dosis de cal fuera insuficiente, que la especie fuera tolerante a la acidez o que el
grado de acidez del suelo no fuera suficiente como para afectar el crecimiento de los
árboles en forma significativa.

Cuadro 6. Respuesta de Vochysia ferruginea, Virola koschnyi, Hyeronima alchorneoides y Calophyllum


brasiliense, especies del bosque húmedo tropical, a la aplicación de cal en el primer año de crecimiento
en La Selva, Costa Rica.

Dosis cal V. ferruginea V. koschnyi H. alchorneoides C. brasiliense


(g árbol -1 )
Alt. Diám. tallo Alt. Diám. tallo Alt. Diám. tallo Alt. Diám. tallo
(cm) (cm) (cm) (cm) (cm) (cm) (cm) (cm)
0 69 15 106 a 21 a 204 41 116 12
150 56 10 100 a 18 a 207 41 115 12
300 59 10 89 b 15 b 222 44 115 11
450 73 14 78 b 14 b 194 43 109 11

Algunas especies que crecen naturalmente en suelos derivados de materiales calcáreos o


en suelos aluviales fértiles, en particular en regiones de clima tropical húmedo-seco, no
crecen bien en suelos ácidos de regiones tropicales húmedas a perhúmedas, como es el
caso de la teca, la melina, el laurel y el pochote. En el Cuadro 7, se muestra la respuesta
que tienen la Gmelina arborea y la Cordia alliodora al encalado y la fertilización en
suelos distróficos de la amazonía boliviana. Una de las posibles razones del porqué la
melina no prosperó en la zona de Buenos Aires, Costa Rica, es el hecho de que se
sembró mayormente en suelos ácidos arcillosos (Ultisoles), sin corregir por el problema
de la acidez del suelo.

Cuadro 7. Respuesta de Gmelina arborea y Cordia alliodora a la aplicación de 200 g de cal y 150 g de
15-15-15/árbol a la siembra (tomado de Delgadillo, Aldunate y Alvarado 1991).

Edad de la plantación (meses)


Especie 18 23 18 23
Altura (m) Diámetro tallo (cm)
Gmelina (con) 4.9a 7.8a 6.1a 8.5a
Gmelina (sin) 2.4b 5.5b 2.3b 7.8a
Cordia (con) 1.7 bc 2.8c 1.0c 1.6b
Cordia (sin) 1.0c 2.2c 0.4c 1.8b

Valores con la misma letra dentro de una columna no difieren significativamente según prueba Duncan al
1% de probabilidad.

En el Capítulo 8 se describe el comportamiento del crecimiento de la teca en suelos con


pH inferior a 6, notándose que con un 3 % de saturación de Al el incremento medio
anual de la altura de los árboles se reduce en un 20 % y si se considera un valor de
saturación de Al del 5 %, el incremento en altura de los árboles se reduce en un 50 %.
En adición, la acidez del suelo disminuye el grado de infección por hongos micorrízicos
en teca y otras especies, lo que puede redundar en un mal crecimiento de las
plantaciones sembradas sobre suelos ácidos del trópico húmedo. En el Capítulo 10, se
discuten los hallazgos de Neves et al. (1982) y de Novais et al. (1979), quienes
encontraron que la tolerancia a la acidez del suelo en el género Eucalyptus es E.
urophylla > E. paniculata > E. grandis > E. clöeziana, así como la respuesta de E.
grandis a la adición de fertilizante y cal.
7. Sobreencalado

Se entiende por sobreencalado, la utilización de dosis mayores de cal de las necesarias


para neutralizar el Al intercambiable. Aunque en el pasado se creía que dosis de
encalado mayores de 2-3 t ha-1 podían asociarse con este tipo de problemas,
actualmente se conoce que los suelos tropicales ácidos pueden recibir dosis de 5 a 10
ton ha -1 , sin causar un deterioro de sus propiedades químicas y físicas. Esto por cuanto
los suelos ácidos de los trópicos presentan una alta capacidad buffer que resiste los
cambios fuertes de pH aún con dosis altas de cal. El efecto de sobreencalado ha ocurrido
cuando por desconocimiento de las particularidades de los suelos tropicales se ha
imitado las prácticas de encalado realizadas en la zona templada que suponen corregir
los problemas de acidez llevando los suelos hasta la neutralidad mediante la aplicación
de cal.

Como los suelos tropicales son esencialmente sistemas de óxidos, sistemas alofánicos o
sistemas de aluminosilicatos laminares con revestimientos de óxidos, estas prácticas no
funcionan, debido a la presencia de extensos mecanismos buffer (o reguladores) que
impiden cambios progresivos en el pH. En estos suelos, después de que se ha neutrali-
zado la acidez debida a Al (pH 5.5) se requie ren cantidades exorbitantes de cal para
hacer variar el pH en una unidad.

Las consecuencias del sobreencalado son:

• reducción del rendimiento por afectarse otras funciones del suelo y de la planta
• disminución de la disponibilidad de algunos nutrimentos:
P: debido a que se favorece la formación de fosfatos insolubles de Ca
B: las condiciones básicas favorecen el fenómeno de adsorción de B en suelos
con capacidad de sorción de aniones.
Zn: disminuye su solubilidad cuando sus pH se acercan a niveles 6-7.
Mn: en pH superiores a 6.2 el Mn tiende a precipitar en presencia de óxidos de
Fe y Al.
• deterioro de la estructura. Al subir el pH, el Fe se transforma, y su efecto
agregante disminuye, por lo tanto se forman agregados más pequeños, que
reducen las tasas de infiltración y pueden favorecer la erosión. Esto también
puede deberse a un aumento de la actividad microbiana que degrada los agentes
cementantes de tipo orgánico.

En términos prácticos, la posibilidad de lograr un sobreencalado en plantaciones


forestales está limitada por el hecho de que por justificaciones económicas normalmente
no se utilizan dosis altas de cal en estos suelos. Sin embargo, cuando se encala sólo el
área de rodaja de los árboles hay que tener cuidado para no sobrestimar la dosis de cal, y
la cantidad de cal a aplicar debe ser cuantificada en función del área útil a encalar.

8. Uso de yeso

El yeso puede utilizarse para mejorar suelos ácidos e infértiles, como un corrector de la
acidez del subsuelo, del encostramiento superficial y como fuente de Ca y S y
disminuye el nivel de Al intercambiable, su actividad, y su saturación en el complejo de
intercambio del suelo (van Raij 1988; Shaimberg et al. 1989; Chaves 1991; Sumner
1993; Zapata 2003). La aplicación de yeso al suelo permite mejorar las condiciones
nutricionales del subsuelo, lo que favorece el desarrollo de las raíces y por ende del
aprovechamiento del agua y nutrimentos del suelo; como beneficios colaterales se da
una reducción en la escorrentía superficial y la erosión (Souza et al. 1992).

Fuentes: El yeso se obtiene de yacimientos o depósitos naturales de evaporitas


sedimentarias (Shainberg et al. 1989). Además, el yeso agrícola o sulfato de Ca
dihidratado (CaSO4 .2H2 O) es un subproducto de la industria del ácido fosfórico, el cual
es necesario para la fabricación de fertilizantes fosfatados como triple superfosfato y
fosfatos de amonio. La roca fosfórica (apatita) es atacada con ácido sulfúrico para
producir ácido fosfórico y yeso como subproducto:

Ca3 (PO4 ) + H2 SO4 ? 2H3 PO4 + 3CaSO 4

El fosfoyeso es un subproducto de la fabricación industrial por vía húmeda, en donde el


ácido sulfúrico reacciona con la fluorapatita de acuerdo a la siguiente reacción (Zapata
2003):

Ca10 (PO4 )6 F2 + 10H2 SO4 +20H2 O ? 10CaSO4.2H2O + 6H3 PO4 + 2HF

Reaccione s: La aplicación de yeso a los suelos no cambia su pH en un rango mayor de


0.3 unidades, pero si causa una disminución importante de la toxicidad de Al, elemento
que precipita como jurbanita, basaluminita, y alunita (Pavan y Bingham 1982; Sposito
1989; Zapata 2003), como se muestra en las siguientes ecuaciones:

Al+3 + SO4 -2 +6 H2 O ? AlOHSO4 + H+ (Jurbanita)

4Al+3 + SO4 -2 +15 H2 O ? Al4 (OH)10 SO4 .5H2 O + 5H+ (Basaluminita)

K+ + 3Al+3 + 2SO4-2 +6 H2O ? KAl3 (OH)6 (SO4 )2 + 2H+ (Alunita)

Los sulfatos de Al de las ecuaciones anteriores son compuestos de muy baja solubilidad
por lo que el efecto detrimental del Al disminuye; los iones H+ que se forman, si no son
neutralizados, son los causantes de la reducción del pH en 0.3 unidades. La formación
de alunita podría además causar una disminución del K+ intercambiable, efecto negativo
a considerar en suelos de muy baja fertilidad (Sposito 1989).

De acuerdo con van Raij (1998), la aplicación de yeso puede reducir la saturación de Al
al aumentar la saturación de Ca. Por ejemplo, si el suelo tiene una suma de bases
(Ca+Mg+K) de 2 cmol(+)l-1 y 2 cmol(+)l-1 de Al, la saturación de Al sería del 50 %; de
manera que si la suma de bases aumenta a 4 cmol(+)l-1 , la saturación de Al se reduciría
33%. Este efecto, es reconocido como dilución del Al intercambiable y no como una
reducción de la acidez debida al Al. Además, en suelos de carga variable la liberación
de iones OH- por iones SO4 -2 absorbidos en las aristas de oxihidróxidos de Fe y Al
permite formar formas no tóxicas de Al (AlOH+2 y Al(OH)2 +), proceso reconocido
como autoencalamiento (Zapata 2003).

A pesar de su poca solubilidad en agua, el yeso puede reaccionar a corto plazo en el


suelo y constituir una fuente de Ca y S para las plantas. Su composición varía de 17 a
20% Ca y de 14 a 18% de S. La acción del yeso se produce a través de la saturación del
complejo de cambio con Ca, que desplaza cationes a la solución del suelo y parte del
mismo Ca, los cuales están sujetos a ser lixiviados por el agua de infiltración. El SO4 -2
también sufre reacciones de intercambio y adsorción y es susceptible a lixiviarse,
arrastrando consigo a los cationes desplazados a la solución del suelo, hacia los
horizontes subsuperficiales mediante la formación de pares iónicos neutros como
CaSO4 , MgSO4 y K2 SO4 . Esta lixiviación puede mejorar la fertilidad del subsuelo,
enriqueciéndolo con Ca, Mg, K y S, y estimulando un crecimiento más profundo de las
raíces. Con ello las plantas son menos perjudicadas por déficit de humedad (Alcarde
1988).

Dosis: El cálculo de la necesidad de yeso no es fácil debido a la dificultad de estimar los


efectos de autoencalamiento, de dilución del Al intercambiable y la precipitación de
sales de sulfato de Al, anteriormente mencionadas. Sin embargo, en Brasil se han
desarrollado algunos criterios para hacer recomendaciones de yeso (Malavolta 1993),
que se presentan a continuación:

• Se recomienda el uso del yeso cuando el análisis de suelo realizado en el


subsuelo (21-40 cm de profundidad) muestra <60% de saturación de Ca (con
base en la CICE)
• Si el análisis de subsuelo muestra >20% de saturación de Al
• Cálculo de las necesidades de yeso:

t ha-1 de yeso = (0.6 x CICE - Ca)x2.5


t ha-1 de yeso = (Al - 0.2 x CICE)x2.5

• No es conveniente aplicar más de 2 t ha-1 de yeso, aún cuando el uso de las


fórmulas anteriores indiquen una dosis mayor

Otro criterio mencionado por Vitti et al. (1996), establece recomendaciones de yeso con
base en la clase de textura del suelo:

• Suelos arenosos (<15% de arcilla): 0.5 t ha-1


• Suelos francos (15-35% de arcilla): 1.0 t ha-1
• Suelos arcillosos (36-60% de arcilla): 1.5 t ha-1
• Suelos muy arcillosos (>60% de arcilla): 2.0 t ha-1

Si el suelo necesita ser encalado, se recomienda aplicar primero la cal e incorporarla,


antes de agregar el yeso. La aplicación conjunta de yeso y cal ayuda a reducir los
problemas de acidez en el subsuelo, en un período de tiempo menor al que se logra con
la aplicación exclusiva de cal. La aplicación simultánea de yeso y cal se puede hacer
mediante la mezcla física de ambos materiales directamente en la finca, o a través de un
proceso industrial. Normalmente, la proporción de la mezcla es de 70 a 75% de
carbonato de Ca o cal dolomita, y de 25 a 30% de yeso, lo que permite la aplicación de
las dos enmiendas en una sola operación. No es conveniente utilizar dosis excesivas de
yeso en suelos ácidos bajos en Ca y Mg, debido a que se puede incrementar la
lixiviación de bases y disminuir la fertilidad de los suelos.