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Sobre Illich, Ivan. En el viñedo del texto.

Etología de la lectura: un comentario al


"Didascalicon" de Hugo de San Víctor. México: FCE, 2002.

Ivan Illich nos habla en este texto sobre el papel de la lectura en la vida social del
individuo como proceso de conocimiento y de contacto con la sabiduría. Este libro que
parece estar compuesto por varios capítulos en forma de ensayo, aborda diversos aspectos
sobre la forma de concebir el proceso de la lectura, así como la tradición de la cultura
libresca, así como las particularidades de la escolástica y la transición hasta la actual
condición del libro y el texto virtual.

Ello desde una perspectiva a mi parecer, lo hace con el fin de destacar la lectura como eje
medular en la cultura, desde la imprenta y la escolástica hasta nuestros tiempo donde el
significado del libro y la lectura se ha modificado a partir de los cambios económico-
tecnológicos; a partir de los cuales se producen nuevos tipos de textos basados en lo
virtual; el mismo Illich hace énfasis la necesidad de crear y trabajar nuevos enfoques que
se abren, a la vez que la escolástica se cierra.

Me pareció en general un texto indispensable para comprender el papel de la palabra


como registro, además de que explora otras perspectivas, tal vez hasta filosófico de la
página como un espejo que nos enfrenta y vincula a los otros, donde el texto dejaría de
ser sólo un objeto, sino que además sería una forma de vinculación con la comunidad y
la sabiduría.

Respecto a la exposición de la cultura libresca, hace énfasis, es un fenómeno producido


dentro de una época particular, así como los estilos de lectura, que a su vez entrañan
técnicas y hábitos, Illich a partir del comentario del Didascalicon de Hugo, propone una
etiología de los hábitos de lectura medievales, que tal vez nos sirvan como referente para
comprender el papel fundamental, en amplios términos, de la cultura libresca y las formas
en que este proceso ha vivido y vive transición de acuerdo a las épocas históricas de los
individuos que la realizan y la conforman.

Así el análisis central de este texto se enfoca, pienso, en el libro y los procesos sociales
que se derivan de su construcción simbólica, aún más, de las palabras que lo encarnan,
cualquiera que sea el tema, en principio nos habla sobre el libro como un camino a la
sabiduría, refiriéndose a la forma en que los jóvenes se transformaban en ciudadanos, lo
que nos lleva a la reflexión de la literatura como acto político, que acontece para formar
y realizar el ser, tal vez desde una perspectiva filosófica.

Hugo emparenta la sabiduría y la personifica en relación a Cristo; y esta relación tienen


que ver con la forma en la que los seres humanos se vinculan se reúnen, tal vez viéndola
como una especie de ontología, refiriendo propiamente a la sabiduría como un bien
perfecto; ahora bien lo más importante de este planteamiento, considero, no es la posición
de Hugo sobre la sabiduría sino su perspectiva de denominar, sino el hecho en que este
vincula el saber con el conocer, y el acontecer en el mundo.
Lo que nos da pauta para referir, tal vez, ideas elementales sobre el texto y el papel de la
lectura como forma de preservación de lo humano, denotándolo tal vez como una virtud,
un proceso que se acompaña de la disciplina y de la humildad; siendo la humildad referida
a la posibilidad de dar valor y reconocer que el aprendizaje no es vergonzoso, mientras
que la disciplina se relaciona con el saber prescindir de las cosas superfluas. Y en este
ejercicio debe de concebirse el mundo entero como dador de conocimiento y sabiduría,
para lo cual el lector debe aprender a abandonar tanto sus ideas como su territorio natal,
como un tipo de exilio que lo hará reconfigurarse y conocerse. Se trata de una serie de
consejos, tal vez, sobre hábitos que debe realizar u n lector, para que la lectura lo lleve al
conocimiento.

En esta perspectiva, Hugo considera al lector o a la persona que decide leer como un ser
ávido de conocimiento, tal conocimiento es un camino a la sabiduría, y la sabiduría se
puede y debe mirarse como una iluminación, mientras que el libro, en exactitud sus
páginas serían como un espejo que emana luz y donde el lector puede reconocerse.
Personalmente pienso que está posición de Hugo me recuerda o parece un tipo de teoría
literaria acompañada de filosofía pues se concentra en la naturaleza del lector, y en la
humanidad de los libros con una luz natural de conocimiento.

Creo que este texto no cuestiona ni crítica los aspectos o el surgimiento de los nuevos
tipos de textos, sino más bien explora las posibilidades a partir de lo establecido y de lo
que se transforma; si bien hay diversos temas sobre los cuales este autor trabaja; a mí me
llama la atención el punto eje y central del tema sobre del proceso lector y la intervención
de los diversos factores que subyacen para que la lectura acontezca como conocimiento
y producto de un esfuerzo dirigido no sólo al conocimiento sino al placer estético y la
experiencia; así como la forma en que esta experiencia se establece y se mira ya no sólo
por un solo lector, sino también por la colectividad, esto Illich lo explora a partir de la
existencia del alfabeto y la forma en la que se constituyen los libros para codificar
pensamientos y de una u otra forma denotar pertenencia a un grupo o a otro.

Bibliografía: Illich, Iván. En el viñedo del texto. México, FCE, 2003.