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Amparo Dávila: la realidad, el giro de una moneda

La obra de Amparo Dávila son “cuentos que ofrecen una visión del mundo en la que la lógica cede
sitio al absurdo, el orden al caos, el tiempo cronológico al tiempo subjetivo… en los que la
imaginación corre desbordada; relatos vividos y creados con la honradez que les vale la
originalidad. Reflejan realidades probables y profundas” asegura el crítico y escritor Emmanuel
Carballo.

Amparo Dávila define a literatura como ‘vivencial’ “No creo en la producción literaria hecha a base
de inteligencia pura o de la sola imaginación. Creo en la literatura vivencial, ya que esto, la
vivencia, es lo que comunica a la obra la clara sensación de lo conocido, de lo ya vivido, y la que
hace que perdure en la memoria y en el sentimiento.”

“Para mí la realidad, al igual que una moneda, tiene dos caras: la cara externa o transparente en
donde todas las cosas que suceden pueden entenderse y explicarse, tienen un sentido y una
lógica, y la cara interna, la más íntima y profunda, oscura y misteriosa donde a veces ocurren esas
cosas extrañas que no tienen explicación ni lógica, que no se pueden aclarar ni comprender pero
que suceden. Yo manejo estas dos caras de la realidad, voy y vengo de una a otra fácilmente”, ha
expresado la cuentista.

Lo fantastique igualmente está emparentado con el realismo mágico, que como se sabe es un
género propio y específico de la literatura latino-americana, fundado sobre la inserción de
elementos sobrenaturales en un entorno realista. Pero en el citado género "realismo mágico", los
acontecimientos sobrenaturales son considerados normales y usuales, lo que hace del mismo una
rama más próxima de lo maravilloso y no tanto de lo fantastique.

“el gusto por el horror y por lo macabro… la satisfacción con lo horrible y lo terrorífico… ”
“Lo fantastique de Hoffmann (Fantaisies à la manière de Callot, Contes nocturnes) se caracterizó
por la exaltación, el caos, la locura, la soledad y el frenesí.”

“Lo fantastique encarna el mal y todo lo que le rodea. También es una literatura del sufrimiento y
de la angustia, de la locura y del fracaso. Y en este sentido, la literatura fantastique marca un
retorno a la realidad, y una ruptura profunda con el optimismo exageradamente alegre del siglo de
las luces. En el siglo XX, estos aspectos en parte fueron retomados por los surrealistas.”

El doctor en literatura Ángel Alfonso Macedo Rodríguez realiza un acercamiento a la literatura


fantástica desde la órbita de la metaficción y la intertextualidad.

Gloria Orozco-Allan, especialista de la Universidad of California, plantea un acercamiento entre Lo


fantástico y el discurso femenino.

La maestra Karla Nájera, del Colegio de San Luis, presenta los artificios disruptores en el cuento
fantástico hispanoamericano del siglo XX.

María Jesús Orozco, de la Universidad de Sevilla, presenta un breve ensayo de literatura y


subversión en la obra de Marta Brunet, Flora Yáñez y María Luisa Bombal.

La maestra Yolanda Medina Haro, de la Universidad Iberoamericana, nos habla sobre una fractura
del tiempo, en Tiempo Destrozado de Amparo Dávila, por donde se cuelan el mito y la fantasía.

El problema se había planteado desde hacía varias décadas, pero fue Tódorov quien estableció un
sistema que permitía clasificar, y también establecer quién pertenecía o no, a un conjunto de
obras que compartían ciertas características. En un intento por definir un género o modo,
estableciendo categorías de pertenencia, Tódorov puso el dedo en la llaga, pues a partir de su
propuesta y metodología centró el foco de atención de los teóricos involucrados en aceptar
firmemente, discrepar de forma ligera o de plano contradecir las ideas del teórico ruso.

Jaime Erasto Cortés

No es posible definir la frontera entre lo que es real y no, por lo menos en lo que respecta a una
obra de ficción.
El autor del supuesto bestiario propone una lectura donde lo real y lo irreal se van entrelazando
continuamente, sin generar, según su postura, una sensación de desencuentro o ruptura. No
obstante, considero que la delimitación que realiza entre los acontecimientos que enmarca como
reales o no, ha sido superficial y no va de la mano con la intención del autor, pues no podemos
olvidar que un elemento básico, por lo menos para la construcción de un cuento al estilo clásico,
es enfocarse en algún elemento que rompe con la cotidianidad de los personajes y su entorno, con
un detonante que genera una ruptura, real o no, en su universo particular.

En su estudio encuentro un problema: la consideración de la realidad en la literatura.

También habla de una reivindicación de la obra de la autora zacatecana, como si la utilización del
modo fantástico restara valores estéticos, estilísticos o creativos a su obra, lo cual, a mi parecer, y
sin encontrar un argumento sólido en sus interpretaciones, me parecen comentarios alimentados
más por un prejuicio que por un estudio sólido del tema. Aunque, por otra parte, coincido en su
perspectiva de que la obra de la autora merece nuevas y más profundas posibilidades de
interpretación.

Tódorov 

Nótese la importancia del término “aparentemente”, donde el mismo Tódorov nos ofrece una
verdadera apertura en la consideración de la naturalidad de un acontecimiento; por lo tanto, este
no debe ser forzosamente sobrenatural, ni debe amenazar con romper las leyes que nos rigen,
sino simplemente “jugar” con la ambigüedad de nuestras concepciones, con las mismas
perscepciones que nos ofrecen los sentidos, y usurpar por un momento, aunque sea en apariencia,
la credibilidad de lo real.
Según Calvino, el Edgar Poe más valioso, al menos en su modalidad fantástica, se logra cuando
este puede combinar una serie de recursos sumamente limitados con una forma del relato
psicológico, que nos permite establecer una relación con los personajes de la obra. Esto mismo
sucede en la obra de Amparo Dávila, donde los acontecimientos se filtran entre la cotidianidad de
un mundo demasiado parecido al nuestro, en un estado de intimidad en que el personaje puede
desenvolver sus emociones y las respuestas que provoca su encuentro con algún elemento
considerado sobrenatural.

Jordi Llovet