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HONDURAS: Las ONGs Deben Frenar su Endoso a una Justicia

Polítizada y Demandar Juicios Justos
Carta Abierta a la Comunidad Global de ONGs Sobre el caso de Berta Cáceres Case en
Honduras

17 de diciembre de 2018

Estimados Colegas,

Como la mayoría de ustedes saben, el 29 de noviembre una corte en Honduras
encontró culpables a siete de ocho acusados de estar involucrados en el asesinato de
la activista Berta Cáceres en 2016. Este juicio ha estado plagado desde el inicio de
demoras, faltas al debido proceso, y violaciones flagrantes de los derechos de los
acusados, pero aun así ha sido celebrado ampliamente por las ONGs como un paso
adelante para Honduras, mientras que muchos han hecho llamados para
acusaciones adicionales cuyos contornos no han especificado.

Esto es temerario e irresponsable. Un endoso del fallo, especialmente antes de que
el récord entero de la corte haya sido hecho público, implica un respaldo a un
proceso viciado profundamente, y rebaja el estándar que se espera de las cortes en
Honduras a la vez que erosiona más aún el estado de derecho en el país. Esta
celebración no solo ha resultado en el encarcelamiento de un hombre inocente,
Sergio Rodríguez, sin evidencia suficiente, también pone al país en un camino en
donde los fallos con motivaciones políticas son vistos como una forma aceptable de
justicia – aun cuando violen la ley.

Incumplimiento de Estándares del Debido Proceso

Pero por favor no acepten este argumento solo porque yo lo digo. Luego del fallo, en
una audiencia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos Víctor
Fernández, uno de los abogados que representa acusadores privados en el juicio,
quien es también abogado del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e
Indígenas de Honduras (COPINHH), admitió abiertamente que el fallo “corre el
riesgo de ser revocado por el abanico de violaciones al debido proceso que se
produjeron durante la preparación y sustanciación del juicio oral y público”.

Aun antes de que la corte hubiera tomado su decisión, muchos observadores
estaban listos para declarar ilegítimo el proceso. Antes del fallo la Oficina del Alto
Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Honduras
(OACNUDH) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) emitieron
conjuntamente una declaración que parecía impugnar la credibilidad de la corte
basándose en la reciente expulsión de los acusadores privados del juicio. Esta

acción, ellos escribieron, “socava significativamente el derecho de las víctimas a un
acceso efectivo y equitativo a la justicia así como su derecho a la verdad” y “además,
tiene efectos concretos en la evacuación de los medios probatorios, que habrían sido
propuestos por la acusación privada”.

¿Pero no tienen los acusados derecho a un juicio justo? ¿Es la presunción de
inocencia de los acusados secundaria a los deseos de las víctimas? ¿Por qué todas
estas quejas sobre el procedimiento se han enfocado solo en los derechos de las
víctimas o se han esfumado tan pronto como la corte produjo el resultado
solicitado?

Ausencia de Prueba Concluyente

Antes de que la corte hubiera tomado su decisión, nosotros en el equipo de la
defensa de Desarrollos Energéticos S.A. (DESA) publicamos un libro blanco de sobre
80 páginas detallando las irregularidades procesales, violaciones de derechos y los
claros y flagrantes incumplimientos de normas internacionales básicas para un
juicio justo.

Más allá de las fallas procesales, el aspecto más importante de los juicios de Berta
Cáceres que deben entender las ONGs es que la fiscalía no ha presentado ninguna
evidencia conclusiva que pruebe que Sergio Rodríguez, David Castillo, o ningún otro
miembro de DESA tuvo ninguna responsabilidad directa en este terrible crimen.
Solo el caso de Sergio Rodríguez estuvo ante la corte en este juicio pues a David
Castillo se le juzgará por separado. Además no se han presentado acusaciones
criminales contra DESA ni ninguno de sus demás empleados o ejecutivos. Pero
curiosamente en el fallo de este primer juicio la corte habló en términos amplios
como si hubiera estado juzgando la culpabilidad de Castillo y concebiblemente de
otros contra quienes no se han presentado acusaciones. Esto representa una
indignante violación de los derechos a un debido proceso y a la presunción de
inocencia de cualquiera que no fue parte de ese primer juicio.

Pese a que hay miles de páginas en el expediente del caso, no hay ni un solo ítem de
prueba ni ningún testimonio creíble, ni transacción que pruebe intención o implique
el involucramiento de nadie asociado a DESA. En pocas otras jurisdicciones en el
mundo sería posible que un tribunal hallara a alguien culpable basándose
principalmente en la inclusión de esa persona en un chat de mensajes de textos, una
llamada con contenido no especificado, y luego de que la corte ha denegado la
consideración de toda la evidencia pericial que la defensa presentó a tiempo aún
cuando se le habían impuesto absurdas y siempre-cambiantes fechas límites
diseñadas para imposibilitar la presentación de dicha evidencia.

Debe resaltarse que los fiscales, no presentaron evidencia concluyente por falta de
capacidad o pericia, sino porque simplemente ella no existe. No hay un motivo

lógico para DESA en este caso. La muerte de Berta Cáceres fue precisamente el peor
resultado imaginable – un horrible delito que devastó reputaciones, destruyó
empleos y oportunidades en las comunidades, y resultó en el cierre indefinido del
proyecto, lo cual le ha costado millones a la compañía.

Antes de su muerte, la compañía había en gran medida logrado una disminución en
las tensiones con Cáceres luego de haber movido el lugar del proyecto a una
segunda localización. Según mensajes de texto borrados que fueron recuperados por
expertos en datos forenses y publicados en los anexos del libro blanco, Berta
Cáceres y David Castillo tuvieron una auténtica y cercana amistad, que incluyó su
apoyo financiero para el cuidado médico de la madre de Berta, así como ayuda para
encontrar médicos que dieron tratamiento a su madre, ayuda económica para
comprar un vehículo para el COPIHN, felicitaciones en fechas festivas, comentarios
sobre sus respectivos viajes, frecuentes encuentros cara a cara, Berta pidiéndole a
David consejo sobre cómo alquilar un auto en los Estados Unidos; y lo más
importante, que justo antes de recibir el premio Goldman Berta le dijo a Castillo que
le habría gustado que estuviera con ella en la ceremonia de premiación. Cáceres no
le tenía miedo a Castillo ni hubo nunca ninguna amenaza como el COPINH tan a
menudo falsamente alega.

La Presión de las ONGs Llevó al Error Judicial

Al incluir al Sr. Rodríguez entre los culpables, la corte, actuó exactamente como las
ONGs globales la estaban presionando a actuar. La lectura del fallo de la corte de 29
de noviembre recoge en gran parte las conclusiones del informe que publicó el mal
llamado Grupo Asesor Internacional de Personas Expertas (GAIPE), quienes fueron
nombrados por el COPINH.

Meses antes, le habíamos pedido a uno de los más prominentes expertos en derecho
penal en todo el mundo que examinara las conclusiones del GAIPE. El abogado
canadiense Brian Greenspan quien es famoso por haber descifrado casos de
asesinato destacados en la prensa como el asunto Sherman en Toronto, descubrió
numerosas fallas fatales en el Informe GAIPE y temerarias, no substanciadas
acusaciones en lo relativo a DESA.

En el su Informe Greenspan encontró que los autores del GAIPE “no cita[n]
elementos que realmente fundamenten estos alegatos”, contra DESA, y en cambio
basan sus conclusiones “en mensajes de texto que no guardan ninguna relación con
los contenidos de estos alegatos”. Greenspan concluye que “[e]l Informe del GAIPE
parece estar escrito para justificar los cargos contra los ejecutivos de DESA, no para
determinar desapasionada y objetivamente la verdad. Todo intento de retratarlo
como un informe de determinación de hechos independiente es,
desafortunadamente, erróneo y trágicamente engañoso”.


Sin embargo, continuamos viendo ONGs refiriéndose a este desacreditado y
parcializado informe, y ya hemos visto como en respuesta a la inmensa campaña de
presión pública una corte ha llegado a las mismas conclusiones carentes de sustento
en la evidencia.


El COPINH ha Engañado y Desinformado

Es fácil entender por qué las ONGS han mal interpretado este caso y su fallo. Por
décadas la corrupción e impunidad han plagado a Honduras. Berta Cáceres era una
muy visible y tremendamente simpática figura, y su muerte fue reprehensible y
brutal. Tomando eso en cuenta, se entiende el interés en ver este caso como una
prueba del alcance de la rendición de cuentas.

Pero cuando hay tantas vidas en juego, tiene la más alta importancia que todos
manejemos solo los hechos y la evidencia – y desafortunadamente, el COPINH y sus
aliados no han sido intermediarios honestos en este proceso. Repetidas veces han
mal interpretado, engañado y mentido a los medios y las ONGs internacionales a la
vez que preventivamente han atacado los derechos a la inocencia y a un juicio justo
de los acusados. Nuestro libro blanco inclusive contiene evidencia en mensajes de
texto que muestran un plan deliberado del COPINH para engañar e inducir a error a
una Relatora Especial de las NN UU y a representantes de Global Witness.

El COPINH ha sido una fuerza dominante en lo relativo al control de la narrativa
pública del caso. Han presentado una historia limpia y lógica – que una activista en
una cruzada chocó con una compañía hidroeléctrica y pagó el precio último por su
resistencia, y que ahora un insidiosa estructura del “estado profundo” y “élites”
económicas deben ser traídas a rendir cuentas en servicio de la justicia.
Desafortunadamente, no es una historia que se base en ninguna evidencia, y la
aparente falta de preguntas y de debida diligencia de las ONGs para substanciar esta
teoría es, muy francamente, alarmante.

Como estas organizaciones quieren tanto que se haga justicia, han acríticamente
aceptado conclusiones sin exigir evidencia. Muchas han decidido que este tipo de
fallo es aceptable, que DESA y otros deben ser encontrados culpables simplemente
porque el COPINH eso dice, aunque ello signifique violar la ley y violar derechos
humanos para así conseguirlo. Se fija así un atroz precedente para la justicia
hondureña, horadando más aún ya débiles instituciones, y poniendo al estado bajo
el control de intereses privados que, en un perverso giro, que recuerda el
colonialismo, valora más los deseos de grupos de presión no elegidos de países ricos
que los derechos al debido proceso y la presunción de inocencia que los hondureños
han escogido consagrar como parte de su sistema jurídico.



Demandamos Juicios Justos

Pronto toda la transcripción del juicio estará disponible. Nuestra intención es pedir
una revisión exhaustiva por expertos independientes para ver si el juicio se acercó
de alguna forma a los estándares internacionales. Le imploramos a la comunidad
internacional de ONGs que haga lo mismo, que deje a un lado sus sesgos y
preconcepciones, y reconozca que la más importante prioridad es que la
independencia judicial se mantenga, que los derechos se honren, y que las cortes
celebren juicios justos e imparciales aun cuando, y especialmente cuando, el
resultado no es popular políticamente.

Firmado,



Robert R. Amsterdam