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Sergio López Gómez

Ejercicio 1
Las Recomendaciones 2015 del ERC destacan la importancia crítica de las interacciones entre
el operador telefónico del servicio de emergencias médicas, el testigo que realiza la RCP y el
despliegue a tiempo de un desfibrilador externo semiautomático (DESA). Una respuesta
coordinada eficaz de la comunidad que agrupe estos elementos es clave para mejorar la
supervivencia de la parada cardiaca extra hospitalaria. El operador telefónico de emergencias
médicas juega un papel importante en el diagnóstico precoz de la parada cardiaca, la
realización de RCP con ayuda telefónica (conocida también como RCP telefónica), y la
localización y disponibilidad de un DESA. El testigo formado y capacitado debería valorar a la
víctima del colapso rápidamente para determinar si no responde y no respira normalmente y
luego alertar inmediatamente a los servicios de emergencias. La víctima que no responde y no
respira normalmente está en parada cardiaca y requiere RCP. Los testigos y los operadores
telefónicos de emergencias médicas deberían sospechar una parada cardiaca en cualquier
paciente que presente convulsiones y valorar cuidadosamente si la víctima respira
normalmente. Los que realizan la RCP deberían dar compresiones torácicas en todas las
víctimas de parada cardiaca. Los que estén formados y sean capaces de hacer respiraciones de
rescate deberían realizar compresiones torácicas y respiraciones de rescate combinadas.
Nuestra consideración en la equivalencia entre la RCP sólo con compresiones torácicas y la RCP
estándar, no es suficiente para cambiar la práctica actual. La RCP de alta calidad sigue siendo
esencial para mejorar los resultados. Los que realizan RCP deberían asegurar compresiones
torácicas de profundidad adecuada (aproximadamente 5 cm, pero no más de 6 cm en el adulto
medio) con una frecuencia de 100-120 compresiones por minuto. Permitir que el tórax se
reexpanda completamente tras cada compresión y minimizar las interrupciones en las
compresiones. Cuando se administren respiraciones de rescate/ventilaciones, emplear
aproximadamente 1 segundo para insuflar el tórax con un volumen suficiente para asegurar
que el tórax se eleve visiblemente. La relación de compresiones torácicas y ventilaciones sigue
siendo 30:2. No interrumpir las compresiones torácicas durante más de 10 segundos para
administrar ventilaciones. La desfibrilación en los 3-5 primeros minutos del colapso puede
producir tasas de supervivencia tan altas como 50- 70%. Se puede conseguir desfibrilación
precoz por los que hacen la RCP mediante la utilización de DESA de acceso público in situ. Se
deberían implementar activamente programas de acceso público a DESA en los espacios
públicos que tengan una alta afluencia de personas.

Ejercicio 2

Posición lateral de seguridad.


La posición lateral de seguridad o postura lateral de seguridad, más conocida como posición o
postura de recuperación, es una postura de primeros auxilios en la que puede situarse a un
paciente inconsciente pero que mantiene la respiración de forma que no sufra posteriores
daños debido a ahogamiento por falta de drenaje de fluidos de sus vías respiratorias.
Consiste en: con la persona boca arriba, totalmente estirada, colócate de rodillas junto a un
costado y flexiona el brazo más cercano a ti unos 90º. Colócale el otro brazo sobre su pecho
con su mano en la mejilla y coge del hombro y de la rodilla más alejada y tracciona hacia ti
hasta apoyar su rodilla en el suelo. Colócale la mano bajo la cabeza y realiza una pequeña
hiperextensión del cuello.

Si reacciona a los estímulos verbales y físicos, se mueve, gime o se despierta completamente y


habla. La persona está consciente y por lo tanto respira. Debes averiguar qué le ha producido
el desfallecimiento e intentar solucionarlo (bajada de tensión, azúcar...) y observar otras
lesiones (hemorragias, fracturas...) y si lo crees conveniente llama a emergencias. Si no
reacciona a ningún estímulo, por lo que está inconsciente, pero sí respira. Debes colocarlo en
posición lateral de seguridad y llamar a emergencias. Si tiene alguna hemorragia debes
controlarla y observar que siga respirando hasta que llegue la ayuda. Si está inconsciente y no
respira, o sea que está en parada y debes alertar al 112 e iniciar las maniobras de RCP. Vamos
a centrarnos en el caso número 2, en principio no es una situación grave, pero se puede
agravar si no actúas correctamente. La inconsciencia puede ser causada por una crisis
convulsiva, por un golpe de calor, por un golpe en la cabeza, un coma etílico... Cuando una
persona está inconsciente se queda sin tono muscular, todos los músculos del cuerpo se
relajan. Como la lengua es un músculo, si la persona está boca arriba puede que la lengua
bloquee la tráquea y cierre las vías respiratorias provocando una parada cardiorrespiratoria.
Coloquialmente se dice que "se ha tragado la lengua". Con la posición lateral de seguridad (o
posición de recuperación) se evita esta situación ya que el cuello queda en hiperextensión y la
lengua no puede bloquear las vías. Además, esta postura es la idónea si la persona vomita, ya
que así no se traga el vómito y se evitan problemas por broncoaspiración (que el vómito pase a
los pulmones). Si la asistencia sanitaria va a tardar en llegar es importante sacar todo lo que
lleve en los bolsillos para no producir lesiones y cambiar de lado cada 30 minutos. También es
aconsejable aflojar o quitar el calzado, el cinturón... para mejorar la circulación de la sangre. Si
tienes que realizar esta maniobra sobre una mujer embarazada (con avanzado estado de
gestación, mayor a seis meses) siempre debes realizarla sobre su costado izquierdo ya que por
el lado derecho va la vena cava y si se comprime se reduce el retorno venoso con las
consiguientes consecuencias nefastas para el bebé. ¿Cuándo no debo utilizarla? Si ha habido
un traumatismo importante, no es conveniente movilizar a la persona pues se corre el peligro
de causarle daños mayores.
Ejercicio 3
Hay que garantizar la seguridad del reanimador y del niño y comprobar el estado de
consciencia del niño. Estimular al niño con suavidad y preguntarle en voz alta: ¿Estás bien? Si el
niño responde, verbalmente, llorando o moviéndose:

Dejar al niño en la posición en que se le ha encontrado (a menos que esté expuesto a algún
peligro adicional). Comprobar su estado y pedir ayuda. Revaluar su situación de forma
periódica. Si el niño no responde: Gritar pidiendo ayuda. Con cuidado, girar al niño y colocarlo
en decúbito supino. Abrir la vía aérea del niño extendiendo su cabeza y elevando su mandíbula
(maniobra frente-mentón). Colocar la mano en la frente del niño y presionar con suavidad,
intentando inclinar la cabeza hacia atrás. 0 al mismo tiempo, tratar de elevar el mentón,
colocando las puntas de los dedos debajo del mismo. No presionar sobre los tejidos en niños
blandos bajo la mandíbula, ya que esto puede obstruir la vía aérea. Esto es especialmente
importante en los lactantes. Si a pesar de ello se tiene dificultad para abrir la vía aérea, se debe
intentar la elevación o la tracción de la mandíbula: colocar los dedos índice y corazón de cada
mano por detrás de cada lado de la mandíbula del niño y empujarla hacia delante Ante
cualquier indicio de lesión cervical se debe abrir la vía aérea mediante la maniobra de
elevación mandibular. Si esta maniobra no fuera efectiva para abrir la vía aérea, se inclinará
ligeramente y de forma progresiva la cabeza hacia atrás hasta conseguir la apertura de la vía
aérea.

Manteniendo la vía aérea abierta, “mirar”, “escuchar” y “sentir” si la respiración es normal,


colocando la cara cerca de la cara del niño y mirando hacia su pecho: mirar si hay movimientos
torácicos. Escuchar si hay sonidos respiratorios en la nariz y boca del niño. Sentir el aire
exhalado en su mejilla. En los primeros minutos de la parada cardiaca el niño puede realizar
algunas respiraciones ineficaces (respiración agónica o “boqueadas” ocasionales). Mirar,
escuchar y sentir no más de 10 segundos para decidir. Si existen dudas de que la respiración
sea normal, actuar como si no lo fuera. Si el niño respira con normalidad. Girar al niño hasta
colocarlo en una posición lateral de seguridad (ver más abajo). Si hubo algún traumatismo,
debe considerarse la posibilidad de que exista una lesión de la columna cervical. Enviar a
alguien a buscar ayuda (o ir uno mismo). Llamar al número local de emergencias. Comprobar
de forma periódica que el niño sigue respirando. 5B. Si la respiración no es normal o el niño no
respira: extraer con cuidado cualquier cuerpo extraño que obstruya la vía aérea. Dar cinco
insuflaciones iniciales de rescate, manteniendo abierta la vía aérea. Mientras se dan las
insuflaciones de rescate, comprobar si provocan alguna respuesta en forma de movimientos,
respiraciones o tos.

Durante un máximo de 10 segundos: Comprobar si existen signos vitales, que incluyen


cualquier movimiento, tos o respiración normal (las respiraciones agónicas, esporádicas o
irregulares no son respiraciones normales). Si se comprueba la existencia de pulso arterial, no
se debe hacer durante más de 10 segundos. La palpación del pulso es poco fiable y por lo tanto
es el aspecto general del niño lo que debe servir de guía para decidir si se precisan
compresiones torácicas. Si no hay signos vitales se debe empezar las compresiones torácicas.
Si en estos 10 segundos se comprueba claramente que existen signos vitales continuar con las
respiraciones, si son necesarias, hasta que el niño recupere una respiración adecuada por sí
mismo. Si el niño respira pero permanece inconsciente, colocarlo en posición lateral de
seguridad (con cuidado si hay sospecha de traumatismo). Revaluar al niño frecuentemente.
Si no hay signos de vida empezar las compresiones torácicas. Coordinar las insuflaciones con
las compresiones torácicas (con una relación de 15 compresiones y 2 insuflaciones). Comprimir
la mitad inferior del esternón. La fuerza de la compresión debe ser la suficiente para deprimir
el esternón al menos un tercio del diámetro anteroposterior del tórax. Liberar la presión por
completo y repetir la maniobra a una frecuencia de 100-120 por minuto. Después de 15
compresiones, abrir la vía aérea con la maniobra frente mentón y realizar dos insuflaciones
efectivas. Continuar con las compresiones y las insuflaciones a una relación de 15:2. No
interrumpir la reanimación hasta que el niño muestre signos de vida (empiece a despertarse, a
moverse, a abrir los ojos y a respirar normalmente), lleguen otros profesionales sanitarios que
puedan ayudar o tomar el control de la reanimación de forma efectiva o el reanimador esté
agotado.

Continuar con la RCP hasta que se disponga de un DESA. Encender el DESA y seguir las
instrucciones. En los niños entre 1 y 8 años, se deben utilizar parches pediátricos (con descarga
atenuada) si están disponibles.

Un niño inconsciente cuya vía aérea está permeable y respira normalmente, debería ser
colocado, en una posición lateral de seguridad. Existen varias posiciones de seguridad; todas
ellas intentan evitar la obstrucción de la vía aérea y reducir la posibilidad de que fluidos cómo
la saliva, secreciones o vómitos entren en la vía aérea superior.