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16 RENATO ORTIZ

PENSAR LAS CIENCIAS SOCIALES HOY 21

las condiciones de vida.de la gente, sin que ello signifique resbalar hacia el populismo consiste en tomar a los clásicos como fundadores de un saber acabado, lo que nos
intelectual. Reflexionar desde la cultura es colocarse en el entramado complejo, conduciría por necesidad a una mineralización del pensamiento. Recuerdo que Weber, al
multidimensional, polivalente y contradictorio de las narrativas que al hacerse institución contraponer la ciencia y el arte, luego de ennu-merar algunos puntos comunes entre
y piel definen las negociaciones, los acuerdos y las luchas sobre el sentido en el mundo. ellos, apuntaba un aspecto singular del universo científico: la experimentación racional.
Pensar las ciencias sociales hoy. Reflexiones desde la cultura ratifica, sin estridencia, el Eso significa que el trabajo científico, confrontado en forma constante con la realidad, se
valor de la utopía. encuentra íntimamente asociado a la idea del progreso (Weber, 1963), lo que no ocurre
propiamente en el mundo artístico. Existe por ello una acumulación de conocimiento que
Ciencias sociales, conduce de manera obligada a un cierto envejecimiento de lo producido. Eas ciencias
globalización sociales, con todas las dificultades que las envuelven, que son muchas, no deben
y paradigmas* pensarse como una suma cero de experiencias. Por el contrario, de hecho "conocemos
más" sobre muchos aspectos de las diversas formaciones sociales (basta con mirar el
tx conocimiento acumulado por los antropólogos sobre las sociedades primitivas). A
propósito de la historia antigua, Einley dirá que no son sólo el volumen de los datos y las
técnicas las que evolucionan, "todo historiador inevitablemente sufre por ignorar lo que
, acontecerá después de él. lodo historiador, hasta el más mediocre, tiene por ello una
expe¬riencia histórica mayor que la de sus predecesores, por más destacados que los
Renato Ortiz primeros hayan sido. Esto, aunque es una verdad de Perogrullo, resulta importante"
* Traducción del portugués de Raúl Fuentes Navarro. (Finley, 1994). Es claro que no se trata de desacreditar a los clásicos (Weber, Marx,
Durkheim, Malinowski, Marcel Mauss). Sin duda, en muchos aspectos ellos siguen
I siendo actuales (resultaría imposible discutir el capitalismo sin referirnos a los textos de
Pensar las ciencias sociales requiere de una atención redoblada tanto en relación con el Marx). Sería insensato regresar a la querella entre antiguos y modernos, como si esa
pasado como con el futuro, y de una preocupación constante por la tradición y por los disputa entre eruditos del siglo XVII tuviera aún vigencia entre nosotros.' De nada
cambios. Digo redoblada poique las transformaciones recientes nos obligan a considerar serviría sacralizarun tipo de literatura como si fuera capaz de contener etnológica¬mente
de forma radical y sistemática los problemas que nos envuelven, y no es por el sólo el principio y el fin de todo argumento sociológico.
hecho de que nos enfrentemos con el final del siglo, a no ser qtie creyéramos en las La actitud inversa la representaría el creer que todo ha cambiado, que los tiempos
profecías milenaristas, lo que resultaría desastroso para un científico social: las fechas actuales, flexibles, demandarían una ciencia social radicalmen¬te distinta e incompatible
históricas tienen sólo un valor relativo. Las ciencias sociales poseen una historia ya con lo que hasta entonces se ha practicado. Esta percepción predomina entre las
consolidada aunque mucho de lo que se haga en la actualidad nos parezca insuficiente. discusiones sobre la "crisis de los paradig¬mas". En este caso, prevalece la idea de
De ahí el surgimiento de estudios y diagnósticos que buscan su restructuración, como el "revolución epistemológica". Nuevos paradigmas, asociados a temas como el de la
caso de! informe patrocinado par la Comisión Gulbenkian. Ciertamente se trata de un posmodernidad o el de la globalización vendrían en forma natural a ocupar el terreno
informe incompleto, pero no resulta fácil elaborar una evaluación a una escala tan amplia infértil
como para abarcar instituciones académicas de diversos países; el informe, no obstante,
es sugerente y cultiva una actitud abierta en relación con los desafíos contemporáneos. 2. Sobre la querella entre los antiguos y los modernos véase: Nisbet, Robert. flistoiy
Creo, sin embargo, que deben evitarse dos actitudes en este movimien¬to de repensar las oftlu idea of progress, Basic Books, Nueva York, 1980.
ciencias sociales. Una de ellas, la más conservadora,
1. Wallersiein, Immanuel (coord.) Para abrir as ciencias sociais, Cortez, Sao Paulo, del pensamiento tradicional. El inconveniente de este tipo de interpreta¬ción es que la
1996 En español: Abrir ¡as ciencias sociales, cilH-UNAM/'Siglo xxi, México, 1996 idea de revoluciones sucesivas resulta poco convincente, como si con cada impasse
teórico, o con cada descubrimiento tecnológico, despuntara una transformación
20 equivalente en el plano analítico. Boui-dieu tiene razón cuando afirma que el campo del
pensamiento científico ha pasado apenas por una revolución sustantiva, que él denomina
PENSAR LAS CIENCIAS SOCIAI.ES HOY inaugu¬ral (Bourdieu, 1983). O sea, cuando el pensamiento se constituye pro píamente
como científico, y cobra autonomía en relación con las injeren¬cias externas en el orden
explicativo del campo. En el caso de las ciencias sociales eso habría sucedido durante el XIX, cuando el positivismo comtiano buscaba reconocimiento a cualquier costo). No se
siglo XIX, cuando se instituciona¬lizan como disciplinas legítimas. A partir de entonces trata tanto de definir aquello que se entiende por objetividad en las ciencias de las
los cambios dejan de ser, continuando con la imagen anterior, revolucionarios. En sociedades (ellas tienen clara su especificidad) sino de reconocer que la recurrencia de
realidad se trata de secuencias que se inscriben dentro de los cánones previamente ciertos dilemas es un aspecto constitutivo de la disciplina. Lejos de ser una falla, un error
establecidos. Por ello resulta impropio el término revolución: lo que pretende captarse a corregirse por parte del formalismo metodológico, estos dilemas persisten a lo largo
muchas veces se integra al movimiento de la revolución inaugural, acto fundador del del tiempo porque son parte de su esencia, de su estructura.
propio campo del conocimiento; Cualquiei balance que se realice sobre las ciencias El primero de ellos se refiere al sentido común. Sabemos que la construcción del objeto
sociales debe tomaren considera ción la existencia de una tradición intelectual que se sociológico requiere de una ruptura con el sentido común; después de todo ésta es una de
incoipora en las diversas instituciones académicas. El pasado es el presente que se las primeras reglas del método al que se refería Durkheim. Tarea difícil, pties son varias
maniíies ta en el arsenal de conceptos con los que operamos, en los tipos de las dimensiones que involucran al investigador en la construcción de su objeto:
investigaciones que realizamos, en la bibliografía que seleccionamos, en las técnicas que ideología, moral, subjetividad (por ejemplo, cuando se estudia un tema como la violencia
empleamos, etc. No obstante, las transformaciones oc.un i das han sido profundas. Hacer es difícil controlar el discurso analítico manteniéndolo exento de un juicio moral que ya
un fetiche el saber tradicional equivaldría a confinarnos en una posición conformista y a incluye a priori una condena del acto violento que se busca comprender). Las ciencias
dejar de percibir aspectos que exigen un tratamiento nuevo y diferenciado. El arte sociales operan muy cerca de la realidad, su lengua conceptual es la misma que comparte
consiste en entender la tradición corno punto de partida, en la cual sólo enraizamos el resto de los ciudadanos. La escritura del texto, producto final de nuestra reflexión, se
nuestra identidad, sin que por ello quedemos prisioneros en su rigidez Comprender la hace con las mismas palabras, las mismas nociones que el hombre común emplea. Para
tradición es, pues, superarla; dar continuidad a la consti lución de un saber que no es ejercer un verdadero control sobre lo que está diciéndose es preciso establecer una
estático ni definitivo. distancia, un extrañamiento en relación con el dato inmediato y con la forma como lo
Hacer ciencias sociales hoy, como en el pasado, significa enfrentarse con una serie de articulamos en su versión interpretativa. La artesanía intelectual requiere del investigador
problemas recurrentes, cuestiones que se replantean una capacidad inventiva para la producción de artificios que lo alejen del mundo real. Es
3. En la literatura contemporánea se utiliza de manera excesiva e imprecisa el término en este juego de proximidad/distancia que ejercemos lo que Wright Mills deno¬minaba
revolución. Se habla de revolución tecnológica, comunicativa o paradigmática romo si imaginación sociológica (Wright Mills, 1972). No existe un univer¬so garantizado de la
realmente estuviéramos viviendo una nueva era. Las metáforas llegan a una Gran Ciencia (así con mayúsculas) como lo pensaban muchos autores (y no sólo los
exagera¬ción tal que algunos autores echan mano de imágenes místicas para describir la positivistas) del siglo pasado. Un espacio que
nueva condición de la humanidad. McLuhari y Powers hablan, por ejemplo, de la "era de 4. Un texto que trata este aspecto de manera inteligente es: Bourdieu, P., J.C. Passeron v
acuario". Véase: McLuhan, Marshall y Bruce R. Powers. The global inllage, Oxford J.C. Chamboredon. Le méturr desociologue, Mouton, París/La Haya, 1973. En español:
University Press, Oxford, 1989. El oficio de sociólogo, Siglo XX!, México, 1975.

PENSAR LAS CIENCIAS SOCIALES HOY marxi:


barrera definitiva, de un foso que separa al sentido común y del raciocinio científico.
RENATO OR::.- Esto resulta válido para disciplinas como la física y la química; en las ciencias sociales
los límites son tenues: para existir, deben reconquis¬tarse en forma permanente. En cada
23 investigación, en cada reflexión debe rehacerse y retomarse ese paso inicial (no en pocas
ocasiones es posible encontrar a un gran autor que en su próximo texto se pierde porque
"bajó la guardia de su vigilancia epistemológica). Por lo tanto, cualquier cambio que se
discuta debe pensarse dentro de esos parámetros. El advenimiento de una sociedad
existiera en si v por sí, independiente de los practicantes que lo habrían construido. Por posmoderna, postindustrial, flexible, en nada modifica estas cosas.
ello, la idea de "ruptura epistemológica" acuñada por los El segundo aspecto a que hacía alusión al principio, en relación con las actitudes que
íptura epistemológica" acuñada p historiadores de la ciencia (pienso en Bachelard) se deben evitarse en este replanteamiento de las ciencias sociales, se refiere a la historicidad
aplica mal al d del objeto sociológico. En las ciencias sociales no es sólo el observador quien interfiere
ominio en el proceso de observación; el propio objeto se sitúa siempre en un contexto histórico
de las ciencias sociales (y no por causa de una interpretación infeliz del ísmo hedía por determinado. Este hecho trae consigo varias implicaciones. La primera es que <-l grado
Althusser). Esta idea presupone la existencia de una de universalización de la explicación en ciencias sociales resulta, por necesidad,
incesantemente como si no pudieran resolverse en forma definitiva. No creo que eso se restringido. La crítica de Passeron al idealismo científico, como el popperiano, resulta
deba a una debilidad intrínseca de las ciencias sociales, argumento obligatorio cuando se decisiva, (ato al autor:
las compara con las ciencias exactas. Esta obsesión por contraponer el saber de las La investigación sociológica, en la medida en que logra la inteligi¬bilidad procede por
humanidades al de las llamadas ciencias duras me parece un despropósito, una veredas teóricas que siempre están por comenzar de nuevo, porque jamás resultan
preocupación insólita y desubicada en el tiempo (tal vez tuvo su razón deseren el siglo separables por completo de la litera¬lidad tic los enunciados que confieren sentido a stis
construcciones unilaterales. Por ello se encuentra condenada a un uso móvil y
alter¬nativo de los conceptos dictados por su proyecto de elaboración de perfiles riamos decir que las ciencias sociales no son paradigmáticas, que operan según otra
comparativos de relaciones y sistemas de relaciones (Passeron, 1995: 10). modalidad.6
Dicho de otra manera: resulta imposible partir de una teoría general deductiva, es decir, La historicidad del objeto sociológico nos permite también entendei los desarrollos
de una serie abstracta y coherente capaz de deduf.ir\<\ realidad, pues la literalidad de los regionales y nacionales de las disciplinas. La historia de las ciencias sociales es distinta
enunciados sujeta al análisis al contexto de la enunciación. Un ejemplo lo constituye la en los diversos lugares en donde se enraiza Para evitar posibles malos entendidos
idea de "ley", tan de moda clarifico mi argumentación: no se trata de retomar el viejo debate sociología importada
contra sociología autóctona, vigente en los años cincuenta y sesenta en América Latina.
24 Pau diversos autores -en Brasil, Guerreiro Ramos (1995) representa esta en rriente de
pensamiento-, la sociología debería ser un saber nacional, es decir, un conjunto de
PENSAR LAS CIENCIAS SOCIALES HOY métodos y de técnicas de investigación adecuados ,i las realidades de cada país. De esta
manera se preconizaba la existencia <!< una "teoría nativa" que en principio sería
RENATO ORTIZ superior y radicalmente opuesta a las explicaciones exógenas (para muchos una
prolongación cultural del colonialismo). Dentro de esta perspectiva existe una ruptura
entre l.i "ciencia importada", osea, europea y norteamericana, y la "ciencia autén tica",
cuya validez se confirmaría únicamente por su vocación nacionalista Esta forma de
en el siglo pasado. Una "ley" debía ser una explicación que aislara elemen¬tos pensar estaba fuertemente marcada por una visión idcoli • gica, pues se entendía por
atemporales que, en principio, podrían articularse en forma estruc¬tural. Cada uno de sociología un saber cuyo objetivo central sena la "salvación nacional", un conocimiento
esos elementos constituiría un eslabón de una cadena explicativa. La idea de "ley al servicio de la solución de 1. is problemas socioeconómicos de cada país. Esta visión
sociológica" presupone así que los hechos sociales sean transhistóricos, lo que militante está poi completo desprovista de sentido. Ya en los años cincuenta y sesenta
evidentemente no es verdad. De ahí la dificultad para establecer explicaciones genéricas mu dios autores latinoamericanos (un tanto a contracorriente del ardor naciona lista de la
que involucren de ma¬nera simultánea formaciones sociales radicalmente distintas como época) la criticaron con razón.7 Los procedimientos metodol. < gicos son parte de una
las sociedades primitivas y las sociedades modernas. Este tipo de interpreta¬ción, subcultura científica que trasciende la realidad de los lugares en particular. No existen
recurrente en el pensamiento evolucionista (baste recordar las "leyes de los tres estados" dos ciencias, "central"/"periférica", "occidental"/"oriental", "burguesa"/"proletaria",
en Comte, o los trabajos de Tylor sobre la mente primitiva), olvida que la explicación como si cada uno de sus compartimientos encerrara verdades equivalentes y particulares.
sociológica está marcada por la historicidad. II patrón de trabajo intelectual no se encuentra determinado por las espeí i
No resulta casual que autores tan diversos comojean Claude Passeron y Octavio Ianni 6. Es común encontrar en los debates sobre las ciencias sociales la siguiente
utilicen imágenes similares para caracterizar la práctica sociológica: hablan de la afirmac ion "el marxismo dejó de ser un paradigma a partir de la crisis del bloque
sociología como estenografía o taquigrafía de la realidad.5 La comparación resulta soviético" Si trata de una afirmación por completo ajena a los términos kuhnianos. En
sugerente. La taquigrafía y la estenogra¬fía son lenguajes sintéticos, formas abreviadas caso de que el marxismo fuese un paradigma, lo que en efecto no es, las
de enunciación. De la riqueza de la lengua, de sus articulaciones y vericuetos, se retienen transformaciones del bloque soviético, que son de naturaleza histórica, para nada habrían
sólo algunos trazos. Las notaciones taquigráficas o estenográficas incluyen así un grado interferido con su validez epistemológica.
de abstracción que ciertamente la amplitud de la lengua no tiene. Por ser más simples y 7. En Brasil este papel le corresponde principalmente a Florestan Fernandes.
reducidas ganan en universalización. Sin embargo, este movimiento de universalización Véase: "( > padráo de trabalho científico dos sociólogos brasileiros", en A sociología no
nunca se completa, pues los trazos de esas escrituras se encuentran presos por la Brasil Vo/es, Petrópolis, 1977.
"literalidad de los enunciados" a los residuos del contexto. El pensamiento sociológico
representa siempre una traducción, una mediación entre el ideal de la universalización PENSAR LAS CIENCIAS SOCIALES HOY
(que resulta necesario) y el enraizamiento de los fenómenos sociales. Por ello la noción
de paradigma, en el sentido en que la definía Kuhn, resulta impropia para la RENATO ORTIZ
caracterización de la naturaleza de las ciencias sociales (Kuhn, 1975). Un paradigma es
un referente teórico cuya validez se funda sólo en formulaciones abstractas. El 27
paradigma entra en crisis cuando ya no consigue explicar un conjunto de contradicciones
que nacen del propio seno de su orden explicativo. El impulso de cambio proviene de
una necesidad interna del sistema teórico que por resultar insatisfactorio necesita ser
revisado. Un paradigma es algo ahistórico, premisa que cier¬tamente no se aplica a la íicidades nacionales, civilizatorias o políticas sino por valores y normas acordados por la
comprensión de las sociedades. En rigor, debe- comunidad científica.
5. Ianni, Octavio. "A sociología numa época de globalismo", en Ferreira, Leila C. Sin embargo, la realización de los "ideales científicos" se efectúa también en función de
(coord), A sociología no hmizoriíe do Sécula xxi, Bottempo, Sao Paulo, 1997. los contextos. Los dilemas relativos a la historicidad del objeto sociológico no se
reducen a cuestiones de orden explicativo, corno lo considera Passeron, sino que también
inciden en la propia materialización de las disciplinas. Primero, al nivel de la
operacionaliza-ción de los conceptos; una categoría como "burguesía" tiene muy poco de
universal, se adecúa a una determinada situación de la historia europea (y no de todos los 8. E] mismo debate que se verifica en América Latina se reproduce en Japón,
países europeos, por ejemplo, el caso del imperio ruso), pero se inserta con dificultad -o donde las ciencias sociales, fuertemente marcadas por el nacionalismo, contraponen el
mejor, posee menor poder explicativo-cuando se aplica a realidades específicas como la pensa¬miento "oriental" al determinismo racionalista "occidental". Véase: Dale, Peler.
comprensión de las oligarquías latinoamericanas, o del sistema estratificado de la The m\th ojjapanese umqueims, Routledge, London, 1986
sociedad japonesa en la época Meiji. Su validez es, por lo tanto, relativa. Segundo, en 9. Sobre el estudio de la cultura popular en la Europa del siglo XIX y su relación
relación con los temas que fundan determinadas disciplinas, por ejemplo, la sociología. con la sociología v la antropología, véase: Ortiz, Renato. FUrmántkos efokloristas, Olho
Cuando la sociología emerge en Europa y en Estados Unidos a fines del siglo XIX, los d'Agua. Sao Paulo,'1992.
problemas que enfrenta versan sobre las transformaciones ocurridas después de la
revolución industrial. Su interés se concentra en temas como la metrópolis, la 10. Hoy resulta común encontrarse con historiadores que hablan de la cultura de los
fragmentación del trabajo, las relaciones anónimas en la gran ciudad, en contraposición desamparados, subrayando una orientación de la historia desde abajo. Se olvida, no
con el cara a cara de los pueblos y de las comunidades rurales, la racionalización de la obstante, que este tipo de interpretación es muy reciente. Es sólo a partir de mediados de
gerencia comercial, etc. En América Latina las principales proble¬máticas son otras: el los años sesenta que los historiadores franceses comenzaron a interesarse por ia temática
mestizaje, el colonialismo, la tradición rural, los obstáculos de la industrialización. Un de la cultura popular. Véase: Muchembled, R Culture populuire et culture des élites,
ejemplo sugerente tiene que ver con la cultura popular. En países como Francia e Elammarion, París, 1978.
Inglaterra el esttidio de la cultura popular resulta prácticamente ignorado por la totalidad
de las disciplinas académicas. Relegada por la antropología, que privilegia el 28
entendimiento de las sociedades primitivas, ignorada por la historia, que se orienta al
estudio de los grandes hechos políticos, marginada por la sociología, que tiende a PENSAR LAS CIENCIAS SOCIALES HOY
considerarla como un anacronismo del "antiguo
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régimen", la temática de la cultura popular sólo encuentra abrigo entre los folkloristas.
Su destino sería definitivamente otro en un país como Brasil; en razón de la importancia 29
de su presencia (tradiciones rurales, sincretismo religioso, diversidad racial) la cultura
popular se vuelve en forma obligada materia de reflexión. Por ello autores como Silvio
Romero, Euclides da Cunha, Nina Rodrigues, considerados como precursores del
pensamiento sociológico brasileño, se interesan por la literatura popular, por los ciencias sociales? (pienso en el debate sobre interdisciplinariedady transáis-
movimientos mesiánicos, por los cultos afrobrasileños. Son esos los temas ciplinariedad). ¿Es legítimo este paralelo, y si lo fuera, en qué medida?
fundamentales del "pensamiento brasileño" y no las contradiccio¬nes entre la clase Para intentar ofrecer respuestas resulta necesario entender primero lo que se entiende por
obrera y la burguesía, la industrialización y el mundo rural. El saber sociológico resulta, frontera en ciencias sociales. Una línea tiene que ver con la cuestión de la autonomía del
así, diferencial en función de los lugares de producción de conocimiento. A la tradición saber. En este punto existe un paralelismo con el mundo de las artes. El hecho de que un
académica, más orientada hacia los métodos, se suma una tradición regionalizada que escritor como Flaubert sea de forma recurrente retomado por autores tan dispares como
privilegia temáticas y autores. Al lado de la exigencia propiamente metodológica Sartre y Bourdieu resulta sintomático (Sartre, 1972; Bourdieu, 1996). Flaubert representa
(construcción del objeto sociológico, eliminación de las nociones estable¬cidas de en realidad una metáfora del proceso de autonomiza-ción de la literatura. Cuando
antemano), que es de carácter universal, es decir, específica del campo de las ciencias preconizaba la validez del principio de "el arte por el arte" su intuición buscaba la
sociales, la historia particular de los lugares incidirá sobre la producción intelectual. Esta definición en la forma más precisa posible de la esfera del universo artístico.
imprime un dinamismo, algunas veces indebido por su alta ideologización, que se agrega Rechazando cualquier otro tipo de imposición, política o mediación, pretendía
a la historicidad inicial del objeto sociológico mismo. fundamentar las estructu¬ras intrínsecas al campo artístico (para usar un concepto de
II Bourdieu) en términos exclusivamente estéticos. O como diría Sartre, Flaubert inaugura
Mucho se discute en la actualidad acerca de lo que podríamos calificar como el fin de las la época en que el escritor escribe para ser leído (es decir, juzgado y apreciado) sólo por
fronteras, entre los territorios nacionales cuando hablamos de globalización, o de la sus pares, los demás artistas. De ahí la distancia que toma en relación con los textos
separación entre el arte y la cultura popular, postulado básico del pensamiento estético políticos de sus antecesores (Voltaire, por ejemplo) y su desprecio por la literatura
del siglo pasado. Las posiciones posmodernas han subrayado con insistencia los folletinesca puesta al servicio cic¬los grandes diarios (forma de adecuar la escritura al
procesos de sincretismo, de mezcla, sugiriendo con ello una confusión entre los límites éxito de público). L'art pour l'art condensa una reivindicación de autonomía, y lo mismo
establecidos. Convendría plantearse interrogantes como ¿es posible esta¬blecer una sucede con las ciencias sociales. En principio, éstas últimas se confunden con las
homología entre este movimiento y el fin de las fronteras en las diversas actividades reflexivas existentes: religión, periodismo, política, filosofía. Los
intelectuales del siglo XIX metían en la misma bolsa moralis-mo y juicio personal, en un
eclecticismo que se alejaba de cualquier control sistemático. Por esa razón Durkheim RENATO ORTIZ
anota en la conclusión de Las reglas del método sociológico:
Ese conjunto de reglas [...] todo ese aparato de precauciones puede parecer arduo para
una ciencia que, hasta aquí, reclamaba de los que a ella se consagraban poco más que
una cultura general y filosófica, y es verdad que poner en práctica tal método no podría sociedad estaría definida por fronteras seguras, distante de las implicacio¬nes de orden
tener por efecto vulgarizar los asuntos sociológicos. Cuando se solicita a las personas, cultural, estéticas y religiosas.
como condición de iniciación previa, que se deshagan de los conceptos que tienen el A estas identidades disciplinarias se sobreponen aun otros tipos de especializaciones,
hábito de aplicar a un determinado orden de cosas para repensarlas con nuevos subdisciplinarias (sociología urbana, antropología indí¬gena, políticas públicas, historia
esfuerzos, no puede esperarse el reclutamiento de una clientela numerosa. Pero ese no es del arte), y otro tipo de áreas (comunica¬ción, orientalismo, japonología), cada una de
el objetivo a perseguir. Creemos, por el contrario, que llegó, para la sociología, el ellas orientada a aspectos específicos de la realidad social, sea un terna, "lo urbano", o
momento una región, "el Oriente".
;Cómo entender este movimiento de multiplicación de fronteras? Si se retoma la clase
de renunciar a los éxitos mundanos, por así decirlo, y de asumir el carácter esotérico que inaugural de Max Weber sobre el oficio del científico puede plantearse un argumento. La
conviene a toda ciencia" (Durkheim. 1995: 150-151). especialización se vincula con la idea del progreso. La acumulación del conocimiento se
El término esoterismo traduce una inclinación flaubertiana en el sentido en que las hace mediante un proceso de división del trabajo, forma de realización de un análisis
ciencias sociales deberían separarse de las imposiciones ajenas al interés propiamente más detallado de un determinado fenómeno social. En este sentido Durkheim afirma que
científico. Durkheim actúa así como un arquitecto. modela el espacio creando fronteras la sociología no puede constituir un saber genérico, que debe especializarse (Durkheim,
que hagan posible el desarrollo de un pensamiento exento de demandas políticas, 1975). Por esa razón son importantes las inves¬tigaciones empíricas, que generalmente
religiosas y mundanas (Ortiz, 1989). La frontera es, por tanto, una condición para la se agrupan en torno a las subdis-ciplinas v las áreas. Se enfocan en aspectos específicos
existencia de un saber autónomo. Sin fronteras, su identidad se desvanecería. que, vistos en el contexto de determinados universos, permiten contar con detalles y
Otro significado de frontera tiene que ver con la especialización, que primero fue enri¬quecer el análisis. En este sentido yo diría que la especialización incluye un valor
disciplinaria: historia, sociología, antropología, ciencia polí¬tica. Ahora, lo que está en positivo.
tela de juicio no son las diferencias epistemoló¬gicas como las que separan a las ciencias No obstante, el desarrollo de las ciencias sociales durante el siglo XX. con la formación
sociales de la física o del sentido común. En rigor, el raciocinio lógico utilizado en la de las universidades, centros e institutos de investigación. departamentos, avanzó en
historia v en la sociología difícilmente podría tratarse de una manera diferenciada. sentido inverso. La especialización disciplina¬ria, subdisciplinaria y temática alcanzó un
Ambas disciplinas comparten el mismo piso epistemológico, poseen la misma grado tal que comprometió la frontera de la ciencia social. En otras palabras, esta
naturaleza. Este argumento se aplica también a la comparación entre sociología y primera delimitación, necesaria para el desarrollo de un saber autónomo, genera límites
antropología. Dejando de lado el objeto clásico de la antropo¬logía, las sociedades en su interior que imposibilitan su propia realización. Movimiento de fragmen¬tación
primitivas -hoy una subespecialidad de área-, pocos aspectos distinguen a un sociólogo que ya no atiende al mejoramiento del conocimiento sino a los intereses de grupos
de un antropólogo. Los temas de interés son comunes y las técnicas de investigación profesionales que se disputan los presupuestos de investigación y las posiciones de;
intercambiables. Las disciplinas generan, sin embargo, dominios en la medida en que autoridad en el campe; intelectual (Bour-dieu, 1984). Un ejemplo lo representa el
crean su propia tradición. El interés de la historiografía por la investigación en archivos orientalismo. Se trata evidente¬mente de un universo en cuyo interior se acumulan tesis
orienta a los historiadores en una determinada dirección. Las discusiones de los clásicos e informaciones de importancia mayen'. Cualquiera que pretenda estudiar el mundo
antropológicos -Erazer, Tylor, Malinowsky, Rad-cliffe Brown, Lévi-Strauss- privilegian mu¬sulmán debe necesariamente tomaren cuenta lo trabajado con anteriori¬dad por
un determinado tipo de lectura distinto del cultivado por los sociólogos -Parsons, parte; ele los especialistas. Sin embargo, por restar confinados c 11 límites seguros, un
Merton, Escuela de Chicago. Cuando los científicos de la política definen como área de conjunto ele problemas eiejan de formularse, mué has veces por incómodos, ya que
interés los sindicatos, el gobierno, los partidos, los movimientos sociales, esta selección involucran intereses personales e' ideologías
no tiene nada de casual. Proviene de una concepción que considera a la ciencia política
como un universo restringido cuyo objetivo exclusivo es la comprensión de la conducta
política. Se postula así -lo cual resulta discutible- la existencia de un homo políticas cuya r.enta-■e logia re, no
actuación en la .relltO
11. Véase: Passeron, J.C. "Historia e sociología: identidade social e idenüdade lógica de e
urna disciplina", en O raciocinio sociológico, Vozes, Petrópolis, 1995. políticas. Por e:sa razón un autor como Edward Sapir diría ou< lismo se transformó en
un "discurso de poder", esto es, en ur que legitima un conjunto ele prácticas en relación
30 con el muñe obstante sin contar con la capacidad de dudar sobre su propio*, (Saiel,
1990) Algo semejante ocurre en relación con las disciplinéis -•'• taita de diálogo entre
PENSAR LAS CENCÍAS SOCIALES HOY ellas no proviene de una dificultad episteme.ocre; sino que es simplemente la expresión
del endurecimiento de !.;> rrer.teras disciplinarias. En rigor, la construcción elel objeto relajado. Por ello lo asociamos con la dimensión más subjetiva de quien lo escribe, lo
en las cieivns -.cíales no se vincula con tina o con otra disciplina; no hay nada que cíe cual llevó a algunos autores a imaginar la escritura ensayística como una especie de
.ivrí'.nano fije por necesielad nuestro interés en éste o en aqtiel universo ensero eriano. atributo de corte literario del investiga¬dor, contrapuesto a la frialdad de la razón
Sin embargo, la tradición de cáela disciplina tiende a prédete:ir. oír las preguntas, los científica. Podríamos entender esta disputa sobre el ensayo, su condenación o
asuntos, las técnicas de investigación y la termino :o;:a qu se: emplea por parte ele los celebración, como una yuxtaposición de juicios personales, una especie de interminable
investigadores. Ello nos encierra cu une. rr.unpa cuya función es básicamente la juego entre posiciones incompatibles: liviandad versus precisión en caso de su
reproducción de las certezas .ir.cree.ndas. Las fronteras alimentan así el refutación; rigor científico versus libertad cuando salimos en su defensa. Me interesa
conservadurismo intelectual Se- rrrue no seólo en lo que se refiere a la comunicación (las sobre todo subrayar la razón de este antagonismo. No resulta fortuita sino que proviene
disciplinas oe.in de conversarunas con entras) sino sobre todo en lo que respecta a la de una cuestión previa: la delimitación de las fronteras. En el fondo se discute en qué
roo.;: A ¡dad, pues las cuestiones que podrían plantearse desde un punto e.e \ista medida un determinado tipo de exposición se ajustaría o no a las exigencias de un campo
transdise iplinario se consieleran como improcedentes ciada la oeivoectiva interna ele del saber. May razones históricas para que ello suceda. Mucho antes del surgimiento de
cada disciplina. las ciencias sociales el ensayismo representaba una práctica común entre los escritores y
evionar comentaristas de los fenómenos sociales. Puede hasta decirse que se trataba de la técnica
esenta expositiva dominante. Basta mirar a los intelectuales del siglo pasado para constatar que
2. Un texto sugerente que realiza una crítica pertinente: de las dificultades que "escribían de otro modo".
un área de estudie), en este caso la japonología, es: Reader, Ian. "lio «e 'ova more Para la realización de mi estudio sobre Francia en el siglo XIX, tuve la oportunidad de
japanese studies or less?", en fapan Fonnn vol.17, núm.l, 1995. leer a una serie de autores, hoy prácticamente deconoci-dos, pero que en su tiempo
Las disctisiones que prevalecen acerca ele la Ínter y ele la o. .m>oe.si ipii-narieelael dominaban la escena intelectual. Cito el caso del trabajo monumental de Georges
revelan justamente' este insatisfactorio aspecto del dosa: relio de las ciencias sociales. d'Avenel, Les mécanismes de la vie moderne. Escrito entre 1896 y 1902, aborda temas
Son va varios los intentos pe)r evitar los problemas que proceden de esta fragmentación como la alimentación, el transporte, las tiendas de departamentos, la ciudad. Difícilmente
elel trabaje): constitucichi de re., eos cíe investigación alrededor de temas específicos la mane¬ra de escribir y la composición de este texto se ajustarían a las exigencias
reuniendo imesreretoies de diversos horizontes; programas de formaeichi profesional \ propuestas por Durkheim. En razón de nuestra lectura del pasado a través de los cánones
o.e investi¬gación científica que trascienden las disciplinas; incentivos a la tere.uc ion institucionalizados por nuestras disciplinas, tenemos a veces
pluridisciplinaria de: los alumnos de posgrado. El informe- de la *• emisión Gulbenkian 1 5. Me refiero a Cultura e modernidad^, Brasiliense, Sao Paulo, 1992
realiza, en este sentido, una propuesta atrevida; la otv.C-itone-dad de la doble
adscripción departamental para los profesores walleis-tein, 1996; 146). Todas esas la tendencia a olvidar que la escritura sociológica tuvo que conquistar su lugar frente al
sugerencias, muchas de ellas \.t puestas en práctica, incluyen, sin embargo, una ensayismo dominante hasta entonces; esto se comprueba al acercarse a una publicación
dimensiem institucional *. eo, pot tanto, que el tema de las fronteras nos da la del tipo Revue de Deux Mondes donde el pensamiento de los articulistas parece
oportunidad do re! organizarse al sabor de la idiosin¬crasia de cada uno. No se trata, sin embargo, de un
estilo personal, de algo peculiar de éste o aquel autor, sino de una forma expresiva que
32 marca el espíritu de una época. Hasta ese momento, en razón de la ausencia de
parámetros alternativos para la evaluación de lo que se decía, el ensayo podía ser
PkN'SAR LAS CIENCIAS SOCIALES HOY considerado como un estilo convincente.
No obstante, con el advenimiento de las ciencias sociales como campo autónomo de
RENATO ORTIZ saber, las cosas cambiaron. Durkheim se rebeló contra el eclecticismo de su tiempo,
contra esa manera mundana de hablar sobre los acontecimientos sociales, justamente
33 porque se escapaba de una normali¬zación del lenguaje (aunque en las ciencias sociales
esta normalización resulte siempre relativa). El antídoto que propuso consistía en el
manejo de un lenguaje con mayor capacidad de control del raciocinio. Este eclecticismo
del pensamiento, que en Francia comenzó a verse en entre¬dicho con el surgimiento de
un poco más allá de esas constataciones, en particular acerca del tipo de textos que la sociología, perduró en los países periféricos durante buena parte del siglo XX. Ortega
producen las ciencias sociales. y Gasset (no olvidemos que España está considerado como un país subdesarrollado en el
Tomo el ejemplo del ensayo. Tradicionalmente se le ha considerado como un trabajo contexto europeo), Gilberto Ereyre y Oliveira Viana son, en este caso, figuras
incompleto, inmaduro. De ahí la connotación peyorativa que el término "ensayístico" ejemplares. Los textos que producen, con independencia de su valor, se orientan más por
adquirió entre nosotros. "Ensayístico" quiere decir "poco desarrollado", "ecléctico", ron su inclinación personal que por la austeridad del pensa¬miento: investigación de
"demasiada opinión". El ensa¬yo se contrapone, así, a una reflexión más dura, archivos, control de fuentes históricas, abstención de juicios personales, realización de
propiamente analítica, y al trabajo empírico, ambos marcados por referencias explícitas y investigaciones empíricas, etcétera. Escriben en sintonía con un tipo de lenguaje que
bien delineadas. El ensayo deja ver un texto en el cual el control de lo dicho se encuentra prescinde de cualquier normatividad disciplinaria; esto es posible porque la
autonomización de las ciencias sociales en los países periféricos se realizó en forma Convendría ahora reconsiderar- la pregunta inicial anterior a esta digresión. De la misma
desacompa¬sada con respecto a los países centrales (Francia, Alemania, Estados forma que los límites nacionales no desaparecen
Uni¬dos, Inglaterra). * En América Latina fue apenas en la década de los cincuenta
cuando la universidad moderna comienza a consolidarse. La creación de cursos de con la globalización, o la distinción entre arte y cultura popular con la posmodei nielad,
posgrado y de institutos de investigación resultó las divisiones disciplinarias tampoco pueden verse anula¬das. La cuestión no es su
14. En el caso brasileño este proceso de autoyiomiznrión se llevó a efecto en lósanos aniquilamiento, su declinación. Trascenderlas signiiica otorgar al trabajo intelectual una
cuarenta v cincuenta. Véase: Arruda. M A. "A sociología no Brasil: Florestan Fernaiides dimensión donde las ciencias sociales se realicen de la mejor manera posible; lo que
e a escola paulista", en Miceli, S. (coord.), Historia das ciencias sociais no Brasil, vol.li. significaría un contrapeso necesario a los mecanismos de institucionalización y a los
Sumaré, Sao Paulo, 1995. Acerca del ensayismo como lenguaje específico del procesos rutinarios del saber, a la segmentación del pensamiento y a la reproducción de
pensamiento brasile¬ño, véase: Rugai Bastos, Elide. "O cnsaísmo dos anos 20 e a las luchas por el poder al interior del campo intelectual.
formacao nacional", en Boletim de Intercámlno, núni.5, Río de Janeiro, 1986. III
Si la historicidad del objeto sociológico nos permitió entender la continui¬dad de un
5-4 l'hN'SAR LAS CONCIAS 'H>t':A! ;-s noy conjunto de problemas de las ciencias sociales, es necesario agregar que también nos
abrió la posibilidad de pensar su cambio. Tal ve/, uno de los argumentos más fuertes
RF.NAToOkl!/. contra el inmovilismo intelectual sea el recordar que por su carácter histórico el objeto
de las ciencias sociales se ve modificado, en ocasiones en forma sustancial. Como afirma
Octavio Ianni:
Si las ciencias sociales nacen y se desarrollan como formas de auloeon-ciencia científica
todavía más tardía (data de los años sesenta, setenta y, en algunos países. de los anos de la realidad social, puede suponerse ejue es posible desafiarlas cuando la realidad ya
ochenta). I.a crítica al ensayismo revela, por tanto, la necesidad de trazar el horizonte de no es la misma. El contrapunto entre pensamiento y pensado, o entre lógico c histórico,
una disciplina todavía desconocida. Su contorno, de hecho, es aún vago; resulta preciso puede alterarse un poco, o mucho, cuando uno de los términos se modifica y, más aún,
afirmarlo con mayor énfasis, lograr mayor nitidez. cuando se transfigura (lanni, 1992: 171).
Pero ;qné decir de ahora cuando las ciencias sociales ya cuentan con una historia Pienso que esas transformaciones pueden hoy sintetizarse en torno a la temática de la
consolidada? Si consideramos la idea de "frontera" en el sentido de especialización, creo globalización. Por más impreciso que parezca el concepto posee un sesgo muy positivo;
que resulta posible; imaginar las cosas de otra manera. Si uno de los problemas con que explícita el ámbito de cambio en el mundo contemporáneo. Las relaciones de trabajo, la
nos enfrentamos es el de la fragmentación del trabajo, de la segmentación disciplinaria, economía, las corrientes migratorias, las producciones culturales, diversos aspectos de la
el ensayo podría considerarse como una artimaña para romper ron esta ausencia de realidad se ven penetrados por un conjunto de fuerzas que recomponen el marco de las
comunicación, justamente por su condición de libertad, es decir, por no mantenerse preso relaciones socáales. No se trata de la simple consiatac ié>n de- la emergencia de nuevos
en la tradición de cada disciplina o área temática, el ensavo tendría mejores objetos o tenias de estudio. Las implicaciones resultan más amplias. Hablar de sociedad
oportunidades para escapar del conservadurismo vigente. N'o estoy proponiendo, desde global, de wurLl wsli-ni, de modernidad-mundo (la variedad de términos significa que
luego, su consideración ionio sustituto de la reflexión analítica o de la investigación todavía no hay acuerdo acerca de la manera de calificar esas transformaciones) implica
empírica; ello resultaría insensato. \o estoy alimentando tampoco una visión idílica o
romántica de la escritura cnsayística (ionio los posmodernos en antropo¬logía). 36
Tampoco creo que hoy resulte posible la escritura de textos a la Ortega y Gasset. El
eclecticismo de los autores anteriores resulte') posible den tío de una situación histórica PKNSAR LAS CIENCIAS SOC¡A> !-,S HOY
específica en la que el pensamiento social se estructuraba según otros parámetros. Pienso
en el ensayo como la forma deliberada de propiciar un coito circuito en las barreras RENATO ORTI/.
impuestas por las espec ial i/ación es. Del i be rada en el sentido de una acción
controlada cuyos objetivos resultan explícitos. Esto significa que debe tomar en cuenta el
conocimiento que se acumula al interior de las especialidades; negarlo sería desconocer
la valide/, de las informaciones, de las i inda des construidas en cada una de ellas. Viajar afirmar la existencia de relaciones sociales que forman parte ahora de una megasociedad,
de una disciplina a otra, de área en área, implica transitar por las fronteras a partir de hecho reciente en la historia de las sociedades. Hasta hace-poco, la totalidad trabajada
saberes ya constituidos. Desde esta perspectiva la escritura ensavística, por trascender las por sociólogos, antropólogos e historiadores se encontraba delimitada por fronteras
especialidades, pue¬de funcionar como un estímulo al trabajo intelectual. Al escapar de específicas: la nación, la tribu, las civilizaciones. En ningún momento el análisis
la rutina disciplinaria se abre la posibilidad de imaginar nuevas hipótesis, pioponer presuponía la presencia cié una realidad al interior de la cual emergerían relaciones
cuestiones desde un punto de vista móvil v no enraizado en lugares institucionales. sociales mundia-lizadas, es decir, cuya organicidad no se definiría ya en relación con los
Preguntas y dudas que, de regreso, podrían robrar un impacto positivo para el avance; de anteriores límites. El proceso de globalización altera en forma sensible el objeto de las
las investigaciones realizadas en cada una de las especializaciones existentes. ciencias sociales. En la medida en que atraviesa, desigual y diferenciadamente, las
diversas formaciones sociales del planeta, las clases y los grupos sociales, resulta conjunto de conceptos que poseemos err razón de la propia historicidad del objeto,
necesario preguntarse por su lógica, por sus nexos estructurales. E.sa lógica que no fueron acunados para dar' inteligibilidad a otro contexto. En los casos de la sociología, la
proviene de la interacción entre las partes que la constituyen sino que, por el contrario, ciencia política y la historia, la referencia al Estado-nación ha resultado preponderante.
va penetrando y obligando su redefinición. La unidad de referencia para el análisis Conceptos como identidad nacional, parti¬dos, historia nacional o modernización
socio¬lógico adquiere así una dimensión que alcanza nivel mundial. resultan aplicables en la medida en que se postula a la nación como unidad integradora
La cuestión radica en cómo calificar esos cambios y de qué manera inciden sobre el de los procesos sociales. Cito el informe de la (".omisión Gulbenkian:
pensamiento que busca comprenderlos. ;Serán éstos síntomas de un nuevo paradigma? 15. Fue éste precisamente el procedimiento que utilicé para la realización de
Es común que digamos que se agotó el paradigma de la modernidad y que nos Mundializnrán e cultura (Brasiliense, Sao Paulo, 1991).
encontramos ante la presencia de otros paradigmas, el de la posmodernidad o el de la
globalización. Pregun¬to, en consecuencia, si esta forma de plantear' el problema resulta 3S Pl-.NSAR l.ASC'll-SCIAS S;n'!.\l l'S !¡CV
convin¬cente, es decir, rentable desde el punto de vista analítico. ;La modernidad, la Traciicionalmente las ciencias sociales siempre se centraron en forma excesiva en la
posmodernidad, la globalización serán en sí paradigmas? Evidentemen¬te el término no noción de Estado, en el sentido de que era en los estados donde se buscaban los marcos -
se usa ya en el sentido kuhniano. El uso que se hace ahora de él resulta más alusivo, yo supuestamente obvios- en que los procesos analizados por las ciencias sociales tenían
diría metafórico. Pero si entendemos por paradigma un marco teórico a partir del cual lugar. Esto resultó especialmente verdadero para quien estudiara el mundo occidental, o
pensar la sociedad, me parecería extraña sti confusión con loque quiere pensarse. Si sea, la historia v el trío formado por las ciencias sociales nomotéticas (la economía, la
modernidad, posmodernidad o globalización son condiciones (para seguir un poco la ciencia política y la sociología). Es verdad que ni la antropología ni los estudios
propuesta de Lyotard, 1979), esto es, articulaciones concretas de la reali¬dad, no veo orientales tomaban al Estado como refe¬rencia central, pero esto se debía al hecho de
cómo asimilarlas a la referencia teórica que pretende esclare¬cerlas. Finalmente, una que en esos casos las /.onas estudiadas no se consideraban como espacios afectados por
condición es algo de lo que no puede escaparse, una situación histórica, un contexto en el las estructuras sociales modernas, las que se localizarían, por definición, dentro de los
que todos estaríamos inmersos. ¿Por qué identificar entonces el contexto con el estados modernos. Después de 1 945, con el surgimiento de los estudios por áreas y la
instrumento reflexivo que lo aprehende? Por esa razón prefiero pensar que modernidad y consecuente expansión del dominio empírico de la historia y de las tres ciencias sociales
globaliza¬ción no representan paradigmas. Aclaro mejor mi afirmación, si tomo a un nomotéticas al mundo no occidental, esas regiones no occidentales pasaron a ser también
autor como Simmel, y su interés por la moda, puedo enunciar este dato de dos maneras: objete? ele análisis cstadoc oníricos. El concepto de desarrollo -clave para el periodo
para Simmel el paradigma de la modernidad explica el fenómeno de la moda; Simmel se posterior a 1915- comenzó por referir, antes que otra cosa, al desarrollo de cada Estado
interesa por la moda err la medida en aislado, tomado como unidad singular (Wallerstein, 1996: 1 16-1 17).
Este punto de partida tenía su validez en el pasado reciente, aúnente pata el análisis de
que remite a un fenómeno más amplio: la modernidad. En el primer' caso, la modernidad las sociedades contemporáneas se encuentra seriamente comprometido. De ahí la
se asocia con la idea de paradigma; en el segundo, la fiase adquiere otro significado. La necesidad de elaborar un maico conceptual capaz de hacer inteligibles los procesos que
moda es apenas un objeto que permitiría a Simmel entender un proceso social que le es nos envuelven. Sin ello, la razón se ve disminuida ante la realidad. Gran parte de esta
anterior. Dicho de otra manera, el autor procura revelar por medio de objetos heurísticos revisión conceptual se encuentra va en marcha. "Dcsterritorialización". "globali-zación",
-la ciudad, la moda, el dinero- los mecanismos de la modernidad. Decir "la modernidad "mtinclialización", "cultura internacional-popular", "desancla¬je", "política interna
es un paradigma" eir realidad representaría un obstáculo para el raciocinio; es decir, nos mundial" son categorías que buscan articular una nueva comprensión de los léñenmenos
induciría a armar la explicación de otra manera. Puedo decir' lo mismo con respecto a la sociales. Es verdad que no existe todavía un consenso disciplinario en relación con su
globalización. Para mí. lejos de estar frente a un paradigma (lo que sitúa el debate sobre uso. I .as transforma¬ciones resultan complejas y la tradición académica ejeice muchas
lo nuevo y lo viejo en otro plano), lo que me interesa reconocer es la especificidad de un veces un papel inhibidor para su aprehensicMi. Estas categorías pueden íesultai hasta
proceso social. Puedo entonces buscar' los objetos heurísticos -el consumo, las prácticas incompletas, pero tienen el mérito de revilalizar el pensamiento, impulsando la razón
juveniles, las ciudades globales, las finanzas- que lo expliciten. J El hecho de que esos científica más allá de sus inhibiciones.
objetos sean mundiales, pero no por necesidad planetarios, que poseen una dimensión I.a conquista de nuevos conceptos nos permite dar otro paso adelante todavía: construir
global pero iro abarcan el planeta por entero (rro todos comen en "McDonald's"; no en forma global algunos de nuestros objetos de estudio, l.'n ejemplo le; representa la
todos los jóvenes usan jmns; el trso de la televisión por más amplio que sea no alcan/.a a juventud. Corno fenómeno social puede pensarse de forma interna en las sociedades
una parte considerable de la población del globo) resulta entonces secundario. Importa nacionales -la juventud en
que esos objetos contengan en sí articulaciones que remitan a aspectos cerníales del
proceso corno un todo; deslindarlas significa comprender la condición en la que nos RKNATO ORTI/.
situamos. Estados Unidos, en Gran Bretaña o en México. Una forma más abarcante sería
Puedo ahora retomar nú argumentación. La globalización constituve una situación considerarla desde un punto de vista comparativo, con lo que se sobrepasarían los
histórica que plantea la redefinición de las rela< ;om^ socia¬les. Para aprehenderlas es anteriores límites, pero permaneceríamos en el plano de la comprensión tradicional de
necesario repensar determinados aspectos de las ciencias sociales. No se trata en rigor de las ciencias sociales. El análisis compara¬tivo requiere de la autonomía de: las unidades
un cambio paradigmático (sea o no err el sentido propuesto por Kuhn) sino que el a compararse, en este caso las naciones, para luego acercar las convergencias y marcar
las discrepan¬cias entre ellas. Una propuesta radical la representaría considerar' a la estudio sobre Japón o América Latina, em¬prendido desde Europa o desde Estados
juventud como un fenómeno mundializado. Evidentemente cieberíamos definir lo que Unidos, tiene un reconocimiento distinto de aquel que obtenga desde el punto de vista
entendemos por juventud, no se trata de: naturalizar un concepto sociológico, pero autóctono. En este caso no tengo dudas de que el mito del eurocentrismo desempeña con
subrayo que lo importante: es que el pensa¬miento, al situarse dentro de esta éxito su papel. A los lugares Europa y F.stados Unidos se les confiere un valor de
perspectiva, es capaz, de presuponer la existencia de estratos juveniles universalidad que en verdad no poseen. En contrapartida se atribuye al resto de las
desterritorializados para, en seguida, en forma abstracta, reunirlos en cuanto objeto regiones del globo el calificativo de locales: en principio las explicaciones que se
sociológico. Ya no serían los países, las sociedades nacionales, el foco central de la generan en esos contextos se; encuentran restringidas a sus propias fronteras,
definición territorial sino un conjunto de elementos -maneras de pensar, de vestir, de comprometiendo así su validez univer¬sal. Las razones para que esa distorsión incómoda
comunicarse, de comportarse- que servirían como parámetro. "Juventud" sería, por tanto, ocurra (digo "incómo¬da " pues con dificultad se constituye en tema de las discusiones
el entre-cruzamiento de esas matreras de ser, formas ele expresarse, cuyas dimensiones acadé¬micas, a no ser como denuncia de un colonialismo cultural), son varias. Aunque
se encuentran rnundializadas. Este es uno entre varios ejemplos posibles; podríamos el eurocentrismo tiene en ello una función legitimadora, pueden apuntarse otros motivos.
imaginar otros, corno la moda, el deporte, la publicidad, la comunicacáón. Eos temas Las ciencias sociales nacieron en Europa y en
resultan arbitrarios, pero insisto en la desterr itorialización corno el punto de partida para 11). La literatura nihonjinroncongrega un conjunto de textos que explican ajapón a partir
la construccieSn del objeto. Démarche que nos hace pasar del concepto a la de un punto de vista centrado en el nacionalismojaponés.
iitvestigacie'in empírica abriendo nuevos rumbos para la investigación.
Antes me había referido a las tradiciones regionalizadas de las ciencias sociales que se RENATO ORTIZ _¡^
diferenc iaban en funciejn de ios lugares de la produce Km del conocimiento. Pregunto Estados Unidos a fines del siglo XIX, generando tina tradición que se prolonga hasta
ahora ;la globalizac ieín incide de alguna manera sobre este movimiento? Creo que- sí. hoy. No puede olvidarse que el argumento "recursos que se invierten en la
No se trata de- decir que se agote') el tiempo de las tradiciones; terrgo la certeza ele que investigación", y que resulla más abundante en los países centrales, tiene también un
la historicidad localizada de los objetos scniológicos alimenta el interés de las diversas papel determinante. De nada serviría imagi¬narnos el desarrollo de las ciencias sociales
disciplinas existentes. Sin embargo, pueden apuntarse algunas tendencias recientes. como un universo por comple¬to reflexivo y sin compromisos, distante de su
Primero, en lo eme toca a la "universalización" ele los conceptos (las comillas son materialización en departa¬mentos universitarios o institutos de investigación.
deliberadas). 1 lentos visto cómo las ciencias sociales, por estar impregnadas de Existe, sin embargo, una dimensión que me gustaría recalcar, pues se relaciona en forma
contexto, tienen dificultades para unlversalizarse. ;Qué decir en ese sentido cuando la directa con la problemática de la globalización. Ya había anotado que los temas
situación liistóiic a en cuestic')ii posee fundadores de las ciencias sociales en América Latina son distintos de los que han sicio
16. La i Tilica de Bourdieu a es'.a tendencia ele. naturalización de los conceptos resulta materia de los pensadores euro¬peos. Agrego ahora otro elemento: en América Latina,
aquí pertinente. Véase: "t.ajeunesse n'est cju'un niot", en Qiwstio?is de socio/oírte, en particular en lo que respecta a disciplinas como la sociología y la ciencia política, la
Minuit. París. 1980 discusión se centró históricamente en torno a la inacabada modernidad: "ideas fuera de
lugar", "ausencia de una revolución burguesa", "forma¬ción incompleta del Estado-
PKNSAR LAS CIEN'CIAS SOCIAI.I-.S HOY nación", "inconsistencia en la formación de los partidos políticos", "democratización
(iones de cuño nacionalista muy de moda en la literatura nihoapnron). -No sería más restringida", "imposibilidad de construcción de una cultura ciudadana". Yo diría que
interesante abandonar la premisa anterior y decir simple¬mente que ni el capitalismo ni persiste una idea fundamental que permea la totalidad de estos temas, la de la falta, la
la modernidad son occidentales? Se trata de procesos que surgen en la coyuntura de un ausencia. Pueden enrmmerarse varias maneras en que los temas se aborda¬ron, pero
determinado lugar de Europa (y no en toda ella) pero que desde el principio no incluye existe una constante que atraviesa el siglo, una tecla que nos remite al mismo punto de
una lógica que se encuentre determinada sólo por las fronteras territoriales; esto lleva a manera invariable: el de la identidad nacional." Es verdad que esta identidad se trabajará
admitir que elementos nuevos de modernidad (por ejemplo, el toyotismo) pueden de manera diferencial a lo largo de la historia, conforme a las inclinaciones teóricas e
desarrollarse dentro de contextos diferenciados. .Por qué vincular el análisis sociológico ideológicas de los autores, pero la preocupación por la pregunta ¡.-quiénes somos?
a tina contraposición entre Orien¬te v Occidente, como si las nociones geográficas permane¬ce. La temática de la identidad constituyó, así, el móvil de los artistas (los
resultaran todavía válidas para la comprensión de las relaciones sociales? Sólo un cierto modernistas en la década de los veinte), los políticos, los literatos y los intelectuales.
conformismo intelectual, reforzado por la creencia eurocéntrica, justificaría este tipo de Pero ¿qué. significa esta ausencia? Toda identidad implica la existencia de una
actitud. referencia. La de las sociedades latinoamericanas la representa la modernidad. Por ello,
Puede todavía apuntarse un último aspecto. La historia de las ciencias sociales no está para responderá la pregunta ,-quiénes somos? debíamos pasar necesariamente por una
hecha sólo de debates metodológicos, o de luchas al interior del campo intelectual, tal cuestión preliminar: aquello que no somos. La ausencia es justo la distancia que mide el
como la ve Bourdieu. F.lla destila en forma sutil una jerarquía que demarca la posición desfasamiento entre aquello que anhelábamos ser y lo que somos en realidad. Dentro de
internacional de quienes la producen. F.l lugar. Kuropa o Estados Unidos, define un esta perspectiva, la construcción del objeto sociológico
estatuto dife¬renciado en relación con otros lugares, Brasil, México, Japón, India. Lodo 20. Sobre la problemática de la identidad nacional en Brasil, consultar: Ortiz, Renato.
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