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Anexo 6. ¿Por qué los buenos Contadores realizan malas Auditorías?

Why Good Accountants Do Bad Audits , (Bazerman, Loewenstein, & Moore, 2002)
Artículo traducido por María Antonieta Fernández y Edilberto Montaño Orozco.

“El 30 de julio del 2002 durante una ceremonia en la sala este de la casa blanca,
a la cual asistieron lideres congresistas de ambos partidos, el presidente George
W. Bush firmó la ley Sarbanes-Oxley del 2002 dirigida a la responsabilidad de
las empresas. Como respuesta a la gran cantidad de escándalos financieros que
había conducido a un descenso en la confianza por parte de los ciudadanos hacia
las finanzas norteamericanas, la ley cruzó la casa de representantes y senadores
en tiempo record, y fue aprobada por ambas cámaras por una asombrosa mayoría.

La ley pone nuevos constreñimientos legales a los ejecutivos y garantiza


protección a los informantes1. Pero quizá lo más importante es que pone a la
industria contable bajo estricta vigilancia. Sin embargo, no se trata solo de
corrupción y criminalidad; algunos de los errores son sin lugar a dudas producto
de fraude, pero atribuir la mayoría de ellos a corrupción deliberada seria asumir
que la profesión de contador está llena de timos, inferencia que cualquiera que
haya trabajado con contadores sabe de antemano no es cierta.

El verdadero problema consiste en la vulnerabilidad frente a ciertos prejuicios


inconscientes por parte del contador. En ocasiones esto se debe a la estrecha
relación entre las firmas de contadores y sus clientes. Contrario a la corrupción
consciente, estos prejuicios inconscientes no pueden ser penalizados con castigos
como la cárcel. Se hace necesario entonces establecer prácticas y reglas que
reconozcan o identifiquen la existencia de estos prejuicios, para de esta forma
moderar sus efectos, solo así se asegura la credibilidad sobre los reportes
financieros.

Las raíces de los prejuicios2

Los estudios psicológicos muestran que aunque se intente ser imparcial y


objetivo, nuestros deseos afectan la forma como interpretamos la información, es
aquí donde se originan los prejuicios. En un experimento, a parejas de
participantes se les asigna material de un pleito acerca de una colisión entre una
motocicleta y un auto. Cada quien representaba al conductor del auto (defensa)
o al motociclista (demandante), y se les dijo que debían llegar a una negociación
(arreglo) o de lo contrario el juez les haría pagar altas indemnizaciones a ambas
partes. Antes de negociar, cada uno pensaba que saldría mejor favorecido a pesar

1
Una posible traducción de “whistle-blowers” (soplones).
2
En ingles: “bias”. (N. de T.)
de que se encontraban en igualdad de condiciones.

Un claro ejemplo de prejuicio auto-favorable: a pesar de tener la misma


información, cada quien concluye lo que más le conviene. ¿Cómo reducir esto?
En el mismo experimento se intentó reducir dichos prejuicios pidiéndole a las
parejas que evaluaran el punto de vista de la parte contraria, pero aun así no
funcionó, cada quien pensó que saldría mejor librado que la parte contraria. Se
trató también advirtiéndoles acerca de la posible incidencia de estos prejuicios;
ninguno pensó haber tenido dichos prejuicios, pero sí que la parte contraria lo
había hecho.3

Mala contabilidad en lugar de contabilidad

Los contadores profesionales podrían parecer inmunes a estos prejuicios, sin


embargo hay fuertes factores que crean la oportunidad de que estos surjan. Tres
aspectos principales pueden ser los siguientes:

Ambigüedad

Se presenta cuando la misma información se puede interpretar de diversas


formas. Como en el ejemplo del caso de la colisión, las personas tienden a sacar
conclusiones auto-favorables cuando existe ambigüedad alrededor de la
evidencia. Tanto los auditores como sus clientes tienen en ocasiones distintas
maneras de responder hasta las preguntas financieras más básicas, como: ¿Qué
es una inversión? o ¿qué es un gasto? tal como afirma Joseph Berardino “muchas
personas creen que la contabilidad es una ciencia, donde un número, conocido
como ganancia por acción, es “el número”, un número tan preciso que no pude
tener ni tan siquiera 2 centavos más, o menos. Vengo de una “escuela” que afirma
que esto es más bien todo un arte”.4

Enlaces5

En este aspecto se menciona la influencia causada por el hecho de que las


compañías contratan y despiden firmas de contadores de acuerdo a qué tan
favorables les resulten las auditorias que estos realizan, y es de este modo que los
auditores tienden a cometer fallas debidas a estos prejuicios, pues tratan de
ofrecer una auditoria satisfactoria para el cliente, ya que en ocasiones -aunque
una firma de contadores pueda soportar la pérdida de un cliente- las carreras y

3
A continuación el artículo ofrece otro ejemplo similar. (N. de T.)
4
A continuación cita el recuadro “ambigüedad en contabilidad y auditorias”, que se encuentra
aquí como anexo.
5
Posible traducción de Attachment
los empleos de los auditores dependen del éxito con clientes específicos. Esto ha
conllevado a que las auditorias se conviertan en métodos para construir
relaciones que les permitan una venta más lucrativa de sus servicios.

Aprobación

En última instancia, una auditoria se encarga de aprobar o rechazar la


contabilidad llevada por el cliente, o en otras palabras evalúa los juicios que
alguien de la firma del cliente ya ha lanzado, esto constituye un fuerte factor de
prejuicios debido a que es más fácil que el contador cometa errores cuando es el
cliente quien le sugiere tal o cual conclusión que le resulta auto-favorable y el
primero se ve en la obligación de apoyar o rechazar esta inferencia, y en cambio
es un poco menos probable que el auditor cometa el mismo error por sí solo, pues
quizás no llegaría al mismo juicio de su cliente.

Además de estos agentes, existen 3 factores de carácter humano que pueden


amplificar la incidencia de estas fallas inconscientes:

Familiaridad

Esta parte del artículo se refiere al hecho de que los prejuicios aumentan a medida
que existe una relación más fuerte entre un auditor y su cliente, pues aún si un
auditor sospecha de una contabilidad dudosa, este debe decidir (quizá
inconscientemente) entre hacerle daño a su cliente -y a sí mismo- cuestionando
las cuentas de la compañía, o hacerle daño a inversionistas desconocidos. Es aquí
cuando el contador comete errores al actuar bajo esta presión.

Descartes: las personas suelen prestar más interés a las consecuencias inmediatas
que a las que se presentan con el tiempo6, especialmente cuando estas últimas
son inciertas. Los auditores suelen cometer errores al posponer una auditoria
cuando se ven enfrentados a consecuencias inmediatas adversas (daño a la
relación con el cliente, perdida del contrato o desempleo), logrando así reportes
positivos pero que distan de la realidad o son bastante inciertos.

Intensificación: es natural que las personas traten de encubrir pequeñas


indiscreciones o descuidos de menor importancia, a veces incluso sin darse
cuenta de que lo están haciendo. De esta forma, los pequeños errores de un
auditor pueden llevarlo a adaptar estos, en un cierto plazo, a las pequeñas
imperfecciones en las prácticas financieras de un cliente eventual, aunque la
suma de estos juicios pequeños puede llegar a ser grande y el auditor puede
reconocer la suma de los errores en muchos años. Sin embargo, para ese entonces
el auditor deberá reconocer todas esas imperfecciones previas para corregir la
gran falla, y seguramente preferirá encubrir el asunto antes que corregirlo,

6
“the delayed ones”
desembocando toda la cuestión en un grave asunto de corrupción, esta vez muy
consciente. Tal como lo afirma Charles Niemeier, jefe de contaduría de la
división de cumplimiento de la SEC: “alguien que nunca intentó hacer algo mal,
termina por encontrarse envuelto en situaciones donde casi fue forzado a
continuar con un fraude una vez que ya ha comenzado a hacerlo. De otra forma,
se pondría de manifiesto que ha usado un contabilidad incorrecta en periodos
previos”.

Poniendo la teoría a prueba

Debido a que estas fallas son bastante naturales, son también “invisibles”. A
menudo es difícil decidir si un error en una auditoria se debe a fallas (por
prejuicios)7 o a corrupción. Sin embargo se pueden realizar experimentos que
demuestren cuanto este tipo de errores pueden distorsionar una decisión contable.
Estos se realizaron recientemente y arrojaron resultados contundentes.

Les entregamos a, estudiantes de pregrado y a estudiantes de negocios, un


complejo conjunto de información acerca de la venta potencial de una compañía
ficticia, y les pedimos que estimaran el valor de dicha compañía. Algunos jugaron
el papel de compradores, otros fueron los auditores de los compradores, algunos
los vendedores y los restantes fueron los auditores de los vendedores. Tal y como
se esperaba, a pesar de que todos leyeron la misma información, aquellos que
esperaban vender la firma creían que esta valía más de lo considerado por los
compradores; lo más interesante fue la opinión ofrecida por los auditores: cada
opinión fue alterada por parcialidades a favor de los intereses de su cliente. Estos
auditores mostraron fallas de acuerdo al papel que jugaban de dos maneras.
Primero, sus valoraciones se veían afectadas a favor de sus clientes: los auditores
de los vendedores concluyeron públicamente que la compañía valía más de los
que decían los compradores. Segundo, y aún más concluyente, aun sus juicios
personales acerca del valor de la firma eran influenciados a favor de los intereses
del cliente: al final del experimento, se les pidió a los auditores que estimaran el
valor real de la compañía, y se les dijo que serían recompensados de acuerdo a
cuan cerca estuvieran del valor asignado por expertos imparciales. A pesar de
este incentivo a la precisión, el estimado de los auditores de los vendedores
superaba en un 30% al expuesto por los auditores de los compradores. Esto
ejemplifica la persistente influencia de los prejuicios auto-favorables: una vez
que los participantes han interpretado la información acerca de la compañía en
juego de una manera parcial, son incapaces de deshacerse de estos prejuicios
después.

A principios del año dirigimos un estudio junto con Lloyd Tanlu enfocado a
auditores profesionales. El estudio de 139 auditores de tiempo completo,
empleados de una de las más grandes firmas de auditores de EE.UU., manifiesta

7
“bias”
la vulnerabilidad de los profesionales ante los prejuicios y también su tendencia
a ser influenciados por los prejuicios de sus clientes. A cada participante se le
entregó 5 casos complejos de auditoria. A la mitad de los participantes se les
pidió que supusieran que habían sido contratados por la compañía a la que
estaban auditando; al resto se le pidió que supusieran que trabajaban para una
compañía diferente, una que se encontraba conduciendo negocios con la
compañía que había creado las declaraciones (estados) financieras. La mitad de
los participantes en cada uno de estos grupos generaron sus propias cifras de
auditoria primero, para luego declarar si creían o no que los reportes financieros
de la firma cumplían con los principios contables generalmente aceptados
(GAAP), mientras que la otra mitad realizó las mismas tareas pero en orden
inverso.

Para los cinco casos, los auditores tenían una tendencia del 30% de encontrar que
la contabilidad detrás de los reportes financieros de una compañía cumplía con
los GAAP si estaban jugando el papel del auditor de dicha compañía. Es más, los
participantes que concibieron sus propias cifras de auditoria luego de juzgar los
reportes financieros de la compañía, presentaron una tendencia a obtener cifras
más cercanas a las cifras generadas por el cliente, que el resto de los participantes.
El estudio demostró que los auditores con experiencia no son inmunes a estos
errores por prejuicios, y que tienen más probabilidad de acceder a las cifras
contables auto-favorables entregadas por su cliente que de generar dichas cifras
por sí mismos. Estos experimentos demuestran que aun la sugerencia de una
relación hipotética con un cliente distorsiona los juicios del auditor. Imagine el
grado de desviación que debe existir en una relación “longeva”8 que involucra
millones de dólares en ingresos.

Problemas con la reforma propuesta

Debido a que la reforma en la ley Sarbanes-Oxley y aquellas propuestas por otros


no tratan el problema fundamental de los prejuicios, no podrán entonces resolver
la crisis contable en los estados unidos. De hecho, algunas de las reformas
podrían empeorarla.

Considere los suministros enfrentando las revelaciones. Requieren auditores


individuales en sus firmas para revelar conflictos de interés a sus inversionistas.
Pero para contrarrestar los errores por prejuicios, dicha revelación debe inhibir
completamente esos errores o permitir a los inversionistas ajustarse a ellos
(regularlos9). Ninguna opción es probable. Con respecto a la inhibición de los
errores, vimos anteriormente como los esfuerzos conscientes de una persona para
reducir los prejuicios tienen efectos limitados. Y la última opción, que la

8
“long-standing relationship”
9
adjust for it.
revelación ayudaría a los inversionistas a interpretar los reportes de los auditores,
sería poco benéfica a menos que los inversionistas supieran cómo un conflicto
revelado de intereses desvían el juicio de un auditor. Imagine un inversionista
que lee un reporte de auditoria positivo pero teniendo en cuenta que el auditor
recibe 60 millones anuales en honorarios por parte de la empresa auditada. ¿Qué
tanto debería ajustar el inversionista el reporte de ingresos por acción entregado
por la compañía? Sin una guía específica, las personas no pueden precisar de un
factor de conflicto de interés dentro de sus decisiones de inversión. Más
preocupante aun es la evidencia de que esta revelación podría en realidad
incrementar los errores. Si los auditores sospechan que la revelación conduciría
a los inversionistas a hacer ajustes en los estados públicos de los auditores, ellos
podrían sentirse menos obligados a ser imparciales y podrían lanzar juicios más
acordes a sus intereses personales. En una investigación hecha por Daylian Caín,
Don Moore, y George Loewenstein separaron parejas de participantes y se le
asignó a un miembro de la pareja el rol de estimador y al otro miembro el de
consejero. El estimador divisaba varias jarras de monedas desde cierta distancia,
evaluaba la cantidad de dinero contenida allí, y se le pagaba de acuerdo a que tan
cerca estuviera el valor estimado del valor real. El consejero, que podía estudiar
las jarras de cerca, aconsejaba luego al estimador. Al consejero, sin embargo, no
se le pagaba de acuerdo a la precisión del estimador si no de acuerdo a que tan
altos fueran los valores dados por el estimador. En otras palabras, los consejeros
tenían un incentivo por engañar los estimadores de modo que arrojaran un valor
alto.

Además le dijimos a la mitad de los estimadores acerca del arreglo de pago con
los consejeros; esta revelación tuvo dos efectos. Primero, los consejeros cuyos
motivos fueron revelados, proporcionaron conjeturas mucho más desviadas que
aquellos cuyos motivos no fueron revelados; segundo, esta revelación no
ocasionó que los estimadores descartaran sustancialmente la recomendación de
su consejero. Como resultado la revelación llevo a que los consejeros ganaran
mucho más dinero y los estimadores menos que antes. Aplicado a la auditoria,
este hallazgo sugiere que los auditores que son forzados a revelar conflictos
pueden exhibir mayores prejuicios auto -favorables. Otra propuesta es la de
imponer patrones contables estrictos. Esta solución, probablemente no mejore la
situación. La investigación demuestra que se requiere muy poca ambigüedad para
producir juicios alterados. En un estudio, a algunos participantes se les pidió
imaginar que habían trabajado siete horas en una labor mientras que otra persona
había desarrollado dicha labor en diez horas. A otros participantes se les pido que
imaginaran lo contrario. En cada caso, se especificó que a la persona que había
trabajado siete horas se le pagaría $25; la pregunta es cuanto debería pagársele a
la persona que había trabajado diez horas. Los participantes a quienes se les pidió
que supusieran que habían trabajado diez horas creían que se les debía pagar $35,
mientras que aquellos de las siete horas pensaron que las personas que trabajaron
diez horas debían recibir menos, alrededor de $30. Hasta aquí solo se requirió de
un poco de ambigüedad -si la solución justa era un pago igualitario por horas
(como lo creyeron las personas de diez horas) o un pago total igualitario (como
lo pensaron los de siete horas)- para producir diferentes evaluaciones de justicia
auto-favorables. Note también, que los incentivos por cometer errores fueron
terriblemente débiles debido a que la pregunta era hipotética; en el mundo real,
los incentivos por cometer errores son mucho más fuertes. Parece poco efectivo
que reglas más estrictas puedan eliminar la ambigüedad, y de este modo es poco
probable que reduzcan los prejuicios auto-favorables.

Soluciones radicales

La clave para mejorar las auditorias, debe ser eliminando incentivos que crean
los prejuicios auto-favorables. Lo que quiere decir que nuevas políticas deben
reducir el interés de un auditor en la satisfacción del cliente por los resultados de
la auditoria.

Una propuesta de la ley Sarbanes-Oxley prohíbe a las firmas de contadores


proveer servicios de consulta específicos a las compañías que auditan. Esto es un
paso en la dirección correcta pero no va muy lejos. Claramente las firmas que
aconsejan sus clientes para obtener más beneficios, al mismo tiempo que tratan
de ser imparciales juzgando sus libros enfrentan un conflicto imposible de
intereses. Esta reforma reduce este conflicto y disminuye la presión sobre los
auditores para actuar como vendedores de otros servicios de sus firmas.
Desafortunadamente, mientras la nueva ley limita los servicios de consulta que
una firma auditora puede proveer, no les prohíbe totalmente, y constituye un
nuevo descuido creado por la ley Sarbanes-Oxley.

La verdadera independencia del auditor requiere, para empezar despojarse de


servicios de consulta e impuestos. Y aun así, permanecería un problema
fundamental: debido a que los auditores son contratados y despedidos por las
firmas que auditan, se encuentran en la posición de lanzar posibles juicios
negativos sobre aquellos que los contrataron, aquellos que podrían despedirlos.
Por lo tanto aun con la eliminación de consulta, la estructura fundamental del
sistema de auditoría virtualmente agrega prejuicios al auditar. Para eliminar esta
fuente de error, debemos eliminar el hecho de ser despedidos por entregar una
auditoria poco favorable. Los auditores deberían contar con periodos de contrato
durante los cuales no pueden ser despedidos. Honorarios y otros detalles deben
ser especificados al principio del contrato y ser inalterables. Además, al cliente
se le debe prohibir volver a contratar la misma firma de auditores al final del
contrato; por el contrario las grandes firmas auditoras deben rotar clientes. La
legislación actual obliga a la rotación de auditor; sin embargo puede hacerse
dentro de la misma firma de auditoría. Aun no existe una propuesta para rotar las
firmas que conducen la auditoria, no hay una medida de precaución para prevenir
al cliente de contratar un auditor. Así, los auditores continuaran teniendo
poderosos incentivos para mantener felices a sus clientes.

A estos clientes se les debe prohibir contratar contadores individuales que no


estén ligados a una firma. Claramente un auditor no puede ser imparcial cuando
trata de satisfacer a su cliente e incrementar sus opciones de empleo. Creemos
que a los auditores se les debería prohibir auditar una misma firma en por lo
menos cinco años.

Los auditores deben apreciar el profundo impacto que tienen los prejuicios en sus
evaluaciones. Las escuelas profesionales han empezado a tomar en serio la ética
en los últimos años, pero enseñarles a los auditores acerca de la ética no tendrá
impacto en los prejuicios. Lo que se necesita es educación que ayude al auditor
a entender los errores inconscientes que se cometen y por qué se cometen. Ese
conocimiento por sí solo no resolverá el problema, pero una es los miembros de
esta profesión comprendan el papel de los prejuicios en sus trabajos, lideres
honestos y visionarios pueden ayudarles a cambiar una conducta contable para
prevenir los conflictos de interés que generan prejuicios. Y los lideres auditores
que dicen que el llamado profesionalizo es suficiente garantía contra un error -
una afirmación que es inconsistente frente al peso de la evidencia empírica-
abandonarían esa convicción si entendieran realmente el papel de los prejuicios
en una auditoria.

Nuestras propuestas no son perfectas. De hecho, es difícil imaginar cualquier


sistema práctico que pudiera eliminar todos los prejuicios. Aun con nuestras
soluciones, por el momento aún es posible que los contratos sociales de los
auditores con sus clientes pudieran introducir finos prejuicios. Pero visualizamos
un sistema en el cual los clientes vean más a los auditores como colectores de
impuestos que como compañeros o consejeros, un sistema que se espera que
aminore los prejuicios. Proyectar una separación mayor entre auditor y cliente,
una que vaya más allá para reducir los prejuicios, requeriría otro tipo de
acercamientos -como otorgarle la función de auditoria al gobierno-, lo cual
crearía nuevos problemas a medida que resuelve los otros. Apreciamos nuestras
propuestas como realistas y efectivas. A falta de una reforma radical e
innovadora, creemos, que los futuros desastres contables son inevitables.

“Ambigüedad en Contabilidad y Auditoría”

Cada año la revista Money envía los reportes financieros de una familia
hipotética a 30- 50 profesionales asesores de impuestos y pregunta: “¿cuánto
debe este familia en impuestos este año?”. No hay tan siquiera dos asesores que
coincidan. El rango de respuestas es impresionante. En 1998, el rango variaba de
U$37.715 a U$68.912, una diferencia del 83%. Sin embargo, estos profesionales
en impuestos podrían estar orgullosos por coincidir más que sus colegas, quienes
participaron en un ejercicio similar en 1990: los resultados de dicho grupo
fluctuaron entre U$6.807 y U$73.247, una diferencia del 976%. ¿Cómo pueden
los expertos estar tan enorme desacuerdo en algo que parece tan objetivo como
lo es contabilidad?

Parece ser que decidir lo que son ingresos deducibles y cuál es un programa de
depreciación adecuado es algo subjetivo. Llamados de juicio son parte del trabajo
de un asesor de impuestos. De manera similar, a nivel empresarial, ciertas
preguntas de ambigüedad contable, como cuándo reconocer ingresos y qué ítems
representan gastos, abre la puerta a interpretaciones auto-favorables. Lo que
puede representar una inversión para un auditor, puede ser un gasto para otro.
Con ejecutivos decidiendo como declarar las ganancias, los dos tratamientos
pueden afectar significativamente el límite inferior reportado al público.

Otro indicio de ambigüedad en contabilidad es la práctica de negociación acerca


de reglas contables. En un estudio hecho por Michael Gibbins, Steven salterio y
Alan Webb, de 93 colegas auditores trabajando para firmas auditoras
internacionales, el 67% informaron que ellos comúnmente negociaban con el
50% o más de sus clientes. Estas negociaciones, por ejemplo, pueden involucrar
la sincronización del reconocimiento de ingresos y gastos. Los ejecutivos con
frecuencia tienen prisa por reconocer un ingreso, pero prefieren retrasar el
reconocimiento de un gasto. Si existiera algo como una “correcta”
sincronización, estas negociaciones no tendrían lugar. Otra indicación de
ambigüedad de auditoria es la tendencia de los clientes a participar de un
comercio de opiniones 10 (consiste en pedirle a múltiples auditores que
interpreten problemas específicos de contabilidad antes de decidir a quién
contratar). Debido a que no existen conclusiones “adecuadas”, firmas auditoras
diferentes pueden tener opiniones diferentes.

Finalmente, en la discusión política actual acerca de opciones de gastos, los


opositores de los gastos con frecuencia argumentan que la opción de un valor es
demasiado ambigua para evaluar. Ellos ofrecen la ambigüedad como
justificación por ignorar el valor de las opciones que reciben los ejecutivos”.

Preguntas de Autoevaluación:
1. La familiaridad que se establece entre el contador-auditor, no afecta para nada el
criterio y alcance del informe o dictamen. SI x NO____
Considero que SI afecta, porque al existir una relación estrecha entre ambos puede
ser el factor desencadenante que origine una auditoria sesgada, debido a que el
criterio del auditor se verá permeado por esta situación, poniendo en riesgo el
aseguramiento de la información financiera.
El informe del auditor es un indicador la confiabilidad para los stakeholder que
utilizan los estados financieros para tomar decisiones empresariales, pues

10
Posible traducción de “opinion shop”
finalmente son éstos quienes valoran la seguridad que les otorga el auditor debido
a la independencia del mismo con respecto al cliente (empresa auditada)

2. Los pequeños errores- baja materialidad- que se detecten en la auditoria, merecen


tanta atención, como los materiales e importantes. SI x NO____
Considero que SI. Esto es comparable con el “efecto bola de nieve”, la suma de pequeños
errores desencadena a largo plazo en errores mayores, que puede traducirse como un grave
asunto de corrupción.
Es necesario que en la auditoría se establezcan los criterios de materialidad, entendiéndose
esta como: La magnitud de una omisión o error de información contable que, a la luz de las
circunstancias que lo rodean, hace probable que el criterio de una persona razonable que
confía en la información haya cambiado o haya sido influenciado por la omisión o distorsión
(Consejo de normas de contabilidad financiera, FASB)
La materialidad es un concepto relativo y se requieren bases para evaluarla, para cada tipo de
empresa (grande o pyme) este concepto varía.
Algunas firmas de auditoría utilizan como base la utilidades netas antes de impuestos por
porque se le considera como una partida crítica de la información para los stakeholders.
Además de la existencia de errores cuantitativos hay factores cualitativos para tener en cuenta
que pueden afectar la materialidad, por ejemplo: “normalmente los montos que implican
fraudes se consideran más importantes que los errores no intencionales de cantidades iguales
de dólares porque el fraude se refleja en la honestidad y confiabilidad de la administración y
de otras personas involucradas” (Arens, Elder y otros, 2007)
Las normas de contabilidad y auditoría no proporcionan directrices específicas a los
contadores sobre la materialidad, éstas deben establecerse en las políticas contables de la
empresa
3. ¿Qué acciones pueden disminuir las posibilidades de sesgo en desarrollo de una
auditoria de estados financieros?
Acciones que disminuyen el sesgo en una auditoria a los estados financieros:
- Eliminando incentivos que crean prejuicios auto-favorables, reducen el interés de un auditor
en la satisfacción del cliente por los resultados de la auditoria.
- Prohibir a las firmas de contadores proveer servicios de consulta específicos a las
compañías que auditan (Propuesta de la Ley Sarbanes-Oxley), asi se evitan los conflictos de
intereses.
- El auditor debe deshacerse de los servicios de consultoría e impuestos.
- Los auditores deberían contar con periodos de contrato durante los cuales no pueden ser
despedidos, en caso de que éste emitan una auditoria poco favorable de la compañía.
- Establecer términos de referencia al inicio de la contratación y estos deben ser inalterables
durante la duración del contrato.
- Debe haber rotación de clientes entre las grandes firmas auditoras.
- Los auditores deben apreciar el profundo impacto que tienen los prejuicios en sus
evaluaciones. El alcance de su dictamen va mas alla de la organización, también afecta en
muchos casos la sociedad, la economía de una nación, entre otras.

4. ¿Qué aspectos por parte de los empresarios son los que afectan el desarrollo de una
auditoria y posterior opinión?
Existen prejuicios sobre el alcance de la auditoría en las empresas, pues muchas veces los
administradores no la ven como un aliado de la organización para la presentación de estados
financieros que cumplan con los PCGA , si no como un mecanismo que solo se dedica a
buscar fallas, por estas razones se cae en malas practicas como la corrupción, el fraude, para
que los auditores dictaminen EEFF favorables al cliente. Debe existir una separación
considerable entre el auditor y el cliente para que el alcance de la auditoría sea objetivo,
alejado de sesgos y conveniencias para la compañía.
Otros practicas de los clientes que afectan la auditoria son:
- Las negociaciones que se establecen entre auditor–cliente para el reconocimiento de
ingresos y gastos
- La participación de los clientes en el comercio de opiniones, es decir, exponer problemas
especificos de la organización a varias firmas de auditoría para luego decidir a quien
contratar.
5. ¿A qué conducen la familiaridad y los descartes en relación con el trabajo del
auditor?
- Conducen a practicas de corrupción y fraude
- A la emisión de estados financieros que no cumplen con los PCGA
- Las valoraciones de los estados financieros seria sesgada, es decir a favor de los intereses
clientes, sin reflejar la realidad de la organización
- El juicio del Auditor se ve distorsionado a la hora de dictaminar EEFF.

6. ¿Qué servicios no deben prestar las firmas auditoras o CPA a sus clientes?
No deben prestar servicios de:
- Consultoría e impuestos
Además deberían delimitar el tiempo de la Auditoría de una organización, no es conveniente
que la auditoría sea “eterna” en una compañía.

7. ¿Cuáles son las principales normas contables y de revelación que generan distintas y
disimiles opiniones en los contadores y auditores?

Las normas que se pueden considerar como objeto de controversia entre contadores y
auditores a la luz de las IFRS
- Materialidad o importancia relativa
- Esencia sobre la forma
- Integridad
- Comparabilidad
- Oportunidad

8. ¿Cuáles fueron los antecedentes que incidieron en la expedición de la Ley


SARBANES-OXLEY- Ley SOX? ¿Qué incidencia tuvo la multinacional de la auditoria
y la contabilidad Arthur Andersen?