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Desarrollo

1. Para la actriz todo comienza con la “separación”, en un determinado momento de la


infancia temprana la noción del sí mismo comienza a formarse, por detalles, opiniones e
ideas que se convierten en hechos que sirven a la construcción de nosotros mismos.

Una proyección basada en las proyecciones de otras personas, toda esta interacción entre
el sí mismo y la identidad, lo que mostramos al mundo.

2. En que el sí mismo constantemente está buscando la aceptación de los demás, tratando


de conectarse a otros, pero si no lo logra, se siente rechazado, siente que no es un buen sí
mismo, no lo suficientemente bueno para verse replicado en otros, no siente una
“pertenencia” por lo que no puede confirmar su existencia e importancia.

3. Al conectarse con su esencia el sí mismo se suspende y cuando el sí mismo se suspende,


también se suspende la segmentación y el juicio. De esta manera se puede conectar a
todo y percibir el sentimiento de la unicidad.

4. Ella dice que al danzar no sentía el temor constante de la individualidad, ella podía volcar
toda su expresión emotiva mediante la danza de una manera que no podía en su “vida
real”, en “sí misma”.

Cuando ella actuaba sentía una paz porque su “sí mismo disfuncional” pudo conectarse
con otro sí mismo que no era el de ella, por primera vez existía un sí mismo dentro de ella
que funcionaba a pleno, sobre el que tenía control y al que le daba vida.

Para que el sí mismo tenga una conexión esencial e infinita necesita la “unicidad”, la
esencia. El sí mismo necesita estar 100% conectado a su creador mediante la conciencia,
ser consciente de la realidad de la unicidad y estar conectados a nuestra esencia.

En el fondo, la actriz mediante las artes logra ser ella en su esencia al 100%.