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PREGUNTAS:

1) En la biblioteca virtual del curso PRUEBAS PSICOMETRICAS se encuentra el


siguiente libro electrónico: “Diagnostico psicopedagógico: Conceptos básico y
aplicaciones” Escrito por María Cristina Cardona, Esther Chiner Sanz, María Ana
Lattur Devesa. Cuyo enlace es el siguiente:

http://books.google.com.pe/books?id=Bbb3nvA9X4AC&printsec=frontcover&
hl=es&source=gbs_ge_summary_r&cad=0#v=onepage&q&f=false .
Revise el capítulo 2 (paginas 35,37,38,39,40,41,42,43,44 Y 45 ) sobre El proceso
de diagnóstico psicopedagógico . Exponga a través de cinco (5) conclusiones lo
más significativo del tema. (4 puntos)

2) Realice una entrevista a un psicólogo (a) que labore en educación especial en el


área de retardo mental investigue y recabe información sobre los siguientes
aspectos: (4 Puntos).
a) Nombre del Centro Educativo.
b) Nombre del Psicólogo y número de colegiatura.
c) Objetivos del servicio psicológico en el centro educativo.
d) Clasificación de retardo mental.
e) Test utilizados en la evaluación los alumnos del centro educativo. Breve
descripción de ellos.
f) Técnicas empleadas para el tratamiento de retardo mental
g) Conclusiones.

3) Realice una Evaluación Psicológica con PRUEBAS PSICOMETRICAS a una


persona de 18 años o más teniendo en cuanta las siguientes áreas: Inteligencia,
personalidad, niveles de ansiedad, estrés, vocacional y otras que estime
conveniente en su caso en particular y presente los resultados en un informe
psicológico. (5 puntos).

4) En el siguiente caso:

Daniel, de veintisiete años, empleado en una empresa de trabajo temporal, nos


dice: Cuando tome posesión de mi puesto de trabajo, ya había oído hablar de
Jorge, que iba a ser mi compañero, sabía que era mayor que yo, pero no le habían
ascendido desde hacía varios años. Quise establecer con él una relación amistosa,
pues prefiero entenderme bien con la gente con la que trabajo. La primera mañana
le fui a ver para presentarme me acogió con frialdad sin levantarse de su asiento y
sin decirme que yo me sentara. Es un tipo de unos cincuenta años, bastante
rechoncho y muy estirado, que tiene el aspecto de un militar paisano. Me dio
tiempo a darme cuenta de que había nublado la pantalla de su ordenador desde el
momento en que me acerque a su mesa. Como no conseguíamos entablar una
conversación, le pregunte por el mejor sistema para atender a los clientes. Me
respondió con un tono irónico que yo debería saber cómo manejarme con el
cliente, ¡puesto que me habían dado este trabajo! Desalentando, abandone el
despacho.

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Al día siguiente encontré en mi buzón una carta de él. Era una fotocopia de las
recomendaciones oficiales de la empresa sobre la conducta a seguir cara a los
clientes, que, por supuesto, yo conocía. Lo que yo le preguntaba era para que me
hablase de su punto de vista personal. Nuestra relación mejoro un poco en el
trascurso de las semanas siguientes. Conseguí que trabáramos algunas
conversaciones, pero en cuanto empezaba a explayarse un poco, a hablar de sí
mismo, de pronto le veía como recuperarse, retomar el control, y se marchaban
diciendo que tenía que terminar algún trabajo urgente.
A las dos semanas de mi llegada recibí una llamada de uno de sus antiguos
clientes que me aclaro que de ahí en adelante querría tratar conmigo. Yo estaba
molesto, porque no quería que Jorge se lo tomara a mal, así es que le puse una
nota en su casillero. Al día siguiente, mientras estaba delante del ordenador llego a
mi despacho como una exhalación, acusándome de quedarme con sus clientes,
procure calmarlo, repitiéndole que era el cliente, quien me había llamado a mí, y
que yo no sacaba nada. Aparentemente pareció tranquilizarse, pero tuve que
reintentar mis explicaciones un sin número de veces, y tenía la impresión de que
no me creía, o que intentaba creerme sin conseguirlo como si librarse un
verdadero combate en su interior entre la confianza y la desconfianza; Catalina, la
secretaria, que había sido testigo de la escena, me dijo que no era la primera vez
que acusaba a alguien injustamente, y que se había enfadado con numerosos
empleados, le volví a hablar del tema y entonces observe que llego a creerme.
Decidí mantener con él un contacto regular, pensando en que si me veía todos los
días, le costaría más pensar acerca de mis intenciones respecto a él.
Continuamos con nuestras pequeñas conversaciones. Algunos días estaba
relajado y parece contento de verme, de modo que aprendo algo más de él., vive
solo desde que se divorció, pero está muy ocupado en varios procesos: uno con su
ex – mujer, que al parecer se ha apropiado del antiguo domicilio conyugal, y otro
con una compañía de seguros que no le indemnizo por completo tras un accidente
de coche, por el que perdió gran parte de la visión del ojo derecho.
Un día me enseño el expediente de la compañía de seguros. Hojeándolo, me
pareció que los abogados contarios, de la compañía, trataban de minimizar
efectivamente una invalidez muy evidente. Pero lo que más me impresiono fueron
las cartas de Jorge: extremadamente bien argumentadas, punto por punto, se diría
que habían sido escritas por un abogado por lo demás, me dijo que él llevaba su
propia defensa, que se había empampado en derecho sobre daño corporal.
No esta tan solo en la vida como pudiera parecer: tiene dos viejos amigos con la
que sale a pescar los fines de semana, pero hay días en que llegar al trabajo es
muy tenso, desconfiado, que no despega los labios.
La semana pasada recordé que la víspera había estado por la tarde con unos
compañeros jóvenes cerca de la máquina de café y que, tras una de mis bromas,
todos estallaron en carcajadas. Justo en ese momento Jorge pasaba por allí y
parecía que nos estaba observando. Al día siguiente tenia de nuevo esa actitud
hostil, comprendí que había acabado pensado que nos reíamos de él. Ni siquiera
se me ocurrió preguntarle si era debido a aquel incidente por lo que me esquivaba,
deje que pasara unos días y fue el quien vino a hablar conmigo. Sin embargo
tengo la sensación de que nunca está del todo asentada la relación y que bastara
que yo metiese en algo la pata, para que el pensara que quiero fastidiarle.
Con los clientes difíciles puede que la cosa marche o que fracase. Hay que admitir
que tiene una fuerza de convicción no muy corriente, le he visto demostrar a un
cliente, punto por punto, que la demanda que nos dirige era inadecuada a sus
necesidades, rebatiendo sus argumentos contra una lógica inflexible. No es mala
persona, aunque a veces lo parezca. Su problema es que no llega nunca a sentirse

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en confianza, ve algo sospechoso en todas partes. Me pregunto dónde y cómo
habrá aprendido esta forma de ver la vida.
Creo que nos entendemos. ¡Me han invitado a ir un fin de semana de pesca con
sus amigos! Iré, pero ya sé que tendré que andar con pies de plomo para no meter
la pata.

Pregunta:

¿Qué pruebas psicométricas utilizaría para evaluar a Jorge que le permita llegar a
una conclusión diagnostica? – argumente su respuesta. (5 puntos)

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