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OCULTISMO

RELACIONADA CON EL ZOROASTRISMO, LA DESCARNACIÓN


RITUAL DE LOS CADÁVERES CON LA INTERVENCIÓN DE BUITRES
SE SIGUE REALIZANDO EN TÍBET E INDIA

EL ENTIERRO
CELESTIAL
DE LAS TORRES DEL SILENCIO

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H
ace poco vi unas tru- ES SEGURO QUE A NINGUNO SE NOS OCURRIRÍA ABANDONAR LOS CADÁVERES DE
culentas imágenes NUESTROS PADRES PARA QUE SE LOS COMIERAN LOS BUITRES. Y NO ES PORQUE SE TRATE
ilmadas en el Tíbet, con- DE UN ACTO DE CRUELDAD, SINO PORQUE LAS COSTUMBRES FUNERARIAS ACTUALES HAN
cretamente en los alre- EVOLUCIONADO HACIA CEREMONIAS MÁS PRÁCTICAS Y POLÍTICAMENTE CORRECTAS.
dedores de Litang, una
población situada a más
SIN EMBARGO, EN ALGUNAS REGIONES DEL MUNDO SIGUEN EXPONIENDO A SUS
de 4.000 metros sobre el nivel del FALLECIDOS A LA ACCIÓN DEPREDADORA DE ESAS AVES RAPACES, SIGUIENDO CON ELLO
mar. En la grabación se observaba UNA PECULIAR TRADICIÓN CUYO ORIGEN SE PIERDE EN LA NOCHE DE LOS TIEMPOS.
una extraña ceremonia, no apta para TEXTO: FRANCISCO GONZÁLEZ
estómagos sensibles, en la que se
descuartizaba un cadáver humano y
se abandonaba a la intemperie para
que fuera comido por los buitres. de los casos. En realidad, el tam- mejor dicho– descripción del ritual
Dicho así, puede sonar a salvajada, bién llamado «entierro celestial» o que he hecho más arriba, no hace
pero los habitantes de Litang tienen «funeral del aire» es una ceremonia justicia a la práctica del jhator, cere-
buenas razones para actuar de ese muy frecuente en el Tíbet, y no monia que abunda en sugerentes
modo. Fundamentalmente, en solo porque sus habitantes creen detalles, cuya parafernalia está car-
su inmensa mayoría son budistas irmemente en la reencarnación, gada de simbolismo y que, por otra
vajrayana, y entre las tradiciones y sino porque la práctica de esta in- parte, suele realizarse en el interior
rituales de su credo religioso está humación a cielo abierto es mucho de un recinto apropiado, con gradas
la práctica conocida como jhator, más antigua que el propio budismo, y diversas terrazas, y cuyas puertas
que signiica algo así como «ofrecer tanto que todo el mundo la asume permanecen cerradas en días ordi-
almas a los pájaros». Dicha ofrenda, con pasmosa naturalidad, quizá narios. Con pequeñas variaciones, la
claro está, pasa por exponer a un porque de algún modo está grabada tradición dicta que un entierro celes-
difunto a la acción depredadora de en su ADN. También debo advertir tial tibetano se desarrolle como les
aves rapaces, buitres en la mayoría que la somera y descarnada –nunca describo a continuación…

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OCULTISMO

Los familiares y amigos íntimos


del difunto abren la puerta principal
del espacio ceremonial antes de
que las primeras luces del ama-
necer incidan en la plataforma de
inhumación. Han llegado hasta allí
arreando a un caballo que carga
con el cadáver del fallecido, que va
envuelto en una mortaja preparada
con la túnica que el inado utilizaba
en vida. Debido a la presión del
lienzo y a la perdida de líquidos, el
cuerpo del difunto ha visto reducida
su masa corporal de manera con-
siderable. De hecho, la idea que se
pretende transmitir con el «adelga-
zamiento» del cadáver, es que este
se despoja de sus ataduras materia-
les, lo que facilitará su renacimiento.
Tras depositar al inado en el
suelo, con la cabeza dirigida hacia
una terraza en lo alto del recinto,
los hijos del muerto suben hasta la
misma, la limpian cuidadosamente
y levantan una a una las capas con
sutras estampados que adornan
la mortaja. Entre tanto, los lamas
de un templo cercano entonan
oraciones para que el fallecido no El entierro
se pierda en su viaje al más allá. Al celestial es una
terminar las plegarias, los familia- práctica funeraria
res del difunto amontonan hojas frecuente en
secas de morera y les prenden el Tíbet, donde
fuego. Quizá alertados por el humo los cadáveres
proveniente de la hoguera, un par se exponen a
de buitres comienzan a sobrevolar la acción de las
la plataforma de inhumación. Al aves rapaces.
poco, ya no son dos sino multitud
las aves que surgen desde todas
direcciones y descienden hasta el
recinto ceremonial, posándose en
aleros y terrazas.
La presencia de los buitres es la
señal para la penúltima oración del
sacerdote, quien entona la plegaria
acompañándose con el triste sonido
de lo que podría pasar por una lauta
convencional. Pero no lo es. Según

OTROS FUNERALES «RAROS»


Habitantes de la isla Célebes (Indonesia), los to- necesidad de ahorrar los fondos necesarios
raja son célebres por sus casas con apariencia para celebrar un entierro digno, como por el
de barco y su compleja mitología, pero también convencimiento de que la muerte no es algo
por sus casi eternos funerales. Fruto de sus definitivo, sino una especie de enfermedad,
creencias animistas, los toraja conviven con de manera que a los fallecidos se les procuran
sus fallecidos durante días, meses e incluso cuidados y múltiples comodidades. De hecho,
años, un proceso que se justifica tanto por la durante el Festival de Ma´nene, que se celebra

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OCULTISMO

“ Multitud de buitres surgen desde todas ñeras. Apenas bastan unos pocos
minutos para que los buitres hagan
direcciones y descienden hasta el recinto su trabajo. El resultado es un puñado
de huesos fragmentados que los
ceremonial, posándose en aleros y terrazas
” familiares convierten en una especie
de pulpa reseca a la que añaden
harina de cebada. Los buitres regre-
san a la plataforma de inhumación y,
ahora sí, concluyen con su relevante
y doble función en el entierro celes-
tial tibetano: eliminar el envoltorio
material del fallecido y, al levantar el
vuelo y ascender hacia lo alto, elevar
el alma del difunto hacia el cielo.

RITUALES INICIÁTICOS
Les conieso que no soy morboso,
pero el tema de la descarnación
ritual –buitres mediante– me atrae
desde que, hace ya bastantes años,
cayera en mis manos un libro del
ilósofo e historiador de las religio-
nes rumano Mircea Eliade. La obra,
titulada Herreros y alquimistas,
recoge un amplio conjunto de mitos
y símbolos arcaicos asociados a
los oicios de minero, metalúrgico
y forjador, trabajos cuyos secretos
se han ido transmitiendo de gene-
ración en generación, desde la más
remota antigüedad, a través de ritua-
les iniciáticos.
Además de Aparentemente, su argumento
una antiquísima tradición relaciona- entonar plegarias, Toma un cuchillo y un gancho y los no parece tener que ver con el
da con este asunto concreto de la los sacerdotes aila contra una pared. A continua- entierro celestial tibetano, salvo
ceremonia, el instrumento ha de budistas se ción, los familiares del fallecido reti- por un detalle: además de sus
fabricarse con un hueso humano, ocupan de cortar ran completamente la mortaja y el oraciones, los sacerdotes budistas
más concretamente con el fémur los cadáveres. oiciante principal, tras dar la vuelta emplean herramientas metálicas
de una joven virgen que lo haya de- al cadáver, realiza un primer y pro- para cumplir con su papel en la
jado en «testamento». Pero la lauta fundo corte, retirando un pedazo de ceremonia, del mismo modo que
no es el único artefacto utilizado en piel tumefacta de uno de los pies del lo haría un chamán con dotes de
esta clase de ceremonias proceden- difunto. No elige esta zona por capri- herrero. «En sus sueños o aluci-
te de cádaveres humanos. Muchas cho, sino porque desea cortar para naciones de iniciación –escribe
personas donan sus cráneos con el siempre los lazos que unían al inado Eliade–, los futuros chamanes
deseo de que acaben convertidos con la tierra que pisó en vida. asisten a su descuartizamiento
en candiles para alumbrar los nichos Acto seguido, el lama y el resto de por los ‘demonios-maestros’ de
budistas. la comitiva se retiran a una distancia la iniciación. Ahora bien, estos
Finalizada la plegaria, el sacerdote prudencial del cadáver, gesto que argumentos tradicionales implican
deja a un lado la mística para cen- sirve como detonante del momento gestos, herramientas y símbolos
trarse en uno de los aspectos más crucial de la ceremonia. Ha llegado que pertenecen a la esfera del
prosaicos y truculentos del ritual. la hora de que actúen las aves carro- herrero. Durante la enfermedad de

cada tres años, los toraja desentierran a sus difuntos para 7 años, desentierran a sus difuntos y, tras envolverlos con
adecentarlos: los peinan, les cambian la ropa y los pasean mortajas nuevas, los sacan en alegre procesión e incluso
por sus aldeas. Otra costumbre de esta etnia son los tau- bailan con ellos. Otra muestra de amor hacia los fallecidos
tau, llamativas efigies personalizadas que representan la tenemos en Campeche (México), donde cada tres años
a los fallecidos y se depositan en peculiares balcones y en la víspera del Día de los Muertos, la comunidad maya
(izda.). Por su parte, los malagasi, etnia de Madagascar de ese Estado tiene la costumbre de extraer los huesos de
(África), durante el ritual Famadihana, que se celebra cada las tumbas y limpiarlos, uno por uno, cuidadosamente.

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su iniciación, un chamán yakuto


vio sus miembros cortados y se-
parados del cuerpo con un gancho
de hierro por los demonios; luego
de toda suerte de operaciones
(limpieza de los huesos, raspadura
de la carne, etc.), los demonios re-
unieron sus huesos y los unieron
con hierro. Otro chamán vio cómo
su cuerpo era despedazado por el
‘Pájaro-de-Presa-Madre’, que tenía
el pico de hierro, garras ganchudas
y plumas de hierro».
Los parsis de
CULTOS ZOROASTRIANOS núa practicándose en la actualidad. la India (abajo)
Como ven por el extracto anterior, Lo primero es probablemente una siguen practicando
la descripción de los rituales iniciá- leyenda, lo segundo no. la descarnación.
ticos de los chamanes siberianos Otra prueba de la materialidad Arriba, una
no dista mucho del jhator budista, de esta peculiar ceremonia la dakhma de
incluida la alusión al buitre (Pájaro- constituyen las llamadas «torres del Bombay. Derecha,
de-Presa-Madre), necesario para silencio», también conocidas como interior de una
la descarnación. Como tampoco dakhma, dokhma o doongerwadi. torre del silencio
se aleja del conocido mito del des- Ubicadas principalmente en Irán e en Yazd (Irán).
membramiento del dios egipcio India, estas torres fueron erigidas
Osiris. Pero existe una diferencia por comunidades zoroastrianas
fundamental entre ambos suce- al objeto de exponer los
sos: el mito del descuartizamiento cuerpos de sus difuntos a
de Osiris debe tomarse como me- la acción carroñera de los
táfora de la resurrección o, proba- buitres. La razón que sub-
blemente también, como símbolo yace a esta práctica tiene
de la regeneración propiciada por que ver con el zoroastris-
las crecidas del Nilo. Al contrario, mo o mazdeísmo. Según
el entierro celestial budista es una uno de los postulados de
ceremonia real, un ritual que conti- esta religión, los cadáveres

humanos son elementos impuros,


de ahí que se prohíba enterrarlos
–porque contaminan el elemen-
to «tierra»–, cremarlos –porque
denigra a los elementos «fuego»
y «aire»– o arrojarlos a un río o al
mar, ya que ensucian el elemento
«agua». Así pues, la solución más
saludable es abandonarlos en las
«torres del silencio». Una vez allí y
solo después de que los buitres ha-
gan su trabajo, los familiares de los
fallecidos depositan los huesos de
sus difuntos en el osario ubicado en
la terraza central del ediicio.
En la década de 1970, las autori-
dades de Irán prohibieron expresa-
mente la ceremonia de la descar-
nación ritual, aduciendo que dicha
práctica era contraria a las normas
de salud pública. Con ello, se ponía
in a un uso ritual milenario, pues su


origen probablemente se remonta
a la primera dinastía aqueménida,
Además de eliminar el envoltorio material del fundada por Ciro II el Grande (600-
fallecido, los buitres, gracias a su poderoso vuelo, 530 a. C.), el conquistador persa
que abolió el politeísmo e impulsó el
elevan el alma del difunto hasta el más allá
80 ” zoroastrismo (ver recuadro).
OCULTISMO

ADORADORES
DEL FUEGO
En algún momento entre los años
1500 y 1000 a. C, un profeta iraní lla-
mado Zaratustra (Zoroastro, en griego)
predicó que solo había un dios, Ahura
Mazda (Señor de la Sabiduría), intro-
duciendo así y por primera vez en la
historia el concepto de monoteísmo.
Es más, grandes religiones monoteís-
tas como el cristianismo y el islam le
deben al zoroastrismo conceptos tan
relevantes como la noción de Cielo
e Infierno, la existencia de ángeles
y demonios, el Día del Juicio Final e
incluso la realidad de Satanás. Esto
se explica porque la esencia misma
del zoroastrismo asume que hay una
lucha entre Dios (Ahura Mazda) y el
Maligno (Ahriman), y que los hom-
bres, la humanidad, deben decantarse
entre seguir la luz o dejarse arrastrar
por las tinieblas. A nivel simbólico, la
importancia del elemento luz es tal,
que los zoroastrianos construyeron
para sus rituales templos donde ardía
una llama perpetua (abajo, Templo del
Fuego en Yazd, Irán), de ahí que a los
Curiosamente, el testimonio escri- autoridades iraníes en el último ter- practicantes de esta religión también
to más antiguo sobre la costumbre cio del siglo XX, pero los zoroastria- se les conozca como «adoradores del
persa de la exposición de los cadá- nos o adoradores de Ahura Mazda fuego». Esta costumbre, duramente
veres no se lo debemos a un persa, hacía tiempo que eran perseguidos reprimida por los musulmanes en las
sino a Heródoto, tradicionalmente a causa de sus creencias religiosas. áreas de influencia zoroastriana –Irán,
considerado como el padre de la His- Tanto fue así que muchos de ellos fundamentalmente–, simbolizaba
toria en el mundo occidental: «Esto no resistieron las presiones de los otro de los principios esenciales de
es lo que merced a mis conocimien- musulmanes y se refugiaron en el la religión de Zoroastro: el fuego –su
tos, puedo decir a ciencia cierta oeste de India a inales del siglo VII. luz– es lo único capaz de disipar las
sobre los persas. En cambio, tengo Son los parsis, literalmente «las gen- tinieblas de la ignorancia, origen de
que hablar como de algo oscuro y tes de Pars (Persia)». todos los males de la humanidad.
sin seguridad en lo que a los muer-
tos se reiere; es decir, respecto a
que el cadáver de un persa no recibe
sepultura mientras no haya sido des-
igurado por algún ave de rapiña o un
perro. Desde luego, de los magos
sé positivamente que lo hacen así,
pues lo hacen públicamente».
Como vemos por lo anterior,
Heródoto parecía relacionar esta
práctica funeraria con la magia,
sugiriendo con ello la implicación
de los mobeds o altos sacerdotes
zoroastrianos en la implantación y
desarrollo de la misma. Ya he men-
cionado que la exposición ritual de
los cadáveres fue prohibida por las

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“En España y en
Cerdeña se han
descubierto lechos
de piedra, quizá

FRANCISCO GONZÁLEZ
destinados a la
disección ritual

Aunque no es muy numerosa,


Plataformas
para uso ritual La culpa la tiene un fármaco que

mientras visitaba la isla Cerdeña,
la comunidad zoroastriana india, en en Cerdeña se venía administrando al ganado un historiador local me mostró un
su mayoría asentada en Bombay, (arriba, izda.) y en –la India es el mayor productor de extraño lecho labrado en la roca
ha seguido los preceptos de su re- Tiermes, España leche de vaca del mundo– y que re- viva que parecía diseñado para que
ligión, incluida la polémica ceremo- (arriba, dcha.). sultaba letal para los buitres, que se un cuerpo humano se acomodase
nia de exposición de los cadáveres. alimentaban de las reses que mo- en él. En su opinión, se trataba
De hecho, aún en nuestros días es rían y eran dejadas a la intemperie. de una plataforma ritual donde se
posible ver uno de estos funerales Aunque en la actualidad su uso está depositaban los cadáveres para
en los alrededores de Bombay, prohibido, las poblaciones de buitres que fuesen devorados –«puriica-
donde en zonas alejadas de nú- sufrieron un drástico descenso del dos», mejor– por aves rapaces. En
cleos habitados se observan algu- que no han podido recuperarse. Cerdeña, como en otras zonas del
nas dakhmas o torres del silencio. Mediterráneo occidental, hay evi-
Curiosamente, la ceremonia de la ENTRE FANTASMAS dencias de prácticas ceremoniales
descarnación mediante buitres no Dada la ausencia de buitres, en heredadas de Oriente. Yo mismo
corre el riesgo de extinguirse por algunas dakhmas de Bombay se he observado esta especie de le-
presiones políticas o religiosas, sino instalaron potentes espejos solares chos pétreos en España, concreta-
debido a la alarmante disminución para acelerar la descomposición de mente en el célebre yacimiento de
de la población de esas aves. los cadáveres. Sin embargo, estos Tiermes, en la provincia de Soria.
no funcionaban en días nublados,
en tanto que, a pleno rendimiento,
el enorme calor que generaban
ahuyentaba a otras aves rapaces y
posibles sustitutas de los buitres.
Así las cosas, una tarea que habría
llevado apenas media hora a una
bandada de buitres, podía prolon-
garse días e incluso semanas.
Y peor aun. Cuando los parsis
construyeron sus torres del
silencio –ya hace siglos–, no
había núcleos habitados a su
alrededor, pero el incremento de
la población india ha superado con
¿¿SABÍAS creces las áreas donde se erigieron
las dakhmas, de manera que el
QUÉ…?
QU Las aves aparecen en un lugar destacado
en muchas tumbas y representaciones
desagradable olor procedente de
las mismas hace insoportable vivir
junto a ellas. Como consecuencia,
chamánicas. Su protagonismo está justifica-
muchas torres del silencio ya no es-
do y es recurrente en el corpus de creencias chamáni-
co, pues estas simbolizan una variante del conocido
tán operativas, y de sus muros solo
como «vuelo mágico». Entre los altaicos, los pájaros se iltran historias sobre fantasmas
posados en las ramas de un árbol no son sino las que merodean por los bosques
almas de los fallecidos en tránsito hacia el más allá, de Bombay al caer la noche, o de
idea que se repite cuando abordamos el chamanismo caminantes que se han sentido re-
nórdico. No es improbable que este tipo de represen- pentinamente enfermos al pasear
Z
ZÁLE

taciones provengan de concepciones más antiguas, por sus inmediaciones.


GON

como la que divinizó a las aves durante el Neolítico, Pero no es necesario irse hasta
O

deificación relacionada con la muerte y la resurrec- el Tíbet, la India o Irán para des-
CISC

ción que asimilaron civilizaciones posteriores. cubrir pistas sobre el ritual de la


FRAN

descarnación. No hace mucho,

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OCULTISMO

FRANCISCO GONZÁLEZ

FRANCISCO GONZÁLEZ

FRANCISCO GONZÁLEZ
Sobre estas
Al igual que sucedía con los hé- líneas (dcha.), de batalla con dos guerreros muer- el ejército de Aníbal, subrayaba que
roes sardos, los cadáveres de los recreación de tos que empuñan sendas espadas. «los celtíberos consideran un honor
guerreros celtíberos eran dejados ritos funerarios Un buitre está posado sobre uno morir en combate, y un crimen
a la intemperie para que fuesen celtíberos de ellos, en tanto que el otro com- quemar el cadáver del guerrero así
comidos por los buitres. La razón procedente batiente abatido es sobrevolado por muerto, pues creen que su alma
de esta práctica entre los pueblos del Museo esta misma ave rapaz. se remonta a los dioses del cielo, al
celtíberos y otros de Asia Menor te- Numantino (Soria). Las evidencias arqueológicas devorar el cuerpo el buitre».
nía que ver con la creencia de que demuestran que en la cultura cel- Está claro que al político y escri-
los buitres eran animales sagrados, tíbera se aplicaba la cremación y tor nacido en la Campania debió
y con el convencimiento de que el el posterior entierro de los restos resultarle bastante chocante esta
mayor honor para un soldado caído de los fallecidos. Sin embargo, costumbre celtíbera, de lo contrario
era que su alma fuese elevada al además de los fragmentos que no la habría anotado en su poema
cielo por estas aves rapaces. Como acabo de describir, varios cronistas épico sobre la segunda guerra
apoyo «documental» de esta pecu- apoyan la idea de que, en efecto, púnica. ¿Acaso alguien exportó a la
liar tradición, el Museo Numantino los celtíberos practicaban el ritual península Ibérica el ritual de la des-
de Soria (España) expone varios de la descarnación. Así, el autor carnación? ¿Y si alguno de aquellos
fragmentos de cerámica muy inte- clásico Silio Itálico, al referirse a los pueblos celtíberos era de origen
resantes. Representan un campo mercenarios hispanos alistados en oriental? Quién sabe… Q

LOS
CELTÍBEROS
DESTINABAN EL
RITUAL DE LA
DESCARNACIÓN
A SUS HÉROES
CAÍDOS
FRANCISCO GONZÁLEZ

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