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Federica Montseny

LA COMMUNE DE PARÍS
Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA

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LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA - EL ANARQUISMO MILITANTE

Libro 145

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Federica Montseny

Colección
SOCIALISMO y LIBERTAD
Libro 1 LA REVOLUCIÓN ALEMANA
Víctor Serge - Karl Liebknecht - Rosa Luxemburgo
Libro 2 DIALÉCTICA DE LO CONCRETO
Karel Kosik
Libro 3 LAS IZQUIERDAS EN EL PROCESO POLÍTICO ARGENTINO
Silvio Frondizi
Libro 4 INTRODUCCIÓN A LA FILOSOFÍA DE LA PRAXIS
Antonio Gramsci
Libro 5 MAO Tse-tung
José Aricó
Libro 6 VENCEREMOS
Ernesto Guevara
Libro 7 DE LO ABSTRACTO A LO CONCRETO - DIALÉCTICA DE LO IDEAL
Edwald Ilienkov
Libro 8 LA DIALÉCTICA COMO ARMA, MÉTODO, CONCEPCIÓN y ARTE
Iñaki Gil de San Vicente
Libro 9 GUEVARISMO: UN MARXISMO BOLIVARIANO
Néstor Kohan
Libro 10 AMÉRICA NUESTRA. AMÉRICA MADRE
Julio Antonio Mella
Libro 11 FLN. Dos meses con los patriotas de Vietnam del sur
Madeleine Riffaud
Libro 12 MARX y ENGELS. Nueve conferencias en la Academia Socialista
David Riazánov
Libro 13 ANARQUISMO y COMUNISMO
Evgueni Preobrazhenski
Libro 14 REFORMA o REVOLUCIÓN - LA CRISIS DE LA
SOCIALDEMOCRACIA
Rosa Luxemburgo
Libro 15 ÉTICA y REVOLUCIÓN
Herbert Marcuse
Libro 16 EDUCACIÓN y LUCHA DE CLASES
Aníbal Ponce
Libro 17 LA MONTAÑA ES ALGO MÁS QUE UNA INMENSA ESTEPA VERDE
Omar Cabezas
Libro 18 LA REVOLUCIÓN EN FRANCIA. Breve historia del movimiento obrero en
Francia 1789-1848. Selección de textos de Alberto J. Plá
Libro 19 MARX y ENGELS
Karl Marx y Fiedrich Engels. Selección de textos
Libro 20 CLASES y PUEBLOS. Sobre el sujeto revolucionario
Iñaki Gil de San Vicente
Libro 21 LA FILOSOFÍA BURGUESA POSTCLÁSICA
Rubén Zardoya
Libro 22 DIALÉCTICA Y CONSCIENCIA DE CLASE
György Lukács

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LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA - EL ANARQUISMO MILITANTE

Libro 23 EL MATERIALISMO HISTÓRICO ALEMÁN


Franz Mehring
Libro 24 DIALÉCTICA PARA LA INDEPENDENCIA
Ruy Mauro Marini
Libro 25 MUJERES EN REVOLUCIÓN
Clara Zetkin
Libro 26 EL SOCIALISMO COMO EJERCICIO DE LA LIBERTAD
Agustín Cueva - Daniel Bensaïd. Selección de textos
Libro 27 LA DIALÉCTICA COMO FORMA DE PENSAMIENTO - DE ÍDOLOS E IDEALES
Edwald Ilienkov. Selección de textos
Libro 28 FETICHISMO y ALIENACIÓN - ENSAYOS SOBRE LA TEORÍA MARXISTA EL VALOR
Isaak Illich Rubin
Libro 29 DEMOCRACIA Y REVOLUCIÓN. El hombre y la Democracia
György Lukács
Libro 30 PEDAGOGÍA DEL OPRIMIDO
Paulo Freire
Libro 31 HISTORIA, TRADICIÓN Y CONSCIENCIA DE CLASE
Edward P. Thompson. Selección de textos
Libro 32 LENIN, LA REVOLUCIÓN Y AMÉRICA LATINA
Rodney Arismendi
Libro 33 MEMORIAS DE UN BOLCHEVIQUE
Osip Piatninsky
Libro 34 VLADIMIR ILICH Y LA EDUCACIÓN
Nadeshda Krupskaya
Libro 35 LA SOLIDARIDAD DE LOS OPRIMIDOS
Julius Fucik - Bertolt Brecht - Walter Benjamin. Selección de textos
Libro 36 UN GRANO DE MAÍZ
Tomás Borge y Fidel Castro
Libro 37 FILOSOFÍA DE LA PRAXIS
Adolfo Sánchez Vázquez
Libro 38 ECONOMÍA DE LA SOCIEDAD COLONIAL
Sergio Bagú
Libro 39 CAPITALISMO Y SUBDESARROLLO EN AMÉRICA LATINA
André Gunder Frank
Libro 40 MÉXICO INSURGENTE
John Reed
Libro 41 DIEZ DÍAS QUE CONMOVIERON AL MUNDO
John Reed
Libro 42 EL MATERIALISMO HISTÓRICO
Georgi Plekhanov
Libro 43 MI GUERRA DE ESPAÑA
Mika Etchebéherè
Libro 44 NACIONES Y NACIONALISMOS
Eric Hobsbawm
Libro 45 MARX DESCONOCIDO
Nicolás Gonzáles Varela - Karl Korsch
Libro 46 MARX Y LA MODERNIDAD
Enrique Dussel

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Federica Montseny

Libro 47 LÓGICA DIALÉCTICA


Edwald Ilienkov
Libro 48 LOS INTELECTUALES Y LA ORGANIZACIÓN DE LA CULTURA
Antonio Gramsci
Libro 49 KARL MARX. LEÓN TROTSKY, Y EL GUEVARISMO ARGENTINO
Trotsky - Mariátegui - Masetti - Santucho y otros. Selección de Textos
Libro 50 LA REALIDAD ARGENTINA - El Sistema Capitalista
Silvio Frondizi
Libro 51 LA REALIDAD ARGENTINA - La Revolución Socialista
Silvio Frondizi
Libro 52 POPULISMO Y DEPENDENCIA - De Yrigoyen a Perón
Milcíades Peña
Libro 53 MARXISMO Y POLÍTICA
Carlos Nélson Coutinho
Libro 54 VISIÓN DE LOS VENCIDOS
Miguel León-Portilla
Libro 55 LOS ORÍGENES DE LA RELIGIÓN
Lucien Henry
Libro 56 MARX Y LA POLÍTICA
Jorge Veraza Urtuzuástegui
Libro 57 LA UNIÓN OBRERA
Flora Tristán
Libro 58 CAPITALISMO, MONOPOLIOS Y DEPENDENCIA
Ismael Viñas
Libro 59 LOS ORÍGENES DEL MOVIMIENTO OBRERO
Julio Godio
Libro 60 HISTORIA SOCIAL DE NUESTRA AMÉRICA
Luis Vitale
Libro 61 LA INTERNACIONAL. Breve Historia de la Organización Obrera en Argentina.
Selección de Textos
Libro 62 IMPERIALISMO Y LUCHA ARMADA
Marighella, Marulanda y la Escuela de las Américas
Libro 63 LA VIDA DE MIGUEL ENRÍQUEZ
Pedro Naranjo Sandoval
Libro 64 CLASISMO Y POPULISMO
Michael Löwy - Agustín Tosco y otros. Selección de textos
Libro 65 DIALÉCTICA DE LA LIBERTAD
Herbert Marcuse
Libro 66 EPISTEMOLOGÍA Y CIENCIAS SOCIALES
Theodor W. Adorno
Libro 67 EL AÑO 1 DE LA REVOLUCIÓN RUSA
Víctor Serge
Libro 68 SOCIALISMO PARA ARMAR
Löwy -Thompson - Anderson - Meiksins Wood y otros. Selección de Textos
Libro 69 ¿QUÉ ES LA CONCIENCIA DE CLASE?
Wilhelm Reich
Libro 70 HISTORIA DEL SIGLO XX - Primera Parte
Eric Hobsbawm

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LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA - EL ANARQUISMO MILITANTE

Libro 71 HISTORIA DEL SIGLO XX - Segunda Parte


Eric Hobsbawm
Libro 72 HISTORIA DEL SIGLO XX - Tercera Parte
Eric Hobsbawm
Libro 73 SOCIOLOGÍA DE LA VIDA COTIDIANA
Ágnes Heller
Libro 74 LA SOCIEDAD FEUDAL - Tomo I
Marc Bloch
Libro 75 LA SOCIEDAD FEUDAL - Tomo 2
Marc Bloch
Libro 76 KARL MARX. ENSAYO DE BIOGRAFÍA INTELECTUAL
Maximilien Rubel
Libro 77 EL DERECHO A LA PEREZA
Paul Lafargue
Libro 78 ¿PARA QUÉ SIRVE EL CAPITAL?
Iñaki Gil de San Vicente
Libro 79 DIALÉCTICA DE LA RESISTENCIA
Pablo González Casanova
Libro 80 HO CHI MINH
Selección de textos
Libro 81 RAZÓN Y REVOLUCIÓN
Herbert Marcuse
Libro 82 CULTURA Y POLÍTICA - Ensayos para una cultura de la resistencia
Santana - Pérez Lara - Acanda - Hard Dávalos - Alvarez Somoza y otros
Libro 83 LÓGICA Y DIALÉCTICA
Henri Lefebvre
Libro 84 LAS VENAS ABIERTAS DE AMÉRICA LATINA
Eduardo Galeano
Libro 85 HUGO CHÁVEZ
José Vicente Rangél
Libro 86 LAS GUERRAS CIVILES ARGENTINAS
Juan Álvarez
Libro 87 PEDAGOGÍA DIALÉCTICA
Betty Ciro - César Julio Hernández - León Vallejo Osorio
Libro 88 COLONIALISMO Y LIBERACIÓN
Truong Chinh - Patrice Lumumba
Libro 89 LOS CONDENADOS DE LA TIERRA
Frantz Fanon
Libro 90 HOMENAJE A CATALUÑA
George Orwell
Libro 91 DISCURSOS Y PROCLAMAS
Simón Bolívar
Libro 92 VIOLENCIA Y PODER - Selección de textos
Vargas Lozano - Echeverría - Burawoy - Monsiváis - Védrine - Kaplan y otros
Libro 93 CRÍTICA DE LA RAZÓN DIALÉCTICA
Jean Paul Sartre
Libro 94 LA IDEA ANARQUISTA
Bakunin - Kropotkin - Barret - Malatesta - Fabbri - Gilimón - Goldman

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Federica Montseny

Libro 95 VERDAD Y LIBERTAD


Martínez Heredia - Sánchez Vázquez - Luporini - Hobsbawn - Rozitchner - Del Barco
LIBRO 96 INTRODUCCIÓN GENERAL A LA CRÍTICA DE LA ECONOMÍA POLÍTICA
Karl Marx y Friedrich Engels
LIBRO 97 EL AMIGO DEL PUEBLO
Los amigos de Durruti
LIBRO 98 MARXISMO Y FILOSOFÍA
Karl Korsch
LIBRO 99 LA RELIGIÓN
Leszek Kolakowski
LIBRO 100 AUTOGESTIÓN, ESTADO Y REVOLUCIÓN
Noir et Rouge
LIBRO 101 COOPERATIVISMO, CONSEJISMO Y AUTOGESTIÓN
Iñaki Gil de San Vicente
LIBRO 102 ROSA LUXEMBURGO Y EL ESPONTANEÍSMO REVOLUCIONARIO
Selección de textos
LIBRO 103 LA INSURRECCIÓN ARMADA
A. Neuberg
LIBRO 104 ANTES DE MAYO
Milcíades Peña
LIBRO 105 MARX LIBERTARIO
Maximilien Rubel
LIBRO 106 DE LA POESÍA A LA REVOLUCIÓN
Manuel Rojas
LIBRO 107 ESTRUCTURA SOCIAL DE LA COLONIA
Sergio Bagú
LIBRO 108 COMPENDIO DE HISTORIA DE LA REVOLUCIÓN FRANCESA
Albert Soboul
LIBRO 109 DANTON, MARAT Y ROBESPIERRE. Historia de la Revolución Francesa
Albert Soboul
LIBRO 110 LOS JACOBINOS NEGROS. Toussaint L’Ouverture y la revolución de Hait
Cyril Lionel Robert James
LIBRO 111 MARCUSE Y EL 68
Selección de textos
LIBRO 112 DIALÉCTICA DE LA CONCIENCIA – Realidad y Enajenación
José Revueltas
LIBRO 113 ¿QUÉ ES LA LIBERTAD? – Selección de textos
Gajo Petrović – Milán Kangrga
LIBRO 114 GUERRA DEL PUEBLO – EJÉRCITO DEL PUEBLO
Vo Nguyen Giap
LIBRO 115 TIEMPO, REALIDAD SOCIAL Y CONOCIMIENTO
Sergio Bagú
LIBRO 116 MUJER, ECONOMÍA Y SOCIEDAD
Alexandra Kollontay
LIBRO 117 LOS JERARCAS SINDICALES
Jorge Correa
LIBRO 118 TOUSSAINT LOUVERTURE. La Revolución Francesa y el Problema Colonial
Aimé Césaire

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LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA - EL ANARQUISMO MILITANTE

LIBRO 119 LA SITUACIÓN DE LA CLASE OBRERA EN INGLATERRA


Federico Engels
LIBRO 120 POR LA SEGUNDA Y DEFINITIVA INDEPENDENCIA
Estrella Roja – Ejército Revolucionario del Pueblo
LIBRO 121 LA LUCHA DE CLASES EN LA ANTIGUA ROMA
Espartaquistas
LIBRO 122 LA GUERRA EN ESPAÑA
Manuel Azaña
LIBRO 123 LA IMAGINACIÓN SOCIOLÓGICA
Charles Wright Mills
LIBRO 124 LA GRAN TRANSFORMACIÓN. Critica del Liberalismo Económico
Karl Polanyi
LIBRO 125 KAFKA. El Método Poético
Ernst Fischer
LIBRO 126 PERIODISMO Y LUCHA DE CLASES
Camilo Taufic
LIBRO 127 MUJERES, RAZA Y CLASE
Angela Davis
LIBRO 128 CONTRA LOS TECNÓCRATAS
Henri Lefebvre
LIBRO 129 ROUSSEAU Y MARX
Galvano della Volpe
LIBRO 130 LAS GUERRAS CAMPESINAS - REVOLUCIÓN Y CONTRARREVOLUCIÓN
EN ALEMANIA
Federico Engels
LIBRO 131 EL COLONIALISMO EUROPEO
Carlos Marx - Federico Engels
LIBRO 132 ESPAÑA. Las Revoluciones del Siglo XIX
Carlos Marx - Federico Engels
LIBRO 133 LAS IDEAS REVOLUCIONARIOS DE KARL MARX
Alex Callinicos
LIBRO 134 KARL MARX
Karl Korsch
LIBRO 135 LA CLASE OBRERA EN LA ERA DE LAS MULTINACIONALES
Peters Mertens
LIBRO 136 EL ÚLTIMO COMBATE DE LENIN
Moshe Lewin
LIBRO 137 TEORÍAS DE LA AUTOGESTIÓN
Roberto Massari
LIBRO 138 ROSA LUXEMBURG
Tony Cliff
LIBRO 139 LOS ROJOS DE ULTRAMAR
Jordi Soler
LIBRO 140 INTRODUCCIÓN A LA ECONOMÍA POLÍTICA
Rosa Luxemburg
LIBRO 141 HISTORIA Y DIALÉCTICA
Leo Kofler

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Federica Montseny

LIBRO 142 BLANQUI Y LOS CONSEJISTAS


Blanqui - Luxemburg - Gorter - Pannekoek - Pfemfert - Rühle - Wolffheim y Otros
LIBRO 143 EL MARXISMO - El MATERIALISMO DIALÉCTICO
Henri Lefebvre
LIBRO 144 EL MARXISMO
Ernest Mandel
LIBRO 145 LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA
Federica Montseny

10
LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA - EL ANARQUISMO MILITANTE

“...los movimientos liberales han dependido


constante y exclusivamente de la acción
Militar”

Karl Marx ,“España revolucionaria”


New York Daily Tribune
Septiembre de 1854

https://elsudamericano.wordpress.com

La red mundial de los hijos de la revolución social

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Federica Montseny

LA COMMUNE DE PARÍS
Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA
Federica Montseny
Conferencia pronunciada en el cine Coliseum
de Valencia el día 14 de marzo de 1937
-
OFICINA DE INFORMACIÓN, PROPAGANDA Y PRENSA
C.N.T. - A.I.T. Comité Nacional
Primera Edición. 1937
Imprenta y Lit. Ortega
Control: U.G.T - C.N.T.

EL ANARQUISMO MILITANTE
Y LA REALIDAD ESPAÑOLA
Federica Montseny

Conferencia pronunciada en el cine Coliseum


de Barcelona el día 3 de enero de 1937
-
OFICINA DE PROPAGANDA
CNT - FAI

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LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA - EL ANARQUISMO MILITANTE

FEDERICA MONTSENY

Federica nació en Madrid el 12 de febrero de 1905. Era hija de dos


anarquistas catalanes que fueron procesados en varias ocasiones
por sus ideas libertarias. Unos padres peculiares, sin duda, que
fundaron las publicaciones La Revista Blanca y Tierra y Libertad, y
que educaron a la niña en casa, ya que su madre era maestra.
De jovencita no se aburrió: estudiaba Filosofía y Letras en la
Universidad de Barcelona, al tiempo que estaba afiliada a la
Confederación Nacional del Trabajo (CNT) y colaboraba en
publicaciones anarquistas, donde escribía sobre filosofía, literatura
y feminismo.
El 4 de julio de 1931, en la inauguración de un ateneo libertario,
Federica Montseny se refirió al anarquismo con estas palabras:
“Es un ideal que dice al hombre: eres libre. Por el solo
hecho de ser hombre, nadie tiene derecho a extender su
mano sobre ti. Eres tú el señor y el dios de ti mismo...”.
A luchar por ese ideal dedicó su vida, llegando incluso a ser
ministra durante la Guerra Civil, por entender que la unidad de los
antifascistas era necesaria para derrotar a las tropas franquistas.
“Una mujer de voluntad de roca, que no se tuerce, y de
carácter de hierro, que no se rompe”.
Así se definió a sí misma esta tenaz luchadora. Lo mismo que
aquellos que tuvieron el honor de conocerla entre los que me
encuentro yo.1
Federica Montseny ha pasado a la historia como la primera mujer
que formó parte de un Gobierno en España: de noviembre de 1936
a mayo de 1937 fue Ministra de Sanidad y Asistencia Social en el
Gobierno del socialista Largo Caballero. Durante su mandato se
enfrentó a Problemas que la guerra hizo acuciantes, como las
cuestiones hospitalarias y la evacuación de refugiados. Cabe
resaltar la creación de los liberatorios para prostitutas, donde se les
ofrecía alojamiento y les enseñaba un oficio, y la promulgación de
una ley del aborto.
1
Firmado J.A.S.T
13
Federica Montseny

Tras la caída de Largo Caballero se opuso a una nueva


participación de la CNT en el Gobierno. Terminada la guerra se
exilió en Francia. Huyendo de los nazi se refugió en la Borgoña y,
tras ser detenida, el Gobierno de Madrid solicitó su extradición, que
fue denegada a causa de su embarazo. En 1945 se instaló en
Toulouse, donde vivía desde entonces sus visitas a España fueron
frecuentes dando charlas, Mítines y apoyando el Anarquismo en
nuestro país lugar que ella siempre llevo en su corazón. Nunca,
hasta su muerte, renunció a sus ideales anarquistas. En 1987
publicó el libro autobiográfico Mis primeros cuarenta años que narra
el periodo de su vida comprendido desde su nacimiento hasta el
final de la II° Guerra Mundial.
Las batallas juveniles de Federica Montseny oscilaron entre el
ámbito doméstico, donde perseguía en la vida cotidiana un trato
igualitario con los hombres y romper con la tradicional postergación
de la mujer, y el público, donde se volcó a través de la labor
editorial de sus padres a publicitar a través de revistas y libros las
ideas libertarias.
“El grupo de anarquistas en el que creció constituía una
suerte de gran familia, donde había fuertes afinidades entre
padres y hermanos y amigos y correligionarios. Puede
hablarse incluso de una especie de falansterio, al estilo de
Fourier, pues, junto a la labor editorial, tenían también
actividades agropecuarias para poder sobrevivir. Eran gente
de principios y muy solidarios”, –cuenta Lozano, miembro
del grupo que rodeaba a Federica Montseny.
“No es que reivindicaran la infidelidad en las parejas cuando
pretendían acabar con el modelo tradicional de familia.
Luchaban porque cada cual pudiera elegir al compañero o
compañera que quisiera, y poder cambiar si las cosas no
habían funcionado”.
Federica Montseny estuvo siempre unida a su compañero Germinal
Esgleas, con el que tuvo tres hijos. Acabó la dictadura de Primo de
Rivera, llegó la República. Todo aquello se vivió como una gran
revolución, pero en el ámbito de la joven anarquista se quería ir
más lejos. Es la época en la que Federica Montseny se vuelva en
cuerpo y alma en su trabajo con la CNT, el sindicato anarquista. Los

14
LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA - EL ANARQUISMO MILITANTE

mítines, las publicaciones, las iniciativas solidarias siguieron su


curso. Todo cambiaría drásticamente con el golpe de los militares y
el estallido de la Guerra Civil. Fue entonces cuando llegó lo que
Irene Lozano llama la “revolución inesperada”. El alzamiento permitió
que los grupos anarquistas convirtieran muchas de sus aspiraciones
remotas en algo real. Las calles se llenaron de gente, el mundo se
transformaba a marchas forzadas. Y hubo también mucha violencia.
Dice Irene Lozano:
“No creo que Federica Montseny supiera claramente al
principio de la guerra lo que los anarquistas tenían qué
hacer. Los acontecimientos iban demasiado rápido” (…) “El
Estado había sido siempre el gran enemigo, pero entonces
había un enemigo mayor aún. En medio de la vorágine,
considera finalmente que lo más importante es ganar la
guerra, aunque para ello haya que formar parte de un
Gobierno”.
Teresa Claramúnt llego a tener una gran importancia para Federica
Montseny, una obrera tejedora muy próxima a su familia y que
había sido una activa luchadora en las filas sindicales y que murió
al llegar la República.
“No es que creyera en el sindicalismo, pero actuó en ese
medio. Entendió que debía ocupar el lugar que había
dejado su amiga y apoyó la insurrección y las conquistas de
los anarquistas”.
Los acontecimientos se fueron complicando cada vez más. La
explosión revolucionaria inicial no fue suficiente para detener el
avance del ejército franquista y las traiciones que por parte del
Partido Comunista estaban realizando en retaguardia (recordemos
mayo del 37) persiguiendo a todos aquellos que no eran comunistas
de Moscú (C.N.T-F.A.I. y PSUC) Una fisura se abrió entonces en las
filas anarquistas, donde convivían diferentes tendencias. Había
muchos que consideraban prioritario llevar más lejos sus
conquistas y profundizar en la revolución. Para otros era más
importante ganar la guerra. Entre ellos estaba Federica Montseny,
convertida ya entonces en uno de los líderes de la FAI (Federación
Anarquista Ibérica). Y se convirtió en ministra.

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Federica Montseny

SUBLEVACIÓN DEL EJÉRCITO

Como ya es sabido el, el 17 de Julio de 1936, un grupo de militares


se subleva en Melilla contra el régimen legalmente establecido en
el Estado Español. El movimiento se extendió de inmediato a
Tetuán, Ceuta y Larache. El día 18, el alzamiento se producía en
todas las divisiones militares de la península. Siendo aplastado en
gran parte de la Península por los trabajadores organizados en
gran parte en la CNT y en la FAI.
En este contexto el Presidente Azaña encarga formar gobierno a
Francisco Largo Caballero que cuenta con todas las fuerzas
políticas del momento, incluidos los anarquistas. Es entonces
cuando Federica Montseny es nombrada ministra de Sanidad y
Asistencia Social en noviembre de 1936, siendo la primera mujer
ministra en un gobierno democrático español, cargo que ejerció
hasta mayo de 1937 cuando cae el gobierno del socialista Largo
Caballero.
La contribución de Federica Montseny a la salud pública y a la
consecución de los derechos en salud de las mujeres en España,
fue un hito histórico, frustrado por la rebelión militar que dio lugar a
una guerra civil y la posterior dictadura militar, con el retroceso
consiguiente en los derechos de salud de las mujeres conseguidos
durante la IIa República.
Como ministra, elaboró la primera Ley que reguló el derecho al
aborto. Tuvo numerosas iniciativas en el ámbito de la asistencia
social, la ayuda a los refugiados y la sanidad pública. Impulso un
cambio en la conceptualización tanto de la sanidad pública como
del bienestar social que se reorganizó, en medio de la contienda de
la guerra civil, para “satisfacer las necesidades de la salud de los
proletarios”.
Se basó esta nueva orientación en un concepto humanístico de la
medicina que acentuaba la necesidad de reestructurar los servicios
médicos, descentralizándolos y relacionados con el entorno social.
La asistencia medica socializada y las medidas sanitarias preventivas
fueron la clave para este nuevo enfoque revolucionario que
intentaba ofrecer una higiene global y una respuesta social a las
necesidades sanitarias de la población.
16
LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA - EL ANARQUISMO MILITANTE

De acuerdo con los reformadores sexuales anarquistas, Montseny


propulsó una reforma de la cultura sexual en la que tanto hombres
como mujeres tenían que construir una nueva cultura sexual.
Aunque su forma de ver la sexualidad no tenía en cuenta el genero,
ella sostenía un concepto muy distinto al de la organización
anarquista Mujeres Libres que culpaba a la inmoralidad sexual
masculina de mantener la prostitución y dando prioridad en su
programa a la supresión de la prostitución. Montseny apoyó esta
iniciativa en pro de la abolición del “amor mercenario” pero admitió
que su campaña en el Ministerio de Sanidad y Asistencial Social
para erradicar la prostitución había fracasado.
Montseny escribió numerosos artículos sobre la emancipación de la
mujer y denunció la discriminación sexual existente, incluso en el
seno del propio movimiento obrero, no obstante no creía que
existiera una cuestión femenina específica. El prototipo de la nueva
mujer que defendía tenía plena confianza en ella y era consciente
de que el destino de la humanidad dependía de ella.
Afirmaba que: “la mujer es pacifista por temperamento, por la
pasión que siente por sus hijos, por su amor a la vida” pero hizo
llamamientos a las mujeres para que participaran en la guerra civil
del 36 al 39 como único camino hacia la libertad en su propósito de
eliminar al fascismo.
Entre sus obras destacan los escritos en la Revista Blanca entre
1923 y 1936 y Cien días en la vida de una Mujer, en 1949, en los
que defendió la emancipación económica y sexual de las mujeres y
denunció el sexismo.
En 1945 se instaló en Toulouse, y hasta su muerte ni abandonó
Francia, ni renegó de sus ideales anarquistas. Murió en enero de
1994, víctima de una enfermedad Terminal.
Montseny publicó varios libros. Entre ellos destacan La mujer,
problema del hombre, Cien días en la vida de una mujer, Crónica
de la CNT, El anarquismo y Mis primeros cuarenta años. De su vida
personal podemos contar que lo que más le afectó fue la muerte de
una de sus hijas. Eso fue lo que contó la otra, llamada Vida, quien
recordó a la muerte de su madre que ésta renunció a la vida de
madre y esposa para dedicarse por entero a su carrera política y a
luchar por la liberación de la mujer.
17
Federica Montseny

Sin embargo, no dejó Francia porque allí estaban sus hijos y sus
nietos. Y es que, como en muchas otras cosas, Federica Montseny
fue pionera en tratar de combinar ambas facetas en unos tiempos
en los que ésa era la excepción y no la norma entre las mujeres
españolas. Por su personalidad, sus ideas y su intensa dedicación
a la política, la prensa la llamó “la pasionaria anarquista”.
Así fue la ex ministra de la República Española Federica Montseny.
Una mujer, una compañera que lo dio todo por sus ideales y por la
necesidad de aquel momento pero, que jamás renuncio a ellos.
Murió en Francia teniendo 88 años en enero de 1994. Fue la
primera mujer ministro en Europa y tal vez, en el mundo.
Este es nuestro pequeño homenaje a nuestra gran compañera y
puedo decir con franqueza que fue un gran honor el haberla
conocido, el haber podido hablar con ella, dialogar con ella y
abrazarla son grandes recuerdos que tengo de nuestra compañera
por ello su recuerdo siempre estará en mi memoria y espero que en
la de todos.
“Federica Montseny” 2
Firmado J.A.S.T

2
Video Documental: 29 de mayo de 1991. Monográfico dedicado a Federica Montseny
(líder anarquista), que incluye entrevista a la política, una dramatización sobre algunos
aspectos de su vida e imágenes de archivo. Montseny habla de su militancia anarquista
y el ambiente familiar en el que transcurrió su infancia. Fotos de Federica y de sus
padres. Habla de la justicia, de su relación con Ángel Pestaña, de la lucha de los
cenetistas en Barcelona. Fotos del coche de Eduardo Dato, presidente del Gobierno, e
imágenes del cortejo fúnebre. Habla del Golpe militar (con imágenes de hombres
trabajando en las trincheras). Montseny comenta su etapa como ministra en el Gobierno
de Largo Caballero. Habla de su compañero Germinal Esglea, con quien tuvo a sus
hijos, de Buenaventura Durruti; de Teresa Claramunt, su amiga anarcosindicalista, de “La
Revista Blanca”, de la muerte de Franco y de la revolución.
18
LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA - EL ANARQUISMO MILITANTE

C. N. T. - A. I. T.
COMITÉ NACIONAL
OFICINA DE INFORMACIÓN
PROPAGANDA Y PRENSA
******************

LA COMMUNE DE PARÍS
Y LA REVOLUCIÓN
ESPAÑOLA
por Federica Montseny

CONFERENCIA PRONUNCIADA EN EL
CINE COLISEUM DE VALENCIA
el día 14 de marzo de 1937

19
Federica Montseny

PRÓLOGO
Prologar una obra de Federica, bien que ésta haya de ser tan
sintética como la que hoy ofrecemos a nuestros lectores, es tarea
un poco difícil. Difícil porque en ello hay que poner algo que iguale
a lo que se intenta prologar. Y esto, para nosotros, lo decimos con
toda franqueza, resulta poco menos que imposible.
Federica es una mujer de cultura extraordinaria. A esto se une su
modestia, modestia que no es preparada, cuidada como la de
muchas vestales de escayola que por ahí andan dándoselas de
primeras figuras, que brota de su sencillez, de su amor a la libertad,
al bienestar general, de la seguridad que tiene en si misma y en los
que con cariño de hermanos la rodeamos
En esta magnífica oración nos desgranó un puñado de espigas del
más recio y genuino abolengo revolucionario. Habló sobre la
Commune de París. Y su voz, que fue en aquellos momentos, y en
todos en que nuestra Federica habla, la voz de la anarquía, alcanzó
tonalidades de epopeya al comparar aquella gesta gloriosa de los
comunalistas, con la lucha, fecunda a fuer de trágica, que hoy vive
el proletariado español.
La narración de aquellos hechos históricos nos hizo vivir en todo su
verismo la situación desesperada de Paris al verse atacado por los
mercenarios de dentro y de fuera; por la chusma burocrática del
segando imperio y por los bárbaros del ejército prusiano.
Escuchándola se sentía uno más fuerte, más decidido, si cabe, a
dar la vida por la causa de la libertad. Y es que el hablar es un arte,
una función que no todos los seres dotados de cultura pueden
desarrollar.
Federica tiene múltiples reservas tribunicias, es una oradora de
talla, que sabe ensamblar lo profundo, lo que es pensamiento
fecundo, con la sencillez y el sentimiento en ella característicos.
Por todo esto, unido a otras virtudes que no enumeramos porque
“en casa” no somos muy dados a esta clase de exaltaciones, la que
hoy regenta el Ministerio de Sanidad es querida y aclamada por la
muchedumbre, Anarquista, de un anarquismo constructivo y
profundamente humano, Federica Montseny es uno de los valores

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LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA - EL ANARQUISMO MILITANTE

más destacados y positivos de la generación anarquista de hoy. Su


saber y bien decir estuvieron siempre, al servicio de los humildes.
Desde muy temprana edad fustigó con dureza a los mercaderes de
todas las tendencias. Ni un sólo momento se sintió desfallecer en
sus justicieras campañas.
Siendo aún muy joven comenzó a escribir. Fruto de estos trabajos
son las hermosas novelas que llevan por título “La Victoria” y “El
hijo de Clara”. Con ellos provocó verdaderas tempestades de
discusión y de crítica buena y mala, pues no todos los hombres
fueron ni son capaces de interpretar la grandeza y la despreocupación
que nuestra compañera puso en los personajes centrales de sus
dos primeros frutos literarios.
Cuando la dictadura de opereta del general jerezano, no dejó de
fustigar al tirano y a la partida de negociantes que le adulaban para
mejor vivir del esfuerzo de los otros.
Posee, una pluma recia, viril. Sus escritos, particularmente aquellos
que escribió al calor de las persecuciones de que fuimos objeto los
hombres de la C.N.T., tienen contornos de picachos bravíos. De
una limpieza inmaculada, una claridad prístina, los trabajos de
Federica, en unión de algunos otros, han hecho posible que las
ideas anarquistas hayan formado cuerpo en el proletariado español.
Ella ha sabido, quizás por su calidad de mujer, conmover a muchos
hombres de corazón endurecido, con la sencillez de su verbo, de su
exposición. Les ha conmovido y, a la vez, ha hecho que aquellos
hombres comenzaran a ver en nuestros ideales, que no conocían,
el factor determinante para un avance social, para arribar a una
sociedad más justa, más equitativa, más en consonancia con el
sentir de la clase trabajadora y con los tiempos que corremos; que
son eminentemente de transformación revolucionaria.
Y hoy, por mandato de la organización a la cual se debe y por la
que lucha y sufre, ocupa un cargo de verdadera y alta responsa-
bilIdad, desde, el que trabaja con bastante intensidad, con pasión
de iluminada, para que la sangre vertida por los héroes de la
libertad no resulte estéril; porque las miles y miles de vidas
truncadas en flor en esta lucha contra la plutocracia, que es el
fascismo en todas sus manifestaciones, sirvan de base a la
sociedad justa y humana.

21
Federica Montseny

La C.N.T. se siente orgullosa de tener en sus filas a Federica


Montseny. Ella es un exponente vivo de nuestros valores. Unida a
los gloriosos combatientes del frente, a los que, horas y horas, sin
fatiga y sin descanso trabajan por !a victoria en fábricas y talleres, o
los que surcan los mares y luchan, pelean como leones contra los
barcos piratas, a los que, raudos, tripulando los aviones leales
cruzan los aires en busca de los aviones negros para darles su
justo merecido, a los que en el silencio de una Secretaría, van
dando forma a las conquistas sociales, lograremos la victoria
esplendorosa sobre el fascismo asesino.
Esa victoria que colocará a España a la vanguardia de los pueblos
civilizados.
“Luchemos hasta morir”, dice Federica al final de su magnífica
conferencia, ¡Luchemos! ¡Luchemos con todo el ardor que nosotros
sabemos poner en todas las causas nobles!
“No olvidemos, hermanos, que las miradas del mundo
convergen hacia nosotros. Es el mundo, son los parias de la
tierra que nos miran con veneración, con orgullo.”
Por los que en el mundo que nos mira, sufren y atentos siguen
nuestra lucha: por las ideas que tan caras y queridas nos son, por
las cuales han sucumbido nuestros mejores y más puros militantes,
adelante todos, con la promesa y el juramento de antes morir que
permitir el triunfo del fascismo en nuestra tierra.
En espera de que leeréis con verdadera atención el nuevo folleto
que hoy os ofrecemos, os saluda fraternalmente a todos.

Por el Comité Nacional


OFICINA DE INFORMACIÓN. PROPAGANDA Y PRENSA

22
LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA - EL ANARQUISMO MILITANTE

LA COMMUNE DE PARÍS
Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA

Camaradas y amigos. Pueblo de Valencia y de toda España: Me ha


sido encargada una misión para mi harto satisfactoria; hablar de la
Commune de París, hoy, después de setenta y seis años de esa
gesta cruenta y heroica. Hablar de la Commune de París, la
primera revolución social consciente que hubo en el mundo, en
estos momentos en que, como ha dicho el camarada Bajatierra, los
hechos se repiten, la historia se enlaza y se continúa en otra gesta:
paralela. Ya no por lo que la Commune representa, sino por el
símbolo de eternidad que ella significa.
No podemos jamás desligamos del pasado, como no podrán jamás
nuestros hijos y nuestros nietos desligarse del presente que
nosotros somos. La vida continúa, las ideas transmigran, por así
decirlo, de un tiempo a otro. Las ideas sofocadas este siglo, en el
siglo que viene triunfan y se imponen y, a su vez, son rebasadas
por otros ideales. Esta es la filosofía de la Historia. Es esta la
eternidad de la misma vida. Desde que el mundo existe, desde que
hay hombres sobre la tierra y desde que estos hombres tuvieron
conciencia de sí mismos y se agitaron persiguiendo un ideal que ha
sido eterno, así ha ocurrido siempre, constantemente. Este ideal
eterno es la persecución incesante del Bien, de la Libertad, de la
Justicia.
Hemos pugnado siempre por vivir mejor de lo que vivíamos, por ser
más felices de lo que éramos, por gozar una mayor libertad, a la
que está vinculada la propia razón de nuestra existencia. Y así se
ha hecho la Historia, así se han ido produciendo los grandes
movimientos de masas y este movimiento selecto, cerebral, de las
minorías, que han sido las conductoras de las masas. Ellas han
sido las conductoras de las masas; es preciso reconocer y
proclamar esto.

23
Federica Montseny

El pueblo, como abstracción grandiosa, se incorpora a la historia


del mundo en el momento en que formula aspiraciones concretas,
aspiraciones a realizar. Y este momento llegó con la primera
revolución política, con la Revolución francesa. Hasta este instaste,
el pueblo, las masas eran la fuerza amorfa, la catapulta histórica de
que se valían las minorías selectas para luchar contra los
poderosos de su tiempo.
La Commune de París fue el primer movimiento revolucionario
consciente; pero antes de la Commune, ¡cuántas conmociones
sociales, qué proceso trabajoso y lento, terriblemente sangriento,
ha sido la vida de los pueblos! La revolución de los siervos en la
Edad Media; más lejos aún, las rebeliones de los esclavos con
Espartaco; más lejos todavía, las rebeliones de los primeros
hombres que se sintieron oprimidos, de las primeras tribus que
fueron sometidas por otras, y siempre la misma lucha, la misma
pugna; Prometeo, encadenado, pugnando por desencadenarse, y
el cerebro, el hombre, formando conciencia de sí mismo, dándose
cuenta de su dignidad, de su majestad, sintiéndose el dios de la
creación, el único dios que existía, buscando la verdad, la justicia,
esforzándose por libertarse a sí mismo y por libertar a sus
semejantes. Los siervos se rebelaron en Cataluña, conducidos por
Verntallat; en Alemania se produjo el movimiento formidable de los
campesinos, ahogado en sangre; en Bohemia, el levantamiento
social-religioso de los husitas. Y en tanto, las minorías selectas, los
hombres que, con su sacrificio personal, gestaban los movimientos
de las masas, los hombres, individualmente considerados, eran
quemados en las hogueras, subían las gradas de los patíbulos,
morían en la horca, sus cabezas caían destrozadas por el hacha de
los verdugos.
Y así siempre, la historia eterna: el pueblo, estimulado por la
desesperación, por el hambre, por la sed de venganza, lanzándose
en un momento determinado a la calle. Siempre ahogado, siempre
sofocado, siempre vencido. Y la idea, el anhelo eterno que lo
santifica todo, corriendo de una aspiración a otra, de una idealidad
a otra, de un hombre a otro, de una generación, de una época a
otra, siempre perfeccionándose, siempre luchando por alcanzar un
mayor grado de bien, de libertad, de justicia.

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LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA - EL ANARQUISMO MILITANTE

Estalla la Revolución francesa, el primer movimiento de masas que


lleva ya una finalidad, que sabe a lo que aspira: a los derechos del
hombre y del ciudadano, que aún no han sido realizados por la
democracia de ningún país. La Revolución francesa fue vencida
también por el mismo hecho fatal, porque la Historia demuestra que
no progresamos en línea recta, sino en espiral permanente, a saltos
siempre, un paso adelante, dos atrás y oíros pasos adelante.
Siempre, cuando una revolución se produce, en el primer momento
de impulso, avanzamos; luego hemos de retroceder y nos
quedamos, al final, en un justo medio, que es el justo medio de las
posibilidades del momento, no el justo medio de las posibilidades
humanas.
La Revolución francesa es vencida. He de hablar de la Commune,
pero no puede hablarse de la Commune sin hablar antes de la
Revolución. La misma similitud, alargada por un periodo mayor de
tiempo, que ofrece la Commune do París con la Revolución
española, la ofrece la Revolución francesa con nuestra Revolución
también.
Estalla la Revolución francesa, son decapitados los reyes, es
destruido el poder feudal, es arrebatado el poder absoluto de
manos de la monarquía, y se produce una revolución de tipo
político que destruye para siempre la idea de Dios, vinculada a la
soberanía de los reyes.

LA SANTA ALIANZA CONTRA LA REVOLUCIÓN


Inmediatamente se hace la santa alianza de todas las monarquías
contra la revolución francesa, la misma santa alianza que se ha
hecho hoy contra España y la Revolución española. Se unen los
países todos contra Francia. Los reyes no defienden la cabeza de
Luis y de María Antonieta. El propio hermano de María Antonieta,
emperador de Austria, deja morir en el patíbulo a Luis y a María
Antonieta, porque le interesaba contar con el pretexto de vengar la
sangre de unos reyes ejecutados por el pueblo, para poder invadir
Francia. Y Francia se defiende, como nos defendemos hoy
nosotros. No hay ejército organizado: el ejército organizado era
realista, era monárquico. Y los primeros soldados que luchan contra

25
Federica Montseny

Alemania, Rusia. Italia, Austria e Inglaterra, son las legiones de


desarrapados de Hoche, el caudillo de la revolución. Se organiza el
ejército, lo organizan las masas de Marselleses, y es la Marsellesa
el himno que les lleva a la muerte y a la victoria. ¡Hasta dónde
habría llegado la Revolución francesa, en su plan de posibilidades y
de realizaciones, si no hubiera surgido el hecho fatal que se
produce en casi todos los movimientos revolucionarios! En el caos
producido y enconado, incluso por los mismos elementos que
tenían interés en cortar la marcha de la revolución, surge un
hombre que recoge la desesperación, la desorientación, que la
coordina en lo que es el imperativo categórico de la hora: la
necesidad de organizar una fuerza armada y de luchar contra el
invasor. Ese hombre es Napoleón.
En el momento en que Napoleón llega a ser primer cónsul, la
Revolución ha terminado. Pero las ideas de la Revolución, han
quedado sembradas. Sembradas, no ya solamente en la conciencia
de la “élite” que siempre ha ido orientando los movimientos de las
multitudes: han quedado sembradas en el alma misma de las
multitudes.
Crecen nuevas generaciones. En Francia, entregada al poder
absoluto de Napoleón, las ideas son amortiguadas, son destruidas
por los mismos intereses creados por la Revolución y vinculados a
la vida del primer imperio. Pero las ideas recorren el mundo, y las
ideas de la Revolución francesa son las que producen el verdadero
renacimiento espiritual y filosófico que se extiende por toda Europa.
Todo el siglo XIX, fecundado por la Revolución francesa, es un siglo
de revueltas populares, es un siglo de filosofía, de investigaciones
científicas, de literatura, de arte, de música, de poesía revolucionaria.
Se suceden unos a otros los movimientos. En 1830, el segundo
movimiento revolucionario en Francia, abortado también, traicionado,
porque surgen los aprovechadores, los demagogos fáciles que
recogen las aspiraciones del pueblo para establecer la monarquía
con Luis Felipe, esta vez con carácter constitucional y de tipo
demagógico.

26
LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA - EL ANARQUISMO MILITANTE

El año 48, movimientos populares en toda Europa, en Alemania, en


Italia, en España, en Francia. Y otra vez los aventureros, otra vez
los ambiciosos, otra vez los que se aprovechan de la eterna
candidez del pueblo, para conseguir triunfar e imponerse: Napoleón
Bonaparte, el pequeño. Otra era para Francia. Otra era de
convulsiones internas. Entre tanto, se gesta, se hace espiritual-
mente una generación nueva: la generación de la Commune.

EN TODO EL MUNDO LAS IDEAS DE LA


INTERNACIONAL SURGEN

La democracia ya ha nacido, y en todo el mundo las ideas de la


Internacional surgen. Es el primer grito lanzado a los pueblos y a
los hombres. La primera vez que se dice a los proletarios de todos
los países, que deben unirse, que para el obrero francés, para el
obrero italiano, para el obrero inglés o español, no hay patria, que
la patria es propiedad de los ricos que la poseen territorialmente, y
que para los pobres no hay más que una patria universal. Esta
idea, la idea madre de la Internacional prende, se extiende y se van
formando los movimientos obreros organizados, porque hasta
entonces, los movimientos obreros no habían sido más que luchas
de gremios que se agrupaban para resistir a las huelgas, para
defenderse de injusticias personales, pero no existía un movimiento
obrero organizado como lucha contra el capital. En España surgen
las primeras asociaciones, la primera sociedad obrera de
resistencia al capital, y surgen también las represiones, tan
fecundas siempre, porque ellas son las que en realidad siembran
las ideas revolucionarias. Viene la represión de Zapatero, el general
siniestro, fusilando centenares y centenares de obreros.
Y en España empieza un movimiento que continúa el de los
constitucionalistas: es ya el movimiento republicano. Son los
republicanos, con un contenido de ideas sociales, revolucionarias,
que supera al de casi todos los republicanos del mundo. En
España, la República fue, desde el primer momento, una República
de tendencias socialistas.

27
Federica Montseny

Los que trajeron la idea eran hombres abiertos al mundo. Eran un


Pi y Margall, un Sixto Cámara, un Figueras, un Joarizti, un
Salmerón, todos hombres de cultura, de ideas universales, que
habían vivido proscritos en el extranjero, y que traían a España,
junto con las de República, las ideas de Proudhon, de Bakunin, de
Carlos Marx,

LA GUERRA CON PRUSIA


FUE UN CAPRICHO IMPERIAL

Llegamos al hecho culminante del imperio de Napoleón III: la


guerra con Prusia. Estalla la guerra con Prusia, que es un capricho
imperial. Un emperador y una emperatriz imbuidos, poseídos de
delirio de grandeza, quieren emular las glorias de Napoleón I, y se
atreven a desafiar a Bismarck y a Guillermo. Estalla la guerra con
Prusia, en la cual, el ejército francés, dirigido por una serie de
generales de salón, conducidos por un mariscal sanguinario e
inepto, cual Mac-Mahon, motivó una frase de Guillermo que
simbolizó aquella lucha. Guillermo, contemplando como se batían
los soldados franceses, pronunció esta frase histórica: “Es un
ejército de leones dirigidos por asnos”.
Cada día las cosas se ponen peor. Para mantener la guerra, se
carga de impuestos al pueblo francés. Las masas están
descontentas. Empiezan a escasear los alimentos. No se puede
trabajar, y en París hay una élite, hay una juventud magnifica, hay
una legión de hombres y mujeres abrevados en las ideas de la
Internacional, preparados espiritualmente por todo un proceso de
resistencia, de oposición al segundo Imperio, mucho más pequeño,
mucho más ruin y mezquino que el primero.
Y, como he dicho al principio, ideales ahogados en este siglo, dos o
tres siglos después, surgen y se pugna por realizarlos. Cuando son
ideas muy audaces, cuando son principios sociales que requieren
una transformación total de las conciencias, se precisa mucho
tiempo para conseguir que triunfen.

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LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA - EL ANARQUISMO MILITANTE

HACE CUATRO SIGLOS VALENCIA INICIO


UN MOVIMIENTO SOCIAL

Hace cuatro siglos que en Valencia, precisamente, fue ahogado un


movimiento producido a compás y como consecuencia del
movimiento de los Comuneros de Castilla, aunque en Valencia
adquirió desde el primer momento carácter más social. No eran ya
los señores feudales españoles que luchaban contra el invasor
extranjero, sino los obreros, los gremios, los trabajadores de la
ciudad y del campo, los que, agrupados en las famosas Germanías,
a la vez que luchaban contra los flamencos de Carlos V de
Alemania y Carlos I de España, pugnaban por un mínimo de
reivindicaciones, luchaban por la autonomía de los Municipios, por
los fueros y franquicias de Valencia como por los fueros y
franquicias de Castilla y León luchaban los comuneros.
Es ahogado el movimiento de las Germanías, son muertos sus
hombres representativos, centenares, millares de obreros y
campesinos son ahorcados en los campos y en las calles, pero
queda el principio comunalista. De ahí que, cuatro siglos después,
pueda escribir Ramón de Cala un libro titulado “Los comuneros de
París”. Salvando la distancia, el movimiento de París es presidido
por la misma idea lanzada al vuelo y destruida en Villalar, en
Castilla, y con la ejecución de los agermanados en Valencia.
La Commune de París se produce. Y ahora empieza el periodo de
similitud con la situación española. Como reacción del pueblo de
París, cuando se da cuenta de la maniobra tendente a entregar
París a las hordas prusianas. Napoleón el pequeño, ruin siempre,
miserable siempre, viéndose vencido, cotiza su vencimiento y
ofrece París a Bismarck y Guillermo a condición de asegurarle
determinados derechos. Hay agitación revolucionaria en Francia,
hay descontento en París y en las provincias contra el Imperio. Se
grita nuevamente “¡Viva la República!”, en las calles y plazas de
París. El pueblo vuelve los ojos hacia los principios proclamados
por la primera revolución, la grande, la eterna, y Napoleón se da
cuenta de ello, como se dan cuenta de ello los aventureros que le
siguen, ya que Napoleón, para triunfar, engañando al pueblo, ante
el que se presentó con una máscara socialista, necesitó rodearse
29
Federica Montseny

de una legión de ex presidiarios o de gente presidiable. Los


crímenes de su reinado se fueron acumulando uno tras otro. Se
casó morgánicamente con una inglesa, miss Howard, con la cual
tuvo un hijo, y cuando quiso casarse con la emperatriz Eugenia,
como miss Howard resultaba molesta, un día la encontraron
estrangulada en su cama. Hubo un general pundonoroso y digno
que intentó desenmascarar a Napoleón. Este general era Bazaine,
y fue condenado a reclusión perpetua en la Isla de Santa Margarita.
Un crimen tras otro. Un periodista intentó hacer una campaña,
descubriendo el crimen de que había sido víctima miss Howard, y a
este periodista le asesinaron al entrar en su casa. Era Napoleón un
hombre que no vacilaba ante nada ni ante nadie. Aventurero vulgar,
de ambiciones pequeñas, no puede compararse con Napoleón I,
que tuvo, a pesar de todo, pasiones y grandezas de hombre. Y
viéndose vencido, viendo que era imposible contener el estallido
revolucionario de Francia, se preparó para vender Francia a los
Alemanes. Esto flotaba en el ambiente parisino. y cuando ya
sonaban los cañones alemanes en Paris, cuando se oía ya el fragor
de la lucha, cuando con cinismo incomparable Mac-Mahon y
Napoleón hablaban de rendirse y retirarse, como lo hicieron, a
Versalles, surge la Commune. Surge el grito del pueblo negándose
a dejar entrar a los alemanes en París.

PARÍS CONTRA VERSALLES


Fue la Guardia Nacional, constituida por elementos republicanos, la
que dió el golpe de Estado que produjo la Commune de París. Se
proclamó un Gobierno revolucionario, se constituyó un Comité
Central de la Guardia Nacional, que fue el que organizó la lucha
con los Versalleses. Se constituyó en París el primer Consejo
Comunal. El Gobierno revolucionario tomó este nombre. Las ideas
de la Commune estaban ya lanzadas al vuelo. Las masas las
recogían y pugnaban ya por realizarlas. Estalló el 18 de Marzo;
duró la Commune hasta el 21 de Mayo. Durante estos dos meses,
la lucha fue terrible, constante. París se defendía doblemente,
contra el ataque de los alemanes y contra el de los versalleses. El
pueblo en armas mantenía la lucha. La desgracia de París fue la de
verse abandonado por las provincias.

30
LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA - EL ANARQUISMO MILITANTE

La Commune fue proclamada en Marsella, en Burdeos, en Lyon,


pero sofocada y destruida en pocas horas. Los pueblos, no
agitados, no preparados, no advertidos, permanecieron mudos, y
Napoleón pudo pactar con los alemanes y sofocar el movimiento
revolucionario de París. Pactar de tal manera, que junto con los
soldados que entraron por la puerta de San Claudio, el dia 21 de
Mayo, entraron no pocos soldados alemanes confundidos con las
tropas napoleónicas.

POR PRIMERA VEZ SE APLICAN


LOS PRINCIPIOS SOCIALISTAS

La Commune, durante su breve vida, realizó una serie de hechos


justos, proclamó una cantidad de principios socialistas por los que
ahora precisamente estamos pugnando nosotros.
Dos meses de vida, y ¡qué dos meses, camaradas! La similitud otra
vez se establece. París, sitiado, con el enemigo delante y detrás;
Prusia y Versalles contra él. Y París, debatiéndose en un mar de
luchas internas. Hay unas palabras de Flourens, la más pura, la
más nobilísima, la más excelsa figura de la Commune, que parecen
aplicadas a nuestros momentos. Los versalleses se introducen en
París; cada día entran espías y agentes provocadores. Ellos
siembran la desconfianza entre el pueblo. Están ya enfrentados el
Consejo Comunal y el Comité Central de la Guardia Nacional, en la
que hay un hombre austero, rígido, el general Cluseret. Se
enfrentan las dos tendencias: de un lado, los jacobinos de Rigault y
Ferré; de otro, los socialistas moderados. La lucha se encona, la
desconfianza se extiende, y Flourens, en un momento de
amargura, dice:
“Sin confianza nada puede hacerse. Si somos traidores,
fusiladnos, pero antes concedednos un margen de confianza,
sin el cual nada se puede hacer”.

31
Federica Montseny

La muerte de Flourens es un detalle de aquel tiempo. Un capitán de


gendarmes le abrió la cabeza de un sablazo. El cuerpo quedó
tendido en tierra, los sesos esparcidos, la sangre de aquel hombre,
puro y noble, regando la tierra, y las prostitutas doradas, las
mujeres de lujo, las queridas de los mariscales, de los nobles, se
entretenían en levantar los sesos de Flourens con sus sombrillas y
en ultrajar el cuerpo, pisoteándolo. Flourens es un detalle.
Una vez la Commune sofocada, lo que fue la venganza de los
versalleses no tiene nombre. La Commune no puede fijarse en un
nombre solo. Son una legión de hombres, de mujeres; son Reclus,
Pyat, Rigault, Ferré, Luisa Michel; ¡son tantos y tantos hombres y
mujeres! Son las “petroleras”, mujeres heroicas entre las cuales
(detalle que cito) la Historia recoge el nombre de María Fernández,
española.
El poder, vinculado a la tiranía y al crimen, ya no se llama Mac-
Mahon, el general inepto, el asno que conducía un ejército de
leones, pero que servía perfectamente para llenar de sangre las
calles de París; ya no se llama Napoleón. Tiene otro nombre: se
llama Thiers.
Aparentó recoger el clamor revolucionario del pueblo, pero no con
el carácter que el pueblo quería darle, sino con el carácter
moderado, reaccionario, mejor dicho, de una República vinculada a
sus intereses, y fue Thiers el hombre de la represión, el que hizo
fusilar a los comunalistas, a sus mujeres, a sus hijos, diciendo:
“Matadlos a todos, los lobos, las lobas y los lobeznos”.
Los dichosos fueron los que, como el viejo Delescluze, murieron en
la barricada, sin entrégame, agotando hasta el último cartucho.
Fueron los más felices los que consiguieron morir enseguida, pero
¡cuántos hombres y mujeres triturados, con las manos cortadas,
con el cuerpo acribillado por los bayonetazos!

32
LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA - EL ANARQUISMO MILITANTE

LA REPRESIÓN, RECLUS, LUISA MICHEL

La represión de la Commune fue horrorosa; 35.000 obreros


murieron en diez días contra el muro de los federales en el Pére
Lachaisse. Pero para daros idea lo que fué la represión, os diré que
en París había 80.000 obreros metalúrgicos antes de empezar el
movimiento de la Commune. Después, cuando fue restableciéndose
la calma, la calma de las tumbas, cuando volvieron al trabajo, estos
hombres solo eran ya dos mil. El resto había sido fusilado, estaba
en la cárcel, estaba perseguido o andaba huyendo.
¡Los comunalistas acusados de criminales, de asesinos! Después
del asesinato de Flourens; después de la muerte alevosa del
general Duval, al que arrastraron por las calles; después de todos
los crímenes cometidos por los versalleses con los comunalistas,
sus mujeres y sus hijos, sólo en un barrio, en el cual se defendían
corno último reducto los comunalistas, la única cosa que hizo la
Commune fue fusilar un grupo de rehenes, entre los cuales estaba
el arzobispo de París, al que ofrecieron para canjearlo por Blanqui,
otra ilustre figura de la Commune, y al que Thiers no quiso entregar,
fusilándole. Ni un crimen, ni una innobleza, ni una deslealtad que
manche el puro prestigio de la Commune.
En cambio, no es posible hablar de la represión, porque nosotros
sabemos lo que son represiones. Hemos vivido algunas en España,
pero la de la Commune, por su crueldad, no tiene igual en la
historia, supera todos las horrores de la antigüedad y la Edad
Media. La Commune ya está vencida. El 21 de Mayo termina la
epopeya. La represión duró cinco años, cinco años de tribunales
condenando a muerte, a deportación en Caledonia, en Guayana, en
Cayena. Entre las grandes figuras condenadas, figuraba Elíseo
Reclus. Un sabio, un geógrafo eminente, de fama universal, un
pacifista, hasta el extremo de que tomó parte en la lucha con el fusil
boca abajo, porque él decía:
“Yo estoy conforme con la idea de la Commune, y voy a
morir junto con los que por ella mueren, pero en cambio yo,
pacifista, no quiero matar a nadie, y llevo el fusil boca
abajo”.

33
Federica Montseny

Este hombre fue condenado a muerte, y todos los sabios, las


eminencias científicas del mundo, los intelectuales de fama
universal, llenaron un pliego con miles de firmas que obligaron a
Thiers a evitar su muerte y devolverlo a la civilización y a la cultura.
Otra figura: Luisa Michel. Una joven institutriz, hija bastarda de un
noble y de una criada que el noble tenía. Mujer excelsa, nobilísima,
que luchó como quien más luchara y que pronunció ante el Tribunal
estas palabras solemnes que, por si solas, bastarían para
incorporarla a la historia. Por ser mujer, por ser hija, aunque
ilegítima, de una familia noble, que trabajó constantemente para
salvar su vida, los jueces querían ser clementes con ella, se habían
comprometido a serlo. Luisa rechazó el perdón, diciendo al
Tribunal:
“No me ofendáis, no me degradéis con un perdón que ni
quiero, ni necesito, ni merezco. He luchado junto a los que
más han luchado, he disparado junto con los que más lo
han hecho; exijo para mí el honor de la muerte que habéis
dado a los otros”.
No se atrevieron a condenarla a muerte, pero no tuvieron más
remedio que deportaría a Nueva Caledonia. Volvió al cabo de
bastantes años, vieja, agotada por una vida dura y cruenta, pero su
nombre quedó agregado al acervo revolucionario del mundo como
una figura excelsa, toda sensibilidad, que llevaba su ternura,
prolongándola, desde las mujeres, los hombres y los niños, hasta
los perros y los gatos, hacia todo ser que sufriera en la tierra. Luisa
Míchel sintetiza la Commune, todo lo que era, como eflorescencia
generosa, como manifestación magnífica de ideas superiores, de
una nueva concepción de la sociedad y de la vida.

CONTINUAMOS LA TRADICIÓN DE LA COMMUNE

Han pasado 66 años, camaradas, desde que la Commune fué


vencida entre dos fuegos, vencida con sus consejos comunales,
con sus asociaciones de productores organizados. Sesenta y seis
años de lucha, en que las ideas han ido germinando. No eran
comunistas: eran comunalistas. No podían llamarse comunistas.

34
LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA - EL ANARQUISMO MILITANTE

Era, precisamente, aquel movimiento lo que ha sido eternamente


en España el movimiento federalista y libertario. Era el Municipio
con derechos de poder constituido, organizando la vida sobre el
pacto o federación y el mutuo acuerdo. Si la idea de la Commune
hubiera triunfado en Francia, se habría constituido el Gran Consejo
Federal. Cada provincia, cada ciudad habría tenido consejos
comunales autónomos, con una Federación entre sí. Políticamente
estas eran las ideas de la Commune. Ideas arraigadas entre
nosotros, vinculadas a nuestra propia vida, y esa es la
interpretación que tienen nuestras comunas libres. Y en Francia,
medio en broma medio en serio, existen comunas libres, como la
comuna de Picpus, artística y literaria, como la comuna libre de
Suresnes, en la que ha puesto todo su entusiasmo Sellier, el que
hoy es ministro de Sanidad de Francia. Existen aún el espíritu, la
tradición, las ideas de la Commune a los 66 años; rebrotan en
España, porque estas ideas son completas, en el aspecto político.
Se levantan sobre los derechos del hombre y del ciudadano. El
hombre con derecho a la libertad, con derecho igual a la vida, el
hombre trabajando de acuerdo con los demás hombres. Y del
hombre al Municipio, del Municipio a la Asociación de Municipios, a
la Federación universal. Ideas federalistas en el orden político que
respetan la libertad humana, que la enlazan y la vinculan
resumiéndolas en esa frase casi definitiva de Pi y Margall: “la
libertad de uno, termina donde empieza la libertad de otro”.
Ponerlas de acuerdo, coordinar todas las libertades en una acción
de conjunto, he ahí el concierto establecido, he ahí la armonía
universal.
En el aspecto social, las ideas de la Commune son las ideas
socialistas sin adjetivos. No son el socialismo anarquista ni el
socialismo demócrata. Son la socialización de los medios de
producción, de las fábricas, de los campos, de los talleres,
socializados por las asociaciones de productores. Decidme
vosotros, si no aspiramos a lo mismo que intentó realizar la
Commune de París, que realizó durante los dos meses de su
existencia. De ahí que, para nosotros, para España, la Commune
tenga una importancia fundamental; de tal manera la tiene, que
podemos decir que la represión de la Commune repercutió sobre
nosotros.

35
Federica Montseny

ESPAÑA, SEDE DEL SOCIALISMO FEDERALISTA

El año 1871 se produjo la Commune. Inmediatamente después, la


represión internacional contra la Internacional de los Trabajadores.
Se la acusó de ser la que había organizado la Commune, de
preparar los movimientos de protesta contra la represión en todas
las ciudades importantes de Europa. Se persiguió por igual a todos
los miembros de la Internacional, que se llamaban socialistas sin
adjetivos, porque aún no se había producido la división fundamental
que había de separar a los socialistas bakuninistas de los
socialistas demócratas o marxistas.
A través del tiempo, 66 años después, la gesta de la Commune,
revolviéndose contra la opresión, contra la invasión de Ejércitos
extranjeros, la gesta de la Commune pugnando por las ideas
federalistas, resurge en España. Y resurge venciendo la división
establecida y estableciendo de nuevo el gran principio unitario del
socialismo sin adjetivos, de la socialización que es reivindicación de
los derechos del hombre; poniendo al productor en usufructo de los
medios de producción y organizando la vida sobre la base de la
sociedad sin clases, sin explotados ni explotadores, sola y
exclusivamente de productores, de hombres útiles para la especie y
para si mismos, hombres dedicados a todas las actividades, lo
mismo intelectuales que manuales, pero no viviendo de explotar la
actividad de los demás.
Reencontramos, a través del tiempo, las ideas defendidas en
Valencia con el movimiento de las Germanías. En nuestra revolución,
mejor que en la propia revolución rusa, rebrotan las ideas de la
Commune, a pesar de que aquélla pugnó también por lo mismo, ya
que los soviets de obreros y campesinos organizados en las
ciudades y en los pueblos no eran ni más ni menos que los
Consejos Comunales de la Commune. Al final, el mismo anhelo de
poner los hombres de acuerdo, de transformar la Sociedad,
convirtiéndola en sociedad de hombres útiles y destruyendo las
clases, estableciendo una sola categoría: la de los hombres que
trabajan, y una Sociedad única, una Sociedad en que puedan vivir
libres e iguales. La misma idea de libertad y de igualdad vinculada

36
LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA - EL ANARQUISMO MILITANTE

a los principios esenciales de la revolución francesa. Los derechos


del hombre y del ciudadano no fueron solamente el derecho al
sufragio, la igualdad ante la ley. etc., reivindicaciones políticas ya
conseguidas por la democracia; los derechos del hombre y del
ciudadano eran los expresados en el programa de “Los Iguales”, los
que fueron lema de la revolución francesa: libertad. Igualdad y
Fraternidad.

LA VIDA NOS ALECCIONA CONSTANTEMENTE

Ahora hablaremos de otro aspecto. No es posible que esta


conferencia sea, pura y simplemente, una mirada retrospectiva, una
glosa del pasado, examinando un movimiento separado de
nosotros por la distancia enorme de 66 años.
Cada año ha habido un aniversario de la Commune; cada año se
han escrito artículos periodísticos rememorando la Commune; cada
año se han glosado las figuras excelsas de la Commune, pero en
ningún año, en España sobre todo, la Commune había de tener tal
repercusión, tal eco. Hemos de sacar enseñanzas. No haríamos
nada nosotros, sin aprovechar las enseñanzas que los otros nos
dan. La vida nos alecciona y hemos de aprender constantemente.
Aprender para la especie, para la Historia. Nosotros, individual-
mente considerados, como época, como generación, no somos
nadie. Nada más que eslabones de una misma cadena, y si los
niños para andar tienen que caer muchas veces, así nosotros
también hemos de caer muchas veces para aprender a andar.
La Commune fue una de las innumerables caídas de la especie,
que ha de enseñarnos a andar. En esto también hemos de volver a
Flourens, que decía que para el verdadero revolucionario todo se
reduce a una cosa: no darse jamás por vencido.
Un verdadero revolucionario, es revolucionario siempre. Si en una
revolución es vencido, en otra revolución triunfa. El movimiento se
demuestra constantemente, andando. En España hemos tenido
también caídas dolorosas. ¡Cuántas veces hemos ido rebotando
sobre las piedras de todos los caminos! ¡Cuántas aristas clavadas
en nuestra carne! ¡Cuántas víctimas dejadas en el camino!

37
Federica Montseny

Pero todo eso nos ha enseñado a andar; gracias a todo eso


andamos. Andamos aún a ciegas buscando la idea madre, la idea
motriz que nos conduzca hacia el camino verdadero, por el que
pueda ser realizada.

EL ERROR DE LA COMMUNE
FUE AISLARSE DEL CAMPO

La Commune cometió errores imperdonables. El error más grande


fue el de ser, pura y simplemente, un movimiento de masas
industriales. Esa fue la desgracia de Francia. Francia, mientras ha
sido un pueblo viril, un pueblo digno, ha tenido siempre dos o tres
ciudades, hirvientes de entusiasmo, agitadas constantemente. De
un lado, una enorme población campesina, unas provincias que
han sido constantemente una rémora para París, para Burdeos,
para Lyon, para Marsella. Este fue el error de la Commune. Se
preparó, se gestó en París, que era el cerebro, la cabeza, pero el
resto del cuerpo fue abandonado a sí mismo. Por eso, las
provincias enviaron los soldados a Versalles y estos soldados
lucharon contra el pueblo de París.
En España, en este error no hemos incurrido. Hemos pensado
siempre que no hay revolución posible si esa revolución no se hace
en la ciudad y en el campo. Félix Pyat, cuando moría, pronunció
estas palabras:
“Estábamos equivocados; aún no se habían transformado lo
bastante las conciencias”. “Era un movimiento prematuro”.
Pero nosotros hemos tenido tiempo de trabajar las conciencias, de
preparar la conciencia popular española, de los obreros industriales
y de los campesinos. En España, una burguesía cerril, inculta e
inepta, una aristocracia aún más inculta que la propia burguesía,
una clase media de aspiraciones reducidas, de horizontes morales
pequeñísimos. Y solo un proletariado, solo una masa obrera de la
ciudad y del campo, agitándose, persiguiendo ideales eternos de
justicia. Esa ha sido España, y esa ha sido la suerte y la desgracia
de España. De ahí que en España todos los movimientos, aun los
políticos, han debido tener un contenido social.

38
LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA - EL ANARQUISMO MILITANTE

Desde el 48 hasta hoy, no se ha producido en España ningún


movimiento político, republicano, socialista o anarquista, que no
haya tenido un contenido social. Ha de tenerlo a la fuerza, cuando
es el pueblo, son los explotados, los siervos de la gleba, los
mineros que bajan al fondo de las minas, los que ganan el pan con
el sudor de sus frentes en los talleres, en las fábricas, los que
producen el movimiento, los que dan su sangre por el movimiento y
por los ideales a él vinculados. De ahí el contenido social de todos
los movimientos populares españoles.

TODOS LOS MOVIMIENTOS EN ESPAÑA


HAN TENIDO UN FUERTE SENTIDO SOCIAL

La primera República de España tuvo ya contenido social. Y lo ha


debido tener la segunda. Precisamente porque se intentó quitarle el
contenido social que le había dado el espíritu popular, se
produjeron movimientos revolucionarios y se llegó a la revolución
que estamos viviendo. En España sólo se conseguirá el equilibrio
en el momento en que el ideal político, el plan de realizaciones
sociales dé cumplida satisfacción a las necesidades y a los anhelos
de los que son el nervio, la sangre arterial de todos los movimientos:
los trabajadores de la ciudad y del campo.
Pero si la Commune cometió el error de olvidar las provincias y
abandonar el campo, nosotros también hemos incurrido en errores,
y contra esos errores trabajamos hoy con desesperación. Con
desesperación he dicho, y esta es la palabra.
La situación de París, sitiado, era difícil, pero no es menos difícil la
situación de España. En España hay uu círculo de hierro
establecido por todas las naciones extranjeras. Estamos cercados
por mar y por tierra, con un enemigo interior apoyado internacional-
mente y con un pueblo abandonado por el proletariado y las
democracias de todo el mundo, sacrificado al interés de cada país,
como si las ideas universalistas de la Internacional, del socialismo,
fuesen letra muerta para un pueblo como el inglés, como el francés,
como el belga, que nos inmolan al terror que sienten de que se
repita la guerra, que no podrán evitar tampoco a pesar de nuestro
sacrificio.

39
Federica Montseny

Pero el hecho es éste: Una España debatiéndose en una guerra


civil, parecida a la guerra civil producida en Francia después de la
primera revolución.
Los plutócratas, los reaccionarios, los privilegiados de siempre,
unidos contra nosotros. Nosotros, los trabajadores, los explotados
de siempre, unidos también más o menos relativamente contra la
unidad de los otros. Y nuestros errores, de los que hay que hablar
siempre para que puedan ser subsanados.

HAY QUE TRANSFORMAR LA CONCIENCIA SOCIAL


DE NUESTRO PUEBLO

En España ha habido un movimiento obrero, abrevado siempre en


ideas revolucionarias, en oposición permanente, porque en ella
residía precisamente la posibilidad de mantener en constante
tensión al pueblo. Y ahora necesitamos dar a las masas, a los
trabajadores de la ciudad y del campo, el sentido constructivo, la
capacidad organizadora, todo lo que no pudimos desarrollar en
ellos, porque no podíamos dedicarnos a más labor que la de la
lucha, que la de oposición.
Si el error de la Commune fue abandonar a los obreros del campo,
desafiar sola, confiando en su potencia espiritual y moral, al
enemigo, el error nuestro sería también desafiar al enemigo de
fuera y de dentro, sin tener transformada la conciencia popular que
ha de darnos la victoria, que ha de realizar las ideas de la
Commune rebrotadas en España.
Nos debatimos siempre en el mismo círculo vicioso. Necesitamos
dar sentido constructivo a nuestra revolución. Necesitamos que
nuestras masas, que el proletariado, la esencia y la potencia de
España, tengan sentido constructivo, para que se conviertan en la
fuerza organizada con que hemos de luchar contra los enemigos,
contra los de dentro y los de fuera. ¡Transformar la conciencia!
Hacerla serena, sobria. Confiando sin exceso, pero no desconfiando
sistemáticamente, porque nada puede hacerse sin un mínimo de
confianza en los demás.

40
LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA - EL ANARQUISMO MILITANTE

Si miramos a nuestro alrededor y no vemos más que enemigos,


más que traidores, más que gentes que pueden colaborar con el
adversario, estamos absolutamente perdidos; no haremos nada.
Flourens lo decía con desesperación, viendo cómo se extendía la
divergencia entre los jacobinos y los moderados.
Unidad, consciente y serena, y sentido constructivo, no negativo.
Hasta ahora hemos destruido, hemos sido una fuerza de oposición;
ahora hemos de ser una fuerza constructiva. Serenamente,
sobriamente, firmemente.

UNIDAD Y SENTIDO CONSTRUCTIVO


CONTRA EL BLOQUEO INTERNACIONAL

Para luchar, se necesitan fortificaciones. No pueden luchar los


hombres sin parapetos, sin trincheras. Socialmente, tampoco se
lucha sin parapetos, sin fortificaciones. ¿Sabéis cuáles han de ser
las nuestras, las de los que luchamos por una sociedad mejor? Las
realizaciones. Aquello que se hace sólidamente, firmemente, y que
no puede ser destruido así como así. ¡Construir! He aquí el
imperativo categórico del momento. Hacer labor efectiva. Esto es lo
que debemos de hacer nosotros. Reparar nuestros errores, superar
nuestra propia conciencia transformándola y adaptándola a las
necesidades del momento. Actuar, trabajar, realizar. No podemos
perder ni un segundo. Hemos de hacer una doble obra de
confianza y de defensa.
Con las fortificaciones, en el frente, los soldados resisten, se baten
y vencen. Nosotros, en la retaguardia, en el aspecto social hemos
de hacer lo propio. Realizar algo que quede, que reste. Si no lo
hacemos, si nos dedicamos sólo a destruir, si el enemigo rebasa
nuestras primeras líneas, nos encontrará en la retaguardia
desarmados, indefensos también en el aspecto económico.
Pensemos ahora por un momento. El bloqueo de España es un
hecho. Llamarlo ‘control’ es una ironía sangrienta. La realidad es
esto: un bloqueo.

41
Federica Montseny

Italia-Alemania, Inglaterra, Francia, rodeando las costas españolas.


Mientras se consiente que Italia controle la costa mediterránea,
para poder desembarcar a su gusto divisiones, no se permite que
Rusia controle nuestras costas porque se la considera beligerante
en la lucha de España.
Además, por si fuera poco, empieza a hablarse ya de tomar
medidas financieras contra España, y eso se hace después de
haber hablado Italia de la conveniencia de embargar el oro español.
¿Sabéis lo que eso representa? El bloqueo de todas las divisas,
impidiendo la entrada en España de materias primas, de
medicamentos, de alimentos, de todo lo que España necesita. Y se
hace contra España, contra un país que está enzarzado en una
guerra civil, que no es combatiente contra nadie. Pero eso se va a
hacer. Es una combinación magnifica, una manera de conseguir los
dos objetivos fundamentales del momento: los mismos objetivos
que perseguía la santa alianza contra Francia el año 93. Lo que
perseguían Napoleón y Bismarck contra la Commune de París.
Entregados a nosotros mismos, debatiéndonos en una lucha
desigual, porque mientras Francia e Inglaterra serán fieles al
control, no dándonos absolutamente nada, en cambio Alemania e
Italia darán lo que les parezca a los rebeldes. Un cordón de fuego y
de hierro a nuestro alrededor.
Una revolución que estalla, un país que aspira a realizar ideales
socialistas, un capitalismo internacional con intereses colosales,
con minas en Riotinto, en Puertollano, en Almadén, en Asturias, en
Vizcaya, en toda España; con capitales en toda clase de empresas
españolas, desde la Telefónica hasta la última explotación de Suria
y de Figols. Y este capitalismo pugnando por reducir por el hambre
a un país que va a realizar una revolución, intentando someterle por
hambre, como se somete a la familia del revolucionario obligándole
a ir a misa y a aceptar más horas de trabajo, por el mismo
procedimiento de una forma vulgar expresado.
Si nosotros no tenemos aquí trincheras económicas, ¿qué será de
nosotros? No podremos traer trigo del extranjero, ni materias
primas. Si no intensificamos la producción, si no realizamos los
máximos esfuerzos, la lucha durará poco. Seremos reducidos por
hambre.

42
LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA - EL ANARQUISMO MILITANTE

No serán las hordas de Franco y Mola, contra las que luchamos


victoriosamente, no serán las cuatro divisiones de italianos que
luchan en el frente de la Alcarria lo que nos vencerá. Será el
bloqueo por el hambre, será la imposibilidad de traer a España
alimentos y materias primas. ¿Comprendéis esto?

INTERESES IMPERIALISTAS
FRENTE A NUESTRA REVOLUCIÓN

Nosotros podemos pensar que la revolución, en virtud de esos


saltos de que os hablaba, dos pasos adelante, uno atrás, no
avanza tanto como queremos; podemos considerar, decir entre
nosotros, que la revolución está sacrificada, que actuamos contrarre-
volucionariamente, que saboteamos los principios revolucionarios,
pero para el extranjero todo eso no existe.
Para el extranjero no hay más que una verdad única y simple: un
capitalismo destruido, unos intereses capitalistas internacionales
reducidos a cero, una revolución socialista que sigue su curso y
que va a realizar ideas demasiado avanzadas, que pueden ser el
ejemplo que sigan los proletarios de los demás pueblos. Y contra
esto, que para nosotros es poco, que para los de fuera es
muchísimo, la unidad sagrada, la santa alianza de todos los países
capitalistas europeos.
Inglaterra está frente al poder naval de Alemania y de Italia;
Inglaterra ha de defender los intereses coloniales frente al
expansionismo imperialista de Italia y de Alemania, pero frente a la
revolución española, que puede agitar las legiones de siervos que
tiene en Asia, que puede producir movimientos similares en
Escocia, en Irlanda, en el País de Gales, forma también el cuadro,
tiene que ser enemiga nuestra, porque defiende los intereses de los
capitalistas ingleses. Francia, país democrático, el país de la
Commune, desangrado por la guerra, destruido espiritualmente por
la guerra, con un proletariado que prevé una amenaza fascista
interior, se debate en una lucha cruenta, en una lucha moral
terrible, porque, a pesar de todo, el espíritu francés es caballeresco
y noble, y Francia sufre el drama más tremendo que puede sufrir un
pueblo individual y colectivamente considerado: una Alemania

43
Federica Montseny

poderosa, armada hasta los dientes, delante; una Italia al lado; el


peligro de una invasión alemana por los Pirineos; interiormente
desarmados, sin fuerzas para resistir contra Alemania, contra Italia
y contra una España fascista, no confiando más que en Inglaterra y
oscilando a compás de las oscilaciones de Inglaterra.

SOLOS FRENTE AL ENEMIGO

Y nosotros absolutamente solos, porque Rusia está muy lejos,


puede ser fácilmente cerrado el paso de los Dardanelos, y Méjico
más lejos todavía. ¡Solos! Esa es la realidad. Solos con nuestras
luchas y con nuestro espíritu negativo, pugnando aún por
transformar las conciencias de que hablaba Félix Pyat, que la
Commune no pudo transformar en dos meses. Nosotros llevamos
varios meses y hemos de darles el espíritu constructivo que no han
tenido hasta ahora. Hemos de ser el puntal material que resista al
bloqueo económico y militar.
Hemos de exaltar en nosotros un sentimiento que, aunque después
pueda convertirse en peligroso, hoy ha de ser el aglutinante que
nos una a todos. Aquí estamos, reunidos, republicanos, socialistas,
comunistas, anarquistas, hombres de todas las tendencias, con
anhelos políticos diversos. Podemos pugnar los unos por una cosa
y los otros por otra. Pero hemos de ver muy claro, que si España es
sometida por Italia y Alemania, lo que se realizará aquí será algo
ajeno a nuestra raza, algo importado de fuera. En España se
rompió los dientes Napoleón, en España se estrelló el poder
napoleónico; podemos decir que el Alcalde de Móstoles. fue la
avanzada de Waterloo. Y ahora yo os digo, camaradas de todas las
tendencias que no habéis perdido como españoles el espíritu
indómito de la raza: hay una unidad, una triple unidad a establecer:
la unidad racial contra el invasor; la unidad moral contra el enemigo
político, porque hay muchos puntos de contacto entre nosotros,
porque hay un ideal común y eterno que han perseguido siempre
los hombres, y la última, la instintiva, la que establecen los
animales cuando se ven acosados por el hombre.

44
LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA - EL ANARQUISMO MILITANTE

Cuando en las selvas africanas y asiáticas aparecen los cazadores,


los animales se agrupan: los antílopes y ciervos al lado del león, su
enemigo, y las cabras al lado de las serpientes, que se deslizan por
el suelo.
En la paz, el león devora al ciervo y la serpiente se come al
cabritillo tierno; pero cuando surge el hombre, que es el enemigo de
todos, huyen al unísono y todos se meten en el mismo agujero: es
la unidad de la vida, es la unidad del instinto de conservación.
¿Seremos inferiores a los animales, que ni esa unidad sepamos
establecer? La hemos establecido, pero, ¡cuántas veces quebrada
por los unos y por los otros! Y eso es un crimen. Tal es el caso de
las que, llámense como se llamen, hagan obra partidista, pugnen
por realizar sus ideales particulares, por emplazar los intereses de
partido o de organización por encima del interés colectivo de la
lucha.
Vosotros, trabajadores de todas las tendencias, vinculados a la
causa de España, que es la causa de la libertad y de la justicia, de
la defensa contra el enemigo interior y exterior, no debéis hacer
obra partidista. Toda obra partidista es una obra contrarre-
volucionaria. Lo he dicho mil veces, y lo repito ahora: si la hacen los
unos, ellos serán los contrarrevolucionarios; si la hacemos
nosotros, lo seremos también.

UNIDAD NACIONAL
CONTRA EL INVASOR EXTRANJERO

Unidad política, de hombre que lucha contra el enemigo secular de


todos los principios democráticos, porque la democracia se
extiende desde la palabra democracia –Gobierno del pueblo por el
pueblo– hasta la palabra acracia, que es gobierno de cada hombre
sobre sí mismo. Unidad elemental, primaria, troglodítica, que es la
establecida por los animales y por los primeros hombres contra las
tribus que los perseguían. Triple unidad y comprensión clara del
momento, sabiendo lo que nos jugamos en esta guerra y en la
revolución, que solo ha empezado. ¿Sabéis cuánto tiempo necesitó
la Commune de París para llegar al momento psicológico propicio?
Ocho años. Nosotros, de tanteo revolucionario, llevamos solamente

45
Federica Montseny

seis. La revolución no ha comenzado hasta el 18 de julio. Han


transcurrido ocho meses. ¿Qué son ocho meses? Nada. En el
tiempo nada; como una gota de agua en el océano.
¿Cuánto tiempo durará la revolución? ¡Quién sabe! La revolución
rusa empezó el 18 y puede decirse que aún no ha terminado.
¡Quién sabe lo que durará la nuestra! Lo que sí sabemos es que
vivimos el periodo inicial, el que acosa a todas las revoluciones: la
santa alianza, la unidad sagrada de los intereses que la revolución
daña, contra los que los dañamos, contra todos; los republicanos,
porque no consintieron que Franco y Mola se apoderara del
Gobierno; los socialistas, volviendo a incorporarse al ritmo
revolucionario con el movimiento de octubre del 34, y nosotros
porque hemos sido los que hemos mantenido en constante tensión,
los que hemos hecho hacer gimnasia revolucionaria al pueblo
español desde el 14 de Abril hasta la fecha. Pero esa gimnasia
revolucionaria ahora ha de transformarse. Ahora hay que hacer la
gimnasia del trabajo, poniendo en tensión todos los músculos de
nuestro cuerpo. La que hace el obrero de la mina arrancándole sus
tesoros; la que hace todo obrero que trabaja, que produce, que
puede decir: esto es lo que he hecho.

LAS DOS FRASES:


DESTRUCCIÓN Y CONSTRUCCIÓN

Hay dos períodos revolucionarios: el que yo llamo prerrevolución,


que es el periodo de agitación permanente, en el que el revolucionario
no debe darse nunca por vencido, periodo magníficamente llevado
por nosotros. Después el revolucionario, el período de coordinación
del esfuerzo, de organización de la lucha, en que la destrucción
moral se convierte en destrucción material, y las masas lo aniquilan
todo. Y después el período constructivo, que revolución que
destruye sin construir no hace absolutamente nada. Si destruimos
un barrio obrero porque es sucio, porque está formado por
casuchas infectas, en las que viven, revueltos, los chicos, los
hombres y los perros. Hemos de tener preparado otro más sano,
más alegre, más claro, para estas familias. Si no hacemos esto, a
esas familias las dejamos sin amparo.

46
LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA - EL ANARQUISMO MILITANTE

Otra cosa que quiero que comprendáis bien: una revolución


destruye todo lo pasado, todo lo sucio, todo lo atrasado; pero ha de
ser a condición de que construya lo nuevo, la casa limpia, la casa
sana, la casa mejor.
Y esa es la obra que hemos de realizar nosotros. Construir un
mundo nuevo que sustituya el mundo viejo que estamos
destruyendo. En una mano la piqueta demoledora y en la otra el
buril que cincela. Hemos de estar en todas partes, hemos de saber
cumplir todos, nuestra misión de revolucionarios, de combatientes,
de productores. El que no sirva para el frente, en la retaguardia,
pero trabajando, pero produciendo. No se puede exigir a todos los
hombres que sean héroes, que tengan espíritu combativo, pero se
puede exigir a todos los hombres que rindan un servicio a la
sociedad, que sean útiles a sus semejantes. El que no sirva para
combatir, que trabaje, pero nadie, por nada, en nombre de nada,
tiene derecho a dedicarse a destruir lo que los otros hacen.

ESPAÑA, PAÍS PREDESTINADO


A GRANDES DESTINOS

Esa es la labor. Y si no lo hacemos, camaradas, ¿cuál será nuestra


suerte? No soy pesimista. No he creído nunca que podamos ser
vencidos. En cierto modo, por temperamento, quizá por condición
de la raza, soy un espíritu fatalista. Yo creo que las cosas no están
escritas, pero que hay un encadenamiento de hechos, hay una
causalidad que nos conduce a un fin predestinado. El destino lo
forjamos nosotros, con nuestras reacciones frente a los hechos que
se van encadenando.
Yo creí siempre que España era un país predestinado para
convertirse en país mesías. Lo he creído, si queréis de una manera
absurda. ¿Cómo podía creerlo esto de un pueblo que tiene un
contingente de analfabetos superior a todos los países europeos;
de un pueblo industrialmente situado en un nivel medio inferior en
mucho al de los pueblos francés, inglés o alemán? Pero cada vez
que salgo de España, cada vez que me asomo al mundo y veo el
contraste violento entre la vitalidad española, entre la fuerza y el
empuje de España, y la entrega, el acomodamiento a lo constituido

47
Federica Montseny

de los demás hombres y de los demás pueblos, veo que España,


con todos nuestros defectos, con nuestra incultura, con nuestra
pobreza material y espiritual, es un pueblo guía, un pueblo de
empuje, de impulso.
Decía el otro día, y lo repito hoy: las montañas sólo las vemos
grandes cuando estamos lejos de ellas; los árboles nos impiden
siempre ver el bosque; pero cuando nos alejamos, es cuando
vemos la inmensidad de una montaña, cuando contemplamos la
majestuosidad de un Himalaya. España, de cerca, vista desde aquí,
la vemos pequeña; hay que verla desde otros pueblos, a distancia,
con sus sacrificios y sus grandezas. Un país inacabado, pero que
es cantera magnifica, de la que van desprendiéndose y cada día se
desprenderán mejores productos; un país que halla su fuerza, su
impulso, en la tierra misma; un país guía predestinado para la
libertad y que no podrá verse jamás sometido a la esclavitud.
Definía Napoleón a España como una piel de buey, y decía:
“Cuando la tengo aplastada por un lado, se levanta por otro”. Y así
ha sido. Cuando no en Andalucía, en Cataluña, en Asturias, en
Vizcaya, basta en la más modesta y miserable de sus regiones.

CONTRA LA CONFABULACIÓN INTERNACIONAL,


CAMARADAS: ¡HAY QUE VENCER!

De ahí arranca mi inmensa confianza en España; pero eso no


quiere decir que nos durmamos sobre los laureles. ¡Si fuéramos
vencidos! No quiero hablar del horror que fue la represión de
Octubre en España, de lo que ha sido la entrada de los facciosos
en Badajoz, pongo por caso, en cuya Plaza de Toros, con una
ametralladora, se fusiló a 1.500 obreros ante los burgueses, los
aristócratas, los funcionarios vinculados a la causa de Franco, entre
risotadas. El espectáculo revive los horrores de los circos romanos
en que morían los cristianos devorados por las fieras. Os he
hablado de lo que fue la represión de la Commune, y esa sería la
represión de la revolución española, entre aullidos formidables,
surgidos de todos, absolutamente de todos los países capitalistas,
como en Octubre la plutocracia española jaleaba a los verdugos y
les incitaba a verter más sangre.
48
LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA - EL ANARQUISMO MILITANTE

Todos gritarían contra los revolucionarios, y dirían:


“No hay que tener piedad con ese país que ha intentado
correr demasiado, que quiso dañar nuestros privilegios de
clase”.
Eso, por orgullo racial, por sentimiento de dignidad, no puede ser.
España lo impedirá. ¿De qué manera? Como sea, camaradas,
defendiéndonos con las uñas y con los dientes, formando la unidad,
el contacto de codos preciso para que seamos un bloque
indestructible.
Después dilucidaremos nuestros conflictos, discutiremos quién
tiene más razón de todos, pero primero la unidad elemental, la
primaria, la establecida por los animales en peligro, y siempre en el
sentido constructivo que jalona la obra del hombre, dejando huellas,
dejando rastro, diciendo:
“Por aquí hemos pasado, porque hemos hecho esto”.
Voy a terminar, camaradas, porque estoy muy cansada. Voy a
terminar con una recomendación única a todos vosotros. Yo hablo
siempre con sinceridad, con nobleza, yo no engaño a nadie. Si
alguna vez engañara, seria yo la primera engañada, y de todo lo
que he dicho, de esa lección del pasado que he intentado hacer
desfilar ante vuestros ojos, sacad una sola enseñanza. Pensad que
os lo digo con el fin de contribuir, en la medida de mis fuerzas, al
triunfo sobre un enemigo internacional y poderoso. Para contribuir a
la obra revolucionaria y constructiva que ha de hacerse.
Cuando veo de qué manera vienen a España los hombres mejores
de otros países, la “élite” espiritual, los elegidos de cada pueblo, las
individualidades conscientes que vienen a España a prestarnos su
esfuerzo y a morir y vencer junto a nosotros, aun cuando no fuese
más que por eso: para pagar de alguna manera el Sacrificio, para
corresponder a la fe, a la confianza que en nosotros ponen esos
hombres, pienso que debemos ser dignos de ellos, de ese
esfuerzo, de esa sangre generosa mezclada, al derramarse, con la
nuestra.

49
Federica Montseny

LA SUERTE DEL MUNDO


LA DECIDE NUESTRA REVOLUCIÓN

Pero, además, hay toda una causa mundial vinculada a la nuestra.


La Commune vencida, fue la represión en todo el mundo. La
revolución española, vencida, sería el principio del fin de una
reacción internacional en Europa y en América. El fascismo se
extendería como una mancha de aceite.
España en poder del fascismo seria el preludio de una Francia
también fascista, sería el fascismo universal, el Estado totalitario
dueño absoluto de los destinos del mundo. Y las ideas de
democracias y todo lo que representaron la revolución francesa, la
Commune de París, la revolución rusa, destruido por mucho
tiempo. De nuevo, el esfuerzo trabajoso; de nuevo las minorías que
luchan y que mueren, las masas sojuzgadas, y las conquistas
elementales de los trabajadores anuladas, destruidas.
¿Comprendéis esto, camaradas? No luchamos sólo por nosotros.
No es nuestra vida, nuestro derecho solamente lo que está en
litigio; está en litigio el propio porvenir del mundo. Triunfante la
revolución en España, el fascismo vencido en España, es una
puñalada de muerte asestada al fascismo internacional, es la
revolución que comienza en todo el mundo. Nosotros vencidos,
triunfante el fascismo, es la represión universal, es la reacción
triunfante, es el fin de la democracia y del socialismo, es la propia
Rusia en peligro, es todo, absolutamente todo perdido. Todo eso
representamos nosotros. De un lado, la libertad y el progreso; de
otro, el Estado anulando la personalidad humana, destruyendo sus
conquistas, la obra de civilización de muchos siglos.
¡Luchemos hasta morir! ¡Luchemos hasta caer rendidos!, pensando
que no luchamos por nosotros, por España solamente: que
luchamos por el mundo entero, por el mañana de nuestros hijos,
por la libertad de los pueblos y por nuestra dignidad de hombres

50
LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA - EL ANARQUISMO MILITANTE

51
Federica Montseny

EL ANARQUISMO MILITANTE
Y LA REALIDAD ESPAÑOLA

¡Trabajadores! Camaradas que desde todos los puntos de España


oís en estos momentos la voz de la Confederación Nacional del
Trabajo y de la Federación Anarquista Ibérica. ¡Salud!
Como Secretario de la entidad organizadora del acto que tiene
lugar, cúmpleme decir dos breves palabras que son el preludio, el
prólogo a la revalorización intelectual de la Confederación Nacional
del Trabajo y de la Federación Anarquista Ibérica, que pretendemos
los militantes de ambas entidades revolucionarias.
Todo movimiento revolucionario se valoriza ante la opinión pública
por dos cualidades. Por su acometividad y empuje destructor, así
como por su capacidad creadora.
La C.N.T. y la F.A.I. han demostrado antes de la Revolución, la
primera cualidad, la cualidad de su acometividad y de su empuje.
Ahora, a partir del 19 de julio, están dando al mundo entero una
prueba ejemplarísima de su capacidad creadora, de lo que puede la
voluntad de los trabajadores organizados, cuando tras ella palpita
un ideal.
Las Oficinas de Propaganda de la Confederación Nacional del
Trabajo y la Federación Anarquista Ibérica organiza estos actos,
corriendo éste, el primero, a cargo de nuestra compañera Federica
Montseny, cuya disertación versará sobre: “El anarquismo militante
y la realidad Española”.
En domingos sucesivos, y previa la propaganda correspondiente,
tendrán lugar otros actos, tratando de todos los problemas que la
Revolución y la guerra antifascista, plantean al pueblo español.

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LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA - EL ANARQUISMO MILITANTE

HABLA FEDERICA MONTSENY

Camaradas y amigos: Pláceme ser la primera en iniciar esta serie


de conferencias; honor inmerecido, pero que he aceptado, porque
quizás nadie situado durante tanto tiempo en una posición que
podríamos llamarle anarquismo práctico, tiene el deber de situarse
hoy, y al anarquismo español, ante las masas y ante las
conciencias libres del mundo, en la posición exacta a que la han
llevado los acontecimientos españoles.

NADA HEMOS RECTIFICADO

Ante todo he de declarar que, ni nosotros como anarquistas,


individualmente considerados, ni la F.A.I., como movimiento de
masas, hemos rectificado nada de cuanto era consustancial con
nosotros mismos. Interesa hacer esta aclaración previa, para que
no pueda confundirse en ningún momento la actual situación de los
organismos opuestos, con los que tienen la energía constante-
mente enfocada hacia, una finalidad ideal: el Anarquismo. Como
anarquistas continuamos siéndolo y perseguimos los mismos
ideales de siempre.
En ninguna parte del mundo, en ninguna circunstancia histórica, se
había encontrado el Anarquismo como se encontró en España. Es
preciso que nos demos cuenta de qué manera se produjo la
militarada el 18 y 19 de julio. De qué modo se anticipó a todas las
previsiones y de qué manera los hechos se produjeron como nadie
había podido prever, como nadie había podido suponer que se
producirían.
Hemos intentado hacer la Revolución social en España, muchas
veces. Hemos intentado muchas veces agitar la conciencia de las
multitudes, implantando la bandera del Comunismo libertario.
Desde la proclamación de la República, hasta el 18 de julio, los
únicos que mantuvieron en tensión a las masas, los únicos que
continuamos fieles a su credo revolucionario, hemos sido nosotros.
Sin la continuada actuación de los anarquistas, sin la continuada

53
Federica Montseny

tensión producida entre el pueblo, la realidad en España, no sería


hoy lo que es. Una democracia tímida, un socialismo reformista, un
acomodamiento a una nueva situación creada, hubiera ido
demorando continuadamente el proceso revolucionario de las
multitudes. Fue necesario la actuación nuestra, fue necesario la
constante acción nuestra. Fue necesaria la locura, por así decirlo,
de los anarquistas, para que se desgastase la vieja democracia
llegada con un siglo de retraso a España.
Y conseguimos, no tan sólo impedir el amodorramiento de las
masas. Así hemos llegado al 18 de julio, así hemos llegado a la
conflagración militar fascista. Y así hemos podido hacerle frente por
la acción decidida de este pueblo, que se ha puesto a la cabeza de
sí mismo, en él acontecimiento más grande de estos últimos años.
Perdido el influjo de esta Revolución sobre las ciudades, había
grandes problemas planteados por la misma evolución de la
sociedad, y por el propio problema científico, grandes problemas
que hacían debatirse a la Humanidad entre las dos perspectivas: o
Estados totalitarios, o Economía dirigidas por un Estado absorbente
y dominador, o solamente como solución desesperada, una guerra
a la que han ido corriendo todos los imperialismos. Y de repente,
surge una solución nueva para todos los pueblos. Después de la
Revolución rusa, se produce en España un movimiento de masas,
que es la única réplica de las multitudes frente al fascismo. Es el
primero y único pueblo del mundo que ante el fascismo se revuelve
airado y se lanza a una revolución genuinamente española,
completamente original, que no tiene nada que ver con la
Revolución rusa y con todos los movimientos que se habían
producido en Austria durante los últimos años. No queremos
tampoco dar a este movimiento de España características
desmesuradas, pero la realidad es, que no se hubiera podido
producir la reacción popular y el erguimiento de todo el pueblo si
este pueblo no hubiera estado educado revolucionariamente por
nosotros, habituado a una rebeldía constante con un espíritu ideal y
el carácter contra el conformismo. Es éste nuestro triunfo y es éste
el galardón más preciado que podemos obtener aquí mismo los
anarquistas.

54
LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA - EL ANARQUISMO MILITANTE

He dicho que era preciso separar lo ideal de los hechos


consumados en España. Es necesario separarlo hasta donde el
ideal tiene de inmóvil y de aspiración eterna. Un ideal inmóvil, un
ideal que se estanca, que no tiene flexibilidad, que no tiene
agilidad, que no sabe reaccionar él y sus hombres representativos,
de acuerdo con las circunstancias, ese ideal está también
destinado a ser separado, a ser arrinconado, a ser sustituido por
otros ideales. He aquí lo que hemos sabido tener también, los
anarquistas españoles. Sin que el ideal dejara de ser el mismo, sin
que la idea anarquista hubiera sido retirada ante la experiencia
formidable, ante la situación histórica y el movimiento español,
hemos sabido adaptarnos, hemos sabido situarnos y hemos sabido
practicar el principio físico casi, con el cual Tarrida definía la palabra
autoridad.
La autoridad es algo de lo que vamos restando constantemente
cantidades; y de la cual queda siempre un residuo que hemos de
tender a hacer cada día más pequeño. He aquí el principio moral y
el principio físico que hemos puesto en práctica en España los
anarquistas. Por ejemplo, si el 19 o el 20 ó 21 de julio, nosotros
hubiéramos tendido, como pudimos en Cataluña, por ejemplo, a la
proclamación del Comunismo libertario, el hecho habría sido
catastrófico para todos; como catastrófico para todos habría sido
que los comunistas estatales, que los socialistas, hubieran llegado
a la realización de sus ideas; porque si todos aspiráramos a la
conquista total y que todos perseguimos, la realidad habría sido un
frente de lucha roto y las posibilidades libertarias del momento,
destruidas por un exceso de impaciencia. Y se ha dado el caso de
que hemos sido nosotros precisamente los primeros en dar la nota
del buen acuerdo; en dar la nota de la moderación en las
aspiraciones; los primeros en comprender que la lucha era por sí
bastante grande para que necesitara ser engrandecida y darle un
carácter que hacía correr peligro a la comunidad. La lucha contra el
fascismo internacional, al manifestarse la simpatía primero y la
ayuda descarada después de Alemania e Italia, era bastante audaz
para un pobre pueblo casi desarmado, un pueblo que necesitó
bastantes días, meses casi, para arbitrar la contienda.

55
Federica Montseny

LA UNIDAD EN LA GUERRA

Estábamos todos solos con nuestra actuación y con nuestro


espíritu; frente a la agresión criminal de unos Estados fascistas, y
en este frente valiente, nosotros representábamos, como ha dicho
antes, la continuación a través del tiempo de lo que había sido la
Revolución rusa. Nosotros representábamos el nuevo erguimiento
ante las tendencias agresivas, ante los imperialismos triunfantes
agresivos siempre de Italia y Alemania. Y he dicho ya muchas
veces, que tan grande es la lucha que, aunque de todo ello no
pudiéramos sacar nada más que el triunfo contra el fascismo, ya
sería merecido el esfuerzo y la sangre derramada. No ya por los
beneficios materiales, que pueda producirnos a nosotros el triunfo,
y no por el hecho internacional, por la repercusión internacional del
triunfo, por lo que nosotros representamos en esta hora histórica
para todos los pueblos del mundo.
Conmueve a veces ver y escuchar verdades, saber que en
Alemania, secretamente, en un secreto terrible, que en las fábricas,
en los talleres, en los campos, oscuramente, se reúnen céntimos
para mandar a la Revolución española. Cuando una suscripción
secreta se descubre, al que le encuentran apuntado en la lista,
aunque sólo sea con una inicial que pueda identificarle, es
inmediatamente fusilado. Y, sin embargo, esto se hace, y esto crea
el fermento, el sentido heroico de la lucha contra el militarismo del
orbe. Pero es que ha habido un país, unos hombres, es que ha
habido una conciencia política que se ha sublevado, porque el
enemigo común, que es el fascismo, quería adueñarse de todos los
que tienen espíritu libre y sentido democrático.
Es que del republicano más moderado, pero fiel a la conciencia
liberal, hasta el anarquista más extremista, creo que ha colocado
en la lucha sus esperanzas contra cuanto representa la lucha
contra estos ideales; la fuerza contra la lucha en que estamos
ligados. Ha habido casos en que el anarquista del resto del mundo
apenas ha podido comprender al anarquista español. No pretendo
censurar a los anarquistas; no puede censurarse un movimiento ni
unos individuos que responden a circunstancias raciales.

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LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA - EL ANARQUISMO MILITANTE

Nosotros, como los comunistas estatales o los socialistas,


insistimos en la realización totalitaria de nuestros ideales. Una vez
establecido tal acuerdo, nuestra posición se marcaba en esto; o
continuamos en la oposición, en una oposición incomprensible
desde el momento que debíamos suministrar nuestros esfuerzos,
agruparnos todos alrededor de una República burguesa, pero que
representaba el liberalismo frente al fascismo, o bien presentarnos
donde las circunstancias nos obligaban a situarnos.

NOSOTROS PROPULSAMOS
EL MOVIMIENTO OBRERO

En España hicimos nosotros el movimiento obrero y el movimiento


moral más importante. Tras de nosotros, siguieron el socialismo, el
socialismo con intereses creados y con conciencias templadas y
debilitados por su lucha intestina. Éramos nosotros la fuerza, el
poder, y podíamos lanzarnos a una conquista temeraria. No nos
lanzamos a ella por temor a que esa aventura lo malograse todo,
como he dicho antes. Porque si de momento triunfábamos, se
produciría la situación internacional difícil y se quebrantaría también
la unidad precisa para que el proletariado venciera al enemigo
común. Nos mantuvimos al margen dando la sangre de nuestros
hombres en una lucha, en la cual no se jugaba nada referente a
nuestras ambiciones, y nos exponíamos poco a poco a ser
desplazados por consecuencias naturales, por algo consustancial
con la historia de todos los pueblos.
Queríamos de una vez decidir si habíamos de lanzarnos a la
conquista total de nuestros ideales o nos situábamos en una
colaboración abierta con todas las fuerzas antifascistas, para
después impedir que, se nos desplazara de la dirección de la
Revolución, para después impedir también, con más energía, algo
que de un modo inevitable se habría producido igualmente en
España al terminar la guerra, si nosotros no hubiéramos estado
resueltos, los anarquistas, a proyectarnos en todos los sentidos.

57
Federica Montseny

HABÍA QUE IMPEDIR LA DICTADURA

Antes de producirse la intentona militar, en muchos actos de


propaganda, en innumerables ocasiones, habíamos dicho nosotros,
que era necesaria una alianza obrera, de una unidad del
proletariado, para ir a un hecho revolucionario, anticipándonos a las
operaciones fascistas. Ya, antes, habíamos dicho que la misión de
los anarquistas en España era, sobre todo, impedir que alguien, un
hombre o un partido de la derecha, izquierda, del centro o de donde
fuere, consiguiese implantar el espíritu de una Dictadura. Y tal cosa,
únicamente podía lograrse con una actuación constante. Esta
Dictadura que impidió el pueblo, era otro de los motivos que,
colocados en la situación a que los acontecimientos nos habían
llevado, debían sustentar los anarquistas, asumiendo todas las
responsabilidades, para ir a la realización de sus ideales. Todo el
mundo sabe que nosotros no hemos intentado imponer nuestros
ideales por la fuerza, a pesar de que éramos en Cataluña
potencialidad mayoritaria. y hemos mantenido la unidad y hemos
intervenido en la Generalidad y en el Gobierno ele la República
obligados por las circunstancias, para evitar que con nosotros se
repitiera lo ocurrido a movimientos anarquistas de otros países, por
falta de esta compenetración, de esta resolución y de esta habilidad
mental, por lo cual se vieron desplazados de la Revolución y vieron
cómo otros partidos adquirían la dirección de la misma. Esto en
España no puede ocurrir, no puede ocurrir por varios motivos. El
primero nuestra actuación decidida, y el segundo el sentido
constructivo que vamos dando a la Revolución, y la interpretación
anarquista que a la Revolución le vamos dando.

EL SENTIDO CONSTRUCTIVO DE LOS ANARQUISTAS

Y nadie más que nosotros puede saber el esfuerzo sobrehumano


que representa para unas multitudes, para unos hombres, individual
y colectivamente considerados, durante muchos años, durante más
de un siglo, especializados en la crítica, verse en cinco meses
transformados de fuerzas destructoras en fuerzas constructivas.

58
LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA - EL ANARQUISMO MILITANTE

Porque en los primeros momentos, la realidad fue ésta, la realidad


fue que nosotros siempre en la oposición, siempre dedicados a la
destrucción de un sistema que no creíamos que se derrumbara tan
pronto en España, nos encontramos algo desorientados ante los
fundamentales problemas de índole práctica, de tipo económico
que la realidad nos presentaba. Y, la fortuna nuestra fue que entre
todas las fuerzas que luchaban contra el fascismo, a pesar de todos
los defectos a pesar de sus fallas, a pesar de sus errores, a pesar
de su inexperiencia, en esta hora constructiva, nosotros éramos la
fuerza que sabe de dónde viene y a dónde va.
Por todo esto, ante la magnitud de la lucha, ante los problemas
planteados, de cada día, y de distintas características, mayores
ante los refuerzos que recibía el enemigo de los fascismos
internacionales, ha sido preciso crear entre nosotros el sentido
constructivo, el sentido práctico, que la realidad nos ha planteado.
¡Ah! Permitidme que en este momento deje salir un poco de la
amargura que hay en mi alma, permitidme que diga a los
anarquistas del mundo entero, que no nos han comprendido, que
nos han perseguido, que han considerado que el anarquismo en
España representaba lo que había sido lucha de continuo durante
más de un siglo.
Era preciso vivir en España, predicar en España con la realidad,
para opinar de una manera o de otra. Si en España estuvieran
todos los compañeros de Europa, América y todos los países que
no comprenden lo que hacemos con el anarquismo español,
hubiéramos visto cómo actuaban y su reacción mental ante los
acontecimientos que se habían producido, con realidades muy
distintas a las que hemos soñado.
Los ideales son los mismos, pero a veces, uno no tiene más
remedio que rectificar incluso la opinión que le merecen los hechos,
que si se previnieron, no fue en el sentido con que habían de ser
previstos ahora, porque nadie podía saber qué haríamos la
Revolución a la vez que hacíamos una guerra.
No una guerra civil como las del siglo pasado, en las cuales las
fuerzas estaban igualadas, sino una guerra moderna, con todos los
elementos necesarios para la lucha, en la cual a nosotros nos
tocaba la peor parte, porque no podían nuestros hombres, casi

59
Federica Montseny

siempre escasos de municiones sin planes que realizar, luchar


contra ejércitos perfectamente equipados de acuerdo con la técnica
moderna y reunidos con fuerzas regulares italianas y alemanas,
especializadas en la guerra, con una disciplina de hierro que les
obligaba a no retroceder...
Por regla general no se ve la dimensión de las montañas cuando
uno está en ellas, se ven cuando uno se aleja. Pero si nos vamos
alejando de la montaña y volvemos la vista, entonces diríamos
asombrados, ¿pero hasta ahí hemos llegado?
¿Cómo fue posible que tantos obstáculos, que una lucha tan
cruenta y desigual terminara con nuestra victoria? Se plantea,
además, para los anarquistas y el anarquismo como movimiento no
de masas, sino de conciencias y de individualidades, otro de los
problemas que se plantearon para todos, absolutamente todos los
elementos que lucharon en, las otras revoluciones que se han ido
produciendo. Se plantea para nosotros el problema de dar una
visión de conjunto y con un sentido de responsabilidad histórico, no
ya por lo que en España se vive, sino por el hecho de que todo lo
que aquí ocurre tiene en el momento el deber de dar una solución
unilateral a la lucha común que todos sostenemos.
A pesar de las dificultades del momento, a pesar de los esfuerzos
que hemos de hacer para sostenernos, a pesar de la sangre
derramada para ganarla, en realidad, la guerra es lo más simple.
De todo cuanto en España se ha ido produciendo, es lo más
simple, porque en la lucha contra el fascismo hemos podido
encontramos reunidos todos y podemos mantener la unidad en
contacto con todos los obreros comunistas, socialistas,
republicanos y anarquistas. Todos saben lo que representa el
fascismo; saben todos que el triunfo del enemigo sobre nosotros,
significaría la estrangulación, la desaparición de nuestras
voluntades; sería algo muchísimo más duro que los siete años de
dictadura primorriverista...

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LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA - EL ANARQUISMO MILITANTE

EL FASCISMO ES ALGO TERRIBLE

Sería algo terrible, porque luchamos contra el fascismo internacional,


porque si triunfaran, cosa imposible, se levantarían contra la osadía
de un pueblo que quiso oponerse al triunfo de sus fuerzas. El odio
común, la sed de venganza común, el deseo común, nos une
contra el ataque también común. Pero, ahora, imaginad el
panorama, una vez la guerra terminada, la situación de España con
diferentes fuerzas, con diferentes interpretaciones políticas y
económicas; imaginad el panorama de España con una lucha de
partidos, propugnando todos por imponer cada uno su hegemonía.
Pues, una vez la guerra terminada, las cosas se plantean de nuevo,
y se plantean de nuevo, ante el hecho consumado de una
Revolución que ha comenzado y que sigue su curso y que nadie
puede detener, porque es el premio de la misma guerra, y de la
misma lucha contra el enemigo.

EL PROLETARIADO EN LA VANGUARDIA
DE LA LUCHA

Las masas se imponen, actúan, el proletariado se sitúa de la


manera en que España se ha situado, porque sabe hoy que lucha
contra el fascismo, contra el enemigo común, contra la casta,
contra la fuerza acumulada. Una vez terminada la guerra, en
España se sitúa el problema revolucionario con las mismas
características que se sitúo en Francia y en Rusia. Nosotros, los
anarquistas, como, individualidades responsables, hemos de
dedicarnos a defender nuestros puntos de vista, colocándonos
colectiva e individualmente, de modo que otras fuerzas antifascistas
sepan a qué atenerse, y podemos, de una manera franca y noble,
buscar la misma unidad para mañana, que mantenemos hoy. He
aquí la actuación, febril a que nos hemos lanzado: buscar el punto
de contacto, la plataforma, la situación que nos permita con el
mínimo de realizaciones de carácter económico y político, continuar
el camino que nos es común a todos. Nosotros, en diferentes
ocasiones, hemos hablado de lo que queríamos; hemos hablado dé
lo que podemos llamar punto inicial de partida, una vez que la
guerra haya terminado. En esto hemos tenido lucidez y no nos
61
Federica Montseny

hemos equivocado, porque lo que decimos hoy, durante la guerra y


cuando termine, veníamos diciéndolo mucho antes que la guerra
empezara, y obramos teniendo como base, como plataforma, como
punto inicial la realidad de todos conocida.
Decíamos que había algo que era consustancial con la naturaleza
española, con su historia, con su espíritu y aspiraciones, había algo
que concordaba con nuestro pasado; que en cada movimiento, en
cada explosión de la conciencia española se manifestaba y
reafirmaba, que venía de la Edad Media y de las luchas seculares
de los antiguos municipios populares contra el poder creciente de la
realeza, que venían ya de la lucha de los comuneros de Castilla, de
las germanías de Levante, de los segadores catalanes, que vienen
ya de muy atrás formando constantemente la posición irreductible
del pueblo frente a un poder central, frente a un poder centralizado.
La lucha de las fuerzas de los pueblos contra el Poder, contra el
imperialismo creciente de la realeza que antes sometía a su poder
el fuero popular, era algo fundido con nuestra propia sangre, algo
que todos hemos ido viviendo. Nuestro propio teatro clásico está
lleno de este sentido dé personalidad y de dignidad intelectual,
frente al poder, frente a la arrogancia, frente a la soberbia, que ha
podido producir una obra como “Fuenteovejuna”, por ejemplo.
Y todo eso vive en España, todo eso es consustancial con cada
español; miremos en el partido que miremos, todos en el fondo
tenemos el mismo erguimiento racial, el mismo sentido racial de la
libertad, la misma tendencia racial a ponernos de acuerdo, con los
otros contra la opresión, contra la humillación; contra el poder de no
importa quién, nos unimos todos.
Por eso en España han sido tan difíciles las dictaduras, y si han
conseguido implantarse, han sido dictaduras de opereta, y cuando
se ha querido imponer una verdadera dictadura, entonces el pueblo
se ha rebelado y preferido la muerte a la esclavitud.

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LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA - EL ANARQUISMO MILITANTE

LA INTERPRETACIÓN ECONÓMICA

Y, ¿qué es esto? ¿Cómo puede expresarse eso que nos une, a


todos, que es consustancial con todos nosotros? ¡Cuántas veces,
en, cuántas ocasiones he hablado de ello...!; incluso se me ha
dicho que yo parecía más discípula de Pi y Margall que de Bakunin;
incluso que había en mí más detalles de liberalismo clásico, que de
anarquismo. No sé lo que hay en mí de todo esto, pero lo que
puedo afirmar es que en la interpretación filosófica y política e
incluso en la intelectual y económica de Pi y Margall, nos
encontramos todos los anarquistas españoles, porque Pi y Margall,
abierto al Mundo, supo dar lo que es consustancial con nuestro
espíritu, lo que las otras razas aportaban, su cultura enciclopédica,
y es algo esencial eso que ha ido modelando y afirmándose en la
conciencia española: el federalismo, la concepción del federalismo
como una nueva interpretación política de España.
Es algo que no puede asustar a nadie, es algo con lo cual todos los
españoles hemos de estar de acuerdo y con, lo que todos, como
espíritus liberales del país en que viven, deben estar conformes.
Es, además para nosotros, en lo que a política se refiere, la
garantía de que los ríos de sangre derramados hoy, la garantía de
que la lucha sostenida tan heroica y desesperadamente ha de ser
fecunda, no ya sólo en beneficios materiales para los obreros de la
ciudad, sino también para los campesinos. Ha de ser fecunda,
haciendo de España lo que España no es ni ha sido nunca, lo que
impidió, y seguirá impidiendo, una concepción centralista del país
políticamente considerado.

LOS COMUNISTAS ESTATALES


SON TAMBIÉN FEDERALISTAS

En Rusia existe ya una Constitución, que reconoce los derechos de


todas las Repúblicas socialistas federadas entre sí, y que
constituyen hoy la U.R.S.S. Por lo tanto, los comunistas estatales
son también federalistas, han de ser también federalistas, han de
tender también al federalismo particularmente en un país
geográficamente constituido también por el federalismo.

63
Federica Montseny

Federales han de ser también los socialistas a pesar de la


constante tendencia centralista que han sustentado siempre. Y la
han sustentado como una consecuencia del espíritu autoritario de
Marx, que debe ser adaptado a la realidad española como nosotros
hemos sabido adaptar a ella el espíritu de Bakunin, pongo por
ejemplo.
Federalistas han de ser, son también, los republicanos. ¿Cómo
pueden dejar de serlo si el federalismo es la base esencial sobre la
cual se levantan las democracias? Y federalistas, por último, hemos
de ser nosotros; hemos de ser nosotros, que habíamos arrancado y
creado el ideal y la concepción del individuo de la sociedad y la
vida, precisamente de la célula social que es el hombre. Así, pues,
al terminar la guerra, un inmenso plebiscito, el plebiscito regional,
decidirá libremente por la expresión pública en las asambleas y en
todas partes:
Primero. –La forma de unidad política dentro de la cual puede
constituirse la nueva España.
Segundo. –La forma de unidad económica que ha de dirigir los
destinos de esta nueva España.
Y colectivamente todos, si no somos imperialistas inconscientes,
aceptaremos esta fórmula: la constitución de esta Federación
Ibérica de Repúblicas Socialistas, que dará a cada región el
derecho a estructurar su vida, de acuerdo con las posibilidades
económicas y políticas y con la preponderancia que cada región
tenga. Unas y otras tendencias políticas hemos de ver, debemos de
ver todos a España con esta concepción confederal, con esta
interpretación federal de las nuevas necesidades, que hemos de
darle, porque entonces será cuando realmente tendremos una
España grande, una España fuerte y una España nueva.

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LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA - EL ANARQUISMO MILITANTE

ESPAÑA HA SIDO UN PAÍS


CON UNA CABEZA MONSTRUOSA

Hasta hoy España había sido un país con una cabeza enorme,
monstruosa, con una cabeza sin cuerpo, que era Madrid. Desde
Madrid se extendían los tentáculos seculares que oprimían toda la
riqueza, toda la ciencia y el arte de España. Y junto a la cabeza
suntuosa, ricamente adornada, había el cuerpo lacerado de una
Castilla sin agua, de una Castilla sin abono, de una Castilla de
casuchas miserables, de niños que crecen depauperados,
raquíticos y pequeños, como gnomos. Y sólo en los litorales crecen
las nuevas civilizaciones, importando del mundo el comercio, las
artes. Así ha sido España hasta ahora y así seguirá siendo lo
mismo en régimen socialista que comunista, no importa con qué
régimen, si no dividimos a España geográficamente, la España
política, en España federal, que represente la riqueza, porque una
región autónoma federada libremente con las demás regiones, con
Derecho regional propio, ha de intensificar las artes y todo aquello
que necesita un país para hacerse fuerte. Una región federada
tiene un radio de acción eficaz, como por ejemplo Cataluña y
Vizcaya, que son las más ricas. ¿Por qué lo son? Porque
regionalmente, han podido intensificar todo aquello que desde
Madrid, por la distancia, no podía intensificarse, y el día en que
Extremadura, Andalucía, Galicia, Aragón, Levante, sean también
regiones autónomas, dedicándose a dar incremento a la
intensificación de los cultivos, a todo cuanto realiza un pueblo
cuando quiere hacerse más libre por medio de la cultura, no
ocurrirá tampoco esa tragedia que ocurre en España, que los
mejores de sus hombres marchan a otros países para abrirse
camino, ya que no lo encontraron en su tierra. Toda esa vergüenza
secular de España, esa miseria, será separada, será destruida.
Haremos lo que constantemente han dicho todos que harían; todos
han dicho que querían una España fuerte; lo mismo Primo de
Rivera; que los propios republicanos, que al llegar el 14 de Abril
hablaban de hacerla grande y firme, sin resultados positivos. Y
España continúa siendo una Cataluña rica en industrias, un
Euzkadi de grandes minas, teniendo de un lado Castilla y a otro
lado Extremadura, completamente improductivas.

65
Federica Montseny

En el aspecto económico, tan estrechamente ligado al aspecto


político, nosotros hemos venido elaborando una plataforma que
puede ser como una torre, una plataforma que en fecha muy
próxima será algo hacia la cual irán todos los trabajadores: La
unidad económica de la clase trabajadora. Hoy no es posible
imaginar la España reconstruida económicamente después de la
guerra, sobre las bases de la propiedad privada. En más de una
ocasión he repetido que si el fascismo triunfara, nadie, absoluta-
mente nadie, podría reconstruir económicamente a España, porque
esta España empobrecida por la guerra civil, cuyas dificultades
empiezan hoy, implica imponerse del sentido de sacrificio y
anticipar en vosotros lo que ocurrirá mañana. Si terminara esta
guerra con el triunfo imposible del enemigo, España no podría
reconstruirse económicamente. Se sembrara en Cataluña y en
Levante, pero habrá millares de hectáreas que nadie sembrará. Las
hectáreas, que son las cosechas elementales que necesita el
pueblo español, nadie las sembrará, primero, porque hay mucho
terreno ocupado por la guerra, y en donde el enemigo reina, el
proletariado no siembra. Es la resistencia pasiva, es lo único que
puede hacer contra el fascismo. Se siembra mal y poco; en
Andalucía no se sembrará este año, y si la guerra termina pronto,
habituados a la idea de que el pan escaseará mucho más que
ahora, el sacrificio os parecerá más llevadero. También podemos
decir lo mismo de los minerales, y todo lo que se exporta al exterior
y se produce en España.
La simpatía de Rusia por nosotros facilitándonos alimentos, puede
simplificar o ayudarnos a que no sea tan dura nuestra situación.
Pero una vez la guerra haya terminado no podrán los barcos rusos
o los barcos de otros países llevar comida a todo un pueblo, a todo
un pueblo que no tendrá trigo, a todo un pueblo que posee inmensa
cantidad de terreno destrozado por los obuses, por los cañoneos, a
todo un pueblo que no tendrá organizada la economía para
intensificar la producción y para dirigirla de manera eficaz y
responsable.

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LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA - EL ANARQUISMO MILITANTE

LA MAYOR DE LAS CATÁSTROFES SERIA RESTITUIR


A LA BURGUESÍA SU PODER ECONÓMICO

Si se quiere restituir el poder económico a la burguesía, sería la


mayor de las catástrofes, porque en una economía bien dirigida por
la clase obrera, los trabajadores, reunidos en asambleas y
sacrificándose voluntariamente para el triunfo de la Revolución,
podrán aceptar y adoptar espontáneamente lo que podemos llamar
jornadas para la Revolución, trabajando ocho, diez o doce horas,
las que sean precisas a fin de intensificar la producción, de
intensificar el cultivo de la tierra para reconstruir de la manera más
rápida posible todo lo que ha quedado destruido después de la
guerra. Pero si todo esto quisiera exigirse a la clase trabajadora
estando la propiedad y la dirección de la economía en manos de la
burguesía, nada se conseguiría, ya que los obreros no lo
permitirían.
El obrero lucha contra toda una historia en la cual él ha de
desempeñar siempre el papel de víctima; lucha por honor contra
todo esto, a la vez que lucha contra Franco y Mola. Si él ve que
esto ha acabado, aunque se le exijan mayores sacrificios, el
sacrificio del trabajo intensificado después de la guerra, el
proletariado sabrá hacerlo con gusto, pensando que si así trabaja,
lo hace para que sus hijos sean felices; que no trabaja para llenar
las arcas de nadie. Trabaja para sí y para el mañana, por lo cual
han sacrificado sus vidas tantos hombres. Lo más terrible que
pudiera ocurrir es que alguien olvidara que esta guerra no es
solamente una guerra civil, es más que nada una guerra social, la
guerra del pueblo, de los que hasta ahora arrastraban su miseria en
los fondos de las minas, talleres y campos, y la lucha del pueblo
contra el rico; contra el militar que hacía del ejercicio de las armas
un privilegio y una tajada. El obrero que lucha y el movilizado que
trabaja en las fábricas de guerra, el sanitario que se juega la vida
en los campos de batalla, esos son hombres. De ahí que nosotros
decimos que los partidos políticos fracasaron el 18 de julio, lo
decimos con la conciencia de que ellos no supieron crear una moral
nueva en España. Fracasaron porque no pudieron, ni supieron, ni
quisieron, oponerse a la insurrección en los cuartos de banderas,
67
Federica Montseny

conflagración en la cual estaban complicados todos, absolutamente


todos, los que representaban algo en España. Desde los
funcionarios de los Ministerios, hasta el último de los generales,
todos estaban complicados en la conflagración facciosa, porque en
ésta se defendían sus intereses.
Fue el pueblo, las masas, los trabajadores de no importa qué
tendencia, los que se jugaron la vida en todas las capitales de
España, y esto no es una factura que se pasa; por algo no puede
pagarse con dinero.
Es la fatalidad histórica la que hace que cuentas de esta
envergadura se cobren en especies, por decirlo así en Libertad, en
Derecho, asumiendo la dirección de un país aquellos que por
derecho y por sangre propia lo conquistarán, y de ahí que
tengamos la convicción de que una vez la guerra terminada, para la
reconstrucción, para la creación de la nueva España, no hay ni
puede haber más solución que una economía dirigida por los
trabajadores, por medio de los organismos de control que tiene la
clase trabajadora y que son los Sindicatos. Por esto se impone la
unidad económica de España. Políticamente, el federalismo nos
dará la estructura mediante la cual la región podrá organizar su
vida, de acuerdo con la mayor o menor parte de fuerzas que
regionalmente tenga. Una vez establecida la unidad política, a base
del federalismo y establecido el derecho intrínseco de los
trabajadores, se impone de una manera fatal la unidad económica
de la clase trabajadora, que convertirá a las organizaciones
proletarias para la lucha contra el capitalismo, en organizaciones de
tipo político, destinadas a dirigir la nueva Economía.
De esta manera inevitable, por tanto, la U.G.T. y la C.N.T. se verían
obligadas a unirse para constituir entre todos la dirección única de
una misma economía. De ahí que nosotros. en el aspecto
económico, consideremos que lo que debe hacer España ha de ser
el ensayo de una economía dirigida por la clase trabajadora, por
medio de la unidad económica de esta clase y por medio de la
creación de los organismos de dirección económica surgidos por el
mutuo acuerdo entre las dos sindicales. Ensayo único en el mundo.
Esa es la palabra.

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LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA - EL ANARQUISMO MILITANTE

En Rusia se hizo ese ensayo. La U.R.S.S. estaba dirigida por una


Comisión, que representaba el Poder en Rusia. En los Estados
Unidos se ha hecho un ensayo de la economía dirigida por
Roosevelt. La economía dirigida por Roosevelt es una economía
dirigida por el Estado beneficiando a la clase burguesa norte-
americana.
Al ver el carácter de dirección más o menos imparcial que esta
economía tenía imponiendo sacrificios a los obreros y burgueses, la
burguesía la ha hecho abortar. En Rusia la economía dirigida por el
Partido Comunista ha conseguido reconstruirla a costa de una
dictadura, obligando a todo un pueblo a obedecer, y nuestra
intención es conseguir que la economía la dirija la propia clase
obrera, dirigiéndose a sí misma y obedeciendo las consignas que
de su seno emanan. Con el poder económico, con la dirección total
en manos de los trabajadores, lo que debe, lo que ha de hacerse es
no tan sólo posible, sino indispensable.
Para ello es preciso crear en las masas dos sentimientos, los
sentimientos que nosotros buscamos para crear, que hemos creado
en nosotros mismos, que constituyen, por así decirlo, el credo de
los anarquistas en lo que a las luchas en España se refiere, son los
dos sentimientos, las dos posiciones ante la vida que se expresan
por estas dos únicas palabras, la moral del sacrificio que ha de
llevarnos a trabajar serenamente a allanar todas las dificultades,
todas las penalidades, que ha de llevarnos a aceptar, a imponer por
nosotros mismos este racionamiento, las jornadas para la
Revolución y para la reconstrucción económica. La moral del
sacrificio que ha de imponernos a todos la honradez y la austeridad
máxima.
El sentido de responsabilidad colectivo, la integración de todos y
cada uno en la confección de una gran obra, que entre todos
hemos de hacer. Esta obra que tendremos que crear nosotros, que
impulsaremos nosotros, lo conseguiremos mediante esa tensión
heroica que mantienen los hombres en las trincheras; esa tensión
que han vivido todos los pueblos cuando han querido ser libres, se
crea espontáneamente por las necesidades y la guerra y la
Revolución.

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Federica Montseny

Es ahora que la guerra puede durar, pero que está destinada a no


tardar, tocando visiblemente a su fin; ahora es preciso crear con
anticipación la moral de sacrificio y el sentido de responsabilidad
que ha de darnos, aparte del triunfo con las armas en la mano, el
triunfo político y económico. No el triunfo totalitario en el Estado, el
triunfo en conjunto de un país que aspira a la libertad, a la
emancipación y que pone en práctica el principio de hegemonía.
En España no hemos podido destruir la autoridad en absoluto,
porque si la hubiéramos destruido, habríamos destruido el frente de
lucha en España, que es el ejemplo para todos los países del
mundo, para luchar contra el fascismo de todos los países;
podemos aplicar esta frase felicísima:
“Hemos de ir restando cantidades a la autoridad, hasta
destruirla, habituando a los hombres a la libertad para gozar
plenamente de todos sus derechos.”
Hay ejemplos prácticos en la vida que pueden ayudar a los
hombres a ir restando sumas a la autoridad: no necesitar que nadie
le mande nada para cumplir con su deber en todos los terrenos.
Hemos de cumplir con nuestro deber, sin necesidad de un Mesías
que nos dé las garantías del premio con la gloria.
En nosotros el sentimiento de la libertad, el sentido de la dignidad
humana, es sobre lo que se eleva el credo de los anarquistas.
Credo que no rectificamos, y no tiene nadie que rectificar para
nada. Desmentimos la creencia de que un Dios nos amenaza con
un infierno, haciéndonos pasar por un purgatorio hasta el cielo.
Hemos de destruir esa concepción mesiánica, esa estéril concepción,
y crear en los hombres la vida libre y feliz. A base del amor que la
Naturaleza nos tiene ligados, hemos de crear en los hombres el
sentido de responsabilidad preciso para que ésta le conceda por
derecho propio, sin que nada, ni nadie más, que todos y cada uno
por sí mismo tenga el derecho al disfrute de todos los derechos. Así
estamos actuando y luchando como lo hemos hecho siempre y en
un campo experimental, en una tierra abonada, en un momento
único para todos los pueblos, porque las circunstancias de España
no se encuentran en ninguna otra nación, ni en la Revolución
francesa ni en la rusa. El disfrute, la moral del sacrificio que nos
impele hoy a sacrificar nuestras aspiraciones y nuestros egoísmos
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LA COMMUNE DE PARÍS Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA - EL ANARQUISMO MILITANTE

en aras de una obra común. El sentido de responsabilidad que nos


muestra el camino del deber y que nos haga cumplir este deber y
que nos lo imponga; de esa manera evitáremos la fatalidad de una
dictadura. En España hemos de tener bastante inteligencia,
bastante tacto, bastante sentido de la responsabilidad individual y
colectiva para que no por medio de una dictadura se nos imponga
lo que debemos imponernos todos. De esta manera no importa de
qué partido o país seamos.
Os daréis cuenta mañana, cuando nos alejemos de esto; mañana
os daréis cuenta de lo grande que es nuestra obra, veremos de qué
manera todos, absolutamente todos los pueblos del mundo, tienen
fijos sus ojos en nosotros, que hemos sido el ejemplo de un pueblo
que quiere ser libre, que se opone inerme, sin armas, sólo con su
erección, a las castas privilegiadas.
El ejemplo de un país enfrentado contra el fascismo. El ejemplo de
un país que ha sacrificado la unidad sagrada, que se opone a la
mentalidad del capitalismo, que lucha contra algo inevitable y que la
Revolución española dará el ejemplo a los revolucionarios de todo
el mundo. Somos el centro de las miradas de todo el mundo. La
responsabilidad que pesa sobre nosotros ha de darnos orgullo,
bravura y el precio mayor, la alegría mayor de nuestra vida,
decidiéndonos a sacrificarlo todo, a darlo todo, para que esta obra
formidable, para que este sueño se realice. Que somos nosotros
los que nos abrimos camino, los que les enseñaremos la verdadera
guía por la cual deben seguir todos los pueblos del Universo, todos
los países que viven bajo la férula del fascismo. ¡¡Unidad del
proletariado para conseguir los derechos elementales de nuestra
obra, el pan y la libertad para todo el Mundo!!

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Federica Montseny

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