POLÍTICA ANALÍTICA

*Por Juan Fernando Perdomo Bueno

TU ERES REALMENTE EL AMIGO…
Con un recuerdo para Micky
La mañana del viernes, primero de Abril, me pareció muy distinta a las más recientes. Estaba fresca y el cielo tenía un tono grisáceo. Habíamos tenido días de intenso calor. Muchos estaban esperando las noticias sobre el desafuero de López Obrador. El informe saldría de la Sección Instructora en la Cámara de Diputados. Pero los medios destacaban algo mucho más importante para millones de seres humanos: La Salud de Juan Pablo II, el Papa. Era inminente, decían, que en breve fallecería. Así fue que, con sus relatos y fotografías, nos trasladaron a principios del siglo pasado, al 18 de Mayo de 1920, a Wadowice, en el sur de Polonia. Nos hicieron referencia de la familia del niño Karol Wojtyla y de sus padres. Escuchamos que su madre siempre deseó que uno de sus hijos fuera médico y el otro sacerdote. A Emilia se le cumplió su sueño, con creces. El hermano de Karol fue Médico, aunque muy joven…murió. Y Karol, con el nombre de Juan Pablo II, arribaba a la más alta responsabilidad de la Iglesia Católica en octubre de 1978, tras la muerte, inesperada y repentina, de Juan Pablo I. Desde octubre de 1978 y hasta enero de 1979, estuve realizando estudios de especialización en equipos de cómputo en la ciudad de México. Tuve la fortuna de encontrarme en la calle, cuando Juan Pablo II recorría las principales avenidas del Distrito Federal la primera vez que nos visitó en México. Recuerdo, sobre todo, la gran sensación de ver, aunque de lejos, a un hombre que irradiaba algo especial. Era… ¿Para qué explicarlo? Los que lo han vivido lo comprenden. Los que no, ni me lo entenderían. Tal vez si hablara de paz, emoción, amor,… Y, así, todos los que habíamos tenido la suerte de verlo comentábamos entre nuestras amistades la agradable experiencia. Años después, en 1990, el Papa regresó. Por alguna razón el Padre Jorge Montero, en aquel tiempo al frente de la Iglesia de la Inmaculada, hoy Catedral, y que trabajaba impulsando fuertemente la Casa de Emaús, me llamó para informarme que tenía, para mí, una invitación para asistir a una reunión con Su Santidad en la ciudadela. Una reunión con “intelectuales”. Por supuesto me sentí un “colado” en esa reunión

con gente tan importante. ¡Y me tocó ver de cerca a ese hombre que me había cautivado con su carisma, su presencia, su sencillez…y su mensaje! La gente se subía a los árboles para ver al Papa. Y, con sólo verlo, llenaban su espíritu. Cuando terminó el evento de la clase privilegiada, en donde también privaba la emoción, me acerqué al estrado en donde minutos antes había estado Juan Pablo II. Tomé algunas margaritas de los arreglos que habían adornado el lugar. Adquirí varias estampitas con la imagen del líder católico mundial, y enmiqué los pétalos, pegándolos a las estampitas, siendo un presente y un recuerdo muy bien recibido por amigos que no pudieron estar cerca de él. El recuerdo queda grabado hasta ahora, De manera inesperada, en 1993 -año en que también viajó a México- tuve la oportunidad de viajar a Europa. Buscamos, mi esposa y yo, la oportunidad de visitar Roma. Dentro de los días de estancia, por casualidad, se encontraba un miércoles, día de audiencia pública del Papa. Pensamos que sería bueno intentar ir a la audiencia. Las filas eran enormes. No se veía la posibilidad de poder entrar y, de ser exitoso, nuestro esfuerzo nos daría la oportunidad de ver al Papa, al menos, a una distancia adecuada. Estábamos por darnos por vencidos… Pero,…lo logramos. “No se chipare”, decía el guía en “espaliano”. Haber entrado a ese salón ya nos daba la satisfacción. Sabíamos que estaríamos muy lejos de él. Pero seguimos esperando… ¡Y cual sería nuestra sorpresa que, junto a nosotros, en el pasillo, apareció la figura lenta, carismática y amorosa de Juan Pablo II! A quien pudimos dar la mano y, después, escuchar su mensaje, siempre lleno de caridad y perdón. Ahí también los mexicanos gritábamos a coro: “¡Juan Pablo, Segundo, te quiere todo el mundo!” Y él, sonriendo, decía: “¡México, siempre fiel!” Juan Pablo II dijo en México alguna Vez… “México sabe bailar. México sabe cantar, México sabe rezar…. Pero mas que todo, México... ¡sabe Gritar!”. ¡Y los mexicanos gritamos con todas nuestras fuerzas! La tarde de este 1º de Abril se llenó de gotas de lluvia. Tal vez el cielo estaba llorando por el sufrimiento de Juan Pablo II. Sumándose al llanto de millones de mujeres y hombres de todas partes del mundo. Su partida nos pone a pensar cómo ha cambiado el mundo desde 1978 a la fecha. La geografía política mundial ya no es la misma. La historia ya tiene escrito, tal vez con discreción, pero con certeza, que ese hombre Polaco, amante de las letras y lleno de espiritualidad y fortaleza, tuvo mucho que ver. Y, para comprobar su presencia, he aquí algunas cifras “record” que aparecen en Internet:

“Hasta el 14 Octubre 2004, el Papa Juan Pablo II recibió a un millón 512 mil 300 personas. Desde el 16 de octubre de 1978 hasta el 14 de octubre de 2004, el Santo Padre recibió a 426 jefes de Estado, reyes y reinas, 187 primeros ministros, 190 ministros de Exteriores. Recibió las cartas credenciales de 642 embajadores. Juan Pablo II fue el primer Papa en visitar una sinagoga (Roma, abril de 1986); una mezquita (Gran Mezquita Omeya de Damasco, mayo 2001); ha dado conferencias de prensa en los aviones y en la Oficina de Prensa de la Santa Sede (24 enero 1994); ha publicado libros de prosa y poesía; ha residido en un hotel en lugar de en una nunciatura apostólica durante sus viajes (Hotel Irshad en Baku, Azerbaiyán, mayo 2002); ha añadido cinco nuevos misterios al Rosario (octubre 2002); ha presidido la Misa en un hangar de aviones (Aeropuerto de Fiumicino, Roma, diciembre 1992); ha convocado una Jornada de Perdón (Año Jubilar 2000). Juan Pablo II ha sido el primer Papa en publicar durante su pontificado cinco libros de carácter personal, es decir, no magisterial: Cruzando el Umbral de la Esperanza (1994), Don y Misterio (1996), Tríptico Romano (2003), ¡Levantaos, Vamos! (2004), Memoria e Identidad (2005). Asimismo, ha sido también el primer Papa que ha entrado en la celda de una prisión al encontrarse en diciembre de 1983 con Ali Agca, el turco que atentó contra su vida en mayo de 1981; ha celebrado Misa en la comunidad católica más al norte del mundo, a 350 kilómetros del Círculo Polar Ártico (Tromso, Noruega, 1989); ha utilizado una letra (la "M" de María) en su blasón papal, cuando normalmente las reglas de la heráldica autorizan a emplear palabras alrededor del blasón, pero no dentro de él.” ¿Qué quién vendrá? Tengo la certeza de que será un hombre inspirado. Con valores y principios; pleno de ESPIRITUALIDAD. Llegará, no me cabe duda, con un corazón lleno de AMOR Y TOLERANCIA, que nos darán la FÉ y ESPERANZATenemos CONFIANZA en ese liderazgo. Y la vamos a desbordar porque el mundo necesita de esos valores. ¿Qué no será como Karol Wojtyla o Juan Pablo II? ¡No lo sé! Pero será nuestro líder y tendrán mucho en común. Y nos dará a los humanos la posibilidad de seguir CREYENDO. De seguir AMANDO. De seguir LUCHANDO por un mundo mejor. Finalmente, detrás de él, siempre estuvo y está EL que es. ¡Viva JUAN PABLO II! ¡Viva el PAPA Obrero! Si, Juan Pablo, Te vas… ¡Pero NO te vas! Juan Fernando Perdomo es egresado del TEC DE MONTERREY. Servidor público, empresario y política (jperdomo@infosel.net.mx)