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EN EL REINO MILENIAL

(Parte primera)

Índice del estudio

 Estudio bíblico

 1. Dios va a terminar con el pecado y va traer justicia perdurable en relación a Israel

 Final feliz para Israel

 2. ¿Por qué va a volver Jesucristo a este planeta?

Estudio bíblico

“La mano de Jehová vino sobre mí, y me llevó en el Espíritu de Jehová, y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos. 2 Y me hizo pasar
cerca de ellos por todo en derredor; y he aquí que eran muchísimos sobre la faz del campo, y por cierto secos en gran manera. 3 Y me dijo: Hijo de
hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes. 4 Me dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra
de Jehová. 5 Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis. 6 Y pondré tendones sobre vosotros,
y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová. 7 Profeticé, pues, como me
fue mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor; y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso. 8 Y miré, y he aquí
tendones sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por encima de ellos; pero no había en ellos espíritu. 9 Y me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo
de hombre, y di al espíritu: Así ha dicho Jehová el Señor: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán. 10 Y profeticé como
me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo. 11 Me dijo luego: Hijo de hombre,
todos estos huesos son la casa de Israel. He aquí, ellos dicen: Nuestros huesos se secaron, y pereció nuestra esperanza, y somos del todo
destruidos. 12 Por tanto, profetiza, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras
sepulturas, y os traeré a la tierra de Israel. 13 Y sabréis que yo soy Jehová, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas,
pueblo mío. 14 Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice
Jehová” (Ezequiel 37: 1-14)

¡Cómo la Biblia nos habla con claridad meridiana, si sólo estamos dispuestos a entender y creer confiados en Su Autor!

Si estudiamos detenidamente este pasaje de la Escritura, nos damos cuenta que su contexto queda perfectamente claro al leer el versículo 11: “Me dijo
luego: Hijo de hombre, todos estos huesos son la casa de Israel”. Esos huesos secos que poco a poco se van transformando hasta vivir de nuevo, es
Israel.

En cuanto a cuando iban a experimentar un cambio hacia la vida, queda claro también por esa misma escritura que es a partir de su regreso a su tierra:
“…y os traeré a la tierra de Israel” (V. 12b)

Israel ya está de nuevo en Israel, cumpliéndose así la profecía bíblica:

“Di, por tanto: Así ha dicho Jehová el Señor: Yo os recogeré de los pueblos, y os congregaré de las tierras en las cuales estáis esparcidos, y os daré la
tierra de Israel” (Ez. 11: 17)

Véase también acerca de Jerusalén: “…y Jerusalén será otra vez habitada en su lugar, en Jerusalén” (Zacarías 12: 6b)
Los judíos fueron esparcidos por las naciones, es decir, eran como huesos secos en gran manera llenando todo un valle (vers. 1-3), y así fue por unos
dos mil años (ver Oseas 6: 2). Como escribe MacArthur: “Esto ilustra la condición de muerte, dispersión e inercia de la nación, como un árbol seco (Ez.
17: 24) al cual sólo Dios puede dar vida otra vez”

El mismo Señor le pregunta al profeta si esos huesos volverán a vivir, y cuándo, y creo que la respuesta es clara: esos huesos que representan a Israel
(y no el mundo), van a volver a vivir, como está escrito:

“… ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo…” (Romanos
11: 25, 26)

Los que se han olvidado de Israel, y aún le injurian, quedarán chasqueados cuando se aperciban de la obra que Dios todavía ha de hacer al respecto:

“Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová” (Ez. 37:
14)

Como escribí en mi artículo “¿Quién es el Israel de Dios?” http://www.centrorey.org/escatologia/esc_02.html las promesas incondicionales de Dios, no
están sujetas a la debilidad ni al criterio humano. Cuando Dios dice algo, se compromete con Su dicho, hasta cumplirlo a la postre y a la perfección, y
todo en su tiempo.

La fidelidad de Dios, no depende de la fidelidad o infidelidad del hombre, ni está sujeta a ellas:

“Si fuéremos infieles, Él permanece fiel; El no puede negarse a sí mismo” (2 Timoteo 2: 11)

Los propósitos de Dios siempre se cumplirán y nada ni nadie podrá detenerlos, y esto también, respecto a Israel.

“El valle de los huesos secos, describe la dispersión de los judíos por todas las naciones, lejos de su tierra y de la bendición de Dios”

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1. Dios va a terminar con el pecado y va traer justicia perdurable en relación a Israel

“Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la
iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos” (Daniel 9: 24)

Dios no terminó con Israel. Como estudiamos en las “Setenta Semanas de Daniel” (Dn. 9: 20-27), quedan todavía siete años en la recámara, para que la
Palabra se cumpla en relación al Israel nacional y a su eterna capital, Jerusalén.

El pueblo de Daniel es Israel, y la santa ciudad es Jerusalén. Como vimos, ese terminar la prevaricación, poner fin al pecado, expiar la iniquidad y traer
la justicia perdurable, así como a ungir al Santo de los santos, significa respectivamente:

1. Acabar con la desobediencia a lo mandado por Dios; fin de la rebelión.


2. Acabar con el rechazo a la voluntad de Dios, a vivir de espaldas a Dios.
3. Acabar con la iniquidad como tal, que es la injusticia.
4. Establecer la justicia eterna.
5. Cumplir con lo descrito proféticamente en la Palabra referente a Israel.

Todo ello, ineludiblemente implica una conversión a Dios, sólo posible a través de creer y recibir a Jesucristo (Jn. 1: 12), y eso ocurrirá con el Israel que
será salvo una vez haya entrado la plenitud de los gentiles (Ro. 11: 25, 26)

6. El ungimiento del lugar Santísimo del Templo Milenial (Ez. 40). Como escribe MacArthur al respecto:
“Se refiere a consagrar el Lugar Santísimo en un templo futuro que será el centro de adoración en el reino milenario (Ez. 40-48)”

“La tierra de Israel, el Eretz Israel, será hasta el fin del Milenio la tierra de los judíos, ya que les fue dada por su Dueño, Dios”

Final feliz para Israel


Resumimos esta parte diciendo que, efectivamente, vienen tiempos de sufrimiento para el futuro Israel de Dios, la llamada “angustia para Jacob”, pero a
la postre será librado de todo ello, tal y como dice Jeremías:

“¡Ah, cuán grande es aquel día! tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado” (Jeremías 30: 7)

En solo siete años, la última shabua (Dn. 9: 27), Dios restablecerá a Israel como nación suya, y la confirmará como cabeza de naciones, tal y como
profetizó Isaías, 730 años antes de Cristo:

“Lo que vio Isaías hijo de Amoz acerca de Judá y de Jerusalén. 2 Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la
casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones. 3 Y vendrán muchos
pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas.
Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. 4 Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus
espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces, no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra” (Isaías 2: 1-4)

Nos detendremos aquí. Este pasaje, así como muchos otros, tiene un cumplimiento futuro. Su cumplimiento tendrá lugar en el Milenio (Ap. 20).

Algunos comentaristas claramente reemplacistas, aseguran que este pasaje se cumplió con la primera venida del Señor, pero no es correcta esa
interpretación; veamos por qué:

1. Habla de los últimos tiempos. Básicamente, los “últimos tiempos” empezaron con la ascensión del Mesías a los cielos, y seguirán hasta entrado el
Milenio (Hchs. 2: 17; 1 Ti. 4: 1; 2 Ti. 3: 1; Ap. 20)

2. En el tiempo de la primera venida del Señor, en ninguna manera Israel fue confirmado como cabeza de naciones, sino todo lo contrario. El Señor
declaró sobre Israel: “Vuestra casa os es dejada desierta…” (Mt. 23: 38), y menos todavía las naciones corrieron a Israel para que les enseñara los
caminos del Señor.

3. Tampoco Israel juzgó entre las naciones y reprendió a muchos pueblos, etc. Y si alguien pretende decir que es la Iglesia la que tomando el lugar de
Israel (reemplacismo), la cual hizo o hace estas cosas, entonces ya tenemos una perfecta excusa para el dominionismo reconstruccionista, tan típico de
la institución papal a lo largo de su historia… ¡y tan falso!

4. Que los pueblos y las naciones vuelvan sus espadas en rejas de arado, y no haya guerras, es obvio que jamás ha ocurrido…todavía.

Es del todo evidente, por tanto, afirmar que esa profecía veterotestamentaria no ha tenido su cabal cumplimiento todavía, ni nada que se le parezca.
Todavía deberá cumplirse, y lo hará, porque “nuestro Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará?
Habló, ¿y no lo ejecutará?”(Nm. 23: 19)

Véase bien, se cumplirá sobre el Israel que Dios dijo y dice que es; el Israel nacional, y no la Iglesia, la cual no tiene ciudadanía en esta tierra (Fil. 3: 20).
Entiéndase que la Iglesia glorificada reinará con Cristo (Ap. 5: 10). Como dice Chuck Smith:

“Cuando Jesús venga a reinar, la Iglesia reinará con Él”


Esa profecía de Isaías 2, así como decenas más que hablan de lo mismo, y en cuanto al mismo (Israel), tendrá su cumplimiento cabal y rotundo en el
Reino Milenial, llamado también Reino Mesiánico, a partir justo después de la venida gloriosa del León de la tribu de Judá.

Necesitamos luz para comprender lo que de facto ocurrirá durante el Reino Milenial. Pero antes, procedamos a comprender el por qué del próximo
regreso del Mesías.

“El que cabalgará un caballo blanco, el Fiel y Verdadero, vendrá. Su Nombre es el Verbo de Dios (Ap. 19: 13)”

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2. ¿Por qué va a volver Jesucristo a este planeta?

“Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la
palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y
reinaron con Cristo mil años” (*) (Ap. 20: 4)

(*) “Algunos aseguran que esos mil años no son literales. No hay base para decir eso, ya que la palabra griega que se traduce por “mil”, es “Jíliás”, y
justamente ese vocablo significa “mil” o “un millar”

En este pasaje vemos relatados ciertos eventos que han de ocurrir cuando Cristo regrese:

a) Se instaurarán tronos, y se sentarán los que hayan sido constituidos para juzgar al resto de las naciones (ethnos) que hayan quedado después del
Armagedón, véase Mateo 25: 31ss.

b) Juan vio por anticipado a aquellos que todavía deberán morir por Cristo en el contexto de la Gran Tribulación (hecho del futuro).

c) Estos amados, así como la Iglesia que ya habrá sido arrebatada y glorificada, también vivirán y reinarán con Cristo (Ap. 1: 6; 5: 10).

d) El periodo de ese Reino sobre este planeta, queda claramente especificado. Serán mil años.

Sobre esto último, los discípulos de Cristo, que sabían y creían acerca de las promesas del Reino Mesiánico reveladas en el A.T. le preguntaron al
Maestro justo antes de su ascensión a los cielos cuándo se cumplirían esas promesas (Hchs. 1: 6).

Ellos en esos momentos todavía eran ignorantes que la manifestación visible del Reino aún no se debía producir, sino al final de los días, como lo
entendemos por el libro de Apocalipsis, es decir, a causa de Su venida gloriosa.

La Biblia enseña que Jesús regresará a esta tierra. Ahora algunos no han profundizado en esta cuestión, y solamente llegan a entender que lo hará,
“para juzgar a todos, llevar a los salvos al cielo y destruir el planeta” (básica posición amilenarista y postmilenarista)…pero, ¿Qué sentido tendría el que
Él descendiera de Su trono, sólo para hacer eso?, y, ¿Qué de las promesas mesiánicas acerca del Reino prometido a Israel que todavía no se han
cumplido? y, ¿Qué del cumplimiento de la oración modelo que nos enseñó (Mt. 6:9-13)?

No, no. Aunque omitidas por algunos, existen razones poderosas, y expresadas en las Escrituras, por las cuales el Señor de Señores y el Rey de reyes
volverá en gloria a este planeta.
Jesús volverá poniendo sus pies sobre esta tierra (Zac. 14: 4; Hchs. 1: 11) para acabar parte de la obra que empezó en la cruz: instaurar Su Reino,
aquel Reino que entonces solamente se había acercado (Mt. 3: 2). En ese momento fehacientemente se cumplirán a cabalidad sus palabras: “Venga a
nosotros Tu Reino, hágase tu voluntad, como en el cielo, también en la tierra…” (Mt. 9: 10)

Una vez el mundo deje de estar bajo el maligno (1 Juan 5: 19b), una vez el ángel toque la séptima trompeta (ver Ap. 11: 15), la Teocracia visible y
tangible deberá ser un hecho constatable por un cierto tiempo en este planeta, antes de los nuevos cielos y nueva tierra (Ap. 21), lo será por mil años,
porque así ha sido escrito, y así nos ha sido revelado.

Todavía el lobo deberá morar con el cordero y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño
los pastoreará (Is. 11: 6).

Todavía la vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y
el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora” (Is. 11: 7, 8)

Todos saben que todavía todo esto no ha ocurrido.

Todavía – dijo el Señor - no harán mal ni dañarán en todo Mi santo monte porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren
el mar (Is. 11: 9)

Todos saben que todavía todo esto no ha ocurrido.

Ese período prometido hasta la saciedad en las Escrituras todavía no se ha producido, y no va dirigido a la Iglesia en primera instancia (léase Ef. 2: 14-
16), sino a Israel, el Israel nacional, una vez sea salvo y entre a presidir sobre las naciones (ethnos) en el Reino Milenial (Deut. 28: 13; Miq. 4: 1-3; Is. 2:
1-4; 11: 10; Joel 2: 25-27; 3; Zac. 14: 16ss.; etc.)

“La realidad Milenial se prodigará por toda la tierra; esto será consecuencia del cumplimiento de la profecía que dice que la tierra será llena del
conocimiento de Jehová como las aguas cubren el mar (Is. 11: 9; Hab. 2: 14)”

La Iglesia, una vez glorificada, será de facto la Esposa del Cordero por toda la Eternidad, y estará allá donde el Cordero esté, pero Israel como tal
pertenece a esta tierra, y las promesas que Dios hizo a Israel se deberán cumplir, ya que muchas no se pueden adecuar a la Iglesia (ya que su
ciudadanía es celestial y no terrenal).

Como dice Timothy J. Demy:

“En los mil años que siguen a la segunda venida de Jesucristo, Israel y Jerusalén serán la tierra y la ciudad santas que se convertirán en el centro de
toda la actividad mundial”

De esto habló Dios por medio del profeta Isaías dirigiéndose a los judíos:

“Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado; porque he aquí que yo traigo a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo. 19
Y me alegraré con Jerusalén, y me gozaré con mi pueblo; y nunca más se oirán en ella voz de lloro, ni voz de clamor. 20 No habrá más allí niño que
muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito. 21 Edificarán casas, y
morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de ellas. 22 No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma; porque según los
días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán la obra de sus manos. 23 No trabajarán en vano, ni darán a luz para
maldición; porque son linaje de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos” (*) (Isaías 65: 18-23)

(*) Nótese que habrá descendencia entre los hombres que vivan en el Milenio.
Durante el llamado Milenio, es decir, el periodo de tiempo del Reino prometido a Israel (Hchs 1: 6), Israel será cabeza de naciones en esta tierra, y se
cumplirán a cabalidad todas las promesas específicas dadas por Dios por los profetas veterotestamentarios en relación a Israel.

Siendo así, todos los que sobrevivirán de las naciones (Ethnos, o gentes) que hayan quedado para entrar en el Reino, “subirán de año en año para
adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos” (Zac. 14: 16ss). Esto último lo hemos estado viendo cuando
analizamos Isaías 2: 1-4.

Proseguiremos en una nueva entrega, ya que es un tema extenso y requiere de toda la atención y estudio detallado.

En una nueva entrega, estudiaremos acerca de la actividad espiritual en el Milenio.

Dios les bendiga.

EN EL REINO MILENIAL
(Parte segunda)

Índice del estudio

 Estudio bíblico

 Introducción

 1. Sobre los “ethnos” que entrarán en el Reino Milenial

 La segunda venida de Cristo principia con juicio

 Acerca de la promesa mesiánica

 2. Sobre el Israel y la Jerusalén terrenal del Milenio

 El tabernáculo caído de David, hablemos

 Mal entendimiento sobre el “Tabernáculo caído de David”

 3. Sobre el templo milenial – primera aproximación

Estudio bíblico

“Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a
celebrar la fiesta de los tabernáculos.17 Y acontecerá que los de las familias de la tierra que no subieren a Jerusalén para adorar al Rey, Jehová de los
ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia. 18 Y si la familia de Egipto no subiere y no viniere, sobre ellos no habrá lluvia; vendrá la plaga con que Jehová
herirá las naciones que no subieren a celebrar la fiesta de los tabernáculos. 19 Esta será la pena del pecado de Egipto, y del pecado de todas las
naciones que no subieren para celebrar la fiesta de los tabernáculos. 20 En aquel día estará grabado sobre las campanillas de los caballos: SANTIDAD
A JEHOVÁ; y las ollas de la casa de Jehová serán como los tazones del altar” (Zacarías 14: 16-20)

Introducción
El problema de nosotros los hombres, debido a nuestra debilidad y limitación propias de nuestra naturaleza, es que tenemos la tendencia a juzgar las
cosas según nuestra sola experiencia y entendimiento. Estoy hablando de una tendencia, nótese bien.

En lo humano, nos cuesta mucho aceptar que todavía tienen que ocurrir cosas absolutamente fuera del área de nuestro control, experiencia y análisis;
acontecimientos estos, que la Biblia nos enseña que deberán ocurrir.

Uno de ellos, por poner rápidamente un ejemplo aquí, es la resurrección de los muertos. ¿Cómo podríamos aceptar (si no es por la fe) que los muertos,
con sus cuerpos ya corrompidos y desaparecidos, convertidos en otra materia, van a volver a vivir?

Insisto, como cristianos, por el Espíritu de Dios lo creemos, aún sin entenderlo, pero nuestro lado meramente humano carnal, se opone a esa verdad
bíblica que un día tendrá lugar…y así podríamos continuar con otras cosas por el estilo, como: la manifestación de nuestra salvación; la vida eterna; un
día ver a Dios, etc. etc.

Digo esto, porque, del mismo modo que lo expuesto, ocurre con otras revelaciones de la Biblia: A muchos les cuesta aceptar algo que debemos asumir
por fe; ¿y por qué debemos aceptarlo? Pues porque está escrito.

“El ser humano tiende a concretizar su mundillo de pensamientos y propias convicciones, porque así encuentra su seguridad. En cambio, la fe
verdadera nos mantiene en dependencia de nuestro Dios; más allá de nuestras solas posibilidades, limitaciones y falsas seguridades”

Veremos algunas de estas cosas dentro del contexto del Reino Milenial.

¿Sabía usted, querido lector, que literalmente, en el cielo hay un Templo? La Biblia lo asegura:

“Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande
granizo… y salió una gran voz del templo del cielo, del trono,” (Ap. 11: 9; 16: 17) (ver: Ap. 3: 12; 7: 15; 14: 15, 17; 15: 5, 6, 8; 16: 1, 17)

Entonces, ¿qué maravilla o asombro sería pensar que durante el tiempo de la verdadera Teocracia sobre este planeta, cuando el mismo Cristo esté
reinando de facto en esta tierra, vaya a haber también un templo en Jerusalén, más aún cuando la Biblia así lo asegura?

Entiéndase bien esto; el reino mesiánico constituirá el cumplimiento final del pacto de Dios con Abraham, por lo tanto prestando atención, aprendamos
acerca de todas estas cosas.

Siempre teniendo en mente que existe una clara distinción entre Israel y la Iglesia, en ese tiempo en cuestión, ya hará algunos años que la Iglesia habrá
sido arrebatada y glorificada, y estará reinando juntamente con el Rey Jesucristo. Por tanto, el hecho de que Dios terminará Su obra de santificación y
glorificación de la Iglesia en su día, no es motivo para dar por sentado que Él haya terminado su obra con Israel, como así está suficientemente
atestiguado por los profetas.
“Planicie de Har Meggido (Armageddon), emplazamiento donde tendrá lugar la última de las batallas, evento previo al inicio del Milenio”

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1. Sobre los “ethnos” que entrarán en el Reino Milenial

“Todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a
celebrar la fiesta de los tabernáculos” (Zacarías 14: 16)

En el ensayo anterior, me despedí diciendo que: todos los que sobrevivirán de las naciones (Ethnos) que hayan quedado para entrar en el Reino, tal y
como la Escritura lo asegura: “subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos” (Zac. 14:
16ss). Prosigo entonces a partir de ahí.

Efectivamente, la Palabra no puede ser más clara al respecto:

“Todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a
celebrar la fiesta de los tabernáculos.17 Y acontecerá que los de las familias de la tierra que no subieren a Jerusalén para adorar al Rey, Jehová de los
ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia. 18 Y si la familia de Egipto no subiere y no viniere, sobre ellos no habrá lluvia; vendrá la plaga con que Jehová
herirá las naciones que no subieren a celebrar la fiesta de los tabernáculos. 19 Esta será la pena del pecado de Egipto, y del pecado de todas las
naciones que no subieren para celebrar la fiesta de los tabernáculos” (Zacarías 14: 16-19)

El contexto de este texto, se enclava en la venida gloriosa de Cristo, y a partir de ese inefable evento (ver Zac. 14: 1ss).

“La venida gloriosa de Cristo marcará el antes y el después en esta tierra”

La segunda venida de Cristo principia con juicio


Dice Chuck Smith: “El propósito de la segunda venida de Cristo es el de establecer el Reino de Dios sobre la tierra” (1)Así es; y para ello, deberá
principiar con juzgar a las gentes que hayan quedado vivas en ese momento, posterior al Armagedón (Ap. 16: 13, 14), como Él mismo lo dijo:

“Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, 32 y serán reunidas delante
de él todas las (*) naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. 33 Y pondrá las ovejas a su derecha, y los
cabritos a su izquierda” (Mateo 25: 31-33)
(*) La palabra que en español se traduce por “naciones”, es la palabra griega “ethnos”, que básicamente significa “gentes” o “razas”.

El Evangelio nos enseña que de las gentes que hayan quedado para Su venida, los que sean colocados a la derecha entrarán en el Reino, a diferencia
de los otros, que irán a la condenación eterna (Mt. 25: 34ss).

Ahora bien, todas las gentes que hayan quedado para vivir sobre la tierra en ese tiempo sin par que está por venir, es decir, el Milenio, deberán cumplir
con las leyes del Reino, porque literalmente, existirá una forma de gobierno y existencia muy diferentes respecto a lo que conocemos y hemos conocido
hasta hoy. Este mundo estará regido por Dios directamente, como está escrito:

“Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra… 11 Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo
blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. 13 Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es:
EL VERBO DE DIOS. 14 Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. 15 De su boca sale una
espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios
Todopoderoso” (Salmo 2: 8; Apocalipsis 19: 11, 13-15)

Una de esas leyes aludidas arriba, que deberán cumplir todas las gentes que hayan quedado sobre la tierra, es la de subir a Jerusalén cada año para
celebrar la fiesta de los Tabernáculos y adorar al Señor, Quien estará sentado en Su trono de gloria, como Él mismo lo dijo:

“De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os
sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel” (Mateo 19: 28)

La regeneración aludida por el Señor, no es ahora, ni lo puede ser; será cuando Él regrese, cuando se siente en el trono en Jerusalén. Nótese también
que junto con Cristo Rey estarán Sus Doce, lo cual implica Teocracia. ¡Sólo Cristo puede tener Sus doce!

Acerca de la promesa mesiánica


María, la madre de Jesús recibió de parte del ángel Gabriel, el anuncio de que la criatura que tendría en su vientre, sería el heredero cabal del trono de
David. Veámoslo:

“Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.32 Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor
Dios le dará el trono de David su padre; 33 y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin” (Lucas 1: 31-33)

Como podemos ver, la parte subrayada de esta declaración de lo Alto, todavía no se ha cumplido. Todavía Cristo no reina de facto sobre la casa de
Jacob (que no es la Iglesia, sino Israel), porque fue dejada desierta por causa de su incredulidad y rechazo del Mesías (Mt. 23: 38). Todavía esa palabra
se ha de cumplir; y se cumplirá, en el Milenio.

“En el periodo del Reino sobre esta tierra, todo cambiará drásticamente, retomando la belleza y exuberancia que caracterizó la creación de Dios en el
principio, cuando vio Él que todo lo que había hecho era bueno en gran manera Gn. 1: 31”

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2. Sobre el Israel y la Jerusalén terrenal del Milenio

“y Jerusalén será otra vez habitada en su lugar, en Jerusalén” (12: 6b)

El propósito inicial de Dios respecto a Su pueblo Israel, fue el de hacer de ellos un reino de sacerdotes y gente santa (Ex. 19: 6). A lo largo de la historia
bíblica, nos apercibimos que Israel no consiguió cumplir con esas expectativas. Israel fracasó.

Sorprendentemente, todo esto encajaba en los planes redentivos de Dios (Dios lo sabe todo desde la eternidad y hasta la eternidad).
Podemos decir sin temor a equivocarnos, que lo que Israel no alcanzó en el pasado, por medio de su Mesías y Rey lo alcanzará durante el Milenio. En
las manos de Cristo el Rey, Israel durante el periodo milenial será un instrumento poderoso y un medio eficaz para la extensión de su dominio y la
consolidación de su soberanía; y también para que todo el mundo conozca a Dios y se someta al Altísimo (2).

Respecto a esto último, la Palabra no puede ser más clara:

“Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas publicará” (Isaías 43: 21)

“No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar” (Isaías 11: 9)

En el Reino Milenial la tierra será llena del conocimiento de Jehová, y esto desde Jerusalén:

“Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos. 2 Nuestros pies estuvieron dentro de tus puertas, oh Jerusalén. 3 Jerusalén, que se
ha edificado como una ciudad que está bien unida entre sí. 4 Y allá subieron las tribus, las tribus de JAH,
conforme al testimonio dado a Israel, para alabar el nombre de Jehová. 5 Porque allá están las sillas del juicio, los tronos de la casa de David” (*)
(Salmo 122: 1-5)

(*) Cotéjese esto último con Mateo 19: 28.

Escribe Nigel J.L. Darling en su libro “Una Puerta Abierta en el Cielo”:

“Cristo durante Su reinado en la tierra, se revelará desde “el lugar santísimo, las santidades de santidades, el santuario de santuarios” (Ez. 41: 4; 44: 13;
45: 33), a aquellos que designará con este fin, y a los que ha honrado con la promesa de asociarlos a su gobierno. Del templo saldrán el poder y la
gloria del Mesías de Dios hasta llenar el mundo entero con los beneficios incomparables y resultados magníficos que acompañarán a su
soberanía y dominio”. (3) (énfasis nuestro)

En Zacarías 14: 11, leemos que por primera vez en la historia de los judíos, no habrá más maldición en Jerusalén, “sino que será habitada
confiadamente”. Esta es otra de las promesas de un acto de Dios que debemos creer que ha de ocurrir; y ha de ser justamente en Jerusalén, sin
posibilidad de interpretación simbólica o “espiritual”:

“y Jerusalén será otra vez habitada en su lugar, en Jerusalén” (12: 6b)

Así pues, Jerusalén será restaurada a la gloria y honor prometidos por la Palabra del Señor, por llegar a ser la capital del Reino de Dios (visible y
tangible) durante el periodo milenial (Ver Zac. 14: 16, 17; Jer. 33: 15-22; Am. 9: 11, 12; Is. 2: 1-4 etc.)

Escribe Nigel J.L. Darling, en su apreciado libro “Una Puerta Abierta al Cielo”:

“Jerusalén será la ciudad capital de este Reino venidero de Cristo, y entonces llegará al apogeo de su importancia y esplendor, “cuando Jehová de los
ejércitos reinare en el monte de Sión” (Is. 24: 23). Sión es uno de los montes sobre los que está edificada Jerusalén, y era la antigua fortaleza de la
ciudad que fue conquistada por David y conocida luego como la Ciudad de David (2 S. 5: 7-9)” (4)

No cabe ninguna duda de todo esto, pero veamos más.

“En su venida gloriosa, y una vez sentado en su trono en Jerusalén, el Señor juzgará a los “Ethnos” (véase Mt. 25: 31ss)

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El tabernáculo caído de David, hablemos
“En aquel día Yo levantaré el tabernáculo caído de David, y cerraré sus portillos y levantaré sus ruinas, y lo edificaré como en el tiempo
pasado; 12 para que aquellos sobre los cuales es invocado mi nombre posean el resto de Edom, y a todas las naciones, dice Jehová que hace
esto” (Amós 9: 11, 12)

Un primer cumplimiento de esta escritura, lo vemos en el libro de Hechos 15, cuando Jacobo, el principal de la iglesia de Jerusalén, justamente
menciona el texto de Amós para confirmar que “Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para Su nombre” (Hchs. 15: 14) – a
raíz del encuentro de Pedro con Cornelio Hchs. 10.

Podríamos decir, que este primer cumplimiento de este texto confirma y declara la aparición de la Iglesia, formada por el Israel de Dios, es decir, judíos
convertidos a Cristo (Gl. 6: 16b), y gentiles creyentes (véase Ef. 2: 14, 15).

Pero como muchas de las profecías del A.T., tienen diferentes cumplimientos, hasta llegar al cumplimiento cabal, así es también en este caso. En este
sentido, ese cumplimiento citado de Amós 9: 11, 12, según su contexto, es el del levantamiento de la casa de Israel de cara al Reino Milenial.

Escribe al respecto John McArthur:

"Jacobo cita la profecía de Amós (9: 11, 12) sobre el reino milenario, para probar que la salvación de los gentiles no era contraria al plan de Dios para
Israel. De hecho, en el reino los mensajeros de Dios anunciarán la salvación a los gentiles (Zac. 8: 20-23)” (5)

Y dice en otra parte, comentando directamente sobre Amós 9: 11-15

“Las bendiciones del Milenio esperan al remanente fiel, cuando el Mesías reine de manera personal sobre todas las naciones en Jerusalén, sentado en
el trono de David, de tal forma que los judíos nunca más serán arrancados de la tierra que les pertenece por herencia divina…Dios levantará y
reconstruirá este tabernáculo [el de David] sobre la tierra, para que Cristo gobierne en su reino milenial” (6)

Queda claro entonces el sentido cabal de la profecía: el tabernáculo caído de David, es la casa de Israel, que fue dejada desierta (Mt. 23: 37-39) cuando
Cristo fue rechazado por los judíos, pero que será levantado en el contexto de la venida gloriosa del Mesías para, entre otras cosas, reinar desde
Jerusalén.

Mal entendimiento sobre el “Tabernáculo caído de David”


Permítanme un pequeño inciso aquí. Algunos hoy, mencionan constantemente el “tabernáculo caído de David” en un sentido que nada tiene que ver con
la intención de la Palabra.

En el blog de los famosos pastores Ricardo y Patty Rodríguez de Colombia, del 1 de abril del 2009; ellos escriben:

“En estos días, Dios restaurará el tabernáculo caído de David, estará con su pueblo y habrá regocijo” (7) (énfasis nuestro)

Por otro lado, el auto llamado “apóstol”, Rony Chaves, también expone su particular - y errada – teología, y asegura que ese levantar el tabernáculo (el
le llama “el modelo de David”), tiene que ver con lo que supuestamente va a ocurrir a partir de este milenio en el que ya estamos, es decir, el tercer
milenio, según él mismo lo nombra. El escribe así:

“En este Tercer Milenio, este modelo celestial y profético de alabanza y adoración será reedificado… el Modelo de David restaurado, dotará a
cada creyente de una oportunidad para adorar a Su Señor libremente en el santuario en cualquier tiempo… La Iglesia abrirá sus puertas las 24 horas
del día, 7 días de cada semana. La gente vendrá a los cultos públicos y alabará a Jehová en grupo… La adoración restaurará Su Presencia. Su
Presencia, restaurará Su Morada y su Habitación cubrirá la tierra trayendo salvación” (8) (énfasis nuestro).

Pregunto. ¿Dónde encontramos en la Biblia alusión alguna a que en este tiempo actual vaya a suceder lo que dice Rony Chaves? En ninguna parte,
sino todo lo contrario (2 Ts. 2: 3).

Rony Chaves – y cientos más – básicamente aseguran que la Iglesia va a experimentar una restauración y reforma sin precedentes (¿?) que hará que
las naciones se salven. Nada de eso, ni siquiera parecido, enseña la Biblia.

Contrariamente, los que nos levantamos como atalayas de Cristo estamos luchando en contra de toda una barbaridad de perversión doctrinal e
inmoralidad que está entrando en el seno eclesial, que es camino y pauta a la apostasía, y que cada vez va a más. Esa es la realidad, y la verdad
revelada por el mismo Maestro para estos últimos días, previos a la venida del Señor (Mt. 24: 11ss).

Es lamentable que se esté engañando a la Iglesia de este modo, con bonitas palabras que parecen de fe, pero que sólo son el resultado de alegorizar la
Palabra, a modo de Orígenes, con el fin de conseguir intencionadas pretensiones.

Sigue escribiendo Rony Chaves:

“Lo que necesitan nuestras naciones es la salvación de Dios y ésta vendrá automáticamente cuando Su Pueblo, Su Iglesia, le adore con la misma
“Pasión de David”. (9) (énfasis nuestro)

Parece ignorar Chaves y sus correligionarios que el que es verdaderamente cristiano, tiene el mismo Espíritu que tenía David (S. 50: 11), pero que eso
no hace, ni va a hacer que el conjunto de todos los verdaderos creyentes provoquemos la salvación de las naciones. Esa es una lamentable
estupidez….pero ese es el engaño enviado a gran parte del pueblo de Dios, que se presta a considerarlo.
Lastimosamente, lo que dice Chaves, es lo que muchos enseñan también, y todo ello parte de una ignorancia de la revelación bíblica, y de lo que es
peor, de un interés por parte de algunos aprovechados de sacar un beneficio material de ese falso “avivamiento mundial” que siempre está por llegar
(según sus proponentes), pero que jamás llega.

Insisto, pues, en decir que las promesas bíblicas de avivamiento y restauración, como la de Amós 9: 11-15, son sobre Jerusalén e Israel de cara al
Reino Milenial.

Durante el Milenio, Israel desempeñará un papel muy especial, porque en ese tiempo tendrá lugar su restauración final, física y espiritual profetizada en
la Palabra (véase de nuevo Ez. 37: 1-14).

“La adoración a Dios, es algo que siempre hacemos los cristianos, especialmente cuando nos reunimos para ello. Esto nada tiene que ver con la
profecía de Amós 9: 11-15 respecto al levanta miento del “Tabernáculo caído de David”

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3. Sobre el templo milenial – primera aproximación

(Ezequiel 40: 2-4) “En visiones de Dios me llevó a la tierra de Israel, y me puso sobre un monte muy alto, sobre el cual había un edificio parecido a una
gran ciudad, hacia la parte sur.3 Me llevó allí, y he aquí un varón, cuyo aspecto era como aspecto de bronce; y tenía un cordel de lino en su mano, y una
caña de medir; y él estaba a la puerta. 4 Y me habló aquel varón, diciendo: Hijo de hombre, mira con tus ojos, y oye con tus oídos, y pon tu corazón a
todas las cosas que te muestro; porque para que yo te las mostrase has sido traído aquí. Cuenta todo lo que ves a la casa de Israel”:

En el cristianismo y en el judaísmo de hoy en día, no hay templos hechos por mano de hombre, ni altar, ni sacrificios de animales (Jn. 4: 21; He. 7-10).

Como cristianos, somos templo de Dios y morada del Espíritu Santo (1 Co. 3: 16), pero una vez, como Iglesia, hayamos sido sacados de aquí para
recibir al Señor en las nubes (1 Ts. 4: 13-17) y reinar con Él (Ap. 5: 10), entonces, Israel volverá a ser Israel como lo quiso el Señor desde el principio en
el contexto del Milenio.

De los capítulos que van – inclusive - del cuarenta al cuarenta y ocho del libro de Ezequiel, se incluyen detalles específicos del reino milenial del Rey
Jesucristo. Allí encontraremos información específica sobre el reino milenario, más que en todas las demás partes proféticas del A.T.

Escribe John McArthur al respecto:

“En muchos sentidos estos capítulos son los más importantes del libro [de Ezequiel] porque se refieren a la realidad última y constituyen el punto crucial
de la profecía de Ezequiel y la restauración de Israel” (10)

La interpretación de todo este texto deberá ser abordada siempre que sea posible de una manera literal e histórica futura.

A Ezequiel, estando cautivo con los cautivos en Babilonia, se le dio el privilegio de ver en visión el templo que será levantado por el Rey Jesucristo en
Jerusalén en el Milenio.

Una lectura minuciosa de Ezequiel 40-43, revela que se trata de un templo literal. En esa lectura nos percatamos de que se dan a conocer gran cantidad
de detalles sobre dimensiones, estructuras, partes, y hasta motivos decorativos.

Escribe George Zeller:

“Ni siquiera el templo de Salomón fue descrito con tanto detalle. Capítulo tras capítulo están llenos con detalladas descripciones sobre ese asombroso
templo y su diseño. Se dan detalladas medidas. Están descritos las cámaras, la techumbre, los pórticos, las puertas, y los atrios. Están detallados el
lugar santo y el lugar santísimo. Se describen los sacrificios del templo. Los sacerdotes levitas, incluso los hijos de Sadoc, se vislumbran sirviendo en el
templo” (11)
“Maqueta del templo milenario descrito muy detalladamente en el libro de Ezequiel”

Estando deportado en Babilonia, Ezequiel también vio en visión otro templo (Ez. 8: 3), esta vez el templo de Salomón (ver Ez. 8-11). Así como vio el
profanado templo que fue destruido, y lo vio en visión, también vio el futuro templo en visión. Tanto el que fue, como el que será, por tanto, fue y será
realidad respectivamente.

Si Israel ha de volver a ser Israel (como lo será, y con todos sus detalles) entonces se deberá esperar en otras cosas el levantamiento del templo o casa
de Dios en Jerusalén. Además, así como el regreso del Dios de Israel será una realidad, también lo será el lugar de Su morada y trono.

“… y vendrá Jehová mi Dios, y con él todos los santos” (Zacarías 14: 5b)

“Así dice Jehová: Yo he restaurado a Sion, y moraré en medio de Jerusalén; y Jerusalén se llamará Ciudad de la Verdad, y el monte de Jehová de
los ejércitos, Monte de Santidad” (Zacarías 8: 3)

Como escribe Randall Price:

“Como en el pasado, el templo existirá en el futuro para permitirle a Israel cumplir con su existencia nacional y espiritual. Las profecías de la
reconstrucción de un templo en Jerusalén en los últimos tiempos son inseparables de las profecías de restauración hechas a la nación de Israel” (12)

Además de Ezequiel, no obstante, otros profetas vieron, entendieron y hablaron acerca del templo del Milenio, o casa de Dios (Joel 3: 18; Is. 2: 3; 60: 13;
Dn. 9: 24; Hag. 2: 7, 9)

El Señor a través del profeta Hageo, lo define con claridad meridiana:

“y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos… 9 La
gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos”
(Hageo 2: 7, 9)

El sentido cabal de estas palabras no se corresponde con el tiempo en el que vivió Hageo, sino cuando venga el Deseado – es decir Cristo el Rey.
Claramente se anuncia que la gloria final de la casa de Dios (o templo de Dios) será mayor en aquel momento que nunca antes.

Hay muchos detalles que muchos cristianos desconocen acerca de los propósitos de Dios en relación al Milenio y el templo milenial, pero la Biblia nos
da mucha información al respecto, y por tanto es conforme a responsabilidad el buscar la verdad revelada. Recordemos: “Gloria de Dios es encubrir un
asunto; pero honra del rey es escudriñarlo” (Prov. 25: 2)

Seguiremos, por tanto, estudiando acerca de estas cosas en una próxima edición..

Dios les bendiga.

© Miguel Rosell Carrillo, pastor de Centro Rey, Madrid, España.


Octubre 2009
www.centrorey.org

Notas y citas:
1. Chuck Smith; su art. “El Reino Milenial”, Biblia de estudio de profecía, Tim LaHaye
2. Nigel J.L. Darling; “Una Puerta Abierta en el Cielo”; pág. 258
3. Ibidem; pág. 263
4. Ibidem; págs. 214, 215
5. John McArthur; su comentario bíblico.
6. Ibidem
7. Blog de Pss. Ricardo y Patty Rodríguez 1 abril de 2009;
http://pastoresricardoypatriciarodriguez.blogspot.com/2009/04/restaurando-el-tabernaculo-caido-de.html
8. Rony Chaves; La Casa Favorita de Dios (II Parte)
http://www.ronychaves.org/Archivos/Estudios/Proyecto_Apost_Prof_2006_Parte-(42).doc
9. Ibidem
10. John McArthur; su comentario bíblico.
11. George Zeller; Art. presentado en la Conferencia “New England Bible Conference” el 17 de Septiembre de 2007.
http://www.middletownbiblechurch.org/spanish/dispen/IntLit.htm
12. Randall Price; su art. “El Reino Milenial”, Biblia de estudio de profecía, Tim LaHaye