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Contornos de una Filosofía Cristiana Una Introducción al

Pensamiento de H. Dooyeweerd

Por L. Kalsbeek

por Darrel W. Hilbrands V., PhD

Un resumen del libro Una Introducción al Pensamiento de Herman Dooyeweerd


Cap. 1 En el primer capítulo se presenta la base del pensamiento de Herman Dooyeweerd.
Se elabora la interrelación de todas las esferas o aspectos de la vida. Dooyeweerd
distingue quince esferas con sus actividades principales.
1-aritmética Las calculaciones de todo tipo
2-espacial La cantidad de espacio ocupado
3-quinemática Los movimientos predecibles
4-físico Las propiedades particulares
5-biótica Los funcionamientos biológicos
6-sensitiva Reacciones emocionales
7-analítica Los planes detallados analizados
8-histórica El desarrollo histórico
9-lingüística Los símbolos lingüísticos utilizados
10-social Relación social entre los involucrados
11-económica Costos y gastos económicos
12-estética Lo bello
13-jurídica Las leyes humanas implicadas
14-ética Lo moral
15-pística La opinión del hombre de sí mismo
Es importante notar que estos aspectos se diferencian de las estructuras concretas.
Mientras que las estructuras nos muestran eventos o cosas concretas, que se distinguen
de otras cosas o eventos. Los aspectos o esferas participan en todos los eventos y cosas.
Las estructuras concretas nos muestran el porqué mientras los aspectos nos muestran el
cómo. Como muestran una forma de ser, o un modo, llevan el nombre de modalidades.
Cada modalidad retiene ciertas leyes o normas particulares que son diferentes de cada

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modalidad. Todo esto nos ayuda a explicar lo que es la estructura de la realidad temporal.
"Cualquier análisis de la estructura individual tiene que empezar con la estructura de todos
los aspectos modales antes de que el investigador puede entender la estructura unificada
de la entidad concreta como entero" (p. 43). Sin embargo, es de mucha importancia
reconocer que esta investigación no se pueda llevar a cabo de una manera neutral.
Cap. 2 Vemos en la vida una interrelación de antítesis, tales como gozo y tristeza, riqueza
y pobreza, luz y oscuridad, movimiento y descanso. De algún modo una implica la otra,
son relaciones relativas. Pero en la cuestión de la antítesis espiritual entre el Espíritu de
Dios y el espíritu de las tinieblas, no hay tal relatividad. El abismo profundo entre estos
dos espíritus es absoluto sin posibilidades de relacionarse. Pero no debemos confundirnos
en que esta antítesis es la diferencia entre el cristiano y el no-cristiano, sino es "la batalla,
sin tregua, entre dos principios espirituales..." (p. 46) que experimentan, tanto los
cristianos como los no-cristianos. El significado de la antítesis espiritual también es la base
para la filosofía porque estos motivos profundos impulsan al corazón de cualquier filósofo.
La dirección del pensamiento filosófico proviene del corazón donde la antítesis emerge.
Por lo tanto, el filósofo cristiano tiene que discernir entre los motivos básicos, de los
motivos cristianos y no-cristianos, para poder discernir el raciocinio atrás de cada tradición
de pensamiento. Sobre todo, el pensador cristiano debe cuidarse continuamente de no
hacer una especie de síntesis entre motivo básicos que son mutuamente exclusivos.
Cap. 3 De lo anterior es fácil deducir que la razón pura, sin influencia interna, va más allá
de nuestro alcance. Cada filósofo empieza con una serie de presuposiciones de las cuales
emerge su pensamiento. La dirección del pensamiento depende de estas presuposiciones,
por ende, "la filosofía es auto-suficiente" (p. 55). La idea de la esencia de la persona
misma trasciende la idea de la razón o de los alcances de nuestro pensamiento, y sólo se
explica en términos religiosos y no en términos sujetos a la arbitrariedad humana. El
punto de inicio no es inmanente dentro de los confines de la filosofía, sino trascendente
fuera de estos confines (p. 55).
Cap. 4 Se encuentra dentro de la esfera de la religión. Este punto (punto de Arquímedes)
es Jesucristo, quien es la raíz de la humanidad redimida, quien nos injerta, con él mismo,
a través de la regeneración del corazón (Popma citado, p. 59). Por eso, el punto de
Arquímedes debe de distinguirse radicalmente del punto de Arque (de origen). El
humanista empieza con el punto de Arque, pero el cristiano empieza con el punto de
Arquímedes. Estos dos puntos, en ninguna manera, coinciden como implica Kant.
Cap. 5 Los motivos básicos occidentales son cuatro: primero, el motivo materia/forma de
los ancianos griegos: segundo, el motivo naturaleza/gracia, formulado por Tomás de
Aquino, que todavía es el principal motivo de la iglesia católica romana; tercero, el motivo
del humanismo de naturaleza/libertad. Para Dooyeweerd, éste es el motivo que domina la
cultura occidente hoy día; y cuarto, el motivo de creación, caída y redención a través de
Jesucristo. La creación muestra la independencia de Dios como el único y absoluto origen.

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La caída tenía consecuencias catastróficas dentro de toda la realidad temporal. Cambió el
corazón del hombre hacia lo creado y no en el Creador. No hay dualismo en este concepto
porque el pecado o caída no es independiente en origen. El pecado hace que exista una
falsa relación entre el Creador y la criatura, y no existe independientemente de Dios. Sin
Dios, no puede existir el pecado (p. 64). A pesar del pecado, no resulta en un cambio de
las estructuras de la creación, y los principios de la física y las leyes naturales siguen. La
lógica no cambia aunque el hombre la usa para el mal. El pecado no ha destruido la
función de la fe, pero sí, ha desviado la fe del Creador a lo creado. El tercer elemento de
este cuarto motivo básico es la redención a través de Jesucristo. Aunque el hombre tiene
su corazón redirigido, a través de la redención, sigue con su lucha diaria para servir a Dios
y al prójimo. Las consecuencias del pecado serían aún peor si no fuera por la gracia
común de Dios. Dooyeweerd enfáticamente rechaza que este motivo básico es el resultado
de la reflexión teológica (que lo hubiera dejado como los otros motivos inmanentistas,
dentro del pensamiento humano), mas enfatiza que es el punto esencial bíblico sobre el
cual toda la teología se basa. Si estamos preparados a reconocer que la Palabra de Dios
afecta el corazón humano directamente, entonces podemos aceptar el lugar correcto de la
reflexión teológica sobre las otras facetas del motivo básico bíblico (p. 66).
Cap. 6 La idea cosmonómica (ésta es una palabra compuesta de kosmos—mundo, y
nomos—ley)
En la filosofía, como en cualquier otra forma de pensar, el conocimiento se basa en la
experiencia naíve. Hay un cierto orden en cualquier concepto de vida. Dooyeweerd da el
nombre de la Idea Cosmonómica a su sistema. Hay cuatro puntos clave en este sistema.
Primero: el cosmos, con el hombre como la corona, tiene a Dios como su soberano y
Arque u Origin. Todas las estructuras en ese cosmos exhiben los aspectos modales, o
modalidades, desde la aritmética hasta la pística, que, a su vez, tienen sus esferas de
leyes o normas particulares. En cada esfera modal se puede distinguir dos lados. Por un
lado está la ley o norma particular de la modalidad. Al otro lado existe lo que está sujeto a
esta ley o norma. Por lo tanto, Dooyeweerd habla del lado legal, y el lado sujeto de cada
aspecto. En la opinión de Dooyeweerd el lado legal no quedó afectado por el pecado.
Dooyeweerd nombra la totalidad de este orden del mundo temporal, el orden legal
cósmico. Segundo: la esencia o significado más importante de estas leyes es la exigencia
de Dios que todas las criaturas le sirvan. Tercero: el significado de ser sujeto es el servicio
hacia Dios que es la vida para el hombre. Cuatro: la relación entre los aspectos modales
es la coherencia multifacética en un distintivo irreducible.
Cap. 7 Dios no está sujeto a las leyes de la creación, ni es arbitrario. Dios está más allá de
la ley, pero la creación está bajo la ley. No se puede poner a Dios bajo la ley. En
cuestiones tan básicas como la aritmética el hombre puede saber la verdad deductiva y
laboriosamente, amarrado al tiempo, pero Dios sabe la verdad directa e intuitivamente,
entendiendo la esencia. En cualquier momento no estamos llamados a juzgar a Dios, sino

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adorarlo. La esencia de la creación tiene significado porque se identifica a través de su
referencia a la esencia absoluta de Dios.
Cap. 8 Por lo tanto, el significado del hombre proviene, no de la filosofía, sino de la
revelación de Dios al hombre. Por ende, no es tema de la reflexión filosófica, sino algo
dado. La creación no contiene significado, es significado. Este significado se expresa a
través del hecho que toda la creación existe para la gloria de Dios (citando Van Riessen, p.
81). Como el nido de unos pájaros no es autosuficiente, ni en su origen, ni en su
existencia, ni en su meta, sino que apunta más allá de sí mismo a algo de que depende.
Así es la realidad temporal. Las estructuras de los aspectos modales también son
dependientes, apuntando hacia delante y hacia atrás. De hecho esta dependencia de las
criaturas penetra toda la estructura de la creación, que, a su vez, apunta hacia Dios, el
Creador (p. 82). Esta dependencia no es estática, ni rígida, sino potencial. El llamado al
ser humano es descubrir, desarrollar y llegar a actualizar las posibilidades de la creación.
Lamentablemente, el pecado detiene la actividad humana de proveer el servicio a su
prójimo y de adorar a Dios.
Cap. 9 Aspectos modales, o esferas, o aspectos de significado
Estos aspectos son mutuamente irreducibles. Kalsbeek ilustra este punto con la esfera
biótica, del funcionamiento del cerebro y el acto de pensar. Son aspectos mutuamente
irreducibles. Ni el acto de ver puede ser relacionado directamente con el proceso
fotoquímica del cerebro.
Cap. 10 La doctrina de la soberanía de las esferas fue propuesta por Abraham Kuyper y
está incorporada en la filosofía de la Idea cosmonómica de Dooyeweerd. Dooyeweerd
prefiere usar el término "soberanía de las esferas" exclusivamente en cuestiones sociales,
pero cuando habla de los aspectos modales prefiere el término "irreductibilidad mutua" (p.
94).
Cap. 11 Aunque podemos distinguir todos los aspectos modales en la realidad temporal,
nunca aparecen aislados, sino con una coherencia mutua e inseparable. Esta distinción se
logra a través del pensamiento pre-teórico, pero, para aislar cada aspecto, haciéndolo
irreducible a los demás, requiere una abstracción teórica bastante complicada. Hemos
mencionado la jerarquía de las 15 modalidades. Los aspectos modales se dividen en
aspectos anteriores y posteriores. Los fundamentales llevan el nombre de substratum
spheres (esferas anteriores en cuestiones de lo complicado) y los que se basen en ellos
son los superstratum spheres (esferas posteriores en cuestiones de lo complicado de la
jerarquía de las esferas). Sólo la primera esfera, la aritmética, no tiene substratum, y sólo
la última esfera, la pística, no tiene superstratum. Por eso, llevan el nombre de esferas
terminales.

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Es importante anotar que cualquier cosa concreta es un "que" mientras que los aspectos
de la realidad empírica y de la experiencia humana de esta realidad son el "como", un
modus quo. Los núcleos de las diferentes esferas son los siguientes (p. 100):
1 –aritmética una cantidad
2-espacial extensión continúa
3-quinemática movimiento

4-física energía
5-biótica vitalidad (vida)

6-sensitiva (síquica) sentido

7-lógica distinción
8-histórica poder formativo
9-lingual significado simbólico

10-social interrelación
11-económica manejando bienes escasos frugalmente
12-estética armonía
13-jurídica retribución
14-moral el amor en relaciones temporales
15-pística fe, confianza firme

El aspecto de la fe no está limitado a los cristianos, sino es parte de cualquier ser humano.
Es una confianza relacionada con la revelación divina, sin importar su cercanía a la verdad.
Cap. 12 En cada aspecto modal, y muy afín al núcleo de significado, es el momento de
significado. Este momento anticipa, o se estira, hacia delante (anticipación) (p. 105), hacia
las esferas de superstratum, pero, a la vez, hay momentos de significado, nombrados
retrociprocaciones, que muestran analogías con los núcleos de aspectos del substratum.
Estas anticipaciones y retrociprocaciones pueden ser directas o indirectas conforme a la
posición de la analogía, si el núcleo de significado de un aspecto está inmediatamente
antes o después, o no. Resumiendo, Dooyeweerd utiliza la ilustración de un prisma. Los
colores dependen de la luz no refractada, y, a la vez, dependen los unos de los otros,
pero, a la vez, son independientes e irreducibles. Similarmente, los aspectos son el
resultado de la refracción de significado completo, no dividido, a una diversidad de
significado. El prisma que distingue el significado completo a una diversidad de significado,
es el orden cósmico del tiempo.
Cap. 13 En cada aspecto modal podemos observar el núcleo de significado y muchos
momentos de significado que corresponden a los núcleos de significado de los otros

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aspectos. Cada aspecto refleja todos los demás aspectos porque los momentos de
significado de cada modalidad se califican por el núcleo de significado de cada modalidad
en una manera completamente única. Dooyeweerd nombra eso la universalidad de las
esferas. De esta manera la soberanía de las esferas, o la irreductibilidad de cada esfera, se
mantiene.
Pero el filósofo inmanentista trata de absolutizar una u otra esfera a costa de la soberanía
de las esferas. El resultado es un cuadro muy cerrado de la realidad. Su punto de
Arquímedes queda dentro de su propio pensamiento que absolutiza algo relativo, no
autosuficiente.
Cap. 14 Antinomias aparecen cuando diferentes aspectos modales se confunden o se
reducen el uno al otro. El principium exclusae antinomiae articula el principio
cosmonómico que, dentro del orden cósmico, no puede haber leyes contradictorias. Lo
que es el principium contradictionis es simplemente un axioma del pensamiento lógico. El
primer principio es universal, mientras que el segundo sólo se aplica al aspecto del
pensamiento lógico. En otras palabras, el principium exlusae antinomiae abarca el
pensamiento lógica con su principium contradictionis, y, por ende, permite que el principio
contradictionis sea posible.
Cap. 15 Para la filosofía cosmonómica, la idea de sujeto es trascendentalmente basada en
la voluntad soberana del Dios Creador. Por eso, su significado se basa en el hecho que
está bajo las leyes establecidas por Dios. No es como en el pensamiento inmanentista,
donde se basa en el pensamiento autónomo del hombre. La ley es la división entre Dios y
la creación. No podemos filosofar acerca del pensamiento de Dios porque nuestro
pensamiento está limitado al orden cósmico de leyes, y sólo puede funcionar con sentido
dentro de este orden. Hay que reconocer la diferencia del entendimiento de Dooyeweerd
de las estructuras individuales y la idea de Kant de Ding en sich. Para Dooyeweerd, todo
del orden cósmico fue creado por Dios y está entretejido con todo, de una manera
significativa. Por esa razón, el Ding en sich no puede existir, porque considerado aparte
del horizonte de la experiencia humana, con su diversidad de aspectos, nada queda del
sich. En cada aspecto existe una correlación indisoluble entre el lado de la ley y el lado del
sujeto. Se tiene que notar que la diferenciación entre sujeto y objeto es una distinción
dentro del lado del sujeto del aspecto. "Por ejemplo, la relación sujeto-objeto que existe
entre yo y el reloj de mi vecino está baja la norma 'no hurtarás'. Ahora, el término sujeto
obviamente tiene un significado doble. En el sentido más obvio sugiere que todo en un
aspecto que no pertenece al lado de la ley es sujeto (puesto abajo); en el sentido menos
obvio, el término sugiere una distinción del objeto" (p. 122). La Santa Comunión también
ilustra la relación entre sujetos y objetos. Como función de la iglesia institucional,
pertenece al aspecto pístico. Los participantes funcionan como sujeto y los elementos
como objetos. Los sujetos y los objetos están puestos abajo, o sujetos a la norma de fe
como se revela en las Escrituras. Esto muestra que la relación sujeto-objeto se encuentra

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en el lado del sujeto de este aspecto y no en el lado de la ley del aspecto (p. 123). La
distinción entre funciones de sujetos y objetos juega una parte muy importante en un
análisis más definitivo de las estructuras individuales.
Cap. 16 Cualquier estudio de la antropología y literatura antiguas revela que las
Sociedades antiguas fueron no-diferenciadas y primitivas en carácter. Se puede comparar
esto con una amiba y los animales más avanzados. Mientras el animal sea más avanzado,
más avanzados y diferenciados son sus órganos. Así es con el individuo, y la sociedad en
general. Este desarrollo o proceso de diferenciación se llama, según Dooyeweerd, el
proceso de apertura de las relaciones sociales humanas. Este proceso es diferente con las
diferentes sociedades. Para que una sociedad cerrada pueda abrirse, requiere eventos
magnos, tales como guerras, encuentros económicos con otras sociedades, la intervención
de misioneros, etcétera, para efectuar estos cambios sociales y culturales. De cualquier
forma, en todas las sociedades la función de la fe es clave, tanto en el proceso de
apertura, como en el mantenimiento de una cultura cerrada. En este proceso vemos los
momentos analógicos de reciprocidad y anticipación. Por ejemplo, el sentir cultural sale de
una apertura de la anticipación de la modalidad cultural-histórica y el sentir religioso sale
como una anticipación del aspecto de la fe. Cuando esta anticipación está cerrada,
Dooyeweerd refiere a esto como una forma restrictiva. Cuando hay anticipación, se refiere
a esto como una función guía o guiadora (pp. 129, 130).
Cap. 17 Muchas veces Dooyeweerd nos advierte que la función pística no es igual que la
naturaleza religiosa del corazón. El corazón, de donde proviene la esencia de la vida,
incluye la vida pística, una función que Dios hizo inherente en la naturaleza humana, en la
creación. Por lo tanto, la función de la fe es tan característica de toda la gente como son
las funciones del pensamiento y de los sentimientos. Por el otro lado, el corazón no es una
de estas funciones, sino que yace "atrás" de ellos como una unidad; por eso lleva el
nombre de la raíz religiosa de la unidad de la existencia humana. Este centro religioso
dirige al hombre hacia Dios o hacia cualquier tipo de ídolo. En la modalidad pística, la
apertura de la función de la fe pertenece al lado del sujeto, y la revelación divina
corresponde al lado de la ley.
Dios mismo prepara el camino para que la fe pueda llegar a una apertura positiva, pero
hay otro camino que no lleva al hombre a Dios. Este camino lo lleva a su propia auto-
conciencia arraigada en la autonomía de su razón. Cuando el hombre sigue este camino
de fe, empieza a deificar las fuerzas incomprensibles de la naturaleza, y termina dando
una forma cultural a su fe idólatra. Este tipo de fe nunca va más allá de la deificación de
los aspectos de la creación.
Cap. 18 Los hombres siguen su fe cuando empiecen la tarea de elaborar cultura.
Encuentran que el proceso tiene que avanzar conforme a la naturaleza interna de varias
esferas culturales. Este proceso tiene su base en la creación, o sea, es el desarrollo de lo
que ya ha sido provisto en la creación. En un mundo sin pecado cada esfera se hubiera

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desarrollado armoniosamente, pero eso no es el caso. Aunque el pecado ha intervenido y
pervertido este proceso de apertura, no ha destruido el orden cósmico de leyes. Sin
embargo, esta perversión ha causado una desarmonía en la cultura, que conocemos como
el humanismo occidental. El ideal del humanismo es la libertad y autonomía completa del
hombre. Esta libertad se realizaría a través del estudio científico de cualquier elemento del
ser humano. El problema obvio del escenario es que si todo se determina a través de la
naturaleza, ¿qué ocurre con la libertad autónoma del hombre? "Obviamente hay una
antinomia en la idea de leyes de la filosofía inmanentista humanista, una dialéctica
antinomia entre el motivo de la naturaleza y el motivo de la libertad" (p. 140). Aunque el
método científico, a través de la Ilustración, triunfó, en gran manera, en las áreas de las
ciencias naturales y de la tecnología, en el área de las ciencias sociales tuvo un efecto
negativo. La ética individual llegó a ser el principio de la utilidad. El trabajo se convirtió
sólo en el provecho económico, el valor humano en su poder económico. En la teología
esta teoría, de causa y efecto, negaría los milagros de Jesús, su resurrección y ascensión.
Cap. 19 A pesar de unos efectos sumamente negativos, Dooyeweerd reconoce que la
Ilustración ha servido a la historia en muchas maneras positivas. Él cita su impacto en el
desarrollo del estado moderno constitucional, la mitigación de abusos, tales como las
torturas y el fanatismo religioso en contra de los brujos, etcétera. Además, Dooyeweerd
explica que el humanismo ha hecho más para promover la libertad de la expresión
religiosa que aún el calvinismo (p. 143). Por lo tanto, la idea cristiana del desarrollo social
no debe ser limitada. Tiene que reconocer cualquier apertura de avance cultural por
cualquier medio, sin tomar en poco el poder histórico de los movimientos espirituales. El
cristiano siempre tiene que mantener en mente que sus perspectivas pueden ser tan
limitadas como el no-cristiano. El ejemplo mayor es la desarmonía cultural de la Edad
Media, cuando el poder eclesiástico dominaba. Los ejemplos abundan el día de hoy de las
grandes fallas de percepción de parte de estadistas cristianos, y los grandes logros
políticos y sociales de parte de estadistas no-cristianos. La antítesis entre el cristianismo y
humanismo es real y muy seria, pero es de suma importancia que los hombres tengan
mucha precaución cuando quieren sacar conclusiones políticas o sociales de ella. En todo,
es necesario reconocer las limitaciones de uno mismo.
Cap. 20 El tiempo
El concepto de tiempo siempre evade un consenso entre filósofos. Dooyeweerd declara
que no es posible definirlo porque el concepto no puede ser capturado. Aunque otros
definen el tiempo, Dooyeweerd dice que sólo están definiendo uno u otro aspecto del
tiempo. Popma escribe que el tiempo se extiende tanto como la creación, que el tiempo es
parte de la creación y no puede existir el uno sin el otro. Kant enseñó que ni el tiempo ni
el espacio existen fuera de los límites de nuestra percepción, que son inmanentes dentro
de nuestra conciencia.

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Según Dooyeweerd, el tiempo abarca y penetra dos tipos de estructuras dentro de la
creación. Primero, es la estructura individual, en el cual distinguimos cosas, formas
sociales, eventos y actos concretos. Segundo, es la estructura modal de los aspectos que
juegan su propio papel dentro de las estructuras individuales. Toda esta realidad es
inmanente, dentro del tiempo. Todo del pensamiento y de la actuación del hombre es
temporal en su naturaleza, pero no así la raíz religiosa de su existencia. Esta raíz religiosa
trasciende el tiempo. El tiempo se descubre en una multitud de significados de las
modalidades desde la aritmética hasta la pística. El tiempo cósmico no se acaba en ningún
aspecto, sino que prevalece igualmente a todos los lados de significado de la realidad.
El ego del hombre se manifiesta en tres relaciones claves: en su relación a los aspectos
modales en donde funciona; en la relación a su prójimo; y, en su relación con Dios. En las
primeras dos relaciones, el ser, en su esencia más profunda, sí, se manifiesta, pero no se
determina por medio de ellas. En la tercera relación la esencia sí, se determina. Esta
relación, sin importar la forma que tome, es religión. Por eso, la esencia del ser lleva el
nombre de la raíz religiosa de nuestra existencia. Por el mismo motivo, Dooyeweerd hace
una distinción clave entre la religión y la fe. El tiempo cósmico abarca y penetra a los
aspectos modales, pero no abarca el corazón del hombre. La esencia del ser es más allá,
incluso, de todas las ciencias (p. 159).
Cap. 21 El problema del conocimiento
Dooyeweerd hace una clara distinción entre el pensamiento no-teórico y el pensamiento
teórico. Para él, el acto de pensar es una actividad interna funcionando en todos los
aspectos, parecido al aspecto analítico, pero no idéntico. El aspecto analítico está
entretejido con todos los otros aspectos del acto que no se presentan individualmente en
la experiencia pre-científica. Esta experiencia entretejida, recibe el nombre de sistasis de
significado. Para esta experiencia, los asuntos teóricos de la epistemología no existen.
Cuando este pensamiento se abre y se profundiza a un nivel de pensamiento teórico, hay
un cambio de la posición enstática de la función analítica de la realidad, a una oposición
antitética de esta función. Esta oposición se acompaña, necesariamente, con una distasis
(poniendo aparte) teórica de la sistasis cósmica de significado. Lo que resulta,
Dooyeweerd nombra el Gegenstand (el objeto en contra). Obviamente el pensamiento no-
teórico no tiene el Gegenstand (p. 163).
Todo esto no cambia el hecho que la experiencia no-teórica es el punto de arranque de
cualquier pensamiento teórico. No importa que tan avanzada sea la reflexión, tiene su
fundamento en la experiencia pre-teórica. El entendimiento de este concepto es de suma
importancia para la teoría de conocimiento. "Pero aún así, las esferas pre-lógicas de leyes,
abstraídas al Gegenstand de análisis teórica, revela su 'predisposición' a la tendencia
sistemática al pensamiento teórico, [y] su apelación anticipatoria a los sistemas lógicos"
(p. 167). Formando el puente entre estos polos de la relación antitética, es la intuición-

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tanto la intuición pre-teórica como la teórica. En la actitud teórica del pensamiento, la
intuición pre-teórica se profundiza hasta llegar a la intuición teórica.
Por ende, Dooyeweerd, en contraste a Kant (y casi cualquier otro filósofo inmanentista),
mantiene que no es posible tener una teoría neutral o sin prejuicio. En cambio, no hay
funciones autosuficientes o independientes que llegan a operar en el proceso del
conocimiento. El ego siempre mantiene una afinidad con el arche (religión), sea con Dios
como el Origen de todo, o con el arche de la realidad temporal. Para Dooyeweerd, el
problema del conocimiento sólo se puede intentar de contestar si la persona tiene una
perspectiva del orden cósmico de leyes, y del tiempo cósmico trascendente de la
naturaleza del centro religioso del ser.
Cap. 22 La perspectiva del pensamiento teórico puede ser la correcta sólo si se basa en el
a priori estructural del conocimiento teórico. Dooyeweerd declara que el significado
religioso del mundo creado amarra el verdadero conocimiento del cosmos al verdadero
auto-conocimiento, y el auto-conocimiento al verdadero conocimiento de Dios. Por lo
tanto, el hombre sólo puede adquirir el verdadero auto-conocimiento a través de entender
la kerygma bíblica. Anticipando la crítica de reducir toda la raíz de su teoría de
conocimiento a una declaración dogmática, que se escucha en casi cualquier sermón,
Dooyeweerd responde con la pregunta, "¿Es la declaración dogmática de la autosuficiencia
del pensamiento teórico humano, una declaración más confiable?" (p. 176). Las dos son
declaraciones de fe.
Cap. 24 La relación entre aspectos modales y estructuras individuales
Dooyeweerd nos advierte que el estudio de la teoría de modalidades no va a resolver el
problema de las estructuras individuales. Tomando el árbol, como ejemplo, podemos ver
que sólo llega al aspecto biótico, en cuanto a sus funciones como sujeto. Sus funciones
como objeto se abren a través de las funciones sensitivas de objeto, cuando el hombre o
animal lo percibe. Esto llega hasta la función pística, conforme a la determinación del
hombre, si considera la esencia del árbol como parte de la creación o un producto de la
casualidad. Por tanto, el árbol tiene funciones de sujeto en las primeras cinco modalidades
y funciones de objeto en las siguiente diez modalidades. En el proceso de apertura, la
función guía (biótica) opera conforme a las leyes establecidas para ella. Este proceso
sucede de tal manera que la soberanía de las esferas, la irreductibilidad de las
modalidades relevantes, no están violadas. Sin embargo, cómo esta operación guía es
posible, permanece como un misterio. En todo, vemos que el pensamiento teórico no es
autosuficiente, al contrario, el pensamiento teórico depende de la continuada unidad de la
cosa. Esta unidad individual no es una construcción a posteriori, sino algo dado a priori.
Las estructuras individuales forman un horizonte trascendental, a priori del conocimiento
humano, y este horizonte se determina, no sólo por medio del horizonte modal, sino
también por el tiempo cósmico.

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Cap. 25 La estructura interna que compone la unidad de una cosa tiene un lado de leyes y
un lado de sujeto. El lado de leyes obedece lo que Dooyeweerd nombra, el principio
estructural interno. Todo lo que está gobernado por este principio compone el lado de
sujeto de la estructura individual. Hay tres reinos principales, con varios subgrupos, donde
todos los ejemplos están contenidos dentro de un tipo de forma radical (i.e. uno de los
reinos). El primero, cosas inorgánicas se califican por el aspecto físico; segundo, las
plantas se califican por el aspecto biótico; y, tercero, los animales, con todo lo que
producen y sus relaciones, se califican por el aspecto sensitivo. Dooyeweerd no separa al
hombre del tercer grupo. Como estas formas radicales pertenecen al orden cósmico de
leyes, son irreducibles. Por eso, Dooyeweerd rechaza todo punto de vista evolucionista
que sugiere que los principios estructurales hayan salido de un proceso de desarrollo.
Cap. 26 En capsis
En capsis es la interrelación de dos cosas donde un elemento depende completamente del
otro para su existencia (p. ej. la araña y la telaraña o el ave y su nido). La palabra
proviene del griego enkaptein (sorber o encapsular). Aún en el caso de una escultura la
obra de arte está en cápticamente ligada a la piedra que fue su base, o una silla a la
madera utilizada para construirla.
Cap. 27 En las sociedades humanas se distinguen dos tipos de relaciones sociales.
Primero, las comunidades que une a la gente de una manera más o menos permanente
(como la familia, la iglesia, el sindicato, etcétera); y, segundo, las relaciones
interindividuales. Estos dos tipos de relaciones son correlativas. Sin ellas, la sociedad
humana no puede existir. Con la excepción de la familia bióticamente ligada, todas las
relaciones sociales de comunidades implican que la autoridad y la subordinación son
indispensables, pero en las relaciones interpersonales esto no es el caso. Los individuos de
la sociedad necesitan una forma de contrato para arreglar sus asuntos sociales. A través
de este "contrato social" emerge el estado. El filósofo inmanentista tiene problemas
entendiendo las diferencias reales porque ha perdido de vista la esencialidad de las
estructuras individualistas que componen la sociedad.
Cap. 28 La estructura de la familia
La familia nuclear que conocemos hoy es el resultado del proceso de la diferenciación que
ha sucedido al orden social. Tomando la unidad de la familia, sin sus funciones en
cápticas, podemos ver que se califica por el aspecto moral. Según Dooyeweerd, es el amor
que funciona como la función guía, que determina su destino interno. Este amor es el
amor moral y no debe de confundirse con el amor religioso, central, que constituye el
significado completo en el cuerpo de Cristo. El amor de familia es el núcleo de significado
del aspecto moral. Cuando este núcleo es negativo, las relaciones intrafamiliares sufren.
Todo lo económico, pedagógico y derechos legales están bajo la guía del amor, y no como
una comunidad de fe como la iglesia. Aunque la comunidad de matrimonio es diferente
que la comunidad de la familia, están relacionadas en cápticamente.

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Cap. 29 La relación matrimonial se basa en el amor moral, a pesar de los otros motivos
que pueden influirla. Normalmente esta relación implica la de una familia, pero no se
califica por ella. Tampoco no se califica por la función jurídica, aunque está en
cápticamente relacionada con ella. A pesar de su importancia, el orden externo legal no
puede garantizar la unidad interna del lazo matrimonial. Es el amor moral "sobre la
fundación relativamente duradera del lazo sexual orgánico" (p. 213). Por ende,
Dooyeweerd rechaza, enfáticamente, el punto de vasta tradicional de Agustín de que el
placer sexual es el efecto del pecado original. Dooyeweerd enfatiza también el orden
matrimonial basado en Efesios 5, acerca de la cabeza de la relación. "Él tiene que guiarla,
pero, en ninguna manera, dominarla, porque la parte femenina en el lazo bi-unitario es
perfectamente equivalente (aunque no igual), al elemento masculino..." (p. 214). Esta es
la clave a una relación estéticamente armoniosa. Con el matrimonio en orden, la familia
que resulta, causa una profundización y enriquecimiento de la relación matrimonial.
Cap. 30 El estado ha llegado a ser a través de una formación histórica, por medio de una
locación de poder de la sociedad. La función guía, o de calificación del estado, yace en la
modalidad jurídica. Cuando los teoristas políticos dejan de reconocer las estructuras
mutuamente irreducibles del orden social, tienden de transferir las características de una
estructura a otra, destruyendo las diferencias genuinas (p. 217). (Ver los ejemplos de
Weber viendo el estado como un gran negocio, o Marx sugiriendo que el estado cesara de
existir). Pero la filosofía inmanentista no entiende correctamente la naturaleza de la
función histórica del poder y su función jurídica, ni la coherencia entre las dos. La teoría
política cristiana sufre de lo mismo, pero Dooyeweerd rechaza cualquier intento de
imponer esta dialéctica. Dice que es a tarea de la teoría política cristiana de elucidar el
principio interno estructural del estado, como es fundamentado en el divino orden de
mundo.
Para llegar a una vista clara de este principio es necesario quitar todas las relaciones en
cápticas. El poder del estado es la espada. No puede tolerar ninguna organización que
resiste este poder, pero este poder es limitado a un área geográfica. Aunque hay
conflictos internacionales, estas relaciones deben de ser gobernadas por la ley moral, y no
por el principio netamente egoísta. Una clara distinción debe existir entre el destino
interno y el propósito externo de la estructura del estado. Su destino interno es su función
jurídica. El poder y la justicia son intrínsecos a la naturaleza del estado. El uno sin el otro
no funciona. En los estados basados en el poder maquiavélico, el principio jurídico se ha
cambiado a un poder ilimitado. En contra a esta idea es la cristiana que proclama que la
función jurídica, con su idea de la administración de la justicia pública, tiene que ser la
función guía. Tiene que reconocer, proteger y aumentar los derechos y libertades que
pertenecen a las personas creadas en la imagen de Dios, especialmente los oprimidos y
necesitados, tales como la Biblia nos instruye, la viuda, el refugiado, el huérfano y los
pobres. Tiene que reconocer, proteger y aumentar el ejercicio libre de la iglesia, la

12
escuela, el matrimonio, la familia, la prensa, las artes, la industria y la universidad. Y,
tiene que prevenir el abuso del poder por personas, grupos, clases y organizaciones.
La noción de la soberanía de las esferas es una alternativa a las teorías políticas tanto a
las con tendencias totalitarias, como a las que miran al estado como un subsistema dentro
de un monolito sistema social. El entendimiento de esta noción puede evitar la imposición
de un sistema de educación del humanismo secular, y de la penetración del estado en
cuestiones eclesiásticas.
Cap. 31 El problema del estado cristiano es principalmente un problema estructural. El
teorista político y el teólogo pueden dirigirse a la conexión entre el estado y la iglesia sólo
después de que hayan logrado una perspectiva teórica a sus respectivas naturalezas
internas que determinan esa conexión. El estado nunca puede librarse de la esfera de la
fe. Dooyeweerd rechaza la idea de un estado neutral, especialmente en la cuestión de las
escuelas públicas. Además, él niega la posibilidad de una neutralidad política en cuestión
de la vida de fe. Dooyeweerd dice que los miembros cristianos del estado pueden
contribuir a la dirección política de los asuntos del estado, sin avanzar sus intereses
"cristianos o denominacionales" para que la justicia pueda realizarse dentro de la totalidad
de la comunidad política. Por eso, el estado no puede vincularse con una confesión
eclesiástica.
Sin embargo, Dooyeweerd expresa que el señorío de Cristo tiene que encontrar su
particular, y típica expresión en la vida interna del estado. Sobre esta premisa él establece
la posibilidad y necesidad del estado cristiano. Aún en un estado caído del hombre, la
gracia común provee la manera de conservar las estructuras políticas también en el estado
pagano. La gracia especial es la raíz fundamental de la gracia común. No debe de haber
una distinción entre estas esferas de gracia. A través de la gracia especial Dios bendice al
estado apóstata con su gracia común. Dios ha incluido el poder de la espada en el orden
temporal para detener el caos que el pecado quiere desatar. Mientras que la iglesia tiene
su origen en la gracia regeneradora (especial), el estado tiene su origen en la gracia
común. El estado no es el instrumento para la conversión del corazón humano a Dios,
pero sí, tiene el llamado soteriológico de preservar la sociedad temporal. Se puede referir
al estado como cristiano, cuando busca la manera de hacer la voluntad de Cristo, a quien
toda potestad y autoridad ha sido dado.
Cap. 32 El aspecto de la fe no tiene momentos anticipatorios de significado en su
estructura modal que podrían señalar algo más adelante en el orden cósmico de los
aspectos modales. De hecho, el aspecto de la fe, en su núcleo, señala más allá del tiempo
cósmico. Por lo tanto, las estructuras sociales, que tienen su función guía interna en el
aspecto de la fe, ocupan un lugar único entre todas las estructuras sociales. Todas las
estructuras funcionan en la modalidad pística, pero no están calificadas por ella. Es esta
función calificativa que hace que todas las diferenciadas comunidades religiosas se dirigen
más allá de lo temporal a lo supratemporal. Para Dooyeweerd, la iglesia cristiana juega un

13
papel más importante que las otras comunidades religiosas de otras fes porque la iglesia
institucional ha sido instituida por Cristo dentro de las estructuras modales y radicales de
la realidad temporal dada en la creación. Dooyeweerd sigue la tradicional división de
iglesia invisible y visible. La iglesia visible abarca la iglesia institucional y cualquier otra
manifestación de la iglesia invisible, pero la iglesia institucional ocupa un lugar especial
entre todas las manifestaciones de la iglesia invisible. Aunque la iglesia institucional es de
un carácter especial, no debe de ser considerada axiológicamente superior a las otras
formas de la vida social. Pero tampoco debe de depender de fuentes fuera de la iglesia
para su propia regulación. Mientras que el estado se caracteriza por el poder de la espada,
la iglesia se caracteriza por el poder de fe. Pero la iglesia también utiliza y abre todos los
aspectos del substratum. Finalmente, Dooyeweerd explica que la unidad de la iglesia de la
comunidad cristiana sólo puede ser real si hay unidad en una confesión. Por eso,
Dooyeweerd declara que la iglesia institucional está llamada a ser una iglesia confesional.
Cap. 33 Las sociedades cerradas no muestran la diferenciación de las sociedades abiertas.
Se limitan a las comunidades naturales tales como la familia, relaciones intracomunales, y
relaciones interindividuales, normalmente limitadas a su propia tribu. Dooyeweerd nombra
el desarrollo de estas sociedades, y su acompañada diferenciación, el proceso de abrirse
en la historia. Esta diferenciación debe ocurrir en una manera armoniosa con la sociedad.
Esta diferenciación trae consigo el proceso de la individualización. Con la individualización
de la sociedad hay una necesidad para la existencia de ciertas organizaciones que llegan a
existir para lograr ciertos objetivos y metas. Estas organizaciones, tales como negocios,
sindicatos laborales y partidos políticos, son asociaciones voluntarias. O sea, uno puede
adherirse o renunciar voluntariamente. En el negocio su función guía interna se califica por
el aspecto económico. En los sindicatos esta función sería la moral porque "la unión moral
de solidaridad entre los trabajadores típicamente se establece en su organizado poder
vocacional histórico para elevar los trabajadores a ser un socio esencial y equivalente en el
proceso de la producción" (p. 253). Dooyeweerd declara que la asociación en el sindicato
no debe de ser obligatoria. Los partidos políticos también utilizan la función guía de la
moralidad. "Según su principio estructural interno, el partido político se caracteriza como
una comunidad moral, manteniendo una cierta convicción..." (p. 255). Cuando los partidos
políticos no levantan su voz en cuestiones de ciertos asuntos fundamentales de su
convicción, contribuyen a la secularización de la opinión política. Este silencio da lugar a la
crisis espiritual en la cultura occidental, abriendo el camino a los motivos básicos no-
cristianos que penetran la vida pública casi sin notarse. Por esta razón, Dooyeweerd
justifica la formación de partidos políticos cristianos, de base no eclesiástica, aunque
pueda haber enlaces en cápticas con las iglesias.
Cap. 34 Las comunidades institucionales y asociaciones voluntarias son correlativas a las
compenetraciones sociales de las relaciones intracomunales e interindividuales. Tanto en
situaciones intracomunales, tales como la cooperación de diferentes compañías para llevar
a cabo un proyecto, como en situaciones interindividuales, tales como el comportamiento

14
de las personas en una estación de tren, reflejan una dependencia correlativa. Estas
relaciones manifiestan toda la gama de funciones guías, la económica, la jurídica, la
estética, etcétera. Este proceso de apertura muestra cuatro fenómenos, la diferenciación,
la integración, la individualización y el proceso de racionalizar. El proceso de apertura es
una revelación y realización de los potenciales y condiciones presentes en las estructuras
sociales de acuerdo con el orden divino de la creación. Pero este proceso no es natural ni
automático. Ocurre como el resultado de la actividad responsable humana, sujeto a ciertas
normas, que con frecuencia son violadas. Esta violación de normas desvía a la sociedad. El
motivo religioso guía a la sociedad, "la religión mueve a la sociedad" (p. 265). Los motivos
básicos apóstatas dirigen por caminos equivocados. Aún en sociedades cristianas es difícil
discernir o protegerse de los motivos equivocados. Un ejemplo de este fenómeno es la
secularización de la sociedad occidental desde los principios del siglo XIX. Cuando la
ciencia humanista y las relaciones interindividuales llegaron a tener tanta libertad y
dominar el sector industrial, el resultado era el capitalismo individualista, sin merced de
nadie.
"Tales tendencias individualistas, en el desarrollo social, forman una antítesis
irreconciliable con la idea cristiana de las relaciones interindividuales. La civitas
terrena se reveló en este proceso individualista de desintegración, y el
cristianismo fue condenado a pudrirse cuando pensara hacer una tregua, o
llevar a cabo un tratado con el reino de las tinieblas" (p. 265).
Pero, las circunstancias han presionado a los estados e industrias a limitar su egoísmo
innato y a buscar ciertos acomodos para el bien de todos. Dooyeweerd declara que el
marxismo, como otra filosofía inmanentista, no puede ofrecer ninguna solución, porque
una vez que el hombre pierde de vista el significado del principio de la soberanía de las
esferas, y su respeto para las relaciones interindividuales e intra comunales, deja su
principal defensa contra los sistemas totalitarios. Sólo el punto de vista cristiano de la
sociedad humana puede llegar a una reconciliación entre la libertad individual y la
limitación de poder organizacional, porque rechaza toda absolutización de cualquier
estructura en el orden social.
Cap. 35 Aunque los tipos estructurales de cosas, plantas, animales y relaciones sociales
son mutuamente irreducibles, no son autosuficientes. Descartes distinguió entre la
sustancia de la deidad y la sustancia de las entidades creadas, pero Dooyeweerd mantiene
que es incorrecto hablar de sustancias porque no tienen la independencia característica de
la metafísica clásica. Se puede ver esto en la interdependencia de la vida creada y su
relación al espacio, y el balance en el cosmos. El hombre depende de la comida y su
relación con Dios. Esta naturaleza dependiente es el significado de todo en la filosofía de
la idea cosmonómica. Lo finito e la insuficiencia de la realidad temporal de la criatura, la
dirige hace el Origen de todo-Dios el Creador, quien es incomprensible e infinito. Para

15
Dooyeweerd, el cosmos es "la coherencia entretejida universal de todas las estructuras
individuales temporales" (p. 271).
Cap. 36 Los tipos de enlaces encápticas son básicamente cuatro. Primero, la encapsis
fundamental irreversible, como es la relación del bloque de mármol a la escultura hecha
de él. La obra de arte no puede existir sin el mármol, pero el mármol puede existir sin la
obra de arte. Igualmente, como es el matrimonio y la familia, la familia depende del
matrimonio, pero el matrimonio no depende de la familia. Segundo, es la encapsis
simbiótica entre animales, plantas o ambos. Los dos son mutuamente dependientes como
en la polinización de plantas. Tercero, es la relación encáptica de sujeto-objeto, como en
el caso del caracol y su concha. Cuarto, es la encapsis correlativa que implica una
interdependencia de habitación (umwelt) de una planta o animal. Implícito aquí es la
manera en que los animales se alimentan. También, en las relaciones intracomunales, hay
una presuposición que estas relaciones son mutuamente interdependientes. Un quinto
ejemplo es la encapsis territorial, o sea, no extiende más allá de las fronteras de un
estado.
Cap. 37 Aun en el cuerpo vemos enlaces en cápticas desde las moléculas. En una célula
hay elementos inorgánicos, aunque la célula es orgánica. Por lo tanto, la célula no es igual
que el organismo. Esto se puede aplicar tanto al hombre, como organismos, como a la
sociedad en general, para explicar sus relaciones en cápticas.
Cap. 38 Para finalizar, Kalsbeek incluye un capítulo de la idea antropológica de
Dooyeweerd. Para Dooyeweerd, el lugar del hombre en el cosmos es el tema básico de la
Filosofía de la Idea Cosmonómica. "Conocerte," en todos los aspectos, es el mandato
fundamental al hombre. Todo en la realidad temporal tiene que ver con el hombre. Por
medio del hombre el pecado ejerce su influencia sobre la realidad. Sin embargo, la
cuestiones últimas y centrales acerca de la existencia humana no pueden ser contestadas
por ninguna filosofía autónoma, porque son de un carácter religioso (p. 288). Por lo tanto,
Dooyeweerd siente lástima al ver teólogos cristianos buscando sus respuestas en filosofías
existencialistas o inmanentistas. Lo que la Biblia nos dice acerca de Dios y el hombre no es
de una naturaleza filosófica, pero sí, es de un valor intrínseco para la antropología
filosófica cristiana. Dooyeweerd define la tarea de esta antropología como "un análisis de
la encapsis humana corporal como un entero estructural encáptica, dirigido por el motivo
básico central de la revelación de la Palabra" (p. 288). La totalidad del cuerpo humano, la
unidad encáptica estructural del cuerpo produce el acto estructural del cuerpo humano
que incluye la decisión de la voluntad y de la actividad de pensar. Esta estructura de acto
pertenece sólo al hombre y no a los animales, porque ellos no poseen ningún centro
espiritual, ni van más allá de la experiencia sensoria. El cuerpo del hombre se presta para
el análisis porque es de un carácter compuesto, pero el ego humano no es compuesto, ni
una configuración de elementos. Por tanto, no podemos formar un concepto teórico de la
individualidad (selfhood) del hombre (p. 293).

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¿Cómo es posible conocerse, entonces? Sólo es posible si dejamos de ver el ego en sí
mismo. En vez de eso, tenemos que ver la perspectiva bíblica de tres relaciones del orden
creacional. Primero, la relación de nuestro cuerpo con la realidad temporal. Segundo, la
relación de nuestro ego con nuestro prójimo, porque el corazón del prójimo nos confronta
con el mismo misterio que nuestro propio corazón. Pero estas dos perspectivas no
permiten que nos conozcamos. Sólo la tercera relación pone en perspectiva las primeras
dos, la relación religiosa al Origen, a Dios, quien creó al hombre en su imagen. Calvino
escribió que "el verdadero conocimiento de nosotros depende del verdadero conocimiento
de Dios" (p. 293). Cualquier disciplina científica, filosofía o teología tiene que depender de
lo que Dios nos ha revelado acerca de él mismo. Si su revelación ha penetrado nuestros
corazones, no podemos imaginar un área neutral que esté fuera de la majestad santa de
Dios. Aún así, el pecado afecta el impulso religioso en su raíz, porque el pecado es el
revés del servicio, es la falsa ilusión que el hombre puede ser independiente y
autosuficiente, como es Dios mismo. Esta apostasía del servicio del Dios viviente trajo la
muerte espiritual, porque el hombre no es nada en sí mismo y sólo puede vivir en
comunión y servicio con su Creador. Sin embargo, esta caída no destruyó el centro
religioso del hombre con su impulso innato de buscar y encontrar su Origen absoluto.
Pero, cuando esta búsqueda llevó al hombre a levantar un aspecto o parte de la realidad
al nivel de lo absoluto, el hombre cayó en la idolatría. Perdiendo su conocimiento de Dios,
también perdió el conocimiento de sí mismo.
Sólo a través de rendirse a Jesucristo, puede el hombre resolver su problema existencial.
"Teme a Dios y obedece sus mandamientos, no hay más para el hombre que esto...
Amarás a tu Dios con todo tu corazón, toda tu alma y con toda tu mente. Y, amarás a tu
prójimo como a ti mismo" (p. 295). Este es el significado de la existencia humana, como
es revelada por Dios mismo. El hombre no posee una función temporal calificativa. Esto lo
distingue de todo lo demás de la creación. Él está calificado por su posición real como el
centro personal religioso. Entonces, la cuestión central desde el principio hasta el fin de la
reflexión filosófica de la Filosofía de la Idea Cosmonómica es "¿Qué es el hombre?" (p.
295).

Capitulo 1 ¿qué es filosofía?


¿Qué es filosofía? K.J. Popma, uno de los representantes de la Filosofía de la Idea
Cosmonómica, ha dado la siguiente respuesta a esta pregunta: "Filosofar es discernir la
estructura de la creación y describir sistemáticamente, es decir en orden lógico, lo que
está sujeto a esa estructura".
Cuando Popma habla de la estructura de la creación, y de lo que está sujeto a ella, él se
está refiriendo al todo de la realidad temporal. No podemos filosofar acerca de lo que

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trasciende esta temporalidad; pero dentro de ella, no hay algo tan sencillo, o tan común
que no merezca la reflexión filosófica.
Ordinariamente, en la vida diaria estamos relacionados con la gente y sus actividades, con
toda clase de eventos complejos, y con relaciones sociales tales como el estado, la iglesia,
los sindicatos y la familia. La realidad temporal también incluye animales, plantas,
minerales y otras cosas, ya sean formadas por la naturaleza o por la cultura, como por
ejemplo, los hombres en "líneas de ensamble", en tiendas o en laboratorios.
Semejante bosquejo nos da cuenta de lo que implica no sólo hacer sino observar toda
clase de distinciones notables en la vida humana. Esto puede parecer perogrullado, pero la
historia de la filosofía ofrece muchos ejemplos de hombres quienes llevaban sobrepuesto
brillantes sistemas sobre la realidad antes que ellos comenzaran a examinarla.
Dooyeweerd desea prevenirnos contra este peligro e investiga cuidadosamente la
estructura que revela la realidad temporal.
Principiemos por examinar un evento ordinario como fue reportado en un periódico:
Un incendiario puso fuego a dos granjas. Sólo un poco del ganado en el
establo sería salvado. La extinción del fuego fue estorbado por dos
dificultades: las granjas al exterior no estaban conectadas al sistema de agua y
los canales y cisternas estaban cubiertas por una gruesa capa de hielo. Las
familias sin casa se quedaron con los vecinos. Los daños se cubrirían por el
seguro.
Aunque el periódico dedica pocas líneas a la historia, varias facetas del evento pueden
observarse, algunas son obvias pero otras requieren de un ojo más atento. Al llegar el jefe
de bomberos a la escena llamó a los espectadores oficialmente sospechosos del incendio;
con su inmediata indignación, llevó a considerar el lado moral de este evento. La gentileza
de los vecinos proveyó albergue, ropa y comodidad para las víctimas, que también es el
lado moral del asunto. En el aspecto jurídico previene: bajo nuestras leyes los incendiarios
son perseguidos. Por otra parte, el pago del seguro de incendio y los esfuerzos de
agencias de ayuda son sujetos de estrictas regulaciones.
A pesar de la miseria humana, hay allí un cierto lado estético o un aspecto espectacular
con el resplandor de las llamas elevándose contra las sombras del cielo vespertino. Los
bomberos y los vecinos combatiendo el fuego junto, sugiere el lado social del evento. Las
pérdidas pueden ser cubiertas por el seguro o absorbidas por el granjero y su familia: en
cualquier caso, el aspecto económico viene a ser evidente cuando el día descubra los
ennegrecidos remanentes del hogar familiar.
La conversación de los observadores y los gestos de los bomberos sobre las escaleras
sugiere el aspecto del lenguaje. El granjero mismo llegó a ser consciente de este aspecto
cuando trató de organizar su demanda de seguro y tener que comprender el vocabulario
legal del reporte policiaco. De la misma manera, el periodista al grabar entrevistas, hacer

18
sus notas y su copia final para el reportaje, involucra símbolos lingüísticos al describir tales
eventos humanos.
Cuando nos damos cuenta de que no corría el agua de la granja, que los bomberos
necesitaron utilizar una máquina primitiva de pueblo, y que la casa de la granja fue
construida el siglo pasado, comprendemos el aspecto histórico de la situación completa. La
amenaza de que el fuego se extendía cerca de los campos y en el almacén de las
herramientas, es el aspecto espacial del evento.
El periódico cuenta lo sucedido, dos granjas estuvieron involucradas en los hechos, esto a
su vez incluía a un cierto número de personas, a los que viven en los hogares de las
mismas granjas, y a los hombres que ayudaron a la cuadrilla de bomberos. A la mañana
siguiente, la cuenta de animales muertos y el cálculo de los daños adicionales destacan el
aspecto numérico o aritmético.
El hielo que obstaculizó a los bomberos en su trabajo, las oleadas del humo, el silbar del
agua al golpear las llamas, apuntan al aspecto físico. La hiedra que cubría los muros de la
casa de la granja fue caracterizada por el fenómeno orgánico de la vida -el aspecto
biótico- hasta que fue muerta por el intenso calor del fuego. Su muerte, de cualquier
modo, es totalmente desprovista de emoción o dolor, mientras que las vacas bajo pena y
pánico ante la amenaza de sus vidas, indica un aspecto sensitivo de su experiencia.
Debido a que ellos no pueden hacer distinciones analíticas, no ocurre que los animales
atrapados se liberen de los lazos que los tienen atados. El granjero y los bomberos tratan
de salvar las casas y lo que contienen, son capaces de hacer su trabajo sólo porque ellos
poseen esa habilidad. Sus esfuerzos cuidadosamente planeados y el hecho de que las
autoridades puedan sentarse la siguiente mañana a reconstruir el evento íntegro nos
muestra que el incendio descrito también tiene un aspecto analítico.
Aunque hemos hablado acerca de estos aspectos en forma más que casual, Dooyeweerd
los arregla en un orden especifico por razones que vendrán a ser claras más adelante en
este libro. El aspecto aritmético viene primero en la lista y el aspecto de la fe lo completa
(también llamado aspecto pístico por la palabra griega que significa fe). ¿Podemos decir
entonces que hay un aspecto de fe en un evento tan ordinario como un incendio?
Ciertamente, Quizá uno de los granjeros que ha sufrido este golpe es un cristiano.
Precisamente porque él es un granjero dependiendo de la incertidumbre del tiempo, de las
fluctuaciones del mercado, y cosas semejantes, él ha experimentado las palabras de
Cristo, que no cae un cabello de nuestra cabeza sin la voluntad de nuestro Padre celestial.
Quizá otro hombre vea el evento como resultado de la casualidad y la mala suerte.
Además, cada hombre en la escena, sea víctima, vecino o bombero, descubre un tipo de
significado. Otro observador puede detectar una falta total de significado en esta
calamidad humana, pero aún en ese caso él expresa un cierto tipo de fe, a pesar de que
no es la fe tradicional del hombre de occidente.

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A primera vista, el análisis global puede aparecer un poco forzado. Sin embargo,
continuemos con lo que significan estas distinciones. ¿En principio deben considerarse
como exhaustivas? Dooyeweerd constantemente enfatiza que este análisis está abierto a
la corrección y elaboración. Con respecto a la materia que estamos estudiando y por
buenas razones, él rechaza la relación tradicional de espacio-tiempo. Desde su punto de
vista, hay un aspecto espacial pero no un aspecto temporal. Este tópico es muy
interesante y será discutido con mayor amplitud en el capítulo 20. En su desarrollo
posterior Dooyeweerd apunta hacia la existencia de un aspecto adicional: el aspecto
kinemático. Esta dimensión de la realidad está caracterizada por el movimiento y, según
Dooyeweerd, debe ser distinguida del aspecto físico. Pero no todos los miembros de la
escuela asociada a Dooyeweerd están de acuerdo con esta distinción. Lo importante y
claro es que estas distinciones analíticas fundamentales deben reflejar las diferencias
reales de la realidad dada; porque el sistema no puede ser cerrado.
Existe también la posibilidad de hacer otras distinciones básicas. Por ejemplo, podríamos
estar interesados en demostrar que uno de los aspectos es idéntico con el otro, y por lo
tanto que uno sería la variante de otro, es decir, que un aspecto es reducible. Así, algunos
pensadores contemporáneos aseveran que el aspecto de la fe puede ser reducido a los
aspectos sensoriales o psíquicos.
De acuerdo con Dooyeweerd, todos los aspectos mencionados (ético, jurídico, económico,
etc.) pueden observarse en todo aquello que existe en la realidad temporal. Probemos
esta aseveración mediante un ejemplo simple, mirando un tulipán. En esta ocasión lo
haremos desde el fondo de la escala de aspectos hasta la parte superior de ella.
Si sostengo un sólo tulipán en mi mano, inmediatamente descubro su aspecto aritmético,
aún sin tener que contar, si deseara examinar la flor más de cerca puedo descubrir un
cierto número de hojas en el tallo o de pétalos en la flor o de estambres en el interior. Si
yo trato de plantar la flor en una maceta me doy cuenta de que toma o requiere de una
cantidad específica de espacio. Esto se refiere al aspecto espacial. El movimiento
molecular presente en la planta se dirige al aspecto kinemático.
Mi conocimiento básico de botánica dice que la planta se alimenta por si misma y que
respira, lo cual apunta a lo que Dooyeweerd llama los fenómenos físico-químicos. La lenta
muerte de la flor en el jardín o su rápida muerte de la flor en mi sala, simplemente
despliega el fenómeno orgánico de la vida. Puedo yo ver la flor, tocarla, lo cual es
solamente posible debido a su aspecto sensitivo o sensorial. El tulipán es sujeto de análisis
humano. Por lo tanto el tulipán funciona en el aspecto analítico o lógico.
Si yo estoy suficientemente interesado para hacer una pequeña investigación, puedo
descubrir el aspecto histórico si atiendo a la historia del cultivo de esta bellísima planta y
de su antecesor: el tulipán silvestre. Aún más, la planta no solamente existe; puedo hablar
de ella con diferentes nombres, lo que recreará mi experiencia al mencionarlos a gente
que nunca han visto la flor. Ello implica un aspecto lingüístico. También tiene un aspecto

20
social, porque ayuda a transformar áreas desérticas y poco atractivas en bellos parques
que hacen que los seres humanos tengan la tendencia a socializarse en un descanso el día
domingo. Aun cuando quien está más consciente del aspecto económico de la planta es el
florista, yo también me doy cuenta de su valor cuando gasto parte de mi salario en mi
jardín. Cuando el florista me muestra diferentes precios para diferentes tipos de plantas,
yo me dirijo hacia el aspecto estético de las flores, mientras más bello el color y la forma,
más alto es el precio.
Una vez que ya poseo la flor, se hace muy importante el aspecto jurídico, porque
solamente soy yo quien puede decidir su destino, y porque puedo solicitar incluso,
protección legal respecto de la gente que podría robar o dañar la planta. El amor y el
cuidado que se le dan al cultivar una planta fina, sugiere el aspecto moral. Aunque la
presencia de tierra en mis uñas y el dolor muscular en mi espalda me da una muestra
palpable de que el crecimiento de la planta, en gran parte se debe a la intervención
humana, yo veo este crecimiento como la creación de Dios. Mi vecino, sin embargo, lo
considera como el producto refinado de un proceso evolutivo. Así como son diferentes
estas convicciones, así estamos aferrados cada uno a su fe particular.
Así como el incendio, el tulipán ha revelado todos los aspectos en forma rápida. Pero
entonces surge una pregunta muy seria: ¿Es realmente factible reunir todos estos
aspectos juntos? Indiscutiblemente que una planta tiene una aspecto biótico, pero
ninguno diría que una planta ama o cree. Sin embargo, sabemos que es objeto de amor y
de la fe. Podríamos preguntar, entonces si alguno de los aspectos que están a escala
superior no tendrán más que ver con el hombre mismo que es quien ejerce las funciones
amar y creer.
Dooyeweerd sostiene que los aspectos del tulipán o de cualquier otra parte de la creación
están íntimamente ligados con los aspectos del hombre mismo. Para utilizar un término
técnico, un tulipán despliega una estructura de individualidad que los hombres
experimentan como un todo estructural. Una breve explicación vale la pena hacer aquí.
Una estructura de individualidad, como el tulipán, no puede existir en forma aislada o
independiente de la estructura de la existencia humana. Estas estructuras (la de la
existencia y la del tulipán) están relacionadas una a otra. ¿De qué otra forma tendríamos
el conocimiento de estas estructuras de individualidad si no fuera a través de nuestra
forma de experimentar? Por esta razón Dooyeweerd habla de los aspectos de la
experiencia humana, que corresponden con los aspectos de las entidades concretas (Este
complejo tema será tratado con mayor amplitud en el capítulo 15).
Vayamos nuevamente al ejemplo de una actividad humana concreta: como el poner en
vuelo un vehículo espacial. Los aspectos de este evento pueden ser distinguidos
inmediatamente. Con razón, Los planeadores del vuelo espacial tienen que mantener
claramente en su pensamiento una serie de aspectos para evitar un desastre.

21
ASPECTO ACTIVIDADES TÍPICAS

1. Aritmético Cálculos de todo tipo, desde el número de paquetes de alimentos hasta el número
preciso de minutos en que será recogida en el agua.

2. Espacial El tipo de espacio requerido por la tripulación, sus instrumentos, equipo y materiales
de desecho.

3. Kinemático Los movimientos predecibles causados por la fuerza gravitacional de la luna. El tipo
de movimientos esperados en cada una de las etapas del despegue.

4. Físico Las propiedades peculiares de los combustibles que harán posible la ignición.

5. Biótico Las pruebas precisas acerca de la tripulación como: la respiración, la circulación, la


digestión, etc.

6. Sensorial Pruebas para determinar cómo la tripulación reaccionará emotivamente, por ejemplo,
respecto a la ingravidez o calambres en las extremidades.

7. Analítico La programación detallada en las diversas etapas del proyecto mucho antes de que
sea puesto en papel.

8. Recreativo

9. Histórico El desarrollo de una cultura capaz de sostener un proyecto de esta magnitud. Un


estado de la técnica capaz de lograrlo.

10. Técnico

11. Lingüístico El desarrollo de una serie de símbolos que describan nuevas actividades.

12. Social La cohesión social que se desarrolla entre los miembros de la tripulación. Su relación
con los hombres de la base espacial.

13. Económico El cálculo muy cuidadoso para financiar cada una de las etapas.

14. Estético La belleza del despegue que inspira toda una serie de nuevos trabajos de arte.

15. Jurídico La gran pregunta de "espacio libre"; negociaciones a determinar: cuáles leyes e
instancias controlarán las actividades que se verificarán en el espacio.

17. Ético Los esfuerzos para justificar el gasto de grandes cantidades de dinero en vuelos
espaciales frente a una hambruna generalizada en gran parte de la tierra.

18. Cúltico La opinión del hombre respecto de sí mismo y de su trabajo revelado en la visión del
viaje espacial: ¿será una arrogancia? (del griego hubris) ¿El espíritu pionero? ¿La

22
urgencia de controlar el universo a través del poder soberano de la tecnología? ¿Un
esfuerzo para obedecer el mandato cultural? Tanto las preguntas como las respuestas
están relacionadas con el aspecto pístico del proyecto global.

Considerando los ejemplos del incendio, del tulipán y del proyecto espacial, deberá quedar
claro que desde el punto de vista de Dooyeweerd todo lo que es concreto en la realidad
temporal despliega estos aspectos. Sin embargo, debiéramos tener cuidado de evitar un
mal entendido común. Como Dooyeweerd ha advertido muchas veces, no debemos
confundir estructuras de individualidad con aspectos. Una estructura de individualidad es
un evento o una entidad concreta y completa, que tiene cualidades o características
especiales que la distinguen de todas las demás estructuras de individualidad. Por
ejemplo: aún un niño espera que un árbol responda de una manera a sus investigaciones
y que un gato responda de otra. Como estructuras de individualidad ambos (árbol y gato)
son claramente diferenciables, aunque participan de una forma u otra de los mismos
aspectos. Estructuras de individualidad y aspectos no son términos sinónimos. Entonces,
como podrá verse en esta discusión, nos hemos cuidado conscientemente de no decir que
el fenómeno físico-químico en el tulipán es la esfera física. Los fenómenos de la vida en la
planta no son el aspecto biótico en sí mismo. Ellos están caracterizados por este aspecto.
La distinción es fundamental para comprender el análisis que Dooyeweerd hace de la
realidad.
Con referencia a las cosas concretas, eventos, acciones, procesos, -estructuras de
individualidad- está siempre la pregunta del qué; en cuanto a los aspectos, está siempre la
pregunta del cómo. Los aspectos se refieren a una manera de ser, un modo. De ahí que
también son llamados aspectos modales o modalidades. Supóngase que entro en un
museo. ¿Qué es lo que veo (lo que experimento) allí? Una pintura. ¿Cómo lo califico (lo
que experimento)? Encontré una belleza indescriptible (el aspecto estético del objeto). Yo
salgo del museo y camino hacia mi automóvil. ¿Qué está pasando allí? (¿Qué estoy
experimentando?). Unos muchachos están burlándose de una anciana. ¿Cómo juzgo estas
acciones? (¿Cómo es que las experimento?) Las considero reprensibles (el aspecto moral
del evento). Ordinariamente por la experiencia preteórica, sin pensar demasiado en ello,
me doy cuenta de la manera de ser (modo) de una piedra que está calificada por el
aspecto físico, que es diferente de la forma de ser de las plantas y de los animales, los
cuales están calificados por los aspectos bióticos y sensitivos respectivamente.
En este punto, existe un tópico importante que debe ser introducido, y es que hay leyes o
normas particulares que rigen cada uno de los aspectos. Las leyes del aspecto físico son
diferentes a las leyes del aspecto lógico, que a la vez son diferentes de todos aquellos
relacionados con la moral, y así de los demás aspectos. Una esfera de leyes modales que
se encuentra rodeada por un aspecto modal, ha sido llamada esfera-ley, pero debido a la
falta de entendimiento, o a la confusión que rodea este término Dooyeweerd prefiere
descartarlo.

23
Con la discusión de los aspectos modales, hemos dado un paso adelante en la
investigación en las estructuras de la realidad temporal. El estudio de la estructura de los
aspectos y de su coherencia (o sea la estructura modal) debe formar la base para un
estudio más intenso acerca de las estructuras de individualidad de las cosas concretas, de
los eventos y de las relaciones sociales. Una sorprendente diversidad de estructuras de
individualidad funcionan en cada aspecto. Cualquier tipo de análisis teórico de una
estructura de individualidad debe iniciarse con el estudio de todos los aspectos modales,
antes de que el investigador pueda entender la estructura unificada de la entidad concreta
como un todo.
¿Es posible que para realizar una investigación filosófica, como la anteriormente
mencionada, se pueda mantener completamente "neutral", de tal forma que todos los
investigadores lleguen a las mismas conclusiones (si poseen suficiente inteligencia, si
observan la realidad con suficiente precisión, y si obedecen las reglas del pensamiento
lógico)? Hasta lo que se ha dicho en este capítulo, debe estar claro que Dooyeweerd y sus
asociados dirían que es imposible ser neutral. Toda actividad filosófica es en si misma
concreta y funciona en todos los aspectos de la realidad temporal. El filósofo no puede
aislarse él mismo ni sus actividades de la realidad temporal, la cual despliega a todos los
aspectos, incluyendo el aspecto de la fe. Cuando K.J. Popma respondió a la pregunta,
"¿Qué es la Filosofía?" él, como muchos otros filósofos, formuló su respuesta con la base
de una cierta creencia acerca de la realidad.
El tema de la neutralidad en la investigación filosófica es tan fundamental, que debemos
aclararlo perfectamente antes de que pretendamos seguir la explicación del análisis
estructural de Dooyeweerd. Debido a que el pensamiento filosófico pertenece a la
realidad, sería mejor decir que en una investigación sistemática de la estructura de la
realidad temporal, el primer peldaño a alcanzar es analizar el pensamiento filosófico en si
mismo.

Capitulo 2. Porque del corazón mana la vida


Cuando el niño pequeño comienza a nombrar los elementos que ve en la creación,
encuentra muchas antítesis comunes a todos los seres humanos: rico y pobre, gozo y
tristeza, encima y abajo, blanco y negro, reposo y movimiento. Pero a medida que la
experiencia y el conocimiento del niño crecen, él comienza a darse cuenta que estas
oposiciones no son los absolutos que una vez pensó que eran. El descubre su relatividad
cuando aprende que el pobre en un país rico vive mucho más confortablemente que un
señor medieval en su castillo, y ciertamente más confortable que la mayoría de los
ciudadanos modernos de un país pobre.
En cierto punto de su vida, quizás cuando él vea a sus padres sonreír y llorar mientras lo
dejan el primer día en la escuela, él aprenderá que ni el gozo ni la tristeza aparecen en un

24
estado puro. El también descubre que sus propios sentimientos pueden ser mixtos,
aunque uno de ellos domine más. Y cuando él aprenda acerca del sistema solar, se dará
cuanta que lo que está encima y lo que está abajo depende de su relación con la tierra
“bajo” él, por sus puntos antípodas en direcciones opuestas.
Aunque por muchos años a él le gustaba la idea de que todos los asuntos podían ser
vistos en términos de blanco y negro, él aprende relativamente temprano que al trabajar
con colores toda clase de graduaciones de blanco y negro vienen a representar matices de
gris. Lo mismo es verdad para el reposo y el movimiento. Aunque la diferencia entre
correr alrededor de la casa y dormir quietamente en su cama puede parecer que contrasta
claramente lo que es reposo y movimiento, el niño pronto aprende que aún cuando él está
dormido, su cuerpo está en constante movimiento para mantener funcionando su sistema
autónomo. El reposo y el movimiento deben ser lógicamente distinguidos uno de otro,
pero realmente no existen divorciados, ya que para decidir si una persona o cosa está en
movimiento, esto sólo puede ser hecho con relación a algo que parece estar en reposo.
Nuevamente, el niño descubre que mientras él se beneficia de las antítesis que las
distinciones lógicas le ofrecen, él debe vivir con el conocimiento de que tales antítesis son
más bien relativas y no absolutas.
Hay otra clase de antítesis, una que no es relativa y que no puede ser relativizada. Es la
antítesis espiritual entre el Espíritu de Dios y el espíritu de la oscuridad. Los cristianos
están de acuerdo en lo siguiente: el gran precipicio sin fondo entre el Espíritu de Dios y el
espíritu de la oscuridad no puede tener un puente. Es absoluto.
En los años inmediatos siguientes a la segunda guerra mundial, Dooyeweerd estuvo
activamente comprometido en un realineamiento de una presencia cultural cristiana
después de la caída del Nazismo. El fue forzado a dirigirse hacia el significado de la
antítesis, especialmente en vista de los pronunciados esfuerzos renovadores de parte del
humanismo holandés. Esto es lo que él escribió acerca de “el principio cristiano” y “la
antítesis”:
¡Seguramente el principio cristiano no es posesión de un selecto grupo que
puede manipularlo como si fuera una colección de fórmulas mágicas! Por el
contrario, en una fuerza espiritual en movimiento que no puede ser atraído a
un receso, y aquellos quienes lo quieren circunscribir a los límites fijos de la
tradición son irrevocablemente dejados atrás.
Aquellos que claman ser dirigidos por el principio cristiano son por ello
ubicados directamente ante el rostro de Dios quien conoce nuestros corazones
y consume cada insinceridad en el fuego de su ira. Hoy, el principio cristiano
antes que todo lo lleva a uno a una profunda preocupación con el dolor físico y
espiritual de nuestra nación y del mundo el cual ha pasado a través del fuego
del juicio de Dios.

25
¿Qué vamos a decir? Entre las ruinas de la existencia de nuestra nación, entre
los restos de la civilización occidental, es duro tocar los tambores.
Seguramente éste no es el tiempo para que los proponentes de la antítesis
proclamen una llamada a la batalla. La antítesis, como siempre, sólo puede ser
evidente en reconocimiento de la completa solidaridad de cristianos y no
cristianos en la culpabilidad del hombre quien llevó al mundo al borde del
desastre.
La antítesis, nosotros sabemos corta a través de la vida cristiana misma. En
cualquier lugar, en la vida personal, en la vida de la familia cristiana, en las
organizaciones cristianas, aún en las iglesias cristianan, aunque también hay
una evidencia gratificante de vida genuina, también se presentan alarmantes
síntomas de apostasía, discordia, y cisma. Estos últimos son la evidencia del
turbulento espíritu de la oscuridad que especialmente aquí, resulta de la
guerra en las formas más revoltosas contra el Espíritu de Cristo.
La antítesis es por lo tanto, no una línea divisoria entre grupos cristianos y no
cristianos. Es una inexorable batalla entre dos principios espirituales que
cortan justo a través de la nación, a través de toda la humanidad, y que no
respetan el retiro seguro de las costumbres y comunidades cristianas. Si fuera
verdad que la idea cristiana de la antítesis está enraizada en el hombre,
entonces sería una invención satánica, un alimento para la hipocresía y el
orgullo farisaico, pero si su acción puede ser percibida como la batalla entre el
Espíritu de Dios y el espíritu de la oscuridad, entonces nosotros debemos
humildemente dar gracias a Dios por la gracias de sus continuos cuidados de
este mundo, y debemos admitir que cualquier cosa que pase los cristianos
mismo no son particularmente responsables de ello.
Pero, ¿qué tan amplio es el alcance de la antítesis?, ¿está limitada meramente
a las regiones secretas del corazón?, o ¿dibuja una línea visible en la vida
temporal? ¿Está limitado a la vida individual, o también penetra a la sociedad
temporal, en las ciencias, en la cultura, en la política, en la vida económica? Y
si esto último es cierto, ¿está entonces limitado a algunas “áreas cristianas
específicas”, o tiene significado fundamental y universal? (28:2f)
Dooyeweerd sostiene que el significado de la antítesis espiritual es tanto fundamental
como universal, también para la filosofía, que son los motivos más profundos del corazón
los que promueven el pensar de cada filósofo. La dirección del pensar filosófico comienza
su crecimiento desde el corazón, donde la antítesis se levanta, ¿podríamos no decir que
las más profundas motivaciones o motivos base (del latín movere, mover o manejar) del
pensar de hombres como Marx o Sastre, están en completa antítesis con el pensar
cristiano radical?

26
La filosofía de Dooyeweerd establece o cae en la convicción de que la antítesis espiritual
ha influido el pensar filosófico mismo durante el transcurso de la historia, de allí que el
filósofo cristiano debe discernir entre los motivos-base cristianos y los no cristianos que
dieron nacimiento a varias tradiciones de pensamiento. Por encima de todo, el pensador
cristiano debe continuamente cuidarse de hacer cualquier clase de síntesis entre motivos-
base que sean completamente antitéticos o mutuamente excluyentes con el cristianismo.
C. J. Dippel, un destacado físico cristiano, afirma que al buscar exponer la antítesis aún en
el pensamiento filosófico, la Filosofía de la Idea Cosmonómica ha aterrizado fuera de la
iglesia, ha intentado asegurar a Dios como socio, ha sido blasfema, ha sido
intelectualmente adúltera, y ha encubierto el mensaje original cristiano de la iglesia.
(13:147, 155)
Aún aquí, Dippel mismo expone forzadamente la antítesis. En su opinión existe un abismo
imposible de cruzar entre el pensamiento filosófico de Dooyeweerd y el pensar cristiano. Al
hacer tal crítica, Dippel, sin saberlo y sin tener la intención, se ubica asimismo en el lado
de Dooyeweerd al afirmar que una antítesis de alguna clase realmente existe. El hecho de
que Dippel ve la antítesis corriendo en una dirección diferente del camino de Dooyeweerd,
no cambia el asunto en principio, Dippel refuta su propia crítica.
En contraste con Dippel, Philip Kohnstamm expresó su completo acuerdo las ideas básicas
de la Filosofía de la Idea Cosmonómica, y reconoció el gran beneficio que recibió al
estudiarla. Kohnstamm encontró dos puntos de similitud entre la Filosofía personalística,
como él lo estableció en sus libros El Problema de la verdad (The problem of Truth) y
Personalidad que llega a ser (Becoming Personality). En un ensayo titulado Pedagogía,
Personalismo y la Filosofía de la Idea Cosmonómica (Pedagogy, Personalism, and the
Philosophy of the Cosmonomic Idea) que él publicó al final de una destacada carrera
académica, Kohnstamm expresó su creencia de que “el pensar científico último, nunca
puede descansar en juicios de un carácter exclusivamente teórico, pero que sí debe
siempre descansar sobre decisiones en las cuales la completa personalidad del pensador
esté involucrada”. (42:98) Al identificar el segundo punto de similaridad, Khonstamm
mencionó “la claridad del trabajo de Dooyeweerd con respecto a los datos de las ciencias
positivas, corta de raíz del gran peligro inherente en cada filosofía dogmática de tratar de
encerrar a la realidad en el marco de su propio aparato conceptual”. (42: 98, 99)
Aunque Kohnstamm hizo varias objeciones a algunas secciones que el habría gustado ver
corregidas y aumentadas, él estuvo de acuerdo con el pensamiento principal y con la
concepción de Dooyeweerd respecto a la operación de la antítesis en la práctica de la
filosofía y la ciencia. Fuera de estos dos campos, sin embargo, él continuó objetando las
consecuencias de la antítesis. (42:97)
Pero es realmente el primer punto de Kohnstamm-respecto a que la totalidad de
personalidad de un pensador está involucrado en su trabajo científico-lo que está
directamente relacionado a la antítesis.

27
Dooyeweerd aclaró este asunto en términos de autoconocimiento. Él alguna vez remarcó
que las palabras “conócete a ti mismo” del oráculo de Delfos debieron haber sido escritas
encima de los portales de la filosofía. El autoconocimiento, sin embargo, no es algo
sencillo. Se puede dar un breve ejemplo de la dificultad de realmente conocerse a sí
mismo. Un hipnotizador manda un hombre que él ha puesto a dormir, que abra las
ventanas después de que se levanta y abre las ventanas. Al preguntársele por qué las
abrió, él da una rápida y plausible respuesta, “hace demasiado calor aquí”. El hombre no
tiene idea de que ha sido manipulado para abrir las ventanas; el sólo dice algo que hace
parecer a su acción como razonable. Lo que lo manipuló, su motivo, permaneció
inconsciente. La razón que él presentó fue sólo una racionalización.
Aún el observador menos sofisticado puede descubrir evidencias de este fenómeno todos
los días. Por ejemplo, los participantes que reúnen dinero para una causa noble, a
menudo encuentran diversas cases de “racionalización” de quienes no aceptan contribuir.
Esta racionalización a menudo oculta el motivo real, tal como vimos. Demetrio, el orfebre
de plata de Efeso (Hechos 19), enmascaró los motivos de sus negocios con el refinado
manto de los argumentos religiosos. En nuestros propios días también los argumentos que
se dan llegan a tener un sentido más noble que los motivos que están detrás, ya sea que
ellos vengan de un político defendiendo su plataforma, o de un amigo explicando su
necesidad de un carro más grande.
A menudo en las discusiones, donde muchos argumentos son puestos en contra de otros,
la tarea más importante del pensador cristiano es distinguir entre las fuerzas manejadoras
más profundas. Esto es, él debe distinguir cuáles son los motivos que domina la discusión,
aún cuando los miembros del grupo no puedan percibirlos en los argumentos que
exponen. Frecuentemente nosotros encontramos que tan pronto como el argumento inicial
de un individuo es quebrantado, él suelta uno nuevo desde su fuerza manejadora o
motivación más profunda que no haya sido tocada todavía. Es precisamente este
encubrimiento de motivos con argumentos, lo que subyace detrás de la desesperanza en
resolver muchas de las discusiones que se suscitan en las iglesias, en los partidos
políticos, en las escuelas, en las familias, en los grupos reformados, etc.
Todavía, con el gran aprecio que muchos de nosotros tenemos por el perceptivo
pensamiento de los filósofos, puede parecer razonable esperar que tales motivos se
mantengan cuidadosamente como no operativos, y por ello irrelevantes. A este supuesto
Dooyeweerd dice: “¡Imposible!”. El nunca se cansa de desenmascarar los motivos-base
más profundos de un filósofo, debido a que una formulación científica de las diferencias
fundamentales entre el pensamiento cristiano y el no cristiano puede ser alcanzado sólo
cuando los más profundos indicadores del corazón son expuestos en ambos lados.
Entonces, esto no es un asunto del grado de idealismo de cada una de las partes de los
pensadores, sino de la dirección religiosa opuesta antitéticamente que opera en su
filosofar.

28
Dooyeweerd mantiene que aún aquellos filósofos quienes a primera vista parecen ser
pensadores invariablemente autocríticos, fallan justo en este punto. No son lo
suficientemente críticos de sus propios motivos. En este sentido J.P.A. Mekkes escribe, “es
con respecto al encubrimiento de sus motivos base, no por su contenido, que un filósofo
cristiano debe reprochar a sus oponentes humanistas. (51:35)
Los filósofos humanistas tanto del pasado como del presente considerarían tal punto de
vista como decididamente no merecido. Ellos estaban plenamente convencidos de que
habían puesto todas sus cartas sobre la mesa, sin ocultar algo de ellos mismos o de sus
lectores. Por ello Kant escribió referente a su Crítica a la razón pura. “Este trabajo es difícil
y requiere lectores resueltos a pensar en su propia forma gradualmente hacia un sistema
que establece como su fundamento nada como dado, excepto la razón misma y por ello
sin apoyo en ningún hecho busca desarrollar el conocimiento desde su semilla misma”.
(19:107)
¿Ha eliminado Kant en realidad todo motivo oculto? Si la razón, despojada y purificada de
cada influencia externa es una base suficiente para desarrollar un sistema filosófico,
entonces cada conclusión que se derive de este fundamento debería ser completamente
abierta y fácilmente discernible. ¿Qué motivo puede todavía mantenerse oculto detrás de
esta aparente franqueza? Veamos lo siguiente:
Cada filósofo, incluyendo a Kant es un hombre con pasiones como cualquier otro hombre.
El come, bebe, duerme y cobra su salario con más o menos placer. Como cualquier otro
hombre, él no puede completamente escapar de la influencia intelectual que le rodea y de
su lectura. Kant creció en un medio ambiente pietista cuyas convicciones cristianas él más
tarde rechazó. No hay duda de que él experimentó períodos de conflictos espirituales que
los forzaron a tomar decisiones existenciales, involucrando toda su personalidad. Por
medio de este proceso completo de desarrollo y decisión Kant llegó a la convicción de que
él podría tomar razones puras como el fundamento y punto de partida de sus reflexiones
filosóficas. Sin embargo el solo hecho de proponer este fundamento y punto de partida
era en si todo menos que un acto neutral, puramente racional. Kant mismo estaba
involucrado en este hecho con todo su ser.
Probablemente Kant habría puesto a un lado estas notas con una sonrisa indulgente. En
su forma de pensamiento, el ego psíquico, empírico, como es capturado en la vida diaria
con todas sus peculiaridades y experiencias personales, debe ser estrictamente distinguido
del ego puramente racional, el cual es común a todos los hombres. El ego racional se ha
quitado supuestamente la debilidad de la carne.
Dooyeweerd observa que la así llamada razón pura es una abstracción teórica, el producto
del pensamiento mismo. ¿Un producto del pensamiento de quién? La respuesta es simple:
un producto de ese ego individual empírico que nosotros llamamos “Kant”. Y su ego
pensante, que no es más puramente psíquico de lo que es puramente racional identifica
asimismo sin crítica alguna con su propio producto mental. Un comentarista ha observado

29
correctamente que el alma de la filosofía de Kant es el alma de Kant mismo, (62:506) y
que Kant ciertamente no comenzó sus investigaciones filosóficas sin convicciones
religiosas definidas. (62:512)
Lo que hemos dicho acerca de Kant es verdad en principio para todos los filósofos.
Cualquier fundamento en los que ellos se apoyen, y en cualquier forma que construyeron
sus sistemas, no pueden escapar en su filosofía de la decisiva influencia de su lucha
personal con las preguntas de significado último. Cualquier filósofo que pueda haber
pensado que podía empezar con una “mente en blanco” se ha engañado asimismo. Del
corazón, no de la cabeza surgen los asuntos de la vida. Este corazón sostiene al jugador
no visto en el tablero del pensamiento filosófico.
C.A. van Peursen, un agudo crítico de Dooyerweed a pesar de muchas diferencias básicas
nunca choca con él en este punto crucial. Escribió a este respecto, “que los recientes
desarrollos filosóficos reivindican a Dooyerweed”. (Trow. Oct. 14, 1965)
Este tema es de tan fundamental importancia que citamos a otro escritor, J.J. Loret
Feisser, quien no pertenece al círculo de Dooyerweed:
La filosofía de la Idea Cosmonómica ha descartado la ilusión de la existencia
de una filosofía de la razón autónoma y sin prejuicio, que falla en conocer sus
propias presuposiciones, pero que no obstante, rechaza cualquier otro punto
de partida calificándolo de no científico. A este respecto, en nuestra opinión,
se ha hecho una contribución muy significativa no sólo a la renovación de la
reflexión filosófica en general, sino también al redescubrimiento de la Filosofía
Cristiana, que no es el entrenamiento de un grupo de católicos romanos o de
calvinistas religiosamente preocupados sino que merece reconocimiento como
una auténtica posibilidad de filosofar científicamente.
Detengámonos y resumamos lo que hemos discutido en este capítulo. Hemos solamente
comenzado a investigar la naturaleza del pensamiento filosófico, y además han empezado
a emerger sus elementos más importantes. Primero, hemos observado que el
pensamiento filosófico no sigue una dirección particular por su propio acuerdo, sino que es
dirigido por motivos-base. En segundo lugar es aquí donde la antítesis religiosa se
manifiesta, en los varios motivos-base que son las fuerzas manejadoras detrás del
pensamiento filosófico. Continuaremos esta investigación en los siguientes capítulos.

Capitulo 3. inmanencia y trascendencia


Mucha gente rehúye el estudio de la Filosofía tan pronto como empiezan a leer palabras
extrañas las cuales les convencen que muy pronto tendrán que confrontar conceptos
extremadamente difíciles. Realmente, las palabras pueden ser desconocidas y difíciles de
pronunciar, pero los conceptos detrás de ellas son a menudo muy simples y sencillos. Por

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ejemplo, tome los dos términos filosóficos que encabezan este capítulo. Ellos se derivan
de dos palabras latinas: immanere – mantener dentro (algo) y trascendere – ir más allá
(de algo). ¿De qué me mantengo dentro, y de qué me voy más allá? Simplemente un
límite que los hombres han trazado u observado.
Emmanuel Kant, por ejemplo, ha dicho que nuestro entender y proponer no pueden ir
más allá de los límites de nuestro conocimiento. Yo podría objetar que mi escritorio es
algo que está fuera de mi conciencia, todavía yo puedo decir toda clase de cosas acerca
de él. Kant podría argumentar que el escritorio, el cual yo pienso que veo fuera de mi
mismo, es realmente sólo una representación interna –dentro o inmanente- de mí
conciencia. Kant también me diría que yo puedo afirmar que algo existe fuera –trasciende-
de mi conciencia, correspondiente a esta representación, pero que nunca puedo probarlo.
En tal argumento las palabras trascendente e inmanente son usadas para referirse a los
límites de la conciencia los cuales son o no son cruzados.
Cuando los teólogos hablan de la inmanencia y trascendencia de Dios, ellos se refieren a
algo enteramente diferente. Ellos están preocupados con los límites de la creación,
argumentando que Dios está presente en los límites de la creación, pero que también los
trasciende.
Cuando Dooyeweerd contrasta el punto de vista de la inmanencia con el punto de vista de
la trascendencia en filosofía, él tiene en mente el trascender todavía otro límite; a saber,
el límite del pensamiento filosófico.
Examinemos esta discusión, considerando la confesión cristiana “creo en Dios padre,
Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra”. El filosófico cristiano probablemente se
pregunta así mismo si esta confesión tiene alguna influencia en su filosofar. El filósofo de
la inmanencia le dice claramente que esto no es posible, porque entonces él estaría
confundiendo la religión con la filosofía. El filosofo- según la filosofía de la inmanencia-
tiene que guardarse de tal confusión y permanecer en los límites del pensamiento
filosófico racional. Enmarcar su trabajo en cualquier otro camino, dice, podría ser no
científico.
Ahora debemos bosquejar las consecuencias de las conclusiones obtenidas en el último
capítulo. La sola posibilidad de la existencia de una filosofía cristiana en cualquier forma
depende de la conclusión a la que lleguemos. Si la filosofía tiene que salvaguardarse así
misma de la influencia religiosa, entonces cualquier filosofía cristiana radical está mal
encaminada desde el principio.
Dooyeweerd, no obstante, argumenta enfáticamente que la filosofía como pensamiento
puramente racional, independiente de cualquier otra cosa, no puede existir. El
pensamiento filosófico no es autosuficiente, por el contrario, depende de una decisión
religiosa. Nuestro ego “yo”, nuestro “corazón” o cualquier cosa como decidamos llamarlo,
se manifiesta así mismo en el actuar, hablar, pensar, sentir y creer; aún esto nunca es

31
identificado con alguna de estas formas de expresión. Tampoco el pensar filosófico
coincide con o agota nuestro yo, nuestro corazón. En su lugar, el corazón es la raíz desde
la cual surge el pensar, es alimentado, y recibe su dirección. Nuestro yo trasciende el
pensar filosófico. De hecho, la dirección espiritual de este corazón, del cual “mana la vida”
(Prov. 4:23), determina la forma de la filosofía de uno. Ya que es dependiente de esta
dirección, la filosofía es “auto-insuficiente”.
Por su naturaleza, nuestro yo está más allá de nuestro alcance teórico. Nosotros no
podemos comprender o delinear este centro de nuestro ser con nuestro pensar,
precisamente porque el yo trasciende nuestro pensar. El yo es religioso por naturaleza.
El filósofo de la inmanencia, quien asegura la autosuficiencia del pensar filosófico, no
puede probar racionalmente su aseveración. Tan pronto como él trata de hacerlo así,
muestra que ya ha dado por sentado que su pensar es auto-suficiente. Mientras él queda
convencido de la “verdad” de esta auto-suficiencia, es confrontado con un dogma. Confiar
en un dogma es siempre un asunto de fe. A este punto el filósofo de la inmanencia ha
involuntariamente trascendido sus límites impuestos así mismo.
Cada filosofía, entonces, descansa sobre bases trascendentes: Sin embargo, cuando
Dooyeweerd introduce el término filosofía de la inmanencia, él lo usa para referirse a las
filosofías cuyos creadores imaginan que pueden permanecer en los límites del pensar
filosófico y así de esta manera rechazar las influencias religiosas.
Estamos, por lo tanto, confrontados con una oposición irreconciliable, la cual no es hecha
por el hombre pero debe ser reconocida por los hombres, una antítesis de dos
concepciones incompatibles de filosofía que no permiten una síntesis.
En su prefacio a su Una nueva crítica al pensamiento teórico, Dooyeweerd habla cómo su
descubrimiento de esta antítesis redirigió su pensar.
Originalmente yo estuve fuertemente bajo la influencia primero de la filosofía
Neo-Kantiana, más tarde por la fenomenología de Husserl. El gran punto de
cambio en mi pensamiento fue marcado por el descubrimiento de la raíz
religiosa del pensamiento mismo, por lo cual, una nueva luz fue echada sobre
el fracaso de todos los intentos incluyendo el mío, para producir una íntima
síntesis entre la fe Cristiana y una filosofía que está enraizada en la fe en la
auto-suficiencia de la razón humana.
Llegue a entender el significado central del “corazón”, repetidamente
proclamado por las Sagradas Escrituras como la raíz religiosa de la existencia
humana. (p.v)
En el mismo contexto Dooyeweerd enfatiza que su crítica de la filosofía de la inmanencia
es dirigida hacia los temas, no hacia las personalidades involucradas.

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Un acto de juicio superficial sobre la condición religiosa personal de un
adversario podría ser una clase de arrogancia humana, que supone que puede
exaltarse a sí mismo hasta el asiento del juicio de Dios.
La crítica detallada de la filosofía humanista de la inmanencia en la segunda
parte del primer volumen debe ser entendida como una autocrítica, como un
caso en el cual el pensador Cristiano discute consigo mismo. A menos que
este hecho sea entendido, la intención de esta filosofía no ha sido
comprendida. Yo no debería juzgar la filosofía de la inmanencia tan
ásperamente si yo mismo no hubiera ido a través de ella, y he experimentado
personalmente estos problemas. Yo no debería pasar un juicio tan severo
sobre los intentos de la síntesis entre la filosofía no Cristiana y las verdades
Cristianas de fe, si yo no hubiera vivido a través de la íntima tensión entre las
dos y personalmente haber luchado a través de los intentos por la síntesis. (p.
viii)
Estos comentarios nos dan un vislumbre en el desarrollo interno de un filósofo antes que
él trazara la forma definitiva de su sistema. Cada filósofo experimenta un desarrollo
similar. El debe tomar importantes decisiones en las cuales no solamente la razón es
operativa sino en la que su entera personalidad está existencialmente involucrada. ¡Aquí,
en todo caso, el pensamiento filosófico racional es claramente trascendido! Como A. E.
Loen ha dicho correctamente, “si la filosofía Cristiana es imposible, entonces la filosofía
como tal es importante”. (48:39)
En conclusión, vamos a repetir brevemente la fuerza de nuestro argumento. En la
discusión de la naturaleza de la filosofía hemos traído a la luz un cierto estado de los
hechos, una parte de la estructura de la realidad temporal que no está sujeta a la
arbitrariedad humana. Pertenece a la mera estructura del filosofar mismo, que su punto
de partida es pre-filosófico. Este punto de partida no es inmanente dentro de la filosofía,
sino que trasciende a la filosofía. Esto inmediatamente introduce nuestro próximo tema.

Capitulo 4. Punto de Arquímedes y origen


Un lanchero en un canal puede empujar su lancha fijando su pértiga en el piso firme. Si
tratara de avanzar fijando la pértiga en la misma lancha, no iría muy lejos. En el viejo
cuento alemán, Von Munchhausen tuvo éxito en jalarse hacia arriba de su propia peluca,
pero eso es lo que se hace en un buen cuento. Arquímedes en el año 250 A. C. hizo
palancas con las que él podía hacer cosas extraordinarias. Tuvo tanta confianza en la
fuerza estupenda de estas herramientas que según la historia, aún declaró que podría
levantar la tierra de su fundamento si se le diera un punto fijo de apoyo. (Este punto fijo
de apoyo hubiera tenido que estar localizado fuera de la tierra).

33
El pensamiento filosófico también necesita un punto fijo, un Punto de Arquímides de
referencia del cual proceder y en el cual establecer su apoyo último o básico. La pregunta
es: ¿Dónde será establecido ese punto de apoyo?, por decir, ¿dentro del pensar filosófico
(inmanente), o fuera de sus límites (trascendente)?. Cuando consideramos la experiencia
del campesino con su lancha, el de Von Munchhausen con su peluca, y el de Arquímedes
con sus palancas, parece que hay muy poco lugar para diferencias de opinión.
Evidentemente el punto de Arquímedes de la Filosofía debe ser buscado fuera del dominio
filosófico. Dooyeweerd sostiene que tiene que ser buscado dentro de la esfera de la
Religión.
Asombroso, como parece, los filósofos de la inmanencia, nunca están de acuerdo en este
asunto. En su filosofar quieren quedarse dentro de los límites de la Filosofía donde
esperan encontrar su apoyo último, su punto Arquimedeano. Con hechos admirables de
proeza intelectual experimentan con la acrobacia de Von Munchhausen (o como el
lanchero, si apoyaran su pértiga dentro de su propia lancha).
En el pensamiento filosófico tal como en cualquier otra área de la vida, el pensar cristiano
difícilmente puede concebir un punto más fijo o confiable que la Revelación de Dios a los
hombres. Sin embargo, Descartes (1596-1650) pensó que este principio no era lo
suficientemente firme. Es posible que un hombre crea en la Revelación, así como también
es posible que lo dude; él aún puede dudar de la existencia de Dios. Las opiniones de los
grandes filósofos de la antigüedad pueden ser dudadas también. Sin embargo, argumentó
Descartes, el principio fijo sobre el cual se basa nuestra búsqueda de la verdad, debe
estar fuera de toda duda.
Entonces un pensamiento iluminó la mente de Descartes, respecto que al dudar, él estaba
pensando, y que él no podía dudar de lo que estaba dudando, es decir, pensando. El
resumió su percepción en estas palabras, ahora famosas, Cogito, ergo sum: “pienso, luego
soy”, (o existo). El pensamiento mismo, entonces, era el punto arquimedeano de
Descartes. El punto de partida indudable y fijo. El pensar filosófico encontró su
fundamento final en sí mismo; su punto arquimedeano fue inmanente.
Partiendo de este punto arquimedeano los pensadores racionales separan todas las ideas
y convicciones que ellos encuentran dentro de la conciencia para ver si quedan de pie o
caen ante el asiento del juicio de la razón. Naturalmente, muchos tienen que caer. Una de
las ideas que existen dentro de la conciencia del hombre es la idea de la existencia de
Dios. En el sistema de Descartes, solamente la razón podrá determinar si Dios en verdad
existe o no. Para él, la idea de Dios salió con buen éxito de la prueba. Más tarde los
filósofos reconsideraron como benevolente este veredicto de la razón, ¿su decisión? La
idea de Dios debe ser abandonada.
Lo que escapó a Descartes al establecer su cogito como el punto arquimedeano es que su
ego, el yo que afirma la regla de “yo pienso”, no coincide con ese pensamiento ni agota su
ego. Este misterioso yo se ubica trascendentalmente atrás de este pensamiento y lo

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dirige, como ya hemos visto. Descartes pasó por alto que su mismo ego, su corazón, puso
una confianza absoluta en este método de filosofar. De hecho, Descartes no reconoció que
al poner su confianza en este método de filosofar, puso en ello su fe. Esto es un acto
religioso. En el análisis final este punto arquimedeano no es un asunto de pensamiento
puramente racional sino que está afirmado por un acto religioso del yo que trasciende el
pensamiento racional. Aquí nuevamente vemos qué efecto tan devastador tiene la falta de
un auto-conocimiento sobre la filosofía. Sin embargo, Descartes y otros filósofos
inmanentes quedaron convencidos que el punto arquimedeano y su preferencia debe ser
un asunto filosóficamente inmanente.
Dooyeweerd y sus asociados, tal como otros fuera de su círculo, han defendido la posición
opuesta. Tengo en mente al filósofo cristiano Philip Kohnstamm, quien cuando era joven
había concebido el plan de escribir una filosofía materialista y ateísta. Al leer la Biblia él
encontró a Cristo de tal manera que cambió radicalmente toda la dirección de su vida y
pensamiento. “Yo sabía” escribió él, “que con mejores principios que Arquímedes podría
decir que había encontrado el punto inmutable” (43:30). La creencia en Dios, quien es
revelado en Cristo Jesús, le dio una nueva luz subsecuente. Él caracterizó el nuevo
sistema que empezó a construir con el nombre “Creador y Creación”. En el desarrollo de
este filósofo cristiano podemos ver claramente que el punto arquimedeano no había sido
encontrado racionalmente sino existencialmente, y que esta preferencia de una posición
trasciende el pensamiento filosófico.
Si el punto arquimedeano no es el pensamiento racional, ¿qué dice Dooyeweerd qué es?
Él escribe:
“En Cristo vemos la raíz renacida del género humano. Es aquí que escogemos
el punto arquimedeano de la filosofía. Y es en esta raíz que participamos en la
raíz religiosa-trascendente del tiempo de nuestra personalidad individual. Esto
es, en nuestro mismo renacimiento”. (16:44)
En el capítulo 20 volveremos a este tema. Popma expresa el asunto en estas palabras:
“Para el pensador cristiano este punto arquimedeano, no puede ser algún otro
sino Cristo Jesús quien es la raíz de la humanidad redimida, en quien somos
incorporados por la regeneración del corazón, con esto, todo énfasis cae en
Cristo Jesús como el centro creacional del universo restaurado, en el que
participamos desde el centro renacido de nuestra existencia individual. Así el
punto arquimedeano es distinguido claramente del arche (origen)”. (54:26)
Claramente para estos pensadores cristianos, el pensamiento filosófico pertenece a los
“asuntos” que proceden del corazón renacido.
Tal confesión ha merecido ataques considerables. La idea de Dooyeweerd de la antítesis
fue criticada por el teólogo holandés T. L. Haitjema en una revisión del primer volumen de
“Una nueva crítica del pensamiento teórico”:

35
En verdad no entiendo como mi colega, en constante referencia a la “raíz de la
regeneración” en Jesucristo para la fundación de un mundo y un punto de
vista profundamente filosófico, puede todavía sostener que con su antítesis
entre dos tipos de mundo y dos puntos de vista sobre la vida (el cristiano y el
humanista), él no está dibujando una línea divisoria de “clasificación personal”,
sino que más bien está descubriendo un abismo sin puente entre “principios
fundamentales en el mundo” (Una nueva crítica I, p. 525). Además hay tanta
división enfática respecto a los abismos inaccesibles de la regeneración
personal de los hombres caídos que yo sólo puedo confesar humildemente:
solamente el Señor conoce a los suyos… (35:210)
A mi me parece que para Dooyeweerd la antítesis es en verdad una línea divisoria entre
los hijos de Dios y los hijos de este mundo, como uno de sus principios fundamentales. Sin
embargo, también está claro que nosotros como hombres pecadores no estamos en
posición de dibujar esta línea divisoria, ya que solamente el Señor conoce a los suyos. Aún
la presencia de un corazón regenerado no es garantía de que una persona no se
equivoque en su pensar y actuar: tampoco podemos concluir por las equivocaciones del
pensar y actuar de una persona, que su corazón es no regenerado. En una de las
conferencias de Dooyeweerd en 1957 en París, publicada en “La revue reformée” (1959),
le dijo a su audiencia:
“El espíritu de la rebelión religiosa que ha promovido varios motivos dialécticos
religiosos no es extraño a nosotros. Experimentamos la acción de este espíritu
en nuestro propio corazón y conocemos que nuestro pensamiento está
constantemente expuesto a la influencia de motivos apóstatas. Por esta razón,
una filosofía cristiana puede ser un esfuerzo humano falible y aún ser hallado
falto. (25:98)
A diferencia de Haitjema, nosotros podríamos afirmar que es muy posible discernir la
antítesis entre “principios fundamentales en el mundo” y a la misma vez reconocer que los
hombre no son competentes para hacer juicio acerca del corazón de una persona.
Pero volvamos a la descripción del punto arquimedeano entendido por Popma. El lo
distinguió claramente del Arche, una distinción que necesita una mirada más cercana. Si
empezamos desde el punto arquimedeano, nuestra perspectiva del mundo será diferente
de la perspectiva humanista. A la luz (de un corazón regenerado en Cristo) ya no es
posible ver el cosmos como auto sostenido y autosuficiente. En lugar de eso, reconocemos
que el ser del cosmos es una criatura dependiente. El cosmos se refiere más allá de sí
mismo, el arche (origen), a Dios, de quien, y por quien y hacia quien son todas las cosas.
Es a esta referencia más allá de sí mismo a lo que Dooyeweerd asigna el nombre de
“significado”, este carácter significado de la realidad temporal es tan central, que es una
de las características más distintivas del pensamiento de Dooyeweerd. (En el capítulo 8
volveremos a este punto).

36
Nuestro examen de las ideas de Descartes reveló cuan importante es la naturaleza del
punto arquimedeano para la filosofía. Volviendo a Kant, podemos identificar la antítesis sin
puente entre una filosofía cristiana y una humanista con respecto al Arche del cosmos.
Kant estuvo convencido que “las cosas en sí mismas” (Dinge an sich) existen fuera de
nuestra conciencia y que sabemos literalmente nada acerca de ellas. A lo más (y esta
concesión en efecto contradice la afirmación de “nada”) nosotros solamente sabemos que
ellas (las cosas) proveen la materia prima de la cual la mente humana construye el
cosmos. Las formas o categorías de la mente humana junto con las formas de intuición
(Anshauungsformen), constituyen nuestro completo mundo conocido. La categoría de
causalidad nos sugiere la causa y efecto en el comos; la categoría de sustancia nos facilita
percibir los objetos de sentido como portadores de varia propiedades (vea cap. 23). Las
formas de intuición nos hacen posible ver todo esto en espacio y tiempo. Kant dijo que sin
una mente humana no habría espacio ni tiempo; todo nuestro cosmos conocido es
fenomenal en naturaleza, e inmanente dentro de la conciencia.
¿Cuál entonces, en este punto de vista (Kantiano) es el origen, el Arche del cosmos? ¡La
mente y pensamiento del hombre mismo! Cuando recordamos que Kant propuso a la
razón como el punto arquimedeano, nos damos cuenta que para él el arche y el punto
arquimedeano, tan rigurosamente distinguido en una filosofía cristiana, en él, virtualmente
concurren.

Capítulo 5. "Motivos base del pensamiento occidental”


Los antiguos griegos nunca tuvieron una noción de la creación en el sentido bíblico. Ellos,
sin embargo, pensaron siempre en términos de dos principios de origen. Para Platón la
creación del mundo visible fue análoga a una artesanía humana, o sea, el hombre
comienza por formar y delinear materia prima cuya existencia no depende de alguna
acción humana anterior. De la misma manera del “Demiurgo”, la “Razón Divina” de Platón,
estaba en necesidad de contar con materia pre-existente caótica a la cual él entonces dio
forma.
Dooyeweerd sostiene que este motivo dualista forma - materia fue el poder dominante o
direccional detrás de la filosofía griega en toda su diversidad. El origen del motivo forma-
materia subyace en el conflicto entre dos religiones: La más primitiva que estaba centrada
en las fuerzas vitales de la vida, y una posterior, simbolizada por los dioses olímpicos que
estaba centrada en las actividades culturales del hombre. En la religión primitiva el
hombre deificó lo “sin forma”, el flujo perpetuo de la vida continua o caos, mientras que
en la religión posterior el hombre deificó el principio inmortal y racional de la forma, la
cual trascendía la corriente de la vida y el caos.
El motivo forma-materia puede ser llamado dualista debido al conflicto entre estos dos
principios de origen co-eternos y co-existentes. En este sentido Aristóteles enseñó que el

37
mundo natural es realmente una fusión de dos principios: materia (hyle) y forma
(morphe). Para Aristóteles sin embargo, estos términos significan algo enteramente
diferente de como los entendemos nosotros actualmente. Por ejemplo, hyle puro (o lo que
los escolásticos llamaban materia prima) no es la base para la distinción esencial entre
piedras, oro, águilas y hombres. Hyle (materia) es la misma para todas estas cosas, pero
morphe, la forma esencial (lo que los escolásticos llamaban forma substancialis), es lo que
cuenta para las diferencias esenciales entre minerales, plantas, animales y hombres.
Tomás de Aquino, sin darse cuenta que el motivo forma-materia fue el producto maduro
de los supuestos religiosos paganos griegos, creyó que él podría cristianizar este
pensamiento mundano. De esta síntesis de pensamiento griego y cristiano, se levantó el
segundo motivo base del pensamiento occidental, al cual Dooyeweerd llama el motivo
escolástico de naturaleza y gracia. La síntesis Tomista ha dominado el pensamiento
filosófico Católico Romano por siglos. (Se tratará este tema más extensivamente en el
capítulo 18.)
Dooyeweerd habla del motivo humanista como un tercer motivo base del pensamiento
occidental. Con sus dos polos de “naturaleza” y “libertad”, el humanista es probablemente
el gran motivo más familiar entre el hombre moderno. Asume que el hombre es autónomo
y libre y que la naturaleza está completamente determinada. La autonomía del hombre es
expresada en el manejo para analizar la naturaleza con el fin de dominarla. Dooyeweerd
llama a este manejo el motivo dominación. (Posteriormente en el capítulo 19 se
examinarán las consecuencias del motivo dominación y su contradicción interna con el
motivo libertad).
Todo el pensamiento filosófico, por tanto, es manejado consciente o inconscientemente
por motivos-base religiosos que están inescapablemente ligados con su propio “punto de
Arquímedes”. ¿Cuál motivo-base debería controlar la tarea filosófica cristiana?
Dooyeweerd insiste que la Filosofía Cristiana debería levantarse desde el motivo-base de
creación, caída y redención a través de Cristo en comunión con el Espíritu Santo.
Primero, ¿qué significa creación? Como hemos ya notado, los antiguos griegos no tenían la
noción de creación en el sentido bíblico. De hecho, el motivo creación cristiano es la
antítesis directa del motivo pagano forma-materia con sus dos principios de origen que ya
fueron mencionados. En la creación no había nada sobre Dios que tuviera una existencia
separada propia. Dios se ha revelado asimismo como el Creador, como el único y absoluto
Origen (Arche) de todas las cosas. Dios creó al hombre a su imagen, esto es, como una
persona, no como una cosa. Antes de la caída el hombre estaba en una relación muy
íntima de amoroso servicio a Dios y su prójimo. Este vínculo íntimo de compañerismo está
centrado en la parte más profunda del hombre –su corazón-, la raíz religiosa o centro de
su existencia. Este amoroso servicio es expresado en todos los aspectos o asuntos de la
vida. Entonces, cuando el hombre sojuzga a la naturaleza (en el sentido bíblico), él
obedece el llamado a servir a través del trabajo de la cultura humana, el hombre es

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llamado a desarrollar y a traer para su bienestar, todos los poderes y posibilidades de la
creación la cual espera ser abierta para la gloria de Dios y el bien de la humanidad.
La caída en pecado, segunda faceta del motivo-base cristiano, ha tenido consecuencias de
largo alcance para el hombre y el mundo, ya que toda la realidad temporal está
relacionada con el hombre y es tocada por la influencia del pecado. El pecado es esto: el
hombre alejándose de Dios en desobediencia, creyendo que él puede arreglárselas sin El.
Su corazón al principio fijado al Dios eterno, está ahora dirigido hacia alguien o algo
dentro de la creación –un ídolo ya sea en forma antigua o moderna- y sus relaciones con
Dios, con los hombres, y con el mundo, son radicalmente corruptas. El íntimo
compañerismo con Dios da vida al hombre, en cambio, el quebrantamiento de ese
compañerismo trae muerte, no muerte biótica o física, sino muerte espiritual.
No hay dualismo en este punto de vista del pecado, debido a que el pecado no es la
manifestación de un principio de origen independiente existente sobre el Creador. Más
bien, el pecado produce una falsa relación con Dios y por tanto no existe
independientemente de Dios.
No importa lo que pensemos del relato bíblico de la caída del hombre en pecado, de
cualquier manera, no podemos escapar de la realidad devastadora del pecado en la vida
diaria. Mientras los hombres desarrollaban y diferenciaban las relaciones sociales, el
pecado rompía la armonía creacional. La corrupción del pecado también marca el
desarrollo de las artes y las ciencias. Los amplios efectos del pecado, sin embargo, no
resultan de un cambio en la estructura de la creación. Dooyeweerd enfatiza este punto
una y otra vez en oposición a aquellos quienes claman que el pecado afecta al orden de la
creación en sí mismo.
“Ni las estructuras de los varios aspectos de la realidad, ni las estructuras que
determinan la naturaleza de las criaturas individuales, ni los principios divinos
que regulan la acción humana, son alterados por la Caída”. (28:58)
Por tanto, una piedra cae justamente como sucedía antes de que el pecado hubiera
entrado en la creación, y el mandamiento de Dios para amar es todavía válido. El pecado
prevalece, debido a que el hombre usa para mal lo que Dios le ha dado para bien. El
pecado no ha quebrantado las leyes lógicas del pensamiento, pero el hombre caído mal
usa su pensamiento en una forma muy variada para tomar ventaja de su prójimo. El
filósofo también, es a menudo manejado por motivos-base apóstatas. El pecado no ha
destruido la función de fe del hombre, pero sí ha desviado la fe del hombre respecto de su
Creador hacia algo creatural, o sea, algo dentro de la creación. El pecado no crea las
fuerzas colosales latentes en el átomo, ni crea el impulso de los hombres para desatar
estas fuerzas. Pero el pecado sí impulsa al hombre a llevar esas fuerzas a un curso
equivocado, hasta que él pierde el control de los efectos satánicos que siguen.

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Hasta hace sólo unas pocas décadas el hombre creció pensando que la paz y la armonía
reinante en el reino animal antes del pecado hacía sentir su influencia en el mundo. Esta
idea ya no es sostenida. Dooyeweerd escribe: “El mundo de las plantas y de los animales
existió mucho antes de que los primeros hombres aparecieran sobre la tierra y sabemos,
por los fósiles encontrados, que desde el principio ellos estuvieron sujetos a la muerte en
el sentido biológico” (25:115). La caída en pecado, la cual trajo la muerte espiritual del
hombre, ejerce su influencia sobre la realidad temporal, sólo como una consecuencia del
mal radicalmente dirigido del corazón del hombre.
En tercer lugar, la redención en Cristo Jesús en comunión con el Espíritu Santo re-dirige el
corazón del hombre a través de la regeneración y le permite participar en la renovación
completa de la creación y entrar en relación con Dios una vez más. El hombre cuyo
corazón es re-dirigido a través de la redención se encuentra asimismo comprometido en
una batalla diaria para hacer de todas sus actividades una expresión de su amor a Dios y a
su prójimo. Esta es una lucha que tendrá un éxito incompleto, porque solo al fin de las
edades Dios será todo en todos. Sólo en ese momento será toda herida sanada y todo
desacuerdo desaparecerá. Mientras tanto, el pecado se mantiene sostenido aún en el
corazón regenerado, de tal manera que los creyentes deben depender de la gracia de Dios
para el perdón de sus pecados. Si los creyentes deben mantenerse luchando contra el
pecado aún después de que la dirección básica de su corazón ha sido cambiada, ¿es una
maravilla en una persona que la influencia positiva de su nueva vida sea tan poderosa
como la influencia negativa que el pecado ejercía anteriormente?
Las consecuencias del pecado podrían ser aún más serias si Dios no refrenara su efecto a
través de su gracia común (gracia conservadora), enraizada en Jesucristo. Como las
Escrituras señalan, Dios hace que el sol salga sobre malos y buenos, y Él da dones y
talentos a creyentes y a no creyentes “de tal manera que las huellas de la luz del poder de
Dios, su bondad, su verdad, su justicia y su belleza puedan aún brillar en donde quiera,
aún en culturas alejadas de Dios” (28:37).
¿Cómo es que este gran motivo de Creación, Caída y Redención ha dado forma a la
Filosofía de la Idea Cosmonómica?, esto será más claro en los siguientes capítulos. Pero
antes de continuar debemos hacer mención de una seria objeción, que si fuera correcta,
tendría fatales consecuencias para esta Filosofía. La objeción tiene que ver con lo
siguiente: ¿No es este llamado motivo-base con sus tres facetas un resultado de la
investigación teológica? Si se prueba que este es el caso, entonces esta filosofía encuentra
su fundamento en las conclusiones de la reflexión teológica, conclusiones que son, por
supuesto siempre debatibles. ¿Está esta filosofía basada sobre bases debatibles?
Dooyeweerd rechaza tajantemente esta interpretación del motivo-base bíblico. El sostiene
que la Palabra de Dios, que habla de la creación, la caída y la redención, a través de
Jesucristo toca al corazón humano directamente, sin mediación teológica. El gran motivo
subyacente de esta Filosofía Cristiana no es el resultado de la reflexión teológica sino el

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dato bíblico fundamental sobre el cual toda la teología está basada. Si nosotros estamos
dispuestos a admitir que la Palabra de Dios afecta al corazón humano directamente,
entonces podemos también aceptar el rol propio que la reflexión teológica tiene en la
descripción de las tres facetas del motivo-base bíblico.
N. del Trad. El motivo-base de Creación, Caída y Redención, al llegar
directamente al corazón, exige una confesión afirmativa o negativa de parte
del hombre. Como tal, es una respuesta preteórica, que no requiere
fundamentalmente de reflexión teológica ni filosófica, pero sin embargo, es la
base para el desarrollo de ambas disciplinas desde un punto de vista cristiano
bíblico (Reformado). Asimismo, nuestro concepto de cosmovisión, parte de
este motivo-base del pensamiento cristiano.

Capítulo 6 "¿por qué el nombre de filosofía de la idea cosmonómica?”


Toda persona aunque no esté interesada en la ciencia y en la filosofía, tiene un sentido de
la regularidad y de la conformidad de la ley presente en el universo.
Un hombre puede no tener idea de los viajes de la tierra alrededor del sol. Sin embargo,
se da cuenta en su experiencia común, preteórica, que las estaciones siguen una a la otra
en un orden fijo. El sabe, por ejemplo, que debe guardar su traje de baño al finalizar el
verano sin importar cuánto desee que el verano regrese al término del otoño. Pronto
también se da cuenta de que los cambios aparentes en la figura de la luna se repiten
regularmente. Y aunque se trate de un pequeño, él puede preocuparse de vez en cuando
de que morirá. Gradualmente él muestra sus temores al comprender que normalmente la
gente pasa a través del estado de niñez al de la adolescencia, a la madurez y declina
terminando con la muerte Sin ninguna investigación científica o reflexión filosófica, él
pronto aprende en el curso de su vida a distinguir entre iglesia y estado, entre familia o
sindicato y escuela. Y aún en el proceso de distinguir, él también comprende que estas
estructuras sociales tiene alguna conexión una con otra.
Nuestro cuadro del universo y nuestro lugar en él vienen directamente a través de la
experiencia común, preteórica. Esto es un conocimiento que es común para todo ser
humano que funciona normalmente, no importa qué clase de educación tenga. El filósofo,
por otro lado, obtiene su especial conocimiento en forma diferente. El trata de una
manera sistemática de describir la estructura del cosmos y su coherencia, una estructura
de la cual los hombres están más o menos conscientes en su experiencia común, aunque
tal vez pocas veces hablen de ello, si es que alguna vez lo hacen. No importa qué tan lejos
llegue en su análisis sistemático, el filósofo nunca debe ignorar o negar la experiencia
común, porque ésta forma la base que lo soporta a él mismo.

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Sin embargo, podríamos justamente aquí preguntar, si la experiencia común es
enteramente intuitiva o hasta qué grado de distinción teórica refinada podemos penetrar
en este nivel. (Para una discusión más completa de esta cuestión, ver cap. 21)
Es notable que con frecuencia se escucha a especialistas dudar o aún negar el orden de la
realidad, un orden que parece golpear a cada uno de nosotros, ya sea en un tiempo o en
otro, tal vez, por ejemplo, durante los primeros estudios de astronomía en secundaria. Y
aún entre los filósofos y los científicos hay muchos quienes encuentran nuestra seguridad
diaria en un orden bastante singular (extraño, desconocido o aún inexistente). Un
bioquímico una vez me dijo: “orden es una etiqueta para la cual nosotros no tenemos uso
en la ciencia”. El astrónomo H.C. van de Hulst se unió a sus incrédulos colegas cuando dio
su discurso inaugural titulado “Orden y desorden en el universo” (64) y K.C. Winkler ha
escrito que el llamado “orden” en la naturaleza es una suposición metafísica que no puede
ser probada. (68:1)
Al mismo tiempo observemos el fenómeno igualmente notable de que cada sistema
filosófico parte de la certeza de alguna clase de ley-orden, el cual no puede ser probado
pero que los hombres creen que existe. Todo aquel que busque la verdad reconoce que
una ley-orden para el pensamiento filosófico es válida, ya sea que esté consciente de esto
o no. Él no puede probar este orden, sin embargo, por tal prueba, él asume o supone la
validez del orden, haciendo en consecuencia, la prueba irrelevante o fuera de propósito.
Cada filósofo procede de cierta idea de orden. Dooyeweerd interpreta este orden como el
lado-ley de la realidad temporal, lo cual es lo que el filósofo investiga.
Por ejemplo, el filósofo alemán Leibniz (1646-1716) desarrolló la idea de una harmonia
praestabilita (armonía pre-establecida). Esta alude a una supuesta armonía entre los
procesos materiales en nuestro cuerpo y los procesos mentales en nuestra mente. El
discutió que no existe conexión entre estas dos series de procesos. En este sentido,
cuando yo abrazo a mis niños, yo no los abrazo a causa del gozo que yo siento. El gozo y
el abrazar sí ocurren al mismo tiempo, pero son totalmente independientes uno del otro.
Las partículas materiales, los átomos o como quiera yo les llame a los elementos que
componen mi cuerpo, están arreglados de tal manera que mi cuerpo se mueve
automáticamente, totalmente aparte de la influencia de los sentimientos, pensamientos o
decisiones voluntarias de mi mente. Los procesos en la mente son también determinados
por las leyes y sus patrones particulares se desarrollan desde una serie de procesos
mentales los cuales son paralelos, pero separados, de los procesos materiales en mi
cuerpo.
En la opinión de Leibniz, Dios ha preordenado las cosas de tal manera que los dos
procesos ocurren simultánea pero independientemente: la expresión de mi cara y de mi
cuerpo pueden revelar risa mientras un sentimiento de felicidad está presente en mi alma.
Los brazos de mi cuerpo abrazan mientras mi alma mana en gozo. En esta manera el
fenómeno material y mental caminan paralelos en perfecta armonía uno con el otro. Esta

42
armonía pre-establecida es la idea-ley, la idea de orden que domina la filosofía de
Leibnniz.
Dooyeweerd argumenta que todo sistema filosófico está basado en algún tipo de idea-ley
o “idea cosmonómica”, ya sea que el filósofo mismo lo explique y lo admita, o no. En su
discusión del trabajo de otros filósofos, Dooyeweerd trata de traer su idea-ley a la luz. En
su exposición él da cuenta detallada de la idea-ley que gobierna su propio sistema
filosófico. Debido a su profunda preocupación en reconocer este orden-ley, él caracteriza
su sistema filosófico con el nombre de Filosofía de la Idea Cosmonómica (Wijsbegeerte der
wetsidee). El hecho de que la palabra wetsidee no se traduce directamente como “idea-
ley” es explicado por Dooyeweerd mismo: “Desde el comienzo, he introducido el término
holandés wetsidee (idea legis) para la idea-base trascendental o idea básica de la
Filosofía. El mejor término en inglés correspondiente parece ser “cosmonomic idea” (idea
cosmonómica, de cosmos = universo o toda la creación y nomos = ley) ya que la palabra
“ley” usada sin explicación adicional alguna, podría evocar un especial sentido jurídico, el
cual, por supuesto, no es el que se quiere dar aquí.
Esta explicación se da todavía sin decir que la idea-ley de toda filosofía está formada por
su Punto Arquimedeano de partida y por el Gran Motivo que lo dirige. Para su filosofía
cristiana este Punto Arquimedeano, ya formulado, es la fe en la revelación de Dios de la
cual Jesucristo es el centro. Kohnstamm comienza en este punto en su trabajo filosófico
Creador y Creación. A. E. Loen en su trabajo filosófico El Fundamento Firme, aunque llega
a algunas conclusiones diferentes de Dooyeweerd, él comienza su trabajo afirmando:
“Dios se revela asimismo. El se revela asimismo en su Palabra. Jesucristo es la Palabra de
Dios”.
Miremos más cercanamente la formulación de Dooyeweerd de la idea-ley de su filosofía
formada por su Punto Arquimedeano y su Gran Motivo resultante:
1. El cosmos, con el hombre como su corona, tiene a la soberana, y santa voluntad de
Dios el Creador como su Arche u Origen. Este cosmos es una totalidad coherente de
estructuras individuales, que incluyen toda clase de cosas, plantas, animales y
hombres, así como sus relaciones sociales. También están incluidas estructuras más
complejas tales como la tierra, el sol, la luna, las estrellas, las galaxias, etc. Todas
estas estructuras exhiben un cierto número de aspectos modales desde el Aritmético
hasta el Pístico (Más bien cúltico). Cada aspecto, a su vez, comprende una esfera de
leyes o normas peculiares a él, la así llamada esfera-ley.
Aunque nosotros encontramos que todas las cosas (estructuras de individualidad)
funcionan en todos los aspectos, cada estructura de individualidad tiene un aspecto
que es tan importante que caracteriza a la estructura. Por ejemplo, el aspecto físico
caracteriza la estructura de individualidad de una piedra, el aspecto biótico
caracteriza a un árbol y el aspecto sensitivo caracteriza a un perro.

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En cada esfera modal dos lados pueden ser distinguidos. Por un lado está la ley o
norma que es peculiar a esta modalidad; en el otro lado está todo lo que es sujeto a
esta ley o norma. De ahí que Dooyeweerd habla del lado-ley y del lado-sujeto de
cada aspecto. Desde su punto de vista el lado-ley no es afectado por el pecado.
Dooyeweerd llama a este orden del mundo temporal completo, la ley orden cósmica.
2. ¿Cuál es la esencia más profunda o significado de estas leyes? Es la demanda de
Dios de que todas las criaturas le sirvan.
3. ¿Cuál es el significado de ser Sujeto? Es el amoroso servicio (obediencia) a Dios, lo
cual es vida para el hombre.
4. Finalmente, ¿cuál es la relación mutua entre los diferentes aspectos modales? Es la
coherencia multilateral en su distintividad irreductible.
La elaboración de esta idea-ley, la cual es religiosamente antitética a las ideas-ley de las
filosofías humanistas, es una tarea principal para la filosofía cristiana, la cual está lejos de
estar terminada a la fecha. Lo que sigue en este libro, es un examen del trabajo que ha
sido hecho hasta ahora en el contexto de la Filosofía de la Idea Cosmonómica.

Capítulo 7 "la ley como frontera entre Dios y la creación”


Un estudiante universitario una vez declaró que podía probar que Dios no es omnipotente.
Él preguntó a quienes escuchaban si Dios podía hacer un objeto tan pesado que Él mismo
no pudiera ser capaz de cargar. Él sabía muy bien que había planteado un dilema
imposible; porque si le contestaban “no”, la imposibilidad de Dios para hacer tal objeto
probaría su punto. Pero si le contestaban “si”, entonces la incapacidad de Dios para cargar
el objeto probaría su punto de igual forma. Para él esto prueba que Dios no es
omnipotente; parece no haber forma de resolver el dilema.
Considerando qué tan a menudo este aparente dilema es planteado, puede parecer que
no hay refutación. ¿Y qué diremos acerca de preguntas aún más difíciles? Por ejemplo,
¿por qué es bueno amar a tu vecino y no es bueno odiarlo?, ¿por qué dos más dos es
igual a cuatro?, ¿por qué en álgebra cuando A es igual a B, es imposible que A sea
diferente a B?
Con respecto a las dos últimas preguntas, más de un filósofo, Leibniz incluido,
contestarían que es tan claro como el día que estamos aquí preocupados más bien con
verdades eternas, con leyes de número y pensamiento que han sido siempre y serán
siempre válidas. De hecho Leibniz aún argumenta que la deidad está confinada por estas
leyes, contrario a Dooyeweerd quien cree que Dios es el Origen de la ley-orden cósmica, y
que no está asimismo sujeto a sus propias leyes.

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Leibniz consistentemente lleva esta línea de pensamiento aún más lejos. Cuando él vuelve
a la pregunta impresionante del origen del mal y del sufrimiento dentro de la creación, él
coloca a Dios en la silla del acusado en razón de tener que explicar por qué El no creó un
mundo mejor. Ante El Juicio de la Razón, el dios de Leibniz, como el hombre, es
confrontado con el límite de su propio poder: hay realidades acerca de las cuales él nada
tiene que decir. Como Creador Él tenía que hacer una elección entre un gran número de
posibilidades disponibles. Entonces cuando el hombre examina la elección de Dios después
del hecho, prueba que ha sido sólo la mejor que Él pudo haber hecho bajo las
circunstancias dadas. Esto brevemente formulado, fue la “teodicea”, la justificación de
Dios que Leibniz imaginó. Ya sea en el sistema de Leibniz o del estudiante de la
universidad que se mencionó al principio, el tema subyacente es que Dios está dentro de
la Ley y sujeto a ella.
Un punto de vista radicalmente cristiano está completamente opuesto a tales enfoques.
Las leyes no son leyes de la realidad temporal, a las cuales Dios está sujeto, sino que son
leyes para la realidad temporal, prescritas por Dios. Como Juan Calvino decía: “Deus
legibus solutus est, sed non exlex” (Dios no está sujeto a las leyes, pero tampoco es
arbitrario). Dooyeweerd formula este tema de la siguiente forma: la ley es la frontera
entre Dios y la creación. Dios está encima de la ley; la creación está bajo la ley. Cualquiera
que ignore esta verdad cae en toda clase de dilemas absurdos similares a los del
estudiante. El error cardinal en plantear tal problema es el supuesto de que Dios puede
ser ubicado dentro de la ley.
Cuando viene la cuestión de amar al vecino, a menudo preguntamos si lo bueno es bueno
debido a que Dios lo mandó, o si Dios lo mandó debido a que es bueno. Hugo Grotius
(1583-1546) al responder a esta cuestión, argumentó que la moralidad de una acción
depende de si está o no de acuerdo con nuestra naturaleza racional. Para él una acción
que pasa la prueba de la razón es necesariamente mandada por Dios; una acción que falla
la prueba de la razón está prohibida. Para Grotius este veredicto de la prueba de la Corte
de la Razón, es una ley eterna y no cambiable de la naturaleza, la cual aún Dios mismo no
puede alterar. Con tal razonamiento Grotius también ubica a Dios bajo la ley; Dios ve una
norma válida fuera de sí mismo y manda al hombre guardarla. Nosotros debemos
claramente rechazar esta línea de razonamiento, debemos decir en su lugar que lo bueno
es bueno debido a que Dios mismo lo manda.
Wlliam de Ockham (1300-1349) propuso otra solución a nuestro problema. El aisló el
poder absoluto de Dios (potestas Dei absoluta) que él distinguía del poder ordenado de
Dios (potestas dei ordinata) del Santo Ser de Dios. Este poder absoluto podría también
estar dirigido hacia una moralidad egoísta, la cual podría haber hecho al Decálogo
meramente el producto de la arbitrariedad divina. Así Ockham aisló y absolutizó el
concepto humano de poder el cual está relacionado a un aspecto específico de la realidad
temporal y que tiene significado sólo dentro de la coherencia y el orden total de los

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aspectos modales. Ockham al aislar la omnipotencia de Dios de su Santo Ser, lo
distorsionó en una arbitrariedad tiránica. En este punto la mayor falla en el sistema de
Ockham viene a ser evidente, ya que la sola noción de arbitrariedad carece de significado
si no hace referencia a un criterio; a saber, la ley de Dios establecida. Sólo los hombres
pueden actuar arbitrariamente y lo hacen así cuando sus acciones no se conforman a las
normas que Dios ha establecido para ellos.
Nuestro cuestionamiento podría continuar indefinidamente, pero ¿vale la pena seguir?
Cuando a Lucero le preguntaban acerca de lo que hacía Dios antes de que creara el
mundo, él contestaba: “!Dios cortaba varas para las espadas de los que hacen tales
preguntas! La clase de preguntas que Leibniz, Grotius y Ockham plantearon pueden ser
filosóficamente tratadas; sin embargo, ellas carecen de sentido, debido a que fallaron en
reconocer la distinta naturaleza del Creador y la de la creación.
¿Qué queremos dar a entender precisamente cuando hablamos de la ley como la
“frontera” entre Dios y la creación? Esto no significa que la ley es una frontera para Dios
en su relación con la creación. Más que eso significa que la ley es una frontera para la
creación en su relación con Dios. Con nuestro pensamiento humano y las leyes
establecidas para él, nosotros nos encontramos sobre el lado criatural de ese límite,
incapaces de cruzarlo debido a la propia naturaleza y al propio significado de nuestro
pensamiento. Nosotros sólo podemos pensar significativamente acerca de lo que se
encuentra en nuestro lado. Debido a las limitaciones de nuestro pensamiento criatural
como un resultado de su sujeción a la ley, sólo podemos involucrarnos en una
especulación sin significado cuando vienen las preguntas y pronunciamientos acerca de lo
que está en el otro lado del límite.
Galileo cayó en tal tipo de trampa especulativa en su discusión de la similaridad y la
diferencia entre el conocimiento divino y el humano de las matemáticas. Él era de la
opinión de que este conocimiento, tanto en su forma divina como en su forma humana,
provee absoluta certeza. Así, según Galileo en esto hay similaridad ya que con respecto al
tema de la certeza, el conocimiento divino de las matemáticas no es superior al
conocimiento humano. Sin embargo, hay una diferencia que es la que se refiere a que el
hombre piensa deductivamente, laboriosamente y limitado por el tiempo; mientras que
Dios conoce directa e intuitivamente, captando la esencia.
En la distinción de tales esfuerzos especulativos, debemos darnos cuenta de que
deberíamos limitarnos a lo que Dios ha revelado acerca de sí mismo a los hombres.
Nosotros no estamos llamados a juzgar a Dios sino a adorarle. En la respuesta de
adoración obediente, las preguntas del hombre están puestas a un lado.
Por supuesto que nuestro pensamiento puede ir fácilmente a otro tipo de problemas
cuando tratamos de examinar el lugar y el significado de la ley. Por ejemplo, alguien ha
dicho que Dios se quedó asimismo sin nada que hacer después de que creó el cosmos
ordenado por leyes. Para el deísta, el gran mecanismo cósmico camina automáticamente

46
por sí mismo. Tal posición no reconoce que el cosmos no puede continuar su existencia
por sí mismo. Su ser es y permanece como una criatura, no es un ser autosuficiente. O
puesto en los términos de Dooyeweerd, el ser criatural tiene significado debido a que se
refiere constantemente al ser absoluto de Dios, quien mantiene al cosmos con sus leyes
momento a momento. Sin su mano sostenedora, sería desintegrado en la nada. Para usar
una imagen de Van Riesen, la ley es como un cetro en la mano de Dios con el cual El
gobierna al mundo.
Nosotros podemos también considerar las conclusiones de Spinoza. El borró el límite entre
Dios y la creación y argumentó que el cosmos –o la “naturaleza”- no necesitaba algo más
para su existencia. De ahí que es independiente, autosuficiente y eterno. Esta “naturaleza”
en sí misma es Dios; deus sive natura (Dios o naturaleza). En este punto Dios y la
naturaleza vienen a ser uno y el mismo. La negación de Spinoza de una frontera entre
Dios y la creación había llegado al Panteísmo.

Capítulo 8 "el carácter significado de la realidad temporal”


“Y la tierra estaba desordenada y vacía”. Esta afirmación se encuentra en el primer
capítulo de Génesis, en el relato bíblico de la Creación. Hay muchos que rechazan este
relato, pero están dispuestos a aceptar esta afirmación asilada del resto. Ellos están
convencidos de que la vida sobre la tierra, como ellos la encuentran, está verdaderamente
sin forma y vacía, sin significado. Con el propósito de establecer un contraste permítanos
seguir esta línea de pensamiento por un momento.
Las plantas, los animales y los hombres, vinieron a ser sobre este planeta. ¿Fue esto
asunto de puro azar, o fue determinado por la necesidad? Básicamente hay muy poca
diferencia entre las dos opciones. Considere lo que sucede cuando yo me encuentro a un
viejo amigo en un lugar de descanso durante mis vacaciones. Nuestra reunión ocurre
como una consecuencia necesaria de nuestros planes individuales para ese día y esa hora.
Nos saludamos uno a otro, con un “!Qué coincidencia!” queriendo decir sólo que la
reunión no fue planeada. Así en esta forma se argumenta que las plantas, los animales y
la gente han venido a ser sobre la tierra como una consecuencia de leyes de la naturaleza
o –lo que viene a ser la misma cosa- puramente por azar, es decir, no planeado.
Tal secuencia de pensamiento llevaría a uno a preguntar: ¿por qué las leyes naturales son
de tal tipo que la necesidad o al menos la posibilidad (porque no todo lo que sucede está
determinado; considere los procesos atómicos por ejemplo) de la aparición del hombre era
inherente a la condición de la tierra desolada y vacía? Tal pregunta es sin significado.
Debido a que en principio no puede ser contestada.
Y así, el argumento continúa, nosotros simplemente tenemos que aceptar el hecho de que
vivimos aquí y ahora. Crecemos y tenemos una familia, y si tenemos suerte gozamos de

47
prosperidad cuyo destino queda fuera de nosotros. Si no, este mismo destino puede dar
lugar a la adversidad, a la enfermedad y a la muerte en nuestro camino. ¿Por qué hay
tanta mala distribución? Ya que la pregunta no puede ser contestada, ¿por qué
responderla? Asimismo una guerra atómica podría estallar, la cual extinguiría a toda la
vida humana, y una vez más la tierra seguiría su curso alrededor del sol, desolada y vacía.
¿Cuál es el significado de tal existencia? ¿Cuál es el significado de la prosperidad y la
calamidad, del gozo y la tristeza? ¿Cuál es el significado de los giros del sol? ¿Cuál es el
significado del ser? Desde un punto de vista estrictamente humano sólo hay una
respuesta: El ser es sin significado (No tiene significado).
Cuando escuchamos estas palabras, el hombre que lee la Biblia recuerda la voz del
Predicador, quien también cuestionaba el significado de la existencia desde hace mucho.
“¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo
del sol?
Generación va, y generación viene, mas la tierra siempre permanece.
Sale el sol, se pone el sol, y se apresura a volver al lugar de donde se levanta.
El viento tira hacia el sur, y rodea al norte; va girando de continuo, y a sus
giros vuelve el viento de nuevo.
Los ríos todos van al mar, y el mar no se llena; al lugar de donde los ríos
vinieron, allí vuelven para correr de nuevo”. Ecl. 1:3-7
No sorprende que el Predicador comience esta sección con las palabras que tantas veces
hemos tomado prestadas de él, “Vanidad de Vanidades, todo es Vanidad”.
Hay dos libros sobre mi escritorio, cada uno de los cuales trata del significado del ser. El
primero, titulado El Significado de Nuestra Vida, fue escrito por A. H. de Hartog, el padre
del conocido novelista. El otro, El Acertijo de la Vida, fue escrito por H. C. Cannegieter.
Como los títulos sugieren, el primero ve el significado en el ser, pero el segundo no. ¿De
dónde viene la diferencia?
Cannegieter confina su pensamiento “a la realidad empíricamente verificable”. El no niega
que algo existe más allá de los límites de esta realidad. De hecho, él cree que cualquier
cosa que subyace más allá del mundo que conocemos sobrepasa el significado y la
extensión de la realidad verificable. El punto es que este mundo sobrenatural es
inconocible. Así como nosotros no podemos iniciar a un perro en los puntos finos de
Shakespeare o de Kant, así nosotros tampoco podemos tener un conocimiento real acerca
de lo sobrenatural, a pesar de toda nuestra sofisticación. Cuando se refiere a las órdenes
más altas, el hombre no es más que un perro. Aún cuando Cannegieter busca el
significado de lo conocible, “de la realidad empíricamente verificable”, él no puede
encontrar significado alguno en la vida humana. Cualquier cosa en la que el hombre se

48
esfuerce –promociones de trabajo, salarios más altos, la bendición de muchos hijos, la
fama o la fortuna-, todo termina inexorablemente en la sepultura.
El altruista, sin embargo, pregunta si no es significativo dedicarse uno mismo a la sociedad
con el fin de traer luz y gozo a la vida de otros. Desafortunadamente la respuesta serena
está muy cercana y a la mano: si aquellos “otros” están también en el camino de la
sepultura, ¿cómo pueden sus vidas tener significado? A pesar de los esfuerzos altruistas el
eje eventualmente caerá para todos. Cualquier gozo entonces, es sólo un gozo de corta
vida antes de que las campanas toquen.
El horror de Cannegieter, la revelación descorazonada va dirigida a recordarnos que no
hay significado en la naturaleza. “El ritmo de las estaciones; primavera, verano, otoño e
invierno eternamente se afirman así mismas. Adscribir un propósito a este ciclo más allá
de sí mismo sin pedir ayuda a lo Desconocido sobrenatural parece no factible para mí”
(6:28)
Contra tal razonamiento no hay refutación. Nuestra habilidad para ver cualquier
significado en la realidad o para creer en el significado que vemos, es verdaderamente
dependiente de nuestro conocimiento de lo “Desconocido sobrenatural”. Si Cannegieter
está correcto, nosotros también podríamos encoger los hombros y descansar hasta que el
fin venga.
Nosotros podríamos esperar que De Hartog, quien cree en el significado del ser, declarara
claramente que este significado no puede ser derivado de la realidad perceptible, ni ser
racionalmente construido. Nosotros podríamos también esperar que él declarara que el
Origen de este significado está fundado en Dios el Creador quien reveló este significado a
los hombres a través de Jesucristo, el centro y culminación de la auto-revelación de Dios.
Sin embargo no es así, De Hartog toma otra ruta. El funde la filosofía humanista con la
filosofía cristiana. Entre otras posibilidades, De Hartog sugiere que la “pan occurrence” (la
totalidad de todo lo que ha sucedido y sucederá) “se ha originado en la voluntad divina, la
cual se afirmó absolutamente así misma por el azar”.
Como notamos en el capítulo anterior hablar acerca del azar solamente tiene
sentido cuando nos referimos a un evento que ocurre bajo la ley. Cuando nos
referimos a la voluntad divina, el tema del azar es sin significado debido a que
la voluntad divina está por encima de la ley y el azar está sujeto a la ley. Como
las explicaciones de De Hartog revelan, él pronto se pierde asimismo en
especulación inútiles: Por ejemplo él clama “que si un mundo material tiene
que existir, este mundo sería el mejor que pueda ser posiblemente concebido”.
En su explicación De Hartog mismo se refiere a Leibniz, quien como ya hicimos
notar, ubica a Dios bajo la ley. ¿Por qué él cree que este mundo es el mejor
que puede ser concebido? El escribe:

49
Y entonces este mundo existe con sus caminos de oscuridad y dificultad a fin
de que podamos reclamar de él una vida significativa. Desde nuestro
sufrimiento, deberíamos adquirir profundidad; desde nuestro pesar, consuelo;
de la ruina, la exaltación, todos los cuales son logros espirituales conscientes
ganados en las batallas de la naturaleza.
Sin la angustia de este mundo, el Eterno sería incapaz de revelarse asimismo
en esta forma tan clara y completa. Este mundo con tan grandes posibilidades
de corrupción inherentes (dentro del él), es al mismo tiempo un mundo con el
más grande potencial para la victoria. De ahí que la vida es una lucha. Sólo los
rezagados fallan en ver el alto propósito de la jornada de la vida. (9:140)
Como cristianos nosotros rechazamos la declaración de Cannegieter de que el ser es sin
significado, así como todas las construcciones filosóficas que él edifica sobre ese
fundamento. Pero De Hartog ha hecho muy poco para proveer una solución al problema
del significado del ser. ¿Puede Dooyeweerd y sus asociados ayudarnos aquí?
Para empezar, H. Van Riessen, un representante del movimiento filosófico en discusión,
escribe que no deberíamos buscar la respuesta a la pregunta del significado del ser en la
filosofía. La filosofía no puede responder a tal pregunta, ni tiene necesidad de buscar la
respuesta, porque la respuesta ha sido provista por otra fuente llamada revelación.
Entonces lo que sabe, a través de la fe acerca del significado no es el resultado de la
reflexión filosófica sino más bien un dato para la filosofía. Obviamente un filósofo de la
inmanencia no aceptaría tal afirmación.
¿Cómo responde Dooyeweerd la pregunta acerca del significado de la creación? Su
respuesta suena un poco extraña al principio, pero se deduce de un cuidadoso estudio: el
ser criatural no tiene significado, él es significado.
Casi inmediatamente nos damos cuenta que Dooyeweerd usa la palabra significado algo
diferente de la forma en que muchos de nosotros la usamos en la conversación diaria.
Cuando Cannegieter afirma que el ser no tiene propósito ni significado, él está pensando
en la realidad como un todo. Para él, el hecho de que el cosmos existe y que los hombres
viven sobre la tierra carece de significado. Como Cannegieter nosotros somos muy
conocedores de lo significativo y de lo no significativo de todo tipo de cosas. Cuando
tengo hambre, comer pan es significativo pero poner una cucharada de arena en mi boca
es insignificante. Cuando abro un reloj es ciertamente significativo preguntar qué sentido
hay en el incesante movimiento de su mecanismo. Yo podría poner un acertijo respecto al
significado del escrito de Jesús en la arena cuando la mujer adúltera fue traída delante de
El. ¿Está el significado de ese hecho fundado en el intento de Jesús de dar a sus
oponentes una oportunidad para retirarse sin ser advertidos? ¿O está fundado en el
esfuerzo de Jesús para recordarles el pasaje de jeremías 17:12-13?

50
En respuesta a tales actividades y cuestiones, nosotros decimos que algo tiene significado,
pero nosotros nunca decimos que algo es significado. Esto es precisamente lo que
Dooyeweerd enseña. El pone gran énfasis sobre esta diferencia en terminología. Por ello
examinaremos este punto más cercanamente.
Cuando Van Riessen habla del ser criatural, él distingue entre su origen, su existencia y su
objetivo, refiriéndose a Romanos 11:36: “Porque de él, y por él, y para él, son todas las
cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén”. En la vida ordinaria cuando pensamos en el
objetivo del ser criatural, estamos realmente considerando sólo uno de los sentidos del
significado. Un creyente simple sabe, sin estudio filosófico que esta vida tiene significado y
que el significado u objetivo de esta vida es amar a Dios sobre todo y amar a su prójimo
como así mismo. Él no descubre este significado o destino por sí mismo. Dios mismo
reveló que el servicio a Él es el significado no sólo de la vida humana sino de todo el
cosmos también. Van Reissen escribe:
El objetivo último del hombre y de la humanidad, junto con todo lo que ha sido
creado, es el servicio a Dios en su creación. Esta relación con Dios es
simplemente el vínculo religioso del hombre y en un sentido metafórico, del
resto de la creación, con Dios. Así, significado, en este sentido expresa que la
creación completa existe para la gloria de Dios. (66:72)
Sin embargo, la relación de la realidad con Dios puede ser vista no sólo en su objetivo sino
también en su origen y en su existencia. Lo que existe alrededor de nosotros no siempre
existió, ni existe por sí mismo. Todo vino a ser a través del acto creativo del soberano Dios
y es sostenido por El, momento a momento. El ser criatural es completamente un ser
dependiente.
Este es un punto crítico, cuando los proponentes de la filosofía en discusión hablan del
carácter-significado de la realidad temporal, ellos se están refiriendo a este carácter
dependiente del ser criatural. Y ya que como ser criatural, en origen, existencia y objetivo
es esencialmente un ser dependiente, nosotros podemos decir que “ser es significado”.
Sólo un ser existe que no es significado: el absoluto, autosuficiente, Ser Eterno que es
Dios.
¿Es entonces tan objetable hablar de que la creación tiene significado? Dooyeweerd
contesta esta pregunta obvia afirmativamente debido a su rechazo de la noción de
sustancia. La filosofía ha hablado tradicionalmente de sustancia, es decir, “una entidad
independiente”. Sustancia se refiere al ser que es capaz de existir por sí mismo,
independiente de algo o alguien. Si una sustancia, así definida, tiene significado es una
cuestión acerca de la cual varias escuelas de pensamiento difieren. En cualquier caso, la
sola idea de sustancia es inaceptable para una filosofía radicalmente escritural. Van
Reissen formula su crítica de la noción de sustancia de esta forma: “significado no es
como un propósito que una cosa tiene, si eso fuera así, entonces esa cosa, como un
residuo del ser, sería nuevamente eximida de ser significado”. Entonces este residuo

51
nuevamente viene a ser una cosa independiente, algo que puede existir en sí mismo.
(66:70)
Quizás una ilustración en la vida diaria puede ayudar. Suponga que en una granja
encontramos un palo alto con una rueda de ferrocarril puesta horizontalmente hasta
arriba. La rueda está cubierta con ramas arregladas parecidas al nido de una cigüeña.
Claramente esta extraña concepción no tiene existencia en sí misma y no puede ser
explicada en términos de sí misma. En su origen, su existencia y su objetivo, esta cosa es
un ser completamente dependiente debido a que su existencia se relaciona totalmente con
la vida de las cigüeñas. El hombre que lo llama un montón de ramas que pueden ser
usadas por las cigüeñas como un nido, no hace justicia al carácter de esa cosa. El objeto
no es usado precisamente como un nido; es un nido porque el pájaro lo construye como
tal (la dependencia qua origen).
Este “ser un nido” no es un significado que nosotros adjuntamos a este ser; este ser un
nido es el significado, el solo modo de ser de esta cosa. Es significado directamente en su
esencia. “Significado” y “ser” coinciden completamente. Aún cuando el nido permanezca
vacío y abandonado en la primavera antes del regreso de los pájaros, el carácter de su
existencia es todavía ser un nido. Aún cuando las cigüeñas estén ausentes, nos damos
cuenta de que su objetivo será llenado en su próximo regreso.
En su origen, su existencia y su objetivo, el nido de los pájaros no es autosuficiente, pero
apunta más de sí mismo a algo más de lo cual depende. Así es con todo en la realidad
temporal, y así es con las estructuras de individualidad, las cuales presuponen alguna otra.
Por ejemplo, ¿cómo podríamos tener idea de la estructura característica de macho de un
ser si no hubiera una contraparte de hembra? Las estructuras de los aspectos modales
también son dependientes, apuntando tanto hacia adelante como hacia atrás hacia otro.
De hecho, esta dependencia criatural permea la estructura completa de la creación, la cual
apunta más allá de sí mismo, a Dios el Creador.
Hay, sin embargo, otro elemento importante en el carácter-significado de la realidad
temporal: la dinámica del significado. La existencia dependiente no es rígida o estática. La
existencia del nido de las cigüeñas era claramente una existencia orientada a un objetivo,
la cual esperaba actualización. Cuando descubro semillas de flores puestas en un
germinador, me doy cuenta, aunque no siempre conscientemente, que lo inherente en el
ser de estas semillas es su destino de desarrollarse en plantas.
Entonces detectamos potencialidades en cualquier punto de a realidad, una realidad que
se ha estado desarrollando mediante un proceso cósmico de génesis desde la creación en
lo que es ahora. Nosotros también encontramos el llamado y mandato a un mayor
descubrimiento, desarrollo, revelación, apertura y actualización de las posibilidades de la
creación. Este llamado permite al hombre, mediante actividad cultural, asumir un papel de
extrema importancia. Desafortunadamente, el pecado estorba la actividad humana para

52
traer completamente a la creación a su objetivo: el bienestar del prójimo, y el amoroso
servicio, la gloria, y la alabanza a Dios.

Capítulo 9 "la irreductibilidad de los aspectos modales”


Cada sistema filosófico desarrolla su propia terminología de tal manera que se puedan
distinguir sus categorías de las de otro sistema. La Filosofía de la Idea Cosmonómica no es
la excepción. Algunos de sus conceptos específicos ya han sido introducidos, pero ahora
requieren una explicación más amplia. Las modalidades, aspectos o lados del “ser
criatural”, son también llamados aspectos-significado; esto es, facetas del dependiente y
dinámico “ser” que apunta más allá de sí mismo y el cual no es autosuficiente. Este
concepto, aspecto-significado, dio a luz a otros conceptos relacionados, tales como
frontera-significado para los límites entre los aspectos modales, totalidad-significado,
diversidad-significado y estructura-significado, para la estructura del “ser criatural”, y
núcleo-significado o “Kernel” para lo que caracteriza o califica un aspecto-significado.
Todos estos conceptos de uso muy común vendrán a ser más claros tan pronto como
entremos en la discusión de los aspectos modales.
Para empezar, los aspectos-significado de la realidad son mutuamente irreductibles,
(partiendo de que han sido distinguidos correctamente uno de otro en el orden ley
cósmica). Por ejemplo, no importa que tan cerca parezca estar el aspecto espacial del
aspecto numérico, cada uno debe ser entendido o explicado por sus propiedades. Si el
espacial, o cualquier otro aspecto-significado pudieran ser reducidos a cualquier otro
aspecto, tendríamos que concluir que uno es variación del otro, y en consecuencia debe
ser eliminado de la lista de modalidades irreductibles.
Por esta razón algunos han pensado que el aspecto de fe debe ser visto como una
variante de la dimensión sensitiva. Dooyeweerd comenta esta sugerencia de la manera
siguiente:
El ejemplo más disuasivo de tales explicaciones es el intento de S. Freud por
explicar la función de Fe, la cual él identifica con “religión”, de manera
psicoanalítica como una neurosis humana compulsiva mundial. Esto, se
supone, originado por el infantil “complejo de Edipo” y la “relación con el
padre”. Se dice que el hombre primitivo atribuía el carácter de “padre” a las
fuerzas de la naturaleza y las deifica, tal como un niño eleva a su papá a
“Dios”. El padre, admirable y temido al mismo tiempo, es la imagen primitiva
de toda forma de deidad. El “complejo de Padre” por un lado, la debilidad y la
necesidad de protección por otro, asumidos como muy relacionados con el
“origen de cualquier religión”, y todas las doctrinas dogmáticas llevan pues, la
estampilla de una “ilusión”. (20:313)

53
El incisivo comentario de Dooyeweerd es: “Esta teoría completa (la filosofía de la Idea
Cosmonómica) que ya presupone el significado irreductible y trascendental de la fe,
aparentemente no se ha manifestado en el autor”. Esta afirmación no es muy clara en
este punto. Volveremos a este tema otra vez en el capítulo 17.
En la superficie parece que el concepto de la irreductibilidad del aspecto biótico está
enfrentando una prueba crucial hoy en día. Los científicos están empeñados en la
búsqueda infatigable para la solución al misterio de la vida, basado en la firme convicción
de que los organismos vivientes se han desarrollado desde materia inanimada mediante
un proceso fisicoquímico. Los científicos investigadores desarrollan hipótesis para hacer
esta “abiogénesis” (la génesis de la vida orgánica desde materia inanimada) plausible (o
creíble). Ellos entonces, llevan al cabo experimentos con el propósito de construir algún
organismo viviente simple, a partir de materiales fisicoquímicos. La gran mayoría de
científicos sostienen la opinión de moda de que en principio, por lo menos, esto es posible.
Yo he tratado este asunto más extensamente en otro libro, titulado “Creación y Génesis”.
(40:22) ¿Qué dice Dooyeweerd acerca de la irreductibilidad del aspecto biótico modal si
los científicos tuvieran éxito en construir un organismo viviente de materia inanimada?
“Yo, de mi parte, contestaría que tendríamos que capitular ante los hechos, porque
nuestras teorías filosóficas no parecen estar de acuerdo con ellos”. (29:129)
Mientras tanto, Dooyeweerd es de la opinión que un esfuerzo así no puede tener éxito. Y
así es. (Considere en este aspecto la notable pregunta si los virus son seres vivos o no). Al
hacer esta pregunta el científico investigador consciente o inconscientemente procede del
supuesto de que existe una diferencia esencial entre la materia inanimada y los
organismos vivientes. Si hubiera una transición gradual, como su trabajo en el laboratorio
trata de probar, entonces el investigador tendría razón en decir que los virus viven “un
poco”. Todavía no hemos llegado a este nivel.
Cuando una persona no profesional habla con un científico investigador y afirma que esto
o aquello nunca puede ser cumplido o explicado, normalmente, él recibe la respuesta de
que todavía no ha sido cumplido, o que todavía no ha sido explicado. ¡Qué extraordinario!
El “todavía no” de uno está en contra del “nunca” del otro, pero cualquier respuesta
podría ser correcta, depende de cuál pregunta sea puesta en consideración acerca de qué
objetivos persiga y en qué tiempo se haga.
En 1908 J. J. Le Roy ya estaba discutiendo la posibilidad de poner un objeto en órbita
alrededor de la tierra como un satélite. El explicó que el éxito simplemente dependía de la
velocidad que el objeto pudiera adquirir; por medio de sus cálculos esa velocidad tendría
que ser 20 veces la de los proyectiles encendidos por las pilas “modernas” de sus días
(59:273f). En ese tiempo había toda razón de decir que lanzar un satélite en órbita
alrededor de la tierra todavía no podía ser hecho; pero habría sido tonto decir que eso
nunca sería realidad, porque cuando alguien echa una piedra con gran fuerza ya está
trabajando con el principio correcto. Si se dispara una flecha con arco, se da un paso

54
adelante. Pero si se dispara un cañón, se brinca adelante. Con cada nueva invención la
velocidad del proyectil aumenta hasta que alcanza la velocidad necesaria. De allí en
adelante, es simplemente un asunto de realizar el proyecto, tal como lo hicieron los
científicos en 1957.
Semejantemente, los científicos decían “todavía no” cuando se les preguntaba si podrían
aterrizar un ser humano en la luna. Estaban seguros en decir “todavía no” porque sus
dificultades ya estaban solucionadas en parte, y lo demás parecía solucionable en
principio. De hecho, todo pudo solucionarse, y así los astronautas americanos Armstrong y
Aldrin llegaron a la luna el 21 de julio de 1969.
Hay preguntas, sin embargo, que tienen que ser contestadas con “nunca”. Por ejemplo,
podemos preguntar si la presión del aire puede ser medida con un termómetro.
Obviamente, debemos decir, “no” hoy en día. ¿Pero qué del futuro? Los termómetros han
estado mejorando mucho desde que fueron inventados. ¿Quién sabe cuán refinados
puedan ser en el futuro? Sin embargo, esa línea de preguntar simplemente no sirve, los
termómetros nunca medirán la presión del aire porque la presión del aire no puede ser
reducida a temperatura.
Considere una pregunta más dirigida a un anatomista del cerebro: ¿Puede el pensamiento
ser explicado por el trabajo del cerebro? El investigador contesta “todavía no”; la Filosofía
de la Idea Cosmonómica diría “No”. La respuesta del anatomista sería más creíble si la
investigación moderna del cerebro ya hubiera hecho algún progreso en explicar el
fenómeno de pensar. Pero, a pesar de todo el gran éxito hecho en la investigación del
cerebro, los científicos no han tenido éxito en desenredar este fenómeno misterioso. Han
establecido que la actividad normal del cerebro es una condición necesaria para el
funcionamiento propio del pensar, pero en principio este pensamiento (el cual es
lógicamente calificado) no puede ser reducido a los procesos calificados
fisicoquímicamente del cerebro.
Tampoco puede ser reducido el fenómeno calificado sensorialmente de ver, a los procesos
calificados fisicoquímicamente del ojo, del nervio óptico, y del cerebro. Aún si los
científicos tuvieran éxito en entender completamente la increíble estructura de estos
órganos, el terrible fenómeno de ver se quedaría tan insondable como nunca desde el
punto de vista de la física y la química.
Una entidad que consiste de nada más que el mover de partículas, átomos o lo que ellos
sean, solamente pueden producir otro grupo de las mismas partículas materiales. Pero
nada puede levantarse de tal grupo de partículas materiales a las cuales podamos llamar
dolor, gozo, tristeza, pensar, ver u oír. Estos fenómenos de la conciencia humana no son
en esencia, ni movimiento, ni grupos de átomos, debido a que tienen una naturaleza
esencialmente diferente de los fenómenos que son fisicoquímicamente calificados.

55
Un evolucionista convencido considera tal declaración un poco extraña, porque
originalmente no hubo vida orgánica en este planeta del cual los físicos calculan ser de
entre tres y cuatro billones de años de edad. En alguna parte hace entre dos y tres
billones de años los organismos vivientes deberían haber llegado a ser a partir de materia
inanimada. Por un proceso lago de evolución han llegado a ser las plantas, animales y
gente de hoy en día. Negando que Dios el Creador esté atrás de este proceso de llegar a
ser, el creyente en la evolución declara que el curso actual de los eventos simplemente
contradice el punto de vista cristiano de la realidad. Convencido que la vida orgánica se
originó de materia inorgánica, él no tiene problema en explicarlo en términos de materia
inanimada. De la misma manera él cree que el fenómeno psíquico puede ser explicado a
partir del fenómeno orgánico y la fe a partir del fenómeno psíquico. Dooyeweerd ha
articulado la visión revolucionaria del proceso del desarrollo de esta manera:
¿No han hecho los seres humanos su aparición en la escena del mundo
después de un largo proceso de desarrollo de la tierra, de las plantas y de los
animales? ¿Y no hay una diferencia pronunciada entre el hombre moderno y
las razas extintas de los humanos cuyos fósiles han sido descubiertos? ¿No es
uno forzado a negar la existencia de características distintivas constantes en
los humanos, los animales y las plantas si uno pone atención sólo al proceso
de desarrollo y de llegar a ser? ¿No hay formas transicionales entre humanos y
animales las cuales hacen probable que el hombre es un descendiente de
animal? (28:328)
Nota del traductor: Aquí Dooyeweerd supone un proceso de desarrollo y de
venir a ser del hombre que confunde al científico según sea su punto de vista.
Dooyeweerd concede que hubo un proceso de desarrollo en la creación y admite que eso
introduce grandes dificultades con referencia a la doctrina de la irreductibilidad mutua de
los aspectos modales. Desde el punto de vista del autor, estas dificultades se derivan de la
enseñanza de Dooyeweerd que de “en el principio” Dios creó el tiempo cósmico con todos
los aspectos de la realidad. Así, por un proceso –todo incluido- de llegar a ser en el
tiempo, la realidad presente temporal se originó de lo que no ha sido creado en el
tiempo.
No todos los aspectos eran claros inmediatamente al principio de ese proceso de llegar a
ser. Podemos entender bien que antes de que cualquier organismo viviente apareciera, la
realidad estuvo sujeta a las leyes para lo numérico, lo espacial, lo cinemático y los
aspectos fisicoquímicos. Lo que existía en ese tiempo era visible y analizable, pero las
dimensiones más altas no aparecieron realmente hasta la llegada de los animales y por
fin, del hombre. Nos enfrentamos a una situación semejante hoy en día: el aspecto
jurídico de la luna, por ejemplo, solamente será completamente real cuando tengamos
que negociar los derechos de desembarco de diferentes naciones cuyos lanzamientos
espaciales tengan éxito.

56
Ahora ya podemos entender a Dooyeweerd cuando escribe:
El desarrollo significativo de nuestro mundo en el gran proceso cósmico de
llegar a ser, en el cual los aspectos, en respuesta a la Divina Palabra para la
creación, solamente son sucesivamente revelados en cada nueva estructura de
individualidad, y en el que la conexión central de la realidad temporal con el
humano, llega a ser evidente sólo con la aparición del hombre en la tierra
(25:138)
Una dificultad obvia se levanta cuando preguntamos cómo el aspecto de vida orgánica
estaba presente en un tiempo cuando ningún organismo existía en la tierra. Esa pregunta
conduce a otro problema: ¿Cómo se originaron los primeros organismos desplegando vida
desde la materia inanimada que ya existía? Semejantemente, la supuesta descendencia
del hombre desde animales trae problemas verdaderos. Con razón Dooyeweerd hace una
distinción muy clara entre la posición del evolucionista y su propio enfoque: entre el origen
de los organismos vivientes directamente de la materia inanimada, el origen del hombre
directamente de los animales; y la manifestación del aspecto orgánico vía la materia
inanimada y la génesis del hombre vía la vida animal. (Por el orden en que fueron
creados).
Sin embargo, esta importante distinción no resuelve el problema a satisfacción de todos.
En su evaluación del libro de Jan Lever, “Creación y Evolución” (1956) J. M. Spier sugirió
una posible solución al hacer una distinción en la obra creativa de Dios entre los siguientes
conceptos: llamamiento creativo a ser, el orden creativo de la realidad existente, y la
provisión creativa. Solamente el primer trabajo creativo de Dios (llamar al existir)
precedería al tiempo, pero esto no llamaría inmediatamente cada aspecto de la realidad a
la existencia. Los aspectos remanentes harían entonces su aparición dentro del tiempo,
como un resultado de la provisión creativa de Dios (60:45f). Dooyeweerd rechaza esta
posición porque desde su punto de vista el tiempo cósmico, desplegó cada aspecto desde
el principio (Cf. 24:117; y capítulo 20). Él también es crítico de las ideas de Lever tocante
al origen de la primera vida y los primeros hombres sobre la tierra, como fueron
desarrollados en “Creación y Evolución”. Al fin, sin embargo, Dooyeweerd reconoce que no
puede proponer una mejor hipótesis en contra de estas “soluciones”:
Pero si acontece que estamos aquí parados en los límites de la experiencia
humana, la cual podemos cruzar solamente entrando en especulaciones
inverificables y básicamente vacías de sentido, entonces desearía yo mantener
que la posición de Docta ignorantia es mejor que una hipótesis especulativa
(224:157).
A pesar de estas dificultades que no están resueltas, Dooyeweerd mantiene la doctrina de
la irreductibilidad mutua de los aspectos, incluyendo el aspecto biótico. En el siguiente
capítulo consideraremos por qué ésta irreductibilidad de las esferas-ley es llamada
soberanía de las esferas.

57
Capítulo 10 "Soberanía de esferas”
En 1816, el Rey Guillermo I, emitió un Decreto Real, imponiendo sobre la Iglesia
Reformada Holandesa las “Regulaciones Generales” para la administración de esta Iglesia.
El proclamó este decreto a pesar de muchas protestas. Aparentemente él no se dio cuenta
que se había excedido en su competencia legal, ni sospechó que tal regulación, la cual
entraba en conflicto con la naturaleza de la Iglesia, inevitablemente tendría efectos
desastrosos en la Iglesia. Desafortunadamente en nuestra generación, las divisiones están
a la orden del día. Por ello no nos sorprendemos del abuso del poder político empleado en
el pasado para suprimir tales divisiones. En la Secesión de 1834, por ejemplo, un grupo de
desertores dejó la Iglesia Reformada Holandesa y consecuentemente fue perseguido por
el Rey Guillermo con multas, ocupación de soldados y encarcelamiento.
Otro ejemplo de conflicto similar ocurrió durante 1930, cuando el gobierno holandés
prohibió a las amas de casa, hacer su propia mantequilla con ingredientes baratos.
Muchas madres se quejaron de que: “Ya no soy jefa de mi propia cocina”. Similarmente
nosotros creemos que los padres tienen el derecho de educar a sus hijos en su propia
manera de pensar y en su propia fe, y también nos asombramos de la práctica en los
países comunistas, donde el Estado usa a las escuelas y otros medios disponibles, para
imponer a los niños su visión del mundo.
La sensación de injusticia que sentimos, indica que ya estamos en el camino de entender
lo que Abraham Kuyper quiso decir con su doctrina de la Soberanía de Esferas, una idea
que todavía es útil y provocativa, casi 100 años después de que fue introducida por
primera vez. En 1880 Kuyper abrió la Universidad Libre de Ámsterdam, con una
disertación sobre la Soberanía de Esferas. En esa disertación, que desde entonces se hizo
famosa, habló de esferas sociales, tales como el Estado, la Iglesia, la Escuela y la Familia.
Cada una de las cuales tiene su propia identidad y soberanía (En los capítulos 27 al 34
discutiremos el tema de la soberanía de las esferas sociales extensamente). Por ahora sólo
introduciremos brevemente este tópico con el fin de dilucidar el uso que dio Kuyper a este
término, y así escudriñar una de las fuentes del pensamiento de Dooyeweerd.
Kuyper declaró que Dios, el Soberano Absoluto, ha dado a cada esfera dentro de la
sociedad, sus propias leyes peculiares de vida, por las cuales vivirá esa esfera. No sólo el
Estado, sino también la iglesia, la familia, la escuela, las empresas, la ciencia, las artes,
etc. son soberanas en sus propias áreas o esferas. La fuente de autoridad de cada esfera
no es el Estado, sino Dios mismo.
Consecuentemente, no se deben al Estado, sino a Dios el cual les llama para ejercer su
autoridad de acuerdo a su naturaleza respectiva y estrictamente dentro de sus áreas de
jurisdicción. “Sin la Soberanía de Esferas”, Kuyper dijo en su disertación, “el Estado tiene

58
poder ilimitado para mandar, decidir sobre la gente, sus vidas, sus derechos, sus
conciencias y aún hasta sus creencias” (49:9f)
Kuyper argumentó que el Estado en el ejercicio de su poder no debería transgredir los
límites de su competencia, que el Creador le ha marcado. Similarmente, otras esferas no
deberían exceder su competencia en un esfuerzo para regir otros dominios. El triste
ejemplo de la Iglesia ilustra lo que pasa cuando una esfera infringe la autoridad de otra.
La famosa Bula Papal de Bonifacio VII, Unam Sanctam 1302, estipuló que la autoridad civil
estaba sujeta a la autoridad espiritual. Así, la espada civil era manejada por los reyes y los
guerreros “aún por la voluntad de los sacerdotes y mientras los sacerdotes lo toleraron”.
El amargo conflicto entre Enrique IV y Gregorio VII el cual ocurrió antes de que se diera el
edicto oficial es una evidencia de las consecuencias de la usurpación del poder por parte
de la Iglesia.
Como alguien ha señalado podría ser peligroso el aplicar el principio de Soberanía de
Esferas a un periodo en el que las relaciones sociales eran muy diferentes de las nuestras.
Ciertamente en otros tiempos esas relaciones eran diferentes. En la Edad Media, los
gremios, por ejemplo, eran hermandades que abarcaban casi completamente la vida de
sus miembros en una forma totalitaria, frecuentemente tenían su propio poder armado a
su disposición y ejercían poder gubernamental sobre sus dependientes. Dooyeweerd,
como veremos más adelante, es de la opinión de que en ese periodo de la Historia nos
confrontamos con una sociedad grandemente indiferenciada en la cual el principio de
Soberanía de Esferas todavía no se daba como tal. (C.F. 28:261)
El significado de la soberanía de esferas se ha hecho más claro a través de los años.
Groen Van Prinsterer (1801-1876), el predecesor de Kuyper como líder del movimiento
político cristiano en el siglo XIX en Holanda, no fue enteramente claro sobre este punto.
Argumentaba que las provincias y las ciudades podían apelar a la soberanía de esferas
como un medio para ganar independencia de la autoridad estatal. En su disertación, aún
Kyuper se refirió a los condados (municipios) y a las ciudades como que tenían Soberanía
de Esferas distinta del Estado.
Dooyeweerd señaló más adelante que el principio de Soberanía de Esferas se aplicaba
incorrectamente en estos casos de derechos sobre las provincias y –en los Estados
Unidos- sobre derechos estatales. Estos eran casos de federalismo, no de Soberanía de
Esferas; porque, en el curso de la historia, los gobiernos locales del condado y de la
provincia, generalmente han preservado una medida de independencia, con respecto al
gobierno nacional. Esta independencia les da cierta autonomía, pero esto no deberá
confundirse de ninguna manera con Soberanía de Esferas, por lo que las provincias y los
gobiernos locales son por naturaleza partes de un Estado como un todo. Por lo que, bajo
ciertas circunstancias, el Estado puede limitar su autonomía sin ir más allá de los límites
de su competencia. La relación entre el estado y la Iglesia, es una materia completamente
diferente. Porque Dios ha dado a la Iglesia, a la Familia, a la Escuela, a la Industria, una

59
naturaleza esencialmente diferente a la del Estado. Consecuentemente, ninguna de esas
esferas puede reducirse a partes del Estado. Así Dooyeweerd considera que es necesario
“distinguir cuidadosamente entre el principio de la Soberanía de Esferas, el cual está
enraizado en el orden de la creación y, los principios de autonomía meramente políticos”.
(28:254)
En el capítulo anterior hablamos sobre la identidad específica de las modalidades, cada
una de las cuales ha recibido su propia esfera de leyes específicas del Creador, de tal
manera que es imposible reducir un aspecto modal a otro. Este es el principio esencial de
la Soberanía de Esferas. Kuyper mismo dio el primer paso en dirección a la teoría de
Dooyeweerd acerca de los aspectos modales. Además de la validez del principio de
Soberanía de Esferas en los dominios de la vida “personal, familiar, escolar, social y de la
iglesia”, Kuyper mencionó “un dominio del pensamiento en el cual sólo puede regir la ley
de la lógica, un dominio de la conciencia en el cual ningún otro, más que el Santo, puede
dar las órdenes y finalmente, un dominio de la Fe en el cual la persona misma es
soberana, consagrándose él mismo en las profundidades de su ser a través de su Fe”.
(47:11f)
La doctrina de la Soberanía de Esferas traída al foro con tanta fuerza por Kuyper, ha sido
adoptada y elaborada en una teoría de alcance universal por la Filosofía de la Idea
Cosmonómica. La amplitud de esta visión será más evidente a medida que continuemos
con esta exposición. Sin embargo, deberá observarse que Dooyeweerd prefiere usar el
término Kuyperiano, Soberanía de Esferas, exclusivamente para las relaciones sociales.
Cuando habla de aspectos modales, prefiere el término de irreductibilidad mutua.

Capitulo 11. El orden de los aspectos modales y sus núcleo-significado


Aunque nosotros podemos distinguir todos los aspectos modales de la realidad temporal,
éstos nunca aparecen aislados sino en una coherencia inseparable y mutua. Nos damos
cuenta de esto en nuestro pensamiento preteórico. Si queremos entender los aspectos
modales más integralmente, o en otras palabras, si queremos ir más allá del pensamiento
preteórico hacia el pensamiento teórico debemos aislar los aspectos (modales) en nuestra
mente, de tal manera que podamos llegar a su naturaleza individual para descubrir lo que
distingue cada aspecto de los demás, haciéndolo irreductible a los otros. Lo que estamos
buscando es el elemento que garantiza el mantenimiento de la soberanía de esferas en
cada una de las modalidades. La tarea de aislar cada aspecto involucra una considerable
abstracción teórica.
La primera pregunta que tenemos que contestar en este punto concierne al orden o
secuencia de los aspectos modales, comenzando con el aritmético y terminando con el
aspecto de la fe (el cúltico). Este orden no es arbitrario sino indica cuál de los aspectos
forma el fundamento para aquellos que están más arriba en la escala. Por ejemplo, vimos

60
en el capítulo 9 que la vista (sensitivamente calificada) y el pensamiento teórico
(lógicamente calificado) no pueden ser reducidos a fenómenos físicamente calificados o
bióticamente calificados, los cuales se llevan a cabo en los ojos y en el cerebro. Esto no
quiere decir que los fenómenos calificados como físicos o bióticos en estos órganos sean
sin importancia, porque sin ellos la vista o el oído o el pensamiento no podrían llevarse a
cabo. Un nervio óptico cuando está dañado hace que sea imposible la vista, y un cerebro
dañado hace muy difícil el pensamiento normal.
Cuando consideramos algo como una piedra nos damos cuenta de que el aspecto físico
puede estar presente sin el biótico, pero en algo como una planta, el biótico no puede
presentarse sin el físico. ¿Por qué? Esto se debe a que los procesos físico-químicamente
calificados, que son indispensables en la alimentación y en la respiración de las plantas,
son una condición fundamental en la vida de este organismo. Otra vez, aunque la vida de
las plantas no requiere de dimensión sensitiva para su existencia, la vida de un animal
indica que el aspecto sensitivo si requiere del biótico como un fundamento. Cuando una
entidad exhibe el aspecto biótico, el físico debe aparecer también, y así sucesivamente.
Cada aspecto progresivamente más alto en la escala, descansa sobre los aspectos más
abajo de tal escala. Lo contrario no es verdad.
Así la Filosofía de la Idea Cosmonómica no ha puesto las 15 modalidades (actualmente 17
V. de T) en un orden arbitrario. En lugar de esto, reconoce que los aspectos "más bajos"
forman el fundamento para los aspectos "más altos". Cuando hablamos acerca de ellos en
términos de su rango en la escala, los llamamos aspectos anteriores y posteriores. Aquí
tocamos en lo que Dooyeweerd llama tiempo cósmico, un concepto del cual hablaremos
más adelante. En este orden cósmico de tiempo los aspectos están constituidos de manera
que los aspectos más anteriores sirvan como un fundamento para los más posteriores.
Este orden no es reversible.
Los aspectos modales fundamentales son llamados esferas sustrato y aquellas que están
basadas en éstas se llaman esferas superestrato. Por ejemplo, el aspecto histórico es la
esfera superestrato con respecto a la esfera lógica, la sensitiva, la biótica y otras que la
preceden, cada una de las cuales es esfera sustrato de la histórica. Pero la esfera histórica
es en sí misma un aspecto fundamental y por lo tanto una esfera-sustrato con respecto a
la lingüística, a la social, a la económica y así sucesivamente. El primer aspecto, el
aritmético, no tiene esfera-sustrato y el último, el cúltico no tiene esfera-superestrato. Así,
estas dos se llaman esferas terminales.
Hasta aquí, en nuestros esfuerzos para analizar la estructura de la creación y describirla
sistemáticamente, hemos traído, de esta estructura-significado, a las diferentes
modalidades y su orden en el tiempo cósmico. Ahora nos enfrentamos con la tarea de
describir la estructura de estos aspectos modales por si mismos. Antes de atacar este
problema debemos enfatizar otra vez que una cosa, una planta, un animal, una acción, un
evento o una relación social es algo concreto, un que mientras que los aspectos de la

61
realidad empírica de la experiencia humana de esta realidad son un como, una manera, un
modus quo.
Cuando los retoños de los árboles empiezan a brotar en la primavera, experimentamos
esto como un fenómeno de la naturaleza esencialmente diferente de la formación de una
capa de óxido en una cerca de fierro. La cerca no tiene un aspecto que los árboles si
tienen, que es el biótico. ¿Cuál es el centro (kernel) el núcleo-significado que constituye la
naturaleza peculiar de este aspecto biótico? Aún sin el pensamiento teórico, nosotros
replicamos que el árbol tiene vida mientras que la cerca no la tiene. Vida es, de hecho, el
núcleo-significado del aspecto biótico, pero el término a veces se toma para significar algo
concreto. Vital parece ser un mejor término para describir el núcleo de la dimensión
biótica. Pero entonces tendríamos que volver a abrir la vieja batalla entre los vitalistas y
los mecanicistas, una batalla que hemos discutido en La Fe y la Ciencia (39: par 19 y 20).
Dooyeweerd en realidad, considera que el dilema por sí mismo es falso. La Vida Orgánica
es irreductible, indefinible, imperceptible y consecuentemente inaccesible a la
investigación científica. Sin embargo, la vida se manifiesta en si misma en varios
fenómenos específicos los cuales llamamos fenómenos vitales. A estos fenómenos la
investigación científica si tiene acceso).
La tarea de seguir o analizar el núcleo-significado irreductible del aspecto histórico es más
difícil aún. Dooyeweerd ha descrito el centro (kernel) significado que califica el aspecto
histórico como poder formativo. No todos los eventos en la vida humana son
históricamente significativos como para garantizar la investigación del historiador y
describirlos: la gente duerme, come, trabaja; las animales nacen, buscan comida y
mueren; los árboles son arrancados y las tormentas brotan, sin embargo, casi todo esto es
irrelevante para el historiador.
Todas las cosas concretas y los eventos en la realidad empírica, incluyendo aquellas del
pasado, funcionan de alguna manera en todos los aspectos modales. Pero el historiador
sólo está interesado en los aspectos históricos y en las acciones y eventos que califica. Por
ejemplo, en 1815 durante una riña, en una pequeña ciudad, algunos habitantes fueron
lesionados, y alguien murió. En aquel mismo año un evento similar aunque a una escala
mucho mayor ocurrió en Waterloo. Ambos eventos tienen puntos en común, pera ahora
vemos que la historia "se hizo" en Waterloo, mientras que la riña en la pequeña ciudad fue
históricamente irrelevante (para el mundo).
Ya que nadie puede hacer la historia en el sentido de crearla, Dooyeweerd prefiere hablar
de formar historia; porque no importa en qué evento los hombres tomen parte, todos ellos
trabajan siempre en una situación anterior dada, la cual ellos forman o desarrollan en
cierta forma. Los hombres como César, San Pablo, Galileo, Lutero, Calvino, Kant,
Napoleón y muchos otros fueron formadores de la historia. Un evento como la invención
de la imprenta fue de significado histórico también, esto es, en ese evento el aspecto
histórico jugó un papel importante.

62
En el mundo también encontramos formación. El pájaro construye su propio nido,
mientras que la araña teje su propia telaraña. Un animal nunca puede formar realmente la
historia, debido a que todas sus actividades se producen instintivamente, de acuerdo a un
patrón fijo. Similarmente en el reino vegetal podemos observar cómo una planta que se
está formando, se desarrolla desde una semilla. En este caso las plantas tienen un ciclo de
crecimiento anual, basado en un proceso calificado como físico-químico que está
dominado por leyes bióticas y por eso no pertenecen al campo de investigación del
historiador.
La formación llevada por los animales y la de las plantas son irrelevantes al historiador,
porque el aspecto histórico tiene que ver con el modo específicamente cultural de la
formación, cuyo agente es el hombre. Esto es, que el hombre se encuentra asimismo
enfrentado con una tarea, una Aufgabe, la cual él debe llevar a cabo libremente de
acuerdo con las normas creacionales a través del proceso subjetivo de la formación. La
formación cultural es una manera controladora de moldear una disposición dada, una
estructura o situación en algo, que no se produciría de ninguna manera por sí misma. El
hombre mismo debe llevar al cabo su tarea de formación. “Si el punto de vista real de la
historiografía es aquel del desarrollo cultural”, escribe Dooyeweerd, “entonces el poder
formativo del hombre deberá ser el centro (kernel) del aspecto histórico de la experiencia
que da un significado histórico propio al momento de desarrollo que es en sí mismo
multivocal”.
Este poder formativo como núcleo-significado del aspecto histórico no es un asunto
neutral para ser ejecutado en cualquier forma que el que está manejando el poder escoja.
Los resultados de la formación cultural pueden ser buenos a o malos dependiendo si el
formador de la historia se adhiere a los principios históricos normativos. "Todo poder",
dice Dooyeweerd, “es en esencia poder vocacional que implica una tarea para la persona
en el poder... El peor abuso del poder en nuestro mundo pecaminoso no puede hacer al
poder en si mismo, pecaminoso" (23: 71a).
Si nosotros no podemos ver las acciones históricas neutralmente, tampoco podemos
elevar un evento o un desarrollo del pasado a una norma, como desafortunadamente sí ha
sido hecho tan seguido. Hoy nos asombramos ante un argumento como el siguiente: "Dios
ha llevado a nuestros padres a las Indias Orientales" y “lo que Dios ha unido que ningún
hombre lo separe". El elevar actividades de grandes hombres del pasado a una posición
normativa, es igualmente erróneo como concluir que solamente los más memorables
formadores de la cultura han producido eventos, actividades, productos, etc. con un lado-
significado histórico. Aunque nosotros tendemos a ver la formación a través de los
políticos, de los militares, de los científicos, de los artistas, de los tecnólogos, de los
apóstoles, de los profetas y de los fundadores de religiones, en realidad todos los
utensilios ordinarios de la vida diaria, han venido a existir a través de un moldeamiento
consciente y por ello poseen un lado-significado histórico.

63
Investigación del núcleo-significado

Hasta aquí hemos sólo dado una mirada rápida a algunos de los núcleos-significado. Aún
tales breves discusiones de todos los aspectos remanentes nos llevarían a involucrarnos en
muchos tópicos para este tipo de libro. Por ello, el propósito de brevedad y de completar
el tema, solamente enumeraremos la lista completa de los aspectos y haremos notas
solamente en algunos de ellos.

ASPECTOS NÚCLEO DEL SIGNIFICADO

1 Aritmético (numérico) cantidad (número)

2 espacial extensión continua

3 kinemático movimiento

4 físico energía

5 biótico vitalidad (vida)

6 sensorial sentimiento

7 recreativo diversión

8 lógico (analítico) distinción

9 histórico desarrollo cultural

10 técnico formación

11 lingual significado simbólico

12 social interacción social

13 económico frugalidad en el manejo de los bienes escasos

14 estético armonía

15 jurídico retribución, recompensa

16 moral amor en las relaciones temporales

17 cúltico fe, certeza forma, celebración

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El núcleo-significado de los aspectos, siempre indica un cómo nunca indica un algo
concreto. Por ejemplo, en el aspecto espacial, la extensión continua nunca puede ser
identificada con el espacio que vemos a nuestro alrededor. El espacio se relaciona siempre
a un algo concreto, en el que todos los aspectos se encuentran, no sólo en lo espacial.

El aspecto cinemático, el aspecto físico.

Originalmente Dooyeweerd designó el movimiento como el núcleo-significado del aspecto


físico. Más recientemente, sin embargo, él ha sentido que debe distinguir entre un aspecto
Kinemático del físico, cada uno con un núcleo-significado distinto. No todos sus socios
están de acuerdo en esta distinción. Por ejemplo, Popma admite que no puede entender la
línea de pensamiento de Dooyeweerd (56:140), y Van Riessen considera que está
definitivamente equivocado. Sin embargo, Dooyeweerd siente que la crítica de Van
Riessen no es firme. El movimiento físico es una analogía (Ver el capítulo siguiente) del
movimiento en su sentido original (matemático) en el cual la energía física o fuerza como
tal, no juega ningún papel. De acuerdo con Dooyeweerd, la definición de Galileo del
movimiento uniforme y el principio de inercia se refieren a este puro movimiento.
El aspecto sensitivo

Aspecto sensitivo es el término que Dooyeweerd usa ahora en lugar de su término


anterior, aspecto psíquico. En psicología, las experiencias son frecuentemente divididas en
tres clases principales: el conocimiento, el sentimiento y la voluntad. Dooyeweerd está de
acuerdo con aquellos psicólogos que consideran que es incorrecto poner el sentimiento en
el mismo nivel que los actos del conocimiento y de la voluntad. Las últimas dos funcionan
en todos los aspectos, pero el sentimiento es una cualidad que pertenece a la experiencia.
A causa de que el sentimiento es irreductible, su definición es tan difícil como definir los
otros núcleos-significado. Algo tan complejo como una planta no tiene sentimiento. Aún la
irritabilidad de la "planta sensitiva" (nimosa pudica) no tiene aspecto sensitivo. Tal
irritabilidad se debe a que sus hojas son débiles al tacto, y a que las células dejan salir
parte de su humedad hacia los tejidos que la rodean. Por otro lado, podemos observar
reacciones sensitivamente calificadas, aún en los animales unicelulares (tales como los
genus Stentor).
El aspecto lingual

Las letras pintadas en una señal prohibitiva a la orilla de un bosque no tienen significado
para un hombre iletrado, pero para un hombre que puede leer los símbolos, le dicen que
no está permitido entrar en el bosque. Si los símbolos escritos fueran transformados a
símbolos con sonido, ellos dirían "No Pase" a ambos, al iletrado y al letrado.
Una bandera blanca, una señal de humo, una alfombra persa, un cordón con nudos y una
señal de tráfico, todas hablan un "lenguaje" distinto a aquellos quienes los entienden
coma símbolos. Por otra parte, los sonidos de animales, -el sonido de una gallina cuando

65
llama a sus pollos a comer, o el canto de alarma de un pájaro, cuando se acerca un gato,
no son símbolos, sino señales instintivas y por lo tanto son calificados por el aspecto
sensitivo.
El aspecto jurídico

La palabra "retribución" suena al oído de una manera no muy grata, esto podría ser
debido a que en ella está involucrado el castigo. Dooyeweerd escribió con respecto a la
retribución, "en naturaleza modal, el significado de retribuir debe expresar en sí mismo,
sobre su lado-ley una bien balanceada armonización de una multiplicidad de intereses.,
guardándose de cualquier "excesiva realización de temas específicos en detrimento de
otros" (20: 135).

El aspecto moral

En esta categoría encontramos el amor humanitario de uno por su prójimo (es distinto del
sentido religioso central del amor por el compañero de uno como portador de la imagen
de Dios) amor entre esposo y esposa; entre padres e hijos; amor por el país y el lugar de
nacimiento; amor a la naturaleza y a ciertos objetos, amor de verdad, etc. Aun los
sentimientos de odio existen solamente a causa de la existencia real del aspecto moral.
El aspecto de la fe

Una vez más necesitamos recordar que la fe no es una característica peculiar de los
cristianos. Si este fuera el caso, a la otra gente le faltaría la función de la fe. Pero la fe es
una parte esencial de la estructura del ser humano; el contenido y la dirección de la fe
difieren de una gente a otra. La creencia puede ser dirigida hacia Dios o hacia un ídolo en
cualquier forma moderna. Así, el contenido de fe en la confesión ortodoxa "creo en Dios",
tiene contraparte en la confesión "no hay dios", "Todo termina con la muerte", es una
confesión de fe así como "yo creo en la resurrección de los muertos".
¿Qué vamos a entender por la palabra fe? El Profesor H. G. Stoker, un filósofo cristiano
sudafricano, la define como una "certeza firme" (63:41). Dooyeweerd escribe, "No hay fe
genuina; no importa que tan lejos de la verdad pueda estar caída, que no esté relacionada
a la revelación divina". De ahí que él dice respecto de la fe, "este es el núcleo (kernel) de
su significado: la última certeza en el tiempo, concerniente al apoyo básico de tu vida,
elevándose desde una revelación de Dios como el origen de "todas las cosas, la cual te
sujeta en el corazón de tu existencia" (28:88-89). En un contexto posterior, especialmente
en el Capítulo 17 retornaremos a ciertos problemas que surgen aquí.
En las secciones precedentes se ha puesto tanta atención a la irreductibilidad de los
aspectos modales y a .su naturaleza peculiar, que tal vez hayamos perdido de vista su
coherencia, esto será ahora foco de nuestra atención.

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Capítulo 12. "Las analogías”
Durante nuestros años en la escuela pudimos haber tenido la amarga experiencia de
presentar al maestro una solución ingeniosa y compleja de un problema de geometría,
sólo para encontrarlo totalmente indiferente y sin aprecio a lo que hicimos. Él, con
autosuficiencia dibujó una línea auxiliar dando una simple solución obvia, y dijo que
nuestra solución era demasiado complicada. Pudimos habernos puesto a la defensiva en
ese momento, pero eventualmente nos debimos dar cuenta de que la popular opinión de
la "solución más simple" es la mejor. Ya sea que estemos trabajando con problemas de
geometría o escuchando a un médico explicar algún fenómeno, nosotros preferimos lo
simple a lo complejo, porque nos ahorra muchos argumentos superfluos. Lo que nosotros
comúnmente apreciamos, es la economía del pensamiento.
¿Por qué admiramos al hombre que habla clara y concisamente más que al que recurre
abundantemente en explicaciones? Piense en las innumerables bromas acerca de los
discursos del gobierno o de los científicos, o algo más familiar, considere todas las bromas
acerca del estereotipo de la esposa muy parlanchina. Casi todos aprecian al hombre que
dice lo que tiene que decir y se sienta, aunque casi nunca lo encontramos. La economía
del lenguaje es una característica muy apreciada.
En ambos tipos de ejemplos encontramos dos aspectos interrelacionados uno con el otro.
En el primero la lógica y la economía están unidas; en el segundo, lo que está unido es lo
lingual y lo económico. Como en todas las otras actividades, la solución del problema de
geometría funciona en todos los aspectos, pero está calificada por la modalidad lógica. Así
en la modalidad lógica nosotros encontramos un momento-significado -una economía
lógica del pensamiento- la cual lleva una gran semejanza (analogía) con la frugalidad
(ahorro), el cual es el núcleo-significado del aspecto económico. Similarmente en el
aspecto lingual, el mismo momento-significado analógico puede ser encontrado. La
economía del habla implica un momento-significado dentro del aspecto lingual, análogo al
núcleo de la esfera económica.
La analogía económica que aparece en las modalidades lógica y lingual como momento-
significado es un tipo de adelanto -anticipación- hacia el núcleo-significado del aspecto
económico, que es una esfera superestrato de ambas modalidades. La frugalidad se
origina en el aspecto económico; aquí es original. En los otros aspectos ocurre un
momento-significado, puro no en su sentido original. Cuando ocurre en los otros aspectos,
la frugalidad es siempre caracterizada o calificada por el núcleo-significado de los aspectos
no económicos los cuales entonces mantienen su soberanía de esfera modal.
Además, dentro de los aspectos modales hay momentos significado que desarrollan una
analogía con el núcleo de aspectos anteriores. Estas analogías son retrocipaciones. Por
ejemplo, considere la definición de Dooyeweerd del núcleo-significado del aspecto jurídico.
El dijo "esa retribución se expresa asimisma sobre el lado ley, como una armonización bien

67
balanceada de una multiplicidad de intereses (20:135). En esta definición encontramos
tres analogías en la modalidad jurídica con referencia a los aspectos fundamentales
precedentes (retrocipación). El momento significado "bien balanceado" se refiere hacia
atrás a la frugalidad de la modalidad económica; la "armonización" es una retrocipación al
núcleo-significado del aspecto estético, y la "multiplicidad" apunta hacia atrás al núcleo-
significado del aspecto numérico.
Comparemos este argumento teórico con una situación concreta. ¿Qué nos molesta
cuando leemos la canción de venganza de Lamec? (Génesis 4:23-24) "Que un varón
mataré por mi herida. Y un joven por mi golpe. Si siete veces será vengado Caín, Lamec
en verdad setenta veces siete lo será". Un castigo tan severo es claramente injusto debido
a que el castigo está completamente fuera de proporción con respecto al crimen.
Una vez que nos damos cuenta de las analogías, ambas anticipatorias y retrocipatorias
nosotros comenzamos a encontrarlas donde quiera. Stoker da una serie completa de
ejemplos de analogías.
El movimiento del arte, el movimiento histórico, la emoción, el movimiento del
crecimiento, etc. en las esferas estética, histórica, sensorial y biótica son
fenómenos que nos refieren hacia atrás, son retrocipaciones de la esfera del
movimiento…El sentimiento artístico, el sentimiento moral, el sentido de la
injusticia, el gozo de la fe, el sentimiento económico, el sentimiento por los
idiomas, son todos ellos fenómenos en la esfera sensorial que anticipa a la
estética, la moral, la lógica, la jurídica, la pística, la económica y la lingual.
(63:58)
Las dos esferas terminales son casos especiales en la discusión de analogías. Claramente,
el aspecto aritmético no puede referirse hacia atrás a otras esferas anteriores, y el pístico
no puede anticipar esferas posteriores. Es también claro que la primera de las 15
modalidades puede anticipar 14 aspectos; la segunda 13, pero la decimocuarta solo una.
Con las retrocipaciones se da el mismo caso en sentido inverso.
Tanto en las anticipaciones como en, las retrocipaciones, Dooyeweerd distingue entre
directo e indirecto, dependiendo de si la analogía es o no con el núcleo-significado de un
aspecto que precede inmediatamente. Un sentimiento por la 'lógica y un sentido de
justicia son momentos-significados en el aspecto sensorial debido a que ellos son
calificados por sentimientos, el núcleo-significado del aspecto sensorial. El primero es una
anticipación directa, la segunda es una anticipación indirecta. Sentimiento sensorial es un
momento-significado del aspecto psíquico, que se refiere directamente al núcleo-
significado del aspecto biótico. La vida de fe, sin embargo, es una analogía pística con
referencia indirecta a lo biótico.
Debido a las distinciones entre anticipaciones y retrocipaciones directas e indirectas, la
complejidad de las analogías presenta una gran variedad. Por ejemplo, una anticipación

68
del núcleo-significado (fe) de la modalidad pística, no puede existir en el aspecto jurídico
independientemente del aspecto moral ubicado entre ellos, ni puede un momento-
significado en el aspecto biótico brincar tres aspectos para referirse directamente al
núcleo-significado del aspecto numérico. Consecuentemente Dooyeweerd distingue entre
analogías simples y complejas.
Las analogías simples aparecen solamente como retrocipaciones en el aspecto espacial.
Estas son los momentos-significado de la dimensionalidad y magnitud que se refieren
directamente al núcleo-significado del aspecto numérico, estas analogías son simples
debido a que el aspecto numérico no tiene retrocipaciones. La pregunta que surge
obviamente es el porqué Dooyeweerd no considera las anticipaciones morales del aspecto
de la fe como analogías simples. Sin embargo, esto es un tema más complicado, que
excede el alcance de esta introducción.
Entre las analogías complejas, el espacio cinemático, (por ejemplo el espacio del
movimiento un momento-significado en el aspecto cinemático) es de una clara
complejidad limitada. El espacio cinemático no es una analogía simple aún cuando esté
directamente fundada en el núcleo-significado del aspecto espacial precedente. Se
mantiene como una analogía compleja debido a que también se refiere al momento-
significado de dimensionalidad. La dimensionalidad a su vez, está indisolublemente
relacionada al núcleo del aspecto espacial el cual es una extensión continua y esto a su
vez apunta hacia el significado del aspecto numérico (cantidad discreta). Claramente, la
complejidad de una analogía se incrementa con el número de aspectos encontrados entre
el aspecto donde se originan, y el aspecto de cuyo núcleo-significado es una anticipación o
retrocipación.
La complejidad de estas relaciones se da en situaciones diarias. Por ejemplo, mientras un
granjero maneja en un camino privado a través de su campo en la oscuridad sin luces, su
hijo pasa, quien también está manejando a través del campo, pero con dirección contraria
en el mismo camino, ya que esto conviene a sus propósitos. ¿Desde el punto de vista
jurídico, puede el granjero ser sancionado por manejar sin luces? ¿Hasta dónde llegan o
se aplican las leyes de tráfico para los caminos privados? Nosotros podemos complicar el
problema preguntándonos, si al hijo también se le debe castigar por manejar en sentido
contrario en el camino privado. Cuando hacemos esta clase de preguntas encontramos un
momento-significado analógico en el aspecto jurídico que alcanza (retrocipación) al
núcleo-significado del aspecto espacial. Nos damos cuenta también, de la complejidad de
esta retrocipación cuando notamos que diez aspectos intervienen enriqueciendo su
significado analógico.
Al hablar de las relaciones mutuas y del origen de los aspectos modales, Dooyeweerd usa
la imagen de un prisma, el cual rompe la luz unificada del sol en siete colores del espectro
que nosotros percibimos, Los colores son dependientes de la luz no refractada. Al mismo
tiempo ellos son mutuamente independientes e irreductibles, uno a otro. Similarmente los

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aspectos son un resultado de la refracción de una totalidad de significado (no dividida) en
una diversidad de significados. El prisma que rompe esta llenura de significado en una
diversidad de significados es el orden cósmico del tiempo.

Hoja de trabajo
Capítulo 1 "¿Qué es filosofía?"

1. Definición de Filosofía
2. ¿Cuál es el límite y a su vez el objeto de estudio de la Filosofía?
3. ¿Desde cuántos y cuáles aspectos se puede analizar una cosa o evento?
4. ¿Qué debe hacer un investigador antes de emprender el análisis teórico de una
estructura de individualidad?
5. ¿Qué es una estructura de individualidad?
6. Con referencia a las cosas concretas y eventos qué pregunta se relaciona con las
estructuras de individualidad; y ¿qué pregunta se relaciona con los aspectos?
Aspecto o Modalidad: Son los modos de ser; es una manera o forma en la cual una cosa
existe o funciona; no es una cosa en sí mismo.
Capítulo 2. "Porque del corazón mana la vida”

1. ¿Qué es una antítesis común o aparente?


2. ¿Cuál es la única antítesis absoluta?
3. Según Dooyeweerd, ¿qué alcance tiene esta antítesis radical y absoluta?
4. ¿Qué debe discernir el filósofo cristiano y de qué debe cuidarse?
5. ¿En qué estuvo de acuerdo Kohnstamm con Dooyeweerd?
6. ¿Qué son los motivos-base del pensamiento filosófico?
7. ¿Qué afirmaba Kant en su Crítica de la razón pura?
8. ¿En qué estaba equivocado Kant según estos argumentos?
9. ¿J.J. Loret, qué es lo que opina de la Filosofía de la Idea Cosmonómica?

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10. Si la Filosofía fuese autónoma y completamente “racional”, entonces, ¿por qué no se
llega a acuerdos absolutos entre los diferentes filósofos de la historia?
Capítulo 3 "inmanencia y trascendencia”

1. ¿Qué significan los conceptos inmanencia y trascendencia?


2. ¿En qué sentido los utilizaba Kant, es decir, con respecto a qué?
3. ¿Cómo aplican los teólogos estos conceptos?
4. ¿Qué límite tiene en mente Dooyeweerd al hablar de estos conceptos?
5. ¿Cómo se define al corazón, desde el punto de vista bíblico?
6. Desde un punto de vista radical, ¿qué determina la forma de la filosofía de cada uno?
7. ¿Por qué se dice que el pensamiento filosófico puramente racional no existe?
8. ¿A qué llama Dooyeweerd “filosofía de la inmanencia”?
9. De acuerdo con este capítulo, ¿es posible la “autosuficiencia” del pensamiento
filosófico? ¿Por qué?
10. ¿Por qué cree que algunos cristianos persisten en hacer una separación entre su yo
(corazón) y su pensamiento filosófico (o modo de actual)?
Capítulo 4 "punto de Arquímedes y origen”

1. ¿A qué nos referimos dentro del pensar filosófico cuando hablamos de un “Punto de
Arquímedes”?
2. Los filósofos de la inmanencia, ¿dónde esperan encontrar su “Punto de Arquímedes”?
3. ¿Cuál fue el “Punto de Arquímedes” de Descartes?
4. ¿Según Dooyeweerd cuál es el “Punto de Arquímedes” del pensamiento cristiano?
5. ¿En qué sentido la antítesis es una línea divisoria entre los hijos de Dios y los hijos de
este mundo?
6. ¿En qué sentido la antítesis se puede presentar aún en los pensadores cristianos?
7. ¿Qué es el arche (origen) para los filósofos cristianos? ¿Por qué?
8. Para la filosofía kantiana: ¿Qué es el “Punto de Arquímedes y qué es el arche
(origen)?
9. ¿Podemos construir un “puente” (síntesis) entre la Filosofía Cristiana y cualquier
filosofía humanista, en cuanto al Punto de Arquímedes y el origen? ¿Por qué?
Capítulo 5 "Motivos base del pensamiento occidental”

1. ¿Cuál es el primer motivo-base del pensamiento Occidental?

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2. ¿Cuáles son los dos principios de origen del universo en el pensamiento griego?
3. ¿Cuál es el segundo motivo-base del pensamiento Occidental?
4. ¿De qué síntesis (o mezcla) surgió este gran motivo?
5. ¿Cuál es el Tercer motivo-base del pensamiento Occidental?
6. ¿Qué se asume dentro de este motivo-base moderno?
7. ¿Cuál es el motivo-base del pensamiento cristiano?
8. Explique brevemente cada uno de los tres factores de este motivo-base cristiano
9. ¿Es necesaria la reflexión teológica o filosófica para comprender este motivo-base?
¿Por qué?
Capítulo 6. "¿Por qué el nombre de filosofía de la idea cosmonómica?”

1. ¿Cree usted que cualquier persona, aunque no sea científico o filósofo tiene una idea
de regularidad u orden en el universo? si___________ no____________
2. ¿En qué se basa esa creencia respecto a un orden en el universo?
3. ¿Cuál es ese orden-ley, en el caso del sistema filosófico de Leibniz?
4. ¿Qué argumenta Dooyeweerd en este sentido, respecto a todo sistema filosófico?
5. ¿Por cuáles dos elementos está formada la idea-ley de la Filosofía Cosmonómica?
6. Proponga siete ejemplos de estructuras de individualidad
7. ¿En cuántos aspectos funcionan las estructuras de individualidad?
8. ¿Qué lados se pueden distinguir en cada esfera modal o aspecto?
9. ¿Cómo se denomina al orden del mundo temporal y completo?
10. ¿Cuál es el significado de ser Sujeto?
Capítulo 7. "La ley como frontera entre Dios y la creación”

1. ¿Bajo qué supuesto básico algunos tratan de “probar” que Dios no es omnipotente?
2. ¿Cuál es el punto de vista cristiano respecto a tales enfoques sobre Dios y la Ley?
3. ¿Cuál era el criterio de Hugo Grotius respecto a la moralidad de una acción?
4. ¿Cuál fue la solución propuesta por William de Ockham?
5. ¿Qué se requiere dar a entender precisamente cuando se hablar de la ley como
frontera entre Dios y la creación?
6. ¿Cuál es nuestro límite en cuando al conocimiento que se puede obtener de Dios?

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7. ¿Qué sucede cuando el hombre pretende hacer preguntas o suposiciones de lo que
está al otro lado del límite?
8. ¿Según Galileo, cuál es la diferencia entre el conocimiento divino y el humano de las
matemáticas?
9. ¿Hacia dónde conduce el pensamiento acerca de que la naturaleza no necesita algo
más para su existencia?
10. ¿De dónde, o con referencia a qué, el ser criatural adquiere su significado?

Capítulo 8 "El carácter significado de la realidad temporal”

1. Desde el punto de vista estrictamente humano ¿cuál es el significado del ser?


2. ¿Qué punto de vista refleja la afirmación del Predicador de “Vanidad de Vanidades,
todo es Vanidad”?
3. ¿Cuál es la posición de Cannegieter, a este respecto?
4. ¿Cuál es el error de de Hartog, a partir de una cosmovisión bíblica?
5. Según Van Reissen ¿en dónde se debe buscar la respuesta del significado del ser? ¿En
dónde no se puede encontrar?
6. ¿Cuál es el objetivo último del hombre y de toda la creación?
7. ¿Cuáles son los tres elementos de la relación de la realidad con Dios?
8. ¿En qué nos basamos para afirmar que el ser criatural es completamente
dependiente?
9. ¿En qué sentido podemos hablar de la “dinámica del significado”?
10. Explique brevemente cuál es el significado de la realidad temporal y cuál es el papel
del hombre en este aspecto.

Capítulo 9. "La irreductibilidad de los aspectos modales”

1. ¿Qué son las “modalidades” “aspectos” de lo creado? (o del ser criatural)


2. Mencione una de las principales características de los aspectos que permite distinguir
uno de otro.
3. ¿Por qué los científicos buscan “reducir” el aspecto biótico, a los aspectos
fisicoquímicos de la materia? (¿Cuál es el origen religioso de esta búsqueda?)
4. ¿Por qué desde nuestro punto de vista (Filosofía Cristiana) no creemos que sea
posible reducir la vida a los procesos físico-químicos?

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5. ¿En qué sentido sí estamos de acuerdo con el desarrollo científico (descubrimientos,
ampliación del conocimiento)? Es decir, en los “todavía no” mencionados en este
capítulo.
6. ¿En qué sentido no estamos de acuerdo con el desarrollo “científico”? Es decir, con los
“nunca”.
7. ¿Cuál podría ser una manera de diferenciar, entre la posición evolucionista y la
posición cristiana, la relación entre los organismos vivientes y la materia inanimada?
8. ¿Cuál es la solución que presenta J. M. Spier, con respecto al tiempo de la creación?
9. ¿Ante tales argumentaciones y dificultades qué posición asume Dooyeweerd?
10. ¿Cuál es su opinión dentro de esta discusión?

Capítulo 10 "Soberanía de esferas”

1. ¿Cómo percibimos que la Iglesia es algo diferente al Estado y éste a su vez es


diferente de la Familia?
2. ¿Quién es la verdadera fuente de toda autoridad de cualquier tipo de organización
social?
3. ¿Qué pasaría si a una de tales organizaciones (por ej. El Estado) se le confiere
autoridad absoluta sobre las demás?
4. En la vida actual con tan grande número de organizaciones, ¿es pertinente hablar de
“Soberanía de Esferas”? ¿Por qué?
5. ¿Cuál es el principio esencial de la “Soberanía de Esferas”?
6. Dentro de los conceptos de la Filosofía Cristiana que hemos visto, ¿cuál se asocia al de
“Soberanía de Esferas”?
7. Según Dooyeweerd, ¿cuál es la diferencia de uso entre estos dos conceptos
semejantes?
8. De acuerdo con este principio de la Soberanía de Esferas, en cuanto a la educación de
los hijo, ¿qué corresponde a los Padres, qué al Estado y qué a la Iglesia?
9. En la economía, ¿quién debe llevar al cabo los procesos productivos, las empresas o el
gobierno? ¿Por qué?
Capítulo 11 "Soberanía de esferas”

1. Dentro de la realidad temporal, ¿Cómo aparecen los aspectos modales?


2. ¿Qué buscamos, cuando de manera teórica, hacemos distinciones en la naturaleza,
individual de los aspectos modales?

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3. ¿En qué se basa el orden que se ha dado a los aspectos modales en la Filosofía de la
Idea Cosmonómica?
4. ¿Qué es una esfera sustrato?
5. ¿Qué es una esfera superestrato?
6. ¿Cuál es el elemento que caracteriza lo más peculiar o central de cada aspecto-
significado, y en el cual se basa su irreductibilidad?
7. ¿Cómo se define el núcleo-significado del aspecto histórico?
8. Ponga dos ejemplos de un hecho histórico bajo esta definición
9. ¿Quién es el agente de la formación cultural?
10. ¿Cuál es el núcleo-significado del aspecto lingual?
Capítulo 12 “Las analogías”

1. ¿Qué es una analogía (o momento-significado) en términos de los aspectos definidos?


2. Escriba un ejemplo de analogía entre lo lógico y lo económico.
3. Escriba un ejemplo de analogía entre lo lingual y lo económico
4. ¿En qué casos las analogías son retrocipaciones?
5. ¿En qué casos las analogías son anticipaciones?
6. En el sentimiento de la justicia ¿Qué aspectos están interrelacionados? ¿Se trata de
una anticipación o de una retrocipación?
7. ¿Cuántas retrocipaciones puede tener el aspecto pístico (o cúltico)?
8. ¿Cuántas anticipaciones puede tener el aspecto cúltico (o pístico)?
9. ¿Cuándo se presenta un caso de analogía directa?
10. ¿Cuándo se presenta un caso de analogía indirecta?
NOTA: Todo evento, fenómeno o cosa (estructura de individualidad) calificada por un
solo aspecto modal, el cual funciona como base en las analogías.

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