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Charles Baudelaire

El pintor de la vida moderna 1863

Capítulo I

Lo bello, la moda y la felicidad

Aquí Baudelaire, quiere hacer mención a la pintura de costumbres de su presente


y no del pasado, que es historia. Señala que el pasado es interesante no solo por
la belleza que han sabido extraerle los artistas para quienes era el presente, sino
también como pasado, por su valor histórico. Así mismo señala que el placer que
obtenemos de la representación del presente, se debe no solo a la belleza de la
que se ve revestido, sino a su cualidad esencial de presente. Los grabados que se
hacen de la época, referentes a la moda y las costumbres, reflejan una moral y
estética de dicho tiempo.

La idea que el hombre se hace de lo bello, se ve en toda su compostura,


arregla sus ropas, ajusta su movimiento y los rasgos de su rostro. El hombre
termina por parecerse a lo que quería ser.

Baudelaire señala, que los elementos variables de lo bello en la unidad de


la impresión, no invalida en nada la necesidad de la variedad en su contenido. Lo
bello esta hecho de un elemento eterno, invariable, cuya cantidad es
excesivamente difícil de calcular y de un elemento relativo, como la época, la
moda, la moral y la pasión.

Así la porción eterna de belleza estará al mismo tiempo velada y


expresada, sino por la moda, al menos por el temperamento del autor. Por eso
Baudelaire en su texto, menciona que Stendhal, dice que lo Bello, no es sino
promesa de la felicidad, y que esta definición sobrepasa el fin: somete demasiado
lo bello al ideal infinitamente variable de la felicidad.

Capítulo II.

El croquis de costumbres

En este capítulo se menciona como el artista que realiza un croquis de las


costumbres de su época, busca representar la vida burguesa y los espectáculos
de moda, lo hacen de una manera eficaz y busca la manera más económica.
Para este artista, decía Baudelaire, la obra seria más preciosa mientras más
belleza pusiera en ella. Igualmente se señala que los cambios constantes y la
velocidad de la vida cotidiana de las cosas exteriores, marcan el ritmo para el
artista al momento de realizar su obra. Esto es, la obra está condicionada a los
acontecimientos de su entorno.

De la misma manera, este tipo de artista, tiene diferentes capacidades, es


observador, paseante, a veces filósofo, algunas veces es poeta, o trata el tema
como novelista o tiene una conducta más moral, se adapta a las circunstancias.
Los artistas de las costumbres, pues aunque representa las circunstancias
exteriores que los rodean, deciden que pintar: tienen predilección por representar
lo que acontece cotidianamente con las clases aristócratas, así como otros
plasman en sus pinturas crónicas de la pobreza y de la vida humilde, de su
época. El uso de la grafica, entre otras técnicas es utilizado por los artistas
costumbristas. Igualmente en este capítulo se hace mención, que para Balzac, un
artista pintor de costumbres es un genio de la naturaleza mixta.

Capítulo III

El artista hombre de mundo, hombre de la multitud y niño

En este capítulo, Baudelaire señala al artista como un hombre, que lo que busca
es mostrar sus obras, pero sin buscar ningún tipo de aprobación, no le interesa
que las personas sepan quién fue el autor, lo que pretende es que identifiquen el
estilo de sus obras, pero no quien las hizo. Es un artista que le gusta integrarse a
la multitud, ser parte de una comunidad, pero permaneciendo incognito. Le
interesa que sus obras sean presentadas como de un autor anónimo.

Se puede decir que al principio el señor G como se le denomina en el


texto, empezó a escribir a los cuarenta y dos años, y fue a esa edad que
comenzó, con hojas blancas y pinturas, a representar imágenes que se le venían
a la mente, lo cual hacia como niño, con mucha torpeza y sin control de las
herramientas que utilizaba, lo cual lo hacía sentir muy mal. Así, este artista como v
inicio en la pintura, sin mucha habilidad, lo cual fue puliendo por el solo a través
del paso del tiempo, hasta conseguir dominar todos los trucos técnicos de la
pintura y el dibujo. y convertirse en un gran maestro a su manera. Después
empezó a realizar croquis de los viajes que realizaba a diferentes países.
Igualmente escribía acerca del ballet y el teatro.

El señor G es un yo insaciable del no yo, que el señor G, a cada instante,


lo restituye y lo expresa en imágenes más vivas que la vida misma, siempre
inestable y fugitiva. El admira la eterna belleza y la sorprendente vida de las
capitales, ya que como mencionamos antes, le gustaba viajar, y convivir con las
multitudes de diferentes lugares, era un hombre de mundo. El analiza todo lo que
acontece en los lugares que visita, hasta el más mínimo detalle de los
comportamientos de las personas, sus maneras de vestir, de peinarse, los
lugares. Baudelaire menciona que todo lo que entra en el Señor G, sale
convertido en un poema virtualmente compuesto, lo cual logro con arduo trabajo,
tras una aguda percepción, de todas las cosas que sucedieron a su entorno.