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EL ARTE Y LOS VALORES ESTETICOS por MIGUEL BUENO L ASUNTO que nos proponemos desarrollar, se refiere al problema funda- mental del arte, que es en relacién a la estética. Albergamos la espe- ranza de contribuir, aunque sea modestamente, a definir las premisas para la investigacién especificamente estética, y partiendo de ella, para toda la inves- tigacién del arte, debatida con frecuencia en una serie de confusiones que provienen, a nuestro criterio, de faltar un claro concepto en torno a los valores estéticos y al significado que tienen para la explicacién de Ia realidad artistica. Es por ello que en el conjunto de temas que brinda la problematic del arte, hemos elegido éste, que consideramos central, deseando exponerlo en el estilo sumario que requiere la ocasién, y apuntar de ahi al desafrollo del principio capital que surge en la madura conciencia estética de la filosofia, y que de- biera actuar en todos los aspectos de la teoria y critica del arte. Podriamos con- siderar los diversos problemas que, estando conectados con el arte, no corres- ponden al punto de vista privativo de 1a estética, pero el afan de exponer en sintesis la idea directriz de esta ultima, asi como la limitacién natural del tiem- po, nos ha llevado a una maxima concentracién del tema. Por ello, no pode- mos menos que suplicar del lector un esfuerzo paralelo, sin el cual 1a disposi- cién y exposicién del motivo que abordamos, quedaria sin el fruto que desca- mos para él. Concretando, pues, en un primer paso, la exposicién tiende a responder la siguiente pregunta: ¢qué significado tienen los valores estéticos en la creacién y comprensién del arte? Para ingresar en la tupida selva que constituyen los variados problemas de la materia estética, hay que poser una bréjula capaz de orientar la explo- racién. Esta brijula es la definicién y concepto del arte que pretendemos ex- poner satisfaciendo el doble requisito que tan sabiamente pide la matemética para cualquier definicién, a saber, que ésta sea necesaria y suficiente, que con- tenga los elementos necesarios para definir univocamente al objeto, pero nada mas que estos elementos. En parejo sentido, la definicién del arte se puede 23 condensar en un enunciado como este: ef arte es la expresin intuitiva del sen- timiento. Fsta definicién es un juicio cuyo predicado contiene tres términos que se deben aclarar: expresién, intuicién y sentimiento; con ellos se aclarara también el sujeto, ya que todo juicio que explique el predicado, explicaré ipso facto el sujeto. Las tres notas del predicado se hallan colocadas en orden de compren- sién légica, de tal suerte que la primera tiene un alcance mayor que la se- gunda, y ésta, a su vez, una amplitud mayor que la tercera; por su unitaria virtud, el sujeto del juicio es el concepto de mayor comprensién. Por ello es que el concepto de arte unifica los términos expresién, intuicion y sentimiento. Traduciendo el enunciado a los términos analiticos del problema, podemos afirmar que: a) el arte es ante todo expresién, pero no toda expresién es arte; 2) el arte es expresidn intuitiva, pero no toda expresién intuitiva es arte; c) el arte se refiere al sentimiento, pero éste comprende otras formas de vida és- piritual, ademas de la propiamente artistica. Por todo ello, la necesidad de aclarar dichos términos se convierte en un deber ineludible. Tal es el paso que damos a continuacién. Definir al arte como expresién implica una equivalencia con la dinamica general de todo lenguaje, y que consiste en la propiedad de un signo exterior, de naturaleza sensible, que opera en calidad de simbolo para expresar o tra- ducir una significacién interior. Todo lenguaje cae rigurosamente bajo esta condicién, so pena de no ser lenguaje. El que empleamos en nuestra diaria interlocucién cumple puntualmente el requisito: las palabras son los signs de realidad exterior cuya naturaleza sensible permite la expresién en cuanto tal, consistente en la objetivacién material de una idea originada en la con- ciencia, y que, al encarnar en el signo, lo convierte en simbolo. De modo re- ciproco, éste transmite la idea de acuerdo con el poder significativo que pre- viamente ha adoptado en Ia teoria del lenguaje. EI arte se compone de un cierto numero de signos que son el material fisico distintivo en cada tipo de arte: sonidos en la misica, formas y colores en la plastica, palabras en Ja literatura. Estos signos constituyen el acervo material que emplea el artista para realizar su faena, pero en cuanto tales simbolos, se dan de modo amorfo y sin la organizacién estructural que adquieren en la obra. Asi es, por ejem- plo, el teclado del piano, que contiene todos los sonidos que utiliza el misico, © la paleta de colores que da el material al pintor, 0 también el diccionario, que posee todos los términos que pudiera emplear el literato. Es obvio que ni el teclado, ni la paleta, ni el diccionario, brindan la organizacién estética de la obra, pero contienen —permitase repetirlo— el material que debera emplear el artista; este material es a herencia que la tradicién ha acumulado durante siglos, dandola a sus herederos en el conjunto de signos que ellos 24 convertiran en simbolos de un nuevo lenguaje, incorporandolos a un nuevo concepto, a una nueva estructura de la creacién; este acervo material proviene desde Ia antigiicdad y ha evolucionado hasta la época moderna, en el grado y nivel que Je apreciamos hoy dia. Es asi que, tanto el teclado de las notas, como, la paleta de colores y'el diccionario de vocablos, constituyen los ré- ditos de un empréstito que ¢l hombre ha solicitado, pagado, y vuelto a so- licitar, a cada paso en el camino de la actividad estética, que, a la vez, reco- tre el terreno de la actividad histérica y cultural. En ella reconocemos la perspectiva genérica que implica una vasta y poliforma correlacién entre el material de los hechos y la conciencia que los origina, entre el mundo ex- terior de las cosas y el mundo interior del espiritu. De aqui se puede justificar Ta conclusién antes dicha, que la creacién artistica se origina en Ja correla- cién dialéctica, determinada, por un lado, en el influjo del material sobre Ja conciencia, y por el otro, en el impulso creador de la conciencia sobre los elementos que ella misma configura. Asi pues, el primer examen del hecho estético permite entender por qué el arte es expresién; el material sintagmatico que el misico deposita en el teclado, el pintor en la paleta, y el escritor en él Iéxico del idioma, es apto para recibir una significacion, es decir, para operar como vehiculo de expre- sién y transmitir las ideas que en él imprime la conciencia del artista creador. Llegando al segundo término del juicio referido, si definimos al arte como expresin intuitiva es porque no toda expresién tiene ese caracter. Efec- tivamente; distinguimos dos tipos de expresién: la discursiva o racional y la tuitiva o emocional. La primera tiene por objeto exponer conceptos y su trumento es la razén, en tanto que la segunda se aplica a transmitir senti- mientos, y tiene como vehiculo a la intuicién; el objeto de aquélla es expli- car, y el de ésta, conmover. Asi, por ejemplo, el tipo de expresién que emplea- mos ahora cortesponde al primer género, ya que nuestro propésito es definir el arte, sin pretender con ello efectuar el arte mismo; no es igual referirse a un hecho que ejecutarlo, y en este momento queremos lo primero sin preten- der lo segundo. Ahora bien, el arte en tanto expresién intuitiva deberia limi- tarse a la muy noble tarea de conmover la fibra sensible del espiritu, sin con- culcarla en aras de un presunto arte predicativo, como se ha venido clamando y practicando con frecuencia en nuestros dias, dando por resultado un arte demagégico en el cual los legitimos valores estéticos se postergan ante el in- terés doctrinario de una politica encubierta bajo el disfraz de obra de arte. Por Gltimo, el tercer atributo de la definicién, o sea el ingrediente emo- cional que interviene en ella, debe explicarse como contenido del arte, como el nico contenido que Je es dable admitir; el concepto de lo intuitivo repre- senta la forma general de la expresién, mientras que el sentimiento consti- 25