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Seminario de Historia de la Filosofía IV:


Empirismo inglés

Unidad 2

El Ensayo sobre el Entendimiento Humano: Objetivo y método.


El concepto de Idea.
Las ideas y sus orígenes. La experiencia: sensaciones y reflexión.
Tipos de ideas.
Las ideas y el mundo externo. La teoría representacional y la teoría
causal de la percepción.
Ideas y cualidades.
Las cosas y sus propiedades. El problema de la sustancia.

John Locke
1632-1704.
Nacido en Wrington (Inglaterra).

El Ensayo sobre el Entendimiento Humano: Objetivo y método

Vamos a ocuparnos fundamentalmente del Ensayo sobre el Entendimiento Humano (utilizo la traducción
de Ma Esmeralda Garcia editada por Editora Nacional, Madrid, 1980).
No nos ocuparemos de los escritos éticos y políticos de Locke. Desentendernos de estos aspectos de su
obra no significa, de ninguna manera, que carezcan de interés. Simplemente significa que se trata de
acotar la temática a estudiar. Lo mismo haremos con Berkeley y Hume.

La primera obra de Locke es An Essay concerning Human Understanding (Ensayo sobre el


entendimiento humano). Por cuestiones políticas, en particular su relación con Lord Hashley -primer
conde de Shaftesbury y uno de los políticos más comprometidos en la lucha contra Carlos II - Locke
decide exiliarse en Holanda en 1683. Permaneció allí hasta 1689. La mayoría de sus obras importantes
las escribió durante ese período de exilio voluntario entre ellas el Ensayo.

En la "Epístola al lector" que sirve como prefacio a este libro, Locke relata que en el otoño de 1671:

“Estando reunidos en mi despacho cinco o seis amigos discutiendo un tema bastante lejano
a éste, pronto nos vimos en un punto muerto por las dificultades que, desde todos lados,
aparecían. Después de devanarnos los sesos durante un rato sin lograr aproximarnos a la
solución de las dudas que nos tenían sumidos en la perplejidad se me ocurrió que
habíamos equivocado el camino y que, antes de meternos en disquisiciones de esta índole,
era necesario examinar nuestras aptitudes y ver qué objetos están a nuestro alcance o
más allá de nuestro entendimiento. Así lo propuse en la reunión y, como todos estuvieran

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de acuerdo, convinimos en que ése debería ser el primer objetivo de nuestra


investigación”.

Uno de los participantes en esta reunión de amigos –James Tyrrell– sostuvo que la discusión en
cuestión, "el tema bastante lejano" según afirma Locke en el pasaje citado, versaba sobre los principios
de la moralidad y de la religión revelada.

Así Locke se vio en la necesidad de elaborar un trabajo que examinara "nuestras aptitudes"
y viera "qué objetos están a nuestro alcance o más allá de nuestro entendimiento". Ese
trabajo formó el núcleo de las primeras redacciones del Ensayo. Locke siguió trabajando
sobre el tema a lo largo de varios años hasta que en 1690 publicó la primera edición.

De este modo problemas relativos a la moral y a la religión fueron los motivos que llevaron a Locke a
realizar una investigación sobre las facultades y límites del entendimiento humano.

En el apartado 4 de la Introducción Locke escribe:

“Si por esta investigación sobre la naturaleza del entendimiento humano logro descubrir
sus potencias; hasta dónde llegan; respecto a qué cosas están en algún grado en
proporción y donde nos traicionan, creo que será útil que prevalezca en la ocupada mente
de los hombres, la conveniencia de que es necesario ser más cuidadoso al tratar de cosas
que sobrepasan su comprensión, de detenerse cuando ha llegado al último límite de sus
posibilidades y situarse en reposada ignorancia sobre aquellas cosas que, una vez
examinadas muestran que están más allá del alcance de nuestra capacidad......Si logramos
averiguar hasta qué punto puede llegar la mirada del entendimiento; hasta qué punto tiene
facultades para alcanzar la certeza y en qué punto tiene facultades para alcanzar la certeza
y en qué casos sólo puede juzgar y adivinar, quizá aprendamos a conformarnos con lo que
nos es asequible en nuestra situación presente” .

Locke cree que la falta de un examen adecuado de nuestro entendimiento, de su


alcance y límites conduce muy fácilmente a dos extremos igualmente deplorables: a
un dogmatismo intolerante y a un escepticismo total.

El Ensayo se propone, entonces, una investigación sobre el entendimiento humano a


fin de evitar estos dos males.

De la que se trata entonces es en palabras de Locke :

"De desbrozar un poco el terreno y de limpiarlo de los escombros que entorpecen la marcha del saber".

Esta es la tarea modesta y enorme que se propone Locke.

Su objetivo entonces, es:

“...investigar los orígenes, alcance y certidumbre del entendimiento humano junto con los
fundamentos y grados de creencia, opiniones y sentimientos ..... Bastará para mi actual
propósito considerar la facultad del discernimiento del hombre según se emplea respecto a
los objetos de que se ocupa y creo que no habré malgastado mi empeño ...si mediante este
sencillo método histórico logro dar alguna razón de la forma en que nuestro entendimiento
alcanza estas nociones que tenemos de las cosas y si puedo establecer algunas reglas de
certidumbre de nuestro conocimiento o mostrar los fundamentos de esas persuaciones que

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se encuentran entre los hombres tan variadas, distintas y totalmente contradictorias pero
afirmadas... con tanta seguridad y confianza que quien considere las opiniones de los
hombres y observe sus contradicciones y al mismo tiempo considere el cariño y devoción
con que son mantenidas y la resolución y vehemencia con que se las defiende, quizá llegue
a sospechar que o bien falta eso que se llama verdad o que el hombre no pone los medios
suficientes para lograr un conocimiento cierto de ella”. Introducción.

¿Qué entiende Locke por "sencillo método histórico" en el pasaje que acabamos de citar?

D.J. O Connor sugiere que se trata "de una simple descripción de los hechos atinentes al objeto de su
investigación", algo así como una "especie de historia natural de la mente" que enumerará y clasificará
los elementos de la experiencia humana como un botánico podría hacer una lista de la flora de una zona
determinada".

Suele decirse de Locke que no sólo es un empirista sino que además es el fundador de la tradición
empirista en el pensamiento británico.

¿Qué debe entenderse por "filósofo empirista" o qué hace que podamos ubicar a un filósofo
entre los filósofos empiristas?

Espero que resulte claro al finalizar el presente curso.

Sin embargo, en términos muy generales diré que ser empirista supone sostener la
creencia (y al menos algunas de las consecuencias de ella) de que todo nuestro
conocimiento proviene o deriva de la experiencia o bien de la experiencia a partir del
mundo externo a través de los órganos sensoriales o bien a partir de nuestra propia
vida mental a través de la introspección.

Sin duda esta creencia involucra o condiciona determinadas maneras de encarar y


resolver algunos problemas y cuestiones filosóficas.

Decir, además, que Locke es el fundador de la tradición empirista británica no significa


desconocer que otros filósofos como Francis Bacon (1561-1626) o Thomas Hobbes (1588-
1679), anteriores a Locke, hayan sostenido también la preeminencia de la experiencia como
origen del conocimiento.

Quizá vale la pena agregar acá que si bien Locke sostuvo fuertemente la tesis empirista de que todas
nuestras ideas provienen de la experiencia, la combinó con una suerte de metafísica racionalista en
particular en relación con la noción de sustancia o substrato que sirve de soporte a las cualidades.

En este sentido puede decirse que en Hume el empirismo llega a su culminación. Hume, pude decirse,
llevó el principio empirista hasta sus últimas consecuencias.

Contenido del Ensayo

En el primer libro del Ensayo Locke lleva acabo su ataque a la teoría de las ideas innatas.
Esta teoría ofrece una explicación del origen del conocimiento humano que había alcanzado, en ese
momento, un alto grado de difusión. Locke ofrece una serie de argumentos en contra de los

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racionalistas, defensores de esa teoría. Sostenían que no adquirimos todos nuestros conocimientos a
través de la experiencia sino que muchos de ellos son innatos, esto es son parte de nuestro bagaje
inicial. Nacemos dotados de tales conocimientos.

En el segundo libro, una vez descartada la posibilidad de las ideas innatas, Locke expone su propia
teoría acerca de nuestras ideas, acerca de su origen y acerca de su naturaleza.

En el tercer libro Locke se ocupa del lenguaje. Por último en el cuarto libro aborda el tema del
conocimiento. Este último libro, en general, es considerado como la parte menos exitosa del Ensayo.

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El concepto de idea

En el apartado 8 de la Introducción al Ensayo, Locke pide disculpas al lector por la "frecuente


utilización de la palabra "idea"". En efecto, Locke usa, como también lo hacen Berkeley y
Hume, muy frecuentemente la palabra "idea".

Este vocablo, aunque tomado del lenguaje coloquial es, sin duda, un término técnico de la
Filosofía.
A lo largo de la historia de esta disciplina, el vocablo que nos ocupa ha tomado múltiples
significados y en muchos casos éstos han sido totalmente diferentes e incompatibles. En este
sentido creo que es recomendable especificar en cada caso cuál es el significado que le
atribuimos. (La recomendación debe extenderse en general, a mi modo de ver, a todos los
términos técnicos que usamos en la tarea filosófica). Dentro del platonismo, por ejemplo,
"idea" mienta un cierto tipo de entidad totalmente distante de lo que mienta en el idealismo
hegeliano.

Pero volvamos a Locke.

El significado que Locke atribuye a esa expresión no es una creación propia de él.
Por el contrario, era el significado que habitualmente se le asignaba entre los
filósofos del siglo XVII. En particular, Descartes usó el término en cuestión con el
mismo significado en que lo usa Locke. En las Meditaciones Metafísicas dice
Descartes que idea:

“es todo lo que está en nuestra mente cuando concebimos una cosa de cualquier manera”

Veamos cómo define Locke el vocablo "idea". En el apartado 8 de la Introducción dice que en
su opinión es el término que mejor sirve

"para nombrar lo que es el objeto del entendimiento cuando un hombre piensa,


lo he empleado para expresar lo que se entiende por fantasma, noción o especie
o aquello en que se ocupa la mente cuando piensa... Supongo que se me
concederá sin dificultad que existen tales ideas en la mente de los hombres:
todos tienen conciencia de ellas en sí mismos y las palabras y los actos de los
hombres muestran satisfactoriamente que están en la mente de los otros".

(El término "fantasma" es el sustantivo derivado de un verbo griego que significa "hacer
aparecer algo" ante nuestra mente. Esto que aparece ante nuestra mente es en términos de
Locke una idea.

A pesar del papel central que juega el concepto de idea y el término "idea"
en el Ensayo, hay que señalar que Locke no es muy cuidadoso en su uso.
Utiliza la palabra en varios sentidos.

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Algunas veces, tal vez las más, "idea" denota un contenido mental
consciente, un objeto inmediato de nuestra conciencia sensorial: una
mancha de color en mi campo visual, un sonido en mi campo auditivo, una
sensación de dolor etc. (En el siglo XX el filósofo inglés heredero del
empirismo británico Bertrand Russell acuño la expresión ‘‘datos de los
sentidos" o "datos sensoriales" para designar estos objetos inmediatos de
nuestra conciencia sensorial).

Otras veces "idea" denota las manifestaciones sensibles de los objetos


físicos, otras las imágenes de la memoria o de la imaginación.

Muchas veces acentúa el aspecto representacional de las ideas, la palabra


"idea" indica la función de representar (stand for) un objeto en el mundo
externo, cualquier cosa que sea el objeto del entendimiento cuando un
hombre piensa y es consciente del contenido de ese pensamiento.

El uso doble de "idea"

Jonathan Bennett en su libro Locke, Berkeley, Hume: Temas centrales (UNAM, México, 1989,
Traducción de José Antonio Robles) señala lo que él llama “el uso doble de ‘idea’”: Según
Bennett, Locke usa la palabra ‘idea’ para cubrir tanto datos sensoriales como conceptos.

Para mostrar este uso doble Bennett comienza por citar el parágrafo 8 de la
introducción en el que Locke dice:

"Debo excusarme con el lector por la frecuente utilización de la palabra "idea" que
encontrará en el tratado que va a continuación. Siendo este término el que, en mi
opinión, sirve mejor, para nombrar lo que es el objeto del entendimiento cuando
un hombre piensa, lo he empleado para expresar lo que se entiende por
fantasma, noción o especie o aquello en que se ocupa la mente cuando piensa...
Supongo que se me concederá sin dificultad que existen tales ideas en la mente
de los hombres: todos tienen conciencia de ellas en sí mismos y las palabras y
los actos de los hombres muestran satisfactoriamente que están en la mente de
los otros".

A continuación cita el parágrafo 9 del Capítulo I del Libro II que lleva por título "El alma
empieza a tener ideas cuando comienza a percibir":

"Preguntar en qué momento tiene ideas un hombre es igual que preguntar cuando comienza
a percibir, ya que tener ideas y percibir son la misma cosa"

Bennett advierte que esos dos pasajes parecen entrar en un conflicto


violento. En efecto, en el primero "idea" se vincula con contenidos del
pensamiento ("objeto del entendimiento cuando un hombre piensa;
aquello en que se ocupa la mente cuando piensa").

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En el segundo, en cambio, la palabra "idea" se vincula con percepción


sensorial ("tener ideas y percibir son la misma cosa").
Pero Bennettt también señala que ese conflicto entre dos acepciones del
término "idea" en Locke no es sino una dificultad heredada de la Filosofía
cartesiana.

Descartes, quien mucho influyó en Locke y de quien Locke toma la noción de idea, usa la
expresión "pensar" para cubrir con ella cualquier tipo de fenómeno mental tanto el
pensamiento propiamente dicho como las percepciones y sensaciones.

Así dice Bennett, el doble uso de "idea" en Locke

"no es tan sólo una molestia terminológica: incorpora un error sustantivo que
comparten Berkeley y Hume, así como otros más dentro de la tradición
empirista, de hacer una asimilación demasiado estrecha entre lo sensorial y lo
intelectual. Para comprender los escritos de los empiristas hay que ser capaz de
manejar sus asimilaciones de lo sensorial en lo intelectual: reconocerlas,
corregirlas, rescatar el sentido de los pasajes contaminados por ellas, rastrear su
influencia y demás. No puedo ofrecer ninguna regla clara o técnica confiables
para hacer esto."
(Páginas 39/40).

Me hago eco de Bennett. No pretendo que Uds. sean capaces de manejar las asimilaciones
empiristas de lo sensorial en lo intelectual. Solo pretendo que la tengan en cuenta en lo que
sigue.

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Las ideas y sus orígenes. La experiencia: sensaciones y


reflexión.

Una vez que Locke ha descartado la tesis innatista según la cual nuestra
mente está dotada desde su nacimiento de ideas y principios fundamentales
puestos allí por la naturaleza (o por Dios) y una vez que ha admitido que la
mente humana es un papel en blanco, una tábula rasa limpia de toda
escritura, la pregunta que debe formularse es ¿cómo adquiere nuestra
mente su repertorio de ideas? ¿De dónde obtiene nuestro entendimiento los
materiales del conocimiento?

A esto, dice Locke, yo respondo con una palabra: La experiencia.

Sólo la experiencia suministra a la mente los materiales de nuestro


conocimiento.

Todas nuestras ideas, todos los materiales del conocimiento derivan de la


experiencia.

¿Qué entiende Locke por experiencia?

La experiencia para Locke comprende, en primer lugar, la sensación y en


segundo lugar la reflexión.

Experiencia es el concepto genérico que incluye los otros dos, sensación y


reflexión.

Respecto a la primera –a la sensación– Locke sostiene que los sentidos son los que se
encargan de transmitir información a la mente acerca del mundo externo. La sensación
nos informa acerca de los objetos externos.

Respecto a la segunda –la reflexión (o introspección)– ella nos ofrece el conocimiento


de nuestro mundo interno. Locke la define como la atención que la mente presta a sus
propias operaciones.

Un breve comentario acerca de las sensaciones: Se ha señalado una cierta ambigüedad en


relación con el origen de nuestras ideas.

Leamos en relación con este punto un pasaje en el que Margarita Costa se refiere a esa
ambigüedad.

"Locke es, pues, ya algo ambiguo respecto de la cuestión primordial de la fuente


u origen de las ideas: en algunos pasajes nos dice que son los sentidos; en otros
ciertos poderes en las cosas lo que causa en nosotros las ideas de objetos
externos. La conclusión obvia a la que han llegado la mayor parte de los

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comentaristas de Locke, es que es la conjunción de dos factores - algo que está


en las cosas como una disposición o potencia y una función u operación mental
capaz de actualizarla - lo que nos permite tener ideas. Según esto, lo dado
dependería en parte de las cualidades de las cosas y en parte de nuestra
sensibilidad. O quizás sea mejor decir, más simplemente, que para que haya
datos debe existir un dador potencial y una mente a la cual darse” (Página 143).

Un breve comentario acerca de las sensaciones: Se ha señalado una cierta ambigüedad en


relación con el origen de nuestras ideas.

Leamos en relación con este punto un pasaje en el que Margarita Costa se refiere a esa
ambigüedad.

"Locke es, pues, ya algo ambiguo respecto de la cuestión primordial de la fuente


u origen de las ideas: en algunos pasajes nos dice que son los sentidos; en otros
ciertos poderes en las cosas lo que causa en nosotros las ideas de objetos
externos. La conclusión obvia a la que han llegado la mayor parte de los
comentaristas de Locke, es que es la conjunción de dos factores –algo que está
en las cosas como una disposición o potencia y una función u operación mental
capaz de actualizarla– lo que nos permite tener ideas. Según esto, lo dado
dependería en parte de las cualidades de las cosas y en parte de nuestra
sensibilidad. O quizás sea mejor decir, más simplemente, que para que haya
datos debe existir un dador potencial y una mente a la cual darse”
(Página 143).

¿Cómo justifica Locke su tesis de que la sensación y la reflexión constituyen las


únicas fuentes de nuestro conocimiento?

¿Hay efectivamente en Locke un argumento justificatorio?

Ante esta pregunta Locke suele recurrir a dos maneras de fundamentar su tesis que no
constituyen, a mi modo de ver, genuinos argumentos. Una de ellas consiste en apelar a la
introspección.

"Analice cualquiera sus propios pensamientos y examine a fondo su propio entendimiento"


Parágrafo 5, Capítulo I, Libro II

Y la segunda, consiste en lanzar un reto, desafiando al adversario o al lector, a que muestre


un contraejemplo que disconforme su tesis, esto es, que por el camino de la introspección
encuentre en su entendimiento alguna idea cuya procedencia no sea la experiencia. Desafía al
lector a que:

"... diga sino corresponden todas las ideas originales que tiene allí [en el entendimiento] a
objetos de sus sentidos o a operaciones de su mente.....".
Parágrafo 5, Capítulo I, Libro II

Ambas maneras (el desafío y la introspección) de justificar sus puntos de vista son muy
frecuentemente utilizadas por Locke.

El segundo libro del Ensayo (mucho más largo que el primero) cuyo título es "Acerca de las

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ideas" lo dedica Locke a analizar la noción de "idea". Se ocupa del origen de las ideas, esto es
de la experiencia en sus dos formas. Examina los diversos tipos de ideas, considera la
formación de las ideas complejas a partir de las simples etc.

La respuesta de Locke a la pregunta acerca del origen y adquisición de las ideas se encuentra
en el capítulo I del segundo libro del Ensayo.

Quiero referirme aquí a algunas críticas que D.J. O`Connor formula a Locke en su exposición
de su filosofía. (D.J. O'Connor, "Locke" en D.J. O'Connor (compilador) Historia crítica de la
Filosofía Occidental. Volumen IV, Paidós Studio, Barcelona - Bs. As. 1982).

La mente tiene, de acuerdo con Locke, facultades que le permiten analizar y reunir la materia
prima proveniente de las sensaciones y de este modo obtener conocimientos. En efecto, el
conocimiento en su forma final es algo más que meros fragmentos desarticulados de la
experiencia sensorial.

Ahora bien y esta es la crítica de O`Connor, Locke dice poco

"Acerca de las maneras como el entendimiento elabora los datos en bruto de la


experiencia para dar forma a las diversas especies de conocimiento. Destaca que
los materiales suministrados por la sensación y la reflexión pueden ser
"compuestos y ampliados con infinita variedad por el entendimiento". Pero de
hecho presta poco atención a todos los importante procesos mediante los cuales
se interpretan y se organizan los materiales en bruto de la experiencia".

Quizá, continua O'Connor, el estudio de esos procesos sea tarea de la psicología y no de la


filosofía. Pero, lo cierto es que la distinción entre ambos ámbitos no estaba aún trazada en la
época en que Locke escribe. En todo caso, sea como fuere, Locke no tiene en mente esa
distinción. Por otra parte a un filósofo que pretende construir una teoría del conocimiento (y
este es caso de Locke) no le interesan tanto los procesos reales de pensamiento y elaboración
del conocimiento sino más bien aquellos rasgos que hacen a la confiabilidad y validez de los
mismos. En todo caso hay que reconocer que en muchas ocasiones, Locke parece ser un
psicólogo natural más que un filósofo.

Una segunda crítica que suele dirigirse en contra de la tesis de Locke acerca de
los orígenes del conocimiento es que, según O` Connor:

"[Locke] describe equivocadamente la manera como nuestro conocimiento se


forma. Habla como si construyera fragmentariamente, a la manera del diseño de
un mosaico, cuando lo cierto es que, al nacer, el niño tiene una confusa maraña
de sensaciones que debe aprender a interpretar y reducir a un orden”.

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Trabajo Práctico

Clase 2

Bibliografía:

Locke J, Ensayo; Introducción.


Locke J, Ensayo; Libro II, Capítulo 1.

Guía de Lectura:

1. ¿Cuál fue el propósito de Locke al escribir el Ensayo?.


2. ¿Cree usted, como Locke, que vale la pena establecer límites a nuestro conocimiento?
¿Por qué?. Justifique su respuesta.
3. La mente es para Locke "un papel en blanco"; ¿de dónde extrae la mente su
contenido?. Exponga cuáles son las fuentes de donde provienen las ideas.
4. ¿A qué llama Locke “reflexión”?
5. Según Locke ¿ejerce el entendimiento alguna transformación sobre las ideas simples
que los sentidos imponen a nuestra mente?

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Tipos de ideas

Una vez que Locke ha examinado el origen de las ideas en el Capítulo I del segundo Libro
procede a mostrar los diferentes tipos de ideas que encontramos en el entendimiento. La
primera distinción que hace es una entre ideas simples y complejas.

Las simples son los materiales básicos de todo nuestro conocimiento. Una vez que en
entendimiento está provisto de estas ideas simples.

"Tiene la facultad de repetirla y ensamblarlas con una variedad casi infinita de tal forma que
puede formar nuevas ideas complejas a su antojo"
Parágrafo 2, Capítulo II, Libro II.

Varias cuestiones deben tenerse en cuenta aquí.

Primero, ¿qué tiene en mente Locke cuando se refiere a ideas simples?

Segundo, ¿en qué consiste o cómo opera esa facultad del entendimiento que
permite repetir y ensamblar ideas simples con una variedad casi infinita para
formar a su antojo ideas complejas?

Locke dice poco acerca de los mecanismos a través de los cuales opera esta
facultad del entendimiento (recuérdese la crítica de O´Connor).

Pero, además, ¿no será esta facultad del entendimiento innata?

Si la respuesta es afirmativa, entonces, ¿es cierto que la mente es una tabula


rasa?

Veamos la primera de estas preguntas ¿qué tiene en mente Locke cuando se refiere a ideas
simples? Los capítulos I al XI del Libro II están dedicados a la noción de idea simple.

Hay que recocer, sin embargo, que no siempre es claro a la hora de caracterizar esta noción.
En algunos pasajes parece concebir las ideas simples como experiencias sensoriales. Y como
ejemplos propone la frialdad y la dureza que experimenta un ser humano ante un trozo de
hielo, la blancura de un lirio, el perfume de una rosa.

En otros pasajes (Libro II, Capítulo 1, parágrafo 25) define a las ideas simples como aquellas
que al recibirlas el entendimiento es totalmente pasivo. La pasividad del entendimiento parece
ser el rasgo común de todas las ideas simples.

Y en este sentido Locke agrega:

"no es factible para el ingenio más elevado o para el más amplio entendimiento,
cualquiera que sea la agilidad y variedad de su pensamiento, el inventar o idear

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en la mente una sola idea simple que no venga por los conductos antes referidos
[sensación y reflexión ] ni tampoco le es posible... destruir las que ya están allí".
Parágrafo 2, capítulo II, Libro II

La exposición acerca de la naturaleza de las ideas simples junto con los ejemplos que Locke
ofrece no resulta ser del todo clara. La cuestión resulta aún más compleja cuando Locke
examina las ideas simples de la reflexión y todavía más cuando hace alusión a ideas simples
que provienen de la sensación y de la reflexión: las ideas de dolor, placer, sucesión,
existencia unidad etc.

Leamos a O´Connor:

“...al llegar a este punto [Locke] se encuentra en un embrollo inextricable, pues


trata de hacer corresponder ideas presuntamente simples a las más vagas
palabras abstractas. No hace falta que tratemos de desenmarañar estas
complejidades. Bastará con que entendamos las ideas simples como los datos en
bruto no interpretados de la sensación y la introspección. Indudablemente,
tenemos tales ideas aunque quizá sólo en la primera infancia y en otras
circunstancias relativamente poco comunes, por ejemplo, al recuperarnos de un
desmayo o de una anestesia, cuando las encontramos en su prístina ‘simplicidad’

Veamos qué entiende Locke por Ideas Complejas.

"Una vez que la mente tiene ideas simples, no se limita a la mera observación de
ellas y de lo que se ofrece desde el exterior; puede por su propia potencia, unir
aquellas ideas que tiene y formar otras nuevas ideas complejas que nunca había
recibido unidas de esta manera”
Libro II Capítulo XII, parágrafo 2.

La mente forja ideas complejas utilizando las ideas simples como materia
prima. Puedo tener una idea compleja combinando ideas simples; por
ejemplo combinando las ideas simples de cierto sabor, color y perfume
formo la idea compleja de manzana.

A diferencia de las ideas simples que son recibidas pasivamente por la


mente, en la formación de las complejas la mente juega un papel
francamente activo.

Hay todavía otra complicación en la explicación que ofrece Locke de las ideas complejas, en
particular a la hora de clasificar estas ideas. En efecto, en el capítulo XII, Libro II, parágrafo
1 Locke presenta dos criterios distintos a la hora de proponer la clasificación de estas ideas
complejas. El primero de ellos clasifica las ideas complejas utilizando como criterio las
actividades del entendimiento,

"los actos de la mente, por los que [el entendimiento] ejerce su poder sobre sus ideas
simples”.

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Esos actos son de tres tipos:

1. el entendimiento combina ideas simples para obtener ideas complejas.


2. relaciona ideas, las junta, pone una al lado de otra.
3. abstrae ideas, esto es, separa una idea de todas las otras que las
acompañan en su existencia real (abstrae-separa el rojo de la manzana de
su sabor, de su textura, de su fragancia y obtiene así la idea general de
rojo). El proceso de abstracción y las ideas generales que de aquí resultan
es uno de los temas que abordará Locke más adelante y que resultó, como
veremos un punto importante de debate entre Locke y Berkeley.

El segundo criterio que utiliza atiende ya no a los actos del entendimiento sino a
los objetos de los cuales son signos esas ideas y de este modo clasifica a las
ideas complejas como ideas de sustancias, modos y relaciones. Tema que lo
ocupará en los parágrafos 3 a 7 del capítulo XII del Libro II.

Ejemplos de ideas de sustancias son ideas de cosas que pueden tener


existencia independiente: un hombre, un árbol, una manzana.

La noción de sustancia como veremos más adelante plantea al empirismo de


Locke una serie de dificultades y abre una polémica interesante dentro del
ámbito del empirismo británico.

Ejemplos de ideas de modos son ideas de cosas que no pueden tener como
las sustancias, existencia independiente. Dependen de las sustancias, son
afecciones de las sustancias: idea de espacio, de gratitud, de triángulo.

Las ideas de relaciones, por último, consisten en la consideración y comparación de una idea
con otra.

Una vez expuesta la teoría general de las ideas, simples y complejas, Locke se aboca a la
tarea de justificarla. Se propone mostrar que aun las ideas más abstrusas y más alejadas de
los datos inmediatos de la sensación son explicables a partir de ellos y por combinaciones de
ideas simples.

Libro II, Capítulo II, Parágrafo 8. De este modo, escribe M. Costa:

"Locke se muestra como un empirista consecuente. De la página en blanco a la


persona moral sólo se llega merced a los datos de la sensibilidad. Es decir, no
hay una facultad moral suprasensible en el hombre que no pueda contar con
dichos datos en el punto de partida. Y lo mismo puede decirse de de las teoría
científicas y de toda actividad específicamente humana".
Página 146.

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Trabajo Práctico 3

Clase 3

Bibliografía:

Locke J, Ensayo; Libro II, Capítulo II a VII inclusive y XII .

Guía de Lectura:

1. ¿De cuántas maneras considera Locke que las ideas provenientes de la sensación llegan
a nuestra mente? Descríbalas.
2. Locke sostiene que si un niño creciera viendo solamente negro y blanco, no tendría
idea alguna del escarlata o del verde. ¿Tiene Ud. la misma opinión? ¿Por qué?.
Justifique su respuesta.
3. ¿Qué actividades le atribuye Locke al entendimiento capaces de producir las ideas
complejas?

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Las ideas y el mundo externo.


La teoría representacional y la teoría causal de la
percepción.

Si la mente, como hemos visto, comienza siendo un papel en blanco, lo que ncontraremos en
ella no es sino lo dado en la experiencia. La experiencia es el origen de todos nuestros
contenidos mentales.

Ahora bien, esa experiencia parece requerir objetos previos y externos de los
cuales provienen esos contenidos mentales.

Si esto es así cabe preguntarse ¿cómo concibe Locke la relación entre ideas y
objetos externos?; ¿cómo se explica el paso de las ideas al mundo?

La tesis de Locke es que las ideas son signos que representan los objetos físicos
que las causan.

El conocimiento no puede ser explicado solamente por dos elementos: el objeto


externo y la mente del sujeto. Hay, según Locke un tercer elemento: las ideas de
la experiencia. La idea es el objeto inmediato del conocimiento.

No conocemos los objetos externos, las cosas del mundo externo, de manera
inmediata sino que tenemos de ellos un conocimiento mediato. Los conocemos a
través de las ideas que ellos causan en nosotros y esas ideas, a su vez,
representan las cosas, son signos de ellas.

En rigor, nunca tenemos conciencia directa del objeto que el sentido común reconocería como
objeto de conocimiento. De lo único que tenemos conciencia directa es de nuestras ideas, de
nuestros contenidos mentales.

¿Qué es lo que lleva a los filósofos a postular un objeto interno en la experiencia


sensorial?

Adviértase que muchos otros filósofos desde la antigüedad clásica (Demócrito) hasta el siglo
XX (Bertrand Russell, el primer Wittgenstein) pasando por los filósofos modernos empiristas
(obviamente Locke, Berkeley, Hume) pero también los racionalista (Descartes) han postulado
este tipo de objetos como siendo los verdaderos objetos de conocimiento.

El tipo de argumentos que han llevado a los filósofos a postular la existencia de objetos
internos como objetos genuinos de conocimiento –llámense ideas, datos sensoriales,
fenómenos– han sido argumentos vinculados con la posibilidad de ilusiones y de alucinaciones
preceptuales.

Lo que tiene en mente un sujeto agotado por el cansancio y la sed cuando "ve" - en su estado
alucinatorio- un oasis, dice Quesada en Saber, opinión y ciencia, página 137, no es lo mismo

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que lo que tiene en mente un sujeto que observa un oasis real ante sí. Si esto es así
debemos concluir que lo que tienen en la mente los sujetos que perciben no es el objeto
externo (no hay objeto externo en el caso de la alucinación) sino un objeto interno.

Supongamos que observo un objeto físico, una moneda. Su tamaño, forma, color variarán,
sin duda, según sea la distancia desde cual la veo, según sea la luz que la ilumina, el estado
de mis ojos etc. Desde cierto ángulo parecerá circular, desde otro, elíptica. Será más o menos
brillante dependiendo de la luz que la ilumina etc.

Nuestro sentido común (no contaminado por problemas epistemológicos y/o metafísicos) nos
dice que aquello que percibimos es el mismo objeto físico, la misma moneda. El objeto, por
cierto, no ha alterado su forma, color, textura etc. Pero, entonces, el objeto de nuestra
experiencia inmediata no es ese mismo objeto.

Lo que experimentamos de manera directa, aquello de lo que tenemos conciencia inmediata


no es la moneda. Sin embargo, estamos percibiendo algo (algo que no es la moneda física).
Lo que estamos percibiendo es pues una idea de la sensación en términos de Locke, o un
dato sensorial en términos de Russell.

Uno podría dar un paso más a la manera en que lo hace Locke y agregar que ese objeto
interno, esa idea, o ese dato sensorial representa o es causado por algún objeto externo.

Si se enfatiza el aspecto causal de la relación objeto-idea, entonces, se


habla de teoría causal de la percepción. Si se enfatiza, en cambio, el
aspecto representacional de las ideas, entonces, se habla de teoría
representativa de la percepción.

¿Cuál de ambas –la teoría causal o la representativa– recoge mejor el punto


de vista de Locke?

Lo cierto es que ambas interpretaciones –las ideas como efectos de los objetos externos o
como representaciones de ellos– reconocen un nivel de ideas a la manera de un velo que se
interpone entre mente y mundo.

¿Cuál es la posición opuesta a esta manera de concebir el conocimiento de los


objetos externos?

Aquella que afirma que con nuestros sentidos percibimos normalmente los objetos físicos y
que, además, la existencia de éstos así como sus propiedades son independientes de nuestras
mentes. Esta posición, que se conoce con el nombre de "realismo ingenuo" responde al
sentido común y es, sin duda, la posición que estaríamos dispuestos a conceder en tanto
"hombres de la calle".

Sin duda, Locke acordaba con esto; pero creía que precisamente la filosofía debía en este
punto corregir al sentido común. Lo que percibimos, decía Locke, es algo de naturaleza
mental - la idea - y que es causado o representa los cuerpos externos.

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Cuando decimos que percibimos un cuadrado verde en rigor lo que hacemos es inferir a partir
de lo que nos es dado en la experiencia sensorial aquello que la causa. En un sentido no
estricto podríamos decir que percibimos el cuadrado verde pero si queremos ser rigurosos
debemos decir que lo inferimos a partir de lo dado de manera directa en nuestra mente.
Suele utilizarse la expresión de "realismo crítico" para designar la posición de Locke marcando
con la expresión "crítico" la contraposición con la expresión "ingenuo" del realismo ingenuo.

El análisis de la relación mundo externo-ideas en la mente lo enfrenta a Locke


con diversas dificultades sobre las que quiero llamar la atención:

i. Primero, concedamos que la relación es una relación de representación; ¿cómo ha de


entenderse esta relación?; ¿qué significa que las ideas representen los objetos
externos?; ¿se asemejan a ellos?; ¿son las ideas una suerte de imágenes de los
objetos?
Esta no parece ser la tesis de Locke, al menos en relación a todas las ideas. Locke
admitió, como veremos más adelante (en particular en el parágrafo 7 del capítulo VIII,
Libro II) que la relación de parecido o de similaridad entre las ideas y los cuerpos se
sostiene solo respecto de las cualidades primarias. Sin embargo, no queda claro cómo
entender esa similaridad.
La tesis de que las ideas son copias o réplicas de los objetos no deja de ser
problemática. En todo caso, las ideas representan los objetos no porque sean sus
imágenes; no porque sean representaciones pictóricas de los objetos sino porque son
signos de ellos, "están en lugar de " los cuerpos de los cuales son signos. En este
sentido, las ideas son como los nombres que designan las ideas sin ser copias de ellos.
En efecto, las palabras representan las ideas aun cuando no son similares a ellas, no
se les parecen. La palabra "pájaro" no se asemeja a mi idea de pájaro, no es una
representación pictórica de mi idea de pájaro. Sin embargo, evoca en mí esa idea. Aún
cuando las palabras no son semejantes a las ideas, ellas - las palabras - provocan en
nuestras mentes las ideas correspondientes. Así como las palabras representan a las
ideas sin que esa representación implique semejanza, del mismo modo las ideas
representan a los objetos sin que esa representación implique semejanza.

ii. Pero además, si lo que conocemos de manera inmediata son ideas en nuestra mente
¿cómo podemos comparar las ideas con las cosas para afirmar o negar que las
primeras se asemejan o no a las segundas?
Si no puedo acceder a las cosas sino a través de las ideas no parece posible
comparación alguna. No estoy en posición de establecer ningún tipo de comparación.
Adviértase que no hay acceso inmediato al mundo, que el acceso es siempre
mediatizado por las ideas.

iii. ¿Será entonces más apropiada una interpretación causalista de la percepción? Algunos
comentaristas, en efecto (Mackie, por ejemplo, Problemas en torno a Locke UNAM,

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Mexico 1988) prefieren, precisamente, esta opción. A mi modo de ver la dificultad es


la misma ya que si lo que conocemos de manera inmediata son ideas en nuestra
mente ¿cómo podemos estar seguros de que hay un mundo externo que tiene poderes
causales sobre nuestras mentes?
Tal vez, la repuesta de Locke a esta cuestión puede encontrarse en su teoría de las
cualidades de los cuerpos que más adelante veremos.

iv. Por último una cuestión más ¿cómo podemos afirmar con certeza que existen otras
cosas además de las ideas? Si sólo tenemos conocimiento de nuestras ideas en la
mente ¿estamos justificados en creer con certeza que hay un mundo exterior a
nuestras mentes tal que tiene poderes causales sobre nuestras mentes?
Si las experiencias sensoriales son lo único que conocemos de manera inmediata
¿cómo podemos saber algo de sus supuestas causas o incluso si hay alguna?
Quizá no hay tal cosa como mundo externo.
La respuesta de Locke está teñida de sentido común. Así escribe en el Libro IV, Capítulo
II, Parágrafo 15.

"...que podamos inferir la existencia cierta de algo fuera de nosotros que corresponda a esa
idea, es lo que algunos hombres piensan que se debe cuestionar. Pero piensa que en este
sentido estamos dotados de una evidencia que sobrepasa toda duda. Pues yo preguntaría a
cualquiera si no está irremediablemente consciente en sí mismo de tener una percepción
diferente cuando mira el sol por el día y cuando piensa en él durante la noche, cuando
saborea el ajenjo o huele una rosa, y cuando solamente piensa en ese sabor o en ese
perfume”

En rigor, la tesis realista acerca de la existencia del mundo es un supuesto que Locke no
cuestiona ni analiza.

Más adelante veremos como Berkeley resuelve esta cuestión.

Leamos atentamente los parágrafos 7 y 8 del capítulo VIII, Libro II

"Para descubrir mejor la naturaleza de nuestras ideas y para discurrir de manera


inteligible sobre ellas parece necesario distinguir cuándo son ideas o percepciones
en nuestra mente y cuándo modificaciones de la materia en los cuerpos que
producen dichas percepciones en nosotros. Y esto, para que no pensemos... que
las ideas son exactamente las imágenes y semejanzas de algo inherente al
sujeto que las produce, porque la mayoría de las ideas de sensación no son en la
mente la semejanza de algo que exista fuera de nosotros”
Parágrafo 7

Veamos el parágrafo 8

"Todo lo que la mente percibe en sí misma o todo lo que objeto inmediato de

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percepción, de pensamiento o de entendimiento, es lo que yo llamo idea, y al


poder de producir una idea cualquiera en nuestra mente lo llamo cualidad del
sujeto en que radica el poder. La bola de nieve puede producir en nosotros la
idea de blanco, frío y redondo; a esas potencias que producen en nosotros estas
ideas en tanto en cuanto se encuentran en la bola de nieve las llamo cualidades;
y en cuanto son sensaciones o percepciones en nuestro entendimiento, las llamo
ideas; y si algunas veces me refiero a estas ideas como si se encontraran en los
mismos objetos, quiero que se me entienda que me refiero a esas cualidades en
aquellos objetos que nos producen esas ideas.

(En ambos párrafos lo subrayado es mío y no de Locke; sólo intento con ello llamar la
atención respecto a ciertas cuestiones)

Quiero hacer algunos comentarios en relación con ambos parágrafos:

1. Una primera aclaración a fin de evitar un equívoco. Cuando Locke usa en ambos
parágrafos el término "sujeto", se trata de un uso arcaico y engañoso de dicho término.
En ambos casos léase no "sujeto" sino "objeto".

2. Préstese atención a dos usos que hace Locke de "idea".


i) Idea como contenido mental en nuestra mente y ii) como modificación de la materia
en los cuerpos que producen dichos contenidos en nuestra mente.
En la segunda acepción, adviértase que las modificaciones de la materia en los cuerpos
producen ideas en nosotros.
De modo que Locke está sosteniendo que ciertas modificaciones en objetos externos
producen, causan, ideas en nuestra mente. De modo que hay una relación causal entre
los objetos en el mundo externo y nuestras ideas de tales cuerpos.

3. En el parágrafo 7, inmediatamente después de afirmar que los cuerpos causan en


nosotros ideas, advierte que las ideas no son exactamente imágenes y semejanzas de
algo inherente al objeto externo. De modo que, entonces ¿la relación entre cuerpos
externos e ideas en la mente no es una relación de semejanza sino de causalidad?

4. En el parágrafo 8 aparece un término fundamental en la filosofía de Locke, me refiero


al término "cualidad". (Atención el término "cualidad" es un término técnico en la
filosofía de Locke). Define "cualidad" como el poder de producir una idea
cualquiera en nuestra mente. Cualidad es entonces un poder o potencia de los
cuerpos de producir ideas en la mente.

5. Por último, el mismo Locke nos advierte que algunas veces él mismo hace un uso
impropio de la palabra "idea".

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Ideas y cualidades

Hemos introducido la noción de cualidad.

En el párrafo 8, capítulo VIII del Libro II, habíamos leído que idea es

"Todo lo que la mente percibe en sí misma o todo lo que es objeto inmediato de


percepción, de pensamiento o de entendimiento”

Y en el párrafo 8 habíamos leído que la cualidad es el

"poder de producir una idea cualquiera en nuestra mente”.

Así para Locke, entonces, las cualidades son modificaciones de los cuerpos
que tienen la capacidad o el poder o la potencia de producir ideas en
nuestra mente.

Las cualidades así definidas dice Locke que son de dos clases: Primarias y Secundarias. (En
el parágrafo 10, Capítulo II Libro II, agrega sin embargo una tercera clase de la que no nos
vamos a ocupar, oscurece más la cuestión).

Define las cualidades primarias como aquellas que son inseparables de un cuerpo,
cualesquiera sean los cambios que sucedan en este cuerpo. Son aquellas cualidades
que el cuerpo tiene en sí mismo, a parte de cualquier percepción. Las tendría incluso si
no hubiera organismos capaces de percibirlas. Son intrínsecas al objeto. Supongamos
un grano de trigo posee solidez, extensión, forma y movilidad. Si ese grano de trigo es
dividido en partes cada vez más pequeñas; cada una de esas partes conservará todas
esas cualidades: la solidez, la extensión, la forma y la movilidad.

Define las cualidades secundarias como aquellas que


"no son nada en los objetos mismos, sino potencias para producir en nosotros diversas
sensaciones por medio de sus cualidades primarias. Estas cualidades son los colores,
sonidos, gustos...etc.”.
En el parágrafo 10, Capítulo II Libro II,

Así, las cualidades secundarias no son en absoluto realmente cualidades del


objeto, no son inherentes a las cosas.
El objeto sólo contiene en sí un poder de producir en el sujeto que percibe
ciertas experiencias.
El objeto mismo no tiene color, ni sabor sólo tiene el poder de producir en
nosotros un determinado color o sabor.

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El objeto del que decimos que es rojo, no es en sí mismo rojo, solo tiene la potencia de
producir en nosotros la experiencia que llamamos "rojo". El poder está en el objeto pero el
rojo sólo existe como idea en mi mente.

En el parágrafo 15 del capítulo VIII del Libro II reaparece el tema de las ideas como
representaciones que se asemejan a los objetos externos y ahora vinculado con la distinción
entre cualidades primarias y secundarias. Acá Locke parece creer que las ideas de cualidades
primarias se asemejan a los cuerpos, en cambio, no lo hacen las ideas de cualidades
secundarias.

Nuestras ideas de las cualidades secundarias no se asemejan a las


cualidades tales como existan en el mundo.
A diferencia de ellas, nuestras experiencias sensoriales de cualidades
primarias guardan una relación de semejanza con las cualidades que
realmente tiene el objeto.

Debo confesar que no comprendo bien cómo puede concebirse la semejanza entre ideas y
cosas y, menos aún, cómo puede Locke justificar dicha semejanza habida cuenta que el
acceso directo a los objetos externos nos está vedado. Recordemos que nuestro acceso al
mundo externo siempre está mediatizado por las ideas.

Vale la pena mencionar que la distinción entre cualidades primarias y secundarias ha


originado una serie de confusiones y polémicas. Quizás sea éste, uno de los puntos de la
filosofía de Locke que ha dado lugar a las mayores disputas y a las más variadas
interpretaciones.

Leamos a O´Connor

"Esta doctrina es, más bien, una mezcla indigerible de ciencia empírica y
razonamiento a priori y es muy fácil de atacar en la forma en la cual la enuncia
Locke. Bastará observar aquí que su concepto básico de cualidad primaria es
confuso.

a. No logra distinguir entre propiedades determinables de tamaño, forma,


velocidad etc. y las maneras determinadas como se manifietan estas
propiedades generales. Una cosa no puede tener simplemente forma o
velocidad en general. Debe tener una forma específica - esférica, cúbica, o
cual sea- y una velocidad específica.
b. Una vez hecha esta distinción necesaria, se ve que son falsas o triviales las
dos características que Locke asigna a las cualidades primarias: I) que son
inseparables del cuerpo, cualquiera sea su estado y II) que se asemejan
fielmente a nuestras ideas de ellas. Pues es falso, sin duda, que un objeto
físico tenga la misma forma o velocidad determinada cualesquiera sea su
estado. Los cambios de estado son justamente cambios en las cualidades

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primarias de un objeto según aumente o disminuya, se altere su forma o


se lo acelere. Y es igualmente falso que nuestras ideas de las cualidades
primarias determinadas de una cosa representen fielmente a las
cualidades mismas. Pero si todo lo que Locke afirma es que los objetos
materiales deben tener algún tamaño, alguna velocidad etc. y que además
nuestras ideas nos representan fielmente este hecho, entonces es muy
poco lo que afirma, en realidad. Pues ciertamente, una propiedad
definitoria de un objeto físico es que tenga "extensión, figura y movilidad”
c. introduce una confusión adicional al distinguir entre cualidades primarias
sensibles y cualidades primarias insensibles. Las segundas son "el
volumen, la figura, la textura y el movimiento "de las partes de un cuerpo
demasiado pequeñas para ser perecidas. Ellas son las responsables de las
cualidades secundarias de un cuerpo y sus "poderes”. Por consiguiente
tenemos aquí cualidades primarias que no son representadas fielmente por
nuestras ideas. Evidentemente, todo esto es un gran embrollo.”

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Trabajo Práctico 4

Clase 4

Bibliografía:

Locke J, Ensayo; Libro II, Capítulo VIII.


Quesada, Daniel, Saber, opinión y ciencia. Editorial Ariel Filosofía, Barcelona 1998.
Capítulo III, apartados 1 y 2. Pp. 135 a 141

Guía de Lectura:

1. Berkeley en Principios de Conocimiento Humano afirma que no hay base alguna para
hacer la distinción que hace Locke entre cualidades primarias y secundarias. Así leemos
en los parágrafos XIV y XV de los Principios lo siguiente: “se afirma [sin duda Berkeley
está pensando en Locke] que el calor y el frío son afecciones de la mente y no copias o
imágenes de cosas reales que existen en las sustancias corpóreas, pues un mismo
cuerpo que una mano encuentra frío, la otra lo puede sentir caliente. Pues bien,
¿porqué no hemos de concluir igualmente que la extensión y la figura no son copias o
semejanzas de cualidades existentes en la materia, ya que un mismo ojo en diferentes
puntos de vista y ojos diferentemente estructurados o defectuosos las aprecian de
diverso modo, no siendo por tanto imágenes de cosa alguna fija y determinada que se
halle fuera de la mente? De análoga manera: se admite como cierto que el dulzor no
es una cualidad real de las cosas sápidas, puesto que permaneciendo inalterada la
cosa, el sabor dulce se convierte en amargo según el estado subjetivo del individuo
que lo aprecia, como sucede en casos de fiebre o de otras circunstancias que alteran el
sentido del gusto en el paladar”. “En resumen, cualquiera que considere los
argumentos aducidos para probar que el calor, el sabor, etc. son cosas meramente
subjetivas comprenderá sin dificultad que también son válidas para demostrar lo
mismo y con igual fuerza respecto de la extensión, figura y movimiento. Si bien hemos
de hacer notar que este modo de argüir no es decisivo en cuanto al color y extensión
de los objetos, porque los sentidos no nos dan a conocer qué cosa sea el color o la
verdadera extensión de los objetos externos”.

Analice el argumento de Berkeley, presentado en el páragrafo anterior en contra de la


distinción de Locke entre cualidades primarias y secundarias. Desarrolle el punto. ¿Le
parece convincente? Tome partido por alguno de los dos.

2. En la sección 11 del capítulo VIII, Libro II, Locke introduce la noción de impulso.
a) Explicite esa noción.
b) ¿Cuál es la finalidad de Locke al introducir esa noción?
c) ¿Encuentra Ud. dificultades en esa noción? Justifique su respuesta.

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3. ¿Cuáles son los criterios que utiliza Locke para distinguir las cualidades primarias de las
secundarias?

4. Locke sostiene que sólo las cualidades primarias son reales. a) Explique esta tesis de
Locke. b) ¿Encuentra Ud. dificultades en ella? Justifique su respuesta.

5. Locke afirma que las cualidades primarias son semejanzas de las cualidades de los
objetos. a) Explique que entiende Locke por esta afirmación. b) ¿Encuentra Ud.
dificultades en esta tesis? Justifique su respuesta.

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Las cosas y sus propiedades. El problema de la


sustancia.

El sentido común hace una distinción entre las cosas y sus propiedades. La rosa es roja,
perfumada, bella etc. De la rosa predicamos esas propiedades: la belleza, el perfume, el color
y decimos de ella que es roja, bella y perfumada. Le atribuimos a ella propiedades. Ahora
bien ¿qué denota la palabra "ella"?.

Los filósofos han propuesto a los largo de la historia de la filosofía dos respuestas
alternativas. Ambas reconocen ilustres defensores. Dicho sea de paso esta cuestión había
tenido gran importancia en la filosofía medieval por sus consecuencias teológicas acerca de
las cuales no vamos a decir nada aquí.

Veamos qué sostienen esas dos respuestas:

1. La primera de ellas afirma que la rosa no es sino el conjunto (atado, manojo, haz) de
sus propiedades. Suele hablarse aquí de teoría del haz. Un individuo, un particular,
no es más que el haz de sus propiedades.
Está constituido sólo por ese conjunto de propiedades.
2. La segunda respuesta sostiene que ella, la rosa, es algo más que sus propiedades. Es
algo adicional a las propiedades y distinto de ellas. Pero, atención!, ese algo más que
sostiene y soporta las propiedades no es él mismo una propiedad. Suele hablarse aquí
de teoría del substratum o particular desnudo. Un individuo o un particular es esa
entidad que no siendo una propiedad más (por eso la expresión "desnudo" como
significando la carencia de propiedades) es el sostén de las propiedades. La rosa, el
objeto físico rosa, resulta ser o estar constituido por el conjunto de un particular
desnudo sobre el que inhieren, se insertan las propiedades de ser bella, roja y
perfumada. (Es frecuente el uso de la expresión “inhieren” en este tópico aunque
reconozco que suena extraña).
Ambas respuestas, como es habitual en filosofía, presentan dificultades. Aquí sólo me
voy a referir a aquellas dificultades que han sido más frecuentemente señaladas.

Si se admite la primera –la teoría del haz– entonces, dado el hecho que la rosa es roja, bella
etc. (Subrayo el es pues lo que se dice es que la rosa es eso: el ser bella, roja etc. La
belleza y el rojo constituyen su ser), cualquier enunciado del tipo “la rosa es roja” o “la rosa
es bella” resultan se analíticamente verdaderos. Esto es, que su verdad no es empírica. No
necesito observar cómo es el mundo para saber si la rosa es roja. (Un enunciado
analíticamente verdadero es un enunciado del tipo " el triángulo es una figura de tres
ángulos". Corroborar la verdad de este último enunciado no requiere observar el mundo. El
mero análisis del sujeto gramatical me permite obtener el predicado). Ahora bien, no parece
ser de ningún modo correcto sostener que el enunciado “la rosa es roja” o “la rosa es
perfumada” sea un enunciado cuya verdad o falsedad no dependa de la observación empírica

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de cómo es el mundo.

Una segunda dificultad de la teoría del haz es la siguiente. Si la rosa es roja, perfumada etc.
¿qué sucedería si, por ejemplo, a causa del transcurrir del tiempo, o por cualquier otro
motivo, cambia su color o su perfume, dejaría, entonces, de ser esa rosa, esa misma rosa?
Formulemos de otro modo esta última pregunta. ¿Cómo puede la teoría del haz explicar la
identidad de la rosa (o de cualquier individuo) a través del tiempo y de los cambios de
propiedades que ella sufre o puede sufrir?

Los defensores de la tesis del substratum o particular desnudo tienen una respuesta para
ambas dificultades:
Esa entidad que carece de propiedades pero es sostén de propiedades da cuenta de la
identidad de los individuos a través del cambio pues ella sigue siendo la misma. Y explica
también el carácter contingente - no analítico - de la verdad de enunciados del tipo “la rosa
es roja”. Debo observar el mundo para corroborar ese juicio, debo volverme hacia el mundo
para saber si ese soporte (el particular desnudo) sostiene o no la propiedad de ser roja.

Pero, y aquí la mayor dificultad con que se enfrenta el defensor de la teoría del
particular desnudo:

¿Qué es esta entidad –el particular desnudo– que carece de propiedades y tiene
la virtud de funcionar como soporte de propiedades?
¿Cómo podemos acceder a ella?
¿Cómo podemos conocerla o describirla o mencionarla mediante palabras
descriptivas?

Todos nuestros caminos de acceso a las cosas son sus propiedades y todas las palabras
descriptivas refieren a propiedades. De este modo la idea de un substratum resulta ser la
idea de algo absolutamente incognoscible. Todo lo que podemos decir acerca de esta entidad
es que subyace, sostiene o soporta propiedades que inhieren o se insertan en ella.

Esta última es la respuesta de Locke al problema que he presentado y que


suele denominarse "problema de las sustancia".
Encontramos en el mundo, dice Locke, conjuntos o haces de propiedades –el
rojo, la belleza y un cierto perfume– que se nos dan juntas y asociadas de
manera continua y uniforme (producen en nosotros ideas asociadas).
Como no podemos imaginar que esas ideas puedan subsistir por sí mismas,
entonces, suponemos, la existencia de algún substratum en el que se
insertan y con el que constituyen un objeto (una sustancia particular) al que
llamamos "rosa".

El término "substratum" o "sustancia" refiere a lo que está bajo, soporta y


sostiene.

De este modo, Locke justifica la suposición de un substratum pero esto no

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altera el hecho de que es sólo una suposición.


No percibimos algo que sea ese substratum.
Sólo tenemos una noción "oscura" y desconocida de ese sostén o soporte de
las propiedades.

Decir que la noción de substratum es la idea de algo desconocido equivale a


decir que el único rasgo distintivo del substratum es el de servir de soporte
a las propiedades.

Cabe preguntarse aquí ¿qué pasó son el principio empirista que Locke defendió con tanta
fuerza? Si Locke hubiera sido un empirista consecuente debería haber eliminado la idea de
substratum ya que no parece originarse en la experiencia.

Dicho sea de paso, filósofos posteriores que sostuvieron principios similares a los de Locke
asumieron puntos de vista mucho más consecuentes con sus posiciones empiristas.
Posiblemente, Locke no pudo desprenderse de los modos tradicionales escolásticos de
pensamiento como para ser capaz de extraer todas las consecuencias de sus puntos de
partida empiristas.

Leamos un pasaje del Libro I; capítulo III, parágrafo 18 en relación con lo la idea
de sustancia. (Aquí Locke está discutiendo con su supuesto interlocutor
(innatista) acerca de si hay o no ideas innatas):

"Confieso que existe otra idea que sería muy ventajoso que tuvieran los hombres,
ya que generalmente se refieren a ella como si la tuvieran y se trata de la idea de
sustancia, que no tenemos ni podemos tener por medio de la sensación o de la
reflexión. Si la naturaleza se hubiera preocupado de dotarnos de alguna idea,
bien podríamos esperar que se tratara de la de sustancia, ya que no podemos
procurárnosla nosotros mismos por medio de nuestras propias facultades.”

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Trabajo Práctico 5

Clase 5

Bibliografía:

Locke J, Ensayo Libro II, Capítulo XXIII, parágrafos 1 al 15

Guía de Lectura:

1. a) ¿Cuál es el problema que lo lleva a Locke a postular la existencia de una sustancia


material?
b) ¿Cómo concibe Locke la idea de sustancia?
c) ¿Cuál es su opinión personal respecto a la posición de Locke con relación a la idea
de sustancia?
d) ¿Se le ocurre otra solución distinta de la de Locke para el problema planteado? O
¿cree Ud. que el problema no es pertinente?

2. Dada la tesis central del empirismo de Locke según la cual todas nuestras ideas se
originan en la experiencia (sensación y reflexión) ¿no resulta, entonces, la idea de
sustancia una inconsistencia dentro del empirismo lockeano? Desarrolle la cuestión.

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