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Principios de la Democracia

Los principios de la democracia son los fundamentos de esta forma de gobierno. Así como en el futbol
hoy reglas que determinan, por ejemplo, el número de jugadores de cada equipo y la distancia entre la
barrera defensiva y el pateador en un tiro de castigo, en la democracia los principios definen cómo se
crean las normas jurídicas y cómo contar los votos en una elección. Se dice que estos principios son
formales porque establecen las condiciones necesarias de un sistema democrático, pero nada afirman
sobre el contenido deseable de las normas. No nos dicen, por ejemplo, qué políticas aplicar en materia
de saludo o educación. Estas preguntas las responde cada sociedad según su concepción de lo que es
mejor para los ciudadanos.

Los principios fundamentales de los regímenes democráticos modernos son la soberanía popular, la
mayoría y la representación.

Principio de la soberanía popular

En un sistema democrático la soberanía, es decir, el poder de decisión, recae en el pueblo o, para


decirlo con más precisión, en los ciudadanos, que son el conjunto de personas con derechos políticos.

La soberanía popular se concreta en el hecho de que los ciudadanos sólo se someten a las leyes
que ellos mismos contribuyen a crear directamente o por medio de sus representantes, y por ello se
afirma que las normas son la expresión de la voluntad popular.

Una noción muy importante es la de “Estado de derecho”, que es aquel Estado que se rige por la
ley haciéndola valer al mismo tiempo que se somete a ella.

Cuando el Estado falla en su misión de cumplir y hacer cumplir la ley, se dice que está secuestrado,
sea por agentes externos, en caso de una conquista, o por grupos internos que impiden la vigencia de
las leyes. El sabotaje del Estado de derecho desde adentro se da tanto por la acción de miembros de la
sociedad civil (grupos vecinales, organizaciones no gubernamentales, etc.) como por instituciones
políticas o alguno de los poderes (Legislativo, Ejecutivo o Judicial). En el primer caso, los actores
sociales que obstaculizan el régimen de derecho tendrían que someterse a él u manifestar sus
inconformidades, propuestas y objeciones por las vías legales. En el segundo, cuando el régimen de
derecho está impedido por ciertos órganos del propio gobierno, como cuando un poder se extralimita
en sus atribuciones, la sociedad debe demandar la reinstauración del orden democrático y la
repercusión del principio de la soberanía popular.

Principio de la Mayoría

Si en una democracia gobiernan los ciudadanos, de inmediato surge una serie de preguntas: ¿cuál es el
método más adecuado para la toma de decisiones?, ¿cómo resolver las diferencias de opinión, sobre
todo en asuntos controvertidos, como el aborto, la eutanasia o la forma de cobrar impuestos? Los
sistemas democráticos funcionan con base en el principio de la mayoría, según el cual la posición que
debe prevalecer es la que apoya el mayor número de representantes.

Para algunos casos se establece un requisito de mayoría absoluta, que equivale a la mitad más uno
de los votos; en otros, la exigencia es mayor y se necesita una mayoría calificada de tres cuartas partes.
Existe incluso la mayoría relativa; es el caso de las elecciones de representantes populares en México,
donde no se requiere determinado número de votos, sino que basta tener la mayor cantidad, lo cual
significa que la decisión la puede tomar la minoría más grande. Así, es posible que un candidato gane
por diez votos contra cinco del segundo lugar en un distrito donde hubiera 100 electores.

Si bien en las democracias el principio de mayoría es fundamental, es deseable que las decisiones
se tomen por consenso, esto es, con la aprobación de todos. El problema es que, además de lo difícil
que es la coincidencia de puntos de vista sobre diversos asuntos, el consenso tiene el inconveniente de
que si la opinión de una sola persona no coincide con la de los demás, puede evitar la toma de
decisiones, y entonces quien realmente decidiría sería ese individuo.

Ahora bien, ¿cuál es la relación que debe existir entre la mayoría y las minorías?, cuando se llega a
un acuerdo, todos tienen la obligación de acatarlo, aun quienes opinan de modo diferente. Pero, ¿qué
pasa si la decisión va en contra de los derechos de una minoría? Esta situación se conoce como
“dictadura de la mayoría” y ha sido señalada como un riesgo de los sistemas democráticos pro el
pensador francés Alexis de Tocqueville en su obra De la democracia en América. En esta situación se
aprueban iniciativas sin considerar los interese y opiniones de grupos más pequeños, e incluso se pasa
por encima de sus derechos. Para evitar este riesgo, muchas democracias tienen procedimientos para
vetar las decisiones que atentan contra los derechos y garantías tanto de los ciudadanos como de
grupos particulares.
Principio de representación

En las democracias representativas, como la nuestra, los ciudadanos no ejercen el gobierno


directamente, sino por medio de representantes, a quienes se otorga el poder de tomar decisiones
mediante el voto. Sin embargo, esto no anula la posibilidad de que en ciertos casos los ciudadanos
tomen decisiones de manera directa a través de mecanismos como el plebiscito y el referéndum. La
incorporación a la legislación mexicana de estas formas de participación ha sido ampliamente
discutida. En la actualidad, aunque hay una iniciativa de ley al respecto, aún no existen los mecanismos
legales para su aplicación a nivel federal.

Las formas de democracia son muy atractivas a primera vista; sin embargo, presentan desventajas
que no hacen recomendable su empleo permanente. En primer lugar, la principal ocupación de la
mayoría de los ciudadanos no es la política y tampoco es deseable que lo fuera. Los ciudadanos, por
medio de sus actividades profesionales, económicas, sociales, etcétera, cumplen una función específica
en la sociedad, y sería poco eficiente que todos tuvieran las mismas funciones. La democracia
representativa tiene en cuenta que los ciudadanos dedican sólo un tiempo limitado a las causas
públicas y, por lo tanto, no pueden ser ellos quienes tomen todas las decisiones de gobierno.

Otro aspecto que hace preferible el principio de representación es que mediante los
mecanismos de participación directa los ciudadanos sólo pueden manifestar su aprobación o
desacuerdo ante las propuestas que se someten a su deliberación, pues la toma de decisiones políticas
requiere el análisis de distintas propuestas a fin de enriquecerlas y llegar a soluciones que incorporen
el interés general.

Además, la representación permite que los partidos políticos postulen a quienes consideran los
más aptos para defender los intereses de los ciudadanos y corresponde a éstos decidir quiénes tendrán
a su cargo las responsabilidades públicas. Para evitar la extrema dispersión de votos que haría casi
imposible cualquier elección, es necesario que la relación entre gobierno y sociedad civil esté medida
por los partidos políticos. A través de ellos la ciudadanía puede ver expresaros sus puntos de vista en
las instancias de decisión con base en la ideología que postulan.

Tarea

Hacer resumen en el cuaderno con el título de “Principios Democráticos”.